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domingo, 14 de junio de 2026

Ted Lasso. Season Led Tasso.

 


El Deporte Rey por antonomasia, es el Balompié… Y es sólo Fútbol sí, pero dentro de la caja tonta en esta serie de Apple TV (emisión en Prime Video), con nombre de un extravagante entrenador procedente del fútbol americano, que no se trata de una tediosa franquicia deportiva sin historia. Sino que posee un interés para otros espectadores no aficionados a un juego inventado por los británicos.

Aunque para algunos determinados de cierto país… En su guión se reitera intencionadamente, creo, nombrando a un listado de los equipos más importantes de Europa, haciendo paradiña de un par de segundos, a continuación, le niega una posición en el podio al mítico club blanco, mejor del mundo… el Real Madrid C.F. Y eso, particularmente por esa negación burlesca y guardiolesca, ¡no se lo perdonamos! ¡Qué vuelva Mou!

Dicho esto, la serie Ted Lasso es un enfrentamiento a cara partida, de una sonrisa atravesada y, a veces muy alienada, entre sus queridos personajes, que poseen luces y sombras. Como todos… Excepto que, en la mayoría de los casos que propone, pertenecen a un club de privilegiados, comparados con el resto de la sociedad normal. Que, eso sí, tienen devaneos amorosos-sexuales, que forman parte esencial de ese apogeo clasista más cercano a la mayoría.

Todo proviene de un descenso anterior a los infiernos, pero llevado con resignación y paciencia, que sin embargo, en esta segunda temporada, se vuelve más problemático, en términos personales. Y ahí radica la diferencia psicológica, donde los protagonistas reflexionan y bailan  alrededor de los excesos, como el nivel económico, el éxito social o profesional, y los designios caprichosos del corazón. Sin olvidarse, en ningún momento por ejemplo, a los guiños contemporáneos sobre la música, el cine y los medios de distinta rigurosidad crítica.

Evidentemente, esto se complementa con la personalidad de los dos creadores principales de Ted Lasso, el guionista y productor Bill Lawrence, que escribió capítulos para Friends, Scrubs y The Nanny, o las más actuales Shrinking con Harrison Ford y Rooster con Steve Carell. Y claro, el principal protagonista de la serie, que lleva todo el peso de la comedia y los llantos a sus hombros, el actor procedente del programa Saturday Night Live, Daniel Jason Sudeikis, que no es texano pistolero, sino un virginiano, que curiosamente, homónima al estado, tiene de capital la ciudad de Richmond. Como, esta locura de sociedad deportiva y amorosamente, inestable.

Mr. Sudeikis nació al Este en Fairfax, cerquita de la ciudad capitalina, y otro dato interesante – que desconocía por no interesarme la privacidad demasiado – es que la siempre interesante actriz y también directora, Olivia Wilde, estuvo unido a él durante una época. Quizá sobre eso igualmente, reflexiona en la serie de manera constante, así como de su residencia de la infancia, en Kansas, y no tener capacidad para degustar dulces, cervezas y esa infusión de sus pesadillas. Con orígenes europeos, posee la habilidad de trasladar en su entrenador, las frustraciones y las contradicciones, a ambos lados del océano Atlántico. Con un premio de comedia en las maletas, y en años de pandemia mundial.

Una época inolvidable para todos… en la que unos, sudaron y se rallaron en casa… y otros se pusieron las botas. En fin…

Alineación… de alienados.

Una de las reflexiones de esta comedia balompédica es, además de ser capaz de creer en ti mismo y en el grupo, que positivamente, sus reflexiones, incluidas los tacos e improperios variados, te podrían llevar a ser mejor persona. Y para ello, el ramillete de privilegiados económicos, buscan otras necesidades básica, incluyendo a un multimillonario africano que se ofrece como candidato, a la donación de la herencia paterna, para hechos más prácticos y altruistas… Bueno, eso dice… aunque no te lo creas… ¡Pues, fuck cree!

Estas batallas, como las menos importantes, pero necesarias, sobre el terreno de juego… sugieren estrategias a un muy alto nivel. Gracias a estos intérpretes que se vacilan o reniegan coordinadamente, a un ritmo de virtuosismo que va en aumento. Siendo la cercanía con las relaciones personales de la gente humilde, o fanáticos de unos colores deportivos, la relevancia con la que transitan por la vida. O, en determinados episodios, se embarcan en una alocada noche, que nos recuerda a películas, como After Hours – conocida en España como ¡Jó qué noche! – del maestro Martin Scorsese, Punch-Drunk Love de Paul Thomas Anderson, la más radical Last Night in Soho, y las enseñanzas positivas dentro de una pesadilla psicológica, de James Stewart en la mítica It´s a Wonderful Life, ¡Qué Bello es Vivir! De otro maestro como Frank Capra.

Salvando distorsiones en las épocas y los hechos narrados, que señalan a diferencias de creencias, o la era de simple fama en las redes, y en los volúmenes de sus carteras o cuentas corrientes, atribuidos a campañas de publicidad. El caso esencial es que, los efectos del amor en Ted Lasso sirven como modelos para las tristes míseras vidas de los demás mortales, así como, las consecuencias de las humillaciones de padres a hijos, o de los poderosos a sus parejas. Por ende, esto es la serie, y con otro letrero que exprese… y sin embargo, te quiero. Te lo crees…

Tal vez, no se trate de un viaje de vuelta, al romanticismo homérico de Odiseo y Penélope en la Odisea, pero mantiene la perspectiva de un posible encuentro, al menos, con su hijo Telémaco, el de los chats como si fuera un arco con sus flechas envenenadas. Ni que, tú en su papel, o cualquiera de los seguidores comunes, tenga nada parecido, porque los jefes normalmente no se comportan así… Por tanto, a los humanos sólo nos queda subsistir, resistiendo a los embates de la economía. Qué, sin duda, puede destruir matrimonios, imbuidos por el consumo de alcohol y estupefacientes…

Aquí, de momento son fiestas con nocturnidad, y paradoja de la coincidencia en las calles y otras peleas callejeras.

Risas victoriosas… y otras celebraciones.

El comienzo es de comedia navideña, pasando por Nothing Hill, Tú y yo, o 4 Bodas y un Funeral, y la caída de un campanario frente al City de los Oasis, contra todos sus montones de pasta… una Champions! Pasta crítica, servida en pubs clásicos y rostros casi anónimos, que dotan de una flexibilidad o habilidad transitoria a los episodios. Como un tatu en el culo…

Al final, parece que lo importante, - además del creer…-, es la amistad y ese querer no tan habitual en reciprocidad, ocasionalmente, tan difícil de encontrar en estos momentos de conexión fantasmagórica… Y los fantasmas paradójicos de ese amor, es la visión temerosa del propia Mr. Lasso en sus recuerdos con el pasado y el matrimonio. El paralelismo con el personaje de la mandamás, creada por la actriz Hannah Waddingham, que refleja la complejidad de una venganza en primer término, para acabar reivindicándose como espíritu libre… y racial. Su voz ya había triunfado en el West End, como Bruja Mala del Oeste en El Mago de Oz, o dramáticamente como Septa Unella en la quinta de Juego de Tronos.

Jeremy Swift como opuesta ejemplaridad de la unidad familiar, eso sí, con extraños comportamientos que distan entre lo enfermizo y la hilaridad máxima, con cierta flema que ya paseara por Downton Abbey. Los dos machos alfa en celo, el también guionista Brett Goldstein y Phil Dunster como Jamie Tartt, a cornadas complejas y palabrotas cruzadas, por el amor de una radiante y simpática Juno Temple – distanciada emocionalmente de su papel en la quinta de Fargo -, y ambos con distintas camisetas, la roja del maltrato paterno, y la negra como una especie de bandera pirata o rebelde.

