Cinecomio busca

EnglishAlemánFrancésEspañolItalianoNetherlandsRusoPortuguésChino SimplificadoJaponés
CoreanoÁrabe

lunes, 13 de abril de 2015

Seventh Son... y otras aventuras de película.
















Involución Digital del cine artesano.

Con Seventh Son, la película basada en una historia fantástica titulada The Spook´s Apprentice, ocurre en viaje al contrario de las corrientes habituales en el mundo del cine. Su director Serguéi Bodrov de origen buriato (una de las Repúblicas pertenecientes a la Federación Rusia en plena Siberia) es reconocido desde la producción de una aventura bélica en 1996 llamada El Prisionero de las Montañas, y hace unos años, además de su contribución al cine con diversos guiones, la decente adaptación sobre una parte de la vida de Genghis Khan, con el nombre de Mongol.

Ahora se lanza a otra aventura con una co-producción entre USA, Canadá, UK y China, en la que las opciones de rodaje se ven posiblemente debilitadas por una toma de decisiones demasiado distribuida. Meramente, se realiza un intento de volver a las películas de acción y magia, con mundos construidos en la imaginación de sus autores. Pero, con los medios técnicos actuales que devalúan el resultado final, por la inclusión de factores equivocados en la ambientación del filme y la facilidad para recrear esos mundos con la fabricación binaria de sus diferentes componentes.
Tanto que, da igual el nombre de los participantes en el reparto, pues van a significar una coreografía pobre de las aventuras y una caricatura exótica a lo largo de sus eficientes carreras.

Pocas cosas relevantes en el aspecto artístico se pueden identificar a lo largo del metraje, navegando por insólitas situaciones y conversiones, que no resultan definitivamente edificantes para el espectador. Dónde dragones se convierten en absurdas luchas intersticias entre familiares y el número siete, resulta una excusa para inventarse una trama sin ningún interés específico.
Una pobreza en los personajes que recuerdan de forma penosa a aquellos nombres que formaron parte de nuestros elegidos para la aventura, avivaron los sueños de miles de amantes de la ciencia-ficción y de la literatura universal, forjando distintas generaciones de aventureros.

Por tanto, si deseaban conseguir un producto de calidad, algunos de estos productores deberían fijarse en aquellas propuestas que marcaron el cine con un despliegue de factores que imprimían una visión magnífica del espectáculo. Películas de aventuras que apasionaron o sorprendieron por el trabajo que incluían en sus metros perforados, con capas de fotográficas que diseñaron la irrealidad y los movimientos generados por los especialistas y los profesionales cinematográficos.
Así que, en realidad el comentario de Seventh Son, me sirve para sumergirme en los albores de la adolescencia y calzarme unas botas que me permitan recorrer algunas de las obras maestras del género aventurero y fantástico.

Porque en este filme encontrarás diálogos sin ningún tipo de emotividad, con escenas cubiertas de capas falsas de bips y movimientos contra natura de la cámara, provocadores de más de una mareo o confusión en la composición de los elementos. Cuando aquellas películas recordadas del pasado, abarcaban una estructura pensada e ideada por una industria y sus trabajadores, y se esforzaban en diseñar espacios con la máxima ilusión posible en sus manos y mentes.
Si alguien puede tomar las riendas de este caballo desbocado, que dirija la frustración y el aburrimiento que genera este tipo de cine en la actualidad, y comprender que hay otras formas de recrear mundos y personajes con una vida o sustancia argumental propia.

Echamos de menos el trabajo de hombres que se jugaban el pellejo en paisajes verdaderos, que construían un nuevo camino con sus maquetas y ofrecían otras caras con sus maquillajes trabajados sobre el terreno, no con un barniz digital. Cuando los diseñadores y pensadores se rompían la cabeza con nuevas sorpresas en sus ambientaciones y guiones, para sacar el mayor partido de los momentos históricos, dónde héroes y villanos luchaban en escenarios grandiosos hechos piedra por piedra (falsa) y mayores y pequeños se emocionaban con aquellos relatos que los grandes escritores o directores ofrecieron para cautivas nuestros sueños.
Con una buena historia se consigue la fidelidad, con medios técnicos necesarios no colocados al libre albedrío, y un bello envoltorio que satisfaga los ojos de quienes ya han visto demasiado.

Por ello, es poco razonable otorgar todo el potencial intelectual a los ordenadores, se debería de hacer caso a los especialistas para construir aventuras con viajes que hagan volar nuestra imaginación de nuevo, y que su trabajo sea recompensado adecuadamente... si el mecanismo de la industria en la gestión de ideas es deficitario, se necesita una mejor valoración de la labor literaria.
Y una vez definidas las posiciones, con una narración inteligente plagada de detalles que dignifiquen el resultado final, acordarse de los profesionales olvidados que crearon los muñecos o los decorados por los que pasearon, junto a nosotros, los malvados y exploradores. Diseños fuera de la eficiencia higiénica de los procesos automatizados y la mente binaria.

Esos hombres y mujeres habilitaron con sus mentes y brazos, los viajes salvajes por el centro de la Tierra o en el interior de paisajes imposibles, con sonidos tensos sobre la selvas recónditas al lado de imponentes animales o seres antediluvianos. Protagonistas con piel y hueso de actores, que batallaron en guerras de la historia, forjaron leyendas de antes o del futuro, como pequeñas gotas de la esencia cerebral de sus escritores, seres mutantes que evolucionaron cabalgando a lomos de libros de los grandes viajeros imaginativos, hacia ríos de tinta y diversión difuminados en millones de páginas de comics o tebeos.
Especialistas y artesanos dejaron la huella de su esfuerzo o ingenio en las aventuras e imperios de la antigüedad, mano a mano, gota de sudor sobre otra. Extraterrestres que viajaron hacia el encuentro con sus pieles cuarteadas que procedían de universos dónde los monstruos se confunden con la mitología clásica. Y la naturaleza invadía los territorios ocultando miedos de nuevas formas. Mentes ilusionadas con viajes por tierra, mar o aire.

Sólo eran nombres que aparecían al finalizar su trabajo, bajo los acordes épicos o eléctricos de su banda sonora, que hubieran querido parecerse a aquellos protagonistas de las películas y andar por sus tierras inhóspitas, en apenas unas horas de puro entretenimiento y trabajo en equipo.

El Cine de Aventuras.

La ciencia siempre tuvo sus pioneros en la investigación de nuevos avances técnicos, desde los comienzos en que el hombre propuso conquistar nuevas fronteras, realizó esos descubrimientos en el ámbito de la comunicación o el transporte que facilitaron más de un riesgo pero admitiendo muchos otros.
Ese descubrimiento del poder cerebral, ha permitido a los seres humanos conocerse a sí mismos, a nuestros vecinos actualmente en plena globalización y también, visitar los lugares más exóticos y alejados aunque sus primeras proyecciones se hicieran a manivela y luz natural, incluso los mundos que residen en lo más recóndito de la imaginación.

Motores de todos los tipos, del vapor a combustibles necesarios para mover las ruedas o hélices que surcarían los océanos del tiempo, hasta encontrar los resortes mágicos de la aventura. Estilográficas, máquinas de escribir de viaja cinta tintada u ordenadores ya sin carrete, se inventaron para crear los textos que manos y mentes de escritores pusieron a la disposición de otros exploradores de sueños y visitadores de eras pasadas y futuras, deleitando a los lectores de todo el mundo.
Pero, unos avanzados en la visión del futuro, llamados fotógrafos o cineastas, jugando con el montaje llegaron a realizar los trucos y pintar colores pastel a mano, empezaron a imprimir viajes y paisajes de nuestra memoria, junto a los personajes que salieron de plumas engalanadas con la imaginación, como los textos visionarios de Verne, el exotismo de Kipling, el realismo histórico de Dickens, la oscuridad de Robert Louis Stevenson o la personalidad de Ernest Hemingway; sumando a tantos otros genios que perpetuaron su experiencia o las andanzas de héroes de ayer u hoy, y de nunca jamás. Al menos, sus viajes deberían extender el ejemplo a generaciones futuras de ser respetuosos con la esencia de los autores.

La muestra innovadora de un viaje que comenzaba de aquí a la Luna, con los esforzados pioneros como George Méliès apostando toda su fortuna por recrear su nueva pasión, el cine (recordado y reflejado por el maestro Scorsese en la sentimental
>Hugo
). Además, tendría versiones de otros clásicos de la Literatura como 20.000 Leguas de Viajes Submarino con versiones inolvidables que llegarían aumentando los colores y la magia.
Viajes al centro de la Tierra en adaptaciones, americana y española del osado director Juan Piquer Simón, o dando la vuelta al mundo con Cantinflas y David Niven de la mano e ideando lo tan de moda en estos momentos, los cameos.
Emerger por exóticos parajes dónde la aventura se hacía fuerte y las batallas se extendían como la recién descubierta en estos parajes, pólvora; de 55 Días en Pekín hasta el Bagdad y su mágico ladrón, entre las luminosas páginas de El Libro de la Selva, entre Las Cuatro Plumas y el Beau Geste, cargas de bengalíes y el paso de galeones de piratas a frágiles barcazas por ríos de fuego, hasta convertir La Jungla en Llamas, dónde el hombre mono campeón olímpico de natación ahuyenta a ladrones furtivos de marfil.
Y el hombre sin La Máscara de Hierro se lanzaba al mar, y Edmundo Dantés se volvía a convertir en El Conde de Montecristo, abriendo las puertas a dos personalidades, tan diferentes como Dr. Jeckyll & Mr. Hyde o historias de dos ciudades dónde los huérfanos como Tom Sawyer se columpiaban y limpiaban la suciedad en ríos de penuria y alegría.

Argumentos vividos entre el mundo juvenil y el adulto que se unirían en aquellas películas luminosas y a todo color que marcaron nuestras edades perdidas ya, pero revividas cada vez al encenderse de nuevo el proyector y cautivarnos con aventuras de guerreros o capa y espada. Todas para uno y todos para una, la aventura.

Errol Flynn.
También fue una etapa en que los nombres significaban un todo, contemplar la aventura desde el punto de vista de las estrellas que magnificaban al héroe hasta laureles jamás conocidos (a veces falsos y otras reales como sus vidas), Errol Flynn iba emparejado a la aventura con todas las letras doradas de Hollywood. Un trasero inquieto que vestido con las calzas verdes más brillantes de toda la historia del cine, construyó la imagen inseparable del aventurero con el actor, pues emprender aquellas historias cinematográficas requerían de ese espíritu para la filmación.
Su imagen abría senderos entre filibusteros por la etapa del Technicolor y la luz como espectáculo visual, desde la isla de Jamaica o Tortuga El Capitán Blood acudía al rescate de una industria en crisis hasta Kim de la India, desde los bosques de Sherwood hasta la Inglaterra de El Príncipe y el mendigo.
Siempre aparecía él, con su radiante sonrisa y sus guiños, atento a la acción. Errol Flynn reprodujo con creces a sus antecesores, es una nueva generación de estrellas sonoras que provienen del mundo de las variedades y del deporte, y que lograron su transformación de héroes de ficción.
Gracias a los actores con vida interior que sirvieron de representantes de una industria del entretenimiento a un atractivo nivel fotográfico en material inflamable, pero a la vez inmortal, interpretando a muchos de aquellos personajes literarios que soñábamos con emular en la edad juvenil, u otras posteriores.

Kirk & Burt.

Tanto montan por tierra, mar o aire, que los elementos y los niños se hicieron amigos de sus aventuras cinematográficas, tanto que su aparición significaba acción sin fronteras. Otros nombres del pasado iniciaron la andadura que prosiguieron ellos, junto a los grandes nombres que comenzaron en el blanco y negro e incluso el cine mudo. Una época irrepetible.
A veces se unían, pero las grandes productoras competían entre sí para marcar una era en la historia del cine, así observaríamos como Los Vikingos o Espartaco se enfrentaban en cartelera con Su Majestad de los Mares del Sur o El Halcón y la flecha. Cuando se iniciaron los viajes de Ulises hasta llegar a El Faro del Fin del Mundo frente a las acrobacias de El Temible Burlón o Trapecio, las calzas y floretes empuñados por fuertes brazos se unían es esfuerzo en míticos western (género que merece un repaso aparte y en el que comenzaron muchas aventuras personales en la dirección cinematográfica del viejo Hollywood), barcos con caballos de vapor frente a batallas de jinetes sobre monturas a galope o silenciosas como El Hombre de Alcatraz, bestias y bellos animales se sucedían sin cesar en la gran pantalla. Un Gran Carnaval de Billy Wilder compitiendo con El Nadador de Frank Perry, y encontrarse de nuevo en Siete Días de Mayo junto dirigidos por John Frankenheimer. Una guerra fría entre la pasión de su oficio y una amistad inmortal.

