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viernes, 5 de junio de 2026

Ted Lasso. Believe in Balls.

 


Hoy no os voy a contar ningún cuento… os voy a hablar de verdad…

Desde la ciudad de Texas, o un pueblo adyacente de nacimiento, nos llega este individuo deportivo, curioso, hiperactivo, detallista… y tal vez, cabal en sus momentos calmados...

Pero, ¿qué es Ted Lasso, sino una Odisea…?

Por lo tanto, ese entrenador en prácticas – para alguna -, más allá, un comandante. Un jefe con todas las letras, ¡puñetas! Un tipo que se involucra en mil batallas, para contener todas las fuerzas a su alrededor y dirigirlas hacia un fin. Es un navegante que se lanzó a una aventura, una epopeya que no tenía margen de error, y que efectivamente, pudiera acabar en un tremendo y sonado fracaso… O en una gloriosa victoria, a lomos de un esbelto caballo.

Para el trayecto, a bordo de una máquina de guerra, y paz… un discurso para abrir los corazones británicos, si alguna vez, los hubo… y llamar al pasado como si fuera un Christopher Nolan envuelto en las tinieblas – de la jefa -, pero con una gran claridad. Un convencimiento brillante… Porque, el pregona la creencia en uno mismo, en un grupo, en un ejército… no sé si en el amor, veremos…

El cree, y su función principal es rodearse de un auténtico equipo de creyentes, que mantendrá a bordo de la misión, con sus palabras. En este viaje épico, deberá enfrentar las propias trabas de su condición particular, su procedencia y sus desvaríos amorosos. Familiares… Para alcanzar su meta futura, no una victoria quizás, necesita de un lugarteniente, al que respeta sus extravagancias, sus contradictorias opiniones o su ligue cabalístico, que incluye el ataque a la reina. Además se apoya en un particular escudero, exiguo, rotundo, despistado a veces, simpático a la vista, gruñón cuando es menester, que podría haber sido nombrado como Sancho Panza.

Son hombres de raza, y raciales a la vez, que con cálculos matemáticos y tratamientos psicológicos, forman un pentágono, apoyado en las caderas de una gran mujer. Sí, siempre hay una. Y es un amor muy dulce… en el fondo, sobre todo.

Para ello, este programa se basa en propuestas que entroncan con la realidad, con su realidad y la de otros próximos, puede que nosotros… más, a partir de su conocimiento analítico de la vida, más que del juego como diría aquel… transforma al anónimo en cabeza pensante, y al mediático en mediocre, familiarmente reconocido. Y esto es el júrgol, amigos, viajeros… una travesía, por el desierto o por un océano de sensaciones, como vienen y van como golpes de olas, y algunas te sacuden pero bien… ¡Puñetas!

Grandes hazañas, dramáticas o románticas, nos esperan… quién lo iba a imaginar en una guerra mediática, en una batalla inmoral con los dioses, que están sentados allí arriba, y como en un circo romano, piden sangre o que te vayas a hacer… puñetas. Vaya aventura euclídea, paralelepípeda, triangular con un pase de menos, o de más… entre personajes heroicos, y algunos otros, no tanto, tal vez, metafísicos o humildes como los obreros más físicos.

Observaremos sus rutinas y sus órdenes, para combatir en un camino plagado de infortunios, de refriegas pendencieras, resortes éticos que funcionan como Caballos de Troya, sirenas que atraen a los más valiosos, o los llevan a los infiernos abisales… cantos de sirena, sociológicos, jaques a reinas abandonadas, que buscan el empoderamiento en una venganza, grabada a fuego en las botas, o en sus tacones… Y distintos monstruos que nos visitarán, intentado con sus fauces mugrientas, devorar a los taimados y los inocentes… ¡Ñam, otro pastelito!

Y por supuesto, guerreros… ¡claro! Necesarios en cualquier conquista que se precie, o salvación en otra ocasión más crítica. Por eso, no. ¡No os abandonéis jamás! ¡No dejéis todo en el aire! Pueden subestimar el dinero y las riquezas ocultas de los multimillonarios… incluso a la Familia, en una escapada profesional… pero no, no puedes, no debes…

Aunque tras el alejamiento de ésa, tú Ítaca, o las arenas ardientes de Texas, puedas perderla y extraviarte sin remisión. A falta de un arco y un carcaj con certera flechas, incluidas las del amor… sólo tienes que apuntar por hoy, y vislumbrar un objetivo… un nuevo capítulo. Y aún te quedan unos cuántos, por ver y cumplir… Mientras puedes contemplar aquella historia interpretada por un genio como Ralph Fiennes, en su magnífica versión retórica y menos cinematográfica, de El Regreso.

