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lunes, 12 de octubre de 2026

Carrie. Season One or Witch.

 

El legado de la Carrie de Mike Flanagan, proviene de las historias desarrolladas al Noroeste de EEUU, con la fundación de ciudades con migrantes llegados desde diversas zonas de Gran Bretaña, portando en sus mochilas ciertos rasgos de su cultura y religión. Así, surgieron algunos testimonios escritos en su Salem natal, o más al Norte, justamente hacia la entrada al Atlántico por las frías costas de Portland en el estado Maine. Lugar de nacimiento del otro gran protagonista y creador de los roles principales y el estallido de la ira en el pacífico año 1974, es decir, Mr. Stephen King.

Otra cosa son las diferencias históricas de los acontecimientos, según las distintas épocas en las que se manifiestan los hechos en la novela contados. Y también, porque ahí radica una gran brecha argumental, la introducción de unos personajes que transitan como consecuencia del oportunismo en el actual procedimiento woke que se propaga en las artes visuales. Tal como si fuera una filosofía… o un credo.

Además, un exhortación sorprendente que da, por descontado dicho literalmente en la serie de Amazon MGM Studios, que existe realmente una serie de personas de un sentido… con poderes sobrenaturales, o fuerzas orquestadas que provendrían de una especie de casta superior o comuna psíquica… Te lo puedes creer, o no… pero esa es la premisa telequínetica de la nueva adaptación sobre el advenimiento rojo sobre blanco, en el futuro de una reina…

Por otro lado, muchos recordarán – y alguno se quedará con la versión original en el cine-, dirigida por el legendario Brian de Palma, de raíces migrantes italianas y nacido unas coordenadas más al sur de aquella pareja tan allegada como cercana física y mentalmente. Ambos comparten estilos y califican de manera notable, el trabajo de su colega en la literatura, el cine o la televisión.

En esa primera Currie, cuyas imágenes primordiales quedaron grabadas en el consciente colectivo de varias generaciones, coexistían con aquellos jóvenes, una serie de intérpretes que pertenecen a una partida actores con conexiones en ciertos éxitos televisivos de finales de los setenta e inicios de los ochenta, que generaron un gran número de seguidores. Vimos al divertido William Katt – siempre recordado generosamente por El gran héroe americano o House -, que también participaría en episodios médicos de EMR o Mash, cuando existían un conjunto que guiaría a Urgencias, Centro Médico y Hospital General… a Amy Irving, partícipe también de la otra House, Desmontando a Harry, La Furia de Brian de Palma con Kirk Douglas o una segunda entrega casi olvidada, titulada La Ira.

Y por supuesto, a la pareja radicalizada entre la inolvidable Nancy Allen, aún no generada físicamente en el Robocop, sino más en Vestida para Matar de Mr. De Palma, 1941 y un Impacto con su partenaire, John Travolta, con capítulos en éxitos hospitalarios. Este italoamericano, como Palma, consiguió el papel travieso, no tan mal encarado como el actual, tras una primera película en que llamaría la atención y una serie que le lanzaría al estrellato generacional. Por el baile, también pululaban a diferentes ritmos, actores como Sidney Lassieck que vería su estrella en Alguien Voló sobre el Nido del Cuco, se condujo graciosamente igualmente por aquel 1941 de Mr. Spielberg, y formaría reparto extenso de una serie titulada Con 8 Basta, más una vuelta al Man of the Moon, o Betty Buckley que de aquella serie con Dick Van Patten, dirigiría sus pasos al lado de Woody Allen, Roman Polanski y últimamente con otro psíquico cinematográfico como M. Night Shyamalan. Que ha anunciado, una atracción fatal en su último filme, con Jake Gyllenhaal.

A Michael Talbott que suena tras sirenas de Corrupción en Miami, Hunter, Acorralado, Mash, o ayudó a navegar a William Katt en El Gran Miércoles, o Sthefan Gierash, proveniente igual de crucial Mash y el Hulk ochentero, que se graduó en filmes míticos como Jeremiash Johnson, Infierno de Cobardes y, esencial en mi historia cinéfila… El Buscavidas. En cambio no les vemos en larga lista de aquella serie Emergencias, donde tenían cameos actores como Alan Alda, Rebecca de Mornay, Michael Peña, Don Cheadle, Edward Asner, Chris Sarandon, Ernest Borgnine, Rooney Mara, James Wood, Ray Liotta, la misma Piper Laurie u otros.

Sin embargo, dos son las vigas perpendiculares en las que se basa la cara y esa cruz, que hacen un cara a cara magistral, o tour de force elevado, con las inconfundibles Piper Laurie, otra que tal bailaba en los palos, el humo y el alcohol junto al Gordo de Minessota y Paul Newman, y gradualmente en una escalada emocional con, Sissy Spacek, que tras aquellas Malas Tierras del director Terrence Malick, nos transmutaría al humor de El Hombre con Dos Cerebros, y se enredaría cerebralmente entre el JFK, Affliction, The Straight Story de nuestro admirado David Lynch, y In the Bedroom, en las orillas tempestuosas de Maine.

Y por eso, y muchas cosas más, como que el paradero explosivo y brillante de Currie, son las urbanitas y ahora más extensas, vecindades chismosas de Chamberlain en el estado de Maine… es que, debemos observar esta nueva visión, con otros ojos… Y tal vez… no los de la ira, como muchos querrían… o creerían. Si crees, ¡claro!

Fe… vs. Redes.

El director Mike Flanagan disecciona la historia de la adolescencia en dos etapas del crecimiento intelectual - separadas por apenas un año – entre sí, pero tras 50 años después en esa colisión de dos mundos opuestos. Con la manifestación del acoso sociológico y educativo, entre la fe y la tecnología… de redes de memes e inteligencia artificiosa.

Significa una relación tóxica, como en el pasado, que desencadena una serie de acontecimientos expandidos hacia las nubes… que ya no se podrán borrar, en el sentido grupal del guión esencial. Aunque la represión de una religión católica, no sería del mismo nivel ni extremismo severo que en la primera versión, o probablemente el sentido estricto de la novela de King. Lo cual deriva, en una curiosa perspectiva, en que la existencia del Ser Superior, se indica como una posible fuerza que desencadena ese poder oculto, o no…

Lo meridiano, es que la consecuencia de la educación pretérita, ya no sería tan evidente sobre los efectos sociales de sus relaciones paralelas, sino que convierten el territorio educativo, en un auténtico… ¡campo de batalla! Donde la creencia, se convierte en el enemigo del poder económico e inmobiliario, y el futuro próspero es la trampa donde decaen los valores sociales. Por lo tanto, no se trata sólo del evidente choque materno-filial a través de lapsos temporales, ya que la realidad de la actualidad impulsa a la degradación ética del colectivo educativo. Vamos que… pronto podríamos estar calificados por robots… ¡ejem!

Vivimos, o continuamos con esos enfrentamientos colegiales de los ochenta, vistos bajo el tamiz de las redes sociales, en los que las verdades están condicionadas por término anglosajones, como el phising, el moving, el sexting y el antipático, bullying… ¡Qué los dioses nos cojan, preparados, listos… ya!

Con Una… Basta.

Así como Peper Laurie, y Sissy Spacek fueron únicas, como criada y señoras del Séptimo Arte… podemos dar una oportunidad a otros puntos de vista en la actuación, con nuevos estigmas argumentales, que permiten la conversión de temas filosóficos o antropológicos, vistos bajo el prisma del cine o la tele.

Donde las epístolas de la novela, con algunos documentos falseados, se transforman en una voz en off, para recontarnos unos hechos demasiado conocidos… y nos recuerda nuevos retos en la determinación de un movimiento feminista, que se concebiría atemporalmente, como una especie de genética heredada… en la que no sabemos, hacia donde gira próximamente, según las crítica positivas del escritor de Maine, y la estructura reivindicativa en la posición ejecutiva de la serie. Esto es, Mike Flanagan junto a deriva temática de plataformas, como Amazon Prime Video… o hablando de otras…

Hemos visionado, otra película en la cual priman los mismos valores de entretenimiento, educación y amistad, tecnológica… Teniendo a los pequeños, o pequeñas púberes, como protagonistas de la antagónica efervescencia moral con la intelectualidad. Claro, siendo evidente que, la maldad reside en la piel blanca y la cabellera rubia, frente a diversidad que posee los buenos sentimientos. Por tanto, la idea del nuevo cambio guiado por la famosa y ecléctica, Agenda 2030. Sí, se trata de la peor de la saga… la quinta de Toy Story, para apretar y no echar gota…

Por consiguiente, con cuatro + 1 indiferente, bastaría… con aquella chica de piel pálida, que destruye emocionalmente la radicalidad metafísica y social, sobre la pista de danza, del gimnasio del instituto en que estudiaba Carrieta White, la reina de una cosa sajona llamada Prom, sin intercambio sexual entre vocales y consonantes… y donde la religión forzada y la penitencia como castigo, no sobrevive a sus manos de lanzadora de cuchillos, con o sin brazos… un circo, vaya.

