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domingo, 29 de marzo de 2026

The Lazarus Project. Season II

 



Tu vida es un bucle temporal, finito… del que se aprende, o no…

Don Miguel de Cervantes expresaba en su El Quijote, que se debía confiar en el tiempo, porque suele dar dulces salidas a muchas de las amarguras… Y puede ser, pero, se conforma a través de la vida de diferentes individuos y sus percepciones, puede que equivocadas . Y ahí, radica el principal problema… Si lo piensas bien, la estancia vital no tan larga como supondríamos, no es suficiente para cambiar la historia. Y una vez que se recuentan los recuerdos, comprendes que no hay tantos, esencialmente llegando al final del camino.

Por ende, la vida es como un capítulo de The Lazarus Project, que aparentemente da muchas vueltas, pero el protagonista, o sea tú,  acaba en el mismo sitio, una y otra vez, normalmente. Algo muy diferente en realidad, es que estás condicionado a que nada, nada de lo ocurrido ya, puede ser remediado, o mutado radicalmente… Lo hecho, hecho está… Excepto lo escrito en las redes, que puede ser borrado, por no un menospreciable precio, parece.

Paradójicamente, cómo nada puede modificarsese de los estrenos cinematográficos que estamos padeciendo en este inicio del 2026, es mejor acercarse a cuentagotas… especialmente al terror y el scifi. Lo que carece de la exuberancia de otros lapsus  anteriores y del nivel de creatividad, es mejor cubrirlo con otras experiencias o ritmos… como lo de la resurrección del catálogo zombi con The Bones Temple. Y por eso me he refugiado en el musical homónimo de Blue Moon… y en los condenados fucking Peaky Blinders, así sí.

Levántate y… vuela.

Sufrimos, padecemos aterrizajes forzosos, e históricamente, hay poco qué hacer, nos quedamos en un brete, al final de la vía…. como los protagonistas de Lazarus. De la ceguera ante las posiciones radicales y las acciones violentas, quedamos inhabilitados para gestionarlas… pues no somos, más que peones en un baile universal. Una efigie quemada en una carreta... con sus recuerdos.

Las reiteraciones, han sido habituales, nada ha cambiado en el fondo…  las nada emotivas reclamaciones, cargadas de nostalgia fanática, son vagos rasgos de lo monstruoso y lo humano, que vivieron los antepasados, algo inmutable que esta en el espíritu de los individuos… o al menos, dentro de algunos. Los hijos son franquicias de aquellos, y se disponenen a aprender sus propios caminos... ya lo explicaré... A costa de un modico precio.

En el lado endeble de la balanza... Estupideces, animatrónicas o influenciables, como recreaciones de videojuegos que suplantan imaginación con confusión, y blockbusters sin mínimo riesgo argumental. Se convierten en más de lo mismo, de lo comentado en este comienzo del 2026, pues olvidaron las vueltas de tuerca, con una pizca de interés o sustancia artística. También se echa en falta, algo del espíritu crítico y naufragan con el estilismo, de manera que los guiones son una línea temporal plana, fatigosa y tediosa. Lo hemos comprobado con la nueva grabación, de V/H/S, qué marea más que divierte… que repugna más que asusta.

Además el género de la ciencia ficción, también se resiente con lo seleccionado por el momento, ya que ni atemorizan, ni encandilan en sus formas, o giros dramáticos. Más dirigidos al síndrome recaudatorio que al ocio visual, y se repiten como sopas  de ajo, sin transfusión. Vemos sucesión de títulos para relleno indigesto, con tiempos moribundos como Scream 7 - ya no va más…- , Five Nights at Freddy´s 2, que posee un infructuoso homenaje a Elm Street, pero ni de coña…, Alpha que no se entiende, lo que intenta significar al final, deshaciéndose en el tiempo marmóreo y quebradizo… No es mármol, el susurro del viento rojo, sino indefinición. O el último Avatar que, es muestra de un mareo constante, como lo son las redes sangrantes de la Influencer, ésa… ¡Válgame qué estupidez, xDio! 

Lo único algo salvable, sin venirse demasiado arriba… Ha sido el viaje sucesivo de venganza inacaba con Redux, Redux, aunque cansa un poquejo como gracia ya vivida. El comienzo extraño de la infección del Cold Storage, y cierto humor con nuevos elementos y viejas estrellas insondables… y una pizca del primerizo Brian Yuzna, me recordaron las carnes elásticas en Together. Aquí, según los viajes paralelos que revisitamos y nos dejan relegados a la espera inconsistente, significa la misma línea de tiempo del Proyecto Lazarus, en temporada dos sobre la anterior – que nos atrajo por su desparpajo y relaciones personales, con la gracia de los saltos temporales -, pero todo dura un intervalo... y del pasado no se aprendió.

Por ende ahora, todo se ha vuelto más caótico, con cierto orden de arreglo siempre pululando, siempre con retorno a la dichosa manecilla, cansa, de aquella virtud impracticable, hacia lo más caprichoso e inconsistente… ¡qué es la moralidad de cada personaje! Y ahí, es donde empieza a estrellarse… Pues existen ciertas trampas que no podemos olvidar, que nos podemos topar en los caminos insondables, y que empiezan a desmotar el espíritu inicial y la personalidad de los protagonistas. Según las predicciones… todo el mundo dentro y fuera de Lazarus, se ha vuelto una vorágine de indecisión, de desviaciones a ninguna parte. Y eso, ha parecido contar… en el futuro.

Del individual Redux a pareja junta… hasta salvarnos, todos.

La cuestión es… son los asesinatos varios. Bien encarnados por venganza siempre activa, por los siglos de los siglos… pasando por la codicia económica que llevo al mundo moribundo de Fallout. Sin embargo, hay otras que sorprenden, basadas en las investigaciones clásicas del pretérito literario a lo Sherlock… o algo así. Para saborear un mundo oculto, entre lo familiar y lo capitular, entre lo vengativo y lo material, el presente y lo pasado… con la cuestión de la fe, por montera, y fue la divertida Wake Up Dead Man. Que ha escrito el hilo pendiente, que nos dejó fríos en la primera versión, con la maldición del olvido, y ésta que posee bastantes atractivos en capilla. La muerte tradicional es lo que tiene, si hay un buen misterio… y un poco de fe en el trasfondo de la investigación. 

También lo absurdo,  lo hemos sentido en paladar de Together, cuando la mala chicha se te enreda en el diente, cuerpo a cuerpo, y necesitas extirparla para desarrollarte, si bien la mente, es aún más dolorosa, sugestiva. Aquí el tradicional emparejamiento mixto, termina siendo un giro, buscado, hacia la transmutación de una especie, en vías de extinción, la familia. El siempre Juntos, unido en la piel y la saliva, hasta el final de nuestros días, se ha transformado en otras cosa. O la quieren constituir… por eso, funciona más en el sentido práctico y visual, que en la ambigua generalidad. En cierto, lejano modo, me recuerda a Mazinger Z... Pechos fuera, creo que nunca se dijo!

Y sería en el espacio del Redux, la vengantiva opción, cuando nos encontramos con la caprichosa explosión del Proyecto Lazarus, para revaluarla. Todo está asociado ya,  a la sugestiva condicionalidad del hecho transmutado, sin importarnos otras reglas. Todo se puede alterar, todo puede ser multiplicado, hasta el infinito… desamar, lo andado. Pero… por qué unos recuerdan y otros no, cual es la magia… y qué coño significa el puñetero Punto de Control… ya que se puede poner en ese instante, y ¿en otro no, o qué…? Y tú mente, ya no es la misma, cuando has disparado las cosas… un disparate que entretiene un rato.

Así que, no cualquiera, puede satisfacer sus deseos. Y otros, se comportarían como dioses, o supermanes, y creo que esto es lo peor, supondrá salir de ese bucle y enfrentarse al futuro… que no, sentiremos. Como meros humanos.

Se acabó… el bucle de las Oportunidades.

