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viernes, 5 de junio de 2026

Ted Lasso. Believe in Balls.

 


Hoy no os voy a contar ningún cuento… os voy a hablar de verdad…

Desde la ciudad de Texas, o un pueblo adyacente de nacimiento, nos llega este individuo deportivo, curioso, hiperactivo, detallista… y tal vez, cabal en sus momentos calmados...

Pero, ¿qué es Ted Lasso, sino una Odisea…?

Por lo tanto, ese entrenador en prácticas – para alguna -, más allá, un comandante. Un jefe con todas las letras, ¡puñetas! Un tipo que se involucra en mil batallas, para contener todas las fuerzas a su alrededor y dirigirlas hacia un fin. Es un navegante que se lanzó a una aventura, una epopeya que no tenía margen de error, y que efectivamente, pudiera acabar en un tremendo y sonado fracaso… O en una gloriosa victoria, a lomos de un esbelto caballo.

Para el trayecto, a bordo de una máquina de guerra, y paz… un discurso para abrir los corazones británicos, si alguna vez, los hubo… y llamar al pasado como si fuera un Christopher Nolan envuelto en las tinieblas – de la jefa -, pero con una gran claridad. Un convencimiento brillante… Porque, el pregona la creencia en uno mismo, en un grupo, en un ejército… no sé si en el amor, veremos…

El cree, y su función principal es rodearse de un auténtico equipo de creyentes, que mantendrá a bordo de la misión, con sus palabras. En este viaje épico, deberá enfrentar las propias trabas de su condición particular, su procedencia y sus desvaríos amorosos. Familiares… Para alcanzar su meta futura, no una victoria quizás, necesita de un lugarteniente, al que respeta sus extravagancias, sus contradictorias opiniones o su ligue cabalístico, que incluye el ataque a la reina. Además se apoya en un particular escudero, exiguo, rotundo, despistado a veces, simpático a la vista, gruñón cuando es menester, que podría haber sido nombrado como Sancho Panza.

Son hombres de raza, y raciales a la vez, que con cálculos matemáticos y tratamientos psicológicos, forman un pentágono, apoyado en las caderas de una gran mujer. Sí, siempre hay una. Y es un amor muy dulce… en el fondo, sobre todo.

Para ello, este programa se basa en propuestas que entroncan con la realidad, con su realidad y la de otros próximos, puede que nosotros… más, a partir de su conocimiento analítico de la vida, más que del juego como diría aquel… transforma al anónimo en cabeza pensante, y al mediático en mediocre, familiarmente reconocido. Y esto es el júrgol, amigos, viajeros… una travesía, por el desierto o por un océano de sensaciones, como vienen y van como golpes de olas, y algunas te sacuden pero bien… ¡Puñetas!

Grandes hazañas, dramáticas o románticas, nos esperan… quién lo iba a imaginar en una guerra mediática, en una batalla inmoral con los dioses, que están sentados allí arriba, y como en un circo romano, piden sangre o que te vayas a hacer… puñetas. Vaya aventura euclídea, paralelepípeda, triangular con un pase de menos, o de más… entre personajes heroicos, y algunos otros, no tanto, tal vez, metafísicos o humildes como los obreros más físicos.

Observaremos sus rutinas y sus órdenes, para combatir en un camino plagado de infortunios, de refriegas pendencieras, resortes éticos que funcionan como Caballos de Troya, sirenas que atraen a los más valiosos, o los llevan a los infiernos abisales… cantos de sirena, sociológicos, jaques a reinas abandonadas, que buscan el empoderamiento en una venganza, grabada a fuego en las botas, o en sus tacones… Y distintos monstruos que nos visitarán, intentado con sus fauces mugrientas, devorar a los taimados y los inocentes… ¡Ñam, otro pastelito!

Y por supuesto, guerreros… ¡claro! Necesarios en cualquier conquista que se precie, o salvación en otra ocasión más crítica. Por eso, no. ¡No os abandonéis jamás! ¡No dejéis todo en el aire! Pueden subestimar el dinero y las riquezas ocultas de los multimillonarios… incluso a la Familia, en una escapada profesional… pero no, no puedes, no debes…

Aunque tras el alejamiento de ésa, tú Ítaca, o las arenas ardientes de Texas, puedas perderla y extraviarte sin remisión. A falta de un arco y un carcaj con certera flechas, incluidas las del amor… sólo tienes que apuntar por hoy, y vislumbrar un objetivo… un nuevo capítulo. Y aún te quedan unos cuántos, por ver y cumplir… Mientras puedes contemplar aquella historia interpretada por un genio como Ralph Fiennes, en su magnífica versión retórica y menos cinematográfica, de El Regreso.

Ya que de nada valdría un líder, que mediáticamente, se beneficia de una casta… algo descastada. Pues, en la tradición helénica, siempre se trata de la misma batalla con uno mismo, y salir a flote de todas las fatalidades mundanas y divinas, inclusive las meteorológicas, para no hundirte en el mayor de los barreños repletos de icebergs perdidos… Qué no es la derrota física la que más duele, sino la personal y mental, de la que es difícil saber gobernar en la dirección adecuada… Cuando los cantos te mandan para otro lado, cuando los recuerdos muerden en el corazón… Tu verdadera nave interior.

La defensa no es tan férrea como suponían, las fuerzas se desgastan con los años de batalla, las palabras van perdiendo el sentido… Desde el origen de los tiempos, muchos barcos naufragaron en islas remotas, se hundieron en aguas oscuras y frías, muchos hombres fallecieron ahogados en la inmensidad, sólo iluminados por estrellas allí arriba… Otros devorados por bocas sucias, e impías, que pronunciaron ruidos en lugar de eficaces convicciones… y las ideas chocaron con la necesidad, como las partículas se estrellan en un acelerador de partículas, unos para arriba y otros hacia abajo… como siempre.

Como dos equipos se enfrentan en el terreno de juego, metáfora de Ulises, y Paris, del rapto de Helena, que viste como Spice y del talón endeble de Aquiles, que cambie la posible escabechina, establecida de antemano… y antepie… en una especie de maldita gloria. Efímera, como un soplo en las velas del tiempo. Y ahí estás… otra vez… en el filo del abismo, columpiándote como una flecha sin brazo que la sostenga, dentro de un recipiente de residuos. Pero recuerda, lo importante es el viaje, la creencia… y completarse uno mismo.

El grupo imbatible se puede desmembrar, ser devorado por Polifemos de un solo ojo, que mira siempre al mismo lado… pero la reina tiene su poder intacto. Es rica en diversas vertientes, y tú Odiseo, o cualquier Homero que se precie de contar tu historia… debes entender que lo importante, a veces, es la vuelta a casa.

Sí, señores y señoras, no es la rica Premier… sino la magia de lo contado, de las series bien estructuradas, aunque se trate de divos, cubiertos de oro y alhajas, en tierras rivales, en campos de juego como campanarios, con píldoras que recuerdan relatos de J.K. Rowling y aventuras enriquecedoras de magos, y Ted Lasso, es tejano, no de “Tebas”, así que podría tratarse del mismísimo enemigo en las puertas. Un Odiseo, odiado, que encontró su liderazgo, fuera en el campo, y lo más importante, en el interior.

¿De un vestuario? Eh, otra vez las prácticas… Así sea. Es Fútbol sí, pero no es una Tediosa franquicia… es la vida. Repleta de esas cosas habituales que te llaman, si bien transcurren entre ricachones… Incluso, con sentencias que te pueden llevar a ser una mejor persona.

Se trata, de batallas a un alto nivel sin duda, y sin embargo, cercanas, valdrían como modelos de nuestras tristes y míseras, humildes vidas. Esto es Ted Lasso, y sin embargo, te quiero… No como Odiseo a Penélope, y viceversa, sino como una aventura en la vida de un espectador de odiseas.

Tú como él, no sois ni tenéis en común, nada, ¡es posible! Como los políticos, ni siquiera servís para subsistir con grandes emolumentos en la cartera, supuestos profesionales ideológicos, a servicio del público… Más bien, eres como un astronauta, o el Eternauta que sobrevive pues persigue una causa personal, un fin. Ser o no ser… o poder ser… querido.

Reencontrarte con ellos, y ella… No la Victoria. No la otra… sino dar la vuelta al mundo conocido, como John Wayne en su grandeza, lanzar una mirada animosa hacia el horizonte de la humildad… y seguir su camino. This is the Way, amigos, Grogus y viajeros de cualquier color… Regresaré, o como diría aquel en sajón… To be Continued!

 


domingo, 17 de mayo de 2026

Daredevil, Born Again. Season II

 

Mira que hemos, estilizado y romantizado hasta límites abisles, a todos esos individuos que se paseaban por las calles, con un revólver en mano. Dispuestos a defender los negocios ílicitos, de las instituciones legales, o no tanto... Una pistola o una metralleta de mano, se incorporaron a los arsenales, de bandas infranquieables com. La Mafia, Cosa Nostra o el Hampa, en su vertiente de corporación americana, y de ahí a los más actuales cárteles. 

