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domingo, 9 de junio de 2024

The Boys. Seasons I, II y III

 

Los dibujos animados, en cada generación -como los cómics-, son un reflejo de las aptitudes o debilidades, de la población... Pues, quizá por eso Evan Goldberg, el creador de las series The Boys y Gen V, se adentró en la curiosa sexualidad asimétrica, de una Fiesta de las Salchichas... y un Salchichón, diseñado por el dibujante Darick Robertson. Ha llegado la hora del gore... que atrae como un traje de superhéroe muy ajustado. 

Entonces... ¿se confeccionó un mundo para deleites caprichosos? ¿Para ególatras de la imagen...? Cada uno, a su forma o gusto... a sus colores. Con un envoltorio comediante de dramática realidad.

No se puede generalizar, dicen... Pero es meridianamente caprichoso, es la manera en que se envuelven las noticias que vemos, las nuevas formas de comunicación, que sentimos. El resurgimiento de la máxima competitividad (creativa, o no), y los índices de eso llamado popularidad, que ha condimentado un caldo de cultivo en el público, sobre el fraude, el engaño... y la rabiosa trivialidad de lo aparente. 

Probablemente, estos rasgos distintivos, entre lo histórico y lo individual del ser humano, es lo que sugirió al escritor irlandés de historietas, Garth Ennis, a definir un grupo endogámico inhumano, mental y genéticamente, de superhéroes con virtudes puestas a prueba y... muchos defectos. En definitiva, más humanos, de lo que en principio se podía suponer.

Los superpoderes son los invitados a la fiesta, orgásmica visualmente, que retrata la degradación de los valores éticos y estéticos, hacia la indefinida Humanidad... Que es, la masa bajo los Muchachitos e itas, en competencia profesional. 

Esta graduación atávica, y bastante sangrante u hortera, cuestiona términos como la responsabilidad, amistad, familia, fe, sexualidad, inteligencia, convivencia cívica, legado... y especialmente, el Poder. Para lo que, se han vuelto a unir una serie de amigos, ´casi descerebrados` cómicamente, cuyas narraciones estallan, te zarandean y al final, ridiculizan, con más o menos acierto, según los episodios y sus personajes.

El ya mencionado chico de oro, Mr. Goldberg, el señor de las palabras malsonantes Eric Kripke, y su escarpelo bien afilado, un tal Seth Rogen que no necesita presentación... Por no significar, carnicero que hace picadillo. 

Pareja, conjuntos, que dan vueltas a la vanidad y otros aspectos personales, ocultos tras capas de podredumbre moral y genetismo de andar por casa, virtualmente adaptado al mensaje más superficial o el lenguaje chabacano. Pero, es lo que hay... Es lo que ves y sientes...

Se buscan los límites imaginables, sobre personalidades opuestas, ideologías sobrealimentadas con genes caprichosos, mentalidades cuadriculadas, gestos ridículos, expresiones demoledoras... Vamos, un estallido de emociones ocultas en el Nosotros. 

Y todo comienza, con grandes alharacas vertiginosas, patéticas u orgiásticas, dependiendo de las tres temporadas -a expensas de la cuarta, próximamente-, que te arrollan desde las primeras imágenes, agresivas tragicómicamente, hacia el dramatismo de las relaciones personales, que se irán desinflando como un músculo sin nandrolona, o con el objetivo, de funcionar por unas horas. Luego, a meterse en los salpicones viscerales, y las ocurrencias de todo tipo (especialmente fraterno-parentales), que  te llevan al mundo de confusión de estos estereotipados, The Boys... & Girls. 

Los Verdaderos... Héroes. 

Son los que resisten...

Los que soportan una cantidad de ataques vitales, aguantan los modos agresivos, los lobbys interesados, los usos de una generalización de estímulos digitales... los que tratan de salirse del discurso. De esos gobernantes que producen casta en cadena, amiguetes de lo ajeno y lo propio, personalidades insignificantes, estudios inflados... porcentajes de visualización. 

Contra los mecanismos móviles que nos absorben, con sus maquinarías ocultas, los que superan los miedos que nos acosan, desprotegen, malogran... Los que escuchan esos temas de la música comercialmente cursi, lo que proviene de gustos artísticamente paupérrimos, intelectualmente inexistentes, con ganancias que perpetraron los concursos televisivos y una parte de la Mtv de los malditos, y odiosos -como diría Mr. Tarantino, 90´s. Él sabe mucho de esa violencia grotesca... 

Hoy los ecos, se multiplican hasta la saciedad, a lo excepcionalmente vulgar, a la devaluación de la creatividad... por money, que es, Don Dinero. Un superhéroe, que aparece constantemente...

Y se elevan en esos índices de popularidad, hipócrita, en las carteleras infinitas de las plataformas, y otros medios de tortura psicológica. Porque, los límites no existen, como si fueran monedas de una nueva cripto no sé qué... falsas como un antifaz que ocultara los defectos... Cómo si se pudiera. Pues bien, entre los hits del momento -que no es el mío-, aparecen las chicas que se enfrentan al muro de la masculinidad denunciada hoy, los complejos que se borran a golpe de operación financiera o subvencionada, los estilismos que son modas, no pasajeras sino hirientes, las ideologías que nos manipulan decisiones al antojo, los sueños bajo el miedo, las creencias orientadas por discursos envenenados, las películas absurdas... y la antítesis, que es el enemigo, el rival de una próxima guerra... En algunos círculos, como el de Alex Garland, una Civil War.

 

Por estos motivos narrativos, los vencedores son Los Muchachos -y muchachas también, eh-, que aciertan al retratar algunos conceptos culturales o individuales, que nos dejan en paños menores. Especialmente, si te encuentras ante la presencia de Karl Urban con sus dotes dominantes, un rostro pétreo y una mano vengativa... O, frente a la mirada sardónica, convaleciente o enfermiza, de un ser que representa la divinidad y sus posibles defectos, particularidades de una divinidad acomplejada, que tiene que utilizar cualquier medio a su alcance, para conseguir seguidores habituales. The Boys sería, con sus altibajos y su masacre excesiva, puesto que el gore empieza siendo rebelde o denunciable debido a esos conocidos efectos secundarios sobre las víctimas inocentes, acaba pareciendo un baño de sangre belicoso y repetitivo. 

En ese aspecto de narrativa triunfadora con los defectos de la Humanidad, estaría el animador Phil Tippet también -miembro de los movimientos ocultos de The Empire Strikes Back, Robocop o los Starship Troopers-, nos contagia con otro mensaje apocalíptico del infierno metafórico. En manos de demiurgo que, a través de la fealdad de su stop motion imaginativo, definiría la caprichosa violencia de un Mad God de estética surrealista y bastante viscosa. Sin importar demasiado, el cómo o el porqué... semejante a un caprichoso gen mutante, que otorga el don... o quita la vida.

Qué dios, u Homelander... nos pille confesados... ¿o no...? 

Efectivamente... los héroes son todos los artistas como los miembros resistentes de los Guardianes de la Galaxia contra la mediocridad, y que se entregan al objeto de esa vanidad, que se dirime detrás de las multicámaras y el porcentaje de los números. Y eso que estamos hablando de Sony... Sony Productions Tv y Amazon Prime Video... ¡cohones!

La Media Conceptual... 

Claro... ellos empezaron este círculo vicioso -que entonces parecía mucho más inocente-, pues fue Columbia Pictures, hoy Sony igualmente junto a la Marvel Entreprises, la que seguía los designios de nuestros viejos amigos comandados por Stan Lee y su Spiderman, con pequeños tratos violentos, medidos y controlados; como anteriormente Warner Bros había iniciado el novedoso legado del cómic de superhéroes, con la llegada del hijo de Marlon Brando y Richard Donner. Un Superman a la Tierra, y el posterior aterrizaje imaginativo del Batman de Tim Burton. Tan denostado por la inocencia y el sentido humorístico, que me sigue pareciendo el más divertido. En fin...

 

Ahora en esta serie, -como en otros filmes que comentaré a continuación-, aunque en The Boys por instantes, se emplea el aspecto burlón a mi parecer, triunfan los éxitos musicales de grupos generacionales sin valor artístico en las letras, sin instrumentación cuidada o voces que dejen un gusto a profesionalidad de nivel (no diré más nombres...), por lo que sigue la media de la superficialidad actual, sin esa deontología clásica o identidad lírica. 

El motivo, del estado argumental de la historia - creo yo -, es que la dialéctica de los defectos individuales de los personajes, desde el lado de los 7 Elegidos, a los demás asesores o enemigos mortales que les rodean... es decir, de las relaciones privadas y sus consideraciones como meros objetos ornamentales bajo el todopoderoso... se van desinflando a cada poco. O mejor dicho, sustituyendo por un argumento que se desvía, con ocurrencias de diversos ramales o mecanismos visuales, hacia esa batalla genérica del "wokismo" y las ideologías, con triunfo de la proliferación de las vísceras, cercenamientos y decapitaciones, a la vista.