La Quema… del Porvenir.

Primero… Todo va a continuar, en cualquier lugar a cualquier hora… con el cuento de terror marvelita escrito por Mr. Flanagan, Clayface… a pocas horas de franquear los espejos de la Cosa, u otros frankensteins.

Es normar la deriva, viendo de donde provienen sus constantes no vitales, o fantasmagóricas… De la Absentia, al Oculus primordial enfermizo, del Hush al juego de la Ouija o el de Gerald, que conllevo una responsabilidad creciente a la nueva televisión, con The Haunting of Hill House, The Fall of the House Usher, y otros clubes de medianoche y doctores del Sueño, o la pesadilla esotérica. Terminando con una gran metáfora de la existencia dividida en dos mundos, con La Vida de Chuck.

Y en ese porvenir, preclaro que está por alcanzarnos, a través de la religión en comparación con el ser superior, de la tecnología avanzada y la cuántica, nos veremos con la efigie del terror pasado… cuando Mr. Flanagan nos enseñe otra cara de El Exorcista: Martyrs. Cuando la madre de esta Currie actual, Samantha Sloyan se las vea con su propia esposa – la del director se sobreentiende…- Kate Siegel también con papel en la serie, y otros visitadores habituales como Gil Bellows o la incomparable Carla Gugino, más otros de clásica estirpe sobrecogedora, como Chiwetel Ejiofor (Life of Chuck, Backrooms), John Leguizamo (El Menú, próx. Miami Vice´85) y Scarlett Johansson (Her, Paper Tiger) y parte secreta en The Batman: Part II.

Los restos de esta Currie en el currículum de Mike, creo que se concebirán como una novedosa batalla, anunciada al modo de enfrentamientos comiqueros, que no es más que una continuación de la historia… donde posiblemente, dejaremos atrás los tratamientos médicos, por cambios metabólicos y neuronales, a nivel molecular, tal vez… con las rubias castigadas radicalmente, por magos del suspense…

Donde Summer H. Howell evolucione a superheroína, y donde las madres serán ejecutadas sin más dilación, ni misericordias… con una mirada o un movimiento rápido de ojos… ¡ni tiempo para oración! Y quizás, donde los profes combatirán alumnos con la máscara de Scream, o ejecutarán los exámenes bajo la capa de Supermán…

Vamos, unos seres del mañana! Unos seres metálicos, en el jardín mediático… como el compositor Pino Donaggio, haciendo las bandas sonoras de las películas tensas y sexuales, de Brian de Palma. Hasta los tonos de los aullidos de las manadas de… Werewolves.

sábado, 31 de enero de 2026

Stranger Things. Season V (and…)

 


En el extraño viaje de la vida, ha transcurrido apenas 10 años… ni eso todavía… un suspiro, un reencuentro, un pequeño cambio… una canción.

Sin embargo, bajo el pequeño pueblo de Hawkins - sí Stephen -, todo va tomando forma… A través de los ojos, de un grupo que paree indivisible, por la fatalidad o el desánimo. Y hemos visto crecer cada centímetro, cada sentido, casi en directo, a ese grupo de jóvenes que empezaron sentados  alrededor de un tablero de rol. O en el otro lado…

Claro, ellos aún no lo sabían pero… En ese mundo de los adultos, existen las máscaras… como en el juego.  Sus roles sociales, atracciones y adicciones, entre adversidades de todo tipo y, por supuesto, los gustos culturales… que son las referencias que todos vivimos y poseemos en la memoria. Es decir, son aquellas vivencias que conformaron sus existencias y los recuerdos que ya, nunca, never eleven… desaparecerán de sus mentes. ¡Ha no ser, que alguno pierda la cabeza durante el viaje!

Arriba… Abajo.

Quizás, muchos no sepan o recuerden, las diferencias de arriba y abajo, no la de Coco, sino la de aquella serie británicas, con sus reglas y aberturas a habitaciones… Sensaciones que, como en una espiral que envuelve cuerpos pensamientos, y que no es otra cosa que el paso del tiempo. Los filamentos que van creciendo, entre sus neuronas juveniles, cables o fibras que mueven sus músculos, que se van endureciendo… o se van marchitando, en otra línea oscura.

Con esas líneas temporales, siempre hacia adelante, pero mirando hacia atrás… por el lugar dónde se cuelan, amores perdidos y monstruos… Y es que en las ficciones, o ese tablero, la realidad se puede dividir a un nivel cuántico, fraccionarse en dos, ser o no ser… Y establecer lazos invisibles, aumentar el conocimiento, la rebeldía y el valor, la unión de la amistad, establecer nuevos lazos familiares… creer, en definitiva.

En uno mismo… y en los demás. Tal vez… pero… (no hay peros).

Por tanto, se trata de un aprendizaje, del nivel grupal al molecular, que te cambia, invade el organismo e… impregna las ondas de un universo indetectable a simple vista. Donde se pueden renovar piezas, o cortar por lo insano… poner y quitar en el tiempo, desde… no sé sabe bien… puede que desde principios de los ochenta en adelante.

En un laboratorio, como el de ET, se empiezan a crear los héroes… y los otros… siempre en marcha. Unas veces, se investiga sobre el terreno y, en otras, escondidos como un mago que buscara el principio de la transmutación de los metales en oro… lo imposible, lo inevitable. Mas, no valioso en sentido material, sino, el que se bruñe en el interior de los corazones… descubriendo lo que eres, de que estás compuesto, hacia la conclusión de otra etapa, o simplemente, en la creación de una historia.

Y hacia arriba, más importante… cuando llega a un número mayor de personas, de todo tipo y pensamiento. Eso lo saben, Los Hermanos Duffer, dos que son uno en la pantalla real de Netflix, narrando un conjunto de realidades, alternativas, redes, mágicas, familiares, terroríficas, oníricas, personales… y a la vez, con perspectiva física y mental… universales. Y hacia abajo, dos mil, noventas, ochentas… el viaje al pasado, pues es una aventura que une los puntos, desde allí, hasta el presente, remontando para las nuevas generaciones. Los gustos ya son, otra cosa.

Cada quién habla, siente en consecuencia, desde su parcela de tiempo que le toca… y la crítica individual va comparando ambos lugares y emplazamientos caóticos, hasta nuestra propia realidad – que a veces se siente traumática -; y en otro sentido, el de la fantasía, abierta a todo tipo de puertas, portales interiores, ecos que se repiten para lo bueno, o lo malo… imágenes como retratos en las retinas. Así dependiendo de cada experiencia, facilitada por las neuronas de cada cerebro, esos caminos se hacen infinitos… si bien, algunos sientan, que uno es el auténtico… la ejemplaridad, y te señalen que… ¡Ese es el camino!

Lo seguro es… Qué siempre nos quedará lo recorrido, París o Marte, todo aquello que hemos viajado… o no… Lo que dejamos de hacer o sentir, lo que se quedó escondido… en algún rincón… infierno o paraíso.

2 Caras… de verdad…

Un eco parece que no nos abandona… se mantiene el grado de enfrentamiento, o el resurgir de la necesidad. Para continuar esa realidad pretérita, hacia el horizonte de sucesos, solo que, con la carcasa, sangre, piel y huesos… esencia… de otro ser distinto.

¿Y los hijos...? Bien gracias. En toda incursión al futuro, son el relevo, y se trata del reconocimiento del pasado, porque creemos que es necesaria esa experiencia, que nos facilite el tránsito, a otra lugar. A otro individuo que la absorbe,  tal que una antena detecta las ondas, o una batería retiene la energía… de fuera para adentro. Es una guía que va del  mundo de las percepciones – ya sean reales o no – como Platón decía, a otro sitio más efímero, clarividente o penumbroso, el de las ideas. O el más válido, el más real… Duda pues existes, que pensaba el otro.

Dos imágenes que entran por nuestros ojos, las convierten es espejos, que rebotan, internamente, pudiendo generar sensaciones, distintas, creando un mundo paralelo donde la imaginación reina. Ella, es reina…

La Niebla… a 10 pasos de distancia.

“La Niebla, se arremolinaba alrededor… como un vasto manto gris, ocultando todo a su paso…”.

Sin embargo, no es verdad, si te acercas lo suficiente y, lo ves con esa otra mirada, la de la fantasía… en la que crecieron niños, como tú o como yo, como los Duffer o Shawn Levi, y los reyes King o Spielberg, Frank Darabont, Donner y Reiner, Cronemberg, Craven o Carpenter. Las tres Ces, de Ce o Eleven. A un paso del 10, tras la ciencia ficción y el terror. En este caso, las historias de Stranger Things, se basan en ella, pero esencialmente se detienen en los pequeños detalles…

Y aquellos niños, que son éstos también. Básicamente, desean elevarse  como contadores de historias… sumergiéndonos en otros universos, para fundirse con los personajes y hacernos sentir… viajar, ricos o humildes, como víctimas, más débiles, o hasta llegar a un nivel superior de superación, y flotar en el espacio, como los héroes.

