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sábado, 20 de diciembre de 2025

What We Do in the Shadows. Season VI… & more.


Las sagas de la ciencia ficción y el terror, han recorrido caminos muy escarpados desde el famoso Conde Drácula de los Cárpatos… y sus otros amigos clásicos en el romanticismo molecular e inmortal. Rememorando a otros miembros meritorios tríos como Bela Lugosi, Peter Cushing, las incursiones poenianas del mítico Vicent Price, o no el menos inteligente, Mr. Lee… incluido último documental a su nombre e mente, junto a voces equidistantes en el cariño y admiración como Joe Dante, John Landis o Peter Jackson, en The Life & Deaths of Christopher Lee.

O con la piel de Martin Landau y su recuerdo… también reconocido internacionalmente como ellos, por haber corrido junto a Cary Grant y Alfred Hitchcock en North by Nortwest, participar en la primer invasión de Misión Imposible – hoy tan en el candelero… -, perder la primera cabeza en manos de Sleepy Hollow y la penúltima en Frankenweenie de Tim Burton… O lanzarnos hacia el lugar del suspense y el estrellato, en la serie de culto, The Twilight Zone y llegar a visitar el espacio en aquella no menos, crónica semiolvidada de Space 1999.

Serie qué, curiosamente fue concebida especialmente, por otro monstruo creador de la llamada Supermarionation que enmarcó Don Harryhausen en sus criaturas, a través de Thunderbirds, Guardianes del Espacio, y la que sería un antecesor en carne viva, desde 1970 a otras futuras, UFO… Y regresando al presente, en otros estados, también bastante románticos y con los sentidos puestos en las lentes… nos volvemos a desangrar, como definiera en sus epístolas viajeras del Deméter, y el guerrero transmutado de Transilvania, instaurado por el novelista irlandés Bram Stoker… y que fue trasladada del primer Polidori The Vampyre en la misma fiesta de antaño tormentoso… en aciaga estancia amorosa. O no… depende de cada miembro…

Para seguir hacia un fantástico realato de Julio Verne con sus leyendas descritas en el legendario Castillo de los Cárpatos… Por no hablar de un fantástico relato alrededor de una tormentosa estancia invernal con la mirada extraviada de Mary Shelley en la villa suiza de Lord Byron y sus deseos catatónicos. Relampagueando de vida – casi inmortal -, el sueño de toda una raza de próximos científicos en experimentis de terror cinéfilos y alrededor de sus propios monstruos internos… Nandoooor! Qué, que conio hacéis en las sombras, leches… Ya que, en estas páginas tenemos mucho más que decir… y por filmar…

Pero, en primer lugar, vamos a recordar cómo llegaron, otros de esos monstruitos del cine a la orilla, recordando que dentro de un año aproximadamente, celebraremos la cuarentena… bienvenida, de los famosos Depredadores de John McTiernan y sus creadores, hoy anónimos, y medio triangularmente homónimos John y Jim Tomas. Recordando que su extensa caza por los diversos planetas en que se extiende su nacimiento, que pareciera... no acaba más que empezar en la pantalla. Dejando meridianamente claro en estos momentos históricos, que prefiero la animación – por diversión e imaginación yautja en acción -, de Killer of Killers con su cuadrangular aventura a lo retro; a la última esquizofrénica aventura del mismo director de apellido interminable, Dan Trachtenberg, aunque en la misma Predators: Badlands y sus parajes prehistóricos, se pasease la belleza de una de las postreras Mary Shelley´s repletas de amor y reivindicación feminista de autora, como Elle Fanning.

Así que, el director Don Dan, lleva una de acierto Ding, y otra de cal, Dong, ahora  que estamos en tiempo de campanas y demás artilugios sonoros… que, sin bien, están intentando movilizar la saga con otro espíritu en el Séptimo Arte, no siempre los resultados nos acaban de hacer brincar, vertebralmente hablando. Pero las diferencias están ahí al alcance de humanos, y no tanto, desde que despedimos en los 90 a al monstruo altivo de Kevin, Peter Hall y recientemente al inolvidable Carl Weathers. Sin embargo, si hablamos de la aparición de Arnold, el Schawarze de las hostias, no ha llegado a sobresaltar más que en una breve introducción criogenizada en la película de dibujos animados.

¡Ha llegado el esperado dueto…! Sí amigos y monstruitos variados – que haberlos haylos, por todos lados, ¡eh! Tanto monta, o no tanto, depende de las apreciaciones y los altibajos, en tejidos y colmillos, el caballero mejicano del Toro, Guillermo y su criatura de Frankenstein en estado proto-todopoderoso, – qué no llamaremos Guillelmo por ahora -, y el parisino Luc  Besson, tan inclasificable como lleno de romanticis mo elevado, en modelo victoriano a la francesa... con su postrera adquisición muscular y lunática, Dracula: A Love Tale… con un Caleb Landry Jones, monumental y magnéticamente humano, del que algunos ya habíamos avisado, de su monstruosidad interpretativa… y de la banda sonora compuesta por Danny Elfman, que se te pega como una jodida y viscosa segunda piel. Hipnotizante y divertida. Para nosotros… la nota de bien, se queda bien corta… cortísima como la vida.

Posee bastante de Dumas, del Conde de Montecristo, sin tamizar la venganza... pero funiquitando el acto, con una redención, fuera de este mundo. Mientras llama a la puerta, su llama inmortal... ¡El Amor está en el aire, como decía aquella sintonía de Love Boat… y en la sangre de los genes! Y en los ojos esquivos de Lauren Tewes, hablando de corazones. Oh, oooh, Julie!

Y… Hablando de Diablos…

Médicos transformistas con aspiraciones a dioses, trozos de carne andantes, y vampiros de la vieja escuela europea, ¡vamos Lazslo, Nadya y Nandor! Qué no un Colin Robinson comentando de manera plúmbea el desembarco… en State Island de los US como si se tratara de un capítulo de un programa televisivo de cocina… Y es que, siempre nos han revisitado… Y de una u otra forma, los recibimos con placer eterno, por tierra, hielo y aire… o lo que sea… bajo tierra mismamente, como un Robin y su Batman, cargados de chocolate, máscaras y sonrisas, no enlatadas.

¡Bienvenidos, hijos… del rock & roll! … y demás versiones a lo Doors en el deceso inmortal del héroe, a través de las pinturas a lo William Blake, las representaciones caricaturizadas, y la viva voz, o no… de Jim Morrison.

Sin duda, en incrédulo estilo documentalista, un hallazgo... desde aquellas apariciones en largo de Jemaine Clement y Taika Waititi, las improvisaciones y el estilo burlesco, se han instaurado en nuestros órganos, emocionales y lacrimógenos… haciéndonos estallar en infinitas ocasiones. Es un no parar, sorprendente de chistes, si bien en esta última y proverbial despedida, a los infiernos… What We Do in the Shadows, ha sido una pasada histórica de comicidad, legendaria y descomunalmente estacada, en los mismos… Hue… v, sos, y demás versículos.

Nadie en sus, descontroladísimos cabales, se va a olvidar de ellos, de los actores que han encarnado a esta pandilla de descerebrados, caseros e irreverentes, malhablados en más de una historia, sus conquistas, abarcando todos los éxitos de antaño y actuales, encabezados o no… por los inabarcables cómicos Mark Proksch (referente no invisible en The Office y Better Caul Saul, of course…), siempre en memoria absorbente ya… por supuesto, reiterando, la pareja compuesta por un creciente barbudo Matt Berry, como doctor de un monstruo celebérrimo por su miembro, y la estrella de las rabietas y las demostraciones femeninas, invadida en el espíritu salvaje y sexual de Natasia Demetriou… Pero, el dúo por descubrir, quizá aún, es la enterrada en el olimpo del vampiro y el no vampirizado criado, Harvey Guillén (de la Cruz a Compañera Perfecta), y el floreado en el vestir y el parlamentar, con acento, Kayvan Novak, que promete visitarnos con más ínfulas heroicas… ¡Veremos, a mordiscos!

