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domingo, 12 de julio de 2026

Ted Lasso. Season III

 


The Football Wars…

Ted, que no le llaman Teddy… Llegó como un oso extraviado, del otro lado de un océano… de lágrimas. Y cruzando esas olas que barrían el tiempo… como el césped a primero hora de la mañana… se perdería en los rincones del amor…

A cambio como profesional dedicado (ahora mejor retribuido también), se dedicó a meditar, a planear sobre las cabezas de los aficionados, al fútbol y al cine, perfeccionando las estrategias sobre esos campos de batalla, con un método para las Fútbol Wars… Y de una galaxia, muy o no muy lejana, depende del idioma en disposición, y los medios tan dispares… se enfrentó al nuevo desembarco, como el director Steven Spielberg dedicase en la serie Hermanos de Sangre, para confeccionar un grupo de héroes, o no… que serían la nueva Fuerza Aérea de los remates, entre distintas lenguas, géneros y sexualidades.

Claro, esta guerra debía de  tener unos determinados giros a lo Woke Wars, pero meditados y distinguidos por la discreción y la emotividad, para que los combates fueran del agrado de la mayoría. Afortunadamente, para esta tercera entrega de la serie Ted Lasso en Apple Tv. Así son sus B-onces, fortalezas volantes dispuestas a sacar esa parte de ti, más emocional y romántica… Sin olvidar las bromas, claro.

Mr. Lasso, y ya nuestros amigos/as, se han convertido en un equipo sin fisuras con el humor, y dispuestos a combatir los frentes ancestrales, rivales en diferentes ciudades y rostros, gracias al sarcasmo en los diálogos y la inteligencia, en las muchas y variadas apreciaciones de la sociedad británica, europea, nigeriana… y la texana, norteamericana.

La Fuerza… del credo.

A veces en la serie, pareciera que la Fuerza puede estar fragmentándose en el camino… las historias paralelas, o han perdido algo de consistencia o esa fuerza, o desaparecen de nuestra vista, resolviéndose de sopetón, como si en el Centésimo Sangriento… nada que ver con aquel Sunday Bloody… el del 100 de bombarderos, se partiese la cara y el fuselaje, sin darse publicidad, ni salir en el escaparate de la fama. La Historia.

Es como si en unos segundos, un cambio de rumbo, la Semana Negra de 1943 antes del D de Normandía, o día de la Gloria, ya se arreglara todo sin pérdidas, ni huellas psicológicas, ni una palabra de su entrenador general… el mismo Sir Winston Churchill. Y en aquel enfrentamiento salvaje, donde se partieron las alas… solo regresó uno solitario. Quizás, en esta semana de Ted Lasso, el único héroe que sale indemne, sin daños morales, porque toma la decisión que necesita, sea el llamado Zava, y su cultura de la aceptación… Y el cultivo de su ego, en forma de Aguacate.

Algunos dirían que se consagra a la figura de Slatan, pues después de esa aparición transcendental, casi mística y celestial, se comenzó a insuflar el nuevo aliento de la victoria. Algo más adecuado al sitio, a la transposición del imperialismo, que acaba disgregándose por otras sintonías más actuales y modernas. Y así, de alguna manera, la antigua fuerza que se mencionaba en un cartel sobre las cabezas, volvió cargada de otras energías para intentar ganar la Guerra de las Galaxias, junto a las estrellas de la liga de los creadores del balompié… Qué, no radicalmente británica.

Técnica de filósofos contemporáneos…

Bueno, los brits no tan técnicos, ni tan filosofales… al menos, en esto del deporte Rey… quizá por eso, fichan a tanto extranjero en los diversos clubes de la Premier, gastándose quintales de oro como el City, del Pep.

Se nota que les escuece el Real Madrid… o a la Warner tal vez… ya que en las Fútbol Wars, se evitan otras variantes, no tan filosofales como el tiki-taka, se complementan con otras distracciones profesionales, amatorias y genéticas, donde el wokismo se conforma como credo. Y creo que se pasa a la imagen del Imperio Galáctico, de estas luminosas estrellas en los focos, a una auténtica batalla de Guerras Clown´s. Así vemos que, en la rojiza Ámsterdam se cruzan chistes con carnaza artística de nivel, se cumplen sueños sin sexo, y se distraen los egos, con discusiones que… son más bien pueriles e infantiles. ¡Pues eso, clowns!

Sin embargo, bajo el signo de los tiempos, se da un paso firme hacia la Hora Woke, porque el credo también reside en esas parcelas sacrificadas, que no tienen que ver con la inmigración, sino con la clase social y las salidas en una sociedad paralela al espectáculo.

Todo empezó hace ya tiempo, siglos a… antes de que existiese esta Guerra de las Galaxias Premier Quality…. Donde la Estrella Fantasma desaparecería con un resplandor olvidado y celeste, al borde la extinción con el planeta Pep Palpatine... Y el imperio contraatacaría en una segunda ocasión, llevándose a jóvenes padawan, y algún maestro respondón, antropológico e injurioso… marcándose un descenso que significó la condena al otro lado, al inframundo de una segunda no tan galáctica… Pero, donde la serie Ted Lasso crecería de manera exponencial, hasta con el desertor, acercándose al Lado Oscuro.

Y ahora, Darth Sidious resucitado en el Oeste de la City, ha vuelto en carne y hueso, diciendo que no se necesita un Zava, o Slatan Jedi, para volver a alcanzar la excelencia del gol… que no, del toque… y así, conseguir una verdadera reunificación galáctica con el imperio holandés de Johan y el posterior Varsa. Sabiendo ¡qué no importa la victoria, ya! Mientras, otros aconsejados o sometidos por las viejas leyendas, pensaron en Verde, no de la Heineken, sino de un huevo Grogu en el útero… ¿Será la esperada Salvación?

Los seguidores de Pep Palpatine, se cachondean, y él ríe sin mensaje, aunque se ningunea al mejor club del mundo… Ya nos encontraremos en cualquier esquina, de aquí a París… con amor. Un nuevo casamiento entre las galaxias, y guerra.

La Transformación… en Maul.

Antes de un episodio I inicial, y por supuesto del Día de Desembarco de Zava… Maul nació en el planeta Iridonia, con el curso sacado de Hermanas de la Noche, vestido para la ocasión… con su sapiencia y su magnetismo, sólo hay que fijarse en sus trajes, sus pantalones brillantes, sus tangas rojos para ocasiones especiales, o One, y los disfraces que le convierten en el astral Piggy Stardust. ¿O no estamos de acuerdo, que este personaje, y el resto de los Diamonds Dogs, suben al cielo? Como lo sube la escena, en la que fanes de The Beatles cantan a coro, Hey Jude.

Según nos acercamos al fin de la trilogía, Mau-L o Brendan Hunt, está presente en todas las ocasiones importantes como Beard, deja sus perlas como parte del equipo animalesco, brillante y filosófico al par de la calle, junto a Jason Suidekis, Brett Goldstein, Nick Mohammed y Jeremy Swift. Ahora más abierto, con el ladrido editorial de James Lance… pues todos sus alter egos escriben, todavía algunos buscan su aparición en la serie de Wednesday.

Siempre están a un nivel superior, incluso cuando sus jugadores se juntan para acariciar los compases del Adiós, en un musical de amistad sin fronteras galácticas… y con esas transformaciones de Maul, la serie siempre se anima, y se impregna de ideas u opiniones sarcásticas. Cuando no, en un homenaje brutal, al Enfermo Imaginario…

De repente los tríos se deshacen, las reivindicaciones no son para tanto, en una sociedad abierta como es ahora… dónde cada uno/a, puede discutir o amarse con quién quiera… y donde los patriarcados, no son tan reales como en otras épocas de trabajo físico… sino más bien, enseñanzas de las mujeres, madres, sufridas o no, que se establecen en los primeros puestos de las finanzas, estudios, casamientos y negocios. Y esto ya no parece tanto, a aquel antediluviano aquelarre entre brujas y machos desproporcionados… radicalizados. Por eso, Jamie perdona.

Otra vez, como por arte de magia, el credo se restablece de las cenizas, la bruja del Oeste, regresa como el alumno aventajado, las fragancias retornan a sus estambres y pistilos, las cuerdas dejan de tensarse en los testigos, los clowns toman pintas o claras, con un par de huevos, como la escena entre Paul Newman y Robert Redford – allá reunidos en concordia y fuego -, la sangre retorna a los rostros… y el último Jedi, recuerda a sus hermanos del balón reglamentario… como una Familia unida por la Fuerza.

