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domingo, 18 de enero de 2026

Dark Matter. Season, only

 


La Física actual, ha podido comprobar que es un hecho, que la Materia – o algo parecido a esa complejidad de átomos -, puede coexistir en dos estados muy diferentes… Pero, en cambio, que la inteligencia dentro de nuestro cerebro – no en el del famoso Gato de Schrödinger -, sea capaz de multiplicarse, menos aún dividirse, en varias realidades simultáneas.

No existe de momento, esa Caja de los Ingenios, que engendraría un multiverso al que visitar según conveniencia… de momento… Controvertida teoría de vacaciones disgregadas, que sugiere la historia de esta serie, a veces denostada, nombrada como Dark Matter en la constelación creada entre Sony y Apple TV, como los Silo, Constellation e Invasion… Así, igualmente caprichosa sería ese momento en que nos encontrásemos con nosotros mismos, dejando atrás la arcaica paradoja de la existencia, creando una multitud posible de versiones. Eso sí, parece que unidas por un pensamiento, diríamos… unipersonal.

Seres inteligentes, en distintos mundos paralelos… unos dirigidos hacia la felicidad y el bien común, otros a la desintegración de la realidad o el llamado apocalipsis, autoprogramado. Y después… ¿qué?

Pues se trata de la archiconocida historia, del viaje al infinito en el cosmos, que es el océano del tiempo… repetido hasta la saciedad como si de una lejana Ítaca se tratara, pero visitándonos a nosotros mismos, a nuestras familias en diversas fases, a las amistades, o no… Y con los candidatos a quedarse con nuestro reino, y amores. Mira que… ¡nos lo avisó Homero! O quién quiera que fuese aquel… escultor de las letras.

Los Viajes…

Paseos arrebatados de nuestros mundos posibles… muchos sufriendo calamidades y pérdidas de amigos, guerreros… Hasta encontrarnos a la vuelta,  con el posible traidor… Un suplantador de lo que hubiéramos sido, o nos hubiéramos convertido con el tiempo.

Junto al capitán, llamado Joel Edgerton, jefe del invento disociado para transformar dos mitades, a priori antagónicas… en otra vuelta de tuerca, que nos aleje del suspense y el terror. Hacia una calma, tras las múltiples marejadas, que se han vuelto algo monótonas, según avanzábamos en la navegación, como ecos de canto de sirenas… pero sin ellas. Es decir, sin las magníficas replicantes de Blade Runner, o las fauces voraces de las creadas sobre el mar calmo, o Mediterráneo luminoso… Ya veremos, no, en que lo convertirá, el bravo, en ceniciento pensamiento, Mr. Nolan…

Sin embargo, un inciso… porque realmente yo quería hablaros de una magna, aunque humilde producción en la que confluyen los hechos descritos como verdaderos, con la gran leyenda de Ulises y la increíble odisea hacia Troya. Como buen ciego, sería transcrito en la época helenística como las grandes fábulas entre los actos de los hombres, las hazañas de los héroes… y los sueños de los dioses. Y si, en lugar de uno… fueran varios… ¿eh, poetas?

Pues así, nos hallamos con The Return, en cánticos o quizás alabanzas entre Italia, Grecia y Reino Unido, para conglomerar aquellas leyendas en acertijos posteriores, en tensiones familiares, indisposiciones mentales, dramas románticos, tensos como tendones de arcos, y flechas que nos parten el corazón en dos… dirigida por Umberto Pasolini, también guionista… entre Odiseo y la fiel Penélope, entre fantásticos, Juliette Binoche y Ralph Fiennes… E hijo, que también en trío familiar de la Materia oscura, guiado como Telémaco al tránsito, hijo de Boardwalk Empire, Charlie Plummer, que luego engendraría a Perséptolis, o Persépolis… Increíble curiosidad histórica, de la actualidad…

Entonces, la auténtica esencia de la Odisea de Homero, sin las famosas batallas de antaño y aquellos monstruos… no, no está en ninguna Materia Oscura en serie que, los posee como balas de repetición, sin ton ni son,  sino en esta entrañable película que es, bastante recomendable y fiel de una era, un reencuentro, para versión inédita en cine… de una idea. El retorno de un fabuloso viaje…

Versiones… una, otra…

Claro, invasores en ausencia, ha habido unos cuántos y siguen arribando sin parar a esas costas… suplantándonos, arrebatándonos la esencia, ocupando nuestros hogares… y siempre, siempre, ha existido un monstruo de un solo ojo, un Polífemo blasfemo, y hediondo…

Para ello, ella, también es imprescindible, como la resistencia, unas ocasiones resplandeciente como aquella mirada, otras enfermiza, quebradiza, como una viuda no abandonada, enamorada de una imagen… como la de aquel líder del Laberinto de Jim Henson, uno de mis odiseicos héroes… sí, me refería al inolvidable David Bowie, el hombre de los dos ojos distintivos… como una bandera ondeante en Marte.

Y ella, era Jennifer Connelly (Snowpiercer, el otro viaje televisivo), podéis comprobarlo… siempre estuvo allí, danzando con él, en su inalterable ficción fantástica, como también lo ha estado normalmente, en su dilatada carrera ya, entre esos desvíos o confluencias entre la realidad y la fantasía… y recuerdos de muchos entonces, desde sus heroicidades junto a The Rocketeer o Hulk, hasta sus pesadillas antropológicas, con el Robert de Niro de Érase una vez en América, o mucho más oscuras, como en Dark City, Phenomena o Requiem for a Dream… lo dicho, un sueño de cine.

La pequeña versión del engendro, esto es el hijo… posee su corazoncito en la piel de Oakes Fegley, y va a estar catalizado por los humores en el film de Steven Spielberg, The Fabelmans, hasta pilotar por el espacio próximo en, When the Moon was Twice as Big. Mientras que, el verdadero Telémaco en la película de Odiseo, Charlie Plummer, estará como hijo de la gángster-a Angelina Jolie…

Vamos a ver, todavía me queda en recorrer un camino, mirando a las estrellas… así como Odiseo nunca terminó su viaje del todo – al menos mentalmente hablando, después de tensar aquel arco… interpretativo de Ralph… fiel Fiennes -, y acercándonos a otros viajes fantásticos del futuro, como entradilla cinematográfica… y las vías posibles fueron infinitas como las venas de los héroes, las falacias de… los monstruos.

Hasta que, uno atacó al Ulises desde debajo de la cama, y en ese caso… a su hija, para Atrapando a un monstruo, llamado Mads Mikkelsen, que en el juego, tantas veces fue monstruo también… a las manos del director Bryan Fuller (Hannibal, American Gods). Por otro lado de este viaje cinéfilo, algunas penumbras me ha dejado ese viaje, hacia las pesadillas entre los infantes y los adultos, que no acabo de despejar en la mente. Al igual que, me ha quedado alguna huella, es ese otro camino polvoriento, del Hijo del Carpintero, con un monstruo/heroico, conocido como Nicolas Cage, que dejando la extraña historia a un lado, entre obscuridad, claridad, enfermedad… y adicciones venenosas… lo mejor es encontrarnos con los jóvenes Noah Jupe, que nos versionará The Death of Robin Hood, junto a Bill Skarsgärd y Hugh Jackman, y a Isla Johnston (que disfrutamos en Invasion y Gámbito de Dama), para extraviarnos con ella, en una visión, diferente de Juana de Arco… seguramente, Baz Luhrmann mediante… o doliente, depende.

Todo en orden, gracias al emperador del cine Ralph Fiennes… en el único orden posible… el camino correcto, del Actor, con mayúsculas.

