En el extraño viaje de la vida, ha
transcurrido apenas 10 años… ni eso todavía… un suspiro, un reencuentro, un
pequeño cambio… una canción.
Sin embargo, bajo el pequeño pueblo
de Hawkins - sí Stephen -, todo va tomando forma… A través de los ojos, de un grupo que paree indivisible,
por la fatalidad o el desánimo. Y hemos visto crecer cada centímetro, cada
sentido, casi en directo, a ese grupo de jóvenes que empezaron sentados alrededor de un tablero de rol. O en el otro
lado…
Claro, ellos aún no lo sabían pero…
En ese mundo de los adultos, existen las máscaras… como en el juego. Sus roles sociales, atracciones y adicciones,
entre adversidades de todo tipo y, por supuesto, los gustos culturales… que son
las referencias que todos vivimos y poseemos en la memoria. Es decir, son aquellas
vivencias que conformaron sus existencias y los recuerdos que ya, nunca, never
eleven… desaparecerán de sus mentes. ¡Ha no ser, que alguno pierda la cabeza
durante el viaje!
Arriba… Abajo.
Quizás, muchos no sepan o recuerden,
las diferencias de arriba y abajo, no la de Coco, sino la de aquella serie
británicas, con sus reglas y aberturas a habitaciones… Sensaciones que, como en
una espiral que envuelve cuerpos pensamientos, y que no es otra cosa que el
paso del tiempo. Los filamentos que van creciendo, entre sus neuronas
juveniles, cables o fibras que mueven sus músculos, que se van endureciendo… o
se van marchitando, en otra línea oscura.
Con esas líneas temporales, siempre
hacia adelante, pero mirando hacia atrás… por el lugar dónde se cuelan, amores
perdidos y monstruos… Y es que en las ficciones, o ese tablero, la realidad se
puede dividir a un nivel cuántico, fraccionarse en dos, ser o no ser… Y establecer
lazos invisibles, aumentar el conocimiento, la rebeldía y el valor, la unión de
la amistad, establecer nuevos lazos familiares… creer, en definitiva.
En uno mismo… y en los demás. Tal
vez… pero… (no hay peros).
Por tanto, se trata de un
aprendizaje, del nivel grupal al molecular, que te cambia, invade el organismo
e… impregna las ondas de un universo indetectable a simple vista. Donde se
pueden renovar piezas, o cortar por lo insano… poner y quitar en el tiempo,
desde… no sé sabe bien… puede que desde principios de los ochenta en adelante.
En un laboratorio, como el de ET, se
empiezan a crear los héroes… y los otros… siempre en marcha. Unas veces, se
investiga sobre el terreno y, en otras, escondidos como un mago que buscara el
principio de la transmutación de los metales en oro… lo imposible, lo
inevitable. Mas, no valioso en sentido material, sino, el que se bruñe en el interior
de los corazones… descubriendo lo que eres, de que estás compuesto, hacia la
conclusión de otra etapa, o simplemente, en la creación de una historia.
Y hacia arriba, más importante…
cuando llega a un número mayor de personas, de todo tipo y pensamiento. Eso lo
saben, Los Hermanos Duffer, dos que son uno en la pantalla real de Netflix,
narrando un conjunto de realidades, alternativas, redes, mágicas, familiares,
terroríficas, oníricas, personales… y a la vez, con perspectiva física y
mental… universales. Y hacia abajo, dos mil, noventas, ochentas… el viaje al
pasado, pues es una aventura que une los puntos, desde allí, hasta el presente,
remontando para las nuevas generaciones. Los gustos ya son, otra cosa.
Cada quién habla, siente en consecuencia,
desde su parcela de tiempo que le toca… y la crítica individual va comparando
ambos lugares y emplazamientos caóticos, hasta nuestra propia realidad – que a
veces se siente traumática -; y en otro sentido, el de la fantasía, abierta a
todo tipo de puertas, portales interiores, ecos que se repiten para lo bueno, o
lo malo… imágenes como retratos en las retinas. Así dependiendo de cada
experiencia, facilitada por las neuronas de cada cerebro, esos caminos se hacen
infinitos… si bien, algunos sientan, que uno es el auténtico… la ejemplaridad,
y te señalen que… ¡Ese es el camino!
