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domingo, 17 de mayo de 2026

Daredevil, Born Again. Season II

 

Mira que hemos, estilizado y romantizado hasta límites abisles, a todos esos individuos que se paseaban por las calles, con un revólver en mano. Dispuestos a defender los negocios ílicitos, de las instituciones legales, o no tanto... Una pistola o una metralleta de mano, se incorporaron a los arsenales, de bandas infranquieables com. La Mafia, Cosa Nostra o el Hampa, en su vertiente de corporación americana, y de ahí a los más actuales cárteles. 

De los más o menos silenciosos, a los que hacen demasiado ruido en las sociedaes, se compionína por todos esos personajes marginales, débiles de espíritu o mentes privilegiadas, para doblegarse a las oblgaciones de sus jefes... Los Padrinos. Y cuya imagen como solucionadores de problemas en la Familia, se han instalado como gobernantes contemporáneos de nuestras ciudades y memoria.

Según parece hasta el mismo Orson Welles decía que “los gánsteres con clase son una invención de Hollywood”… Y desde esta época más clásica, su imagen llegó a trasladarse al ciudadano común, como una especie de antihéroes arquetípicos e indomables. Quizá porque utilizaban todos esos resortes ocultos de la política corrupta, dentro una comunidad vanzalizada o consumida por sus adicciones. Y al fin adquirir el éxito económico, notoriedad a través de sobornos variopintos y escalables, con pago de diferentes causas sociales, para el blanqueo social o salir en cabecera de páginas de sucesos. O incluso, los partidos con diversas ideologías, e incluso, las instituciones religiosas... Sí, os parece, encended la media...

Sin embargo uno de estos personajes, ha ido tomando una relevancia histórica en el sentido estético y argumental de las películas hollywoodienses y es, sin lugar a duda, el de “el solucionador”. El hombre misterioso bajo las sombras problemáticas...Un ser metódico, precavido, puede que universitario e inteligente, a veces hasta educado, y especialmente calculador. Un tipo al margen de la consanguinidad del resto de la banda, al cual todos ponemos el retrato de un Harvey Keitel como “el Sr. Lobo” para la mítica película Pulp Fiction. ¡Qué espectáculo fue visionar este filme, al igual que lo había sido un par de años antes, el de la incombustible, no por el fuego, Reservoir Dogs? Con aquel que desempeñaba su labor, con extraños bailes... ya en los cielos... Don Michael Mardsen.

Un reloj de precisión, tic-tac, se nos hace tarde, aprieta tu cul... y tras el baño, los restos en el escai y una conversación a cuatro paredes charlatanas, que se quedan en la historia de la meca del séptimo, lo admiramos junto con Samuel L. Jackson, John Travolta y el director Quentin Tarantino. Y sin succionar claro, excepto café, que es menos engorroso. Inolvidable secuencia incombustible del género.

Pero anteriormente al desparrame verbal, y cerebral, otros acometieron tan aséptica labor, en pos de la glorificación del trabajo sucio, pero medido y limpiado hasta el último germen o desecho… en ocasiones, sin salpicarse directamente en dichos asuntos, tan pringosos. Ahí hemos tenido, pulcros y refinados abogados como Robert Duvall, que aún de mayor categoría y galones universitarios, lograra ser el Consejero de Marlon Brando en El Padrino, como el verdadero Padre Padrone de los negocios ilegales – recordando la notable películas de los Hermanos Taviani – en vidas paralelas.

Aunque Mr. Jules consiguió el rol en la medianía divertida Cleaner, tras inalcanzables que alcanzaron la meta… de esta inmortalidad, casi romántica aunque se trate de un confidente como Frank Murray Abraham en Scarface… o elegante como Tom Hanks en Road to Perdition de Sam Mendes, Robert De Niro en The Irishman de Martin Scorsese, el “fixer” pragmático Mike Ehrmantraut de Breaking Bad de la mano de un increíble Jonathan Banks y el tramposo abogado interpretado por el no menos especial, Bob Odenkirk, también enBetter Call Saul. Así como grabado en sus parcas palabra, descubrimos recientemente al resuelto, último negociador Harry Da Souza de Tom Hardy. Resistente personaje, de la serie comentada hace poco en esta sección, Mobland… que le da ¡un nuevo empujón al gremio! Como todos aquellos anónimos que están a servicio secreto dentro del Hotel Continental para otro Winston, el Scott gerente. 

Pero, siempre quedará en recuerdo lustroso, la referencia de Winston Wolfe.

Siempre hay un Ray Donovan, casi nació para ello, el Tom Reagan de Gabriel Byrne es un tipo precavido, muchas veces de hombres en peligro de k-put, en Muerte entre las Flores de los Hermanos Coen. El qu see sacrifica en redención, con una mística casi ascética, revolucionaria contra el poder y sobre el amor; en cambio Henry Hill de The Goodfellas, o Ray Liotta d.e.p., podría haber sido uno de ellos, pero ascendió de categoría y se condenará violentamente en familia, con su mezcla de sangre irlandesa e italiana. Es una forma de implicación judicial, a una paralela línea testifical del caos, contradictoria y mortífera. Y en la actualidad más curenta aún, al sentido apocalíptico de los cómics, tipificada con manchas sanguinolentas, difícilmente borradas por un Kingpin bestial en primera fila. Su figura residual, transita en  la segunda temporada de la serie de Marvel para Disney+,  con el actor Arty Foushan (Carnival Row, House of Dragon) para Daredevil Born Again.

Veremos si éste… estará condenado en el futuro, III. No se vayan todavía, amigos, aún quedan balas... y muchas más. He he.

Mientras esperamos a… Guy Ritchie…

Ya ha dicho el director británico, que en Paramount+ está todo dispuesto para acoger las nuevas tramas internas de Mobland y los proximos movimientos de Tom Hardy, preparados para lanzarse al negocio internacional europeo… aunque deberemos esperar los, aprendices de solucionador, hasta finales de este año, para desviar la inoculación de esta venganza. Sí, nos lo permiten... por alguna temprada más... ¡o no!

En Daredevil, se amplifica la Tierra de Mafiosos – que se ve centrada en aquella década de finales de los 80, en plena plaga de bandas callejeras y tráfico de drogas, volviendo a renacer en la actualidad de nuestros guetos, con toque moderno. Así mismo, nos arrastran o caen otras resurrecciones, a parte de la supuesta conjura del Diablo Rojo contra Wilson Fisk como método de combatir el crimen, en callses o juzgados...,  Y será la vuelta a los ruedos podridos de Matthew Lillard como imagen de un gobierno tendencioso y multidisciplinar, el conocido Tony Dalton como Duquesne, Michael Gandolfini, Wilson Bethel en otra mirada licenciosa de Bullseye, Kristen Ritter desempolvando la vida de Jessica Jones, Bastian Cooper o la musa ex-soviética Margarita Levieva, opuesta a la nueva recaída amorosa de Deborah Ann Woll. 

Y claro está, Charlie Cox.

Me he dejado a alguno, porque es impronunciable para la gente de New York, cerca del Hell´s Kitchen… Qué no significa que no pueden ver, como el ciego del bastón retráctil, sino que no quieren sentir, lo de él. Más, todo lo que renace… y vuelve a sentir… no tiene porqué ser consistente en todos sus puntos. Ni alcanzar el mismo rendimiento que, la acción de un John Wick, o su jefe, u otros justicieros, o no girando alrededor de Marvel… 

Sí, me estoy refiriendo a ese que todos pensáis… y que justifica la violencia, a expensas de la vuelta del mundo Ritchie. Y, ¿por qué pasa esto, whatsup this shit…? Pues porque otros elementos estarían alienados en el proceso de reconstrucción, o huelen a sucedáneos de prometeos que se transforman en otra cosa… Y eso ya veremos, si funciona.

Un ser de doble cara, no la del _Dc, sino el de la Calavera en su pecho, que parece un muerto en vida, transitando por el psado, con un futuro que significa una vuelta a un día de violencia... extrema. Tal vez, un antihéroe, que necesita el sopesado reposo del guerrero... tras la última gota de sangre.

