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domingo, 17 de mayo de 2026

Daredevil, Born Again. Season II

 

Mira que hemos, estilizado y romantizado hasta límites abisles, a todos esos individuos que se paseaban por las calles, con un revólver en mano. Dispuestos a defender los negocios ílicitos, de las instituciones legales, o no tanto... Una pistola o una metralleta de mano, se incorporaron a los arsenales, de bandas infranquieables com. La Mafia, Cosa Nostra o el Hampa, en su vertiente de corporación americana, y de ahí a los más actuales cárteles. 

De los más o menos silenciosos, a los que hacen demasiado ruido en las sociedaes, se compionína por todos esos personajes marginales, débiles de espíritu o mentes privilegiadas, para doblegarse a las oblgaciones de sus jefes... Los Padrinos. Y cuya imagen como solucionadores de problemas en la Familia, se han instalado como gobernantes contemporáneos de nuestras ciudades y memoria.

Según parece hasta el mismo Orson Welles decía que “los gánsteres con clase son una invención de Hollywood”… Y desde esta época más clásica, su imagen llegó a trasladarse al ciudadano común, como una especie de antihéroes arquetípicos e indomables. Quizá porque utilizaban todos esos resortes ocultos de la política corrupta, dentro una comunidad vanzalizada o consumida por sus adicciones. Y al fin adquirir el éxito económico, notoriedad a través de sobornos variopintos y escalables, con pago de diferentes causas sociales, para el blanqueo social o salir en cabecera de páginas de sucesos. O incluso, los partidos con diversas ideologías, e incluso, las instituciones religiosas... Sí, os parece, encended la media...

Sin embargo uno de estos personajes, ha ido tomando una relevancia histórica en el sentido estético y argumental de las películas hollywoodienses y es, sin lugar a duda, el de “el solucionador”. El hombre misterioso bajo las sombras problemáticas...Un ser metódico, precavido, puede que universitario e inteligente, a veces hasta educado, y especialmente calculador. Un tipo al margen de la consanguinidad del resto de la banda, al cual todos ponemos el retrato de un Harvey Keitel como “el Sr. Lobo” para la mítica película Pulp Fiction. ¡Qué espectáculo fue visionar este filme, al igual que lo había sido un par de años antes, el de la incombustible, no por el fuego, Reservoir Dogs? Con aquel que desempeñaba su labor, con extraños bailes... ya en los cielos... Don Michael Mardsen.

Un reloj de precisión, tic-tac, se nos hace tarde, aprieta tu cul... y tras el baño, los restos en el escai y una conversación a cuatro paredes charlatanas, que se quedan en la historia de la meca del séptimo, lo admiramos junto con Samuel L. Jackson, John Travolta y el director Quentin Tarantino. Y sin succionar claro, excepto café, que es menos engorroso. Inolvidable secuencia incombustible del género.

Pero anteriormente al desparrame verbal, y cerebral, otros acometieron tan aséptica labor, en pos de la glorificación del trabajo sucio, pero medido y limpiado hasta el último germen o desecho… en ocasiones, sin salpicarse directamente en dichos asuntos, tan pringosos. Ahí hemos tenido, pulcros y refinados abogados como Robert Duvall, que aún de mayor categoría y galones universitarios, lograra ser el Consejero de Marlon Brando en El Padrino, como el verdadero Padre Padrone de los negocios ilegales – recordando la notable películas de los Hermanos Taviani – en vidas paralelas.

Aunque Mr. Jules consiguió el rol en la medianía divertida Cleaner, tras inalcanzables que alcanzaron la meta… de esta inmortalidad, casi romántica aunque se trate de un confidente como Frank Murray Abraham en Scarface… o elegante como Tom Hanks en Road to Perdition de Sam Mendes, Robert De Niro en The Irishman de Martin Scorsese, el “fixer” pragmático Mike Ehrmantraut de Breaking Bad de la mano de un increíble Jonathan Banks y el tramposo abogado interpretado por el no menos especial, Bob Odenkirk, también enBetter Call Saul. Así como grabado en sus parcas palabra, descubrimos recientemente al resuelto, último negociador Harry Da Souza de Tom Hardy. Resistente personaje, de la serie comentada hace poco en esta sección, Mobland… que le da ¡un nuevo empujón al gremio! Como todos aquellos anónimos que están a servicio secreto dentro del Hotel Continental para otro Winston, el Scott gerente. 

