Hoy no os voy a contar ningún cuento…
os voy a hablar de verdad…
Desde la ciudad de Texas, o un pueblo
adyacente de nacimiento, nos llega este individuo deportivo, curioso,
hiperactivo, detallista… y tal vez, cabal en sus momentos calmados...
Pero, ¿qué es Ted Lasso, sino una
Odisea…?
Por lo tanto, ese entrenador en
prácticas – para alguna -, más allá, un comandante. Un jefe con todas las
letras, ¡puñetas! Un tipo que se involucra en mil batallas, para contener todas
las fuerzas a su alrededor y dirigirlas hacia un fin. Es un navegante que se
lanzó a una aventura, una epopeya que no tenía margen de error, y que
efectivamente, pudiera acabar en un tremendo y sonado fracaso… O en una
gloriosa victoria, a lomos de un esbelto caballo.
Para el trayecto, a bordo de una
máquina de guerra, y paz… un discurso para abrir los corazones británicos, si
alguna vez, los hubo… y llamar al pasado como si fuera un Christopher Nolan
envuelto en las tinieblas – de la jefa -, pero con una gran claridad. Un
convencimiento brillante… Porque, el pregona la creencia en uno mismo, en un
grupo, en un ejército… no sé si en el amor, veremos…
El cree, y su función principal es
rodearse de un auténtico equipo de creyentes, que mantendrá a bordo de la
misión, con sus palabras. En este viaje épico, deberá enfrentar las propias
trabas de su condición particular, su procedencia y sus desvaríos amorosos.
Familiares… Para alcanzar su meta futura, no una victoria quizás, necesita de
un lugarteniente, al que respeta sus extravagancias, sus contradictorias
opiniones o su ligue cabalístico, que incluye el ataque a la reina. Además se
apoya en un particular escudero, exiguo, rotundo, despistado a veces, simpático
a la vista, gruñón cuando es menester, que podría haber sido nombrado como
Sancho Panza.
Son hombres de raza, y raciales a la
vez, que con cálculos matemáticos y tratamientos psicológicos, forman un
pentágono, apoyado en las caderas de una gran mujer. Sí, siempre hay una. Y es
un amor muy dulce… en el fondo, sobre todo.
Para ello, este programa se basa en
propuestas que entroncan con la realidad, con su realidad y la de otros
próximos, puede que nosotros… más, a partir de su conocimiento analítico de la
vida, más que del juego como diría aquel… transforma al anónimo en cabeza
pensante, y al mediático en mediocre, familiarmente reconocido. Y esto es el
júrgol, amigos, viajeros… una travesía, por el desierto o por un océano de
sensaciones, como vienen y van como golpes de olas, y algunas te sacuden pero
bien… ¡Puñetas!
Grandes hazañas, dramáticas o
románticas, nos esperan… quién lo iba a imaginar en una guerra mediática, en
una batalla inmoral con los dioses, que están sentados allí arriba, y como en
un circo romano, piden sangre o que te vayas a hacer… puñetas. Vaya aventura
euclídea, paralelepípeda, triangular con un pase de menos, o de más… entre
personajes heroicos, y algunos otros, no tanto, tal vez, metafísicos o humildes
como los obreros más físicos.
Observaremos sus rutinas y sus
órdenes, para combatir en un camino plagado de infortunios, de refriegas
pendencieras, resortes éticos que funcionan como Caballos de Troya, sirenas que
atraen a los más valiosos, o los llevan a los infiernos abisales… cantos de
sirena, sociológicos, jaques a reinas abandonadas, que buscan el empoderamiento
en una venganza, grabada a fuego en las botas, o en sus tacones… Y distintos
monstruos que nos visitarán, intentado con sus fauces mugrientas, devorar a los
taimados y los inocentes… ¡Ñam, otro pastelito!
Y por supuesto, guerreros… ¡claro!
Necesarios en cualquier conquista que se precie, o salvación en otra ocasión
más crítica. Por eso, no. ¡No os abandonéis jamás! ¡No dejéis todo en el aire!
Pueden subestimar el dinero y las riquezas ocultas de los multimillonarios…
incluso a la Familia, en una escapada profesional… pero no, no puedes, no
debes…
Aunque tras el alejamiento de ésa, tú
Ítaca, o las arenas ardientes de Texas, puedas perderla y extraviarte sin
remisión. A falta de un arco y un carcaj con certera flechas, incluidas las del
amor… sólo tienes que apuntar por hoy, y vislumbrar un objetivo… un nuevo
capítulo. Y aún te quedan unos cuántos, por ver y cumplir… Mientras puedes
contemplar aquella historia interpretada por un genio como Ralph Fiennes, en su
magnífica versión retórica y menos cinematográfica, de El Regreso.
Ya que de nada valdría un líder, que
mediáticamente, se beneficia de una casta… algo descastada. Pues, en la
tradición helénica, siempre se trata de la misma batalla con uno mismo, y salir
a flote de todas las fatalidades mundanas y divinas, inclusive las meteorológicas,
para no hundirte en el mayor de los barreños repletos de icebergs perdidos… Qué
no es la derrota física la que más duele, sino la personal y mental, de la que
es difícil saber gobernar en la dirección adecuada… Cuando los cantos te mandan
para otro lado, cuando los recuerdos muerden en el corazón… Tu verdadera nave
interior.
La defensa no es tan férrea como
suponían, las fuerzas se desgastan con los años de batalla, las palabras van
perdiendo el sentido… Desde el origen de los tiempos, muchos barcos naufragaron
en islas remotas, se hundieron en aguas oscuras y frías, muchos hombres
fallecieron ahogados en la inmensidad, sólo iluminados por estrellas allí
arriba… Otros devorados por bocas sucias, e impías, que pronunciaron ruidos en
lugar de eficaces convicciones… y las ideas chocaron con la necesidad, como las
partículas se estrellan en un acelerador de partículas, unos para arriba y
otros hacia abajo… como siempre.
Como dos equipos se enfrentan en el
terreno de juego, metáfora de Ulises, y Paris, del rapto de Helena, que viste
como Spice y del talón endeble de Aquiles, que cambie la posible escabechina,
establecida de antemano… y antepie… en una especie de maldita gloria. Efímera,
como un soplo en las velas del tiempo. Y ahí estás… otra vez… en el filo del
abismo, columpiándote como una flecha sin brazo que la sostenga, dentro de un recipiente
de residuos. Pero recuerda, lo importante es el viaje, la creencia… y completarse
uno mismo.
El grupo imbatible se puede
desmembrar, ser devorado por Polifemos de un solo ojo, que mira siempre al
mismo lado… pero la reina tiene su poder intacto. Es rica en diversas
vertientes, y tú Odiseo, o cualquier Homero que se precie de contar tu
historia… debes entender que lo importante, a veces, es la vuelta a casa.
Sí, señores y señoras, no es la rica
Premier… sino la magia de lo contado, de las series bien estructuradas, aunque
se trate de divos, cubiertos de oro y alhajas, en tierras rivales, en campos de
juego como campanarios, con píldoras que recuerdan relatos de J.K. Rowling y
aventuras enriquecedoras de magos, y Ted Lasso, es tejano, no de “Tebas”, así
que podría tratarse del mismísimo enemigo en las puertas. Un Odiseo, odiado, que
encontró su liderazgo, fuera en el campo, y lo más importante, en el interior.
¿De un vestuario? Eh, otra vez las prácticas…
Así sea. Es Fútbol sí, pero no es una Tediosa franquicia… es la vida. Repleta
de esas cosas habituales que te llaman, si bien transcurren entre ricachones…
Incluso, con sentencias que te pueden llevar a ser una mejor persona.
Se trata, de batallas a un alto nivel
sin duda, y sin embargo, cercanas, valdrían como modelos de nuestras tristes y
míseras, humildes vidas. Esto es Ted Lasso, y sin embargo, te quiero… No como
Odiseo a Penélope, y viceversa, sino como una aventura en la vida de un
espectador de odiseas.
Tú como él, no sois ni tenéis en
común, nada, ¡es posible! Como los políticos, ni siquiera servís para subsistir
con grandes emolumentos en la cartera, supuestos profesionales ideológicos, a
servicio del público… Más bien, eres como un astronauta, o el Eternauta que
sobrevive pues persigue una causa personal, un fin. Ser o no ser… o poder ser…
querido.
Reencontrarte con ellos, y ella… No
la Victoria. No la otra… sino dar la vuelta al mundo conocido, como John Wayne
en su grandeza, lanzar una mirada animosa hacia el horizonte de la humildad… y
seguir su camino. This is the Way, amigos, Grogus y viajeros de cualquier
color… Regresaré, o como diría aquel en sajón… To be Continued!
Mira que hemos, estilizado y
romantizado hasta límites abisles, a todos esos individuos que se paseaban por las calles, con un revólver en mano. Dispuestos a defender los
negocios ílicitos, de las instituciones legales, o no tanto... Una pistola o una metralleta de mano, se incorporaron a los arsenales, de bandas infranquieables com. La Mafia, Cosa Nostra o el Hampa, en su vertiente de corporación americana, y de ahí a los más actuales cárteles.