La Traumática comparación…

Aquella primera aparición de la doble D, en res temporadas, fue una bocanada de aire fresco para los superhéroes en la televisión. Que se alargaría, con los alaridos guturales de https://cinecomio.blogspot.com/2018/09/the-punisher-season-i.htmlThe Punisher, en un enfrentamiento salvaje, frente al espejo. Dos tipos rquetifinos, dos tipos medio chiflaos... para haberse matao.

Los episodios tenían una estructura homogénea y la ficción no decaía en interés, ante la nueva propuesta de Marvel… En cambio, lo peor que puede hacer una serie es volverse intermitente, con personajes no justificados e intranscendentes, que traicionan a la memoria. Y de esa, Marvel con Frank Miller, tiene mucha.

Pero aquel Born Again, monumental, visceral y oscuro, junto a David Mazzuchelli de los cómics, reactivaría al Diablo en la manzana podrida y a su antiguo enemigo The Kingpin, le envolvió en un halo de perniciosa institucionalidad. Muy poco reglamentaria, como némesis casi arquitectónica en su cuerpo. 

Más bien, de personalidad monstruosa como ocurriera en los casos contra Spiderman, aunque mucho menos sartcástico que el Lex Luthor del inolvidable Gene Hackman, d.e.p., y del que se olvidan algunas páginas de comentarios, no sé porqué, la verdad... Así mismo, veremos una vuelta a esa ciudad de New York acosada por las arcaicas amenazas, de la mano de un nuevo director y el sentido arácnido de Tom Holland, respondiendo a las señales de Zendaya y Sadie Sink tras las de Stranger Things, y con Jon Bernthal completando el círuculo… bueno ya hablaremos… trío calavera.

La historia, es que… parece alargada, veremos si funciona igualmente… y no tanto como el trapecio con el que se solía columpiar entre los inmuebles de la Gran Manzana, territorio descomunal y arácnido - como si se tratase de un gran personaje siempre presente-, sino dentro de esta llamada Fase 5 indeterminada, del Marvel-Disney que no acaba de arrancar del todo. Creo.

Y hasta aquí, se puede leer con máscara... porque todos están esperando al gran Doctor Muerte... qué era cómo más lo conocíamos entonces. Monarca de una Latveria, que sonaba a seres ancestrales junto a los Cárpatos de otras épòcas... cerca del lunático combate con el Cráneo Rojo... Ahí, os lanzo una idea... ¡eh, pensantes! Doom, doom, doom..

Pero no importa… porque llevo torta.

Cada guión, cada historia interna, tendrá una opinión... Semejante al cómo y motivo, en el momento de una elección presidencial o alcaldable, que elige a un rostro presidencial, para una ciudad, para un club… Qué sería crucial, o ni siquiera oportunamente registrable, cuando se trata de una voz, me refiero a la opinión anónima... pero sin voto como participante censado o socio del mismo... 

Y por lo tanto, nos moveríamos de nuevo, en una coyuntura infernal donde se desatan extrañas fuerza, donde las palabras no tienen consistencia, como en una segunda temporada de la serie Born Again. Sí, se ha resentido en ese aspecto… y… Existe algo más, que no acaba de resolverse… no sé. 

La emoción se ve entrecortada por demasiadas tramas, vericuetos sin trascendencia, ideados en esta época, limitados por unos diálogos que suenan repetitivos, condenados al ostracismos... y personajes que no deberían tener ese peso en la serie. Lógicamente, no me refiero al Kingpin, que es un superpesado e imbatible, mal abierto en canal...

Así mismo, porque realiza una propuesta combinada en la secuencia de acciones, que recuerdan a otros películas de éxito… y aquí, como que no funcionan. Para que se me entienda, el único que da color al inmundo enfrentamiento judicial de Daredevil en este renacimiento, es Wilson Fisk. Es, con su facha de gángster impoluto, de poder absoluto, salvo la sangre con la que se enfanga en luchas directas… y esa última postal, enfrentándose a las olas del mar…

Mucho de lo que ocurre, en la segunda temporada del Dan Defensor castellanizado - en la era de la oscura personalida de Jessica Jones, Los Defenders desatinados en serie y el amor nítido de Luke Cage... es tenue y borroso, como una pesadilla de recuerdos que nos vuelven a visitar, y que se sienten algo distorsionada. 

Por eso, escojo el camino de la violencia directa… que, al menos, no te engaña, y ahí el personaje de Vincent D´Onofrio es el Rey. Y ha llegado el momento de las tortas… 

Si bien, no me refiero a que aparezca por aquí una Cosa de los últimos 4 Fantásticos en proceso de recuperación milagrosa, ni tampoco el Hulk, que sí saldrá en Spiderman Brand New Day, y no en rojo… Sino, del capítulo especial en el que revivimos la pesadillas psicológica, de un individuo marginado como Frank Castle, en The Punisher One Last Kill, en efecto destructivo-salvador.

Donde antes de la última, hay otras muchas muertes correlativas, grupales, sicarias, punzantes y … sanguinolentas. Al estilo disfuncional de Lorne Salvo, que pudo ser un buen solucionador en otras épocas, o el psicópata liquidador de Anton Chigurg de No Country for Old Men. Sí es cierto que para The Punisher en este momento, más que pasión por la sangre y la psicopatía, dejando a los monstruos reales que dan más pavor, tratándose de una reaparición fantasmal, que la haga volver a sentir… una historia de violencia. Un día de furia.

Es la reinvención, de un individuo que lo ha perdido todo, y no le importa sin vivir o morir… o enfrentarse a una araña. Vigilante y Defensor, antes don Nadie. Del que fuera un espectro… y ahora podría convertirse en héroe. Ya, no en las sombras. Puede que Peter Parker, esté ahí para echarle una manos, con red.

… Hasta la Bomba Nuclear.

Este renacimiento de Daredevil en Tv, no significa lo mismo que en la novela gráfica, pues posee sus propios condimentos, que la alejan un tanto de la comparativa con un posible redentor, o ser Superior.

Tampoco significa una raíz etimológica con aquel sufrimiento, ni las extremadas relaciones personales que padeció… hasta que la deriva del lado existencial se unió al carácter religioso del personaje. Qué, curiosamente, cogió la imagen de un diablo rojo, o ángel caído… Todos reconocemos en la novela, antiguos episodios bíblicos, así como las personalidades cambiantes de sus principales protagonistas, y aquí, en la anteriormente denominada catódica por los rayos, de desvanecen como las llamas de sus episodios sensoriales y transcendentales.

Donde más te conecta la serie, es la sensación de vulnerabilidad del pueblo ante los políticos, ¡qué comprobamos a diario! Que, no tendría nada que ver, con los pringosos fragmentos en las redes sociales y las opiniones de anónimos, saliendo en la serie como un pegamento, que no funciona… Ni siquiera esa traslación burladora de Mr. Fisk.

En el dolor marginal, echamos de menos la imagen de la moderna María Magdalena, que sería Karen Page, una página que se ha transmitido mal y que ya no creemos demasiado, personalmente. Que, irían más en el sentido woke de esta nueva Disney de los superhéroes, alejándose radicalmente de aquel mensaje en negrita de Mr. Miller: “Un hombre -yo especificaría pobre diablo-, sin esperanza, es un hombre sin miedo”. A lo John Doe, justiciero… A lo Frank Castle, en la supervivencia.

El Kingpin es el menos transmutado… y por ello aceptado como caricatura, como un sociópata inadaptado, lejos de la palabrería y la opinión sesgada, capaz de comportarse como esposo-amante, traicionado, perverso… la imagen del antiguo Nerón. Y para el futuro, como el ejército ha fracasado, contaminando la superficie del mundo revolucionario, con una ideología emparentada a la corrupción mafiosa… la única forma alcanzar la venganza, será… la ayuda antropomórfica de una súper arma, la de un súper soldado.

No importa, veremos hacia donde nos dirigimos, no importa la desnaturalizada posición de Bullseye, ni el efecto White Tiger o el Muse, en género, ni la destrucción de aquellos más humanos, sin un camino claro en el horizonte… lo importante es el contraste bicolor de ese punto de mira. El enfrentamiento directo entre Dc y Marvel, con estos dos personajes similares y dispares, entre el blanco y negro de sus indumentarias… El Kingpin, y el Pingüino.

