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domingo, 26 de abril de 2026

It: Bienvenidos a Derry. Season I

 


Se dice que todo lo que sucede en Derry, cuando te alejas, se olvida… y que nada muere realmente dentro de él… Todo es transformación, entre la vida y la muerte, como en toda novela de Mr. King. Esto, comenzó en la figura de un abusador, un acosador de colegio, Henry Bowers, que hace unos años quedó desquiciado y manipulado por Eso, para convertirse en un ser más peligroso. De su mente devorada por las tinieblas, a  esa niebla mental que no para de crecer… se retroalimentó, la risa de un payaso. La danza macabra llegaría después...

El club de los Perdedores, fue la resistencia a la caida al abismo, y se reconoció indestructible ante las amenazas externas de aniquilación con el sarcasmo crudo. La risa de aquel que vino del recuerdo de un universo primigenio, como devorador de pecados humanos… Se fue sofocando en diversas apariciones, y a pesar de atacar en lo más profundo de las mentes… firzó a la unión de aquellos jóvenes, que dio descanso al 27 º año. Por lo que, a salvo a salvo… pudieran estar aproximadamente otros tantos, en adelante. 

No más... y ahora puede que menos porque la serie ha cambiado las condiciones del juego - reglas que serán objetivo de próximas reflexiones -, y de otros clubes en sucesión... Mientras de las alcantarillas, las carcajadas pasaron a carromatos, guiados por el pasado con chorreras, el conductor sería algo más siniestro que una cara pintada, pues confluye en un pretérito aún más nativo, apocalíptico y ceremonioso.

El cosmos iniciático, donde ese It, domina entre terror psicológico, hizo blanquear el pelo a Henry, y la piel a otros, apagados por la sustracción de la roja… o tirando a amoratada, como uno de sus episodios. Él, y las que sigan libres, serán prisioneras en Juniper-Hill, silenciadas por otros más indetectables, y en justificación por declaraciones culpatorias. Y otros, dentro del ámbito más woke que nos rodea, recordarán etapas de la historia de USA, en que el racismo se instaló en el día a día. De un lugar a otro, porque la violencia no tiene fin.

Y todo lo que pasaría, más daños, y años después en aquel despertar de El Resplandor y el ceño fruncido por Stephen en el rostro de Jack, culminó en el cine. El Nicholson de los escritores frustrados y kingnianos, se doctoró en el horror… Pero ese otro resplandor, no es el de la sonrisa maléfica del Payaso Bailarín, aunque tenga reparto en el miedo. Sino interpretado por Bill de los Skarsgärd, algo que entronca con otras historias del novelista de terror… menos solitarias, sin más, La Niebla, o la pandilla de chicos de Stan by Me.

Pennywise… is Alive! ¡Eso!

Todos esos monstruos, sobre todo los de la niñez, tarde o temprano, parece que acaban resucitando, volviendo del fondo de nuestras mentes y recuerdos guardados… Algunos vistos, tras la funda de las almohadas, o el guiño de nuestros ojos entreabiertos entre los dedos. Y faltaba de aquel libro de Mr. Stephen King, recordar cómo ocurrió toda aquella historia de la antigüedad, con niños de otra generación que eran los verdaderos protagonistas. Era una cadena de perdedores... o ¡no! Siempre hay uno, con poder para regresar.

Un ejército merodeador, con intenciones o acciones que recordaban a otros ejercicios militares - incluyendo a The Mist, o hasta los más blandos de ET el Extraterrestre -, manipula la realidad… Ahora que vuelve, el Steven Spielberg, a los viejos tiempos de las increíbles revelaciones, volveremos a creer en seres particulares… Pero bueno, eso, es otra historia de ciencia ficción. Y el ejército tratará de ocultarlo, de nuevo... He, he.

En este It: Welcome to Derry, del maestro de ceremonias Pennywise, existe un paralelismo trasladado a la actualidad más acuciante, que es la sangre de la inocencia... y los intentos por el olvido de ello. 