En esta mítica serie ya, como fotos de hombres lobos haciendo pipí en las esquinas de nuestras estancias, y ese cuarto de estar a lo sitcon, hemos celebrado igualmente, la aparición de numerosas visitas, normalmente con ese particular sentido del humor, y dramatismo metafísico-humano, al lado de los mismos Jemaine y Taika, numerosos guionistas de los que hacer una lista surrealista, y vampirizada, como el delirio de Kristen Schaal, posible guía amante… entre The Sire y The Monster, el incapaz y noble, Doug Jones como Baron Afanas, y multitud de cameos o mordisquitos a lo Mark Hamill, Jim Jarmush, Dave Bautista, Alexander Skarsgârd, Wesley Snipes o Evan Rachel Wood, ampliados a Haley Joel Osment y demás fantasmagóricos vampirícod, como Danny Trejo (Abierto hasta el Amanecer, Predators), Benedict Wong (Weapons, El Problema de los 3 Cuerpos) o la estupenda Tilda Swinton (Memoria, Sólo los Amantes Sobreviven), ¡por los clavos de mi ataúd…!

Esto es lo que hacemos, sonreír y disfrutar, o hicieron con una luz especial, una estacada imantada en los corazones, y entre los colmillos… ¡He dicho!

Y es que… hemos nombrado, los innombrables.

En esta columna vertebral, plagada de célebres estacas y demás órganos perdidos en el páramo… Guillelmo, el del Toro, ha establecido su particular visión del Frankenstein de sus sueños, con unas incursiones dramáticas en el viaje, que no serán del agrado de todos, pero que mantiene viva la historia definitiva y el espíritu de aquella novela, ocultista científica, esta vez con estructuras más sintetizadas, sobre la verdadera monstruosidad. Mientras que, el estado de esos posibles avances médicos y estudios anatómicos vitales en erupción convulsa, tiene especial tratamiento con la fotografía y música. Que retratan las póstulas o heridas emocionales  de una época, y sus misterios esotéricos, festivos, sexuales, soviéticos… pies sostienen el compás entre aquellos tiempos y los nuestros. Por, mis partes… ¡Se celebra!

Como celebramos esas historias modernas de zombies embrujados niños, que significó una vuelta de tuerca a la nombrada Weapons, o los chupasangres eclécticos y jazzísticos de Shinners… hasta la revisión de  una versión de Frankenstein en la que estoy sumergido ante el acto teatral de Danny Boyle, con Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch… muy significativa con tacones altos sobre las tablas.

Pero, ¿de qué trata esto de la vida? Y tú me lo preguntas… la vida eres tú, querida e incestuosa, filosofía… Miss Shelley de esos activos y tormentosos volcanes internos… que soñó hasta los estudios del medievo por parte de Polidori y sus huesos, los esquejes poéticos del romanticismo, la enfermedad  y el crimen poeniano, en sus adicciones… La Creación ¡Revive! En letras y las imágenes actuales, que se repiten con cada aliento particular... porque cada uno es un creador por sí mismo, una copia de viejos gólems… Y en la columna vertebral de una caza, los hijos ancestrales, prometeicos, como lo fue la odisea de Ulises, que será trasplantada con sus demonios y sirenas, en lo profundo del alma de un vituperado Christopher Nolan.

Donde los Predators serán Polifemo, como siempre y sus familiares de un solitario ojo, ávidos de la sangre. Óculo  como el de la inteligencia artificial, que formó la santísima trinidad prometeica, en un acto que te eleva al infinito de la presencia del dios, hijo, y anunciador de dichas, Carlos, el Pumares… donde aprendimos, que terminaría por eliminar, o lo intenta al menos, a sus hacedores… Hal 9000 y el ojo del maestro Stanley Kubrick, con el pensamiento escéptico de Arthur C. Clarke y el futuro, a los no menos humanos, digamos, sentimientos policiacos de los replicantes, en busca de la razón de la vida... fotografiados por el jefe Ridley Scott en Blade Runner, con gabardinas, basada en la reducción catártica y desilusionada, hacia la maestría de Philip K. Dick en ¿Sueñan los Androide con Ovejas Eléctricas?, u ellas, en femmes fatales... y por ende, la trilogía del Dr. más famoso, olvidado por el Dr. Lazslo Cravensworth. Con el cúal carcajeamos a lo Gene Wilder, en la magnífica de Mel Brooks... Círculo completado, sin águila ni higadillos, sólo cine y literatura.

Esta es la energía, ¡qué nos mantiene vivos, amigos! Capaz de convertir nuestra pérdida, en otra cosa, pensamiento, risa… Alma, quizás.

Y sin embargo, algunos aún no lo saben… ya que podrían estar perdidos ya, mientras bailan, ¿verdad monstruo…? ¿Guillelmo…? Pues, tú, no eres inmortal, como otros…

Y… la Columna Vectorial…

A ciertos nombres… No, no se les permite la licencia de la creación, de sus propias obras, aunque sean versiones de otras, como siempre ha ocurrido en la historia de la humanidad y el Arte… revisitando la vida y la muerte, con sus propios personajes inéditos y particulares ideas… Es así.

También, por tanto, existe la mente cuadriculada, como si las obras no se pudieran releer, explora y ampliar, creando otras posibles historias, cuando siempre lo hemos hecho, o es que acaso… ¿Nolan no lo hace…?

Eso es también la vida, la búsqueda de las antiguas experiencias y guerras, desde la de Troya a otras modernas… O no es Bugonia del director indestructible, Yorgos Lanthimos, una experiencia extraordinaria sobre otra película koreana, qué no demasiados han visto… y no es la nueva versión de una estupenda Emma Stone – ya monstruo creado desde Birdman a la incursión de la novia de Frankenstein, sin monstruo entre las piernas, o sí… por el propio Lanthimos en Poor Things… ¿eh? Y muchos renegaban… de Ella. Eso es lo que hacemos con las abejas, si no las matamos, jalea real y miel...

Pero, existen más batallas… las establecidas en las teles o plataformas, que lleva a Warner en la sangre, y al HBO de la gigantesca Netflix, al superpoder de los superhéroes sin colmillos, o con ellos… O a James Gunn, graduado en Arte, modelno… a la representación de su propia imagen de los superhéroes, y Nolan del creador Zeus en el Olimpo de los Dioses, a imagen y semejanza… Mientras, otros nos vigilan con ojo torcido, y nos consumen por dentro y fuera, exprimiéndonos como si fuéramos una estrella, sin poder ya… ¡de resurrección!

O… ¿es que no fallecen… los ricos y poderosos… eh? Si hasta un bailarín itinerante y sorprendido, como Chuck en su vida… que se quedó de joven, con la herencia de su familia… acaba viendo a la muerte. La suya, la propia… ¡la de Todos! En definitiva, creador o monstruo… como Mark Hamill la ve, desde su espacio…

Del obituario de la Familia Addams y el estímulo lésbico de Wednesday, ya os hablaré… y de los Beatles inmortales musicalmente de San Mendes, de Brian Kranston en Your Honor… Claro, de Fallout en las puertas y los búnkeres del desierto y del retorno de Daredevil, entre Electra y los Defensores… y de los Fucking Peaky Blinders y de The Mandalorian y Grogu, el mío, el vuestro… del Nautilus y del Kraken, como una especie de Moby Dick, qué se llevó al infierno de las profundidades, al que se creía un héroe… y no era más que una obsesión… Ahab. Y qué es la vida… la vida vampírica, eres tú. Love!!

 

sábado, 23 de agosto de 2025

The Bondsman.

 


Indetectable, a casi 6 grados de separación… todo espectro, parece inofensivo. Pero sólo unos ojos sagaces son capaces de ver qué se esconde en las sombras… ¿Oh amigos… habéis visto a Mr. Bacon?

¡Han matado a Kevin…! Y eso que se trataba de un espíritu libre, un renegado e independiente. Desde su Filadelfia natal, toda una vida de carreras y duelos en el desierto de Hollywood, cuando él se convirtiera en estrella hace tiempo, de jovencito, ahora se encuentra a esos 6 o más de distancia de aquellos lindes gigantes del espectáculo…

Mas, el que tuvo, retuvo. Y aunque su vista de joven conquistador de hace años, se extinga como el aliento vital, en el futuro seguirá trabajando junto a Kyra Sedwick, en próximo proyecto. Además que, en la historia de aquellos encuentros especiales con el coqueteo, y lo terrorífico, hoy podemos redescubrirle, con tácticas malabares durante aquel vuelo heroico del Apolo XII. Una vuelta a casa heroíca, donde Kevin interpretaba al astronauta Jack Swigert proclamando el manido equívoco de “Houston tenemos un problema…”. Un inciso entre los muertos irreales… Al recordado, recientemente despedido por su órbita histórica, capitán Jim Lovell, que sería interpretado entre planeamientos vitales que no encajaban, por Tom Hanks.