De los más o menos silenciosos, a los que hacen demasiado ruido en las sociedaes, se compionína por todos esos personajes marginales, débiles de espíritu o mentes privilegiadas, para doblegarse a las oblgaciones de sus jefes... Los Padrinos. Y cuya imagen como solucionadores de problemas en la Familia, se han instalado como gobernantes contemporáneos de nuestras ciudades y memoria.

Según parece hasta el mismo Orson Welles decía que “los gánsteres con clase son una invención de Hollywood”… Y desde esta época más clásica, su imagen llegó a trasladarse al ciudadano común, como una especie de antihéroes arquetípicos e indomables. Quizá porque utilizaban todos esos resortes ocultos de la política corrupta, dentro una comunidad vanzalizada o consumida por sus adicciones. Y al fin adquirir el éxito económico, notoriedad a través de sobornos variopintos y escalables, con pago de diferentes causas sociales, para el blanqueo social o salir en cabecera de páginas de sucesos. O incluso, los partidos con diversas ideologías, e incluso, las instituciones religiosas... Sí, os parece, encended la media...

Sin embargo uno de estos personajes, ha ido tomando una relevancia histórica en el sentido estético y argumental de las películas hollywoodienses y es, sin lugar a duda, el de “el solucionador”. El hombre misterioso bajo las sombras problemáticas...Un ser metódico, precavido, puede que universitario e inteligente, a veces hasta educado, y especialmente calculador. Un tipo al margen de la consanguinidad del resto de la banda, al cual todos ponemos el retrato de un Harvey Keitel como “el Sr. Lobo” para la mítica película Pulp Fiction. ¡Qué espectáculo fue visionar este filme, al igual que lo había sido un par de años antes, el de la incombustible, no por el fuego, Reservoir Dogs? Con aquel que desempeñaba su labor, con extraños bailes... ya en los cielos... Don Michael Mardsen.

Un reloj de precisión, tic-tac, se nos hace tarde, aprieta tu cul... y tras el baño, los restos en el escai y una conversación a cuatro paredes charlatanas, que se quedan en la historia de la meca del séptimo, lo admiramos junto con Samuel L. Jackson, John Travolta y el director Quentin Tarantino. Y sin succionar claro, excepto café, que es menos engorroso. Inolvidable secuencia incombustible del género.

Pero anteriormente al desparrame verbal, y cerebral, otros acometieron tan aséptica labor, en pos de la glorificación del trabajo sucio, pero medido y limpiado hasta el último germen o desecho… en ocasiones, sin salpicarse directamente en dichos asuntos, tan pringosos. Ahí hemos tenido, pulcros y refinados abogados como Robert Duvall, que aún de mayor categoría y galones universitarios, lograra ser el Consejero de Marlon Brando en El Padrino, como el verdadero Padre Padrone de los negocios ilegales – recordando la notable películas de los Hermanos Taviani – en vidas paralelas.

Aunque Mr. Jules consiguió el rol en la medianía divertida Cleaner, tras inalcanzables que alcanzaron la meta… de esta inmortalidad, casi romántica aunque se trate de un confidente como Frank Murray Abraham en Scarface… o elegante como Tom Hanks en Road to Perdition de Sam Mendes, Robert De Niro en The Irishman de Martin Scorsese, el “fixer” pragmático Mike Ehrmantraut de Breaking Bad de la mano de un increíble Jonathan Banks y el tramposo abogado interpretado por el no menos especial, Bob Odenkirk, también enBetter Call Saul. Así como grabado en sus parcas palabra, descubrimos recientemente al resuelto, último negociador Harry Da Souza de Tom Hardy. Resistente personaje, de la serie comentada hace poco en esta sección, Mobland… que le da ¡un nuevo empujón al gremio! Como todos aquellos anónimos que están a servicio secreto dentro del Hotel Continental para otro Winston, el Scott gerente. 

Pero, siempre quedará en recuerdo lustroso, la referencia de Winston Wolfe.

Siempre hay un Ray Donovan, casi nació para ello, el Tom Reagan de Gabriel Byrne es un tipo precavido, muchas veces de hombres en peligro de k-put, en Muerte entre las Flores de los Hermanos Coen. El qu see sacrifica en redención, con una mística casi ascética, revolucionaria contra el poder y sobre el amor; en cambio Henry Hill de The Goodfellas, o Ray Liotta d.e.p., podría haber sido uno de ellos, pero ascendió de categoría y se condenará violentamente en familia, con su mezcla de sangre irlandesa e italiana. Es una forma de implicación judicial, a una paralela línea testifical del caos, contradictoria y mortífera. Y en la actualidad más curenta aún, al sentido apocalíptico de los cómics, tipificada con manchas sanguinolentas, difícilmente borradas por un Kingpin bestial en primera fila. Su figura residual, transita en  la segunda temporada de la serie de Marvel para Disney+,  con el actor Arty Foushan (Carnival Row, House of Dragon) para Daredevil Born Again.

Veremos si éste… estará condenado en el futuro, III. No se vayan todavía, amigos, aún quedan balas... y muchas más. He he.

Mientras esperamos a… Guy Ritchie…

Ya ha dicho el director británico, que en Paramount+ está todo dispuesto para acoger las nuevas tramas internas de Mobland y los proximos movimientos de Tom Hardy, preparados para lanzarse al negocio internacional europeo… aunque deberemos esperar los, aprendices de solucionador, hasta finales de este año, para desviar la inoculación de esta venganza. Sí, nos lo permiten... por alguna temprada más... ¡o no!

En Daredevil, se amplifica la Tierra de Mafiosos – que se ve centrada en aquella década de finales de los 80, en plena plaga de bandas callejeras y tráfico de drogas, volviendo a renacer en la actualidad de nuestros guetos, con toque moderno. Así mismo, nos arrastran o caen otras resurrecciones, a parte de la supuesta conjura del Diablo Rojo contra Wilson Fisk como método de combatir el crimen, en callses o juzgados...,  Y será la vuelta a los ruedos podridos de Matthew Lillard como imagen de un gobierno tendencioso y multidisciplinar, el conocido Tony Dalton como Duquesne, Michael Gandolfini, Wilson Bethel en otra mirada licenciosa de Bullseye, Kristen Ritter desempolvando la vida de Jessica Jones, Bastian Cooper o la musa ex-soviética Margarita Levieva, opuesta a la nueva recaída amorosa de Deborah Ann Woll. 

Y claro está, Charlie Cox.

Me he dejado a alguno, porque es impronunciable para la gente de New York, cerca del Hell´s Kitchen… Qué no significa que no pueden ver, como el ciego del bastón retráctil, sino que no quieren sentir, lo de él. Más, todo lo que renace… y vuelve a sentir… no tiene porqué ser consistente en todos sus puntos. Ni alcanzar el mismo rendimiento que, la acción de un John Wick, o su jefe, u otros justicieros, o no girando alrededor de Marvel… 

Sí, me estoy refiriendo a ese que todos pensáis… y que justifica la violencia, a expensas de la vuelta del mundo Ritchie. Y, ¿por qué pasa esto, whatsup this shit…? Pues porque otros elementos estarían alienados en el proceso de reconstrucción, o huelen a sucedáneos de prometeos que se transforman en otra cosa… Y eso ya veremos, si funciona.

Un ser de doble cara, no la del _Dc, sino el de la Calavera en su pecho, que parece un muerto en vida, transitando por el psado, con un futuro que significa una vuelta a un día de violencia... extrema. Tal vez, un antihéroe, que necesita el sopesado reposo del guerrero... tras la última gota de sangre.

La Traumática comparación…

Aquella primera aparición de la doble D, en res temporadas, fue una bocanada de aire fresco para los superhéroes en la televisión. Que se alargaría, con los alaridos guturales de https://cinecomio.blogspot.com/2018/09/the-punisher-season-i.htmlThe Punisher, en un enfrentamiento salvaje, frente al espejo. Dos tipos rquetifinos, dos tipos medio chiflaos... para haberse matao.

Los episodios tenían una estructura homogénea y la ficción no decaía en interés, ante la nueva propuesta de Marvel… En cambio, lo peor que puede hacer una serie es volverse intermitente, con personajes no justificados e intranscendentes, que traicionan a la memoria. Y de esa, Marvel con Frank Miller, tiene mucha.

Pero aquel Born Again, monumental, visceral y oscuro, junto a David Mazzuchelli de los cómics, reactivaría al Diablo en la manzana podrida y a su antiguo enemigo The Kingpin, le envolvió en un halo de perniciosa institucionalidad. Muy poco reglamentaria, como némesis casi arquitectónica en su cuerpo. 

Más bien, de personalidad monstruosa como ocurriera en los casos contra Spiderman, aunque mucho menos sartcástico que el Lex Luthor del inolvidable Gene Hackman, d.e.p., y del que se olvidan algunas páginas de comentarios, no sé porqué, la verdad... Así mismo, veremos una vuelta a esa ciudad de New York acosada por las arcaicas amenazas, de la mano de un nuevo director y el sentido arácnido de Tom Holland, respondiendo a las señales de Zendaya y Sadie Sink tras las de Stranger Things, y con Jon Bernthal completando el círuculo… bueno ya hablaremos… trío calavera.