Pero, siempre quedará en recuerdo lustroso, la referencia de Winston Wolfe.

Siempre hay un Ray Donovan, casi nació para ello, el Tom Reagan de Gabriel Byrne es un tipo precavido, muchas veces de hombres en peligro de k-put, en Muerte entre las Flores de los Hermanos Coen. El qu see sacrifica en redención, con una mística casi ascética, revolucionaria contra el poder y sobre el amor; en cambio Henry Hill de The Goodfellas, o Ray Liotta d.e.p., podría haber sido uno de ellos, pero ascendió de categoría y se condenará violentamente en familia, con su mezcla de sangre irlandesa e italiana. Es una forma de implicación judicial, a una paralela línea testifical del caos, contradictoria y mortífera. Y en la actualidad más curenta aún, al sentido apocalíptico de los cómics, tipificada con manchas sanguinolentas, difícilmente borradas por un Kingpin bestial en primera fila. Su figura residual, transita en  la segunda temporada de la serie de Marvel para Disney+,  con el actor Arty Foushan (Carnival Row, House of Dragon) para Daredevil Born Again.

Veremos si éste… estará condenado en el futuro, III. No se vayan todavía, amigos, aún quedan balas... y muchas más. He he.

Mientras esperamos a… Guy Ritchie…

Ya ha dicho el director británico, que en Paramount+ está todo dispuesto para acoger las nuevas tramas internas de Mobland y los proximos movimientos de Tom Hardy, preparados para lanzarse al negocio internacional europeo… aunque deberemos esperar los, aprendices de solucionador, hasta finales de este año, para desviar la inoculación de esta venganza. Sí, nos lo permiten... por alguna temprada más... ¡o no!

En Daredevil, se amplifica la Tierra de Mafiosos – que se ve centrada en aquella década de finales de los 80, en plena plaga de bandas callejeras y tráfico de drogas, volviendo a renacer en la actualidad de nuestros guetos, con toque moderno. Así mismo, nos arrastran o caen otras resurrecciones, a parte de la supuesta conjura del Diablo Rojo contra Wilson Fisk como método de combatir el crimen, en callses o juzgados...,  Y será la vuelta a los ruedos podridos de Matthew Lillard como imagen de un gobierno tendencioso y multidisciplinar, el conocido Tony Dalton como Duquesne, Michael Gandolfini, Wilson Bethel en otra mirada licenciosa de Bullseye, Kristen Ritter desempolvando la vida de Jessica Jones, Bastian Cooper o la musa ex-soviética Margarita Levieva, opuesta a la nueva recaída amorosa de Deborah Ann Woll. 

Y claro está, Charlie Cox.

Me he dejado a alguno, porque es impronunciable para la gente de New York, cerca del Hell´s Kitchen… Qué no significa que no pueden ver, como el ciego del bastón retráctil, sino que no quieren sentir, lo de él. Más, todo lo que renace… y vuelve a sentir… no tiene porqué ser consistente en todos sus puntos. Ni alcanzar el mismo rendimiento que, la acción de un John Wick, o su jefe, u otros justicieros, o no girando alrededor de Marvel… 

Sí, me estoy refiriendo a ese que todos pensáis… y que justifica la violencia, a expensas de la vuelta del mundo Ritchie. Y, ¿por qué pasa esto, whatsup this shit…? Pues porque otros elementos estarían alienados en el proceso de reconstrucción, o huelen a sucedáneos de prometeos que se transforman en otra cosa… Y eso ya veremos, si funciona.