Pero el equipo de Richmond, no estaría completo sin las píldoras de todos sus componentes en papeles de protagonismo deportivo o lectivo, como el tercero Nathan del actor Nich Mohammed, el nigeriano interpretado por el comprometido Toheeb Jimoh, el mexicano de pies delicados – como otros…-  el futbolista Cristo Fernández… o ese segundo preparador Beard, oso amoroso, dejado o reparado con pantacas a lo Elton, por Brendan Hunt.

Por supuesto, hay cameos de renombre, pero… como curiosidad a parte… diremos que el padre de Jamie, en la piel del actor británico Kieran O´Brien, fue partícipe en películas como la genial 24 Hour Party People, The Look of Love o 9 Songs, del gran Michael Winterbottom. Y del elenco de dos grandes series de éxito mayúsculo como Band of Brothers y Chernobyl… píldoras ácidas como su papel extremo paterno.

Y para finalizar, antes de ver cantar como un negro al Rick Astley, demostraremos que el Richmond es un club de fútbol de Australia, y que verdaderamente, el de la serie se inspira en el famoso Ipswich Town de Suffolk, que volverá esta temporada próxima a la Primera de Inglaterra. Son los chicos del Tractor iniciados en 1878, no amarillo sino como Los Blues del Este… quizás por eso, lo del episodio con la Blue Moon en el horizonte lobezno, junto al más allá, pues fueron machos alfa de la Liga en 1961 y de la Copa de la UEFA en 1980.

Una lágrima lunera… pues el mítico Pelé jugó en el viejo estadio Portmand Road del Ipswich Town en la película Evasión o Victoria, - antes de su excelente documental -, y con aquel gol geométricamente diseñado… que luego marcaría el mismo Cristiano Ronaldo. Pero no… para derrotar a Mussolini. Ser o no ser, a poder ser querido… al reencontrarnos con ellos, protagónicos, y con Ella… No, la Victoria o Vicky reina del pinball, sino el paso de vuelta a casa… lanzando una mirada a la resistecia de John Wayne y su mueca medio sonriente… como un oasis en el desierto tejano. This is the Way, grogus y marineros, espartanos futboleros, todos… ¡O no!

Colorín, colorado, ¿hablaremos de mundiales…? Ya veremos, y comprobaremos si metemos en la tercera… un golazo al Pep entre las piernas… o patas ya, para un ¡no banco!

 


viernes, 5 de junio de 2026

Ted Lasso. Believe in Balls.

 


Hoy no os voy a contar ningún cuento… os voy a hablar de verdad…

Desde la ciudad de Texas, o un pueblo adyacente de nacimiento, nos llega este individuo deportivo, curioso, hiperactivo, detallista… y tal vez, cabal en sus momentos calmados...

Pero, ¿qué es Ted Lasso, sino una Odisea…?

Por lo tanto, ese entrenador en prácticas – para alguna -, más allá, un comandante de primera. Un jefe con todas las letras, ¡puñetas! Un tipo que se involucra en mil batallas, para contener todas las fuerzas a su alrededor y dirigirlas hacia un fin. Es un navegante que se lanzó a una aventura, una epopeya que no tenía margen de error, y que efectivamente, pudiera acabar en un tremendo y sonado fracaso… O en una gloriosa victoria, a lomos de un esbelto caballo.

Para el trayecto, a bordo de una máquina de guerra, y paz… un discurso para abrir los corazones británicos, si alguna vez, los hubo… y llamar al pasado como si fuera un Christopher Nolan envuelto en las tinieblas – de la jefa -, pero con una gran claridad. Un convencimiento brillante… Porque, el pregona la creencia en uno mismo, en un grupo, en un ejército… no sé si en el amor, veremos…

El cree, y su función principal es rodearse de un auténtico equipo de creyentes, que mantendrá a bordo de la misión, con sus palabras. En este viaje épico, deberá enfrentar las propias trabas de su condición particular, su procedencia y sus desvaríos amorosos. Familiares… Para alcanzar su meta futura, no una victoria quizás, necesita de un lugarteniente, al que respeta sus extravagancias, sus contradictorias opiniones o su ligue cabalístico, que incluye el ataque a la reina. Además se apoya en un particular escudero, exiguo, rotundo, despistado a veces, simpático a la vista, gruñón cuando es menester, que podría haber sido nombrado como Sancho Panza.

Son hombres de raza, y raciales a la vez, que con cálculos matemáticos y tratamientos psicológicos, forman un pentágono, apoyado en las caderas de una gran mujer. Sí, siempre hay una. Y es un amor muy dulce… en el fondo, sobre todo.

Para ello, este programa se basa en propuestas que entroncan con la realidad, con su realidad y la de otros próximos, puede que nosotros… más, a partir de su conocimiento analítico de la vida, más que del juego como diría aquel… transforma al anónimo en cabeza pensante, y al mediático en mediocre, familiarmente reconocido. Y esto es el júrgol, amigos, viajeros… una travesía, por el desierto o por un océano de sensaciones, como vienen y van como golpes de olas, y algunas te sacuden pero bien… ¡Puñetas!

Grandes hazañas, dramáticas o románticas, nos esperan… quién lo iba a imaginar en una guerra mediática, en una batalla inmoral con los dioses, que están sentados allí arriba, y como en un circo romano, piden sangre o que te vayas a hacer… puñetas. Vaya aventura euclídea, paralelepípeda, triangular con un pase de menos, o de más… entre personajes heroicos, y algunos otros, no tanto, tal vez, metafísicos o humildes como los obreros más físicos.

Observaremos sus rutinas y sus órdenes, para combatir en un camino plagado de infortunios, de refriegas pendencieras, resortes éticos que funcionan como Caballos de Troya, sirenas que atraen a los más valiosos, o los llevan a los infiernos abisales… cantos de sirena, sociológicos, jaques a reinas abandonadas, que buscan el empoderamiento en una venganza, grabada a fuego en las botas, o en sus tacones… Y distintos monstruos que nos visitarán, intentado con sus fauces mugrientas, devorar a los taimados y los inocentes… ¡Ñam, otro pastelito!

Y por supuesto, guerreros… ¡claro! Necesarios en cualquier conquista que se precie, o salvación en otra ocasión más crítica. Por eso, no. ¡No os abandonéis jamás! ¡No dejéis todo en el aire! Pueden subestimar el dinero y las riquezas ocultas de los multimillonarios… incluso a la Familia, en una escapada profesional… pero no, no puedes, no debes…

Aunque tras el alejamiento de ésa, tú Ítaca, o las arenas ardientes de Texas, puedas perderla y extraviarte sin remisión. A falta de un arco y un carcaj con certera flechas, incluidas las del amor… sólo tienes que apuntar por hoy, y vislumbrar un objetivo… un nuevo capítulo. Y aún te quedan unos cuántos, por ver y cumplir… Mientras puedes contemplar aquella historia interpretada por un genio como Ralph Fiennes, en su magnífica versión retórica y menos cinematográfica, de El Regreso.

Ya que de nada valdría un líder, que mediáticamente, se beneficia de una casta… algo descastada. Pues, en la tradición helénica, siempre se trata de la misma batalla con uno mismo, y salir a flote de todas las fatalidades mundanas y divinas, inclusive las meteorológicas, para no hundirte en el mayor de los barreños repletos de icebergs perdidos… Qué no es la derrota física la que más duele, sino la personal y mental, de la que es difícil saber gobernar en la dirección adecuada… Cuando los cantos te mandan para otro lado, cuando los recuerdos muerden en el corazón… Tu verdadera nave interior.