Con el tiempo, y Frank Miller, y el pensamiento de una sociedad cada vez más radicalizada y traumatizada por el terror en sus calles violentas… se echa de menos, un poco de ese humor inocente, de las series sesenteras  sobre The Batman o del punto de vista adaptado por el mismo Tim Burton, que mezcla lo oscuro y la diversión cómica. Donde encontrábamos el blanco y negro, el rojo y el morado, el azul y el verde, el humor amarillo… las dos caras del entretenimiento, en definitiva.

Tal vez por ello… Frank Castle y su emblema en el pecho, sea el lado opuesto a la personalidad de Matt Murdock. Por eso, esencialmente, la interpretación visceral y susurrada de Jon Bernthal, te convence en su lucha interna, y los desvíos de esta sociedad condenada.

Es decir, por estas cosas… buscando el color… a lo mejor la mayoría, está buscando el verde de Mandalorian y Grogu… la máscara plateada con capa verdosa igualmente de Victor Von Doom… o coloridos vaivenes de un hombre araña desconocido, con o contra Punisher, y dando mamporros a Lápida y Escorpión… y tendremos a ¿SpiderWoman?

 Si alguien se podía pensar que me iba a olvidad del maestro John Huston, y de Jack Nicholson en El Honor de los Prizzi... entre el honor y el loco amor.

Hay algo con los villanos en traje, y los bastones... ¿verdad, Gene? 

https://youtube.com/shorts/8qVeybCSU0w?is=TEocQgb0Omz0wuYV

miércoles, 6 de mayo de 2026

The Continental: from the World of John Wick.

 


Hace millones de lustros, la Tierra… estaba conformada por océanos únicos e inabarcables… que orillaban en una magna masa firme. Un Continente solitario que denominamos Pangea… Donde el Sol nacía y tardaba en ocultarse casi un día completo, por su lado opuesto.

Este Continente, por consiguiente… Es un lugar estructurado, dramático a veces, que no hermético… Donde las reglas no cambian las historias con demasiada frecuencia, sino a un ritmo sincronizado. Pero los efectos se circunscriben a los movimientos en sus tiempos determinados, variando sus consecuencias en las diferentes piezas.

Sobre todo, desde arriba, cuando se encendía esa luz parpadeante, colorada enviando una señal de peligro… a todos los trabajadores con doble vía, visitantes y residentes. Incluso por encima de, el director de la saga Chad Stahelski, algo disconforme con el resultado en serie.

Así, nos mostraron en 2023 – ya hace unos añitos, que no siento por los comentarios deformantes -, los cimientos de este Hotel Continental regido por Mr. Winston, y siendo manipulados significativamente por aquel alcance sorpresivo, que lograse la venganza perruna de John Wick. Por otro lado, surgido de la resurrección para la acción cinematográfica de Mr. Keanu Reeves.

Todo este mundo que vive del cómic, como del cine de acción oriental y según Mr. Stahelski de Sergio Leone… of course, de Tarantino también pudiera ser… debe su éxito a la acuñación restringida en una isla de toda esta catarsis mediática, húmeda y violenta… Pienso que revalorizándose.

Baba Yaga… y el Hotel de Cazadores.

Wick es la Mamá Yaga de los cánidos, con katana y pistola automática. En un check-in, se inicia su condición de anónimo habitual… como aquellos sospechosos, tiene su comienzo en un constante tiroteo y sus respuestas adecuada en sesiones de acrobacias medidas. Y sangre, por ende, y vísceras desentrañadas, y explosiones internas por doquier…

Y todos acaban, sus compañeros digo, no tan amigos habitualmente, sospechosamente, violentamente… en el citado The Continental, porque es una ábside de su universo. Gracias a una pieza dorada, plasmada de aquella máquina infernal que aquí es como la imprenta de la Biblia sagrada… ¡Vamos, lo divino! Y que trae pestes, plagas… y algún infierno.

Mientras todos la buscan, te puedes instalar en una de sus reservadas habitaciones, y esperar… quizá, una visita inesperada… quizá una comunicación que viene a presión. Pues la recompensa suele estar a la orden de la dificultad para abordarla, un reto caído del cielo… y entonces, el check-out, puede que ya no dependa de ti, sino de los ecos que sonarán alrededor de tu cuerpo…  ¡sin vida!

Es la era en este Nueva York de los setenta, de los cazadores, cazados. Al son de estallidos, de bombas o huesos propios, saltando a ritmo de Palomitas de Maíz, o a través de los labios infantiles de Ozzy Osbourne a lomos de sus Black Sabbath y la mítica mano de Tony Iommi a cuatro. Es sus estancias todo está cuadriculado, circulando a lo ancho, y de arriba abajo, como un cubo de Rubik que debiéramos cuadrar, porque la historia se escribe sola. Y resulta divertida, para ver cómo se acoplan todas las piezas, y se caen las máscaras.

Y en este “pacífico” espacio, exquisito, moderno en imágenes y clásico a la vez, las estrellas sangrantes, marcan los pasos de los asesinos del thriller violento norteamericano, y algún británico por ahí… Como los fucking Peaky Blinders, cuyo Inmortal Man, han dejado una huella imborrable en el panorama de las series de asesinos a sueldo y gánsteres con denominación de origen. Y cuyo círculo se ha cerrado brillantemente, en una mueca a la eternidad de sus emisiones a la pantalla grande, eso sí, entre un baile de cerdos y nazis.

Los Inquilinos… no duermen.

Mel Gibson no podía hacerlo en aquella Payback grisácea, con salsa de violencia rojiza, en su salida apocalíptica de la etapa de Mad Max. Ha significado una vuelta, un terremoto Continental a sus comienzos, bajo la línea de la flotación de los sicarios y mercenarios, pagados a tocateja.

Y en un mal entendido, sus pasos danzantes – de John Wick me refiero -, van a velocidad más rápida aún que en Matrix, viajando a través de una saga, que empieza sorprendiendo, rematando en la segunda y tercera, y con una cuarta que te va dejando agotado… y la quinta que suena por ahí… marcando el camino de una nueva forma de acción coreografiada, y tiros de todas las opciones posibles, incluida la distancia chic to chic.

Conocemos el caso, igualmente, de Ray Mckinnon, un rostro que ha tenido vaivenes y viajes con los mitos, en Oh Brother!, se las vio al lado del Mud, segunda versión con Mr. McConaughey – ya sabe el caso de su increíble serie con Woody, y los True Detective… se rumorea que podrían volver un día de estos, ojalá… -, y que al final, llega a esta otra etapa televisiva, que comparte con la magistral Dopesick.

Mas, ya han transcurrido 4 más casi 14 años, y una Bailarina con acento hispano, De Armas de tomar – y por ende, igualmente, me ha agotado en su danza-, aunque se reconoce que el cambio de sexo le da otra dimensión o línea, y también tiene ese componente sorpresa, que es… el uno para todas. Y en The Continental, haberlas, hay por diversas y contundentes, maneras, hermanas siniestras, policías con un pasado, heroínas orientales a lo Vietcom, jefas desfiguradas, sistas del kung-fú… y enamoradas del retiro vacacional o botánico. Y de esa Ballerina, me recuerdo de la joven aprendiz, de León El Profesional, y otras que vinieron después…

Estos clientes, siempre con el ojo abierto, por si las mosquitas… que zumban como una ensalada de tiros por aquí… En la Thunder Road de David Leith, se criaron hasta la llegada de Lionsgate, que hizo aumentar su volumen recaudatorio y las recompensas, que otros se lo gastarían en burdeles… y de los cortes sanguinolentos, que es otra firma de la serie. Como lo es significativamente, el duelo entre el bien representado por Colin Woodell y la maldad total de Mr. Gibson, perteneciente a aquellos dominantes en el cine, para la preparación de asaltos imposibles, payasos y atracadores de bancos. ¿O no… crees?

Pensabas que era todo… Mobland!



Esto no significa el fin de todo, debajo de la Mesa hay algo más, más viciado y maligno, si cabe, sí. Otro equipo acompasado con el poder, pero más mediático por supuesto, porque se dedica a los grandes negocios que vimos en series como la gran Sucesión. También marcada, en su lado más oculto, por todos esos mercenarios, que viven a espaldas de sus propias vidas, esto es, familias.