Pero en la pantalla, la aparición de este Cambiaformas risueño y sangriento, se remonta al Tim Curry de 1990, o más allá en la novela, a una hazaña infantil que se realizó sobre los años 60. Una matanza que le vendría genial al clown, en su misión de conquista tenebrosa del mundo. Bueno, dejémonos de rollos que ya sabemos, y observamo la traslación evidente, a la serie Stranger Things. Ya, menos tenebrosa que los hechos sanguinolentos de It, pero donde existía también, la guerra fría, todo ocurre en pueblo ficticio (Hawkins en Indiana), se mueven los militares entre la obscuridad social y la defensa de la nación, laboratorios al margen, hay una sala de cine... mejor, otro clásico de King... se cambia a una institución mental ya citada… 

Siempre en estas historias de terror, existe la energía que todo lo devora, sobre todo la luz como en Lovecraft, y esas sombras espectrales en lo profundo del alma o lo que sea, humana... raíces naturales se propagan, el pasado de los ancestros nos revisita, cambiaformas por doquier en seres deformes como the Thing... de otro mundo. Piedras o pilares que sustentan el mal, sirviendo de portales o entradas a  otros espacios, la sexualidad incipiente, la pérdida de la inocencia… Desde Neibolt Street y su música sesentera, a la de los ochenta del Upside Down.

Payasos duros, escalas mantenidas en pesadillas, juegos y la memoria adolescente, un avión que planea como reto, a un ser poderoso, un cuchillo o una espada, para acabar con el reino de Vecna o Penny, los inmortales.... Su poder es el control mental, lenguaje parco para aterrorizar al personal, una sonrisa diabólica, y sugestionar sus propios miedos – superpoderes en Derry, casi -, excepto el de Halorann que se irá al Overlook de Maine a las Montañas Rocosas… para avisar a Jack... Por último, fundamental, la fuerza de la unión, contra el Mal claro. Y por si no, caes aún, la música como hilo tranportador... a épocas.

Muere en Derry… qué es como morir en una novela.

Pero, pero… no. La resistencia, al filo de la hecatombe, es crucial para creer. Quizás, en la luz... No lo sé... ¿en qué piensa Stephen King?

Lo que ocurre aquí en Derry, es aún más oscuro y oculto, con una base en las antiguas creencias de deseperación y muerte. King creó un universo particular, diseñado en líneas rectas como una Torre Oscura, dond surgieron los primeros momentos de la Tierra, o algo así. 

Aún, no existía memoria. Y los llamados Fuegos Fatuos, kingnianos, se entretejían entre vómitos de una Tortuga, para construir el llamado, Otro Lado. Tal vez ese que aparece en arcaicos textos, sagrados de otras fes o religiones… Y el denominado en ellas, Dragón, demonios varios, se pulsó hacia la obscuridad de los tiempos, y nació con el impacto de un cometa venido de lejos, más Lovecratniano imposible, y quedó sepultado en las profundidades, esperando el despertar de la Humanidad… y la aparición del horror, en una mueca.

Luego la leyenda de guerreros antiguos, se sublevó por la masacre de inocentes, y programó su reclusión, marcada con esas piedras con leyendas, que mantenían el orden. Para con una Daga de condena, atarlo al Árbol esencial de tantos cuentos, cuentos de elfos y magia, en todas las culturas, más con los hercúleos 12 pilares, que serían barrotes indestructibles que detendrían al ente y su violencia.

En Stranger Things, murieron personajes, y en algún momento revivían en el recuerdo... Se detuvo la música del sintetizador (synthwave) al final, y es cambiado, Bienvenidos a Derry, es la voz soul, doo-wop y guitarras eléctricas del futuro. El cambio visual de los tiempos, lo utilizan los novelistas contemporáneos de éxito, lo creando un panorama musical de sus propios universos alternativos… luz y tinieblas, personajes en sus extremos, pueden ir o venir... moverse entre ambos mundos… y sNadie, se preguntará porqué, sí, o por qué no… Todo se acepta, pues  las expectativas son infinitas. Las ramificaciones, se enzarzan, y lo malo se puede invertir, y lo sano, pudrir... y palomitas de maíz, para mi sobri... ejem.

