El legado de la Carrie de Mike Flanagan, proviene de las historias desarrolladas al Noroeste de EEUU, con la fundación de ciudades con migrantes llegados desde diversas zonas de Gran Bretaña, portando en sus mochilas ciertos rasgos de su cultura y religión. Así, surgieron algunos testimonios escritos en su Salem natal, o más al Norte, justamente hacia la entrada al Atlántico por las frías costas de Portland en el estado Maine. Lugar de nacimiento del otro gran protagonista y creador de los roles principales y el estallido de la ira en el pacífico año 1974, es decir, Mr. Stephen King.
Otra cosa son las diferencias
históricas de los acontecimientos, según las distintas épocas en las que se
manifiestan los hechos en la novela contados. Y también, porque ahí radica una
gran brecha argumental, la introducción de unos personajes que transitan como consecuencia
del oportunismo en el actual procedimiento woke que se propaga en las artes
visuales. Tal como si fuera una filosofía… o un credo.
Además, un exhortación sorprendente
que da, por descontado dicho literalmente en la serie de Amazon MGM Studios,
que existe realmente una serie de personas de un sentido… con poderes
sobrenaturales, o fuerzas orquestadas que provendrían de una especie de casta
superior o comuna psíquica… Te lo puedes creer, o no… pero esa es la premisa
telequínetica de la nueva adaptación sobre el advenimiento rojo sobre blanco,
en el futuro de una reina…
Por otro lado, muchos recordarán – y
alguno se quedará con la versión original en el cine-, dirigida por el
legendario Brian de Palma, de raíces migrantes italianas y nacido unas
coordenadas más al sur de aquella pareja tan allegada como cercana física y
mentalmente. Ambos comparten estilos y califican de manera notable, el trabajo
de su colega en la literatura, el cine o la televisión.
En esa primera Currie, cuyas imágenes
primordiales quedaron grabadas en el consciente colectivo de varias
generaciones, coexistían con aquellos jóvenes, una serie de intérpretes que
pertenecen a una partida actores con conexiones en ciertos éxitos televisivos
de finales de los setenta e inicios de los ochenta, que generaron un gran
número de seguidores. Vimos al divertido William Katt – siempre recordado
generosamente por El gran héroe americano o House -, que también participaría
en episodios médicos de EMR o Mash, cuando existían un conjunto que guiaría a
Urgencias, Centro Médico y Hospital General… a Amy Irving, partícipe también de
la otra House, Desmontando a Harry, La Furia de Brian de Palma con Kirk Douglas
o una segunda entrega casi olvidada, titulada La Ira.
Y por supuesto, a la pareja
radicalizada entre la inolvidable Nancy Allen, aún no generada físicamente en
el Robocop, sino más en Vestida para Matar de Mr. De Palma, 1941 y un Impacto
con su partenaire, John Travolta, con capítulos en éxitos hospitalarios. Este
italoamericano, como Palma, consiguió el papel travieso, no tan mal encarado
como el actual, tras una primera película en que llamaría la atención y una
serie que le lanzaría al estrellato generacional. Por el baile, también
pululaban a diferentes ritmos, actores como Sidney Lassieck que vería su
estrella en Alguien Voló sobre el Nido del Cuco, se condujo graciosamente
igualmente por aquel 1941 de Mr. Spielberg, y formaría reparto extenso de una
serie titulada Con 8 Basta, más una vuelta al Man of the Moon, o Betty Buckley
que de aquella serie con Dick Van Patten, dirigiría sus pasos al lado de Woody
Allen, Roman Polanski y últimamente con otro psíquico cinematográfico como M.
Night Shyamalan. Que ha anunciado, una atracción fatal en su último filme, con
Jake Gyllenhaal.