Otro de los salidos, cómicos, de aquella generación de Oro en los ochenta. En este equipo cinematográfico del Odissey, de las sonrisas, coincidieron en dramáticas situaciones con sus huesos a seis grados de la Luna, el añorado Bill Paxton, Gary Sinise, Ed Harris, y por supuesto, Ron Howard. A mandos del cohete en dirección a este edén que padecemos… Movimientos sísmicos, fuegos fatuos y temblores… Y hablando de ellos… Esto es un verdadero infierno, ¡qué calor bro! y sigue subiendo la temperatura. Cuando te encuentras con ella, entre los ojos… ¡booom!

De un lado… Bacon.

Kevin es, de esos actores que prácticamente crecieron como triunfadores, desde aquel día dirigiendo sus pasos a una Animal House… Junto a la generación aventurera de Karen Allen, y la cómica de John Belushi, ahora en boga con la animación documentada de los Blues Brothers, con el homónimo dirigido por el canadiense Robert Valley, miembro destacado por sus dibujos influenciados en Gorillaz, y look actual de Love, Death & Robots, con Hielo, 400 Boys y Zima Blue.

Ganas hay de reencontrarse en esas muertes… Y rememorando aquella mítica banda sonora compuesta por Elmer Bernstein, del que hago rendido homenaje, no ganador de un Oscar hasta dárselo por una película que casi nadie recuerda… Otro caso Kevin Bacon, siempre prometedor y destacado actor, que nunca fue nominado. Pues bien, Elmer había elaborado música para El Hombre de Oro, Los 10 Mandamientos, El hombre de Alcatraz, Hud, La Gran Evasión, Los 4 hijos de Katie Elder, Valor de Ley, Aterriza como Puedas… rememorando a otro de aquellos bailarines, comediantes entre ZAZ, que fue Val Kilmer en Top Secret… sumando b.s.o., Heavy Metal, Un hombre lobo americano en Londres, Entre Pillos anda el Juego, Los Cazafantasmas, Mi pie izquierdo, Los Timadores… y el ritmo moribundo viviente en el Thriller de Michael Jackson.

En fin, pérdidas de los ochenta, por todos los lados, y más allá… que concluiremos, con ese lado más oscuro de Kevin, plagado de sarcasmos, hablando de… que es muy evidente. Pues sus primeros litros de sudor y sangre, se desparramaron en Viernes 13, acosado por la máscara de hockey de Jason, por 12 veces como las uvas, regresó para hacer atragantar de matarile, a más de uno… y una.

Sin embargo, antes continuar por esos lares, Kevin siempre se mudó hacia lugares más cálidos, del Diner de Barry Levinson, especialmente a lo que marcaría su ascenso a los cielos del baile con coreografía romántica, del Footloose de Herbert Rose. Al movimiento rápido de pies y cuerpo, su mirada burlona sería imparable ya… hacia la bicicleta, sobre aguas cristalinas, salvajes, traspasando esa línea del ocaso, que le uniera a Kiefer, Black o Julia Roberts, dirigidos por Joel Schumacher… Otro que tal baila, y dirige en negro, cuando quería…

Luego vinieron golpes de realidad, entre la sexualidad en JFK, Algunos Hombres Buenos, el Río Salvaje de nuestras vidas y la tensión, asexuada, del vuelo feliz del Apollo XII. Doce o trece, ahí andamos.

Hoyuelos de Botas… sobre la arena.

No hablaríamos de Kevin, sin los Temblores, tal que decíamos ayer… y hasta el inicio de otra era. Pues, se cortaba ya la tensión, hace casi diez y seis años, según Frost/Nixon, y siniestramente en los terrores de El Último Eslabón, que nos sacaba de quicio, ¿a quién no, corazón delator?

Y en los pantalones tejanos, nos cagamos de risa, muertos hasta nuestro presente, más o menos, cuando presenciamos texturas ocres como el poli sádico de Cop Car, la rareza exótica de Maxxxine en el Valle, o hasta una vuelta de escoba al Toxic Avenger… dónde él dicen que sería de lo mejorcito, falta por ver… Y en estos momentos placenteros de sadismo, hemos dado los huesos con recompensas metafísicas, de ultratumba. Os presentamos a Bondsman… otro gato con botas, no tan relucientes. Que se pasea entre ambos lados, y sale ileso, no… como los fantasmas.

Está producida como son las últimas tendencias rarunas en triología Wan, Roy Lee, y Jason Blum, creada por un cuasi desconocido Grainger David para Amazon Prime, demonios, de ojos falsos… y mejor, la historia con dote cómica. Mantenida por él, es así, siempre fue Kevin… y lo puedes pasar, medio mal o bastante bien.

Oda… para difuntos.

¡Diablos, no! Esto qué es… entramos en terrenos, movedizos, y sin gusanos de por medio como en Dune. Bueno… alguno si que hay, en la producción atractiva, divertida, de los hermonos Cairnes, Late Night with the Devil… con otro con biz cómica como David Dastmalchian, en estado ilusorio catartico y cínico, perfecto también de Filadelfia, que se las viera ante The Dark Knight, Prisoners, Dune… y la bomba de Oppenheimer. Este acto diabólico es casi obra de culto, ya…

Es hora de recordar a esos monstruos, y monstruas como Ella, vampiros, poseidos y zombies, la novia de Frankenstein... veremos como si las gasta Guillermo sin efectos especiales, sólo trucos de cámara y maquillaje… para estrecharnos en sus brazos, rendidos… a lo macabro, como hizo Mary Shelley en aquellos días lúgubres de tormentosos affaires… en los que, Mr. Bacon mantuvo su extraña mirada entre Julia y Mahershala Ali, el unido al World Rebirth con dinosaurios, como consecuencia de unos tiempos, erráticos qué vivimos. Leave the World Behind, tiene igualmente acorralado como a Scarlett Johansson, a Ehan Hawke, que se estrenó en dirección en Wildcat, fluctuando con la hija de Uma, Maya Hawke, y del que esperamos su careta difunta en Black Phone 2, mientras visualizamos la serie Fishpriest. Y pedir un repaso a la Shelley de la bella romántica, Elle Fanning... Arrodillaos estará en el próximo Depredador y con Barry Levinson en Francis y El Padrino. Ella y Jake más Oscar... ¿saldrá más de uno?

Y andamos despeinados ya… en esas me hallo cuando abandonando el mundo cruel, al lado de unos amigos, rememoro aún los mordiscos rítmicos de la envidiable Sinners sobre otros tiempos… Para inyectarme líquido vital, no del doctor Herbert West de Brian Yuzna, sino en derivación difunta, junto a la Megan 2.0, esa… una máquina de mat… empalmar… con lo más desparramado. Sin gracia, salvo la ocurrencia de unos lobos llamados alfa… me zambullo en las aguas brit-deaths, de 20 Years Later, y empiezo a sentirme como un yonqui sin calzoncillos, intentando ligarme a la bella que se pase por la isla… No la, de las Tentaciones esa, que no he tenido, ni quiero el placer… pero don Danny Boyle, ¡qué me has hecho xDio…! No, nada.

Y así, si pensabáis que esto iba a quedar así… estabais muy equivocados, o zombificados, o algo… ya que todavía no me ha llegado mi Wednesday, ni Aliens con toma de Tierra, ni asoman aún los de Stranger Things, del otro lado del retrovisor ochentero… Cuando voy a contaros, entre muertos y vivos, añorando a las maldades de Gary Sherman, James Farentino, y la época junenil de la Melody Anderson de Flash Gordon y  Robert Englund… a esas vivas, y coleando, que en una fiesta, da para lista de… bailes de época.