Hablando de oportunidades perdidas, y bucles teatrales que son una cuestión interminable, rutinaria y aburrida, es la última visualización de la condena realista de Sing, Sing. Cuando intenta la reivindicación social y la redención que pretendía… ya es posiblemente demasiado tarde, te has ido a otro sitio, a otro tiempo… y ya no es lo mismo. Esa sucesión de escenas repetitivas en la interpretación del preso común, se vuelven un tanto desubicadas, fuera de la prisión personal… como un aterrizaje forzado.

Volviendo a las historias de ciencia ficción, con Sky en el ojo como cantaban aquellos, el día después… a veces son un paradigma de los tiempos... y el otro en Marte... The Lazarus Project, con merecidos premios en la primer revuelo, se ha trasladado a lo indeterminado, fogueo para no desaparecer, y eso creo, que la ha podido sentenciar a la muerte. Al principio no ideada, pero que terminó… con lo que se exterminaba.

Pues lo que les rodea personalmente a los protagonistas, es difícilmente remediable, sin una renovación total… Un truco nuevo, del almendruco, de la maquinaria y esos saltos caprichosos, que se han estigmatizado en nuestro fondo. Ya sin viso de solución, acaso sin posibilidad de remate… Ya con encuentros que rompen las reglas, que habíamos conformado, y aceptado, desde portaviones, guerras robóticas o monopatines voladores… y las relaciones, se han mutado algo woke, de un día para otro, porque es la tendencia globalizada. Nueva orden mundial… o no.

La muerte y la exterminación, es lo que tiene que no da otra segunda oportunidad… y la serie ha sido cancelada, dejándote colgado en un tiempo indeterminado, en un lugar perdido… en una muerte sin explicación… y eso yo, personalmente, ya no lo perdono. Esto es una auténtica mierda… harto con la indefinición… sin fin. Sin un sentido racional, o reflexivo con uno mismo, y con los demás, pasando de la muerte… ya no voy dar más oportunidades, hasta que se comprometan a contarme la historia completa, o lo intenten… por lo menos. Qué jueguen con su pasta, y no la nuestra... He dicho.

Si no, ¿para qué, meterse el traje ajustado e histórico, de once varas, Supermán? ¿Para qué inventarse, un viaje…? Ya nadie, podrá sentirsee en su piel, con un poco de tiempo… extra, porque el dinero manda. El suyo...

Como la guerra, las explosiones nucleares, los clichés y el rechazo, el poder económico o la codicia… todo puede ser subsanado en un santiamén de bucle… y nunca el amor, parece ser… o no ser, que bien sintonizó Shakespeare y lo enseña Hamnet. Ya nunca, los comportamientos monstruosos y asesinatos, serán amortizados… los asuntos amorosos, explicados, las lenguas bífidas, reprogramadas, la tendencia sexual, deswokeada… curiosamente siendo british, van dos rostros de raíces en el Oriente, y se morrean... Es más exótico, desde luego… más que real en otros términos.

El 26… un viaje desnaturalizado.

Antes de este aterrizaje, por lo condicionado,  lo que más atraía de The Lazarus Project es la lucha por la supervivencia. Gracias a la personalidad variada de sus héroes y, diferentes valores, el científico, el moral, el sentimental o familiar, el universal… donde el control de voluntades en forma de manada, no sé si se intenta guiar hacia la rendición. La historia no lo ha escrito así, hasta ahora… y el 26, no es una excepción, desde luego.

Sea a través de la fuerza, nuestra supuesta Humanidad… tantas épocas atrás, o mediante la falsedad, que se hace pasar por realidad sin objeciones, cuando tiene un montón de capas ocultas... Es decir, dicho en cristiano… que los bucles… son un truco. ¿Y el 26, es mentira…? Aún nos queda un Huevo..

Oportunidades, no meritorias, ni siquiera azarosas, pues estarían regidas por una estructura superior, por la experiencia no trasladada desde el aprendizaje, sino por el vano oportunismo. Ese llegar a tiempo, más que recapacitar o pensar las consecuencias, y así es la vida en Lazarus… la verdad tal vez… con premio o sin él… es la ceguera. ¡Estar en el momento justo! Y ganar, ganar y ganar al final… como diría aquel.

Y sino, ya sabes… Boom! Y otra vez, Boooom! Hasta que no haya ya, posibilidad de cambiar, ni por parte de unos, ni de los otros. Lo que vivimos forma parte de esa estructura, oscura, en un tablero de juego, falsario, e interesado, donde las piezas de colores se alternan… Suelta el poder, entrega la pasta… y hablamos. Y ahora tú, de vuelta… un bucle absurdo. Quizá por eso, hay marcianos en La Vida de Brian...

Mírate al espejo, sin ambigüedades - como chavales ya maduros de Stranger Things -, y en el lado de la obscuridad, verás la luz, de una Luna. Como estudiaba el Dr. Kelson en la mente de su nuevo amigo Sansón, en El Templo de los Huesos, lleno de matices y de sombras, mentales y físicas, para indagar en una asistencia médica y científica. Sin embargo, los in-humanos, están ahí siempre… Por consiguiente, ¡vamos al lío! Toc, toc… hay alguien ahí al otro lado… ¡Hola amigo, zombificado!

Pasando recién, al 26, con h de autobús, con hache de Odisea, con ha de Odio. El de siempre… y ¡oh Viajeros! Durante el euclídeo tránsito al futuro, vemos cierta irrealidad… con Steven Spielberg visitando otras especies alternativas, siendo quién es… un humano. Superviviente y victorioso… Y saltando lo amoral, sin hache, por el aire del belicismo, os convoco… para enseñar un camino, el del futurismo deseado sin h-olocausto… Y con el bichito a espaldas, Grogu era… siendo el muchacho que siempre quisiste ser… un Hespiderman, perteneciente a los famosos Vengadores… o el Mesías prometido, de Chalamet con h, de Ah-treides. Pero, existe otro que ya explicaré...

Pues en el futuro, lo importante del Cine, es lo novedoso, y mirando hacia atrás siempre, para no perderse… Y reconocer las estrellas que son las que iluminaron el sendero dorado… sea en la pantalla que te cuesta un ojo, o buscándote la vida, como caballero sin espada, cuando más te cuestan las cosas del comer. Oh Lazarillo, o sino, abandonadlo todo, riquezas y grandes mobiliarios, todo lo material… si vos… y como pensáis en mundos rojizos, no cómo Marte… suplid a líderes tradicionales, beneficiarios de una casta… la que se enriquece a base de los humildes. Y entonces… os suena, ¿no? Bucle.

A bordo de este 26, sin final, de autobús atómico… siempre es la misma batalla, una tras otra, desde el comienzo de los tiempos, reiterativos episodios… y de las ideas, que se verían como dos átomos dirigiéndose a velocidad de vértigo, contra sí mismos… Boooom, a tomar por c., el acelerador de partículas… y luego, tic, una de ellas salta, inesperadamente, y lo enciende todo. Y ya estás en otro mundo… el de lo irreal. ¡Una justa atómica!

Por eso, a algunos nos gusta la ciencia ficción… y a otros, más materialistas, menos… Tediosa incomprensión, de dos mentalidades, practicismo e imaginación… entre el tacticismo elaborado y el pensamiento abstracto, riquezas generadas por la indolencia, con marcada motivación ideológica… y el pensamiento libre, fantasioso personalizado… ¡Eh, solitario pistolero!

Por eso, los partidos en política, están compuestos por profesionales, que velan por ellos y los acólitos… mientras que Mr. Darín en el Eternauta, es un sobreviviente que busca a sus seres queridos, como el vaquero de Fallout… sin necesitar más explicaciones. Y sueñan con otro mundo mejor… Lo contrario, la casta es la imagen del orgullo, con una familia descompuesta, como le ocurre también a John Wayne, tío Ethan a órdenes de John Ford, en The Searchers, o Centauros del Desierto.

Ha llegado el momento de contar la leyenda, de la odisea descrita por Homero, una de vuelta al hogar y a los suyos, antes de encontrar la venganza a la puerta de casa, dulce hogar… que resituase las cosas, muy bien interpretadas en la versión protagonizada por Ralph Fiennes al arco, de nuevo… Mientras exista el Odio… o el dolor, siempre habrá un Ethan, qué diga… Levántate Lazarus y anda…

Por cierto, y Alpha, ¿qué cuenta familiarmente...? Naciste después de los dolores, en fin. Con un yonqui sentenciado, un marginado universitario  o una niña sangrando continuamente… ante la epidemia. Y terminando, faltó... Always look on the bright side of life, como si nada. Juntos, qué no revueltos... huevos.