La defensa no es tan férrea como suponían, las fuerzas se desgastan con los años de batalla, las palabras van perdiendo el sentido… Desde el origen de los tiempos, muchos barcos naufragaron en islas remotas, se hundieron en aguas oscuras y frías, muchos hombres fallecieron ahogados en la inmensidad, sólo iluminados por estrellas allí arriba… Otros devorados por bocas sucias, e impías, que pronunciaron ruidos en lugar de eficaces convicciones… y las ideas chocaron con la necesidad, como las partículas se estrellan en un acelerador de partículas, unos para arriba y otros hacia abajo… como siempre.

Como dos equipos se enfrentan en el terreno de juego, metáfora de Ulises, y Paris, del rapto de Helena, que viste como Spice y del talón endeble de Aquiles, que cambie la posible escabechina, establecida de antemano… y antepie… en una especie de maldita gloria. Efímera, como un soplo en las velas del tiempo. Y ahí estás… otra vez… en el filo del abismo, columpiándote como una flecha sin brazo que la sostenga, dentro de un recipiente de residuos. Pero recuerda, lo importante es el viaje, la creencia… y completarse uno mismo.

El grupo imbatible se puede desmembrar, ser devorado por Polifemos de un solo ojo, que mira siempre al mismo lado… pero la reina tiene su poder intacto. Es rica en diversas vertientes, y tú Odiseo, o cualquier Homero que se precie de contar tu historia… debes entender que lo importante, a veces, es la vuelta a casa.

Sí, señores y señoras, no es la rica Premier… sino la magia de lo contado, de las series bien estructuradas, aunque se trate de divos, cubiertos de oro y alhajas, en tierras rivales, en campos de juego como campanarios, con píldoras que recuerdan relatos de J.K. Rowling y aventuras enriquecedoras de magos, y Ted Lasso, es tejano, no de “Tebas”, así que podría tratarse del mismísimo enemigo en las puertas. Un Odiseo, odiado, que encontró su liderazgo, fuera en el campo, y lo más importante, en el interior.

¿De un vestuario? Eh, otra vez las prácticas… Así sea. Es Fútbol sí, pero no es una Tediosa franquicia… es la vida. Repleta de esas cosas habituales que te llaman, si bien transcurren entre ricachones… Incluso, con sentencias que te pueden llevar a ser una mejor persona.

Se trata, de batallas a un alto nivel sin duda, y sin embargo, cercanas, valdrían como modelos de nuestras tristes y míseras, humildes vidas. Esto es Ted Lasso, y sin embargo, te quiero… No como Odiseo a Penélope, y viceversa, sino como una aventura en la vida de un espectador de odiseas.

Tú como él, no sois ni tenéis en común, nada, ¡es posible! Como los políticos, ni siquiera servís para subsistir con grandes emolumentos en la cartera, supuestos profesionales ideológicos, a servicio del público… Más bien, eres como un astronauta, o el Eternauta que sobrevive pues persigue una causa personal, un fin. Ser o no ser… o poder ser… querido.

Reencontrarte con ellos, y ella… No la Victoria. No la otra… la humildad, sino dar la vuelta al mundo conocido, como John Wayne en su llaneza, lanzar una mirada animosa hacia el horizonte, como leer una carta en silencio… y seguir su camino. This is the Way, amigos, Grogus y viajeros de cualquier color… Regresaré, o como diría aquel en sajón… To be Continued!

 


domingo, 12 de abril de 2026

A Knight of the Seven Kingdoms. Season I

 


A todo caballero, más si no lo es… le llega su San Martín… Y un Huevo. Todo parecía indicar que un, Gran Miembro, de aquella primera época de los Juegos de Tronos, iba a ser un grandilocuente caballero. Pero no, se erigió en un errante, silencioso, excepto por el chascar de sus nudillos en el escudero, pedorrear y esruendo del reverendo trípode. Y su deceso, al final de los torneos invisibles, se transformó en una auténtica justa a vida o muerte, que llevaría la serie a una batalla de las de vieja escuela… De cine con mayúsculas, a través de una pequeña historia de confirmación. Yo te ordeno... tal y tal.

Todos nos hemos ido acercando a sus protagonistas, de manera futiva, a la vez quijotesco y sanchista, ejempoy... Y con un montón de sonrisas, licenciosas, nos han ido salpicando antes de la sangría... Ya que la justa pensada, no es muy justa, qué digamos, sin considerar la etapa cuasi medievalesca… Quijano con su pequeño amigo y escudero, mejores rocines que aquel, servidor a casa grande, o un oval oculto, no seguidor de cuentos de caballería, sino ipso facto... Este Caballero significa, en sus raíces mundanas, paralelismo familiar a un Mandaloriano sin espacio. Con devorador de bichejos a las espaldas, hambriento de bocatas con huevos y tocino, nunca mejor dicho. 

Enseñanzas para un escudero, de otra estirpe, reconvertido en Caballero Errante de niño, con leyes de caballería y justicia, conocido como Duncan El Alto, del cedro y la estrella solitaria… No entona, volando, pero si baila, en su nueva faceta… no de rudo caballero, sino de antiguo jugador de rugby con toques de humorista. Sin llegar a ser el burlón Burt Lancaster, con su comañero ´deslenguado`.

Y encima, o bajo el lodazal, cabalgando sobfre ese mundo oscuro que caracteriza a Baratheon y losTargaryen, una vez, consumido el fuego que pareciera inmortal, del último Dragón. Él, halcón sin flecha, ha venido para salvar a la princesa, que además es titiritera, y no posadera, y menos princesa. Mas la sorpresa, con 3 caballos en arrendamiento, escudo de nuevo cuño cregalado, y espada sincronizada con un pasado indefinido, se encabalga en revelación entre lores y demás anfitriones al torneo televisado… y de algún espectador despistado. Esta pequeña lección, crece cada minuto y en un estado de erección.

La algarabía ha sido gratamente inmensa, pues, de pequeños placeres, el yantar, defecar en la natura, el reír sin sentido, ver una pequeña obra de títeres, un espectáculo con ella, emborracharse y jodienda molienda, es decir, fornicar… y otros por conocer… se sustenta la esencia de esta pequeña joya, tanto hercúlea como pelona. Y tú deber es disfrutarla… Ser.

Ya lo he pregonado, el spaceman y el Grogu, pareja de hecho… Y su  característico humor, que se ha demostrado imbatible. Indestructible.

Todo Caballero… necesita un Escudero. ¡Amigo!

Y tú pareces necesitarle, más que nadie. Aunque te valgas por ti mismo, o te tengas en estima clandestina, Ser Peter Claffey de los reinos confusos, que se mueve, entre nueve y cinco… por el c… te la h… Y él, pequeñín, ha de ser especial, con pelo o sin él… mejor sin… porque la realidad es tozuda como una mula, y tu aprendiz sabe hablar al oído de los caballos. Sí… RR, erre que erre. Como Tolkien y sus hobbits.

