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domingo, 26 de julio de 2026

Young Sherlock. Season I

 

La familia desunida… permanece unida con alfileres, si alguno no se cae por el camino de la historia…

El joven Sherlock Holmes típico, legendario, está basada en el canon holmesiano creado por Sir Arthur Conan Doyle. Desde 1987, con el método literario y retrospectivo de media res en sus letras, y regresando a través de las portentosas investigaciones cerebrales de un superdotado para los desenredos, se enmarca en las consecuencias y la vuelta a los comienzos del caso. Es un caso prodigio, de la evaluación y la perspicacia, dentro de mucha introspección personal… y familiar.

En aquella película de 1987 con guión de Chris Columbus (Gremlins, Home Alone), poseía un cariz más ligero, ilusorio diríamos… con aquel título en español de El Secreto de la Pirámide… el aprendiz de detective contaría con unos 16 años y su interpretación, con un escocés llamado Nicholas Rowe que ya cumplía los 21, se haría de querer, como el goloso Watson de Alan Cox (Las Aventuras del Joven Indiana Jones), ambos  como estudiantes imberbes en la Academia Brompton de Londres.

Aquella pequeña joya de aventuras juveniles, fue dirigida por el prestigioso Barry Levinson – trillado en comedias televisivas con Mary Feldman y Carol Burnett, sería fichado por el mismísimo Mel Brooks como guionista – pasando a dirigir filmes como El Mejor con  Robert Redford y Robert Duvall, Good Morning Vietnam con Robin Williams, Bugsy, Rain Man, Sleepers y Disclosure… Lo que me lleva a enlazar su relación piramidal con la productora Amblin Entertainment creada en sus puntos triangulares entre Frank Marshall, Kathleen Kennedy y Steven Spielberg… Conection!

De su mente, surgió también Lucasfilm – que se vendería a The Walt Disney Company años después -  con su filial, la Industrial Light & Magic, e integraría esa idea del primer personaje creado por pixeles informáticos, el guerrero vidrioso que salta espada en mano amenazante sobre los jóvenes, y creado por otro conocido mago como John Lasseter, al cual debemos los chicos animados de Toy Story y la última producción Intercambiados, con voces de Michael B. Jordan (Sinners, Miami Vice 85´ próximamente) y Juno Temple (Fargo V, Ted Lasso).

De esta colección de intrépidos, en el rodaje conocimos a un James Moriarty de última hora – que ya daba señales en el argumento para los más avispados -, en la piel del actor Anthony Higgins (En Busca del Arca Perdida, El Contrato del Dibujante), y que poseería otras relaciones con Conan Doyle y sus rivales. A pesar de ser mucho mayor que sus contemporáneos en las novelas, y enemigos íntimos… Pero, eso es otra historia a mirar con lupa…

Sherlock… by Guy Ritchie.

Young  Sherlock, es una serie de nuevo cuño, con la firma del director británico Guy Ritchie, que tras sus éxitos arrolladores en críticas con Look & Stock (en la que participaba el mismo joven Nicholas Rowe), y Snatch: Cerdos y Diamantes, pondría el rostro cambiante y radiante en un versátil polivalente, Robert Downey Jr. – ahora con otro solitario Doctor Doom en candelero-, un hombre de pipa y violín, cimbreante y pugilístico. En fin… sangrante, para ciertos paradigmas.

En esta serie de acontecimientos, algo dispersos, seguidos por las novelas de un escritor llamado Andrew Lane, se crea una narrativa algo diferente, que no casa con aquellos otros jóvenes de la pirámide y sus alucinógenos sentidos. Ahora en Amazon Prime Video, Mr. Ritchie se pasa por la Universidad de Oxford en 1970 aprox… y nuestro héroe favorito en las pesquisas de época, se empareja a Moriarty, para contarnos su leyenda más íntima y familiar. Por lo que hay que tener la mente un poco libre… y ver en la efigie de ambos, de sus pensamientos e inteligencias enfrentadas, a Dónal Finn (Turpin, y The Uprising de Paul Greengrass junto a Andrew Garfield) y un inmaculado Hero Fiennes, como si fueran gemelos elegantes e inseparables… no al nacer, de aquella pluma… misteriosa.

Más diferencias incomparables, es que la serie transcurre en la memoria del personaje, viendo la raíz de un joven metódico, menos luchador que Mr. Downey en las películas, herido en su amor propio, junto a James como espejo, parodiados que no odiados… porque poseen sus corazoncitos acompasados… y cogiendo parajes de Bristol, Cardiff, Jerez, una comuna francesa en Cádiz o la Casa de Pilatos en  Sevilla, para remitir sus pesquisas licenciosas, con cierta precisión, sino quirúrgica, sí, lustrosa.