Ya no hay monstruos…

Como aquel creado por Mary Shelley, sino que más bien, luchamos con los mitos, realidades unipersonales, males de ojo solitario… mirándonos, por encima del hombro… como si fuera una repetición infinita de la misma historia, hartante, como la multiplicación de los números…

Peces, y… puertas… gili… que nos llevan a la destrucción de la nueva Ítaca, que siempre resistió mil embates, menos un… parto. De caballo… y ya no hay talón de Aquiles que lo resista… ni posible versión de cantos y hundimientos anunciados… ni ningún Ulises/Prometeo, siendo devorado de nuevo, hepáticamente por un hambriento águila. Ya que, en el exceso, bastantes veces, no reside la excelencia… eh, Dark Matter… pues el recorrido de los capítulos se condensa, se pierde la naturaleza de la materia, física… y la caja se estrecha a nuestro alrededor, hasta asfixiarnos, y dejarnos aislados… de lo que prometía el inicio del viaje.

Mary Shelley – en el fondo igualmente, Guillermo del Toro -, también sabían que los creadores, o científicos absortos en sus deseos, absorbidos más bien… se envuelven en sus propias penumbras… y sino, que recuerden versiones alternas de ellos, Albert Einstein o Robert Oppenheimer… y los monstruos que nos amenazan, ahora.

No, resta casi nada…

Esas vidas, como rumbos alternativos, unas veces a un lado, la luz; otras a otro, darkness… es lo que hallamos en el Carpintero con Mr. Cage, muy disparatado en versículos… y en Tron: Ares, que si bien se remonta a los recuerdos ochenteros, es plagiado por el mismo Disney, hasta componer un monstruo con distintas partes… En la que, resalta por encima de todas, y es omnipresente como dios… la música de Nine Inch Nails… invadiéndolo todo, devorando todas las representaciones, los músculos en trajes, los colores, y la multiplicidad de esos mundos fantásticos… y Atticus Ross y Trent Reznor, mutaron en héroes odiseicos, for ever.

Indivisiblemente, o sí… sólo me resta hablar – que es mucho…- de Mr. Robert de Niro… Sí, aunque no coincidamos en algunos trayectos, viajes, retornos… Porque, algunos le han puesto de vuelta, tras lo de la multiplicidad de Alto Knighs, y no… a mí me ha parecido una gran disgregación de su materia, como lo ha sido, el reencuentro con estos Caballeros del Séptimo Arte, extremos… junto al incombustible y eficacísimo, Barry Levinson. Vamos a ver… quién no está deseando que llegue su trabajo dirigiendo una serie llamada The Jury Room, marcialmente… o en otra versión del asesinato más famoso, la trío compuesto por tres monstruos, como Brendan Fraser, Bryan Cranston y Al Pacino… Pues eso…

Como ya no hay caballeros, probablemente sólo resten monstruosidades humanas… en el nuevo panorama de la creación… no tan brillantes como para alumbrar estrellas… sino, con más o menos, luces. O no fue Miss Shelley, la única capaz de crear uno de los más resplandecientes, fulgurantes, eléctricos… y James Whale, estuvo a su altura, entre la pesadilla y la necesidad, de una Elsa Lanchester…

… y ya, sólo quedan los hijos… o de… que apenas comienzan a caminar, comprender y aprender, poco a poco… no, a ser carpinteros… ni músicos siquiera… casi todo es conglomerado… falsete… ¡Esa es la senda! ¡This is the Way… que dijo el otro! Deseando de verte, creación… de la mente.

Creación irreal, o no… entre el Mal y el Bien. Ocasión para el dolor del hígado, hasta el tuétano, del talón de Aquiles, hasta el corazón del monstruo… Entre la multiplicidad de serpientes, nidos con entradas reiterativas, víctimas propicias como Nicolas o Robert´s… hijos del Tron, no del dios del Trueno, sino de los plasmas electromagnéticos de la materia informática… nosotros, los arcanos, de la realidad paralela, hermanos de sangre de los ochenta… hijos del rock&roll.

Bienvenidos, los defectuosos… las miércoles de sesenta años, que no la de Tim Burton… los primeros chicos de las temporadas de los Things… el primer Snowpiercer, Dark City y la adicción de los sueños… El Laberinto del Toro, hoy… la sangre en los pies. La ayuda en un Kubo... Hola Minotauro, adiós Polifemo… ¡Eres feo, por dentro!

Ah, próximamente… toca hablar de esos monstruitos… Música, maestro

 

domingo, 19 de octubre de 2025

PeaceMaker, Season II. Invasion, Season III.

Nadie daba un duro por ellos… Efectivamente, son de esas sorpresas cinematográficas, que llegaron hace un puñado de años y sin conocer el oficio aparentemente, se hicieron con un pedacito de nuestros instintos básicos… ¡O corazones fílmicos!, hablando de John Cena y el jovencísimo actor londinense, Billy Barrat. Pero ya, se verá su vitalidad… ahora voy a remontarme a una toxicidad.

En muchas historias literarias, a veces las decisiones tratadas provienen de las coincidencias o de meras conjeturas, o improvisaciones… ¡A ver qué pasa! Y de repente, notas que se conforma una inconfesable película en paralelo… ¡Qué con el paso del tiempo, posee su propia vida!

Lloyd Kaufman tiene su historia underground, y la versión ingobernable del cine, creó aquella proclama de El Vengador Tóxico. En un barril ochentero, anti radiactivo y desacomplejado, que la productora Troma Entertaiment empleó para crear un negocio a parte. Sobre todo con el vídeo... y la extrañeza de muchos. Sería también autor de excentricidades gore como Sgt. Kabukiman N.Y.P.D., o la pérfida obsesión ultra sobre el amorío más famoso que William Shakespeare escribiera, con el rock&roll de Mötorhead y el tratamiento del incesto.

Y es que la promoción relativa del filme, Tromeo y Julieta, nos pone en un desfase de letras y las intenciones apócrifas del relato, y la anécdota  de los escarceos de Lemmy Kilmister con la interpretación. Y en los excesos de este argumento irracional, junto al gore más que explícito y sangrante, allí, aprendió el escritor de su padrino cinematográfico, un joven que es ahora dueño del mundo Marvel, creador de aquella perfidia y convertido en director de series y películas de éxito, Mr. James Gunn. Gracias sin duda a aquella radical relación con Troma, algunos no se lo perdonan, mutó a aventuras de Guardianes de la Galaxia. Y mantuvo el rock clásico en las cartucheras… o pletinas espaciales.

En perspectiva, ahora empiezas a comprender muchas cosas, en su relación con el humor, lo escabroso de ciertas relaciones, la polémica en Disney y las escenas de acción de doble sentido, redefiniendo los rincones oscuros de la galaxia, o el universo DC. Y claramente, PeaceMaker contiene algo de ellos, de los tromazos y de Star Lord, de la caballería, aquí cambida por su compañero alado… América.

Mr. Gunn surcó la polémica, en su crecimiento desde la natal San Luis de Missouri, al lado derecho del Mississippi en confluencia caudalosa con el ´river` del mismo nombre que el estado y ciertas ideas; entonces con el transcurrir y las vibraciones, te comprometes con esa inefable familia, de extravagantes, maltrechos y tóxicos maleantes… digo amantes. Los hermanos quedaron al margen aparentemente, excepto uno de los cinco, que nombre de Sean aparecería en próximos viajes, de raíces judío-irlandesas, mutó a Kraglin de un Capuleto infecto, donde estampó  aquella primeriza incursión con el conflicto shakesperiano de los Tromazos. Para acabar apareciendo brevemente en la Tierra de Superman, el extraterrestre humano de referencia, en un vuelo imaginativo de casi 30 años.

Y seguimos… pues ahí están los Vengadores… y más. Sería un Gunn licenciado en Artes y dibujante de caricaturas de, efectivamente  políticos, que se apuntaría al cinematógrafo tras la literatura. En prosa de la universidad, obtuvo una maestría, curiosamente, y en 10 años llegó  a conocer al mentor tromero, Mr. Kaufman, aprendiendo a contar a base de tromazos gruesos, sus guiones… Hasta despuntar con el Amanecer de los Muertos, y todo el mundo… Se cagó… y de risa también. Hasta hoy…

El Ascenso…

Hay tantas cosas que contar, qué se me juntan las historias como las canciones roqueras de una época… Pero, hace apenas 3 años que junto a Peter Safran, se les concedió las llaves del universo de DC Studios, como codirectores ejecutivos. Y la empezaron a liar decidiendo el futuro de Warner Bros Discovery, hasta desarrollar el denominado Elseworlds, al margen de la estratosfera mediática. O algo así… unas de cal u otra de tierra... Pues en esos lares, hemos hallado el notable policiaco negro con Robert Pattison de The Batman, de Matt Reeves.