El caso es que tras 7 años, sobre 7 reinos casados en la exuberancia de escenarios, 7 cabezas afeitadas, 7 polvos draconianos7 batallas épicas… nos hallamos con estos dos, en mundo minúsculo, pero con mucho músculo. Se aproxima un tornero rodeado por la humildad y lo básico, el honor, con telón de fondo de un amor en la trastienda. Más trono de hierro y fuego, que sería confeccionado de sombras cosanguíneas. El mito es una fábula de bichejos, de cigarras y hormigas, liebres que quieren ganar enseguida, y pacientes tortugas que otearán la meta en el horizonte… tal que lectores de palmas de la mano. Heridas ya… pero sin meñique aún…

Esto ya es, historia de la Literatura, ahora en televisión. Esencialmente, transportando un mundo ficticio y fantástico, hacia un mundo de plataformas, con un juego lacerante y pérfido - no recordar el sir Fred de olfato adelantado, para el  Spectrum -, junto al humor desenfadado, típico de estos lances. En verdad te digo… del nuevo imperio, paciente, alargado en el tiempo, errante y beligerante, claro, entre caminos viciados y espadas… se vislumbra deslumbrante, el panorama, ya que acercara el juego a lo divino. Lo económico como trasfondo y el poder, a la humildad, ya que un noble caballero… tiene que luchar en defensa, de los inocentes.

Esto es ya mismo… sea a través del cosmos o la tierra casi media, un Juego de sires y amigo príncipe inexperto, al nivel, de una historia verdadera a lo Fargo, o autenticidad por horas de The Pitt. Te lo aviso… Mira y disfruta.

Lo inmortal… Excalibur.

Si lo televisivo habitualmente, nos hunde en el abismo de lo efímero, a veces nos quedamos mudos, como limitados por un Proyecto inacabado y cegado, del Lázaro, esto es Lazarillo de altos vuelos; otras las mejores, es bocanada de aire fresco, que se inhala, exhala, a través de un casco pulido, untado con pan con queso, cubierto de barro y otros pegajosos fluidos, o sea, fulgores con ínfimas estrellas fugaces en parrilla… que no en el tiempo capitular, serán para  recordar. Pues eso, amigo Sancho, es inmortal… y queda grabado, como los torneos luminosos y coloridos de Ivanhoe y Star Wars, o como aquel final en Excalibur de John Boorman, para siempre. Más abajo está su banda sonora, y dime qué no...

Así esta propuesta, desenfadada – y desconocida para bastantes caballeros errados… movidos por ritmos actuales-, significa una vuelta a la niñez. O a la juventud que descubrió cómo se fornicaba con armaduras pesadas, metálicas y brillantes… sin cinturones de castidad, ni nada de las atrocidades mentales de otras edades. Así, El Caballero de los Siete Reinos sigue teniendo esa parte animal, tal que caballo desbocado, fogosa como aliento de Dragón, voraz como Lobo Solitario… de esa parte salvaje y bestial. A la muerte inesperada, en cada revuelta.

Oscura como traje de Cuervo, radiante como amanecer en el campo, rojiza enlazando el asesinato de padre a manos del hijo, o viceversa… que sería una justa, justa, en aquel caso redondo y mitológico… Sin embargo, este Egg tiene algo más, oculto en el alma, y el novel actor Dexter Sol Ansell, mantiene un espíritu libre, transgresor, alegre, disparatado, perspicaz, audaz, lazarillo, hambrón, ágil, trasnochador, espía, destronado, san sagaz y aventurado, aventurero, justo… Teatral acaso, ser vinculante al Sir, de espíritu y visión, algo irlandesa.

Allí es donde se acercaron a rodar la serie, efectivamente, naturalmente… y sociológicamente, hablando. Un amigo reverenciado, ya, sin más, uno de los nuestros, desde esa Edad Media cenicienta, hasta hoy, por los siglos de los siglos. Y verduzca… groguera.

Nada de tecnologías F/X.

Aquí, en el campo y las fojas de los herreros, todo es manufactura, en pequeños recintos de artes y tabernas de los pueblos, sin ellos, los efectos cgi, pues no es necesario, escatimar en esfuerzos, que sí, en los gastos por esos especiales. Todo es más directo, tanto, qué te llega al corazón. O al tuétano… zaherido. Cuando no mutilado, en una empresa a espadas pesadas.

En este asunto, de conjuras a caballo, y a mano, aunque de efectos salvados como se debe, nos recuerda a leyendas de fantasía medieval y seres extraordinarios. Que, si bien aparecían con prótesis y mucha imaginación, se apreciaba esa sana intención artística, como salvamos así, a la película DeathStalker, que sigue las andanzas sangrientas de un ladrón, entre seres de la muerte, risueños, más que risibles… No, obra magna para mitificar, nos mantendrá ese sacrificio de viejos héroes, con los esfuerzos por sacar a flote un filme de bajo presupuesto, y canadiense… algo de olorcillo a pasión por el cine de aventuras, y color de obras llamadas de culto. Sin más, eh… En cambio, El Caballero es mucho más qué eso.

Posee unos personajes alrededor, que se recordarán, como los nobles sin apellidos conocidos, los otros aún por conocer más. La servidumbre, granjeros y el público de alta cuña, tirapedos, los oficiales de guardia real u otros de oficios sudorosos, los duelistas de diferentes orígenes, las grietas en la famila, hermanos tocados y pasotas, los que cambian de coraza por unas tierrras, héroes imaginarios, cobardes reales, los borrachos y las putas. En estas, justas y prebendas… nos señala y envía a enfrentamientos sexuales no grabados, vagos de amor declarado, más de otras épocas y reinos, de desfogue… Sólo, aquí falta la magia, ni Merlines ni Morganas.

No son Ivanhoe con Elizabeth Taylor, al King Arthur de Lanzarote, por la Ginebra, o el último duelo por capítulos, entre Sir Driver, Sir Damon, para la pasión de Jodie Comer. Rosáceo, con todo el olor acre, a incienso y azufre, a lodo y excrementos… a la muerte, de Robin Hood, como si fuera una lucha en uno de aquellos rings o rines, de orines, tirándose de todos los pelos, habidos o por teñir… de krull´s a Paladines italianos pasando por un Conan de Cuenca. Ay, el amor… haberlo, había.

Una Edad de Samuráis.

Las espadas, son una pasión, desde la época de Hood, Tell, temibles burlones, Scaramouche, vikingos, caballeros negros, verdes, rojos, nibelungos, highlanders y otros cazadores de cabezas… tal vez hasta próximos habitantes de Eternia… hasta los sucesores de Mifune y Kurosawa, que terminaran al este de la muerte, según la locura, o de ese Lone Samurái del que se pueden destacar la batalla a estocadas, cara a cara, en horizontes salvajes y cautivadores de islas salvajes, como si fuera Dersu Uzala, de corazón bañado de sangre indígena o caníbal. Alejado de la poesía épica de los Duelistas, o de Ran se multiplicado a espacios coloridos y desbordantes.

En Tierra, de estandartes marciales, nada de inteligencias artificiales aquí, requetefalsas. Sino verdadera chicha, fugaz y candente, gracias a una pluma en el paraíso de los argumentos vivaces, tras desaparición de Aziza. Nos queda el propio George R.R. Martin, creador en serie con Ira Parker y la visión trásfuga de Owen Harris, que pasó del humor de Monty Python´s y la transgresión de palabra a lo Dark Mirror, a esa parte indefinida del The Twilight Zone, que provenía del increíble fin de los 50 y el inicio de un mito recordado en Rod Serling. Ahora mismo no recuerdo ninguna con espadas, pero en ello estoy, visitando el pasado… sí, cohetes espaciales, extrañas visitas y demás viajes.