Sugiero dos pequeñas maldades, de cierto interés metafísico, la Poseida, que tiene alguna secuencia de mala leche, a pesar de su escaso presupuesto con rarunos insectos incluidos, y monja débil... Hasta meternos en la piel de It Feeds, con pasos danceros parecidos, pero algo mejores, del canadiense Chad Archibald acostumbrado a estos lares tenebrosos.

Y, para el último empujón mortal, por los escalones del desafío espantoso, pero de mejor cara y retrato maligno…  usamos de Ellas, el Bring Her Back (o más comúnmente, Traémela de Vuelta) de los hermanos australianos, Philipou Brothers, en una versión maquiavelica, espeluznante. Con Billy Barret, uno de los chicos de Invasion e hijo de Kraven en Marvelismo ilustrado, y Shally Hawkins, la actriz de El Secreto de Vera Drake junto a Imelda Stauton, o Happy-Go-Lucky, al costado de Woody en El Sueño de Casandra y Blue Jasmine, por lo que sería nominada al Oscar… que tampoco ganaría…

Y por el lado oscuro tenemos su actuación en La Forma del Agua de Guillermo del Toro (… esperando con ansia, su monster) y Wonka, of course.Sin embargo, la otra, la definitiva entre las pesadillas, y los cuentos de ídem… No tiene muy buena cara… pero sí una factura que te deja sin aliento, algunos en Sundance, sin otras cosas dentro… Pues se trata de una maravilla, siniestramente malvada, en el sentido indigerible de la Sustancia, que nada se queda… Pero, si cabe, con acentudado sentido de dar la nota en el plan moderno, de la imagen sexual y apreciada por las famosas… o no tanto.

Se trata de una composición terrorífica, mirando hacia los pies… The Ugly Stepsister, es un paso más allá de la Cenicienta, noruega, entre Elvira y Ella, y te deja con el culo desencajado, tal que zapato metido en mal sitio… Dirigida por Emilie Blichfeld, a la que habrá que seguirla… hasta la muerte. Y nada más, con shows en prime time memorables, leyendas de miedo, retratos de fantasmas, qué tanto os gustan, amigos… me despido, llamando a Kevin…

A seguir por ese camino, bien pierdas la pasta, fama… o memoria. Aún tenemos mucha música que escuchar, jugos de ellas, muchos diablos que visitar en la tele, verdad ¿Jack?… y muchas ¨armas¨ que utilizar en la obscuridad… o nos las veremos con Luther… o doctores inyectables sobre lo macabro. Todo próximamente, parece tener numerología… 2 de Black Phone, Five Nithts at Freddy y The Strangers, 3 de Return to Silent Hill de Christophe Gans, 6 de Anacondas con Black y Zhan, Scream el siete, Saw XI, una predator en Badland y The Bride!, Soul8mate de Wan, no sé qué de Evil Dead, Exorcist y Momia… A tu propio estilo, Kevin. ¡Vaquero!

domingo, 9 de junio de 2024

The Boys. Seasons I, II y III

 

Los dibujos animados, en cada generación -como los cómics-, son un reflejo de las aptitudes o debilidades, de la población... Pues, quizá por eso Evan Goldberg, el creador de las series The Boys y Gen V, se adentró en la curiosa sexualidad asimétrica, de una Fiesta de las Salchichas... y un Salchichón, diseñado por el dibujante Darick Robertson. Ha llegado la hora del gore... que atrae como un traje de superhéroe muy ajustado. 

Entonces... ¿se confeccionó un mundo para deleites caprichosos? ¿Para ególatras de la imagen...? Cada uno, a su forma o gusto... a sus colores. Con un envoltorio comediante de dramática realidad.

No se puede generalizar, dicen... Pero es meridianamente caprichoso, es la manera en que se envuelven las noticias que vemos, las nuevas formas de comunicación, que sentimos. El resurgimiento de la máxima competitividad (creativa, o no), y los índices de eso llamado popularidad, que ha condimentado un caldo de cultivo en el público, sobre el fraude, el engaño... y la rabiosa trivialidad de lo aparente. 

Probablemente, estos rasgos distintivos, entre lo histórico y lo individual del ser humano, es lo que sugirió al escritor irlandés de historietas, Garth Ennis, a definir un grupo endogámico inhumano, mental y genéticamente, de superhéroes con virtudes puestas a prueba y... muchos defectos. En definitiva, más humanos, de lo que en principio se podía suponer.

Los superpoderes son los invitados a la fiesta, orgásmica visualmente, que retrata la degradación de los valores éticos y estéticos, hacia la indefinida Humanidad... Que es, la masa bajo los Muchachitos e itas, en competencia profesional. 

Esta graduación atávica, y bastante sangrante u hortera, cuestiona términos como la responsabilidad, amistad, familia, fe, sexualidad, inteligencia, convivencia cívica, legado... y especialmente, el Poder. Para lo que, se han vuelto a unir una serie de amigos, ´casi descerebrados` cómicamente, cuyas narraciones estallan, te zarandean y al final, ridiculizan, con más o menos acierto, según los episodios y sus personajes.

El ya mencionado chico de oro, Mr. Goldberg, el señor de las palabras malsonantes Eric Kripke, y su escarpelo bien afilado, un tal Seth Rogen que no necesita presentación... Por no significar, carnicero que hace picadillo. 

Pareja, conjuntos, que dan vueltas a la vanidad y otros aspectos personales, ocultos tras capas de podredumbre moral y genetismo de andar por casa, virtualmente adaptado al mensaje más superficial o el lenguaje chabacano. Pero, es lo que hay... Es lo que ves y sientes...

Se buscan los límites imaginables, sobre personalidades opuestas, ideologías sobrealimentadas con genes caprichosos, mentalidades cuadriculadas, gestos ridículos, expresiones demoledoras... Vamos, un estallido de emociones ocultas en el Nosotros. 

Y todo comienza, con grandes alharacas vertiginosas, patéticas u orgiásticas, dependiendo de las tres temporadas -a expensas de la cuarta, próximamente-, que te arrollan desde las primeras imágenes, agresivas tragicómicamente, hacia el dramatismo de las relaciones personales, que se irán desinflando como un músculo sin nandrolona, o con el objetivo, de funcionar por unas horas. Luego, a meterse en los salpicones viscerales, y las ocurrencias de todo tipo (especialmente fraterno-parentales), que  te llevan al mundo de confusión de estos estereotipados, The Boys... & Girls. 

Los Verdaderos... Héroes. 

Son los que resisten...

Los que soportan una cantidad de ataques vitales, aguantan los modos agresivos, los lobbys interesados, los usos de una generalización de estímulos digitales... los que tratan de salirse del discurso. De esos gobernantes que producen casta en cadena, amiguetes de lo ajeno y lo propio, personalidades insignificantes, estudios inflados... porcentajes de visualización. 

Contra los mecanismos móviles que nos absorben, con sus maquinarías ocultas, los que superan los miedos que nos acosan, desprotegen, malogran... Los que escuchan esos temas de la música comercialmente cursi, lo que proviene de gustos artísticamente paupérrimos, intelectualmente inexistentes, con ganancias que perpetraron los concursos televisivos y una parte de la Mtv de los malditos, y odiosos -como diría Mr. Tarantino, 90´s. Él sabe mucho de esa violencia grotesca... 

Hoy los ecos, se multiplican hasta la saciedad, a lo excepcionalmente vulgar, a la devaluación de la creatividad... por money, que es, Don Dinero. Un superhéroe, que aparece constantemente...

Y se elevan en esos índices de popularidad, hipócrita, en las carteleras infinitas de las plataformas, y otros medios de tortura psicológica. Porque, los límites no existen, como si fueran monedas de una nueva cripto no sé qué... falsas como un antifaz que ocultara los defectos... Cómo si se pudiera. Pues bien, entre los hits del momento -que no es el mío-, aparecen las chicas que se enfrentan al muro de la masculinidad denunciada hoy, los complejos que se borran a golpe de operación financiera o subvencionada, los estilismos que son modas, no pasajeras sino hirientes, las ideologías que nos manipulan decisiones al antojo, los sueños bajo el miedo, las creencias orientadas por discursos envenenados, las películas absurdas... y la antítesis, que es el enemigo, el rival de una próxima guerra... En algunos círculos, como el de Alex Garland, una Civil War.

