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domingo, 29 de marzo de 2026

The Lazarus Project. Season II

 



Tu vida es un bucle temporal, finito… del que se aprende, o no…

Don Miguel de Cervantes expresaba en su El Quijote, que se debía confiar en el tiempo, porque suele dar dulces salidas a muchas de las amarguras… Y puede ser, pero, se conforma a través de la vida de diferentes individuos y sus percepciones, puede que equivocadas . Y ahí, radica el principal problema… Si lo piensas bien, la estancia vital no tan larga como supondríamos, no es suficiente para cambiar la historia. Y una vez que se recuentan los recuerdos, comprendes que no hay tantos, esencialmente llegando al final del camino.

Por ende, la vida es como un capítulo de The Lazarus Project, que aparentemente da muchas vueltas, pero el protagonista, o sea tú,  acaba en el mismo sitio, una y otra vez, normalmente. Algo muy diferente en realidad, es que estás condicionado a que nada, nada de lo ocurrido ya, puede ser remediado, o mutado radicalmente… Lo hecho, hecho está… Excepto lo escrito en las redes, que puede ser borrado, por no un menospreciable precio, parece.

Paradójicamente, cómo nada puede modificarsese de los estrenos cinematográficos que estamos padeciendo en este inicio del 2026, es mejor acercarse a cuentagotas… especialmente al terror y el scifi. Lo que carece de la exuberancia de otros lapsus  anteriores y del nivel de creatividad, es mejor cubrirlo con otras experiencias o ritmos… como lo de la resurrección del catálogo zombi con The Bones Temple. Y por eso me he refugiado en el musical homónimo de Blue Moon… y en los condenados fucking Peaky Blinders, así sí.

Levántate y… vuela.

Sufrimos, padecemos aterrizajes forzosos, e históricamente, hay poco qué hacer, nos quedamos en un brete, al final de la vía…. como los protagonistas de Lazarus. De la ceguera ante las posiciones radicales y las acciones violentas, quedamos inhabilitados para gestionarlas… pues no somos, más que peones en un baile universal. Una efigie quemada en una carreta... con sus recuerdos.

Las reiteraciones, han sido habituales, nada ha cambiado en el fondo…  las nada emotivas reclamaciones, cargadas de nostalgia fanática, son vagos rasgos de lo monstruoso y lo humano, que vivieron los antepasados, algo inmutable que esta en el espíritu de los individuos… o al menos, dentro de algunos. Los hijos son franquicias de aquellos, y se disponenen a aprender sus propios caminos... ya lo explicaré... A costa de un modico precio.

En el lado endeble de la balanza... Estupideces, animatrónicas o influenciables, como recreaciones de videojuegos que suplantan imaginación con confusión, y blockbusters sin mínimo riesgo argumental. Se convierten en más de lo mismo, de lo comentado en este comienzo del 2026, pues olvidaron las vueltas de tuerca, con una pizca de interés o sustancia artística. También se echa en falta, algo del espíritu crítico y naufragan con el estilismo, de manera que los guiones son una línea temporal plana, fatigosa y tediosa. Lo hemos comprobado con la nueva grabación, de V/H/S, qué marea más que divierte… que repugna más que asusta.

Además el género de la ciencia ficción, también se resiente con lo seleccionado por el momento, ya que ni atemorizan, ni encandilan en sus formas, o giros dramáticos. Más dirigidos al síndrome recaudatorio que al ocio visual, y se repiten como sopas  de ajo, sin transfusión. Vemos sucesión de títulos para relleno indigesto, con tiempos moribundos como Scream 7 - ya no va más…- , Five Nights at Freddy´s 2, que posee un infructuoso homenaje a Elm Street, pero ni de coña…, Alpha que no se entiende, lo que intenta significar al final, deshaciéndose en el tiempo marmóreo y quebradizo… No es mármol, el susurro del viento rojo, sino indefinición. O el último Avatar que, es muestra de un mareo constante, como lo son las redes sangrantes de la Influencer, ésa… ¡Válgame qué estupidez, xDio! 

Lo único algo salvable, sin venirse demasiado arriba… Ha sido el viaje sucesivo de venganza inacaba con Redux, Redux, aunque cansa un poquejo como gracia ya vivida. El comienzo extraño de la infección del Cold Storage, y cierto humor con nuevos elementos y viejas estrellas insondables… y una pizca del primerizo Brian Yuzna, me recordaron las carnes elásticas en Together. Aquí, según los viajes paralelos que revisitamos y nos dejan relegados a la espera inconsistente, significa la misma línea de tiempo del Proyecto Lazarus, en temporada dos sobre la anterior – que nos atrajo por su desparpajo y relaciones personales, con la gracia de los saltos temporales -, pero todo dura un intervalo... y del pasado no se aprendió.

Por ende ahora, todo se ha vuelto más caótico, con cierto orden de arreglo siempre pululando, siempre con retorno a la dichosa manecilla, cansa, de aquella virtud impracticable, hacia lo más caprichoso e inconsistente… ¡qué es la moralidad de cada personaje! Y ahí, es donde empieza a estrellarse… Pues existen ciertas trampas que no podemos olvidar, que nos podemos topar en los caminos insondables, y que empiezan a desmotar el espíritu inicial y la personalidad de los protagonistas. Según las predicciones… todo el mundo dentro y fuera de Lazarus, se ha vuelto una vorágine de indecisión, de desviaciones a ninguna parte. Y eso, ha parecido contar… en el futuro.