Para prescindir de toda tecnología, trucos digitales, artefactos mecánicos, es necesaria una aventura a ese pretérito, al reencuentro con cabalgadas, y lentes manchadas de salpicaduras, de materias untosas y gentes de acción. Subirse a horcajadas de una cámara como si de una caballería se tratara… ese es su mérito, el de HBO robándonos la memoria, con los Cuentos de Dunk y Egg, xDio y sus canciones mágicas, todo un caballero del metal. Con mucho alma arcaico...

Nos guarda un salado acorazado, versando antigüedad y humor, con pareja ambigua y amistosa, descerebrada y natural… para volver a combatir el sopor cotidiano de nuestras vidas, con el honor de la espada… o esa gloria, legendaria. De los elegidos… Frecuentar caminos… comer, reír y llorar. Dar el postrero aliento al pobre, hasta morir de amor… Siempre, siempre… existieron dos mundos en colisión, colapso del medievo en el fondo, camino a la perdición o la supervivencia, del más fuerte… No, no os debo hablar de Thor, el Dios del Trueno, porque es cosa pequeña, pero grandísima bobada, que no merece la pena.

El de los cazadores y el de sus presas, al margen de predators… De esta serie, emergen también esos enfrentamientos, esos encuentros casuales, esas raíces amistosas o fraternales, infernales, cegados por el odio, comprando en mercados rurales, con sagradas justas, de rivales animados por el poder, frente a  revolucionarios, que desean otros valores… Por eso, El Caballero, desprende sabor a autenticidad, frente a la siniestra, que se juega a los Tronos, con esa inteligencia, que posiblemente recree un nuevo mito de la modernidad.

Tanto monta Dunk como Egg, Mr. Walter Matthau con John Lemmon, entrañas de  parejas, extraños protagonismos, innatos, de las que se guardan en la memoria; pues dos estrellas en ascenso, rampante y errante, como los inmortales de Juan Sánchez Villalobos, con el brillo que desprenden los fogonazos, o aquellas salidas de Star Wars a sablazos, y mentes adyacentes en efervescencia climáticas… caballeros solitarios, con socios casuales, defendieron a muerte, a Centauros en el Desierto. Así que, es más que un Caballero y un chico de armas, tomar… es una pareja de ases para HBO. Y un gozo... para el resto.

Un reino de cabezas plagadas de inteligencia igualmente, esos diálogos servidos en bandeja de plata, pertenecen al bien hablar y sentir, a la luz de la luna y las fogatas, y al vincularse, entre lenguas fronterizas, bien del padre, o viceversa del hijo… a Él , que es una fuerza caballeresca de la naturaleza, ya sin balón ovalado, con un par de huevos sagrados… y el muchacho, el chaval, más que bruñido… es el símil de Sancho, sin alforjas, pero ansioso por vivir aventuras… Sin capacidad fantástica de Grogu, eso sí.

Nos seremos fieles, a ellos... por don Alonso.



sábado, 21 de febrero de 2026

The Studio. Season I (& Oscars)

 


En 1926 el First National Studios, se suma al conglomerado que significaban las 2,5 hectáreas y usaban como entrada de la Puerta 4, con la icónica imagen de la Torre de Agua. Sin embargo, Jack Warner y sus otros tres hermanos, nuevos representantes del negocio y la producción cinematográfica, no tendrían el éxito soñado hasta que sonaron los primeros compases de El Cantor de Jazz.

En Sunset Boulevard, crecieron paulatinamente los estudios de la Warner Bros (uniéndose en Seven Arts a finales de los sesenta o The Bourbank Studios para las dos siguientes décadas) hasta que un incendio destruyó parte de su extensión platónica, de platós, quiero decir. Sin embargo, uno de los rasgos más húmedos en su trabajo, fue la construcción del famoso tanque de dos millones de galones de agua, en la que se filmarían icónicos filmes como The Goonies, o el increíble decorado del Estudio7, también rebautizado como 16, donde se rodaron las calles del drama musical La La Land.

Otros decorados magníficos, después de la disolución con la compañía First National y relanzarse con las míticas siglas WB, se dispondrían como el NY Street de 1936, Hennessy Street, Midwest Street o River City, el Decorado de la Selva, Warner Village o WB Tv… Y una breve participación junto a Columbia, para denominarse Bourbank Studios, con su impresionante Columbia Ranch o TBS Ranch. Luego vendrían las conexiones con Lorimar Productions, Tri-Star Pictures, y el último gran episodio con The Friends Stage, donde se rodaría la triunfadora serie.

Para el visitante al espectáculo, resta nombrar la visita por afamados WB Estudios en Tour de Hollywood y London, con su museo abierto en 1996, o donde siguen las producciones para WB Pictures, New Line Cinema, WB Animation, TV-Studios, Cartoon Networks, WB Home Entertainment y Games, DC Entertainment y Studios y The CW Discovery.

Con Jack… Partido, Juego… y Seth.

Poco tiene este Jack, con los rockeros componentes de AC-DC, y sus relaciones venéreas, ni con el rotundo éxito de Ray Charles junto a la cantante de the Raelettes, Margie Hendrix, tras una primera versión a capela casi invisible de Percy Mayfield, o por no nombrar, al famoso Jack Skellington y la composición de Danny Elfman… Pero, sí que con uno de los 8 hermanos Jacob, nacido también canadiense, de familia judía que huye de la invasión de Polonia, se reintrodujeron en el oficio de zapateros y la crianza en una de las ciudades, nombradas por J. Edgar Hoover, en una de las más peligrosas de Norteamérica, debido a que se producían diariamente entre 1 y 2 asesinatos por noche. En Yougstone (Ohio), reinaban las mafias italianas y sus reuniones de principales cabezas de familia.

Harry y Albert, con sus otros hermanos unidos a ellos, se desmarcarían por un affaire de venta de acciones con triquiñuelas de Jack, que se alzaría como máximo accionista de WB, de la que fue lanzadera con el malogrado Sam. Éste había fallecido apenas unos días antes, del estreno de The Singer Jazz, al que la familia no pudo asistir por estar de funeral. Jack gobernó con mano de hierro la Warner, fue promotor del sistema sonoro agenciado Vitaphone con el que elevaría las ganancias, y creó el Vintagraph, con su extensa red de salas cinematográficas, sumadas a las 250 de Stanley Co de Firts National Pictures.

Y… de repente… Seth, otro canadiense… Sin la necesidad de la aparición de otro RinTintín – que permitió la construcción de los Warner Studios -, se lanza a la carrera exitosa de la producción, en una representación gráfica de los sets en su serie The Studio. Seth Rogen junto a su colega Evan Goldberg, han hecho una verdadera recreación de lo que es el oficio de productor, y sus amaneradas, infantiles ideas, adictivos comportamientos, y sobre todo, divertidas creaciones en los mismos estudios que hicieron crecer el Séptimo Arte en posteriores décadas luminosas.

En los que el gran Jack, controlaba todo, los recursos humanos, la firma de los contratos, las estrategias con las estrellas, el dominio de los guiones y sus escritores, los cargos de los técnicos y sus exigencias, erosionados eso sí, por la función creciente de los sindicatos, y claro, la rebeldía de actores y actrices, disconformes con su participación y salarios, en determinadas películas… Todo eso, bueno no… se siente en los capítulos rodados sobre el 4000 Warner Brothers Bourbank Stu., en Silver Lake de Hollywood Hills, Los Ángeles. Cali-fucking-fornia…

Por supuesto, el reguero de la fama no ha parado de crecer para Mr. Rogen y Cía, para Apple Tv+ y la productora Lionsgate, con los numerosos nominados en diferentes categorías, pongamos ejemplos y los increíbles, radiantes familiares… presencias chistosas y parodias que se ríen de sí mismos… de Ike Barinholtz – su mano y cerebro derecho de Seth -, cínico y mordaz… junto al equipo de presencias múltiples… encabezado por Chase sui Wonders, Kathryn Hahn, Nicholas Stoller, Keyla Monterrey, o la reciente y triste pérdida de Catherine O´Hara.