Si Don Giovanni decía que los nombres propios sirven para diferentes maestros, pero qué “a cada cual le llegará tarde o temprano, su San Martín, y no por su maestría supuesta, sino por los méritos acumulados en su currículum…”. Y en la serie Mobland, hay un montón… como partes amontonadas de cuerpos…

Los Hitman, denominan en otros lares, son los que apuntan con el dedo de los jefes que les pagan, como el del director sepultado de aquella From Hell, que no mencionará ahora, pues estoy del lado de Guy Ritchie – otro que tal baila… con la muerte -, en Tierra de Mafiosos.

Hemos pasado de ultraviolencia, a la mala baba, creada por Ronan Bennet (The Day of the Jackal, Public Enemies), con el imperturbable siempre Tom Hardy, y un desconocido casi Pierce Brosnan tras aquellos agentes del pretérito. Y Paddy Considine de la casa, más cercano a los códigos de lealtad clásicos y que vino del lado del Niño 44 hasta los fucking Peaky Blinders, y su hijo viciosos, Anson Boon de los típicos brittish con Pistol… rematados todos, con la mismísima Helen Mirren. En el oremus, del cinismo, mítica.

Bueno, vamos a ver y a sopesar, tranquilamente, pues Mr. Hardy ya tiene una edad y un impacto, en Bikeriders, los fucking PB, como Capone, en la serie espléndida Taboo, por doble partida en Legend, la otra cara de Mel en Mad Max, ese Niño 44 como en Locke, fue Bane, conio… palabra que muta el fuck, aquí por doquier… coño por aquí y por allá… Sin ley, Warrior, Origen y El Topo, casi ná. Y por algo estuvo en RockandRolla, y una parte aún, poco conocida en Black Hawk Down y Band of Brothers. Su carrera, como su trabajo con ojo avizor en Mobland, es así de movida, y amenaza con volver al infierno seco de Mad Max, oleremos.

Bueno, este es un típico ejemplo de guerra entre familias enfrentadas, por quítame de ahí esos despojos… qué no, qué es mi hijo, conio, hijo de p… mientras el hombre tranquilo, parece uno de aquellos inmortales, que no cae de ninguna de las maneras, porque conoce el percal. Pues mira, que él estuvo con el Joker a las cachas y por tanto de los tebeos, con ese deje a lo Winston, para conocer lo que se cuece. Aunque aquí, la primera bailarina es la Helen, que está ahí, hurgando en el ojo. Y echando, luego vinagre, para que escueza más. Genial!

La otra Bailarina, se desangra un poco hacia el final, ya por el cansancio de tanto trote y tantos movimientos acompasados… Sin embargo, en los pocos capítulos de su serie en el Continental, se divierte uno, a cada paso y con ese final enloquecido a ritmos de rock, y palomitas. O en esta serie Mobland de Paramount + para la MTV Enterteiment, con otras músicas más pandilleras y limítrofes, mueve a los Harrigan a una trasmisión por capítulos, del que el espectador no sabe a qué atenerse, pues todo está en la cuerda floja, y los personajes son, como el fentanilo, qué imagino, los convertiría en un jinetes de un tío vivo, imparable.

Y eso que, Toby Jones, tarde en aparecer un poco, pero capital en la lucha de las cloacas… cuando Geoff Bell de los Stevenson, se dibuja como un rostro, incomparable e incólume, dando la cara de la otra moneda… es este caso, dorada, tirando a marrón oscuro. Muy, pero que muy oscuro, negro diría yo. Y venganza, rojo sierra… tejana.

Negocios… comunes, no.

Hay algo que rodea, a todo esto de lo que hemos contado… las grandes extensiones, por la campiña londinense, los bajos fondos que emparentan a las familias, en tramas que se embrollan al ritmo de viejas canciones, y nuevos tonos más violentos… el aire de los irlandeses típicos, con sus gorras o sus comportamientos, lenguaraces, los muelles de los Blinders, siniestros como los lujosos salones de otras casas, las guerras que acompañan, ya sea contra aquellos alemanes, o los que salieron del otro lado del Pacífico, los desechos y las balas… claro.

Así, habitualmente, hay recados y conseguidores de lo imposible, unos los mandan y otros, los certifican… y las balas hacen desaparecer hombres que parecían inmortalizados, en el horizonte, como fotos borradas por el tiempo, cuando no había redes… y sin decir esta bala es mía… aunque cada uno llevaba impreso el suyo, su nombre, en la vaina. Tras los locales de moda, las venganzas intercontinentales, y el cieno maloliente de las haciendas o los puertos bajeros. Y luego, Cilliam Murphy, que es como el suspiro de Tom Hardy.

Vivieron historias cínicas y violentas, desde el mundo apocalíptico de Danny Boyle en la magnífica visión zómbica de The Bone Temple, y de Trainspotting que fue un shock social y visual, y que ya veremos adonde nos lleva próximamente… Igual que Mr. Ritchie, se ha movido en el submundo del  Young Sherlock, pendiente, y nos indica In the Grey, claro, con Henry Cavill y Jake Gyllenhaal. Viva la Madness y Wife and Dog con Cumberbath y Anthony Hopkins, y en ambas junto a Rosamund Pike de protagonista. Y es que este Guy, hizo Lock&Stock, anduvo entre Cerdos y Diamantes… vio a Sherlock más movido y mayor… y ha iniciado el universo de U.N.C.L.E. y la estirpe de The Gentleman… Queda todo, conio, en la Gran Bretaña…

En los 70 era la incipiente digitalización, enseñada como en las viejas películas de James Bond o Supermán, en The Continental, fósforo verde incluido… y la utilización habitual de los medios y los móviles en cada momento de la vida de los Harrison, etc… ya son como un apéndice de todos nosotros, digo los aparatitos, coño. NO la violencia… bueno, también… pues cada vez corre más sangre por nuestros barrios.

Y ya puestos, en un último giro del guión… indicaremos que Colin Woodell hará Pig Village de Lee Sang-yong, con el actor de Fuerza Bruta y El Gangster, el Policía y el Diablo, inconfundible rostro de Ma Dong-seok. Un hermano en serie, Ben Robson – inolvidable en la saga televisiva de la original australiana Animal Kingdom -,  se ha detenido en los negocios de la interpretación un poco… Y Peter Green, agraciado por Tarantino en su Pulp Fiction y, desgraciado por accidente, con una bala siniestra en un hotel de Manhattan, bajo del cielo continental.

De los hermanos raritos… casi nada se supo, solamente, una anécdota de ella, funcionando como a actriz movible en Malango, recuerdas, verdad. Eso es todo por ahora, ya vendrán periodos entre guerras, e inmortales personajes, DD´s y Dooms, monstruos, castigadores y linternas… para enfocar a esos de los móviles… en el cine. Síiiiii, joer.

martes, 12 de noviembre de 2024

This is the Zodiac Speaking… & more of Jokers.

 

Mucho antes que apareciera el primer retrato pintado en una cueva, por así decirlo, el primer concepto realmente artístico… Surgieron los primeros actos decididamente humanos, como el sexo… o el asesinato. Quizás símbolos, representados con una línea curva rojiza, sobre la piedra, como una especie de mueca...

En los muros de nuestras habitaciones penumbrosas, escuchamos ciertas voces que nos inquietan… Se reprochan entre sí, con manifiestas acusaciones de dolor o malestar enquistado, a lo largo de los años. Se transforman en insultos despreciables, acompañados de terribles amenazas personales. Incluso, en alguna ocasión, podemos… oír las entonaciones grotescas de algún que otro, encuentro sexual.

Sin avisar… ahí sentados en el sillón o recostados en nuestra cama, nos enteramos o añoramos el deseado silencio. Es habitualmente, lo contrario a lo que se busca en los programas de televisión o noticias amarillas de prensa y redes sociales, donde se busca mayoritariamente lo escabrosamente mediático.

Pero en el primer caso, lo que normalmente sentimos a través de los poros de la piel, surcando la de naciones y pueblos, o las aceras de cercanas calles y las puertas de los vecinos… Es el odio, en estado puro.

La excitación…

El odio es lo que nace de las entrañas, casi siempre a oscuras… Pero no tiene porqué. Así que se esparce a través de la luz, también como ejemplo de las relaciones humanas, en las numerosas producciones de cine y televisión. De forma que en determinadas sociedades y épocas, los filmes que gana por goleada, son los relacionados con el crimen o el terror… Y estamos en días de Halloween, así que…

Todo se estremece a su alrededor, la excitación puede viajar en ambos sentidos, aunque con diferentes sensaciones y temperaturas… cuando una mano, se acerca sigilosamente a un personaje desprevenido, acalorado o asustado, tratándose de lo criminal, diríamos que ¡muerto de miedo! Si no lo es ahora mismo, lo será… próximamente.

