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domingo, 15 de marzo de 2015

Guardians of the Galaxy.


Los Guardianes de la Galaxia.

De los confines del universo, ha reaparecido una saga de héroes que andaban perdidos en las páginas del Universo Marvel.
Es curioso que una franquicia como ésta, con la variada personalidad de sus personajes, haya sido entregada a Disney para crear sus aventuras en una serie de películas. En la que Los Guardianes de la Galaxia es la primera.
Más increíble aún parece la nominación de un nombre propio, emergido de las entrañas underground o el cine casposo de los 80, a través del tiempo y el espacio, satíricos.
James Gunn ha recorrido las abominaciones y divertimentos de la factoría Troma (fundada por Lloyd Kaufman y Michael Herz en 1974) para acercarnos unos héroes infantiles o juveniles, en un entretenimiento masivo. Sin olvidar sus reminiscencias morbosas, ablandadas por la distancia recorrida en el viaje Disneyland.

Pocos se acordarán de la primera oleada de Guardianes de la Galaxia, superhéroes adelantados posiblemente a su generación, enfrentándose a mundos desconocidos y amenazas fantásticas. Alfa Centauri estaba a millones de años luz de nuestras conciencias y sus problemas se resolvían por la necesidad de unir fuerzas más que combatirlas como un equipo de élite. Muchos años de luchas intersticiales y amenazas fantasmas, para cambiar la perspectiva allá por el año 2008 con la aparición de unos diferentes y descerebrados Guardianes.
Su nacimiento tras las revueltas sociales, de la mano de Dan Abnett y Andy Lanning describía otros mundos, con personalidades y cualidades semejantes a las humanas pero con peculiaridades y superpoderes para hacer atractivo su mundo de ficción. Desde 1969 a 2008 cambiaron los componentes del grupo y el director nacido en Saint Luis (Missouri), James Gunn se fijó en su etapa más moderna.

Un casting amplio y acertado para los personajes. Su manera de contar la ciencia ficción, con una extensa panorámica que abrirá para los protagonistas, historias futuras. Además, rodeándose de actores que cambian sus apariciones acostumbradas por esta aventura espacial, como Glenn Close, John C. Reilly, Benicio del Toro o Josh Brolin.
Más un divertido grupo de cinco variados cuerpos y voces para los protagonistas.

Peter Quill o su alter ego espacial LordStar. Ladronzuelo imitador de otros viajeros en su busca de fortuna. Gamora la experta en patadas voladoras por encima y debajo de la cintura para sus escarceos sentimentales o Drax el Destructor saltando desde la cuerda de su planeta para golpear con estilo de wrestler a sus enemigos.
Y una pareja diferente, Rocket Raccon, mapache mal encarado con un tercio de hombre, diseccionado y tirador de élite; Groot, un humanoide árbol protector y sacrificado la completa. Consiguen un efecto "buen rollo" entre pequeños y mayores de todo el mundo.

Se ven obligados ha salvaguardar el equilibrio en la galaxia de la amenaza Kree (sin desmejorar sus pretensiones crematísticas) y convertirse en una fuerza interespacial atemporal, a través de espacios paralelos. De momento, sigue esta moda de fundir las páginas del cómic con la imagen digital en la gran pantalla y crear nuevas franquicias.
Gracias al creador y todopoderoso de Marvel, a quién el tiempo no parecer mellar en su longeva visión, Stan Lee el terrícola, se une a Disney para no olvidar que los tebeos que leíamos de niños, nos seducen de mayores con sugestivos recuerdos.
Algunas ideas "tromáticas" semi-olvidadas en el tiempo, como el romanticismo indulgente y rebelde de la pareja protagonista.

Otros guionistas se suman al filme para regarlo de sinsentidos, dobleces adultas y chistes soltados en cascada por estos guardianes intransferibles, saltando de la tinta a unos efectos fabricados en los Estudios londinenses Shepperton.
La habilidad del equipo técnico para crear mundos anamórficos y el atrevimiento de Disney para salir de sus proyectos más clasicistas y decantarse por la acción, la aventura, humor y música, ha sido efectivo. El argumento es mezcla de humor blanco, entretenimiento y guiños para todos los gustos y edades, con diálogos enfrascados en mundos internos y peleas absurdas.

Stan Lee y Disney entregaron los poderes a Gunn, para presentar en el cine a unos héroes poco conocidos, olvidados en planetas de segunda división de la gran Liga Marvel. Para volver como verdaderos representantes de la franquicia más lunática y risueña de la editorial.
No sabemos si tuvieron que pararle los pies o Gunn echó raíces por sí solo, pues se dulcifican las bromas o desprenden de su mirada más morbosa. Da igual, porque el resultado ha sido diversión a tope, olvidándose de Troma, o anteriores filmes, Super (un superhombre en su torpeza), Slighter o Movie 43. Su colaboración con Peter Farrelly le abre las puertas a grandes producciones.

Esto es una recreación del encuentro de Los Guardianes de la Galaxia, en plena guerra Kree contra los Xandarianos.


Abandonando el planeta Tierra no sabía lo importante que significaría la música para él en su vida futura.
Ni tripulando las naves más veloces del universo, su mente viajaría más deprisa que, a lomos de los acordes, grabados en su pequeño y anticuado walkman. Era ponerse los auriculares y dejarse llevar hacia las estrellas...

Desde su desaparición a finales de los sesenta, en la Tierra se sucedieron las guerras, y la igualdad de oportunidades entre razas y mujeres era un hecho. La música era más estridente y en el cine habían aparecido héroes como Luke Skywalker o Han Solo.
StarLord es la mezcla de ambos, con inteligencia y chispa, su juventud y apariencia de adulto, le convertía en bribón descarado y mujeriego. Un buscador de las aventuras espaciales y el romanticismo.

- Llevo años cabalgando estos rincones de la galaxia, al igual que un llanero solitario en busca de aventuras. Me lo paso bien, conozco chicas y, de vez en cuando, consigo algo de dinero.
- Ya tengo la gema en mi poder -sonrió a James Gunn, de soslayo.
- Tu consigue esa piedra que yo os haré millonarios. No os preocupéis por vuestros valores, ya con Super vi las posibilidades de afrontar un proyecto sobre superhéroes.
- Pero James, que esto no es un proyecto Farrelli. Estamos en el mundo Disney.
- Por supuesto, en el fondo soy un niño. Respeto por ellos. Nunca mienten y te dicen lo que no les gusta a la geta. Esta aventura va por ellos, aunque intentaré dejar mi rúbrica.
- Nada de vísceras saltando por los aires.
- Tranquilo, estrellita.


(Sin embargo, las fuerzas de la naturaleza ocultas en la dichosa piedra atraerán a su espacio vital, otras personalidades que confluyen en una suma de equívocos. La desintegración del buen rollo por un exceso de avaricia).

- Mirad lo que tenemos aquí, una piel verdosa cubierta de curvas y vaya curvas.
- Fíjate en las cosas que podríamos compartir tú y yo... hmmm - Gamora le atizó una patada que casi deja sin conocimiento a LordStar.
- Hey chica verde quieres que mi roll de conquistador me abandone, ay. Esa piedra tiene un propietario, y soy yo LordStar.
- Yo no estaría tan seguro, barbitas.
- Yo soy Groot.
- Esto se está pareciendo demasiado a un circo... mujeres con piel de serpiente, mapaches que hablan y un... ¿árbol?
- Yo soy Groot (cuatrero dice el humanoide mitad árbol, y le golpeó dejándole a los pies de la policía).
- Quietos los cuatro, quedáis detenidos por el desbarajuste que habéis montado. Destrozasteis una pasarela y varios puestos de venta, una fuente... Muchachos estáis peleando rodeados de gente en un centro comercial.
- Hey y tú, Zoe Saldana... vete pasando por maquillaje que te tienen que dar unas capas de azul. Te llama Cameron desde su mundo.
- Ay, madre. Pintarme de azul, para luego volver al verde que te quiero verde.


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Gunn ha reservado el papel de cowboy espacial, deslenguado y chulesco a un conquistador llamado Chris Pratt, al regazo de pilotos con Halcón Milenario o exploradores terrestres como Indiana Jones, más musculado y con barba semi-descuidada.

- Vaya la que habéis montado, sois unos ladrones sin escrúpulos ni educación.
- Mira quién fue a hablar. El irresponsable número uno.
- Esa piedra me pertenecía, patético humano simiesco. No sabes que están acariciando con tus manos de entrometido.
- Claro que sí, chica verde. Dinero, poder y mucho dinero.
- Yo soy Groot (Y la muerte, tradujo el mapache).
- Un mapache traductor y un arbusto, esto parece National Geographic. Tenéis algo más que añadir...
- Yo soy Groot.
- Imbécil - añadió acentuando la contestación del humanoide. No intentes hacernos perder los estribos tocándonos las narices.
- ¿Narices, dices? O más bien hocicos, tal vez, raíces - dijo sonriendo.
- Yo soy Groot (Piensa en verde hombre, serás más feliz).
- Pues conmigo ni sueñes, ni me nombres, soy Raccon. Humano narigudo.


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Su heroína cambia la tonalidad que no el registro "avatárico", para meterse en la piel férrea de una fémina guerrera llamada Gamora, experta en la lucha cuerpo a cuerpo e interpretada por Zoe Saldana.