Del individual Redux a pareja junta… hasta salvarnos, todos.

La cuestión es… son los asesinatos varios. Bien encarnados por venganza siempre activa, por los siglos de los siglos… pasando por la codicia económica que llevo al mundo moribundo de Fallout. Sin embargo, hay otras que sorprenden, basadas en las investigaciones clásicas del pretérito literario a lo Sherlock… o algo así. Para saborear un mundo oculto, entre lo familiar y lo capitular, entre lo vengativo y lo material, el presente y lo pasado… con la cuestión de la fe, por montera, y fue la divertida Wake Up Dead Man. Que ha escrito el hilo pendiente, que nos dejó fríos en la primera versión, con la maldición del olvido, y ésta que posee bastantes atractivos en capilla. La muerte tradicional es lo que tiene, si hay un buen misterio… y un poco de fe en el trasfondo de la investigación. 

También lo absurdo,  lo hemos sentido en paladar de Together, cuando la mala chicha se te enreda en el diente, cuerpo a cuerpo, y necesitas extirparla para desarrollarte, si bien la mente, es aún más dolorosa, sugestiva. Aquí el tradicional emparejamiento mixto, termina siendo un giro, buscado, hacia la transmutación de una especie, en vías de extinción, la familia. El siempre Juntos, unido en la piel y la saliva, hasta el final de nuestros días, se ha transformado en otras cosa. O la quieren constituir… por eso, funciona más en el sentido práctico y visual, que en la ambigua generalidad. En cierto, lejano modo, me recuerda a Mazinger Z... Pechos fuera, creo que nunca se dijo!

Y sería en el espacio del Redux, la vengantiva opción, cuando nos encontramos con la caprichosa explosión del Proyecto Lazarus, para revaluarla. Todo está asociado ya,  a la sugestiva condicionalidad del hecho transmutado, sin importarnos otras reglas. Todo se puede alterar, todo puede ser multiplicado, hasta el infinito… desamar, lo andado. Pero… por qué unos recuerdan y otros no, cual es la magia… y qué coño significa el puñetero Punto de Control… ya que se puede poner en ese instante, y ¿en otro no, o qué…? Y tú mente, ya no es la misma, cuando has disparado las cosas… un disparate que entretiene un rato.

Así que, no cualquiera, puede satisfacer sus deseos. Y otros, se comportarían como dioses, o supermanes, y creo que esto es lo peor, supondrá salir de ese bucle y enfrentarse al futuro… que no, sentiremos. Como meros humanos.

Se acabó… el bucle de las Oportunidades.

Hablando de oportunidades perdidas, y bucles teatrales que son una cuestión interminable, rutinaria y aburrida, es la última visualización de la condena realista de Sing, Sing. Cuando intenta la reivindicación social y la redención que pretendía… ya es posiblemente demasiado tarde, te has ido a otro sitio, a otro tiempo… y ya no es lo mismo. Esa sucesión de escenas repetitivas en la interpretación del preso común, se vuelven un tanto desubicadas, fuera de la prisión personal… como un aterrizaje forzado.

Volviendo a las historias de ciencia ficción, con Sky en el ojo como cantaban aquellos, el día después… a veces son un paradigma de los tiempos... y el otro en Marte... The Lazarus Project, con merecidos premios en la primer revuelo, se ha trasladado a lo indeterminado, fogueo para no desaparecer, y eso creo, que la ha podido sentenciar a la muerte. Al principio no ideada, pero que terminó… con lo que se exterminaba.

Pues lo que les rodea personalmente a los protagonistas, es difícilmente remediable, sin una renovación total… Un truco nuevo, del almendruco, de la maquinaria y esos saltos caprichosos, que se han estigmatizado en nuestro fondo. Ya sin viso de solución, acaso sin posibilidad de remate… Ya con encuentros que rompen las reglas, que habíamos conformado, y aceptado, desde portaviones, guerras robóticas o monopatines voladores… y las relaciones, se han mutado algo woke, de un día para otro, porque es la tendencia globalizada. Nueva orden mundial… o no.

La muerte y la exterminación, es lo que tiene que no da otra segunda oportunidad… y la serie ha sido cancelada, dejándote colgado en un tiempo indeterminado, en un lugar perdido… en una muerte sin explicación… y eso yo, personalmente, ya no lo perdono. Esto es una auténtica mierda… harto con la indefinición… sin fin. Sin un sentido racional, o reflexivo con uno mismo, y con los demás, pasando de la muerte… ya no voy dar más oportunidades, hasta que se comprometan a contarme la historia completa, o lo intenten… por lo menos. Qué jueguen con su pasta, y no la nuestra... He dicho.

Si no, ¿para qué, meterse el traje ajustado e histórico, de once varas, Supermán? ¿Para qué inventarse, un viaje…? Ya nadie, podrá sentirsee en su piel, con un poco de tiempo… extra, porque el dinero manda. El suyo...