Somos amos de la aventura… los jugadores frente al tablero. Creemos en las cosas, las que no parecen importantes a simple vista, pero en la mente se vuelven imprescindibles, esenciales… porque forman parte de lo que somos, de lo que fuimos… Y de lo que otros, podrán rememorar, para sentir el mal en sus cabezas, o hacer el bien… Con uno mismo, o los demás. Así, en la década maravillosa de los 80, con sombras y luces, como todas, o no, hubo más oscuras seguramente, o habrán… se detuvo el corazón… tic, tac… En ese mismo instante donde comenzó el recuerdo,  la música, aventuras, y el Cine. Es decir, el Arte, de vivir.

Ya fuera una vida, o la otra, la que no se puede contar a cualquiera… el tiempo es magnitud caprichosa. Puede dividirnos y convertirnos en otra cosa… Viajamos a bordo de una nave estelar, púrpura, fascinante, heroica… con estos jovenzuelos que se convirtieron en parte de la esencia vivida, los pasos que dimos… o no…  Una que unos cuentan a otros, enseña, nos entretiene, simplemente… Y tras esas vivencias, sueños o pesadillas… que nos generan pasión por aquellas pequeñas cosas, por estas que nos hacen sentir…

Nos transforman, en futuros viajeros… De una época a otra, de un mundo visible a uno oculto, de una aventura a otra, muy distinta. De 10 en 10, como falanges de una garra afilada… Y los hermanos, dos, nos llevaron de su mano, a ese lugar… mágico. Pues si te comen, te comes los veinte… y así… en décadas de dos en dos… con dos guiones, arriba y abajo, maldad crece, anatomía de los malvados más resistentes… que rememoramos como los abusones del cole… Monstruos salidos de una niebla, como cancerberos del infierno o gigantescos arácnidos, hasta formar la garra que comenzó un día… en un agujero terrible.

Es una cueva oscura, una fisura en la mente, como la de Freddy Krueger y su leyenda negra. He aquí, uno de esos ejemplos que mantienen el terror porque están bien escritos sobre el papel, e imágenes oníricas, tal que los jóvenes que vieron Stand by Me… y descubrieron que la aventura, en cualquier época, etapa…  puede surgir el mal en una vía, de un asesinato, en serie… y el compañerismo, amor, o no… el olvido, tal vez… Y como si de una obra de teatro se tratara… Ser o no Ser…

El poder mental…

Sentir, padecer, errar, temer, jugar… tal vez, soñar. Y tras el ruido, y la niebla, nos transformamos. Ese uno, apareció de ella…

El nombre de Henry Creel, dio nombre al portal del Mundo del Revés, a menos de un paso dimensional del Once… puede provenir de crowl (arrastrarse)… en busca de infantes que desea su alter ego en conversión demoniaca a Vecna… Y ¡vampiresca! Para alimentarse de su esencia, como en aquel envoltorio membranoso de Alien o las conexiones neuronales para los visitantes a Matrix.

Por ende, se podría decir que primero fue un experimento fallido, como tantos otros en la fantasía… que posteriormente se transformó en el ser de Dragones y Mazmorras, con esa nebulosa presencia de la mutilación, y los cuentos que rodeaban el pensamiento del ocultista y novelista Alister Crowley. Más con la piel del sujeto 1, saltando hacia la Dimensión X por un agujero de gusano, se dignifica el gesto y trabajo, del actor Jamie Campbell Bower en la esencia de lo inevitable. Y como Santificado por Ozzy Osbourne en su mítica canción ya, bajo la producción del sello Black Sabbath, este ser teatral, que comenzó cantando en Sweeney Todd y Rock&Rolla para terminar ascendiendo a una banda de punk rock… será la próxima generación de The Rings of Power, de TlotR.

El Mago oscuro, o Dragón, la Araña… es jefe de Demogorgones, como  verdaderos perros de presa que lamen la zarpa del verdadero maestro… Azotamentes. Y en la niebla, nos reencontraremos en diez… con ellos, u otros… los 90, tal vez. Del ser oculto que, está en las alturas, rememoramos a ese otro ojo que todo lo ve según la mente prodigiosa de J.R.R. Tolkien… Y manda subalternos, cada episodio más cruentos o sangrientos, contra los ziggy stardust, duques o agentes blancos, tenientes Tom´s que lucharán con la luz, inversamente proporcionales a otro hijo de Lucifer. Un Warlock cualquiera, una sombra con necesidad de mutar en Anticristo, humanoide reptiliano, y esparcir las pestes sobre la Tierra, en ese apocalipsis, que deben detener en un abrir y cerrar… sus némesis de la mente, demente…

El grupo humano, alrededor de ese poder mental, casi inmortal ya, establece una serie de nombres, que serán recordados… mitos de la tele del futuro… crecidos en una población ficticia de Indiana… pasando por obra teatral en construcción del mal, The First Shadow… hasta la megalítica y universal televisión. Significados por un escuadrón de fanáticos del actor visceral, como he comentado.  Qué demostraría que el Mal está más cerca de humanos, de lo que parece… con un toque, o gema, demoníaca/o, eso sí, o sino recuerda el caso de El Exorcista de William Peter Blatty y representaciones por el desierto de William Friedkin. Y en el camino…

Reflejarse en todas las efigies que representan a los demás personajes… nos vemos tú y yo, tu hermano/a, el otro, la de más allá… cada uno, con una misión al final, ¡Cómo queda más que claro! En esta era… otra.

En definitiva, todo un ejército de seguidores de Hedonisio, su antecesor, con todas sus dotes afrodisiacas y elementos adictivos – como la nostalgia, la comedia o la esperanza -, que abstrajeron a otros como Neil Gaiman y Terry Prachett, o Terry O´Neal parodiando a William the Antichrist de su obra corta. El poder mental de los ochenta, hoy, nos enseña a amar los sonidos, placeres semi olvidados por otros modernos… y conservar la esencia de la humanidad.

Poder mental sí, pero empuñando una espada flamígera que corte el cuello de la serpiente… y evitar la otra enseñanza traumática. Y eso que comenzó Every Day de un, malogrado Buddy Holly, terminando en lluvia púrpura de Prince, hasta el viaje estelar de Mr. Bowie, qué no es poco. Y rebelarse, con el espíritu contestatario de Eddie, maldición de Iron Maiden, Pizza mediante… Gazen Matarazzo, mediante, digo.

… Boys & Girls.

Como decíamos, ayer… volveremos al universo Tolkien y Mr. Bowen, y en reflejo fraterno a lo Carrie con Millie Bobby Brown, para un nuevo episodio de Enola Holmes como heroína, ideada, o nuevas posibles series apalabradas, se verá.

Seguimos en Dust Bunny con Mads Mikkelsen, en otra línea… y la auténtica teniente Riley entre monstruos, que no su representación biterrenal Natalia Dyer, ésta algo restringida, sin nuevas producciones futuribles, tal que el mismo Finn “Mike” Wolfhard o Noah “Will” Schnapp, en himpás interpretativo; y como a la mayoría, que no nos gustan las despedidas, o no sabemos de carreras, esperaremos… por si las moscas. Y como David Damalchian, monstruo bajo la cama, monstruo de la tele infernal y en la próxima The Curse, Street Fighter, One Pierce y Kodak Super XX… ha tomado el otro camino, que fue en Philadelphia. Que es el hilo, para la próxima reunión de colegas, el Phily stranger próximamente -,  o una simple formalidad… no sé.

Entre chicos y chicas, deben estar… nos las veremos con Charlie Heaton en Twice Over y Mia Wasikowska, a Maya Hawke en versiones de ese carácter tan Thurman-Hawke, y a Joe Keery junto a Liam Neeson  y Georgina Campbell (brincando a través de la oscura Barbarian) aterrizando en la comedia negra Cold Storage. Entre Winona Ryder y David Harbour, ese baile, una en stan by y otro, gatillo de diferentes palos, como compañero de Caleb Mclaughlin emitirán tonos en Como Cabras. Y la Cara Buono, en una comedia musical dirigida por Jesse Eisenberg, con Julianne Moore y Paul Giamatti, interesante… Sadie Sink sale vencedora claramente, saldrá con Peter Parker y más, o Priah Ferguson dando otro salto cualitativo, y por último Brett Gelman (el Murray) a la serie Wild Things con Justin Teroux, Jude Law y Andrex Garfield, se presume que triunfadores…

Tous les garçons et les filles, de mon âge… tralalá… Ya no, la nueva generación en década de los 90, probablemente, con Jake Connelly, el monstruo o la bestia… y Nell Fisher (Holly), la bella… son otros nombres que suenan, sueñan y danzan… Sólo resta el maestro de los títeres... ¿Y Linda Hamilton? En su nuevo rol de mala… Sí, creemos… ¿o no? Tendré que empezar, a visualizar… the Oscar´s…

domingo, 21 de septiembre de 2025

Aliens Earth. Season I

 


Una invasión… eso es a lo que estamos abocados.