Ya basada en la ficción, o historias de fantasmas que se refrejan en cuadros históricos... que haberlos no sé si haylos, pero se habla en milenios… Siempre hubo en la letanía, poer el universo de JRR Martin al Tolkien, divididos y enfrentados. Al sensorial y psicológicamente enfermo, de los Hermanos Duffer, o los de Matrix en aquellos, ya alterados, Wachowski, por la ciencia. Así existen diferencias apreciables en sus subsuelos terroríficos, aunque las mismas reglas desdobladas, con que participar como videntes de pesadillas tecnológicas o ancestrales. Y para Stephen King....

Se agarra básicamente a un transcurrir del tiempo, con expectativas en los que cambios vitales de las personas, ante lo amenazante...  que influye en sus relaciones personales, y un alimento pavoroso, un combustible que se incendia con lo desconocido en forma de sugestión personal. Esa diabólica entidad nebulosa, son tus miedos internos, el alimento eres tú, el engendra al dolor y al payaso Pennywise, ese Mal Superior y eterno, hasta una posible batalla final. 

Si bien, los ejércitos están dispersos, y los antecedentes pueden ser algo cómicos, pues reírse de los errores humanos, siempre es la tentación acorde al relato de Mr. King. La humanidad cae por su irresponsabilidad y lo destaca, con su humor sui generis. Pasa de lo sagrado a lo cibernético, de lo misterioso a lo que se propaga por las redes, de las vías de un tren al espacio, de un libro al cine, de lo familiar a lo que representa una obra... a la creación artística y universal.

Por tanto, lo que ocurre es el alma putrefacta que se ríe de nosotros. O de nuestra penosa realidad ante lo cómodo e insensible, como lo hacía la sonrisa de El Hombre que ríe, ante la jauría humana. Sí lo recuerdas... Marlon y Redford, ya juntos... y gracias a la interpretación de Conrad Veidt, en el filme mudo de Paul Leni, era la síntesis de lo vengativo ante la instulticia; o lo cruel más intrincado, enfermizo y radical, que arrancaría la sonrisa del postrero Joker. Así se fijaron, la pareja Bill Finger y Bob Kane, para adoptar aquel personaje y basarse en la baraja de naipes, para crearlo con idea del dibujante Jerry Robinson, según cuenta la historia. Y pennywise revivido como otro alter ego.

Del Gato Curry… al Nosferatu.

 Así es Pennywise, más cruel, dibólico y malévolo, es decir, un come-mentes, el hombre del saco, el sacamantecas, el zombie cósmico... ya que su poder reside en el cerebro, eso es, sí, it is yes. Contra niños, es más sangrante y atrevido, que en los ST.

Su misión incluye asesinatos más sanguinolentos, más rojas qu las carnes en las representaciones gráficas de aquel de hamburgueserías estadounidenses. Todos los que recuerdan la serie de It ochentera y a Tim Curry, saben de los sacrificios que tuvo que realizar y sus hazañas actuales, para combatir el dolor.

Tim es también ejemplo, de resistencia física y mentalidad, cuando interpretaba lo contrario, acabar con ella. El actor británico basaba su actuación, en gestos auténticos unidos a teatralidad máxima, para crear personajes desde lo risible a lo magnético, de lo cómico a lo terrible, de lo cósmico a lo terrenal. Extremos... Una marca empírica de la escena teatral con representaciones con la Royal Shakespeare Company, a menos literales, frescas obras musicales como Hair, o su Dr. Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show. La música es su mundo, se retroalimentó en giras de si banda por tierras de Europa y USA, y llegaría a ser que un Gato de Cheshire único, eterna sonrisa, antes de su tremendo problema neurológico y esa pérdida de su función locomotriz en las piernas. El gato tampoco tenía a veces, invisible... No sonrisas, que le sobraban, no colorido, al margen de globos colorados, of course, más fantasmagóricos.

El It de Stellan Skarsgard, es un vampiro de energía y de materia neuronal... es bastante más caótico, a la vez, más espiritual... He intencionado en su labor de conquistar al género humano, tan intranscendente habitualmente.