Un ser de doble cara, no la del _Dc, sino el de la Calavera en su pecho, que parece un muerto en vida, transitando por el psado, con un futuro que significa una vuelta a un día de violencia... extrema. Tal vez, un antihéroe, que necesita el sopesado reposo del guerrero... tras la última gota de sangre.

La Traumática comparación…

Aquella primera aparición de la doble D, en res temporadas, fue una bocanada de aire fresco para los superhéroes en la televisión. Que se alargaría, con los alaridos guturales de https://cinecomio.blogspot.com/2018/09/the-punisher-season-i.htmlThe Punisher, en un enfrentamiento salvaje, frente al espejo. Dos tipos rquetifinos, dos tipos medio chiflaos... para haberse matao.

Los episodios tenían una estructura homogénea y la ficción no decaía en interés, ante la nueva propuesta de Marvel… En cambio, lo peor que puede hacer una serie es volverse intermitente, con personajes no justificados e intranscendentes, que traicionan a la memoria. Y de esa, Marvel con Frank Miller, tiene mucha.

Pero aquel Born Again, monumental, visceral y oscuro, junto a David Mazzuchelli de los cómics, reactivaría al Diablo en la manzana podrida y a su antiguo enemigo The Kingpin, le envolvió en un halo de perniciosa institucionalidad. Muy poco reglamentaria, como némesis casi arquitectónica en su cuerpo. 

Más bien, de personalidad monstruosa como ocurriera en los casos contra Spiderman, aunque mucho menos sartcástico que el Lex Luthor del inolvidable Gene Hackman, d.e.p., y del que se olvidan algunas páginas de comentarios, no sé porqué, la verdad... Así mismo, veremos una vuelta a esa ciudad de New York acosada por las arcaicas amenazas, de la mano de un nuevo director y el sentido arácnido de Tom Holland, respondiendo a las señales de Zendaya y Sadie Sink tras las de Stranger Things, y con Jon Bernthal completando el círuculo… bueno ya hablaremos… trío calavera.

La historia, es que… parece alargada, veremos si funciona igualmente… y no tanto como el trapecio con el que se solía columpiar entre los inmuebles de la Gran Manzana, territorio descomunal y arácnido - como si se tratase de un gran personaje siempre presente-, sino dentro de esta llamada Fase 5 indeterminada, del Marvel-Disney que no acaba de arrancar del todo. Creo.

Y hasta aquí, se puede leer con máscara... porque todos están esperando al gran Doctor Muerte... qué era cómo más lo conocíamos entonces. Monarca de una Latveria, que sonaba a seres ancestrales junto a los Cárpatos de otras épòcas... cerca del lunático combate con el Cráneo Rojo... Ahí, os lanzo una idea... ¡eh, pensantes! Doom, doom, doom..

Pero no importa… porque llevo torta.

Cada guión, cada historia interna, tendrá una opinión... Semejante al cómo y motivo, en el momento de una elección presidencial o alcaldable, que elige a un rostro presidencial, para una ciudad, para un club… Qué sería crucial, o ni siquiera oportunamente registrable, cuando se trata de una voz, me refiero a la opinión anónima... pero sin voto como participante censado o socio del mismo... 

Y por lo tanto, nos moveríamos de nuevo, en una coyuntura infernal donde se desatan extrañas fuerza, donde las palabras no tienen consistencia, como en una segunda temporada de la serie Born Again. Sí, se ha resentido en ese aspecto… y… Existe algo más, que no acaba de resolverse… no sé. 

La emoción se ve entrecortada por demasiadas tramas, vericuetos sin trascendencia, ideados en esta época, limitados por unos diálogos que suenan repetitivos, condenados al ostracismos... y personajes que no deberían tener ese peso en la serie. Lógicamente, no me refiero al Kingpin, que es un superpesado e imbatible, mal abierto en canal...

