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domingo, 28 de junio de 2026

Maul: Lord Shadows. Season I



¿Qué tiene que ver la Orden de Caballería del Imperio Británico, con la Orden de los Shit…? Probablemente nada, sólo que ambas forman parte de las personas que sirven sus servicios al Imperio…

Y, ¿qué tiene que ver Sir Ian Scott Anderson… líder, cantante y flautista – no de la encantadora Hamelin, sino de los Jethro Tull, con este personaje de Star Wars, llamado Maul…? Sinceramente casi nula la relación de caracteres, únicamente que uno de los involucrados en la creación del zabrak  del planeta Dathomir, el artista californiano Iain McCaig, diseñaría la portada discográfica del grupo de Lancashire, con el título de The Broadsword & the Beast, en 1982.

En el disco dibuja un ser encapuchado, de mirada inquietante, con una túnica de altos vuelos y una espada prominente en el frontal, sobre un océano agitado y cielo oscuro tormentoso… También Iain describe que incluye en la portada, unas inscripciones como runas anglosajonas, que se traducen del primer verso de la canción Broadsword… “Veo una vela oscura en el horizonte, oculta bajo una nube negra que esconde el Sol. Tráeme mi espada ancha y mi comprensión clara – fuerza quizás…-, tráeme mi cruz de oro como talismán”. Tal vez, un sable de luz…

El caso es que, con el tiempo y el legado de George Lucas en el cine, el creador se vio involucrado en el diseño físico del mismo Lord de las Sombras, al que alguien en el equipo, cambiara su aspecto plumífero por esos cuernos mefistofélicos. Y el color carmesí de la piel arrancada de cuajo de su rostro, que sería criado como un Hermano de la Noche, antes de ser lo reclamara para ser instruido como su aprendiz de Sith. Y hasta ahí, puedo transcribir, su relación con el Mal…

El Lord Shadows resucitado por el mismo Dave Filoni, al que le debemos el nacimiento del ser verde, mas achuchable de la galaxia, Mr. Grogu. Y hasta aquí, puedo escribir, por ahora… en una muy, muy lejana ídem.

Del Rojo… al Verde.

Se comenta que los colores están presentes con un orden, en los lucimientos de los sables de luz, siendo azul o verde para los moradores buenos de la Fuerza, y un rojo intenso, que produce una piedra al sangrar, que pertenece a ese otro Lado Oscuro.

En Star Wars, los hemos visto resplandecer como las espadas de los Caballeros de otros milenios, piratas o samuráis, y las pistolas de los vaqueros en un salvaje Oeste… durante más de medio siglo ya. Las tres trilogías se engendran en el nacimiento de dos seres opuestos, pero con un toque infantil sin biberones, el de Anakin Skywalker y el misterioso sir Grogu. Hablando de colores… de luz y obscuridad… uno de ellos, es mi debilidad… tú lo sabes muy bien…

Estábamos en los comienzos, que no en el inicio mental de la saga cinematográfica a inicios de los 70, en plena Edad del Imperio Galáctico, tras la movida Resistencia, que terminaría con la muerte de Leia y el impulso de la Rebeldía que nos introduce en la serie The Mandalorian por la mitad… como si fuera un cuerpo rebanado por el mismísimo Obi Wan Kenobi, y vuelto a rejuntar… Gracias también a la aportación del Jefe Lucas y el director Jan Favreau, justo en el momento tormentoso con el decreto de la Primera Orden.

Habrían transcurrido unos cinco años de aquel Retorno del Jedi, y sus protagonistas ya empezaban a ser cazados por toda la galaxia, para terminar cayendo en un silencio casi sepulcral. Al menos, hasta la programación de las series de dibujos animados por la Lucasfilm Animation y su ascenso en la Disney Plus… O no… colores!!

Sin embargo, ambos, el Bien y el Mal… sobreviven como siempre, a la purga de la Orden 55, contra los Jedi´s. Y uno con piernas cibernéticas y otra mente, más fragmentada y vengativa, y el otro, como un recambio del poderío de Yoda, con un nombre de Niño o Grogu… se han convertido en los grandes productores de este otro lado de la pantalla, como si los colores hubieran teñido aquellos viejos tiempos, con mayor Fuerza… digamos…

Así que, ahora mismo digamos, que la Galaxia puede ser observada como un queso de Gruyere, agujereado con láseres que recuerdan a épocas gansteriles, equivalentes de otras tierras o espacios, no tan, tan lejanos como creíamos… donde los créditos, money… son evidentes.