Ah, y no menos importante… los cameos, en los que medio Hollywood se desgañita por participar en próximas grabaciones, desde los breves Ice Cube, Peter Berg, Rebecca Hall, Zac Effron, Greta Lee, Steve Buscemi, Parker Finn (director de Smile), Lil Rel Howery, Josth Hatcherson, Erin Moriarthy, Sarah Polley, Owen Kline, Paul Dano, Johnny Knoxville, Charlize Theron, Anthony Star, Remy Youssef, Aaron Sorkin o el jefe Ted Sarandos de Netflix… a los radiantes no menos autoparódicos, Anthony McKee, Olivia Wilde, Dave Franco, Adam Scott, Jack Snyder, y muy especialmente, al vivo muy muerto de Bryan Cranston, la condición cómica de Zoë Kravitz, y las lágrimas lustrosas de Ron Howard y Martin Scorsese. Grandes comparecencias para el rodaje... y el humor.

No cabe duda, para un auténtico partidazo de lujo, el juego que ofrecen en sintonía… y el set total de Rogen. No Federer y sus paletas… of course.

La Comic… y el cómico.

Seth vino del frío a la soleada California, y triunfó rotundamente, extendiendo sus rayitos y sus cagadas… monumentales, como zómbicas. El otro Jack, triunfador, también delegó en otros productores ejecutivos brillantes como Steve Trilling y Hal Willis, del que se desharía en una tremenda zancadilla de su destino, cuando le cortó el paso tras el triunfo de Casablanca en la ceremonia de los Oscar´s, y se plantó delante de él, como recibidor del premio en el escenario. Mr. Willis se despediría ipso facto, y ganaría a posteriori, el premio Irving Thalber y sería nombrado como The Wonder Boy en la Metro.

Esta ruptura de relaciones, es todo lo contrario lo que pone en el candilero el protagonista Seth en la ComicCon, tratando a su equipo como una verdadera familia… Y Movies, movies, movies… es el camino.

También se trata de un negocio, paradójico en medida, pues la todopoderosa Warner vendería los derechos de sus películas clásicas en 1950 a Associated Artist para la explotación en TV… La tele esa caja tonta, punto de rotura crucial en las aspiraciones e ingresos futuros – que ahora continua en internet con sus adquisiciones y polémicas en plataformas -, y las decisiones ante los accionistas en bolsa. Pues, Jack se agenciaría a través de un control del sindicato de accionistas de WB, con el paquete mayoritario y las decisiones ante sus hermanos. Jamás volverían a hablarse, según se cuenta… y punto. Fin.

WB vende sus acciones por 24 millones para conformar Seven Arts, luego WB y Line Cinema + aquella etiqueta característica de Carolco, y crea el sello Warner Records… música, de la cual representa Antonio Sánchez para la banda sonora clásica de The Studio. Por cierto, si quieres oír ciertas sintonías mágicas, en estos recientemente cumplidos 100 años, puedes asistir a la visita guiada, desde la HBO Max Water Tower – por ahora -, a los sets como el escenario 48, con sus emblemáticos temarios Del Guión a la Pantalla, Tecnología y métodos de producción, una Cena en el Central Park Café, o de La Acción y Magia, hechas aquí, junto a los personajes de DC, Harry Potter y Animales Fantásticos. Adentrarte en la Guarida de Batman y ver in situ, el original bat-móvil de Tim Burton, el tumbler de The Knight Dark o el reciente Batwing.

Y en  Temporada de Premios… toda la artillería, aspiraciones… utilería, quería decir… ¡¡¡ Snif !!! Monguis…

Y qué… este año…

Los ganadores Jack W. y Seth R., son ejemplos de la variedad de fisonomías del cine USA por el extranjero… a pesar de las raíces y los aranceles… y otros son los que participan dentro de las 10 películas nominadas como mejores en los actuales Óscares. Así la Academia más deslumbrante en sus exhibiciones y poderes, se hace cargo de los éxitos de antaño, relanzando a una serie de creadores por el mundo que, siempre, fueron parte de sus destinos estelares. ¿O no…? No lo pueden negar, se han ajustado como zapato de cristal a pinrel, no.

100 años, contando… cantando y bailando… rodando por doquier. Con negocios y tejemanejes, fiestas, organizaciones, ideologías, represalias… puede… intenciones al fin y al cabo… apuestas. Decisiones que, en principio, parecían locuras… creciendo, hasta las 25 hectáreas… los premios de Hollywood… ¡qué nadie ve…!

Los homenajes… incluyendo a Tom Cruise ya… ¡joer qué mayores, bro! Y de las otras decisiones que están por relevarse… pues, ¡no tengo ni idea!

Y eso que he visto, casi todas las participantes en esta edición de los Oscar´s – excepto la sueca-noruega que tengo en perspectiva próxima… (ahora sé que es un homenaje íntimo y familiar al cine, director-actrices...) y alguna más…-, de las que, Sinners, sin duda… serían la auténtica sorpresa. El zarpazo del vampiro, ñam, ñam… y su música, como el cantor aquel…

Este es el gran escenario de 2026… misterio e incógnita… se abre el telón, de la comicidad a cargo de… no me he enterado todavía… y para mí, en tv, el reciente y gran encuentro con este Seth Rogen en la tele. Con todas sus salchichas saltarinas, los pedos zómbicos, las presentaciones, los premios… y otras materias de degustar… entre el espectáculo, siempre… y el arte… algunas veces. ¿O no… eh Grogu? Nuestro chico del buen marketing, qué no para de crecer… hijo xDio.

Siempre que, la ciencia nos lo permita, la crítica vitriólica, rollos perdidos, derechos y licencias de obras, enfermedades, el patetismo, zancadillas… o la propia resistencia del corazón, ante opresores que te exprimen hasta sangrar... Y después de las diversas etapas cinematográficas, los despachos privados, los guiones particulares por capítulo o filme, míticos escenarios… los aprendizajes en ciudades del pecado, o la crueldad de… aquellos nazis en Polonia, donde tocó evacuar… el ganador es…

¿Yo, no puede ser…? No, porque será el auténtico toque Seth… algo, totalmente diferente a aquel clásico y galante, Toque Lubistch… Pero común, lejos de la basura recalcitrante. Y sino, Marte… París… Siempre nos quedará un histrión. He visto cosas que no creeríais…

Atacar raves en llamas más allá de la colina de Hollywood… más allá de un buen marrón con Orión… he visto Rayos, Gamma, brillar en la obscuridad de vuestras máquina d

e rodaje y exhibición… siempre a la puerta de Tannhäuser, o sea la de atrás… y todos aquellos momentos perdidos, como el tiempo… No, no se perderán, gracias a Seth, como lágrimas en la lluvia. Viva morir de risa, conio! Bluue Mooooon... nice!

 





sábado, 20 de diciembre de 2025

What We Do in the Shadows. Season VI… & more.


Las sagas de la ciencia ficción y el terror, han recorrido caminos muy escarpados desde el famoso Conde Drácula de los Cárpatos… y sus otros amigos clásicos en el romanticismo molecular e inmortal. Rememorando a otros miembros meritorios tríos como Bela Lugosi, Peter Cushing, las incursiones poenianas del mítico Vicent Price, o no el menos inteligente, Mr. Lee… incluido último documental a su nombre e mente, junto a voces equidistantes en el cariño y admiración como Joe Dante, John Landis o Peter Jackson, en The Life & Deaths of Christopher Lee.