Como la guerra, las explosiones nucleares, los clichés y el rechazo, el poder económico o la codicia… todo puede ser subsanado en un santiamén de bucle… y nunca el amor, parece ser… o no ser, que bien sintonizó Shakespeare y lo enseña Hamnet. Ya nunca, los comportamientos monstruosos y asesinatos, serán amortizados… los asuntos amorosos, explicados, las lenguas bífidas, reprogramadas, la tendencia sexual, deswokeada… curiosamente siendo british, van dos rostros de raíces en el Oriente, y se morrean... Es más exótico, desde luego… más que real en otros términos.

El 26… un viaje desnaturalizado.

Antes de este aterrizaje, por lo condicionado,  lo que más atraía de The Lazarus Project es la lucha por la supervivencia. Gracias a la personalidad variada de sus héroes y, diferentes valores, el científico, el moral, el sentimental o familiar, el universal… donde el control de voluntades en forma de manada, no sé si se intenta guiar hacia la rendición. La historia no lo ha escrito así, hasta ahora… y el 26, no es una excepción, desde luego.

Sea a través de la fuerza, nuestra supuesta Humanidad… tantas épocas atrás, o mediante la falsedad, que se hace pasar por realidad sin objeciones, cuando tiene un montón de capas ocultas... Es decir, dicho en cristiano… que los bucles… son un truco. ¿Y el 26, es mentira…? Aún nos queda un Huevo..

Oportunidades, no meritorias, ni siquiera azarosas, pues estarían regidas por una estructura superior, por la experiencia no trasladada desde el aprendizaje, sino por el vano oportunismo. Ese llegar a tiempo, más que recapacitar o pensar las consecuencias, y así es la vida en Lazarus… la verdad tal vez… con premio o sin él… es la ceguera. ¡Estar en el momento justo! Y ganar, ganar y ganar al final… como diría aquel.

Y sino, ya sabes… Boom! Y otra vez, Boooom! Hasta que no haya ya, posibilidad de cambiar, ni por parte de unos, ni de los otros. Lo que vivimos forma parte de esa estructura, oscura, en un tablero de juego, falsario, e interesado, donde las piezas de colores se alternan… Suelta el poder, entrega la pasta… y hablamos. Y ahora tú, de vuelta… un bucle absurdo. Quizá por eso, hay marcianos en La Vida de Brian...

Mírate al espejo, sin ambigüedades - como chavales ya maduros de Stranger Things -, y en el lado de la obscuridad, verás la luz, de una Luna. Como estudiaba el Dr. Kelson en la mente de su nuevo amigo Sansón, en El Templo de los Huesos, lleno de matices y de sombras, mentales y físicas, para indagar en una asistencia médica y científica. Sin embargo, los in-humanos, están ahí siempre… Por consiguiente, ¡vamos al lío! Toc, toc… hay alguien ahí al otro lado… ¡Hola amigo, zombificado!

Pasando recién, al 26, con h de autobús, con hache de Odisea, con ha de Odio. El de siempre… y ¡oh Viajeros! Durante el euclídeo tránsito al futuro, vemos cierta irrealidad… con Steven Spielberg visitando otras especies alternativas, siendo quién es… un humano. Superviviente y victorioso… Y saltando lo amoral, sin hache, por el aire del belicismo, os convoco… para enseñar un camino, el del futurismo deseado sin h-olocausto… Y con el bichito a espaldas, Grogu era… siendo el muchacho que siempre quisiste ser… un Hespiderman, perteneciente a los famosos Vengadores… o el Mesías prometido, de Chalamet con h, de Ah-treides. Pero, existe otro que ya explicaré...

Pues en el futuro, lo importante del Cine, es lo novedoso, y mirando hacia atrás siempre, para no perderse… Y reconocer las estrellas que son las que iluminaron el sendero dorado… sea en la pantalla que te cuesta un ojo, o buscándote la vida, como caballero sin espada, cuando más te cuestan las cosas del comer. Oh Lazarillo, o sino, abandonadlo todo, riquezas y grandes mobiliarios, todo lo material… si vos… y como pensáis en mundos rojizos, no cómo Marte… suplid a líderes tradicionales, beneficiarios de una casta… la que se enriquece a base de los humildes. Y entonces… os suena, ¿no? Bucle.

A bordo de este 26, sin final, de autobús atómico… siempre es la misma batalla, una tras otra, desde el comienzo de los tiempos, reiterativos episodios… y de las ideas, que se verían como dos átomos dirigiéndose a velocidad de vértigo, contra sí mismos… Boooom, a tomar por c., el acelerador de partículas… y luego, tic, una de ellas salta, inesperadamente, y lo enciende todo. Y ya estás en otro mundo… el de lo irreal. ¡Una justa atómica!

Por eso, a algunos nos gusta la ciencia ficción… y a otros, más materialistas, menos… Tediosa incomprensión, de dos mentalidades, practicismo e imaginación… entre el tacticismo elaborado y el pensamiento abstracto, riquezas generadas por la indolencia, con marcada motivación ideológica… y el pensamiento libre, fantasioso personalizado… ¡Eh, solitario pistolero!