De los más o menos silenciosos, a los que hacen demasiado ruido en las sociedaes, se compionína por todos esos
personajes marginales, débiles de espíritu o mentes privilegiadas, para doblegarse a las oblgaciones de sus jefes... Los Padrinos. Y cuya imagen como solucionadores de problemas en la Familia, se han instalado como gobernantes contemporáneos de nuestras ciudades y memoria.
Según parece hasta el mismo Orson
Welles decía que “los gánsteres con clase son una invención de Hollywood”… Y
desde esta época más clásica, su imagen llegó a trasladarse al ciudadano común,
como una especie de antihéroes arquetípicos e indomables. Quizá porque
utilizaban todos esos resortes ocultos de la política corrupta, dentro una comunidad vanzalizada
o consumida por sus adicciones. Y al fin adquirir el éxito económico, notoriedad a
través de sobornos variopintos y escalables, con pago de diferentes causas sociales, para el blanqueo social
o salir en cabecera de páginas de sucesos. O incluso, los partidos con diversas ideologías, e incluso, las instituciones religiosas... Sí, os parece, encended la media...
Sin embargo uno de estos personajes,
ha ido tomando una relevancia histórica en el sentido estético y argumental de
las películas hollywoodienses y es, sin lugar a duda, el de “el solucionador”. El hombre misterioso bajo las sombras problemáticas...Un ser metódico, precavido, puede que universitario e inteligente, a veces hasta educado, y especialmente calculador. Un tipo al margen de la consanguinidad del resto de la banda, al cual todos ponemos el retrato de un Harvey Keitel como “el Sr. Lobo” para la mítica película Pulp Fiction. ¡Qué espectáculo fue visionar este filme, al igual que lo había sido un par de años antes, el de la incombustible, no por el fuego, Reservoir Dogs? Con aquel que desempeñaba su labor, con extraños bailes... ya en los cielos... Don Michael Mardsen.
Un reloj
de precisión, tic-tac, se nos hace tarde, aprieta tu cul... y tras el baño, los restos en el escai y una conversación a cuatro paredes charlatanas, que se quedan en la historia de la meca del séptimo, lo admiramos junto con
Samuel L. Jackson, John Travolta y el director Quentin Tarantino. Y sin succionar
claro, excepto café, que es menos engorroso. Inolvidable secuencia incombustible del género.
Pero anteriormente al desparrame
verbal, y cerebral, otros acometieron tan aséptica labor, en pos de la
glorificación del trabajo sucio, pero medido y limpiado hasta el último germen o desecho… en ocasiones, sin
salpicarse directamente en dichos asuntos, tan pringosos. Ahí hemos tenido, pulcros y
refinados abogados como Robert Duvall, que aún de mayor categoría y galones
universitarios, lograra ser el Consejero de Marlon Brando en El Padrino, como
el verdadero Padre Padrone de los negocios ilegales – recordando la notable
películas de los Hermanos Taviani – en vidas paralelas.
Aunque Mr. Jules consiguió el rol en
la medianía divertida Cleaner, tras inalcanzables que alcanzaron la meta… de
esta inmortalidad, casi romántica aunque se trate de un confidente como Frank Murray Abraham en Scarface… o elegante como Tom Hanks en Road to Perdition de Sam Mendes, Robert De
Niro en The Irishman de Martin Scorsese, el “fixer” pragmático Mike Ehrmantraut
de Breaking Bad de la mano de un increíble Jonathan Banks y el tramposo abogado interpretado por el no menos especial, Bob Odenkirk, también enBetter Call Saul. Así como grabado en sus parcas palabra, descubrimos recientemente al resuelto, último negociador Harry Da Souza de Tom Hardy. Resistente personaje, de la serie comentada
hace poco en esta sección, Mobland… que le da ¡un nuevo empujón al gremio! Como todos
aquellos anónimos que están a servicio secreto dentro del Hotel Continental para otro
Winston, el Scott gerente.
Pero, siempre quedará en recuerdo lustroso, la
referencia de Winston Wolfe.
Siempre hay un Ray Donovan, casi nació para ello, el
Tom Reagan de Gabriel Byrne es un tipo precavido, muchas veces de hombres en peligro de k-put, en Muerte entre las Flores de los Hermanos Coen. El qu see
sacrifica en redención, con una mística casi ascética, revolucionaria contra el poder y sobre el amor; en cambio Henry Hill de The Goodfellas, o Ray Liotta
d.e.p., podría haber sido uno de ellos, pero ascendió de categoría y se condenará violentamente en familia,
con su mezcla de sangre irlandesa e italiana. Es una forma de implicación judicial, a una paralela línea
testifical del caos, contradictoria y mortífera. Y en la actualidad más curenta aún, al sentido apocalíptico de los cómics, tipificada con manchas sanguinolentas,
difícilmente borradas por un Kingpin bestial en primera fila. Su figura residual, transita en la segunda temporada
de la serie de Marvel para Disney+, con el actor Arty Foushan (Carnival Row, House of
Dragon) para Daredevil Born Again.
Veremos si éste… estará condenado en
el futuro, III. No se vayan todavía, amigos, aún quedan balas... y muchas más. He he.
Mientras esperamos a… Guy Ritchie…
Ya ha dicho el director británico,
que en Paramount+ está todo dispuesto para acoger las nuevas tramas internas de
Mobland y los proximos movimientos de Tom Hardy, preparados para lanzarse al negocio internacional europeo…
aunque deberemos esperar los, aprendices de solucionador, hasta finales de este
año, para desviar la inoculación de esta venganza. Sí, nos lo permiten... por alguna temprada más... ¡o no!
En Daredevil, se amplifica la Tierra de Mafiosos – que se ve centrada en aquella década de finales de los 80, en plena plaga de bandas
callejeras y tráfico de drogas, volviendo a renacer en la actualidad de
nuestros guetos, con toque moderno. Así mismo, nos arrastran o caen otras resurrecciones, a parte de la supuesta conjura del Diablo Rojo contra Wilson Fisk como método de combatir el crimen, en callses o juzgados..., Y será la
vuelta a los ruedos podridos de Matthew Lillard como imagen de un gobierno tendencioso y multidisciplinar, el conocido Tony Dalton como Duquesne, Michael Gandolfini, Wilson Bethel en otra mirada
licenciosa de Bullseye, Kristen Ritter desempolvando la vida de Jessica Jones,
Bastian Cooper o la musa ex-soviética Margarita Levieva, opuesta a la nueva recaída
amorosa de Deborah Ann Woll.
Y claro está, Charlie Cox.
Me he dejado a alguno, porque es impronunciable
para la gente de New York, cerca del Hell´s Kitchen… Qué no significa que no
pueden ver, como el ciego del bastón retráctil, sino que no quieren sentir, lo
de él. Más, todo lo que renace… y vuelve a
sentir… no tiene porqué ser consistente en todos sus puntos. Ni alcanzar el
mismo rendimiento que, la acción de un John Wick, o su jefe, u otros justicieros, o no girando alrededor de
Marvel…
Sí, me estoy refiriendo a ese que todos pensáis… y que justifica la
violencia, a expensas de la vuelta del mundo Ritchie. Y, ¿por qué pasa esto,
whatsup this shit…? Pues porque otros elementos estarían alienados en el
proceso de reconstrucción, o huelen a sucedáneos de prometeos que se
transforman en otra cosa… Y eso ya veremos, si funciona.
Un ser de doble cara, no la del _Dc, sino el de la Calavera en su pecho, que parece un muerto en vida, transitando por el psado, con un futuro que significa una vuelta a un día de violencia... extrema. Tal vez, un antihéroe, que necesita el sopesado reposo del guerrero... tras la última gota de sangre.
La Traumática comparación…
Aquella primera aparición de la doble D, en res temporadas, fue
una bocanada de aire fresco para los superhéroes en la televisión. Que se alargaría, con los alaridos guturales de https://cinecomio.blogspot.com/2018/09/the-punisher-season-i.htmlThe Punisher, en un enfrentamiento salvaje, frente al espejo. Dos tipos rquetifinos, dos tipos medio chiflaos... para haberse matao.
Los
episodios tenían una estructura homogénea y la ficción no decaía en interés,
ante la nueva propuesta de Marvel… En cambio, lo peor que puede hacer una serie
es volverse intermitente, con personajes no justificados e intranscendentes,
que traicionan a la memoria. Y de esa, Marvel con Frank Miller, tiene mucha.
Pero aquel Born Again, monumental,
visceral y oscuro, junto a David Mazzuchelli de los cómics, reactivaría al Diablo
en la manzana podrida y a su antiguo enemigo The Kingpin, le envolvió en un
halo de perniciosa institucionalidad. Muy poco reglamentaria, como némesis casi arquitectónica en su cuerpo.
Más bien, de
personalidad monstruosa como ocurriera en los casos contra Spiderman, aunque mucho menos sartcástico que el Lex Luthor del inolvidable Gene Hackman, d.e.p., y del que se olvidan algunas páginas de comentarios, no sé porqué, la verdad... Así mismo, veremos una vuelta a esa ciudad de New York acosada por las arcaicas amenazas,
de la mano de un nuevo director y el sentido arácnido de Tom Holland,
respondiendo a las señales de Zendaya y Sadie Sink tras las de Stranger Things, y con Jon Bernthal completando el círuculo… bueno ya hablaremos… trío calavera.