O las animaciones de Teen Titans Go y Harley la Queen, y por supuesto, El Joker, que en paz danza. Una incomprendida secuela musical que desbarra para todos los cautos, y se podría convertir en unas lunas, en una auténtica obra de culto sobre la línea atemporal. Ya veremos, si sí o sí, no. De momento, en el margen más elevado nos encontramos a su Superman, saliéndose de excentricidades románticas y acompañado por Luthor que promete otras excelencias de cambio estratégico… Como el de Christopher Smith, en paradero paralelo, cuasi desconocido.

El Descenso… A Tierra 3

La verdad que el asunto ése, de crossover, esos de marras, me la traen al pairo… A mí lo que me interesan son las historias. Y en este caso, o en dos o tres, tengo que decir que, unas suben y otras bajan…

Peacemaker apareció como un guantazo y con sus temas ochenteros, dejó su impronta en la primera temporada, debido por una parte a sus personajes interesantes, comandados por Mr. Cena, y su familia encabezada por aquel Robert Patrick, de armas tomar, y otras cosas… Mientras que, en otra estratosfera confiscada por extraterrestres, me hallo en la frontera con la nave nodriza descalcificada, que vuelve a tomar algo de fuerza en esa especie invasora, que significa la tercera temporada de Simon Kinberg, yendo de aquí para allá, entre el terror de la primera y el aburrimiento de la segunda Invasion. Y en esta, casi definitivamente podríamos percibir, sin el nombrado actor Billy Barratt, que se metió en el Kraven de Marvel, y tras un cráter, con el profundo acojone de la cinta de Bring Her Back.

En este vaivén de sensaciones al abrir puertas, que te mueve por la hilaridad, los diablillos a lo Gremlins, y la pérdida de conexión con el pasado, también podemos añadir que, algunos superhéroes, fuera de la zona de confort, se suman al universo caótico en películas. Como los desconectados con el éxito de los grandes, en el caso de los Thunderbolts*, o el viaje al pretérito del cómic de los 40 y su serie de dibujos animados, a través de los Fantastic Four: First Steps.

Significa una vuelta de tuerca a los orígenes, a los trajes elásticos y azulados con el 4 – que parece un cinco -, y al cambio de paradigma del director Matt Shakman, que tras alterarnos con la notable WandaVision - y participar ocasionalmente en lujazos como Juego de Tronos, Mad Men, Fargo, Succession, The Boys… y otras -, nos ameniza con el sentimentalismo de los personajes de antaño, y ese monstruo de otro mundo, al estilo gigantesco de Harryhausen…

La historia es que, en el descenso de Peacemaker frente a la primera, hay una diferente convergencia en los tiempos de la tv, como la de Invasión, significa un leve ascenso… sin demasiada definición, a raíz de sus postreros capítulos. Mejor que la segunda, pero no demasiado. En fin, alienados, qué no alienígenas… Lo digo, por ti…

Y… los otros reversos.

Por aquí y por acullá, explotan naves que nos traen nuevos habitantes, y avisan con el advenimiento de otros, no tan perrunos como Supermán. Que producida por J.J. Abrams y su exitosa Bad Robots, parece más infantil que nunca, al contrario que el hacedor…  Para a continuación, seguir en perspectiva animada con un próximo Batman The Caped Cruzader, por el regreso al ruedo caleidoscópico del trazo logitudinal, la percepción cuadrada. Hasta redefinir la fantasmagórica obstrucción de las pruebas en un nuevo Constantine, en carne y hueso, dirigida por Francis Lawrence (Soy Leyenda, The Long Walk). Con Keanu Reeves, que deja de momento su incalculable progreso, también económico, con el sorprendente John Wick.

Además se confabulan en ampliar la saga llamada Batman Epic Crime, que empezara con la derivación televisiva de ElPingüino, y esa recordada, premiada pareja criminal de Cristin Milioti y Colin Farrell, a la nueva investigación, cuasi privada, de The Batman, part II.

Mr. Pattison de nuevo, sobre las penumbras de Gotham, cauteriza su  amor sobre la Zoé Kravitz, o no, que se debatiría con el Oswald Oz de Mr. Farrell, el Joker efímero de Barry Keoghan - imprescindible actor en Banshees of Inisherin, la excelente Chernobyl o el aterrizaje en Masters of the Air. ¿Y un amor inconfesable…?

Igualmente se espera la entrada en escena de Calendar Man, conocido en la obscuridad de The Long Halloween, muy al estilo de Zodiac, y un Mr. Frost intelectual, que fuera interpretado en tv, por grandes como Georges Sanders, Otto Preminger y Eli Wallach, y en la gran pantalla por mi anterior protagonista de este blog, Arnold Schwarzennegger. ¿Quién será el congelado afortunado? Otras apariciones… Hush, y el hijo Damian – no sé si referencia a aquel otro endemoniado -, y probable la vuelta estelar de Robin en mallas, frente a una Corte de Buhos… Pero todo se retrasa en The Brave and The Bold, dirigida por Andy Muschietti (It II, The Flash), por aquellas huelgas de guionistas y por la participación de Robert en La Odisea de Christopher Nolan. ¿Qué será de Robin…?

Sólo me faltaba que, a alguien se le ocurriera hacer una  incursión por el Egipto de los Faraones, a través de la figura borrada entonces, de Akenatón y Familia… y se tardara en realizarla, una… Eternidad. Mientras al Oeste del Mississippi, que no es aquel Este, ni mucho menos, litigan con revólveres y otras hostias, Gunn se cuelga del precipicio, en la lucha del Coyote vs. Acmé, y  se las tendrá que ver con Man of Tomorrow… creo que sin Alexandra Daddario, pero yo qué sé… ¡Lástima!

Por último, y por extenderme algo más en contextos futuribles… como las alas de un águila en vuelo… Nicolas Hoult on fire como Lex, y promete atracos al lado de la mencionada Zoé y la Anna Sawai de Shögun. Cuando otros empiezan a cargar un poco en Peace, excepto la sensación de Sol Rodríguez, ¡qué es un solete!, y Frank Grillo (Tulsa King) con el Rick Flag, se irá de investigaciones con Olga Kurylenko. Sin embargo, lo más importante, a mi parecer… es la aparición tragicómica de Michael Rooker (Creature Commandos, Horizon) que nos acojonara con su serial killer en el retrato de Henry, nos visitara con su silbido con los Guardines, y… joer, traerá acción a raudales, hasta Korea… y ¡AH!, otra visita en aquel reverso tenebroso de John McNaughton… ¡Sí, joder!

Y, ¿qué pasará con Mr. Cena? Se cogerá las púas y empezará a armar la tremolina en otros mundos… ¿Y Mr. Patrick? Se transformará en un T-1000 antinazis, y rearmará los pedazos de Mr. Rooker… Y ya que otros vomitarían con la versión de El Vengador Tóxico, de un  curioso director novel, actor extraido del núcleo de Oppenheimer, de la inmensa The Florida Proyect y el estereotipo habitual en La Cosa del Pantano, ¡vaya también en Green Room…!

Y de los reversos oscuros en las carreras de Peter Dinklage y Jacob Tremblay (Damian Wayne en los dibus, o como la voz del prota de Orion and the Dark), por no hablar de los injertos y los disfraces de Elijah Wood al estilo de Oz pingüi o un Frodo en The Hunt for Gollum, y del cazador Kevin Bacon de The Bondsman… quizá hablé un poquito más.

Y del baile entre Mike Flanagan y Stephen King… Muy lejos ya de esta galaxia… oxidada como los pasos en La Vida de Chuck. 



