Monstruo, un ser considerado como una amenaza de aspecto terrorífico… Algunos incluso de consideraciones sobrehumanas, tanto que, en determinadas ocasiones, el monstruo conseguiría tamaños gigantescos.
El monstruo clásico - no el del cine
aún… - poseería sus características pavorosas, de la mitología, odas y ciertos
escritos religiosos con leyendas arcaicas. Algunas que datarían del comienzo de
todo, de la creación y de las primeras evoluciones de seres humanos
inteligentes. Así, del paso del tiempo, unos se convirtieron en demonios
devoradores de almas y otros, se mostraron como dioses… o hijos de ellos.
Dice el mito helénico que Cronos -
considerado Rey de los Titanes -, se alzó con el poder máximo, anterior al
gobierno de Zeus sobre la Antigua Grecia. Y se sucedieron las historias
monstruosas con diferentes variaciones, según escritores y poetas. Uno
destacado entre ellos, Homero, al que se le antojan las obras de la Ilíada, y
tal vez, completa o fragmentos de la Odisea. Durante siglos posteriores, monstruos
se fueron acercando cada vez más, a nuestros miedos, quizás… porque la realidad
salvaje, salía de nuestras manos y los terrores de la mente.
Por consiguiente, la monstruosidad en
términos genéricos, mutó los rasgos de gigantes malformados, de un solo ojo y
cuerpos divididos, mitad hombre, mitad animal; o esos elementos diabólicos
clásicos, que serpenteaban o quemaban en la tinieblas, por temibles asesinos
que permanecían ocultas en la obscuridad de nuestras calles o aldeas. Hasta que
cubrían de sangre inocente, nuestras propias pesadillas. Según la historia de
la humanidad, hubo épocas grises como el medievo, donde asesinos se
transformaron en seres esotéricos, como fantasmas, muertos vivientes,
licántropos y vampiros… u otros fantásticos productos de la ciencia y el deseo
de inmortalidad. Hey, Franky!
Mitos… monstruosos.
Si bien, ya nada tenían que ver, con
aquellos elementos enormes, escamosos y serpentinos, diablos marinos o del
interior de la tierra, que deseaban un imperio del Mal. Otros atacaban a
viajeros y otros creyentes… salían de la imaginación legendaria de arcanos y
poetas, palpitaban en papiros con jeroglíficos, y lenguas perdidas, como
muertos en los confines del tiempooo… Estos
libros sagrados, o no… como la Biblia u otros similares cantos, quedaron
amortiguados por la falta de evidencias… Hasta ahora… ¡Eh, no!
Ni tampoco monstruos, se emparentan
ya con aquellos rasgos mitológicos clásicos en nuestra cabeza… salvo imaginativos
cómics o ciertos rasgos colosales de la cultura japonesa, la literatura
fantástica y las incursiones cretácicas del Séptimo Arte.
Ahora algo se convulsiona por los
efectos de la radiación de los años 40 y 50, refulgen como racimos atmosféricos
por la fluorescencia de sus colores, o debido a explosiones que detonaron bajo
la tierra, en millones de efectos gamma. Y eso, que el inicio del Rey de los
monstruos, de la cinematografía nipona a través de la productora Soho, era
totalmente en blanco y negro, e infinidad de grises nucleares. El director
Ishirö Honda, lo llamaría Gojira,
Godzilla para Occidente y se alzaría como un devastador recuerdo de los efectos
de la radiación de una bomba nuclear.