A Michael Talbott que suena tras
sirenas de Corrupción en Miami, Hunter, Acorralado, Mash, o ayudó a navegar a
William Katt en El Gran Miércoles, o Sthefan Gierash, proveniente igual de crucial
Mash y el Hulk ochentero, que se graduó en filmes míticos como Jeremiash
Johnson, Infierno de Cobardes y, esencial en mi historia cinéfila… El
Buscavidas. En cambio no les vemos en larga lista de aquella serie Emergencias,
donde tenían cameos actores como Alan Alda, Rebecca de Mornay, Michael Peña,
Don Cheadle, Edward Asner, Chris Sarandon, Ernest Borgnine, Rooney Mara, James
Wood, Ray Liotta, la misma Piper Laurie u otros.
Sin embargo, dos son las vigas
perpendiculares en las que se basa la cara y esa cruz, que hacen un cara a cara
magistral, o tour de force elevado, con las inconfundibles Piper Laurie, otra
que tal bailaba en los palos, el humo y el alcohol junto al Gordo de Minessota
y Paul Newman, y gradualmente en una escalada emocional con, Sissy Spacek, que
tras aquellas Malas Tierras del director Terrence Malick, nos transmutaría al
humor de El Hombre con Dos Cerebros, y se enredaría cerebralmente entre el JFK,
Affliction, The Straight Story de nuestro admirado David Lynch, y In the
Bedroom, en las orillas tempestuosas de Maine.
Y por eso, y muchas cosas más, como
que el paradero explosivo y brillante de Currie, son las urbanitas y ahora más
extensas, vecindades chismosas de Chamberlain en el estado de Maine… es que,
debemos observar esta nueva visión, con otros ojos… Y tal vez… no los de la ira,
como muchos querrían… o creerían. Si crees, ¡claro!
Fe… vs. Redes.
El director Mike Flanagan disecciona
la historia de la adolescencia en dos etapas del crecimiento intelectual -
separadas por apenas un año – entre sí, pero tras 50 años después en esa
colisión de dos mundos opuestos. Con la manifestación del acoso sociológico y
educativo, entre la fe y la tecnología… de redes de memes e inteligencia
artificiosa.
Significa una relación tóxica, como
en el pasado, que desencadena una serie de acontecimientos expandidos hacia las
nubes… que ya no se podrán borrar, en el sentido grupal del guión esencial.
Aunque la represión de una religión católica, no sería del mismo nivel ni
extremismo severo que en la primera versión, o probablemente el sentido
estricto de la novela de King. Lo cual deriva, en una curiosa perspectiva, en que
la existencia del Ser Superior, se indica como una posible fuerza que
desencadena ese poder oculto, o no…
Lo meridiano, es que la consecuencia
de la educación pretérita, ya no sería tan evidente sobre los efectos sociales
de sus relaciones paralelas, sino que convierten el territorio educativo, en un
auténtico… ¡campo de batalla! Donde la creencia, se convierte en el enemigo del
poder económico e inmobiliario, y el futuro próspero es la trampa donde decaen
los valores sociales. Por lo tanto, no se trata sólo del evidente choque
materno-filial a través de lapsos temporales, ya que la realidad de la
actualidad impulsa a la degradación ética del colectivo educativo. Vamos que…
pronto podríamos estar calificados por robots… ¡ejem!
Vivimos, o continuamos con esos
enfrentamientos colegiales de los ochenta, vistos bajo el tamiz de las redes
sociales, en los que las verdades están condicionadas por término anglosajones,
como el phising, el moving, el sexting y el antipático, bullying… ¡Qué los
dioses nos cojan, preparados, listos… ya!
Con Una… Basta.
Así como Peper Laurie, y Sissy Spacek
fueron únicas, como criada y señoras del Séptimo Arte… podemos dar una
oportunidad a otros puntos de vista en la actuación, con nuevos estigmas
argumentales, que permiten la conversión de temas filosóficos o antropológicos,
vistos bajo el prisma del cine o la tele.