 


martes, 17 de marzo de 2026

Fallout. Season II

 


Un Apocalipsis zombi, posee una estructura cinematográfica, bastante lineal en las formas y eb los tiempos… Hasta ahora.

Hubo pequeños matices, dependiendo del inicial blanco y negro, paseando con un zombi o a horcajadas a lomos de abuelo del cotarro George A. Romero. El ya inventó los cambios de estilo y el raciocionio tras la enfermedad vírica. Se tornaron  más verdosos y rojo sangre, cuando se unió a esas emisiones radiactivas y demás holocaustos provocados por los hombres… 

También sus bocados contagiosos, aumentaron de velocidad, pero el cambio promovido últimamente por los británicos, encabezados y alfabetizados por Danny Boyle es otro nivel, y llevados por Alex Garland al éxtasis de lo incorrecto, ha producido una sacudida desconocida, desde los pelos de la cabeza hasta los huesos de la pelvis. ¡Un show psicótico y sacro!

Algo también ha tenido que ver la televisión, a través de guiños basados en juegos como The Last of Us, o los famosos Walkings de la tierra y de los 7 reinos, o este pequeño juego de los 60 en el futuro que, desde las consolas – no jugadas por mis manos-, hasta la Amazon MGM Tv, nos ha viralizado con sus mundos científicos y post-apocalípticos, en Fallout. Mas, con un look sesentero acertado, y coletazos del western.

En ese sentido pragmático, algo tiene que ver con el magnífico doctor que ha llevado a la divinidad médica, el gran Ralph Fiennes en 28 Years Later: The Bone Temple… y una serie de episodios que van a quedar para los anales del terror. Ahí está la catarsis amistosa y la alucinación entre, dosis planificadas -sin abusar...-, de violencia y rock&roll. Lo que es, muy de celebrar, por evitarnos la desmembración en vivo y demás… truculencias anatómicas.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos médicos y la redención de los anteriores 28, que se dispondrá en defensa radical contra diablos malolientes, en un futuro próximo ya sin Lord Jimmy Crystal (un excelente Jack O´Donnel); y seguramente, también con la música de Hildur Guonadóttir más la aparición fantasma de Cillian Murphy. Unido a la escopeta pero sin gorra, ni traje, se mueve del largometraje de Peaky Blinder, en el maletero, posiblemente, a un baile con cerdos… Yo he venido a hablar de otra cosa, menos bélica… y sucia, creo.

La Pipa… y la Paz.

En tiempos de guerra, se oye el silencio… Centenares de bombillas latiendo al compás de una música de éxito. relampagueando, ¡Esto sí que es la guerra! 

Y mira que estaban ahí, los de Sinners, pues nada… premio para una música que no me conmueve, ni medio. En fin, los premios y las historias de miedo... han quedado en un segundo plano... peldaño, con las que existían.., Excepto, la acertada interpretación doble de Michael B. Jordan que, para mí, tampoco era la mejor… Pero bueno, bien dado. Así como la de Amy Madigan, qué muchos han celebrado, como una especie de banquete desde Calles de Fuego, a esta reinterpretación de los Malditos, es decir, plagadas de niños con halo vengativo…

Curiosamente, los premios de filmes con monstruos sobrehumanos, aunque estaban en las posibles quinielas, se han deshecho ante los actos de los humanos, qué son mucho más monstruosos normalmente… Y los giros dramáticos, han tirado por la vereda del simbolismos revolucionario, y la de, la reivindicación de las madres...  frente a los padres, que abandonan o dejan tirados a hijos, como fantasmas shakesperianos. Es lo que hay...

En este aspecto, y mirando a la caja tonta, aunque Fallout tiene intérpretes que están a la altura, el guión nos zarandea demasiado, y existe esa pizca de estrutura política y social. De tal forma que nos perdemos en su intrincado – a veces acertado  laberinto de estratos temporales, no tanto como otro del que hablaré próximamente- , a través de sus escenarios distintivos y acciones monstruosas… qué conserva gratamente. Y qué, significativamente, podrían haber sido más desarrollados y celebrados materialmente. 

En el círculo o espiral, dramático y panorámico, me lleva a elogiar los momentos de acción terrorífica, y efecdtos de luz, marcados por la directora Nia Dacosta en El Templo de Huesos. Más aún, tras aquella espantosa The Marvels… y aquí, hay algo que no me cuadra. Mas, felicidades, por si me equivoco... Oh, Danny boy!

Había muchas historias interesantes – alguna menos…-, pero nadie se va a extrañar de que ganaran los escritores originales de Sinners y el adaptado por Paul Thomas Anderson…  aunque tire de estereotipos. Si bien, yo prefería el de las otras cuatro, Hamnet, Bugonia, Sueños de Trenes y Frankenstein, porque es lo que más me tira… y me lleva a la butaca. Me sienta bien... En fin.

El Atentado…

Se propaga un rumor, que no viene de boca de Conan por cierto… En cambio, recorre la sala, cuando la verdad, es que las invasiones extraterrestres y las zombies, no están representadas en estos Oscar´s. 

Por ahora… y entonces, las armas están más silenciadas de lo habitual. Menos una, que siempre tiene el punto de mira entre ceja y ceja… Bueno, un premio no es más que… ¡La Victoria! Algo que se instala temporalmente, como un virus..., e intenta guiar el futuro por esa mano vencedora… hasta dejarte catatónico, o algo así... Y que, en ciertos pasajes, sólo sirve para alimentar los egos… 

En el mismo sentido, del que los zombies se comerían los cerebros de víctimas, pero sin saber para qué… porque no aprovechan la sapencia, como guerreros del pasado... Pero Ian, showman del 666, Kelson, podría tener el remedio… ¡opiáceos e Iron Maiden! La música rock es fundamental en el terror y la ciencia ficción, desde tiempos setenteros.. En Fallout, la banda sonora se extiende en cierres ambientales,  y escuchamos, al término de cada episodio, una muestra de los mítos, – además con esa trompeta… triste e intermedia -, que nos lleva a caminos de la sonrisa y el tic de los pies. Y eso, no todas las series lo consiguen, aunque metan con calzador los temas musicales. 

Todo, incluido, el heavy metal, tiene su momento en el espacio zómbico-sónico… con el blues de Sinners, en la gala, que es la joya de la corona a medianoche, a través de la luna rojiza y atractiva. Y sin estatuilla de pies de barro, pues... ¿no eran tan mediáticos, ni descargados, no?

Al terror, a la bomba radiactiva, se suma un vampiro que se querría apoderar de nuestra esencia vital, sustraernos el yo, no una supuesta extratterrestre con rostro de Stone... y ya seas Frankenstein, Emma o William Shakespeare… tus voluntades, se ha quedan en la pirotecnia, bombillos desnaturalizados, y determinados olvidos que, son para determinadas invasiones u otras reivindicaciones. Incluido el rubio teñido, que es una insinuación... de algo. Eh, Brad-Penn!

Ahora, era momento de madres, y machos alfa en trío, no de hermanas voraces, de sed vital y poder, ante una oportunidad cristalina. Ni de monstruos solitarios, ni chés ni hostias, que todavía no han encontrado pareja, con eso lo digo todo… a pesar de míster y Miss Gillenhall. Casi ausentes estaban, como los cabellos adorados por Sean Penn. 

Así que, la suerte de los bellos y bellas, los feos la desean... Ella Purnell, no es una de ellas, por cierto, de poco agraciadas digo. En la serie Fallout, tenemos a la heroína actual, un poco de todo esto, reivindicación femenina al poder, el vaquero solitario, siendo un bicho... Monstruos enormes, cucarachas asesinas, niños mutilados y explotados, por el régimen, no social-demócrata, padres enloquecidos y apasionados con su trabajo, que olvidan sus ´pétalos`, chistes deformes, un desierto de pesadillas… claro, con aquellos búnqueres que, son como agujeros en la memoria, recuerdos de emisiones pasadas, la ciencia micro sensorial y guerras nucleares… Sólo quedaban unas gotitas de rock y… Ella. ¡El cóctel! ... Tras la Batalla.