Sería ya parte del denominado
MonsterVerso… Japón Bajo el Terror del Monstruo y Eiji Tsumuraya creador de los
efectos especiales, sería pionero de los F/x en el cine japonés con sus
especialistas, enfundados en trajes jurásicos en decorados en tamaño
miniaturizado… Sin embargo, el embrión de gigantescas amenazas biológicas, fue
ideado por El Mundo Perdido de sir Arthur Conan Doyle – ideólogo de otro ser
mitológico como Sherlock Holmes -, o La Tierra Olvidada por el Tiempo de Edgar
Rice Burroughs, creador de las selvas de Tarzán y los viajes teletransportados
de John Carter. Sí, otra conexión del scifi literario…
Pero antes de la biología y los
antecedentes antediluvianos, los cantos griegos los nombraron como Titanes…
pues la mitología helenística, los instala en una Edad de Oro elevada,
inmortales como John Carter o Frankenstein, moradores del Olimpo, junto a los
dioses hacedores y sin limitaciones de tiempo. Según el poeta Hesíodo a mitad
de s. VIII a.C., los primigenios dioses descendieron de Gea (Tierra) junto a su
esposado hijo Urano (Cielo), como posteriormente aseveraría Platón en su
Diálogo político. Se sumaron al número 12, discípulos de un señor todopoderoso,
que multiplicarían en oleadas al panteón orillas del Adriático. Siendo uno de
los destacados, Océano…
Contaban que él creó Atlántico y Mar
Mediterráneo, conocidos por los navegantes de la civilización más avanzada, más
ampliaría en dominio a un horizonte profuso, hasta confines desconocido con el
nombre de Mar Océano… Allí fantasearían héroes como Odiseo y su tripulación
hacia Troya, siguiendo a un gigante que dibuja Christopher Nolan de espaldas,
maltrecho al fin, guía espiritual en la guerra como Agamenón… sin su porquero...
Donde los cerdos crecerían, para ser la denuncia de tiempos futuros y los
guerreros se sienten afligidos ante las pérdidas y llenos de arrepentimiento
por sus actos pasados. Aunque, el filme en sí, con las diferencias consabidas
al texto originario, carece en alguna de sus partes, de la dramatización
necesaria que nos dirija a la emoción. Digo personalmente… en comparación con
interpretaciones anteriores de Odiseo por Armand Assante, Kirk Douglas, y sobre
todo, Ralph Fiennes.
Pero, desde estas páginas, no ¡Vamos
a tensar más el Arco! Simplemente, traspasamos preferencias… sobre seres
mitológicos. Quizás, con un grado de realidad, que esquivaría a las deidades…
Pasan muchos días y noches, hasta que
la llamada Titanomaquia, terrible Batalla entre Titanes y los Olímpicos,
reinantes en el monte más alto de Grecia, ya se veían asociados con cuerpos celestes
y constelaciones del universo, que visualizaban los marineros en sus odiseas...
Sin embargo, la monstruosidad, esa pasmosa singularidad… expandida en textos
sagrados, fue la excepción con Hades.
El Dios del Inframundo, como otros en
diversas etapas de antiguas civilizaciones en el desierto y los reinos
circundantes al más allá, se dicta como rey en el Reino de los muertos, la
línea divisoria del Nos, con los Otros. Y aunque la conexión sangrienta fuera
algo esotérica, con sangrientos sacrificios de hombres a los de arriba,
idealizados, se significó que otros, hermanos como Poseidón y Zeus, no estaban
de acuerdo con los derramamientos inocentes. Así que, se acabó engendrando a
los Gigantes, y su parte más escatológica, destacando a Tifón y Equidna. Un esposo y una criatura
femenina, mitad ninfa y mitad serpiente, moradora de subterráneos, que juntos
engendrarían a los Monstruos…
Y aquí estamos… Por estigma, ella es
madre de Monstruos, como otras de las dracaenas o hembras de los dragones, y simiente
de otros cuerpos culebrescos como Delfine o Pitón, custodios el Oráculo de
Delfos, hasta que fuera aniquilada con la habilidad cortante de Apolo. Muchos
de esos monstruos poseen registros, conservados por diferentes culturas y
religiones, para conformar el mito esencial del Mal, o el mismo Satán. Modos reptilianos,
deformes, escamosos y draconinos… cuando no serpentinas viscosidades del fondo
del mar. Todas de los inicios de los tiempos… o en las formaciones de otras
eras perdidas.
Un aparte… Tras Egipto… Sumeria o más
allá.
