Mira que hemos, estilizado y romantizado hasta límites abisles, a todos esos individuos que se paseaban por las calles, con un revólver en mano. Dispuestos a defender los negocios ílicitos, de las instituciones legales, o no tanto... Una pistola o una metralleta de mano, se incorporaron a los arsenales, de bandas infranquieables com. La Mafia, Cosa Nostra o el Hampa, en su vertiente de corporación americana, y de ahí a los más actuales cárteles.
De los más o menos silenciosos, a los que hacen demasiado ruido en las sociedaes, se compionína por todos esos
personajes marginales, débiles de espíritu o mentes privilegiadas, para doblegarse a las oblgaciones de sus jefes... Los Padrinos. Y cuya imagen como solucionadores de problemas en la Familia, se han instalado como gobernantes contemporáneos de nuestras ciudades y memoria.
Según parece hasta el mismo Orson
Welles decía que “los gánsteres con clase son una invención de Hollywood”… Y
desde esta época más clásica, su imagen llegó a trasladarse al ciudadano común,
como una especie de antihéroes arquetípicos e indomables. Quizá porque
utilizaban todos esos resortes ocultos de la política corrupta, dentro una comunidad vanzalizada
o consumida por sus adicciones. Y al fin adquirir el éxito económico, notoriedad a
través de sobornos variopintos y escalables, con pago de diferentes causas sociales, para el blanqueo social
o salir en cabecera de páginas de sucesos. O incluso, los partidos con diversas ideologías, e incluso, las instituciones religiosas... Sí, os parece, encended la media...
Sin embargo uno de estos personajes, ha ido tomando una relevancia histórica en el sentido estético y argumental de las películas hollywoodienses y es, sin lugar a duda, el de “el solucionador”. El hombre misterioso bajo las sombras problemáticas...Un ser metódico, precavido, puede que universitario e inteligente, a veces hasta educado, y especialmente calculador. Un tipo al margen de la consanguinidad del resto de la banda, al cual todos ponemos el retrato de un Harvey Keitel como “el Sr. Lobo” para la mítica película Pulp Fiction. ¡Qué espectáculo fue visionar este filme, al igual que lo había sido un par de años antes, el de la incombustible, no por el fuego, Reservoir Dogs? Con aquel que desempeñaba su labor, con extraños bailes... ya en los cielos... Don Michael Mardsen.
Un reloj
de precisión, tic-tac, se nos hace tarde, aprieta tu cul... y tras el baño, los restos en el escai y una conversación a cuatro paredes charlatanas, que se quedan en la historia de la meca del séptimo, lo admiramos junto con
Samuel L. Jackson, John Travolta y el director Quentin Tarantino. Y sin succionar
claro, excepto café, que es menos engorroso. Inolvidable secuencia incombustible del género.
Pero anteriormente al desparrame
verbal, y cerebral, otros acometieron tan aséptica labor, en pos de la
glorificación del trabajo sucio, pero medido y limpiado hasta el último germen o desecho… en ocasiones, sin
salpicarse directamente en dichos asuntos, tan pringosos. Ahí hemos tenido, pulcros y
refinados abogados como Robert Duvall, que aún de mayor categoría y galones
universitarios, lograra ser el Consejero de Marlon Brando en El Padrino, como
el verdadero Padre Padrone de los negocios ilegales – recordando la notable
películas de los Hermanos Taviani – en vidas paralelas.
Aunque Mr. Jules consiguió el rol en la medianía divertida Cleaner, tras inalcanzables que alcanzaron la meta… de esta inmortalidad, casi romántica aunque se trate de un confidente como Frank Murray Abraham en Scarface… o elegante como Tom Hanks en Road to Perdition de Sam Mendes, Robert De Niro en The Irishman de Martin Scorsese, el “fixer” pragmático Mike Ehrmantraut de Breaking Bad de la mano de un increíble Jonathan Banks y el tramposo abogado interpretado por el no menos especial, Bob Odenkirk, también enBetter Call Saul. Así como grabado en sus parcas palabra, descubrimos recientemente al resuelto, último negociador Harry Da Souza de Tom Hardy. Resistente personaje, de la serie comentada hace poco en esta sección, Mobland… que le da ¡un nuevo empujón al gremio! Como todos aquellos anónimos que están a servicio secreto dentro del Hotel Continental para otro Winston, el Scott gerente.
Pero, siempre quedará en recuerdo lustroso, la
referencia de Winston Wolfe.
