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domingo, 29 de marzo de 2026

The Lazarus Project. Season II

 



Tu vida es un bucle temporal, finito… del que se aprende, o no…

Don Miguel de Cervantes expresaba en su El Quijote, que se debía confiar en el tiempo, porque suele dar dulces salidas a muchas de las amarguras… Y puede ser, pero, se conforma a través de la vida de diferentes individuos. Y ahí, radica el principal problema… Si lo piensas bien, la estancia vital no tan larga como supondríamos para cambiar la historia. Y una vez que se recuentan los recuerdos, te das cuenta que no hay tantos, esencialmente llegando, al final del camino.

Por ende, la vida es como un capítulo de The Lazarus Project, que aparentemente das muchas vueltas, pero acabas en el mismo sitio, una y otra vez, normalmente. Algo muy diferente, es que estás condicionado a que nada, nada de lo ocurrido ya, puede ser remediado, o mutado radicalmente… Lo hecho, hecho está… Excepto lo escrito en las redes, que puede ser borrado, por no un menospreciable precio, parece.

Paradójicamente, cómo nada puede cambiarse de los estrenos cinematográficos que estamos padeciendo en este inicio del 2026, es mejor acercarse a cuentagotas… especialmente al terror y el scifi. Lo que carece de la exuberancia de otros momentos anteriores y del nivel de creatividad, es mejor cubrirlo con otras experiencias o ritmos… como lo de la resurrección del catálogo zombi con The Bones Temple. Y por eso me he refugiado en el musical homónimo de Blue Moon… así sí.

Levántate y… vuela.

Sufrimos, padecemos aterrizajes forzosos, e históricamente, hay poco qué hacer, nos quedamos en un brete, al final de la vía…. como los protagonistas de Lazarus. De la ceguera ante las posiciones y las acciones violentas, quedamos inhabilitados para gestionarlas… pues no somos, más que peones en un baile universal.

Las reiteraciones, han sido habituales, nada ha cambiado en el fondo…  las nada emotivas reclamaciones, cargadas de nostalgia fanática, son vagos rasgos de lo monstruoso y lo humano, algo inmutable que esta en el espíritu de los individuos… o al menos, dentro de algunos. Estupideces, animatrónicas o influenciables, como recreaciones de videojuegos que suplantan imaginación con confusión, y blockbusters sin mínimo riesgo argumental. Se convierten en más de lo mismo, de lo comentado en este comienzo del 2026, pues olvidaron las vueltas de tuerca, con una pizca de interés o imaginación. También se echa en falta, algo del espíritu crítico y naufragan con el estilismo, de manera que los guiones son una línea temporal plana, fatigosa y tediosa.

Lo hemos comprobado con la nueva grabación, de V/H/S, qué marea más que divierte… Además el género de la ciencia ficción, también se resiente con lo seleccionado por el momento, ya que ni unas asustan ni las otras encandilan en sus formas, o giros dramáticos, más dirigidos al síndrome recaudatorio, que al entretenimiento. Vemos una sucesión de títulos para el relleno, con tiempos moribundos como Scream 7, - ya no va más…- , Five Nights at Freddy´s 2, que posee un infructuoso homenaje a Elm Street, pero ni de coña…, Alpha que no se entiende, lo que intenta significar al final, deshaciéndose en el tiempo enfermizo…

O el último Avatar que, es un mareo constante, como lo son las redes sangrantes de la Influencer, ésa… ¡Válgame qué estupidez, xDio! Lo único algo salvable, sin venirse demasiado arriba… Ha sido el viaje sucesivo de venganza inacaba con Redux, Redux, aunque cansa un poquejo, el comienzo extraño de la infección en el Cold Storage, y cierto humor con nuevos elementos y viejas estrellas… y una pizca del primerizo Brian Yuzna, me recordaron las carnes elásticas en Together.

Aquí, según los viajes paralelos que revisitamos, y nos dejan relegados a la espera inconsistente, significa la misma línea de tiempo, del Proyecto Lazarus en temporada dos sobre la anterior – que nos atrajo por su desparpajo y las relaciones personales, con la gracia de los saltos temporales -. En cambio aquí, todo se ha vuelto más caótico, con cierto orden de arreglo, siempre con retorno de la manecilla, de la virtud impracticable, hacia lo más caprichoso e inconsistente… ¡qué es la moralidad de cada personaje! Y ahí, es donde empieza a estrellarse…

Existen ciertas trampas que no podemos olvidar, que nos podemos topar en los caminos insondables, y que empiezan a desmotar el espíritu inicial y la personalidad de los protagonistas. Según las predicciones… todo el mundo dentro y fuera de Lazarus, se ha vuelto una vorágine, de desviaciones a ninguna parte. Y eso, ha parecido contar… en el futuro.

Del individual Redux, a una pareja junta… hasta salvarnos, todos.