- Eh muchachos, cuidado con tocar a la dama. Su piel se identifica con dulce carácter, pero peligroso comportamiento en la lucha.
- No me pongáis vuestras sucias zarpas encima o tendréis que tocar a vuestras mujeres con una pajita. Soy Gamora hija del poderoso.... y os haré comer vuestras manitas de cerdos.
- Nosotros si te hincaremos bien el diente, perra verde - dijo el más criminal de los reclusos.
- Aquí, Drax el Destructor, caeré como una tormenta de fuego sobre el que toque a la dama. - Drax se acababa de unir a un grupo de cinco elementos a cada cual más peculiar y diferente.
- Vaya vaya, la montaña de músculos se ha enfadado, se inflamaron sus estúpidas venas.
- Y acompañado del perrito rabioso. Pareces escoria a cuatro patas.
- ¿Cómo? No intentéis detenerme... A por él... (LordStar y Groot, le pararon pataleando en el aire).
- Tranquilo muchacho enmascarado, te harás daño.
- Aaaaaaaaaah, no soy perrito de nadie... soy un mapache, y manipulado genéticamenteeeee, eh.
- Bonita historia, a Drax le han asesinado a toda su familia. Y yo, necesito la venganza.
- Todo muy bien, pandilla de chiflados, pero necesitamos salir de esta cárcel. Si queréis orinar en mejores lugares, hay que abandonar el agujero de este calabozo.
- Mirad Groot está comenzando por sí solo a mamporros. ¡Al ataque!
- Si hay que apoyarse para escapar, empezaré rompiendo algunos cráneos. Soy Drax.
- Tranquilos, las chicas también sabemos defendernos solas. - con rápidos movimientos de artes marciales, Gamora dejó fuera de combate a 4 fuertes criminales, en pocos segundos. Morder el polvo estelar.


+++++++++++++++++++

Una vez en el exterior, la gema tenía una fuerza inigualable y un precio incalculable. El interés despertado en varias estrellas a la redonda, había llamado a personajes de todo método y condición dispuestos a artes criminales para apoderarse de ella y su poder. El peligro era inminente.

- Gamora, gracias eres muy valiente y sexy luchando. Te gustan las piedras brillantes o buscas dominar el universo.
- Deseo venganza. Y tú vas un poco de sobradete, majo. Guarda tu lengua y lo que tiene bajo esos pantalones ajustados, pueden sufrir un accidente al separarse de tu cuerpo.
- Hum, fuerte carácter como me gusta, me recuerda a una pareja de gemelas que...
- shhh.
- Vale, habrá que esperar a una ocasión mejor de acercar posturas. Tal vez, bajo una lluvia de estrellas recién creadas.

(Y se puso los cascos, pulsó la tecla anticuada de Play y viajó a bordo de su pies, con unos graciosos pasos. Era el recuerdo del lugar llamado Tierra al que perteneció un día. Y a su familia...)

- Este chico está en las estrellas, es gracioso. Lo extraño es que se coloca ese artefacto en sus orejas blancuzcas y entra en un trance o alucinación... esa forma de caminar no es de este planeta.
- Baile, se llama baile. (y algún día tu piel de batracio hembra entre mis brazos, sin poder ni querer escapar).


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El trío invitado a la fiesta romántica del truhán y la princesa, es un grupo compuesto por las extremidades rocosas de un luchador del ring, Dave Bautista pelea en el espacio con el título espacial en la Unión de Constelaciones y el Cinturón de Orión, el tronco protector de la naturaleza, el dinero y los amigos de ambos en la voz monotemática de Vin Diesel, y por último la cabeza pensante, chismosa y cambiante de un zorro con máscara como Bradley Cooper. Todos forman la parte buena y chismosa de la peli.

- Somos ladrones y hemos llegado hasta aquí para sacar una buena tajada.
- Si no te hubieran inmiscuido en nuestros asuntos, ahora Groot y yo seríamos ricos. Un mapache de vacaciones en las costas del planeta Bilis-X y sus bailarinas de tres encantos. Aguas amarillentas enriquecidas con nutrientes en C-666.
- Agüita amarilla, aaagh. Yo quiero aplastar a.... he venido para mojar su oreja no mi poderoso culo.
- Pues, uno menos en el cotarro para repartir. Así, tocaremos a más nosotros tres, no es así mapache.
- Yo soy Groot (parpadeó con recriminación a lo oído).
- Ok, mi amigo tiene derecho a su parte. No le lastimemos en sus raíces más profundas.
- Está bien... así podrás abonarte... a la televisión por cable.
- Hahaha
- Yo soy Groot (no supo si molestarse, pero optó por una sonrisa "profident" sin hacer leña del árbol caído).
- No le gusta la tele, pero acepta si te disculpas. Prefiere la tranquilidad en el bosque, plantarse todo el día en el jardín a leer las hojas y susurrar el viento al resto de la naturaleza.
- Y sino, volaremos la cárcel con todos dentro. Tengo un plan, vayamos a por nuestro dinero, cara guapa.
- Con delicadeza y sin llamar la atención. Qué sois muy aparatosos.
- Ya... y tú eres un agujero negro.
- Tragón.
- No, con tu estúpida profundidad.
- Yo soy Groot.
- Qué dice...
- Que no ridiculices a su linaje, tiene parientes cercanos en tu planeta y otros imaginarios, llamados Ent.
- Yo también leí a J.R. Tolkien.
- Yo soy Groot.
- Lo dice en serio, pasos de ganso.


++++++++++++++++++++++

Todo su propósito de pasar desapercibidos, para tener a todos pendientes de 4 0 5 chicos duros, o verdes.
La mitad de la galaxia siguiendo sus pasos, sus cabezas. Necesitarían naves para esquivar las hordas enviadas por Ronan. La guerra contra los Xandarians podría acabar con la victoria total del señor oscuro si consigue la piedra.

- Vaya tela la que se está montando, las estrellas están calentitas.
- Casi morimos todos.
- Gracias por salvarme la vida. Pero, no pienses que tienes mis pies en el bote.

Mientras Ronan ponía su voz más gutural, con sus esbirros comandados por la antes pelirroja, Nébula o Karen Gillan.

- O me consigues la Ronan, o te vas a tener que echar el Oculus, en proyectos fantasmales. Nebulita.
- Como se lo diga a mi abuelo Thanos... a ti si que se te va a caer el pelo. Ronin.
- Y Gamora.
- Le chamusco el pelo a esa estúpida adoptada y malcriada.

Una vez concedidas nuevas naves con poder "láaaser", los cinco se sometían a cuestiones transcendentes y planeaban sus próximos y peligrosos pasos.

- Eeeh, tú crees que me quiere. No.
- Mira animal sin pelo, rosadito cowboy... No me fastidies.
- Cuando consigamos el dinero, podrás comprarte una casa con jardín. Pasear y hacer tus necesidades.
- Y tú, unas clases de sevillanas. No te digo.
- Creo que nos están persiguiendo...
- Poseo unas dotes de conquista, una atracción irrefrenable para el sexo opuesto. Mis pies hablan por ellas.
- Yo soy Groot.
- Dice que te los laves después de actuar.
- Humanoide-vegetal, animal-humano, venas poderosas, hombrecillo. No os quiero molestar con vuestros profundos comentarios, pero tenemos una cuadrilla detrás. Dis pa raaaaaar!!
- Maldito arbolito, ya me llamarás cuando no tengas abono.
- Ha sonado a anuncio de comunicaciones. Haha
- Mira, Rocket cepíllate esa dentadura y recuerda que no eres más que una cuarta parte.
- Yo soy Groot -quiso recordar, cinco.
- Por él ... te la hinco.
- Yo soy Groot -te quiero... lo mismo.
- Dejemos de hacernos paj... (piiiiiit Disney). Tengo un arma y sé como usarla contra los malos... Banzaiiiii!


Abandonando el romanticismo, la charla inteligente y los sueños de futuro, se sentaron a los mandos de sus naves.
El joven cowboy colocó una cinta en su walkman y comenzó un baile de disparos que iluminó todo alrededor. Había cazas por todas partes. En el espacio se intuían ruidos de explosiones, pero la música acompañaba el baile de los cisnes en multicolor. En esa batalla épica, se sentían como héroes clásicos griegos o romanos, sin embargo, estaban en el 2014 y su sentido del humor no caería en la gravedad.

- Vamos gatete, no te subas por las ramas del arbolito. ¿No sabes disparar mejor?
- Cómo te atreveeees... aaaahaaaaaaaah. -desplegó toda su habilidad para el gatillo.
- Yo soy Groot -no es gato, es mapache.
- No me hagas sacar las garras, soy un prociónido y mitad más hombre que tú -gritaba Rocket mientras seguía abatiendo enemigos.
- Siempre, mapache saltas defendiendo a don verde.
- Soy su protector, el me defiende. Somos amigos.
- Perdona Sr. Mapache y además sabes disparar. Mis músculos estarán siempre a tu servicio. Tú me salvaste también, ahora, tengo que destruir a Thanos. Por Kronos, gracias a este poderoso cuerpo. Aniquilaaaar.
- Hey, hey musculitos. Te has olvidado tus pastillas de fósforo hoy. Calma.
- Primero, debemos defendernos de Ronan y mi hermanastra o algo así, Nébula... son poderosos y sedientos de sangre.
- Dejadme al listillo del martillo. Se lo haré tragar por bocazas de la galaxia.
- Más música, ¡acción! Grandes éxitos de la Tierra en los ochenta, guau. Came on!


++++++++++++++++++++++++++

Toda fuerza fusionada en la gema deseada por Ronan interpretado por Lee Pace (volveremos a verle en El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, como Thranduil) y por otros personajes, nos lleva a guerras en la galaxia, chistes espaciales y extraterrestres con divertidos maquillajes o diseño digital.
Compitiendo en malos modos tenemos a Michael Rooker en modo desfasado (ya apareció en su anterior película Super) maquillado y listo para clavársela al más pintado (de verde u otro color, la flecha digo). Otro que tal baila, Korath el perseguidor interpretado por el todopoderoso Djimon Hounsou. The Collector con un Benicio del Toro, divertido sobre todo, y Josh Brolin saliendo del mismísimo Titán o luna de Saturno, en su forma de semi-Dios interesado por las artes oscuras y la muerte.