 


sábado, 23 de agosto de 2025

The Bondsman.

 


Indetectable, a casi 6 grados de separación… todo espectro, parece inofensivo. Pero sólo unos ojos sagaces son capaces de ver qué se esconde en las sombras… ¿Oh amigos… habéis visto a Mr. Bacon?

¡Han matado a Kevin…! Y eso que se trataba de un espíritu libre, un renegado e independiente. Desde su Filadelfia natal, toda una vida de carreras y duelos en el desierto de Hollywood, cuando él se convirtiera en estrella hace tiempo, de jovencito, ahora se encuentra a esos 6 o más de distancia de aquellos lindes gigantes del espectáculo…

Mas, el que tuvo, retuvo. Y aunque su vista de joven conquistador de hace años, se extinga como el aliento vital, en el futuro seguirá trabajando junto a Kyra Sedwick, en próximo proyecto. Además que, en la historia de aquellos encuentros especiales con el coqueteo, y lo terrorífico, hoy podemos redescubrirle, con tácticas malabares durante aquel vuelo heroico del Apolo XII. Una vuelta a casa heroíca, donde Kevin interpretaba al astronauta Jack Swigert proclamando el manido equívoco de “Houston tenemos un problema…”. Un inciso entre los muertos irreales… Al recordado, recientemente despedido por su órbita histórica, capitán Jim Lovell, que sería interpretado entre planeamientos vitales que no encajaban, por Tom Hanks.

Otro de los salidos, cómicos, de aquella generación de Oro en los ochenta. En este equipo cinematográfico del Odissey, de las sonrisas, coincidieron en dramáticas situaciones con sus huesos a seis grados de la Luna, el añorado Bill Paxton, Gary Sinise, Ed Harris, y por supuesto, Ron Howard. A mandos del cohete en dirección a este edén que padecemos… Movimientos sísmicos, fuegos fatuos y temblores… Y hablando de ellos… Esto es un verdadero infierno, ¡qué calor bro! y sigue subiendo la temperatura. Cuando te encuentras con ella, entre los ojos… ¡booom!

De un lado… Bacon.

Kevin es, de esos actores que prácticamente crecieron como triunfadores, desde aquel día dirigiendo sus pasos a una Animal House… Junto a la generación aventurera de Karen Allen, y la cómica de John Belushi, ahora en boga con la animación documentada de los Blues Brothers, con el homónimo dirigido por el canadiense Robert Valley, miembro destacado por sus dibujos influenciados en Gorillaz, y look actual de Love, Death & Robots, con Hielo, 400 Boys y Zima Blue.

Ganas hay de reencontrarse en esas muertes… Y rememorando aquella mítica banda sonora compuesta por Elmer Bernstein, del que hago rendido homenaje, no ganador de un Oscar hasta dárselo por una película que casi nadie recuerda… Otro caso Kevin Bacon, siempre prometedor y destacado actor, que nunca fue nominado. Pues bien, Elmer había elaborado música para El Hombre de Oro, Los 10 Mandamientos, El hombre de Alcatraz, Hud, La Gran Evasión, Los 4 hijos de Katie Elder, Valor de Ley, Aterriza como Puedas… rememorando a otro de aquellos bailarines, comediantes entre ZAZ, que fue Val Kilmer en Top Secret… sumando b.s.o., Heavy Metal, Un hombre lobo americano en Londres, Entre Pillos anda el Juego, Los Cazafantasmas, Mi pie izquierdo, Los Timadores… y el ritmo moribundo viviente en el Thriller de Michael Jackson.

En fin, pérdidas de los ochenta, por todos los lados, y más allá… que concluiremos, con ese lado más oscuro de Kevin, plagado de sarcasmos, hablando de… que es muy evidente. Pues sus primeros litros de sudor y sangre, se desparramaron en Viernes 13, acosado por la máscara de hockey de Jason, por 12 veces como las uvas, regresó para hacer atragantar de matarile, a más de uno… y una.

Sin embargo, antes continuar por esos lares, Kevin siempre se mudó hacia lugares más cálidos, del Diner de Barry Levinson, especialmente a lo que marcaría su ascenso a los cielos del baile con coreografía romántica, del Footloose de Herbert Rose. Al movimiento rápido de pies y cuerpo, su mirada burlona sería imparable ya… hacia la bicicleta, sobre aguas cristalinas, salvajes, traspasando esa línea del ocaso, que le uniera a Kiefer, Black o Julia Roberts, dirigidos por Joel Schumacher… Otro que tal baila, y dirige en negro, cuando quería…

Luego vinieron golpes de realidad, entre la sexualidad en JFK, Algunos Hombres Buenos, el Río Salvaje de nuestras vidas y la tensión, asexuada, del vuelo feliz del Apollo XII. Doce o trece, ahí andamos.

Hoyuelos de Botas… sobre la arena.

No hablaríamos de Kevin, sin los Temblores, tal que decíamos ayer… y hasta el inicio de otra era. Pues, se cortaba ya la tensión, hace casi diez y seis años, según Frost/Nixon, y siniestramente en los terrores de El Último Eslabón, que nos sacaba de quicio, ¿a quién no, corazón delator?

Y en los pantalones tejanos, nos cagamos de risa, muertos hasta nuestro presente, más o menos, cuando presenciamos texturas ocres como el poli sádico de Cop Car, la rareza exótica de Maxxxine en el Valle, o hasta una vuelta de escoba al Toxic Avenger… dónde él dicen que sería de lo mejorcito, falta por ver… Y en estos momentos placenteros de sadismo, hemos dado los huesos con recompensas metafísicas, de ultratumba. Os presentamos a Bondsman… otro gato con botas, no tan relucientes. Que se pasea entre ambos lados, y sale ileso, no… como los fantasmas.

Está producida como son las últimas tendencias rarunas en triología Wan, Roy Lee, y Jason Blum, creada por un cuasi desconocido Grainger David para Amazon Prime, demonios, de ojos falsos… y mejor, la historia con dote cómica. Mantenida por él, es así, siempre fue Kevin… y lo puedes pasar, medio mal o bastante bien.

Oda… para difuntos.

¡Diablos, no! Esto qué es… entramos en terrenos, movedizos, y sin gusanos de por medio como en Dune. Bueno… alguno si que hay, en la producción atractiva, divertida, de los hermonos Cairnes, Late Night with the Devil… con otro con biz cómica como David Dastmalchian, en estado ilusorio catartico y cínico, perfecto también de Filadelfia, que se las viera ante The Dark Knight, Prisoners, Dune… y la bomba de Oppenheimer. Este acto diabólico es casi obra de culto, ya…

Es hora de recordar a esos monstruos, y monstruas como Ella, vampiros, poseidos y zombies, la novia de Frankenstein... veremos como si las gasta Guillermo sin efectos especiales, sólo trucos de cámara y maquillaje… para estrecharnos en sus brazos, rendidos… a lo macabro, como hizo Mary Shelley en aquellos días lúgubres de tormentosos affaires… en los que, Mr. Bacon mantuvo su extraña mirada entre Julia y Mahershala Ali, el unido al World Rebirth con dinosaurios, como consecuencia de unos tiempos, erráticos qué vivimos. Leave the World Behind, tiene igualmente acorralado como a Scarlett Johansson, a Ehan Hawke, que se estrenó en dirección en Wildcat, fluctuando con la hija de Uma, Maya Hawke, y del que esperamos su careta difunta en Black Phone 2, mientras visualizamos la serie Fishpriest. Y pedir un repaso a la Shelley de la bella romántica, Elle Fanning... Arrodillaos estará en el próximo Depredador y con Barry Levinson en Francis y El Padrino. Ella y Jake más Oscar... ¿saldrá más de uno?