Y por último aparece el maestro Kubrick en la vida de Douglas para ofrecerle su papel más peleado y peleón en el realismo bélico de su obra maestra Paths of Glory hasta dirigir su mirada al proceso evolutivo que transformó a los primeros homínidos en estrellas de cine.

Pondrían de moda una forma de entender la diversión y la luminosidad de aquellas estrellas, junto a una generación de intérpretes irrepetibles que se difuminaron por todos los terrenos explorables de aquí a Los Ángeles, como Gregory Peck, Tyrone Power, Robert Wagner, William Holden, Alan Ladd, Mel Ferrer, James Mason, Yul Brinner, Richard Widmark, Stewart Granger, Peter O´Toole, Omar Shariff, Trevor Howard, Rod Hudson, Richard Burton, Anthony Quinn, Tony Curtis, Sean Connery o Michael Caine, añadiendo más metros de acetato a aventuras generadas por cámaras mastodónticas devoradoras de una luz que ha quedado retratada de por vida en película, desde las primeras cámaras Mitchell a los grandes formatos de 65 y 75mm. con Panavision o Arriflex, equipos construyendo decorados de ensueño y especialistas dedicados a engañar nuestra comprensión y causar asombro con sus saltos al vacío.

Al final los dúos se ofrecen como una alternativa viable para conseguir altas cuotas de espectáculo, con Douglas y Lancaster que tendrían otros sucesores corriendo mil y una aventuras por casinos de fortuna, por Jeremiah Johnson recordando las Memoria de África u otros destinos para dos, a pesar de ser encarcelados, indomables en Éxodo o golpeados por algún castañazo.

Compañeras de viaje y heroínas.

Las heroínas del cine de aventuras se pusieron manos a la obra para alcanzar los primeros planos junto a los héroes masculinos, y los directores prestaron toda su sabiduría en iluminar sus rostros apasionados. Pues, toda esa masculinización sin compañía femenina se resentía, y ese derroche de testosterona no hubiera sido prácticamente nada, sin la réplica de Ellas.
Esas mujeres de armas tomar desde sus tocadores, con dotes de mando y personalidad, crearon los grandes mecanismos de la conquista de nuevos territorios y corazones entregados a la causa. El romanticismo de la aventura se instaló en las líneas de texto para captar otros buscadores de emociones, impregnados en todos los géneros, desde los romances aventureros con Rodolfo Valentino o Douglas Fairbanks a la sensibilidad de Mary Pickford o la fortaleza de Creta Garbo y Marlene Dietrich.
En consecuencia aumentaron la empatía por los héroes y sus relaciones terrenales, viendo sus relaciones y trasfondos sentimentales más aventureros si cabe, muchos casi imposibles. Pelirrojas inclusive.

Las relaciones de estas actrices con sus directores, entran en la categoría de la reverencia y la divinidad, de tal forma que Michael Curtiz captaba a Olivia de Havilland, mientras Rita Hayworth era la melena mejor retratada del cine. Joan Bennet que empezaría junto a Ronald Colman y terminaría en la Suspiria de Dario Argento, Jane Simmons con túnica sagrada o de Josefina de Marlon Brando, o Lauren Bacall como una sombra que empezaba en sus ojos y ha terminado hace apenas unas hora, una grande entre las grandes.
Lana Turner como cautiva del mal y de Gene Kelly con sus mosqueteros, Paulette Goddard y Susan Hayward enfrentadas entre Piratas del Caribe, Virginia Mayo una pelirroja con sonrisa contagiosa y amante del humor aventurero.
Pero, como podríamos olvidar a tantas otras que invadieron nuestros sueños nocturnos con sus posturas y vestidos vertiginosos, Ava Gardner o Marilyn en cabeza de muchos, Joan Fontaine o Joan Crawford trabajarían con los realizadores más destacados de las diferentes épocas desde la India a las Garras Humanas de un circo. Elizabeth Taylor será para siempre Cleopatra jugando con áspides al igual que anduvo por sendas de elefantes, caballos o Lassie´s, Grace Kelly e Ingrid Bergman eran rubias y tenían unas facciones similares y perfectas por eso coincidieron con maestros.
Pero hubieron tantas aventureras y heroínas que sería un pecado de diosas olvidarlas como a Vivien Leigh, Eleanor Parker, Deborah Kerr, Yvonne de Carlo, Gene Tierney... cerrando el círculo del tiempo con la Marian de Audrey Hepburn.

Aunque estas mujeres de armas tomar y sueños afrodisiacos, también tuvieron la suerte de contar con equipos expertos en la iluminación de los planos y secuencias que supieron sacar partido a aquellos rasgos perfectos y perfeccionaron la expresión de sus ojos y bocas. Miles de profesionales que trabajaron en las grandes películas vistiendo a las damas y chicas humildes con trajes de época adecuados, normalmente enfundados como un guante, o los maquilladores utilizaron sus prótesis para crear las cicatrices, deformidades y texturas deseadas en la piel de los actores y actrices, con aquel pequeño lunar dibujado junto a la boca que expresaba el texto. La luz inundó los rostros con su mecanismo para fabricar estrellas, gracias a un conjunto de profesionales en todos los campos.

Los Grandes Directores y sus aventuras maestras.

Sin todos aquellos nombres del Séptimo Arte en 35mms. y su misticismo ante las cámaras, no existirían los millones de seguidores y muchos personajes de estas aventuras seguirían sin tener unas facciones ni su luz. Seguirían siendo lejanos retratos en tonos ocres, alejados de la vitalidad y caracterización lograda (en muchos casos) de los actores. Pero, tampoco habrían visto la luz sin las mentes que idearon todas las historias tras las filmadoras, dónde las películas permanecían hasta cobrar vida ante nuestros ojos en una pantalla en blanco, engañados o sugestionados con secuencias e interpretaciones memorables.
La aventura de siempre se transformaba en obras con movimiento a recordar por generaciones, y algunos de esos clásicos filmados se encumbrarían en el Olimpo de las grandes producciones para ser consagradas por los espectadores o críticos en obras maestras. Gracias a características técnicas como el Scope, la profundidad y el paisajismo se manifestó en la primera película rodada en ese sistema titulada La Túnica Sagrada, y la conservación de sus valores artísticos hasta nuestros días.

La primera Cleopatra de Claudette Colbert y los movimientos monumentales con grúas de Cecil B. DeMille hasta la Elizabeth Taylor inmortalizada por el gran Joseph Leo Mankiewicz, que posteriormente inmortalizaría a Marlon Brando como Julio César.
Bogart y Ingrid Bergman paseando ante Michael Curtiz por Casablanca, Mogambo de John Ford fotografiando el duelo entre Ava y Grace pasa a establecerse en Irlanda, mostrando peleas y besos entre El Hombre Tranquilo, más bien el poco tranquilo John Wayne y Maureen O´Hara. Cuando John Huston tomó el timón de la aventura en sus manos y lo dirigió a obras maestras del tamaño de Moby Dick, El Hombre que pudo Reinar o ya en su sitio La Reina de África en esa maravillosa marejada entre Bogart y Hepburn. Cuando ruge la marabunta de Byron Haskings introduce a Ben-Hur de la antigüedad hasta un Charlton Heston más avanzado y perdido en El Planeta de los Simios.
Cuando se suma a la acción el maestro del suspense Con la Muerte en los Talones o se produce La Gran Evasión inolvidable de John Sturges. La Isla del Tesoro dirigida por Victor Fleming introduciendo también la juventud en la emotividad de Capitanes Intrépidos o El Mago de Oz (no olvidar los 238 minutos de Lo que el Viento se Llevó y la aventura casi humana de Jeckyll and Hyde también con Spencer Tracy).
O cuando Henry Hathaway se unió a Gary Cooper en Tres Lanceros Bengalíes y pusieron La Jungla en Armas, Stanley Donen juntó en una ducha a Cary Grant y Audrey Hepburn en Charada y Howard Hawks de nuevo al señorío de Grant junto a Jane Arthur en Sólo los Ángeles tienen Alas dónde emergía el animal más bello del mundo, sin olvidar a Wayne motorizado entre otros en la sabana de Hatari fuera de Death Valley.

Por último, no creo nunca haber visto a mi admirado James Stewart más explorador que en El Espíritu de San Luis de un divino Billy Wilder que visitase Escocia para observar La Vida Privada de Sherlock Holmes. Pasando por un viaje alocado por la guerra del Dr. Strangelove con un Stanley Kubrick que no ejecutaría a Napoleón pero llegaría a la luz inequívoca de Barry Lyndon, hasta que con su Odisea alcanzaría una edad moderna en el cine. Así, entraríamos en una nueva frontera de técnicos embarcados en la exploración exterior que llegaría a la cumbre a finales de los 70 con Star Wars y el recordado Brando antes de embarcarse en el río del horror, en Superman de Stanley Donen.

La mitología manual.

El mago de los objetos inanimados proveniente de la creación de efectos especiales en su ciudad natal Los Ángeles, crecería fabricando nuevos modelos para perfeccionar la técnica del movimiento en cámara. Produciendo y derribando las fronteras visuales que cautivaban a los jóvenes de todo el mundo con maquetas y trucos visuales e invasiones extraterrestres. Sin embargo, su técnica de stop-motion escondería bajo su espectacular estuche, miles de horas comprimidas en minutos de rodaje y paciencia en la post-producción, has llegar a ser considerado como un maestro del diseño y los f/x por todos los aficionados al cine.
El paso de crear naves y seres menos terrenales, le llevaría a producir los fabulosos seres creados por la mano del hombres en maquetas o muñecos con todo detalle, y los trucos de cámara hasta entonces evolucionaron en el reflejo del universo mitológico de los poetas de la antigüedad. Harryhausen fue un innovador y una base fundamental para la ciencia ficción y los futuros proyectos basados en el movimiento de maquetas a escala y la fotografía encadenada.
Sus primeros trabajos entre la producción propia y los inventos serían Tulips shall grow 42, The Story of Little red Riding Hood 49, los cuales no he tenido la suerte de admirar.

Así comenzaría una etapa de triunfo y admiración de fans con El Gran Gorila o The Beast from 20000 Fathoms, e indagaría en las profundidades de la naturaleza en Surgió del Fondo del Mar o The Animal World. Hasta que la etapa de las invasiones con seres del espacio exterior llamaron a su puerta para infundir sus habilidades en La Tierra contra los platillos volantes o La Bestia de otro Planeta. Sin embargo, sería con la mitología y los grandes héroes de la literatura fantástica los que encumbrarían su trabajo, en Simbad y la Princesa, Los viajes de Gulliver, La Isla Misteriosa, Jason y los Argonautas, One Millions Years B.C., El Valle de Gwangi, El Viaje Fantástico de Simbad, Simbad y el Ojo del Tigre, y un lujo de aventura para todos los públicos llamado Furia de Titanes.
Recordemos su último trabajo para la gran pantalla en The Story of the Tortoise & the Hare en 2003. Todo un mérito personal y ejemplo para los artesanos del cine Raymond Frederick Harryhausen.

Imperios y cuentos.