La historia, es que… parece alargada, veremos si funciona igualmente… y no tanto como el trapecio con el que se solía columpiar entre los inmuebles de la Gran Manzana, territorio descomunal y arácnido - como si se tratase de un gran personaje siempre presente-, sino dentro de esta llamada Fase 5 indeterminada, del Marvel-Disney que no acaba de arrancar del todo. Creo.

Y hasta aquí, se puede leer con máscara... porque todos están esperando al gran Doctor Muerte... qué era cómo más lo conocíamos entonces. Monarca de una Latveria, que sonaba a seres ancestrales junto a los Cárpatos de otras épòcas... cerca del lunático combate con el Cráneo Rojo... Ahí, os lanzo una idea... ¡eh, pensantes! Doom, doom, doom..

Pero no importa… porque llevo torta.

Cada guión, cada historia interna, tendrá una opinión... Semejante al cómo y motivo, en el momento de una elección presidencial o alcaldable, que elige a un rostro presidencial, para una ciudad, para un club… Qué sería crucial, o ni siquiera oportunamente registrable, cuando se trata de una voz, me refiero a la opinión anónima... pero sin voto como participante censado o socio del mismo... 

Y por lo tanto, nos moveríamos de nuevo, en una coyuntura infernal donde se desatan extrañas fuerza, donde las palabras no tienen consistencia, como en una segunda temporada de la serie Born Again. Sí, se ha resentido en ese aspecto… y… Existe algo más, que no acaba de resolverse… no sé. 

La emoción se ve entrecortada por demasiadas tramas, vericuetos sin trascendencia, ideados en esta época, limitados por unos diálogos que suenan repetitivos, condenados al ostracismos... y personajes que no deberían tener ese peso en la serie. Lógicamente, no me refiero al Kingpin, que es un superpesado e imbatible, mal abierto en canal...

Así mismo, porque realiza una propuesta combinada en la secuencia de acciones, que recuerdan a otros películas de éxito… y aquí, como que no funcionan. Para que se me entienda, el único que da color al inmundo enfrentamiento judicial de Daredevil en este renacimiento, es Wilson Fisk. Es, con su facha de gángster impoluto, de poder absoluto, salvo la sangre con la que se enfanga en luchas directas… y esa última postal, enfrentándose a las olas del mar…

Mucho de lo que ocurre, en la segunda temporada del Dan Defensor castellanizado - en la era de la oscura personalida de Jessica Jones, Los Defenders desatinados en serie y el amor nítido de Luke Cage... es tenue y borroso, como una pesadilla de recuerdos que nos vuelven a visitar, y que se sienten algo distorsionada. 

Por eso, escojo el camino de la violencia directa… que, al menos, no te engaña, y ahí el personaje de Vincent D´Onofrio es el Rey. Y ha llegado el momento de las tortas… 

Si bien, no me refiero a que aparezca por aquí una Cosa de los últimos 4 Fantásticos en proceso de recuperación milagrosa, ni tampoco el Hulk, que sí saldrá en Spiderman Brand New Day, y no en rojo… Sino, del capítulo especial en el que revivimos la pesadillas psicológica, de un individuo marginado como Frank Castle, en The Punisher One Last Kill, en efecto destructivo-salvador.

Donde antes de la última, hay otras muchas muertes correlativas, grupales, sicarias, punzantes y … sanguinolentas. Al estilo disfuncional de Lorne Salvo, que pudo ser un buen solucionador en otras épocas, o el psicópata liquidador de Anton Chigurg de No Country for Old Men. Sí es cierto que para The Punisher en este momento, más que pasión por la sangre y la psicopatía, dejando a los monstruos reales que dan más pavor, tratándose de una reaparición fantasmal, que la haga volver a sentir… una historia de violencia. Un día de furia.

Es la reinvención, de un individuo que lo ha perdido todo, y no le importa sin vivir o morir… o enfrentarse a una araña. Vigilante y Defensor, antes don Nadie. Del que fuera un espectro… y ahora podría convertirse en héroe. Ya, no en las sombras. Puede que Peter Parker, esté ahí para echarle una manos, con red.

… Hasta la Bomba Nuclear.

Este renacimiento de Daredevil en Tv, no significa lo mismo que en la novela gráfica, pues posee sus propios condimentos, que la alejan un tanto de la comparativa con un posible redentor, o ser Superior.

Tampoco significa una raíz etimológica con aquel sufrimiento, ni las extremadas relaciones personales que padeció… hasta que la deriva del lado existencial se unió al carácter religioso del personaje. Qué, curiosamente, cogió la imagen de un diablo rojo, o ángel caído… Todos reconocemos en la novela, antiguos episodios bíblicos, así como las personalidades cambiantes de sus principales protagonistas, y aquí, en la anteriormente denominada catódica por los rayos, de desvanecen como las llamas de sus episodios sensoriales y transcendentales.

Donde más te conecta la serie, es la sensación de vulnerabilidad del pueblo ante los políticos, ¡qué comprobamos a diario! Que, no tendría nada que ver, con los pringosos fragmentos en las redes sociales y las opiniones de anónimos, saliendo en la serie como un pegamento, que no funciona… Ni siquiera esa traslación burladora de Mr. Fisk.

En el dolor marginal, echamos de menos la imagen de la moderna María Magdalena, que sería Karen Page, una página que se ha transmitido mal y que ya no creemos demasiado, personalmente. Que, irían más en el sentido woke de esta nueva Disney de los superhéroes, alejándose radicalmente de aquel mensaje en negrita de Mr. Miller: “Un hombre -yo especificaría pobre diablo-, sin esperanza, es un hombre sin miedo”. A lo John Doe, justiciero… A lo Frank Castle, en la supervivencia.

El Kingpin es el menos transmutado… y por ello aceptado como caricatura, como un sociópata inadaptado, lejos de la palabrería y la opinión sesgada, capaz de comportarse como esposo-amante, traicionado, perverso… la imagen del antiguo Nerón. Y para el futuro, como el ejército ha fracasado, contaminando la superficie del mundo revolucionario, con una ideología emparentada a la corrupción mafiosa… la única forma alcanzar la venganza, será… la ayuda antropomórfica de una súper arma, la de un súper soldado.

No importa, veremos hacia donde nos dirigimos, no importa la desnaturalizada posición de Bullseye, ni el efecto White Tiger o el Muse, en género, ni la destrucción de aquellos más humanos, sin un camino claro en el horizonte… lo importante es el contraste bicolor de ese punto de mira. El enfrentamiento directo entre Dc y Marvel, con estos dos personajes similares y dispares, entre el blanco y negro de sus indumentarias… El Kingpin, y el Pingüino.

Con el tiempo, y Frank Miller, y el pensamiento de una sociedad cada vez más radicalizada y traumatizada por el terror en sus calles violentas… se echa de menos, un poco de ese humor inocente, de las series sesenteras  sobre The Batman o del punto de vista adaptado por el mismo Tim Burton, que mezcla lo oscuro y la diversión cómica. Donde encontrábamos el blanco y negro, el rojo y el morado, el azul y el verde, el humor amarillo… las dos caras del entretenimiento, en definitiva.

Tal vez por ello… Frank Castle y su emblema en el pecho, sea el lado opuesto a la personalidad de Matt Murdock. Por eso, esencialmente, la interpretación visceral y susurrada de Jon Bernthal, te convence en su lucha interna, y los desvíos de esta sociedad condenada.

Es decir, por estas cosas… buscando el color… a lo mejor la mayoría, está buscando el verde de Mandalorian y Grogu… la máscara plateada con capa verdosa igualmente de Victor Von Doom… o coloridos vaivenes de un hombre araña desconocido, con o contra Punisher, y dando mamporros a Lápida y Escorpión… y tendremos a ¿SpiderWoman?

 Si alguien se podía pensar que me iba a olvidad del maestro John Huston, y de Jack Nicholson en El Honor de los Prizzi... entre el honor y el loco amor.

Hay algo con los villanos en traje, y los bastones... ¿verdad, Gene? 

https://youtube.com/shorts/8qVeybCSU0w?is=TEocQgb0Omz0wuYV

miércoles, 6 de mayo de 2026

The Continental: from the World of John Wick.

 


Hace millones de lustros, la Tierra… estaba conformada por océanos únicos e inabarcables… que orillaban en una magna masa firme. Un Continente solitario que denominamos Pangea… Donde el Sol nacía y tardaba en ocultarse casi un día completo, por su lado opuesto.

Este Continente, por consiguiente… Es un lugar estructurado, dramático a veces, que no hermético… Donde las reglas no cambian las historias con demasiada frecuencia, sino a un ritmo sincronizado. Pero los efectos se circunscriben a los movimientos en sus tiempos determinados, variando sus consecuencias en las diferentes piezas.