Y andamos despeinados ya… en esas me hallo cuando abandonando el mundo cruel, al lado de unos amigos, rememoro aún los mordiscos rítmicos de la envidiable Sinners sobre otros tiempos… Para inyectarme líquido vital, no del doctor Herbert West de Brian Yuzna, sino en derivación difunta, junto a la Megan 2.0, esa… una máquina de mat… empalmar… con lo más desparramado. Sin gracia, salvo la ocurrencia de unos lobos llamados alfa… me zambullo en las aguas brit-deaths, de 20 Years Later, y empiezo a sentirme como un yonqui sin calzoncillos, intentando ligarme a la bella que se pase por la isla… No la, de las Tentaciones esa, que no he tenido, ni quiero el placer… pero don Danny Boyle, ¡qué me has hecho xDio…! No, nada.

Y así, si pensabáis que esto iba a quedar así… estabais muy equivocados, o zombificados, o algo… ya que todavía no me ha llegado mi Wednesday, ni Aliens con toma de Tierra, ni asoman aún los de Stranger Things, del otro lado del retrovisor ochentero… Cuando voy a contaros, entre muertos y vivos, añorando a las maldades de Gary Sherman, James Farentino, y la época junenil de la Melody Anderson de Flash Gordon y  Robert Englund… a esas vivas, y coleando, que en una fiesta, da para lista de… bailes de época.

Sugiero dos pequeñas maldades, de cierto interés metafísico, la Poseida, que tiene alguna secuencia de mala leche, a pesar de su escaso presupuesto con rarunos insectos incluidos, y monja débil... Hasta meternos en la piel de It Feeds, con pasos danceros parecidos, pero algo mejores, del canadiense Chad Archibald acostumbrado a estos lares tenebrosos.

Y, para el último empujón mortal, por los escalones del desafío espantoso, pero de mejor cara y retrato maligno…  usamos de Ellas, el Bring Her Back (o más comúnmente, Traémela de Vuelta) de los hermanos australianos, Philipou Brothers, en una versión maquiavelica, espeluznante. Con Billy Barret, uno de los chicos de Invasion e hijo de Kraven en Marvelismo ilustrado, y Shally Hawkins, la actriz de El Secreto de Vera Drake junto a Imelda Stauton, o Happy-Go-Lucky, al costado de Woody en El Sueño de Casandra y Blue Jasmine, por lo que sería nominada al Oscar… que tampoco ganaría…

Y por el lado oscuro tenemos su actuación en La Forma del Agua de Guillermo del Toro (… esperando con ansia, su monster) y Wonka, of course.Sin embargo, la otra, la definitiva entre las pesadillas, y los cuentos de ídem… No tiene muy buena cara… pero sí una factura que te deja sin aliento, algunos en Sundance, sin otras cosas dentro… Pues se trata de una maravilla, siniestramente malvada, en el sentido indigerible de la Sustancia, que nada se queda… Pero, si cabe, con acentudado sentido de dar la nota en el plan moderno, de la imagen sexual y apreciada por las famosas… o no tanto.

Se trata de una composición terrorífica, mirando hacia los pies… The Ugly Stepsister, es un paso más allá de la Cenicienta, noruega, entre Elvira y Ella, y te deja con el culo desencajado, tal que zapato metido en mal sitio… Dirigida por Emilie Blichfeld, a la que habrá que seguirla… hasta la muerte. Y nada más, con shows en prime time memorables, leyendas de miedo, retratos de fantasmas, qué tanto os gustan, amigos… me despido, llamando a Kevin…

A seguir por ese camino, bien pierdas la pasta, fama… o memoria. Aún tenemos mucha música que escuchar, jugos de ellas, muchos diablos que visitar en la tele, verdad ¿Jack?… y muchas ¨armas¨ que utilizar en la obscuridad… o nos las veremos con Luther… o doctores inyectables sobre lo macabro. Todo próximamente, parece tener numerología… 2 de Black Phone, Five Nithts at Freddy y The Strangers, 3 de Return to Silent Hill de Christophe Gans, 6 de Anacondas con Black y Zhan, Scream el siete, Saw XI, una predator en Badland y The Bride!, Soul8mate de Wan, no sé qué de Evil Dead, Exorcist y Momia… A tu propio estilo, Kevin. ¡Vaquero!

domingo, 27 de julio de 2025

Black Mirror. Season VII

 


En la comunicación, todo comenzó con los símbolos, que representaban escenas cotidianas… o los gestos humanos, como retratos de la realidad… o los sueños. Sus terrores, dioses, alimentos... la reproducción...

Después, en orden estrictamente cronológico, se desarrollarían los alfabetos, que conformarían nuestras escrituras mitológicas y místicas, dando paso a la profunda literatura… O no, a la ficción que se reproduciría universalmente a través de la invención de las primeras imprentas. Las impresiones de vidas reales o de nuestra imaginación.

Ahora, se presenta el momento, para el avance hacia un nuevo paradigma tecnológico e informático, donde la Inteligencia Artificial tendrá muchas cosas que decir… O incluso, idear por nosotros. Así en esta séptima temporada de la serie de Netflix, Black Mirror, se da un salto más allá, hacia la implementación entre otras facetas, del propio ADN humano, con esos otros componentes no tan biológicos.

O sí, quién sabe hasta que espacios nos hará viajar o poseer determinados conocimientos… O poder… ¡O negocio!

Del Pasado en el Espejo…

Las historias que se contaban, siempre han ido evolucionando, pero manteniendo ese componente humano que es imprescindible, porque somos lo que somos… Desde los actos más sorprendentes, curiosidades del comportamiento, facetas ocultas, crímenes, temores, deseos, investigaciones, descubrimientos, y toda una serie de intervenciones de nuestros cerebros… Como series en los límites de la realidad o aquella zona de la mente recordada como The Twilight Zone, presentada por el guionista y productos Rod Serling. Con aquellos protagonistas ligeros que pasaron extraordinariamente del gris perlado al color obtuso, entre personajes mefistofélicos, de otros mundos, de más allá de las estrellas, o vete tú a saber de dónde... Aquella serie mítica, que se iniciara con la música compuesta por Bernard Hermann, colega de Orson Welles y la Guerra de los Mundos, que sintonizara a aquel individuo solitario en un mundo imaginario y, que precedería a la marcha fúnebre por una marioneta de Alfred Hitchcock Presenta, para CBS y Universal.

En cualquier caso, siempre deberíamos estar vigilantes, por las diversas repercusiones que nos trae la nueva ciencia tecnológica… Ojo avizor, en una sociedad cambiante que, cada minuto, se siente más descontrolada ante la exposición o el anonimato, indivisiblemente. Para que las futuras mejoras mentales, biológicas o intelectuales, pudieran estar al alcance seguro… de casi todos… y el espejo oscuro lo conoce muy bien… a lo largo de los años.

Recuperando, o modificando… como aquella memoria ancestral, cuasi salvaje, que descendiendo a la cueva de Platón, entre las imágenes o ideas reproducidas en una pantalla luminosa, a veces, y otras en penumbras… tal que la memoria de la humanidad.

Las referencias se fueron almacenando en distintos sistemas, hasta crear una base de datos que nos supera, en millones de posibilidades por ahora… dando lugar a novedosas leyendas. Programadas o no, para ser reproducidas como aquellos viejos capítulos, dependiendo a quién vayan dirigidos y pudiendo expandirse como las arcaicas obras del filósofo heleno u otros posteriores. De la Juventud, en Transición, hacia la madurez del saber personal, o con los dogmas de una nueva República Universal, siempre con la necesidad de la Dialéctica y la Crítica.

Conocimiento en todas las direcciones… O ninguna. De eso se trataba también, cuando el guionista y creador, Charlie Brooker, inició una antología sobre la televisión y los ecos, que fundaron la comunicación en una multitud de posibilidades… e imágenes. Más, o menos, acertadas.

Del Capítulo I y II…

Se trata de la vida… o la muerte… en paralelo. Compartida, o no. Rechazada, o repudiada por descomposición de los propios valores… Dentro de la realidad, o tal vez, no tanto.