¿The Future…?

Y yo qué sé… anda y mira al horizonte, que para eso tienes una misión por delante. En un apocalipsis de premios, y zombies sentados entre guerras, lo mejor es ver la cura. El sentirse más humano… no siervo vampirizado, no hermana llamada por la estética de la imagen, desnuda por dentro… No, seres que se nutren con la carne de los demás, como los buitres… ni las bombas temporizadas. 

Quizás el porvenir, esté al otro lado, de aquel devastado desierto, quizás, no lo hay… ¡Según se inflama otro condenado virus…! Sí es cierto, que algunas series se comportan como ellos, los virus. Cada temporada te amenaza, va dando noticias y pronostica con volver, y luego, acabas algo enfermo, y zas, se acabó lo que se daba.

Las expectativas creadas, no son más que un dolor de cabeza, para quedar aletargados en nuestros sillones, mirando el vacío. ¡Hay qué despertar, amigo! Lo mejor es ir sentenciando, y no calzarnos una epidemia que nos haga estar enclaustrados una larga temporada, sin sentido, sin raciocinio. El bien común, como especia visualizadora.... Como quedar en un condenado, silencio… en la obscuridad.

 En el juego de Fallout, que no me inoculé en su momento a través del mando, existe esa división ideológica, unos pocos arriba, plagados de poderes, y otros muchos a mordiscos, que… en salto temporal y mediático, nos lleva a esta incivilizada guerra ideológica. Cuando no la otra, la que abrasa hasta a los monstruos... El futuro está negro, no lo digo con segundas, sino energéticamente. ¡Estamos condenados!

Únicamente avezados, los poseedores de sabiduría y experiencia, conocen al especialista de los huesos... y saben del programa que intenta una globalización mental...  Teniendo qué elegir, el mando, el bando… Bueno no, ya la AI ha llegado para, no quedarse… sino reinar en el mundo -, y nos ocultaría lo más importante, a través de manos vehementes, interesadas o poco ilustradas... esto es, la verdad. Y esa es la raíz, del cine de terror y ciencia ficción… lo que se oculta y lo que pensamos qué es.

Por lo tanto, en esquelas polvorientas… veremos los carteles de neón, sofocando un imperio caído, infernal, condenado... infecciones secunadarias, pasos hacia el western, la supervivencia o la fe en la humanida... perdida. Los desencajados, las legiones enfrentadas, el rechazo tan común, el valor de las cosas, el miedo a lo monstruoso, diferencias familiares, intereses, la ciencia armamentística, el control mental, la escasez de agua y alimentos básicos, la basura que viene, tras el rock&roll, la guerra en facciones, los fascículos de recuerdos, y el valor… o el horror. Eso es Fallout y 28 years later.

Pero… pero, no está todo perdido. Ante esos patrones reiterados, como las invasiones de bacilos antiguos, existen remedios, o no… Sino, aún puedes abrir la ventana, a ese futuro… y una nueva mirada, al horizonte.

En este último instante, respiro o bocanada, te voy a decir, que mejor es olvidarse de Long Walk, que no llegan muy lejos, sólo al lado de la esquina occidental, de los últimos ritos del conjuro que no se acercan a esos primeros, a los postreros avatares de James Cameron, qué aburren más que, ovejas teñidas de azul y verde, un atraco de colores al vuelo. O del retorno a Silent Hill, qué es un dolor de muelas grisáceo, sin la gracia y la enjundia de lo vivido, sin anestesia, ni nada, malo, malo… y de las redes sociales, malignas, con Influencers, ni mentarlas, xDio.

Alpha es un quiero y no puedo, contagiarme... con una mártir que va sangrando por ahí a chorros, y esperan... que no sea apartada del contacto, y repudiada... y me queda Cold Storage, qué es una parodia, algo más divertida en su loca contaminación, con un Stranger Things, esto es... rara paradoja. Lo de V/H/S en Halloween, también lo dejo, porque me ha dejado catatónico... y desconcertado.

Vamos que, el miedo se ha estancado en el 26, y si bien no es mi trama favorita en el terror… los Zombies nos han salvado por ahora, con el 28… como decía aquel, Seth, tras pensar en un desatranque zómbie-intestinal. Y un vampiro clásico, con un alto grado de patetismo y belicoso, The Vourdalak, es el que recomiendo para degustar en francés a quién no se haya alimentado todavía… Por ende, premio bien otorgado al Valor Sentimental... aunque la denigren, ya sabes quién... ¡A Saltar, bailar... yeah!


 


domingo, 18 de enero de 2026

Dark Matter. Season, only

 


La Física actual, ha podido comprobar que es un hecho, que la Materia – o algo parecido a esa complejidad de átomos -, puede coexistir en dos estados muy diferentes… Pero, en cambio, que la inteligencia dentro de nuestro cerebro – no en el del famoso Gato de Schrödinger -, sea capaz de multiplicarse, menos aún dividirse, en varias realidades simultáneas.

No existe de momento, esa Caja de los Ingenios, que engendraría un multiverso al que visitar según conveniencia… de momento… Controvertida teoría de vacaciones disgregadas, que sugiere la historia de esta serie, a veces denostada, nombrada como Dark Matter en la constelación creada entre Sony y Apple TV, como los Silo, Constellation e Invasion… Así, igualmente caprichosa sería ese momento en que nos encontrásemos con nosotros mismos, dejando atrás la arcaica paradoja de la existencia, creando una multitud posible de versiones. Eso sí, parece que unidas por un pensamiento, diríamos… unipersonal.

Seres inteligentes, en distintos mundos paralelos… unos dirigidos hacia la felicidad y el bien común, otros a la desintegración de la realidad o el llamado apocalipsis, autoprogramado. Y después… ¿qué?

Pues se trata de la archiconocida historia, del viaje al infinito en el cosmos, que es el océano del tiempo… repetido hasta la saciedad como si de una lejana Ítaca se tratara, pero visitándonos a nosotros mismos, a nuestras familias en diversas fases, a las amistades, o no… Y con los candidatos a quedarse con nuestro reino, y amores. Mira que… ¡nos lo avisó Homero! O quién quiera que fuese aquel… escultor de las letras.

Los Viajes…

Paseos arrebatados de nuestros mundos posibles… muchos sufriendo calamidades y pérdidas de amigos, guerreros… Hasta encontrarnos a la vuelta,  con el posible traidor… Un suplantador de lo que hubiéramos sido, o nos hubiéramos convertido con el tiempo.

Junto al capitán, llamado Joel Edgerton, jefe del invento disociado para transformar dos mitades, a priori antagónicas… en otra vuelta de tuerca, que nos aleje del suspense y el terror. Hacia una calma, tras las múltiples marejadas, que se han vuelto algo monótonas, según avanzábamos en la navegación, como ecos de canto de sirenas… pero sin ellas. Es decir, sin las magníficas replicantes de Blade Runner, o las fauces voraces de las creadas sobre el mar calmo, o Mediterráneo luminoso… Ya veremos, no, en que lo convertirá, el bravo, en ceniciento pensamiento, Mr. Nolan…

Sin embargo, un inciso… porque realmente yo quería hablaros de una magna, aunque humilde producción en la que confluyen los hechos descritos como verdaderos, con la gran leyenda de Ulises y la increíble odisea hacia Troya. Como buen ciego, sería transcrito en la época helenística como las grandes fábulas entre los actos de los hombres, las hazañas de los héroes… y los sueños de los dioses. Y si, en lugar de uno… fueran varios… ¿eh, poetas?