La Mafia… ¡qué no cesa!

Durante los años de la Nueva República, muchos oficiales del Imperio caído y otros remanentes militarizados, se siguen moviendo ocultos en las sombras. Sombra de apellido Shit… y que siempre se vieron tentados en manipular los estados de esa materia o Fuerza, para crear el caos o el miedo. Y en esa parte, es donde crecen estas otras historias.

Mientras algunos intentan reconstruir el pasado tras las guerras, clones y demás, el poder es una política que se ve lastrada por los negocios más fuera de la ley, que será impuesta en próximos decenios. Las recompensas por cabezas, están al orden del día, y de las noches en los diferentes mundos y sus razas… y los elementos del crimen, tienen un crecimiento exponencial, que nos recuerda a… yo qué sé…

El Grogu, verde que te quiero verde, niño, es otro que sobrevive a la purga, escondido tras la mirada en el casco de un padre, que no se lo creía ni él… al principio… pero ahora, es suyo, Su Padre como dijo aquel otro, con cierto retintín… y escapa a un lugar indeterminado, de nuestros corazones rojos, dentro de una nueva coordenada, brillante, como la cara de un zabrak, dentro del universo de Star Wars. Mandalore, es hogar de los mandalorianos, cerca de Janix, que se verán gobernados por Él, casi un Diablo, que ve en sus cascos  característicos, el Camino para sus actos vindicativos… fortalecidos con metal de beskar… y el espíritu de El Hombre sin Nombre, que convirtieran en leyenda a la par, entre Clint Eastwood y el director Sergio Leone, en la mítica trilogía del Dólar.

Y entre créditos y dineros, nos forramos… a host… que es cómo se sobrevive en este lado de la salvaje galaxia, con Mytosaurio incluido como debe ser, en una Odisea… Marítima o espacial.

La Unión… de los Clanes.

Al estar ese monstruo o mito vivo, todos se fueron bajo la misma bandera, cada cual con su armadura y casco, al mando de la Bo-Katan y el resurgimiento del poder en una Espada Oscura. Y volvieron a entonar juntos, This is the Way! He dicho… Y el hijo, Din Grogu se establecería luchando con su luchador padre, en la ciudad de Nevarro… y cada vez, queremos más, y más… aventuras del vaquero y su peque.

En la Era Mandaloriana, este Maul de las Sombras, no los conoce… va por otro camino que tiene la sangre, salpicada en su cara como bandera. Y en la película de Jan Favreau con Pedro Pascal, Mandalorian & Grogu,  con el Palpatine ya desaparecido… nos hallamos con personajes nuevos, como el joven Hutt llamado Rotta, interpretado por Jeremy Allen White (que proveniente de la series Shameless y The Bear), se ha establecido en la piel del clan de Bruce Springsteen… Y la verdad, aunque dramático, lo hace bastante bien… no da el cante, para nada.

Además, a este chico en auge lo veremos próximamente en The Social Reckoning de Aaron Sorkin… También tenemos al jefe criminal de Shakari, Jarvus Coin en la piel del actor Jonny Coyne, la vuelta volandera a los alienes, la rebelde y gran Sigourney Weaver como coronela… y líderesa de Adelphi Rangers para una Nueva República. Y aquí, como un simpático y temeroso tendero de una ciudad parecida a la de Blade Runner, simulada en Ardenia, al mismo Martin Scorsese. Ciudades que tienen una cierta conexión, también con los edificios y vehículos de Maul.

Para rematar este clan de Rebeldes sin causa, donde no puedo creer que Mr. Scorsese esté preparando una buena, entre Gangs of New York… terror junto a Leo y Mads… componemos la banda sonora junto a un sueco llamado Ludwing Göransson, del que aprendimos bombas en Tenet, Openheimer, Sinners, Boba Fett y The Mandalorian, y le oiremos grandilocuente en 3 semanas para The Odissey de Christopher Nolan, crepitando y tensando el arco.