 

Por estos motivos narrativos, los vencedores son Los Muchachos -y muchachas también, eh-, que aciertan al retratar algunos conceptos culturales o individuales, que nos dejan en paños menores. Especialmente, si te encuentras ante la presencia de Karl Urban con sus dotes dominantes, un rostro pétreo y una mano vengativa... O, frente a la mirada sardónica, convaleciente o enfermiza, de un ser que representa la divinidad y sus posibles defectos, particularidades de una divinidad acomplejada, que tiene que utilizar cualquier medio a su alcance, para conseguir seguidores habituales. The Boys sería, con sus altibajos y su masacre excesiva, puesto que el gore empieza siendo rebelde o denunciable debido a esos conocidos efectos secundarios sobre las víctimas inocentes, acaba pareciendo un baño de sangre belicoso y repetitivo. 

En ese aspecto de narrativa triunfadora con los defectos de la Humanidad, estaría el animador Phil Tippet también -miembro de los movimientos ocultos de The Empire Strikes Back, Robocop o los Starship Troopers-, nos contagia con otro mensaje apocalíptico del infierno metafórico. En manos de demiurgo que, a través de la fealdad de su stop motion imaginativo, definiría la caprichosa violencia de un Mad God de estética surrealista y bastante viscosa. Sin importar demasiado, el cómo o el porqué... semejante a un caprichoso gen mutante, que otorga el don... o quita la vida.

Qué dios, u Homelander... nos pille confesados... ¿o no...? 

Efectivamente... los héroes son todos los artistas como los miembros resistentes de los Guardianes de la Galaxia contra la mediocridad, y que se entregan al objeto de esa vanidad, que se dirime detrás de las multicámaras y el porcentaje de los números. Y eso que estamos hablando de Sony... Sony Productions Tv y Amazon Prime Video... ¡cohones!

La Media Conceptual... 

Claro... ellos empezaron este círculo vicioso -que entonces parecía mucho más inocente-, pues fue Columbia Pictures, hoy Sony igualmente junto a la Marvel Entreprises, la que seguía los designios de nuestros viejos amigos comandados por Stan Lee y su Spiderman, con pequeños tratos violentos, medidos y controlados; como anteriormente Warner Bros había iniciado el novedoso legado del cómic de superhéroes, con la llegada del hijo de Marlon Brando y Richard Donner. Un Superman a la Tierra, y el posterior aterrizaje imaginativo del Batman de Tim Burton. Tan denostado por la inocencia y el sentido humorístico, que me sigue pareciendo el más divertido. En fin...

 

Ahora en esta serie, -como en otros filmes que comentaré a continuación-, aunque en The Boys por instantes, se emplea el aspecto burlón a mi parecer, triunfan los éxitos musicales de grupos generacionales sin valor artístico en las letras, sin instrumentación cuidada o voces que dejen un gusto a profesionalidad de nivel (no diré más nombres...), por lo que sigue la media de la superficialidad actual, sin esa deontología clásica o identidad lírica. 

El motivo, del estado argumental de la historia - creo yo -, es que la dialéctica de los defectos individuales de los personajes, desde el lado de los 7 Elegidos, a los demás asesores o enemigos mortales que les rodean... es decir, de las relaciones privadas y sus consideraciones como meros objetos ornamentales bajo el todopoderoso... se van desinflando a cada poco. O mejor dicho, sustituyendo por un argumento que se desvía, con ocurrencias de diversos ramales o mecanismos visuales, hacia esa batalla genérica del "wokismo" y las ideologías, con triunfo de la proliferación de las vísceras, cercenamientos y decapitaciones, a la vista.

Un poco a lo Watchmen o el Escuadrón Suicida, pero exponencialmente disparatado, con continuos enfrentamientos que no tienen que ver con la raíz principal o la esencia de la rivalidad protagonista. Puede que tú, también empieces a sentir un cierto hartazgo... depende de tu visión.

Por tanto, la media es la consumista. Es decir, los consumidores que somos Nos... Tragadores de las falsedades que emiten los altavoces conquistados con dinero ajeno, de todos. Esa mayoría probabilística de indecisos, que votan o no, los que se despachan con el nuevo temita que tiene rimas infantiloides o demacradas por la sexualidad, los que venden a sus hijos por unas monedas, o sus ideas por un trabajo. Las mentes que se quedan en blanco en salas de estreno, a través de los tiros, esa banda sonora de artistas que no nos importan o explosiones con halo digital. Así, que esos son los auténticos cadáveres... una pila de ellos. ¿O es la individualidad...? 

Ante tanto criminal disfrazado de ´oveja`, con una bandera o con otra, o sin ninguna que también existen, amparados por otros misterios humanos o universales... quedan cuerpos de individuos, que han mutado en belicosos soldados, miembros de mafias destripados, criminales sin cabeza en una guerra de patrones, que suena a histórica o profética, desde la antigüedad. Es donde se inclinan las balanzas, a este desmembramiento real de la sociedad. 

Y los soñadores quedaron relegados, porque no son los vencedores. Sino, los ejecutores los que ganan... si bien, podríamos contar que... Aquaman y el Reino Perdido, ha enloquecido a James Wan, con una manta de efectos fluorescentes, sin sentido práctico... que nos ha dejado catatónicos. Otra medianía, en lo Profundo del océano...

Lo Trágico... el Horror.

Un pelín exagerado ya... Por consiguiente, las relaciones familiares, paterno-filiales, emocionales de parejas determinadas, y laborales en tan curioso edificio de vanidades, se acaba resintiendo entre tanto litro de sangre derramada. Y existen vías que se quedan atascadas -hasta que visualice con la animación de Diabolical, la variante Generación X y la próxima entrega con Jeffrey Dean Morgan y más pesos del hijo del Patriota-, porque hay donde se extendían los complejos de Edipo o Electra, según los sexos implicados, se regeneraba el guión y se hacía más interesante el dramatismo mitológico de los antihéroes. Por no decir, los terroristas que eran un acierto total.

 

En estos momentos, quitando los giros erotómanos u orgías ´herorgásmicas` que son otro mundo, el de los sentidos y la mala leche (ya no hay teta que mamar)... el resto del plantel son medianías narrativas. Sus historias se van haciendo algo planas y residuales, incluido el romance estirado de Miss Moriarty y Jack, el Quaid; como ocurre a un nivel planetario, esto es, elevado a la enésima potencia de lo mediocre y aburrido, con la histeria de la madre, la hija y el espíritu santa, de The Marvels, ´los congojos` raciales y musicales de Blue Beatle... y la espantosamente desesperante y aburrida hasta la médula, no va como la seda precisamente sino lo contrario, Madame Web. Ozú, menudo timo o atracón insectívoro. 

Por favor pronto, venid a rescatarnos... ¡Daredevil, Joker, Rorschard animado o el Pingüino! Que su estampa divina, nos ampare y vengan volando para la redención de su especie... Oh baby, baby... no nos dejéis, por favor.

El Fuego en su mirada es lo necesario, para que los héroes de antaño, sigan pareciendo creíbles a los ojos de hoy, y que la evolución hacia esta masacre de huesos y tejidos sanguinolentos, no termine contagiando TODO. Ya que es lo realmente atractivo, para un universo complejo y, hasta cierta medida, atraído por la violencia gratuita y extrema. ¿No os ha ocurrido...? Pues eso. 

Mientras los asesores y los políticos, limpios y a salvo, han mandado a sus ejércitos de seguidores en las redes sociales, para hacer ese trabajo sucio y la matanza, no para de crecer dejando bajas - veremos si llega la sangre a Venom o Blade... la piel macilenta a Kraven... ¡Qué dan toda la impresión anticipadamente! O nos ponemos de uñas con Deadpool y Wolverine, esperemos que no nos rompan el corazoncito, of course.


¿Y el Amor...? Cae en manos del rencor o el odio, bajo las fauces de monstruos mentirosos en los media, haciendo una parodia de él, manipulado por los intereses personales o la propaganda ideológica, controlado por sus canales... Abiertos de par en par. Por ende, el amor que empezó siendo prioritario en The Boys & girls, es meramente otro medio para la sangría. 