- Me cachis, cada vez tengo a más tipos malvados, imitando mi voz. Pues, a ver quién la tiene más oscura.
- Soy Korath, ahí creo que os gano yo.
- Con lo bien que estaba yo, por la selva y mis revoluciones -dijo Benicio del Toro cambiándose para interpretar a Escobar.
- Dónde habéis ido a raparos. Yo siento algo de picor -exclamó Yondu Udonta rascándose con su flecha.
- Claro con lo que tiene incrustado en tu cabeza.

- No sabía yo, que una mísera piedra iba a montar todo este jaleo. A este paso podrán hacer un largometraje -Dijo Drax.
- Oye macho que estamos rodando una -replicó James Gunn.
- Yo soy Groot... (No conocéis El Señor de los Anillos o qué)
- Yo sí, apuesto a que te refieres por lo que ocurre por poseer un Anillo.
- Yo soy Groot (caramelito para el humano)
- Gamora, de los años que llevo cabalgando por el universo, nunca había visto unas estructuras tan divinas...
- Tú estás fatal, chaval.
- Ese Sauron era un primo mío, al que gustaban demasiado las sortijas -se oyó desde arriba, el vozarrón de Thanos.
- Esto se nos está escapando de las manos.
- Yo soy Groot (y las ramas)
- No seguid, seguid. Yo sigo rodando todo -sonreía Gunn tras su cámara.

- Y Arturo, conocéis al rey, la espada y otra roquita. Épico.
- Pues yo querría más Amazonas, guerreras en sus trajes ajustados. Sería otra historia.
- Tranquilo, tomo nota -contestó Gunn.
- Yo quiero participar también -dijo Tom Cruise que pasaba por allí de visita.
- Meto más Troma o no... No me atrevo. Qué diría el pobre Walt.
- Yo quiero ver a la Wonder Woman.
- Esa pertenece a otra ganadería comiquera.
- A mover la colita. Los mapaches somos más certeros que los humanos.
- Yo soy Groot (y nuestras esporas...)
- Necesitamos apoyo y una nave. Tengo un amigo azul que nos tratará bien.


- Maldito humano cobarde, ahora vienes a pedirme ayuda. Mi flecha se pone nerviosa.
- Si me matas, perderás un negocio fabuloso.
- Mi tripulación me reclama tu carne, pimpollo.
- Comerrrrrrr! -todos a coro.
- No jodáis, yo os llevo al restaurante Arguiñanus. Pero tú, te vas a tener que quitar esa cresta.
- Con este hambre y por un plato del chef de las ondas, yo me afeito hasta la perilla.

+++++++++++++++++

- Yo soy Groot.
- ¿Qué ha dicho el amigo, arbolito?
- Nada que os interese, algo de plantar una semilla.
- Chistes guarros, no eh? -avisó con cara de susto el director. Mientras miraba el pecho de Nébula.
- Os agradezco que me acojan en este espléndido grupo comandado por la estupidez machista, chicos. Yo allá en el monte, tan aburrida con mi pseudo hermana y tío del mazo.
- Guapa, nos seduces con tu boca, ojos, tersa piel de ranita... Ven te demostraré como dar unos sencillos paso de baile.
- Pues, tendrás que demostrarme más cosas. Hasta que no salves un mundo o dos.
- Qué exigencias, j... corcholis.
- Vale, vale... Cortad el rollo, yo si que he tenido una vida lamentable en los laboratorios humanos.
- Yo soy Groot -te quiero, Rocket.
- Y yo a ti pequeño, Grooty. Nuestra amistad echó raíces hace mucho tiempo.
- Bien tomo nota... La próxima aventura tendrá un "remember" de vuestro reencuentro emotivo.
- Yo quiero matarrrr...
- Vale Drax, ahora te traemos una Play o algo.


++++++++++++++++++++++++++

- No, si al final este chico, le mete por detrás el Martillo a su dueño.
- Todos juntos apretaaaar. Esto es un equipo, Vamos.
- Maldito Ronan te has dado cuenta que cambiaste una letra con Conan), imitador.
- Ya me habéis cabreado, a tomar por saco el arbolito de Navidad. Ya tenéis leña para la chimenea.
- Cómo... qué has hecho con mi amigo Groooot, muerte y destrucción a Ronaaan.
- Ya no soy Groot (Ronan es un imbécil como la copa de un pino)
- No sé, este chico tiene una mirada que contagia. Si al final se carga al malo, le voy a tener que facilitar un poco el baile.
- Hey, no os quedéis mirando. Qué yo sólo, no voy a poder combatir el poder de la gema. Dadme vuestra fuerza.
- Mecachis, ahí tienes mi zarpa. Y mi brazo poderoso... Y mi piel verdosa, cariño.
- Siento algo en el estómago. No sé si mariposas, baños de lunas, luciérnagas... o gases.
- Tomaaaaa Roniiin, burn burn! -gritaron todos juntos. (Y el Thor de negro, se derritió como un heladito en un chiringuito al sol)
- Formamos parte de un nuevo grupo... Somos Los Guardianes de la Galaxia. Y, déjame tu número de teléfono, chica verde.


Como en su nacimiento con Troma, James Gunn toma nota del cachondeo para futuras citas intergalácticas, con la necesidad de captar adeptos infantiles se pierden tramas más indeseables (recordemos su comienzo con la película Tromeo y Julieta o la más reciente Super) pero aún habrá posibilidades de ofrecer otras caras más atrevidas en siguientes entregas.

El espacio ha sido conquistado, y también los corazones de muchos aficionados al scifi y al cómic con su humor y acción, en el primer fin de semana la recaudación ha convertido a los Guardianes de la Galaxia en el filme más arrollador del verano, superando a Capitán América: El Soldado de Invierno. Más de un millón de personas ya ha visto en España la película que lleva recaudados más de 540 millones de dólares en todo el mundo, aire fresco ante los grupos monopolizadores tipo Vengadores, Inhumanos, Liga de la Justicia o X-Men. Parece que alzan el vuelo con pretensiones de seguir consiguiendo atractivas metas.
En los Guardianes habrá incorporaciones significativamente femeninas. Veremos como se posicionan, los rostros.

- Y el árbol no dice nada ya.
- No, sólo baile -contestó el director.
- Música y a cimbrear las caderas, ven Gamora.
- Ahora no LordStar. Que me parto, tronco.
- Pues, los mapaches también tenemos una vida sexual activa.
- Ese es mi gatete.
- ¡Imbécil, soy de otra especieeeee de mamíferoooos!

The Guardians Five.


*** Buena ****


True Detective. Season I
















Mi verdad y los Oscar´s

- Qué me has hecho Matthew... el Lobo era yo - Leo, dixit.
- La justicia es la verdad, y yo, soy la verdad.

(Estimados amigos, este comentario sobre una serie fue escrita justo tras la entrega de Oscar´s en la gala de 2014)

¡Qué mala suerte para DiCaprio! tener que encontrarse con la figura alargada y omnipresente del actor texano de moda en Hollywood. Ahora, tiene la propulsión necesaria para alcanzar el hiperespacio.

Casi 25 años después de la aparición del cadáver televisivo más notorio del siglo pasado, artística y mediáticamebte, ahora en 2014 dos Detectives de la Verdad, se superan en pesquisas. Se han encargado de un nuevo caso inquietantemente violento, que emociona a todos los espectadores (y la mayoría de cinéfilos por su factura y grandes diálogos). True Detective en su temporada I, es ya historia de nuestras vidas, pensamientos y percepciones.

Cada vez que suenan los compases de la cabecera de la serie True Detective, sabemos que nos sumergimos en la oscuridad absoluta, con respiraderos y olor a tabaco de antaño, hacia la narración salvaje y moderna. Nada quedará intscto en ningún sentido, ni para personajes ni televidentes. 

Hablando de visiones, con un vaso de bourbon y discos de blues-rock en la cuidada atmósfera, el ambiente es claustrofóbico, distendido por sus propias conclusiones morales y el aspecto personal que interpretan todos, especialmente, esta psreja de sabuesos, sin filtros, que protagoniza el caso.

Antesy sonadamente, sería el compositor Angelo Badalamenti el responsable de sumergirnos en una investigación onírica-épica, cambiando las montañas ficticias con su misticismo electrónico, aquí amparados por los acordes moteros de la Louisiana más árida y trágica, como si una Hammet modernista se escondiera en sus notas ocres.
También con los nuevos detectives y sus diversas caras temporales, tres ... o más, se participa de la fiesta electrónica moviendo la acción trepidante, en algunos temas y episodios.

Hoy los Oscar´s han decidido decantarse por la banda sonora que por otra parte era algo hueca y poco clásica. Dinero en los ritmos.
El vacío del espacio no requería de compases, bastaba con el silencio y la respiración. En cuanto a la mejor canción se decanta por Let it go, facturada y embalada con dulces de Disney para mayores y peques

David Lynch plasmó la investigación surreal en manos de un actor de la época, meritorio en otros largometrajes del director y emergiendo como estrella televisiva Kyle MacLachlan, cuando había viajado en montura a lomos de gusanos con él. Su personaje era observador y paciente con un pasado difuso; al igual le pasa a Rust Cohle el detective de las miradas y la mente divagante entre la metafísica y la antropología divergente, por este y algunos más papeles en la gran pantalla. 
Con el cowboy drogadicto de Dallas Buyers Club, el otro en cuestión es Matthew McConaughey, equien se lleva la dorada estatuilla, junto a su hermano caracterizado de héroe social, en enfermiza fase terminal, un excelente, Jared Leto. Impresiona e impresionante.