Irak y Kuwait, desérticos ejemplos de
civilizaciones donde emergió la sumeria…
de ciudades donde descansa el Poema de Gilgamesh, Uruk y Ur, revivirían sus
relatos. No descubiertos, hasta décadas postreras, en comparación con sus
edades en la línea temporal, sirven de influencia para textos en otras lenguas,
incluyendo la Ilíada y la Odisea, hoy casi olvidadas. Su historia otorgada al
puño de Homero… O no…
Y puede que también, sean el Legado
para los Monstruos, hasta Toho y la productora Legendary, que dejan un halo inconsistente
hoy, en la serie Monarch: Legacy of Monsters. En la que la familia, es una
trama paralela, que da demasiadas vueltas, a mi consideración…
Gilgamesh, es el típico forzudo, héroe
o semidios de tiempos pretéritos, transformado al paso, en Heracles o Hércules,
u otros que vendrían como caballeros y dioses enmascarados con poderes. En
cambio, polémica, donde la epopeya de Gilgamesh y sus diversas traducciones,
tiene curiosas similitudes. Fundamentos argumentales como el Diluvio Universal,
con fragmentos y comparaciones ejemplares de la Biblia hebrea, en los 27 siglos
a.C., antes incluso de la reina Ishtar, cuando se tienen referencias de una
gran inundación en la Tierra. Y efectivamente, el tema por excelencia… la inmortalidad.
Ahora sería observado como
sensacionalismo, al lado de próximos descubrimientos de la modernidad, donde
los yacimientos increíbles al sureste de Turquía sobre la frontera con Siria,
han llevado los restos de Nevali Çori y, especialmente el de Gobekli Tepe,
hasta los 10000 años antes de Cristo. Y es realidad, no ficción… Ahí se dice,
se fecundan inicios de determinados acontecimientos de la Humanidad, como su
posterior destrucción calculada, no se sabe el motivo... Emergieron bajo restos
de quintales de arena, daño datado sobre el VII milenio, cerca al Neolítico
Precerámico, y basándose en la creación magnánima de la agricultura… Sin
evidencias… o sí, tal vez.
En esos elementos, pétreos rocas
sagradas o no, pilares de humanoides o divinidades, puede ser… coexisten con
esculturas reconocibles de animales como leones, toros, jabalíes, zorros,
gacelas, asnos, serpientes, reptiles varios, insectos, arácnidos y pájaros
(buitres y aves acuáticas), son de una variedad impresionante, para una zona de
la vieja Europa, pensamos. En ese primer momento, se pensó… como grupo de
individuos, nómadas cazadores-recolectores, creando una estructura sin
reminiscencias, pero… hay ciertas columnas de unas 20 toneladas, hasta 50, que
remontan milenios antes de megalitos como Stonehenge y las grandes Pirámides. Más
cerca de descubrimientos sobre el Rey Escorpión, y su posible unificación del
estado egipcio.
Allí en Gobekli, se descubren suelos
alcalinos semejantes a los del Opus Signinum de la Antigua Roma, esos monolitos
con relieves animalescos, sedimentos de
actividad, sí, agrícola… junto a instrumentos de sílex y huesos de animales,
formando parte de prácticas de caza en reunión, o posiblemente, banquetes. Y
personalmente, durante una estancia en el Museo Antropológico de Madrid,
ocasión para hablar con los protagonistas en exposición fotográfica, sobre esos
círculos - 4 aireados de 16 en total -, que confirmarían mordidas humanas, de
origen antropófago. ¡Hey, como los monstruos antiguos!
De esos monolitos en forma de gran T,
destacan brazos, cabezas, espaldas, falos, etc… y se supone que podrían
extenderse en ciertas prácticas religiosas o rituales sobre cambios de luz, pluviosidad,
entre la Luna y el Sol, donde emergían extraños sedimentos. De igual manera, se
podría llegar a considerar la idea de algún dios…
Curiosamente, muchas de estas figuras
humanoides o de animales comunes o exóticos, tienen parecidos más que
razonables, con las culturas sudamericanas, y evidentemente, con paralelismos
con los que reinaban… o adoraban entre los muertos, en el Antiguo Egipto u
otros mesoamericanos… Y alguno se atreve, osa a mentar, el Paraíso original e,
incluso, avanza nombres como Adán y Eva. Por las dataciones… no la evidencia,
que no la hay… Aún.
Y de Soho… a los Dinosaurios.