La Nueva Generación…

Tras el viaje insulso de las estrellas a la ciudad, en que todos disfrutamos y que algunos no recordaron, lo que hicieron… incluso los maestros del jazz y otros instrumentos… se observa que algo cambia en el ambiente, futbolístico y nocturno. Se va intuyendo, quién sabe en otra trilogía, una Nueva Generación… ¡O no…! Sí, para el agosto, sabremos si con una nueva Zava y otros aguacates… otro perros de las emociones, o perras, que pudieran incorporarse… ovejas con sus parejas, o tríos triangulares… taka-tikis, entonaciones beatlemaniacas, océanos salinos en los ojos… retornos como el de Odiseo, donde el amor venció, o no a veces. Y, por encima de todo… ¿sabremos quién es el mejor guitarrista del mundo?

¿Te acordarás de ese viaje a Ámsterdam…? Bajo el auspicio de los Greyhounds de Tom Hanks, con respuesta a ladridos, que no a aullidos de lobo… Hey, Obi Wan Lasso… ¡te acordarás de los grindhouds! Sabes lo que significa un Richmond Club de féminas… Esa es tu odisea, tu Camino, olvidándote de los girasoles de tu tierra… Quizás, vestido de inmaculado  celestial… como en la revancha de los Jedi´s, contra el imperio anti… viendo el Día de la Revelación…

Enemigos/as ancestrales, del Real Madrid con renovado Mou… que sugiero, olvide a la sociedad de silbatos negreiras, mucho mejor, en su sitio riguroso, y silencioso… junto a la bestia Negra de brits, o mejor dicho, Blanca… No perdemos esa esperanza, ni tememos a la vuelta… Te veremos, acorazados… con 40 grados, y el credo grabado en el alma. A fuego y… humor.

Y el Mundial 2026, ¿para quién…? Bueno, tengo una pequeña historia loca de las galaxias que lanzar al ciberespacio… pero ya la diré, a su debido tiempo, cuando se pasen estas semifinales infernales… cuando no establecer, como, casi bélicas… Pelota Wars.

 


domingo, 27 de julio de 2025

Black Mirror. Season VII

 


En la comunicación, todo comenzó con los símbolos, que representaban escenas cotidianas… o los gestos humanos, como retratos de la realidad… o los sueños. Sus terrores, dioses, alimentos... la reproducción...

Después, en orden estrictamente cronológico, se desarrollarían los alfabetos, que conformarían nuestras escrituras mitológicas y místicas, dando paso a la profunda literatura… O no, a la ficción que se reproduciría universalmente a través de la invención de las primeras imprentas. Las impresiones de vidas reales o de nuestra imaginación.

Ahora, se presenta el momento, para el avance hacia un nuevo paradigma tecnológico e informático, donde la Inteligencia Artificial tendrá muchas cosas que decir… O incluso, idear por nosotros. Así en esta séptima temporada de la serie de Netflix, Black Mirror, se da un salto más allá, hacia la implementación entre otras facetas, del propio ADN humano, con esos otros componentes no tan biológicos.

O sí, quién sabe hasta que espacios nos hará viajar o poseer determinados conocimientos… O poder… ¡O negocio!

Del Pasado en el Espejo…

Las historias que se contaban, siempre han ido evolucionando, pero manteniendo ese componente humano que es imprescindible, porque somos lo que somos… Desde los actos más sorprendentes, curiosidades del comportamiento, facetas ocultas, crímenes, temores, deseos, investigaciones, descubrimientos, y toda una serie de intervenciones de nuestros cerebros… Como series en los límites de la realidad o aquella zona de la mente recordada como The Twilight Zone, presentada por el guionista y productos Rod Serling. Con aquellos protagonistas ligeros que pasaron extraordinariamente del gris perlado al color obtuso, entre personajes mefistofélicos, de otros mundos, de más allá de las estrellas, o vete tú a saber de dónde... Aquella serie mítica, que se iniciara con la música compuesta por Bernard Hermann, colega de Orson Welles y la Guerra de los Mundos, que sintonizara a aquel individuo solitario en un mundo imaginario y, que precedería a la marcha fúnebre por una marioneta de Alfred Hitchcock Presenta, para CBS y Universal.

En cualquier caso, siempre deberíamos estar vigilantes, por las diversas repercusiones que nos trae la nueva ciencia tecnológica… Ojo avizor, en una sociedad cambiante que, cada minuto, se siente más descontrolada ante la exposición o el anonimato, indivisiblemente. Para que las futuras mejoras mentales, biológicas o intelectuales, pudieran estar al alcance seguro… de casi todos… y el espejo oscuro lo conoce muy bien… a lo largo de los años.

Recuperando, o modificando… como aquella memoria ancestral, cuasi salvaje, que descendiendo a la cueva de Platón, entre las imágenes o ideas reproducidas en una pantalla luminosa, a veces, y otras en penumbras… tal que la memoria de la humanidad.

Las referencias se fueron almacenando en distintos sistemas, hasta crear una base de datos que nos supera, en millones de posibilidades por ahora… dando lugar a novedosas leyendas. Programadas o no, para ser reproducidas como aquellos viejos capítulos, dependiendo a quién vayan dirigidos y pudiendo expandirse como las arcaicas obras del filósofo heleno u otros posteriores. De la Juventud, en Transición, hacia la madurez del saber personal, o con los dogmas de una nueva República Universal, siempre con la necesidad de la Dialéctica y la Crítica.

Conocimiento en todas las direcciones… O ninguna. De eso se trataba también, cuando el guionista y creador, Charlie Brooker, inició una antología sobre la televisión y los ecos, que fundaron la comunicación en una multitud de posibilidades… e imágenes. Más, o menos, acertadas.

Del Capítulo I y II…

Se trata de la vida… o la muerte… en paralelo. Compartida, o no. Rechazada, o repudiada por descomposición de los propios valores… Dentro de la realidad, o tal vez, no tanto.

A finales del s. XV, en los estertores de la Edad Media, se imprimieron las obras platónicas en lugares como el Convento de Ripollés, en versión latina o retornos al griego antiguo. Y así, los conocimientos ancianos, se reescribieron de nuevo, en el sitio de Madrid (por Patricio Azcárate de la Biblioteca de Medina y Navarro), sirviéndose de ediciones conocidas a la francesa, para estudiar los 4 niveles fundamentales de la filosofía platónica… primero, Imaginación (o eikónes), como esas imitaciones del mundo exterior.

De ahí, a la creación (o pístis), pasando por el conocimiento deductivo, para el aprendizaje (diánoia) y terminando en la Inteligencia e Intuición (nóesis)… Y en estos dos episodios titulados Gente Corriente o común, y Bête Noire… se entiende que esa imaginación, da paso a una creación que mejora, aunque también manipula, la realidad, buscando un fin. Y que mediante la deducción de los hechos, podemos llegar a la conclusión de los parámetros que la mueven, formando esa inteligencia… Qué ahora llamamos, artificial… incluidos los anuncios molestos, las oportunidades perdidas, las pruebas en las redes, y la humillación…

Hasta llegar a un punto sin retorno… Bip, bip… bip, bip… biiiiiiiiiip!

… entre el III con el V…

Se trata de recuerdos… en películas veladas, vidas impresas en una realidad paralela, o la fotografía más viva, que nosotros mismos. Ya lo dijo Charlie que se basó en la tecnología oculta en Blade Runner, cuando el mismo Harrison Ford (el detective Deckard de la gabardina a lo Bogart) se introducía en las fotografías para encontrar las huellas ocultas. Y el rastro de ella...

O cuando, Woody Allen introducía a los personajes en filmes que se reproducían en una realidad aumentada, como una expansión de la aventura, el deseo o el amor. Tal vez, alguna película en blanco y negro, o una partitura de una composición dedicada…

En los siguientes dos capítulos, conocidos mágicamente, e reproducidos como una síntesis de la tecnología avanzada hasta la interpretación de los deseos o necesidades biológicas… como Hotel Reverie, evidentemente en sueños, y Eulogy o apología de la retina perdida… o vuelta a encontrar, cuando ya no recordábamos apenas.

Nos invade una especie de nostalgia, que nos sacude hasta la médula, dejándonos en un limbo, o una instantánea congelada, con lágrimas… o una sonrisa… Quizá tan solo, una mueca… ¡quién sabe! Ni el mismo Paul Giamatti, saliéndose del Red (sangre) que nos había visitado en las anteriores, al primigenio Black Mirror. Como si fuéramos putos, magníficos Replicantes…

Hacia el futuro, del IV al VI.

O representaciones impresas de los Beatles… en clonación.

Siempre que tengamos cobertura… o dinero para pagarla… ¿eh?

