Tu vida es un bucle temporal, finito…
del que se aprende, o no…
Don Miguel de Cervantes expresaba en
su El Quijote, que se debía confiar en el tiempo, porque suele dar dulces
salidas a muchas de las amarguras… Y puede ser, pero, se conforma a través de
la vida de diferentes individuos. Y ahí, radica el principal problema… Si lo
piensas bien, la estancia vital no tan larga como supondríamos para cambiar la
historia. Y una vez que se recuentan los recuerdos, te das cuenta que no hay tantos,
esencialmente llegando, al final del camino.
Por ende, la vida es como un capítulo
de The Lazarus Project, que aparentemente das muchas vueltas, pero acabas en el
mismo sitio, una y otra vez, normalmente. Algo muy diferente, es que estás
condicionado a que nada, nada de lo ocurrido ya, puede ser remediado, o mutado
radicalmente… Lo hecho, hecho está… Excepto lo escrito en las redes, que puede
ser borrado, por no un menospreciable precio, parece.
Paradójicamente, cómo nada puede
cambiarse de los estrenos cinematográficos que estamos padeciendo en este
inicio del 2026, es mejor acercarse a cuentagotas… especialmente al terror y el
scifi. Lo que carece de la exuberancia de otros momentos anteriores y del nivel
de creatividad, es mejor cubrirlo con otras experiencias o ritmos… como lo de
la resurrección del catálogo zombi con The Bones Temple. Y por eso me he
refugiado en el musical homónimo de Blue Moon… así sí.
Levántate y… vuela.
Sufrimos, padecemos aterrizajes
forzosos, e históricamente, hay poco qué hacer, nos quedamos en un brete, al
final de la vía…. como los protagonistas de Lazarus. De la ceguera ante las
posiciones y las acciones violentas, quedamos inhabilitados para gestionarlas…
pues no somos, más que peones en un baile universal.
Las reiteraciones, han sido
habituales, nada ha cambiado en el fondo… las nada emotivas reclamaciones, cargadas de
nostalgia fanática, son vagos rasgos de lo monstruoso y lo humano, algo
inmutable que esta en el espíritu de los individuos… o al menos, dentro de
algunos. Estupideces, animatrónicas o influenciables, como recreaciones de
videojuegos que suplantan imaginación con confusión, y blockbusters sin mínimo
riesgo argumental. Se convierten en más de lo mismo, de lo comentado en este
comienzo del 2026, pues olvidaron las vueltas de tuerca, con una pizca de
interés o imaginación. También se echa en falta, algo del espíritu crítico y
naufragan con el estilismo, de manera que los guiones son una línea temporal
plana, fatigosa y tediosa.
Lo hemos comprobado con la nueva
grabación, de V/H/S, qué marea más que divierte… Además el género de la ciencia
ficción, también se resiente con lo seleccionado por el momento, ya que ni unas
asustan ni las otras encandilan en sus formas, o giros dramáticos, más
dirigidos al síndrome recaudatorio, que al entretenimiento. Vemos una sucesión
de títulos para el relleno, con tiempos moribundos como Scream 7, - ya no va
más…- , Five Nights at Freddy´s 2, que posee un infructuoso homenaje a Elm
Street, pero ni de coña…, Alpha que no se entiende, lo que intenta significar
al final, deshaciéndose en el tiempo enfermizo…
O el último Avatar que, es un mareo
constante, como lo son las redes sangrantes de la Influencer, ésa… ¡Válgame qué
estupidez, xDio! Lo único algo salvable, sin venirse demasiado arriba… Ha sido
el viaje sucesivo de venganza inacaba con Redux, Redux, aunque cansa un
poquejo, el comienzo extraño de la infección en el Cold Storage, y cierto humor
con nuevos elementos y viejas estrellas… y una pizca del primerizo Brian Yuzna,
me recordaron las carnes elásticas en Together.
Aquí, según los viajes paralelos que
revisitamos, y nos dejan relegados a la espera inconsistente, significa la
misma línea de tiempo, del Proyecto Lazarus en temporada dos sobre la anterior
– que nos atrajo por su desparpajo y las relaciones personales, con la gracia
de los saltos temporales -. En cambio aquí, todo se ha vuelto más caótico, con
cierto orden de arreglo, siempre con retorno de la manecilla, de la virtud impracticable,
hacia lo más caprichoso e inconsistente… ¡qué es la moralidad de cada personaje!
Y ahí, es donde empieza a estrellarse…
Existen ciertas trampas que no
podemos olvidar, que nos podemos topar en los caminos insondables, y que
empiezan a desmotar el espíritu inicial y la personalidad de los protagonistas.
Según las predicciones… todo el mundo dentro y fuera de Lazarus, se ha vuelto
una vorágine, de desviaciones a ninguna parte. Y eso, ha parecido contar… en el
futuro.
Del individual Redux, a una pareja
junta… hasta salvarnos, todos.