La historia, es que… parece alargada, veremos si funciona igualmente…
y no tanto como el trapecio con el que se solía columpiar entre los inmuebles de la Gran Manzana, territorio descomunal y arácnido - como si se tratase de un gran personaje siempre presente-,
sino dentro de esta llamada Fase 5 indeterminada, del Marvel-Disney que no acaba de arrancar
del todo. Creo.
Y hasta aquí, se puede leer con máscara... porque todos están esperando al gran Doctor Muerte... qué era cómo más lo conocíamos entonces. Monarca de una Latveria, que sonaba a seres ancestrales junto a los Cárpatos de otras épòcas... cerca del lunático combate con el Cráneo Rojo... Ahí, os lanzo una idea... ¡eh, pensantes! Doom, doom, doom..
Pero no importa… porque llevo torta.
Cada guión, cada historia interna, tendrá una opinión... Semejante al cómo y motivo, en el momento de una elección presidencial o alcaldable, que elige a un rostro presidencial, para una ciudad, para un club… Qué sería crucial, o ni siquiera oportunamente registrable, cuando se
trata de una voz, me refiero a la opinión anónima... pero sin voto como participante censado o socio del mismo...
Y
por lo tanto, nos moveríamos de nuevo, en una coyuntura infernal donde se desatan extrañas fuerza, donde las
palabras no tienen consistencia, como en una segunda temporada de la serie Born
Again. Sí, se ha resentido en ese aspecto… y… Existe algo más, que no acaba de
resolverse… no sé.
La emoción se ve entrecortada por demasiadas tramas, vericuetos sin
trascendencia, ideados en esta época, limitados por unos diálogos que suenan repetitivos, condenados al ostracismos... y personajes
que no deberían tener ese peso en la serie. Lógicamente, no me refiero al Kingpin, que es un superpesado e imbatible, mal abierto en canal...
Así mismo, porque realiza una
propuesta combinada en la secuencia de acciones, que recuerdan a otros
películas de éxito… y aquí, como que no funcionan. Para que se me entienda, el
único que da color al inmundo enfrentamiento judicial de Daredevil en este renacimiento, es
Wilson Fisk. Es, con su facha de gángster impoluto, de poder absoluto, salvo la sangre con la que
se enfanga en luchas directas… y esa última postal, enfrentándose a las olas
del mar…
Mucho de lo que ocurre, en la segunda
temporada del Dan Defensor castellanizado - en la era de la oscura personalida de Jessica Jones, Los Defenders desatinados en serie y el amor nítido de Luke Cage... es tenue y borroso, como una
pesadilla de recuerdos que nos vuelven a visitar, y que se sienten algo
distorsionada.
Por eso, escojo el camino de la violencia directa… que, al
menos, no te engaña, y ahí el personaje de Vincent D´Onofrio es el Rey. Y ha llegado el momento de las
tortas…
Si bien, no me refiero a que aparezca por aquí una Cosa de los últimos 4
Fantásticos en proceso de recuperación milagrosa, ni tampoco el Hulk, que sí saldrá en Spiderman Brand New Day, y no en rojo…
Sino, del capítulo especial en el que revivimos la pesadillas psicológica, de
un individuo marginado como Frank Castle, en The Punisher One Last Kill, en efecto destructivo-salvador.
Donde
antes de la última, hay otras muchas muertes correlativas, grupales, sicarias, punzantes y … sanguinolentas. Al estilo disfuncional de Lorne Salvo, que pudo ser un buen
solucionador en otras épocas, o el psicópata liquidador de Anton Chigurg de No
Country for Old Men. Sí es cierto que para The Punisher en este momento, más
que pasión por la sangre y la psicopatía, dejando a los monstruos reales que
dan más pavor, tratándose de unareaparición
fantasmal, que la haga volver a sentir… una historia de violencia. Un día de furia.
Es la reinvención, de un individuo
que lo ha perdido todo, y no le importa sin vivir o morir… o enfrentarse a una
araña. Vigilante y Defensor, antes don Nadie. Del que fuera un espectro… y
ahora podría convertirse en héroe. Ya, no en las sombras. Puede que Peter Parker, esté ahí para echarle una manos, con red.
… Hasta la Bomba Nuclear.
Este renacimiento de Daredevil en Tv,
no significa lo mismo que en la novela gráfica, pues posee sus propios
condimentos, que la alejan un tanto de la comparativa con un posible redentor,
o ser Superior.
Tampoco significa una raíz
etimológica con aquel sufrimiento, ni las extremadas relaciones personales que
padeció… hasta que la deriva del lado existencial se unió al carácter religioso
del personaje. Qué, curiosamente, cogió la imagen de un diablo rojo, o ángel
caído… Todos reconocemos en la novela, antiguos episodios bíblicos, así como
las personalidades cambiantes de sus principales protagonistas, y aquí, en la
anteriormente denominada catódica por los rayos, de desvanecen como las llamas
de sus episodios sensoriales y transcendentales.
Donde más te conecta la serie, es la
sensación de vulnerabilidad del pueblo ante los políticos, ¡qué comprobamos a
diario! Que, no tendría nada que ver, con los pringosos fragmentos en las redes
sociales y las opiniones de anónimos, saliendo en la serie como un pegamento, que
no funciona… Ni siquiera esa traslación burladora de Mr. Fisk.
En el dolor marginal, echamos de
menos la imagen de la moderna María Magdalena, que sería Karen Page, una página
que se ha transmitido mal y que ya no creemos demasiado, personalmente. Que, irían
más en el sentido woke de esta nueva Disney de los superhéroes, alejándose
radicalmente de aquel mensaje en negrita de Mr. Miller: “Un hombre -yo
especificaría pobre diablo-, sin esperanza, es un hombre sin miedo”. A lo John
Doe, justiciero… A lo Frank Castle, en la supervivencia.
El Kingpin es el menos transmutado… y
por ello aceptado como caricatura, como un sociópata inadaptado, lejos de la
palabrería y la opinión sesgada, capaz de comportarse como esposo-amante,
traicionado, perverso… la imagen del antiguo Nerón. Y para el futuro, como el
ejército ha fracasado, contaminando la superficie del mundo revolucionario, con
una ideología emparentada a la corrupción mafiosa… la única forma alcanzar la
venganza, será… la ayuda antropomórfica de una súper arma, la de un súper
soldado.
No importa, veremos hacia donde nos
dirigimos, no importa la desnaturalizada posición de Bullseye, ni el efecto
White Tiger o el Muse, en género, ni la destrucción de aquellos más humanos,
sin un camino claro en el horizonte… lo importante es el contraste bicolor de
ese punto de mira. El enfrentamiento directo entre Dc y Marvel, con estos dos
personajes similares y dispares, entre el blanco y negro de sus indumentarias…
El Kingpin, y el Pingüino.
Con el tiempo, y Frank Miller, y el
pensamiento de una sociedad cada vez más radicalizada y traumatizada por el
terror en sus calles violentas… se echa de menos, un poco de ese humor
inocente, de las series sesenterassobre
The Batman o del punto de vista adaptado por el mismo Tim Burton, que mezcla lo
oscuro y la diversión cómica. Donde encontrábamos el blanco y negro, el rojo y
el morado, el azul y el verde, el humor amarillo… las dos caras del
entretenimiento, en definitiva.
Tal vez por ello… Frank Castle y su
emblema en el pecho, sea el lado opuesto a la personalidad de Matt Murdock. Por
eso, esencialmente, la interpretación visceral y susurrada de Jon Bernthal, te
convence en su lucha interna, y los desvíos de esta sociedad condenada.
Es decir, por estas cosas… buscando
el color… a lo mejor la mayoría, está buscando el verde de Mandalorian y Grogu…
la máscara plateada con capa verdosa igualmente de Victor Von Doom… o coloridos
vaivenes de un hombre araña desconocido, con o contra Punisher, y dando
mamporros a Lápida y Escorpión… y tendremos a ¿SpiderWoman?
Si alguien se podía pensar que me iba a olvidad del maestro John Huston, y de Jack Nicholson en El Honor de los Prizzi... entre el honor y el loco amor.
Hay algo con los villanos en traje, y los bastones... ¿verdad, Gene?
Hace millones de lustros, la Tierra…
estaba conformada por océanos únicos e inabarcables… que orillaban en una magna
masa firme. Un Continente solitario que denominamos Pangea… Donde el Sol nacía
y tardaba en ocultarse casi un día completo, por su lado opuesto.
Este Continente, por consiguiente… Es
un lugar estructurado, dramático a veces, que no hermético… Donde las reglas no
cambian las historias con demasiada frecuencia, sino a un ritmo sincronizado.
Pero los efectos se circunscriben a los movimientos en sus tiempos
determinados, variando sus consecuencias en las diferentes piezas.
Sobre todo, desde arriba, cuando se
encendía esa luz parpadeante, colorada enviando una señal de peligro… a todos
los trabajadores con doble vía, visitantes y residentes. Incluso por encima de,
el director de la saga Chad Stahelski, algo disconforme con el resultado en
serie.