Sobre todo, desde arriba, cuando se encendía esa luz parpadeante, colorada enviando una señal de peligro… a todos los trabajadores con doble vía, visitantes y residentes. Incluso por encima de, el director de la saga Chad Stahelski, algo disconforme con el resultado en serie.

Así, nos mostraron en 2023 – ya hace unos añitos, que no siento por los comentarios deformantes -, los cimientos de este Hotel Continental regido por Mr. Winston, y siendo manipulados significativamente por aquel alcance sorpresivo, que lograse la venganza perruna de John Wick. Por otro lado, surgido de la resurrección para la acción cinematográfica de Mr. Keanu Reeves.

Todo este mundo que vive del cómic, como del cine de acción oriental y según Mr. Stahelski de Sergio Leone… of course, de Tarantino también pudiera ser… debe su éxito a la acuñación restringida en una isla de toda esta catarsis mediática, húmeda y violenta… Pienso que revalorizándose.

Baba Yaga… y el Hotel de Cazadores.

Wick es la Mamá Yaga de los cánidos, con katana y pistola automática. En un check-in, se inicia su condición de anónimo habitual… como aquellos sospechosos, tiene su comienzo en un constante tiroteo y sus respuestas adecuada en sesiones de acrobacias medidas. Y sangre, por ende, y vísceras desentrañadas, y explosiones internas por doquier…

Y todos acaban, sus compañeros digo, no tan amigos habitualmente, sospechosamente, violentamente… en el citado The Continental, porque es una ábside de su universo. Gracias a una pieza dorada, plasmada de aquella máquina infernal que aquí es como la imprenta de la Biblia sagrada… ¡Vamos, lo divino! Y que trae pestes, plagas… y algún infierno.

Mientras todos la buscan, te puedes instalar en una de sus reservadas habitaciones, y esperar… quizá, una visita inesperada… quizá una comunicación que viene a presión. Pues la recompensa suele estar a la orden de la dificultad para abordarla, un reto caído del cielo… y entonces, el check-out, puede que ya no dependa de ti, sino de los ecos que sonarán alrededor de tu cuerpo…  ¡sin vida!

Es la era en este Nueva York de los setenta, de los cazadores, cazados. Al son de estallidos, de bombas o huesos propios, saltando a ritmo de Palomitas de Maíz, o a través de los labios infantiles de Ozzy Osbourne a lomos de sus Black Sabbath y la mítica mano de Tony Iommi a cuatro. Es sus estancias todo está cuadriculado, circulando a lo ancho, y de arriba abajo, como un cubo de Rubik que debiéramos cuadrar, porque la historia se escribe sola. Y resulta divertida, para ver cómo se acoplan todas las piezas, y se caen las máscaras.

Y en este “pacífico” espacio, exquisito, moderno en imágenes y clásico a la vez, las estrellas sangrantes, marcan los pasos de los asesinos del thriller violento norteamericano, y algún británico por ahí… Como los fucking Peaky Blinders, cuyo Inmortal Man, han dejado una huella imborrable en el panorama de las series de asesinos a sueldo y gánsteres con denominación de origen. Y cuyo círculo se ha cerrado brillantemente, en una mueca a la eternidad de sus emisiones a la pantalla grande, eso sí, entre un baile de cerdos y nazis.

Los Inquilinos… no duermen.

Mel Gibson no podía hacerlo en aquella Payback grisácea, con salsa de violencia rojiza, en su salida apocalíptica de la etapa de Mad Max. Ha significado una vuelta, un terremoto Continental a sus comienzos, bajo la línea de la flotación de los sicarios y mercenarios, pagados a tocateja.

Y en un mal entendido, sus pasos danzantes – de John Wick me refiero -, van a velocidad más rápida aún que en Matrix, viajando a través de una saga, que empieza sorprendiendo, rematando en la segunda y tercera, y con una cuarta que te va dejando agotado… y la quinta que suena por ahí… marcando el camino de una nueva forma de acción coreografiada, y tiros de todas las opciones posibles, incluida la distancia chic to chic.

Conocemos el caso, igualmente, de Ray Mckinnon, un rostro que ha tenido vaivenes y viajes con los mitos, en Oh Brother!, se las vio al lado del Mud, segunda versión con Mr. McConaughey – ya sabe el caso de su increíble serie con Woody, y los True Detective… se rumorea que podrían volver un día de estos, ojalá… -, y que al final, llega a esta otra etapa televisiva, que comparte con la magistral Dopesick.

Mas, ya han transcurrido 4 más casi 14 años, y una Bailarina con acento hispano, De Armas de tomar – y por ende, igualmente, me ha agotado en su danza-, aunque se reconoce que el cambio de sexo le da otra dimensión o línea, y también tiene ese componente sorpresa, que es… el uno para todas. Y en The Continental, haberlas, hay por diversas y contundentes, maneras, hermanas siniestras, policías con un pasado, heroínas orientales a lo Vietcom, jefas desfiguradas, sistas del kung-fú… y enamoradas del retiro vacacional o botánico. Y de esa Ballerina, me recuerdo de la joven aprendiz, de León El Profesional, y otras que vinieron después…

Estos clientes, siempre con el ojo abierto, por si las mosquitas… que zumban como una ensalada de tiros por aquí… En la Thunder Road de David Leith, se criaron hasta la llegada de Lionsgate, que hizo aumentar su volumen recaudatorio y las recompensas, que otros se lo gastarían en burdeles… y de los cortes sanguinolentos, que es otra firma de la serie. Como lo es significativamente, el duelo entre el bien representado por Colin Woodell y la maldad total de Mr. Gibson, perteneciente a aquellos dominantes en el cine, para la preparación de asaltos imposibles, payasos y atracadores de bancos. ¿O no… crees?

Pensabas que era todo… Mobland!



Esto no significa el fin de todo, debajo de la Mesa hay algo más, más viciado y maligno, si cabe, sí. Otro equipo acompasado con el poder, pero más mediático por supuesto, porque se dedica a los grandes negocios que vimos en series como la gran Sucesión. También marcada, en su lado más oculto, por todos esos mercenarios, que viven a espaldas de sus propias vidas, esto es, familias.

Si Don Giovanni decía que los nombres propios sirven para diferentes maestros, pero qué “a cada cual le llegará tarde o temprano, su San Martín, y no por su maestría supuesta, sino por los méritos acumulados en su currículum…”. Y en la serie Mobland, hay un montón… como partes amontonadas de cuerpos…

Los Hitman, denominan en otros lares, son los que apuntan con el dedo de los jefes que les pagan, como el del director sepultado de aquella From Hell, que no mencionará ahora, pues estoy del lado de Guy Ritchie – otro que tal baila… con la muerte -, en Tierra de Mafiosos.

Hemos pasado de ultraviolencia, a la mala baba, creada por Ronan Bennet (The Day of the Jackal, Public Enemies), con el imperturbable siempre Tom Hardy, y un desconocido casi Pierce Brosnan tras aquellos agentes del pretérito. Y Paddy Considine de la casa, más cercano a los códigos de lealtad clásicos y que vino del lado del Niño 44 hasta los fucking Peaky Blinders, y su hijo viciosos, Anson Boon de los típicos brittish con Pistol… rematados todos, con la mismísima Helen Mirren. En el oremus, del cinismo, mítica.

Bueno, vamos a ver y a sopesar, tranquilamente, pues Mr. Hardy ya tiene una edad y un impacto, en Bikeriders, los fucking PB, como Capone, en la serie espléndida Taboo, por doble partida en Legend, la otra cara de Mel en Mad Max, ese Niño 44 como en Locke, fue Bane, conio… palabra que muta el fuck, aquí por doquier… coño por aquí y por allá… Sin ley, Warrior, Origen y El Topo, casi ná. Y por algo estuvo en RockandRolla, y una parte aún, poco conocida en Black Hawk Down y Band of Brothers. Su carrera, como su trabajo con ojo avizor en Mobland, es así de movida, y amenaza con volver al infierno seco de Mad Max, oleremos.

Bueno, este es un típico ejemplo de guerra entre familias enfrentadas, por quítame de ahí esos despojos… qué no, qué es mi hijo, conio, hijo de p… mientras el hombre tranquilo, parece uno de aquellos inmortales, que no cae de ninguna de las maneras, porque conoce el percal. Pues mira, que él estuvo con el Joker a las cachas y por tanto de los tebeos, con ese deje a lo Winston, para conocer lo que se cuece. Aunque aquí, la primera bailarina es la Helen, que está ahí, hurgando en el ojo. Y echando, luego vinagre, para que escueza más. Genial!

La otra Bailarina, se desangra un poco hacia el final, ya por el cansancio de tanto trote y tantos movimientos acompasados… Sin embargo, en los pocos capítulos de su serie en el Continental, se divierte uno, a cada paso y con ese final enloquecido a ritmos de rock, y palomitas. O en esta serie Mobland de Paramount + para la MTV Enterteiment, con otras músicas más pandilleras y limítrofes, mueve a los Harrigan a una trasmisión por capítulos, del que el espectador no sabe a qué atenerse, pues todo está en la cuerda floja, y los personajes son, como el fentanilo, qué imagino, los convertiría en un jinetes de un tío vivo, imparable.