Un poco a lo Watchmen o el Escuadrón Suicida, pero exponencialmente disparatado, con continuos enfrentamientos que no tienen que ver con la raíz principal o la esencia de la rivalidad protagonista. Puede que tú, también empieces a sentir un cierto hartazgo... depende de tu visión.

Por tanto, la media es la consumista. Es decir, los consumidores que somos Nos... Tragadores de las falsedades que emiten los altavoces conquistados con dinero ajeno, de todos. Esa mayoría probabilística de indecisos, que votan o no, los que se despachan con el nuevo temita que tiene rimas infantiloides o demacradas por la sexualidad, los que venden a sus hijos por unas monedas, o sus ideas por un trabajo. Las mentes que se quedan en blanco en salas de estreno, a través de los tiros, esa banda sonora de artistas que no nos importan o explosiones con halo digital. Así, que esos son los auténticos cadáveres... una pila de ellos. ¿O es la individualidad...? 

Ante tanto criminal disfrazado de ´oveja`, con una bandera o con otra, o sin ninguna que también existen, amparados por otros misterios humanos o universales... quedan cuerpos de individuos, que han mutado en belicosos soldados, miembros de mafias destripados, criminales sin cabeza en una guerra de patrones, que suena a histórica o profética, desde la antigüedad. Es donde se inclinan las balanzas, a este desmembramiento real de la sociedad. 

Y los soñadores quedaron relegados, porque no son los vencedores. Sino, los ejecutores los que ganan... si bien, podríamos contar que... Aquaman y el Reino Perdido, ha enloquecido a James Wan, con una manta de efectos fluorescentes, sin sentido práctico... que nos ha dejado catatónicos. Otra medianía, en lo Profundo del océano...

Lo Trágico... el Horror.

Un pelín exagerado ya... Por consiguiente, las relaciones familiares, paterno-filiales, emocionales de parejas determinadas, y laborales en tan curioso edificio de vanidades, se acaba resintiendo entre tanto litro de sangre derramada. Y existen vías que se quedan atascadas -hasta que visualice con la animación de Diabolical, la variante Generación X y la próxima entrega con Jeffrey Dean Morgan y más pesos del hijo del Patriota-, porque hay donde se extendían los complejos de Edipo o Electra, según los sexos implicados, se regeneraba el guión y se hacía más interesante el dramatismo mitológico de los antihéroes. Por no decir, los terroristas que eran un acierto total.

 

En estos momentos, quitando los giros erotómanos u orgías ´herorgásmicas` que son otro mundo, el de los sentidos y la mala leche (ya no hay teta que mamar)... el resto del plantel son medianías narrativas. Sus historias se van haciendo algo planas y residuales, incluido el romance estirado de Miss Moriarty y Jack, el Quaid; como ocurre a un nivel planetario, esto es, elevado a la enésima potencia de lo mediocre y aburrido, con la histeria de la madre, la hija y el espíritu santa, de The Marvels, ´los congojos` raciales y musicales de Blue Beatle... y la espantosamente desesperante y aburrida hasta la médula, no va como la seda precisamente sino lo contrario, Madame Web. Ozú, menudo timo o atracón insectívoro. 

Por favor pronto, venid a rescatarnos... ¡Daredevil, Joker, Rorschard animado o el Pingüino! Que su estampa divina, nos ampare y vengan volando para la redención de su especie... Oh baby, baby... no nos dejéis, por favor.

El Fuego en su mirada es lo necesario, para que los héroes de antaño, sigan pareciendo creíbles a los ojos de hoy, y que la evolución hacia esta masacre de huesos y tejidos sanguinolentos, no termine contagiando TODO. Ya que es lo realmente atractivo, para un universo complejo y, hasta cierta medida, atraído por la violencia gratuita y extrema. ¿No os ha ocurrido...? Pues eso. 

Mientras los asesores y los políticos, limpios y a salvo, han mandado a sus ejércitos de seguidores en las redes sociales, para hacer ese trabajo sucio y la matanza, no para de crecer dejando bajas - veremos si llega la sangre a Venom o Blade... la piel macilenta a Kraven... ¡Qué dan toda la impresión anticipadamente! O nos ponemos de uñas con Deadpool y Wolverine, esperemos que no nos rompan el corazoncito, of course.


¿Y el Amor...? Cae en manos del rencor o el odio, bajo las fauces de monstruos mentirosos en los media, haciendo una parodia de él, manipulado por los intereses personales o la propaganda ideológica, controlado por sus canales... Abiertos de par en par. Por ende, el amor que empezó siendo prioritario en The Boys & girls, es meramente otro medio para la sangría. 

El humor cae en los instintos básicos, siendo algunos más imaginativos que otros, más ramplones... y la educación será un nuevo nivel para superar los músculos dopados durante 24 horas, como una droga más que te puede llevar al otro barrio, pero que en las escuelas creará nuevos amantes de los bolsillos repletos y la autocracia del yo. El más, el mejor.

El reverso de lo genérico, será el nuevo Horror, aquel que Mr. Brando pronunciaba siendo un taimado dios en la selva... con lanzamiento de episodios con fabricación de hechos, para aumentar el odio entre la gente. El sexo al límite es una catapulta de la batalla futura, con ríos de fluidos inocentes que serán vendidos por unas monedas invisibles, en las redes.

Los falsos héroes, forman parte de Asesinos S.A., que se encargarán de aumentar las bajas en sus propias carnes o como hacedores de daños colaterales. Y sonreirán porque están en la cima, en la comedia de la vida y con sus bolsillos bien repletos... se comportarán como verdaderos monstruos sin escrúpulos...

Y, ¿quiénes son esos monstruos...? ¿Todavía lo dudas...? 

Todo dependerá de la luz que nos ciegue... de los colores con que lo veas, de la velocidad con que se extiende el miedo... el tamaño del montón de cuerpos apilados. La Batalla está ahí... recorriendo la sangre como un virus o un Gen, que te define, sin elección... Por propia voluntad, de los ejecutores o fabricadores de odio. Y como siempre nos queda el humor... el Horror, sois vosotros.

Yo soy, el mejor. Hahahehihahooo! ¿Y el pulpo...? Al ajillo... Nice.

Cómo decían unos héroes, soñadores... Cada vez que me miro al espejo, todas estas líneas de mi rostro, se aclaran. El pasado se ha ido, ... Canta conmigo, canta por un año, canta por la risa y por lágrima, canta conmigo, aunque sea por hoy. Tal vez mañana, el buen señor te lleve lejos... Sigue soñando, sueña, sueña... hasta que tus sueños se hagan realidad.

 



domingo, 26 de mayo de 2024

Russian Doll & Poker Face.

 


La premonición no existe, es una apuesta o un reiterativo déjà vu… Lo que sí existe científicamente, o se desarrolla en nuestra mente, son los sueños. Esas extrañas percepciones, ilusiones ópticas, de imágenes psico-surrealistas, deformantes de una aparente realidad. O lo que sea esto… una especie de hacinamiento del deseo.

Han pasado muchos ciclones ya, desde que dos jovencitas intervinieron en la literatura de las percepciones, con sus universos fantásticos, como toda fantasía debe alimentarse de las ideas curiosas o imaginativas. La una, por consumo de determinadas sustancias complementarias, nos guía a un viaje a través de un agujero o un espejo, Alicia se podría reencarnar en imagen de otra en un cuarto de baño; la segunda, en mareante combate con fuerzas de la naturaleza, que le llevan también a un universo de estrafalarios habitantes y saltos dimensionales, donde la espiral ética de su personalidad, se empareja a la consecución de los valores que se sueñan comunicantes los deseos, inalcanzables o no. Un tipo de adivinanza de lo que sería o pudiera ser.

Isaac Asimov lo denomino presciencia en su obra Fundación, Frank Herbert lo disfrazó de negro mutante, de mente evolucionada que veía las visiones de lo que sería en aquel agujero desértico cubierto de arena. En este trozo de relato que escribo, se trata simplemente de la verdad.

 

Esos dos mecanismos literarios, emulaciones de la realidad en cuerpo femenino, son reflejos de los soñadores. Bueno, soñadoras… y sus respectivas versiones de sí misma o los demás, implantados sobre las pantallas como ejemplo de lo que pensaron los escritores o guionistas.  De cómo serían sus universos soñados a la vez, qué pensarían sus personajes, qué ocultarían… y que pueden despertar nuestras inquietudes como investigadores al otro lado.

Ideas que clasificó – o al menos lo intentó, no sin especular también -,  el doctor Sigmund Freud en su estudio, La Interpretación de los Sueños, que sin duda, son aproximaciones abstractas de una explicación, o posible conocimiento basado en recuerdos reinterpretados… o esencias de aquellas necesidades, dudas, males, miedos, etc… maneras de soñar.