Pero a veces la creación tiene muchas puertas abiertas, como el código que puede reescribirse, como aquellas arcaicas ideas platónicas… como las interpretaciones del director David Slade, cuando pasó de intrincadas venganzas de Hard Candy y monstruos en 30 Días de Obscuridad, a los capítulos desasosegantes de Hannibal. O cuando Toby Haynes, se metió en las naves de Andor en otra serie de Star Wars, y las réplicas no tan acertadas, esta vez… de aquel primer episodio USS Calister hacia este perdido, Infinito. Un poco ladrillo por cierto…

Creemos que no acaban de despegar, aunque tienen todas las inteligencias a su servicio, incluyendo las presencias – replicadas o no – de Peter Capaldi, Rashida Jones, Chris O´Dowd, Cristin Milioti, Jimmi Simpson, o un recuerdo planetario y mucho más esbelto, de Jesse Plemons. Es probable que se desviaran algo, al pasa por huelgas de guionistas o pandemias, venidas de un infierno… quién sabe si con prácticas digitales, o esos bichitos llamados Thronglets…

Mas, ¡Seguro qué igualmente, genéticas! xDio. O más lejos…

Y aquí, seguimos…

El ser humano, como reencarnación del Mal… tiene bastantes películas que se imprimen en nuestra reciente retina. Con versiones tecnológicas, que nos dividen en posibles representaciones, quién es ángel y quién demonio…

Bestias más o menos inteligentes, que devoran nuestras capacidades, funcionando como inventos… y abren posibles, nuevos territorios… apenas recién explorados. Nos retrotraerán recuerdos… puede que visiones apocalípticas, o tal vez paradisíacas… para los más fieles, a la globalización y la digitalización.

Lo que no cambia es la Muerte,  nunca. Y mira que, algunos, como el gran David Cronenberg, lo han intentado, desde el pasado de su increíble carrera, hasta la tecnología subterránea, en el genético ocaso de The Shrouds, con Guy Pearce, algo perdido, Sandrine Holt y Diane Kruger, en los diferentes agujeros cárnico-metafísicos, y Vincent Cassel, como el Creador de Todo… Salvo de un intrincado guión del mismo Mr. David.

El resto de la historia… es todo, una interpretación… ¿sí o no? A lo mejor… ¡el muerto al hoyo… y el vivo, al mando…!

No de la tele, sino del otro... Ahora podría empezaros a hablar de otro tipo de robot, a lo Ramba, como Megan 2.0 ... pero como no me apetece mucho, voy a terminar con una frase... que ya dijo, Brandel-Mosca… no me toquéis los… Adn´s… joer.


miércoles, 24 de mayo de 2023

The Sandman. Season I

 


El Tiempo no es retornable... salvo para los Esenciales de Marvel, y Jack Kirby que aportó su rostro omnipresente ya al mundo del cómic. Tanto es así, que sería años después, tras paso acrílico-narrativo por DC Cómics, que Neil Gaiman los devolvería a la eternidad contemporánea de un Universo finito en los puestos de intercambio (recuerdas en España, no) o los quioscos. 

Tal que aquellos, que los filósofos y escribas griegos, llamaron los Primordiales y que partieron de la noche o la obscuridad, han ido siguiendo los designios de antiguos escritos evangélicos que pasarían a bíblicos. Aunque su raíz sería más arcaica y sepultada por el desierto, ya que en jeroglíficos hieráticos y religiosos de la ancianidad,  existían las bases metafísicas de ese orden pétreo de rigor, hace milenios en la era protodinástica del Antiguo Imperio de Egipto.


En el reloj de arena de los comienzos de aquella nada, no había ruido o no se escuchaba tanto en el espacio vacío. No como ahora... que todo es conmoción, protegidos bajo nuestra atmósfera contaminada. La evolución puede voltear con el tiempo y, en forma de implosión evolutiva, comenzar de nuevo como si fuera una sucesión de partículas primordiales que siempre derivarían a continua marejada o a la sopa esencial. Así conformar enlaces de elementos químicos, con propiedades físicas y la misión de desarrollar otros organismos mayores. Siempre regidos bajo la ley universal de la gravedad y el movimiento cíclico. Aunque los superhéroes o dioses, se las saltasen a la torera.

Hace ya muchos, muchos amaneceres, y mogollón de miradas al cielo, a decir verdad... que esta historia comenzó su camino, como The One Above All, sin saber muy bien su procedencia más remota y poderosa. Sin embargo, apenas unos días ha, que se cumple la efemérides del estreno de una película, que el año próximo cumplirá 30 añitos ya... y que rivaliza en inmortalidad con sus descendientes. Alguno de menos (años) de los que procedería la condena justiciera eterna de su cautivo protagonista, Eric Draven representado en unas historietas de un semidesconocido James O´Barr. 

Se trata de la película de culto The Crow de la reconvertida Miramax, por supuesto, que viera el Sol y muchas estrellas más, y se convertiría en una revelación sacrosantea de cinémifos por la acción en su momento, aunque su protagonista espiritual tuviera una raíz más terrenal en inicio. Ah, y su amigo alado que remonta el vuelo de celtas o vikingos.

Reconoceremos que su primer visionado, fue algo mágico... Sin embargo, estos personajes de características lánguidas y sinuosas, almas mefistofélicas en pena y de aspecto estilizado con estilo gótico, vengativa piel cenicienta o vestidos de luto riguroso en el alma, se iniciaron más allá de los ochenta o noventa. 

Podemos remontarnos a Georges Méliès o el español Segundo de Chomón, para encontrarlos en acetato con ellos. Estos diablos disfrazados de atribulados monstruos, con una misión superior que soliviantan a la población... comprobado en la útlima serie que incorporo en mi ránking, de la que no puedo hablar. No sé si por autocensura propia o contraindicada por los enemigos. Todo es cuestión del pensamiento woke... En fin, luego aterrizaría el Gólem, arquetipo del control mental para difundir el terror en los seres humanos, donde la cinematografía se fijó míticamente en el primer Prometeo universal reconstruido a base de material inorgánico y terrenal. 

Y nuestro querido monstruo de Frankenstein de Mary Shelley con sus especiales pensamientos y su mirada lánguida, enajenada o no, dudas existenciales y malentendido por la comuna, siempre cercanos a Nos. Hasta que llegó su novia que mutó en algo mucho peor... o infinitamente mejor... Otro señor oscuro, desquició al personal fechas después con el expresionismo alemán, sería el hipnótico Doctor Caligari y su gabinete, dirigida por Robert Wieney arranca con turbulencia psicológica y manipulación, mientras que al personaje mortífero de Las Tres Luces de mi querido maestro, Fritz Lang, se le aparece la danza... ya sabes cual, la final. 

Indudablemente, todo el mundo, más arriba, más abajo... la tantea, tarde o temprano.

Esa Muerte, que sería disfrutada en iluminación por maestros como Douglas Fairbanks, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel o Mr. Bergman. Quizás en ella, se fijarían los ojos persuasivos, imperturbables, salvo un rigor de labios gélidos y fauces amenazantes, para retratar aquella sombra alargada de sus garras, es decir, la figura del Nosferatu, de Friedrich Wilhelm Murnau.

Gracias a las letras tenebrosas de otro escritor de aquella "maldita" casa, John William Polidori maldijo en su novela de 1819, al monstruo mentalista y sanguinario, que guiara la descripción epistolar, más gráfica y levemente histórica, de un Dragón de fuego, viajada por Bram Stoker en 1897. Sí, rojo como el mismo demonio... que sale del subsuelo en varias ocasiones, como en la serie Good Omens, ya que estas series están conectadas por mil y un motivos, excepto uno, el humor; mientras el contrario encarnado como la túnica, bata, que llevara en la penúltima versión Gary Oldman, es indestructible al paso del tiempo y el próximo Mr. Francis Ford Coppola. Otro maestro cineasta del que esperamos su último trabajo, titulado Megalopolis para construir los cimientos de un infierno de luz y cemento. Dicen que está siendo una pesadilla, ya veremos y deseamos.

Bueno a otra... la última es la particular historia del Renfield adiestrado, vitaminado con detritus de mosca, dando hostias como panes y parafernalia de ayuda grupal, en la piel del actor Nicholas Hoult, en forma tras La Favorita, el romántico Tolkien y El Menú, frente a la mirada turbada de Nicolas Cage, al borde de bordar su papel. Relamido, corrupto de batín rojo, crítico radicalizado  de la condición humana, comediante en negro total. Un color ataúd caoba, que hace juego con su tez tostada por el sol, mañanero, como que quema el tiempo como si hubiera revivido a aquel apartamento tragicómico de, Sueños de un Vampiro. Aquí, puede llegar a estar monstruoso, magnífico, bajo las órdenes del director Chris Mckay, también guionista de la nueva Dragones y Mazmorras.

Y otra conexión curiosa es el actor primero, estará en la nueva versión de Nosferatu con Bill Skarsgård y Lily-Rose Depp, a través del ojo del hombre del norte, Robert Eggers, guiado por su haro y su pensamiento brujeril. Hala, ya está. Bueno no... me meo en los que quieren mutilar La Vida de Bryan, de los mejores Monty Python... ahora sí.