Así mismo, porque realiza una propuesta combinada en la secuencia de acciones, que recuerdan a otros películas de éxito… y aquí, como que no funcionan. Para que se me entienda, el único que da color al inmundo enfrentamiento judicial de Daredevil en este renacimiento, es Wilson Fisk. Es, con su facha de gángster impoluto, de poder absoluto, salvo la sangre con la que se enfanga en luchas directas… y esa última postal, enfrentándose a las olas del mar…

Mucho de lo que ocurre, en la segunda temporada del Dan Defensor castellanizado - en la era de la oscura personalida de Jessica Jones, Los Defenders desatinados en serie y el amor nítido de Luke Cage... es tenue y borroso, como una pesadilla de recuerdos que nos vuelven a visitar, y que se sienten algo distorsionada. 

Por eso, escojo el camino de la violencia directa… que, al menos, no te engaña, y ahí el personaje de Vincent D´Onofrio es el Rey. Y ha llegado el momento de las tortas… 

Si bien, no me refiero a que aparezca por aquí una Cosa de los últimos 4 Fantásticos en proceso de recuperación milagrosa, ni tampoco el Hulk, que sí saldrá en Spiderman Brand New Day, y no en rojo… Sino, del capítulo especial en el que revivimos la pesadillas psicológica, de un individuo marginado como Frank Castle, en The Punisher One Last Kill, en efecto destructivo-salvador.

Donde antes de la última, hay otras muchas muertes correlativas, grupales, sicarias, punzantes y … sanguinolentas. Al estilo disfuncional de Lorne Salvo, que pudo ser un buen solucionador en otras épocas, o el psicópata liquidador de Anton Chigurg de No Country for Old Men. Sí es cierto que para The Punisher en este momento, más que pasión por la sangre y la psicopatía, dejando a los monstruos reales que dan más pavor, tratándose de una reaparición fantasmal, que la haga volver a sentir… una historia de violencia. Un día de furia.

Es la reinvención, de un individuo que lo ha perdido todo, y no le importa sin vivir o morir… o enfrentarse a una araña. Vigilante y Defensor, antes don Nadie. Del que fuera un espectro… y ahora podría convertirse en héroe. Ya, no en las sombras. Puede que Peter Parker, esté ahí para echarle una manos, con red.

… Hasta la Bomba Nuclear.

Este renacimiento de Daredevil en Tv, no significa lo mismo que en la novela gráfica, pues posee sus propios condimentos, que la alejan un tanto de la comparativa con un posible redentor, o ser Superior.

Tampoco significa una raíz etimológica con aquel sufrimiento, ni las extremadas relaciones personales que padeció… hasta que la deriva del lado existencial se unió al carácter religioso del personaje. Qué, curiosamente, cogió la imagen de un diablo rojo, o ángel caído… Todos reconocemos en la novela, antiguos episodios bíblicos, así como las personalidades cambiantes de sus principales protagonistas, y aquí, en la anteriormente denominada catódica por los rayos, de desvanecen como las llamas de sus episodios sensoriales y transcendentales.

Donde más te conecta la serie, es la sensación de vulnerabilidad del pueblo ante los políticos, ¡qué comprobamos a diario! Que, no tendría nada que ver, con los pringosos fragmentos en las redes sociales y las opiniones de anónimos, saliendo en la serie como un pegamento, que no funciona… Ni siquiera esa traslación burladora de Mr. Fisk.

En el dolor marginal, echamos de menos la imagen de la moderna María Magdalena, que sería Karen Page, una página que se ha transmitido mal y que ya no creemos demasiado, personalmente. Que, irían más en el sentido woke de esta nueva Disney de los superhéroes, alejándose radicalmente de aquel mensaje en negrita de Mr. Miller: “Un hombre -yo especificaría pobre diablo-, sin esperanza, es un hombre sin miedo”. A lo John Doe, justiciero… A lo Frank Castle, en la supervivencia.

El Kingpin es el menos transmutado… y por ello aceptado como caricatura, como un sociópata inadaptado, lejos de la palabrería y la opinión sesgada, capaz de comportarse como esposo-amante, traicionado, perverso… la imagen del antiguo Nerón. Y para el futuro, como el ejército ha fracasado, contaminando la superficie del mundo revolucionario, con una ideología emparentada a la corrupción mafiosa… la única forma alcanzar la venganza, será… la ayuda antropomórfica de una súper arma, la de un súper soldado.