A su lado, pululan mentores y princesas, como Natasha MacElhone, Max Irons, Zine Tseng (El Problema de los 3Cuerpos), Holly Cattle y Colin Firth. Pero respecto al protagonista, Hero F., debemos separar que su tío es el querido Odiseo, el cónclave Ralph Fiennes, intérprete igualmente de la fantástica The Bones Temple, y que ya fuese Mr. M (muerte y arte) en la olvidada Holmes & Watson.

De todo hay en la viña del señor, y no debemos olvidar los estereotipos de una catarsis mental que lucha contra los vicios, y los destierra de los pregones, ¡Elemental querido Watson! Porque, en esta celebración de la nostalgia cinematográfica – recordando a los grandes Nigel Bruce y Basil Rathbone – y como no, aquella maravillosa e introspectiva Vida Privada de Billy Wilder, que además de té o café para el desayuno, también tenía otras adicciones, como el tabaco u otros reflejos, más vidriosos y peligrosos… Acá, parece un joven brillante, con el cerebro en su sitio.

Con lo que fue… Guy Ritchie en el pasado… en fin.

Una investigación… privada.

Investigación se basa en una recopilación de datos, más o menos acertados, que tratan de llegar a un fin concreto. La resolución de un caso, a través de un método… Deductivo, intuitivo… científico, matemático… como la lectura de un jeroglífico… que sirve para hacer una avance comprensivo de un hecho, una cuestión… O un caso indescifrable a simple vista, oculto tras un velo… a despejar sudando tinta china… en ocasiones.

Creemos que, para convertirse en buen investigador, en el futuro… pensaríamos como el Conan Doyle a sus 19 años, nunca en un escenario peor que Oxford y un miembro de la afamada y contundente, familia Fiennes y su otro tío Joseph, invocando en el nombre del padre.

A un estilo, al que debes acostumbrarte a lo largo de los episodios, por  persecuciones que se asemejan a aquellas del cine mudo y sus policías torpes, con artilugios mecánicos y activados para crear el caos, artes marciales no interpretadas por él… y enigmas, acertijos de menor o mayor nivel imaginativo. Es lo que hay… tíos luchando con los muertos, en una sociedad zombificada, conspiranoica… aquí, un sobrino.

Es como un viaje introspectivo de Ralp Fiennes, una vuelta a los orígenes de un Odiseo, solitario como fue Holmes tensando el arco, del instrumento, tortura para maestros, antes de embarcarse en El coro de Ramsden o The Choral. Hasta Embers con Viggo Mortensen y Charlotte Rampling… un tío que también se formará como director en The Beacon, en una historia que recuerda ligeramente a Adivina quién viene a cenar esta noche… y acabar en el Art, junto a Collin Farrell. Vaya Monstruo!

La sangre… Mycroft de exteriores, sabe las consecuencias de la trama, tanto familiar como internacional… que se tiene que liberar de las cárceles del pasado… y volar, con una nueva identidad, que no tiene parangón con la joven de Enola, que es una invención de la actual literatura femenina y amoratada… más bien con la Eurus de la BBC. Por lo tanto, es liberación en libertinaje literario, un engaño entre padres e hijos, un caso de princesa destronada y vuelta a entronizar, para recrear la actualidad, en un conflicto que nos genera la lectura de Conan Doyle original y, como no… El Arte de la Guerra de Sun Tzu. This is the Way!

La Clave… la llave!

Esta relación de Mr. Ritchie con Sherlock y el resto de los personajes, incluido el desvencijado Lestrade, es una experiencia trágica en su composición, algo poética a veces… ¡es de agradecer¡ También metódica en la recreación de una época, transformista, de gemelos y gemelas, en paz y amor… o en la próxima confrontación que se prepara. Lucha de puños, y narices sabuesas, con muecas y teorías burlescas… al estilo del Folies Bergère… y por tanto, un retrato libre de las chicas de entonces, en London o París, y del Cabaret… Willkommen, Bienvenue, Welcome, ál, au, to… Cabageeeet.