Donde las epístolas de la novela, con
algunos documentos falseados, se transforman en una voz en off, para
recontarnos unos hechos demasiado conocidos… y nos recuerda nuevos retos en la
determinación de un movimiento feminista, que se concebiría atemporalmente,
como una especie de genética heredada… en la que no sabemos, hacia donde gira
próximamente, según las crítica positivas del escritor de Maine, y la
estructura reivindicativa en la posición ejecutiva de la serie. Esto es, Mike
Flanagan junto a deriva temática de plataformas, como Amazon Prime Video… o
hablando de otras…
Hemos visionado, otra película en la
cual priman los mismos valores de entretenimiento, educación y amistad,
tecnológica… Teniendo a los pequeños, o pequeñas púberes, como protagonistas de
la antagónica efervescencia moral con la intelectualidad. Claro, siendo
evidente que, la maldad reside en la piel blanca y la cabellera rubia, frente a
diversidad que posee los buenos sentimientos. Por tanto, la idea del nuevo
cambio guiado por la famosa y ecléctica, Agenda 2030. Sí, se trata de la peor
de la saga… la quinta de Toy Story, para apretar y no echar gota…
Por consiguiente, con cuatro + 1 indiferente,
bastaría… con aquella chica de piel pálida, que destruye emocionalmente la
radicalidad metafísica y social, sobre la pista de danza, del gimnasio del
instituto en que estudiaba Carrieta White, la reina de una cosa sajona llamada
Prom, sin intercambio sexual entre vocales y consonantes… y donde la religión
forzada y la penitencia como castigo, no sobrevive a sus manos de lanzadora de
cuchillos, con o sin brazos… un circo, vaya.
La Quema… del Porvenir.
Primero… Todo va a continuar, en
cualquier lugar a cualquier hora… con el cuento de terror marvelita escrito por
Mr. Flanagan, Clayface… a pocas horas de franquear los espejos de la Cosa, u
otros frankensteins.
Es normar la deriva, viendo de donde
provienen sus constantes no vitales, o fantasmagóricas… De la Absentia, al
Oculus primordial enfermizo, del Hush al juego de la Ouija o el de Gerald, que
conllevo una responsabilidad creciente a la nueva televisión, con The Haunting
of Hill House, The Fall of the House Usher, y otros clubes de medianoche y
doctores del Sueño, o la pesadilla esotérica. Terminando con una gran metáfora
de la existencia dividida en dos mundos, con La Vida de Chuck.
Y en ese porvenir, preclaro que está
por alcanzarnos, a través de la religión en comparación con el ser superior, de
la tecnología avanzada y la cuántica, nos veremos con la efigie del terror
pasado… cuando Mr. Flanagan nos enseñe otra cara de El Exorcista: Martyrs.
Cuando la madre de esta Currie actual, Samantha Sloyan se las vea con su propia
esposa – la del director se sobreentiende…- Kate Siegel también con papel en la
serie, y otros visitadores habituales como Gil Bellows o la incomparable Carla
Gugino, más otros de clásica estirpe sobrecogedora, como Chiwetel Ejiofor (Life
of Chuck, Backrooms), John Leguizamo (El Menú, próx. Miami Vice´85) y Scarlett
Johansson (Her, Paper Tiger) y parte secreta en The Batman: Part II.
Los restos de esta Currie en el
currículum de Mike, creo que se concebirán como una novedosa batalla, anunciada
al modo de enfrentamientos comiqueros, que no es más que una continuación de la
historia… donde posiblemente, dejaremos atrás los tratamientos médicos, por
cambios metabólicos y neuronales, a nivel molecular, tal vez… con las rubias
castigadas radicalmente, por magos del suspense…
Donde Summer H. Howell evolucione a superheroína,
y donde las madres serán ejecutadas sin más dilación, ni misericordias… con una
mirada o un movimiento rápido de ojos… ¡ni tiempo para oración! Y quizás, donde
los profes combatirán alumnos con la máscara de Scream, o ejecutarán los
exámenes bajo la capa de Supermán…