Vencedores junto a Cate Blanchett vestida ´no de jazmín azul` anoche, para ganar yuna  Lupita Nyong’o que confirma su esencia racial com estrella emergente en 12 Años de Esclavitud.

Por otro lado, comentar que en esta gala presentada por Ellen DeGeneres (no culpable del descalabro)... se truncaron las expectativas de emoción y distracción del televidente, con un ritmo y guion bastante deslucidos para mi gusto. Aburrida sin más. 

Y en un In Memoriam, que nos dejó lastrados moralmente, por la irrepetible personalidad memorable de los fallecidos este año. Lágrimillas a discreción.
Una gran emoción en concurso, igualmente para las interesantes películas que competían este año. Quizás un polifacético Woody Harrelson hubiera sido un emblemático y “verdadero” salto de calidad en pista con ella. Hubiera dado el do de pecho entre pechos y espalda.

Volviendo a True Detective... es posible que su impacto en nuestra generación, se distancie por la diferencia de visión étics de los tiempos que vivimos, y la enorme distribución televisiva del anterior Twin Peaks. Pero irá creciendo con los tiempos sin duda.
También el nombre de Cary Fukunaga con dos buenos trabajos en la pantalla grande, no es tan reconocido como el gigantesco Lynch y su extendido trabajo, más glorioso aún. Pero promete grandes experiencias con su visión cinematográfica de impacto y el futuro en serie. Ya lo es... 

Fotografía y montaje que funcionan como un guante para el asesinato ficcionado en encuentros metafísicos, otros muy físicos con sus rituales macabros, tema espeso y nivelado, a sus historias comprometidas con la injusticia social y la personalidad apabullante de los protagonistas.
La pareja conformada por McConaughey y Harrelson, será  referente para los fanáticos del thriller, sin paeangón, siendo la comedia negra una parte referente, con esa desviación sexual y el peligroso realismo. Una incursión fascinante y claustrofóbica, en la investigación de los asesinos en serie.

Aunque comparta pasión, con Leo DiCaprio en un sonoro golpe de pecho y reverencias hacia el oportunismo y la exageración irradiada por la economía mundial, y la magia palidez de un Jared Leto al borde de la muerte en pantalla, True Detective es monumental y a la vez, íntima. 
Amigos en fin, en dilemas contrarios,y coadyugantes.

Aaí, Dallas Buyers Club se enciende como una notabilísima pesadilla del recordado director canadiense Jean-Marc Vallée y se distingue también como vencedora, que desde Quebec ya había dado muestras de enorme talento para la dirección con C.R.A.Z.Y. o La Reina Victoria. Dep.

Pero volviendo a lo radical y lo elevado espinosamente por la interpretación, y al guionista y creador de True Detective, se eleva Nic Pizzolatto. Con él viajamos al inframundo de la mente, porque  se ha encargado de crear una colección de personajes que amplifican las imágenes y las experiencias paralelas de la serie,  con sus discursos inteligentes, brillantes y oscuros, que te dejan boquiabierto. Violencia, esoterismo y dosis de humanismo, en las relaciones personales entre ellos, son la pirámide de los sueños encendidos, coléricos, pesadillas con visos a lo real, para atrapar al gran malvado del año, the Yellow King. Un alias que es referencia, al universo de los sin sentidos de Lovecraft, en significado terrorífico, litúrgico y lisérgico.

Estas bifurcaciones de personalidades opuestas y extremo coqueteo con las adicciones,  en planos diferestes, verticales u horizontales según las posturas halladas y fotografiadas a la perfección..., dan el escopetazo conceptual a esta marejada de sexualidad con etapas narcóticas y desencuentros privados, que nos salpican. Wow, algunos se quedan grabados para siempre.

En este apartado de historias atrayentes, celebrar también, el excelente guión original del Spike Jonze con su película Her, que se queda para reinstalado de igal forma, más romàntica pero gélida en gestos, en memoria, y el más acomodadamente adaptado al gusto de la Academia de 12 Años de Esclavitud, que puede pecar de minutaje.

Pero… con la incredulidad, hemos topado.
Mucho público joven se ha identificado en los últimos registros de Matthew McConaughey, casi convenciéndoles (yo incluido) de que la verdad era lo que se representaba. Su principal agradecimiento al recoger el Oscar fue hacia sus padres y a Dios. Si ha llegado a convencer a discípulos cinéfilos de otras ideologías o pensamientos, eso quiere decir, lo gran actor en que se ha ido convirtiendo. Gracias Matthew, aunque no seamos coetáneos en dogma, al menos te acordaste también de los soñadores.

Por último, True Detective es todo lo contrario a la 86 edición de los Oscars de Hollywood, enigma, pasión y divertimento extremo, emotivo y elevado. La próxima ganadora de los principales Emmy Award sin discusión. 
Regocija adentrarse en el mundo creado por Pizzolatto, de la mano de actores en grado de excelencia, una factura cinematográfica colosal y seguidores que se multiplican como la nieve en Nebraska. 
Por cierto, gran título de otra de las tristes películas perdedoras de la noche, por su historia llena de humanismo cualitativo, interpretativo y su diseño en pantalla.

El espectáculo debe esperar a próximos premios, algunos cantados, otros sorpresivos. El caso es la introspección interior, la formación de los gustos personales y el cine… recordar que todos interpretamos algún papel en la vida. Como los detectives verdaderos.

Tal vez, el mejor personaje animado desde hace años y oscarizado, Olaf desde su verano nos hubiera hecho más divertida la pasada gala. Si el Sol se lo permitiese, claro. Mientras tanto nos desplazaremos por el espacio a tu ritmo, con el mensaje oído esa noche de ´Viva México, cabr... alleros` y damas, con toda la Gravedad.

True Detective (Excelente) 10 – 86 Edición de los Oscars (Aburrida) 0

Hasta la próxima entrega con diferentes protagonistas en True Detective2 y otra galita más de los premios de Hollywood... Ciao!


Intro / Opening Song (The Handsome Family - Far From Any Road)


The Black Angels - Young Men Dead


The Builders and the Butchers - Bringin' Home the Rain


Kavinsky - Nightcall



Starry Eyes.


La Cita de la Bestia.

Kevin Kolsch y Dennis Widmyer funcionan como una sociedad en la que cuatro ojos y dos cerebros fabrican una historia de terror, con pretensiones pero interesante. Casi me decanto por subir su nota un poco más, viendo los resultados inquietantes de su película, Starry Eyes.
Ambos provienen de la universidad y como muchos otros, se han tenido que unir de nuevo para sacar adelante su trabajo y enfrentar una producción con garantías. Cosa frecuente en el actual mundo del cine.

Sus estudios superiores en el cine y el hecho de que un par de ojos vean mejor que uno, quizás dan más empaque a lo que quieren contar. Con algunas ramificaciones hacia el cine de terror psicológico (con sorpresas) y la crítica inculcada en el comportamiento social. Además, de conseguir que el espectador pase miedo con una trama bien desarrollada.
Ambos con su dirección orientada a la voracidad del deseo, seguro conocen aquellos problemas que se encuentran habitualmente a la hora de encarar un nuevo proyecto, y las dificultades propiciadas por personajes siniestros en las productoras y la rivalidad sangrante.

Habrán tenido que lidiar con esas decisiones prepotentes o elecciones complicadas en la contratación de los distintos protagonistas de una película, aspectos que dibujan los pecados que se cometen en las mismas. Entre ellas, los ´castings` que se lanzan a la salvaje competencia, con profesionales que deberán dirimir entre la necesidad y ese deseo voraz. En Starry Eyes, hallamos todo esto y mucho más.
Aquellas estrellas que brillan en los ojos de los candidatos, en una sociedad fagocitaria de nombres y caras, masticando con sus dientes afilados sus ilusiones, como tiburones hambrientos en los sillones en busca de carnaza inocente. O, no tanto.

De aquí el título de este filme de terror, Starry Eyes, pues cuenta con un guion original de dicha pareja de cineastas, dispuestos a acosar a una chica (ya no tan inocente) que pasará de trabajar para un establecimiento de comida rápida, a dedicarse a aquel sueño de conseguir el papel de su vida. Un tema muy tratado en el Séptimo Arte, pero que tiene su propia personalidad en estos Ojos Estrellados hacia la catástrofe o la transformación.
A las puertas de un Hollywood insaciable, hasta aquí todo normal.

Todas las situaciones que hemos visto en infinidad de ocasiones, se dirigen hacia la monstruosidad del ser humano. La actriz que tiene una lucha interna con lo real y lo deseado, la dirigirá hacia caminos peligrosos, en que tendrá que ofrecer más que una buena interpretación. Entre la obsesión personal y la falta de escrúpulos de sus compañeros y los responsables de las grandes productoras.
Me encontré ante un filme que no paraba de crecer en sus intenciones terroríficas, desde diversos puntos de vista, incluido el de un reparto efectivo. Tanto de actores emergentes como algunos secundarios habituales del cine de terror.

Así, con la tensión escénica siempre in crescendo (a pesar de una banda sonora crispada e innecesaria) hacia nuevas sorpresas, los desórdenes sociales acompañan el argumento hasta desenmascarar a la bestia que se pasea entre los pecados capitales. Prácticamente todos.
Sin embargo, a pesar de estas cuestiones universales y la nacionalidad exótica de la protagonista principal cuyo nombre es Alex Essoe (nacida en Dhahran - Arabia Saudí) y con su compromiso para mostrar los cambios físicos y mentales, sentimos ese exhibicionismo al que se verá sometida. Con profesionalidad y méritos interpretativos.