No importa, veremos hacia donde nos dirigimos, no importa la desnaturalizada posición de Bullseye, ni el efecto White Tiger o el Muse, en género, ni la destrucción de aquellos más humanos, sin un camino claro en el horizonte… lo importante es el contraste bicolor de ese punto de mira. El enfrentamiento directo entre Dc y Marvel, con estos dos personajes similares y dispares, entre el blanco y negro de sus indumentarias… El Kingpin, y el Pingüino.

Con el tiempo, y Frank Miller, y el pensamiento de una sociedad cada vez más radicalizada y traumatizada por el terror en sus calles violentas… se echa de menos, un poco de ese humor inocente, de las series sesenteras  sobre The Batman o del punto de vista adaptado por el mismo Tim Burton, que mezcla lo oscuro y la diversión cómica. Donde encontrábamos el blanco y negro, el rojo y el morado, el azul y el verde, el humor amarillo… las dos caras del entretenimiento, en definitiva.

Tal vez por ello… Frank Castle y su emblema en el pecho, sea el lado opuesto a la personalidad de Matt Murdock. Por eso, esencialmente, la interpretación visceral y susurrada de Jon Bernthal, te convence en su lucha interna, y los desvíos de esta sociedad condenada.

Es decir, por estas cosas… buscando el color… a lo mejor la mayoría, está buscando el verde de Mandalorian y Grogu… la máscara plateada con capa verdosa igualmente de Victor Von Doom… o coloridos vaivenes de un hombre araña desconocido, con o contra Punisher, y dando mamporros a Lápida y Escorpión… y tendremos a ¿SpiderWoman?

 Si alguien se podía pensar que me iba a olvidad del maestro John Huston, y de Jack Nicholson en El Honor de los Prizzi... entre el honor y el loco amor.

Hay algo con los villanos en traje, y los bastones... ¿verdad, Gene? 

https://youtube.com/shorts/8qVeybCSU0w?is=TEocQgb0Omz0wuYV

miércoles, 6 de mayo de 2026

The Continental: from the World of John Wick.

 


Hace millones de lustros, la Tierra… estaba conformada por océanos únicos e inabarcables… que orillaban en una magna masa firme. Un Continente solitario que denominamos Pangea… Donde el Sol nacía y tardaba en ocultarse casi un día completo, por su lado opuesto.

Este Continente, por consiguiente… Es un lugar estructurado, dramático a veces, que no hermético… Donde las reglas no cambian las historias con demasiada frecuencia, sino a un ritmo sincronizado. Pero los efectos se circunscriben a los movimientos en sus tiempos determinados, variando sus consecuencias en las diferentes piezas.

Sobre todo, desde arriba, cuando se encendía esa luz parpadeante, colorada enviando una señal de peligro… a todos los trabajadores con doble vía, visitantes y residentes. Incluso por encima de, el director de la saga Chad Stahelski, algo disconforme con el resultado en serie.

Así, nos mostraron en 2023 – ya hace unos añitos, que no siento por los comentarios deformantes -, los cimientos de este Hotel Continental regido por Mr. Winston, y siendo manipulados significativamente por aquel alcance sorpresivo, que lograse la venganza perruna de John Wick. Por otro lado, surgido de la resurrección para la acción cinematográfica de Mr. Keanu Reeves.

Todo este mundo que vive del cómic, como del cine de acción oriental y según Mr. Stahelski de Sergio Leone… of course, de Tarantino también pudiera ser… debe su éxito a la acuñación restringida en una isla de toda esta catarsis mediática, húmeda y violenta… Pienso que revalorizándose.

Baba Yaga… y el Hotel de Cazadores.