Así, nos mostraron en 2023 – ya hace
unos añitos, que no siento por los comentarios deformantes -, los cimientos de
este Hotel Continental regido por Mr. Winston, y siendo manipulados
significativamente por aquel alcance sorpresivo, que lograse la venganza
perruna de John Wick. Por otro lado, surgido de la resurrección para la acción
cinematográfica de Mr. Keanu Reeves.
Todo este mundo que vive del cómic,
como del cine de acción oriental y según Mr. Stahelski de Sergio Leone… of
course, de Tarantino también pudiera ser… debe su éxito a la acuñación
restringida en una isla de toda esta catarsis mediática, húmeda y violenta…
Pienso que revalorizándose.
Baba Yaga… y el Hotel de Cazadores.
Wick es la Mamá Yaga de los cánidos,
con katana y pistola automática. En un check-in, se inicia su condición de
anónimo habitual… como aquellos sospechosos, tiene su comienzo en un constante
tiroteo y sus respuestas adecuada en sesiones de acrobacias medidas. Y sangre,
por ende, y vísceras desentrañadas, y explosiones internas por doquier…
Y todos acaban, sus compañeros digo,
no tan amigos habitualmente, sospechosamente, violentamente… en el citado The
Continental, porque es una ábside de su universo. Gracias a una pieza dorada,
plasmada de aquella máquina infernal que aquí es como la imprenta de la Biblia
sagrada… ¡Vamos, lo divino! Y que trae pestes, plagas… y algún infierno.
Mientras todos la buscan, te puedes
instalar en una de sus reservadas habitaciones, y esperar… quizá, una visita
inesperada… quizá una comunicación que viene a presión. Pues la recompensa
suele estar a la orden de la dificultad para abordarla, un reto caído del cielo…
y entonces, el check-out, puede que ya no dependa de ti, sino de los ecos que
sonarán alrededor de tu cuerpo…¡sin
vida!
Es la era en este Nueva York de los
setenta, de los cazadores, cazados. Al son de estallidos, de bombas o huesos
propios, saltando a ritmo de Palomitas de Maíz, o a través de los labios
infantiles de Ozzy Osbourne a lomos de sus Black Sabbath y la mítica mano de
Tony Iommi a cuatro. Es sus estancias todo está cuadriculado, circulando a lo
ancho, y de arriba abajo, como un cubo de Rubik que debiéramos cuadrar, porque
la historia se escribe sola. Y resulta divertida, para ver cómo se acoplan
todas las piezas, y se caen las máscaras.
Y en este “pacífico” espacio, exquisito,
moderno en imágenes y clásico a la vez, las estrellas sangrantes, marcan los
pasos de los asesinos del thriller violento norteamericano, y algún británico
por ahí… Como los fucking Peaky Blinders, cuyo Inmortal Man, han dejado una
huella imborrable en el panorama de las series de asesinos a sueldo y gánsteres
con denominación de origen. Y cuyo círculo se ha cerrado brillantemente, en una
mueca a la eternidad de sus emisiones a la pantalla grande, eso sí, entre un
baile de cerdos y nazis.
Los Inquilinos… no duermen.
Mel Gibson no podía hacerlo en
aquella Payback grisácea, con salsa de violencia rojiza, en su salida
apocalíptica de la etapa de Mad Max. Ha significado una vuelta, un terremoto
Continental a sus comienzos, bajo la línea de la flotación de los sicarios y
mercenarios, pagados a tocateja.
Y en un mal entendido, sus pasos
danzantes – de John Wick me refiero -, van a velocidad más rápida aún que en
Matrix, viajando a través de una saga, que empieza sorprendiendo, rematando en
la segunda y tercera, y con una cuarta que te va dejando agotado… y la quinta
que suena por ahí… marcando el camino de una nueva forma de acción
coreografiada, y tiros de todas las opciones posibles, incluida la distancia
chic to chic.
Conocemos el caso, igualmente, de Ray
Mckinnon, un rostro que ha tenido vaivenes y viajes con los mitos, en Oh
Brother!, se las vio al lado del Mud, segunda versión con Mr. McConaughey – ya
sabe el caso de su increíble serie con Woody, y los True Detective… se rumorea
que podrían volver un día de estos, ojalá… -, y que al final, llega a esta otra
etapa televisiva, que comparte con la magistral Dopesick.
Mas, ya han transcurrido 4 más casi
14 años, y una Bailarina con acento hispano, De Armas de tomar – y por ende,
igualmente, me ha agotado en su danza-, aunque se reconoce que el cambio de
sexo le da otra dimensión o línea, y también tiene ese componente sorpresa, que
es… el uno para todas. Y en The Continental, haberlas, hay por diversas y contundentes,
maneras, hermanas siniestras, policías con un pasado, heroínas orientales a lo
Vietcom, jefas desfiguradas, sistas del kung-fú… y enamoradas del retiro
vacacional o botánico. Y de esa Ballerina, me recuerdo de la joven aprendiz, de
León El Profesional, y otras que vinieron después…
Estos clientes, siempre con el ojo
abierto, por si las mosquitas… que zumban como una ensalada de tiros por aquí…
En la Thunder Road de David Leith, se criaron hasta la llegada de Lionsgate,
que hizo aumentar su volumen recaudatorio y las recompensas, que otros se lo
gastarían en burdeles… y de los cortes sanguinolentos, que es otra firma de la
serie. Como lo es significativamente, el duelo entre el bien representado por
Colin Woodell y la maldad total de Mr. Gibson, perteneciente a aquellos
dominantes en el cine, para la preparación de asaltos imposibles, payasos y
atracadores de bancos. ¿O no… crees?
Pensabas que era todo… Mobland!
Esto no significa el fin de todo,
debajo de la Mesa hay algo más, más viciado y maligno, si cabe, sí. Otro equipo
acompasado con el poder, pero más mediático por supuesto, porque se dedica a
los grandes negocios que vimos en series como la gran Sucesión. También
marcada, en su lado más oculto, por todos esos mercenarios, que viven a
espaldas de sus propias vidas, esto es, familias.
Si Don Giovanni decía que los nombres
propios sirven para diferentes maestros, pero qué “a cada cual le llegará tarde
o temprano, su San Martín, y no por su maestría supuesta, sino por los méritos
acumulados en su currículum…”. Y en la serie Mobland, hay un montón… como
partes amontonadas de cuerpos…
Los Hitman, denominan en otros lares,
son los que apuntan con el dedo de los jefes que les pagan, como el del
director sepultado de aquella From Hell, que no mencionará ahora, pues estoy
del lado de Guy Ritchie – otro que tal baila… con la muerte -, en Tierra de
Mafiosos.
Hemos pasado de ultraviolencia, a la
mala baba, creada por Ronan Bennet (The Day of the Jackal, Public Enemies), con
el imperturbable siempre Tom Hardy, y un desconocido casi Pierce Brosnan tras
aquellos agentes del pretérito. Y Paddy Considine de la casa, más cercano a los
códigos de lealtad clásicos y que vino del lado del Niño 44 hasta los fucking
Peaky Blinders, y su hijo viciosos, Anson Boon de los típicos brittish con
Pistol… rematados todos, con la mismísima Helen Mirren. En el oremus, del
cinismo, mítica.
Bueno, vamos a ver y a sopesar,
tranquilamente, pues Mr. Hardy ya tiene una edad y un impacto, en Bikeriders,
los fucking PB, como Capone, en la serie espléndida Taboo, por doble partida en
Legend, la otra cara de Mel en Mad Max, ese Niño 44 como en Locke, fue Bane,
conio… palabra que muta el fuck, aquí por doquier… coño por aquí y por allá…
Sin ley, Warrior, Origen y El Topo, casi ná. Y por algo estuvo en RockandRolla,
y una parte aún, poco conocida en Black Hawk Down y Band of Brothers. Su
carrera, como su trabajo con ojo avizor en Mobland, es así de movida, y amenaza
con volver al infierno seco de Mad Max, oleremos.
Bueno, este es un típico ejemplo de
guerra entre familias enfrentadas, por quítame de ahí esos despojos… qué no,
qué es mi hijo, conio, hijo de p… mientras el hombre tranquilo, parece uno de
aquellos inmortales, que no cae de ninguna de las maneras, porque conoce el
percal. Pues mira, que él estuvo con el Joker a las cachas y por tanto de los
tebeos, con ese deje a lo Winston, para conocer lo que se cuece. Aunque aquí,
la primera bailarina es la Helen, que está ahí, hurgando en el ojo. Y echando,
luego vinagre, para que escueza más. Genial!
La otra Bailarina, se desangra un
poco hacia el final, ya por el cansancio de tanto trote y tantos movimientos
acompasados… Sin embargo, en los pocos capítulos de su serie en el Continental,
se divierte uno, a cada paso y con ese final enloquecido a ritmos de rock, y
palomitas. O en esta serie Mobland de Paramount + para la MTV Enterteiment, con
otras músicas más pandilleras y limítrofes, mueve a los Harrigan a una
trasmisión por capítulos, del que el espectador no sabe a qué atenerse, pues
todo está en la cuerda floja, y los personajes son, como el fentanilo, qué
imagino, los convertiría en un jinetes de un tío vivo, imparable.