Si bien la historia deambula por los caminos de esa capitalidad del comportamiento, no se ve reflejado en sentimientos religiosos, sino que despega hacia los límites de lo desconocido. Prevalecen los recursos cinematográficos para crear el suspense en primer lugar, y luego, el horror, valiéndose de la manipulación del espectador y las personalidades exacerbadas por la educación que promueve la competitividad y la agresividad.
La consecuencia es que Starry Eyes, desvela los miedos o pesadillas interiores, dónde aparecen las envidias y acosos, los celos de una sociedad enfermiza, uniéndose a la prepotencia o la lujuria que se oculta en las instituciones dirigidas por los poderosos. Tras la soberbia, emergerá la ira que remueve tus entrañas hasta el vómito. Y algo más...

Algo oculto fuera de nuestro conocimiento. Que se alimenta de toda esta tensión, anteriormente contada y ejercida. Hacia la tentación que nutre los sueños de los que intentan hacerse un hueco, jóvenes o no tanto, y se encuentran con los monstruos. No tan reales como parecen.

Por tanto, lo mejor la tensión y la transformación, y en contra, una música final que debe ser consecuencia de una producción escueta en recursos. También, algún momento repetitivo que descompone el buen ritmo establecido desde el comienzo.
Dudaba en subir algo la nota de Starry Eyes, pero me conformaré con despertaros el interés... por la bestia.

*** Interesante ****


Maps to the Stars.
















Hollywood entre el fuego y el agua.

Desde finales de los 70 y la década de los ochenta, el director canadiense David Cronenberg ha conducido su limusina particular entre las estrellas, y con su cine se ha dejado seducir por las vidas de individuos sexualmente desquiciados, animales de la ciencia, psicopáticos del volante y enfermos o expertos en cirugía de identidades inseparables.
Todas aquellas historias que tenían en común la materia o la carne como elemento sanguinolento y pustuloso, o el complejo entramado de la psiquis humana luchando contra la enfermedad, los poderes extrasensoriales o un mundo de pesadilla, muy reconocible para los aficionados a las películas de Cronenberg.

Aquel vehículo de lucimiento y paranoia es un compendio de escritores, científicos, cirujanos y sicólogos, actores del cine, la televisión o el teatro, el mundo de los videojuegos o los famosos, solitarios; circulando por las vías del éxito, frecuentando los ambientes sexuales enfermizos, manchando los salpicaderos con sangre y otras sustancias, enloqueciendo con las drogas y la química de los laboratorios. En definitiva, seres solitarios buscando su sitio en el firmamento cinematográfico.

Cómo pasa el tiempo... 45 años después de su primer largometraje Stereo, la sexualidad está comprimida entre los mismos corsets del pasado, la piel infecciosa y la carne se dan la mano entre guantes y los niños siguen siendo perturbadoras copias del comportamiento de los adultos. En Maps to the Stars vemos todo su recorrido desde un autobús que nos acerca el pasado a una lujosa limusina, y al conductor que propagará la nueva epidemia sobre la ciudad de L.A., en un Hollywood soleado aunque frío como un lavado de estómago.
Aquel gélido hombre de negocios que derrumbara el concepto capitalista en la indefinible Cosmópolis, es el mismo Robert Pattinson que ejerce de chófer y quiere pertenecer a ese mundo de estrellas o estrellados.

Ambos, emprenden este nuevo viaje con una chica de moda a bordo, Mia Wasikowska (The Double, Stoker) y la flamante actriz ganadora del Oscar, Julianne Moore, con su melena rojiza y pálido rostro igualmente que la primera, que nos acercarán una característica inédita en el cine de David Cronenberg. Los muertos como leitmotiv del paso del tiempo y lo paranormal como conciencia crítica.
Maps to the Stars es una aventura caótica del mercadeo de los famosos con billete de ida y vuelta, pues comienza en ese autobús que acerca a los desconocidos hasta las mismas puertas de Hollywood, los miedos de sus estrellas, las drogas y la envidia, o el derrumbe de la institución familiar.

Abrimos las ventanillas y comprobamos que no todo es tan luminoso como parece a prioiri (incluida Carrie Fisher rescatada del tiempo en Star Wars y próxima a aquel lado oscuro que regresará), el éxito demostrativo de triunfo personal que elude el comportamiento afectivo y aprendido entre generaciones, degeneradas. El lujo y la ostentación del propio alma, por encima, del respeto a los muertos, mezclado en un cóctel mortal con la depravación moral y carnal. Todos los reflejos que ciegan por el retrovisor del tiempo, son ecos enfermos de nuestra sociedad.
Cronenberg se rodea, como siempre, de un elenco de estrellas que ya formaban parte de este mapa celestial y otras nuevas, con el impulso de un meteoro en llamas. Como el joven y sorprendente Evan Bird, magnífico e inquietante u otra rutilante y bella como Sarah Gadon.

Hollywood se ha convertido, o Cronenberg lo ha querido, en un inframundo con visitas esporádicas, de la enfermedad atacando hasta la muerte al ser humano, las relaciones familiares causantes de separaciones dolorosas y el sexo utilizado como arma arrojadiza.
Aquellos padres que devoraron a sus hijos como los dioses por perpetuar su dominio, John Cussak y Olivia Williams, brillan con luz propia hasta que la estirpe se convierte en un engaño para nuestros ojos, pues dejaron de existir hace tiempo. Como Saturno o Cronos.

En este firmamento rubricado con el trabajo y la fama, Julianne Moore se corona como la reina (dentro en la pantalla y fuera en las noticias) cuando dos personajes tan distantes tienen comportamientos mentalmente trastornados, simplemente fastuosa (una alusión a su interpretación en Still Alice con infinitos matices). La locura transitando por un mapa que circula entre la comedia patética y el terror.
Sin embargo, la historia de un guionista multifacético, productor, actor y director llamado Bruce Wagner, no se conforma con recordarnos a antiguas estrellas del cine como si Baby Jane o Norma Desmond hubieran resucitado en la actualidad. Sino que la venganza lleva un mapa en su cabeza con las coordenadas específicas para reencontrarse con su destino.

Llamas y agua, son los elementos elegidos para que los aparecidos controlen todos esos ángulos muertos en la memoria, y soporten la miserable conciencia de terapeutas y padres. Todos fagocitados por una industria puesta en tela de juicio y creadora de monstruos, a través de comportamientos e insultos, magnificados por el consumismo de la imagen y las debilidades respecto a sus vicios. Los celos midiéndose con los egos ofrecen a Mapst to the Stars, el escenario perfecto para esta batalla inmortal entre la realidad y los sueños.
Al final, el festival de los premios se cierra con un hálito sanguinolento al estilo Cronenberg aunque sin alharacas, reapareciendo de entre los muertos y alcanzando esas alturas que sólo están al alcance de las estrellas.

Y los pequeños monstruos, encarados y malhablados, se divierten con métodos hirientes y dictadores, ejecutando la música alrededor de la cual, todas aquellas constelaciones débiles se moverán mecánicamente unas contra otras. Surgiendo por encima de ellas, el otro elemento ganador y perturbador en el rostro y la voz manipuladora de Evan Bird (Chained) como la gravedad que aplasta a sus babeantes palmeros, movidos por los intereses económicos.
En esta lucha entre lo viejo y lo novedoso, entre bellezas marchitables, volverá a renacer la atracción enfermiza en otros cuerpos y rostros que miran hacia el infinito.
Es un procesos de regeneración carnal en la órbita de Cronenberg.

Las palabras en Maps to the Stars, son accidentes mortales cargados de veneno, sin peso para la convivencia pero que provocan el caos y la destrucción.
Y una vez comenzado el proceso de la violencia, es difícil detenerlo.
Hasta que los cuerpos consumidos con sus tentáculos abrasados en la fragua de otro Vulcano (o Cronenberg en busca de algún Antiviral), hijo de dioses, se dediquen en silencio a observar las estrellas.

Mientras... Saturno es devorado por sus propios hijos.

*** Buena ****

Fire And Water - Maps to the Stars Soundtrack, by Howard Shore.


sábado, 14 de marzo de 2015

Inherent Vice.


Tomad y fumad, todos de Él.

Los detectives privados somos una rara avis, dispuestos a ofrecer una buena historia escrita a todos aquellos que mezclan los efluvios alcohólicos y la intensidad del humo para rodearse de personajes inherentes y viciados. Va con nuestra naturaleza, observar y pensar, pensar o divagar, para al fin actuar.
Amantes del cine negro, somos el ejemplo perfecto en la literatura y el cine, de la psicología entre hombres y mujeres o el retrato de un revólver humeante que recién dispara balas, envenenadas como las palabras recortadas entre bocanadas y notas de música envolvente. Los 60 fueron una época demasiado carismática y colorista, ecos de bocanadas grises en film noir que regresan a finales de la década y comienzos de los 70 con sus repercusiones psicológicas y sociales.

No recuerdo siquiera ese momento, en que entró "ella" por la puerta, como ajustada en el dintel con su corto vestido naranja y flores en el pelo. ¿O era hierba entre sus labios?
Esta vez, no fue en el interior de mi despacho ni en una consulta de dentista (creo que hubiera preferido ser ginecólogo) dispuesto a atender los males internos de aquella joven, la caries de un ex-amante y con un presente bastante retorcido.
Aquí estamos los dos, de nuevo, en mi desvencijada y solitaria habitación, un apartamento tan apartado del mundo que las sustancias prohibidas llegan antes que las noticias, el amor o un nuevo caso. Aunque, la chica de ayer se había convertido en una mujer de armas tomar, atractiva y sensual... como siempre había sido caminando por la arena.

