Existe… hay un lema americano que
dice E pluribus Unum. Durante el primer Comité del Sello de los EEUU en 1776 –
y de muchos, uno -, que reflejaba en el inicio de la Guerra de Independencia,
cuando las 3 colonias norteamericanas, se unieron en la rebelión contra Gran
Bretaña. Lo que significaría, aparentemente hoy, la formación de un único país,
pero también el flujo de la migración en la composición multiétnica de su
población. Qué, así sea…
Y tú, ¿qué esperas de la vida, amigo?
… ¡Ser feliz! El apocalipsis de un bienestar sin fronteras, a través de la
influencia de una sonrisa. Quizá la unión de las mentes… sin una opinión
propia… y reflexiva.
El creador de Breaking Bad y Better
Call Saul – palabras mayores en la mente de Vince Gilligan – junto al guión de
ciertos episódicos de aquel Expediente X… cree firmemente en ello, y en
AppleTV+ ha sincronizado un paralelismo que conlleva una especie de cataclismo
sociológico… o puede ser en el futuro, una distopía elíptica, franca y
explosiva.
Otro tipo de reflexión que merece
sentido aparte, no secreta… es la anunciación. Mediante la desclasificación de
misteriosos, viejos y rancios archivos, poco nítidos, sobre posibles visitas de
naves extraterrestres. Y una ciencia avanzada, incluida la cerebral o
cognitiva, que meditaría esa cuestión de la felicidad… Pero, a cambio de qué…
eh?
Esos ecos del pasado, con supuestas
voces interiores en ocasiones… sí las crees… a veces no poseían luz suficiente,
ni reflexiva. Ni definición, de alta probabilidad… Sino, meras experiencias
personales, o en conjunción de mentes dispuestas, puede ser… al contemplar
extrañas luces en los cielos, movimientos acompasados o vertiginosos… que,
pudieran ser naves de cualquier tipo imaginable… ¡o prototipo!
Pero, eso es otra cuestión, de la que
tendremos que dialogar con Mr. Steven Spielberg… en un encuentro en cualquiera
de sus fases. Ahora, lo que nos atrae… a este mundo… es la conciencia. Y los
astros… rey, o no.
Ellos… están, o estuvieron…
Es un aspecto, que la ciencia ficción
siempre ha tratado… aunque con matices según las décadas y la evolución de
nuestras mentes… porque, la tecnología, en un planeta ya demasiado conocido y
azul atmosférico… ha crecido de una manera tan exponencial y matemática, que es
dudoso que la calidad de las imágenes, no hayan capturado claramente, nada en
el sentido propulsado.
Pero bueno, los alienígenas – que no,
marcianos… ya -, podrían haber elaborado medios tan infalibles como invisibles,
para esconder sus famosas llegadas a Tierra… excepto en el Arte, como la
Literatura y la Cinematografía, que los ha expuesto eclipsados, con pelos, o
no… y Señales. El cine, como el Sol… es luz de la vida.
Sea aquí, o en el espacio profuso…
Nada se sabe, de los resortes que hicieron del Pluribus, una unión tan
increíble, que supusiera la formación de una Mente… Es decir, telepática, casi
metafísica. Ahora precisamente, que se vuelve a hablar de la Carrie
telequinética, que firmara Mr. Stephen King – por cierto, con mucha
problemática religiosa entre sus argumentos… vengativos -, y que un director
tan significativo y musicalmente festivalero, como Brian de Palma, alzaría a
John Travolta junto a la madre de todos los cinéfilos y buscavidas, Piper
Laurie, antes de embarcarse en Twin Peaks… y a la inimitable Sissy Spacek a un
nivel supremo… casi místico, o endiablado. Mas, si se ha defin8do una teoría anterio que coincida con los hech9s de la serie Pkuribus, tendremos que retrotraernos al episodio, sin duda, canibal de Richard Fleischer, cin Edwaed G. Robinso y Charlton Heston, titulado Soylent Green... y a ciertos dantescos agentes vampirizados mucho más animalescos, como LifeForce de Tobe Hooper o al film Soy Leyenda. Con más fluidos derramado, efectivamente...
Como entonaría la banda británica The
Cult, influenciados por las guitarras de The Doors o Led Zeppelin… otros que
acabaron chamuscados, por motivos muy diferentes, en el agua o en los cielos…
pues bien, en la letra de su canción The Phoenix: “Oh, mira eso. Como el calor
de mil Soles que arde… subiendo cada vez más alto. Un Fénix de una pira. Mi
Deseo Eterno… Estoy ardiendo… Como un beso de los labios de Ra, arde… Fuego”. Y
en ese final, en el ciclo capitular, el efecto está encajonado… como una
reflexión, o no… El apocalipsis.
Sin buscarlo… Ellos… lo
desencadenaron... Y Ella, lo piensa…
Fénix… segunda oportunidad.
Sissy se incendió por dentro, como una
estrella… Y Ella, como la escritora protagonista de Pluribus, dejó de creer…
tal vez, en la bondad. Rea Seehorn, que anduvo con Saul también por
Albuquerque, curiosamente… se resiste a un destino predestinado y tumultuoso,
que significa en cambio, un cambio metafórico de la combinación de géneros y
razas, para el Creador de ambos, Todos. Y con un escudero, de curioso nombre
Manousos, que no cree ni en dioses todopoderosos, como una sola mente… ni en
espinas. Sólo, en su efecto… venenoso.