Lo seguro es… Qué siempre nos quedará
lo recorrido, París o Marte, todo aquello que hemos viajado… o no… Lo que
dejamos de hacer o sentir, lo que se quedó escondido… en algún rincón… infierno
o paraíso.
2 Caras… de verdad…
Un eco parece que no nos abandona… se
mantiene el grado de enfrentamiento, o el resurgir de la necesidad. Para
continuar esa realidad pretérita, hacia el horizonte de sucesos, solo que, con
la carcasa, sangre, piel y huesos… esencia… de otro ser distinto.
¿Y los hijos...? Bien gracias. En
toda incursión al futuro, son el relevo, y se trata del reconocimiento del pasado,
porque creemos que es necesaria esa experiencia, que nos facilite el tránsito,
a otra lugar. A otro individuo que la absorbe,
tal que una antena detecta las ondas, o una batería retiene la energía…
de fuera para adentro. Es una guía que va del mundo de las percepciones – ya sean reales o
no – como Platón decía, a otro sitio más efímero, clarividente o penumbroso, el
de las ideas. O el más válido, el más real… Duda pues existes, que pensaba el
otro.
Dos imágenes que entran por nuestros
ojos, las convierten es espejos, que rebotan, internamente, pudiendo generar sensaciones,
distintas, creando un mundo paralelo donde la imaginación reina. Ella, es reina…
La Niebla… a 10 pasos de distancia.
“La Niebla, se arremolinaba
alrededor… como un vasto manto gris, ocultando todo a su paso…”.
Sin embargo, no es verdad, si te
acercas lo suficiente y, lo ves con esa otra mirada, la de la fantasía… en la
que crecieron niños, como tú o como yo, como los Duffer o Shawn Levi, y los
reyes King o Spielberg, Frank Darabont, Donner y Reiner, Cronemberg, Craven o
Carpenter. Las tres Ces, de Ce o Eleven. A un paso del 10, tras la ciencia
ficción y el terror. En este caso, las historias de Stranger Things, se basan
en ella, pero esencialmente se detienen en los pequeños detalles…
Y aquellos niños, que son éstos
también. Básicamente, desean elevarse como contadores de historias… sumergiéndonos
en otros universos, para fundirse con los personajes y hacernos sentir… viajar,
ricos o humildes, como víctimas, más débiles, o hasta llegar a un nivel
superior de superación, y flotar en el espacio, como los héroes.
Somos amos de la aventura… los
jugadores frente al tablero. Creemos en las cosas, las que no parecen importantes
a simple vista, pero en la mente se vuelven imprescindibles, esenciales… porque
forman parte de lo que somos, de lo que fuimos… Y de lo que otros, podrán
rememorar, para sentir el mal en sus cabezas, o hacer el bien… Con uno mismo, o
los demás. Así, en la década maravillosa de los 80, con sombras y luces, como
todas, o no, hubo más oscuras seguramente, o habrán… se detuvo el corazón… tic,
tac… En ese mismo instante donde comenzó el recuerdo, la música, aventuras, y el Cine. Es decir, el
Arte, de vivir.