Tanto que su uniforme es una burla, sus ojos desorbitados, se alimentan del caos, su risa estridente y sarcástica, esconde sus chillidos. Y cohabitan con su interpretación gótica del Nosferatu... no es tan estilizada tal vez como aquel, pero sí, igualmente icónica y amenazante, pues se alimenta de nuestra esencia vital. Por ende, es una reconstrucción del viejo payaso danzante, en las sombras, su lado siniestro vaga en las pesadillas, y en serie es turbador frente a la inocencia, Cosa que no se atrevieron a desenterrar o sacar de las sombras, en Stranger Things, donde los jóvenes desaparecían pero no eran mutilados. Diferencia crucial, en el tipo de Maldad.

Y eso como productor, creo que lo ha tenido muy presente el actor de origen sueco, que venía de una experiencia limitada en la fallida Castle Rock y ha ido acreditando desde el Crime Time de Gus Van Sant, pero especialmente con Barbarian. Y que además, enfrenta otros papeles de personajes impredecibles, en  La Muerte de Robin Hood, y en próximas películas de Peter Berg (Very Bad Things, The Leftovers), Andrew Niccol (Gattaca, El Señor de la Guerra). Para al parecer recrear a un Felipe II dirigido por Lee Tamahori en Emperor o Carlos V.

Esta It: Bienvenidos a Derry para HBO, tiene como creadores de sustos ´Clownicos` a lo comecerebros, a los hermanos Muschietti de origen argento, a Jason Fuchs que se hizo mayor con The Sopranos y La La Land. Ya que han adaptado, más concretamente la época de inicio de su aterrizaje en Maine, ennegreciendo el panorama con sarcasmo, pesadillas obscenas, blues y rock&roll de una era, algo lejana ya, pero que recordamos con nostalgia. El averno de los sonidos, inversamente, ha modernizado el escrito original de 1986 indagando, en la propia infancia del autor, en trinidad pueblerina con Jerusalem´s Lot y Castle Rock.

Por otro lado, el de los recuerdos oscuros también, Derry es parte de historias para  Insomnia, Bag of Bones, The Dreamcatcher, Faor Extension, y la fecha 22/11/63, día del asesinato de JFK... un horror. Eso sería unas décadas después a que, The Bride! de Maggie Gyllenhaal, con el padre de sus retoños Peter Sarsgaard (no confundir de familias), pusiera a gritar y a agotarnos a Christian Bale y Jessie Buckley… otro pequeño error, drama...  y además entre ofrendas vocales o demandas… no he entendido su cometido final. Eso, no era la novia de Frankenstein... es la idead de su esposa, o algo, Bonnie y Clyde...? O una vampiresa poco silenciosa... no sé.

El Macrocosmos… de King.

El marco de King, espesamente hablando, es la Niebla... 

En el margen de ella, el ser humano es una isla. La mancha es mucho más silenciosa, es una amenaza, a la vez insisible, inintiligible... se enfrenta a una tortuga de la suerte, que también se envuelve en su forma calcárea y dureza… de protección hogareña, familiar... inversamente, vomitada por un volcán normalmente… 

En el fuego feminista, me ha entretenido más el ambiente descerebrado de Send Help, dirigido por Sam Raimi. Sin exagerar, pues igual posee tópicos, como ocurrencias de supervivencia y empoderamiento, en los que sale vencedora. Rachel McAdams. Ante un Dylan O`Brien reducido en esa aspiración de macho o lobo alfa, que acaba siendo el estúpido hombre… al límite del ridículo. Ya me extenderé en ello, en otros supuestos... recurrentes también, en tiempo que vivimos… 

Su personaje, sí que parece la novia, abandonada y puesta como adorno, en la arena ante el altar… como la lágrima que cayó y de la que nadie más supo.