A finales del s. XV, en los estertores de la Edad Media, se imprimieron las obras platónicas en lugares como el Convento de Ripollés, en versión latina o retornos al griego antiguo. Y así, los conocimientos ancianos, se reescribieron de nuevo, en el sitio de Madrid (por Patricio Azcárate de la Biblioteca de Medina y Navarro), sirviéndose de ediciones conocidas a la francesa, para estudiar los 4 niveles fundamentales de la filosofía platónica… primero, Imaginación (o eikónes), como esas imitaciones del mundo exterior.

De ahí, a la creación (o pístis), pasando por el conocimiento deductivo, para el aprendizaje (diánoia) y terminando en la Inteligencia e Intuición (nóesis)… Y en estos dos episodios titulados Gente Corriente o común, y Bête Noire… se entiende que esa imaginación, da paso a una creación que mejora, aunque también manipula, la realidad, buscando un fin. Y que mediante la deducción de los hechos, podemos llegar a la conclusión de los parámetros que la mueven, formando esa inteligencia… Qué ahora llamamos, artificial… incluidos los anuncios molestos, las oportunidades perdidas, las pruebas en las redes, y la humillación…

Hasta llegar a un punto sin retorno… Bip, bip… bip, bip… biiiiiiiiiip!

… entre el III con el V…

Se trata de recuerdos… en películas veladas, vidas impresas en una realidad paralela, o la fotografía más viva, que nosotros mismos. Ya lo dijo Charlie que se basó en la tecnología oculta en Blade Runner, cuando el mismo Harrison Ford (el detective Deckard de la gabardina a lo Bogart) se introducía en las fotografías para encontrar las huellas ocultas. Y el rastro de ella...

O cuando, Woody Allen introducía a los personajes en filmes que se reproducían en una realidad aumentada, como una expansión de la aventura, el deseo o el amor. Tal vez, alguna película en blanco y negro, o una partitura de una composición dedicada…

En los siguientes dos capítulos, conocidos mágicamente, e reproducidos como una síntesis de la tecnología avanzada hasta la interpretación de los deseos o necesidades biológicas… como Hotel Reverie, evidentemente en sueños, y Eulogy o apología de la retina perdida… o vuelta a encontrar, cuando ya no recordábamos apenas.

Nos invade una especie de nostalgia, que nos sacude hasta la médula, dejándonos en un limbo, o una instantánea congelada, con lágrimas… o una sonrisa… Quizá tan solo, una mueca… ¡quién sabe! Ni el mismo Paul Giamatti, saliéndose del Red (sangre) que nos había visitado en las anteriores, al primigenio Black Mirror. Como si fuéramos putos, magníficos Replicantes…

Hacia el futuro, del IV al VI.

O representaciones impresas de los Beatles… en clonación.

Siempre que tengamos cobertura… o dinero para pagarla… ¿eh?

Pero a veces la creación tiene muchas puertas abiertas, como el código que puede reescribirse, como aquellas arcaicas ideas platónicas… como las interpretaciones del director David Slade, cuando pasó de intrincadas venganzas de Hard Candy y monstruos en 30 Días de Obscuridad, a los capítulos desasosegantes de Hannibal. O cuando Toby Haynes, se metió en las naves de Andor en otra serie de Star Wars, y las réplicas no tan acertadas, esta vez… de aquel primer episodio USS Calister hacia este perdido, Infinito. Un poco ladrillo por cierto…

Creemos que no acaban de despegar, aunque tienen todas las inteligencias a su servicio, incluyendo las presencias – replicadas o no – de Peter Capaldi, Rashida Jones, Chris O´Dowd, Cristin Milioti, Jimmi Simpson, o un recuerdo planetario y mucho más esbelto, de Jesse Plemons. Es probable que se desviaran algo, al pasa por huelgas de guionistas o pandemias, venidas de un infierno… quién sabe si con prácticas digitales, o esos bichitos llamados Thronglets…

Mas, ¡Seguro qué igualmente, genéticas! xDio. O más lejos…

Y aquí, seguimos…

El ser humano, como reencarnación del Mal… tiene bastantes películas que se imprimen en nuestra reciente retina. Con versiones tecnológicas, que nos dividen en posibles representaciones, quién es ángel y quién demonio…

Bestias más o menos inteligentes, que devoran nuestras capacidades, funcionando como inventos… y abren posibles, nuevos territorios… apenas recién explorados. Nos retrotraerán recuerdos… puede que visiones apocalípticas, o tal vez paradisíacas… para los más fieles, a la globalización y la digitalización.

Lo que no cambia es la Muerte,  nunca. Y mira que, algunos, como el gran David Cronenberg, lo han intentado, desde el pasado de su increíble carrera, hasta la tecnología subterránea, en el genético ocaso de The Shrouds, con Guy Pearce, algo perdido, Sandrine Holt y Diane Kruger, en los diferentes agujeros cárnico-metafísicos, y Vincent Cassel, como el Creador de Todo… Salvo de un intrincado guión del mismo Mr. David.

El resto de la historia… es todo, una interpretación… ¿sí o no? A lo mejor… ¡el muerto al hoyo… y el vivo, al mando…!

No de la tele, sino del otro... Ahora podría empezaros a hablar de otro tipo de robot, a lo Ramba, como Megan 2.0 ... pero como no me apetece mucho, voy a terminar con una frase... que ya dijo, Brandel-Mosca… no me toquéis los… Adn´s… joer.


domingo, 20 de abril de 2025

Silo. Season II & Adolescence.

 

La música del comienzo de Westworld, es como un silo que abriera un resquicio de una  presentación generacional para otras nuevas series fantásticas.

Algo así, como ocurriera con Angelo Badalamenti en la entrada de Twin Peaks... Sin embargo aquí, el fondo suena monótono, machacante… Y es que el compositor islandés Atli Örvarsson, creo música para Eurovisión…

Silo temporada dos, producida para Apple TV+ es alargada por gris, remolona, atendida por Rebecca Ferguson que produce con distanciamiento distópico-emotivo. Mas bastantes limitaciones narrativas y económicas, disfuncionalmente pareciera.

Aspectos reiterativos del arriba abajo, y viceversa hacia el hoyo, con diálogos enrollados dobre el aburrimiento encapsulado, y personajes poco desarrollados en la madeja sociológica. Sólo porque son estereotipos algo representativos de nuestra realidad. Se envuelven en su manto. Ligeramente woke, tras pasar por esa primera fase que atraía espectadores llamados a la distopía sociológica de aquellas historias de ciencia ficción, con referencias a otras épocas, la división o emjambre de distintos estraros sociales en rivalidad mortal. 

Como ocurrió en ese infierno interior llamado Titanic... O proveniente de etapas de revolución y muerte en anarquías revolucionarias, a lo Orwell o Farenheit 451 de Ray Bradbury. También entronca con filmes tipo Rescate en N.Y., la clásica Fuga de Logan dirigida por Michael Anderson (La Vuelta al Mundo en 80 Días, 1984) u otras Fortalezas Infernales, sobre las que rotarían las clases sociales, como en las gráficas de V de Vendetta y El Rompehielos. Donde la violencia del cómic se desata con ataque rebeldes, terroristas,tal que la extrema Club de la Lucha. Matrix empirico de dudas, interpretaciones de violencia clásica y política, se ve concebida como necesidad básica para la supervivencia de clases, desde 1789. Pero esta Silo 2 es un amago...

También patina como movimiento lacerante y vehemente que desea la destrucción y la estratificación del poder, con rasgos marcados entre el mal y el bien… y que han servido como ejemplo para muchos radicalismos y escenas separatistas. 

Igualmente, lo peor, para miembros de diferentes gobiernos y establecimientos de crueles dictaduras. En el  aumento de la intrusión sobre derechos fundamentales y el futuro, con favorecimiento a los deseos de los más rebeldes, o el despotismo nombrado por Montesquieu y sus socios. Que darían paso al Terror… Y la amenaza, curiosamente en manos de abogados, comenzaría en revolución sangrienta contra determinados objetivos y fuerzas de seguridad, en manos de Robespierre, sostenido en dos palos como Danton y Marat, que acabaron como el rosario de la Aurora. Sin toques, porrazos o camorras magneticas… Sólo unos ligeros y limpios, cortes, sin necesidad de electricidad, no sillas. Al final, lo importante es el control total por parte de cabecillas o dictadorzuelos, y así eenel Silo, se disuelve el misterio tal que azucarillo inyectado de intenciones envenenadas. Pues el Plan no es otro que, propagar el rollo… y no el rock precisamente.