Este otro clan en colores luminosos, entre el verduzco, rojizo y malvas, es una continuación de la serie que empezara con Anakin, el Vader más negro y zozobrante, en la Amenaza Fantasma… Y aquellos colores de lava, se han trasplantado en los láseres cruzados de añil en el rostro de otro Darth Maul, ya sin título… Pero sí, con sobretítulo gremial, el señor de las Sombras… Y que, de ser interpretado por el Roy Park con voz de Peter Serafinowicz (South Park, Dr. Who), cambió a otro tono más cómico con la mítica Zombies Party.

Bueno… Oby Wan, se partió de risa… y yo aunque no vi las series de animación, Rebels o The Clon Wars, sí que vi cómo caía en dos, en Solo: A Star Wars Story. Los clanes mandalorianos, se forjaron en el Colectivo Sombra creado por Maul, y aún mantiene algo del shit que Sidious le introdujo anualmente… cuando demostrara liquidando a Liam Neeson, ahora vamos a esa venganza, que junta a todos los que fueron Darth, alguna vez, incluyendo a Inquisidores, Marrok y el Cuervo… y al Otro.

Hombre, si tu hermano, tu sangre, te recicla en el contenedor rojo de la galaxia, y te pone esos pies, que tienen problemas de reumatismo clónico, debes dar todo de ti, para hacer crecer el odio en tus juntas humanoides, hacia Obi o va, Palpatine, o quién sea… La serie tiene aciertos estilísticos o artísticos esbozos, sin duda,  los personajes son atractivos y la venganza se siente más allá de las fuerzas resilientes, o rebeliones sobre rescoldos imperiales en auge… pero… pero… los guiones de los capítulos, se resienten, ya que es mejor la animación cuando no se habla… es decir, la acción que la palabra.

Oye, a ver si esa niña con coletas… va a ser la Ashoka del fracaso en su serie, saltando a las órdenes del comandante Rex… no el perro, sino el que el soldado que remata los clanes mandalorianos de Maul… Y Sidious que lanzase la Orden 66, que hizo que los soldados de toda la galaxia, traicionaran e hicieran ejecutar a sus generales Jedi´s, tras abandonar el título de Darth, sin bailar en la obscuridad como Bruce… se colara en la Tripulación Fantasma, y la liara con la unió de los holocrones de jedi y shit… P´habernos matao… shit!

Maul y Grogu, junto a Mando y demás… son dos muestras de los colores de los clanes de esta nueva galaxia, prometedora… sólo falta el azul del elefantito y de Cad Bane… y el amarillo… ¡de yo qué sé! Quizá, el veneno de alguna serpiente gigante… ¿o la de un político de la galaxia… con 2 SpaceBalls? Felicidades, young Mel…


 

domingo, 14 de junio de 2026

Ted Lasso. Season Led Tasso.

 


El Deporte Rey por antonomasia, es el Balompié… Y es sólo Fútbol sí, pero dentro de la caja tonta en esta serie de Apple TV (emisión en Prime Video), con nombre de un extravagante entrenador procedente del fútbol americano, que no se trata de una tediosa franquicia deportiva sin historia. Sino que posee un interés para otros espectadores no aficionados a un juego inventado por los británicos.

Aunque para algunos determinados de cierto país… En su guión se reitera intencionadamente, creo, nombrando a un listado de los equipos más importantes de Europa, haciendo paradiña de un par de segundos, a continuación, le niega una posición en el podio al mítico club blanco, mejor del mundo… el Real Madrid C.F. Y eso, particularmente por esa negación burlesca y guardiolesca, ¡no se lo perdonamos! ¡Qué vuelva Mou!

Dicho esto, la serie Ted Lasso es un enfrentamiento a cara partida, de una sonrisa atravesada y, a veces muy alienada, entre sus queridos personajes, que poseen luces y sombras. Como todos… Excepto que, en la mayoría de los casos que propone, pertenecen a un club de privilegiados, comparados con el resto de la sociedad normal. Que, eso sí, tienen devaneos amorosos-sexuales, que forman parte esencial de ese apogeo clasista más cercano a la mayoría.

Todo proviene de un descenso anterior a los infiernos, pero llevado con resignación y paciencia, que sin embargo, en esta segunda temporada, se vuelve más problemático, en términos personales. Y ahí radica la diferencia psicológica, donde los protagonistas reflexionan y bailan  alrededor de los excesos, como el nivel económico, el éxito social o profesional, y los designios caprichosos del corazón. Sin olvidarse, en ningún momento por ejemplo, a los guiños contemporáneos sobre la música, el cine y los medios de distinta rigurosidad crítica.