Pero volviendo a terreno firme, los personajes en páginas marginales, mencionan datos, y marcan a otros seres que pululan entre esas ciudades ficticias, de forma algo caótica, como se dijo… Pero que, en la mente de Stephen King, forman un catálogo de esos terrores universales, que entoncan con el ideario común, y se nutren de la cultura pop, formando un todo. Ese todo es su Macrocosmos…

Un lugar fantástico, La niebla de lo efímero, frente a lo religioso, lo tecnológico frente al espíritu... un vehículo, Christine, una fiesta para reina del insti... la burla del diablo. Lo risible es esencia primordial en la creación particular, la inmaculada deformación de lo bello... la risa divide ese Bien Supremo del Mal absoluto, y la venganza es el castigo por los pecados. 

En la composición onírica que ha recreado una y otra vez, se alza esa Torre Oscura, lugar de control, para dos formas en colisión, el llamado ´El Otro` - que a su vez fue creador de Pennywise -  y la curiosa Tortuga. En la serie aparece ese caparazón, sin explicación, más que una imagen de la representación nativa..., que se concreta como guardiana de los pilares que sostienen la Torre. Y es de su arcada o vómito, la formadora de los distintos y variados universos alternativos, incluido nebulosas pesadillas o eclipses mentales.

Esas historias posteriores, van tejiendo una red desde el pasado al futuro, y viceversa, con intención de preservar, el interés de próximas propuestas y ubicaciones; y los chicos que podría nombrar ahora – aún tienen carreras con que trascender en su horizonte -, se mueven por temas que comprenden las relaciones paterno-filiales, el mestizaje cultural, frente al racismo - con el enfoque de este revisionismo Wake, que padecemos con hartazgo…-, y un bebe mutante que se terminará alimentando del miedo de sus cerebros… 

Y todo gracias a un maldito globo rojo, es la caverna en la cabeza abierta del monstruo, y la resistencia, se ayuda de unas drogas, robadas a los mayores. Curiosamente… en clara contradicción, a lo inocente. Ah! Y aquí, no hay policías a los que echarles las culpas… 

Al menos, hasta el próximo Ritual de Chad… que parece confirmada con... gágsteres... pista próxima. ¿Será la derrota definitiva del Penney? ¿O poseerá otra erección espectral en años siguientes? ¿Hasta cuándo…? Pues, claro está… Hasta que, se pinche el globo…


domingo, 12 de abril de 2026

A Knight of the Seven Kingdoms. Season I

 


A todo caballero, más si no lo es… le llega su San Martín… Y un Huevo. Todo parecía indicar que un, Gran Miembro, de aquella primera época de los Juegos de Tronos, iba a ser un grandilocuente caballero. Pero no, se erigió en un errante, silencioso, excepto por el chascar de sus nudillos en el escudero, pedorrear y esruendo del reverendo trípode. Y su deceso, al final de los torneos invisibles, se transformó en una auténtica justa a vida o muerte, que llevaría la serie a una batalla de las de vieja escuela… De cine con mayúsculas, a través de una pequeña historia de confirmación. Yo te ordeno... tal y tal.

Todos nos hemos ido acercando a sus protagonistas, de manera futiva, a la vez quijotesco y sanchista, ejempoy... Y con un montón de sonrisas, licenciosas, nos han ido salpicando antes de la sangría... Ya que la justa pensada, no es muy justa, qué digamos, sin considerar la etapa cuasi medievalesca… Quijano con su pequeño amigo y escudero, mejores rocines que aquel, servidor a casa grande, o un oval oculto, no seguidor de cuentos de caballería, sino ipso facto... Este Caballero significa, en sus raíces mundanas, paralelismo familiar a un Mandaloriano sin espacio. Con devorador de bichejos a las espaldas, hambriento de bocatas con huevos y tocino, nunca mejor dicho. 

Enseñanzas para un escudero, de otra estirpe, reconvertido en Caballero Errante de niño, con leyes de caballería y justicia, conocido como Duncan El Alto, del cedro y la estrella solitaria… No entona, volando, pero si baila, en su nueva faceta… no de rudo caballero, sino de antiguo jugador de rugby con toques de humorista. Sin llegar a ser el burlón Burt Lancaster, con su comañero ´deslenguado`.