Aquellas flores y su forma de caminar por la playa, que tantas veces me habían cautivado, con su corto vestido hippie me devolvió a la confusión más profunda, acrecentada por sus frases disparadas a bocajarro. Lo que estaba meridianamente claro, es que trajo sus problemas hasta mi cuerpo y mente viajeros, otras veces vago en apariencia, pero aturdido por todos los productos que confundían la claridad con los sueños alucinógenos y las risas fuera de lugar. Como si un director de cine quisiera hacer múltiples giros al contar el argumento de su nueva película.
Así, un director como Paul Thomas Anderson combina con clarividencia, aquella variedad multicolor con los encuadres geométricos o los primeros planos volcados en la interpretación de un elenco lisérgico, como un viaje dorado en velero.

Anderson y este nuevo mundo se introducen en nuestras conciencias, todas adictas, al ritmo de la confusión de guitarras y la efectividad en las imágenes aguantando esos planos durante minutos de placebo para espectadores poco comunes. Con diálogos brillantes y escenas de humor hilarantes, como una sobredosis de buen rollo generado por el texto, el cine negro y las situaciones sexuales, de esta descabellada y genial Inherent Vice.
Recuerdos de viaje por amores embriagados y visitas enloquecidas, desde un universo multicolor por las noches de boogie y relaciones no tan "wonderful world" a escenas enmarcadas con iluminaciones de tonalidad azul que son las preferidas entre magnolias y los brotes o mercancías de una guerra inútil como la de Vietnam; así como el tratamiento diferente y personal de sus personajes, toda una revelación de su estilo ya captada en sus anteriores seis filmes.
Otros lo habían intentado en el pasado, como los Hermanos Coen o Terry Gilliam rodando con el destino en estado comatoso-onírico y los encuentros casuales en paraderos desconocidos entre humo y la niebla, tugurios y fiestas por las que se escuchan las viejas tramas familiares mezcladas con el olor de la marihuana, las mafias orientales de blanqueo al cuadrado, de drogas y trata de blancas. También, el descrédito de las fuerzas policiales inmersas en asuntos económicos y políticos con un tono guasón hacia su incompetencia. Porque en Sidney ya enseñaba ese mundo atraído por el color verde, del dinero y los pozos oscuros de la ambición.

Todo un guion basado en la obra agasajada de Thomas Ruggles Pynchon, destinado a la diversión y las mentes pasadas de vueltas que se vieron sorprendidos por un tal Charles Manson, el elegido y sus acólitos. Un escritor metido en faena, pues el aprendizaje se basa en el coqueteo con toda la parafernalia hippie de la época de Los Ángeles, al estilo Dashiell Hammett ejerciendo de detective en la agencia Pinkerton de Baltimore.
En cambio, se abre en su libro todo un mundo despiadado de depredación inmobiliaria que se traduce en tensión para el cine, sin elementos violentos en pantalla (salvo fiambres inmaculados o no presentes en escena), de tráfico de estupefacientes sin amarillos sólo con risas, y cargos políticos corruptos con una carga crítica hacia sus ideologías, guasa de policías confundidos y entregados a menesteres de excavación nasal, y centros de salud que esconden una cara más negra, tanto como una cruz grabada en el cráneo. Y dientes, muchos dientes, enfermos y sobre todo, risueños.

Ella, como la imagen de un fantasma atractivo que regresa una y otra vez, siempre había marcado las distancias, pues no era la típica chica con previsiones de convertirse en una mujer casada rodeada por una caterva de niños gritando alrededor e inocente como una doña Inés, con ánimo de entregarse al éxtasis. Ella en la inolvidable presencia de Katherine Waterston (The Disappearance of Eleanor Rigby) preferiría la inestabilidad, el dinero y el buen sexo. Pero "ella" no era única, sino muchas otras magníficas confidentes.

Joanna Newsom, sin su arpa, es la tercera persona con las palabras de Pynchon a través de su personaje Sortilegio, Jeannie Berlin (Margaret) es la estrella y tía decadente Aunt Reet realmente sorpresiva, Serena Scott Thomas es Sloane Wolfmann esposa y vividora, Maya Rudolph con su personaje de asistente ´enteradilla` es Petunia, Shannon Collins es un vicio pelirrojo llamado Bambi, Jena Malone es la desdentada y asesora sobre adicciones Hope. Ahora un grupo de cuatro actrices jóvenes con talento Yvette Yates es Luz, Sasha Pieterse es Japónica, Jillian Bell es Chlorinda y Elaine Tan como Sandra.
Una Belladonna directa a la conciencia y los pulmones, la competencia de Reese Witherspoon (Mud, Wild) como amiga y ayudante fiscal del distrito Penny Kimball fumadora, y http://en.wikipedia.org/wiki/Belladonna_(actress) Hong Chau es la llave maestra llamada Jade que abre las puertas a otros mundos oníricos.
Ahora todas se agolpan plagadas de muescas en sus pieles, ya que tenían oscuros asuntos entrometidos entre sus lenguas y sus manos. Y las nuestras como espectadores masculinos.

Él, o nosotros (yo mismo también), tampoco somos el típico detective extraído de aquellas viejas películas negras de Hollywood que serían rescatadas por Polanski en Chinatown y otros ardores o el Manhattan Sur de Cimino, ni usábamos una gabardina raída por las sombras del pasado, en un retorno del galán tocado con un sombrero de fieltro y ala torcida sobre los ojos. Porque, la imagen de Larry Sportello tendrá para siempre este nuevo lustre, junto a la increíble interpretación del nuevo Nota del cine, caracterizado en un rizado John Lennon por Mr. Joaquin Phoenix. A cuyos pies negros me arrodillo ante su exhibición desfasada.
Este personaje que se identifica con un Doc de almas perdidas, siempre tendrá la cara bonachona y reconfortante de Phoenix en estado de gracia. En todos los sentidos, tanto dramáticos como de comediante sin medida ni zapatos, retozando entre faldas y otras materias ilegales e inherentes a cada uno.


Existe en el elenco masculino, recuerdos de películas y detectives que comenzaron sus aventuras con una entrevista sorpresiva. Desde la inteligencia yonqui de Sherlock Holmes dando comienzo a sus casos y resoluciones con su mente prodigiosa, abriendo camino a las nuevas generaciones que se meten en su guardapolvos actual y negro, de investigadores con visitas Desde el Infierno o asesinos sin cabeza a Jhonny Depp, ciudades del pecado y las drogas como polvo de corazón de ángel que tomara Mickey Rourke en otros tiempos de seducción.
Aquí aparece la "masculinidad" de Josh Brolin (Guardians of the Galaxy) en un papel magnífico de raza y dominio de otras lenguas, Benicio Del Toro mucho más centrado que otras ocasiones cercanas, Michael Kenneth Williams el pantera que jugaba a comerciar con la bestia aria de Keith Jardine, Martin Donovan como padre demasiado ´conservador`, Peter McRobbie como asesino del bate o los doctores interpretados por un habitual de las películas de Anderson como Martin Dew y Jefferson Mays como doctor del mal.

Por supuesto, sin olvidarnos de un grupo de policías que hacen las delicias del descaro y la burla en carne propia, inherente. Los actores jóvenes Christian Williams y Jordan Christian Hearn entremezclados con la figura de un actor de series de antaño, que es rescatado por Anderson con un papel que recuerda a la vida de Errol Flynn. Su nombre Jack Kelly partícipe en infinidad de entregas en capítulos de western para televisión y otras como Batman, Ironside, Banacek, McCloud, Hawái 5-0, La mujer biónica, Hulk, etcétera, etcétera... Son los episodios del nacimiento de los seriales y los detectives en la pequeña pantalla, ahora elevados a su máximo exponente desde que David Lynch creara a su agente (y nuestro) Dale Cooper en la sonrisa de Kyle MacLachlan, mientras James Moriarty desempolva su obsesión contra su archienemigo Benedict Cumberbatch, y todos recordaremos a Rustin "Rust" Cohle fluyendo en las palabras y los actos de Matthew McConaughey, para siempre.
Pero, me quedo entre todos los personajes y cameos con, Eric Roberts evolucionando hacia nuevas metas e infinitos proyectos, más otro rescatado, Martin Short en un papel que me recuerda al cirujano dental de La tienda de los horrores interpretado por Steve Martin, y especialmente a Owen Wilson que va acicalando su imagen de actor con algunos papeles interesantes en los últimos tiempos. Cosa de la que me alegro por su futuro.

Bien, rebobinando la cinta... ¡zziiiiiip! Entonces, esta Inherent Vice de Anderson recuerda a mucha parafernalia de luces y sombras que rodearon a los grandes investigadores, aliados con diferentes formas de tratar la trama policiaca. Los de los años cuarenta basados en personajes de Dashiell Hammett, James M. Cain, Daniel Mainwaring o Raymond Chandler, pero pasados de vueltas.
Aquí, esta perspectiva más actual significa comedia, pero con la misma atracción peligrosa en cuanto a las mujeres depredadoras, el combate con el crimen y ese extraño acidulante ilegal característico de Paul Thomas Anderson gracias a un Pynchon entregado a la causa de entregar su primera novela al Séptimo Arte.
Por el contrario, no para mal, la banda sonora que comparte estas actividades detectivescas y adulteradas, proviene al sentido contrario de los compases del jazz y la épica de las grandes orquestas, el clasicismo de Max Steiner o la simbología del blues se ha transformado en música atmosférica con resonancias electrónicas y rock psicodélico, más acorde con los nuevos tiempos que abrían una nueva era.