Esta generación de filmes basados en los grandes procesos históricos de las edades del Hombre, ha tenido infinidad de representantes a ambos lados de la cámara. Pero, las características esenciales por las que se definen son los grandes movimientos de masas, con largas jornadas de rodaje que mantenían la tensión en el trabajo bien hecho y el uso de la imaginación para forjar las grandes tomas que serían recordadas por siempre. Desde los primates que se pusieron a dos patas, hasta las grandes civilizaciones de Egipto hasta Roma y los posteriores grandes imperios, tuvieron su implicación en las películas como espectáculo o denuncia de sangrientas batallas, de personajes rivales hasta la muerte y amores imposibles entre familias enfrentadas.
Podríamos hacer una lista prácticamente interminable con todas las historias basadas en peplums, western o batallas modernas, en cambio dedicaré este espacio a agradecer, a todas aquellas personas que participan en los rodajes de alguna u otra forma (incluso portando el material necesario) que su trabajo formase parte de todas esas grandes superproducciones en Hollywood y el resto del mundo cinematográfico. Un esfuerzo, a veces no recompensado por el rendimiento económico. Quizás, por eso, el cine sea una aventura aún mayor.

En los Imperios más poderosos triunfaron con Tierra de Faraones de Howard Hawks y las grandes bandas sonoras que magnificaban la épica de los decorados y los discursos emblemáticos, todo una orquesta en sintonía con aquellos directores que se sumergían en otras épocas. Sinuhé el Egipcio de Michael Curtiz, Faraones de corte europeo y Nefertiti para abrir infinidad de co-producciones.
Filmes como Los Últimos días de Pompeya que abrirían el panorama cinematográfico a todo tipo de catastróficas aventuras (personalmente me quedo con las ficticias), recordando las del Poseidón, Colosos y Terremotos de toda índole.

El japón feudal de Akira Kurosawa merecería una incursión en la variedad de estilo de un autor superdotado para realzar la belleza de las imágenes. Ahí quedarán para siempre sus relatos entre katanas y samuráis de otra época, como un ejemplo de acción y destreza en el uso de la cámara, hasta llegar al color de los cientos de estandartes en la majestuosa Ran, la naturaleza interior de Dersu Uzala en su camino hacia los sueños.

Es inevitable la relación del Imperio Romano y la evolución de la religión en aquellas epopeyas con personalidades históricas, te adentraban en otra época pagando una entrada de cine, y cuando se abría el telón acababas compitiendo junto a Ben-Hur de William Wyler acostumbrado a grandes relatos dramáticos y un mundo interior de los personajes rico en matices de todo tipo. Quo Vadis hubieron también varios pero quedará el de Melvyn Leroy y un Peter Ustinov de otra galaxia romana, como Los Diez Mandamientos saltando del mudo al sonoro de la mano de Cecil B. DeMille. Hasta que todo tiene un final y Anthony Mann decidió que todo poderoso también tiene una gran debacle, en La Caída del Imperio Romano.

Tantos y tantos personajes históricos, desde Napoleón sólo o con Josefina, a nuestro producto en estudios Bronston con El Cid, juegos entre El León en Invierno y cuadros por El Tormento y el Éxtasis, los grandes relatos shakespearianos de Hamlet a Ricardo III pasando por Romeos y Julietas. A los grandes enfrentamientos por el poder y la gloria, ya sea hablados en ruso de Andrei Rublev, y la infinita y fatídica Segunda Guerra Mundial, con cientos de películas transmitiendo los horrores y la fatídica codicia de los hombres, coronadas en La Lista de Schindler o El Pianista de Roman Polanski. Aventuras demasiado graves para ser olvidadas.

Como siempre recordaremos a los intérpretes de carácter que acumularon su experiencia a los viajes emprendidos en los repartos, como un rostro peculiar y curtido en la interpretación que se encumbra en algunas aventuras multiculturales aparece de repente en la cabeza de cárteles en aquellas películas. Así, aparecerían los Charles Bronson, Jack Palance, Lee Van Cleef, James Coburn o Anthony Quinn en rutas abiertas con España, por tierras de Marruecos, por el Mar Caribe con el Cisne Negro de Henry King, con el Viento en las velas siempre Simbad el Marino, La Isla del Corsario o El Mundo en sus Manos de Raoul Walsh. En el México de ¡Viva Zapata!, Ulises y Atila, de Cuasimodo en Notre Dame de Paris, junto al holandés del pelo rojo como Gaugain, Lawrence de Arabia, Barrabás o en los mismo Dientes del Diablo de Nicholas Ray. Qué suerte contar con todos ellos.

Pero fuera de toda la podredumbre humana, encontramos un lugar para la leyenda cuando se confunde con la fantasía, se transforma en todos esos cuentos que nos hacen disfrutar como niños, dónde cualquier cosa es posible.

Entre Tinieblas y Seres Fantásticos.

Desde el salto a la Luna de Méliès hasta Metrópolis de Fritz Lang, se abrió una frontera artística tan profunda y definida que las películas ya no volverían a ser nunca lo mismo. Con la aparición de un robot con formas femeninas y pensamiento paralelo a la conciencia humana, nos sumergimos en el fantástico con todas las consecuencias, pues no existirían fronteras para recrear cualquier tipo de personaje o habitante de los sueños, emergidos de los cómics o monstruosidades con formas naturales o no tanto. Las criaturas no sólo hacían sufrir al ser humano o aterrorizar a la especie, sino que interactuaban con ellos, e incluso algunos les hacían reír a mandíbula batiente, como las carcajadas que emitiera Gene Kelly empuñando el florete.

Después aparecerían los monstruos en todas las latitudes posibles de nuestro cerebro, desde Egipto con La Momia, a los castillos de penumbras de los Cárpatos y el estilo gótico coqueteando con las aventuras creadas por directores como Tod Browning, la aparición en tierras frecuentadas por piratas y corsarios en la isla de Sumatra de un ser surgido de su frondosidad salvaje, como el King Kong creado por la mente de Edgar Wallace, y buen puñado de películas acometidas por la productora RKO Pictures y posteriormente la Hammer en tierras británicas, dando los colores sobrecargados a todos aquellos monstruos míticos y aventuras, entre escarpados paisajes e impactos llamativos de sangre salpicando la blancura de los tejidos.

Los personajes ochenteros tomaban las calles a golpe de carcajada con Gremlins surgiendo por todos los lados, ET´s enfundados en sábanas que asustaban y emocionaban a los niños y mayores, aunque estos preferían una aventura furtiva viajando a los Encuentros en la Tercera Fase, gracias a Steven Spielberg y su imaginación desbocada. Tiburones mayúsculos en aventura marítima y submarina aparte. Con Star Wars se investigaba en nuevas texturas, maquetas y haces de colores que recordaban a la mitología clásica y los problemas que surgían entre sus distintos héroes y dioses, hasta hacer posible la investigación por el interior de su cuerpo en Viaje Alucinante o El Chip Prodigioso, para comprobar lo raros que éramos también por dentro. Si no que se lo digan a los cuerpos secuestrados por seres de otros mundos, en La Invasión de los Ladrones de Cuerpos de Don Siegel o La Cosa o el enigma de otro Mundo, que comenzara Howark Hawks y Christian Nyby hasta quedarme anclado, por supuesto en John Carpenter o el Alien de Ridley Scott.
Pero, con un advenimiento (todo comenzaría con una mínima incursión por el río de la guerra en Apocalipsis Now), la del actor Harrison Ford cambiarían muchas más cosas, y los espacios del entretenimiento se dispararon como un látigo entre la mitología y el amor arrastrado entre bichos por dunas y pasadizos secretos. La exploración que llegaría a entablar amistad, odio y sexo, con los/las replicantes jugando con muñecos y blade runners, en la apertura de una conciencia nueva con sentimientos.


Cuando el cine de aventuras apagó la luz, las sombras y sus colores opacos tomaron el relevo de aquellos mundos fantásticos de claridad multicolor. Porque, las películas con un halo misterioso son una aventura en sí mismas, ya que nunca sabemos que productos o seres pueden aparecer de la oscuridad. James Whale se interpuso en la acción y apostó por el reconocimiento de otro tipo de sonidos más tenebrosos en nuestra mente que los choques de sables, Vincent Price se encaramó en la producciones de Roger Corman como un cuervo se encariña con elementos brillantes o un tal Kurt Neumann nos entretenía mirando a una Mosca, como la Hammer se propuso desempolvar todo un grupo de pesadillas que se convertirían en un futuro, de nuevo en El Ejército de las Tinieblas. Dónde los efectos especiales nos hacían revivir viejas producciones, junto a los primeros terminators mezclados con la acción de los especialistas en escenas de persecución vertiginosa y maquetas elaboradas con presupuestos ajustados.

Pero las historias eran tan potentes que Robocops y Terminators se mostraron imbatibles (Terminator II sería la primera en incluir efectos digitales con una sintonía con otros elementos de siempre, al menos hasta la llegada arrasadora del producto totalmente binario que todo lo invade, controla y distorsiona. De la realidad imperial y selvática de Apocalipto hasta la vuelta a los libros y los mundos imaginarios con la trilogía de El Señor de los Anillos con futuros Avatares, y más allá... la aventura continúa.

sábado, 11 de abril de 2015

Warriors of Movie (Part II)








La rara: Esto es algo extraño. Una visión de joven, muy personal. Los paladines.
Un film italiano de caballeros cuasi artúricos. No la he vuelto a ver desde la primera vez. Me imagino que el paso del tiempo, la habrá recolocado en algún sitio adosado a lo hortera. Mejor recordarla con ese gusto añejo. Bellas mujeres y espadas.


Los guerreros y la aventura:

1. Conan El Bárbaro.
Aunque, el creador y escritor fue Robert E Howard, la estética de este film bebe de las fuentes más comiqueras.
Arnold Schwarzenegger se convierte en el guerrero salvaje de los comics (ediciones de Marvel y Dark Horse). Mitos dibujados y míticas escenas con el acompañamiento de una banda sonora inolvidable. Rodada por John Milius en parte en la Ciudad Encantada de Cuenca. Además de las luchas entre enormes guerreros con mazas y otras herramientas, los españoles dejamos la huella con la presencia de Jorge Sanz. Un niño Conan que será recordado por generaciones en ruedas de molino.



2. Excalibur.
Cuando el británico John Boorman coge la leyenda de Arturo y sus caballeros de la mesa redonda, sabía que tenía que hacer algo muy diferente a las anteriores revisiones. Y vaya si lo logra. Su fotografía y su lenguaje cinematográfico no tiene parangón en épica. Un baño de rojo sangre al amanecer, entre el mal y el bien. Entre padre e hijo. Entre honor y codicia. Una venganza inolvidable, con un final que se hace demasiado prolongado en su conclusión. Pero, conserva todos sus ingredientes que nos parecieron hermosos en el estreno.
Carmina Burana ~ O Fortuna | Carl Orff ~

3. Los Duelistas.
Cuando ví por primera vez, la película de Ridley Scott, ya había visto algunos de sus poderosos éxitos posteriores. La descubría por casualidad y no recuerdo si en televisión. Pero, me pareció una de las mejores recreaciones de la obsesión en el ser humano. No sólo son duelos, son pasiones enfrentadas en la vida de sus protagonistas. Debatiéndose entre el honor y la vida.


4. El Imperio Contrataca. Star Wars V
La mejor de largo de toda la saga. Se la arrebató a Lucas, un tal y magnifico Irvin Kershner. Un viaje por distintos planetas en una misión épica de confrontación de espadas luminosas. Personajes que trascienden a una esfera superior de la cinefilia. Figuras que hemos sido todos de niños que están en las estanterías de varias generaciones. No hace falta ver más, porque en el Imperio Contraataca se comprime todo lo necesario para comprender la lucha de las galaxias.

Star Wars: Episode VII - The Force Awakens Official Teaser.


5. Zatoichi. Me voy a quedar con el gran Takeshi Kitano, como representante samurai del cine oriental. Pero, en cualquier otro momento me hubiera podido quedar con muchas otras. Sin embargo, siento debilidad por este simpático director. Sus salpicaduras digitales han sido un referente del cine actual. Pero, nadie le iguala con su sentido del humor y la acción.


6. Lady Halcón.
El hijo de la luna que se enamoró de la princesa del aire. Tan cerca, pero tan lejos de unirse por las malas artes. Una leyenda algo perdida ya, en las memorias de los aficionados. Casi no la ponen ni las televisiones. Habrá perdido ya su antigua magia. Dirigida por Richard Donner.