Los condicionamientos psicológicos o morales internos, nos pueden mover por caminos divergentes a mortales, los más racionales de estos lares – o capaces de expresar sus pensamientos -. Desarrollando métodos excepcionales que permitan alcanzar sus objetivos vitales o acercarse a ellos mínimamente en la búsqueda del interés oculto o ese deseo, se plasman en la ensoñación mental como metáforas, que se estrellan contra síntomas de enfermedades mentales o físicas, y se topan con  terrores. Los más recalcitrantes y horripilantes, recursos recurrentes que espantan al pensamiento o la propia alma. Si existiera como tal, claro.

Y es que, esas extravagantes visiones fuera de la vigilia, se solían interpretar en otras épocas, desde un punto de vista de la fe, como si de estampas se trataran, y sirvieran de propósito de un mecanismo dividido entre lo físico y lo divino. Se sirvieron como obras del pasado y de la mitología sacrílega, como alucinaciones de carácter religioso o esotérico, pongamos como ejemplo, las carreras temporales de James Stewart en It´s a Wonderful Life… y el alcance de aquellas alas. Extraordinarias apariciones de muerte, tras el Cuento de Navidad de Charles Dickens.

Sin embargo, esa maldición del psicoanálisis – supuesto maldito para los más incrédulos -, reinterpreta teorías deseadas, pasiones sexuales, logros de poder, satisfacción reprimida u otras insustancialidades metafísicas, difíciles de concretar en la realidad. Ya que, al despertar, no dejan apenas huella en la memoria, solamente meros recortes de un color o más, de un sabor, un sonido o un aspecto no experimentado en la vida real… Conjunción de palabras olvidadas y acciones perdidas.

Esa característica deseable, u otra sexual o familia, se reproduce en las personas desde su experiencia infantil, y pueden manifestarse muchos años después, ahí arriba, cuando parece que no están, ni se las espera, y ella las siente con serenidad y sentido común, en una forma de investigación de sí misma. En el segundo caso, sabiendo en su interior, que la estás minusvalorando, y mintiendo… Particularmente bajo la perspectiva de la maternidad, sobre la imagen del hombre, su amante rival… y de manera especial dentro de las relaciones filiales con las madres. Es donde la actriz Natasha Lyonne se embarca para Sky ShowTime, acompañada con sus guionistas femeninas en la memoria, al encuentro con la muerte anunciada. Una y otra vez, tal que una maniobra militar o una teórica  marmota del tiempo, con su particular percepción de lo escondido en una Muñeca Rusa, que se va haciendo más reducida, hasta llegar a sus entrañas, el útero y la semilla. Hasta la aniquilación de las partículas opuestas, en este caso, generacionales como casi siempre.

No es huella privada, sino pública, le ocurre a muchas otras. Invadida por esa perspectiva emocional y las sensaciones con el paso del tiempo, que modifican esencialmente – o pueden hacerlo - , el pensamiento. El que fue, o el que se transfiere familiarmente, girando a mayor velocidad en nuestra cabeza… En la suya de mujer, Natasha Lyonne...

Estados de Preconsciencia.

Transversalmente, ella es la conciencia de Severance, sin trabajo. En un fiesta, o en segunda instancia, invitada a la investigación. Es el reflejo de la verdad, de estos multiversos insustanciales, aparentemente superficiales, pero que se irán condensando en el camino.  Se estrellan con una telaraña de mitos y supersticiones, mentiras tal vez, con el  trasfondo de géneros, la envidia y la denominada, singularidad. De abuelas a nietas, de hijas a madres… de inocencia a culpabilidad. Las circunstancias surgieron de aquellas heroínas clásicas, de sus relaciones familiares, desde la Literatura Universal en esos submundos Oz o ´brujas` de Duna, frente al control o la autoridad mayor en femenino.

Pero normalmente, sobre las debilidades del género masculino que, explícitamente, no podrá nunca, sentir como una verdadera madre.

En el pasado, bajo el peso de la gravedad, estos actos preconscientes son espirales que atraviesan la realidad – como aquellas alucinaciones que presenciaban los consumidores de la especia mental de Fran Herbert, o los mineros de Atmósfera Cero -,  aquí con los pies en la Tierra, o lo que sea esto… se apoyaban en ese estado sobrenatural de las cosas, en la consecuencia de un superyó, o entidad superior pensante y desarrollada intelectualmente, cubierta de dudas.

Visiones privadas, reiteradas en dos temporadas – más dimensionada familiarmente por Russian Doll (a través de tres generaciones o una más incluso, desordenadas secuencialmente en la segunda temporada, más compleja y desmitificadora. Mientras, la muestra de un poder sobrehumano especial, mundano más bien, visto con su tranquilidad, es lo que manifiesta Miss Lyonne en su serie, Poker Face.

Donde su protagonista posee una habilidad, un don determinante, para hallar la verdad en gestos o coacciones,  tras miradas a sus investigados; desdoblando la acción a una persecución – serie road- , incansable como si fuera el Dr. Richard Kimble de aquella El Fugitivo (con el actor David Janssen o Mr. Ford en pantalla grande, años atrás),  o esa otra versión en femenino, bastante más simpática que significó el dr. David Banner, entrañable Hulk entre el recuerdo del tebeo, Bill Bixby y la capacidad extraordinaria de Lou Ferrigno, en serie. De la Hulka, no hablo que es peor… Ahora más parecida a una Colombina – de gabán textura Colombo aparentemente despistado -, con desvíos raciales a lo Coen Bros. Humor blanco, del crimen negro… violencia cómica, delincuentes torpes, salpicaduras en la obscuridad. Semejante a Paprika en premonición, sin sueños apenas.

Más hechos demostrados, anticipadamente en su ruta, son resortes de una reinterpretación con gestos o palabras en retroceso, como si fueran esos mismos sueños de los que hablábamos, muestras del flashback. Pudiendo con hilaridad compresiva, reflejar la realidad oculta, y gracias a la elaboración de un hombre, visionario tal vez, el creador de loopers y puñales por la espalda, Rian Johnson que estaría igualmente, echando un vistazo al pretérito televisivo. Lo relataré como una obra teatral…

Literariamente… ¿sueñan hombres, lo mismo que mujeres…? ¿Y los personajes de Robot Dreams, olvidan… la amistad? Y la investigadora juvenil Paprika, interpretaría bien sus sueños…? Son unicornios que de momento, no podremos clasificar, ni confirmar hasta que nos piensen… como ovejas. Y ella calcula, lo oculto, tras la palabrería.

La Ruta, Onírica.

A bordo de un Plymouth Barracuda… en los hechos encontrarás las pruebas… no sueña con el Heart –canción-, sino piensa, mientras exista, en composición de Nathan Jonhson…  Aunque primeramente en paralelo, baila temas, que van de Pesonal Jesus a la de Sweet, Fox on the Run, conciertos electrocutantes aparte... Fox de artera, no de lo otro, claro. Así se entonan sonidos de otros tiempos, frenazos de vagones, fiestas, caídas por escaleras, no de Jacob – donde saltan créditos de voluntad detectivesca con nuestro pasado -, espectadores de la verdad. Con el corazón encogido, perteneciente a ese Dream Scenario con variopintos actores, investigadores privados entre los 70 y 80, sugestionados por sus Estrenos de Tv: Misterio. Nietos de Hitchcock pues y del cómic en tiras.

Pruebas contundentes que evocan al inolvidable Peter Falk, al vaquero de sombrero cowboy y bigote, reconocido como McCloud o Dennis Weaver, a Rock Hudson junto a su Susan Saint James en pareja acusadora. Se ha escrito un crimen con la Angela de los sueños de Dorian Gray, Landsbury, y su comienzo en el crimen bajo la Luz de Gas de G. Cukor, hasta su reunión final con Mr. Johnson en Knives Out, dep…

Sonidos que repiquetean habitaciones fatales, tensión, mentira, junto a George Peppard que era Banacek antes de TeamA, sobre el McKoy de Tony Curtis (casi olvidado), el Hec Ramsay de Richard Boone, un Cannon leguleyo de William Conrad, Quincy que interpretaba aquel Jack Hugman de Pánico en el Estadio, o Lanigan y Madigan con Art Carney y Richard Widmark, respectivamente, que se aparecen fantasmalmente en el recuerdo. También retuvo otro sabueso, James Farentino sacado de  Muertos y Enterrados, o las hermanas Snoop, que no Scoop (que comentaré en otra ocasión televisiva…), interpretadas por Helen Hayes de Adiós a las Armas y  versión de la divertida ensoñación que tuvo el Harvey del director Henry Koster, con el gran Jimmy Stewart…; y de la mano de Mildred Natwick, la inolvidable actriz recurrente del humor de fémina de John Ford, visto en El Hombre Tranquilo, La Legión Invencible o Tres Padrinos u Hombres Intrépidos, y que además trabajara para el maestro de asesinatos, Mr. Hitchcock, en Pero, ¿quién mató a Harry? Hasta su última gran aparición, en Las Amistades Peligrosas en 1988, con todo un tratamiento de verdad humilde, sin duda, o madre de Jane Fonda en Descalzos por el Parque. Una cara inolvidable del cine eterno.