Pues así, nos hallamos con The Return, en cánticos o quizás alabanzas entre Italia, Grecia y Reino Unido, para conglomerar aquellas leyendas en acertijos posteriores, en tensiones familiares, indisposiciones mentales, dramas románticos, tensos como tendones de arcos, y flechas que nos parten el corazón en dos… dirigida por Umberto Pasolini, también guionista… entre Odiseo y la fiel Penélope, entre fantásticos, Juliette Binoche y Ralph Fiennes… E hijo, que también en trío familiar de la Materia oscura, guiado como Telémaco al tránsito, hijo de Boardwalk Empire, Charlie Plummer, que luego engendraría a Perséptolis, o Persépolis… Increíble curiosidad histórica, de la actualidad…

Entonces, la auténtica esencia de la Odisea de Homero, sin las famosas batallas de antaño y aquellos monstruos… no, no está en ninguna Materia Oscura en serie que, los posee como balas de repetición, sin ton ni son,  sino en esta entrañable película que es, bastante recomendable y fiel de una era, un reencuentro, para versión inédita en cine… de una idea. El retorno de un fabuloso viaje…

Versiones… una, otra…

Claro, invasores en ausencia, ha habido unos cuántos y siguen arribando sin parar a esas costas… suplantándonos, arrebatándonos la esencia, ocupando nuestros hogares… y siempre, siempre, ha existido un monstruo de un solo ojo, un Polífemo blasfemo, y hediondo…

Para ello, ella, también es imprescindible, como la resistencia, unas ocasiones resplandeciente como aquella mirada, otras enfermiza, quebradiza, como una viuda no abandonada, enamorada de una imagen… como la de aquel líder del Laberinto de Jim Henson, uno de mis odiseicos héroes… sí, me refería al inolvidable David Bowie, el hombre de los dos ojos distintivos… como una bandera ondeante en Marte.

Y ella, era Jennifer Connelly (Snowpiercer, el otro viaje televisivo), podéis comprobarlo… siempre estuvo allí, danzando con él, en su inalterable ficción fantástica, como también lo ha estado normalmente, en su dilatada carrera ya, entre esos desvíos o confluencias entre la realidad y la fantasía… y recuerdos de muchos entonces, desde sus heroicidades junto a The Rocketeer o Hulk, hasta sus pesadillas antropológicas, con el Robert de Niro de Érase una vez en América, o mucho más oscuras, como en Dark City, Phenomena o Requiem for a Dream… lo dicho, un sueño de cine.

La pequeña versión del engendro, esto es el hijo… posee su corazoncito en la piel de Oakes Fegley, y va a estar catalizado por los humores en el film de Steven Spielberg, The Fabelmans, hasta pilotar por el espacio próximo en, When the Moon was Twice as Big. Mientras que, el verdadero Telémaco en la película de Odiseo, Charlie Plummer, estará como hijo de la gángster-a Angelina Jolie…

Vamos a ver, todavía me queda en recorrer un camino, mirando a las estrellas… así como Odiseo nunca terminó su viaje del todo – al menos mentalmente hablando, después de tensar aquel arco… interpretativo de Ralph… fiel Fiennes -, y acercándonos a otros viajes fantásticos del futuro, como entradilla cinematográfica… y las vías posibles fueron infinitas como las venas de los héroes, las falacias de… los monstruos.

Hasta que, uno atacó al Ulises desde debajo de la cama, y en ese caso… a su hija, para Atrapando a un monstruo, llamado Mads Mikkelsen, que en el juego, tantas veces fue monstruo también… a las manos del director Bryan Fuller (Hannibal, American Gods). Por otro lado de este viaje cinéfilo, algunas penumbras me ha dejado ese viaje, hacia las pesadillas entre los infantes y los adultos, que no acabo de despejar en la mente. Al igual que, me ha quedado alguna huella, es ese otro camino polvoriento, del Hijo del Carpintero, con un monstruo/heroico, conocido como Nicolas Cage, que dejando la extraña historia a un lado, entre obscuridad, claridad, enfermedad… y adicciones venenosas… lo mejor es encontrarnos con los jóvenes Noah Jupe, que nos versionará The Death of Robin Hood, junto a Bill Skarsgärd y Hugh Jackman, y a Isla Johnston (que disfrutamos en Invasion y Gámbito de Dama), para extraviarnos con ella, en una visión, diferente de Juana de Arco… seguramente, Baz Luhrmann mediante… o doliente, depende.

Todo en orden, gracias al emperador del cine Ralph Fiennes… en el único orden posible… el camino correcto, del Actor, con mayúsculas.

Ya no hay monstruos…

Como aquel creado por Mary Shelley, sino que más bien, luchamos con los mitos, realidades unipersonales, males de ojo solitario… mirándonos, por encima del hombro… como si fuera una repetición infinita de la misma historia, hartante, como la multiplicación de los números…

Peces, y… puertas… gili… que nos llevan a la destrucción de la nueva Ítaca, que siempre resistió mil embates, menos un… parto. De caballo… y ya no hay talón de Aquiles que lo resista… ni posible versión de cantos y hundimientos anunciados… ni ningún Ulises/Prometeo, siendo devorado de nuevo, hepáticamente por un hambriento águila. Ya que, en el exceso, bastantes veces, no reside la excelencia… eh, Dark Matter… pues el recorrido de los capítulos se condensa, se pierde la naturaleza de la materia, física… y la caja se estrecha a nuestro alrededor, hasta asfixiarnos, y dejarnos aislados… de lo que prometía el inicio del viaje.

Mary Shelley – en el fondo igualmente, Guillermo del Toro -, también sabían que los creadores, o científicos absortos en sus deseos, absorbidos más bien… se envuelven en sus propias penumbras… y sino, que recuerden versiones alternas de ellos, Albert Einstein o Robert Oppenheimer… y los monstruos que nos amenazan, ahora.

No, resta casi nada…

Esas vidas, como rumbos alternativos, unas veces a un lado, la luz; otras a otro, darkness… es lo que hallamos en el Carpintero con Mr. Cage, muy disparatado en versículos… y en Tron: Ares, que si bien se remonta a los recuerdos ochenteros, es plagiado por el mismo Disney, hasta componer un monstruo con distintas partes… En la que, resalta por encima de todas, y es omnipresente como dios… la música de Nine Inch Nails… invadiéndolo todo, devorando todas las representaciones, los músculos en trajes, los colores, y la multiplicidad de esos mundos fantásticos… y Atticus Ross y Trent Reznor, mutaron en héroes odiseicos, for ever.

Indivisiblemente, o sí… sólo me resta hablar – que es mucho…- de Mr. Robert de Niro… Sí, aunque no coincidamos en algunos trayectos, viajes, retornos… Porque, algunos le han puesto de vuelta, tras lo de la multiplicidad de Alto Knighs, y no… a mí me ha parecido una gran disgregación de su materia, como lo ha sido, el reencuentro con estos Caballeros del Séptimo Arte, extremos… junto al incombustible y eficacísimo, Barry Levinson. Vamos a ver… quién no está deseando que llegue su trabajo dirigiendo una serie llamada The Jury Room, marcialmente… o en otra versión del asesinato más famoso, la trío compuesto por tres monstruos, como Brendan Fraser, Bryan Cranston y Al Pacino… Pues eso…

Como ya no hay caballeros, probablemente sólo resten monstruosidades humanas… en el nuevo panorama de la creación… no tan brillantes como para alumbrar estrellas… sino, con más o menos, luces. O no fue Miss Shelley, la única capaz de crear uno de los más resplandecientes, fulgurantes, eléctricos… y James Whale, estuvo a su altura, entre la pesadilla y la necesidad, de una Elsa Lanchester…

… y ya, sólo quedan los hijos… o de… que apenas comienzan a caminar, comprender y aprender, poco a poco… no, a ser carpinteros… ni músicos siquiera… casi todo es conglomerado… falsete… ¡Esa es la senda! ¡This is the Way… que dijo el otro! Deseando de verte, creación… de la mente.

Creación irreal, o no… entre el Mal y el Bien. Ocasión para el dolor del hígado, hasta el tuétano, del talón de Aquiles, hasta el corazón del monstruo… Entre la multiplicidad de serpientes, nidos con entradas reiterativas, víctimas propicias como Nicolas o Robert´s… hijos del Tron, no del dios del Trueno, sino de los plasmas electromagnéticos de la materia informática… nosotros, los arcanos, de la realidad paralela, hermanos de sangre de los ochenta… hijos del rock&roll.