7. Los Inmortales.
El espadachín de románticas y áridas tierras, en medio de un fregado de proporciones descomunales acordes a sus vastas y violentas espadas. Muchos la desestiman por comercial y facilona. Pero, me divierte...


8. Los Señores del Acero.
Paul Verhoeven, antes de hacerse archifamoso. La Edad Media y la peste, una lucha a muerte en que los humanos siempre eran los perdedores. Este film huele... al hedor de la carne descompuesta por la enfermedad. Y nos rescató a un perdido Rutger Hauer. No es de las mejores, pero es que siempre en cualquier lista, ganan las antiguas por goleada.


9. Matrix.
Los hermanos antes conocidos por los Wachowski (ahora hermana y hermano). Un viaje alucinatorio a base de pastillas. Entramos como Alicia en el país de las maravillas. Cualquier cosa puede suceder en la matriz.
Hasta que el redentor Keanu Reeves se convierta en Jesucristo con sotana de cuero. Y artes marciales en lugar de sermones. La salvación de Sion, a través de la red.


10. El Señor de los Anillos.
Haber me mojaré... El primer capítulo del famoso libro de J.R.R. Tolkien es una notable interpretación en cine a cargo de Peter Jackson. La épica imaginada, leyendo palabra por palabra, con la novela de iniciación embebida y digerida en tiempo record, en poder de nuestras manos ávidas por conocer su conclusión. Pero, con la cabeza olvidada en este maravilloso mundo creado por una mente prodigiosa.
El segundo Las dos Torres. Igualmente de estimulante, pero desciende su calidad. Debido a una barrera personal con el protagonista de Frodo Bolsón. No aguanto algunas de sus caras en este film. Penitenciagite... no somos perfectos.
Me quedo con la tercera. El Retorno del Rey: Comprende todo lo anterior y lo multiplica por diez.


Pulsa aquí --> Para volver a la Primera Parte de Valhala Rising: Cine de Guerreros.


Valhala Rising. Warriors of Movie (Part I)











Nicolas Widing Refn, violencia extrema... por los dioses.

No habría escogido comentar esta película Valhala Rising, a no ser que su director este de moda, por Drive. Film que optaba a varios premios de la Academia de Hollywood.
Por tanto, no tenía mayor interés. Ya que dicho motivo no conlleva un film de calidad superior o una historia con atractivo para ser obra de culto.

Realmente, el verdadero motivo. Es hablar y hacer una pequeña selección de algunos títulos que me parecen los más representativos del género de espada, con guerreros y espadachines. Algunos no estarán de acuerdo, pero creo que son lo bastante disfrutables para estar en vuestras listas.

Ya que siempre que se redacta una recopilación se puede caer en la amnesia del olvido involuntario o no haber visionado otras opciones. Me gustaría que propongáis más títulos que merecerían aparecer entre las favoritas.
Aún así, me propongo estar a la altura de todos los gustos con estas elegidas. Si no las habéis visto podréis pasar buenos momentos cinéfilos.
Gracias por visitarme y especialmente a mis seguidores habituales. Salud.

De Valhala Rising, se puede decir. El film inmediatamente anterior a su superéxito actual. Una historia que comienza brutal e impactante. Con aspectos visuales que resultan atractivos, por tomar reminiscencias de planos de Kurosawa (salvando las inmensas diferencias a favor del japonés, claro está).
Atractivo tratamiento de la fotografía, al servicio de un guión que se resuelve rutinario y pesaroso, a medida que avanza el film.

Por tanto, una cinta que se deja ver, con algunas escenas de violencia extrema, sobre una época medieval, con cristianos y guerreros salvajes, sucios y con lucha entre sus dioses. Gladiadores en barro, luchando por sus vidas. Controlados por los designios de un cíclope salvaje. Por los dioses...

*** Interesante ***

Pulsa aquí --> Para ver la época más reciente del mejor Cine Épico de Guerreros.

Dado la escasez de guerrero épicos en la Edad Actual, me veo obligado a ofrecer otro tipo de héroes más mecanizados. Así son:
Los Vengadores 2 La Era de Ultron Trailer EXTENDIDO Subtitulado Oficial, de Joss Whedon. Reparto: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Alexis Denisof, James Spader, Aaron Johnson, Elizabeth Olsen.


O este otro con una vuelta a los guerreros motorizados,
Mad Max: Fury Road - Tráiler 2, de George Miller. Reparto: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Zoë Kravitz, Angus Sampson, Rosie Huntington-Whiteley, Riley Keough, Nathan Jones.


He decidido dividir esta lucha a espadas, en función de las diferencias entre las épocas. A más años, más efectismo, pero nunca con pérdida de diversión. La épica es válida para cualquier tiempo vivido y por vivir. Aquí van las películas de capa y espada:

1. Los caballeros de la tabla redonda.
El atractivo de las historias artúricas, ha tenido siempre inmenso tirón en cualquier época. Y está película guarda el romanticismo épico de una saga inmortal. Bravo por el rey Arturo y sus cruzados. Dirigida por Richard Thorpe. Con Robert Taylor, Ava Gadner, Mel Ferrer y Anne Crawford.


2. Ivanhoe.
Una novela que consagra a los caballeros con armaduras de la Edad Media, como una de las más interesantes cinematográficamente. De torneos por hermosas damas, en servicio de los entresijos y pugnas por la corona. Dirección gemela de Richard Thorpe. Con Robert Taylor, Elizabeth Taylor, George Sanders y Joan Fontain.



3. Scaramouche.
Un cuento hermoso de espadachines. Con actores que siempre andan entre la acción y la teatralidad. Rodada con mano enérgica y vibrante por George Sidney, su duelo final me parece memorable. Con Stewart Granger, Eleanor Parker, Mel Ferrer y Janeth Leigh.
Heridas con la punta del sable y cortes desde los bordes afilados.


4. Rashomon.
Sólo un genio oriental podía rodar una maravilla de este calibre. Épica que desborda el blanco y negro de sus fotogramas. Una visión de la cinematografía adelantada varias décadas a su tiempo. Akira Kurosawa es uno de los grandes maestros de este noble oficio de rodar historias. Y Toshiro Mifune, el héroe con la flexibilidad y astucia del samurai que todos soñábamos ser cuando éramos niños, jugando en el barrio con katanas de madera. Un Oscar al que optar, sabía a muy poco para una Obra Maestra.



5. Los tres mosqueteros.
Gene Kelly baila coreografías de capa y espada como nadie. D´Artagnan-Kelly se desplaza como el bailarín que intenta conquistar a la dama con sus pies, sólo que aquí utiliza el tocado de mosquetero y la espada. Un homenaje cinéfilo a la monumental novela de Alejandro Dumas. Dirigida por George Sidney. Con Gene Kelly y Lana Turner.


6. Jasón y los Argonautas.
Ray Harryhausen el maestro de las maquetas y del rodaje fotograma a fotograma, despliega su arsenal visual, con la historia de Jasón. Nunca he disfrutado tanto con despliegue manual de Harryhausen en ésta o sus visitas a la figura de Simbad. Dirigida por Don Chaffey.


7. El Cid.
Rodada en España, los americanos se sintieron atraídos por este guerrero medieval español. Representa los valores de la resistencia y la lucha por su tierra. Lágrimas de valor para otra historia inmortal. Como la leyenda. Muchos la desestiman por el olor patrio. Dirigida por Anthony Mann (alguna vez la historia del cine le rendirá homenaje). Con Charlton Heston y Sophia Loren.


8. Julius Caesar.
Muchos diréis nos la ha colado. Pero, no me he podido resistir. Más teatral que de acción, yo la considero una Obra Maestra de Joseph Leo Mankiewicz. Con inolvidables momentos del gran Marlon Brando, Deborah Kerr, James Mason y John Gielgud. Además, espadas y dagas, hay...


9. Espartaco.
Stanley Kubrick y Kirk Douglas luchando en el barro del circo romano. Cada uno, con su idea de la película que representaría al gladiador más famoso de la historia. El peso y el montaje corrió a favor del genio de Kubrick. Me parece que es una película que supera con diferencia a la galardonada Gladiator.
Kirk Douglas se ensucia y sangra, come y dialoga con el resto de sus compañeros, se ven centuriones y al pueblo. Gladiator es otra cosa.


10: Estos desde luego de finos espadachines, nada, sus instrumentos de muerte son espadones y hachas. Pero, no me puedo resistir a poner en la lista, a estos guerreros del Norte. Y más aún, si su jefe es el tuerto Kirk Douglas, capaz de luchar a muerte por su amigo Tony Curtis. Dirigida con mano enérgica por Richard Fleischer. Una Obra Maestra de la vida de hombres rudos y mujeres valientes como Janet Leight, este filme de título inolvidable Los Vikingos.
Si ves las próximas imágenes y no has visto la película, correrás a conseguirla:


Pulsa aquí --> Para ver la época más reciente del mejor Cine Épico de Guerreros

martes, 7 de abril de 2015

Hellion.


Familia y rock and roll.

Nueva película independiente producida por IFC Films (aunque fue el año pasado cuando pasó por el Festival de Sundance) con la maternidad de una novel directora de Atlanta llamada Cat Candler, que nos propone las tensiones dentro de la unidad familiar en un pequeño pueblo del estado de Texas, entre la realidad y situaciones algo forzadas en el ámbito de delincuencia juvenil. Es un crudo retrato sobre la ruptura con causas muy diferentes (desde la separación con fin del amor o la desaparición vital de uno de los progenitores) y el paralelismo de una circunstancia que puede alejar la vida de dos hermanos y aunar inquebrantablemente la voluntad de otros.

En Estados Unidos, se produce este caso cuando un padre (de futuro esperanzador como posible héroe deportivo) se halla algunos años después en un estado de depresión y consumo incontrolado de alcohol, dejando de responder como cabeza tutora de su hogar, solitario. Sus hijos de 10 y 13 años ven como se derrumba todo alrededor, entre tensiones musicales que realmente ocultan el amor verdadero que subyace en ellos. Todo es un juego, una competición de motocross, hasta que deja de serlo.
La falta de responsabilidad de unos y la rebeldía mal entendida, llevadas por unas interpretaciones adecuadas de Aaron Paul que parece enderezar su viaje en la interpretación (Breaking Bad, Exodus) y la joven revelación de Josh Wiggins en busca de nuevas oportunidades; converge en una situación que podría cambiar la vida de todos ellos, incluso para el papel de una confusa Juliette Lewis y del pequeño de la familia interpretado por Deke Garner.

Sin embargo, la amistad a esas edades tempranas es quebradiza, pues se sustenta en sueños irrealizables o pesadillas verdaderas, cuando las cosas toman un camino irreversible, decadente y abierto al conocimiento de los vecinos. Todo puede destruir el sentido de la familia.
Las consecuencias golpean duramente a los más débiles (en Hellion se perjudica principalmente al pequeño) y la falta de valores refleja un comportamiento en la pubertad que trata de identificarse equivocadamente con los mayores. Violencia y demasiada facilidad en la posesión de armas de fuego, el caos que termina por derribar cualquier atisbo de amor. Amor paterno o fraternal en peligro bajo la mirada vigilante del estado.

En este filme Hellion que nada tiene que ver con el Hijo del Mal, existen diferentes demonios portadores de varios tipos de armas. En primer lugar, la fatalidad de una juventud que no espera de la vida un golpe de tanta crudeza cuando somos más vulnerables por la falta de experiencia.
Luego, aparece esa violencia sorda bajo una capa de odio, como una mancha corrupta en la sociedad que todo lo impregna con su hastío. Entonces, la pregunta sería si los estados no pueden asegurar la protección del ciudadano, ¿tendríamos que volver a usar la defensa personal y peligrosa en nuestros hogares?
Por último, la gran incomprensión que proviene de la falta de comunicación.