El humor cae en los instintos básicos, siendo algunos más imaginativos que otros, más ramplones... y la educación será un nuevo nivel para superar los músculos dopados durante 24 horas, como una droga más que te puede llevar al otro barrio, pero que en las escuelas creará nuevos amantes de los bolsillos repletos y la autocracia del yo. El más, el mejor.

El reverso de lo genérico, será el nuevo Horror, aquel que Mr. Brando pronunciaba siendo un taimado dios en la selva... con lanzamiento de episodios con fabricación de hechos, para aumentar el odio entre la gente. El sexo al límite es una catapulta de la batalla futura, con ríos de fluidos inocentes que serán vendidos por unas monedas invisibles, en las redes.

Los falsos héroes, forman parte de Asesinos S.A., que se encargarán de aumentar las bajas en sus propias carnes o como hacedores de daños colaterales. Y sonreirán porque están en la cima, en la comedia de la vida y con sus bolsillos bien repletos... se comportarán como verdaderos monstruos sin escrúpulos...

Y, ¿quiénes son esos monstruos...? ¿Todavía lo dudas...? 

Todo dependerá de la luz que nos ciegue... de los colores con que lo veas, de la velocidad con que se extiende el miedo... el tamaño del montón de cuerpos apilados. La Batalla está ahí... recorriendo la sangre como un virus o un Gen, que te define, sin elección... Por propia voluntad, de los ejecutores o fabricadores de odio. Y como siempre nos queda el humor... el Horror, sois vosotros.

Yo soy, el mejor. Hahahehihahooo! ¿Y el pulpo...? Al ajillo... Nice.

Cómo decían unos héroes, soñadores... Cada vez que me miro al espejo, todas estas líneas de mi rostro, se aclaran. El pasado se ha ido, ... Canta conmigo, canta por un año, canta por la risa y por lágrima, canta conmigo, aunque sea por hoy. Tal vez mañana, el buen señor te lleve lejos... Sigue soñando, sueña, sueña... hasta que tus sueños se hagan realidad.

 



domingo, 26 de mayo de 2024

Russian Doll & Poker Face.

 


La premonición no existe, es una apuesta o un reiterativo déjà vu… Lo que sí existe científicamente, o se desarrolla en nuestra mente, son los sueños. Esas extrañas percepciones, ilusiones ópticas, de imágenes psico-surrealistas, deformantes de una aparente realidad. O lo que sea esto… una especie de hacinamiento del deseo.

Han pasado muchos ciclones ya, desde que dos jovencitas intervinieron en la literatura de las percepciones, con sus universos fantásticos, como toda fantasía debe alimentarse de las ideas curiosas o imaginativas. La una, por consumo de determinadas sustancias complementarias, nos guía a un viaje a través de un agujero o un espejo, Alicia se podría reencarnar en imagen de otra en un cuarto de baño; la segunda, en mareante combate con fuerzas de la naturaleza, que le llevan también a un universo de estrafalarios habitantes y saltos dimensionales, donde la espiral ética de su personalidad, se empareja a la consecución de los valores que se sueñan comunicantes los deseos, inalcanzables o no. Un tipo de adivinanza de lo que sería o pudiera ser.

Isaac Asimov lo denomino presciencia en su obra Fundación, Frank Herbert lo disfrazó de negro mutante, de mente evolucionada que veía las visiones de lo que sería en aquel agujero desértico cubierto de arena. En este trozo de relato que escribo, se trata simplemente de la verdad.

 

Esos dos mecanismos literarios, emulaciones de la realidad en cuerpo femenino, son reflejos de los soñadores. Bueno, soñadoras… y sus respectivas versiones de sí misma o los demás, implantados sobre las pantallas como ejemplo de lo que pensaron los escritores o guionistas.  De cómo serían sus universos soñados a la vez, qué pensarían sus personajes, qué ocultarían… y que pueden despertar nuestras inquietudes como investigadores al otro lado.

Ideas que clasificó – o al menos lo intentó, no sin especular también -,  el doctor Sigmund Freud en su estudio, La Interpretación de los Sueños, que sin duda, son aproximaciones abstractas de una explicación, o posible conocimiento basado en recuerdos reinterpretados… o esencias de aquellas necesidades, dudas, males, miedos, etc… maneras de soñar.

Los condicionamientos psicológicos o morales internos, nos pueden mover por caminos divergentes a mortales, los más racionales de estos lares – o capaces de expresar sus pensamientos -. Desarrollando métodos excepcionales que permitan alcanzar sus objetivos vitales o acercarse a ellos mínimamente en la búsqueda del interés oculto o ese deseo, se plasman en la ensoñación mental como metáforas, que se estrellan contra síntomas de enfermedades mentales o físicas, y se topan con  terrores. Los más recalcitrantes y horripilantes, recursos recurrentes que espantan al pensamiento o la propia alma. Si existiera como tal, claro.

Y es que, esas extravagantes visiones fuera de la vigilia, se solían interpretar en otras épocas, desde un punto de vista de la fe, como si de estampas se trataran, y sirvieran de propósito de un mecanismo dividido entre lo físico y lo divino. Se sirvieron como obras del pasado y de la mitología sacrílega, como alucinaciones de carácter religioso o esotérico, pongamos como ejemplo, las carreras temporales de James Stewart en It´s a Wonderful Life… y el alcance de aquellas alas. Extraordinarias apariciones de muerte, tras el Cuento de Navidad de Charles Dickens.

Sin embargo, esa maldición del psicoanálisis – supuesto maldito para los más incrédulos -, reinterpreta teorías deseadas, pasiones sexuales, logros de poder, satisfacción reprimida u otras insustancialidades metafísicas, difíciles de concretar en la realidad. Ya que, al despertar, no dejan apenas huella en la memoria, solamente meros recortes de un color o más, de un sabor, un sonido o un aspecto no experimentado en la vida real… Conjunción de palabras olvidadas y acciones perdidas.

Esa característica deseable, u otra sexual o familia, se reproduce en las personas desde su experiencia infantil, y pueden manifestarse muchos años después, ahí arriba, cuando parece que no están, ni se las espera, y ella las siente con serenidad y sentido común, en una forma de investigación de sí misma. En el segundo caso, sabiendo en su interior, que la estás minusvalorando, y mintiendo… Particularmente bajo la perspectiva de la maternidad, sobre la imagen del hombre, su amante rival… y de manera especial dentro de las relaciones filiales con las madres. Es donde la actriz Natasha Lyonne se embarca para Sky ShowTime, acompañada con sus guionistas femeninas en la memoria, al encuentro con la muerte anunciada. Una y otra vez, tal que una maniobra militar o una teórica  marmota del tiempo, con su particular percepción de lo escondido en una Muñeca Rusa, que se va haciendo más reducida, hasta llegar a sus entrañas, el útero y la semilla. Hasta la aniquilación de las partículas opuestas, en este caso, generacionales como casi siempre.

No es huella privada, sino pública, le ocurre a muchas otras. Invadida por esa perspectiva emocional y las sensaciones con el paso del tiempo, que modifican esencialmente – o pueden hacerlo - , el pensamiento. El que fue, o el que se transfiere familiarmente, girando a mayor velocidad en nuestra cabeza… En la suya de mujer, Natasha Lyonne...

Estados de Preconsciencia.

Transversalmente, ella es la conciencia de Severance, sin trabajo. En un fiesta, o en segunda instancia, invitada a la investigación. Es el reflejo de la verdad, de estos multiversos insustanciales, aparentemente superficiales, pero que se irán condensando en el camino.  Se estrellan con una telaraña de mitos y supersticiones, mentiras tal vez, con el  trasfondo de géneros, la envidia y la denominada, singularidad. De abuelas a nietas, de hijas a madres… de inocencia a culpabilidad. Las circunstancias surgieron de aquellas heroínas clásicas, de sus relaciones familiares, desde la Literatura Universal en esos submundos Oz o ´brujas` de Duna, frente al control o la autoridad mayor en femenino.

Pero normalmente, sobre las debilidades del género masculino que, explícitamente, no podrá nunca, sentir como una verdadera madre.