Wick es la Mamá Yaga de los cánidos, con katana y pistola automática. En un check-in, se inicia su condición de anónimo habitual… como aquellos sospechosos, tiene su comienzo en un constante tiroteo y sus respuestas adecuada en sesiones de acrobacias medidas. Y sangre, por ende, y vísceras desentrañadas, y explosiones internas por doquier…

Y todos acaban, sus compañeros digo, no tan amigos habitualmente, sospechosamente, violentamente… en el citado The Continental, porque es una ábside de su universo. Gracias a una pieza dorada, plasmada de aquella máquina infernal que aquí es como la imprenta de la Biblia sagrada… ¡Vamos, lo divino! Y que trae pestes, plagas… y algún infierno.

Mientras todos la buscan, te puedes instalar en una de sus reservadas habitaciones, y esperar… quizá, una visita inesperada… quizá una comunicación que viene a presión. Pues la recompensa suele estar a la orden de la dificultad para abordarla, un reto caído del cielo… y entonces, el check-out, puede que ya no dependa de ti, sino de los ecos que sonarán alrededor de tu cuerpo…  ¡sin vida!

Es la era en este Nueva York de los setenta, de los cazadores, cazados. Al son de estallidos, de bombas o huesos propios, saltando a ritmo de Palomitas de Maíz, o a través de los labios infantiles de Ozzy Osbourne a lomos de sus Black Sabbath y la mítica mano de Tony Iommi a cuatro. Es sus estancias todo está cuadriculado, circulando a lo ancho, y de arriba abajo, como un cubo de Rubik que debiéramos cuadrar, porque la historia se escribe sola. Y resulta divertida, para ver cómo se acoplan todas las piezas, y se caen las máscaras.

Y en este “pacífico” espacio, exquisito, moderno en imágenes y clásico a la vez, las estrellas sangrantes, marcan los pasos de los asesinos del thriller violento norteamericano, y algún británico por ahí… Como los fucking Peaky Blinders, cuyo Inmortal Man, han dejado una huella imborrable en el panorama de las series de asesinos a sueldo y gánsteres con denominación de origen. Y cuyo círculo se ha cerrado brillantemente, en una mueca a la eternidad de sus emisiones a la pantalla grande, eso sí, entre un baile de cerdos y nazis.

Los Inquilinos… no duermen.

Mel Gibson no podía hacerlo en aquella Payback grisácea, con salsa de violencia rojiza, en su salida apocalíptica de la etapa de Mad Max. Ha significado una vuelta, un terremoto Continental a sus comienzos, bajo la línea de la flotación de los sicarios y mercenarios, pagados a tocateja.

Y en un mal entendido, sus pasos danzantes – de John Wick me refiero -, van a velocidad más rápida aún que en Matrix, viajando a través de una saga, que empieza sorprendiendo, rematando en la segunda y tercera, y con una cuarta que te va dejando agotado… y la quinta que suena por ahí… marcando el camino de una nueva forma de acción coreografiada, y tiros de todas las opciones posibles, incluida la distancia chic to chic.

Conocemos el caso, igualmente, de Ray Mckinnon, un rostro que ha tenido vaivenes y viajes con los mitos, en Oh Brother!, se las vio al lado del Mud, segunda versión con Mr. McConaughey – ya sabe el caso de su increíble serie con Woody, y los True Detective… se rumorea que podrían volver un día de estos, ojalá… -, y que al final, llega a esta otra etapa televisiva, que comparte con la magistral Dopesick.

Mas, ya han transcurrido 4 más casi 14 años, y una Bailarina con acento hispano, De Armas de tomar – y por ende, igualmente, me ha agotado en su danza-, aunque se reconoce que el cambio de sexo le da otra dimensión o línea, y también tiene ese componente sorpresa, que es… el uno para todas. Y en The Continental, haberlas, hay por diversas y contundentes, maneras, hermanas siniestras, policías con un pasado, heroínas orientales a lo Vietcom, jefas desfiguradas, sistas del kung-fú… y enamoradas del retiro vacacional o botánico. Y de esa Ballerina, me recuerdo de la joven aprendiz, de León El Profesional, y otras que vinieron después…