Siempre hay un Ray Donovan, casi nació para ello, el Tom Reagan de Gabriel Byrne es un tipo precavido, muchas veces de hombres en peligro de k-put, en Muerte entre las Flores de los Hermanos Coen. El qu see sacrifica en redención, con una mística casi ascética, revolucionaria contra el poder y sobre el amor; en cambio Henry Hill de The Goodfellas, o Ray Liotta d.e.p., podría haber sido uno de ellos, pero ascendió de categoría y se condenará violentamente en familia, con su mezcla de sangre irlandesa e italiana. Es una forma de implicación judicial, a una paralela línea testifical del caos, contradictoria y mortífera. Y en la actualidad más curenta aún, al sentido apocalíptico de los cómics, tipificada con manchas sanguinolentas, difícilmente borradas por un Kingpin bestial en primera fila. Su figura residual, transita en la segunda temporada de la serie de Marvel para Disney+, con el actor Arty Foushan (Carnival Row, House of Dragon) para Daredevil Born Again.
Veremos si éste… estará condenado en
el futuro, III. No se vayan todavía, amigos, aún quedan balas... y muchas más. He he.
Mientras esperamos a… Guy Ritchie…
Ya ha dicho el director británico,
que en Paramount+ está todo dispuesto para acoger las nuevas tramas internas de
Mobland y los proximos movimientos de Tom Hardy, preparados para lanzarse al negocio internacional europeo…
aunque deberemos esperar los, aprendices de solucionador, hasta finales de este
año, para desviar la inoculación de esta venganza. Sí, nos lo permiten... por alguna temprada más... ¡o no!
En Daredevil, se amplifica la Tierra de Mafiosos – que se ve centrada en aquella década de finales de los 80, en plena plaga de bandas callejeras y tráfico de drogas, volviendo a renacer en la actualidad de nuestros guetos, con toque moderno. Así mismo, nos arrastran o caen otras resurrecciones, a parte de la supuesta conjura del Diablo Rojo contra Wilson Fisk como método de combatir el crimen, en callses o juzgados..., Y será la vuelta a los ruedos podridos de Matthew Lillard como imagen de un gobierno tendencioso y multidisciplinar, el conocido Tony Dalton como Duquesne, Michael Gandolfini, Wilson Bethel en otra mirada licenciosa de Bullseye, Kristen Ritter desempolvando la vida de Jessica Jones, Bastian Cooper o la musa ex-soviética Margarita Levieva, opuesta a la nueva recaída amorosa de Deborah Ann Woll.
Y claro está, Charlie Cox.
Me he dejado a alguno, porque es impronunciable para la gente de New York, cerca del Hell´s Kitchen… Qué no significa que no pueden ver, como el ciego del bastón retráctil, sino que no quieren sentir, lo de él. Más, todo lo que renace… y vuelve a sentir… no tiene porqué ser consistente en todos sus puntos. Ni alcanzar el mismo rendimiento que, la acción de un John Wick, o su jefe, u otros justicieros, o no girando alrededor de Marvel…
Sí, me estoy refiriendo a ese que todos pensáis… y que justifica la violencia, a expensas de la vuelta del mundo Ritchie. Y, ¿por qué pasa esto, whatsup this shit…? Pues porque otros elementos estarían alienados en el proceso de reconstrucción, o huelen a sucedáneos de prometeos que se transforman en otra cosa… Y eso ya veremos, si funciona.
Un ser de doble cara, no la del _Dc, sino el de la Calavera en su pecho, que parece un muerto en vida, transitando por el psado, con un futuro que significa una vuelta a un día de violencia... extrema. Tal vez, un antihéroe, que necesita el sopesado reposo del guerrero... tras la última gota de sangre.
La Traumática comparación…
Aquella primera aparición de la doble D, en res temporadas, fue una bocanada de aire fresco para los superhéroes en la televisión. Que se alargaría, con los alaridos guturales de https://cinecomio.blogspot.com/2018/09/the-punisher-season-i.htmlThe Punisher, en un enfrentamiento salvaje, frente al espejo. Dos tipos rquetifinos, dos tipos medio chiflaos... para haberse matao.
Los
episodios tenían una estructura homogénea y la ficción no decaía en interés,
ante la nueva propuesta de Marvel… En cambio, lo peor que puede hacer una serie
es volverse intermitente, con personajes no justificados e intranscendentes,
que traicionan a la memoria. Y de esa, Marvel con Frank Miller, tiene mucha.