Entre clarividencia lúgubre… y pesadilla afable.

Las imágenes latentes de un sueño, también trasladan un mundo revuelto de pesadilla, congénita, que es trasladada a la realidad de las películas o series de televisión. A determinados espectadores parece muy disfrutable, a pesar de la tragedia o la persecución particular de los personajes en el juego del gato y el ratón. Porque si en Muñeca Rusa, se trataba de retratar sobre dos temporadas, dos tipos divergentes de viajes espacio-temporales con la muerte y la concepción – de ayer a los ochenta -, para reinterpretar un regreso a decisiones que tomamos en nuestras vidas y aceptándolas tal y como se recuerdan…

Que, muchas veces, es difícil discernir en el subconsciente temporal, al confundirse con deseos ocultos o sueños… Y que pueden derivar en una especie de maldición maquinada en el interior, en repetición extracorpórea – o televisada -, que otorgan una segunda oportunidad de solucionar posibles desaguisados con amigos o familiares pretéritos; y que al contrario, Charlie, muestra su Poker Face, de vuelta ya de otros rostros, – más que cara bonita o simplona -, como visionaria de las calidades morales de la gente. Sea costumbrismo en la trastienda de una estación de servicio, una cocina de carretera a la parrilla, con su gastronomía local, su música… una furgo donde cohabitan rockeros cincuentones y ocasionales – recuerdo de otros tiempos -, una acción hippie de terror, su look… un escenario de pesadilla, no dream teatral, un atropello coeniano, un molde de f/x, el rostro de Nolte… la luz negra de una sala… un muelle… siempre, con gafas ahumadas, para no cegarse.

Por los brillos de lo que la rodean, lo que intenta mentirle en la cara…  Esto es, tal que una auténtica, casi, poli de la verdad,  true detective de prestado, movida por el desinterés, o la amistad. Sin alucinógenos, aunque entraña algo de esoterismo muy superficial en lo psicológico.

Clave realismo, rutina en desbandada, acosada, en derivada de aquel Fugitivo que triunfara para una ABC setentera, y ahora se ve como Martin y, especialmente, Rust Cohle, en una... Pero sin título acreditativo por el estado, ni licencia legal de curso acelerado, que a la vez nos recuerda a aquellos que en otro universo televisivo, investigaban a base de rebanarse el coco y con toques de acción a lo Colombo, por descontado, un referente confesable en la serie, como chica a la que le va la marcha… minifaldera, pero con el rock de entonces. Yeaaah!

Se considera, por ende, vidente, verosímil, vocacional, verborreica, con toques divertidos en gestos, gemidos y un lenguaje corporal, muy especial, característico del pasado, frente a estas épocas actuales a mayor velocidad. Palabras apegadas a la observación particular de unos hechos, comprometida con la justicia, y querencia femenina, sin sobrepasarse. Reivindicación justa y sin arrodillarse ante la ley. Y no estoy hablando sólo, de rebeldía ni sustancias que comprometen el razonamiento crítico… sino de, auténtica personalidad.

Simplemente, en base a meras conversaciones, cara a cara, se reivindica con preguntas que incidirán sobre los defectos de sospechosos, lo económico que va junto a la envidia… bajo el sol, sobre el parabrisas, las emociones, los tejados, la venganza, la trastienda, lo incongruente de los culpables - a veces con resoluciones algo atropelladas -, on the road, el tiempo de la tele, ya se sabe… la prisa. Respira, observa, piensa… ves apreciaciones curiosas en los contactos… artimañas… y la familia detrás. Pongamos aquí sobre ruedas, una serie de nombres en serie, Simon Helberg, Pedro Hollywood, Lil Rel Howery, Chloë Sevigny, Luis Guzmán (Wednesday), Ellen Barkin (Animal Kingdom), Tim Blake Nelson (El Gabinete deCuriosidades de Guillermo del Toro), Hong Chau (Watchmen, La Ballena), Joseph Gordon-Lewitt, Dascha Polanco - una de sus coleguis Orange is the New Black -.

Y falta a la fiesta de sensaciones anticipadas, el artista de la modelación, Nick Nolte, y tras ella, esa Famiglia compuesta de perseguidores y tiros… Benjamin Bratt, Adrien Brody y Ron Perlman… ¡por ahora!

Claro, siguiendo las pesquisas, en tramas separadas, debes activar tus sentidos, trucos decididamente alegales y usar el escapismo antes de inocularte algún artificio, que no, miedo. Ella es así, libre, deslenguada, carismática, sencilla... No moldeable, bueno… quizás por un retiro.

Lyonne y sus… otros líos.

Como Mr. Freud decía, las primeras ideas latentes que desentrama el psicoanálisis – para creyentes de él o investigadores somnolientos -, son poco corrientes, circunstanciales, extrañas, alucinatorias, enfermizas quizás… Escasamente referencia de nuestro pensamiento en vigilia y su expresividad habitual, levemente, son sueños y los sueños, deseos pueden ser... Simbólicamente se comportan como comparaciones y metáforas, a veces de lenguaje poético, rico en imágenes o interpretaciones sobre la realidad (aquí opino que pudieran ser semejantes a viajes a otra dimensión no pictórica, más allá de Richard Matheson y sus leyendas, oníricas; en su nombrada obra freudiana, comenta el pensamiento de un compañero filósofo, Hildebrandt: “Cuanto más pura es la vida del sujeto, más puros serán sus sueños, y cuanto más impura, más impuros”. Por consiguiente, la naturaleza moral del hombre perduraría en su sueño… “no se nos hace sospechoso, por palpables, románticos o ridículos que los sueños sean, pues conservamos siempre lo malo, la justicia de la injusticia, la facultad de distinguir lo bueno de la virtud, del vicio… Lo fundamental de la naturaleza humana, el ser moral, se halla demasiado, firmemente unido al hombre para participar en el juego calidoscópico, al que la fantasía, la inteligencia, la memoria y otras facultades de igual rango (digo y, las sensaciones intrínsecas quizá…), sucumben en el sueño”. El Imperativo Categórico de Kant, un mandamiento independiente de la religión o las ideologías, que rige el comportamiento humano en todas sus perspectivas… para dirimir entre bien y mal, incluso… en sueños.

Ni la del espejo del cuarto del baño… una percepción adulterada, que desintoniza de nuestra realidad, pues se alimenta de detalles que olvidamos, de pasajes fragmentados. Su mente despierta, en cambio, reinterpreta esos deseos, silenciados, maquillados en cada función, y los convierte en imperativo categórico kantiano.

Así en cierto sentido… surrealista y original, es la Lyonne, miss Natasha, una realidad kantiana. Mágica, extravagante, pero a la vez, de un costumbrismo cercano, amigable que atrae, racionalista… Este recuerdo  suyo, por trabajos de tv, se compone de sucesos impresionantes y equivalencias detectivescas, terminan siendo  episodios vitales, entre vida y muerte, obstinados, espirituales o altruistas, justicieros… porque ella lo necesita para completarse emocionalmente, para identificarse con la bondad. Lo demás, las imágenes descritas por los guionistas (casi siempre mujeres como es costumbre), son ejercicios desbordados de imaginación, según costumbre de estilo Bill Murray, y ataques de mente esclarecedora, en segundo viaje. Apariencia sensorial de una investigadora para-normal, real con un don humano, y suerte de sobreviviente, en último término. Poco filosófico esto, en cambio…

Hay autores y pensadores para todo. Interpretaciones de la realidad como muestras de ejercicios cerebrales de opuestos, sobre juegos trampa, algún susto, alguna lucha, distorsiones en trampillas, desgracias extraordinarias, decisiones embarradas, amores que confabulan… deseos de muerte. Vías paralelas, territorios incompletos hasta más ver… ¡nos vemos pronto, ´angelada` de Charlie!

Tras su ojo cínico de gran hermana, Poker Face pudiera ser, quedan sus expresiones detenidas en un lapsus, ese sentido del humor irreverente, que desarma, y su dote para relacionarse, sin alardes, pero reconociendo la mentira en aquellos que buscan escabullirse o salirse de... La Ruta hacia Atlantic City. Su próxima guerra…

No, esos movimientos del pasado no son sueños estridentes, ni sexuales que te persiguen en el universo Paprika, ni las revelaciones surreales del cine de Luis Buñuel, con su mirada entrecortada a cuchillazos, ni los viajes astrales de Solaris a otros mundos metafísicos, pero sí, recuerdos mundanos, que nos acercan al personaje, a ella.