Y encima, o bajo el lodazal, cabalgando sobfre ese mundo oscuro que caracteriza a Baratheon y losTargaryen, una vez, consumido el fuego que pareciera inmortal, del último Dragón. Él, halcón sin flecha, ha venido para salvar a la princesa, que además es titiritera, y no posadera, y menos princesa. Mas la sorpresa, con 3 caballos en arrendamiento, escudo de nuevo cuño cregalado, y espada sincronizada con un pasado indefinido, se encabalga en revelación entre lores y demás anfitriones al torneo televisado… y de algún espectador despistado. Esta pequeña lección, crece cada minuto y en un estado de erección.

La algarabía ha sido gratamente inmensa, pues, de pequeños placeres, el yantar, defecar en la natura, el reír sin sentido, ver una pequeña obra de títeres, un espectáculo con ella, emborracharse y jodienda molienda, es decir, fornicar… y otros por conocer… se sustenta la esencia de esta pequeña joya, tanto hercúlea como pelona. Y tú deber es disfrutarla… Ser.

Ya lo he pregonado, el spaceman y el Grogu, pareja de hecho… Y su  característico humor, que se ha demostrado imbatible. Indestructible.

Todo Caballero… necesita un Escudero. ¡Amigo!

Y tú pareces necesitarle, más que nadie. Aunque te valgas por ti mismo, o te tengas en estima clandestina, Ser Peter Claffey de los reinos confusos, que se mueve, entre nueve y cinco… por el c… te la h… Y él, pequeñín, ha de ser especial, con pelo o sin él… mejor sin… porque la realidad es tozuda como una mula, y tu aprendiz sabe hablar al oído de los caballos. Sí… RR, erre que erre. Como Tolkien y sus hobbits.

El caso es que tras 7 años, sobre 7 reinos casados en la exuberancia de escenarios, 7 cabezas afeitadas, 7 polvos draconianos7 batallas épicas… nos hallamos con estos dos, en mundo minúsculo, pero con mucho músculo. Se aproxima un tornero rodeado por la humildad y lo básico, el honor, con telón de fondo de un amor en la trastienda. Más trono de hierro y fuego, que sería confeccionado de sombras cosanguíneas. El mito es una fábula de bichejos, de cigarras y hormigas, liebres que quieren ganar enseguida, y pacientes tortugas que otearán la meta en el horizonte… tal que lectores de palmas de la mano. Heridas ya… pero sin meñique aún…

Esto ya es, historia de la Literatura, ahora en televisión. Esencialmente, transportando un mundo ficticio y fantástico, hacia un mundo de plataformas, con un juego lacerante y pérfido - no recordar el sir Fred de olfato adelantado, para el  Spectrum -, junto al humor desenfadado, típico de estos lances. En verdad te digo… del nuevo imperio, paciente, alargado en el tiempo, errante y beligerante, claro, entre caminos viciados y espadas… se vislumbra deslumbrante, el panorama, ya que acercara el juego a lo divino. Lo económico como trasfondo y el poder, a la humildad, ya que un noble caballero… tiene que luchar en defensa, de los inocentes.

Esto es ya mismo… sea a través del cosmos o la tierra casi media, un Juego de sires y amigo príncipe inexperto, al nivel, de una historia verdadera a lo Fargo, o autenticidad por horas de The Pitt. Te lo aviso… Mira y disfruta.

Lo inmortal… Excalibur.

Si lo televisivo habitualmente, nos hunde en el abismo de lo efímero, a veces nos quedamos mudos, como limitados por un Proyecto inacabado y cegado, del Lázaro, esto es Lazarillo de altos vuelos; otras las mejores, es bocanada de aire fresco, que se inhala, exhala, a través de un casco pulido, untado con pan con queso, cubierto de barro y otros pegajosos fluidos, o sea, fulgores con ínfimas estrellas fugaces en parrilla… que no en el tiempo capitular, serán para  recordar. Pues eso, amigo Sancho, es inmortal… y queda grabado, como los torneos luminosos y coloridos de Ivanhoe y Star Wars, o como aquel final en Excalibur de John Boorman, para siempre. Más abajo está su banda sonora, y dime qué no...