Bienvenidos, los defectuosos… las miércoles de sesenta años, que no la de Tim Burton… los primeros chicos de las temporadas de los Things… el primer Snowpiercer, Dark City y la adicción de los sueños… El Laberinto del Toro, hoy… la sangre en los pies. La ayuda en un Kubo... Hola Minotauro, adiós Polifemo… ¡Eres feo, por dentro!

Ah, próximamente… toca hablar de esos monstruitos… Música, maestro

 

domingo, 19 de octubre de 2025

PeaceMaker, Season II. Invasion, Season III.

Nadie daba un duro por ellos… Efectivamente, son de esas sorpresas cinematográficas, que llegaron hace un puñado de años y sin conocer el oficio aparentemente, se hicieron con un pedacito de nuestros instintos básicos… ¡O corazones fílmicos!, hablando de John Cena y el jovencísimo actor londinense, Billy Barrat. Pero ya, se verá su vitalidad… ahora voy a remontarme a una toxicidad.

En muchas historias literarias, a veces las decisiones tratadas provienen de las coincidencias o de meras conjeturas, o improvisaciones… ¡A ver qué pasa! Y de repente, notas que se conforma una inconfesable película en paralelo… ¡Qué con el paso del tiempo, posee su propia vida!

Lloyd Kaufman tiene su historia underground, y la versión ingobernable del cine, creó aquella proclama de El Vengador Tóxico. En un barril ochentero, anti radiactivo y desacomplejado, que la productora Troma Entertaiment empleó para crear un negocio a parte. Sobre todo con el vídeo... y la extrañeza de muchos. Sería también autor de excentricidades gore como Sgt. Kabukiman N.Y.P.D., o la pérfida obsesión ultra sobre el amorío más famoso que William Shakespeare escribiera, con el rock&roll de Mötorhead y el tratamiento del incesto.

Y es que la promoción relativa del filme, Tromeo y Julieta, nos pone en un desfase de letras y las intenciones apócrifas del relato, y la anécdota  de los escarceos de Lemmy Kilmister con la interpretación. Y en los excesos de este argumento irracional, junto al gore más que explícito y sangrante, allí, aprendió el escritor de su padrino cinematográfico, un joven que es ahora dueño del mundo Marvel, creador de aquella perfidia y convertido en director de series y películas de éxito, Mr. James Gunn. Gracias sin duda a aquella radical relación con Troma, algunos no se lo perdonan, mutó a aventuras de Guardianes de la Galaxia. Y mantuvo el rock clásico en las cartucheras… o pletinas espaciales.

En perspectiva, ahora empiezas a comprender muchas cosas, en su relación con el humor, lo escabroso de ciertas relaciones, la polémica en Disney y las escenas de acción de doble sentido, redefiniendo los rincones oscuros de la galaxia, o el universo DC. Y claramente, PeaceMaker contiene algo de ellos, de los tromazos y de Star Lord, de la caballería, aquí cambida por su compañero alado… América.

Mr. Gunn surcó la polémica, en su crecimiento desde la natal San Luis de Missouri, al lado derecho del Mississippi en confluencia caudalosa con el ´river` del mismo nombre que el estado y ciertas ideas; entonces con el transcurrir y las vibraciones, te comprometes con esa inefable familia, de extravagantes, maltrechos y tóxicos maleantes… digo amantes. Los hermanos quedaron al margen aparentemente, excepto uno de los cinco, que nombre de Sean aparecería en próximos viajes, de raíces judío-irlandesas, mutó a Kraglin de un Capuleto infecto, donde estampó  aquella primeriza incursión con el conflicto shakesperiano de los Tromazos. Para acabar apareciendo brevemente en la Tierra de Superman, el extraterrestre humano de referencia, en un vuelo imaginativo de casi 30 años.

Y seguimos… pues ahí están los Vengadores… y más. Sería un Gunn licenciado en Artes y dibujante de caricaturas de, efectivamente  políticos, que se apuntaría al cinematógrafo tras la literatura. En prosa de la universidad, obtuvo una maestría, curiosamente, y en 10 años llegó  a conocer al mentor tromero, Mr. Kaufman, aprendiendo a contar a base de tromazos gruesos, sus guiones… Hasta despuntar con el Amanecer de los Muertos, y todo el mundo… Se cagó… y de risa también. Hasta hoy…

El Ascenso…

Hay tantas cosas que contar, qué se me juntan las historias como las canciones roqueras de una época… Pero, hace apenas 3 años que junto a Peter Safran, se les concedió las llaves del universo de DC Studios, como codirectores ejecutivos. Y la empezaron a liar decidiendo el futuro de Warner Bros Discovery, hasta desarrollar el denominado Elseworlds, al margen de la estratosfera mediática. O algo así… unas de cal u otra de tierra... Pues en esos lares, hemos hallado el notable policiaco negro con Robert Pattison de The Batman, de Matt Reeves.

O las animaciones de Teen Titans Go y Harley la Queen, y por supuesto, El Joker, que en paz danza. Una incomprendida secuela musical que desbarra para todos los cautos, y se podría convertir en unas lunas, en una auténtica obra de culto sobre la línea atemporal. Ya veremos, si sí o sí, no. De momento, en el margen más elevado nos encontramos a su Superman, saliéndose de excentricidades románticas y acompañado por Luthor que promete otras excelencias de cambio estratégico… Como el de Christopher Smith, en paradero paralelo, cuasi desconocido.

El Descenso… A Tierra 3

La verdad que el asunto ése, de crossover, esos de marras, me la traen al pairo… A mí lo que me interesan son las historias. Y en este caso, o en dos o tres, tengo que decir que, unas suben y otras bajan…

Peacemaker apareció como un guantazo y con sus temas ochenteros, dejó su impronta en la primera temporada, debido por una parte a sus personajes interesantes, comandados por Mr. Cena, y su familia encabezada por aquel Robert Patrick, de armas tomar, y otras cosas… Mientras que, en otra estratosfera confiscada por extraterrestres, me hallo en la frontera con la nave nodriza descalcificada, que vuelve a tomar algo de fuerza en esa especie invasora, que significa la tercera temporada de Simon Kinberg, yendo de aquí para allá, entre el terror de la primera y el aburrimiento de la segunda Invasion. Y en esta, casi definitivamente podríamos percibir, sin el nombrado actor Billy Barratt, que se metió en el Kraven de Marvel, y tras un cráter, con el profundo acojone de la cinta de Bring Her Back.

En este vaivén de sensaciones al abrir puertas, que te mueve por la hilaridad, los diablillos a lo Gremlins, y la pérdida de conexión con el pasado, también podemos añadir que, algunos superhéroes, fuera de la zona de confort, se suman al universo caótico en películas. Como los desconectados con el éxito de los grandes, en el caso de los Thunderbolts*, o el viaje al pretérito del cómic de los 40 y su serie de dibujos animados, a través de los Fantastic Four: First Steps.

Significa una vuelta de tuerca a los orígenes, a los trajes elásticos y azulados con el 4 – que parece un cinco -, y al cambio de paradigma del director Matt Shakman, que tras alterarnos con la notable WandaVision - y participar ocasionalmente en lujazos como Juego de Tronos, Mad Men, Fargo, Succession, The Boys… y otras -, nos ameniza con el sentimentalismo de los personajes de antaño, y ese monstruo de otro mundo, al estilo gigantesco de Harryhausen…

La historia es que, en el descenso de Peacemaker frente a la primera, hay una diferente convergencia en los tiempos de la tv, como la de Invasión, significa un leve ascenso… sin demasiada definición, a raíz de sus postreros capítulos. Mejor que la segunda, pero no demasiado. En fin, alienados, qué no alienígenas… Lo digo, por ti…

Y… los otros reversos.

Por aquí y por acullá, explotan naves que nos traen nuevos habitantes, y avisan con el advenimiento de otros, no tan perrunos como Supermán. Que producida por J.J. Abrams y su exitosa Bad Robots, parece más infantil que nunca, al contrario que el hacedor…  Para a continuación, seguir en perspectiva animada con un próximo Batman The Caped Cruzader, por el regreso al ruedo caleidoscópico del trazo logitudinal, la percepción cuadrada. Hasta redefinir la fantasmagórica obstrucción de las pruebas en un nuevo Constantine, en carne y hueso, dirigida por Francis Lawrence (Soy Leyenda, The Long Walk). Con Keanu Reeves, que deja de momento su incalculable progreso, también económico, con el sorprendente John Wick.