Continuación... fundido muy negro.

En otro tiempo, demasiado largo para algunos a los que rechina el color... de la sangre, vendrían todos los vampiros de la Hammer y su sed milenaria, con el jefe a la cabeza, Don Christopher Lee, tan apolíneamente malvado como sugerentemente adictivo. Que empezaron a revivir de sus tumbas a todas la criaturas infernales desde los miedos de la Edad Media y leyendas de tiempos vestales, a las páginas del Creepy o las historias desde la Cripta. Bastante más esbelto que Bela, volviendo al brit. 

Bestias infrahumanas que repercutirían directamente en la cultura del zombie, y otros ejemplos longitudinales, apolíneos, de complexión amenazadora y siniestramente oscura, desde Mr. Hydes, Garras Humanas de circo, hombres de mil caras y los que ríen, de Todo. Los que dieron lugar a Caballeros Oscuros y risueños Joker´s, incluso a la rostro pintado de Draven, el Cuervo del Rock eléctrico. Y claro, como no reconocer en él, aquel con puñal-micro en mano en la canción Somebody Super Like You, de Harold Oblong en imitación Mr. Paul Stanley. Hey!

U otros siniestros, influenciados por facultades especiales u oníricas, otorgados por aquellos dioses de mitologías ancianas, egipcias, helénicas y romanas, en sus valhalas particulares... establecidos con máquinas de resurrección, monstruos devoradores de almas penitentes con rostro animal o, incautos pecadores que sufrirán castigos interminables... sólo basta recordar a Dorian Gray, y a los cultistas de Hellraiser con su universo particular de la carne... a Sauron y su cohorte. 

Aquellos dioses que dando el salto, no se sabe muy bien cómo, ni por que vía... se instalaron en otras sociedades, conciencias y concepciones religiosas. Así como reflejo de múltiples referencias narrativas y visuales en la literatura y el cine. Incluso, pasando por la cultura universal del noir, tal que detectives resurgidos de la niebla en los muelles de Londres, frente a un siniestro Jack el Destripador en From the Hell (no, no hablaré del otro...)

O como lo serviría en bandeja de  ´plata` al mismo Sherlock Holmes en numerosas ocasiones, tras caídas frustradas del narco. Como vengadores de gabán humphriano femme fatale, aquellos confeccionados por Mickey Rourke en El Corazón del Ángel enfrentado a un diabólico Robert De Niro y su sombre pelahuevos, inolvidable e inquietante... lo contrario a Paul Newman, tú. O el de Sin City de la novela gráfica también de Frank Miller, o los azotadores del mal, Salomon Kane de Robert E. Howard (pater de Conan), el investigador de lo paranormal John Cosntantine de Alan Moore y, no podía ser menos, el Blade Runner, Harrison Ford guiado por la batuta de Ridley Scott... Entre esa delgada línea de la vida y la... Muerte.

Salve Blade, vuelve... Diabólicos entes que despiertan durante la noche y sus damas oscuras, alquilando su alma al diablo y al ente sexual, como mi distinguido Fantasma del Paraíso de Brian de Palma, basado musicalmente en el cautivador personaje de la Ópera parisina de Gaston Leroux. Al igual que lo distinguió sobre pesadillas Alex Proyas, con la guitarra a los hombros por los tejados en 1994, y volverían a reconstruir su mundo de obscuridad sinuosa, inmemorial y algo de surrealismo caótico, en la otra obra de culto titulada Dark City. David Bowie vampírico y los Feyd-Rautha Harkonnen, de los Dune. Amén bros, rockandroll \,,,/ 

Por descontado, no debemos perder de vista a Tim Burton y su renacida CatWoman, con la más que sugerente blancura de Michelle Pfeiffer, ni a su Eduardo Manostijeras que inauguró el romanticismo negro en la década de los 90 y proseguiría con el guión de Pesadilla Antes de Navidad en 1993 y su Jack Skeletor, otro bluesman, dirigida por Henry Selick. Del cual tenemos referentes pasados magníficos, Coraline (prima de Wednesday, of course) y sus padres alargados sin ocelos de insectos no pensantes, y que nos proporcionó otro sueño hace poco Wendell & Will, coescrita por Jordan Peele... prometo que me pondré con ella en breve.

 

Bueno liquidado... bueno, ¡no! Porque el tema recurrente de la lucha eterna entre el Bien y el Mal, con tintes dantescos y más elevados aún, nos tiende la trampa hermética y clásica del Apocalipsis, con su última Gran Batalla en referencia al conocido Armagedón, nombrado tantas veces históricamente y por los personajes de Nail Gaiman. Ahí tenemos muchos antecedentes, en los que uno de los protagonistas de este escrito, es adicto en anteriores narraciones y presentes adaptaciones de tele... que es otro dragón de la fake-actualidad con sus jinetes coloridos y bocas infectas. No en las series, sino en la eternidad de las calles, que son otro cantar de los cantares, en busca de la redención en pantalla. 

De ahí, hasta despertar el Neo-córtex del universo Matrix y Star Wars... wake up! Y eterna batalla Marvel vs Dc. Comencemos seres de luz...

Antecedente... ¡Acción!

Dentro de unos meses, se aproxima la fecha del nacimiento de un agnóstico cinematógrafo, sueco universal y experimental, de nombre Ingmar Bergman. Él, un hijo de pastor luterano, que siempre anduvo intrigado con cuestiones relacionadas con la fe y ese pensamiento metafísico moderno de la duda existencial y el castigo. Como se atribulara visualmente, en la casi homónima pesadilla de Funny y Alexander, donde la analogía infantil es evidente, máxima de la parafilia del mismo niño dentro de los  Bergman, con padrastro de similar estancia religiosa al padre del cineasta. No a la violencia... Es otro giro anterior, grano en el reloj de la Obscuridad, donde se deslizan los diálogos ejemplarizantes de El Séptimo Sello, con aquel reclamo indulgente de la Señora Oscura al final, encaramada a la primera pandemia medieval o peste negra en Europa, apuntando a un dedo silencioso de Dios, por definición iconoclasta. Ya conoces, el Castigo Divino.

Como inicio del fin de lo conocido hasta ahora, dolor hasta posible resurgimiento, quién sabe... y vuelta a danzar. Todo el filme se ve imbuido del pesimismo, la desidia moral y la incertidumbre decadente del ser humano, frente la naturaleza de lo inevitable y sus propios demonios. El juicio abierto a la teología, disfrazado de Horas, que signifia nuestra misma nada, ante su guadaña sedienta y reloj de granos arenosos. Esto es el ajedrez del inframundo, una danza macabra y risas nerviosas, que comienza con una brillante apertura frente al Océano (ese otro Esencial) y termina con un baile ennegrecido a los blancos/as sentenciados, o viceversa, comediante bailando a Muerte.

Este momento de pesadilla, va precedido de esa risa, y ahí es donde comienza mi reflexión con el universo particular cáustico de este mundo DC con la visión de Neil Gaiman, que también se encargara de la serie Good Omens... ¡mirar allá arriba!

Esta burla y mucha acidez demoscópica de la humanidad alienada, se desarrollan alrededor de una ensoñación violenta y demostrativa de los aspectos diabólicos, que desembarcara en la serie The Sandman, envolviendo a algunos Eternos, los hermanos de Morfeo, o el Señor del Sueño. Hijo entre 7, no sabemos si elegidos como aquel rojizo metafórico del subsuelo. Poseedor de 3 objetos místicos, significa una división entre lo real y lo onírico... como el espejo de Alicia. Cada elemento relacionado con ella, la Parca, es una consecuencia o efecto de nuestras decisiones, a través de conexiones con el grafismo alegórico  que componen siete ´des`, de... de Dream, Death, Desespero, Desire, Destiny, Delirio, Destruction, como siete jinetes de la Eternidad, con sus gestos y sus males... vistos en lo ajeno y mortal.

Tom Sturridge se convierte en Neo, o ese guía arquitecto de Dark City (recordando que en la triada de guionistas está David S. Goyer), y encargado de sus musas, onirismo que se desquita con la mitología helénica, rememora que sus padres fueron Hypnos y Nix. La conciencia hipnótica, narcótica en la noche. Así concibieron a este estilizado Rey de los Sueños, o Pesadillas, galante,poco lenguaraz, compartiendo otros universos construidos al son, como el mismo inframundo y el imperio de los deseos. Más otros arreglillos que no salen bien, ya veremos. Curioso Morfeo, no MJ, black or white?