Para su nueva perspectiva, hay que buscar la clave, la llave que abra unas nuevas relaciones, que están latentes… frías, como la muerte, o calientes, como el sexo… y sin haber leído las novelas de Andrew Lane, o sugerir esta nueva visión de los personajes para el creador Matthew Parkhill, en una estrategia incierta, esperemos… baños de sangre, delirio y confusión. Una guerra, que ya estableció el prota con el director, en aquel drama heroico, El Ministerio de la Guerra Sucia.

Pero… podría hablar de otros desvaríos, no me refiero a los próximos trabajos del director, In the Grey, Wife & Dog, o Viva la Madness… sino a historias en que las investigaciones, más o menos profesionales… se tuercen, desproporcionan o… vuelven terroríficas. Con puertas que se abren y mentes que juegan con la psicología de la atracción.

Primer caso, más relevante por las infinitas posibilidades que se postergan infinitamente, o se entrevén en los infinitos espacios, monocromático y psicopáticos, enfermizos, es la triunfadora inesperada Backrooms del joven, novel como Holmes, llevado por los efluvios de un baño blanquecino… Kane Parsons. Un pirata con todas las letras, y los garfios para destriparte… que se lo rifan desde una tienda de muebles nórdicos, al Hollywood al completo. Hala, piensa en amarillo…

En el segundo caso, más amenazador con un monstruo de colmillos afilados, vamos con un Apex, que no viene de los monos, aunque si de una especie de Tarzán, algo antropófago, eso sí… y que martiriza por igual a los espectadores y a la defensora, del feminismo tras una particular odisea, tragedia griega de la montaña, miss Charlize Theron. Su rival, un Taron Egerton, que atemoriza y nos hace una parodia del horror, algo ridiculizada a veces, cuando fue un magnífico creador del Tetris y el mismísimo Elton John en Rocketman. Acá sería JawsMan.

Y por último, un elemento variopinto del terror, que ha gustado un montón… y a algunos nos parece un ejemplo más del montón, sin más. Algo que ya hemos visto, reflejado en determinadas producciones actuales, y que trata sobre el aspecto del indeterminado objeto del deseo, de la atracción que se vuelve enfermedad… esta vez a causa de un juego infantil e indefinido en su realismo mágico, digamos… Se trata de Obsession, de otro casi novel director como Curry Baker. Un caso que, en manos de Holmes y Watson, sería un pelín… indescifrable.

Y hasta aquí… hasta perpetrarse como estudiante de Cambridge o de Oxford, lo que comenzaría en una especie de Corbeta subtitulada Gloria Scott… y transformarse en comediante, titiritero… nos veremos a las seven o´clock! Cerca  del centro de la tormenta del profesor Moriarty, en el famoso 221 B de Baker Street… Con la observación y la deducción por montera… o gorro, de astuto cazador… eh!


domingo, 12 de julio de 2026

Ted Lasso. Season III

 


The Football Wars…

Ted, que no le llaman Teddy… Llegó como un oso extraviado, del otro lado de un océano… de lágrimas. Y cruzando esas olas en dos temporadas, que barrían el tiempo… como el césped a primero hora de la mañana… se perdería en los rincones del amor… y la profusa distancia I.

A cambio como profesional dedicado (ahora mejor retribuido también), se dedicó a meditar, a planear sobre las cabezas de los aficionados, al fútbol y al cine, perfeccionando las estrategias sobre esos campos de batalla, con un método para las Fútbol Wars… Y de una galaxia, muy o no muy lejana, depende del idioma en disposición, y los medios tan dispares… se enfrentó al nuevo desembarco, como el director Steven Spielberg dedicase en la serie Hermanos de Sangre, para confeccionar un grupo de héroes, más terrenales, o no… que serían la nueva Fuerza Aérea de los remates, entre distintas lenguas, géneros y sexualidades.

Claro, esta guerra debía de  tener unos determinados giros a lo Woke Wars, pero meditados y distinguidos por la discreción y la emotividad, para que los combates fueran del agrado de la mayoría. Afortunadamente, para esta tercera entrega de la serie Ted Lasso enApple Tv. Así son sus B-onces, fortalezas volantes dispuestas a sacar esa parte de ti, más emocional y romántica… Sin olvidar las bromas, claro.

Mr. Lasso, y ya nuestros amigos/as, se han convertido en un equipo sin fisuras con el humor, y dispuestos a combatir los frentes ancestrales, rivales en diferentes ciudades y rostros, gracias al sarcasmo en los diálogos y la inteligencia, en las muchas y variadas apreciaciones de la sociedad británica, europea, nigeriana… y la texana, norteamericana.

La Fuerza… del credo.

