Mira que hemos, estilizado y
romantizado, a todos esos individuos que se paseaban por las calles y los
negocios de las instituciones legales, con una pistola en sus manos. La Mafia,
o Hampa como corporación americana, más o menos silenciosa, y todos esos
personajes marginales de que se rodeaba, o mentes privilegiadas, se han
instalado como imagen contemporánea de nuestras ciudades y memoria.
Según parece hasta el mismo Orson
Welles decía que “los gánsteres con clase son una invención de Hollywood”… Y
desde esta época más clásica, su imagen llegó a trasladarse al ciudadano común,
como una especie de antihéroes arquetípicos e indomables. Quizá porque
utilizaban todos los resortes de la política corrupta, en una sociedad vanzalizada
o consumida por adicciones, con el fin de adquirir éxito económico, notoriedad a
través de sobornos variopintos, pago de causas sociales para un blanqueo social
o salir en cabecera de páginas de sucesos.
Sin embargo uno de estos personajes,
ha ido tomando una relevancia histórica en el sentido estético y argumental de
las películas hollywoodienses, y es sin lugar a duda, el de “el solucionador”
en las sombras problemáticas. Un ser metódico, puede que universitario, y
calculador, fuera de la consanguinidad, al cual todos ponemos el retrato de
Harvey Keitel como “el Sr. Lobo” para la mítica película Pulp Fiction. Un reloj
de precisión, tras baño y conversación a cuatro paredes charlatanas, junto con
Samuel L. Jackson, John Travolta y el director Quentin Tarantino, sin succionar
claro, excepto café. Inolvidable secuencia incombustible del género.
Pero anteriormente al desparrame
verbal, y cerebral, otros acometieron tan aséptica labor, en pos de la
glorificación del trabajo sucio, pero medido y limpiado… en ocasiones, sin
salpicarse directamente en dichos asuntos. Ahí hemos tenido, pulcros y
refinados abogados como Robert Duvall, que aún de mayor categoría y galones
universitarios, lograra ser el Consejero de Marlon Brando en El Padrino, como
el verdadero Padre Padrone de los negocios ilegales – recordando la notable
películas de los Hermanos Taviani – en vidas paralelas.
Aunque Mr. Jules consiguió el rol en
la medianía divertida Cleaner, tras inalcanzables que alcanzaron la meta… de
esta inmortalidad… como Tom Hanks en Road to Perdition de Sam Mendes, Robert De
Niro en The Irishman de Martin Scorsese, el “fixer” pragmático Mike Ehrmantraut
de Breaking Bad y Better Call Saul, interpretado por un increíble Jonathan
Banks, y el resuelto, último Harry Da Souza de Tom Hardy con la serie comentada
hace poco en esta sección, Mobland… que le da ¡un nuevo empujón! Como todos
aquellos anónimos, que están a servicio secreto del Hotel Continental para otro
Winston, el Scott gerente. Pero, siempre quedará en recuerdo lustroso, la
referencia de Winston Wolfe.
Ray Donovan casi nació para ello, el
Tom Reagan de Gabriel Byrne en Muerte entre las Flores de los Hermanos Coen, se
sacrifica en redención; en cambio, Henry Hill de The Goodfellas, o Ray Liotta
d.e.p., podría haber sido uno de ellos, pero ascendió de categoría y se condenara,
con su mezcla de sangre irlandesa e italiana, a formar una paralela línea
testifical, contradictoria. Y en la actualidad violenta, salpicada con manchas,
difícilmente borradas por un Kingpin bestial, estará el de la segunda temporada
de la serie de Marvel, para Disney+, Arty Foushan (Carnival Row, House of
Dragon) para Daredevil Born Again.
Veremos si éste… estará condenado en
el futuro, III.
Mientras esperamos a… Guy Ritchie…
Ya ha dicho el director británico,
que en Paramount+ está todo dispuesto para acoger las nuevas tramas internas de
Mobland y Tom Hardy, preparados para lanzarse al negocio internacional europeo…
aunque deberemos esperar los, aprendices de solucionador, hasta finales de este
año, para desviar la inoculación de esta venganza.
En Daredevil, la Tierra de Mafiosos –
centrada en aquella década de finales de los 80, en plena plaga de bandas
callejeras y tráfico de drogas, que vuelve a renacer en la actualidad de
nuestros guetos.