Evidentemente, esto se complementa con la personalidad de los dos creadores principales de Ted Lasso, el guionista y productor Bill Lawrence, que escribió capítulos para Friends, Scrubs y The Nanny, o las más actuales Shrinking con Harrison Ford y Rooster con Steve Carell. Y claro, el principal protagonista de la serie, que lleva todo el peso de la comedia y los llantos a sus hombros, el actor procedente del programa Saturday Night Live, Daniel Jason Sudeikis, que no es texano pistolero, sino un virginiano, que curiosamente, homónima al estado, tiene de capital la ciudad de Richmond. Como, esta locura de sociedad deportiva y amorosamente, inestable.

Mr. Sudeikis nació al Este en Fairfax, cerquita de la ciudad capitalina, y otro dato interesante – que desconocía por no interesarme la privacidad demasiado – es que la siempre interesante actriz y también directora, Olivia Wilde, estuvo unido a él durante una época. Quizá sobre eso igualmente, reflexiona en la serie de manera constante, así como de su residencia de la infancia, en Kansas, y no tener capacidad para degustar dulces, cervezas y esa infusión de sus pesadillas. Con orígenes europeos, posee la habilidad de trasladar en su entrenador, las frustraciones y las contradicciones, a ambos lados del océano Atlántico. Con un premio de comedia en las maletas, y en años de pandemia mundial.

Una época inolvidable para todos… en la que unos, sudaron y se rallaron en casa… y otros se pusieron las botas. En fin…

Alineación… de alienados.

Una de las reflexiones de esta comedia balompédica es, además de ser capaz de creer en ti mismo y en el grupo, que positivamente, sus reflexiones, incluidas los tacos e improperios variados, te podrían llevar a ser mejor persona. Y para ello, el ramillete de privilegiados económicos, buscan otras necesidades básica, incluyendo a un multimillonario africano que se ofrece como candidato, a la donación de la herencia paterna, para hechos más prácticos y altruistas… Bueno, eso dice… aunque no te lo creas… ¡Pues, fuck cree!

Estas batallas, como las menos importantes, pero necesarias, sobre el terreno de juego… sugieren estrategias a un muy alto nivel. Gracias a estos intérpretes que se vacilan o reniegan coordinadamente, a un ritmo de virtuosismo que va en aumento. Siendo la cercanía con las relaciones personales de la gente humilde, o fanáticos de unos colores deportivos, la relevancia con la que transitan por la vida. O, en determinados episodios, se embarcan en una alocada noche, que nos recuerda a películas, como After Hours – conocida en España como ¡Jó qué noche! – del maestro Martin Scorsese, Punch-Drunk Love de Paul Thomas Anderson, la más radical Last Night in Soho, y las enseñanzas positivas dentro de una pesadilla psicológica, de James Stewart en la mítica It´s a Wonderful Life, ¡Qué Bello es Vivir! De otro maestro como Frank Capra.

Salvando distorsiones en las épocas y los hechos narrados, que señalan a diferencias de creencias, o la era de simple fama en las redes, y en los volúmenes de sus carteras o cuentas corrientes, atribuidos a campañas de publicidad. El caso esencial es que, los efectos del amor en Ted Lasso sirven como modelos para las tristes míseras vidas de los demás mortales, así como, las consecuencias de las humillaciones de padres a hijos, o de los poderosos a sus parejas. Por ende, esto es la serie, y con otro letrero que exprese… y sin embargo, te quiero. Te lo crees…

Tal vez, no se trate de un viaje de vuelta, al romanticismo homérico de Odiseo y Penélope en la Odisea, pero mantiene la perspectiva de un posible encuentro, al menos, con su hijo Telémaco, el de los chats como si fuera un arco con sus flechas envenenadas. Ni que, tú en su papel, o cualquiera de los seguidores comunes, tenga nada parecido, porque los jefes normalmente no se comportan así… Por tanto, a los humanos sólo nos queda subsistir, resistiendo a los embates de la economía. Qué, sin duda, puede destruir matrimonios, imbuidos por el consumo de alcohol y estupefacientes…

Aquí, de momento son fiestas con nocturnidad, y paradoja de la coincidencia en las calles y otras peleas callejeras.