A veces en la serie, pareciera que la Fuerza puede estar fragmentándose en el camino… las historias paralelas, o han perdido algo de consistencia o esa fuerza, o desaparecen de nuestra vista, resolviéndose de sopetón, como si en el Centésimo Sangriento… nada que ver con aquel Sunday Bloody… el del 100 de bombarderos, se partiese la cara y el fuselaje, sin darse publicidad, ni salir en el escaparate de la fama. La Historia.

Es como si en unos segundos, un cambio de rumbo, la Semana Negra de 1943 antes del D de Normandía, o día de la Gloria, ya se arreglara todo sin pérdidas, ni huellas psicológicas, ni una palabra de su entrenador general… el mismo Sir Winston Churchill. Y en aquel enfrentamiento salvaje, donde se partieron las alas… solo regresó uno solitario. Quizás, en esta semana de Ted Lasso, el único héroe que sale indemne, sin daños morales, porque toma la decisión que necesita, sea el llamado Zava, y su cultura de la aceptación… Y el cultivo de su ego, en forma de Aguacate.

Algunos dirían que se consagra a la figura de Slatan, pues después de esa aparición transcendental, casi mística y celestial, se comenzó a insuflar el nuevo aliento de la victoria. Algo más adecuado al sitio, a la transposición del imperialismo, que acaba disgregándose por otras sintonías más actuales y modernas. Y así, de alguna manera, la antigua fuerza que se mencionaba en un cartel sobre las cabezas, volvió cargada de otras energías para intentar ganar la Guerra de las Galaxias, junto a las estrellas de la liga de los creadores del balompié… Qué, no radicalmente británica.

Técnica de filósofos contemporáneos…

Bueno, los brits no tan técnicos, ni tan filosofales… al menos, en esto del deporte Rey… quizá por eso, fichan a tanto extranjero en los diversos clubes de la Premier, gastándose quintales de oro como el City, del Pep.

Se nota que les escuece el Real Madrid… o a la Warner tal vez… ya que en las Fútbol Wars, se evitan otras variantes, no tan filosofales como el tiki-taka, se complementan con otras distracciones profesionales, amatorias y genéticas, donde el wokismo se conforma como credo. Y creo que se pasa a la imagen del Imperio Galáctico, de estas luminosas estrellas en los focos, a una auténtica batalla de Guerras Clown´s. Así vemos que, en la rojiza Ámsterdam se cruzan chistes con carnaza artística de nivel, se cumplen sueños sin sexo, y se distraen los egos, con discusiones que… son más bien pueriles e infantiles. ¡Pues eso, clowns!

Sin embargo, bajo el signo de los tiempos, se da un paso firme hacia la Hora Woke, porque el credo también reside en esas parcelas sacrificadas, que no tienen que ver con la inmigración, sino con la clase social y las salidas en una sociedad paralela al espectáculo.

Todo empezó hace ya tiempo, siglos a… antes de que existiese esta Guerra de las Galaxias Premier Quality…. Donde la Estrella Fantasma desaparecería con un resplandor olvidado y celeste, al borde la extinción con el planeta Pep Palpatine... Y el imperio contraatacaría en una segunda ocasión, llevándose a jóvenes padawan, y algún maestro respondón, antropológico e injurioso… marcándose un descenso que significó la condena al otro lado, al inframundo de una segunda no tan galáctica… Pero, donde la serie Ted Lasso crecería de manera exponencial, hasta con el desertor, acercándose al Lado Oscuro.

Y ahora, Darth Sidious resucitado en el Oeste de la City, ha vuelto en carne y hueso, diciendo que no se necesita un Zava, o Slatan Jedi, para volver a alcanzar la excelencia del gol… que no, del toque… y así, conseguir una verdadera reunificación galáctica con el imperio holandés de Johan y el posterior Varsa. Sabiendo ¡qué no importa la victoria, ya! Mientras, otros aconsejados o sometidos por las viejas leyendas, pensaron en Verde, no de la Heineken, sino de un huevo Grogu en el útero… ¿Será la esperada Salvación?

Los seguidores de Pep Palpatine, se cachondean, y él ríe sin mensaje, aunque se ningunea al mejor club del mundo… Ya nos encontraremos en cualquier esquina, de aquí a París… con amor. Un nuevo casamiento entre las galaxias, y guerra.

La Transformación… en Maul.