Por eso, los partidos en política, están compuestos por profesionales, que velan por ellos y los acólitos… mientras que Mr. Darín en el Eternauta, es un sobreviviente que busca a sus seres queridos, como el vaquero de Fallout… sin necesitar más explicaciones. Y sueñan con otro mundo mejor… Lo contrario, la casta es la imagen del orgullo, con una familia descompuesta, como le ocurre también a John Wayne, tío Ethan a órdenes de John Ford, en The Searchers, o Centauros del Desierto.

Ha llegado el momento de contar la leyenda, de la odisea descrita por Homero, una de vuelta al hogar y a los suyos, antes de encontrar la venganza a la puerta de casa, dulce hogar… que resituase las cosas, muy bien interpretadas en la versión protagonizada por Ralph Fiennes al arco, de nuevo… Mientras exista el Odio… o el dolor, siempre habrá un Ethan, qué diga… Levántate Lazarus y anda…

Por cierto, y Alpha, ¿qué cuenta familiarmente...? Naciste después de los dolores, en fin. Con un yonqui sentenciado, un marginado universitario  o una niña sangrando continuamente… ante la epidemia. Y terminando, faltó... Always look on the bright side of life, como si nada. Juntos, qué no revueltos... huevos.

 


martes, 17 de marzo de 2026

Fallout. Season II

 


Un Apocalipsis zombi, posee una estructura cinematográfica, bastante lineal en las formas y eb los tiempos… Hasta ahora.

Hubo pequeños matices, dependiendo del inicial blanco y negro, paseando con un zombi o a horcajadas a lomos de abuelo del cotarro George A. Romero. El ya inventó los cambios de estilo y el raciocionio tras la enfermedad vírica. Se tornaron  más verdosos y rojo sangre, cuando se unió a esas emisiones radiactivas y demás holocaustos provocados por los hombres… 

También sus bocados contagiosos, aumentaron de velocidad, pero el cambio promovido últimamente por los británicos, encabezados y alfabetizados por Danny Boyle es otro nivel, y llevados por Alex Garland al éxtasis de lo incorrecto, ha producido una sacudida desconocida, desde los pelos de la cabeza hasta los huesos de la pelvis. ¡Un show psicótico y sacro!

Algo también ha tenido que ver la televisión, a través de guiños basados en juegos como The Last of Us, o los famosos Walkings de la tierra y de los 7 reinos, o este pequeño juego de los 60 en el futuro que, desde las consolas – no jugadas por mis manos-, hasta la Amazon MGM Tv, nos ha viralizado con sus mundos científicos y post-apocalípticos, en Fallout. Mas, con un look sesentero acertado, y coletazos del western.

En ese sentido pragmático, algo tiene que ver con el magnífico doctor que ha llevado a la divinidad médica, el gran Ralph Fiennes en 28 Years Later: The Bone Temple… y una serie de episodios que van a quedar para los anales del terror. Ahí está la catarsis amistosa y la alucinación entre, dosis planificadas -sin abusar...-, de violencia y rock&roll. Lo que es, muy de celebrar, por evitarnos la desmembración en vivo y demás… truculencias anatómicas.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos médicos y la redención de los anteriores 28, que se dispondrá en defensa radical contra diablos malolientes, en un futuro próximo ya sin Lord Jimmy Crystal (un excelente Jack O´Donnel); y seguramente, también con la música de Hildur Guonadóttir más la aparición fantasma de Cillian Murphy. Unido a la escopeta pero sin gorra, ni traje, se mueve del largometraje de Peaky Blinder, en el maletero, posiblemente, a un baile con cerdos… Yo he venido a hablar de otra cosa, menos bélica… y sucia, creo.

La Pipa… y la Paz.

En tiempos de guerra, se oye el silencio… Centenares de bombillas latiendo al compás de una música de éxito. relampagueando, ¡Esto sí que es la guerra! 

Y mira que estaban ahí, los de Sinners, pues nada… premio para una música que no me conmueve, ni medio. En fin, los premios y las historias de miedo... han quedado en un segundo plano... peldaño, con las que existían.., Excepto, la acertada interpretación doble de Michael B. Jordan que, para mí, tampoco era la mejor… Pero bueno, bien dado. Así como la de Amy Madigan, qué muchos han celebrado, como una especie de banquete desde Calles de Fuego, a esta reinterpretación de los Malditos, es decir, plagadas de niños con halo vengativo…

Curiosamente, los premios de filmes con monstruos sobrehumanos, aunque estaban en las posibles quinielas, se han deshecho ante los actos de los humanos, qué son mucho más monstruosos normalmente… Y los giros dramáticos, han tirado por la vereda del simbolismos revolucionario, y la de, la reivindicación de las madres...  frente a los padres, que abandonan o dejan tirados a hijos, como fantasmas shakesperianos. Es lo que hay...

En este aspecto, y mirando a la caja tonta, aunque Fallout tiene intérpretes que están a la altura, el guión nos zarandea demasiado, y existe esa pizca de estrutura política y social. De tal forma que nos perdemos en su intrincado – a veces acertado  laberinto de estratos temporales, no tanto como otro del que hablaré próximamente- , a través de sus escenarios distintivos y acciones monstruosas… qué conserva gratamente. Y qué, significativamente, podrían haber sido más desarrollados y celebrados materialmente. 