Me he acostumbrado en los últimos tiempos, a tratar con todo tipo de especies, esencialmente a los insectos, y… no puedo clasificar el submundo que vive alrededor de nosotros… ¡mimético!

Los humanos, que se creen tan superiores en casi todo. Sólo cabe decir, que los depredadores acechan… y están bastante hambrientos.  Pues allí, en las penumbras… existen reglas diferentes, siendo parecidas a las nuestras, las más radicales… En algunas condiciones, he visto carcasas esqueléticas, de restos de arañas, siendo devoradas por otras peludas gigantescas. Como en La Plaga o Sting… o tras ciertas profundidades abisales, de la mente. Incluso del océano, que tanto se parece al vacío...

Y sin embargo bajo la presión, existen algunas privilegiadas, sosegadas, casi místicas… tras el paso de los años y sonidos especiales, pues no se oirían en ese condenado espacio silencioso, sibilino y silbante, y además  suenan a música… celestial. Si nos lo permite… el pacífico, John Williams, el joven, le sobrevino el jazz de su padre y los musicales visuales, como en otro sentido lo fuera para Vangelis.

Así batiría sus manos en batuta para tv y su cabeza, sincronizada a los  latidos de su corazón, en una frecuencia con la del animal, originario, que nos visitaría en series de 8 compases o más… como bestia primigenia. Un depredador como dijimos, de altos vuelos y bajos instintos. Cercando el pensamiento crítico de una especie que se cree insuperable… y que siendo pardillo, al comienzo de aquellos ochenta, aún incrédulo ante los comienzos de la ciencia ficción de serie B, se quedaría boquiabierto, con la visualización del escualo xenomórfico, del especial artista H.R. Giger, y los encuentros fisiológicos en la nave Nostromo con varios genios, conducida en reclusión anárquica, por Mr. Ridley Scott y sus resortes. Casi como nutrir a los lobos…

Sin embargo, el compositor casi centenario, se serviría de la tranquilidad líquida de la noche lunática, para enfrentarse al monstruo de Steven Spielberg y la novela Jaws. Al que, en cierta medida, le debe una parte del espectacular éxito. Bajo las aguas catárticas, calmas como una aleta aerodinámica, una b.s.o. fue surcando el terror, transformado en años a una aventura de futuro, titulada Tiburón. Con ese impactante comienzo sonoro y visual, tan profundo como el eco de una tuba en pocos compases rítmicos que se cuentan en el documental homónimo, marcamos nuestros propios ritmos cardiacos… o respingos de la respiración ante ojos fríos nocturnos. Parecidos a los aliens…

Y nos embarcaremos alrededor de ellos y unos personajes míticos, junto a incidencias mecánicas y problemas de otras índoles, que coincidirían en algo especial. Una odisea antropológicamente, psicológica… Que hoy, celebra un aniversario dorado en cines del mundo. Eso sí que es extraño y fantástico, que dure tanto algo tan moderno…

Y como otros depredadores que venían del gélido infinito, en busca del calor y la sangre, nos metimos en faena, en serio. Y aunque no se oyeran tal cual, allí esos otros si atraían más notas de terror, ya mezcladas con elementos artísticos, pesadillescos y sexuales, menos mecánicos y logarítmicos, pero igualmente animalescos, como un unicornio imaginario, o el sigilo de un gato observador… voyeur al estilo inglés.

 Entonces, entre cazadores y científicos, bajo agrupaciones con seudónimos norteamericanos, norte-nostrómicos, prometeus… los aficionados scifi se sintieron dioses, ateridos, impactados vitalmente, como si fuéramos tripulantes dentro de la Odisea, con sus sirenas. Replicantes… como boyas sonoras... sincronizadas al trío, compuesto por  Richard Dreyfus y sus partículas subatómicas, en contraposición al indómito, inolvidable, Robert Show (hoy que despedimos en pareja a Robert Redford, en su reunión con Newman y él mismo… menudo golpazo), y en el tercer mástil, un Roy Scheider, en el cosmos solitario, que se enfrenta a un fantasma sideral, abisal... desde sus diferentes  personalidades… ¡Ay Dio, cuántos recuerdos! Gracias Robert y demás…

Documentos… más allá…

La mirada vacía, exangüe, como la blanca muerte… o el animal peligroso con asesino voyeur tras el objetivo… ¿sabes? Alma oscura como la piel de un xenomorfo, en un rápido crecimiento de obsesivas cualidades... y rasgos predatorios…  Esto si fuera una película italiana ochentera, se llamaría Voracidad… o tendría vampiros magnéticos en el espacio…

Mas no, es solamente descuartizamiento, y restos biológicos de diferentes invasores. Aspiraciones entrecortadas, para comprobar la manipulación corporativa, como la imaginaba Ridley en Blade Runner,  como ahora… se asemeja a la monetización cuasi veraniega que tiene que ver con la praxis del cálculo… Y no una urbanización vacacional, sino una invasión en toda regla, para devorarse unos a otros. Acá, ya solo sobreviven las estimaciones grupales, y no las reverberaciones sin paga extra. Al final nos veremos como puñeteros autómatas, manipulados y explotados, en misiones suicidas... ¡Hey, Roy!

Y mientras, los compases de los insectos seguían ahí, buscando humedad, o el sudor… y tu esencia, ya sin el tum-tum, de Mr. Williams, cambiándose al puro metal y el rock&roll, en sus tramos finales. Cuando de pronto, nos transformamos… en ellos.  Ya te lo dijo, Kafka… o aviso, o algo. En ciudades… colmenas. Entre Wendys, índigos y reinas, zángano…

Así en tanto, la agitada exacerbación mundana, peligrosa como una toma de tierra no calculada, nos metimos en la nave, equivocada y no  documentada, sin apenas espacio vital, cubierta de víscera falsas y salpicones de mariscos… mas, plena de gritos ahogados o zambullidas siderales del recuerdo. Y el hombre de la batuta tranquila, como Mr. John Wayne en aquel filme, crea uno de los temas más famosos del cine, en conexión a la Psicosis de su admirado Bernard Herrmann,  posiblemente. Hacia posteriores espacios, con Encuentros en la Tercera Fase, Star Wars, Supermán e historia aventurera de Indiana Jones con su Arca Perdida. Y la vida pacífica de John, cambió… como la nuestra y el cine tan amado… chascando dedos juntos…

Al sueño enfebrecido de Mr. Spielberg, acordándose de su, no admirable Bruce, ahora tan simbólico… que significa una amistad duradera. Nos retrotrae a toda una vida de éxitos, y penas, sin apenas buscarlas, solamente por amor a la música y el Séptimo, con teclado o con vientos, y un gato... no blanco, sino pardo. Magníficas vidas atmosféricas… de sonidos y de encuentros espaciales. Calmos, monumentales, fálicos, casi asépticos, salvo por las heridas… aventureras prometeicas… aéreas o subacuáticas, arcaicas como los monstruos de las leyendas griegas… y depende del Depredador, así fuiste creciendo… con el que te des de bruces y su naturaleza… hasta grabar la realidad, con un violín en el tejado. Corporativo… dubi dubi, dubi dú. Y en aquel sitio salvaje, junto a la cámara, donde si podías oír sus gritos… Joer, otra vez tú, conio, Bruce de los coj… arquetipo de fracaso e imaginación.

No, no aquellos… sino nosotros mortificados con sus mandíbulas en la fila cercana a la pantalla, que parecían de verdad, coj… como reflejos de un conductor asesino en un camión, sonriente… O ahora, recordando un documental extraordinario sobre Valerie Taylor, entre patines y aletas, para rodar al Gran Blanco en su estado natural… Qué nada tenía que ver, con el carácter vengativo o criminal, de otra, más odiosa...

Su oficio marchito, fue espectacular, amante, directora, adorada en documental coralino… entre dientes y lentes especiales. Muy loable… su pensamiento, su tenacidad… su fuerza. Y quién lo iba a decir… ¡Mira, un salto de varios millones de años luz! Y en las verdaderas playas, aunque la pesca no es igual... en South Beach.

Hasta comprobar que vida y muerte, no han mutado tanto, porque los bichos o xenomorfos en cierto sentido se parecen… como insectos se sienten seguros en la obscuridad, si son cazadores… o parásitos. Como hombres... incautos.