Pero aquel Born Again, monumental, visceral y oscuro, junto a David Mazzuchelli de los cómics, reactivaría al Diablo en la manzana podrida y a su antiguo enemigo The Kingpin, le envolvió en un halo de perniciosa institucionalidad. Muy poco reglamentaria, como némesis casi arquitectónica en su cuerpo.
Más bien, de
personalidad monstruosa como ocurriera en los casos contra Spiderman, aunque mucho menos sartcástico que el Lex Luthor del inolvidable Gene Hackman, d.e.p., y del que se olvidan algunas páginas de comentarios, no sé porqué, la verdad... Así mismo, veremos una vuelta a esa ciudad de New York acosada por las arcaicas amenazas,
de la mano de un nuevo director y el sentido arácnido de Tom Holland,
respondiendo a las señales de Zendaya y Sadie Sink tras las de Stranger Things, y con Jon Bernthal completando el círuculo… bueno ya hablaremos… trío calavera.
La historia, es que… parece alargada, veremos si funciona igualmente…
y no tanto como el trapecio con el que se solía columpiar entre los inmuebles de la Gran Manzana, territorio descomunal y arácnido - como si se tratase de un gran personaje siempre presente-,
sino dentro de esta llamada Fase 5 indeterminada, del Marvel-Disney que no acaba de arrancar
del todo. Creo.
Y hasta aquí, se puede leer con máscara... porque todos están esperando al gran Doctor Muerte... qué era cómo más lo conocíamos entonces. Monarca de una Latveria, que sonaba a seres ancestrales junto a los Cárpatos de otras épòcas... cerca del lunático combate con el Cráneo Rojo... Ahí, os lanzo una idea... ¡eh, pensantes! Doom, doom, doom..
Pero no importa… porque llevo torta.
Cada guión, cada historia interna, tendrá una opinión... Semejante al cómo y motivo, en el momento de una elección presidencial o alcaldable, que elige a un rostro presidencial, para una ciudad, para un club… Qué sería crucial, o ni siquiera oportunamente registrable, cuando se trata de una voz, me refiero a la opinión anónima... pero sin voto como participante censado o socio del mismo...
Y por lo tanto, nos moveríamos de nuevo, en una coyuntura infernal donde se desatan extrañas fuerza, donde las palabras no tienen consistencia, como en una segunda temporada de la serie Born Again. Sí, se ha resentido en ese aspecto… y… Existe algo más, que no acaba de resolverse… no sé.
La emoción se ve entrecortada por demasiadas tramas, vericuetos sin trascendencia, ideados en esta época, limitados por unos diálogos que suenan repetitivos, condenados al ostracismos... y personajes que no deberían tener ese peso en la serie. Lógicamente, no me refiero al Kingpin, que es un superpesado e imbatible, mal abierto en canal...
Así mismo, porque realiza una propuesta combinada en la secuencia de acciones, que recuerdan a otros películas de éxito… y aquí, como que no funcionan. Para que se me entienda, el único que da color al inmundo enfrentamiento judicial de Daredevil en este renacimiento, es Wilson Fisk. Es, con su facha de gángster impoluto, de poder absoluto, salvo la sangre con la que se enfanga en luchas directas… y esa última postal, enfrentándose a las olas del mar…
Mucho de lo que ocurre, en la segunda temporada del Dan Defensor castellanizado - en la era de la oscura personalida de Jessica Jones, Los Defenders desatinados en serie y el amor nítido de Luke Cage... es tenue y borroso, como una pesadilla de recuerdos que nos vuelven a visitar, y que se sienten algo distorsionada.
Por eso, escojo el camino de la violencia directa… que, al menos, no te engaña, y ahí el personaje de Vincent D´Onofrio es el Rey. Y ha llegado el momento de las tortas…
Si bien, no me refiero a que aparezca por aquí una Cosa de los últimos 4 Fantásticos en proceso de recuperación milagrosa, ni tampoco el Hulk, que sí saldrá en Spiderman Brand New Day, y no en rojo… Sino, del capítulo especial en el que revivimos la pesadillas psicológica, de un individuo marginado como Frank Castle, en The Punisher One Last Kill, en efecto destructivo-salvador.
Donde antes de la última, hay otras muchas muertes correlativas, grupales, sicarias, punzantes y … sanguinolentas. Al estilo disfuncional de Lorne Salvo, que pudo ser un buen solucionador en otras épocas, o el psicópata liquidador de Anton Chigurg de No Country for Old Men. Sí es cierto que para The Punisher en este momento, más que pasión por la sangre y la psicopatía, dejando a los monstruos reales que dan más pavor, tratándose de una reaparición fantasmal, que la haga volver a sentir… una historia de violencia. Un día de furia.