La cuestión es… son los asesinatos varios. Bien encarnados por venganza siempre activa, por los siglos de los siglos… pasando por la codicia económica que llevo al mundo moribundo de Fallout. Sin embargo, hay otras que sorprenden, basadas en las investigaciones clásicas del pretérito literario a lo Sherlock… o algo así. Para saborear un mundo oculto, entre lo familiar y lo capitular, entre lo vengativo y lo material, el presente y lo pasado… con la cuestión de la fe, por montera, y fue la divertida Wake Up Dead Man. Que ha escrito el hilo pendiente, que nos dejó fríos en la primera versión, con la maldición del olvido, y ésta que posee bastantes atractivos.

La muerte tradicional es lo que tiene, si hay un buen trasfondo de misterio… También lo hemos sentido en la paladar de Together, cuando la mala chicha se te enreda en el cuerpo y necesitas extirparla, aunque la mente, es aún más dolorosa. Aquí el tradicional emparejamiento mixto, termina siendo un giro, buscado, hacia la transmutación de una especie, en vías de extinción, la familia. El siempre Juntos, unido en la piel y la saliva, hasta el final de nuestros días, se ha transformado en otras cosa, o la quieren constituir… por eso, funciona más en el sentido práctico y visual, que en la ambigua generalidad.

Y sería en el espacio del Redux, la venganza, cuando nos encontramos con la caprichosa evaluación del Proyecto Lazarus. Todo está asociado ya,  a la sugestiva condicionalidad del hecho transmutado, sin importarnos otras reglas. Todo se puede alterar, todo puede ser multiplicado, hasta el infinito… Pero… porque unos recuerdan y otros no, cual es la magia… y qué coño significa el puñetero Punto de Control… ya que se puede poner en ese instante, y ¿en otro no, o qué…? Y tú mente, ya no es la misma, cuando has disparado las cosas…

Así que, no cualquiera, puede satisfacer sus deseos. Y otros, se comportarían como dioses, o supermanes, y creo que esto es lo peor, supondrá salir de ese bucle y enfrentarse al futuro… que no, sentiremos.

Se acabó… el bucle de las Oportunidades.

Hablando de oportunidades perdidas, y bucles teatrales que son una cuestión interminable, rutinaria y aburrida, es la última visualización de la condena realista de Sing, Sing. Cuando intenta la reivindicación social y la redención que pretendía… ya es posiblemente demasiado tarde, te has ido a otro sitio, a otro tiempo… y ya no es lo mismo. Esa sucesión de escenas repetitivas en la interpretación del preso común, se vuelven un tanto desubicadas… como un aterrizaje forzado.

Volviendo a las historia de ciencia ficción, con Sky en el ojo como cantaban aquellos… a veces son un paradigma de los tiempos. The Lazarus Project, con merecidos premios en la primera, se ha trasladado a lo indeterminado, y eso creo, que la ha podido sentenciar a la muerte. Al principio no ideada, pero que terminó… con lo que se exterminaba.

Pues lo que les rodea personalmente a los protagonistas, es difícilmente remediable, sin una renovación total… Un truco nuevo, del almendruco, de la maquinaria y esos saltos caprichosos, ya sin viso de solución, acaso sin posibilidad de remate… Hay encuentros que rompen las reglas, que habíamos conformado, y aceptado, desde portaviones o monopatines voladores… y las relaciones, se han mutado algo woke, de un día para otro, porque es la tendencia globalizada. Nueva orden mundial… o no.

La muerte y la exterminación, es lo que tiene que no da otra segunda oportunidad… y la serie ha sido cancelada, dejándote colgado en un tiempo indeterminado, en un lugar perdido… en una muerte sin explicación… y eso yo, personalmente, ya no lo perdono. Esto es una auténtica mierda… harto con la indeterminación… sin fin. Sin un sentido racional, o reflexivo con uno mismo, de la muerte… ya no voy dar más oportunidades, hasta que se comprometan a contarme la historia completa, o lo intenten… por lo menos. He dicho.

Si no, ¿para qué, meterse el traje ajustado e histórico, de Supermán? ¿Para qué inventarse, un viaje…? Ya nadie, podrá meterse en su piel, con un poco de tiempo… extra, porque el dinero manda.

Como la guerra, las explosiones nucleares, los clichés y el rechazo, el poder económico o la codicia… todo puede ser subsanado en un santiamén de bucle… y nunca el amor, parece ser… o no ser, que bien sintonizó Shakespeare y lo enseña Hamnet. Ya nunca, los comportamientos monstruosos y asesinatos, serán amortizados… los asuntos amorosos, explicados, las lenguas bífidas, reprogramadas, la tendencia sexual, deswokeada… curiosamente siendo british, van dos rostros de raíces en el Oriente, y se morrean... Es más exótico, desde luego… más que real en otros términos.

El 26… un viaje desnaturalizado.

Antes de este aterrizaje, por lo condicionado,  lo que más atraía de The Lazarus Project es la lucha por la supervivencia. Gracias a la personalidad variada de sus héroes y, diferentes valores, el científico, el moral, el sentimental o familiar, el universal… donde el control de voluntades en forma de manada, no sé si se intenta guiar hacia la rendición. La historia no lo ha escrito así, hasta ahora… y el 26, no es una excepción, desde luego.