Ay detectives, ingrato trabajo que te aleja de un vida de confort y un amplio jardín con niños jugueteando.
Pero, nosotros los espectadores, os necesitamos como el mundo gira alrededor de un amor desperdiciado (pensaba para su interior este detective, ya acabado definitivamente), buscamos otro asunto viciado entre el crimen pasional y los intereses monetarios, engaños envueltos en papel de fumar y cartas astrológicas leídas en tercera persona, como la Tana de Marlene Dietrich lanzándole los dardos al Mike Vargas de Charlton Heston, en la genial Touch of Evil del maestro Orson Wells.
Pero quizá, uno de los factores que hacían a esta historia algo verdaderamente atractivo eran, una cantidad de personajes con una personalidad definitiva, abstractos en muchos instantes, extraídos a su vez de un filme de los hermanos Coen, del camarote alocado de los Hermanos Marx y otras alucinaciones divertidas al estilo de Miedo y Asco en las Vegas. No aptas, eso sí, para mentes cerradas a las sensaciones contradictorias y diferentes, ni a los cinéfilos que quieren un estilo homogéneo en las carreras de sus directores preferidos. Gracias por el cambio, Mr. Anderson.

Y es que el riesgo y la comedia disparatada es una opción denigrada por aquellos críticos demasiado escépticos de la risa o estereotipados con la tristeza como alter ego, en definitiva, serios. Si puede decirse, algo contradictorio que me fascina, como muestra de diferencia visual para todo policiaco o una película de Anderson desmarcada de las reglas básicas del cine negro, aunque con ciertos rasgos semejantes a ciertas películas anteriores.
Son evoluciones sorprendentes y mágicas, pasionales o pasotas, de un autor que arriesga en la forma de contar películas e intenta sentar otras bases en el lenguaje visual.

O acaso no es arriesgado, la mezcla de estimulantes y las carcajadas silenciosas, con el tráfico entre hermandades arias y panteras negras, las recalificaciones y pelotazos inmobiliarios a través de construcciones masificadas con la sensualidad de una habitación que ofrece una de las secuencias que se recordarán como características del cine norteamericano.
Cuando observamos su cara angelical, "angel face" y toda esa profundidad con un cuerpo hundido tras sus turgentes posaderas, y la mente del detective volando, como embaucado ante la escena del sofá entre Don Juan y una Doña Inés, cambiándose las tornas de la conquista ideada por Zorrilla, de lengua y labios afilados. Sexo, drogas y rock&roll.
&
No tengo más que decir, porque es mejor verla con calma y tiempo de degustación. No apta para paladares delicados o encorsetados.
Para mí, junto a Magnolia y Punch-Drunk Love, el trío de sensaciones novedosas y frescas que sitúan el cine de Paul Thomas Anderson como nuevo aire del mundo cinematográfico.
Viciado eso sí, pero mágico.

***** Muy Buena ****

Don Juan Tenorio (con el permiso de D. José Zorrilla, poeta y dramaturgo español):

¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.

¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?


Pues mira, Doc, qué maravilla,
No te fumes la vida, y pásamelo.
Yo te acerco luego a la luna,
a las estrellas o... qué se yo.

Tu siéntate a degustar a María,
mientras te traigo algo de comida,
cuando veas lo que ofrezco, desnuda,
si que vas a respirar mejor.

Porque los sueños son como pequeños estallidos pasionales, cuya mecha se puede apagar salivando un poco sobre los dedos.

*** The End ***

viernes, 13 de marzo de 2015

Relatos Salvajes.


Humanos: familiares y salvajes.

Cuando me dispuse a ver la película argentina Relatos Salvajes (en coproducción a la española con El Deseo de los hermanos Almodóvar) pensaba en que disfrutaría de una jornada de crítica ciudadana contra los establecimientos amorales que circulan por la sociedad. A modo de un Michael Douglas con acento y tino porteños, me he encontrado desbaratado en mis apreciaciones o deseos porque el filme se precipita hacia las tensiones en las relaciones, principalmente las familiares. Padres e hijos, marido y mujer, vecinos o conductores, trabajadores, etc... Así, realmente me he encontrado con un filme que refleja un estado “animalesco” del comportamiento actual, basado en la salvaje y omnipresente Venganza.

El director Damián Scifrón, anteriormente autor de la divertida Tiempo de Valientes, también firma el guion ramificado en cinco historias que recorren las arterias enfermizas de esta historia. Por tanto, no se puede decir que única, más al contrario cada trama tiene su propia personalidad y descubre una participación diferente de sus actores protagonistas o de los diferentes grados de amoralidad y violencia.
Por tanto partiendo de una identificación animal de cada uno de los protagonistas y equipo, distingo que los seres humanos toman decisiones irracionales con mayor frecuencia que la fauna salvaje, distinguida por el único resorte de la supervivencia. Scifrón se reserva el zorro, y los Almodóvar han tenido vista de lince en el cine Argentino, pues el éxito en taquilla ha conseguido que se fijen en las producciones del otro lado del charco. No será la última buscando el arte aunque sea a coste de reducir proyectos en España. Por otro lado, suerte en los Oscar por su nominación a mejor película en lenguaje foráneo.

A pesar de la falta de raciocinio que se representa en su desarrollo, la película se administra por vía directa al cerebro, con ese nexo común que deriva en tratamientos de choque familiar y un motor alimentado con las diferencias sociales entre los personajes de cada drama circulatorio y sanguíneo.
Son 6 relatos, además de salvajes, dramáticos con guiños al humor argentino más negro y una cierta resignación hacia unas sociedades cada vez más violentas e irracionales.
Son 6 píldoras cargadas de desigualdad, desesperación y, sobre todo, mala leche por parte de los ciudadanos en entornos variados, que desencadenan una venganza o carnicería en los habituales medios de transporte que utilizamos a diario: coche, avión, más coches... con la infidelidad al arte o al compañero, el amor paterno-filial y marital o la amistad como barrera.

Para hacer llamativos estos sucesos contemporáneos, Scifrón se rodea de algunos de los principales rostros de la televisión y el cine de su país, que garantizan el éxito en la taquilla. Además de garantizar unas interpretaciones medidas y profesionales, como cabe suponer en los nombre que encabezan el reparto.

En Relatos Salvajes más que cruzarse entre sí dichas vías, se establece una lucha sin cuartel por alzarse con la venganza más dura en el sentido crítico de Un día de Furia (Falling Down de Joel Schumacher) pero cambiando el grado de hartazgo contra la sociedad y sus usos cotidianos, por la pura violencia contra los individuos que obran peor o toman decisiones contrarias, incluso con el mismo ADN en su sangre.
Este último hecho que podría restarle un ápice de interés, por no ir contra las normas establecidas y lo correctamente político, en Argentina o cualquier otro lugar del mundo, acaba mutando hacia el diabólico entretenimiento y el morbo irracional del ser humano, por vencer a su enemigo o su amante.

Gracias a sus variados episodios que se ven en forma de cortos entrelazados por su temática, los ciudadanos cabreados se transforman ante nuestros ojos más que a causa de la locura por un arrebato esquizofrénico, que convierten a Relatos Salvajes en una película alejada de una crítica habitual al estado o la situación política nacional por una sociedad encaminada hacia la involución moral. Más que proponer soluciones para la convivencia, Scifrón se desvive por transgredir esa moralidad del comportamiento y precipitar su carácter vengativo. Los habitantes son de Argentina, pero podrían haber sido de cualquier otra nacionalidad, pues la sangre hierve por igual por todo el mapamundi.
La violencia vista con cierto toque humorístico, y por tanto falseado, ha triunfado como ejemplo. Las grandes producciones actuales, han conquistado este territorio que disfruta de la venganza como medio para arreglar las situaciones, pero que en la realidad produce más acciones violentas, sin fin. Aunque, habitualmente lo real supera con creces al dramatismo de las obras artísticas y los relatos-denuncia.

Me ha gustado la declaración de un especialista en seguridad pública y políticas sociales y miembro del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia, leída en Internet que expresa una opinión referente a Argentina, pero que bien podría ser una muestra de cierta falsedad instaurada en otros territorios. Dice "La película juega con esa contradicción: los argentinos nos quejamos de la violencia, pero todo el tiempo estamos ejerciendo violencia, reproduciendo violencia, festejando la violencia"

Eso está claro, espero que no corra la sangre en la próxima Gala de los Goya por los colores de guerra que representa, y se intente elaborar un espectáculo mejor, dónde estos relatos se enfrentan al resto de la producción española.
No tengo favorita este año 2015, así que suerte a todos los elegidos.


Relatos Salvajes - Tema principal compuesto por Gustavo Santaolalla.

Fly me to the moon

miércoles, 11 de marzo de 2015

Seconds Apart.



Los Gemelos del cine de terror.


Las cargas que produce un embarazo de gemelos en una pareja, tanto físicas como en los estados de ánimo, pueden volverse una tremenda tarea. A veces con unas consecuencias mortales de necesidad. Si no que se lo pregunten a los actores de Seconds Apart.

Y es que traer al mundo a semejante par... es jugar con el horror. Mejor dejarse de experimentos.

El director nacido en Bogotá (Colombia), Antonio Negret, sabe que las probabilidades de un parto de gemelos aumenta según las características genéticas familiares. No es necesario forzar nada, la naturaleza se encarga del milagro de Génesis.
Pero, claro un director de cine de ciencia ficción y terror, no podía dejar las cosas por un cauce normal. Y se pone a jugar a la química con jóvenes y débiles cuerpecillos, sólo cabe esperar que crezcan un poco y demostrarán que te pueden cortar la respiración en un instante. Las aberraciones de índole psico-químicas, cada vez más incrustadas en nuestra sociedad, pueden provenir de medicamentos, alimentación o armas de destrucción masiva. Y eso, es lo que son estos chicos... aunque no lo sientan.