Es la reinvención, de un individuo
que lo ha perdido todo, y no le importa sin vivir o morir… o enfrentarse a una
araña. Vigilante y Defensor, antes don Nadie. Del que fuera un espectro… y
ahora podría convertirse en héroe. Ya, no en las sombras. Puede que Peter Parker, esté ahí para echarle una manos, con red.
… Hasta la Bomba Nuclear.
Este renacimiento de Daredevil en Tv,
no significa lo mismo que en la novela gráfica, pues posee sus propios
condimentos, que la alejan un tanto de la comparativa con un posible redentor,
o ser Superior.
Tampoco significa una raíz
etimológica con aquel sufrimiento, ni las extremadas relaciones personales que
padeció… hasta que la deriva del lado existencial se unió al carácter religioso
del personaje. Qué, curiosamente, cogió la imagen de un diablo rojo, o ángel
caído… Todos reconocemos en la novela, antiguos episodios bíblicos, así como
las personalidades cambiantes de sus principales protagonistas, y aquí, en la
anteriormente denominada catódica por los rayos, de desvanecen como las llamas
de sus episodios sensoriales y transcendentales.
Donde más te conecta la serie, es la
sensación de vulnerabilidad del pueblo ante los políticos, ¡qué comprobamos a
diario! Que, no tendría nada que ver, con los pringosos fragmentos en las redes
sociales y las opiniones de anónimos, saliendo en la serie como un pegamento, que
no funciona… Ni siquiera esa traslación burladora de Mr. Fisk.
En el dolor marginal, echamos de
menos la imagen de la moderna María Magdalena, que sería Karen Page, una página
que se ha transmitido mal y que ya no creemos demasiado, personalmente. Que, irían
más en el sentido woke de esta nueva Disney de los superhéroes, alejándose
radicalmente de aquel mensaje en negrita de Mr. Miller: “Un hombre -yo
especificaría pobre diablo-, sin esperanza, es un hombre sin miedo”. A lo John
Doe, justiciero… A lo Frank Castle, en la supervivencia.
El Kingpin es el menos transmutado… y
por ello aceptado como caricatura, como un sociópata inadaptado, lejos de la
palabrería y la opinión sesgada, capaz de comportarse como esposo-amante,
traicionado, perverso… la imagen del antiguo Nerón. Y para el futuro, como el
ejército ha fracasado, contaminando la superficie del mundo revolucionario, con
una ideología emparentada a la corrupción mafiosa… la única forma alcanzar la
venganza, será… la ayuda antropomórfica de una súper arma, la de un súper
soldado.
No importa, veremos hacia donde nos
dirigimos, no importa la desnaturalizada posición de Bullseye, ni el efecto
White Tiger o el Muse, en género, ni la destrucción de aquellos más humanos,
sin un camino claro en el horizonte… lo importante es el contraste bicolor de
ese punto de mira. El enfrentamiento directo entre Dc y Marvel, con estos dos
personajes similares y dispares, entre el blanco y negro de sus indumentarias…
El Kingpin, y el Pingüino.
Con el tiempo, y Frank Miller, y el
pensamiento de una sociedad cada vez más radicalizada y traumatizada por el
terror en sus calles violentas… se echa de menos, un poco de ese humor
inocente, de las series sesenteras sobre
The Batman o del punto de vista adaptado por el mismo Tim Burton, que mezcla lo
oscuro y la diversión cómica. Donde encontrábamos el blanco y negro, el rojo y
el morado, el azul y el verde, el humor amarillo… las dos caras del
entretenimiento, en definitiva.
Tal vez por ello… Frank Castle y su
emblema en el pecho, sea el lado opuesto a la personalidad de Matt Murdock. Por
eso, esencialmente, la interpretación visceral y susurrada de Jon Bernthal, te
convence en su lucha interna, y los desvíos de esta sociedad condenada.
Es decir, por estas cosas… buscando
el color… a lo mejor la mayoría, está buscando el verde de Mandalorian y Grogu…
la máscara plateada con capa verdosa igualmente de Victor Von Doom… o coloridos
vaivenes de un hombre araña desconocido, con o contra Punisher, y dando
mamporros a Lápida y Escorpión… y tendremos a ¿SpiderWoman?