En la privacidad de un domicilio cualquiera, tras las puertas vecinas se puede estar empezando la hostilidad entre géneros, que al hacerse pública arrasa las perspectivas de hijos, pudiendo convertirlos en delincuentes habituales. Los medios gubernamentales deben intervenir siempre que se haya agotado cualquier otro medio, e intentar doblegar los vicios mediante la colaboración de padres e hijos.
Pero, existe algo que se me escapa en el filme por falta de entendimiento sobre la delincuencia juvenil actual en USA (o también en Europa), que sería el fracaso educativo y la desmotivación generada por el fracaso. Hasta que punto, chicos tan jóvenes pueden alcanzar esos niveles de rabia y odio, ni comprendo tampoco si serán el reflejo exacto en la realidad de nuestras calles.

La delincuencia pandillera parecía detenida en el pasado, pero ciertos guetos castigados por la crisis pueden recrear estos elementos perdidos, aunque no lo veo tan claro en edades tan tempranas, ni barrios más o menos aseados. Tomaré la expectativa de Hellion como una excepción a lo que veo.
Otro hecho que me pregunto es la vinculación del rock con productos representativos de la violencia juvenil, ¿no existe este comportamiento en otro estilos musicales?

El rock&roll asociado con armas y actos rebeldes como producto de marketing, vende simplemente porque otros tipos de música no serían tan determinantes culturalmente fuera de las pistas de baile de clubs o callejeras. O, la competencia bestial en concursos televisivos.
Por ello, el joven protagonista se debe fijar en las motos y el sonido eléctrico de una guitarra, podrían significar el futuro de sus sueños con su camiseta de Slayer y, aquellos saltitos y risas que sobre el sofá, emocionados realizaron él y su hermano menor.
Siempre que haya tiempo para compartir de nuevo esos momentos.

** Pasable ***

Slayer - South Of Heaven (Hellion Soundtrack)

Metallica - Battery (Hellion Soundtrack)


Presentación Fathers and Daughters, de Gabriele Muccino. Reparto: Amanda Seyfried, Aaron Paul, Russell Crowe, Diane Kruger, Quvenzhané Wallis, Diane Kruger, Octavia Spencer, Bruce Greenwood, Jane Fonda.

Stoker.
















La Venganza en América de Park.

La tradición del cine coreano actual, tiene a uno de sus máximos representantes en el director Park Chan-wook (conocido por su trilogía de la Venganza) y es inevitable el acercamiento de la industria americana hacia los creadores de otras cinematografías atrayéndoles hacia su lado más comercial. Pero, Park ha establecido unas conexiones propias de su propio submundo cultural y las historias de atracción letal del cine negro, componiendo una mezcla determinantemente extravagante y ilusoria. Un cartero llamando a la puerta y encontrándose en la entrada con una Lolita descubriendo su sexualidad.

Poco tiene que ver Stoker (el duodécimo filme completo de su carrera) con las anteriores películas rodadas en Korea su país natal, sin embargo, mantiene una estructura similar al ocultar sus intenciones finales y hace gala de tres figuras representativas de su filmografía debidamente maquilladas para la ocasión: el suspense, la violencia y el sexo.
Manifiestamente emparentada con los cuentos góticos clásicos, de hija con madrastra convertidos sus papeles de sufridora y bruja, atraídas por un hombre a su vez violento, llamando a la puerta dos veces y encontrarse de bruces con la Lolita de Nabokov, aunque más perversa y sangrienta.

Si nos sustraemos a los filmes que marcan su visión del mundo oriental (cosa harto complicada), se produce una conjunción de dos mundos separados culturalmente, en los que suceden una serie de coincidencias como ocurriera a lo largo de la historia del cine. Casos desde el Japón feudal de Akira Kurosawa hasta el coreano Kim Ki-duk sus historias siempre han cautivado a los cinéfilos de todo el mundo, de Wong Kar-Wai a Zhang Yimou han hecho sus incursiones en producciones del extranjero, o más introducidos en la cultura occidental como John Woo o Ang Lee con continuos vaivenes entre las dos visiones del séptimo arte, siempre han existido cineastas de uno u otro lado del Pacífico que se han fijado en lo que contaban sus compañeros de cámara. Las ideas han circulado permanentemente contagiando las cinematografías, como las secuencias de samuráis viajando al lejano Oeste, o más allá hasta el mismo espacio.

Y en la actualidad esto sigue ocurriendo con asiduidad, aunque haya ocasiones que la contaminación invade la creatividad, como en el caso de remakes incongruentes tipo Oldboy. Este tipo de revisiones de originales no son ni serán necesarias.
Normalmente de un director como Park no es posible que salga una historia mala, a pesar que el guion de la presente corra a cuenta de un joven actor novel en estas lides de escribir y conocido por su participación en series televisivas o películas de acción de escaso mérito, el británico Wentworth Miller. Elegido para el cometido por sus productores y compatriotas, el desaparecido tristemente Tony y su hermano Ridley Scott.

Aquí un avezado titulador, ha cambiado el poderoso apellido introductor de la cultura barroca y el vampirismo, por otro más desechado por el público y menos carismático como Lazos Perversos (imagino que imbuido sexualmente por sus protagonistas femeninas en la referente de los Hermanos Wachowski, Lazos Ardientes). La trama nos cambia a dos amantes por madre interpretada por una Nicole Kidman más acertada que en los últimos proyectos (véase invariablemente en Hemingway & Gellhorn, The Railway Man o Grace of Monaco, salvada por mi extraño parecer en la inclasificable The Paperboy), y la hija en la piel pálida aunque sin colmillos de Mia Wasikowska (recientemente comentado su último trabajo en Cinecomio con el título Only Lovers Left Alive). Y hacer mención a la recordada Jacki Weaver en una familiar muy diferente a la que nos ofreció su papel en la cinta australiana Animal Kingdom de David Michôd.
Por el lado masculino de este thriller erótico-surrealista, el suspense llama a la puerta como La sombra de una duda. El tio Charlie viene a visitarnos de nuevo, añorado, esta vez interpretado por Matthew Goode. Además de otros rostros habituales en zonas misteriosas como Dermot Mulroney o Lucas Till. Todo orquestado bajo una banda sonora inquietante por su lado más lúgrubre de Clint Mansell, y que incluye temas incombustibles como el Duet de Philip Glass.

En Stoker todo tiene una pátina a películas negras de familias acosadas por unas circunstancias invasoras de la intimidad, siempre sin perder la cara a la modernidad y las secuencias rodadas con detenimiento o comercialidad, según lo requiere el momento. Los críticos más acérrimos a los mensajes destinados al gran público, se cebarán con esta falsedad o traición de los cánones clásicos orientales, e incluso echarán de menos un tramo con mayor ejecución personal del director. Como demostrara Park Chan-wook anteriormente con algunos guiños al típico cine fantástico en Soy un cyborg o Thirst, manteniendo su línea surrealista.
Aquí el personaje de India con su aprendizaje en las relaciones amorosas, se debate también entre el terror psicológico y la sensualidad enfermiza invadida por su espíritu arácnido. Una tela tejida entre atracciones fatales, amor al cabeza de familia y envidias.

Este intruso se acerca para desestabilizar la convivencia, que de por sí no era perfecta, para engañar y seducir con pasado oculto, apoderándose de las personalidades desvalidas de ambas, madre e hija. Hasta que se produce un cambio (que trastoca lo contado por el director coreano en sus comienzos más atrayentes), y la película cambia hacia la desaparición violenta de algunos personajes con una técnica más banal y efectista. En su parte final, Stoker clava sus colmillos en una vulgaridad que ejecuta o deteriora las partes más sorpresivas del filme. El momento de cebarse en la producción americana y más clásica, sin embargo, mantiene el interés del espectador que no busca imbuirse en mundos psicóticos u oníricos.

Así, las sospechas y cambios de orientación del argumento desembocan en el descubrimiento de la sangrienta causalidad, buscando el efecto más fácil, donde la joven protagonista nos deje congelados. Aunque Park demuestre que tiene un talento innato para el suspense, se echa de menos tipos con el rostro pétreo como Joseph Cotten, por no hablar del Robert Mitchum de películas como El Cabo del Terror de J. Lee Thompson o el Harry Powell apostolado de La Noche del Cazador dirigida por un inmaculado Charles Laughton. También se echa en falta la figura de un detective más carismático en la vieja tradición de Philip Marlowe de Chandler.

En fin, que Stoker de Park Chan-wook no está tan mal como algunos críticos desencantados quieren hacer creer en los demás, pero tampoco la visión de una incipiente sexualidad es la espoleta adecuada para elevar la agresividad y el deseo hasta sus términos más inflamados, con escenas que están fuera de lugar (pongamos relaciones con chicos de su edad), en cambio las conexiones de cierta irrealidad recuerdan a lo mejor de su cine.
No todo es lo que parece a primera vista, porque todos tenemos "cadáveres" escondidos en nuestras casas, llamadas misteriosas que ejecutan nuestra venganza sobre aquellos que buscan el deseo sexual nada más. Hermanos peleados en familias desestructuradas, mentes perdidas entre el dolor y la perdida, que tuvieron que recluirse en instituciones sanitarias. Amores no correspondidos.

El engaño subyace en toda la trama, bien construido.
Los amantes del cine coreano, balbucearán mil calamidades sobre Stoker, y la venta del espíritu oriental de su director.
Mientras, la película se convertirá en una diferencia en su carrera, que atraerá a otro tipo de público más apasionado con las desviaciones, la enfermedad mental y los celos.
Siempre funciona bien una tragedia en el interior de la familia... y más si la sangre succionada se establece entre madre e hija.

*** Interesante ***

Mia Wasikowska trabajará con Guillermo del Toro tras su paso por una nueva adaptación de Madame Bovary, pero antes la tenemos a las órdenes de David Cronenberg, en Maps to the Stars. Reparto: Julianne Moore, Robert Pattinson, John Cusack, Olivia Williams, Carrie Fisher, Evan Bird, Sarah Gadon. Tráiler:


El nuevo filme de Woody Allen, se titula Magic in the Moonlight, una de las muchas producciones en las que participará Jacki Weaver. Reparto: Emma Stone, Colin Firth, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver, Eileen Atkins, Simon McBurney, Hamish Linklater, Erica Leerhsen. Tráiler:
Tráiler v.o. Wolves, de David Hayter. Reparto: Jason Momoa, Lucas Till, Merritt Patterson, Stephen McHattie, Jennifer Hale.


Stoker Soundtrack - Duet - Philip Glass

domingo, 5 de abril de 2015

The Woman in Black: Angel of Death.


Dos de Negro en Hammer Films.

No acostumbro a visualizar segundas partes de buen grado (por aquello que solía decir un querido comentarista excepto Rusia con Amor y pongo de mi cosecha a El Padrino II por ejemplo), pues siempre parecían modelos calcados sin brillo de aquel primer triunfo.
Si bien en la época de los ochenta y principios de los noventa, me sumergí por las entregas en serie, buscando una amplitud de miras que no funcionaba habitualmente. Más extravagancia y derroche de ´copiosas aventuras` a la deriva del guionista. Sobre todo, si se trataba de la diatriba en películas scifi de poca calidad y el vapuleado género del terror.

Sin embargo, la curiosidad a veces me puede. Con La Mujer de Negro que no pasaba de ser una correcta historia de fantasmas y el intento de la productora inglesa, legendaria Hammer Films y sus localizaciones en castillos y bosques misteriosos, para volver a pulir ese brillo de antaño (o más correcto, oscuridad) a un género que ilustró con su Technicolor y sus estrellas imperecederas, mujeres cubiertas de gasas y rojísima sangre impregnando su carne a borbotones... Hammer ha hecho girarme en redondo, pasar por encima de mis convicciones y darle la oportunidad a una producción en serie, de similares características fantásticas a la anterior y con la visión de un nuevo director. Esperemos que cunda el ejemplo y otros se animen a ofrecer nuevos trabajos con ideas renovadoras. Personalmente, me gustaría adentrarme en el riesgo.

