Hoy no os voy a contar ningún cuento…
os voy a hablar de verdad…
Desde la ciudad de Texas, o un pueblo
adyacente de nacimiento, nos llega este individuo deportivo, curioso,
hiperactivo, detallista… y tal vez, cabal en sus momentos calmados...
Pero, ¿qué es Ted Lasso, sino una
Odisea…?
Por lo tanto, ese entrenador en
prácticas – para alguna -, más allá, un comandante. Un jefe con todas las
letras, ¡puñetas! Un tipo que se involucra en mil batallas, para contener todas
las fuerzas a su alrededor y dirigirlas hacia un fin. Es un navegante que se
lanzó a una aventura, una epopeya que no tenía margen de error, y que
efectivamente, pudiera acabar en un tremendo y sonado fracaso… O en una
gloriosa victoria, a lomos de un esbelto caballo.
Para el trayecto, a bordo de una
máquina de guerra, y paz… un discurso para abrir los corazones británicos, si
alguna vez, los hubo… y llamar al pasado como si fuera un Christopher Nolan
envuelto en las tinieblas – de la jefa -, pero con una gran claridad. Un
convencimiento brillante… Porque, el pregona la creencia en uno mismo, en un
grupo, en un ejército… no sé si en el amor, veremos…
El cree, y su función principal es
rodearse de un auténtico equipo de creyentes, que mantendrá a bordo de la
misión, con sus palabras. En este viaje épico, deberá enfrentar las propias
trabas de su condición particular, su procedencia y sus desvaríos amorosos.
Familiares… Para alcanzar su meta futura, no una victoria quizás, necesita de
un lugarteniente, al que respeta sus extravagancias, sus contradictorias
opiniones o su ligue cabalístico, que incluye el ataque a la reina. Además se
apoya en un particular escudero, exiguo, rotundo, despistado a veces, simpático
a la vista, gruñón cuando es menester, que podría haber sido nombrado como
Sancho Panza.
Son hombres de raza, y raciales a la
vez, que con cálculos matemáticos y tratamientos psicológicos, forman un
pentágono, apoyado en las caderas de una gran mujer. Sí, siempre hay una. Y es
un amor muy dulce… en el fondo, sobre todo.
Para ello, este programa se basa en
propuestas que entroncan con la realidad, con su realidad y la de otros
próximos, puede que nosotros… más, a partir de su conocimiento analítico de la
vida, más que del juego como diría aquel… transforma al anónimo en cabeza
pensante, y al mediático en mediocre, familiarmente reconocido. Y esto es el
júrgol, amigos, viajeros… una travesía, por el desierto o por un océano de
sensaciones, como vienen y van como golpes de olas, y algunas te sacuden pero
bien… ¡Puñetas!
Grandes hazañas, dramáticas o
románticas, nos esperan… quién lo iba a imaginar en una guerra mediática, en
una batalla inmoral con los dioses, que están sentados allí arriba, y como en
un circo romano, piden sangre o que te vayas a hacer… puñetas. Vaya aventura
euclídea, paralelepípeda, triangular con un pase de menos, o de más… entre
personajes heroicos, y algunos otros, no tanto, tal vez, metafísicos o humildes
como los obreros más físicos.
Observaremos sus rutinas y sus
órdenes, para combatir en un camino plagado de infortunios, de refriegas
pendencieras, resortes éticos que funcionan como Caballos de Troya, sirenas que
atraen a los más valiosos, o los llevan a los infiernos abisales… cantos de
sirena, sociológicos, jaques a reinas abandonadas, que buscan el empoderamiento
en una venganza, grabada a fuego en las botas, o en sus tacones… Y distintos
monstruos que nos visitarán, intentado con sus fauces mugrientas, devorar a los
taimados y los inocentes… ¡Ñam, otro pastelito!
Y por supuesto, guerreros… ¡claro!
Necesarios en cualquier conquista que se precie, o salvación en otra ocasión
más crítica. Por eso, no. ¡No os abandonéis jamás! ¡No dejéis todo en el aire!
Pueden subestimar el dinero y las riquezas ocultas de los multimillonarios…
incluso a la Familia, en una escapada profesional… pero no, no puedes, no
debes…
Aunque tras el alejamiento de ésa, tú
Ítaca, o las arenas ardientes de Texas, puedas perderla y extraviarte sin
remisión. A falta de un arco y un carcaj con certera flechas, incluidas las del
amor… sólo tienes que apuntar por hoy, y vislumbrar un objetivo… un nuevo
capítulo. Y aún te quedan unos cuántos, por ver y cumplir… Mientras puedes
contemplar aquella historia interpretada por un genio como Ralph Fiennes, en su
magnífica versión retórica y menos cinematográfica, de El Regreso.