Del Nostromo… al insectódromo.

Llevamos tiempo preparándonos, y no sé si estábamos dispuestos para el cambio, porque existen programaciones que actúan como virus y nos dividen… o muy bien, o muy mal, alimentándose… o fagocitándose…

Unos a otros, para exprimir a nuevos organismos, que regurgitan sus nutrientes, masacran sus identidades ocultas, destripan sus familias,  como las de aquellos 8 pasajeros, en un banquete furtivo, que significa lo mejor, en serie. Y al que no estaban invitados… ¡Nadie!

Hoy experimentamos una explosión de especímenes, con guitarras postreras, psicodelia o voces de heavy metal, empezando por un Ozzy devorador… para terminar, como polifemos, de un único ojo… y pensaba que era otro… de tripa en tripa, herida en herida, óculo a óculo… Y otro gato casi cósmico ya… como espía de la memoria colectiva, entre vapores y encaje de seda… oteando…

Estos 50 de las Mandíbulas al Tiburón, disfrutones y pasarán 4 años, vestidos de blanco espacial, al calor de ese Ojo célebre extraído en funambulismo más que gore. Sintético, polifórmico… Algo que tendría más en común con el de aquellos demonios, ´demoñas con ñ`, denominados replicantes por Mr. Scott, también productor de Alien Earth en DisneyPlus, pus a la sombra de Noah Hawley… Fargo, xDio, una más.

En el juego temporal, aún queda poco más a Blade Runner, para el medio centenar, qué mayores nos hacemos… y vimos a naves ardiendo en la puerta abierta de un laboratorio… Que convivimos parasitados con la historia, conexión a otras naves de salvación y rescate, tal que si fuésemos aquellos 3 magos, tripulantes de un navío demasiado pequeño, observados por el Atlántico, ballenero de Melville, que debería ser más Pacífico, en comparación con envites del monstruo de más de 8, metros, de hambre… oxigenado o alcoholizado. La aventura de un barquito chiquitito, que no podía, no podía, ni pensar, lo que se vendría encima… ¿pobre Mr. Quint, verdad Mr. Hooper? ¿O no, Martin Brody… por cierto, no odies el agua…?

Yo no, si bien odio al individuo ese, de Animales Peligrosos… repulsivo como una infección por avispones venenosos y contagiosos... especialmente si eres alérgico a los hijos de… Y en sus puertas ardientes, como arquetas de sarcófagos del desierto, claustrofóbicas, a través de  pasadizos hacia una irrealidad muy cercana, suenan ecos de trampas de hierro y muerte. Enclavadas en el pecho, a su respiración a lo Vader y ese chirrido, eléctrico de langosta, espeluznante… Previsión de un enjambre maldito que regresa, sin Sigourney ya.

En cambio, los ochenta, en el principio de las estructuras y fisonomías, que no eran como para tirar cohetes, se rendía culto al universo cinematográfico y especialista… y a ti, ¡cómo son las cosas temporales! Que giraban en creatividad, alardeando, las luces y sombras, y sobre todo, ruidos que te helaban la sangre.  A la de otros, que no les quedaba ni gota, los técnicos viendo el desastre mecánico, y esos que quedaban salpicados… Ni huesos intactos, ni robots descabezados o partidos en dos… con leche y demás huevadas.. Nos introducen a dos replicantes unidos por coordenada literaria, la de Mr. Scott y su Roy de pelo blanco soñando con ovejas mecánicas, y un aullido alfa, eh Timothy Olyphant, qué te hemos visto… Otro homenaje, que vuelve a andadas… viscerales.

Alienígenas, que no cuentos de álienes…

Del otro lado del viaje, a lo profundo… la inmortalidad. Lo de la hermandad Wendy´s, y un cocodrilo de ojos saltones que, estaría dispuesto a hacerles un okupa en su Neverland entre ceja y ceja. Dios no los cría, y ellos se juntan, al debate moral de los diseños de un Eldon Tyrell, como caso apócrifo de Prometeo Moderno… Y combatiendo o no, a los xenomorfos que quieren conquistar la Tierra, a su manera, se nos va pasando el capítulo de las corporaciones, entre óculos ambulantes, mentes infectadas, insectos viscosos, clonaciones éticas y discurso de richachones, que osarían, no fichar a un Blade Runner.

Demasiadas coincidencias, aunque lo más fácil es lo otro, la conexión del depredador que, aunque se parecen a lobo, o al escualo, no necesita gabardina, ni el sexo. El xeno-tiburón, se la llevó, se la llevó… y algunos episodios, se van de la historia, a otros lugares de los que nunca jamás, se supo… y de ahí, al mostruomo de Ahab… Sin embargo, para todos, el lobo alfa, siempre será Rutger Hauer, aún sin Houston o Peck, ¿o no…?

Y no existirá otro como Sebastián y sus pequeños, inventando sinfonías genéticas… ni las curvas de las replicantes, que nos dejaron con las fauces abiertas, hambrientos como Bogart… y nuestros receptáculos despiertos… y arrodillados, a esos personajes inmortales que tanto hemos admirado, el Humphrey de Harrison Ford (que pudo estar en Alien… Ridley y sus comienzos impactantes, que sigue… la Ripley de Alien con sus compañeros míticos, ya no hermana… 3 mosqueteros del Rey, al agua como Tiburón Bruce… John y Steven, acompasando ritmos cardiacos… y Gato, claro.

Y es que los depredadores son así, cuando pillan a una presa o a algún espectador despistado… ¡Ñam!, y no lo sueltan… hasta el Fin.

Y (me sale poner tantas copulativas…), entonces, algo te deja frío, helado, pues no es lo mismo, no existe tal empatía con esta generación de wokes administrados como calmantes… Si bien compases, suenan a otras épocas, de otros “aliens”, alienígenas como le gusta decir a Lex Luthor, por ej…  aunque se cabree el testigo de los gobernantes del extinto Krypton, también conocido como Supermán, que se convertiría en Hombre de Hierro, y ahora también de plexiglás para perros juguetones... y más, a raíz de su relación sexual con Loise… lametazos de hombre cánido. Rememorando a Mr. Reeves y documental sentimental.

Ella, la nueva de James Gunn, posee un cierto parecido a Margot Kidder, pero sólo en lo físico, no se queda en la retina, como no ocurrirá posiblemente con la Wendy de Alien Earth, bella Sydney Chandler, perdida entre Pistols o pensmiento, y se retroalimentaría de la imagen morena de la divertida y alocada, Amélie, sin amor hasta ahora, o sí. Y en esas estamos, con ellas… regresos de todo tipo a espaldas fornidas del tiempo, heroicas, cuando pasan eras románticas de ayer a atmósferas recargadas del hoy, y efectos CGI y la globalización… que nos ha traído el woke que le parió… en todas las formas determinadas.

Así parece que, todo  héroe y villano, principales, serán jóvenes, preparados o no… y formar equipo dentro del nuevo orden mundial, como una orden dictaminada... O desorden… según se mire. El asunto es, que el Supermán es alienígena, se ponga como se ponga, porque ha nacido al más allá, de aquí… con los calzoncillos por fuera…

Aunque luego se sienta de más acá, y no como otros… que sólo vivirán del cuento, como los Aliens de Earth… un desarrollo de organismos a tutiplén... Mientras que, en otras latitudes y otras músicas, no tan arcaicas como la banda sonora de Mr. Williams en Superman… nos reencontramos con tres elementos, que recopilan la esencia de los cazadores de otro planeta. Y esta sí que es otra historia… animada.

Y aun siendo dibujos, resulta que atraen por igual… por sus increíbles viajes en el tiempo y gráficos… la densidad de encuentros y golpes sangrientos, los escenarios… Cierta mueca a cinéfilos que se encontraron con aquel primer y sorprendente Predator de otro Jonh, Mctiernan, y a través de vísceras y músculos, desgarrados, de aquellos protagonistas en sesión discontinua, guerreros fornidos. Como los del Nostromo cayeron, hasta que sólo sobrevivió, el jefe herramienta laboral… Mr. Arnold. Y si bien podría chirriar en principio, la criogenización, pues resulta que nos lleva a una sorpresa final, divertidamente circense y genial… que ya veremos, sino nos lleva a la próxima de Elle Fannig en las Badlands. Pues, gracias al director de nombre intraducible en diferentes lenguas alienadas, Dan Trachtenberg… disfrutamos su circo romano por tierra, mar y aire… y que se titula Killer of Killers.

Por último, lejos de Orión a las puertas de nuestro propio Tannhauser, no decepcionados con la estética, que es atractiva, más bien con algunos personajes que no llegan a desvanecer el ´wokismo…` y ciertos desórdenes predatorios que recuerdan más a La Cosa de otro mundo, o la Mosca… Nos preparamos para aterrizajes forzosos, que nos alejan de aquellos náufragos del USS Indianápolis… o un reloj en el trasero.