Del anterior relato basado en una historia escrita en 1989, primero el director inglés James Watkins (Eden Lake y su próximo film aparece con el título Bastille Day) además es guionista también de las correctas The Descent 2 y My Little Eye; volvemos a rescatar de la tv a la visitante de negro-blanco-grisáceo Tom Harper, en una visión confusa que, a priori, poseía la sustancia de encantamientos en un época oscura de la historia, la Segunda Guerra Mundial. Como aquellas aventuras siniestras del pasado gótico, dónde lo sobrecargado de las escenas te transportaba por ferrocarriles de vapor a otra nueva dimensión desconocida.
Alimentando la caldera de la imaginación con negro carbón y mujeres embarcadas a aquellas pesadillas, entre la vida y la muerte.

Todos los sueños que incluían la esencia del terror y satisfacían nuestras expectativas, se pueden convertir en pesadillas. Y así, la película añorada por los fans de la productora británica, se transforman en un leve recuerdo de un mal viaje, a pesar de su comienzo clásico.
El vapor, la ambientación y la elección de unos niños bien predispuestos a interactuar con la acción, no son suficiente acierto para descarrilar en su busca de nuevo hogar, cruzar el país para acabar rotos entre los designios de una guerra, que asusta más que el cuento.
El terror lo creaban los hombres (como casi siempre) y los estragos surgidos en la conciencia colectiva de los supervivientes, procuraba argumentos que confundían fantasía con la realidad más pavorosa y siniestra. Mucho más que un R.E.M., jugando con nuestra memoria

Entonces, el ruido me hizo despertar. No había transcurrido ni la mitad del metraje, cuando el gótico se deshilachó en vapores tópicos y tóxicos, la pesadilla era lo mismo de siempre en los tiempos actuales. Todo parecía inamovible con los hechos técnicos del ahora, y la estética se fue contaminando en esta Mujer de Negro 2 hacia los consabidos males.
Digamos, la propagación inevitable de efectos sonoros (grillos y susurros nocturnos, tal como un teléfono suena en mitad de la proyección) más una banda sonora que te saca de la historia continuamente, con sus chirridos de cuerda estridente y estallidos superados de furia.
Que si se abre una caja o baúl del sótano... tachán... Que una puerta se cierra de golpe... ¡tatatachán! Que un niño de mirada circunspecta se aproxima por la espalda, hi, hi, hiii... tachán. ¡Ojú, que pesadez! Aún nos quedará el silencio para recordar.

El futuro de la Hammer si mantiene el crédito y no se desgasta con historias poco recomendables, puede tener su hueco en la etapa actual. Tras estas dos adaptaciones y la copia americana de la notable Let it Me del director Tomas Alfredson, dejan algunas dudas que veremos si se despejan de aquí en adelante.
Así, cómo decía la canción ¨como hemos cambiado...”, en algunas materias es positivo y en otras no tanto. Los tiempos de la Segunda Guerra Mundial con sus colores en estallidos de muerte, no parecen estar dispuestos a desaparecer así como así de los relatos. Y los sueños convertidos en pesadilla deben despojarse de todo aquello superficial que confunde los sentidos del espectador, embota su imaginación con programada dedicación, mostrando con contundencia más que sugiriendo.

El terror en carne viva, ya lo vivimos a diario en las noticias... el que causa admiración por los aficionados a la cinematografía terrorífica de antaño, proviene de los resortes ocultos en nuestra mente. Una cierta subjetividad que permite construir monstruos en ella, con los justos efectos visuales y sonoros, y por encima de todo, una historia que nos atraiga al pozo infecto de las pesadillas y la muerte. Preferiblemente con “ángel” que sin él.

Todo este sueño se da el mismo día que celebramos el 89 cumpleaños del norteamericano Roger William CORMAN, muchas felicidades maestro. Y que los recuerdos en el cine han vuelto para quedarse con los aficionados por bastante tiempo como, esperemos, la productora Hammer Films.

** Floja *

Tráiler The Quiet Ones (El Estigma del Mal), de John Pogue. Reparto: Jared Harris, Sam Claflin, Olivia Cooke, Erin Richards.


Entrevista con Tom Harper e imágenes del filme War Book en su paso por el Festival de Rotterdam. Reparto: Ben Chaplin, Phoebe Fox, Sophie Okonedo, Shaun Evans.


Rush - Bastille Day (1976)

sábado, 4 de abril de 2015

Oltre il Guado. (Across the River)


Italia y el terror silencioso.

El cine italiano de terror ha tenido siempre una presencia sangrienta en el mundo scifi, desde las historias de asesinatos brutales con directores que dieron brillo a sus cuchillos o afilaron sus hachas entre las décadas de los sesenta y ochenta, como Mario Bava, Lucio Fulci y sobre todo Dario Argento. Son los recuerdos de cinéfilo en cines de doble sesión, cuando se proyectaba un filme del oeste junto a otro más terrorífico.
Luego llegarían las voces e imágenes de ultratumba, monstruos sedientos de sangre y ritmos enloquecidos con guitarras eléctrica, entre colmillos y desgarramientos de todo tipo, cuyo máximo exponente podría ser un hijo convertido a la carne más purulenta de nombre Lamberto.

En Across the River, o traduciendo el título directamente del italiano "Encima del vado", el terror cuenta con un protagonista que trastoca los antiguos planes del cinema giallo. Ya que se trata de un científico y biólogo, caminando durante gran parte del rodaje por las tierras sombrías en la frontera entre Italia (nacionalidad del protagonista Renzo Gariup) con Eslovenia, y estudiando a los animales en su ecosistema natal y libre, mediante el material disponible a su alcance.
Para completar sus estudios naturalistas, concretamente con los escurridizos y solitarios zorros en sus momentos de caza, se vale de cierta tecnología y grandes dosis de paciencia, como buen investigador que se precie.

Poco a poco, y debido a hecho aparentemente casual, se irá convirtiendo en un apartado y obsesionado con sus actividades científicas, hasta que se encuentra con lo inesperado y su actitud cuasi ermitaña devendrá en una especie de comportamiento errático y una reclusión obsesiva. De tal forma que perderá el contacto con compañeros y autoridades, mientras el director italiano y coguionista de la historia Lorenzo Bianchini (ganador del premio como mejor director en Molins del Rey) reproduce secuencias envueltas en niebla, oscuridad, y efectos visuales al mejor estilo con que Clarice Starling era visualizada por el curtidor de pieles, o Ángela Vidal y su cámara se enfrentaban a las hordas zombificadas en REC. La visión nocturna, en este caso, de la naturaleza salvaje.

Aquel animal al que se le incorporó una cámara adosada a su cuerpo, ha topado con algo... una especie de ruinas.
Lo rústico, abandonado a la intemperie de los años y la lluvia, es un recoveco para que se oculten las alimañas y se reproduzcan los ruidos extraños. La pantalla se llena de llantos y quejidos, crujidos de ramas quebradizas y alaridos.
Hasta que el naturalista encuentra las pistas (gracias a la vigilancia del zorro husmeador), no podía imaginar cuales serían las consecuencias de aquello.
Los conocimientos científicos y sus estudios luchando contra las creencias ancestrales, se enfrentará cara cara con la leyenda.

Aquellas viejas historias sobre momentos oscuros del hombre, durante la segunda Gran Guerra, cuando los partisanos italianos, eslovenos y de otras nacionalidades se dispusieron a abandonar estos bosques de lobos, tras guerrillear con las tropas conjuntas de nazis alemanes con el fascismo de Mussolini. Un grupo que se hallaría en una casa enclaustrada entre raíces, y un sótano que guardaba un terrible secreto.
Entonces, la liberación de la población asustada se convertiría en una pesadilla con rastros de sangre y depredación.

El director Bianchini cuenta en su filme, con la misma paciencia de un observador de la naturaleza, las expediciones entre humedades y baños de luna del protagonista persiguiendo lo increíble. La lucha de lo real contra lo imaginario, de lo científico impregnado con un hálito sobrenatural.
Basándose en tres búsquedas simultáneas y un rodaje en la nocturnidad sobre cuatro patas. Para ello, necesitará de un amplio número de registros en la banda sonora natural y del mundo de las sombras en un bosque recóndito y fronterizo, mezcla de dos culturas o dos formas de vida. Porque los sonidos son fundamentales en Across the River, son los efectos amenazantes que salpican al espectador como un reguero de agua sobre el cristal de una ventana olvidada.
También esconden las amenazantes (quizás en algún momento innecesarias y minimalistas) notas de golpes de percusión y voces gregorianas, al uso de un coro simulado cuando el vacío existencial y contemplativo hubiera sido más agradecido.

A veces, el ambiente es suficiente para recrear el suspense.
Pisadas sobre la hojarasca y la hierba húmeda, el acecho de ojos en la oscuridad y movimientos escondidos en el follaje, o el discurrir de una tormenta en un paraje inhóspito. Edificante... o no.
En definitiva, en este vado de acento italiano-esloveno, se reproduce una angustiosa intriga alrededor de un río, dónde el investigador ve por ojos de sus amigos y luchará contra la personalidad dividida, en dos, entre el misticismo salvaje y la razón. Sintiendo como el peso de la locura y la caza del depredador, se adentra en aquellos bosques.

El zorro se dedica a la caza nocturna de pequeñas criaturas, pero será cazado. El investigador persigue a la sombra, y será víctima de la caza. Una cuadrilla de empleados públicos que consultaron los extraños sucesos con una pareja de ancianos campesinos, y que le buscan a su vez, se verán como objetivo.
Al final da la impresión que, lo que ocurre en el bosque se queda en él.
Las criaturas permanecerán en su interior, escondidos. Esperando, como el mal espera en la memoria. De dos en dos.

** Interesante ***

Lucy.
















La Química de la memoria.

Curiosamente en una película que se trata el tema de la capacidad cerebral, el director parisino Luc Besson se queda en la superficialidad de las escenas de acción, como es habitual por otro lado en su filmografía. Desde sus comienzos en la dirección se ha establecido dos normas esenciales, una cierta atracción por el mundo irreal y la corresponsalía de algunos de sus principales protagonistas a las heroínas, guerreras y autosuficientes. Pero, si observamos el número de películas realizadas en treinta años de carrera, se puede corroborar una mayor dedicación a la escritura de guiones y, sobre todo, la producción.
Es lo que tiene la memoria humana que en su proceso vital de destrucción, va perdiendo la capacidad neuronal o de conexiones sinápticas, para ir fagocitando sus recuerdos poco a poco, o consecuentemente la disminución de su memoria.

Por otro lado, en el caso de Lucy o digamos esencialmente Scarlett Johansson, la heroína consigue su estatus por la intervención de una organización mafiosa que otorga a la protagonista, la posibilidad de transformar el proceso de destrucción neuronal en todo lo contrario por medio de una droga de diseño.
Scarlett o Lucy es una chica ´mona`, divertida, habladora y normal. Pero, se verá envuelta en una trama de contrabandistas violentos y de jefe, un actor coreano reconocido por todos en sus papeles de Old Boy (la obra maestra de Park Chan-wook) y I Saw the Devil de nombre Min-sik Choi, que obligará a la neoyorkina a actuar para sus intenciones criminales. Aunque a causa de un accidente interno, los efectos de la esclavitud se convertirán en una máquina de matar perfecta.

Esto es, una sobredosis accidental de una indeterminada droga emergerá en su organismo (especialmente en su cerebro) como una bomba acelerada de nuevas conexiones y un crecimiento exponencial de su intelecto. Así, el homínido del mismo sobrenombre o Australopiteco Afarensis realiza un viaje a través de la evolución humana, para desarrollar su pequeño cerebro de primate en una especie de fémina de acción, inmortal y sobrenatural, mediante la química. Un proceso imparable de su inteligencia que la convertirá en un ser análogo a una especie de máquina de matar, con un don o capacidad divina, guiada y estudiada por el profesor Norman en una interpretación tan confusa como su carrera en los últimos tiempos. Se trata de Morgan Freeman y su querencia por los papeles basados en el método científico, flemáticos o divertidos a partes iguales.

Pero, la película de Besson se decanta por las escenas de acción con intervención de los recursos oníricos y sin, apenas, desarrollo o base en los conocimientos científicos. Supongamos que existe una droga capaz de reestructurar el cerebro exponencialmente, como sería posible que un producto que vuelve estúpido al drogadictos pueda sugerir el efecto totalmente contrario en la esforzada heroína. Por ello, el filme muestra la evolución intelectual como el dominio de los demás, e incluso de la materia tanto orgánica como inorgánica, en un proceso de consecuencias increíbles y apocalípticas.
Al final, Lucy y Besson se encargan de involucione su protagonista, que el padrino mafioso Mr. Jang parezca una caricatura de sus papeles en el cine oriental, y por último, que Morgan Freeman cometa su enésima equivocación en la elección de otro trabajo.