Y eso que, Toby Jones, tarde en aparecer un poco, pero capital en la lucha de las cloacas… cuando Geoff Bell de los Stevenson, se dibuja como un rostro, incomparable e incólume, dando la cara de la otra moneda… es este caso, dorada, tirando a marrón oscuro. Muy, pero que muy oscuro, negro diría yo. Y venganza, rojo sierra… tejana.

Negocios… comunes, no.

Hay algo que rodea, a todo esto de lo que hemos contado… las grandes extensiones, por la campiña londinense, los bajos fondos que emparentan a las familias, en tramas que se embrollan al ritmo de viejas canciones, y nuevos tonos más violentos… el aire de los irlandeses típicos, con sus gorras o sus comportamientos, lenguaraces, los muelles de los Blinders, siniestros como los lujosos salones de otras casas, las guerras que acompañan, ya sea contra aquellos alemanes, o los que salieron del otro lado del Pacífico, los desechos y las balas… claro.

Así, habitualmente, hay recados y conseguidores de lo imposible, unos los mandan y otros, los certifican… y las balas hacen desaparecer hombres que parecían inmortalizados, en el horizonte, como fotos borradas por el tiempo, cuando no había redes… y sin decir esta bala es mía… aunque cada uno llevaba impreso el suyo, su nombre, en la vaina. Tras los locales de moda, las venganzas intercontinentales, y el cieno maloliente de las haciendas o los puertos bajeros. Y luego, Cilliam Murphy, que es como el suspiro de Tom Hardy.

Vivieron historias cínicas y violentas, desde el mundo apocalíptico de Danny Boyle en la magnífica visión zómbica de The Bone Temple, y de Trainspotting que fue un shock social y visual, y que ya veremos adonde nos lleva próximamente… Igual que Mr. Ritchie, se ha movido en el submundo del  Young Sherlock, pendiente, y nos indica In the Grey, claro, con Henry Cavill y Jake Gyllenhaal. Viva la Madness y Wife and Dog con Cumberbath y Anthony Hopkins, y en ambas junto a Rosamund Pike de protagonista. Y es que este Guy, hizo Lock&Stock, anduvo entre Cerdos y Diamantes… vio a Sherlock más movido y mayor… y ha iniciado el universo de U.N.C.L.E. y la estirpe de The Gentleman… Queda todo, conio, en la Gran Bretaña…

En los 70 era la incipiente digitalización, enseñada como en las viejas películas de James Bond o Supermán, en The Continental, fósforo verde incluido… y la utilización habitual de los medios y los móviles en cada momento de la vida de los Harrison, etc… ya son como un apéndice de todos nosotros, digo los aparatitos, coño. NO la violencia… bueno, también… pues cada vez corre más sangre por nuestros barrios.

Y ya puestos, en un último giro del guión… indicaremos que Colin Woodell hará Pig Village de Lee Sang-yong, con el actor de Fuerza Bruta y El Gangster, el Policía y el Diablo, inconfundible rostro de Ma Dong-seok. Un hermano en serie, Ben Robson – inolvidable en la saga televisiva de la original australiana Animal Kingdom -,  se ha detenido en los negocios de la interpretación un poco… Y Peter Green, agraciado por Tarantino en su Pulp Fiction y, desgraciado por accidente, con una bala siniestra en un hotel de Manhattan, bajo del cielo continental.

De los hermanos raritos… casi nada se supo, solamente, una anécdota de ella, funcionando como a actriz movible en Malango, recuerdas, verdad. Eso es todo por ahora, ya vendrán periodos entre guerras, e inmortales personajes, DD´s y Dooms, monstruos, castigadores y linternas… para enfocar a esos de los móviles… en el cine. Síiiiii, joer.

domingo, 26 de abril de 2026

It: Bienvenidos a Derry. Season I

 


Se dice que todo lo que sucede en Derry, cuando te alejas, se olvida… y que nada muere realmente dentro de él… Todo es transformación, entre la vida y la muerte, como en toda novela de Mr. King. Esto, comenzó en la figura de un abusador, un acosador de colegio, Henry Bowers, que hace unos años quedó desquiciado y manipulado por Eso, para convertirse en un ser más peligroso. De su mente devorada por las tinieblas, a  esa niebla mental que no para de crecer… se retroalimentó, la risa de un payaso. La danza macabra llegaría después...

El club de los Perdedores, fue la resistencia a la caida al abismo, y se reconoció indestructible ante las amenazas externas de aniquilación con el sarcasmo crudo. La risa de aquel que vino del recuerdo de un universo primigenio, como devorador de pecados humanos… Se fue sofocando en diversas apariciones, y a pesar de atacar en lo más profundo de las mentes… firzó a la unión de aquellos jóvenes, que dio descanso al 27 º año. Por lo que, a salvo a salvo… pudieran estar aproximadamente otros tantos, en adelante. 

No más... y ahora puede que menos porque la serie ha cambiado las condiciones del juego - reglas que serán objetivo de próximas reflexiones -, y de otros clubes en sucesión... Mientras de las alcantarillas, las carcajadas pasaron a carromatos, guiados por el pasado con chorreras, el conductor sería algo más siniestro que una cara pintada, pues confluye en un pretérito aún más nativo, apocalíptico y ceremonioso.

El cosmos iniciático, donde ese It, domina entre terror psicológico, hizo blanquear el pelo a Henry, y la piel a otros, apagados por la sustracción de la roja… o tirando a amoratada, como uno de sus episodios. Él, y las que sigan libres, serán prisioneras en Juniper-Hill, silenciadas por otros más indetectables, y en justificación por declaraciones culpatorias. Y otros, dentro del ámbito más woke que nos rodea, recordarán etapas de la historia de USA, en que el racismo se instaló en el día a día. De un lugar a otro, porque la violencia no tiene fin.

Y todo lo que pasaría, más daños, y años después en aquel despertar de El Resplandor y el ceño fruncido por Stephen en el rostro de Jack, culminó en el cine. El Nicholson de los escritores frustrados y kingnianos, se doctoró en el horror… Pero ese otro resplandor, no es el de la sonrisa maléfica del Payaso Bailarín, aunque tenga reparto en el miedo. Sino interpretado por Bill de los Skarsgärd, algo que entronca con otras historias del novelista de terror… menos solitarias, sin más, La Niebla, o la pandilla de chicos de Stan by Me.

Pennywise… is Alive! ¡Eso!

Todos esos monstruos, sobre todo los de la niñez, tarde o temprano, parece que acaban resucitando, volviendo del fondo de nuestras mentes y recuerdos guardados… Algunos vistos, tras la funda de las almohadas, o el guiño de nuestros ojos entreabiertos entre los dedos. Y faltaba de aquel libro de Mr. Stephen King, recordar cómo ocurrió toda aquella historia de la antigüedad, con niños de otra generación que eran los verdaderos protagonistas. Era una cadena de perdedores... o ¡no! Siempre hay uno, con poder para regresar.

Un ejército merodeador, con intenciones o acciones que recordaban a otros ejercicios militares - incluyendo a The Mist, o hasta los más blandos de ET el Extraterrestre -, manipula la realidad… Ahora que vuelve, el Steven Spielberg, a los viejos tiempos de las increíbles revelaciones, volveremos a creer en seres particulares… Pero bueno, eso, es otra historia de ciencia ficción. Y el ejército tratará de ocultarlo, de nuevo... He, he.

En este It: Welcome to Derry, del maestro de ceremonias Pennywise, existe un paralelismo trasladado a la actualidad más acuciante, que es la sangre de la inocencia... y los intentos por el olvido de ello. 

Pero en la pantalla, la aparición de este Cambiaformas risueño y sangriento, se remonta al Tim Curry de 1990, o más allá en la novela, a una hazaña infantil que se realizó sobre los años 60. Una matanza que le vendría genial al clown, en su misión de conquista tenebrosa del mundo. Bueno, dejémonos de rollos que ya sabemos, y observamo la traslación evidente, a la serie Stranger Things. Ya, menos tenebrosa que los hechos sanguinolentos de It, pero donde existía también, la guerra fría, todo ocurre en pueblo ficticio (Hawkins en Indiana), se mueven los militares entre la obscuridad social y la defensa de la nación, laboratorios al margen, hay una sala de cine... mejor, otro clásico de King... se cambia a una institución mental ya citada… 

Siempre en estas historias de terror, existe la energía que todo lo devora, sobre todo la luz como en Lovecraft, y esas sombras espectrales en lo profundo del alma o lo que sea, humana... raíces naturales se propagan, el pasado de los ancestros nos revisita, cambiaformas por doquier en seres deformes como the Thing... de otro mundo. Piedras o pilares que sustentan el mal, sirviendo de portales o entradas a  otros espacios, la sexualidad incipiente, la pérdida de la inocencia… Desde Neibolt Street y su música sesentera, a la de los ochenta del Upside Down.