Risas victoriosas… y otras celebraciones.

El comienzo es de comedia navideña, pasando por Nothing Hill, Tú y yo, o 4 Bodas y un Funeral, y la caída de un campanario frente al City de los Oasis, contra todos sus montones de pasta… una Champions! Pasta crítica, servida en pubs clásicos y rostros casi anónimos, que dotan de una flexibilidad o habilidad transitoria a los episodios. Como un tatu en el culo…

Al final, parece que lo importante, - además del creer…-, es la amistad y ese querer no tan habitual en reciprocidad, ocasionalmente, tan difícil de encontrar en estos momentos de conexión fantasmagórica… Y los fantasmas paradójicos de ese amor, es la visión temerosa del propia Mr. Lasso en sus recuerdos con el pasado y el matrimonio. El paralelismo con el personaje de la mandamás, creada por la actriz Hannah Waddingham, que refleja la complejidad de una venganza en primer término, para acabar reivindicándose como espíritu libre… y racial. Su voz ya había triunfado en el West End, como Bruja Mala del Oeste en El Mago de Oz, o dramáticamente como Septa Unella en la quinta de Juego de Tronos.

Jeremy Swift como opuesta ejemplaridad de la unidad familiar, eso sí, con extraños comportamientos que distan entre lo enfermizo y la hilaridad máxima, con cierta flema que ya paseara por Downton Abbey. Los dos machos alfa en celo, el también guionista Brett Goldstein y Phil Dunster como Jamie Tartt, a cornadas complejas y palabrotas cruzadas, por el amor de una radiante y simpática Juno Temple – distanciada emocionalmente de su papel en la quinta de Fargo -, y ambos con distintas camisetas, la roja del maltrato paterno, y la negra como una especie de bandera pirata o rebelde.

Pero el equipo de Richmond, no estaría completo sin las píldoras de todos sus componentes en papeles de protagonismo deportivo o lectivo, como el tercero Nathan del actor Nich Mohammed, el nigeriano interpretado por el comprometido Toheeb Jimoh, el mexicano de pies delicados – como otros…-  el futbolista Cristo Fernández… o ese segundo preparador Beard, oso amoroso, dejado o reparado con pantacas a lo Elton, por Brendan Hunt.

Por supuesto, hay cameos de renombre, pero… como curiosidad a parte… diremos que el padre de Jamie, en la piel del actor británico Kieran O´Brien, fue partícipe en películas como la genial 24 Hour Party People, The Look of Love o 9 Songs, del gran Michael Winterbottom. Y del elenco de dos grandes series de éxito mayúsculo como Band of Brothers y Chernobyl… píldoras ácidas como su papel extremo paterno.

Y para finalizar, antes de ver cantar como un negro al Rick Astley, demostraremos que el Richmond es un club de fútbol de Australia, y que verdaderamente, el de la serie se inspira en el famoso Ipswich Town de Suffolk, que volverá esta temporada próxima a la Primera de Inglaterra. Son los chicos del Tractor iniciados en 1878, no amarillo sino como Los Blues del Este… quizás por eso, lo del episodio con la Blue Moon en el horizonte lobezno, junto al más allá, pues fueron machos alfa de la Liga en 1961 y de la Copa de la UEFA en 1980.

Una lágrima lunera… pues el mítico Pelé jugó en el viejo estadio Portmand Road del Ipswich Town en la película Evasión o Victoria, - antes de su excelente documental -, y con aquel gol geométricamente diseñado… que luego marcaría el mismo Cristiano Ronaldo. Pero no… para derrotar a Mussolini. Ser o no ser, a poder ser querido… al reencontrarnos con ellos, protagónicos, y con Ella… No, la Victoria o Vicky reina del pinball, sino el paso de vuelta a casa… lanzando una mirada a la resistecia de John Wayne y su mueca medio sonriente… como un oasis en el desierto tejano. This is the Way, grogus y marineros, espartanos futboleros, todos… ¡O no!

Colorín, colorado, ¿hablaremos de mundiales…? Ya veremos, y comprobaremos si metemos en la tercera… un golazo al Pep entre las piernas… o patas ya, para un ¡no banco!

 


viernes, 5 de junio de 2026

Ted Lasso. Believe in Balls.