En el círculo o espiral, dramático y panorámico, me lleva a elogiar los momentos de acción terrorífica, y efecdtos de luz, marcados por la directora Nia Dacosta en El Templo de Huesos. Más aún, tras aquella espantosa The Marvels… y aquí, hay algo que no me cuadra. Mas, felicidades, por si me equivoco... Oh, Danny boy!

Había muchas historias interesantes – alguna menos…-, pero nadie se va a extrañar de que ganaran los escritores originales de Sinners y el adaptado por Paul Thomas Anderson…  aunque tire de estereotipos. Si bien, yo prefería el de las otras cuatro, Hamnet, Bugonia, Sueños de Trenes y Frankenstein, porque es lo que más me tira… y me lleva a la butaca. Me sienta bien... En fin.

El Atentado…

Se propaga un rumor, que no viene de boca de Conan por cierto… En cambio, recorre la sala, cuando la verdad, es que las invasiones extraterrestres y las zombies, no están representadas en estos Oscar´s. 

Por ahora… y entonces, las armas están más silenciadas de lo habitual. Menos una, que siempre tiene el punto de mira entre ceja y ceja… Bueno, un premio no es más que… ¡La Victoria! Algo que se instala temporalmente, como un virus..., e intenta guiar el futuro por esa mano vencedora… hasta dejarte catatónico, o algo así... Y que, en ciertos pasajes, sólo sirve para alimentar los egos… 

En el mismo sentido, del que los zombies se comerían los cerebros de víctimas, pero sin saber para qué… porque no aprovechan la sapencia, como guerreros del pasado... Pero Ian, showman del 666, Kelson, podría tener el remedio… ¡opiáceos e Iron Maiden! La música rock es fundamental en el terror y la ciencia ficción, desde tiempos setenteros.. En Fallout, la banda sonora se extiende en cierres ambientales,  y escuchamos, al término de cada episodio, una muestra de los mítos, – además con esa trompeta… triste e intermedia -, que nos lleva a caminos de la sonrisa y el tic de los pies. Y eso, no todas las series lo consiguen, aunque metan con calzador los temas musicales. 

Todo, incluido, el heavy metal, tiene su momento en el espacio zómbico-sónico… con el blues de Sinners, en la gala, que es la joya de la corona a medianoche, a través de la luna rojiza y atractiva. Y sin estatuilla de pies de barro, pues... ¿no eran tan mediáticos, ni descargados, no?

Al terror, a la bomba radiactiva, se suma un vampiro que se querría apoderar de nuestra esencia vital, sustraernos el yo, no una supuesta extratterrestre con rostro de Stone... y ya seas Frankenstein, Emma o William Shakespeare… tus voluntades, se ha quedan en la pirotecnia, bombillos desnaturalizados, y determinados olvidos que, son para determinadas invasiones u otras reivindicaciones. Incluido el rubio teñido, que es una insinuación... de algo. Eh, Brad-Penn!

Ahora, era momento de madres, y machos alfa en trío, no de hermanas voraces, de sed vital y poder, ante una oportunidad cristalina. Ni de monstruos solitarios, ni chés ni hostias, que todavía no han encontrado pareja, con eso lo digo todo… a pesar de míster y Miss Gillenhall. Casi ausentes estaban, como los cabellos adorados por Sean Penn. 

Así que, la suerte de los bellos y bellas, los feos la desean... Ella Purnell, no es una de ellas, por cierto, de poco agraciadas digo. En la serie Fallout, tenemos a la heroína actual, un poco de todo esto, reivindicación femenina al poder, el vaquero solitario, siendo un bicho... Monstruos enormes, cucarachas asesinas, niños mutilados y explotados, por el régimen, no social-demócrata, padres enloquecidos y apasionados con su trabajo, que olvidan sus ´pétalos`, chistes deformes, un desierto de pesadillas… claro, con aquellos búnqueres que, son como agujeros en la memoria, recuerdos de emisiones pasadas, la ciencia micro sensorial y guerras nucleares… Sólo quedaban unas gotitas de rock y… Ella. ¡El cóctel! ... Tras la Batalla.

¿The Future…?

Y yo qué sé… anda y mira al horizonte, que para eso tienes una misión por delante. En un apocalipsis de premios, y zombies sentados entre guerras, lo mejor es ver la cura. El sentirse más humano… no siervo vampirizado, no hermana llamada por la estética de la imagen, desnuda por dentro… No, seres que se nutren con la carne de los demás, como los buitres… ni las bombas temporizadas. 

Quizás el porvenir, esté al otro lado, de aquel devastado desierto, quizás, no lo hay… ¡Según se inflama otro condenado virus…! Sí es cierto, que algunas series se comportan como ellos, los virus. Cada temporada te amenaza, va dando noticias y pronostica con volver, y luego, acabas algo enfermo, y zas, se acabó lo que se daba.