En el pasado, bajo el peso de la gravedad, estos actos preconscientes son espirales que atraviesan la realidad – como aquellas alucinaciones que presenciaban los consumidores de la especia mental de Fran Herbert, o los mineros de Atmósfera Cero -,  aquí con los pies en la Tierra, o lo que sea esto… se apoyaban en ese estado sobrenatural de las cosas, en la consecuencia de un superyó, o entidad superior pensante y desarrollada intelectualmente, cubierta de dudas.

Visiones privadas, reiteradas en dos temporadas – más dimensionada familiarmente por Russian Doll (a través de tres generaciones o una más incluso, desordenadas secuencialmente en la segunda temporada, más compleja y desmitificadora. Mientras, la muestra de un poder sobrehumano especial, mundano más bien, visto con su tranquilidad, es lo que manifiesta Miss Lyonne en su serie, Poker Face.

Donde su protagonista posee una habilidad, un don determinante, para hallar la verdad en gestos o coacciones,  tras miradas a sus investigados; desdoblando la acción a una persecución – serie road- , incansable como si fuera el Dr. Richard Kimble de aquella El Fugitivo (con el actor David Janssen o Mr. Ford en pantalla grande, años atrás),  o esa otra versión en femenino, bastante más simpática que significó el dr. David Banner, entrañable Hulk entre el recuerdo del tebeo, Bill Bixby y la capacidad extraordinaria de Lou Ferrigno, en serie. De la Hulka, no hablo que es peor… Ahora más parecida a una Colombina – de gabán textura Colombo aparentemente despistado -, con desvíos raciales a lo Coen Bros. Humor blanco, del crimen negro… violencia cómica, delincuentes torpes, salpicaduras en la obscuridad. Semejante a Paprika en premonición, sin sueños apenas.

Más hechos demostrados, anticipadamente en su ruta, son resortes de una reinterpretación con gestos o palabras en retroceso, como si fueran esos mismos sueños de los que hablábamos, muestras del flashback. Pudiendo con hilaridad compresiva, reflejar la realidad oculta, y gracias a la elaboración de un hombre, visionario tal vez, el creador de loopers y puñales por la espalda, Rian Johnson que estaría igualmente, echando un vistazo al pretérito televisivo. Lo relataré como una obra teatral…

Literariamente… ¿sueñan hombres, lo mismo que mujeres…? ¿Y los personajes de Robot Dreams, olvidan… la amistad? Y la investigadora juvenil Paprika, interpretaría bien sus sueños…? Son unicornios que de momento, no podremos clasificar, ni confirmar hasta que nos piensen… como ovejas. Y ella calcula, lo oculto, tras la palabrería.

La Ruta, Onírica.

A bordo de un Plymouth Barracuda… en los hechos encontrarás las pruebas… no sueña con el Heart –canción-, sino piensa, mientras exista, en composición de Nathan Jonhson…  Aunque primeramente en paralelo, baila temas, que van de Pesonal Jesus a la de Sweet, Fox on the Run, conciertos electrocutantes aparte... Fox de artera, no de lo otro, claro. Así se entonan sonidos de otros tiempos, frenazos de vagones, fiestas, caídas por escaleras, no de Jacob – donde saltan créditos de voluntad detectivesca con nuestro pasado -, espectadores de la verdad. Con el corazón encogido, perteneciente a ese Dream Scenario con variopintos actores, investigadores privados entre los 70 y 80, sugestionados por sus Estrenos de Tv: Misterio. Nietos de Hitchcock pues y del cómic en tiras.

Pruebas contundentes que evocan al inolvidable Peter Falk, al vaquero de sombrero cowboy y bigote, reconocido como McCloud o Dennis Weaver, a Rock Hudson junto a su Susan Saint James en pareja acusadora. Se ha escrito un crimen con la Angela de los sueños de Dorian Gray, Landsbury, y su comienzo en el crimen bajo la Luz de Gas de G. Cukor, hasta su reunión final con Mr. Johnson en Knives Out, dep…

Sonidos que repiquetean habitaciones fatales, tensión, mentira, junto a George Peppard que era Banacek antes de TeamA, sobre el McKoy de Tony Curtis (casi olvidado), el Hec Ramsay de Richard Boone, un Cannon leguleyo de William Conrad, Quincy que interpretaba aquel Jack Hugman de Pánico en el Estadio, o Lanigan y Madigan con Art Carney y Richard Widmark, respectivamente, que se aparecen fantasmalmente en el recuerdo. También retuvo otro sabueso, James Farentino sacado de  Muertos y Enterrados, o las hermanas Snoop, que no Scoop (que comentaré en otra ocasión televisiva…), interpretadas por Helen Hayes de Adiós a las Armas y  versión de la divertida ensoñación que tuvo el Harvey del director Henry Koster, con el gran Jimmy Stewart…; y de la mano de Mildred Natwick, la inolvidable actriz recurrente del humor de fémina de John Ford, visto en El Hombre Tranquilo, La Legión Invencible o Tres Padrinos u Hombres Intrépidos, y que además trabajara para el maestro de asesinatos, Mr. Hitchcock, en Pero, ¿quién mató a Harry? Hasta su última gran aparición, en Las Amistades Peligrosas en 1988, con todo un tratamiento de verdad humilde, sin duda, o madre de Jane Fonda en Descalzos por el Parque. Una cara inolvidable del cine eterno.

Entre clarividencia lúgubre… y pesadilla afable.

Las imágenes latentes de un sueño, también trasladan un mundo revuelto de pesadilla, congénita, que es trasladada a la realidad de las películas o series de televisión. A determinados espectadores parece muy disfrutable, a pesar de la tragedia o la persecución particular de los personajes en el juego del gato y el ratón. Porque si en Muñeca Rusa, se trataba de retratar sobre dos temporadas, dos tipos divergentes de viajes espacio-temporales con la muerte y la concepción – de ayer a los ochenta -, para reinterpretar un regreso a decisiones que tomamos en nuestras vidas y aceptándolas tal y como se recuerdan…

Que, muchas veces, es difícil discernir en el subconsciente temporal, al confundirse con deseos ocultos o sueños… Y que pueden derivar en una especie de maldición maquinada en el interior, en repetición extracorpórea – o televisada -, que otorgan una segunda oportunidad de solucionar posibles desaguisados con amigos o familiares pretéritos; y que al contrario, Charlie, muestra su Poker Face, de vuelta ya de otros rostros, – más que cara bonita o simplona -, como visionaria de las calidades morales de la gente. Sea costumbrismo en la trastienda de una estación de servicio, una cocina de carretera a la parrilla, con su gastronomía local, su música… una furgo donde cohabitan rockeros cincuentones y ocasionales – recuerdo de otros tiempos -, una acción hippie de terror, su look… un escenario de pesadilla, no dream teatral, un atropello coeniano, un molde de f/x, el rostro de Nolte… la luz negra de una sala… un muelle… siempre, con gafas ahumadas, para no cegarse.

Por los brillos de lo que la rodean, lo que intenta mentirle en la cara…  Esto es, tal que una auténtica, casi, poli de la verdad,  true detective de prestado, movida por el desinterés, o la amistad. Sin alucinógenos, aunque entraña algo de esoterismo muy superficial en lo psicológico.

Clave realismo, rutina en desbandada, acosada, en derivada de aquel Fugitivo que triunfara para una ABC setentera, y ahora se ve como Martin y, especialmente, Rust Cohle, en una... Pero sin título acreditativo por el estado, ni licencia legal de curso acelerado, que a la vez nos recuerda a aquellos que en otro universo televisivo, investigaban a base de rebanarse el coco y con toques de acción a lo Colombo, por descontado, un referente confesable en la serie, como chica a la que le va la marcha… minifaldera, pero con el rock de entonces. Yeaaah!

Se considera, por ende, vidente, verosímil, vocacional, verborreica, con toques divertidos en gestos, gemidos y un lenguaje corporal, muy especial, característico del pasado, frente a estas épocas actuales a mayor velocidad. Palabras apegadas a la observación particular de unos hechos, comprometida con la justicia, y querencia femenina, sin sobrepasarse. Reivindicación justa y sin arrodillarse ante la ley. Y no estoy hablando sólo, de rebeldía ni sustancias que comprometen el razonamiento crítico… sino de, auténtica personalidad.