¡Qué buenas historias, dentro del cine! Alien en la Tierra, da una de cal y otra, de sulfúrico… En el futuro, cuando otros nos releven… o convirtamos en trofeos de furtivos cazadores para su estantería espacial… nos acordaremos más, de aquella película remarcable de dibujos animados… creo bien. O no… Y no de entes fantásticos cuantificados, interferencias genéticas de nuevo orden, rivalidades corporativas, para el apocalipsis intelectual… y otras odiseas…

Hasta pronto, viajantes… o estrellados, como aquel protagonista de Hamilton en Distant, de los incalificables Josh Gordon y Will Speck… hablando de espacios, depredadores, cocodrilos, y él, un gato… Y hasta el Eternauta, las nuevas invasiones en sucesión – en las que estoy inmerso, oteando los muros -, o fundaciones que pululan, como krakens o animales peligrosos, submundos brits, Bugonias, submarinos, armas… Capitanes Nemo, Homeros y Elle F… Hasta que no sobreviva nada… sólo ella… como describía para Jacob Tremblay, Mark Hamill o Tom Hiddleston, el director Mike Flanagan (La Maldición de Hill House, qué es una joya a revisar, La Caída de la Casa Usher) en La Vida de Chuck. Junto a Stephen King a las letras, que está medio alucinado con las triquiñuelas de Alien Earth. Pichí, pichí…

Y como hermanos de cuento, siervos de empresarios todopoderosos, amenazados de muerte… o sirviendo como alimentos procesados. Devastados de extremo a extremo, comidos por los ojos… como a aquel policía, interpretado por Charlton Heston, en la notable Soylent Green de Richard Fleischer… que no debéis confundir con el otro admirado Richard, Donner de S, eh.... ¡Al final, alienígenas éramos nosotros, polvo de estrellas!

sábado, 23 de agosto de 2025

The Bondsman.

 


Indetectable, a casi 6 grados de separación… todo espectro, parece inofensivo. Pero sólo unos ojos sagaces son capaces de ver qué se esconde en las sombras… ¿Oh amigos… habéis visto a Mr. Bacon?

¡Han matado a Kevin…! Y eso que se trataba de un espíritu libre, un renegado e independiente. Desde su Filadelfia natal, toda una vida de carreras y duelos en el desierto de Hollywood, cuando él se convirtiera en estrella hace tiempo, de jovencito, ahora se encuentra a esos 6 o más de distancia de aquellos lindes gigantes del espectáculo…

Mas, el que tuvo, retuvo. Y aunque su vista de joven conquistador de hace años, se extinga como el aliento vital, en el futuro seguirá trabajando junto a Kyra Sedwick, en próximo proyecto. Además que, en la historia de aquellos encuentros especiales con el coqueteo, y lo terrorífico, hoy podemos redescubrirle, con tácticas malabares durante aquel vuelo heroico del Apolo XII. Una vuelta a casa heroíca, donde Kevin interpretaba al astronauta Jack Swigert proclamando el manido equívoco de “Houston tenemos un problema…”. Un inciso entre los muertos irreales… Al recordado, recientemente despedido por su órbita histórica, capitán Jim Lovell, que sería interpretado entre planeamientos vitales que no encajaban, por Tom Hanks.

Otro de los salidos, cómicos, de aquella generación de Oro en los ochenta. En este equipo cinematográfico del Odissey, de las sonrisas, coincidieron en dramáticas situaciones con sus huesos a seis grados de la Luna, el añorado Bill Paxton, Gary Sinise, Ed Harris, y por supuesto, Ron Howard. A mandos del cohete en dirección a este edén que padecemos… Movimientos sísmicos, fuegos fatuos y temblores… Y hablando de ellos… Esto es un verdadero infierno, ¡qué calor bro! y sigue subiendo la temperatura. Cuando te encuentras con ella, entre los ojos… ¡booom!

De un lado… Bacon.

Kevin es, de esos actores que prácticamente crecieron como triunfadores, desde aquel día dirigiendo sus pasos a una Animal House… Junto a la generación aventurera de Karen Allen, y la cómica de John Belushi, ahora en boga con la animación documentada de los Blues Brothers, con el homónimo dirigido por el canadiense Robert Valley, miembro destacado por sus dibujos influenciados en Gorillaz, y look actual de Love, Death & Robots, con Hielo, 400 Boys y Zima Blue.

Ganas hay de reencontrarse en esas muertes… Y rememorando aquella mítica banda sonora compuesta por Elmer Bernstein, del que hago rendido homenaje, no ganador de un Oscar hasta dárselo por una película que casi nadie recuerda… Otro caso Kevin Bacon, siempre prometedor y destacado actor, que nunca fue nominado. Pues bien, Elmer había elaborado música para El Hombre de Oro, Los 10 Mandamientos, El hombre de Alcatraz, Hud, La Gran Evasión, Los 4 hijos de Katie Elder, Valor de Ley, Aterriza como Puedas… rememorando a otro de aquellos bailarines, comediantes entre ZAZ, que fue Val Kilmer en Top Secret… sumando b.s.o., Heavy Metal, Un hombre lobo americano en Londres, Entre Pillos anda el Juego, Los Cazafantasmas, Mi pie izquierdo, Los Timadores… y el ritmo moribundo viviente en el Thriller de Michael Jackson.

En fin, pérdidas de los ochenta, por todos los lados, y más allá… que concluiremos, con ese lado más oscuro de Kevin, plagado de sarcasmos, hablando de… que es muy evidente. Pues sus primeros litros de sudor y sangre, se desparramaron en Viernes 13, acosado por la máscara de hockey de Jason, por 12 veces como las uvas, regresó para hacer atragantar de matarile, a más de uno… y una.

Sin embargo, antes continuar por esos lares, Kevin siempre se mudó hacia lugares más cálidos, del Diner de Barry Levinson, especialmente a lo que marcaría su ascenso a los cielos del baile con coreografía romántica, del Footloose de Herbert Rose. Al movimiento rápido de pies y cuerpo, su mirada burlona sería imparable ya… hacia la bicicleta, sobre aguas cristalinas, salvajes, traspasando esa línea del ocaso, que le uniera a Kiefer, Black o Julia Roberts, dirigidos por Joel Schumacher… Otro que tal baila, y dirige en negro, cuando quería…

Luego vinieron golpes de realidad, entre la sexualidad en JFK, Algunos Hombres Buenos, el Río Salvaje de nuestras vidas y la tensión, asexuada, del vuelo feliz del Apollo XII. Doce o trece, ahí andamos.

Hoyuelos de Botas… sobre la arena.

No hablaríamos de Kevin, sin los Temblores, tal que decíamos ayer… y hasta el inicio de otra era. Pues, se cortaba ya la tensión, hace casi diez y seis años, según Frost/Nixon, y siniestramente en los terrores de El Último Eslabón, que nos sacaba de quicio, ¿a quién no, corazón delator?

Y en los pantalones tejanos, nos cagamos de risa, muertos hasta nuestro presente, más o menos, cuando presenciamos texturas ocres como el poli sádico de Cop Car, la rareza exótica de Maxxxine en el Valle, o hasta una vuelta de escoba al Toxic Avenger… dónde él dicen que sería de lo mejorcito, falta por ver… Y en estos momentos placenteros de sadismo, hemos dado los huesos con recompensas metafísicas, de ultratumba. Os presentamos a Bondsman… otro gato con botas, no tan relucientes. Que se pasea entre ambos lados, y sale ileso, no… como los fantasmas.

Está producida como son las últimas tendencias rarunas en triología Wan, Roy Lee, y Jason Blum, creada por un cuasi desconocido Grainger David para Amazon Prime, demonios, de ojos falsos… y mejor, la historia con dote cómica. Mantenida por él, es así, siempre fue Kevin… y lo puedes pasar, medio mal o bastante bien.

Oda… para difuntos.

¡Diablos, no! Esto qué es… entramos en terrenos, movedizos, y sin gusanos de por medio como en Dune. Bueno… alguno si que hay, en la producción atractiva, divertida, de los hermonos Cairnes, Late Night with the Devil… con otro con biz cómica como David Dastmalchian, en estado ilusorio catartico y cínico, perfecto también de Filadelfia, que se las viera ante The Dark Knight, Prisoners, Dune… y la bomba de Oppenheimer. Este acto diabólico es casi obra de culto, ya…

Es hora de recordar a esos monstruos, y monstruas como Ella, vampiros, poseidos y zombies, la novia de Frankenstein... veremos como si las gasta Guillermo sin efectos especiales, sólo trucos de cámara y maquillaje… para estrecharnos en sus brazos, rendidos… a lo macabro, como hizo Mary Shelley en aquellos días lúgubres de tormentosos affaires… en los que, Mr. Bacon mantuvo su extraña mirada entre Julia y Mahershala Ali, el unido al World Rebirth con dinosaurios, como consecuencia de unos tiempos, erráticos qué vivimos. Leave the World Behind, tiene igualmente acorralado como a Scarlett Johansson, a Ehan Hawke, que se estrenó en dirección en Wildcat, fluctuando con la hija de Uma, Maya Hawke, y del que esperamos su careta difunta en Black Phone 2, mientras visualizamos la serie Fishpriest. Y pedir un repaso a la Shelley de la bella romántica, Elle Fanning... Arrodillaos estará en el próximo Depredador y con Barry Levinson en Francis y El Padrino. Ella y Jake más Oscar... ¿saldrá más de uno?