Las expectativas creadas, no son más que un dolor de cabeza, para quedar aletargados en nuestros sillones, mirando el vacío. ¡Hay qué despertar, amigo! Lo mejor es ir sentenciando, y no calzarnos una epidemia que nos haga estar enclaustrados una larga temporada, sin sentido, sin raciocinio. El bien común, como especia visualizadora.... Como quedar en un condenado, silencio… en la obscuridad.

 En el juego de Fallout, que no me inoculé en su momento a través del mando, existe esa división ideológica, unos pocos arriba, plagados de poderes, y otros muchos a mordiscos, que… en salto temporal y mediático, nos lleva a esta incivilizada guerra ideológica. Cuando no la otra, la que abrasa hasta a los monstruos... El futuro está negro, no lo digo con segundas, sino energéticamente. ¡Estamos condenados!

Únicamente avezados, los poseedores de sabiduría y experiencia, conocen al especialista de los huesos... y saben del programa que intenta una globalización mental...  Teniendo qué elegir, el mando, el bando… Bueno no, ya la AI ha llegado para, no quedarse… sino reinar en el mundo -, y nos ocultaría lo más importante, a través de manos vehementes, interesadas o poco ilustradas... esto es, la verdad. Y esa es la raíz, del cine de terror y ciencia ficción… lo que se oculta y lo que pensamos qué es.

Por lo tanto, en esquelas polvorientas… veremos los carteles de neón, sofocando un imperio caído, infernal, condenado... infecciones secunadarias, pasos hacia el western, la supervivencia o la fe en la humanida... perdida. Los desencajados, las legiones enfrentadas, el rechazo tan común, el valor de las cosas, el miedo a lo monstruoso, diferencias familiares, intereses, la ciencia armamentística, el control mental, la escasez de agua y alimentos básicos, la basura que viene, tras el rock&roll, la guerra en facciones, los fascículos de recuerdos, y el valor… o el horror. Eso es Fallout y 28 years later.

Pero… pero, no está todo perdido. Ante esos patrones reiterados, como las invasiones de bacilos antiguos, existen remedios, o no… Sino, aún puedes abrir la ventana, a ese futuro… y una nueva mirada, al horizonte.

En este último instante, respiro o bocanada, te voy a decir, que mejor es olvidarse de Long Walk, que no llegan muy lejos, sólo al lado de la esquina occidental, de los últimos ritos del conjuro que no se acercan a esos primeros, a los postreros avatares de James Cameron, qué aburren más que, ovejas teñidas de azul y verde, un atraco de colores al vuelo. O del retorno a Silent Hill, qué es un dolor de muelas grisáceo, sin la gracia y la enjundia de lo vivido, sin anestesia, ni nada, malo, malo… y de las redes sociales, malignas, con Influencers, ni mentarlas, xDio.

Alpha es un quiero y no puedo, contagiarme... con una mártir que va sangrando por ahí a chorros, y esperan... que no sea apartada del contacto, y repudiada... y me queda Cold Storage, qué es una parodia, algo más divertida en su loca contaminación, con un Stranger Things, esto es... rara paradoja. Lo de V/H/S en Halloween, también lo dejo, porque me ha dejado catatónico... y desconcertado.

Vamos que, el miedo se ha estancado en el 26, y si bien no es mi trama favorita en el terror… los Zombies nos han salvado por ahora, con el 28… como decía aquel, Seth, tras pensar en un desatranque zómbie-intestinal. Y un vampiro clásico, con un alto grado de patetismo y belicoso, The Vourdalak, es el que recomiendo para degustar en francés a quién no se haya alimentado todavía… Por ende, premio bien otorgado al Valor Sentimental... aunque la denigren, ya sabes quién... ¡A Saltar, bailar... yeah!


 


lunes, 9 de marzo de 2026

El Eternauta. Season I.

 


Siempre… desde hace décadas… se ha relacionado a la fantasía con el cine, desde los cuentos clásicos a la ciencia ficción, desde el gran Méliès al no menos, maestro  Fritz Lang. Y una de las incursiones más frecuentadas, han sido las invasiones extraterrestres que viajarían a la velocidad de 24 fotogramas por segundo, más o menos… primero en blanco y negro, como ultracuerpos, después teñidas de verde y rojo sangre. Más visceral...

Su terrible carácter insectoide y voraz, se haría evidente… ¿Por qué? Pues seguramente, porque sus chasquidos y chirridos, con esos irritantes placeres alimenticios y a determinados tamaños, hasta terroríficamente vomitivos. Gracias a mandíbulas, garras y espinas que te pueden ahogar los gritos, agrios hasta en el espacio. ¡Qué es un hecho por la acidez! Y esos élitros tras caparazones blindados, y esas patas con ganchos y otros artilugios para desgarrar, que dan bastante dentera cuando se cruzan con la carne de asustadizos humanos… De aquí, a la vuelta del 8  a los Starship Troopers.

Inclusive esas formaciones dantescas, con hábitos sociales en manada y de alimentación tan particular, como el vómito de un hombre mosca… comportamientos acomunados, conectados en telequinesis, o aromas propios para la sangrante invasión que se aproxima, debido a los usos de guerra y comunicación entre miembros de la especie, sin tocarse. A veces con el sexo vírico, que te contagian hasta un viaje de Aliens a la Earth, esa. Especies atrevidas, o en lo oculto.