Simplemente, en base a meras conversaciones, cara a cara, se reivindica con preguntas que incidirán sobre los defectos de sospechosos, lo económico que va junto a la envidia… bajo el sol, sobre el parabrisas, las emociones, los tejados, la venganza, la trastienda, lo incongruente de los culpables - a veces con resoluciones algo atropelladas -, on the road, el tiempo de la tele, ya se sabe… la prisa. Respira, observa, piensa… ves apreciaciones curiosas en los contactos… artimañas… y la familia detrás. Pongamos aquí sobre ruedas, una serie de nombres en serie, Simon Helberg, Pedro Hollywood, Lil Rel Howery, Chloë Sevigny, Luis Guzmán (Wednesday), Ellen Barkin (Animal Kingdom), Tim Blake Nelson (El Gabinete deCuriosidades de Guillermo del Toro), Hong Chau (Watchmen, La Ballena), Joseph Gordon-Lewitt, Dascha Polanco - una de sus coleguis Orange is the New Black -.

Y falta a la fiesta de sensaciones anticipadas, el artista de la modelación, Nick Nolte, y tras ella, esa Famiglia compuesta de perseguidores y tiros… Benjamin Bratt, Adrien Brody y Ron Perlman… ¡por ahora!

Claro, siguiendo las pesquisas, en tramas separadas, debes activar tus sentidos, trucos decididamente alegales y usar el escapismo antes de inocularte algún artificio, que no, miedo. Ella es así, libre, deslenguada, carismática, sencilla... No moldeable, bueno… quizás por un retiro.

Lyonne y sus… otros líos.

Como Mr. Freud decía, las primeras ideas latentes que desentrama el psicoanálisis – para creyentes de él o investigadores somnolientos -, son poco corrientes, circunstanciales, extrañas, alucinatorias, enfermizas quizás… Escasamente referencia de nuestro pensamiento en vigilia y su expresividad habitual, levemente, son sueños y los sueños, deseos pueden ser... Simbólicamente se comportan como comparaciones y metáforas, a veces de lenguaje poético, rico en imágenes o interpretaciones sobre la realidad (aquí opino que pudieran ser semejantes a viajes a otra dimensión no pictórica, más allá de Richard Matheson y sus leyendas, oníricas; en su nombrada obra freudiana, comenta el pensamiento de un compañero filósofo, Hildebrandt: “Cuanto más pura es la vida del sujeto, más puros serán sus sueños, y cuanto más impura, más impuros”. Por consiguiente, la naturaleza moral del hombre perduraría en su sueño… “no se nos hace sospechoso, por palpables, románticos o ridículos que los sueños sean, pues conservamos siempre lo malo, la justicia de la injusticia, la facultad de distinguir lo bueno de la virtud, del vicio… Lo fundamental de la naturaleza humana, el ser moral, se halla demasiado, firmemente unido al hombre para participar en el juego calidoscópico, al que la fantasía, la inteligencia, la memoria y otras facultades de igual rango (digo y, las sensaciones intrínsecas quizá…), sucumben en el sueño”. El Imperativo Categórico de Kant, un mandamiento independiente de la religión o las ideologías, que rige el comportamiento humano en todas sus perspectivas… para dirimir entre bien y mal, incluso… en sueños.

Ni la del espejo del cuarto del baño… una percepción adulterada, que desintoniza de nuestra realidad, pues se alimenta de detalles que olvidamos, de pasajes fragmentados. Su mente despierta, en cambio, reinterpreta esos deseos, silenciados, maquillados en cada función, y los convierte en imperativo categórico kantiano.

Así en cierto sentido… surrealista y original, es la Lyonne, miss Natasha, una realidad kantiana. Mágica, extravagante, pero a la vez, de un costumbrismo cercano, amigable que atrae, racionalista… Este recuerdo  suyo, por trabajos de tv, se compone de sucesos impresionantes y equivalencias detectivescas, terminan siendo  episodios vitales, entre vida y muerte, obstinados, espirituales o altruistas, justicieros… porque ella lo necesita para completarse emocionalmente, para identificarse con la bondad. Lo demás, las imágenes descritas por los guionistas (casi siempre mujeres como es costumbre), son ejercicios desbordados de imaginación, según costumbre de estilo Bill Murray, y ataques de mente esclarecedora, en segundo viaje. Apariencia sensorial de una investigadora para-normal, real con un don humano, y suerte de sobreviviente, en último término. Poco filosófico esto, en cambio…

Hay autores y pensadores para todo. Interpretaciones de la realidad como muestras de ejercicios cerebrales de opuestos, sobre juegos trampa, algún susto, alguna lucha, distorsiones en trampillas, desgracias extraordinarias, decisiones embarradas, amores que confabulan… deseos de muerte. Vías paralelas, territorios incompletos hasta más ver… ¡nos vemos pronto, ´angelada` de Charlie!

Tras su ojo cínico de gran hermana, Poker Face pudiera ser, quedan sus expresiones detenidas en un lapsus, ese sentido del humor irreverente, que desarma, y su dote para relacionarse, sin alardes, pero reconociendo la mentira en aquellos que buscan escabullirse o salirse de... La Ruta hacia Atlantic City. Su próxima guerra…

No, esos movimientos del pasado no son sueños estridentes, ni sexuales que te persiguen en el universo Paprika, ni las revelaciones surreales del cine de Luis Buñuel, con su mirada entrecortada a cuchillazos, ni los viajes astrales de Solaris a otros mundos metafísicos, pero sí, recuerdos mundanos, que nos acercan al personaje, a ella.

Algo parecido a los Sleeping Dogs de Russell Crowe en busca de un pasado crítico, pero con una mente preclara, inocente, sin enfermedad. Sin el revestimiento falso del Hypnotic perpetrado por Robert Rodríguez con un poco convincente y elaborado en guión, Ben Affleck – no sé para qué tanto embrollo, la verdad -; o sin la perversión de un vacío existencial en lo narrativo, como puede ser esa horripilante Madame Web. ¡Vómito de araña sin red!

Tampoco es androide, con sueños húmedos, ni expande la sensación del terror, aunque hay cierto temor de índole mortal sobre su persona; mientras que para Nicolas Cage, en su EScenario significaba una terrible pesadilla, un ajusticiamiento público, por interpretaciones oníricas. Entre superhombre no buscado y la maldad general, que arrincona al desprevenido en la red, lo acosa y derriba. Esa jauría representativa de perversiones de una realidad social que cataloga, sin saber, y contemporánea, pues comparte humor ácido, con el horror real de las noticias. Y por tanto,  bastante mala leche social… Es un notable filme Dream Scenario, a recomendar, que no comparte una reinterpretación, sino compara, notoriedad o famoseo actual, con la pesadilla común de alguien que no desea, ser reconocido, ni juzgado. Un poco, acosado como ella, la samaritana de las emociones

Mira se hay pesadillas reincidentes, que ha visionado el filme Nunca me Encontrarás, y se parecía como una gota de lluvia a Old Man de Lucky McKee, con otro reflejo hiriente de feminicidio, eso sí. Estas líneas geodésicas de la realidad destructiva, son como autopistas, con salidas hacia espacios moribundos, inteligentes o amables, como las raíces enterradas en el árbol de Alicia. Hacia la obscuridad de la reina de corazones por una ruta 66, amarilla por el calor del desierto de Oz… hablando de Furiosas, Anna Taylor-Joy, pero más experimentada. Esta es Natasha Lyonne, heroína pura… sin careta, sin lastres emocionales. O no… depende, si la ficha es buena. Si te manifiestas como, el fantasma detrás de la función y la crees... si no, no.

La muerte siempre está al girar el recodo, a través del tiempo que te quede… hasta que cae el telón sobre la memoria. Al fin y al cabo, ella es como una vieja estrella del rock… No, no es el Poker Face de Mr. Crowe, ahora vamos al trío de hermanas, Elizabethe Olsen, Carrie Coon y Natasha Lyonne en película del director de aquella intimista The Lovers. Y adiós… que aún nos queda un buen tramo. Brrrum, brummmm!



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