Y andamos despeinados ya… en esas me hallo cuando abandonando el mundo cruel, al lado de unos amigos, rememoro aún los mordiscos rítmicos de la envidiable Sinners sobre otros tiempos… Para inyectarme líquido vital, no del doctor Herbert West de Brian Yuzna, sino en derivación difunta, junto a la Megan 2.0, esa… una máquina de mat… empalmar… con lo más desparramado. Sin gracia, salvo la ocurrencia de unos lobos llamados alfa… me zambullo en las aguas brit-deaths, de 20 Years Later, y empiezo a sentirme como un yonqui sin calzoncillos, intentando ligarme a la bella que se pase por la isla… No la, de las Tentaciones esa, que no he tenido, ni quiero el placer… pero don Danny Boyle, ¡qué me has hecho xDio…! No, nada.

Y así, si pensabáis que esto iba a quedar así… estabais muy equivocados, o zombificados, o algo… ya que todavía no me ha llegado mi Wednesday, ni Aliens con toma de Tierra, ni asoman aún los de Stranger Things, del otro lado del retrovisor ochentero… Cuando voy a contaros, entre muertos y vivos, añorando a las maldades de Gary Sherman, James Farentino, y la época junenil de la Melody Anderson de Flash Gordon y  Robert Englund… a esas vivas, y coleando, que en una fiesta, da para lista de… bailes de época.

Sugiero dos pequeñas maldades, de cierto interés metafísico, la Poseida, que tiene alguna secuencia de mala leche, a pesar de su escaso presupuesto con rarunos insectos incluidos, y monja débil... Hasta meternos en la piel de It Feeds, con pasos danceros parecidos, pero algo mejores, del canadiense Chad Archibald acostumbrado a estos lares tenebrosos.

Y, para el último empujón mortal, por los escalones del desafío espantoso, pero de mejor cara y retrato maligno…  usamos de Ellas, el Bring Her Back (o más comúnmente, Traémela de Vuelta) de los hermanos australianos, Philipou Brothers, en una versión maquiavelica, espeluznante. Con Billy Barret, uno de los chicos de Invasion e hijo de Kraven en Marvelismo ilustrado, y Shally Hawkins, la actriz de El Secreto de Vera Drake junto a Imelda Stauton, o Happy-Go-Lucky, al costado de Woody en El Sueño de Casandra y Blue Jasmine, por lo que sería nominada al Oscar… que tampoco ganaría…

Y por el lado oscuro tenemos su actuación en La Forma del Agua de Guillermo del Toro (… esperando con ansia, su monster) y Wonka, of course.Sin embargo, la otra, la definitiva entre las pesadillas, y los cuentos de ídem… No tiene muy buena cara… pero sí una factura que te deja sin aliento, algunos en Sundance, sin otras cosas dentro… Pues se trata de una maravilla, siniestramente malvada, en el sentido indigerible de la Sustancia, que nada se queda… Pero, si cabe, con acentudado sentido de dar la nota en el plan moderno, de la imagen sexual y apreciada por las famosas… o no tanto.

Se trata de una composición terrorífica, mirando hacia los pies… The Ugly Stepsister, es un paso más allá de la Cenicienta, noruega, entre Elvira y Ella, y te deja con el culo desencajado, tal que zapato metido en mal sitio… Dirigida por Emilie Blichfeld, a la que habrá que seguirla… hasta la muerte. Y nada más, con shows en prime time memorables, leyendas de miedo, retratos de fantasmas, qué tanto os gustan, amigos… me despido, llamando a Kevin…

A seguir por ese camino, bien pierdas la pasta, fama… o memoria. Aún tenemos mucha música que escuchar, jugos de ellas, muchos diablos que visitar en la tele, verdad ¿Jack?… y muchas ¨armas¨ que utilizar en la obscuridad… o nos las veremos con Luther… o doctores inyectables sobre lo macabro. Todo próximamente, parece tener numerología… 2 de Black Phone, Five Nithts at Freddy y The Strangers, 3 de Return to Silent Hill de Christophe Gans, 6 de Anacondas con Black y Zhan, Scream el siete, Saw XI, una predator en Badland y The Bride!, Soul8mate de Wan, no sé qué de Evil Dead, Exorcist y Momia… A tu propio estilo, Kevin. ¡Vaquero!

martes, 1 de julio de 2025

The Last of Us. Season II. O Vegeta…


Según escritos arcaicos, con recopilaciones literarias, más o menos fantásticas y ténebres, se predecía el denominado Apocalipsis en conjunción divina… Tal que una operación quirúrgica entre miembros de fuerzas del Mal y del Bien. Visto a un pensamiento actual, se podría comentar que, constataría hechos imaginarios, ajustados a ciertas acciones definidas por comportamientos de nos, los seres humanos. Pues en esta ocasión, vamos a hablar de la muerte… o no.

Está presente, pero el pueblo no quiere saber nada, en principio. No, hasta que se aproxima y aun así… Dejando su conciencia consigo mismo, lejos de otras figuras, ya fueran divinas, fantasmales o extraterrestres… ese último momento, la denominada transición, converge con la ciencia ficción, a la vez que con las creencias. Ya sea en forma de libros, filmes o juegos, y algún hecho – del que comentaremos al final, más cercano al terror de lo previsible…-; sin embargo, el arte cuenta actos degenerados que se aproximan a nuestra autoeliminación. Y ahí está el tema.

Creamos a seres antinaturales, para debatir nuestros propios estados tenebrosos, como bestias hambrientas, guardianes infernales, demonios contaminados… o los famosos, muertos vivientes. Que devendrían de otros depredadores legendarios.

Comienza la Extinción…

Es una forma literaria de esquivar las responsabilidad, y pensar que – salvo la creación de armas de destrucción masiva -, nosotros podemos llegar a formar el caos definitivo a base de mordiscos… Cuando las grandes extinciones se producen por procesos más elevados, universales o más diminutos que un espermatozoide marciano. Pero bueno, que cada uno piense lo que quiera, la fantasía va por libre… Profecías trágicas, condiciones ambientales, reproducciones tecnológicas o víricas, sin explicación aparente, o silenciada.

Eso es lo que ocurre en la realidad, como aquel inicio de La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero, u otros más excéntricos como los no muertos de Sinners, dentro del mundo vampírico y las mitológicas fuerzas extraídas del líquido vital de los enemigos en batalla. Una forma parecida de comerse el cerebro y su potencial intelectual, que en el caso zombie, no sirve de demasiado, porque van planos por la vida, es así… Una especie en continuo mantenimiento letárgico con opioides o productos químicos, y sin necesidad de trabajar en el turno de ThePitt.

Algunos podría coincidir en una cuestión… que la muerte no sería lo último… O sí… Depende por donde entre la bala… Pero la destrucción genérica, intelectual o no, puede tener muchas condiciones, como ocurre en serie basad en videojuego de Neil Druckmann, The Last of Us, que en segunda temporada – tras memorable primera reconversión vegetal – se introduce en la mente, pero sin contar nada científicamente. Para qué…

Se va buscando otro estado más emocional… más que las monumentales estructuras fúngicas en desarrollo, que ocasionalmente recuerdan a los nidos de Aliens… y cuyas esporas se esparcen caprichosamente a base de mordiscos, no precisamente muy vegetarianos. Pero los carnívoros humanos, de dentadura calcificada, siempre se reproducen… así que a  masticar. Porque de otras acciones, no comento… por ahora.

The Last of… they.

En la serie que fue más merodeadora en primera entrega, sobre un mundo apocalíptico con mucho más suspense, ahora sólo lo sentimos a ras de suelo, a través de una valla metálica y basta… dura, un chasquear de lenguas… una conversión calculada para volver a levantarse, tras un acto sexual en una granja o ciudad sitiada por hordas… Ahora vamos a mezclar, castillos contaminados de pestes, de géneros y pieles en vivencias asimétricas… en las tres eses, de las que algo diré… Y no me refiero a la búsqueda del superhombre, con la estilizada consonante.