Es una forma, el crimen pasional, que forma parte del miedo, que al igual que el horror se nos presenta sobre la pantalla como una visión social, que tiene que ver con la desigualdad, el poder marginal o político, y especialmente, la envidia. ¡Qué impregna todo y te corroe…!

Y en esas pesadillas, estaba… cuando de repente, todo recuerda a un hombre del cine nos deja, llamado Tony Todd, presente en una gran cantidad de las misma, con integridad y profesionalidad. Tenía la vitalidad con 11 proyectos próximos en la mente… Sin embargo, hay que recordar que su carrera exitosa empezó con 32 años, con una ficción esotérica desconocida titulada Sleepwalk y aquella cinta de terror bélico y personal de Oliver Stone, conocida como Platoon. De las que apenas le reconozco ya – será la memoria…- , de esos pequeños papeles que llenaba con su gran presencia y entonación. Voy a destacar que estuvo entre los  Colors, se le escuchó en el Bird de Clint Eastwood, revivió la nueva noche de los muertos vivientes de Tom Savini, arranco un pequeño grano de La Roca, hacia una historia de The Man from Earth –pudiera ser una versión más histórica, que la de aquel onírico de Mr. Bowie-, y por descontado, en nuestro querido The Crow de Alex Proyas, junto al malogrado añorado, Brandon Lee.

Además, de ser fuente de inspiración en muchísimos capítulos sueltos de las series de tv, que algún momento se acercaron a nuestros hogares, en esencia casi tan escondido como Beast de Masters of Horror. D.e.p.

Y… ¿la sustancia?

Claro, por las peores pesadillas, corren chorretones de efluvios malolientes y fluidos corporales en descomposición. Porque las historias terrorífica, cada vez impregnan más de ellos, a las películas de hoy… A más cantidad, más escenas horrendas, y más repugnancia… En definitiva, solamente hay que echar un vistazo al género slasher y detenerse, tras las espaldas que indican el camino de un asesino sobrenatural – no hace falta decir a quién nos parece…- que se acerca pisando sonidos orgánicos y otros metálicos, en In a Violent Nature. Un auténtico hito del espanto más rebuscado, para dejarte crujido en la butaca o sofá, con una mueca de dolor y esa máscara que te suena… a algo o alguien, eh! Chí, un punto de mira en los ojos. Preparando su vuelta, así que tú verá y… ¡sentirás! Por detrás.

El contexto en sí, no importa demasiado – salvo el punto de vista -, y los sonidos que encierra la violencia en el contexto explícito de la sangre salvaje, que salpica visualmente en una especie de orgía contemporánea del horror revivido. Por ejemplo, la que nos muestra en ese lugar fantástico, lo que Acecha que se puede llamar la maldad… el mal absoluto que ataca a la raíces de esta sociedad alienada, desordenada y reventada, desde el interior. Es decir, lo que se esconde tras esas paredes antes mencionadas, sin perder de vista lo escatológico y visceral… En cambio, no siempre es así, existe ese otro lado oscuro, digamos, más psicológico y real.

La Hora del Zodiaco…

Con él, mediáticamente hablando, empezó el asesino en serie, a cubrir el miedo con la realidad más temible y anónima. Porque sus muertes, en juicio nunca estimado, y su vida especialmente, es un auténtico rompecabezas, un enigma que, poco a poco, se trata de ir desentramando y haciéndose público. Aunque esta vez, se trate por medio de un documental que entrevista a protagonistas indirectos, y se rellene con una voz gutural que responde a la policía con amenazas. Es una especie de Joker, que provocó asesinatos verdaderos, como una máscara que no causa risa… Sino, que ahuyentó a los ciudadanos de las calles de San Francisco y alrededores.

Por eso los sueños más temibles, pueden formarse a través de los hechos reales de nuestras vidas, como bien indicaba ya Sigmund Freud en esa obra discutida, La Interpretación de los Sueños. La forma de reinterpretarlos en la mente de cada individuo, es lo que establece las reglas también, de la representación artística, realista o polémica. De la que un asesino silencioso, como Zodiac, formó parte del relato histórico del crimen moderno. Como estableció el pasado, Caín, BarbaAzul o Jack the Ripper. O alguno de esos políticos… que la rondan… la historia.

Es la auténtica memoria de monstruos reales, que proceden de los rincones ocultos de las familias, muchas desestructuradas o igualmente violentas, que prefabricaron su personalidad psicopática. Enferma o no, como en el caso zodiacal, como el bien se describe en sus cartas inf… desinformativas. Sonidos misteriosos que se retuercen en ellas, en las cabezas de los observadores e investigadores, recalcando que… pudieron estar cerca. Pero, sin lo que llamamos, pruebas concluyentes. Por lo tanto, la miniserie es recomendable, como aviso de lo que se puede esconder en las sombras acechantes de nuestras ciudades. Una cara más, una simple, y llanamente, pavorosa. El resto… son sensaciones.

Entre rivales… malsanos.

Esto es tan viejo como el Séptimo Arte… En aquellas épocas que nos cautivaron por su incrustación pasional, asustándonos o demoliendo nuestra pacífica humanidad. Desmontándola, porque no creímos que eso pudiera existir o hacerse realidad en el futuro. Y después del tiempo, observamos que todo puede ir a peor, sin duda.

Dese las historias que nos contó el bueno de Fritz Lang y su asesora marital o narrativa, hasta las historias bíblicas que se retrataron en episodios extraños de las religiones o las políticas; hasta remontarnos al registro mudo del crimen, cuando en corto del s. XIX se esmeraban para contar una ejecución, la primera registrada en celuloide, que se nombró como The Execution of Mary Stuart de Escocia, y cuya escena en cuestión duraba apenas 18 segundos, sin sangre, creo. Pero asustaría lo suyo, no… gracias a una mente, que mantenía el nombre Alfred Clarke.

También significaría uno de los primero efectos visuales truculentos, del sepia a los grises matizados del fluido, que sustituía un frame por otro, en el montaje del descabezado. La actriz por la muñeca, que tantas veces hemos atisbado, o no… Depende de la habilidad o el truco, ¿no es verdad, prestidigitadores del cine? Es verdad, ángel de amor, sin testa.

Sino que se lo pregunten a Johnny, eh… Y vuelta a empezar, para reencontrarnos con esa Maxxxine, que no es por asomo la alta X, pues el desparrame en Hollywood, huele a un falso demoledor y perdido en el guión, que no convence… Ni al más categórico y riguroso, Padre.

Sin embargo, si hay que hablar de madres y Carries On, ahí estamos.

Piernas Largas… sin baile.

Claro, Longleds del director norteamericano Osgood Perkins – vaya nombrecito eh, maestro Hitchcock…- y uno de los profesionales de esto, que habla en el documental 78/52 La Escena que cambió el cine… si no la has visto, a qué esperas, ¡a que te llueva encima! Es autor del próximo engendro mecánico titulado The Monkey y trabaja en una cabaña con Keeper. Sin embargo, parece listo el muchacho, porque en Longleds utiliza la psicología, para construir algo macabro con jóvenes, la personalidad religiosa estipulada por De Palma, muñecazas vestidas, mentes secuestradas, y una pizca, más que introspectiva de Clarice Starling. Que no la poli injustamente premiada de True Detective Night Country, frente al joker que es, Nicolas Cage. Joer, vaya xDio.

Luego, ha sido un sin parar, locos y locas, por aquí y por acullá, dando pasos de ciego o de preclaros, iluminados, asesinos de todo tipo y condición, vocal o danzante. Olvídate de Charlie Chaplin, moviéndose ágilmente, porque a su edad avanzada encaró a ese tipo, algo conmovedor por otro lado también, que fue Ms. Verdoux y dejó a los de su época, boquiabiertos… Esto es, no lo entendieron, pero fue una obra notable en su obscuridad interior. Quizás porque el provenía de esos suburbios… y entendía muy bien el Mal. Aunque bailara y cantara, en silencio, por dentro. A Charlot, parecía que no… pero le dolía.