Como dirían The Beatles en su canción Lucy in the Sky with Diamond, se ha tratado de una coincidencia, pues queríamos hacer un tema sobre una alucinación. Así, es la película de Besson, con un argumento que pretendía una base científica que se ha quedado en un mal viaje y unos minutos finales pretenciosos, a la par que caricaturescos.
"De repente hay alguien allí en el torno,
la chica con los ojos de caleidoscopio. Lucy en el cielo con diamantes, Lucy en el cielo con diamantes".
Es lo que ocurre por coquetear con las sustancias sintéticas, que produce severos retrasos neurológicos con pérdidas drásticas en los niveles neurológicos. Dado que un individuo común de unos treinta años, no drogadicto, pierde en torno a tres millones y medio de neuronas en un año, imagino que su aumento en casos de adicción se multiplicará cuantitativamente.

Por ende, si el descubrimiento de una proteína que detuviera o renovase el proceso destructivo existiera, las consecuencias serían diferentes a las observadas en Lucy. Un aumento de la memoria o el conocimiento, pero no una especie de SuperWoman con un control superior de sus funciones fisiológicas, dominada por el efecto placebo y sus transformaciones en el comportamiento de los materiales. Más bien, una tendencia a la inteligencia artificial y sus conexiones eléctricas.
Este tema y sus ramificaciones me atraen significativamente, y quizá sean objetivo de próximas referencias en mis escritos.

Scarlett hace el papel contrario físicamente a su voz arrebatadora en la película Her del director Spike Jonze, aunque en su inteligencia artificiosa se da la mano con Samantha y su frialdad final. Atractiva, hace que no nos fijemos tanto en los errores u olvidos intencionados del guion, para centrarnos en sus viajes surrealistas alterados químicamente, y los métodos persuasivos para fracturar o matar a sus criminales oponentes.
Y, es que la mona Lucy en vaqueros o con tacones, adquiere dotes para el combate cuerpo a cuerpo sin necesidad de estudio, se convierte en una máquina destructor, masa devoradora o Blob, que poco tiene que ver con la inteligencia.
En otro término de cosas, las tramas secundarias se pierden en personajes que no delimitan su territorio, con crestas y hendiduras tan profundas que no merecen ser reflejadas en el terreno conceptual. Solamente físico, y ni eso.

Uno científico, dos policial y, tres capo de la mafia caricaturizados sin ritmo.
Todo bajo la batuta habitual del compositor francés Eric Serra, que ha ido cambiando los comienzos guitarreros y rockeros de sus comienzos por un carácter ecléctico con bases electrónicas y minimalistas.
Puede que Lucy parezca resolutiva y divertida, pero visualmente queda relegada a un conjunto de carrera a ninguna parte y un final bastante risible hacia el efectismo descontrolado. Siendo las primeras impresiones del filme totalmente contrapuestas con ese tramo que se vuelve deficiente para el que escribe, como un cierre de filas sobre el paradigma de la "no explicación" última. Hubiera sido necesario que Luc Besson ingiriera más vitaminas u omega3 para clarificar sus ideas.
Aún así, Lucy es un producto medianamente entretenido.

Algo extraño para una película y protagonista, cuyo poder reside en la imaginación y la inteligencia. Al menos nos quedará su voz dulcificada para tratarse de una diosa metálica que proviene de un simio. Esperemos que los Hermanos Coen enderecen un poco, tanta imagen Vengadora.

** Pasable **

Autómata.


I Robot, una limosna por favor.

Ojalá fuera tan fácil articular una película con una buena historia de ciencia ficción, como lo es apoyarse en los dos pilares fundamentales que constituyen la base y las leyes primigenias en la construcción de robots.
Ciencia-ficción es un género tan efímero como maltratado por muchos, ya que lo realmente válido en un tiempo, puede deteriorarse y parecer antediluviano en un puñado de décadas o años. Es el género dónde subyacen los deseos ocultos manifestándose de formas arbitrarias y surrealistas, hasta que la ciencia descubre las pretensiones de aquellos cerebros y convierte sus sueños en realidad.

Autómata es una película que comenzó de una manera similar, apoyándose en las leyes fundamentales de la robótica ideadas por Isaac Asimov en I Robot, y descubre los sentimientos que crecen en cualquier especie natural con una inteligencia independiente. Por ello, la película dirigida por el director madrileño Gabe Ibáñez (autor de Hierro y creador de las animaciones de El Día de la Bestia) entronca con ciertas imágenes del género y bebe de las historias que compartieran los grandes escritores del scifi como, sobre todo, Philip K. Dick y la posterior adaptación de su obra en la obra maestra Blade Runner por Ridley Scott.

También se requiere para construir una verdadera epopeya metafísica, de un apocalipsis (normalmente causado por la mano del hombre) que desintegre todas las expectativas de progreso y de la naturaleza en el planeta. Aquí en Autómata, la desaparición del agua en gran parte de la Tierra, ocasiona las dudas existenciales en los humanos y sus recuerdos, pero también ofrece un panorama renovador para los androides.
Saltarse una de las dos reglas fundamentales para aprovecharse de la ciencia y construir una sociedad alternativa más favorable para los intereses automatas. O morir en el intento en cualquier tejado bajo la lluvia.

Ahora y siempre, habrá un mundo programado y dirigido por mentes traicioneras, con autómatas e individuos mezclados (ayudándose o luchando por un puesto en la sociedad) dónde la convivencia se convierte en supervivencia pura y dura. Generaciones que avanzarán científicamente a distintas velocidades, como las últimas producciones Green Moon de Antonio Banderas tan diseminadas entre empresas colaboradoras en esta ocasión, que producen un cierto subdesarrollo en la historia.
Probablemente, tenga que ver en dicho desbarajuste (más a partir de medio metraje) que el propio director comparta el guion con otros dos colaboradores, perdiendo así la esencia del comienzo.

Por tanto, uno dirigiendo y el otro interpretando encuentran obstáculos demasiado estrambóticos, a pesar del esfuerzo por crear aspectos cuidados en la elaboración de mundos distópicos, tomando prestados algunos circuitos integrados en la ambientación de otras grandes películas, pero quedando muy difuminados en la realidad actual.
K. Dick o Asimov son representativos del automatismo y la inversión de papeles, al igual que Autómata lo intenta sin éxito, debido a la desinfección de los replicantes, más bien robots en un mundo menos espeso y claustrofóbico. Y eso que no tienen agua suficiente.
Es posible que el presupuesto limita las opciones de grandes secuencias de acción, pero si no aspiras a conseguir algo tan grandioso, todo puede solucionarse sin ellas y con un poco de imaginación.

Un trabajo para verdaderos robots en la ambientación y la luz, sustituyendo a los prodigios técnicos. Si bien el Autómata da sus primeros pasos hacia la iluminación, las sentencias y el farragoso tratamiento posterior, hace que se evidencien las carencias y el compromiso en la interpretación de determinados papeles.
Cuando empieza a interesar, se construye una muralla que recuerda a las amenazas zombies (sin movimientos de masas) cambiando nieves de inviernos en el Norte por desiertos arenosos, sustituyendo los tejados de cualquier centro comercial acosado por seres decadentes, con ligeras esencias a la Inteligencia Artificial de Spielberg.
Y este mundo, además, no me gusta.
Sin agua y con empresas aseguradoras de las relaciones entre hombre-máquina, serían una pesadilla demasiado inaguantable, aunque el mismísimo J.F. Sebastian se vistiera con las ropas del relojero. Y la economía sumergida o corrupta fuera la causa de la pobreza y el desamparo, de hombres y mentes binarias tirados en la cuneta que puedan ocasionar menores daños a las empresas.
Cuando el guion deambula como Simón por el desierto, con incitaciones familiares y apuestas que no llegan, detectives en gabardina que no dejan huella e identidades robóticas superficiales; la escasez de sentimientos te desconecta definitivamente. Procesiones por las dunas, game over.

Vacilaciones en una distopía, no te llevan a buen puerto. Te sobrecargan los sensores de recepción y el baile se acaba antes de empezar. Como si cambiásemos la ambientación futura en Los Ángeles por una cloaca luminosa en Sofía (Bulgaria) y los androides soñasen con ovejas eléctricas, pero se quedaran “sopa” a las primeras de cambio... y corto.

* Floja **


Tráiler Wolf Totem, de Jean-Jacques Annaud. Reparto: Feng Shaofeng, Shawn Dou, Ankhnyam Ragchaa, Yin Zhusheng.


Tráiler Qué Difícil es ser un Dios, de Aleksey German. Reparto: Leonid Yarmolnik, Aleksandr Ilyin, Yuriy Tsurilo, Yevgeni Gerchakov.


Tráiler Felices 140, de Gracia Querejeta. Reparto: Maribel Verdú, Antonio De La Torre, Eduard Fernández, Nora Navas, Marian Álvarez.

jueves, 2 de abril de 2015

Welcome to New York.


Entre la alta política y Torrente.

Todo lo que comenzase hace unos pocos años como un mero viaje de negocios, también se mezclaría con el placer sexual y los comportamientos poco edificantes, pero terminaría siendo el reflejo de una sociedad corrompida que dirige sus pasos hacia el desencuentro personal y los procesos abiertos con la justicia.
Así, empezó el director nacido en el Bronx, Abel Ferrara en la década de los ochenta con pequeños relatos entre el crimen y el terror slasher, hasta que en 1990 uniera las personalidades de unos jóvenes David Caruso, Laurence Fishburne y el gran Christopher Walken en el Rey de Nueva York. Cuando se dedicaba a mostrar con realismo e intensidad interpretativa a aquellos reyes del crimen por la gran manzana, afligidos y corruptos que deambulan por las esquinas de la pantalla grande. Hasta que todo llega a su fin y nos hallamos con un Funeral a la altura de las mejores propuestas cinéfilas de ambiente mafiosos. De nuevo al lado de Walken.

¡Welcome to New York, y la torrija que se ha formado!
Así fue cuando en 2011 (fecha desde la cual no rodaba Ferrara y en la que se basa el argumento adaptado por Christ Zois y él mismo) durante una permanencia algo ruidosa, el Sr. Devereaux (imagen fantasmal del Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn) se enfrentaría judicialmente a una acusación de violación por una limpiadora inmigrante guineana, cuyo nombre ha quedado prácticamente olvidado, al igual que la candidatura a las elecciones presidenciales de Francia del mismo acusado.
Sin embargo en la presentación de la película en el pasado Festival de Cannes, Abel Ferrara pondría la guinda comentando que el personaje de ficción no es totalmente fiel a la historia real, aunque eso no convence al susodicho político que presentaría algún tipo de demanda al cineasta o la productora.

Por el lado artístico, la cinta producida por Wild Bunch y Belladonna Productions pasó con más pena que gloria por la costa azul, siendo vapuleada ferozmente por numerosas plumas europeas y curiosamente felicitada ideológicamente por tierras sudamericanas en algunos casos. La crítica se asemeja sobre todo por la interpretación ligera de los hechos, la factura casi televisiva y el trabajo desigual de la pareja de protagonistas.
Como Ferrara en sus inicios en Nueva York, el filme explora un viaje que va desde el cancán sexual al quilombo de la vida política mezclada con los vicios ocultos, salvo para los seres más allegados, que no queridos. Aquella ultrajada esposa denominada como Simone, hija de millonario marchante de arte y carrera fulgurante en los medios, forma el triángulo de la desaprobación, el reproche emocional y la crítica racialmente dirigida.