 


Hoy no os voy a contar ningún cuento… os voy a hablar de verdad…

Desde la ciudad de Texas, o un pueblo adyacente de nacimiento, nos llega este individuo deportivo, curioso, hiperactivo, detallista… y tal vez, cabal en sus momentos calmados...

Pero, ¿qué es Ted Lasso, sino una Odisea…?

Por lo tanto, ese entrenador en prácticas – para alguna -, más allá, un comandante de primera. Un jefe con todas las letras, ¡puñetas! Un tipo que se involucra en mil batallas, para contener todas las fuerzas a su alrededor y dirigirlas hacia un fin. Es un navegante que se lanzó a una aventura, una epopeya que no tenía margen de error, y que efectivamente, pudiera acabar en un tremendo y sonado fracaso… O en una gloriosa victoria, a lomos de un esbelto caballo.

Para el trayecto, a bordo de una máquina de guerra, y paz… un discurso para abrir los corazones británicos, si alguna vez, los hubo… y llamar al pasado como si fuera un Christopher Nolan envuelto en las tinieblas – de la jefa -, pero con una gran claridad. Un convencimiento brillante… Porque, el pregona la creencia en uno mismo, en un grupo, en un ejército… no sé si en el amor, veremos…

El cree, y su función principal es rodearse de un auténtico equipo de creyentes, que mantendrá a bordo de la misión, con sus palabras. En este viaje épico, deberá enfrentar las propias trabas de su condición particular, su procedencia y sus desvaríos amorosos. Familiares… Para alcanzar su meta futura, no una victoria quizás, necesita de un lugarteniente, al que respeta sus extravagancias, sus contradictorias opiniones o su ligue cabalístico, que incluye el ataque a la reina. Además se apoya en un particular escudero, exiguo, rotundo, despistado a veces, simpático a la vista, gruñón cuando es menester, que podría haber sido nombrado como Sancho Panza.

Son hombres de raza, y raciales a la vez, que con cálculos matemáticos y tratamientos psicológicos, forman un pentágono, apoyado en las caderas de una gran mujer. Sí, siempre hay una. Y es un amor muy dulce… en el fondo, sobre todo.

Para ello, este programa se basa en propuestas que entroncan con la realidad, con su realidad y la de otros próximos, puede que nosotros… más, a partir de su conocimiento analítico de la vida, más que del juego como diría aquel… transforma al anónimo en cabeza pensante, y al mediático en mediocre, familiarmente reconocido. Y esto es el júrgol, amigos, viajeros… una travesía, por el desierto o por un océano de sensaciones, como vienen y van como golpes de olas, y algunas te sacuden pero bien… ¡Puñetas!

Grandes hazañas, dramáticas o románticas, nos esperan… quién lo iba a imaginar en una guerra mediática, en una batalla inmoral con los dioses, que están sentados allí arriba, y como en un circo romano, piden sangre o que te vayas a hacer… puñetas. Vaya aventura euclídea, paralelepípeda, triangular con un pase de menos, o de más… entre personajes heroicos, y algunos otros, no tanto, tal vez, metafísicos o humildes como los obreros más físicos.

Observaremos sus rutinas y sus órdenes, para combatir en un camino plagado de infortunios, de refriegas pendencieras, resortes éticos que funcionan como Caballos de Troya, sirenas que atraen a los más valiosos, o los llevan a los infiernos abisales… cantos de sirena, sociológicos, jaques a reinas abandonadas, que buscan el empoderamiento en una venganza, grabada a fuego en las botas, o en sus tacones… Y distintos monstruos que nos visitarán, intentado con sus fauces mugrientas, devorar a los taimados y los inocentes… ¡Ñam, otro pastelito!

Y por supuesto, guerreros… ¡claro! Necesarios en cualquier conquista que se precie, o salvación en otra ocasión más crítica. Por eso, no. ¡No os abandonéis jamás! ¡No dejéis todo en el aire! Pueden subestimar el dinero y las riquezas ocultas de los multimillonarios… incluso a la Familia, en una escapada profesional… pero no, no puedes, no debes…

Aunque tras el alejamiento de ésa, tú Ítaca, o las arenas ardientes de Texas, puedas perderla y extraviarte sin remisión. A falta de un arco y un carcaj con certera flechas, incluidas las del amor… sólo tienes que apuntar por hoy, y vislumbrar un objetivo… un nuevo capítulo. Y aún te quedan unos cuántos, por ver y cumplir… Mientras puedes contemplar aquella historia interpretada por un genio como Ralph Fiennes, en su magnífica versión retórica y menos cinematográfica, de El Regreso.