Ya que de nada valdría un líder, que
mediáticamente, se beneficia de una casta… algo descastada. Pues, en la
tradición helénica, siempre se trata de la misma batalla con uno mismo, y salir
a flote de todas las fatalidades mundanas y divinas, inclusive las meteorológicas,
para no hundirte en el mayor de los barreños repletos de icebergs perdidos… Qué
no es la derrota física la que más duele, sino la personal y mental, de la que
es difícil saber gobernar en la dirección adecuada… Cuando los cantos te mandan
para otro lado, cuando los recuerdos muerden en el corazón… Tu verdadera nave
interior.
La defensa no es tan férrea como
suponían, las fuerzas se desgastan con los años de batalla, las palabras van
perdiendo el sentido… Desde el origen de los tiempos, muchos barcos naufragaron
en islas remotas, se hundieron en aguas oscuras y frías, muchos hombres
fallecieron ahogados en la inmensidad, sólo iluminados por estrellas allí
arriba… Otros devorados por bocas sucias, e impías, que pronunciaron ruidos en
lugar de eficaces convicciones… y las ideas chocaron con la necesidad, como las
partículas se estrellan en un acelerador de partículas, unos para arriba y
otros hacia abajo… como siempre.
Como dos equipos se enfrentan en el
terreno de juego, metáfora de Ulises, y Paris, del rapto de Helena, que viste
como Spice y del talón endeble de Aquiles, que cambie la posible escabechina,
establecida de antemano… y antepie… en una especie de maldita gloria. Efímera,
como un soplo en las velas del tiempo. Y ahí estás… otra vez… en el filo del
abismo, columpiándote como una flecha sin brazo que la sostenga, dentro de un recipiente
de residuos. Pero recuerda, lo importante es el viaje, la creencia… y completarse
uno mismo.
El grupo imbatible se puede
desmembrar, ser devorado por Polifemos de un solo ojo, que mira siempre al
mismo lado… pero la reina tiene su poder intacto. Es rica en diversas
vertientes, y tú Odiseo, o cualquier Homero que se precie de contar tu
historia… debes entender que lo importante, a veces, es la vuelta a casa.
Sí, señores y señoras, no es la rica
Premier… sino la magia de lo contado, de las series bien estructuradas, aunque
se trate de divos, cubiertos de oro y alhajas, en tierras rivales, en campos de
juego como campanarios, con píldoras que recuerdan relatos de J.K. Rowling y
aventuras enriquecedoras de magos, y Ted Lasso, es tejano, no de “Tebas”, así
que podría tratarse del mismísimo enemigo en las puertas. Un Odiseo, odiado, que
encontró su liderazgo, fuera en el campo, y lo más importante, en el interior.
¿De un vestuario? Eh, otra vez las prácticas…
Así sea. Es Fútbol sí, pero no es una Tediosa franquicia… es la vida. Repleta
de esas cosas habituales que te llaman, si bien transcurren entre ricachones…
Incluso, con sentencias que te pueden llevar a ser una mejor persona.
Se trata, de batallas a un alto nivel
sin duda, y sin embargo, cercanas, valdrían como modelos de nuestras tristes y
míseras, humildes vidas. Esto es Ted Lasso, y sin embargo, te quiero… No como
Odiseo a Penélope, y viceversa, sino como una aventura en la vida de un
espectador de odiseas.
Tú como él, no sois ni tenéis en
común, nada, ¡es posible! Como los políticos, ni siquiera servís para subsistir
con grandes emolumentos en la cartera, supuestos profesionales ideológicos, a
servicio del público… Más bien, eres como un astronauta, o el Eternauta que
sobrevive pues persigue una causa personal, un fin. Ser o no ser… o poder ser…
querido.
Reencontrarte con ellos, y ella… No
la Victoria. No la otra… sino dar la vuelta al mundo conocido, como John Wayne
en su grandeza, lanzar una mirada animosa hacia el horizonte de la humildad… y
seguir su camino. This is the Way, amigos, Grogus y viajeros de cualquier
color… Regresaré, o como diría aquel en sajón… To be Continued!