O con la piel de Martin Landau y su recuerdo… también reconocido internacionalmente como ellos, por haber corrido junto a Cary Grant y Alfred Hitchcock en North by Nortwest, participar en la primer invasión de Misión Imposible – hoy tan en el candelero… -, perder la primera cabeza en manos de Sleepy Hollow y la penúltima en Frankenweenie de Tim Burton… O lanzarnos hacia el lugar del suspense y el estrellato, en la serie de culto, The Twilight Zone y llegar a visitar el espacio en aquella no menos, crónica semiolvidada de Space 1999.

Serie qué, curiosamente fue concebida especialmente, por otro monstruo creador de la llamada Supermarionation que enmarcó Don Harryhausen en sus criaturas, a través de Thunderbirds, Guardianes del Espacio, y la que sería un antecesor en carne viva, desde 1970 a otras futuras, UFO… Y regresando al presente, en otros estados, también bastante románticos y con los sentidos puestos en las lentes… nos volvemos a desangrar, como definiera en sus epístolas viajeras del Deméter, y el guerrero transmutado de Transilvania, instaurado por el novelista irlandés Bram Stoker… y que fue trasladada del primer Polidori The Vampyre en la misma fiesta de antaño tormentoso… en aciaga estancia amorosa. O no… depende de cada miembro…

Para seguir hacia un fantástico realato de Julio Verne con sus leyendas descritas en el legendario Castillo de los Cárpatos… Por no hablar de un fantástico relato alrededor de una tormentosa estancia invernal con la mirada extraviada de Mary Shelley en la villa suiza de Lord Byron y sus deseos catatónicos. Relampagueando de vida – casi inmortal -, el sueño de toda una raza de próximos científicos en experimentis de terror cinéfilos y alrededor de sus propios monstruos internos… Nandoooor! Qué, que conio hacéis en las sombras, leches… Ya que, en estas páginas tenemos mucho más que decir… y por filmar…

Pero, en primer lugar, vamos a recordar cómo llegaron, otros de esos monstruitos del cine a la orilla, recordando que dentro de un año aproximadamente, celebraremos la cuarentena… bienvenida, de los famosos Depredadores de John McTiernan y sus creadores, hoy anónimos, y medio triangularmente homónimos John y Jim Tomas. Recordando que su extensa caza por los diversos planetas en que se extiende su nacimiento, que pareciera... no acaba más que empezar en la pantalla. Dejando meridianamente claro en estos momentos históricos, que prefiero la animación – por diversión e imaginación yautja en acción -, de Killer of Killers con su cuadrangular aventura a lo retro; a la última esquizofrénica aventura del mismo director de apellido interminable, Dan Trachtenberg, aunque en la misma Predators: Badlands y sus parajes prehistóricos, se pasease la belleza de una de las postreras Mary Shelley´s repletas de amor y reivindicación feminista de autora, como Elle Fanning.

Así que, el director Don Dan, lleva una de acierto Ding, y otra de cal, Dong, ahora  que estamos en tiempo de campanas y demás artilugios sonoros… que, sin bien, están intentando movilizar la saga con otro espíritu en el Séptimo Arte, no siempre los resultados nos acaban de hacer brincar, vertebralmente hablando. Pero las diferencias están ahí al alcance de humanos, y no tanto, desde que despedimos en los 90 a al monstruo altivo de Kevin, Peter Hall y recientemente al inolvidable Carl Weathers. Sin embargo, si hablamos de la aparición de Arnold, el Schawarze de las hostias, no ha llegado a sobresaltar más que en una breve introducción criogenizada en la película de dibujos animados.

¡Ha llegado el esperado dueto…! Sí amigos y monstruitos variados – que haberlos haylos, por todos lados, ¡eh! Tanto monta, o no tanto, depende de las apreciaciones y los altibajos, en tejidos y colmillos, el caballero mejicano del Toro, Guillermo y su criatura de Frankenstein en estado proto-todopoderoso, – qué no llamaremos Guillelmo por ahora -, y el parisino Luc  Besson, tan inclasificable como lleno de romanticis mo elevado, en modelo victoriano a la francesa... con su postrera adquisición muscular y lunática, Dracula: A Love Tale… con un Caleb Landry Jones, monumental y magnéticamente humano, del que algunos ya habíamos avisado, de su monstruosidad interpretativa… y de la banda sonora compuesta por Danny Elfman, que se te pega como una jodida y viscosa segunda piel. Hipnotizante y divertida. Para nosotros… la nota de bien, se queda bien corta… cortísima como la vida.

Posee bastante de Dumas, del Conde de Montecristo, sin tamizar la venganza... pero funiquitando el acto, con una redención, fuera de este mundo. Mientras llama a la puerta, su llama inmortal... ¡El Amor está en el aire, como decía aquella sintonía de Love Boat… y en la sangre de los genes! Y en los ojos esquivos de Lauren Tewes, hablando de corazones. Oh, oooh, Julie!

Y… Hablando de Diablos…

Médicos transformistas con aspiraciones a dioses, trozos de carne andantes, y vampiros de la vieja escuela europea, ¡vamos Lazslo, Nadya y Nandor! Qué no un Colin Robinson comentando de manera plúmbea el desembarco… en State Island de los US como si se tratara de un capítulo de un programa televisivo de cocina… Y es que, siempre nos han revisitado… Y de una u otra forma, los recibimos con placer eterno, por tierra, hielo y aire… o lo que sea… bajo tierra mismamente, como un Robin y su Batman, cargados de chocolate, máscaras y sonrisas, no enlatadas.

¡Bienvenidos, hijos… del rock & roll! … y demás versiones a lo Doors en el deceso inmortal del héroe, a través de las pinturas a lo William Blake, las representaciones caricaturizadas, y la viva voz, o no… de Jim Morrison.

Sin duda, en incrédulo estilo documentalista, un hallazgo... desde aquellas apariciones en largo de Jemaine Clement y Taika Waititi, las improvisaciones y el estilo burlesco, se han instaurado en nuestros órganos, emocionales y lacrimógenos… haciéndonos estallar en infinitas ocasiones. Es un no parar, sorprendente de chistes, si bien en esta última y proverbial despedida, a los infiernos… What We Do in the Shadows, ha sido una pasada histórica de comicidad, legendaria y descomunalmente estacada, en los mismos… Hue… v, sos, y demás versículos.

Nadie en sus, descontroladísimos cabales, se va a olvidar de ellos, de los actores que han encarnado a esta pandilla de descerebrados, caseros e irreverentes, malhablados en más de una historia, sus conquistas, abarcando todos los éxitos de antaño y actuales, encabezados o no… por los inabarcables cómicos Mark Proksch (referente no invisible en The Office y Better Caul Saul, of course…), siempre en memoria absorbente ya… por supuesto, reiterando, la pareja compuesta por un creciente barbudo Matt Berry, como doctor de un monstruo celebérrimo por su miembro, y la estrella de las rabietas y las demostraciones femeninas, invadida en el espíritu salvaje y sexual de Natasia Demetriou… Pero, el dúo por descubrir, quizá aún, es la enterrada en el olimpo del vampiro y el no vampirizado criado, Harvey Guillén (de la Cruz a Compañera Perfecta), y el floreado en el vestir y el parlamentar, con acento, Kayvan Novak, que promete visitarnos con más ínfulas heroicas… ¡Veremos, a mordiscos!