Desde luego, Ridley Scott dio un pequeño salto al vacío, y humidificó el cine de terror en el insectoide cosmos en expansión, con un trazado amplio de violencia en incremento y una parasitación, que ha llegado a la televisión con grandes réplicas… ejemplos son otras Invasiones, calamares en Dc o las lluvias entre Watchmen, y los superpuestos bichejos starwarianos, por doquier. Verdes o de cualquier color, vaqueros turquesa, rojo diablo, Grogus a parte, pobre boy. 

Y sin remedios, sin saberlos, simios... podíamos ser nosotros mismos, eh.

El Caso… Argento.

No es de ahora tampoco, pues la historia ha calibrado sobrepasar la atmósfera de nuestros salones, balanceada en el Buenos Aires querido, y con la efigie cercana de Ricardo Darín. Claro que, tenía ya algunos episodios desde los cómics setenteros, y un orden argentino en contradicción, que el dibujante Francisco Solano, y sobre todo, el guionista creador Héctor Germán Oesterheld, tuvieron en su mente. Y en el cuerpo, que ya no se podría adaptar más a las lindes del scifi patrio, consecuente a las invasiones de poder y los actos de violencia.

Aquel relato de éxito argento y rotundo, se convierte ahora en más interplanetario si cabe… con el nombre conocido de El Eternauta para la Netflix de los altos vuelos y un sobrenombre que acecha en la obscuridad futura, Memoria de un Navegante del Porvenir, ya veremos. Sin embargo, su primera andadura en la revista Hora Cero sería en 1957, pasando a la Frontera, y marcando diferencias en la serie.

Donde la trama del viajero de la eternidad – así como del éter en los cielos -, que visitaba la propia casa de Mr. Oesterheld y contaba su historia de la invasión extraterrestre, se situá en otra época y otro carácter, que entronca con la llaneza de las interpretaciones actuales. Aunque, la original tuvo diferentes versiones adaptadas a la situación contemporánea del país del sol y el linde celeste, con ese hielo, llevando a tomar a su pensador a la posesión de las armas, dicen… Sin duda, en cambio, nadie le contaría, las relaciones de los Perón con los mismísimos seguidores de Hitler, supongo… Pues luego, la rebeldía se conduciría al Eternauta 2.

Así, otra curiosa anécdota, son las raíces con acento criollo, vasco-español y alemán, casi nada. ¡Menudo menjunje! Algo así como un ácido por sangre, ¿no? Pero bueno, dejando cosas extrañas… amargas conexiones… contraindicaciones superpuestas como élitros… alucinaciones de comuna insectívora; otra paradoja de la existencia nos dejaría una mueca, del que llega más lejos sonriendo, que disparando. No sé, depende, del bicho, de quién seas… o en lo que te transformes…

Pongamos que… hablo de un político. Que se pasaría el tiempo atusando su cabello y ejerciendo esa bobalicona mueca, constantemente, parecido a un gesto falsario, infinito en bucle, como las masticaduras de alguno de esos insectos o parásitos, tal vez, cris, cris, cris… Y de repente, la interina decadencia, de un poder políticamente incorrecto, necesitaría de evaluación judicial, para aclarar los puntos ocultos de su alimentación…

¡Qué te devora por dentro…! Y con una viralidad mortífera, que se enmarca en la furibunda maldad y el crimen, la depravación se va extendiendo, junto a la adicción y el odio… y se parece a las esporas de un gigantesco hongo, que va invadiendo, consumiendo los organismos vivos, llegando la nube venenosa, a construir una monstruosa nebulosa de otro mundo, dirigida por un cerebro irracional o simiesco. Es así.

En fin, casos contados por eternautas del tiempo, ha habido y los habrá, a colmenas centenarias o milenarias… Menos mal, que estos tristes insectos, carnívoros casi siempre, de la carne propia y ajena, se propagan por las películas de ficción… sino, para qué… y no son lenguaraces, capaces de confundirlo todo, tan solo con chasquidos irreproducibles. Como diría Mr. Darín…:

“Soy noctámbulo… porque en soledad – no Villamil -, con el silencio de la noche, es momento de encontrarse con uno mismo. De día se responde a exigencia sociales y urbanitas, pero, de noche y en soledad, creo que es cuando más próximo estoy, de recordar quién soy…”. Yo pienso, lejos de aquellos virus cotidianos…

Y otra, “si uno es humorista, tratar de ponerse en lugar del otro, especialmente si se recibe una agresión externa… (invasión dolorosa)… es primordial, porque la bola de nieve que produce la violencia es fácil de generar y muy difícil de contener…”. Tal que un liquen, o un parásito.

Y el Oscar… colmenero…

Siempre diría alguien, podemos estar metidos en otra piel o trasplantados a una mente desequilibrada, y eso, ¿nos hace monstruos… o duendecillos amarillos? Quizá no, puede que más humanos, frugívoros… y cercanos a la huerta del tío Oscar. 1 a 0.