La cuestión es… son los asesinatos
varios. Bien encarnados por venganza siempre activa, por los siglos de los
siglos… pasando por la codicia económica que llevo al mundo moribundo de
Fallout. Sin embargo, hay otras que sorprenden, basadas en las investigaciones
clásicas del pretérito literario a lo Sherlock… o algo así. Para saborear un
mundo oculto, entre lo familiar y lo capitular, entre lo vengativo y lo
material, el presente y lo pasado… con la cuestión de la fe, por montera, y fue
la divertida Wake Up Dead Man. Que ha escrito el hilo pendiente, que nos dejó
fríos en la primera versión, con la maldición del olvido, y ésta que posee
bastantes atractivos.
La muerte tradicional es lo que
tiene, si hay un buen trasfondo de misterio… También lo hemos sentido en la
paladar de Together, cuando la mala chicha se te enreda en el cuerpo y necesitas
extirparla, aunque la mente, es aún más dolorosa. Aquí el tradicional
emparejamiento mixto, termina siendo un giro, buscado, hacia la transmutación de
una especie, en vías de extinción, la familia. El siempre Juntos, unido en la piel
y la saliva, hasta el final de nuestros días, se ha transformado en otras cosa,
o la quieren constituir… por eso, funciona más en el sentido práctico y visual,
que en la ambigua generalidad.
Y sería en el espacio del Redux, la
venganza, cuando nos encontramos con la caprichosa evaluación del Proyecto
Lazarus. Todo está asociado ya, a la
sugestiva condicionalidad del hecho transmutado, sin importarnos otras reglas.
Todo se puede alterar, todo puede ser multiplicado, hasta el infinito… Pero…
porque unos recuerdan y otros no, cual es la magia… y qué coño significa el
puñetero Punto de Control… ya que se puede poner en ese instante, y ¿en otro
no, o qué…? Y tú mente, ya no es la misma, cuando has disparado las cosas…
Así que, no cualquiera, puede
satisfacer sus deseos. Y otros, se comportarían como dioses, o supermanes, y
creo que esto es lo peor, supondrá salir de ese bucle y enfrentarse al futuro… que
no, sentiremos.
Se acabó… el bucle de las
Oportunidades.
Hablando de oportunidades perdidas, y
bucles teatrales que son una cuestión interminable, rutinaria y aburrida, es la
última visualización de la condena realista de Sing, Sing. Cuando intenta la
reivindicación social y la redención que pretendía… ya es posiblemente
demasiado tarde, te has ido a otro sitio, a otro tiempo… y ya no es lo mismo.
Esa sucesión de escenas repetitivas en la interpretación del preso común, se
vuelven un tanto desubicadas… como un aterrizaje forzado.
Volviendo a las historia de ciencia
ficción, con Sky en el ojo como cantaban aquellos… a veces son un paradigma de
los tiempos. The Lazarus Project, con merecidos premios en la primera, se ha
trasladado a lo indeterminado, y eso creo, que la ha podido sentenciar a la
muerte. Al principio no ideada, pero que terminó… con lo que se exterminaba.
Pues lo que les rodea personalmente a
los protagonistas, es difícilmente remediable, sin una renovación total… Un
truco nuevo, del almendruco, de la maquinaria y esos saltos caprichosos, ya sin
viso de solución, acaso sin posibilidad de remate… Hay encuentros que rompen
las reglas, que habíamos conformado, y aceptado, desde portaviones o
monopatines voladores… y las relaciones, se han mutado algo woke, de un día
para otro, porque es la tendencia globalizada. Nueva orden mundial… o no.
La muerte y la exterminación, es lo
que tiene que no da otra segunda oportunidad… y la serie ha sido cancelada,
dejándote colgado en un tiempo indeterminado, en un lugar perdido… en una muerte
sin explicación… y eso yo, personalmente, ya no lo perdono. Esto es una
auténtica mierda… harto con la indeterminación… sin fin. Sin un sentido
racional, o reflexivo con uno mismo, de la muerte… ya no voy dar más
oportunidades, hasta que se comprometan a contarme la historia completa, o lo
intenten… por lo menos. He dicho.
Si no, ¿para qué, meterse el traje
ajustado e histórico, de Supermán? ¿Para qué inventarse, un viaje…? Ya nadie,
podrá meterse en su piel, con un poco de tiempo… extra, porque el dinero manda.
Como la guerra, las explosiones
nucleares, los clichés y el rechazo, el poder económico o la codicia… todo
puede ser subsanado en un santiamén de bucle… y nunca el amor, parece ser… o no
ser, que bien sintonizó Shakespeare y lo enseña Hamnet. Ya nunca, los comportamientos
monstruosos y asesinatos, serán amortizados… los asuntos amorosos, explicados,
las lenguas bífidas, reprogramadas, la tendencia sexual, deswokeada…
curiosamente siendo british, van dos rostros de raíces en el Oriente, y se
morrean... Es más exótico, desde luego… más que real en otros términos.
El 26… un viaje desnaturalizado.
Antes de este aterrizaje, por lo
condicionado, lo que más atraía de The
Lazarus Project es la lucha por la supervivencia. Gracias a la personalidad
variada de sus héroes y, diferentes valores, el científico, el moral, el
sentimental o familiar, el universal… donde el control de voluntades en forma
de manada, no sé si se intenta guiar hacia la rendición. La historia no lo ha
escrito así, hasta ahora… y el 26, no es una excepción, desde luego.