Payasos duros, escalas mantenidas en pesadillas, juegos y la memoria adolescente, un avión que planea como reto, a un ser poderoso, un cuchillo o una espada, para acabar con el reino de Vecna o Penny, los inmortales.... Su poder es el control mental, lenguaje parco para aterrorizar al personal, una sonrisa diabólica, y sugestionar sus propios miedos – superpoderes en Derry, casi -, excepto el de Halorann que se irá al Overlook de Maine a las Montañas Rocosas… para avisar a Jack... Por último, fundamental, la fuerza de la unión, contra el Mal claro. Y por si no, caes aún, la música como hilo tranportador... a épocas.

Muere en Derry… qué es como morir en una novela.

Pero, pero… no. La resistencia, al filo de la hecatombe, es crucial para creer. Quizás, en la luz... No lo sé... ¿en qué piensa Stephen King?

Lo que ocurre aquí en Derry, es aún más oscuro y oculto, con una base en las antiguas creencias de deseperación y muerte. King creó un universo particular, diseñado en líneas rectas como una Torre Oscura, dond surgieron los primeros momentos de la Tierra, o algo así. 

Aún, no existía memoria. Y los llamados Fuegos Fatuos, kingnianos, se entretejían entre vómitos de una Tortuga, para construir el llamado, Otro Lado. Tal vez ese que aparece en arcaicos textos, sagrados de otras fes o religiones… Y el denominado en ellas, Dragón, demonios varios, se pulsó hacia la obscuridad de los tiempos, y nació con el impacto de un cometa venido de lejos, más Lovecratniano imposible, y quedó sepultado en las profundidades, esperando el despertar de la Humanidad… y la aparición del horror, en una mueca.

Luego la leyenda de guerreros antiguos, se sublevó por la masacre de inocentes, y programó su reclusión, marcada con esas piedras con leyendas, que mantenían el orden. Para con una Daga de condena, atarlo al Árbol esencial de tantos cuentos, cuentos de elfos y magia, en todas las culturas, más con los hercúleos 12 pilares, que serían barrotes indestructibles que detendrían al ente y su violencia.

En Stranger Things, murieron personajes, y en algún momento revivían en el recuerdo... Se detuvo la música del sintetizador (synthwave) al final, y es cambiado, Bienvenidos a Derry, es la voz soul, doo-wop y guitarras eléctricas del futuro. El cambio visual de los tiempos, lo utilizan los novelistas contemporáneos de éxito, lo creando un panorama musical de sus propios universos alternativos… luz y tinieblas, personajes en sus extremos, pueden ir o venir... moverse entre ambos mundos… y sNadie, se preguntará porqué, sí, o por qué no… Todo se acepta, pues  las expectativas son infinitas. Las ramificaciones, se enzarzan, y lo malo se puede invertir, y lo sano, pudrir... y palomitas de maíz, para mi sobri... ejem.

Ya basada en la ficción, o historias de fantasmas que se refrejan en cuadros históricos... que haberlos no sé si haylos, pero se habla en milenios… Siempre hubo en la letanía, poer el universo de JRR Martin al Tolkien, divididos y enfrentados. Al sensorial y psicológicamente enfermo, de los Hermanos Duffer, o los de Matrix en aquellos, ya alterados, Wachowski, por la ciencia. Así existen diferencias apreciables en sus subsuelos terroríficos, aunque las mismas reglas desdobladas, con que participar como videntes de pesadillas tecnológicas o ancestrales. Y para Stephen King....

Se agarra básicamente a un transcurrir del tiempo, con expectativas en los que cambios vitales de las personas, ante lo amenazante...  que influye en sus relaciones personales, y un alimento pavoroso, un combustible que se incendia con lo desconocido en forma de sugestión personal. Esa diabólica entidad nebulosa, son tus miedos internos, el alimento eres tú, el engendra al dolor y al payaso Pennywise, ese Mal Superior y eterno, hasta una posible batalla final. 

Si bien, los ejércitos están dispersos, y los antecedentes pueden ser algo cómicos, pues reírse de los errores humanos, siempre es la tentación acorde al relato de Mr. King. La humanidad cae por su irresponsabilidad y lo destaca, con su humor sui generis. Pasa de lo sagrado a lo cibernético, de lo misterioso a lo que se propaga por las redes, de las vías de un tren al espacio, de un libro al cine, de lo familiar a lo que representa una obra... a la creación artística y universal.

Por tanto, lo que ocurre es el alma putrefacta que se ríe de nosotros. O de nuestra penosa realidad ante lo cómodo e insensible, como lo hacía la sonrisa de El Hombre que ríe, ante la jauría humana. Sí lo recuerdas... Marlon y Redford, ya juntos... y gracias a la interpretación de Conrad Veidt, en el filme mudo de Paul Leni, era la síntesis de lo vengativo ante la instulticia; o lo cruel más intrincado, enfermizo y radical, que arrancaría la sonrisa del postrero Joker. Así se fijaron, la pareja Bill Finger y Bob Kane, para adoptar aquel personaje y basarse en la baraja de naipes, para crearlo con idea del dibujante Jerry Robinson, según cuenta la historia. Y pennywise revivido como otro alter ego.

Del Gato Curry… al Nosferatu.

 Así es Pennywise, más cruel, dibólico y malévolo, es decir, un come-mentes, el hombre del saco, el sacamantecas, el zombie cósmico... ya que su poder reside en el cerebro, eso es, sí, it is yes. Contra niños, es más sangrante y atrevido, que en los ST.

Su misión incluye asesinatos más sanguinolentos, más rojas qu las carnes en las representaciones gráficas de aquel de hamburgueserías estadounidenses. Todos los que recuerdan la serie de It ochentera y a Tim Curry, saben de los sacrificios que tuvo que realizar y sus hazañas actuales, para combatir el dolor.

Tim es también ejemplo, de resistencia física y mentalidad, cuando interpretaba lo contrario, acabar con ella. El actor británico basaba su actuación, en gestos auténticos unidos a teatralidad máxima, para crear personajes desde lo risible a lo magnético, de lo cómico a lo terrible, de lo cósmico a lo terrenal. Extremos... Una marca empírica de la escena teatral con representaciones con la Royal Shakespeare Company, a menos literales, frescas obras musicales como Hair, o su Dr. Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show. La música es su mundo, se retroalimentó en giras de si banda por tierras de Europa y USA, y llegaría a ser que un Gato de Cheshire único, eterna sonrisa, antes de su tremendo problema neurológico y esa pérdida de su función locomotriz en las piernas. El gato tampoco tenía a veces, invisible... No sonrisas, que le sobraban, no colorido, al margen de globos colorados, of course, más fantasmagóricos.

El It de Stellan Skarsgard, es un vampiro de energía y de materia neuronal... es bastante más caótico, a la vez, más espiritual... He intencionado en su labor de conquistar al género humano, tan intranscendente habitualmente.

Tanto que su uniforme es una burla, sus ojos desorbitados, se alimentan del caos, su risa estridente y sarcástica, esconde sus chillidos. Y cohabitan con su interpretación gótica del Nosferatu... no es tan estilizada tal vez como aquel, pero sí, igualmente icónica y amenazante, pues se alimenta de nuestra esencia vital. Por ende, es una reconstrucción del viejo payaso danzante, en las sombras, su lado siniestro vaga en las pesadillas, y en serie es turbador frente a la inocencia, Cosa que no se atrevieron a desenterrar o sacar de las sombras, en Stranger Things, donde los jóvenes desaparecían pero no eran mutilados. Diferencia crucial, en el tipo de Maldad.

Y eso como productor, creo que lo ha tenido muy presente el actor de origen sueco, que venía de una experiencia limitada en la fallida Castle Rock y ha ido acreditando desde el Crime Time de Gus Van Sant, pero especialmente con Barbarian. Y que además, enfrenta otros papeles de personajes impredecibles, en  La Muerte de Robin Hood, y en próximas películas de Peter Berg (Very Bad Things, The Leftovers), Andrew Niccol (Gattaca, El Señor de la Guerra). Para al parecer recrear a un Felipe II dirigido por Lee Tamahori en Emperor o Carlos V.

Esta It: Bienvenidos a Derry para HBO, tiene como creadores de sustos ´Clownicos` a lo comecerebros, a los hermanos Muschietti de origen argento, a Jason Fuchs que se hizo mayor con The Sopranos y La La Land. Ya que han adaptado, más concretamente la época de inicio de su aterrizaje en Maine, ennegreciendo el panorama con sarcasmo, pesadillas obscenas, blues y rock&roll de una era, algo lejana ya, pero que recordamos con nostalgia. El averno de los sonidos, inversamente, ha modernizado el escrito original de 1986 indagando, en la propia infancia del autor, en trinidad pueblerina con Jerusalem´s Lot y Castle Rock.