De ilusión…

El punto, como dirían guionistas anglosajones, es apenas contar nada, mantener el vacío de una historia… que interesadamente se guarda una carta, la más necesaria para el entendimiento. Y es como una prórroga sin fin,cuánto más se aplace el desarrollo con hechos ocultos, posiblemente – no siempre -, se extenderá la serie en la programación de las cadenas, en producción selectiva y propagación de las plataformas, de pago claro. Por tanto, se amplían contratos necesarios de los equipos que, por otra parte, sirven para el mantenimiento de una industria audiovisual, que arrancó bien y se va pervirtuendo. Y de otras teorías… qué no diré…

Algunos piensan qué, no se debería expandir artificialmente el enigma básico con el fin de eternizar la idea oculta, y desarticulada la narrativa principal a través de diálogos vacuos o giros a ninguna parte. Y simplemente por el hecho de mantener el negocio, a toda costa… 

Aunque debería reconocer que, desconozco completamente el sentido de los libros escritos por Hugh Howey para Crónicas del Silo, y desde la temporada I. Esa ilusión sirve de base a teorías conspirarorias, y fallas energéticas, no tan cojonudas - como sanación milagrosa a flechazos-, que valen para distraer a los niveles sociales, de arriba abajo, en la supervivencia. Pero no de la sustancia, calcada para otras futuras rebeliones que no acaban de llegar, interminables como la otra historia radical, que ocultaría las profundidades de acontecimientos pasados, o esas intenciones secuestradas de Fundadores de la destrucción. Pongamos ejemplos visuales, El Último Hombre Vivo, The Omega Man o la neozelandesa The Quiet Earth y Soy Leyenda, claro… Aunque no la Fundación de Isaac Asimov, estaba alargada en capítulos concebidos para manutención de ese caos temporal… indescifrable, por el momento.

De la guillotina al cuello de Robespierre…

Esas convulsiones sociales contra gobiernos, normalmente ciego o corrompidos – como casi todos -, termina en Termidor, y eso significa que la exaltación de la violencia es interminable, hasta que el último incorruptible, pero masacrante, acaba envuelto en cal viva.  

Pues Silo, amenaza con futuras matanzas en cualquier dirección. Donde ya no importaría tanto, esa acumulación de riqueza o la fuerza instrumental para garantizar la igualdad, sino la destrucción de todo lo político o institucional… como en una epidemia, o una crisis apocalíptica. Digamos es base del anarquismo y la señalización del traidor, con ínfulas de autodestrucción en todos los niveles. 

En cada capítulo, aderezado con escasa tensión y acción, en cambio no aparece ni el Marat, ni ese Robespierre de turno… sino que, son pegotes sin alma. Quizás ya que nos ensañarían demasiado pronto, como  instigadores en realidad, que serían los primeros en ver rodar sus cabezas… y se acabó lo que se revolucionaba… Mientras tanto en la espera, de una combustión imparable y cuasi espontánea, dijéramos bajo el prisma de esta sociedad actual – o con la histórica que significaría lo mismo al fin -, se vuelve eternamente amenazante. Es decir sin resolución, o poniendo humedades a todas las mechas que se irán prendiendo, como importantes en el guión. 

Así que, a la sociedad de los humildes, aquí representada en lectores y demás… le toca aburrirse hasta niveles, del 90 al 130 y tantos, o más. ¡Esperando el Giro! O la llegada del nuevo Mesías, nueva... una hija espabilada de la Dune.

Jurídicos… Ley inventada.

Cuando eso ocurre en una serie, mala Ley… Es como una Justicia de andar por casa… que no va a ninguna parte. Una cuestión semejante al Derecho tontón, que se estira como un chicle, sin aplicación ni explicación ninguna. Y el personal, esto es aquí, sólo desea que el Silo se caliente, o reviente de una vez por todas… Justicia divina, se llamaba, por agotamiento mental. Donde es evidente el motivo, que no sabremos nunca – o hasta última hora de la última palabra… en postrero alzacuellos -, de dónde provienen los artículos esenciales, ni la consideración de esa especie autarquía con los que se protege o veta a los demás ciudadanos. Claro, en sentencia de la libertad, con la que los principales protagonistas se limpian el ojete, y que tantas veces se ve reflejada en realidad… Cómo se va escondiendo eso que denominamos, la verdad.

Lo que tapa el argumento principal, una y otra vez… Repetida e insaciablemente, por falsa voracidad de suspense inventado. Jueces son los que traman todas las articulaciones posibles, para salvarse…

Y cuando todo se dirige a un sumidero putrefacto, y los nombres son… bueno, ya lo debes investigar… entonces notas que tal ley no sirve, pues nada dice… nada más calla y corrompe… con dictámenes en papiros, tostones, que los que se sirven, ven como vil siervo de poder absoluto.

Dentro de una localización, cuasi astronómica… tendremos que llamar al escultor planetario a ojos de Jim Carrey en el Show de Truman, para una explicación. Hasta el final, pero sin aplausos ya del público. Un silo sólo de uno, frente al todo… que de existir más de uno… sería un 10 Cloverfield Lane para Expedientes X. Y pienso qué, no… es el caso. Sino epidodio ilusorio, y ya… a mano del Tim Robbins, como Maximilien El Incorruptible, sí.

Silo… no le… educas.

En este punto, de disociación de ideas… Para descubrir que otro de los líos, que Silo no desentraña y es rémora dramática irresoluble e incierta, es el tema extendido de la reproducción. 

Entre  parejas del sistema, que son ojos del Guadiana o madres coraje sin desarrollar… y algún padre que anda por ahí, haciendo trucos. ¿Es capricho o es una consecuencia… sobre algo qué no sabemos en este laberinto repetido en formación helicoidal…? Pues como lo vamos a saber…

Genéticamente hablando, existen pocos niños, son excusas de una temporalidad alienada, padecen de mala alimentación y cierta educación prácticamente invisible… Así que, sería normal que tuvieran ciertas deficiencias. Y aquí, es dónde enlazo con la polémica…


La Serie… Adolescencia.

El ADN. Esa especie de escalera biológica, en la que no se sabe bien, si subes o bajas, en el destornillador social. Ahora se empieza a vislumbrar el giro, con alumbramiento de aquel código completo del genoma humano, con todas sus secuencias repetidas o codones, sirviendo como libro de la vida histórica de la humanidad en hilos. Con sus nucleótidos o caracteres alfabéticos, en pares, en forma de capítulos o en cromosomas, simpar, que contienen genes o regiones con algunas de esas proteínas que nos caracterizan vitalmente. Y el desarrollo mental... Si bien no siempre, por culpa  de la herencia genética de los padres o más allá... que pareciera… que a alguno, eso transformara en imbéciles, machistas o asesinos. Y ni mucho menos… ya que existe otra forma de herencia. La que predomina por educación… y aquí, existen distintos estadios o medios para la formación, y la devaluación o desinformación. En la común, y espiral izada hélice de la viviolencia, como la Niebla,  muchas causas provocan esa ignición, y muchas de ellas  provienen de la juventud o infancia remota. 

Como en el caso, bastante desorganizado e ideado en cierta malicia, que observamos al protagonista, aciago, de la serie Adolescencia. Habría que estudiar porqué, ya que está creada por un actor de Liverpool, Stephen Graham – enfocaso al género violento por  Taboo - pronto nos veremos -, o los fucking - también en pantalla grande, vere - Peaky Blinders; y que interpreta al padre del joven de 13 años con graves trastornos. Lo esencial es dirigido en escenas secuencias unicas por hora de capítulo, para recalcar lo incómodo de la situación, a todos los niveles, razas y clases. La estética aprende del ojo, también del actor Philip Barrantini (uno de los Band ofBrothers) para mas señas, Netflix.