Ya fuera una vida, o la otra, la que
no se puede contar a cualquiera… el tiempo es magnitud caprichosa. Puede
dividirnos y convertirnos en otra cosa… Viajamos a bordo de una nave estelar,
púrpura, fascinante, heroica… con estos jovenzuelos que se convirtieron en
parte de la esencia vivida, los pasos que dimos… o no… Una que unos cuentan a otros, enseña, nos
entretiene, simplemente… Y tras esas vivencias, sueños o pesadillas… que nos
generan pasión por aquellas pequeñas cosas, por estas que nos hacen sentir…
Nos transforman, en futuros viajeros…
De una época a otra, de un mundo visible a uno oculto, de una aventura a otra,
muy distinta. De 10 en 10, como falanges de una garra afilada… Y los hermanos,
dos, nos llevaron de su mano, a ese lugar… mágico. Pues si te comen, te comes
los veinte… y así… en décadas de dos en dos… con dos guiones, arriba y abajo,
maldad crece, anatomía de los malvados más resistentes… que rememoramos como
los abusones del cole… Monstruos salidos de una niebla, como cancerberos del
infierno o gigantescos arácnidos, hasta formar la garra que comenzó un día… en
un agujero terrible.
Es una cueva oscura, una fisura en la
mente, como la de Freddy Krueger y su leyenda negra. He aquí, uno de esos
ejemplos que mantienen el terror porque están bien escritos sobre el papel, e
imágenes oníricas, tal que los jóvenes que vieron Stand by Me… y descubrieron
que la aventura, en cualquier época, etapa…
puede surgir el mal en una vía, de un asesinato, en serie… y el
compañerismo, amor, o no… el olvido, tal vez… Y como si de una obra de teatro
se tratara… Ser o no Ser…
El poder mental…
Sentir, padecer, errar, temer, jugar…
tal vez, soñar. Y tras el ruido, y la niebla, nos transformamos. Ese uno,
apareció de ella…
El nombre de Henry Creel, dio nombre al
portal del Mundo del Revés, a menos de un paso dimensional del Once… puede
provenir de crowl (arrastrarse)… en busca de infantes que desea su alter ego en
conversión demoniaca a Vecna… Y ¡vampiresca! Para alimentarse de su esencia,
como en aquel envoltorio membranoso de Alien o las conexiones neuronales para
los visitantes a Matrix.
Por ende, se podría decir que primero
fue un experimento fallido, como tantos otros en la fantasía… que posteriormente
se transformó en el ser de Dragones y Mazmorras, con esa nebulosa presencia de
la mutilación, y los cuentos que rodeaban el pensamiento del ocultista y
novelista Alister Crowley. Más con la piel del sujeto 1, saltando hacia la
Dimensión X por un agujero de gusano, se dignifica el gesto y trabajo, del
actor Jamie Campbell Bower en la esencia de lo inevitable. Y como Santificado
por Ozzy Osbourne en su mítica canción ya, bajo la producción del sello Black
Sabbath, este ser teatral, que comenzó cantando en Sweeney Todd y
Rock&Rolla para terminar ascendiendo a una banda de punk rock… será la
próxima generación de The Rings of Power, de TlotR.
El Mago oscuro, o Dragón, la Araña…
es jefe de Demogorgones, como verdaderos
perros de presa que lamen la zarpa del verdadero maestro… Azotamentes. Y en la
niebla, nos reencontraremos en diez… con ellos, u otros… los 90, tal vez. Del
ser oculto que, está en las alturas, rememoramos a ese otro ojo que todo lo ve
según la mente prodigiosa de J.R.R. Tolkien… Y manda subalternos, cada episodio
más cruentos o sangrientos, contra los ziggy stardust, duques o agentes
blancos, tenientes Tom´s que lucharán con la luz, inversamente proporcionales a
otro hijo de Lucifer. Un Warlock cualquiera, una sombra con necesidad de mutar
en Anticristo, humanoide reptiliano, y esparcir las pestes sobre la Tierra, en
ese apocalipsis, que deben detener en un abrir y cerrar… sus némesis de la
mente, demente…
El grupo humano, alrededor de ese
poder mental, casi inmortal ya, establece una serie de nombres, que serán
recordados… mitos de la tele del futuro… crecidos en una población ficticia de
Indiana… pasando por obra teatral en construcción del mal, The First Shadow…
hasta la megalítica y universal televisión. Significados por un escuadrón de fanáticos
del actor visceral, como he comentado.