En esta mítica serie ya, como fotos de hombres lobos haciendo pipí en las esquinas de nuestras estancias, y ese cuarto de estar a lo sitcon, hemos celebrado igualmente, la aparición de numerosas visitas, normalmente con ese particular sentido del humor, y dramatismo metafísico-humano, al lado de los mismos Jemaine y Taika, numerosos guionistas de los que hacer una lista surrealista, y vampirizada, como el delirio de Kristen Schaal, posible guía amante… entre The Sire y The Monster, el incapaz y noble, Doug Jones como Baron Afanas, y multitud de cameos o mordisquitos a lo Mark Hamill, Jim Jarmush, Dave Bautista, Alexander Skarsgârd, Wesley Snipes o Evan Rachel Wood, ampliados a Haley Joel Osment y demás fantasmagóricos vampirícod, como Danny Trejo (Abierto hasta el Amanecer, Predators), Benedict Wong (Weapons, El Problema de los 3 Cuerpos) o la estupenda Tilda Swinton (Memoria, Sólo los Amantes Sobreviven), ¡por los clavos de mi ataúd…!

Esto es lo que hacemos, sonreír y disfrutar, o hicieron con una luz especial, una estacada imantada en los corazones, y entre los colmillos… ¡He dicho!

Y es que… hemos nombrado, los innombrables.

En esta columna vertebral, plagada de célebres estacas y demás órganos perdidos en el páramo… Guillelmo, el del Toro, ha establecido su particular visión del Frankenstein de sus sueños, con unas incursiones dramáticas en el viaje, que no serán del agrado de todos, pero que mantiene viva la historia definitiva y el espíritu de aquella novela, ocultista científica, esta vez con estructuras más sintetizadas, sobre la verdadera monstruosidad. Mientras que, el estado de esos posibles avances médicos y estudios anatómicos vitales en erupción convulsa, tiene especial tratamiento con la fotografía y música. Que retratan las póstulas o heridas emocionales  de una época, y sus misterios esotéricos, festivos, sexuales, soviéticos… pies sostienen el compás entre aquellos tiempos y los nuestros. Por, mis partes… ¡Se celebra!

Como celebramos esas historias modernas de zombies embrujados niños, que significó una vuelta de tuerca a la nombrada Weapons, o los chupasangres eclécticos y jazzísticos de Shinners… hasta la revisión de  una versión de Frankenstein en la que estoy sumergido ante el acto teatral de Danny Boyle, con Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch… muy significativa con tacones altos sobre las tablas.

Pero, ¿de qué trata esto de la vida? Y tú me lo preguntas… la vida eres tú, querida e incestuosa, filosofía… Miss Shelley de esos activos y tormentosos volcanes internos… que soñó hasta los estudios del medievo por parte de Polidori y sus huesos, los esquejes poéticos del romanticismo, la enfermedad  y el crimen poeniano, en sus adicciones… La Creación ¡Revive! En letras y las imágenes actuales, que se repiten con cada aliento particular... porque cada uno es un creador por sí mismo, una copia de viejos gólems… Y en la columna vertebral de una caza, los hijos ancestrales, prometeicos, como lo fue la odisea de Ulises, que será trasplantada con sus demonios y sirenas, en lo profundo del alma de un vituperado Christopher Nolan.

Donde los Predators serán Polifemo, como siempre y sus familiares de un solitario ojo, ávidos de la sangre. Óculo  como el de la inteligencia artificial, que formó la santísima trinidad prometeica, en un acto que te eleva al infinito de la presencia del dios, hijo, y anunciador de dichas, Carlos, el Pumares… donde aprendimos, que terminaría por eliminar, o lo intenta al menos, a sus hacedores… Hal 9000 y el ojo del maestro Stanley Kubrick, con el pensamiento escéptico de Arthur C. Clarke y el futuro, a los no menos humanos, digamos, sentimientos policiacos de los replicantes, en busca de la razón de la vida... fotografiados por el jefe Ridley Scott en Blade Runner, con gabardinas, basada en la reducción catártica y desilusionada, hacia la maestría de Philip K. Dick en ¿Sueñan los Androide con Ovejas Eléctricas?, u ellas, en femmes fatales... y por ende, la trilogía del Dr. más famoso, olvidado por el Dr. Lazslo Cravensworth. Con el cúal carcajeamos a lo Gene Wilder, en la magnífica de Mel Brooks... Círculo completado, sin águila ni higadillos, sólo cine y literatura.

Esta es la energía, ¡qué nos mantiene vivos, amigos! Capaz de convertir nuestra pérdida, en otra cosa, pensamiento, risa… Alma, quizás.

Y sin embargo, algunos aún no lo saben… ya que podrían estar perdidos ya, mientras bailan, ¿verdad monstruo…? ¿Guillelmo…? Pues, tú, no eres inmortal, como otros…

Y… la Columna Vectorial…

A ciertos nombres… No, no se les permite la licencia de la creación, de sus propias obras, aunque sean versiones de otras, como siempre ha ocurrido en la historia de la humanidad y el Arte… revisitando la vida y la muerte, con sus propios personajes inéditos y particulares ideas… Es así.

También, por tanto, existe la mente cuadriculada, como si las obras no se pudieran releer, explora y ampliar, creando otras posibles historias, cuando siempre lo hemos hecho, o es que acaso… ¿Nolan no lo hace…?

Eso es también la vida, la búsqueda de las antiguas experiencias y guerras, desde la de Troya a otras modernas… O no es Bugonia del director indestructible, Yorgos Lanthimos, una experiencia extraordinaria sobre otra película koreana, qué no demasiados han visto… y no es la nueva versión de una estupenda Emma Stone – ya monstruo creado desde Birdman a la incursión de la novia de Frankenstein, sin monstruo entre las piernas, o sí… por el propio Lanthimos en Poor Things… ¿eh? Y muchos renegaban… de Ella. Eso es lo que hacemos con las abejas, si no las matamos, jalea real y miel...

Pero, existen más batallas… las establecidas en las teles o plataformas, que lleva a Warner en la sangre, y al HBO de la gigantesca Netflix, al superpoder de los superhéroes sin colmillos, o con ellos… O a James Gunn, graduado en Arte, modelno… a la representación de su propia imagen de los superhéroes, y Nolan del creador Zeus en el Olimpo de los Dioses, a imagen y semejanza… Mientras, otros nos vigilan con ojo torcido, y nos consumen por dentro y fuera, exprimiéndonos como si fuéramos una estrella, sin poder ya… ¡de resurrección!

O… ¿es que no fallecen… los ricos y poderosos… eh? Si hasta un bailarín itinerante y sorprendido, como Chuck en su vida… que se quedó de joven, con la herencia de su familia… acaba viendo a la muerte. La suya, la propia… ¡la de Todos! En definitiva, creador o monstruo… como Mark Hamill la ve, desde su espacio…

Del obituario de la Familia Addams y el estímulo lésbico de Wednesday, ya os hablaré… y de los Beatles inmortales musicalmente de San Mendes, de Brian Kranston en Your Honor… Claro, de Fallout en las puertas y los búnkeres del desierto y del retorno de Daredevil, entre Electra y los Defensores… y de los Fucking Peaky Blinders y de The Mandalorian y Grogu, el mío, el vuestro… del Nautilus y del Kraken, como una especie de Moby Dick, qué se llevó al infierno de las profundidades, al que se creía un héroe… y no era más que una obsesión… Ahab. Y qué es la vida… la vida vampírica, eres tú. Love!!

 

Cinemomio: Thank you

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