Sea a través de la fuerza, nuestra
supuesta Humanidad… tantas épocas atrás, o mediante la falsedad, que se hace
pasar por realidad sin objeciones, cuando tiene un montón de capas ocultas...
Es decir, dicho en cristiano… que los bucles… son un truco. ¿Y el 26, es
mentira…?
Oportunidades, no meritorias, ni
siquiera azarosas, pues estarían regidas por una estructura superior, por la
experiencia no trasladada desde el aprendizaje, sino por el vano oportunismo.
Ese llegar a tiempo, más que recapacitar o pensar las consecuencias, y así es
la vida en Lazarus… la verdad tal vez… con premio o sin él… es la ceguera.
¡Estar en el momento justo! Y ganar, ganar y ganar al final… como diría aquel.
Y sino, ya sabes… Boom! Y otra vez,
Boooom! Hasta que no haya ya, posibilidad de cambiar, ni por parte de unos, ni
de los otros. Lo que vivimos forma parte de esa estructura, oscura, en un
tablero de juego, falsario, e interesado, donde las piezas de colores se alternan…
Suelta el poder, entrega la pasta… y hablamos. Y ahora tú, de vuelta… un bucle.
Mírate al espejo, sin ambigüedades -
como chavales ya maduros de Stranger Things -, y en el lado de la obscuridad,
verás la luz. Como estudiaba el Dr. Kelson en la mente de su nuevo amigo
Sansón, en El Templo de los Huesos, lleno de luz y de sombras, mentales y
físicas, para indagan en una asistencia médica y científica. Sin embargo, los
humanos, están ahí siempre… Por consiguiente, ¡vamos al lío! Toc, toc… hay
alguien ahí al otro lado… ¡Hola amigo, zombificado!
Pasando recién, al 26, con h de
autobús, con hache de Odisea, con ha de Odio. El de siempre… y ¡oh Viajeros!
Durante el euclídeo tránsito al futuro, vemos cierta irrealidad… con Steven
Spielberg visitando otras especies alternativas, siendo quién es… un humano.
Superviviente y victoriosos… Y saltando lo amoral, sin hache, por el aire del
belicismo, os convoco… para enseñar un camino, el del futurismo deseado… con el
bichito a espaldas, Grogu era… siendo el muchacho que siempre quisiste ser… un
Hespiderman, perteneciente a los famosos Vengadores… o el Mesías prometido, de
Chalamet con h, de Ah-treides.
Pues en el futuro, lo importante del
Cine, es lo novedoso, y mirando hacia atrás siempre, para no perderse… Y ver
las estrellas que son las que iluminaron el sendero dorado… sea en la pantalla
que te cuesta un ojo, o buscándote la vida, cuando más te cuestan las cosas del
comer. Oh, o sino, abandonadlo todo, riquezas y grandes mobiliarios, todo lo
material… si vos… y como pensáis en mundos rojizos, no cómo Marte… suplid a líderes
tradicionales, beneficiarios de una casta… la que se enriquece a base de los
humildes. Y entonces… os suena, ¿no? Bucle.
A bordo de este 26, sin final, de autobús
atómico… siempre es la misma batalla, una tras otra, desde el comienzo de los
tiempos, reiterativos… y de las ideas, que se verían como dos átomos dirigiéndose
a velocidad de vértigo, contra sí mismos… Boooom, a tomar por c., el acelerador
de partículas… y luego, tic, una de ellas salta, inesperadamente, y lo enciende
todo. Y ya estás en otro mundo… el de lo irreal.
Por eso, a algunos nos gusta la
ciencia ficción… y a otros, más materialistas, menos… Tediosa incomprensión, de
dos mentalidades, practicismos e imaginación… entre el tacticismo elaborado, riquezas
generadas por la indolencia, con marcada motivación ideológica… y el
pensamiento libre, personalizado… ¡Eh, solitario pistolero!
Por eso, los partidos en política, están
compuestos por profesionales, que velan por ellos y los acólitos… mientras que
Mr. Darín en el Eternauta, es un sobreviviente que busca a sus seres queridos,
como el vaquero de Fallout… sin necesitar explicaciones. Y sueñan con otro
mundo mejor… Lo contrario, la casta es la imagen del orgullo, con una familia
descompuesta, como le ocurre también a John Wayne, tío Ethan a órdenes de John
Ford, en The Searchers, o Centauros del Desierto.
Ha llegado el momento de contar la
leyenda, de la odisea descrita por Homero, una de vuelta al hogar y a los
suyos, antes de encontrar la venganza… que resituase las cosas, muy bien
interpretadas en la versión protagonizada por Ralph Fiennes, de nuevo… Mientras
exista el Odio… o el dolor, siempre habrá un Ethan, qué diga… Levántate Lazarus
y anda…
Por cierto, y Alpha, que cuenta
familiarmente, en fin. Un yonqui sentenciado, o una niña sangrando
continuamente… ante la epidemia.