Esa parte del héroe contra nuestros males, es más somático, con los factores psicológicos y sociológicos, en el horizonte… que esconderíamos como debilidades, mientras que la serie se acerca a los rasgos familiares, de familias descompuestas, y especialmente otros… Sociables, pero sin aportar demasiado a la contaminación… Salvo algún injerto… el futuro. Narrativamente, el sexo es lo menos interesante. Pobres mortales, en guerra… montada por vuestra cuenta… sectarios, abriéndonos en canal tal que vacas, no sagradas… viciosos, desde pancartas representan a alguien, no se sabe bien quién, superior… inmune, por determinado gen que desconocemos… inteligentes, vaya Ud. a saber por qué. Son desvíos, cuando lo esencial son las curvas, determinadas eses…

El punto es que, entre conciencias descolgadas que se distinguen en las crestas fúngicas de los infectados por la micosis, - vegetalmente caninos de chicha, no la de fumar en determinadas zonas… -, ellos son los que tienen más claro, esparcir la simiente, como el baile y la música del Ser de Sinner… y no queda muy claro, que es lo que desearían algunas alteradas, que buscan y meditan, rodeando para infringir daño a sabiendas, incluso a las ´poderosas` cazadoras de la muerte.

Y aquí estamos… sobresaltados tras ese espectacular segundo asalto, a la city nevada con aromas a western norteño… esperando en el tejado… No sé muy bien, a qué… U oteando una zona, ya vista, ahora sobre Seattle.

Deber de limpiar… rastros.

La S, no de pecadores, va después de la R de los rastros esparcidos… Tras  sobrevivir al gran asalto, sabiendo que recuerda a hordas de vikingos, u grupos murales, más al Norte… y el sentido, de todo ello, es que seremos  indemnes a esos amores, a ráfagas, a las pérdidas dolorosas, y ya os lo he dicho… más importantes que los rostros y sus rastros, en una serie en que no predominan demasiado a los que venerar… y al borrarlos, ¡se podrían arrepentir! Pero eso es la huella, dolorosa… Pero la historia es así… no lo sé bien. Y siempre se pueden perder, o ir a peor… ¿Qué podría salir mal…? ¿Regresar a los inicios… a los indicios…?

En conjunción fungicida, dos elementos estrafalarios como Sony y Playstation Productions en un haz televisivo, y Warner del envés, y proyectados ambos en la nieve visual de HBO a través de Max… Ha durado, lo que duró… aunque la infección por Cordyceps está garantizada, hasta dentro de un tiempo. Esos hongos serían… responsables del archiconocido “pie de atleta”, que te deja jodido para resistir en la competición… con toda esa climatología cálida y húmeda, que te recuerda que debemos protegernos del ejercicio físico en ciertas condiciones… o no sabemos… pues las glándulas sebáceas, de determinados cueros cabelludos, se van gangrenando… Hasta que, pumba… dejamos de pensar.

También puede ir acompañado de un ramalazo de tiña, que pica un huevo, y ahí estás… en el sofá, sin parar de rascarte, por fuera y dentro, hacia la perdición, de tu paciencia. En un sexto, sentado, que te reubica y profundiza en el sentimentalismo, hasta retroceder etapas. Nos recuerdan a procesos de incomprensión, rollo paterno-filial… Y mira, de eso ya tenemos docenas… Siempre preocupados por propias vesículas y costras en familia.

Aunque, es mejor acompañar siempre esos momentos íntimos de música, ya sea con versiones a guitarra española, o blues mezclados con rasgos, un tanto románticos… o lo contrario, acosados por tres kas. Sinner es un tipo de venganza, divertido, pero acusador… que ya no existe como tal… tal vez.

Al estallar… ¡Pumba!

Eso es lo que falta… sensaciones, bailes, sangre… caos… es lo que posee a puñados y mordiscos, el director californiano Ryan Coogler, alejado de Creed y Black Panther, mejorándolas y llevando un grupo de intérpretes a la coordinación, de pies y bocas, asaltos y besos… al ritmo de aciertos como el británico Jack O´Connell – que estaría dispuesto al horror de 28 Years Later: The Bone Temple, escrita por el mismo Alex Garland (Ex Machina, o la apocalíptica Annihilation), pero ya sin Danny Boyle.

Y a la interpretación de Michael B. Jordan, hermano de sangre, en endiablada encerrona entre el Chicago años 30 y esta versión oscura de los Marvel Zombies. En los que estaría la voz de Gwen Stacy, o la Ghost Spider de Across the Spider-verse, la sensual de Hailee Steinfeld, que también da réplica sexual a los entes no muertos, y volverá a atacar con Beyond The Spider-verse, o de nuevo en mismos papeles para Beyond the Spider-Verse y en Champions como Hawkeye, junto a Ironheart en piel de Dominique Thorne… de las cuales ignoro.

En definitiva, que Sinners es muy completa, tiene bajos de Chicago en práctica vampírica, hermandades, sexualidad, hemoglobina viscosa, alcohol con ajo, ráfagas de fuego, estacada emocional, y Famiglia rítmica… ajustando cuentas... Lo que no hace la infección programada, del creador o showrunner ése, Craig Mazin, y mira que trasladó las huellas documentadas, de su versión del Chernobyl. Y esta The Last of Us, se queda muy abajo… pero hablando de documentales… es hora de ajustar, no cuentas, sino dentaduras… y otras circunstancias tenebrosas.

Os voy a hablar de The Mortician de HBO… No mejor, no… telita.

Es que los pecadores, se multiplican hasta el finito terrestre, hasta la escalada mística que se sube a la azotea… magín o chaveta. Al descenso musical, con los chasquidos… sin blues adaptado, a los nuevos ritmos, ni la voz de Miles Caton, en recuerdo a una época, con la entonación a la guitarra del viejo Buddy Guy. El que fue honrado junto a Dustin Hoffman, y guiado tras los pasos de los mismos, Led Zeppelin.

Dellamorte, Dellamore…

Pues si os pensabais que esto había acabado, ni de coña… aún quedan algunos ejemplos entre la muerte y el amor. Aunque te conmuten la pena… o el título… y todo sea inversamente, emocionante a siguientes capítulos tras el despertar y acoso zombi, del segundo asalto. Que nos deja algo congelados, según desaparece el frío, y se nos calienta la sangre… visitando la isla de Lesbos. Por no mentar, sentido al crematorio en la serie documental, donde el olor a carne quemada, se siente.

Joer, es que nadie – o no lo recuerdo, desde hace mucho tiempo…-, me había hablado de esta aparición, entre almidonada y rebelde, de Rupert Everet, antes de sus shakespeares, y sus santas madonas, como napoleones. Y esta cinta, homónima, ya aparte del giallo, casi… que dirige Michele Soavi, te agarra, te lame, te muerde… se descojona y no te suelta. Hasta la Muerte, romántica, aunque igualmente lasciva.

Ya que anduvo entre ellos, Lucio, D´Amato, Deodato, los demonios de Lamberto, y hasta en los pechos de la ´fenómena` de Jennifer Connelly y los ojos perturbados de Dario Argento.  Y con un tal, François Hadji-Lazaro que realiza papel inolvidable, entre torrentes y Jesús Franco. Alguien debería haberme recordado antes, esta barroca película…

De Pasadena y aquellos hechos, no borrados, sino digitalizados por los dedos de aquellos que operaron… voy a explayarme, sencillamente… hay que verla, y tú ya verás, qué pensarás… Se llama The Mortician. Y estos dos ejemplos de repercusiones tangencialmente diversas, entre el humor, los amores y el humor, no te voy a recomendar lo más mínimo, las idas y venidas de Until Down, por su reiteración, que no te lleva ni a uno, ni a otro lado.

Pero diré, dejando las ideologías aparte, qué es deber... Porque lo realmente marcado para evitar la contaminación, - que no el exterminio total, pues proviene de otras materias…-, son las tres palabras que indicaba, entre el amor y la muerte.

Algo que debes aprender, ante el control de la situación y la rutina de las noticias que son teledirigidas en los medios, con los que se riega a la plebe, como una lluvia ácida… ¿te sonaría, no? En todos los lugares cuecen habas, y se tiran unos pedos "fakes" que da gustirrinín... o anestesiando que es gerundio. Y entonces, hijo/a qué… pues, aprende… visiona… y… en tercera.

El, eSo. Me he quedado colgado de otra de zombies, pero no es para tanto, a la espera de visionar lo nuevo de Boyle con sus tótems cadavéricos… Hostia chaval, no te he hablado de The Shrouds, o las mortajas cárnicas de David Cronenberg…. Y su sexo entre la tecnología y la putrefacción… Pues en otra próxima, conexión… con Ella. Esa que suele aparecer en algunos filmes, jugando.

The Last of Us Part II de Gustavo Santaolalla and Mac Quayle


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