Por una vez, fue un Tony Todd verdoso, entre vidas y la muerte… En cambio Joaquim Phoenix ya había bailado sobre esa estrecha línea, en alguna que otra canción, romana por ejemplo. Ahora que estamos a punta de caramelo bailongo, con un nuevo decálogo maligno del Gladiator de Ridley Scott… Qué Dio, lo tenga en su gloria, dicen… Que no se mece muy bien, en manos de la historia. O no, ¿Napo?

Todo son pruebas incriminatorias, huellas de pies de baile o batallas que no se pudieron concretar… como la cara de un payaso, frente al espejo. Era Buster Keaton… pues no, era César Romero, Jack Nicholson, Heath Ledger, Mark Hamill o Barry Keoghan… vaya me olvidé de Jared Letto. Y en cambio ahí sigue campando a las suyas, que en esta filme, se aparecen cantando con el rostro indescifrable de Lady Gaga, sin que ni uno ni el otro, sean los asesinos de los cómics. Pues, esta es otra historia, su historia… de un amor, no imposible, sino dudoso… Qué no es poco.

Dura menos, que una canción en una habitación escabrosa de Arkham, una historieta de la vieja animación de Warner, como sombra de Jeckyll más Hyde… y mucho menos que, un baile de claqué, algo más torpe que Gene o el papá Piernas Largas del gran Fred Astaire… Pero, esto es otro Rey de la Comedia, con Robert de Niro en la mente desquiciada, a las órdenes de un descompuesto musical, que es a la vez, un raro espectáculo de lo patético y lo artificioso de la sociedad que vivimos. Esto es… que Todd Phillips tiene algo de razón en ello. Es verdad que algunos pasos o voces guturales, nos incomodan… las del asesino, claro… pero tiene algo de razón oculta… El Miedo… That´s Enterteiment!!

Ni Trump, Torres Gemelas, ni asaltos, veo por ningún lado… Ni Batman que tampoco se siente en la sombra, sino de una resurrección por mediación del culto comiquero… Ríete tú… Hasta que aparezca otro, y nos deje la sombra en la boca de una carcajada, ácida. Se acusa y todo en juicio sano, ante los medias… Baila, desnudo, canta, desangrándose… ¿Qué más le pedís… que se convierta en Lobo Feroz? Pues destripado tal vez, con sus entrañas esparcidas ante el jurado público. Es otra cosa, es su historia más negra, de ser humano, educado malamente como otro niño, maltratado y malogrado, santurrón, cómico canturrón. Es Arthur Fleck y ella, otra Lee con pasta gansa, así lo entenderemos… y sino, a falta de hachazo entre las cejas, como chiste de ese Johnny enterrado, veremos… Sonríe dos, veces. Prometo en homenaje a Mr. Perkins y aquella mirada mosqueante... del fin que es, otro principio. Tal vez, otro comodín.

En otro contexto muy diferente, aparentemente… Zodiac se alimenta de lo mismo, el nutriente mediático, pero con otra condición más lúgubre y amenazadora que retrató tan enérgicamente, Mr. David Fincher y es referencia en el discurso real. Al igual que es el siguiente Joker que apunta al corazón de la sociedad, la perturba y amenaza, hasta sus extremas consecuencias… La libertad. Que se pierde rápidamente, como Mr. Phoenix perdió 23 kilógramos y ese coitus interruptus de su personaje, del Amor. Y con una parte del público… arriesgado, Sí. Como Spielberg, produciendo un musical de Púrpura que se queda en recurso woke... xDio.

La historia de Warner durante 100 años – que es otro documental, como un musical desnivelado en los tiempos y géneros -, es libre, antisocial a veces, bastante macabra, sádica en ocasiones, narcisista, alegre, mágica, con doble cara… nunca cobarde. Salvo algunas excepciones, más prácticas y mediáticas que van con estos mismos tiempos.

Recordando que, posiblemente, puede que no, eh… El Asesino del Zodiaco, en danza tortuosa y cruel, sería un educador de niños, tal vez, profesor de la inmundicia escondida del ser humano. Puede ser…

¿Qué nos queda…?

El último detalle, pensando en ese paso que no desentone en el contexto, pues lo mejor es no pisar a tu pareja de baile. Es que el Amor Loco, por encima de todo juicio, es una especie de condena… Mediática, cuando se inscribe en el sensacionalismo de las noticias. Lo vimos en ejemplos en serie, como Presunto Inocente y los crímenes familarmente poenianios de The Fall of the House of Usher, o las magníficas The Duce o algunas relaciones de Fargo con el periodo que quieras de ella, y la sencillez asesina del esencial juicio mediático con Love & Death. Y menos sangrante, en las postreras danzas y cantos de Daisy Jones, donde se establece una batalla psicológica. Que me viene muy bien incluir aquí… ya que su prota femenina, produce e interpreta Under the Bridge.

Y eso es todo, amigos…

Que no, que queda dar un paso a esos fantasmas que flotan, como danzarines o jokers del espacio. Que no del tiempo, como aquel Hombre que Ríe descrito por Víctor Hugo, como aristócrata acostumbrado a los grandes bailes con orquesta de palacio, cuando nació de la repulsa y el mismo odio… que el payaso que le marcaron a hierro y sangre. Con los labios sellados de la venganza en el corazón y la boca del estómago, dónde se concretan los ácidos. Es una semilla eterna que dejó a Conrad Voidt, algo encasillado rondando con Paul Lení, y le marcaría su signo de judío, interpretando a una nazi en la obra maestra Casablanca.

¿La vida es una carcajada… o no? Menos que Maxxxine, un poquito inferior que la payasada de A Quiet Place: Así comenzó el Silencio, la vida es como Cuando Acecha la Maldad o el Zodiac se aparece sorpresivamente, y se excede… si representa a un Longleds que es el Joker 2. Un tipo muy fino, una pareja casi divina, era un tipo desbaratao… si te lo encuentra por una esquina… un saludito, de don Phillips… Hola don Todd, Hola doña Broma Macabra! Otro cómico, no revolucionario… herido en su propio orgullo. Bajo la lluvia, una broma más… y menos. Volvió el Silencio, los rockeros dicen que no mueren, los asesinos sí, al final. Hahahohehihaaa. 

Hey, te acuerdas de Cary Grant con aquellas dos ancianitas del té… Tú, si eres un político o gobernante, no te rías tanto, eh. Nice!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 28 de julio de 2024

Manhunt. Season Lincoln & more.

 


Todo comienza igual... Alguien indaga sobre la historia, recopila datos y... se lanza a escribir su propia versión de los hechos.

La Historia Universal está compuesta de estos episodios, más o menos, fidedignos. A no ser que se incluya alguna opinión, lo cual ya no es un suceso, sino una posibilidad...

 

No hay duda, Abraham Lincoln fue Capitán. Aunque no concluyó sus estudios académicos... parecía inteligente, bajo ese aspecto barbudo y afilado como un águila con los ojos siempre avizores... Bueno, no siempre.

Aunque lo podía imaginar - lo que aconteció a continuación -, pienso que creía que nadie iba a ser capaz, si bien los riesgos para el ejecutor, no eran demasiados según se puede comprobar.

Lo que parece que demuestran sus allegados entonces, es que el joven Abraham - Abe para los amigos -, no siempre fue de tendencia republicana, que sufrió algunas importantes depresiones, que probablemente estuvieron ligadas a ciertos hechos dolorosos en el seno de su vida privada y que, tenía una habilidad innata para expresarse y la escritura, porque confeccionó sus propio discursos a lo largo de su -vida-, y las amenazas.

 

Lo que no cabe duda es que era incansable, un luchador, y creía en su propio destino, así como el de la nación que tenía en mente... Fue el decimosexto Presidente y el promulgador de la Proclamación de Emancipación en 1863, justo en el tercer año de cruenta guerra civil, en la que se perseguía que ´todos las personas detenidas como esclavos en los estados rebeldes, deberán ser y serán en adelante, libres`. Poco después, el General de la Confederación, Robert E. Lee  rindió sus tropas en la localización de Apponattox (Virginia) en abril de 1865, ante el General de los estados unionistas, Ulisses S. Grant. Y fue el comienzo, del final... hasta ahora.

