The Football
Wars…
Ted, que no le llaman Teddy… Llegó
como un oso extraviado, del otro lado de un océano… de lágrimas. Y cruzando
esas olas que barrían el tiempo… como el césped a primero hora de la mañana… se
perdería en los rincones del amor…
A cambio como profesional dedicado
(ahora mejor retribuido también), se dedicó a meditar, a planear sobre las
cabezas de los aficionados, al fútbol y al cine, perfeccionando las estrategias
sobre esos campos de batalla, con un método para las Fútbol Wars… Y de una
galaxia, muy o no muy lejana, depende del idioma en disposición, y los medios
tan dispares… se enfrentó al nuevo desembarco, como el director Steven
Spielberg dedicase en la serie Hermanos de Sangre, para confeccionar un grupo de
héroes, o no… que serían la nueva Fuerza Aérea de los remates, entre distintas
lenguas, géneros y sexualidades.
Claro, esta guerra debía de tener
unos determinados giros a lo Woke Wars, pero meditados y distinguidos por la
discreción y la emotividad, para que los combates fueran del agrado de la
mayoría. Afortunadamente, para esta tercera entrega de la serie Ted Lasso en
Apple Tv. Así son sus B-onces, fortalezas volantes dispuestas a sacar esa parte
de ti, más emocional y romántica… Sin olvidar las bromas, claro.
Mr. Lasso, y ya nuestros amigos/as,
se han convertido en un equipo sin fisuras con el humor, y dispuestos a
combatir los frentes ancestrales, rivales en diferentes ciudades y rostros,
gracias al sarcasmo en los diálogos y la inteligencia, en las muchas y variadas
apreciaciones de la sociedad británica, europea, nigeriana… y la texana,
norteamericana.
La Fuerza… del credo.
A veces en la serie, pareciera que la
Fuerza puede estar fragmentándose en el camino… las historias paralelas, o han
perdido algo de consistencia o esa fuerza, o desaparecen de nuestra vista,
resolviéndose de sopetón, como si en el Centésimo Sangriento… nada que ver con
aquel Sunday Bloody… el del 100 de bombarderos, se partiese la cara y el
fuselaje, sin darse publicidad, ni salire en el escaparate de la fama. La
Historia.
Es como si en unos segundos, un
cambio de rumbo, la Semana Negra de 1943 antes del D de Normandía, o día de la
Gloria, ya se arreglara todo sin pérdidas, ni huellas psicológicas, ni una
palabra de su entrenador general… el mismo Sir Winston Churchill. Y en aquel
enfrentamiento salvaje, donde se partieron las alas… solo regresó uno
solitario. Quizás, en esta semana de Ted Lasso, el único héroe que sale
indemne, sin daños morales, porque toma la decisión que necesita, sea el
llamado Zava, y su cultura de la aceptación… Y el cultivo de su ego, en forma
de Aguacate.
Algunos dirían que se consagra a la figura de Slatan, pues después de esa aparición transcendental, casi mísitica y celestial, se comenzón a insuflar el nuevo aliento de la victoria. Algo más adecuado al sitio, a la transposición del imperialismo, que acaba disgregándose por otras sintonías más actuales y modernas. Y así, de alguna manera, la antigua fuerza que se mencionaba en una cartel sobre las cabezas, volvió cargada de otras energías para intentar ganar la Guerra de las Galaxias, junto a las estrellas de la liga de los creadores del balompié… Qué, no radicalmente británica.
Técnica de filósofos contemporáneos…
Bueno, los brits no tan técnicos, ni
tan filosofales… al menos, en esto del deporte Rey… quizá por eso, fichan a
tanto extranjero en los diversos clubes de la Premier, gastándose quintales de
oro como el City, del Pep.
Se nota que les escuece el Real
Madrid… o a la Warner tal vez… ya que en las Fútbol Wars, se evitan otras
variantes, no tan filosofales como el tiki-taka, se complementan con otras
distracciones profesionales, amatorias y genéticas, donde el wokismo se
conforma como credo. Y creo que se pasa a la imagen del Imperio Galáctico, de
estas luminosas estrellas en los focos, a una auténtica batalla de Guerras
Clown´s. Así vemos que, en la rojiza Amsterdam se cruzan chistes con carnaza
artística de nivel, se cumplen sueños sin sexo, y se distraen los egos, con
discursiones que… son más bien pueriles e infantiles. ¡Pues eso, clowns!
Sin embargo, bajo el signo de los
tiempos, se da un paso firme hacia la Hora Woke, porque el credo también reside
en esas parcelas sacrificadas, que no tienen que ver con la inmigración, sino
con la clase social y las salidas en una sociedad paralela al espectáculo.
Todo empezó hace ya tiempo, siglos a…
antes de que existiese esta Guerra de las Galaxias Premier Quality…. Donde la
Estrella Fantasma desaparecería con un resplandor olvidado y celeste, al borde
la extinción con el planeta Pep Palpatine... Y el imperio contraatacaría en una
segunda ocasión, llevándose a jóvenes padawan, y algún maestro respondón,
antropológico e injurioso… marcándose un descenso que significó la condena al
otro lado, al inframundo de una segunda no tan galáctica… Pero, donde la serie
Ted Lasso crecería de manera exponencial, hasta con el desertor, acercándose al
Lado Oscuro.