Por otro lado, el de los recuerdos oscuros también, Derry es parte de historias para  Insomnia, Bag of Bones, The Dreamcatcher, Faor Extension, y la fecha 22/11/63, día del asesinato de JFK... un horror. Eso sería unas décadas después a que, The Bride! de Maggie Gyllenhaal, con el padre de sus retoños Peter Sarsgaard (no confundir de familias), pusiera a gritar y a agotarnos a Christian Bale y Jessie Buckley… otro pequeño error, drama...  y además entre ofrendas vocales o demandas… no he entendido su cometido final. Eso, no era la novia de Frankenstein... es la idead de su esposa, o algo, Bonnie y Clyde...? O una vampiresa poco silenciosa... no sé.

El Macrocosmos… de King.

El marco de King, espesamente hablando, es la Niebla... 

En el margen de ella, el ser humano es una isla. La mancha es mucho más silenciosa, es una amenaza, a la vez insisible, inintiligible... se enfrenta a una tortuga de la suerte, que también se envuelve en su forma calcárea y dureza… de protección hogareña, familiar... inversamente, vomitada por un volcán normalmente… 

En el fuego feminista, me ha entretenido más el ambiente descerebrado de Send Help, dirigido por Sam Raimi. Sin exagerar, pues igual posee tópicos, como ocurrencias de supervivencia y empoderamiento, en los que sale vencedora. Rachel McAdams. Ante un Dylan O`Brien reducido en esa aspiración de macho o lobo alfa, que acaba siendo el estúpido hombre… al límite del ridículo. Ya me extenderé en ello, en otros supuestos... recurrentes también, en tiempo que vivimos… 

Su personaje, sí que parece la novia, abandonada y puesta como adorno, en la arena ante el altar… como la lágrima que cayó y de la que nadie más supo.

Pero volviendo a terreno firme, los personajes en páginas marginales, mencionan datos, y marcan a otros seres que pululan entre esas ciudades ficticias, de forma algo caótica, como se dijo… Pero que, en la mente de Stephen King, forman un catálogo de esos terrores universales, que entoncan con el ideario común, y se nutren de la cultura pop, formando un todo. Ese todo es su Macrocosmos…

Un lugar fantástico, La niebla de lo efímero, frente a lo religioso, lo tecnológico frente al espíritu... un vehículo, Christine, una fiesta para reina del insti... la burla del diablo. Lo risible es esencia primordial en la creación particular, la inmaculada deformación de lo bello... la risa divide ese Bien Supremo del Mal absoluto, y la venganza es el castigo por los pecados. 

En la composición onírica que ha recreado una y otra vez, se alza esa Torre Oscura, lugar de control, para dos formas en colisión, el llamado ´El Otro` - que a su vez fue creador de Pennywise -  y la curiosa Tortuga. En la serie aparece ese caparazón, sin explicación, más que una imagen de la representación nativa..., que se concreta como guardiana de los pilares que sostienen la Torre. Y es de su arcada o vómito, la formadora de los distintos y variados universos alternativos, incluido nebulosas pesadillas o eclipses mentales.

Esas historias posteriores, van tejiendo una red desde el pasado al futuro, y viceversa, con intención de preservar, el interés de próximas propuestas y ubicaciones; y los chicos que podría nombrar ahora – aún tienen carreras con que trascender en su horizonte -, se mueven por temas que comprenden las relaciones paterno-filiales, el mestizaje cultural, frente al racismo - con el enfoque de este revisionismo Wake, que padecemos con hartazgo…-, y un bebe mutante que se terminará alimentando del miedo de sus cerebros… 

Y todo gracias a un maldito globo rojo, es la caverna en la cabeza abierta del monstruo, y la resistencia, se ayuda de unas drogas, robadas a los mayores. Curiosamente… en clara contradicción, a lo inocente. Ah! Y aquí, no hay policías a los que echarles las culpas… 

Al menos, hasta el próximo Ritual de Chad… que parece confirmada con... gágsteres... pista próxima. ¿Será la derrota definitiva del Penney? ¿O poseerá otra erección espectral en años siguientes? ¿Hasta cuándo…? Pues, claro está… Hasta que, se pinche el globo…


domingo, 12 de abril de 2026

A Knight of the Seven Kingdoms. Season I

 


A todo caballero, más si no lo es… le llega su San Martín… Y un Huevo. Todo parecía indicar que un, Gran Miembro, de aquella primera época de los Juegos de Tronos, iba a ser un grandilocuente caballero. Pero no, se erigió en un errante, silencioso, excepto por el chascar de sus nudillos en el escudero, pedorrear y esruendo del reverendo trípode. Y su deceso, al final de los torneos invisibles, se transformó en una auténtica justa a vida o muerte, que llevaría la serie a una batalla de las de vieja escuela… De cine con mayúsculas, a través de una pequeña historia de confirmación. Yo te ordeno... tal y tal.

Todos nos hemos ido acercando a sus protagonistas, de manera futiva, a la vez quijotesco y sanchista, ejempoy... Y con un montón de sonrisas, licenciosas, nos han ido salpicando antes de la sangría... Ya que la justa pensada, no es muy justa, qué digamos, sin considerar la etapa cuasi medievalesca… Quijano con su pequeño amigo y escudero, mejores rocines que aquel, servidor a casa grande, o un oval oculto, no seguidor de cuentos de caballería, sino ipso facto... Este Caballero significa, en sus raíces mundanas, paralelismo familiar a un Mandaloriano sin espacio. Con devorador de bichejos a las espaldas, hambriento de bocatas con huevos y tocino, nunca mejor dicho. 

Enseñanzas para un escudero, de otra estirpe, reconvertido en Caballero Errante de niño, con leyes de caballería y justicia, conocido como Duncan El Alto, del cedro y la estrella solitaria… No entona, volando, pero si baila, en su nueva faceta… no de rudo caballero, sino de antiguo jugador de rugby con toques de humorista. Sin llegar a ser el burlón Burt Lancaster, con su comañero ´deslenguado`.

Y encima, o bajo el lodazal, cabalgando sobfre ese mundo oscuro que caracteriza a Baratheon y losTargaryen, una vez, consumido el fuego que pareciera inmortal, del último Dragón. Él, halcón sin flecha, ha venido para salvar a la princesa, que además es titiritera, y no posadera, y menos princesa. Mas la sorpresa, con 3 caballos en arrendamiento, escudo de nuevo cuño cregalado, y espada sincronizada con un pasado indefinido, se encabalga en revelación entre lores y demás anfitriones al torneo televisado… y de algún espectador despistado. Esta pequeña lección, crece cada minuto y en un estado de erección.

La algarabía ha sido gratamente inmensa, pues, de pequeños placeres, el yantar, defecar en la natura, el reír sin sentido, ver una pequeña obra de títeres, un espectáculo con ella, emborracharse y jodienda molienda, es decir, fornicar… y otros por conocer… se sustenta la esencia de esta pequeña joya, tanto hercúlea como pelona. Y tú deber es disfrutarla… Ser.

Ya lo he pregonado, el spaceman y el Grogu, pareja de hecho… Y su  característico humor, que se ha demostrado imbatible. Indestructible.

Todo Caballero… necesita un Escudero. ¡Amigo!

Y tú pareces necesitarle, más que nadie. Aunque te valgas por ti mismo, o te tengas en estima clandestina, Ser Peter Claffey de los reinos confusos, que se mueve, entre nueve y cinco… por el c… te la h… Y él, pequeñín, ha de ser especial, con pelo o sin él… mejor sin… porque la realidad es tozuda como una mula, y tu aprendiz sabe hablar al oído de los caballos. Sí… RR, erre que erre. Como Tolkien y sus hobbits.

El caso es que tras 7 años, sobre 7 reinos casados en la exuberancia de escenarios, 7 cabezas afeitadas, 7 polvos draconianos7 batallas épicas… nos hallamos con estos dos, en mundo minúsculo, pero con mucho músculo. Se aproxima un tornero rodeado por la humildad y lo básico, el honor, con telón de fondo de un amor en la trastienda. Más trono de hierro y fuego, que sería confeccionado de sombras cosanguíneas. El mito es una fábula de bichejos, de cigarras y hormigas, liebres que quieren ganar enseguida, y pacientes tortugas que otearán la meta en el horizonte… tal que lectores de palmas de la mano. Heridas ya… pero sin meñique aún…

Esto ya es, historia de la Literatura, ahora en televisión. Esencialmente, transportando un mundo ficticio y fantástico, hacia un mundo de plataformas, con un juego lacerante y pérfido - no recordar el sir Fred de olfato adelantado, para el  Spectrum -, junto al humor desenfadado, típico de estos lances. En verdad te digo… del nuevo imperio, paciente, alargado en el tiempo, errante y beligerante, claro, entre caminos viciados y espadas… se vislumbra deslumbrante, el panorama, ya que acercara el juego a lo divino. Lo económico como trasfondo y el poder, a la humildad, ya que un noble caballero… tiene que luchar en defensa, de los inocentes.

Esto es ya mismo… sea a través del cosmos o la tierra casi media, un Juego de sires y amigo príncipe inexperto, al nivel, de una historia verdadera a lo Fargo, o autenticidad por horas de The Pitt. Te lo aviso… Mira y disfruta.