Estos clientes, siempre con el ojo abierto, por si las mosquitas… que zumban como una ensalada de tiros por aquí… En la Thunder Road de David Leith, se criaron hasta la llegada de Lionsgate, que hizo aumentar su volumen recaudatorio y las recompensas, que otros se lo gastarían en burdeles… y de los cortes sanguinolentos, que es otra firma de la serie. Como lo es significativamente, el duelo entre el bien representado por Colin Woodell y la maldad total de Mr. Gibson, perteneciente a aquellos dominantes en el cine, para la preparación de asaltos imposibles, payasos y atracadores de bancos. ¿O no… crees?

Pensabas que era todo… Mobland!



Esto no significa el fin de todo, debajo de la Mesa hay algo más, más viciado y maligno, si cabe, sí. Otro equipo acompasado con el poder, pero más mediático por supuesto, porque se dedica a los grandes negocios que vimos en series como la gran Sucesión. También marcada, en su lado más oculto, por todos esos mercenarios, que viven a espaldas de sus propias vidas, esto es, familias.

Si Don Giovanni decía que los nombres propios sirven para diferentes maestros, pero qué “a cada cual le llegará tarde o temprano, su San Martín, y no por su maestría supuesta, sino por los méritos acumulados en su currículum…”. Y en la serie Mobland, hay un montón… como partes amontonadas de cuerpos…

Los Hitman, denominan en otros lares, son los que apuntan con el dedo de los jefes que les pagan, como el del director sepultado de aquella From Hell, que no mencionará ahora, pues estoy del lado de Guy Ritchie – otro que tal baila… con la muerte -, en Tierra de Mafiosos.

Hemos pasado de ultraviolencia, a la mala baba, creada por Ronan Bennet (The Day of the Jackal, Public Enemies), con el imperturbable siempre Tom Hardy, y un desconocido casi Pierce Brosnan tras aquellos agentes del pretérito. Y Paddy Considine de la casa, más cercano a los códigos de lealtad clásicos y que vino del lado del Niño 44 hasta los fucking Peaky Blinders, y su hijo viciosos, Anson Boon de los típicos brittish con Pistol… rematados todos, con la mismísima Helen Mirren. En el oremus, del cinismo, mítica.

Bueno, vamos a ver y a sopesar, tranquilamente, pues Mr. Hardy ya tiene una edad y un impacto, en Bikeriders, los fucking PB, como Capone, en la serie espléndida Taboo, por doble partida en Legend, la otra cara de Mel en Mad Max, ese Niño 44 como en Locke, fue Bane, conio… palabra que muta el fuck, aquí por doquier… coño por aquí y por allá… Sin ley, Warrior, Origen y El Topo, casi ná. Y por algo estuvo en RockandRolla, y una parte aún, poco conocida en Black Hawk Down y Band of Brothers. Su carrera, como su trabajo con ojo avizor en Mobland, es así de movida, y amenaza con volver al infierno seco de Mad Max, oleremos.

Bueno, este es un típico ejemplo de guerra entre familias enfrentadas, por quítame de ahí esos despojos… qué no, qué es mi hijo, conio, hijo de p… mientras el hombre tranquilo, parece uno de aquellos inmortales, que no cae de ninguna de las maneras, porque conoce el percal. Pues mira, que él estuvo con el Joker a las cachas y por tanto de los tebeos, con ese deje a lo Winston, para conocer lo que se cuece. Aunque aquí, la primera bailarina es la Helen, que está ahí, hurgando en el ojo. Y echando, luego vinagre, para que escueza más. Genial!

La otra Bailarina, se desangra un poco hacia el final, ya por el cansancio de tanto trote y tantos movimientos acompasados… Sin embargo, en los pocos capítulos de su serie en el Continental, se divierte uno, a cada paso y con ese final enloquecido a ritmos de rock, y palomitas. O en esta serie Mobland de Paramount + para la MTV Enterteiment, con otras músicas más pandilleras y limítrofes, mueve a los Harrigan a una trasmisión por capítulos, del que el espectador no sabe a qué atenerse, pues todo está en la cuerda floja, y los personajes son, como el fentanilo, qué imagino, los convertiría en un jinetes de un tío vivo, imparable.