Además se confabulan en ampliar la saga llamada Batman Epic Crime, que empezara con la derivación televisiva de ElPingüino, y esa recordada, premiada pareja criminal de Cristin Milioti y Colin Farrell, a la nueva investigación, cuasi privada, de The Batman, part II.

Mr. Pattison de nuevo, sobre las penumbras de Gotham, cauteriza su  amor sobre la Zoé Kravitz, o no, que se debatiría con el Oswald Oz de Mr. Farrell, el Joker efímero de Barry Keoghan - imprescindible actor en Banshees of Inisherin, la excelente Chernobyl o el aterrizaje en Masters of the Air. ¿Y un amor inconfesable…?

Igualmente se espera la entrada en escena de Calendar Man, conocido en la obscuridad de The Long Halloween, muy al estilo de Zodiac, y un Mr. Frost intelectual, que fuera interpretado en tv, por grandes como Georges Sanders, Otto Preminger y Eli Wallach, y en la gran pantalla por mi anterior protagonista de este blog, Arnold Schwarzennegger. ¿Quién será el congelado afortunado? Otras apariciones… Hush, y el hijo Damian – no sé si referencia a aquel otro endemoniado -, y probable la vuelta estelar de Robin en mallas, frente a una Corte de Buhos… Pero todo se retrasa en The Brave and The Bold, dirigida por Andy Muschietti (It II, The Flash), por aquellas huelgas de guionistas y por la participación de Robert en La Odisea de Christopher Nolan. ¿Qué será de Robin…?

Sólo me faltaba que, a alguien se le ocurriera hacer una  incursión por el Egipto de los Faraones, a través de la figura borrada entonces, de Akenatón y Familia… y se tardara en realizarla, una… Eternidad. Mientras al Oeste del Mississippi, que no es aquel Este, ni mucho menos, litigan con revólveres y otras hostias, Gunn se cuelga del precipicio, en la lucha del Coyote vs. Acmé, y  se las tendrá que ver con Man of Tomorrow… creo que sin Alexandra Daddario, pero yo qué sé… ¡Lástima!

Por último, y por extenderme algo más en contextos futuribles… como las alas de un águila en vuelo… Nicolas Hoult on fire como Lex, y promete atracos al lado de la mencionada Zoé y la Anna Sawai de Shögun. Cuando otros empiezan a cargar un poco en Peace, excepto la sensación de Sol Rodríguez, ¡qué es un solete!, y Frank Grillo (Tulsa King) con el Rick Flag, se irá de investigaciones con Olga Kurylenko. Sin embargo, lo más importante, a mi parecer… es la aparición tragicómica de Michael Rooker (Creature Commandos, Horizon) que nos acojonara con su serial killer en el retrato de Henry, nos visitara con su silbido con los Guardines, y… joer, traerá acción a raudales, hasta Korea… y ¡AH!, otra visita en aquel reverso tenebroso de John McNaughton… ¡Sí, joder!

Y, ¿qué pasará con Mr. Cena? Se cogerá las púas y empezará a armar la tremolina en otros mundos… ¿Y Mr. Patrick? Se transformará en un T-1000 antinazis, y rearmará los pedazos de Mr. Rooker… Y ya que otros vomitarían con la versión de El Vengador Tóxico, de un  curioso director novel, actor extraido del núcleo de Oppenheimer, de la inmensa The Florida Proyect y el estereotipo habitual en La Cosa del Pantano, ¡vaya también en Green Room…!

Y de los reversos oscuros en las carreras de Peter Dinklage y Jacob Tremblay (Damian Wayne en los dibus, o como la voz del prota de Orion and the Dark), por no hablar de los injertos y los disfraces de Elijah Wood al estilo de Oz pingüi o un Frodo en The Hunt for Gollum, y del cazador Kevin Bacon de The Bondsman… quizá hablé un poquito más.

Y del baile entre Mike Flanagan y Stephen King… Muy lejos ya de esta galaxia… oxidada como los pasos en La Vida de Chuck. 



 


sábado, 23 de agosto de 2025

The Bondsman.

 


Indetectable, a casi 6 grados de separación… todo espectro, parece inofensivo. Pero sólo unos ojos sagaces son capaces de ver qué se esconde en las sombras… ¿Oh amigos… habéis visto a Mr. Bacon?

¡Han matado a Kevin…! Y eso que se trataba de un espíritu libre, un renegado e independiente. Desde su Filadelfia natal, toda una vida de carreras y duelos en el desierto de Hollywood, cuando él se convirtiera en estrella hace tiempo, de jovencito, ahora se encuentra a esos 6 o más de distancia de aquellos lindes gigantes del espectáculo…

Mas, el que tuvo, retuvo. Y aunque su vista de joven conquistador de hace años, se extinga como el aliento vital, en el futuro seguirá trabajando junto a Kyra Sedwick, en próximo proyecto. Además que, en la historia de aquellos encuentros especiales con el coqueteo, y lo terrorífico, hoy podemos redescubrirle, con tácticas malabares durante aquel vuelo heroico del Apolo XII. Una vuelta a casa heroíca, donde Kevin interpretaba al astronauta Jack Swigert proclamando el manido equívoco de “Houston tenemos un problema…”. Un inciso entre los muertos irreales… Al recordado, recientemente despedido por su órbita histórica, capitán Jim Lovell, que sería interpretado entre planeamientos vitales que no encajaban, por Tom Hanks.

Otro de los salidos, cómicos, de aquella generación de Oro en los ochenta. En este equipo cinematográfico del Odissey, de las sonrisas, coincidieron en dramáticas situaciones con sus huesos a seis grados de la Luna, el añorado Bill Paxton, Gary Sinise, Ed Harris, y por supuesto, Ron Howard. A mandos del cohete en dirección a este edén que padecemos… Movimientos sísmicos, fuegos fatuos y temblores… Y hablando de ellos… Esto es un verdadero infierno, ¡qué calor bro! y sigue subiendo la temperatura. Cuando te encuentras con ella, entre los ojos… ¡booom!

De un lado… Bacon.

Kevin es, de esos actores que prácticamente crecieron como triunfadores, desde aquel día dirigiendo sus pasos a una Animal House… Junto a la generación aventurera de Karen Allen, y la cómica de John Belushi, ahora en boga con la animación documentada de los Blues Brothers, con el homónimo dirigido por el canadiense Robert Valley, miembro destacado por sus dibujos influenciados en Gorillaz, y look actual de Love, Death & Robots, con Hielo, 400 Boys y Zima Blue.

Ganas hay de reencontrarse en esas muertes… Y rememorando aquella mítica banda sonora compuesta por Elmer Bernstein, del que hago rendido homenaje, no ganador de un Oscar hasta dárselo por una película que casi nadie recuerda… Otro caso Kevin Bacon, siempre prometedor y destacado actor, que nunca fue nominado. Pues bien, Elmer había elaborado música para El Hombre de Oro, Los 10 Mandamientos, El hombre de Alcatraz, Hud, La Gran Evasión, Los 4 hijos de Katie Elder, Valor de Ley, Aterriza como Puedas… rememorando a otro de aquellos bailarines, comediantes entre ZAZ, que fue Val Kilmer en Top Secret… sumando b.s.o., Heavy Metal, Un hombre lobo americano en Londres, Entre Pillos anda el Juego, Los Cazafantasmas, Mi pie izquierdo, Los Timadores… y el ritmo moribundo viviente en el Thriller de Michael Jackson.

En fin, pérdidas de los ochenta, por todos los lados, y más allá… que concluiremos, con ese lado más oscuro de Kevin, plagado de sarcasmos, hablando de… que es muy evidente. Pues sus primeros litros de sudor y sangre, se desparramaron en Viernes 13, acosado por la máscara de hockey de Jason, por 12 veces como las uvas, regresó para hacer atragantar de matarile, a más de uno… y una.