Las 3 Gracias o las Horas, se visten de Moiras de iliadas no hijastras éstas, de Zeus, forjadoras del destino y marcando estratégicamente ese paso de las vidas humanas, hacia lo inevitable. El nacimiento, el trasvase fluvial y ese final, en el filo del vórtice del reloj. 

Pues nada... aquí estamos, bienvenidos a este curioso envoltorio brillante a veces, de DC Enterteiment to Warner Bros Television Broadcasting. En paradójica pantalla a la Netflix... ¡Intentaremos soñar con humor!

El Saco de Cuero y Arena...

De todo ahí, en esta viña del Señor de los Sueños... confrontación, amor y división.

Lo de ECC Editorial que comenzase hace tantas décadas, como siete o por ahí, que convierte al enigma universal, en caos inmaculado, estético y afilado, en diferentes garras. la novela en adaptación coguionizada, se basa en The Sandman y otros/as señores/as, disfrazando la realidad y la violencia, con otra partida de ajedrez, sólo que ahora, es una epopeya fantástica sin el oleaje como ruido de fondo... sino la danza de lo macabro y el existencialismo onírico. Ese ruido sordo, que hace nublar nuestros sentidos a partir de un episodio... al menos, según mi opinión satírica, más que crítica. 

Entreveremos, digo... entresoñemos.

Aquella vieja Parca, balanceaba su graciosa guadaña, con un inagotable, para ella... reloj de arena en la zurda, que significó Homero como el transcurso de la línea mortal o un paso catártico hacia la inflamación o el mundo de las Horas. Los egipcios con aquella cruz, simbolizaban otra cosa, para lo masculino o lo femenino, un estado momentáneo hacia la resurrección. Pero, estamos en un tebeo.

Con este baile confuso de las almas, nos adentramos en una sucesión de encuentros, más o menos, fortuitos, intensos o decepcionante, sin más... porque sí, así es la televisión y el deseo.

La procesión, maldita o no, es una perturbable concesión a la inevitable pérdida, sí, una visión del futuro próximo, como el brillo en el horizonte de sucesos. Que es, eso... un mero vórtice.

Un estrecho cuello de arena, para desempolvar la depravación o la crítica social, pues la condición humana es eso, criticar o ser criticados, por cualquier motivo o idea... Y  Quentin lo ha visualizado. A veces, quizá, es mejor tener menos y más humildad, simplemente. Pues, bichos raros hay muchos, o somos todos. Tantos como caretas de diferentes personalidades o conceptos sociales, y raciales en todas direcciones. En todas partes, a cualquier era.

Para entender esta lucha eterna, pero, sobre la Eternidad en DC (que en un momento pasara a Marvel y se recuerda...), nos vale con secuenciar sus genes, en novela y el cine próximo, para ver caer a los Esenciales en una guerra mitológica... en otros márgenes históricos literarios, o mágicos, fue llamada Titanomaquia en diferente estilo olímpico. Y ya remontarnos a otras leyendas, casi cuentos etéreos como jardines deliciosos, a los capítulos de una Biblia. Sin ejemplos dibujados, sí.

Una decepción fue la que envió a la incineración solar a Ikaris, de los Celestiales, y una traición sobre los Eternals, que acabó con el perdón de Sersi y unas cenizas al astro circular y caliente, denominado nuestro, Rey Sol. Ra ca rrá.

Por lo que, lo realmente esencial o importante, es que el paso del tiempo, en algunos instantes es polvo, granos o partículas diminutas, que acaba esparcidos en el aire o bajo la Tierra. No papel quemado de la edición de Vértigo, ni sus atribuladas apariciones o relaciones familiares, que no diferencian el sexo de los ángeles... ni su aspecto demoniaco.

Nuestros demonios, son los suyos, pues toman formas antropomórficas, en ocasiones andróginas, que en el aspecto musical es demasiado para servidor. Más amante de lo oscuros y de otro personaje. Lo diré... ¡grrrrrrrrr!

Por consiguiente, el tiempo podríamos decir que no es compañero... a veces es muy traicionero, y de eso The Sandman, sabe un sendero de vengativa arena. ¿Y quién es éeelll...? ¡El Corintio... y yo que sé, bro! Pero en esta versión, el hombre del saco de ojos, o el hombre de la guadaña, seguro.

Su Yelmo... saco de huesos.

Nos acercamos al vórtice de Vértice, parecido a un huracán de sensaciones, bien fotografiadas. Of course que diría William Shakespeare, que cumple motivos con nuestro maestro Miguel de Cervantes.

Nos tocamos con esos ´demons` nuestros, que pueden sintetizarse en diversas fases, lo sorprendente, lo presuntuoso, la nocturnidad, el asalto, el sudor frío, la mentira, el deseo... o el desánimo. Depende de cada episodio vital y cómo nos veamos reflejados. Por lo tanto la esencia se puede ir derramando con cada ensoñación e ir derramando los granos de arena, como si fueran de mismísimo elemento áureo.

De momento, hasta el último vuelco sobre el horizonte de los sucesos Dc The Sandman, no es una atractiva espiral todo lo que reluce, aunque todo a su alrededor gire y gire, y se ponga al blanco brillante... pues tendremos, ese instante de lucidez y veremos la calma... o la obscuridad absoluta... Es decir, la "casi" Nada.

El yelmo son los huesos de caídos. También se renombra en episodios cervantiles como morrión o bacinete, una especie de casco para la protección del cráneo. Recordando que los Beyonders acabaron con la osamenta de los Celestials...

En siguientes capítulos, o expresiones capitulares, este salto del tiempo comiquero, puede representar una salto al vacío, al vernos huérfanos de madre, hermosa y sinuosa, y padre oscuro. Sí claro, me refiero a ellos desde aquel infierno de asesinos que regía Lucifer, ya es hora... la nueva costilla de Constantine, Jenna Coleman, y por supuesto, el susurrador de lobos que es David Thewlis. He dicho... y sentenciado.

Tendré que visionar la serie del mismo universo, Lucifer, porque será lo siguiente para definir dentro del horror y el dolor de los inocentes ante la ultraviolencia sádica (bueno como dije, de la otra no hablaré...), representada por los ojos sin vida de Boyd Holbrock y su séquito horripilante. Pero sinceramente, lo que me atrae internamente en la historia, además de esa cosmología mitológica y su representación astral en la historia clásica del pensamiento metafísico, es la concepción del personaje cáustico de John Doe, y nada que ver, o sí... con el caballero sin espada. Mas, con espejos convexos al Juan Nadie de Gary Cooper (del que parlaré a pros) y el genial director siciliano-americano, Frank Capra. Es un amante bandido... que me ha robado todo, David Thewlis, vuelve a engendrar una interpretación bárbara, magnética y amenazadora, como es buena costumbre. Al límite de la irrealidad o la ilusión catártica de un personaje e hijo, de una bastarda Isla del Doctor Moreau y una extraña parafernalia pesadillesca, del metaverso vital en I'm Thinking of Ending Things. Rareza visual que no puedes dejar de verla, curioso.

David Thewlis vuelve a interpretar al lobo, sí, entre varias caperucitas, como aquel de la serie Fargo, con otras lenguas viperinas que funcionan una orquesta silenciosa de la inmoralidad y las mentiras en que se envuelve... la humanidad. Y exclusivamente, armado con su voz, su gesto impenetrable... y un albornoz, y un pijama y unas pantuflas. Increíble como un espejismo comiquero, en el universo de las pesadillas de Sandman, expresión casi de tebeo español.


Morfeo, u Onirio, es una extensión del surrealismo con la superficialidad humana y sus monstruos, modificada por la propia voluntad de Mr. Gaiman. La imagen es perfecta, pero la narrativa, se comporta como un líquido o gas, que se precipita por el decantado estrecho y tubular, hacia lo profundo, lo grotesco o la insignificante. Aunque remonte, en el último instante, un poco.

Este embudo de Netflix, se comporta como un verdadero vórtice, donde ni la luz puede salir... algunas veces... instante caprichosos, y otros indefinidos, sueltos como la mano de un niño al desparramarse con su disfraz. Que no me importa, leñe.

Así que este yelmo, sirve como protección del coco, frente a ese caos simbológico que se precipitó con la salida del personaje impasible, y frente a la violencia gratuita, que generaliza a los mitos griegos (por otro lado con doble sentido), y estos universos televisivos que los devuelven a la vida, una y otra vez, con distintos puntos de vista, con personajes icónicos, históricos, legendarios, imaginarios, como calabazas de Halloween, asesinos en serie, sectas engañosas, y otras abstracciones.

El estilo expresa entre sangriento y poético... y otras retahilas me desconcentran, desconectan.

Sencillamente porque la atracción absoluta era para, Mr. Pantuflo. El Lobo, tal vez, no tan feroz... pero intensamente controlado, haciendo gala de la ley de la confrontación, terrenal y cosmológica del todo. ¿Dícese Lobo...? Hey tú, ¡mírate los colmillos! Ahuuuuu...