Y eso que, Toby Jones, tarde en aparecer un poco, pero capital en la lucha de las cloacas… cuando Geoff Bell de los Stevenson, se dibuja como un rostro, incomparable e incólume, dando la cara de la otra moneda… es este caso, dorada, tirando a marrón oscuro. Muy, pero que muy oscuro, negro diría yo. Y venganza, rojo sierra… tejana.

Negocios… comunes, no.

Hay algo que rodea, a todo esto de lo que hemos contado… las grandes extensiones, por la campiña londinense, los bajos fondos que emparentan a las familias, en tramas que se embrollan al ritmo de viejas canciones, y nuevos tonos más violentos… el aire de los irlandeses típicos, con sus gorras o sus comportamientos, lenguaraces, los muelles de los Blinders, siniestros como los lujosos salones de otras casas, las guerras que acompañan, ya sea contra aquellos alemanes, o los que salieron del otro lado del Pacífico, los desechos y las balas… claro.

Así, habitualmente, hay recados y conseguidores de lo imposible, unos los mandan y otros, los certifican… y las balas hacen desaparecer hombres que parecían inmortalizados, en el horizonte, como fotos borradas por el tiempo, cuando no había redes… y sin decir esta bala es mía… aunque cada uno llevaba impreso el suyo, su nombre, en la vaina. Tras los locales de moda, las venganzas intercontinentales, y el cieno maloliente de las haciendas o los puertos bajeros. Y luego, Cilliam Murphy, que es como el suspiro de Tom Hardy.

Vivieron historias cínicas y violentas, desde el mundo apocalíptico de Danny Boyle en la magnífica visión zómbica de The Bone Temple, y de Trainspotting que fue un shock social y visual, y que ya veremos adonde nos lleva próximamente… Igual que Mr. Ritchie, se ha movido en el submundo del  Young Sherlock, pendiente, y nos indica In the Grey, claro, con Henry Cavill y Jake Gyllenhaal. Viva la Madness y Wife and Dog con Cumberbath y Anthony Hopkins, y en ambas junto a Rosamund Pike de protagonista. Y es que este Guy, hizo Lock&Stock, anduvo entre Cerdos y Diamantes… vio a Sherlock más movido y mayor… y ha iniciado el universo de U.N.C.L.E. y la estirpe de The Gentleman… Queda todo, conio, en la Gran Bretaña…

En los 70 era la incipiente digitalización, enseñada como en las viejas películas de James Bond o Supermán, en The Continental, fósforo verde incluido… y la utilización habitual de los medios y los móviles en cada momento de la vida de los Harrison, etc… ya son como un apéndice de todos nosotros, digo los aparatitos, coño. NO la violencia… bueno, también… pues cada vez corre más sangre por nuestros barrios.

Y ya puestos, en un último giro del guión… indicaremos que Colin Woodell hará Pig Village de Lee Sang-yong, con el actor de Fuerza Bruta y El Gangster, el Policía y el Diablo, inconfundible rostro de Ma Dong-seok. Un hermano en serie, Ben Robson – inolvidable en la saga televisiva de la original australiana Animal Kingdom -,  se ha detenido en los negocios de la interpretación un poco… Y Peter Green, agraciado por Tarantino en su Pulp Fiction y, desgraciado por accidente, con una bala siniestra en un hotel de Manhattan, bajo del cielo continental.

De los hermanos raritos… casi nada se supo, solamente, una anécdota de ella, funcionando como a actriz movible en Malango, recuerdas, verdad. Eso es todo por ahora, ya vendrán periodos entre guerras, e inmortales personajes, DD´s y Dooms, monstruos, castigadores y linternas… para enfocar a esos de los móviles… en el cine. Síiiiii, joer.

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