En Japón de Soho, dio a luz a
Godzilla y sus antediluvianos radiactivos amigos… Los Dinosaurios dominaron la
Tierra… tal como explica la voz de Morgan Freeman explicando un mundo diferente a lo que han conocido – así mismo voz considerada como
privilegiada para estos menesteres -, y que Mr. Spielberg en documental
homónimo, busca la enormidad del tiempo. Hace unos 235 millones de años, o más,
cuando una Tierra muy diferente era el territorio de la Bestia. La era de los
Grandes Reptiles… de la que algo conocemos en la actualidad…
Tras millones de años de dominio de
aquellos, controlando el mercado de la carne y las grandes charcas, grandes como
océanos alrededor de Pangea… Se produjeron varias, y una principal catástrofe
de las pasmosas erupciones en todo el planeta, que cubrieron la Tierra con
emanaciones tóxicas perpetúas y una bajada abismal de las temperaturas. La
llamada Bola de Nieve, que acabaría con todos ellos y su alimento, hasta la
aparición de la claridad, de nuevo y el gran deshielo. Era el pluvial carniense,
ante de la gran diversidad, donde las dietas se complicaban en las especies
reinantes, parece que se ha descubierto un individuo el Tyrannoroter Heberti en
Canadá, que fue unos de los primeros herbívoros y excavaba madrigueras, sí,
bajo tierra… Eh, monsterverse!
Todos acabaron por rendirse a los elevados
y nuevos, como los simpáticos Rincosaurios, ante árboles de tamaño monumental,
muy alejados de sus patas rechonchas y cuellos cortos. La evolución, en cambio,
nunca se detiene, los pequeños resistentes dinosaurios, algo minúsculos e
incipientes en número, tuvieron que crecer tras muchos millones de cambios y
años, hasta transformarse en los Godzillas del Cretácico, y llamados monstruos
en el Jurásico… Pero…, acaso denominarías monstruo a un elefante o un
rinoceronte… No, verdad, son animales, con terribles defensas y armas, pero
animales al fin y al cabo. Incluidos, esos que abarcan toda la Tierra junto a
los seres humanos, sí, los pájaros… en infinidad de variedades, como sus
parientes.
Ellos, se propagarían por tierra, mar
y aire. Creo que también, bajo la tierra, y resistieron a monstruosos impactos…
la idea del Reino de los Dinosaurios, confluye hoy con la de la institución
Monarca, que comparte sus monstruos subterráneos, en parte – y como si fuera un
tipo de inframundo, con la narración del Apocalipsis –, donde Godzilla y el
viejo Kong, tratados como amenazantes gigantes, se convierten en protectores de
nuestros errores… mediante ecos en Warner y Apple Tv+. El creador Matt
Sharkman, curiosamente nacido en Ventura (California), actualiza a los demonios
clásicos de la antiguas civilizaciones, y en episodios le sale bien… en otras
aburrimiento y pérdida.
Los pensamientos sobre la idea del
apocalipsis, ígneo, serpentino, draconiano y alado, se subdivide en una rama
espacio-temporal, con alternativas, que difieren de aquellos miedos tribales,
debidos a guerras y la antigua, búsqueda de la inmortalidad… La familia es un
caos, como lo fue en la era de los dinosaurios, en la Antigua Grecia, que
volvió a surgir… y los Russell, una especie de animales interpretativos… siguen
en la brecha, metidos en ella. Como aquel Kurt, que fue Elvis en la tele,
escapó del Nueva York apocalíptico, en forma de serpiente, casi alada… y lucho,
extendido o no, contra un monstruo o Cosa del espacio exterior… Casi nada…
Su hijo Wyatt Russell, le sigue los
pasos, todavía a distancia, porque estuvo con él, parece ser resistiendo en
Soldier y aquel N.Y., también ha atravesado alguna vez el Black Mirror… y ha
sido y será el John Walker de Marvel hasta el Doomsday. Así que, en el devenir
de la saga… quizás El Monstruo, seas tú… Hombre! Y sino, házselo saber a
Odiseo… Héroe perdido con Ella, en el horizonte hacia el Poniente del Sol… para
honrar a sus amigos, caídos en la Guerra… ¡Por Atenea!
Spider Noir, o segunda de the Pitt… ¿tú
que me recomiendas…? Viendo que me dan cita en el médico para dentro de un mes…
no sé… Ni los egipcios, tú!!