El Rubí... Corazón Rojo, Sangre.

Es evidente con las anteriores expresiones y palabras dedicadas a Mr. Lobo, para servidor, sin Mr. Thewlis, la vida y la muerte, se ven de otra forma. El resto me interesa bastante menos...

Este era mi último vuelco en el reloj, desde la aparición de The Sandman en la era comiquera del siglo XX.

Los dramas-queen, me envuelven poco, la verdad. Sí, la fotografía y la invasión de las esferas oníricas, que están bien resueltas. No tanto ciertos diálogos y esferas, que te hacen perder el contacto con la primera realidad, esos episodios iniciales... hasta cuatro o cinco.

El corazón identificativo del comienzo, se ha ido desentonando, y se ha sustituido por esa reivindicación o volver a izar la bandera en su reino, cuando el traje era bien negro. Sandman, joven, pálido, desnudo de alma, cabellos largos y negros, corazón encendido, ceniciento, ojos extraños, cálidos, inhumanos, a la vez... dentro de una jaula, dorada, cara, esperando la sentencia final, la muerte entre captores y demonios, azazeles del futuro. ¿Su intención sería? Poder regresar a su mundo...

Muchos dibujantes pasaron y triunfaron, retratando su aspecto, que reconocemos en el Morfeo-Neox de Matrix, en la ciudad de Alex Proyas (sin la X, de Xtreme), como dibujaron los trazos del Hellblaizer de Constantine, y que fue propulsado por antihéroes, como seres endiablados sobre el guión del Batman: The Dark Knight Rises... y más allá, el Darth Vader de las Star Wars. Y además con banda sonora habitual de Nobody´s impertérritos ante la violencia, como el compositor David Buckley.

Luego, de los comics books o novelas gráficas entintadas en negro, al terror de aquel Black Orquid, que partió el corazón de Hollywood, para el homónimo de 1974, con Joe Simon, Michael Fleischer y los lápices más sombríos de Jack Kirby. Entonces llegaría el retorno del Caballero oscuro y Watchmen, para cerrar la rama psicológica del cómic en pantalla, porque del maltrato al Motorista Fantasma, me niego a hablar. Aunque ya hayan pasado bastantes añitos, colega.Esto es, WB y más cercano escenario moderno de DC resurrecto. Yo he visto remontadas ya, Aqua, last HarleyQ, series Watchmen y el humor irracional de The Peacemaker... y hasta el frenesí de Black Adam. 

En definitiva, todo iba bien, con el mal contenido, a raya como al diablo vestido de rojo... hasta ese capítulo magnífico que colgó la cruz del revés, en la pared de aquella habitación inmaculada... y Davis desapareció como ensoñación de una sombra de lo que fue. ¿Para siempre? Es verdad, lo dijo Thewlis, que al final remontan las Musas y los dedos se encogen con la emoción, al apuntar a los escritores, guionistas, que hoy reclaman... pero, los puestos desaparecen por todos lados es ley de automatización. ¡Es la sociedad que estamos sobreviviendo!

Pero esos capítulos intermedios, demasiados, nos traslada un Neo matriarcal, con mirada caricaturesca a lo Matrix y su Morfeo mostrado como sucesor de Lobatón, ¡cosas del control mental!, y la falta de pastillas para dormir. ¿Roja o azul? Sí muchachos, se aproxima el coro, faltan los máquinas... Los demás eternos, que están de miranda, salvo apariciones cuasi marianas de postín.

Pues sólo nos queda algo de rojo sanguinolento, la interpretación lesbiana del paso Hell al Dreaming, el recuerdo de la Constatine, detective de demonias y os, internos y externos... el halo a lo Allan Moore, visual y su recuerdo de la Cosa del Pantano, que entronca con ella, sin detective masculino y gabán. Por cierto, esa serie de Marvel estaba bien y con poco presupuesto, creo.

Mas, me invade la pérdida de Mr. John Doe, el recuerdo a El Cuervo de Proyas en su mundo gótico, renacido, y la música poética al de Allan Poe, of course. Sustituido por ese traje de Neo, que no se ajusta al principio, ni a la gema encontrada con los personajes, caídos. Desgraciadamente.

The Crow... y el Solitario.

Haré una descripción postrera... Un renacido, sin amor, o perdido... El Tiempo transcurre como en la realidad. Tic, tac... Manos unidas, no tanto, ante la violencia gratuita y sus asesinos silenciosos.

Injustificados... un grito, ¡Nunca Más!


Todo es metódico, hasta los pasos en el universo de Gary Cooper o el polvo, que se mastica, como el calor del horizonte asfixiante de los sucesos que ocurrirán, al son de un ruido. Un pitido que se acerca, cortando la realidad, como el pasado que llega sin avisar a este presente, para prepararnos de cara al futuro. Si salimos vivos, dijo el cuervo. Sudores... la Parca.

El Etrigan, el demonio. El Hombre de las mil caras, esta vez, tiene ojos, pero no se los arranca, porque esto no es Gotham, ni el universo de Lucifer, es el oeste en no se que... ville. Suena a clásico, como Belzebut o Azazel, no el graciosillo de Isaac Asimov, sino el de Frank Zinnemann recordando sus fantasmas y el gesto impenetrable de Lee Van Cleef... aún más silenciado a lo normal.

El tren crepita, el cristal se rompe como un aviso o golpe de suerte, nos arrastramos con él... Ella desciende, no la Katy Jurado, sino la bella Grace Kelly, que iba lanzada al estrellato desde ya. Y todo acaba, arrojándose a sus brazos, mientras la estrella desciende a los infiernos, al polvo del camino, cubierto de sangre, sin amigos ni Lloyd Bridges, el padre... Ha sido su partida de ajedrez, la del antihéroe, llamado Gary "Sandman" Cooper en Solo ante el Peligro... Lucifer, Frank Miller.

Pero, él se retira con la cuáquera... no solitario, como el Cuervo. Que es un fantasma, como predijo aquel otro escritor atascado en sustancias...

Muerte es su hermana, mayor y de edad. La injustificada, desdicha y nada presentable, silenciosa como una vía muerta en el horizonte, que busca un giro sin encontrarlo aún.

Sueño es la memoria. El pretérito inconcluso que actúa solo, no finito, como un tema de guitarra eléctrica de The Crow, que te deja con los recuerdos y luego... el silencio. Nada, ni nadie.

¿Qué es la Parca en Shakespeare? Todo, en todos sitios y en toda su obra, son los huesos teatrales que no responden, porque actúan como aquellos cómicos de Mr. Bergman en El Séptimo Sello, 7, o el Sueño de una Noche de Verano, en comedia ácida del costumbrismo mágico. Un reencuentro de siglos, con el deceso de D. Miguel de Cervantes Saavedra. Creador de nustro antihéroe castellano...


Alex Proyas en The Crow, caracterizó el dramatismo gráfico a la perfección, del abandono del alma y el llanto en solitario, como un genio no entendido y abandonado. Qué posteriormente, tristemente, se haría más real todavía, apenas a unas zancadas del gran éxito... Presas de gestos en el País de los Sueños, que siempre lo son... ¡o No!

El pitido aún retumba, en el horizonte, porque siempre vuelve.

Así, el Infierno es ese capítulo IV, en la Estación de las Tinieblas, y los silencios, en que nos zambullimos, porque se fue y nos quedamos, solos y sin cuervo. Como quedaría Allan Poe, un referente de mi negritud literaria.

Resumen de lo no contado aún... La canción incompleta de Orfeo, retornará parece, a la Taberna Infinita, siglo a siglo, amistad de Furias, parcas o Hippolyta, El Hall y Benévolas, Velatorios... hasta la muerte de Eternals en el 93, es el Coste de la vida... Como una Edad Dorada Dc, con la etapa de la Liga, ya sabes Shazam y el dragón por ahora... el próximo Proyas y el Tim Burton, violaceo de Bitelchús y más televisión, en miércoles, cuando lideró el Batman de Michael Keaton y el cuervo de los sueños de Jack Nicholson, más colorido, eso sí.

De la Plata a la llamada Edad Bronce, con The Outsiders, en el crítico FlashPoint, que da paso a la SJA, sí primero de América, que crecería a la Shazam del último dragón y sus efigies fantásticas del mito clásico, y que sumergirá en tierras rotatorias. Personajes que no asisten al evento acompañando al mismo a Flash, el nuevo, y al mismo Sandman, como Dc Fate, Hourman, Espectro, Átomo, Linterna y Hombre Halcón, parece Birdman esto... no es la Liga y Black Adam. Pérdida de conciencias en universos paralelos, estación espacial, Luna, Antártida y hasta ONU. 