Algo parecido a los Sleeping Dogs de Russell Crowe en busca de un pasado crítico, pero con una mente preclara, inocente, sin enfermedad. Sin el revestimiento falso del Hypnotic perpetrado por Robert Rodríguez con un poco convincente y elaborado en guión, Ben Affleck – no sé para qué tanto embrollo, la verdad -; o sin la perversión de un vacío existencial en lo narrativo, como puede ser esa horripilante Madame Web. ¡Vómito de araña sin red!

Tampoco es androide, con sueños húmedos, ni expande la sensación del terror, aunque hay cierto temor de índole mortal sobre su persona; mientras que para Nicolas Cage, en su EScenario significaba una terrible pesadilla, un ajusticiamiento público, por interpretaciones oníricas. Entre superhombre no buscado y la maldad general, que arrincona al desprevenido en la red, lo acosa y derriba. Esa jauría representativa de perversiones de una realidad social que cataloga, sin saber, y contemporánea, pues comparte humor ácido, con el horror real de las noticias. Y por tanto,  bastante mala leche social… Es un notable filme Dream Scenario, a recomendar, que no comparte una reinterpretación, sino compara, notoriedad o famoseo actual, con la pesadilla común de alguien que no desea, ser reconocido, ni juzgado. Un poco, acosado como ella, la samaritana de las emociones

Mira se hay pesadillas reincidentes, que ha visionado el filme Nunca me Encontrarás, y se parecía como una gota de lluvia a Old Man de Lucky McKee, con otro reflejo hiriente de feminicidio, eso sí. Estas líneas geodésicas de la realidad destructiva, son como autopistas, con salidas hacia espacios moribundos, inteligentes o amables, como las raíces enterradas en el árbol de Alicia. Hacia la obscuridad de la reina de corazones por una ruta 66, amarilla por el calor del desierto de Oz… hablando de Furiosas, Anna Taylor-Joy, pero más experimentada. Esta es Natasha Lyonne, heroína pura… sin careta, sin lastres emocionales. O no… depende, si la ficha es buena. Si te manifiestas como, el fantasma detrás de la función y la crees... si no, no.

La muerte siempre está al girar el recodo, a través del tiempo que te quede… hasta que cae el telón sobre la memoria. Al fin y al cabo, ella es como una vieja estrella del rock… No, no es el Poker Face de Mr. Crowe, ahora vamos al trío de hermanas, Elizabethe Olsen, Carrie Coon y Natasha Lyonne en película del director de aquella intimista The Lovers. Y adiós… que aún nos queda un buen tramo. Brrrum, brummmm!



domingo, 5 de mayo de 2024

Shôgun. Season I

 

Un pueblo que pierde su tradición, ya no se puede considerar un verdadero pueblo… Sólo un reflejo de lo que fue. Un espejismo.

Aquellos enviados por la mente de Frank Herbert sobre el planeta Arrakis, y sus reliquias de su familia empaquetadas, se encontraron con unas raíces desérticas en la memoria, olvidando gracias a las “especias” y la violencia sagrada, lo que fue aquella cabeza familiar del toro. Esa extravagante actividad que la casa Atreides, simboliza con la sangre sepultada del progenitor en los cuernos, en una tragedia planificada contra la misma. Bóvidos de dos cerebros, como aquel genio…

Los hombres y mujeres, fremen, mientras se ocultaban en la obscuridad profunda de sus ojos azules, en busca de la inmortalidad al menos espiritual. Alguno visualizando el futuro que les quedaría por disfrutar, aunque sea, cayendo a través de la guerra santa o yihad, y que el Elegido trata de evitar, dicen… Es tan evidente la referencia, que te quedas pensando como… ¿los insectos? Sagrados.

En la misma tradición de culto que padecieron… ahora, como la de la odisea del protagonista de aquel Viento y el León, la especial ética de Mr. Connery, que se encuentra con el amor secuestrado al estilo shogunato. Completando un viaje de diez años de las drogas a los espacios, por las palabras de The Anderson Tapes con Sidney Lumet – recordemos a su otro elegido de Network -, hasta la atmosférica del procesamiento industrial espacial… Pero deteniéndose en esa lucha contra los herejes de la Alemania nazi por el desierto del Sahara.

Actualmente, las costumbres tensas vuelven a la costa temblorosa de ese  archipiélago bajo el Sol Naciente, con palabras escritas por el autor James Clavell, guionista del planeta encarcelado de The Great Escape y personal de The Fly. Que dialogan así: “Preferiría vivir 1000 vidas, que morir así, contigo”. Y remando a la historia dramática del Japón, con Shögun o Comandante, y que fuera interpretada en la televisión ochentera, por un estilizado Richard Chamberlain y el poderoso Thosiro Mifune, una magnética asistencia del cine de Akira Kurosawa y como miembro arraigado, a la trilogía del Samurái.

Pues los ejércitos, por tradición, necesitan de estos líderes románticos, y sus heroínas al lado; tal que fueran los selectos enamorados de un dedo divino, que en el caso de Nippon (aquella que transformara su capital en Edo y su legado histórico), vendría señalando la personalidad sagrada del Emperador ante los enlaces. A través del Señor indicado en la tierra, y la guerra civil, o no.

Desde aquellas luchas con pueblos marítimos del Norte de la era Kofun, sus jinetes con carcaj a espalda, se desenvolvían a la perfección en el dominio de arco y espada, usada por el filo y los remates en punta a sus enemigos, entre la China de los Tang y Korea, que sería un enfrentamiento extendido hasta el asesinato de una reina en la guerra ruso-japonesa y el colonialismo y el reclutamiento forzoso para la IIGM de sus ciudadanos, en las industrias militares de Hiroshima y Nagasaki. Perpetuándose como guerreros típicos a la conquista de la región de Saikaido y la isla de Kyüshü, – historia del Mesolítico o Edad de Piedra -, en el famoso Mar de la China Oriental, y madurando como samuráis. Y miembros de la resistencia frente a la primera invasión mongola, ensombreciendo el cielo de nubes de flechas vs. el Kublai Khan, durante el s. XIII.

Luego, aparte de la gran figura, las estrategias tribales formaban guerrillas o cuadrillas, con héroes contra las pesadas corazas del ejército imperial. Dirigidas por aquella figura militar todopoderosa, con tentáculos civiles en tres episodios temporales, que los diplomáticos y jurídicos, no tenían más remedio que aceptar, con aceptación forzosa de la población nipona, tanto que llegaba a ser considerado como “Rey del Japón”.

Shögun, así lo reconocían ya, en el siglo XVI, cuando el antiguo taiko falleció y nombró como cabeza del clan Oda, a un regente adulto para que los clanes no se enfrentaran de nuevo, ante el Consejo, y anterior a  que el joven sucesor se acercara a su edad madura de jefe real. Por ende, ya habían existido dos eras de shogunatos, la del clan Minamoto y sus 3 miembros, y la Ashikanaga con 16 titulares, que serían derrocados por esa misma orden Oda del señor feudal Oda Nabunaga… cuentan que en enfrentamiento crucial de 3000 guerreros versus 40 valerosos samuráis.

Este que cuenta la serie, sería el mandato tercero, acercándose aun s. XVII y conocido como Tluwaga, que se significase con la famosa figura del Último Samurái y el emperador Meiji.

Esta es la historia… Pero, la verdad novelada de aquellos días, es la siguiente apariencia… justo cuando el comercio extranjero rivalizaba para diversos reinos, compañías de Oriente a Occidente, quedando Timor en manos lusas y el paso jacobino por el Japón. La fe a un lado, que si hubiera triunfado una sola de las corrientes, el futuro de la humanidad hubiera cambiado para siempre… como en aquel estancado exterior de Arraquis. Mas…

Las costumbres ancestrales…

Son aquellas que trascienden a las posiciones individuales, al pensamiento cambiante y, a veces, hasta a la lógica. Existe una escena – que curiosamente, trasciende del cine clásico, por la cantidad de epítetos insultantes en la tradición nipona-, que el anfitrión reprende al extranjero por no hacer ruido al comer y así otorgar la buenaventura por el alimento cocinado, con un “parece un bebé mono”. A lo que el primero responde haciendo un gran sorbo ruidoso y ser catalogado entonces, como verdadero simio. Si eso ocurriera ahora en otro sentido… sería catalogado de prohibido.