Y eso que, Toby Jones, tarde en aparecer
un poco, pero capital en la lucha de las cloacas… cuando Geoff Bell de los
Stevenson, se dibuja como un rostro, incomparable e incólume, dando la cara de
la otra moneda… es este caso, dorada, tirando a marrón oscuro. Muy, pero que
muy oscuro, negro diría yo. Y venganza, rojo sierra… tejana.
Negocios… comunes, no.
Hay algo que rodea, a todo esto de lo
que hemos contado… las grandes extensiones, por la campiña londinense, los
bajos fondos que emparentan a las familias, en tramas que se embrollan al ritmo
de viejas canciones, y nuevos tonos más violentos… el aire de los irlandeses
típicos, con sus gorras o sus comportamientos, lenguaraces, los muelles de los
Blinders, siniestros como los lujosos salones de otras casas, las guerras que
acompañan, ya sea contra aquellos alemanes, o los que salieron del otro lado
del Pacífico, los desechos y las balas… claro.
Así, habitualmente, hay recados y
conseguidores de lo imposible, unos los mandan y otros, los certifican… y las
balas hacen desaparecer hombres que parecían inmortalizados, en el horizonte,
como fotos borradas por el tiempo, cuando no había redes… y sin decir esta bala
es mía… aunque cada uno llevaba impreso el suyo, su nombre, en la vaina. Tras
los locales de moda, las venganzas intercontinentales, y el cieno maloliente de
las haciendas o los puertos bajeros. Y luego, Cilliam Murphy, que es como el
suspiro de Tom Hardy.
Vivieron historias cínicas y
violentas, desde el mundo apocalíptico de Danny Boyle en la magnífica visión
zómbica de The Bone Temple, y de Trainspotting que fue un shock social y
visual, y que ya veremos adonde nos lleva próximamente… Igual que Mr. Ritchie,
se ha movido en el submundo delYoung
Sherlock, pendiente, y nos indica In the Grey, claro, con Henry Cavill y Jake
Gyllenhaal. Viva la Madness y Wife and Dog con Cumberbath y Anthony Hopkins, y
en ambas junto a Rosamund Pike de protagonista. Y es que este Guy, hizo
Lock&Stock, anduvo entre Cerdos y Diamantes… vio a Sherlock más movido y
mayor… y ha iniciado el universo de U.N.C.L.E. y la estirpe de The Gentleman…
Queda todo, conio, en la Gran Bretaña…
En los 70 era la incipiente
digitalización, enseñada como en las viejas películas de James Bond o Supermán,
en The Continental, fósforo verde incluido… y la utilización habitual de los
medios y los móviles en cada momento de la vida de los Harrison, etc… ya son
como un apéndice de todos nosotros, digo los aparatitos, coño. NO la violencia…
bueno, también… pues cada vez corre más sangre por nuestros barrios.
Y ya puestos, en un último giro del
guión… indicaremos que Colin Woodell hará Pig Village de Lee Sang-yong, con el
actor de Fuerza Bruta y El Gangster, el Policía y el Diablo, inconfundible
rostro de Ma Dong-seok. Un hermano en serie, Ben Robson – inolvidable en la
saga televisiva de la original australiana Animal Kingdom -, se ha detenido en los negocios de la
interpretación un poco… Y Peter Green, agraciado por Tarantino en su Pulp
Fiction y, desgraciado por accidente, con una bala siniestra en un hotel de
Manhattan, bajo del cielo continental.
De los hermanos raritos… casi nada se
supo, solamente, una anécdota de ella, funcionando como a actriz movible en Malango,
recuerdas, verdad. Eso es todo por ahora, ya vendrán periodos entre guerras, e
inmortales personajes, DD´s y Dooms, monstruos, castigadores y linternas… para
enfocar a esos de los móviles… en el cine. Síiiiii, joer.
Se dice que todo lo que sucede en
Derry, cuando te alejas, se olvida… y que nada muere realmente dentro de él…
Todo es transformación, entre la vida y la muerte, como en toda novela de Mr. King. Esto, comenzó en la figura de un abusador, un acosador de colegio, Henry Bowers, que hace unos años quedó desquiciado y
manipulado por Eso, para convertirse en un ser más peligroso. De su mente devorada por
las tinieblas, a esa niebla mental que no para de crecer… se retroalimentó, la risa de un payaso. La danza macabra llegaría después...
El club de los Perdedores, fue la resistencia a la caida al abismo, y se
reconoció indestructible ante las amenazas externas de aniquilación con el sarcasmo crudo. La risa de aquel que
vino del recuerdo de un universo primigenio, como devorador de pecados humanos… Se fue sofocando en diversas apariciones, y a pesar de atacar en lo más profundo de
las mentes… firzó a la unión de aquellos jóvenes, que dio descanso al 27 º año. Por lo que, a salvo a salvo… pudieran estar aproximadamente otros tantos, en adelante.
No más... y ahora puede que menos porque la serie ha cambiado las condiciones del juego - reglas que serán objetivo de próximas reflexiones -, y de otros clubes en sucesión... Mientras de las alcantarillas, las carcajadas pasaron a carromatos,
guiados por el pasado con chorreras, el conductor sería algo más siniestro que una cara pintada, pues confluye en un pretérito aún más nativo, apocalíptico y
ceremonioso.
El cosmos iniciático, donde ese It, domina entre terror psicológico, hizo blanquear el pelo a Henry, y
la piel a otros, apagados por la sustracción de la roja… o tirando a amoratada,
como uno de sus episodios. Él, y las que sigan libres, serán
prisioneras en Juniper-Hill, silenciadas por otros más indetectables, y en justificación por declaraciones culpatorias. Y otros, dentro del ámbito más woke
que nos rodea, recordarán etapas de la historia de USA, en que el racismo se instaló
en el día a día. De un lugar a otro, porque la violencia no tiene fin.
Y todo lo que pasaría, más daños, y años después en aquel despertar de El
Resplandor y el ceño fruncido por Stephen en el rostro de Jack, culminó en el cine. El Nicholson de los
escritores frustrados y kingnianos, se doctoró en el horror… Pero ese otro resplandor, no es el de la sonrisa
maléfica del Payaso Bailarín, aunque tenga reparto en el miedo. Sino interpretado por Bill de los Skarsgärd, algo
que entronca con otras historias del novelista de terror… menos solitarias, sin más, La Niebla,
o la pandilla de chicos de Stan by Me.
Pennywise… is Alive! ¡Eso!
Todos esos monstruos, sobre todo los
de la niñez, tarde o temprano, parece que acaban resucitando, volviendo del
fondo de nuestras mentes y recuerdos guardados… Algunos vistos, tras la funda
de las almohadas, o el guiño de nuestros ojos entreabiertos entre los dedos. Y
faltaba de aquel libro de Mr. Stephen King, recordar cómo ocurrió toda aquella
historia de la antigüedad, con niños de otra generación que eran los verdaderos
protagonistas. Era una cadena de perdedores... o ¡no! Siempre hay uno, con poder para regresar.
Un ejército merodeador, con intenciones o acciones que recordaban a otros
ejercicios militares - incluyendo a The Mist, o hasta los más blandos de ET el
Extraterrestre -, manipula la realidad… Ahora que vuelve, el Steven Spielberg, a los viejos tiempos de
las increíbles revelaciones, volveremos a creer en seres particulares… Pero bueno, eso, es otra historia de ciencia
ficción. Y el ejército tratará de ocultarlo, de nuevo... He, he.
En este It: Welcome to Derry, del maestro de ceremonias Pennywise, existe un
paralelismo trasladado a la actualidad más acuciante, que es la sangre de la inocencia... y los intentos por el olvido de ello.
Pero en la pantalla, la aparición de este Cambiaformas risueño y sangriento, se remonta al Tim Curry de 1990, o más allá en la novela,
a una hazaña infantil que se realizó sobre los años 60. Una matanza que le
vendría genial al clown, en su misión de conquista tenebrosa del mundo. Bueno, dejémonos de
rollos que ya sabemos, y observamo la traslación evidente, a la serie Stranger
Things. Ya, menos tenebrosa que los hechos sanguinolentos de It, pero donde existía también, la guerra fría, todo ocurre en pueblo ficticio
(Hawkins en Indiana), se mueven los militares entre la obscuridad social y la defensa de la nación,
laboratorios al margen, hay una sala de cine... mejor, otro clásico de King... se cambia a una institución mental ya citada…
Siempre en estas historias de terror, existe la energía que
todo lo devora, sobre todo la luz como en Lovecraft, y esas sombras espectrales en lo profundo del alma o lo que sea, humana... raíces naturales se propagan, el pasado de los ancestros nos revisita, cambiaformas por doquier en seres deformes como the Thing... de otro mundo. Piedras o pilares que sustentan el mal, sirviendo de portales o entradas a otros espacios, la sexualidad
incipiente, la pérdida de la inocencia… Desde Neibolt Street y su música
sesentera, a la de los ochenta del Upside Down.