Y en ocasiones, podríamos quedar en las tinieblas, agazapados o criogenizados en el viaje, esperando sembrar la semilla para esparcir nuestra misión, contaminarlo todo, producir el daño… y la serie El Eternauta, se desmarca de las grandes muestras de arrogancia, como expliqué… las interpretaciones nos relajan como en una partida de mus, es decir, que pasan de una sonrisa a esa mueca; parecidamente a la representación de una obra de William Shakespeare, donde los máximos protagonistas de tal magna cumbre teatral, siempre son los favoritos para ganar el aplauso, las lágrimas… y el Todo. Por Ham y net, 2 a 0.

Y sin embargo, como en el patrio de mi casa, en el argento no tienen esos medios hollywoodienses, ni el presupuesto entero de la plataforma, por lo que se tienen que satisfacer a sí mismos. Estableciendo una comunicación humilde con los demás, y esperando que la condena de la acción sea ligerita en comparación. Pero, el suspense… por no decir el terror, no, eh, no debería… y aquí, es donde aparece la sorpresa de una transfusión sanguínea con la música, que daría la campanada, el 3 a 0.

Ya que una gala de premios, es como una termitera, o colmena, que puede magnificarse con las ideas, en una especie de confabulación universal, ejem. Una batalla tras otra, y así sucesivamente, hasta que ya no se le hace caso, porque… ¿para qué? Si Leo, no puede ganar, aunque sí que podría radicalizarse en el reparto, digamos el 4 a 0.

Por tanto, los premios se suman a la nube de incoherencia, pues la atmósfera está cargada y confusa, creando micro partículas en el aire, entre el pudor, la injusticia, los recuerdos de otras entregas… las zancadillas, y las confusiones, los gritos… y en el vacío, ya se sabe… pues qué no se oye, gilipo… y entonces, aparece una Bugonia, y te lo arrebata todo, y te quedas con cara de flor amarillenta, 5 a 0.

Esa realidad es, de la que se carcajea The Studio de Seth Rogen, y de las caóticas ceremonias, con rollos perdidos y cuestiones adictivas, kilos, etc… y entonces te das cuenta, que solo queda la música, la creativa poesía… y el amor. Esto es, principalmente, lo que te contaría el ganador sorpresa bajo la luz azul de la Luna, y 6 a 0.

La ideología, tras las numerosas batallas de la noche… se debería desprender del lujo con el mismo desparpajo, de los rendimientos e intereses comerciales, de las herencias de los grandes miembros, de tal palo a tal astilla… tal vez… y esa coherencia tendría alguna claridad en el horizonte. Y se verían a un inspector en gabardina entrando en el set, como Roger Rabbit en busca del rollo perdido, y de manera clandestina, descubriríamos que, muchas veces el cine dentro del cine, triunfa normalmente. Acercar la piel a la piel, con pensamiento crítico, sueco, danés o noruego, y viendo que aquella violencia, humana o bugoniana, es otra escena inacabada… de esencias vampíricas… y sabes que el terror institucional o el de las bombas terroristas se denominan, se retroalimentan en la dispersión nebulosa. Nada de hermandad, cinéfila o amorosa, 7 a 0.

Entonces llegando a este punto, no arribaré a los 10, ¿para qué…? Entre pudores e injusticias varias, gritos parturientos, vemos a Mr. Rogen Rabbit, carcajeándose en el fondo… y como si del ARN mensajero se tratara, toma el camino, This is the way! Y se lanza a la senda de los ganadores, ganaderos, colmeneros o no… Contagiados ya, en esa forma de éter universalizado, con nieve utópica por doquier, unidos a ritmo de aquella grabación del fantasma, llamado John Lennon, imagina tú.

Ni una partida de tenis en miniatura, ni una Fórmula ni un desierto, ya solo nos queda hablar de Irán… Pero, ¡para qué! Si está todo dicho, y la película es el miedo, y la venganza contenida, por la humanidad. Que, al final no se entiende demasiado… como cualquier otra locura… Como un raquetazo en la cara, nos despertamos de una mal sueño… y hostia, un insecto… que te masculla los test… el camino. “Eres un mamonazo, violento, sin humanidad, que pegas y castigas a los demás, inocentes, seguramente… o no… y los haces orinarse y sangrar, haces que pierdan a sus familias, a ellos mismos… y ya estaría. El 8 a 0, es infinito.

Al final, ganaría un monstruo, tras otro… de aquí o de allá, desde la China o el Irán, de los USA a Israel, surgida de la violencia de aquellos que te cuentan en Noruega… plagados de túneles, búnkeres y demás, como insectos metidos bajo tierra, o emigrando a otro planeta…

Pues éste, el de los óscares y egos domesticados, a lo mejor… peor… nos lleva a esa película interminable, inacabada, a otra danza condenada del poder devorador, que lamenta o implora con lágrimas en los ojos, no quedarse en la efigie de los monstruos, solitarios… Pero, te crees que me importa lo que te creas… o lo que pienses de mí, nah.

Y siempre, siempre, te dirán… En la Colmena se vive fetén… O no. Redención y perdón, de hermanos y hermanas. Como Pecadores de los coj… que diría el poeta, de la bragueta, azul. Que, de la mochila… ya hablaré… y de otros mordiscos por venir. Por no ser…


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