Pero existen más expresiones, racistas, desde perros rabiosos, a las ratas estúpidas, que eran ejecutadas con terribles castigos, siendo el que pone la carne de gallina – nunca mejor dicho - , aquel que deshace la carne del reo en una olla de agua hirviente. Se quedan los terribles alaridos, como grabaciones salvajes en la memoria, igual que los sonidos ahogados de una impactante Zone of Interest. También he rescatado la cinta del género chambara del director Hideo Gosha, que cumple 60 años, el título Three Outlaw Samurai, que posee numerosos nexos comunes con la novela y las series de Shôgun. Las penas a latigazos, ceremonias del té, laceraciones del chantaje con secuestros femeninos, defensas y apuñalamientos por decreto, los samuráis errantes y los ronin, el poder opresor al pueblo, juramentos eterno y amores perdidos, o hallados con halo de tragedia shakesperiana… arroz, tinta, gachas, sexo y el puré, la sangre… la traición y la venganza… y en otro extremo clasista, hambre. Dentro del sentido culinario tradicional de la cocina japonesa, recomiendo la serie Samurai Gourmet, que os aproveche.

Ah, y uno de los míticos actores japoneses, Tetsurô Tamba, que estuvo con Mr. Connery en Sólo se vive dos Veces. Y por supuesto, la tradición de los personajes con el gran Kamatari Fujiwara – un auténtico retrato cercano al gran papel de Tadanobu Asano en la serie -; y que participó con el maestro Akira K., en Barbarroja, la obra maestra El Infierno del Odio, Sanjuro, Yojimbo, Los Canallas duermen en Paz, La Fortaleza Escondida, Bajos Fondos, Siete Samuráis, y la inmensidad de Ikiru.

Mientras, los reinos expedicionarios de la vieja España y, claro, los piratas que buscaban riqueza y sangre, se ven reflejados en el reinado sajón y la mirada perdida en el amor, de Cosmo Jarvis. Como británico a bordo de un “Holandés Errante” y sus centenares de fusiles y sus 30 cañones, amarrados al fondo del Japón. Realmente, el representado marino William Addams se quedaría allí, alimentando familia en Inglaterra, el primer occidental en hacerse samurái a las órdenes de oda Nabunaga y legando a sus nuevos hijos, herencia en tierra japonesa.

El protestantismos sajón, se convirtió en aliado y consejero, de las excelencias de aquel pueblo que luchaba por volver a sentirse unido,  íntegros y dueños de su propio destino… Y esta era, la estrategia para el legado de un nuevo Shögun y su creación Edo, actual Tokio.

Un Mundo Dividido…

El Japón del S. VIII se denominó Yamato (islas del anillo de Fuego, más Hokkaidö, Henshü, Shíkoku, Kyüshü y Okinawa), en manos del emperador Jimmu. Del cual, Narohito sería el descendiente directo número 126 como propietario del trono del Crisantemo.

La figura divina en cultura japonesa fue, además, sacerdote de la religión shintö. La que veneraba a los kami o espíritus de la naturaleza y sus acciones monumentales, incluidos, terremotos fundados por las aletas de los feos bagres. No los Kais, que serían introducidos genéticamente en los estanques imperiales… Y al otro lado del arco, y del agua sagrada con sus jardines particulares, los daimyos y sus ejércitos de samuráis, que significaban el poder del clan, desde el siglo décimo en manos de señores feudales. Y sus planes de conquista de valores, traiciones ocultas o sorpresivos ataques al enemigo. En esta ocasión con rostro de María, interpretada por la actriz y cantante de Nueva Zelanda, Anna Sawai.

Los sacerdotes guerreros, yamabushi, cambiarían a otras rivales creencias y oportunismo de comercial con la ruta de la seda, fueron los causantes de diversos estilos de lucha y dominio de armas tradicionales, como el maginata, el uso del arco con precisión, la espada corta y la larga (alaisho y katana), fueron los elementos cruciales en batallas épicas y especialmente sangrientas. En los Tres Forajidos Samuráis, se observa gravemente, al estilo prohibido del western, el remate por la espalda, la salpicadura oscura en recuerdos sombríos del impresionismo alemán, y escenas de persecución a caballo a simios-humanos, antecesor en unos años a aquella novela y película exitosa, Planeta de los Simios.

La escuelas se dividían en sôhei, budistas expertos en el ninjutsu, e ikkô-ikki, campesinos sintoístas y nobles locales, que se sublevarían al gobierno de los samuráis entre los siglos XV y XVI. Ahí comenzó también una extensa costumbre de varios siglos de estudio, hasta la actualidad, sobre las excelencias de la farmacología, el esoterismo y la infiltración, además del incipiente abuso de explosivos con grandes asaltos, bombas y asesinatos calculados. De los que surge la figura fantasma del shinobi, después conocido como moderno ninja. Esta parte es esencial y visualmente atrayente, con luces y sombras, dentro de aquel filme, los de Kurosawa o la serie Shögun de Hulu y FX, con el productor Michael de Luca (exjefe de Dreamworks) que tiene su mente enfocada a una era rusa postacopalíptica con Metro33, el exceso de Warhol y una nueva estela de Suicide Squad… por no hablar del seppuku.

Y este es el tema de la tradición y su título honorífico, que menos entiende un creyente, un jesuita o un protestante, un consejero y católico convertido, una heredera de fe, o un gusano del desierto… y el mismo perro foráneo de un amo. Sin aparentes, suspensores…

Comenta la princesa, bajo escritura Dune… “La influencia política en el seno de una religión ortodoxa, es inevitable… La lucha por el poder, impregna el adiestramiento, la educación y disciplina de su comunidad… Sus jefes deben afrontar inevitablemente un dilema interior: sucumbir al oportunismo completo para mantener el poder, o arriesgarse al autosacrificio en nombre de esa ética ortodoxa”… Pues eso.

El antecedente y la prisión.

Los verdaderos ficcionados Tokunaga, reducirían los privilegios del estatus samurái - clase nobiliaria y bélica – con sus sagrados códigos de honor. Emparentando en latitud y tiempo, con los aparecidos en túmulos de rituales en terracota, rodeando a su señor. Mientras en el Estrecho de Korea, crecerían las almenaras, el tráfico marítimo de pilotos o anjin-sama (sama es el título modal de excelencia), la prefectura de Nagasaki, esa New-Tokio en perspectiva… y la amenaza de China.

Ahí surgieron las primeras visitas extranjeras – se estima que ya hubo un africano antes -, con lenguajes desconocidos y experiencias de guerra, totalmente diferentes a lo luchado y sentido entonces. En la antesala comercial de una nueva guerra civil, terrible y cubierta de heridas, que sus filos sabían mediar y repeler, gracias a las estrategias del Señor y la aparición de los proyectiles a distancia. Serían comandantes de navíos.

Después, el emperador ordenaría el dominio de las artes marciales a todos los funcionarios y militares, flanqueados por sus corazas características, arcos, carcaj y las dos espadas en cuestión, y los elevados cascos cónicos, cargados de rasgos simbólicos, o jingasa.

Los ronin… del amo.

Los samuráis errantes se vendían por unos ryo, desde el periodo Seengoku de Hidyoshi Yotomi, hijo de campesino como relata el filme con el apodo de taiko, que instauraría la ley única y libraría la construcción residencial del Castillo de Osaka.

Ese periodo de clanes en guerra, precedió a una restauración imperialista, con dos cortes diferenciadas, en el Norte y el Sur, que daría paso a otro shogunato.  El gran Nobunaga fue derrotado en su templo y realizado seppuku frente a un Akechi o casa tradicional guerrera, y este trascendería a la famila del regente Tokugawa Leyasu, en el que se basa el papel hierático y flemático de Hiroyuki Sanada, como estratégico Lord Toranaga. Referente de obras nombradas, como la serie Mensaje en las Estrellas: Guerra Intergaláctica, el terror profundo de Ringu y secuela Rasen, el primer amor o Hatsukoi, El Último Samurái junto a Tom Cruise, el viaje al círculo solar de Danny Boyle, Sunshine, los legendarios 47 Ronin, la postrera investigación de Mr. Holmes con Sir Ian Mackellen – celebrando a su Gandalf inolvidable, o despidiendo hoy a uno de los suyos, Mr. Bernard Hill y capitán del Titanic -; así como miembro del reparto de las series Lost, Hawkeye y Westworld.

Devinieron enfrentamientos con lanzas, arcabuzazos - necesitaban de vigilante mientras se recargaba el tiro -, y se multiplica el seppuku, ese sacrificio autoinfringido con tantô que se llevaba colgado a la cintura y no confundir con el sable corto o wakizashi, para luchas en templos o habitaciones bajas de rodillas o en posición saiza. Esa cuestión “honorífica”, que se llevaba colgado del obi en la cintura, que desentrañaba de lado izquierdo a derecho ventral, y rematado para evitar el dolor lacerante.

Lejos momentáneamente del tema, es aquel kamikaze, que entronca a la II Guerra Mundial, siguiendo al Señor, como verdaderos hombres y mujeres bomba, o diablos aéreos.

Amor… silencio.