Todo aquel asunto sucio se engrasaba en el Hotel Sofitel de Nueva York y la película muestra una causa más suave, como es una felación. Pero, los hechos terminan de la misma forma, retenido en el aeropuerto y llevado a prisión en Rikers Island, el complejo carcelario más grande del mundo dónde entrevemos la tensión de una persona acostumbrada a otros modales en libertad, no sabría si decir tan ´refinados` en observación y comparación con los primeras escenas de Welcome to N.Y., es ese especial detenimiento por detalles fiesteros y su cutre resultado.
Algo que parece indefiniblemente aunado a los últimos trabajos del que fuera calificado por algunos, hermano menor de Scorsese, ya que sus estrenos pasan desapercibidos para el público y zarandeados como puta en Semana Santa por la crítica especializada... un viaje nada diplomático.

La primera parte exhibicionista y clasista en lo negativo, sin ahondar en la vida privada ni la mente perdida de Devereaux, interpretado por Gérard Depardieu rotundamente escorado a izquierda de sus nuevos amigos e igualmente vacío entre la irrealidad y la acción chabacana de su horondo apetito sexual en el personaje; dará paso a un segundo menos alargado episodio, dónde se intensifica el sufrimiento y aparece su partenaire interpretada por una Jacqueline Bisset entre bisoña y recia, así mismo hambrienta e interesada por alimentar su fulgor personal. Infinitamente alejada de sus intrigas del pasado con Polanski en Cul-de-sac, su cameo en Casino Royale, la participación en la gran película de Stanley Donen llamada Dos en la Carretera o como estrella rutilante en Bullit de Peter Yates. Bellos recuerdos en el cine.
Este tramo es algo más interesante por la identificación de los hechos y la acusación sin cargos demasiado violentos (según el filme), paseando su cuerpo del delito entre presos mal encarados y policías mucho más secos si cabe. El proceso judicial es verdaderamente farragoso y olvidable.

El resultado ya conocido, evoca a una dimisión y fin de las expectativas políticas del sujeto, además del inevitable desprestigio personal y la ruptura con un matrimonio acabado de antemano. Abel Ferrara no profundiza, sólo se dedica a presentar los cargos y rajarse en su presentación artística, en favor de una estructura argumental artificiosa y aburrida.
Toda la relevancia anunciada se vuelve poco cautivadora, con excesiva duración de los duelos entre la pareja protagonista y conversaciones con poco peso, más visceral que emocional. Por un lado, un Depardieu sarcástico metido en co-producciones inmensas y poco convincente como vividor en este caso, y Bisset dibujando una caricatura de una mujer de alta clase social apresada por las circunstancias externas y los deseos de aumentar su poder y éxito personal. Pero, entre risas nerviosas que no ayudan a tomarse en serio la historia.
Terminando con una alegoría barata en un ambiente de lujo, como perfume de pachuli en hotel de cinco estrellas. Se entiende que la crítica de uno y otro lado del Atlántico se diferencie ideológicamente en las posturas del filme, entre un texto crítico con los comportamientos y la política internacional, fuera de los clichés y pocas referencias al proceso social y mediático.

Por tanto, me quedo con algunos instantes carcelarios y un Abel Ferrara con hambre de nuevos retos (como su próximo Pasolini protagonizado por otro habitual Willem Dafoe que la crítica sitúa en los extremos) pero con una catarsis de desvinculación con su pasado brillante, o mejor dicho oscuro. Ahora, más cuadriculado o arriesgado.
Welcome to N.Y., es un filme tan olvidable como la figura de un Depardieu demasiado forzado (y esperando al estreno de su nuevo trabajo dirigido por Anthony Hickox y título sugerente FalconMan). Hasta otro Ferrari más potente que nos llegue de tierras romanas e intente fijarse más en el atrevimiento de su hermano mayor, Sr. Ferrara.

** Floja **

Tráiler Viktor, de Philippe Martínez. Reparto: Gérard Depardieu, Elizabeth Hurley, Eli Danker, Polina Kuzminskaya.


Tráiler United Passions, de Frédéric Auburtin. Reparto: Gérard Depardieu, Sam Neill, Tim Roth, Jemima West, Thomas Kretschmann, Fisher Stevens, Antonio de la Torre.

martes, 31 de marzo de 2015

Inside Llewyn Davis.


El Compositor y el gato viajero.

Los hermanos Coen vuelven a ofrecernos una película como un pequeño viaje. Pero no uno hacia el éxito infinito, eso está reservado a los gatos, más bien, simple deambular circular de unas garras artísticas por el pavimento frío y mojado. Un encuentro esquivo del músico con su Ítaca particular. El miedo al futuro fracasado.

Desde los orígenes del cine, grandes precursores de todo este tinglado como los Hermanos Lumière, han establecido sus particulares viajes. Otros cineastas como los hermanos Coen están consiguiendo del Séptimo, un arte al alcance de unos elegidos trotamundos. Esta carrera que comenzara humildemente en 1984 con Sangre Fácil, sigue en progresión y con ella celebramos treinta años de Joel y Ethan, haciendo recorrido por unos personajes inmersos en empresas oscuras y por la música en sus películas.
Llewyn Davis es “Cat-autor”. De cante, humor y gato.

Pobre como los artistas que se lanzan a pisar los pequeños escenarios de clubes nocturnos del Greenwich Village en los 60, las productoras de poca solvencia y escasa imaginación para los lanzamientos folk… y el frío húmedo de las calles de Nueva York. La andadura musical de este músico de pies helados y buche vacío, se corresponde con la de otros artistas descendientes de judíos (como los Coen). Para Llewyn, el éxito es esquivo. Una sombra en surco de vinilo.
La mezcolanza de estilos de sus primeras películas compaginando ritmos tribales electrónicos con el folk y el rock, tenía forzosamente que dar paso a utilizar a un protagonista dedicado al mundo de la música en alguna ocasión. Sus bandas sonoras son un compendio de estilos que marcan el visionado de sus largometrajes y dan un ritmo especial a las secuencias rodadas por estos genios de Minneapolis. Trabajar con ellos es el trampolín de la carrera de sus protagonistas, como en este caso, un Oscar Isaac sensible, ilusionado y frustrado.

Si bien el compositor de cabecera de sus largometrajes Curter Burwell inspirado en las calles de su Nueva York natal pudiera haber dirigido los compases de este filme, se han decantado por T-Bone Burnett. Reconocido por su trabajo en películas como Walk the Line, The big Lebowski y O Brother, Where Art Thou? Además es miembro guitarrista de la banda Alpha Band. Y lanzado en la producción sonora de la serie True Detective.

Este particular descenso a los infiernos por la calle melancolía americana del folk urbano, se acompaña del entrañable humor sangrante como demostraron en Arizona Baby, El gran Lebowski y sobre todo, O Brother! que comparte con A Propósito de Llewyn Davis su gusto por la escena musical y por las odiseas, en este caso, a cargo de su amigo fantasmagórico Ulises.
En 1961, el Upper West Side es el escenario residencial, circunscrito en un frío y húmedo Manhattan que se localiza entre Central Park y el Río Hudson. Absorbía todas las influencias de los distintos estados de sus componentes, hacia un estilo particular novedoso, del cual su mayor exponente estuvo en el poeta y músico Robert Allen Zimmerman, de origen judío y nacido en Minnesota. Casualidades de los Coen.

La música de la película interpretada por el elenco: Isaac (Ágora, Drive), Timberlake (Black Snake Moan, The Social Network), Mulligan (An Education, Shame) y Adam Driver (J. Edgar y Lincoln y que estará en la próxima esperada película de Mike Nichols, Midnight Special). Grabada en vivo, son versiones completas de viejas canciones folk como Dink's Song. Libremente, se basa en el libro de Dave Van Ronk y sobre todo en las letras, también incluidas en su disco Inside Dave Van Ronk. También algunas canciones surgieron de conversaciones entre los Coen y su habitual productor T-Bone Burnett.

Sin embargo, nada es casualidad en mentes tan apabullantemente inteligentes como la de esta pareja de cineastas. Todo el viaje invisible por las calles de Manhattan con su infiel compañero gatuno, al infierno cultural de Chicago (dónde se encontrará con dos grandes de la interpretación John Goodman y F. Murray Abraham) y al desánimo del fracaso; confluirá en esta odisea circular. Como dato curioso y literario, apuntar que Abraham hará del álter ego de Dante junto a dos pesos pesados Taylor Hackford y Franco Zeffirelli. Historia cargada de sentimiento y música, por dos hermanos que escriben en armonía perfecta.

Ethan Coen expresaba: “Como experiencia ha sido una producción más divertida de hacer por el simple hecho de que muchas escenas se basan en escuchar a un músico tocar una canción. En O Brother! también tuvimos escenas musicales y, en algunos momentos, dejas de sentir que estás haciendo una película y te sientes un espectador viendo una actuación musical. Y eso es grandioso”. Nino dixit: “Qué gozada”.
El círculo vicioso dónde los fracasados son la rampa de lanzamiento para otros emergentes, y más capacitados para la reflexión y la poesía. Amalgama de nueva sangre, con estilos diferentes desde el country al blues, pasando por el jazz o el rock and roll. Una voz descarnada se eleva en la sombra del escenario, una estrella que luchará por los derechos de los ciudadanos y por el amor no correspondido hacia un Llewyn fuera de sí.

Esa voz judía y despeinada que entonaba frases como éstas: "Naces, con nombres equivocados, padres equivocados. Quiero decir, eso sucede. Te puedes llamar como quieras. Este es el país de la libertad". Sin embargo la libertad tiene un precio… un golpe certero que puede hacernos despertar de nuestros sueños a la humilde y sangrante realidad.
Las palabras retumbarán en la cabeza de Llewyn, en su final de trayecto, un callejón oscuro en la parte trasera del Gaslight. Sin Ítaca ni Penélope… ¡Au revoir!

Al menos, el Garfield de rayas “uliseadas” dormirá calentito y con su tripa llena.

**** Notable ****

Cinemomio: Thank you

Las más alteradas del Cinecomio

Etiquetas

Serie TV-Scifi series - Ciencia Ficción Serie - Crimen Serie Tv - Terror Serie - Humor Serie - Biográfica Matthew McConaughey serie Dramática Clint Eastwood Emma Stone Jake Gyllenhaal Serie Tv - Thriller Series TV - Animación Humor Amy Adams David Fincher Denis Villeneuve Ewan McGregor Mads Mikkelsen Ridley Scott Tom Cruise Tom Hanks Woody Allen Ben Affleck Cine Documental Game of Thrones Joaquin Phoenix Kristen Stewart Leonardo DiCaprio Martin Scorsese Mike Flanagan Oscar Isaac Ryan Gosling Serie - Bélica Series Tv - Terror Tim Burton Tom Hardy Videojuegos Alex de la Iglesia Animación Japonesa Anya Taylor-Joy Benedict Cumberbatch Brad Pitt Christopher Nolan Christopher Walken David Cronenberg Eddie Redmayne Francis Ford Coppola J.J. Abrams James Gunn Josh Brolin Julianne Moore Kenneth Branagh M. Night Shyamalan Meryl Streep Nicolas Cage Nicolas Widing Refn Paolo Sorrentino Quentin Tarantino Rosamund Pike Scarlett Johansson Scott Derrickson Stellan Skarsgard Steve McQueen Tilda Swinton Twin Peaks Wes Anderson Winona Ryder Woody Harrelson Zoe Saldana Alexander Payne Alexandre Aja Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Animación Animación Digital Armie Hammer Bradley Cooper Brie Larson Bryce Dallas Howard Cilliam Murphy Duncan Jones Hnos. Coen James Cameron Joel Edgerton John Ford Jordan Peele Julia Roberts Kevin Costner Lars von Trier Leos Carax LiLy Collins Mahershala Ali Marvel Mel Gibson Michael Haneke Michael Keaton Mindhunter Morgan Freeman Mélanie Laurent Natalie Portman Netflix Orson Welles Park Chan-wook Paul Thomas Anderson Paul Verhoeven Richard Linklater Robert Eggers Robert Redford Roman Polanski Stanley Kubrick Stephen King Steven Spielberg Terry Gilliam Thandie Newton Thomas Winterberg Tom Hiddleston Uma Thurman Vince Vaughn Viola Davis Willem Dafoe Yorgos Lanthimos
Licencia de Creative Commons
Obra está bajo una licencia CC en España.