Así esta propuesta, desenfadada – y desconocida para bastantes caballeros errados… movidos por ritmos actuales-, significa una vuelta a la niñez. O a la juventud que descubrió cómo se fornicaba con armaduras pesadas, metálicas y brillantes… sin cinturones de castidad, ni nada de las atrocidades mentales de otras edades. Así, El Caballero de los Siete Reinos sigue teniendo esa parte animal, tal que caballo desbocado, fogosa como aliento de Dragón, voraz como Lobo Solitario… de esa parte salvaje y bestial. A la muerte inesperada, en cada revuelta.

Oscura como traje de Cuervo, radiante como amanecer en el campo, rojiza enlazando el asesinato de padre a manos del hijo, o viceversa… que sería una justa, justa, en aquel caso redondo y mitológico… Sin embargo, este Egg tiene algo más, oculto en el alma, y el novel actor Dexter Sol Ansell, mantiene un espíritu libre, transgresor, alegre, disparatado, perspicaz, audaz, lazarillo, hambrón, ágil, trasnochador, espía, destronado, san sagaz y aventurado, aventurero, justo… Teatral acaso, ser vinculante al Sir, de espíritu y visión, algo irlandesa.

Allí es donde se acercaron a rodar la serie, efectivamente, naturalmente… y sociológicamente, hablando. Un amigo reverenciado, ya, sin más, uno de los nuestros, desde esa Edad Media cenicienta, hasta hoy, por los siglos de los siglos. Y verduzca… groguera.

Nada de tecnologías F/X.

Aquí, en el campo y las fojas de los herreros, todo es manufactura, en pequeños recintos de artes y tabernas de los pueblos, sin ellos, los efectos cgi, pues no es necesario, escatimar en esfuerzos, que sí, en los gastos por esos especiales. Todo es más directo, tanto, qué te llega al corazón. O al tuétano… zaherido. Cuando no mutilado, en una empresa a espadas pesadas.

En este asunto, de conjuras a caballo, y a mano, aunque de efectos salvados como se debe, nos recuerda a leyendas de fantasía medieval y seres extraordinarios. Que, si bien aparecían con prótesis y mucha imaginación, se apreciaba esa sana intención artística, como salvamos así, a la película DeathStalker, que sigue las andanzas sangrientas de un ladrón, entre seres de la muerte, risueños, más que risibles… No, obra magna para mitificar, nos mantendrá ese sacrificio de viejos héroes, con los esfuerzos por sacar a flote un filme de bajo presupuesto, y canadiense… algo de olorcillo a pasión por el cine de aventuras, y color de obras llamadas de culto. Sin más, eh… En cambio, El Caballero es mucho más qué eso.

Posee unos personajes alrededor, que se recordarán, como los nobles sin apellidos conocidos, los otros aún por conocer más. La servidumbre, granjeros y el público de alta cuña, tirapedos, los oficiales de guardia real u otros de oficios sudorosos, los duelistas de diferentes orígenes, las grietas en la famila, hermanos tocados y pasotas, los que cambian de coraza por unas tierrras, héroes imaginarios, cobardes reales, los borrachos y las putas. En estas, justas y prebendas… nos señala y envía a enfrentamientos sexuales no grabados, vagos de amor declarado, más de otras épocas y reinos, de desfogue… Sólo, aquí falta la magia, ni Merlines ni Morganas.

No son Ivanhoe con Elizabeth Taylor, al King Arthur de Lanzarote, por la Ginebra, o el último duelo por capítulos, entre Sir Driver, Sir Damon, para la pasión de Jodie Comer. Rosáceo, con todo el olor acre, a incienso y azufre, a lodo y excrementos… a la muerte, de Robin Hood, como si fuera una lucha en uno de aquellos rings o rines, de orines, tirándose de todos los pelos, habidos o por teñir… de krull´s a Paladines italianos pasando por un Conan de Cuenca. Ay, el amor… haberlo, había.

Una Edad de Samuráis.