Una óptima ceremonia del té, requiere de unas palabras, en este caso no poéticas, de reconocimiento a la persona querida que lo prepara cuidadosamente de acuerdo a la costumbre ancestral. El amor, sin embargo, no reside en el líquido, sino en los posos del fondo… Y en los silencios ahogados, tras esas finas paredes de celulosa de arroz, que serán desmembradas como algunos de ellos…

Ocurre algo parecido a la novela Dune, en que los amantes se ven envueltos en una serie de desatinos o pruebas, que hacen girar sus destinos o el futuro deseado… De hecho su creador, Frank Herbert, tendría sus decepciones en las costas de Oregón, incluso con su pensamiento ecológico, que vio cambiar la faz de las dunas en un proceso de reverdecimiento con plantas foráneas, para evitar el avance de dichas crestas invasoras de arena. Como amores embravecidos… o religiones – que él mismo estudió y practicó -, esperando al Elegido.

Al final, la Duna, derrotó al Imperio. El solitario se hizo con el poder en forma de Shôgun – pero evitando una batalla gráfica que era deseada -, y el sueño se convirtió en pesadilla lisérgica, silenciosa, para alguno... con lengua pero sin cabeza.

El clan en manos de Herbert, se transformó en familia vampírica, con la homosexualidad reprimida en suspensores, violencia de gladiadores que no dudaban en golpear por la espalda… estaba en juego, la propia vida frente a maestros de esgrima… filos para defender y atacar, punta para rematar, religiones espirituales y estilo zen en la ropa, blancos y negros, épica de islas parecidas a planetas diferentes, gusanos que crean sismos como los bagres, samuráis galácticos al estilo de su maestro H.G. Wells.

Queda la herencia de cinco libros y los hijos-nietos, es evidente… con Alia en el pensamiento y sus movidas, con la mente que es la catarsis femenina de ellas, las expoliadas en los Tres Forajidos Samuráis, sufren, violentadas, son vendidas por unas monedas y pelean… al final.

Al fin y al cabo, es apariencia, parece que el interior del desierto, sobre o bajos las dunas, no existe el mal… y eso, es ciertamente sorprendente en estos casos. Cuando suena el eco de la guerra, por toda la galaxia.

Datos curioso… ¿sabía ud. que Dune comparte premio literario de Fantasía, el mismo año que El Señor de las Moscas de William Golding? Y algunos las consideran obras inferiores, pues… ¡silencio!

Han significado ser referencia de sagas familiares, caídas de imperios grandiosos y comienzos post-apocalípticos que, bien podrían tratarse, como colonos juveniles en planetas lejanos que sirvan de futuros destinos, contra la desaparición de la sangre… ¿se necesitarán drogas para el viaje, energías atómicas… clones de nosotros… madres reverendas? Es decir, ¿lobeznos y lobas?

¿Amor quizás…? Silencio… Mientras, un hijo de lobo de mar de la Armada Real, navegaba sobre olas, no de arena, para aprender a conocer y reinterpretar las viejas historias, o batallas de antaño. Como en una Rebelión en las Aulas, o la metamorfosis interna de La Mosca, paso de la juventud en Malasia golpeado como prisionero por los japoneses en Singapur, a la guionización de la memoria y el esoterismo. Fue su verdadero plan Tokunaga… un gusano oculto en la suya.

Y en este Shögun – me vienen flases de aquel Chamberlain frente a Mifune, muy lejanos como huellas en la arena-, memorias de producciones de Daei Eiga (ideado por Kazuo Mori) y su relevo Dinei Studios, cuentos sobre el ciego Zatoichi y su leyenda mercenaria, imágenes de Kenji Mizoguchi, Ozu, Kurosawa, Takeshi Kitano, Takashi Miike en lo oscuro… y la productora Toho y su paralela Shôchiku, por supuesto Ran, y las sombras, de Three Outlaw Samurai. Y conexión sangrienta con Samurái de Ojos Azules, claro… Arigatô!

Ah, de nuevo… y la música, con epicidad timbal y voces guturales, que entroncan los tronos… de Atticus Ross… la de la épica de la notable Dune 2, de Hans Zimmer… que paralelamente compuso la de Kung Fu Panda IV, ¿habrá una estela sobre el linaje del Emperador Shaddaam IV, en la piel de Mr. Christopher Walken…?

Mr. Walken, el actor referente de una generación de cazadores y recolectores de especias… el que surcó el viento para comenzar su carrera junto a Sir Sean Connery, en The Anderson Tapes del director Sidney Lumet… Ya está, espiral – que es un universo -, completada.

Se me han quedado algunas pequeñas historias en el tintero, pero ya habrá ocasión para más mazmorras… y dragones. Chau… meni.

 

martes, 23 de abril de 2024

Halo II / Problema de los 3 Cuerpos.

 

El cinematógrafo, es un producto real al servicio de la imaginación… Bueno, los seres humanos a través de su lente sempiterna, han ido durante toda su historia, prediciendo, estableciendo, creando… y por tanto, visualizando a través de imágenes para el gran público, múltiples capas de un apocalipsis sociológico. Donde se reproducen capitularmente, mil y una maneras, de derruir nuestras ciudades o sociedad; o acabar de devorar una Tierra que fue consumida en sus recursos naturales. Es decir que la humanidad y sus habitantes, serian arrasado, no tan cívicamente, como lo fueron otros ocupantes en el pasado… y menos inteligentes, como presas o depredadores.

Reproducciones palmarias de una devastación climática por aumento de las aguas, asemejando historias bíblicas sobre un padre de familia, y su búsqueda de tierra habitable. Incendios surgidos de las entrañas de la Tierra como un averno contemporáneo, con repercusión de grandes terremotos en superficie, o dramáticos supervolcanes de erupciones globales, que nos vuelven a convertir en inmensa bola de nieve y su correspondiente lluvia ácida.

Caídas protoplanetarias que levanten olas monumentales y signifiquen la devastación de toda vida vegetal y animal, salvo excepciones minúsculas, posibles desviaciones de campos magnéticos que impidan la correcta defensa atmosférica, radiaciones incontroladas de esa estrella conocida como Sol o esos increíbles rayos gamma que recorren las galaxias. Otros bólidos, planetas errantes, como meteoros o cometas congelados, en cadencia por interferir nuestra trayectoria. Próximas glaciaciones en el orden cronológico, desastres ambientales como consecuencia de la mano del hombre y la mujer… Esto es, sin género a la equivocación, el famoso cambio climático por gases invernadero.

Virus asesinos descontrolados o modificados genéticamente… ¡ya! En resurrecciones extraordinarias desde el interior del permafrost, o del infinito cosmos que nos contagian de enfermedades desconocidas hasta ahora… en el cine, fueron vainas, esporas y plantas también.

Y de la misma materia, advenimiento improbable, o no, de seres montados en novedosas cabalgaduras de energías poderosas, que poseerían la intención de paralizarnos de miedo, confundirnos, conquistarnos… o someternos como cobayas para su nutrición, con nuestros fluidos vitales… o simplemente, el complejo, secuestro de nuestras mentes. Ya hablaremos…

De ahí, a contar con la ciencia incluida en el género de la ciencia ´ficción`, es demasiado pedir para alguien que utiliza la imaginación. Porque pasarse de complejidad está permitido, aunque no te lo creas. Lo paupérrimo son los personajes poco definidos, o repelentes incluso.

Historia de un problema…

El sol, la estrella que se irá, o nos irá consumiendo primero… con sus movimientos estratosféricos imprevisibles… Pues imaginate, multiplicado por tres, uno tras otro… El verdadero problema de la ficción, es visualizar a simple vista un cuerpo tan inmenso en cercanía y sentir tantos millones de grados centígrados… para achicharrarse a las primeras de cambio… y cierro. Para siempre, eh.

Así hablan paralelamente de suicidios, sin haber sentido ningún rayo del Sooool, la la láaa. Esta teoría de muertes reprogramadas, en conciencia y manos de otros, no sé entienden muy bien… si tanto amor, hay por todos los lados, cielos ojerosos y voces provocativas en la tele… Qué no, que no tienen esa forma curvilínea, pueden ir a peor. Piensa en E.T. femenino, por ejemplo. Mucho más arrugado que en AlienNation…

Es curioso cuando hablamos de extraterrestres que, casi ninguno destruye su vivienda como consecuencia de su participación directa o bélica, salvo… se me viene a la memoria aparentemente, la historia oculta del Krypton de Supermán por sus creadores Jerry Siegel y Joe Shuster; no como otros, que siempre terminan haciendo papilla su planeta. El campo de batalla… la autodestrucción humana, programada o no, con las bombas atómicas en la mente. Algo que vimos venir, y saludar, como verdaderos estúpidos… deficientes neuronales.