Pasando por Sindicatos del Crimen, Escuadrones Suicidas, esa Liga conocida y la de Asesinos, con Bane, era simplemente 1989. Y un nuevo comienzo, el Año Uno... ¿nada más? Y un huev... cuervo... Que nooo... que quedan Vampiros y el Renacimiento de 2016, mucho resta aún. Solo nos falta Brandon Lee... y el otro hijo musical, no Orfeo... xWB y xDC.

Otro día, investigo, y hablo de mitología griega. Unicornios y Cíclopes, xZeus.

The Sandman Soundtrack - David Buckley

Y el Salto del Tiempo...


 

domingo, 21 de mayo de 2023

Good Omens. Season I.


El joven actor, hijo del mítico Bruce Lee maestro de las artes marciales y protagonista de sus escenas especiales en el cine, conocido como Brandon, poseía un carisma genuino para este mundo cinematográfico y las películas de acción, igual que su padre. Pero también destacó por una osada inteligencia innata, que no desarrollaba en los estudios y guió sus pasos hacia el mundo escénico y el teatro, bien como modelo publicitario en televisión, la academia de artes marciales de Dan Inosanto, y a clases de interpretación en la escuela de Lee Strasberg guiado por su atracción al cine. Y acompañado de su amigo, el actual director John Lee Hancock.
Sin embargo una maldita bala del calibre .44, que no debería haber estado en el tambor de aquel revolver, sentenció para siempre su brillante y prometedora carrera. Destino cruel para un héroe que vendía su alma al rock oscuro, convirtiéndose en un moderno vengador barroco que estaría condenado a recordar su amor, para siempre...

Su primera y mediática, gran oportunidad vendría por medio de la versión cinematográfica de la serie de éxito Kung Fú para la BBC Televisión, siendo el aprendiz y compañero del inolvidable y entrañabl David Carradine. Desde sus días en la academia, entabló una gran amistad con Jeff Imada, que luego sería su doble de acción, en las míticas secuencias de la referida película de culto de 1994, The Crow, dirigida por cineasta australiano de origen egipcio, que sería un referente para servidor, junto a su siguiente proyecto Dark City, conocido como Alex Proyas.
El resto es una triste y corta historia, de un ave cubierto de tachuelas eléctricas y cuero, que se ha convertido en escenificación realista del mito del prometeo moderno. Pero, una muy atractiva historia de amor eterno, encerrado en un círculo de fuego en el suelo, como ocurriría con el simbolo de Batman. 

Otra de las pequeñas historias en aquel filme que son, algo desconocidas por el gran público, es que la adaptación de aquella desconocida historieta, hasta entonces, estaría a cargo de John Shirley, que mayoritariamente sería conocido ser letrista del grupo de rock psicodélico, Blue Öyster Culte, que aportaría temas a la banda sonora de otro film de culto como Heavy Metal; y banda de la cual pudimos comprobar su brillante calidad instrumental en la magnífica canción Don´t Fear the Reaper, incluida en la serie 1899, cuya letra hablaba curiosamente del mismo anatema cíclico, sobre el amor eterno, la descomunión y esa instantánea personal entre la línea de resistencia permanente y la idea de la muerte propia.
Algo así parecido, a lo que contó Bob Fosse en aquella obra maestra que me deslumbró como ejerce actualmente, All That Jazz, con la magnética Jessica Lange y el gran Roy Scheider. Y que es otro de mis referentes en esto de retratar el deceso cultural, artísticamente.

La Blue Öyster giraría abriendo conciertos con aquellos Black Sabbath de los ochenta, ya comendados vocalmente por el gigante Ronnie James Dio (ex mágico cantante del superbrugo Rainbow) en sustitución de Ozzy Osbourne y guiado por los dedos zurdos de Tony Iommi, uno de los mejores de toda la historia... Nada más que añadir, mas que... ¡Malditas y terribles, máquinas! Fuck You \,,/
Y de ahí, ¡A la gloria! ... del Metal. Salve Mr. Brando Lee y su Eric Draven.

Pero, toda historia... tiene un comienzo...

Good Omens... 

Hay que remontarse hace, muchos, muchos siglos atrás en el reloj de arena, para encontrarnos con una versión primitiva de nosotros mismos y la creencia, con el pensamiento crítico sobre la vida después de la muerte. La carne devorada por los cuervos, y el más allá, donde viajaban las almas, de aquellos descendientes naturales del Homo Erectus. Los que se debanaron el cráneo en la charca de agua, sin saber, dónde se dirigían entonces... ¡como ahora!

Ya era tema recurrente en otras culturas ancestrales del pasado, al otro lado del Mediterránero, Mesopotamia, Egipto... antes de que se desarrollase en la mitología griega, bastante anteriores a Orfeo y su mito. El hijo de Apolo y la musa Caliope, tocador de lira para descanso sentimental del alma humana, que mantuvo otros antecedentes del drama clásico en el Olimpo... Muchos, en todas los tocados. 
Si bien éste, antihéroe, casi diríamos hoy, se enamoró de Eurídice que fue raptada por el hermano Aristeo, y el primero debió lanzarse al rescate de su amada, durmiendo con su música al Cerberus satánico tras su descenso al inframundo. La búsqueda, claro está, sólo podía devenir en desastre magnífico, para ser representado, una y otra vez.

En este camino inclinado vertiginosamente al vacío, o la Nada... sí, esa... ha funcionado el episodio dramático como motor recurrente de la condición humana, en los libros ecuménicos como la Biblia, y otros más pecaminosos, como el infierno de Dante Alighieri.
O el Paraíso Perdido del poeta John Milton, con protagonismo de Dios, los humanos o antihéroes humanos del paraíso, y el mismo Señor Oscuro, y del que el mismo Alex Proyas deseara encarecidamente, pero malogrado intento, un retrato o adaptación primordial y que, por otro lado, lleva rondando la mente de Scott Derrickson, desde hace bastantes amaneceres. 
Sí, el mismo licenciado en teología y director frente al sol californiano,  de obscuridades notables, tal que la del guión de El Exorcismo de Emily Rose, o investigadores paranormales del escalofriante Ethan Hawke en Sinister, transfomados en saga. O el último y notable Dr. Strange de Marvel que ha mutado la serie, y por supuesto merecidamente, el puesto de honor de lo infravalorado, con la máscara endiablada de Black Phone.

Break on Trough, to the Other Side, que decía Jim Morrison con los Doors, proclamando tomar la rienda de tu vida, antes de su conocido y amargo final... Qué perra vida esta, con todas sus vueltas burlonas, ¿eh bro? 
Tantas y desafiantes, como las vendas de la momia de un faraón... Probablemente de allí, o hacia ese lugar de la historia, confluyeron todas la versiones de cielo y el inframundo, con sus almas viajando de un lugar a otra, según sus merecimientos o los denominados, pecadillos...
Mr. Dante, que creía en la división preclara entre la función política del poder y el pensamiento  religioso, decía cosas curiosas como, que "el diablo no es tan oscuro como es pintado"... o, "tengo un pensamiento gentil que me hace sentir vivo, porque es un pensamiento de ti". Para que añadir nada más, eso de la eternidad emocional y un extraño sentido de la muerte. The Death, la de ellos, los Eternos del genial Jack Kirby, superviviente del general Patton y la batalla de las Ardenas. Eso si que debió ser... Miedo.

Pero volviendo por un momento, al relato mítico y onírico, el alma de Orfeo quedó impregnada del alma azarosa de su amada, por siempre jamás, y dentro de aquel laberinto profundo, maldito y muy caliente... te suena, ¿no? La perdió, supultada. Zeus se puso tierno y compuso su lira en el cielo de las constelaciones, como una más para la observación clásica, y Homero se encerró en su Olimpo literario con la Iliada, para escribir sobre ellos.
Lee se cabrearía mucho con el General Lee, porque tras crear Fantásticos, Black Panther, Bruja Escarlata, Iron Man (no el Mandaloriano), Ant-Man, Hulk, Thor e Inhumanos, no se sintió muy católico o correspondido de otros modos. Pasó por DC, se hartó como buen guionista también, y volvió para ofrecer sus Desviantes vs Los Eternos. Cuando ya los Celestials, habían aparecido en la entrega cinematográfica de nuestros queridos Guardianes de la Galaxia. ¡Benditos sean Raccon y Groot! Yo soy... je, je.

Entonces, los hijos de Erebo y Nix, mitológicos ellos, se concibieron como 3 primordiales, Éter, Eros y Hemera, el Día tras la Noche), y así hasta 25 abstracciones en número exacto. Que se concretaban sobre algunas expresiones muy conocidas por helenos y troyanos, como por ejemplo Mr. T y Mr. Gaiman; y por tanto encontrarnos a Moiras (o Parcas), Ensueño, Discordia, Miedo, Burla, Alegría, Sueño y Muerte. Y ahí, nos hallamos en plena batalla... por las vidas de todos, y amores algunos... que vendrán en un santiamén. Sand y amén...