Así mismo, caen otras resurrecciones
a parte de la supuesta conjura del Diablo Rojo contra Wilson Fisk, como será la
vuelta a los ruedos de Matthew Lillard como imagen de un gobierno tendencioso,
Tony Dalton como Duquesne, Michael Gandolfini, Wilson Bethel en otra mirada
licenciosa de Bullseye, Kristen Ritter desempolvando la vida de Jessica Jones,
Bastian Cooper o la musa ex-soviética Margarita Levieva, la nueva recaída
amorosa de Deborah Ann Woll. Y claro está, Charlie Cox.
Me he dejado a alguno, porque es impronunciable
para la gente de New York, cerca del Hell´s Kitchen… Qué no significa que no
pueden ver, como el ciego del bastón retráctil, sino que no quieren sentir, lo
de él.
Más, todo lo que renace… y vuelve a
sentir… no tiene porqué ser consistente en todos sus puntos. Ni alcanzar el
mismo rendimiento que, la acción de un John Wick u otros justicieros, o no de
Marvel… Sí, me estoy refiriendo a ese que todos pensáis… y que justifica la
violencia, a expensas de la vuelta del mundo Ritchie. Y, ¿por qué pasa esto,
whatsup this shit…? Pues porque otros elementos estarían alienados en el
proceso de reconstrucción, o huelen a sucedáneos de prometeos que se
transforman en otra cosa… Y eso ya veremos, si funciona.
La Traumática comparación…
Aquella primera aparición de DD, fue
una bocanada de aire fresco para los superhéroes en la televisión. Los
episodios tenían una estructura homogénea y la ficción no decaía en interés,
ante la nueva propuesta de Marvel… En cambio, lo peor que puede hacer una serie
es volverse intermitente, con personajes no justificados e intranscendentes,
que traicionan a la memoria. Y de esa, Marvel con Frank Miller, tiene mucha.
Aquel Born Again, monumental,
visceral y oscuro, junto a David Mazzuchelli en los cómics, reactivó al Diablo
en la manzana podrida y a su antiguo enemigo The Kingpin, le envolvió en un
halo de perniciosa institucionalidad, poco reglamentaria. Más bien, de
personalidad monstruosa como ocurriera en los casos contra Spiderman. Del que
veremos una vuelta a esa ciudad de New York acosada por las arcaicas amenazas,
de la mano de un nuevo director y el sentido arácnido de Tom Holland,
respondiendo a las señales de Zendaya y Sadie Sink tras las de Stranger Things.
Y con Jon Bernthal… bueno ya hablaremos…
La historia, es que… parece alargada…
y no tanto como el trapecio con el que se solía columpiar entre los inmuebles,
sino dentro de esta llamada Fase 5 del Marvel-Disney, que no acaba de arrancar
del todo. Creo.
Pero no importa… porque llevo torta.
Cada guión tendrá una opinión, que
como en el momento de una elección presidencial o alcaldable, o presidencial
para un club… o es crucial, ni siquiera oportunamente registrable, cuando se
trata de una voz, pero sin voto como participante censado o socio del mismo. Y
por lo tanto, nos moveríamos de nuevo, en una coyuntura infernal, donde las
palabras no tienen consistencia, como en una segunda temporada de la serie Born
Again. Sí, se ha resentido en ese aspecto… y…
Existe algo más, que no acaba de
resolverse… no sé. La emoción se ve entrecortada por demasiadas tramas sin
trascendencia, limitadas por unos diálogos que suenan repetitivos y personajes
que no deberían tener ese peso en la serie. También, porque realiza una
propuesta combinada en la secuencia de acciones, que recuerdan a otros
películas de éxito… y aquí, como que no funcionan. Para que se me entienda, el
único que da color al g mundo judicial de Daredevil en este renacimiento, es
Wilson Fisk, con su facha de gángster de poder absoluto, la sangre con la que
se enfanga en luchas directas… y esa última postal, enfrentándose a las olas
del mar…
Mucho de lo que ocurre, en la segunda
temporada del Dan Defensor castellanizado, es tenue y borroso, como una
pesadilla de recuerdos que nos vuelven a visitar, y que se sienten algo
distorsionadas. Por eso, escojo el camino de la violencia directa… que, al
menos, no te engaña, y ahí el personaje de Vincent D´Onofrio es el Rey.
Y ha llegado el momento de las
tortas… pero no me refiero a que aparezca por aquí una Cosa de los últimos 4
Fantásticos, ni tampoco el Hulk, que sí saldrá en Spiderman Brand New Day…
Sino, del capítulo especial en el que revivimos la pesadillas psicológica, de
un individuo marginado como Frank Castle, en The Punisher One Last Kill, donde
antes de la última, hay otras muchas muertes correlativas, grupales, sicarias,
y … sanguinolentas. Al estilo disfuncional de Lorne Salvo, que pudo ser un buen
solucionador en otras épocas, o el psicópata liquidador de Anton Chigurg de No
Country for Old Men. Sí es cierto que para The Punisher en este momento, más
que pasión por la sangre y la psicopatía, dejando a los monstruos reales que
dan más pavor, tratándose de una reaparición
fantasmal, que la haga volver a sentir… una historia.