Antes de un episodio I inicial, y por supuesto del Día de Desembarco de Zava… Maul nació en el planeta Iridonia, con el curso sacado de Hermanas de la Noche, vestido para la ocasión… con su sapiencia y su magnetismo, sólo hay que fijarse en sus trajes, sus pantalones brillantes, sus tangas rojos para ocasiones especiales, o One, y los disfraces que le convierten en el astral Piggy Stardust. ¿O no estamos de acuerdo, que este personaje, y el resto de los Diamonds Dogs, suben al cielo? Como lo sube la escena, en la que fanes de The Beatles cantan a coro, Hey Jude.

Según nos acercamos al fin de la trilogía, Mau-L o Brendan Hunt, está presente en todas las ocasiones importantes como Beard, deja sus perlas como parte del equipo animalesco, brillante y filosófico al par de la calle, junto a Jason Suidekis, Brett Goldstein, Nick Mohammed y Jeremy Swift. Ahora más abierto, con el ladrido editorial de James Lance… pues todos sus alter egos escriben, todavía algunos buscan su aparición en la serie de Wednesday.

Siempre están a un nivel superior, incluso cuando sus jugadores se juntan para acariciar los compases del Adiós, en un musical de amistad sin fronteras galácticas… y con esas transformaciones de Maul, la serie siempre se anima, y se impregna de ideas u opiniones sarcásticas. Cuando no, en un homenaje brutal, al Enfermo Imaginario…

De repente los tríos se deshacen, las reivindicaciones no son para tanto, en una sociedad abierta como es ahora… dónde cada uno/a, puede discutir o amarse con quién quiera… y donde los patriarcados, no son tan reales como en otras épocas de trabajo físico… sino más bien, enseñanzas de las mujeres, madres, sufridas o no, que se establecen en los primeros puestos de las finanzas, estudios, casamientos y negocios. Y esto ya no parece tanto, a aquel antediluviano aquelarre entre brujas y machos desproporcionados… radicalizados. Por eso, Jamie perdona.

Otra vez, como por arte de magia, el credo se restablece de las cenizas, la bruja del Oeste, regresa como el alumno aventajado, las fragancias retornan a sus estambres y pistilos, las cuerdas dejan de tensarse en los testigos, los clowns toman pintas o claras, con un par de huevos, como la escena entre Paul Newman y Robert Redford – allá reunidos en concordia y fuego -, la sangre retorna a los rostros… y el último Jedi, recuerda a sus hermanos del balón reglamentario… como una Familia unida por la Fuerza.

La Nueva Generación…

Tras el viaje insulso de las estrellas a la ciudad, en que todos disfrutamos y que algunos no recordaron, lo que hicieron… incluso los maestros del jazz y otros instrumentos… se observa que algo cambia en el ambiente, futbolístico y nocturno. Se va intuyendo, quién sabe en otra trilogía, una Nueva Generación… ¡O no…! Sí, para el agosto, sabremos si con una nueva Zava y otros aguacates… otro perros de las emociones, o perras, que pudieran incorporarse… ovejas con sus parejas, o tríos triangulares… taka-tikis, entonaciones beatlemaniacas, océanos salinos en los ojos… retornos como el de Odiseo, donde el amor venció, o no a veces. Y, por encima de todo… ¿sabremos quién es el mejor guitarrista del mundo?

¿Te acordarás de ese viaje a Ámsterdam…? Bajo el auspicio de los Greyhounds de Tom Hanks, con respuesta a ladridos, que no a aullidos de lobo… Hey, Obi Wan Lasso… ¡te acordarás de los grindhouds! Sabes lo que significa un Richmond Club de féminas… Esa es tu odisea, tu Camino, olvidándote de los girasoles de tu tierra… Quizás, vestido de inmaculado  celestial… como en la revancha de los Jedi´s, contra el imperio anti… viendo el Día de la Revelación…

Enemigos/as ancestrales, del Real Madrid con renovado Mou… que sugiero, olvide a la sociedad de silbatos negreiras, mucho mejor, en su sitio riguroso, y silencioso… junto a la bestia Negra de brits, o mejor dicho, Blanca… No perdemos esa esperanza, ni tememos a la vuelta… Te veremos, acorazados… con 40 grados, y el credo grabado en el alma. A fuego y… humor.

Y el Mundial 2026, ¿para quién…? Bueno, tengo una pequeña historia loca de las galaxias que lanzar al ciberespacio… pero ya la diré, a su debido tiempo, cuando se pasen estas semifinales infernales… cuando no establecer, como, casi bélicas… Pelota Wars.

 

Duck Assley... cuá!


Otro Goodbye diferente... con un par de balones!!

Cinemomio: Thank you

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