Esa felicidad, en la que han dejado
de creer… lo contrario a los de Ted Lasso y su comunión, pero con sus
personalidades intactas… es el rasgo que subraya el cine de Mr. Spielberg en la
comunión con la vida proveniente del exterior… Ahora, con un nuevo dilema, que
es de por sí, atemporal e interplanetario… Si Ellos, ya estuvieron aquí. Sí,
siempre han estado... aquí (sin ninguna mención a una panspermia…), sino
directa y corporalmente… Y más cuestionable… si intelectual y socialmente.
Si Ellos… siguen Aquí… ahora.
Imagino… como otra entidad, con otra perspectiva de las cosas… o con otra
estructura anatómica y cerebral. Pues así, habría que preguntarles a los
visitantes que mutaron… desde vainas que convertían vegetales en carne… como en
la primera Cosa del espacio… como los que se mezclarían en la mente de John
Carpenter, Ellos viviendo entre Nos… Especies sexualizadas u Ocultos… y por
supuesto, demandándoselo a las Lagartas de V…
Sin embargo, estamos sobre un
misterio de distopía mental… como si fuera el encubrimiento de los famoso
objetos espaciales y de esa vida extraterrestre… y por tanto, pensando… ¡si se
trata de una amenaza! Pues eso… veremos entretenidos, sin sonrisa… la Bomba.
Conexiones…
El significado de la comunicación, no
sería posible sin un lenguaje común, como una bienvenida lanzada al cosmos
infinito, o al establecer una llegada, con un contacto personal. Donde
confluyen palabras, que son casi telepáticas o universales, como un signo,
señal o baile…
En determinados momentos, sea cual
sea, el origen o el sentido de las vidas, los seres inteligentes se deberían
entender, especialmente, si está en riesgo sus existencias. Y ahí, es donde la
película Project Hail Mary, crece dirigida por Phil Lord y Christopher Miller,
a través de un guión de Drew Goddard, basado en la novela de Andy Weir, que se
reencuentran tras la historia de supervivencia de The Martian. Claro con estas
mimbres, y albóndigas espaciales… amistad y humor, son esenciales.
Sin embargo, otras no lo consiguen,
ni con litros de alcohol corriendo por sus venas… ¡Supergirl! Aunque, existe
una curiosa definición de los astros, catalogándolos, en rojos, amarillos como
the sun… y verdes. Sin envidias… Dc no es capaz de levantar la cabeza, para
limpiar la atmósfera de cinéfilos y comiqueros, en fin. Y claro, con éstas… ya
es hora de hablar de Disclosure Day… ¡en serio! O no… Spielberg siempre clama,
por el buenismo de los encuentros. Cuando Pluribus, discute sobre el mismo
determinado por la unificación de la razón… ¿Y aquel, libre albedrío…?
Creo definitivamente más… en que
Steven no cuestiona tanto el ocultismo de la información, ni el tratamiento de
las instituciones o gobiernos, ni siquiera… el miedo que pudiera causar un dato
revolucionario como éste… Sino en tal caso, investigativo o evidentemente
orgánico… el cómo sería el día después… Steve, perdón por la confianza… nos
conocemos de toda la vida, extraterrestre, ti, no ni no, níiii… piensa que los
seres humanos, no estamos solos en el universo, evidentemente… He dicho,
¿estamos…? ¿Nos…?
Claro, sea en nuestro universo, o en
uno cercano como el de Kepler 22B, las probabilidades de haberse difundido la
vida, son infinitas. Al menos, cualquiera y no tal como la conocemos. Sobre
cualquier punto ínfimo del universo expandido, como dijo Carl Sagan. Y eso sin
suponer que estemos… multiplicados… en paralelo. Si bien creemos en, esta
diversidad, basada con fenómenos universales no identificables, también se
descarta la probabilidad de una vida confinada en el misterioso Área 51 de
Nevada. Más, para lelos…
En cambio, siempre Spielberg ha sido
atraído por ese primer contacto… qué causaría el mayor impacto en la existencia
de la humanidad y su posicionamiento en el universo conocido, o no. En el
futuro que vendría a continuación... como si ya lo hubiéramos anticipado, entre
Aliens en la Tierra, con próximas Fundaciones descatalogadas en la ciencia,
exploradores metálicos… Dunas desgobernadas… Grogus, de los que pensábamos en
verde amistoso… y desvaríos de mentes comunes.
Esto es, una Humanidad, deshumanizada…
o no… que forma parte de una conciencia mucha más amplia… cosmológica… Y que se
basa en esa palabra alienada… llamada Amor. Y si no, como pensó Mr. George Lucas, y tantos otros
por esos confines del cine y la literatura de ciencia ficción… Boooom, la
guerra!
En fin, con toda esta distopía que me
embarga… se me ha pasado hablar de la entidad alucinatoria de Adam Scott en
Hokum, menos mal… Y de otra historia más cómica en la posibilidad de un próximo
fin del mundo. Y eso, me ha recordado… como en conexión de una mente unificada
en el universo cinematográfico… con otras películas. ¡Pasadas o futuras! Ah, y
sin hablar… de otro Fénix. Cómo pasa el tiempo…