Sin embargo, antes continuar por esos lares, Kevin siempre se mudó hacia lugares más cálidos, del Diner de Barry Levinson, especialmente a lo que marcaría su ascenso a los cielos del baile con coreografía romántica, del Footloose de Herbert Rose. Al movimiento rápido de pies y cuerpo, su mirada burlona sería imparable ya… hacia la bicicleta, sobre aguas cristalinas, salvajes, traspasando esa línea del ocaso, que le uniera a Kiefer, Black o Julia Roberts, dirigidos por Joel Schumacher… Otro que tal baila, y dirige en negro, cuando quería…

Luego vinieron golpes de realidad, entre la sexualidad en JFK, Algunos Hombres Buenos, el Río Salvaje de nuestras vidas y la tensión, asexuada, del vuelo feliz del Apollo XII. Doce o trece, ahí andamos.

Hoyuelos de Botas… sobre la arena.

No hablaríamos de Kevin, sin los Temblores, tal que decíamos ayer… y hasta el inicio de otra era. Pues, se cortaba ya la tensión, hace casi diez y seis años, según Frost/Nixon, y siniestramente en los terrores de El Último Eslabón, que nos sacaba de quicio, ¿a quién no, corazón delator?

Y en los pantalones tejanos, nos cagamos de risa, muertos hasta nuestro presente, más o menos, cuando presenciamos texturas ocres como el poli sádico de Cop Car, la rareza exótica de Maxxxine en el Valle, o hasta una vuelta de escoba al Toxic Avenger… dónde él dicen que sería de lo mejorcito, falta por ver… Y en estos momentos placenteros de sadismo, hemos dado los huesos con recompensas metafísicas, de ultratumba. Os presentamos a Bondsman… otro gato con botas, no tan relucientes. Que se pasea entre ambos lados, y sale ileso, no… como los fantasmas.

Está producida como son las últimas tendencias rarunas en triología Wan, Roy Lee, y Jason Blum, creada por un cuasi desconocido Grainger David para Amazon Prime, demonios, de ojos falsos… y mejor, la historia con dote cómica. Mantenida por él, es así, siempre fue Kevin… y lo puedes pasar, medio mal o bastante bien.

Oda… para difuntos.

¡Diablos, no! Esto qué es… entramos en terrenos, movedizos, y sin gusanos de por medio como en Dune. Bueno… alguno si que hay, en la producción atractiva, divertida, de los hermonos Cairnes, Late Night with the Devil… con otro con biz cómica como David Dastmalchian, en estado ilusorio catartico y cínico, perfecto también de Filadelfia, que se las viera ante The Dark Knight, Prisoners, Dune… y la bomba de Oppenheimer. Este acto diabólico es casi obra de culto, ya…

Es hora de recordar a esos monstruos, y monstruas como Ella, vampiros, poseidos y zombies, la novia de Frankenstein... veremos como si las gasta Guillermo sin efectos especiales, sólo trucos de cámara y maquillaje… para estrecharnos en sus brazos, rendidos… a lo macabro, como hizo Mary Shelley en aquellos días lúgubres de tormentosos affaires… en los que, Mr. Bacon mantuvo su extraña mirada entre Julia y Mahershala Ali, el unido al World Rebirth con dinosaurios, como consecuencia de unos tiempos, erráticos qué vivimos. Leave the World Behind, tiene igualmente acorralado como a Scarlett Johansson, a Ehan Hawke, que se estrenó en dirección en Wildcat, fluctuando con la hija de Uma, Maya Hawke, y del que esperamos su careta difunta en Black Phone 2, mientras visualizamos la serie Fishpriest. Y pedir un repaso a la Shelley de la bella romántica, Elle Fanning... Arrodillaos estará en el próximo Depredador y con Barry Levinson en Francis y El Padrino. Ella y Jake más Oscar... ¿saldrá más de uno?

Y andamos despeinados ya… en esas me hallo cuando abandonando el mundo cruel, al lado de unos amigos, rememoro aún los mordiscos rítmicos de la envidiable Sinners sobre otros tiempos… Para inyectarme líquido vital, no del doctor Herbert West de Brian Yuzna, sino en derivación difunta, junto a la Megan 2.0, esa… una máquina de mat… empalmar… con lo más desparramado. Sin gracia, salvo la ocurrencia de unos lobos llamados alfa… me zambullo en las aguas brit-deaths, de 20 Years Later, y empiezo a sentirme como un yonqui sin calzoncillos, intentando ligarme a la bella que se pase por la isla… No la, de las Tentaciones esa, que no he tenido, ni quiero el placer… pero don Danny Boyle, ¡qué me has hecho xDio…! No, nada.

Y así, si pensabáis que esto iba a quedar así… estabais muy equivocados, o zombificados, o algo… ya que todavía no me ha llegado mi Wednesday, ni Aliens con toma de Tierra, ni asoman aún los de Stranger Things, del otro lado del retrovisor ochentero… Cuando voy a contaros, entre muertos y vivos, añorando a las maldades de Gary Sherman, James Farentino, y la época junenil de la Melody Anderson de Flash Gordon y  Robert Englund… a esas vivas, y coleando, que en una fiesta, da para lista de… bailes de época.

Sugiero dos pequeñas maldades, de cierto interés metafísico, la Poseida, que tiene alguna secuencia de mala leche, a pesar de su escaso presupuesto con rarunos insectos incluidos, y monja débil... Hasta meternos en la piel de It Feeds, con pasos danceros parecidos, pero algo mejores, del canadiense Chad Archibald acostumbrado a estos lares tenebrosos.

Y, para el último empujón mortal, por los escalones del desafío espantoso, pero de mejor cara y retrato maligno…  usamos de Ellas, el Bring Her Back (o más comúnmente, Traémela de Vuelta) de los hermanos australianos, Philipou Brothers, en una versión maquiavelica, espeluznante. Con Billy Barret, uno de los chicos de Invasion e hijo de Kraven en Marvelismo ilustrado, y Shally Hawkins, la actriz de El Secreto de Vera Drake junto a Imelda Stauton, o Happy-Go-Lucky, al costado de Woody en El Sueño de Casandra y Blue Jasmine, por lo que sería nominada al Oscar… que tampoco ganaría…

Y por el lado oscuro tenemos su actuación en La Forma del Agua de Guillermo del Toro (… esperando con ansia, su monster) y Wonka, of course.Sin embargo, la otra, la definitiva entre las pesadillas, y los cuentos de ídem… No tiene muy buena cara… pero sí una factura que te deja sin aliento, algunos en Sundance, sin otras cosas dentro… Pues se trata de una maravilla, siniestramente malvada, en el sentido indigerible de la Sustancia, que nada se queda… Pero, si cabe, con acentudado sentido de dar la nota en el plan moderno, de la imagen sexual y apreciada por las famosas… o no tanto.

Se trata de una composición terrorífica, mirando hacia los pies… The Ugly Stepsister, es un paso más allá de la Cenicienta, noruega, entre Elvira y Ella, y te deja con el culo desencajado, tal que zapato metido en mal sitio… Dirigida por Emilie Blichfeld, a la que habrá que seguirla… hasta la muerte. Y nada más, con shows en prime time memorables, leyendas de miedo, retratos de fantasmas, qué tanto os gustan, amigos… me despido, llamando a Kevin…

A seguir por ese camino, bien pierdas la pasta, fama… o memoria. Aún tenemos mucha música que escuchar, jugos de ellas, muchos diablos que visitar en la tele, verdad ¿Jack?… y muchas ¨armas¨ que utilizar en la obscuridad… o nos las veremos con Luther… o doctores inyectables sobre lo macabro. Todo próximamente, parece tener numerología… 2 de Black Phone, Five Nithts at Freddy y The Strangers, 3 de Return to Silent Hill de Christophe Gans, 6 de Anacondas con Black y Zhan, Scream el siete, Saw XI, una predator en Badland y The Bride!, Soul8mate de Wan, no sé qué de Evil Dead, Exorcist y Momia… A tu propio estilo, Kevin. ¡Vaquero!

Cinemomio: Thank you

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