Payasos duros, escalas mantenidas en pesadillas, juegos y la
memoria adolescente, un avión que planea como reto, a un ser poderoso, un cuchillo o una espada, para acabar con el reino de Vecna o Penny, los inmortales.... Su poder es el control mental, lenguaje parco para aterrorizar al personal, una sonrisa diabólica, y sugestionar sus propios miedos – superpoderes en Derry, casi -, excepto el de
Halorann que se irá al Overlook de Maine a las Montañas Rocosas… para avisar a Jack... Por último, fundamental, la fuerza de la unión, contra el Mal claro. Y por si no, caes aún, la música como hilo tranportador... a épocas.
Muere en Derry… qué es como morir en una novela.
Pero, pero… no. La resistencia, al filo de la hecatombe, es crucial para creer. Quizás, en la luz... No lo sé... ¿en qué piensa Stephen King?
Lo que ocurre aquí en
Derry, es aún más oscuro y oculto, con una base en las antiguas creencias de deseperación y muerte. King creó un universo particular, diseñado en líneas rectas como una Torre Oscura, dond surgieron los primeros momentos de la Tierra, o algo así.
Aún, no existía memoria.
Y los llamados Fuegos Fatuos, kingnianos, se entretejían entre vómitos
de una Tortuga, para construir el llamado, Otro Lado. Tal vez ese que aparece en arcaicos textos, sagrados de otras fes o religiones… Y el denominado en
ellas, Dragón, demonios varios, se pulsó hacia la obscuridad de los tiempos, y nació con el impacto de un cometa venido
de lejos, más Lovecratniano imposible, y quedó sepultado en las profundidades, esperando el despertar de la
Humanidad… y la aparición del horror, en una mueca.
Luego la leyenda de guerreros
antiguos, se sublevó por la masacre de inocentes, y programó su reclusión, marcada con esas piedras con leyendas, que
mantenían el orden. Para con una Daga de condena, atarlo al Árbol esencial de tantos cuentos, cuentos de elfos y magia, en todas las
culturas, más con los hercúleos 12 pilares, que serían barrotes indestructibles que detendrían al
ente y su violencia.
En Stranger Things, murieron
personajes, y en algún momento revivían en el recuerdo... Se detuvo la música del sintetizador (synthwave) al final, y es
cambiado, Bienvenidos a Derry, es la voz soul, doo-wop y guitarras eléctricas del futuro. El cambio visual de los tiempos, lo utilizan los novelistas contemporáneos de
éxito, lo creando un panorama musical de sus propios universos alternativos… luz y tinieblas, personajes en sus extremos, pueden ir o venir... moverse entre ambos mundos… y sNadie, se
preguntará porqué, sí, o por qué no… Todo se acepta, pues las expectativas son infinitas. Las ramificaciones, se enzarzan, y lo malo se puede invertir, y lo sano, pudrir... y palomitas de maíz, para mi sobri... ejem.
Ya basada en la ficción, o historias de fantasmas que se refrejan en cuadros históricos... que haberlos no sé si haylos, pero se habla en milenios… Siempre hubo en la letanía, poer el universo de JRR Martin al Tolkien, divididos y enfrentados. Al sensorial y psicológicamente enfermo, de los
Hermanos Duffer, o los de Matrix en aquellos, ya alterados, Wachowski, por la ciencia. Así existen diferencias apreciables en sus subsuelos terroríficos, aunque las mismas reglas desdobladas, con que participar como videntes de pesadillas tecnológicas o ancestrales. Y para Stephen King....
Se agarra básicamente a un
transcurrir del tiempo, con expectativas en los que cambios vitales de las personas, ante lo amenazante... que
influye en sus relaciones personales, y un alimento pavoroso, un combustible que se incendia con lo
desconocido en forma de sugestión personal. Esa diabólica entidad nebulosa, son tus miedos internos, el alimento eres tú, el engendra al dolor y al payaso Pennywise, ese Mal Superior y eterno, hasta una posible batalla final.
Si bien, los ejércitos están dispersos, y los
antecedentes pueden ser algo cómicos, pues reírse de los errores humanos, siempre es la
tentación acorde al relato de Mr. King. La humanidad cae por su irresponsabilidad y lo destaca, con su humor sui generis. Pasa de lo sagrado a lo
cibernético, de lo misterioso a lo que se propaga por las redes, de las vías de un tren al espacio, de un libro al cine, de lo familiar
a lo que representa una obra... a la creación artística y universal.
Por tanto, lo que ocurre es el
alma putrefacta que se ríe de nosotros. O de nuestra penosa realidad ante lo cómodo e insensible, como lo
hacía la sonrisa de El Hombre que ríe, ante la jauría humana. Sí lo recuerdas... Marlon y Redford, ya juntos... y gracias a la interpretación de Conrad Veidt, en el filme mudo de Paul Leni, era la síntesis de lo vengativo ante la instulticia; o lo cruel más intrincado, enfermizo y radical, que arrancaría la sonrisa del postrero Joker. Así se fijaron, la pareja Bill Finger y Bob Kane, para adoptar aquel personaje y basarse en la baraja de naipes, para crearlo con idea del dibujante Jerry
Robinson, según cuenta la historia. Y pennywise revivido como otro alter ego.
Del Gato Curry… al Nosferatu.
Así es Pennywise, más cruel, dibólico y malévolo, es decir, un come-mentes, el hombre del saco, el sacamantecas, el zombie cósmico... ya que su poder reside en el cerebro, eso es, sí, it is yes. Contra niños, es más sangrante y atrevido, que en los ST.
Su misión incluye asesinatos más
sanguinolentos, más rojas qu las carnes en las representaciones gráficas de aquel de hamburgueserías
estadounidenses. Todos los que recuerdan la serie de
It ochentera y a Tim Curry, saben de los sacrificios que tuvo que realizar y
sus hazañas actuales, para combatir el dolor.
Tim es también ejemplo, de resistencia física y mentalidad, cuando interpretaba lo contrario, acabar con ella. El actor británico basaba su actuación, en gestos auténticos unidos a teatralidad máxima, para crear personajes desde lo risible a lo
magnético, de lo cómico a lo terrible, de lo cósmico a lo terrenal. Extremos... Una marca empírica de la escena teatral con representaciones con la Royal
Shakespeare Company, a menos literales, frescas obras musicales como Hair, o su Dr.
Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show. La música es su mundo, se retroalimentó en
giras de si banda por tierras de Europa y USA, y llegaría a ser que un Gato de Cheshire
único, eterna sonrisa, antes de su tremendo problema neurológico y esa pérdida de su función
locomotriz en las piernas. El gato tampoco tenía a veces, invisible... No sonrisas, que le sobraban, no colorido, al margen de globos colorados,
of course, más fantasmagóricos.
El It de Stellan Skarsgard, es un vampiro de energía y de materia neuronal... es
bastante más caótico, a la vez, más espiritual... He intencionado en su labor de conquistar al género
humano, tan intranscendente habitualmente.
Tanto que su uniforme es una burla, sus ojos
desorbitados, se alimentan del caos, su risa estridente y sarcástica, esconde sus chillidos. Y cohabitan con su interpretación
gótica del Nosferatu... no es tan estilizada tal vez como aquel, pero sí, igualmente icónica y
amenazante, pues se alimenta de nuestra esencia vital. Por ende, es una
reconstrucción del viejo payaso danzante, en las sombras, su lado siniestro vaga en las pesadillas, y en serie es turbador frente a la inocencia, Cosa que no se atrevieron a desenterrar o sacar de las sombras, en Stranger Things, donde los jóvenes desaparecían pero no eran mutilados. Diferencia crucial, en el tipo de Maldad.
Y eso como productor, creo que lo ha
tenido muy presente el actor de origen sueco, que venía de una experiencia
limitada en la fallida Castle Rock y ha ido acreditando desde el Crime Time de Gus Van Sant,
pero especialmente con Barbarian. Y que además, enfrenta otros papeles de personajes
impredecibles, en La Muerte de Robin Hood, y en próximas
películas de Peter Berg (Very Bad Things, The Leftovers), Andrew Niccol
(Gattaca, El Señor de la Guerra). Para al parecer recrear a un Felipe II
dirigido por Lee Tamahori en Emperor o Carlos V.
Esta It: Bienvenidos a Derry para
HBO, tiene como creadores de sustos ´Clownicos` a lo comecerebros, a los hermanos
Muschietti de origen argento, a Jason Fuchs que se hizo mayor con The
Sopranos y La La Land. Ya que han adaptado, más concretamente la época de inicio de
su aterrizaje en Maine, ennegreciendo el panorama con sarcasmo, pesadillas obscenas, blues y
rock&roll de una era, algo lejana ya, pero que recordamos con nostalgia. El averno de los sonidos, inversamente, ha modernizado el escrito original de 1986 indagando, en la propia infancia del autor, en trinidad pueblerina con Jerusalem´s Lot y Castle Rock.