Ya que de nada valdría un líder, que mediáticamente, se beneficia de una casta… algo descastada. Pues, en la tradición helénica, siempre se trata de la misma batalla con uno mismo, y salir a flote de todas las fatalidades mundanas y divinas, inclusive las meteorológicas, para no hundirte en el mayor de los barreños repletos de icebergs perdidos… Qué no es la derrota física la que más duele, sino la personal y mental, de la que es difícil saber gobernar en la dirección adecuada… Cuando los cantos te mandan para otro lado, cuando los recuerdos muerden en el corazón… Tu verdadera nave interior.

La defensa no es tan férrea como suponían, las fuerzas se desgastan con los años de batalla, las palabras van perdiendo el sentido… Desde el origen de los tiempos, muchos barcos naufragaron en islas remotas, se hundieron en aguas oscuras y frías, muchos hombres fallecieron ahogados en la inmensidad, sólo iluminados por estrellas allí arriba… Otros devorados por bocas sucias, e impías, que pronunciaron ruidos en lugar de eficaces convicciones… y las ideas chocaron con la necesidad, como las partículas se estrellan en un acelerador de partículas, unos para arriba y otros hacia abajo… como siempre.

Como dos equipos se enfrentan en el terreno de juego, metáfora de Ulises, y Paris, del rapto de Helena, que viste como Spice y del talón endeble de Aquiles, que cambie la posible escabechina, establecida de antemano… y antepie… en una especie de maldita gloria. Efímera, como un soplo en las velas del tiempo. Y ahí estás… otra vez… en el filo del abismo, columpiándote como una flecha sin brazo que la sostenga, dentro de un recipiente de residuos. Pero recuerda, lo importante es el viaje, la creencia… y completarse uno mismo.

El grupo imbatible se puede desmembrar, ser devorado por Polifemos de un solo ojo, que mira siempre al mismo lado… pero la reina tiene su poder intacto. Es rica en diversas vertientes, y tú Odiseo, o cualquier Homero que se precie de contar tu historia… debes entender que lo importante, a veces, es la vuelta a casa.

Sí, señores y señoras, no es la rica Premier… sino la magia de lo contado, de las series bien estructuradas, aunque se trate de divos, cubiertos de oro y alhajas, en tierras rivales, en campos de juego como campanarios, con píldoras que recuerdan relatos de J.K. Rowling y aventuras enriquecedoras de magos, y Ted Lasso, es tejano, no de “Tebas”, así que podría tratarse del mismísimo enemigo en las puertas. Un Odiseo, odiado, que encontró su liderazgo, fuera en el campo, y lo más importante, en el interior.

¿De un vestuario? Eh, otra vez las prácticas… Así sea. Es Fútbol sí, pero no es una Tediosa franquicia… es la vida. Repleta de esas cosas habituales que te llaman, si bien transcurren entre ricachones… Incluso, con sentencias que te pueden llevar a ser una mejor persona.

Se trata, de batallas a un alto nivel sin duda, y sin embargo, cercanas, valdrían como modelos de nuestras tristes y míseras, humildes vidas. Esto es Ted Lasso, y sin embargo, te quiero… No como Odiseo a Penélope, y viceversa, sino como una aventura en la vida de un espectador de odiseas.

Tú como él, no sois ni tenéis en común, nada, ¡es posible! Como los políticos, ni siquiera servís para subsistir con grandes emolumentos en la cartera, supuestos profesionales ideológicos, a servicio del público… Más bien, eres como un astronauta, o el Eternauta que sobrevive pues persigue una causa personal, un fin. Ser o no ser… o poder ser… querido.

Reencontrarte con ellos, y ella… No la Victoria. No la otra… la humildad, sino dar la vuelta al mundo conocido, como John Wayne en su llaneza, lanzar una mirada animosa hacia el horizonte, como leer una carta en silencio… y seguir su camino. This is the Way, amigos, Grogus y viajeros de cualquier color… Regresaré, o como diría aquel en sajón… To be Continued!

 


Cinemomio: Thank you

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