Es la reinvención, de un individuo
que lo ha perdido todo, y no le importa sin vivir o morir… o enfrentarse a una
araña. Vigilante y Defensor, tras un Día de Furia. Del que fuera un Nadie… y
ahora podría convertirse en héroe.
… Hasta la Bomba Nuclear.
Este renacimiento de Daredevil en Tv,
no significa lo mismo que en la novela gráfica, pues posee sus propios
condimentos, que la alejan un tanto de la comparativa con un posible redentor,
o ser Superior.
Tampoco significa una raíz
etimológica con aquel sufrimiento, ni las extremadas relaciones personales que
padeció… hasta que la deriva del lado existencial se unió al carácter religioso
del personaje. Qué, curiosamente, cogió la imagen de un diablo rojo, o ángel
caído… Todos reconocemos en la novela, antiguos episodios bíblicos, así como
las personalidades cambiantes de sus principales protagonistas, y aquí, en la
anteriormente denominada catódica por los rayos, de desvanecen como las llamas
de sus episodios sensoriales y transcendentales.
Donde más te conecta la serie, es la
sensación de vulnerabilidad del pueblo ante los políticos, ¡qué comprobamos a
diario! Que, no tendría nada que ver, con los pringosos fragmentos en las redes
sociales y las opiniones de anónimos, saliendo en la serie como un pegamento, que
no funciona… Ni siquiera esa traslación burladora de Mr. Fisk.
En el dolor marginal, echamos de
menos la imagen de la moderna María Magdalena, que sería Karen Page, una página
que se ha transmitido mal y que ya no creemos demasiado, personalmente. Que, irían
más en el sentido woke de esta nueva Disney de los superhéroes, alejándose
radicalmente de aquel mensaje en negrita de Mr. Miller: “Un hombre -yo
especificaría pobre diablo-, sin esperanza, es un hombre sin miedo”. A lo John
Doe, justiciero… A lo Frank Castle, en la supervivencia.
El Kingpin es el menos transmutado… y
por ello aceptado como caricatura, como un sociópata inadaptado, lejos de la
palabrería y la opinión sesgada, capaz de comportarse como esposo-amante,
traicionado, perverso… la imagen del antiguo Nerón. Y para el futuro, como el
ejército ha fracasado, contaminando la superficie del mundo revolucionario, con
una ideología emparentada a la corrupción mafiosa… la única forma alcanzar la
venganza, será… la ayuda antropomórfica de una súper arma, la de un súper
soldado.
No importa, veremos hacia donde nos
dirigimos, no importa la desnaturalizada posición de Bullseye, ni el efecto
White Tiger o el Muse, en género, ni la destrucción de aquellos más humanos,
sin un camino claro en el horizonte… lo importante es el contraste bicolor de
ese punto de mira. El enfrentamiento directo entre Dc y Marvel, con estos dos
personajes similares y dispares, entre el blanco y negro de sus indumentarias…
El Kingpin, y el Pingüino.
Con el tiempo, y Frank Miller, y el
pensamiento de una sociedad cada vez más radicalizada y traumatizada por el
terror en sus calles violentas… se echa de menos, un poco de ese humor
inocente, de las series sesenteras sobre
The Batman o del punto de vista adaptado por el mismo Tim Burton, que mezcla lo
oscuro y la diversión cómica. Donde encontrábamos el blanco y negro, el rojo y
el morado, el azul y el verde, el humor amarillo… las dos caras del
entretenimiento, en definitiva.
Tal vez por ello… Frank Castle y su
emblema en el pecho, sea el lado opuesto a la personalidad de Matt Murdock. Por
eso, esencialmente, la interpretación visceral y susurrada de Jon Bernthal, te
convence en su lucha interna, y los desvíos de esta sociedad condenada.
Es decir, por estas cosas… buscando
el color… a lo mejor la mayoría, está buscando el verde de Mandalorian y Grogu…
la máscara plateada con capa verdosa igualmente de Victor Von Doom… o coloridos
vaivenes de un hombre araña desconocido, con o contra Punisher, y dando
mamporros a Lápida y Escorpión… y tendremos a ¿SpiderWoman?