Por otro lado, el de los recuerdos
oscuros también, Derry es parte de historias para Insomnia, Bag of Bones, The
Dreamcatcher, Faor Extension, y la fecha 22/11/63, día del asesinato de JFK... un horror. Eso sería unas décadas después a que, The Bride! de Maggie Gyllenhaal, con el
padre de sus retoños Peter Sarsgaard (no confundir de familias), pusiera a
gritar y a agotarnos a Christian Bale y Jessie Buckley… otro pequeño error, drama... y además entre
ofrendas vocales o demandas… no he entendido su cometido final. Eso, no era la novia de Frankenstein... es la idead de su esposa, o algo, Bonnie y Clyde...? O una vampiresa poco silenciosa... no sé.
El Macrocosmos… de King.
El marco de King, espesamente hablando, es la Niebla...
En el margen de ella, el ser humano es una isla. La mancha es mucho más
silenciosa, es una amenaza, a la vez insisible, inintiligible... se enfrenta a una tortuga de la suerte, que también se envuelve en su forma
calcárea y dureza… de protección hogareña, familiar... inversamente, vomitada por un volcán normalmente…
En el fuego feminista, me
ha entretenido más el ambiente descerebrado de Send Help, dirigido por Sam
Raimi. Sin exagerar, pues igual posee tópicos, como ocurrencias de
supervivencia y empoderamiento, en los que sale vencedora. Rachel McAdams. Ante un Dylan O`Brien
reducido en esa aspiración de macho o lobo alfa, que acaba siendo el estúpido hombre… al límite del ridículo. Ya me extenderé en ello, en otros supuestos... recurrentes también, en tiempo que vivimos…
Su personaje, sí que parece
la novia, abandonada y puesta como adorno, en la arena ante el altar… como la lágrima que
cayó y de la que nadie más supo.
Pero volviendo a terreno firme, los personajes en páginas marginales, mencionan datos, y marcan a otros seres que pululan entre esas
ciudades ficticias, de forma algo caótica, como se dijo… Pero que, en la mente
de Stephen King, forman un catálogo de esos terrores universales, que entoncan con el ideario común, y se nutren de la cultura pop, formando un todo. Ese todo es su Macrocosmos…
Un lugar fantástico, La niebla de lo efímero, frente a lo religioso, lo tecnológico frente al espíritu... un vehículo, Christine, una fiesta para reina del insti... la burla del diablo. Lo risible es esencia primordial en la creación particular, la inmaculada deformación de lo bello... la risa divide ese Bien Supremo del Mal absoluto, y la venganza es el castigo por los pecados.
En la composición onírica que ha recreado una y otra vez, se alza esa Torre Oscura, lugar de control, para dos
formas en colisión, el llamado ´El Otro` - que a su vez fue creador de Pennywise - y la curiosa Tortuga. En la serie aparece ese caparazón, sin explicación, más que una imagen de la representación nativa...,
que se concreta como guardiana de los pilares que sostienen la Torre. Y es de su arcada o vómito, la formadora de los distintos y variados
universos alternativos, incluido nebulosas pesadillas o eclipses mentales.
Esas historias posteriores, van
tejiendo una red desde el pasado al futuro, y viceversa, con intención de
preservar, el interés de próximas propuestas y ubicaciones; y los chicos que
podría nombrar ahora – aún tienen carreras con que trascender en su horizonte -, se mueven por temas que comprenden las relaciones
paterno-filiales, el mestizaje cultural, frente al racismo - con el enfoque de
este revisionismo Wake, que padecemos con hartazgo…-, y un bebe mutante que se
terminará alimentando del miedo de sus cerebros…
Y todo gracias a un maldito globo
rojo, es la caverna en la cabeza abierta del monstruo, y la resistencia, se ayuda de unas drogas,
robadas a los mayores. Curiosamente… en clara contradicción, a lo inocente. Ah! Y aquí, no hay policías a los que
echarles las culpas…
Al menos, hasta el próximo Ritual de Chad… que parece confirmada con... gágsteres... pista próxima. ¿Será la
derrota definitiva del Penney? ¿O poseerá otra erección espectral en años
siguientes? ¿Hasta cuándo…? Pues, claro está… Hasta que, se pinche el globo…
A todo caballero, más si no lo es… le
llega su San Martín… Y un Huevo. Todo parecía indicar que un, Gran Miembro, de
aquella primera época de los Juegos de Tronos, iba a ser un grandilocuente
caballero. Pero no, se erigió en un errante, silencioso, excepto por el chascar
de sus nudillos en el escudero, pedorrear y esruendo del reverendo trípode. Y su deceso, al final de los torneos invisibles, se transformó en una auténtica justa a vida
o muerte, que llevaría la serie a una batalla de las de vieja escuela… De cine con
mayúsculas, a través de una pequeña historia de confirmación. Yo te ordeno... tal y tal.
Todos nos hemos ido acercando a sus
protagonistas, de manera futiva, a la vez quijotesco y sanchista, ejempoy... Y con un montón de sonrisas, licenciosas, nos han ido salpicando antes de la sangría... Ya que la justa pensada, no es muy justa, qué digamos, sin considerar la etapa cuasi medievalesca… Quijano
con su pequeño amigo y escudero, mejores rocines que aquel, servidor a casa grande, o un oval oculto, no seguidor de cuentos de caballería, sino ipso facto... Este Caballero significa, en sus raíces mundanas, paralelismo familiar a un
Mandaloriano sin espacio. Con devorador de bichejos a las espaldas, hambriento
de bocatas con huevos y tocino, nunca mejor dicho.
Enseñanzas para un escudero, de otra estirpe, reconvertido
en Caballero Errante de niño, con leyes de caballería y justicia, conocido como Duncan
El Alto, del cedro y la estrella solitaria… No entona, volando, pero si baila, en su nueva
faceta… no de rudo caballero, sino de antiguo jugador de rugby con toques de humorista. Sin llegar a ser el burlón Burt Lancaster, con su comañero ´deslenguado`.
Y encima, o bajo el lodazal, cabalgando sobfre ese mundo oscuro que caracteriza a Baratheon y losTargaryen, una vez, consumido el fuego que pareciera inmortal, del último
Dragón. Él, halcón sin flecha, ha venido para salvar a la princesa, que además es titiritera, y no
posadera, y menos princesa. Mas la sorpresa, con 3 caballos en arrendamiento, escudo de nuevo
cuño cregalado, y espada sincronizada con un pasado indefinido, se encabalga en revelación entre lores y demás anfitriones al torneo televisado… y de algún espectador despistado. Esta pequeña lección, crece cada minuto y en un estado de erección.
La algarabía ha sido gratamente inmensa,
pues, de pequeños placeres, el yantar, defecar en la natura, el reír sin
sentido, ver una pequeña obra de títeres, un espectáculo con ella, emborracharse
y jodienda molienda, es decir, fornicar… y otros por conocer… se sustenta la esencia de
esta pequeña joya, tanto hercúlea como pelona. Y tú deber es disfrutarla… Ser.
Ya lo he pregonado, el spaceman y el
Grogu, pareja de hecho… Y su característico humor, que se ha demostrado
imbatible. Indestructible.
Todo Caballero… necesita un Escudero.
¡Amigo!
Y tú pareces necesitarle, más que nadie.
Aunque te valgas por ti mismo, o te tengas en estima clandestina, Ser Peter Claffey de los reinos confusos, que se mueve, entre
nueve y cinco… por el c… te la h… Y él, pequeñín, ha de ser especial, con pelo o sin él…
mejor sin… porque la realidad es tozuda como una mula, y tu aprendiz sabe
hablar al oído de los caballos. Sí… RR, erre que erre. Como Tolkien y sus hobbits.
El caso es que tras 7 años, sobre 7
reinos casados en la exuberancia de escenarios, 7 cabezas afeitadas, 7 polvos draconianos7 batallas épicas… nos
hallamos con estos dos, en mundo minúsculo, pero con mucho músculo. Se aproxima un tornero rodeado
por la humildad y lo básico, el honor, con telón de fondo de un amor en la trastienda. Más trono de hierro y fuego, que sería confeccionado de sombras cosanguíneas. El mito es una fábula de bichejos, de cigarras y hormigas, liebres que quieren ganar enseguida,
y pacientes tortugas que otearán la meta en el horizonte… tal que lectores de
palmas de la mano. Heridas ya… pero sin meñique aún…
Esto ya es, historia de la
Literatura, ahora en televisión. Esencialmente, transportando un mundo ficticio
y fantástico, hacia un mundo de plataformas, con un juego lacerante y
pérfido - no recordar el sir Fred de olfato adelantado, para el Spectrum -, junto al humor desenfadado, típico de estos lances. En verdad te digo… del nuevo imperio,
paciente, alargado en el tiempo, errante y beligerante, claro, entre caminos viciados y espadas… se
vislumbra deslumbrante, el panorama, ya que acercara el juego a lo divino. Lo económico como
trasfondo y el poder, a la humildad, ya que un noble caballero… tiene que
luchar en defensa, de los inocentes.
Esto es ya mismo… sea a través del cosmos o la tierra casi media, un Juego de sires y amigo príncipe inexperto, al nivel, de
una historia verdadera a lo Fargo, o autenticidad por horas de The Pitt. Te lo
aviso… Mira y disfruta.