Lo inmortal… Excalibur.

Si lo televisivo habitualmente, nos hunde en el abismo de lo efímero, a veces nos quedamos mudos, como limitados por un Proyecto inacabado y cegado, del Lázaro, esto es Lazarillo de altos vuelos; otras las mejores, es bocanada de aire fresco, que se inhala, exhala, a través de un casco pulido, untado con pan con queso, cubierto de barro y otros pegajosos fluidos, o sea, fulgores con ínfimas estrellas fugaces en parrilla… que no en el tiempo capitular, serán para  recordar. Pues eso, amigo Sancho, es inmortal… y queda grabado, como los torneos luminosos y coloridos de Ivanhoe y Star Wars, o como aquel final en Excalibur de John Boorman, para siempre. Más abajo está su banda sonora, y dime qué no...

Así esta propuesta, desenfadada – y desconocida para bastantes caballeros errados… movidos por ritmos actuales-, significa una vuelta a la niñez. O a la juventud que descubrió cómo se fornicaba con armaduras pesadas, metálicas y brillantes… sin cinturones de castidad, ni nada de las atrocidades mentales de otras edades. Así, El Caballero de los Siete Reinos sigue teniendo esa parte animal, tal que caballo desbocado, fogosa como aliento de Dragón, voraz como Lobo Solitario… de esa parte salvaje y bestial. A la muerte inesperada, en cada revuelta.

Oscura como traje de Cuervo, radiante como amanecer en el campo, rojiza enlazando el asesinato de padre a manos del hijo, o viceversa… que sería una justa, justa, en aquel caso redondo y mitológico… Sin embargo, este Egg tiene algo más, oculto en el alma, y el novel actor Dexter Sol Ansell, mantiene un espíritu libre, transgresor, alegre, disparatado, perspicaz, audaz, lazarillo, hambrón, ágil, trasnochador, espía, destronado, san sagaz y aventurado, aventurero, justo… Teatral acaso, ser vinculante al Sir, de espíritu y visión, algo irlandesa.

Allí es donde se acercaron a rodar la serie, efectivamente, naturalmente… y sociológicamente, hablando. Un amigo reverenciado, ya, sin más, uno de los nuestros, desde esa Edad Media cenicienta, hasta hoy, por los siglos de los siglos. Y verduzca… groguera.

Nada de tecnologías F/X.

Aquí, en el campo y las fojas de los herreros, todo es manufactura, en pequeños recintos de artes y tabernas de los pueblos, sin ellos, los efectos cgi, pues no es necesario, escatimar en esfuerzos, que sí, en los gastos por esos especiales. Todo es más directo, tanto, qué te llega al corazón. O al tuétano… zaherido. Cuando no mutilado, en una empresa a espadas pesadas.

En este asunto, de conjuras a caballo, y a mano, aunque de efectos salvados como se debe, nos recuerda a leyendas de fantasía medieval y seres extraordinarios. Que, si bien aparecían con prótesis y mucha imaginación, se apreciaba esa sana intención artística, como salvamos así, a la película DeathStalker, que sigue las andanzas sangrientas de un ladrón, entre seres de la muerte, risueños, más que risibles… No, obra magna para mitificar, nos mantendrá ese sacrificio de viejos héroes, con los esfuerzos por sacar a flote un filme de bajo presupuesto, y canadiense… algo de olorcillo a pasión por el cine de aventuras, y color de obras llamadas de culto. Sin más, eh… En cambio, El Caballero es mucho más qué eso.

Posee unos personajes alrededor, que se recordarán, como los nobles sin apellidos conocidos, los otros aún por conocer más. La servidumbre, granjeros y el público de alta cuña, tirapedos, los oficiales de guardia real u otros de oficios sudorosos, los duelistas de diferentes orígenes, las grietas en la famila, hermanos tocados y pasotas, los que cambian de coraza por unas tierrras, héroes imaginarios, cobardes reales, los borrachos y las putas. En estas, justas y prebendas… nos señala y envía a enfrentamientos sexuales no grabados, vagos de amor declarado, más de otras épocas y reinos, de desfogue… Sólo, aquí falta la magia, ni Merlines ni Morganas.

No son Ivanhoe con Elizabeth Taylor, al King Arthur de Lanzarote, por la Ginebra, o el último duelo por capítulos, entre Sir Driver, Sir Damon, para la pasión de Jodie Comer. Rosáceo, con todo el olor acre, a incienso y azufre, a lodo y excrementos… a la muerte, de Robin Hood, como si fuera una lucha en uno de aquellos rings o rines, de orines, tirándose de todos los pelos, habidos o por teñir… de krull´s a Paladines italianos pasando por un Conan de Cuenca. Ay, el amor… haberlo, había.

Una Edad de Samuráis.

Las espadas, son una pasión, desde la época de Hood, Tell, temibles burlones, Scaramouche, vikingos, caballeros negros, verdes, rojos, nibelungos, highlanders y otros cazadores de cabezas… tal vez hasta próximos habitantes de Eternia… hasta los sucesores de Mifune y Kurosawa, que terminaran al este de la muerte, según la locura, o de ese Lone Samurái del que se pueden destacar la batalla a estocadas, cara a cara, en horizontes salvajes y cautivadores de islas salvajes, como si fuera Dersu Uzala, de corazón bañado de sangre indígena o caníbal. Alejado de la poesía épica de los Duelistas, o de Ran se multiplicado a espacios coloridos y desbordantes.

En Tierra, de estandartes marciales, nada de inteligencias artificiales aquí, requetefalsas. Sino verdadera chicha, fugaz y candente, gracias a una pluma en el paraíso de los argumentos vivaces, tras desaparición de Aziza. Nos queda el propio George R.R. Martin, creador en serie con Ira Parker y la visión trásfuga de Owen Harris, que pasó del humor de Monty Python´s y la transgresión de palabra a lo Dark Mirror, a esa parte indefinida del The Twilight Zone, que provenía del increíble fin de los 50 y el inicio de un mito recordado en Rod Serling. Ahora mismo no recuerdo ninguna con espadas, pero en ello estoy, visitando el pasado… sí, cohetes espaciales, extrañas visitas y demás viajes.

Para prescindir de toda tecnología, trucos digitales, artefactos mecánicos, es necesaria una aventura a ese pretérito, al reencuentro con cabalgadas, y lentes manchadas de salpicaduras, de materias untosas y gentes de acción. Subirse a horcajadas de una cámara como si de una caballería se tratara… ese es su mérito, el de HBO robándonos la memoria, con los Cuentos de Dunk y Egg, xDio y sus canciones mágicas, todo un caballero del metal. Con mucho alma arcaico...

Nos guarda un salado acorazado, versando antigüedad y humor, con pareja ambigua y amistosa, descerebrada y natural… para volver a combatir el sopor cotidiano de nuestras vidas, con el honor de la espada… o esa gloria, legendaria. De los elegidos… Frecuentar caminos… comer, reír y llorar. Dar el postrero aliento al pobre, hasta morir de amor… Siempre, siempre… existieron dos mundos en colisión, colapso del medievo en el fondo, camino a la perdición o la supervivencia, del más fuerte… No, no os debo hablar de Thor, el Dios del Trueno, porque es cosa pequeña, pero grandísima bobada, que no merece la pena.

El de los cazadores y el de sus presas, al margen de predators… De esta serie, emergen también esos enfrentamientos, esos encuentros casuales, esas raíces amistosas o fraternales, infernales, cegados por el odio, comprando en mercados rurales, con sagradas justas, de rivales animados por el poder, frente a  revolucionarios, que desean otros valores… Por eso, El Caballero, desprende sabor a autenticidad, frente a la siniestra, que se juega a los Tronos, con esa inteligencia, que posiblemente recree un nuevo mito de la modernidad.

Tanto monta Dunk como Egg, Mr. Walter Matthau con John Lemmon, entrañas de  parejas, extraños protagonismos, innatos, de las que se guardan en la memoria; pues dos estrellas en ascenso, rampante y errante, como los inmortales de Juan Sánchez Villalobos, con el brillo que desprenden los fogonazos, o aquellas salidas de Star Wars a sablazos, y mentes adyacentes en efervescencia climáticas… caballeros solitarios, con socios casuales, defendieron a muerte, a Centauros en el Desierto. Así que, es más que un Caballero y un chico de armas, tomar… es una pareja de ases para HBO. Y un gozo... para el resto.

Un reino de cabezas plagadas de inteligencia igualmente, esos diálogos servidos en bandeja de plata, pertenecen al bien hablar y sentir, a la luz de la luna y las fogatas, y al vincularse, entre lenguas fronterizas, bien del padre, o viceversa del hijo… a Él , que es una fuerza caballeresca de la naturaleza, ya sin balón ovalado, con un par de huevos sagrados… y el muchacho, el chaval, más que bruñido… es el símil de Sancho, sin alforjas, pero ansioso por vivir aventuras… Sin capacidad fantástica de Grogu, eso sí.

Nos seremos fieles, a ellos... por don Alonso.



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