Sea a través de la fuerza, nuestra supuesta Humanidad… tantas épocas atrás, o mediante la falsedad, que se hace pasar por realidad sin objeciones, cuando tiene un montón de capas ocultas... Es decir, dicho en cristiano… que los bucles… son un truco. ¿Y el 26, es mentira…?

Oportunidades, no meritorias, ni siquiera azarosas, pues estarían regidas por una estructura superior, por la experiencia no trasladada desde el aprendizaje, sino por el vano oportunismo. Ese llegar a tiempo, más que recapacitar o pensar las consecuencias, y así es la vida en Lazarus… la verdad tal vez… con premio o sin él… es la ceguera. ¡Estar en el momento justo! Y ganar, ganar y ganar al final… como diría aquel.

Y sino, ya sabes… Boom! Y otra vez, Boooom! Hasta que no haya ya, posibilidad de cambiar, ni por parte de unos, ni de los otros. Lo que vivimos forma parte de esa estructura, oscura, en un tablero de juego, falsario, e interesado, donde las piezas de colores se alternan… Suelta el poder, entrega la pasta… y hablamos. Y ahora tú, de vuelta… un bucle.

Mírate al espejo, sin ambigüedades - como chavales ya maduros de Stranger Things -, y en el lado de la obscuridad, verás la luz. Como estudiaba el Dr. Kelson en la mente de su nuevo amigo Sansón, en El Templo de los Huesos, lleno de luz y de sombras, mentales y físicas, para indagan en una asistencia médica y científica. Sin embargo, los humanos, están ahí siempre… Por consiguiente, ¡vamos al lío! Toc, toc… hay alguien ahí al otro lado… ¡Hola amigo, zombificado!

Pasando recién, al 26, con h de autobús, con hache de Odisea, con ha de Odio. El de siempre… y ¡oh Viajeros! Durante el euclídeo tránsito al futuro, vemos cierta irrealidad… con Steven Spielberg visitando otras especies alternativas, siendo quién es… un humano. Superviviente y victoriosos… Y saltando lo amoral, sin hache, por el aire del belicismo, os convoco… para enseñar un camino, el del futurismo deseado… con el bichito a espaldas, Grogu era… siendo el muchacho que siempre quisiste ser… un Hespiderman, perteneciente a los famosos Vengadores… o el Mesías prometido, de Chalamet con h, de Ah-treides.

Pues en el futuro, lo importante del Cine, es lo novedoso, y mirando hacia atrás siempre, para no perderse… Y ver las estrellas que son las que iluminaron el sendero dorado… sea en la pantalla que te cuesta un ojo, o buscándote la vida, cuando más te cuestan las cosas del comer. Oh, o sino, abandonadlo todo, riquezas y grandes mobiliarios, todo lo material… si vos… y como pensáis en mundos rojizos, no cómo Marte… suplid a líderes tradicionales, beneficiarios de una casta… la que se enriquece a base de los humildes. Y entonces… os suena, ¿no? Bucle.

A bordo de este 26, sin final, de autobús atómico… siempre es la misma batalla, una tras otra, desde el comienzo de los tiempos, reiterativos… y de las ideas, que se verían como dos átomos dirigiéndose a velocidad de vértigo, contra sí mismos… Boooom, a tomar por c., el acelerador de partículas… y luego, tic, una de ellas salta, inesperadamente, y lo enciende todo. Y ya estás en otro mundo… el de lo irreal.

Por eso, a algunos nos gusta la ciencia ficción… y a otros, más materialistas, menos… Tediosa incomprensión, de dos mentalidades, practicismos e imaginación… entre el tacticismo elaborado, riquezas generadas por la indolencia, con marcada motivación ideológica… y el pensamiento libre, personalizado… ¡Eh, solitario pistolero!

Por eso, los partidos en política, están compuestos por profesionales, que velan por ellos y los acólitos… mientras que Mr. Darín en el Eternauta, es un sobreviviente que busca a sus seres queridos, como el vaquero de Fallout… sin necesitar explicaciones. Y sueñan con otro mundo mejor… Lo contrario, la casta es la imagen del orgullo, con una familia descompuesta, como le ocurre también a John Wayne, tío Ethan a órdenes de John Ford, en The Searchers, o Centauros del Desierto.

Ha llegado el momento de contar la leyenda, de la odisea descrita por Homero, una de vuelta al hogar y a los suyos, antes de encontrar la venganza… que resituase las cosas, muy bien interpretadas en la versión protagonizada por Ralph Fiennes, de nuevo… Mientras exista el Odio… o el dolor, siempre habrá un Ethan, qué diga… Levántate Lazarus y anda…

Por cierto, y Alpha, que cuenta familiarmente, en fin. Un yonqui sentenciado, o una niña sangrando continuamente… ante la epidemia.

 


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