Lo inmortal… Excalibur.
Si lo televisivo habitualmente, nos
hunde en el abismo de lo efímero, a veces nos quedamos mudos, como limitados
por un Proyecto inacabado y cegado, del Lázaro, esto es Lazarillo de altos vuelos; otras las mejores, es bocanada de
aire fresco, que se inhala, exhala, a través de un casco pulido, untado con pan con queso, cubierto de barro y
otros pegajosos fluidos, o sea, fulgores con ínfimas estrellas fugaces en parrilla… que no en el tiempo capitular, serán para recordar. Pues
eso, amigo Sancho, es inmortal… y queda grabado, como los torneos luminosos y
coloridos de Ivanhoe y Star Wars, o como aquel final en Excalibur de John
Boorman, para siempre. Más abajo está su banda sonora, y dime qué no...
Así esta propuesta, desenfadada – y
desconocida para bastantes caballeros errados… movidos por ritmos actuales-, significa una vuelta a la
niñez. O a la juventud que descubrió cómo se fornicaba con armaduras pesadas,
metálicas y brillantes… sin cinturones de castidad, ni nada de las atrocidades
mentales de otras edades. Así, El Caballero de los Siete Reinos sigue teniendo
esa parte animal, tal que caballo desbocado, fogosa como aliento de Dragón,
voraz como Lobo Solitario… de esa parte salvaje y bestial. A la muerte
inesperada, en cada revuelta.
Oscura como traje de Cuervo, radiante como amanecer en el campo, rojiza enlazando el asesinato de padre a manos del
hijo, o viceversa… que sería una justa, justa, en aquel caso redondo y mitológico… Sin
embargo, este Egg tiene algo más, oculto en el alma, y el novel actor Dexter
Sol Ansell, mantiene un espíritu libre, transgresor, alegre, disparatado,
perspicaz, audaz, lazarillo, hambrón, ágil, trasnochador, espía, destronado,
san sagaz y aventurado, aventurero, justo… Teatral acaso, ser vinculante al Sir, de
espíritu y visión, algo irlandesa.
Allí es donde se acercaron a rodar la
serie, efectivamente, naturalmente… y sociológicamente, hablando. Un amigo
reverenciado, ya, sin más, uno de los nuestros, desde esa Edad Media cenicienta,
hasta hoy, por los siglos de los siglos. Y verduzca… groguera.
Nada de tecnologías F/X.
Aquí, en el campo y las fojas de los
herreros, todo es manufactura, en pequeños recintos de artes y tabernas de los pueblos, sin ellos, los efectos cgi, pues no
es necesario, escatimar en esfuerzos, que sí, en los gastos por esos especiales. Todo es más directo, tanto, qué te llega al corazón. O al tuétano… zaherido. Cuando no mutilado, en una empresa a espadas pesadas.
En este asunto, de conjuras a caballo, y a mano, aunque de efectos salvados como se debe, nos recuerda a leyendas de
fantasía medieval y seres extraordinarios. Que, si bien aparecían con prótesis y
mucha imaginación, se apreciaba esa sana intención artística, como salvamos así, a la película
DeathStalker, que sigue las andanzas sangrientas de un ladrón, entre seres de la
muerte, risueños, más que risibles… No, obra magna para mitificar, nos mantendrá ese sacrificio de viejos héroes, con los esfuerzos por sacar a flote un filme de bajo
presupuesto, y canadiense… algo de olorcillo a pasión por el cine de aventuras,
y color de obras llamadas de culto. Sin más, eh… En cambio, El Caballero es
mucho más qué eso.
Posee unos personajes alrededor, que
se recordarán, como los nobles sin apellidos conocidos, los otros aún por
conocer más. La servidumbre, granjeros y el público de alta cuña, tirapedos,
los oficiales de guardia real u otros de oficios sudorosos, los duelistas de
diferentes orígenes, las grietas en la famila, hermanos tocados y pasotas, los
que cambian de coraza por unas tierrras, héroes imaginarios, cobardes reales, los borrachos y las
putas. En estas, justas y prebendas… nos señala y envía a enfrentamientos
sexuales no grabados, vagos de amor declarado, más de otras épocas y reinos, de
desfogue… Sólo, aquí falta la magia, ni Merlines ni Morganas.
No son Ivanhoe con Elizabeth Taylor,
al King Arthur de Lanzarote, por la Ginebra, o el último duelo por capítulos, entre
Sir Driver, Sir Damon, para la pasión de Jodie Comer. Rosáceo, con todo el olor
acre, a incienso y azufre, a lodo y excrementos… a la muerte, de Robin Hood, como si fuera una lucha en uno
de aquellos rings o rines, de orines, tirándose de todos los pelos, habidos o por teñir…
de krull´s a Paladines italianos pasando por un Conan de Cuenca. Ay, el amor…
haberlo, había.
Una Edad de Samuráis.
Las espadas, son una pasión, desde la
época de Hood, Tell, temibles burlones, Scaramouche, vikingos, caballeros
negros, verdes, rojos, nibelungos, highlanders y otros cazadores de cabezas…
tal vez hasta próximos habitantes de Eternia… hasta los sucesores de Mifune y Kurosawa,
que terminaran al este de la muerte, según la locura, o de ese Lone Samurái del que se pueden
destacar la batalla a estocadas, cara a cara, en horizontes salvajes y
cautivadores de islas salvajes, como si fuera Dersu Uzala, de corazón bañado de sangre indígena o
caníbal. Alejado de la poesía épica de los Duelistas, o de Ran se multiplicado a espacios coloridos y desbordantes.
En Tierra, de estandartes marciales, nada de inteligencias
artificiales aquí, requetefalsas. Sino verdadera chicha, fugaz y candente, gracias a una pluma
en el paraíso de los argumentos vivaces, tras desaparición de Aziza. Nos queda
el propio George R.R. Martin, creador en serie con Ira Parker y la visión
trásfuga de Owen Harris, que pasó del humor de Monty Python´s y la transgresión
de palabra a lo Dark Mirror, a esa parte indefinida del The Twilight Zone, que
provenía del increíble fin de los 50 y el inicio de un mito recordado en Rod
Serling. Ahora mismo no recuerdo ninguna con espadas, pero en ello estoy,
visitando el pasado… sí, cohetes espaciales, extrañas visitas y demás viajes.
Para prescindir de toda tecnología, trucos digitales, artefactos mecánicos, es necesaria una aventura a ese pretérito, al reencuentro con cabalgadas, y lentes manchadas de salpicaduras, de materias untosas y gentes de acción. Subirse
a horcajadas de una cámara como si de una caballería se tratara… ese es su
mérito, el de HBO robándonos la memoria, con los Cuentos de Dunk y Egg, xDio y
sus canciones mágicas, todo un caballero del metal. Con mucho alma arcaico...
Nos guarda un salado acorazado, versando antigüedad y humor, con pareja ambigua y amistosa, descerebrada
y natural… para volver a combatir el sopor cotidiano de nuestras vidas, con el
honor de la espada… o esa gloria, legendaria. De los elegidos… Frecuentar caminos… comer, reír y
llorar. Dar el postrero aliento al pobre, hasta morir de amor… Siempre, siempre…
existieron dos mundos en colisión, colapso del medievo en el fondo,
camino a la perdición o la supervivencia, del más fuerte… No, no os debo hablar de Thor, el
Dios del Trueno, porque es cosa pequeña, pero grandísima bobada, que no merece la pena.
El de los cazadores y el de sus
presas, al margen de predators… De esta serie, emergen también esos enfrentamientos, esos encuentros
casuales, esas raíces amistosas o fraternales, infernales, cegados por el odio, comprando
en mercados rurales, con sagradas justas, de rivales animados por el poder, frente a revolucionarios, que desean otros valores… Por eso, El Caballero, desprende
sabor a autenticidad, frente a la siniestra, que se juega a los Tronos, con esa
inteligencia, que posiblemente recree un nuevo mito de la modernidad.
Tanto monta Dunk como Egg, Mr. Walter
Matthau con John Lemmon, entrañas de parejas, extraños protagonismos, innatos, de las que se guardan en la memoria; pues
dos estrellas en ascenso, rampante y errante, como los inmortales de Juan Sánchez Villalobos, con el brillo que desprenden los fogonazos, o aquellas salidas de Star Wars a sablazos, y mentes adyacentes en efervescencia climáticas… caballeros solitarios, con socios casuales, defendieron a
muerte, a Centauros en el Desierto. Así que, es más que un Caballero y un
chico de armas, tomar… es una pareja de ases para HBO. Y un gozo... para el resto.
Un reino de cabezas plagadas de
inteligencia igualmente, esos diálogos servidos en bandeja de plata, pertenecen
al bien hablar y sentir, a la luz de la luna y las fogatas, y al vincularse, entre lenguas fronterizas, bien del
padre, o viceversa del hijo… a Él , que es una fuerza caballeresca de la naturaleza, ya sin balón
ovalado, con un par de huevos sagrados… y el muchacho, el chaval, más que bruñido… es el símil de Sancho, sin alforjas,
pero ansioso por vivir aventuras… Sin capacidad fantástica de Grogu, eso sí.