La polémica servida, en bandeja generica, y el follón de la política, de razas, y del nombramiento de estereotipos, con esparcimiento de la confusión. Frente a realidades, de señalamientos y apuñalamientos, que no son lo que fueron… ni serán. Y es que el desarrollo narrativo se compone de cuatro capítulos separados, plagados de dobleces e incomodidades, silencios, pasos, discusiones...  donde se establecen recovecos privados y relaciones prohibidas en redes sociales, qué no se entienden del todo, o los adultos… Y los progenitores, y educadores, y protectores, y juristas… y mierda… política y opinadores, qué es lo más viciado y corroído, en la totalidad. Ahí, se ve mucho Robespierre/ra, campante… Y distorsiones, al máximo,emotivo, por las voces catalizadoras, que emprenden la cruzada contra la masculinidad anglosajona y demás. 

El retrato en una sola toma, es un verdadero sube y baja de las conspiraciones, y las estulticias ideológicas,  ontundentes para golpear, sin huella, que se representan con cenicientos escalones de la enseñanza. En escuelas públicas, foros de redes globales, institutos granulados, en acusación de la pornografía y las familias de obreros con escasa educación, que se cuestionan. Y la violencia qué… ¿y el alcohol, y las drogas…? Pues, eso. España es diferente. Bueno, y los Pistols qué...

Esta serie perpetrada a base de verdadero hormigón armado, si bien posee sus puntos de ruptura… entre ojos vidriosos, de culpa, desazón o inutilidad… se distingue por géneros en una guerra atomizada y que… amenazaría con volverse universal. ¡Se conseguirá, sin duda!

Condolencias…

En ellos, ojeras, enfocan  penosamente, la escasa profesionalidad de los profesionales… profesores en aulas que parecen no haberse desprendido de los males de una sociedad. ¿Recuerdas cómo eran en otras épocas…? Quizás… se debería haber interpretado a la primera, cortando de raíz a aquellos delincuentes juveniles, psicópatas en potencia, que iban a las clases a reventarlas, o infundir su reinado de terror y maldad… Esto es, introducirlos en otros sistemas alternativos con rejas, no sé si psicoanalizados o penalizados, hasta su redención final… o la otra. 

En segundo lugar, no menos doloroso, sentir la incapacidad de las fuerzas de seguridad para acometer delitos producidos por estos jóvenes problemáticos o delincuentes juveniles. Aquí, hasta el declarado asesinato… demostrando cierta indefensión o desgana en la labor por estar abandonados, o manejados, con desgobiernos, corrompidos; o tal vez, asfixiados por parte de la cobardía, frente a bandas organizadas y matarifes de nuevo cuño. Causa dolor, y pena… mambrús.

Y tercero, la psiquiatría o la protección social de psicólogos infantiles, en lágrimas decimonónicas, contaminadas por la diversidad, pero de qué… y con prácticas, generalmente a manos de las profesionales femeninas, donde apenas existe la mano dura… y se satisface con otras entregas. Esto es, bajar la cabeza ante la provocación y admitir el llanto, sentir miedo, a través de esos comportamientos ultra-violentos, como bien señalaba el personaje de Stanley Kubrick en la Naranja Mecánica. Álex, todo no ha cambiado tanto… Es lo que vivimos actualmente, aquella herencia… Con menos años, eso sí. 

Y sin embargo… existe una explicación… Pero, no te la voy a destripar… tendrás que ser tú, la persona que descubra las ocultas intenciones… la complejidad del secreto en el fondo… Lo obtuso o lo caprichoso… lo que permanece en último eslabón de la cadena… del Silo… de la contienda que se presenta, demagógica y dolorosa. ¡Descúbrelo, sal ahí… y no porque te lo explique Fotogramas…!

Tú decides… si se distingue malevolencia, o no… sí esto o aquello. Pues es probable que,  al llegar a la mente de los espectadores, se confunda como una especie de capricho informático, un virus natural, cuando puede tener una finalidad meridiana y representativa de caos. Lo que parece bastante claro, es que esta sociedad avanza desde tiempos inmemoriales… bien da un paso para adelante, y dos para atrás... A veces, con derecho y otras, izquierdo.

Y tecnológicamente avanzamos, es lo que vende (de ello se alimentan, y reproducen muchas familias…), pero intelectual y lógicamente, retrocedemos en muchos sentidos. Desde las cavernas, hasta la autodestrucción… en 3… 2… 1… ¡Ignición! ¡¡Fracaso!! La soledad, o esa cuestión que se propone como “popular”, y no me refiero a pájaros, sino niños, niñas, con esas maquinitas infernales, que les guían, o les dicen que la soledad, es una imposición de los poderosos… dónde la única salida es alienación. Y dolor... 

Y desde aquel mal sueño que vino en el año 20, tal que maldita pandemia mortal… Nos hallamos en el proceso, en el que, alguien, algún día, deberá explicar a los ciudadanos, el por qué sucedió, qué planes de exterminación podía contener aquel hilo contaminante… creado, parece… y cuántas muertes fueron causadas por el jodido virus y la enfermedad, cuántos se encerraron en un tipo de locura interior… qué número de familias, arruinó y cuyos miembros se encerraron en la pérdida social, o terminaron así, con sus propias vidas… qué causó la Covid Persistente y las contraindicaciones de algunas de sus vacunas… y la Oms que nos toreó, sí o no, en protección política que no médica… y en sintonía médica, con quién.¿Quiénes son acólitos?

¿Por qué hoy, se ataca a la paternidad de esa manera tan descarada… y a la familia? ¿Qué fue da la autoridad paterna…? ¿Serán los hijos, las auténticas víctimas…? El futuro de la humanidad… ¿mejor? Ya… Y cuántos murieron después de las reclusiones mundiales, tras desastres no cotejados o manejados en el acto… y cuánta gente desapareció, o fueron asesinados después, por culpa del uso de armas, o las bombas… 

¿Qué significaron… esas guerras, y éstas educativas? ¿Y el hambre, derivado de elevados precios de alimentos y servicios básicos… disparados, como insectos proyectados? ¿Cuál es el sentido de este control de la reproducción qué vivimos… que esconde esta teoría de estereotipos cambiados y géneros? ¿Cuál es el fin de todo lo sumergido… en la obscuridad? ¿Quién es… el asesino real? ¿Quién se esconderá tras el nombre, de Brad Pitt?

Como diría aquel… ¡qué ese amor perdido… lo resuelva o halle tras escafandra o máscara catártica… la Capitana Nemo! O la que sirviera como musa para David… Y resoplamos en estas 20000 leguas que nos ha tocado viajar, a ninguna parte o a todas… Hasta que llegue el globo, que nos devuelva a la realidad, tras aquella suerte de, Mago de Oz… De la magia de Lynch, con sus mujeres, que no eran princesas. Y las jóvenes no solían ser madres… sino hijas, de las más salvajes. Lauras, y Judys, contra sus brujas del Oeste, y el steampunk cincuentero… siglos mediante…

Creo que la respuesta está en el viento, una bandada o unas estrellas, con el helio del amanecer dorado – cuasi sepia…, tras arcoiris y la canción dichosa a vuelta…, con Dorothy cantando al igual que Elvis, alejados ya de la espiral que las condujo a Emerald City… y el Mago qué es cabroncete… quiere escapar elevándose en el horizonte cachondeándose del personal… y riendo, pensar… ¡Os lo dije!

Y entonces, ya solamente quedará nuestro disco duro, enterrado como una triste reliquia. Sin el sendero de baldosas amarillas, para el regreso a casa… Ni para ellos, ni ellas… No para algunas series, ni Garland, ni Hollywood… que, ¿es lo que parece… o no? Viaja e intenta aprender… o apaga y vámonos. 

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