Es esa Iliada fantástica, donde las Moiras susodichas marcan el paso del tiempo en nuestras vidas, como sirenas agradecidas u otras muertes a seguir, como las Hilanderas de una tela de araña en la que caer, contemporanéamente... en las que su mayor pedestal, se basa en amor y la belleza, sería propia a Afrodita, también conocida como Venus en Roma. 
Pero, eso es otra prehistoria mítica... que no viene a este cuento aún. Y que analizaría brillantemente entre gasas, la misma, despampanante 

Presagios (excelentísimos_)... 

Qué cosas, aún no he comenzado a contar nada de esta serie de la BBC Studios y los buenos de Terry Pratchett que en paz esté, y el desconcertante escritor Neil Gaiman. Ya preparando su segunda opurtunidad de crecer por el subsuelo de las cosas habituales... Imagino que ya sin bruja, aunque desconozco el caracter de la escritura original.

Pues en la serie de humor diluviano, Good Omens (algo así como buenas profecías o predicciones), nos encontramos con varios protagonistas de aquella reiniciación del Todo conocido, más mitificado y sentenciado en las alturas. 
Ejemplos como los 4 jinetes del tal, con sus coloridos desastres a la mochila, que servirían la nuestra como supuestos pecadores, en teoría no gráfica, sino escrita y revelada... ya sabes, quién... el Jefe. Que está en todas, innombrado hasta en la versión del The Sandman de DC Enterteiment, porque es el rival apocalíptico del otro.

Sin embargo, los principales son dos graciosos, no amantes de los chistes, sino de los viajes a todas las partes, las mutaciones y la fidelidad, sobre todo a la música de la banda Queen. Dios salve... ya lo supones, al Continental Bentley... que ruge en los infiernos sobre la clase baja de Inglaterra. Ya encarnados por el sarcasmo típico, de los Monthy y la chispa vital que caracteriza a actores como Michael Sheen y David Tennant, habituados a todo tipo de clásicos y monstruos consagrados.
Son dos tipos requetefinos, como don Pepito y don José, agraciados con labia por parte de sus dos bandos fronterizos, rivales desde tiempos inmemoriales, que observan competencias mortales y ven potencial en los humanoides de tierra. Encargados de adquirir la tutoría, o no, del chaval elegido por el mundo de la tinieblas. 

El Demian de La Profecía de Richard Donner, pero con otro nombre más clásico, que no AntiCristo, sino Adán, un Señor del Caos con ojos rojos de rubor, el hijo encarnado del Dragón de Siete Cabezas, o no, vete tú a saber... el dador de órdenes a los jinetes del caos, del motor Harley, y vasallo del rock&roll... Mr. Donner, sabía de eso, estuvo en mil batallas con jóvenes, Goonies, voló con Rutger Hauer, después de Roy, y las plumas de Michelle Pfeiffer, antes de las garras de Catwoman, y bajo la capa de Superman. En fin, armas letales que ya no volverán, no como ella... la de la garra curvada y su maestro bajo tierra quemada. Esto parece un chiste, pero está diseñado con gran calidad digitalizada y familiar para los humanos.

Rojo Guerra, Amarillo de Hambruna, a base de hamburguesas, que de No carne, lo que vandrá pronto en el horizonte mediático, en forma de otras cosas, hasta genéticas... Blanco contrario a Polución y cerca del hospital atacado por la enfermedad vírica, y Negro... amante de ella, la señora de la guadaña entre el casco y los dientes de marfil, pómulos afilados como las dagas, que le infrigieron el mal en el pecho, al joven aprendiz proscrito, entraña del mal.
En fin que, el primero de los protas, estuvo en el Otello teatral y acostumbrado a los reyes terrenales o luchas de licántropos contra vampiros viciosos, y el otro en el aciago Hamlet, el décimo Doctor Who e invitado de Marvel por Jessica Jones. Ahora, clientes habituales de Prime Video, también... y del humor. En ellos se sustenta toda la base de este triángulo, la mitología, la guerra histórica y su comedia.

Gracias a esta pareja, alabado sea, el dios de la interpretación... ¡que son varios!

... y caos de la Bruja.

El libro originario, no bíblico, tien dos vertientes Profecías agradables y precisas de... y a renglón seguido, Agnes Nutter, witch... Traducida como la Chiflada, ¿por qué? 
No tengo ni remota idea... pero es lo que menos me convence de la narración cómica.
El caso es que lo básico, es el enfrentamiento entre bien y mal, en la carne, mejor dicho aura, de sus dos protagonistas esenciales, la llegada de un Elegido anticristo y el tema apocalíptico del Armagedón, como telón final de las revelaciones bíblicas.

Por el contrario, todo en tierra, es entretenido. Hasta las referencias históricas que están descritas con gracia caleidoscópica a través de los tiempos, y la entonación graciosa de Frances McDormand, que gratitud vocal... En cambio, la estratagema del libro de Prachett y Gaiman, sobre la captura, persecución y las profecías de la bruja, son una blasfemia generacional, que me acaban cansando bastante, pues no les veo la mínima gracia.... hasta llegar a la desesperación. 
Especialmente cuando chocamos frontalmente de sopetón, con esa especie de burla durante el capítulo V, versículo no se qué, plagado de histerismo ridículo y gritos espeluznantemente, desquiciantes en charada ocultista. Lo demás, tiene un pase, o un anticipo, entrada celestial, para la siguiente fase... pues el mundo, el nuestro... no se acaba tan fácilmente. Ni no es, por una bomba atómica.
  
El Armageddon es un lugar, más bien ficticio, digamos. Donde se libraría la batalla final entre las dos hinchadas liadas, no el Liverpool y el Manchester, united claro... sino entre el universo de arriba y el mundo de abajo. Curioso porque los de arriba, atacan con estrellas ígneas que caen a tierra, desatando el apocalipsis de todo, con terremotos y demás desdichas. Al final, la ciencia tiene razón y el universo es un infierno... bonito, pero destructor.
Esto se escribió, mejor expresado, se reunió en un escrito en el siglo I, no se sabe bien en qué momento, pero cerca de los llamados joánicos, de Juan el Evangelista; y este apocalipsis bíblico conlleva de trasfondo la época de las persecuciones sanguinarias del imperio de los césares romanos, hacia los cristianos. Que pensaban en el poder de un único dios, encarnado en la figura de JC, cuando los del dedo arriba/abajo, empezaban a sentirse como tales.

Como por arte brujeril, existe un libro de los Siete Sellos, con ese Cordero como protagonista y la descripción gráfica de los 4 Jinetes con sus tendencias a la adversidad, afligida sobre los demás, por contradicción etimológica. Con cada apertura de sello, hala que te crió... una plaga, cataclismo o fastidio carnal, hasta llegar al gran Juicio Final... que no es pacífico, para nada tampoco. Este dios tiene un genio que te cagas, las patas abajo.
Con cada sello, una trompeta, y no es la de Armstrong con sus angelicales mofletes, sino un aviso, de que viene una Bestia, con rabo y todo, y dos testigos. Una mujer que batalla al Dragón, con un niño en el vientre y se ofrece en sacrificio a sus fauces, pero... son venciados, la bestia del Mal o Leviatán, que puede venir... y la de tierra o Behemot, y son arrojados al Lago de Fuego. Esa lengua, que todo limpia de gérmenes inmundos. Lo hemos visto hasta en Star Wars, y más.

En fin, que los ejércitos no acaban de entenderse y juntarse en la serie Good Omens, y nos hemos librado del Mal, por ahora, ya que parece haber otro segundo asalto... ¡clink, clink, siempre con humor pasa mejor! De momento, tenemos mil años más... o menos.
Luego viene el rollo de las naciones, pero me imagino, que los poderosos de esta Tierra, ya han elegido quién se va a ir al hoyo... y tenemos muchas probabilidades, eh.
De momento, más que una nueva Jerusalém, estamos en un impás, entre poderosos y militares, tira tús que te toca... ni chicha ni limoná.

Esperamos viendo la televisión, como buenos y benditos siervos, casi esclavos al programa de centrifugación, esperando esa Luna de Sangre, puede que vampírica, como la diversión y las hostias, sopapos coreografiados, de la peli de Renfield con Nicolas Cage en su salsa (me extenderé algo en sueños...), y el Sol más ennegrecido, que entonces será otro cantar... No de los cantares, sino del silencio. 
Como los héroes...
Como los mismos ángeles. o no...

Good Omens Soundtrack - David Arnold


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