 

Aquellos hombres que él dirigía, estaban de acurdo con la abolición de la esclavitud, del Norte al Sur en rebeldía. Sin embargo, Lincoln, no sólo tenía necesidad de cultivar la moral ética de sus ciudadanos y establecer la igualdad social entre ellos, también creía que el hombre con inquietudes, era capaz de las mayores invenciones de la humanidad. Así lo narró, no sin cierta sorna: "En los países habitados desde la antigüedad, el polvo del tiempo parece haberse asentado y asfixiado el intelecto y la energía del ser humano... Es por ello que he mencionado, el Descubrimiento de América como acontecimiento que favoreció y facilitó enormemente, las invenciones y descubrimientos de utilidad", así lo dijo y así lo creo yo, pese a quién pese... Existe una placa a su nombre en Departamento de Estado de Comercio en Washington D.C., sobre las patentes de esos inventos, que dice "El Sistema de Patentes añadió el combustible necesario de interés, para el fuego del Genio". Abe ideó una forma de boyar y elevar botes que quedaran encallados en bancos de arena o presa de obstáculos en ríos, cosa que sufriría en alguno de sus viajes, pero no lo llevó a término. Así, son las cosas de los genios... que, a veces, se enfrían...

 

Todo esto no parece tener importancia en el libro de James Swanson, sobre el que se basa la creadora y guionista Monica Beletsky (que escribió retazos de The Leftovers, I am the Night y FargoIII) para desarrollar en imágenes realistas, The 12 Day Chase for Lincoln´s Killer. Un retrato de la época con grandes conocimientos técnicos y gestionado por 4 patas, 3 Arts Entertainment, Apple Studios, Lions Gate Films y Walden Media, que concuerda con la realidad de aquellos tiempos de manera fidedigna y emocionante.

Lincoln está en segundo plano interpretado con rigor por Hamish Linklater (en The Stand y algún episodio de aquel Fargo III, lógicamente en flashbacks, ya que el camino comienza con su final en el palco del Teatro Ford, y comienza la investigación del asesino John Wilkes Booth, actor verídico sobre las tablas que entonara el "Sic semper tyrannis" que se convertiría en un "inútil, inútil" en postreras palabras de su propia boca. Además de la búsqueda de otros probables autores, con la persecución incansable de un fiel, asesor y amigo, Secretario de la Guerra conocido como Edwin Stanton, arraigado en el rostro tranquilo de Tobias Menzies (Juego de Tronos, The Crown, The Terror) siguiendo las propias palabras de, casi un hermano entonces... "Hacer de cada derrota, una fortaleza... y de cada obstáculo, un reto a vencer".


Qué quiso decir el asesino con aquellas agonizantes sentencias de inutilidad... no se sabe... pero no estamos aquí, para conjeturar... Estamos para abrir la mente y no, precisamente, a través de las balas. Puede que alguna Manhunt no sea satisfactoria.


Una vida... pocas imágenes.

Estamos en el último tercio del siglo XIX, y retratados en los desunidos estados de América aún ahondamos, cuando las imágenes que se podían encontrar eran tratadas con nitratos y pólvora. De aquí, y de los textos de una época esencial en la historia de los EEUU, se hacen cargo tres directores que han demostrado en otras ocasiones, su buen hacer, como Eva Sorhaug, John Dahl y Carl Franklin... demostrando que la política, no siempre es aburrida. En la ficción, claro.


El director negro que trabajara junto al mítico Roger Corman, Mr. Franklin  sobre uno de sus principales éxitos antes del Diablo Vestido de Azul - donde el tono de la película está en los oscuros azulados de la muerte -, diría "no he querido retratar lo bien que se puede matar a alguien... sino que el público sienta la pérdida emocional de la vida, donde la verdadera violencia es la pérdida, la violación de la humanidad.

Nos han quitado a alguien con sueños, esperanzas, el mismo conjunto de emociones que tendríamos nosotros...". Y aquí estamos, ante el dolor, ante la pérdida, un retrato, para bien o para el mal, de todos nosotros...

 

Pues claro, hubo un derramamiento de sangre, que ya llevaba varios años atrás, relamiéndose, pero que llego a su punto culmen en esa noche fatídica, con el atraco y apuñalamiento en su domicilio privado del secretario de Estado, William Seward y ese magnicidio que cambiaría el orden imperativo de los hechos... hasta el fin y encerrarse consigo mismo, en un despacho enclaustrado para llevar a cabo, una idea. O mejor dicho, La Promesa sobre una Idea...

Lógicamente los Derechos Civiles de los Ciudadanos libres, todos, deberían de cambiar, sí o sí, el derecho a una posesión privada (que tantos otros nos quieren negar, adquirida con el sudor de nuestra frente) y un futuro, con una sociedad sana y libre de elementos peligrosos... Sí, además de los votos, que eso ya se da por sentado... y no sé yo...

 

Todo se conseguiría con dolor y sacrificios, como casi siempre pasa en estos asuntos de estado. Por encima de la corrupción y los métodos mafiosos, que por otro lado, también están en el lado dirigente... - escondidos en las entrañas como quistes purulentos -, y que ocultan los datos y las pruebas reales, para que nunca se conozca la verdad de los acontecimientos históricos. Así, no sabremos en ningún momento quién mató a quién, quién financió este episodio de USA o el otro, - se comentó del referente como presidente de los Estados Confederados, pero no hay certezas.

 

Estamos en brazos, de la presunción, estamos entre las garras de la conspiración. Sentados, con un gesto inmortalizado en blanco mármol - por fuera -, en el National Mall de Washington, en la memoria de aquel defenestrado del hálito, para convertirse en una especie de mito, dios mitológico, en las entradas de un dórico templo heleno, aquí en la capital de la protesta y el discurso... Donde un King, pronunciara las palabras "Yo tengo un Sueño...", y luego se echó para siempre.

Nunca las hubo, las evidencias totales, no sé ven ni se sienten... nunca las habrá. Y lo sabes... amigo... o no. ¡Nunca se sabe!


Lo que ronda por las cabezas...

Como tampoco sabemos otros intentos de asesinato de presidentes o personalidades importantes, tantas que ya prescribe la cuenta... ni el tiro fantástico sobregirado sobre la cabeza de J.F.K, que parecía de ciencia ficción - aunque Oliver Stone trató de hacernos ver, retorciendo la vista, hacia ninguna parte concreta -, solo hacia el costado del hombre sentado a la cabeza. Porque la otra, la primera, se perdió... no, a las orillas de la isla de Cuba, precisamente...

 

Ni tampoco con  el disparo errado, se desconoce en qué sentido y terrorista poder, sobre otros republicanos de la historia... hasta lo visto, sobre una oreja sangrante. Unos lloran y otros sonríen, por gusto o desencanto... la gracia, el acierto el tiro... y siempre es igual.

Aquí hago un inciso, sobre los deseos de guerra... civil, por parte de partes interesadas, buscando la destrucción del todo, como una avanzadilla de los ajustes del tiempo pasado. Allí o en la tierra del toro, montados a horcajadas sobres sus lomos...

 

Pues bien, la ficción me ha decepcionado. Y eso que se trataba de uno de los creadores de la cinematografía actual, que más me habían impactado en el pretérito cercano, abarcando el terror de la persistencia en la inteligencia artificial de una Ex Machina, la Aniquilación que llega desde la conciencia exterior con horror metafísico, o la monstruosidad de una bandada de Men, que se precipita desde la maternidad en la sociedad británica... Pero, Alex Garland - con alguna escena preciosista y musical, eso sí -, me ha decepcionado con una estructura indeseable, sin cargas profundas... Porque la batalla discurre entre una ideología imprecisa, entre hombres blancos, claro, no hay otros... y la incontenible levedad de unos referentes periodísticos, que son un ejemplo de la superficialidad o la inconsistencia que vemos en las noticias. Hasta seguir, de una manera irreproducibles, siendo conducidos a una instantánea, rodeados de balas, que parece una burla a los que luchan, a los que se esfuerzan por conseguir una foto bélica, a los que deberían dirigir una nación.

 

Y la joven, es otra risión, cuando se planta ante la experiencia, disfrazada al parecer - no a su gusto según aparenta- con vestimentas de clase, de género femenino. Pues ella, lo inexperta, va a conseguir triunfar sin esfuerzo, como si fuera una enchufada, que no ha tenido ni un segundo de utilidad, sólo estar ahí... tal que una representación estúpida de los selfies o las redes sociales. Vamos, la que se ríe de una carrera, perfectamente equipada, siendo tan solo, un maniquí.