Ya que de nada valdría un líder, que mediáticamente, se beneficia de una casta… algo descastada. Pues, en la tradición helénica, siempre se trata de la misma batalla con uno mismo, y salir a flote de todas las fatalidades mundanas y divinas, inclusive las meteorológicas, para no hundirte en el mayor de los barreños repletos de icebergs perdidos… Qué no es la derrota física la que más duele, sino la personal y mental, de la que es difícil saber gobernar en la dirección adecuada… Cuando los cantos te mandan para otro lado, cuando los recuerdos muerden en el corazón… Tu verdadera nave interior.

La defensa no es tan férrea como suponían, las fuerzas se desgastan con los años de batalla, las palabras van perdiendo el sentido… Desde el origen de los tiempos, muchos barcos naufragaron en islas remotas, se hundieron en aguas oscuras y frías, muchos hombres fallecieron ahogados en la inmensidad, sólo iluminados por estrellas allí arriba… Otros devorados por bocas sucias, e impías, que pronunciaron ruidos en lugar de eficaces convicciones… y las ideas chocaron con la necesidad, como las partículas se estrellan en un acelerador de partículas, unos para arriba y otros hacia abajo… como siempre.

Como dos equipos se enfrentan en el terreno de juego, metáfora de Ulises, y Paris, del rapto de Helena, que viste como Spice y del talón endeble de Aquiles, que cambie la posible escabechina, establecida de antemano… y antepie… en una especie de maldita gloria. Efímera, como un soplo en las velas del tiempo. Y ahí estás… otra vez… en el filo del abismo, columpiándote como una flecha sin brazo que la sostenga, dentro de un recipiente de residuos. Pero recuerda, lo importante es el viaje, la creencia… y completarse uno mismo.

El grupo imbatible se puede desmembrar, ser devorado por Polifemos de un solo ojo, que mira siempre al mismo lado… pero la reina tiene su poder intacto. Es rica en diversas vertientes, y tú Odiseo, o cualquier Homero que se precie de contar tu historia… debes entender que lo importante, a veces, es la vuelta a casa.

Sí, señores y señoras, no es la rica Premier… sino la magia de lo contado, de las series bien estructuradas, aunque se trate de divos, cubiertos de oro y alhajas, en tierras rivales, en campos de juego como campanarios, con píldoras que recuerdan relatos de J.K. Rowling y aventuras enriquecedoras de magos, y Ted Lasso, es tejano, no de “Tebas”, así que podría tratarse del mismísimo enemigo en las puertas. Un Odiseo, odiado, que encontró su liderazgo, fuera en el campo, y lo más importante, en el interior.

¿De un vestuario? Eh, otra vez las prácticas… Así sea. Es Fútbol sí, pero no es una Tediosa franquicia… es la vida. Repleta de esas cosas habituales que te llaman, si bien transcurren entre ricachones… Incluso, con sentencias que te pueden llevar a ser una mejor persona.

Se trata, de batallas a un alto nivel sin duda, y sin embargo, cercanas, valdrían como modelos de nuestras tristes y míseras, humildes vidas. Esto es Ted Lasso, y sin embargo, te quiero… No como Odiseo a Penélope, y viceversa, sino como una aventura en la vida de un espectador de odiseas.

Tú como él, no sois ni tenéis en común, nada, ¡es posible! Como los políticos, ni siquiera servís para subsistir con grandes emolumentos en la cartera, supuestos profesionales ideológicos, a servicio del público… Más bien, eres como un astronauta, o el Eternauta que sobrevive pues persigue una causa personal, un fin. Ser o no ser… o poder ser… querido.

Reencontrarte con ellos, y ella… No la Victoria. No la otra… sino dar la vuelta al mundo conocido, como John Wayne en su grandeza, lanzar una mirada animosa hacia el horizonte de la humildad… y seguir su camino. This is the Way, amigos, Grogus y viajeros de cualquier color… Regresaré, o como diría aquel en sajón… To be Continued!

 


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