Qué demostraría que el Mal está más cerca de humanos, de lo que parece… con
un toque, o gema, demoníaca/o, eso sí, o sino recuerda el caso de El Exorcista
de William Peter Blatty y representaciones por el desierto de William Friedkin.
Y en el camino…
Reflejarse en todas las efigies que representan
a los demás personajes… nos vemos tú y yo, tu hermano/a, el otro, la de más
allá… cada uno, con una misión al final, ¡Cómo queda más que claro! En esta
era… otra.
En definitiva, todo un ejército de
seguidores de Hedonisio, su antecesor, con todas sus dotes afrodisiacas y
elementos adictivos – como la nostalgia, la comedia o la esperanza -, que
abstrajeron a otros como Neil Gaiman y Terry Prachett, o Terry O´Neal
parodiando a William the Antichrist de su obra corta. El poder mental de los ochenta,
hoy, nos enseña a amar los sonidos, placeres semi olvidados por otros modernos…
y conservar la esencia de la humanidad.
Poder mental sí, pero empuñando una
espada flamígera que corte el cuello de la serpiente… y evitar la otra
enseñanza traumática. Y eso que comenzó Every Day de un, malogrado Buddy Holly,
terminando en lluvia púrpura de Prince, hasta el viaje estelar de Mr. Bowie,
qué no es poco. Y rebelarse, con el espíritu contestatario de Eddie, maldición
de Iron Maiden, Pizza mediante… Gazen Matarazzo, mediante, digo.
… Boys & Girls.
Como decíamos, ayer… volveremos al
universo Tolkien y Mr. Bowen, y en reflejo fraterno a lo Carrie con Millie
Bobby Brown, para un nuevo episodio de Enola Holmes como heroína, ideada, o nuevas
posibles series apalabradas, se verá.
Seguimos en Dust Bunny con Mads
Mikkelsen, en otra línea… y la auténtica teniente Riley entre monstruos, que no
su representación biterrenal Natalia Dyer, ésta algo restringida, sin nuevas
producciones futuribles, tal que el mismo Finn “Mike” Wolfhard o Noah “Will” Schnapp,
en himpás interpretativo; y como a la mayoría, que no nos gustan las despedidas,
o no sabemos de carreras, esperaremos… por si las moscas. Y como David
Damalchian, monstruo bajo la cama, monstruo de la tele infernal y en la próxima
The Curse, Street Fighter, One Pierce y Kodak Super XX… ha tomado el otro
camino, que fue en Philadelphia. Que es el hilo, para la próxima reunión de
colegas, el Phily stranger próximamente -, o una simple formalidad… no sé.
Entre chicos y chicas, deben estar…
nos las veremos con Charlie Heaton en Twice Over y Mia Wasikowska, a Maya Hawke
en versiones de ese carácter tan Thurman-Hawke, y a Joe Keery junto a Liam
Neeson y Georgina Campbell (brincando a
través de la oscura Barbarian) aterrizando en la comedia negra Cold Storage. Entre
Winona Ryder y David Harbour, ese baile, una en stan by y otro, gatillo de diferentes
palos, como compañero de Caleb Mclaughlin emitirán tonos en Como Cabras. Y la
Cara Buono, en una comedia musical dirigida por Jesse Eisenberg, con Julianne
Moore y Paul Giamatti, interesante… Sadie Sink sale vencedora claramente,
saldrá con Peter Parker y más, o Priah Ferguson dando otro salto cualitativo, y
por último Brett Gelman (el Murray) a la serie Wild Things con Justin Teroux,
Jude Law y Andrex Garfield, se presume que triunfadores…
Tous les garçons et les filles, de
mon âge… tralalá… Ya no, la nueva generación en década de los 90, probablemente,
con Jake Connelly, el monstruo o la bestia… y Nell Fisher (Holly), la bella…
son otros nombres que suenan, sueñan y danzan… Sólo resta el maestro de los títeres... ¿Y Linda Hamilton? En su nuevo
rol de mala… Sí, creemos… ¿o no? Tendré que empezar, a visualizar… the Oscar´s…