Ya, da igual quien pierda la vida, y quién gane la guerra... Todo el filme es una pérdida. Una pérdida del guionista, más que del cineasta... Bueno, a medias también.

 

Todas las escenas estaban premeditadas, sin sentido de la realidad. Todo lo contrario a lo que atendieron los especialistas de la salud, y lo comentan si están capacitados aún, sobre el cadáver movido, escurrido, trasladado y alterado de John Fitzgerald Kennedy, sobre la mesa de operaciones retratada en la verdad científica del documental, J.F.K.: Lo que vieron los Médicos... Y lo que sintieron, entre todos... El resto es historia de lo inconcluso, de lo investigado en comisión… de lo tapado.

 

Por último, en este apartado de la violencia grandilocuente... voy a recomendar una visita al pretérito, en un momento en que se hacían bien las cosas. Porque el notable director Alan J. Pakula - y productor de Matar a un Ruiseñor, qué más comentar...-, cogió una historia (no, no la de Todos los Hombres del Presidente, que es otro referente), de un conspiración oculta, la vistió con la imagen idolatrada como sex-symbol de un Warren Beatty, al que un día habría que hacerle justa justicia fílmica como es debido, en fin... aunque sea bebedor de leche, tenía su corazoncito peleón, y hay que adentrarse en The Parallax View (mejor que el Último Testigo), para observar lo bien que se puede filmar un magnicidio en vaqueros de campana. Sea en la Aguja Espacial de Seattle, o en un tablero vacío de mesas, con los colores de la bandera de las Barras y Estrellas.

 

Impresionante el reflejo de la violencia, en secretismo cogido de aquella Naranja Mecánica en la sombra institucional, y que además el profesor de la Universidad de Yale, Mr. Pakula, nos presenta como jefe de periodistas cabales, al gran Hume Cronyn, el que se estrenara con Hitchcock en La Sombra de una Duda y Lifeboat (qué ganas me dan de visionarla de nuevo), fue premiado Polonio en el Hamlet junto a Richard Burton, casó con Jessica Tandy, en pareja idónea de la imaginación, que nos hizo disfrutar con Cocoon y Nuestros Maravillosos Aliados. Ya lo he dicho, historia del cine, a la que sumamos a los guionistas Lorenzo Semple Jr. (que trabajara en la televisiva Batman) y Robert Towne, el de Chinatown, Shampoo y la primera Misión Imposible de Brian de Palma. Casi nada, película muy recomendable e... inspiradora.


Por cierto y, aunque me salga bastante de las tinieblas que habito y escribo... esta pareja idílica y simpática de Jessica y Hume, me ha recordado a la del documental, bellísimo, bucólico e intimista, nombrado por su autora la directora noruega Margreth Olin, y su dúo nostálgico y romántico,  de productores de renombre, Liv Ullman y Wim Wenders. Oyes, son los Songs of Earth... Si no lo has visto, no sabrás nunca lo que es la pertenencia, el amor a la Naturaleza sin pedir nada a cambio... y plantar un Buen Pino.

 

Esto es lo que tienen las cabezas, cinematográficas - o las otras -, que unas veces aciertan, pero en ocasiones, se pierden en despropósitos grandilocuentes o guerras infaustas...


Del trabajo forzado... a la horca.

La investigación clásica, cuando no existía la tecnología ni los medios científicos actuales, ha ido plantando grandes enigmas de nuestras civilizaciones. Y con el tema de los presidentes arrancados a la patria, los USA han coleccionado maniobras orquestales en la obscuridad, por todos los sitios y otras entidades mafiosas... Es decir, sólo sé que no sé nada.

 

Por supuesto, es la guerra silenciosa. Donde la información es un incógnito tesoro, y reina la omertá que ocultaría cualquier posibilidad de explicación, de camino a seguir... la cruz en el mapa. No, no tiene nada que ver con la fe, aunque podría tener que ver, según los que relanzan el enfrentamiento y el odio.

Pues ya no existen las ideologías, son mentira... Únicamente existe el mantenimiento de la posición y del poder, ante el dolor, el sudor en el trabajo y la sangre de los demás. Son los que secuestran el futuro de los ciudadanos, entregados a una causa impertinente que los enfrentó en el pretérito de los tiempos. Donde quedarán los archivos encerrados, o borrados, de la memoria.

 

Según los intereses colectivos de cada lobby, teledirigido, para mantener el poder, para seguir cobrando, lamiéndose las heridas, convirtiendo la realidad, en un eufemismo manipulador.

Las potencias observan, callan o actúan, dependiendo de la resistencia y del miedo, esperando responder, más o menos... con las mismas armas. Y esto es, un tic tac, preocupante.

 

La Inteligencia secreta es un ente abstracto, que depende de los ocupantes en la cima y de los observadores invitados o metidos con calzador... que pueden causar más dolor, más terror.

Al final es una auténtica pena que, las luchas sean sangrientas entre vecinos... o entre hermanos.

Es la verdadera batalla que tenemos sobre nuestras cabezas, una especie de maldición, reflejada como el enfrentamiento pictórico de Goya a pedradas mortales, y que algunos se encargan en alimentar bien, en regocijarse en que, a cuanto peor, mejor.

 

Por tanto, a lo único a lo que podemos aferrarnos, los que nos hallamos en el medio, es la ley. La horca que ha sido desbancada, desprotegiéndonos y sacando a los auténticos animales a nuestras calles, envenenándolo todo... Sí, puede ser un poco anticristiano, pero no necesitamos alimañas que se sigan nutriendo en las tinieblas de nuestras mentes con sacrificios inhumanos y salvajes... Sino, entonces, nos quedaría la máxima pena, la de la cadena perpetua con todos los instrumentos para que no sea una residencia mantenida, sino trabajada hasta el final. Hasta que el cuerpo no tenga energía ya, como el de aquellos que quedaron fríos, sin historia, sin recuerdos, sin sesos... sin sueños.

 

Ese peso de la historia, de lo correcto... es lo que sientes cuando te vas acercando a la entrada marmórea de Lincoln, Abe, como un Cesar, pero no injusto, sino cabal. Y eso que fue un hombre, sin grandes estudios... pero, tenía un camino que recorrer, si le dejaban. Una misión casi imposible.

 

Así que, cuando te acercas, si lo has hecho como yo, sientes esa gran sensación de la justicia, de los padres fundadores de una constitución de todos, de un tesoro enterrado como una cápsula del tiempo, de un gesto inamovible ya... a pesar de las guerras frías y las mirillas entrometidas... que buscan la desestabilidad, que asustan con amenazas apocalípticas. Qué encuentran las lágrimas.

 

Y todo, comienza como la sombra de una bomba o una bala directamente dirigida a nuestra nuca, que avanza con un silbido silencioso, para alojarse en el fin del pensamiento. Lo que acaba con las expectativas de todos, por los intereses de algunos, pocos o muchos... un puñado. El futuro en un puño, que se levanta y vuelve a pedir lucha... así, indefinidamente. Es lo que hay...

 

Esta se3rie de existencia convaleciente, tiene la resistencia agarrada al pecho, como un mal pulmonar o aferrada a un enigma como un cálculo, in des ci fra ble... por ende, aunque falten las teorías y Benedict Cumberbatch - un experto en descifrar conspiraciones y violencia gubernamental a pesar de las presiones -, tenemos a un guerrero en pie, interpretado por un gran Tobias Menzies, como la reencarnación de la memoria de un amigo, Abraham Lincoln.

Un amigo perseverante, juicioso y... cabal en la posible unión de todos. Pero... es lo que hay. O tal vez, no... ya que la historia nos sigue contando... La vida es un Juego de Imitación... en el tiempo.


Con un mensajero, un Topo, un teatro Ford o un caballo de guerra al estilo de Troya, entre ejércitos de hermanos enfrentados, sangre derramada desde 1919 o antes, carne picada o mensaje oculto, una bala... y una caza. La historia siempre se repite, digo.

Me quedaría por comentar, el Maestro... pero como no hay tiros, la homosexualidad resuena con otra sintonía...

 

Me ha costado... pero esto es lo mejor que he encontrado de una Civil War


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