Las espadas, son una pasión, desde la época de Hood, Tell, temibles burlones, Scaramouche, vikingos, caballeros negros, verdes, rojos, nibelungos, highlanders y otros cazadores de cabezas… tal vez hasta próximos habitantes de Eternia… hasta los sucesores de Mifune y Kurosawa, que terminaran al este de la muerte, según la locura, o de ese Lone Samurái del que se pueden destacar la batalla a estocadas, cara a cara, en horizontes salvajes y cautivadores de islas salvajes, como si fuera Dersu Uzala, de corazón bañado de sangre indígena o caníbal. Alejado de la poesía épica de los Duelistas, o de Ran se multiplicado a espacios coloridos y desbordantes.

En Tierra, de estandartes marciales, nada de inteligencias artificiales aquí, requetefalsas. Sino verdadera chicha, fugaz y candente, gracias a una pluma en el paraíso de los argumentos vivaces, tras desaparición de Aziza. Nos queda el propio George R.R. Martin, creador en serie con Ira Parker y la visión trásfuga de Owen Harris, que pasó del humor de Monty Python´s y la transgresión de palabra a lo Dark Mirror, a esa parte indefinida del The Twilight Zone, que provenía del increíble fin de los 50 y el inicio de un mito recordado en Rod Serling. Ahora mismo no recuerdo ninguna con espadas, pero en ello estoy, visitando el pasado… sí, cohetes espaciales, extrañas visitas y demás viajes.

Para prescindir de toda tecnología, trucos digitales, artefactos mecánicos, es necesaria una aventura a ese pretérito, al reencuentro con cabalgadas, y lentes manchadas de salpicaduras, de materias untosas y gentes de acción. Subirse a horcajadas de una cámara como si de una caballería se tratara… ese es su mérito, el de HBO robándonos la memoria, con los Cuentos de Dunk y Egg, xDio y sus canciones mágicas, todo un caballero del metal. Con mucho alma arcaico...

Nos guarda un salado acorazado, versando antigüedad y humor, con pareja ambigua y amistosa, descerebrada y natural… para volver a combatir el sopor cotidiano de nuestras vidas, con el honor de la espada… o esa gloria, legendaria. De los elegidos… Frecuentar caminos… comer, reír y llorar. Dar el postrero aliento al pobre, hasta morir de amor… Siempre, siempre… existieron dos mundos en colisión, colapso del medievo en el fondo, camino a la perdición o la supervivencia, del más fuerte… No, no os debo hablar de Thor, el Dios del Trueno, porque es cosa pequeña, pero grandísima bobada, que no merece la pena.

El de los cazadores y el de sus presas, al margen de predators… De esta serie, emergen también esos enfrentamientos, esos encuentros casuales, esas raíces amistosas o fraternales, infernales, cegados por el odio, comprando en mercados rurales, con sagradas justas, de rivales animados por el poder, frente a  revolucionarios, que desean otros valores… Por eso, El Caballero, desprende sabor a autenticidad, frente a la siniestra, que se juega a los Tronos, con esa inteligencia, que posiblemente recree un nuevo mito de la modernidad.

Tanto monta Dunk como Egg, Mr. Walter Matthau con John Lemmon, entrañas de  parejas, extraños protagonismos, innatos, de las que se guardan en la memoria; pues dos estrellas en ascenso, rampante y errante, como los inmortales de Juan Sánchez Villalobos, con el brillo que desprenden los fogonazos, o aquellas salidas de Star Wars a sablazos, y mentes adyacentes en efervescencia climáticas… caballeros solitarios, con socios casuales, defendieron a muerte, a Centauros en el Desierto. Así que, es más que un Caballero y un chico de armas, tomar… es una pareja de ases para HBO. Y un gozo... para el resto.

Un reino de cabezas plagadas de inteligencia igualmente, esos diálogos servidos en bandeja de plata, pertenecen al bien hablar y sentir, a la luz de la luna y las fogatas, y al vincularse, entre lenguas fronterizas, bien del padre, o viceversa del hijo… a Él , que es una fuerza caballeresca de la naturaleza, ya sin balón ovalado, con un par de huevos sagrados… y el muchacho, el chaval, más que bruñido… es el símil de Sancho, sin alforjas, pero ansioso por vivir aventuras… Sin capacidad fantástica de Grogu, eso sí.

Nos seremos fieles, a ellos... por don Alonso.



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