Pues encima, en el caso de los 3 cuerpos, entre los creadores David Benioff y D.B. Weiss – de las batallas tronales -, a la receta confabuladora del escritor Liu Cixin con el pasado cultural chino, lo plagamos – el cosmos digo -, de esas pequeñas grandes monstruosidades en explosión, más o menos controladas, para el viaje. Toma, pastillas de coma a toda hostia… y encima con Rosamund Pike y Brad Pitt, poniendo la pasta sin despeinarse.

Esto es Netflix, alienado, como los científicos que para hacer contacto, se convierten en traidores a la causa, es decir, confabuladores contra Nos. Especie extraña ésta… así que los otros, vienen para invadirnos, a saber con qué motivación, seremos la savia de plantas carnívoras o los fluidos que recorran las patas neumáticas de los trípodes tripulados… ¿o poseían cabina interior? Cara, cruz.

Para colmo, los que ponen el dinero - no productores -, tiene el título oficial de mentecatos, prepotentes de m… porque quién les da el derecho a hacerse con la propiedad de alguna entidad celeste… ¡vamos, ni una parcelita! En nuestro nombre, seres inhumanos. Todo se va descontrolando, en tal medida, que lo de menos son los protagonistas, y sus cambios de género o personalidad, ya que el juego se está descomponiendo por una proto-partícula, con ojos en el cielo. Creo que es demasiado, no para tres, sino para mi body. Y sin el proyecto Alan Parson.

Y todo ocurre trasladado, entre la Gran Bretaña y la China, pero si nunca se han entendido, ni lo harán… Adiós, muy buenas, segunda temporada.

En el Halo… suspendido.

Con una escalera al cielo, nos propulsamos hacia el más allá, a través de aquella interesante primera temporada del Halo y su acción, para planear y planetizar dentro de una irregular constelación entre el juego y unos personajes más desdibujados en serie en escalada. Y es que algunos no interesan nada, al personal y menos los nuevos… Hemos ido hacia atrás, especialmente, en lo referente al guión emocional, la navegación y los momentos de acción. Todo parece menos trabajado o pensado… desde golpes altivos con traje que te reventarían,  hasta la Inteligencia Artificial… esa Cortana que se ha vuelto una plasta, qué da la tabarra, vamos.

Y eso que están, Microsoft Estudios, Amblin, Paramount+, 343, Showtime, Steven Spielberg, Pablo Schreiber – el que saltara de American Gods al espacio intersecuencial -, y la McElhone, Natascha. Que en esta segunda, no necesitan de tres cuerpos, para caer en un maldito agujero negro. The Covenant, está maldito…

Aquí, los idiotas, como insectos proscritos de Verhoeven – van de espadachines, contra armas mortíferas láser -, acaban achicharrados sin problemas de ninguna índole. Sus cuerpos son moles y se mueven pesadamente, tanto… que te acabas durmiendo hasta la primera batalla. Todo se ha ido deteriorando de tal forma, que va a ser complicado que remonten el vuelo. Si bien el último capítulo, otorgue algo de esperanza, pero poca… Esto se dirige, cada vez más, al ´wokismo`.

Las Oleadas… monstruosas.

Finiquitando que es gerundio, dos series que se desvían de los caminos de la memoria, hacia lugares traslúcidos o mentes sobrevaloradas.

Prefiero quedarme con las grandes celebridades que compusieron, cerebros excelsos o llenos de destellos midiclorianos, desde los poderes de control de aquel El Mulo de Isaac Asimov a los desvaríos mentales en la obscuridad de Georges Lucas. Lugares lejanos, ya en el espacio y el tiempo, donde crecieron los monstruos clásicos… o si no, no nos topamos con los poderes de esos dominadores de voluntades de otras culturas y mitos… o no apareció el Darth Vader, resurgido de la guadaña de fuego, como un Prometeo con cerebro y pulmón incendiado, mantenidos artificialmente, gracias a la alquimia y la armadura de la ciencia Sith.

Por ciencia y ligereza, no necesitaría de los suspensores que llevan arriba, abajo, al centro y… al ceniciento Barón Harkonnen, de nombre vampiro camuflado de Vladimir en el terruño de Dune, de Frank Herbert. Es un noble con grasa, que ha evolucionado a Nosferatu rotundo con Denis Villeneuve… poco que ver con la planta carnívora de Roger Corman, salvo en voracidad y suspensión, en sus dos notables versiones. Ni con los de La Guerra de los Mundos de H.G. Wells, que succionaban hasta los tuétanos en aquellos vehículos cefalópodos, sin tener en cuenta las edades. Como semidioses metalúrgicos de Lovecraft.

Estas sagas y novelas espaciales, espaciadas en el metaverso de la industria visual, tiene más episodios sangrientos, o no era más vampiro el conde contra Leto y los ´amantes forzosos` en la película de David Lynch… ¿eh?

Pero primigeniamente, fue la Literatura de Ciencia Ficción, que nos llevó a sufrir el advenimiento de los nuevos monstruos venidos del espacio, a tienditas de los horrores o colores zombificados, con toda su capacidad voraz de dominación. Nos trajeron simientes que crecieron hasta transformarse en Gólem – como serían los Frankenstein, Hulk/Cosa o Giggernaut, con moles electro-iridiadas -, aún sin arrugas en la frente, pues son inmortales sin especias. Y la sangre eficiente de aquella hornada nueva de la Life Force, que fue sorprendente. No confundir con Life que era otro tipo de tenia o solitario, de semejantes intenciones. La conquistar del nuevo Oeste... Si es que al final, nos parecemos.

Deformes enterrados, otra cosa, nada de dentro de 400 años en el horizonte, sino en la modernidad de los cascos derretidos del ártico… y de ahí, a convertirse en masas devoradoras, moldeables y viscosas, que visitaron hasta el primerizo Steve McQueen o más allá, al las primeras producciones Hammer con el Doctor Quatermass de Val Guest y el guionista Nigel Kneale.

En otras Fundaciones, batallas galácticas setenteras y planetas arenosos de los 80, con o sin gusanos esofágicos, aparecerían otras transformaciones como la entrañable y simpática, Hidden con el mismo actos al que mr. Lynch ofreciese el papel de su vida, Kyle “Cooper” MacLachlan. Los Aliens y Depredadores, cazadores de humanos, que si no son como nosotros con sus trofeos, es por los ácidos estomacales o la relación simbiótica y familiar entre parásitos.

Y por último, definitivo, me he dejado para la ocasión a dioses del tiempo, – no, no a Alf y sus gatos, ni los lagartos de V, ni a Arnold Schwarzenegger y Carl Weathers, dep -… sino a la existencia metafísica de Algo. Algo que no viaja, sino que parece estar, ahí flotando… alrededor de la mente compleja de Arthur C. Clarke y la visión del gran Stanley Kubrick, como otra creación del hombre… que parece traicionarnos como un doctor de Dune… y sin embargo, sería destrucción, cambio… y resurrección. Veamos Hal-9000 versión Prometeo, en su odisea tránsfuga del 2001, al 2010 de Júpiter - otra vez-, 2061 0 3001, aún resta por visionar… más paralelogramos. Y triángulos con 3 puntas, es decir, círculos en órbita... conio de Star Treck, no has hablando... pues no.

Sin embargo, en serie, serie… nos pararemos apenas dos años antes, en el 2099 para ver las crónicas, casi marcianas… de los peligrosos replicantes u hombres lobos, y sus mujeres ´lobeznas` como mataharis o amazonas, con la nueva camada de aquella pequeña joya titulada, Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas…? Gracias a la gran inspiración para el scifi moderno, que significa la obra creada por el maestro Philip K. Dick. Solaris de Lem, debe esperar a que el horizonte final, se aproxime… y ambos se encuentren. El Todo sapiens y el infierno… sería una especie de Good Omens, con naves espaciales por babor.

Ahora tendría que hablar del filme El Astronauta y su deidad octopo-lovecraftiana, pero me he quedado sin tinta y no da más, para hablar de apocalipsis metafísicas, no zombies en el espacio, ni juicios finales, o cataclismos familiares. Y he llegado al final de los mitos, pues Matrix es otro mundo y Bowman, sería ya anciano, bebé, anciano, y vuelta a empezar que diría Garci o Pumares que estás cerca del monolito... Tampoco he comentado nada sobre El Viento y el León de John Milius, pero tiene algo que se toca con Dune y la obra de Mr. Herbert. Entonces, están de moda los fremen, sus especias y lo que vendrá al filo… alguna brujita, tal vez… o Sting, quizás un baile de cuchillos. La guerra ya la tenemos encima, verdad... sí es un asco. Y el terror verdadero, mogollón.

De momento, en esas dos series o cuerpos del título de la entrada, son increíblemente monstruosas, prepotentes, proféticas, cansinas, confusas… y una, con un protagonista del Mánchester City encima, que iban a ganar de calle o galaxia. ¡Válgame Deus… que ex Machina. O no…!


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