Y ahora, Darth Sidious resucitado en
el Oeste de la City, ha vuelto en carne y hueso, diciendo que no se necesita un
Zava, o Slatan Jedi, para volver a alcanzar la excelencia del gol… que no, del
toque… y así, consegur una verdadera reunificación galáctica con el imperio
holandés de Johan y el posterior Varsa. Sabiendo ¡qué no importa la victoria, ya! Mientras, otros aconsejados o sometidos
por las viejas leyendas, pensaron en Verde, no de la Heineken, sino de un huevo
Grogu en el útero… ¿Será la esperada Salvación?
Los seguidores de Pep Palpatine, se
cachondean, y él ríe sin mensaje, aunque se ningunea al mejor club del mundo…
Ya nos encontraremos en cualquier esquina, de aquí a París… con amor. Un nuevo
casamiento entre las galaxias, y guerra.
La Transformación… en Maul.
Antes de un episodio I inicial, y por
supuesto del Día de Desembarco de Zava… Maul nació en el planeta Iridonia, con
el curso sacado de Hermanas de la Noche, vestido para la ocasión… con su
sapiencia y su magnetismo, sólo hay que fijarse en sus trajes, sus pantalones
brillantes, sus tangas rojos para ocasiones especiales, o One, y los disfraces
que le convierten en el astral Piggy Stardust. ¿O no estamos de acuerdo, que
este personaje, y el resto de los Diamonds Dogs, suben al cielo? Como lo sube
la escena, en la que fanes de The Beatles cantan a coro, Hey Jude.
Según nos acercamos al fin de la
trilogía, Mau-L o Brendan Hunt, está presente en todas las ocasiones
importantes como Beard, deja sus perlas como parte del equipo animalesco,
brillante y filosófico al par de la calle, junto a Jason Suidekis, Brett
Goldstein, Nick Mohammed y Jeremy Swift. Ahora más abierto, con el ladrido
editorial de James Lance… algunos buscan su aparición en la serie de Wednesday.
Siempre están a un nivel superior,
incluso cuando sus jugadores se juntan para acariciar los compases del Adiós,
en un musical de amistad sin fronteras galácticas… y con esas transformaciones
de Maul, la serie siempre se anima, y se impregna de ideas u opiniones
sarcásticas. Cuando no, en un homenaje brutal, al Enfermo Imaginario…
De repente los tríos se deshacen, las
reivindicaciones no son para tanto, en una sociedad abierta como es ahora…
dónde cada uno/a, puede discutir o amarse con quién quiera… y donde los
patriarcados, no son tan reales como en otras épocas de trabajo físico… sino
más bien, enseñanzas de las mujeres, madres, sufridas o no, que se establecen
en los primeros puestos de las finanzas, estudios, casmientos y negocios. Y
esto ya no parece tanto, a aquel antediluviano akelarre entre brujas y machos
desproporcionados… radicalizados. Por eso, Jamie perdona.
Otra vez, como por arte de magia, el
credo se reestablece de las cenizas, la bruja del Oeste, regresa como el alumno
aventajado, las fragancias retornan a sus estambres y pistilos, las cuerdas
dejan de tensarse en los testigos, los clowns toman pintas o claras, con un par
de huevos, como la escena entre Paul Newman y Robert Redford – allá reunidos en
concordia y fuego -, la sangre retorna a los rostros… y el último Jedi,
recuerda a sus hermanos del balón reglamentario… como una Familia unida por la
Fuerza.
La Nueva Generación…
Tras el viaje insulso de las
estrellas a la ciudad, en que todos disfrutamos y que algunos no recordaron, lo
que hicieron… incluso los maestros del jazz y otros instrumentos… se observa
que algo cambia en el ambiente, futbolístico y nocturno. Se va intuyendo, quién
sabe en otra trilogía, una Nueva Generación… ¡O no…! Sí, para el agosto,
sabremos si con una nueva Zava y otros aguacates… otro perros de las emociones,
o perras, que pudieran incorporarse… ovejas con sus parejas, o tríos
triangulares… taka-tikis, entonaciones beatlemaniacas, océanos salinos en los
ojos… retornos como el de Odieseo, donde el amor venció, o no a veces. Y, por
encima de todo… ¿sabremos quién es el mejor guitarrista del mundo?
¿Te acordarás de ese viaje a
Amsterdam…? Bajo el auspicio de los Greyhounds de Tom Hanks, con respuesta a
ladridos, que no a aullidos de lobo… Hey, Obi Wan Lasso… ¡te acordarás de los
grindhouds! Sabes lo que significa un Richmond Club de féminas… Esa es tu
odisea, tu Camino, olvidándote de los girasoles de tu tierra… Quizás, vestido
de inmaculado celestial… como en la
revancha de los Jedi´s, contra el imperio anti… viendo el Día de la Revelación…
Enemigos/as ancestrales, del Real
Madrid con renovado Mou… que sugiero, olvide a la sociedad de silbatos
negreiras, mucho mejor, en su sitio riguroso, y silencioso… junto a la bestia
Negra de brits, o mejor dicho, Blanca… No perdemos esa esperanza, ni tememos a
la vuelta… Te veremos, acorazados… con 40 grados, y el credo grabado en el alma. A fuego y…
humor.
Y el Mundial 2026, ¿para quién…?
Bueno, tengo una pequeña historia loca de las galaxias que lanzar al
ciberespacio… pero ya la diré, a su debido tiempo, cuando se pasen estas
semifinales infernales… cuando no establecer, como, casi bélicas… Pelota Wars.