En nuestras tiendas o nuestras casas, estamos infectados por todo un arsenal químico. ¿Qué pasaría si estos excesos del consumismo y el estado del bienestar, nos dejarán marcas indelebles en nuestros organismos?. ¿En nuestras mentes?. Preferiría no llegar a saberlo...

Por tanto, Seconds Apart se centra en un terror ligeramente gore, pero esencialmente psicológico. Planteamientos acertados y buena escenificación de las secuencias oscuras, para causar el miedo en el espectador.
Esto, en los tiempos que corren dentro del scifi y terror actual (aunque va habiendo ya suficientes títulos para un renacimiento del género) es todo una alabanza para los necesitados de "malos" momentos cinematográficos.

La historia del cine de terror, siempre ha sentido cierta predilección por estos pequeños monstruitos. Siniestros y enrevesadamente malvados. Gemelos dispuestos a helar gritos en las salas de cine.
Muchos fueron los antecesores de hermanos con reversos tenebrosos o forzosos como en Freaks, mi añorada obra maestra de Tod Browning.
Seguirían otras muchas con estilos diferentes y resultados muy interesantes: El otro de Robert Mulligan (en posteriores visionados ha perdido algo de frescura).
El pueblo de los malditos, interesante propuesta de niños semejantes y diabólicos.
Ascendiendo en el escalafón estaría el trabajo de David Cronenberg y su Inseparables.
Me atrevo a poner el film de mi estimadísimo Stanley Kubrick, El resplandor, salen unas gemelas...
Otros casos de otras corrientes de gemación, la degeneración del duplicado clonado en Los niños del Brasil de Franklin J. Schaffner. Bette Davis haciendo los dos papeles de hermana malvada en el film de Paul Henreid, Su Propia Víctima. O Vértigo del maestro Alfred Hitchcock, donde no hay gemelas mas está justificada su presencia por la confusión que crea.
Y otros films con resultados inferiores como Basket case, Three extremes... etc.

Por último, un recuerdo a una serie (yo me guío por los 4 o 6 primeros capítulos, sobre todo) de la creación magistral de David Lynch en Twin Peaks. Inolvidable.

A veces se puede temer una desviación de la película hacia los terrenos más juveniles del género. Con las improductivas tendencias de la industria de enrocarse en mil y una historias de masacres adolescentes. Es un espejismo, menos mal.
Por fin, vemos que el camino correcto (para mi gusto) es la tensión de un increscendo argumental, donde prima la investigación criminal.
Y que deja en el aire, un ramillete de jóvenes promesas de la industria.

En este punto vemos a un Orlando Jones, bastante convincente en la piel del policía encargado de tan misterioso caso. Si es abnegado como es habitual, pero con suficiente fuerza para no hacer decaer la intriga. Un hombre, sólo ante el peligro, que en su tramo final se desviará en demasía de sus comienzos, quedando el film algo desvirtuado, pero manteniéndose en el fichero de casos resueltos con acierto.

Los poderes de estos jovenzuelos malevolentes e insaciables, distorsiona la realidad tanto que pasan de ser peligrosos a convertirse en descafeinados aprendices de malvados de comic. Sin embargo, no es importante pues el resto del metraje hemos recibido suficiente dosis de mal rollo y sustos.
Un exceso de parapsicología que bien hubiera podido ser mutilado por el director.

Pero, como he dicho Seconds Apart deja un buen sabor en tus colmillos de aficionado. Entretiene bastante. Asusta lo necesario. Y la estética junto con las interpretaciones recuerda a otros momentos del género.

*** Buena ***

The Babadook.


Va de niños y el terror.

Desde Adelaida (al Sur de Australia) nos llega una historia de terror dirigida, algo poco común, por una guionista y actriz (para curiosos trabajaba en Babe el Cerdito Valiente) con el nombre de Jennifer Kent. Y es participe del nuevo auge que está teniendo el género desde latitudes australes, con interesantes películas que tratan de atemorizar al personal con sentido e inteligencia. The Babadook tienen esos mimbres desde el comienzo, cuando una madre interpretada por Essie Davis y su hijo, el joven inquieto Noah Wiseman tienen sus escarceos con la psicología infantil, la magia y los cuentos.

La dirección mantiene un ritmo por encima de la media habitual en las producciones de la industria del miedo, con un enfoque algo diferente más basado en la construcción y la ambientación que en los sustos de diseño. Sin embargo, no todas las historias vienen acompañadas con un tratamiento novedoso o complejas composiciones de cámara, y en Babadook, las referencias múltiples son evidentes, pues toda prestadas imágenes de películas que llamaron la atención de todos los aficionados al género en el pasado. Más o menos cuidadas, desde la década de los ochenta hasta la actualidad.

La productora Causeway Films ubicada en Sidney. Jennifer Kent escribe y dirige hacia los temas que asustaron a aquellas generaciones de espectadores de la gran pantalla, cuando pasaban ávidos de inquietudes su época infantil. A través de los ruidos nocturnos desde su catre, los trucos entre las sombras y figuras amenazantes salidas de los cuentos, e historias de adultos escondidas entre aquellas páginas.
Hombres del saco que eran llamados a filas a primeras de cambio por las bocas enfermas de nuestros tutores, intentando conseguir el efecto deseado del silencio o la aceptación. Que sino te llevan, ojo.

En definitiva, algunas buenas críticas en su presentación por Sundance 2014 con su mérito ganado de independiente, atmosférica y equilibrada entre sus interpretaciones y la adecuada tensión entre los dos protagonistas. Aunque utilice, sobre todo en su tramo final, algunos efectos altisonantes que degradan la creación que mantuvo al comienzo. Bajo presupuesto e inteligencia necesarios para crear una puesta de escena bien trabajada por la directora australiana.
Volviendo a las referencias, hay que echar un vistazo a clásicos con cierto toque gótico, plagado de imágenes distorsionadas y estilizadas, mezcladas con secuencias de televisión o dibujos animados y al carboncillo. Algo semejante a las primeras hornadas de Disney y los libros de Alicia o El Mago de Oz, por la subdivisión entre el mundo infantil y sus relaciones con los mayores.

Así, repasaré algunas películas que plasmaron el terror a través de aquellos “inocentes” ojos, con mundos ocultos y nuestros amigos atravesando hacia una dimensión desconocida. Mansiones encantadas en blanco y negro (o animación más actual), elementos paranormales y exorcismos variados. En The Babadook, vuelve el niño como protagonista de todos esos procesos extraños u oscuros, estigmatizado por el pasado que visita su psicología como castigo al inocente.

A este género de sustos en la juventud, pertenecen los pequeños que cruzaron la puerta de la fantasía para enfrentarse con los miedos de sus padres. Un buen puñado de películas a recordarnos el camino del Mal que repaso en un momentito, ustedes perdonen.
Aquí se plantan las imperdibles El Exorcista o La profecía, que cambiaron las tornas con sus giros diabólicos hacia los niños aunque ya hubo muestras en el pasado (dónde entrarían los gemelos en el cine). En las casas plagadas de fantasmas, de Poltergeist, manifestaciones víricas o mutantes en infantes como en The Brood, o formando grupos del infierno atacando a todo lo que se mueve como El Señor de las Moscas y El Pueblo de los Malditos, Funny Games y mucho más reciente Eden Lake, todas recomendables para los iniciados y púberes.
Hasta que los adultos tomaron las riendas, dando muestras de una ambigua debilidad mental, e intentaron poner a esos hijos en su sitio, como frutos y víctimas del desvarío psicótico.

Así, Alicia convive con Coraline en la actualidad, entre dos mundos. El Buen Hijo que la toma con su hermano, o El Ente con una madre coraje. Puertas que abren paso al maligno, en Déjame Entrar o la cinematografía oriental, e incluso el cine español nos mandó sus principales recuerdos (llamadas) con ¿Quién puede matar a un niño? empezó casi todo, mucho más tarde se introducirían en el género, El Orfanato o las producciones del Toro entre fantasmas, con El Espinazo del Diablo o la fallida Mamá, o enredado entre leyendas mágicas y paralelismos con la realidad en El Laberinto del Fauno. Hasta la actualidad algo más endeble de Oculus, y un recuerdo especial a productos como Rambow o el miedo de la evidencia educativa y parental, en El Niño que gritó Puta, nada basada en la ciencia ficción desde luego.

Por tanto, curiosidad ante la fuentes de la psicología infantil frente a los casos dramáticos de padres compungidos frente a sus hijos, e inmersos en corrientes malévolas. Puertas tridimensionales a la locura o fenómenos de difícil explicación.
Sin llegar a epatar, eso sí.

** Pasable ***

Tráiler Lost River, de Ryan Gosling. Reparto: Christina Hendricks, Saoirse Ronan, Iain de Caestecker, Matt Smith, Eva Mendes, Ben Mendelsohn, Barbara Steele.



domingo, 8 de marzo de 2015

Dos días Una noche.


Entre la depresión... y la Gloria.

Desde pequeñas poblaciones de la región de Wallonia (Bélgica) llegan los hermanos Dardenne, Jean-Pierre y Luc, para entregarnos una nueva coproducción con Francia e Italia, denominada Dos Días, Una Noche. Es el tiempo necesario para enfrentarte con tus demonios, con esa terrible enfermedad que es la depresión, con la familia en dificultades económicas, con el sexo esporádico o las botellas de agua consumidas por el exceso de antidepresivos, y con los compañeros de trabajo.

Los Dardenne son posibles herederos del cinema verité comenzado en la década de los 50 y anteriormente simbolizado por el Neorrealismo (especialmente con Visconti, Rossellini, Vittorio De Sica, Marco Ferrari o nuestro recordado dúo compuesto por Rafael Azcona y Luis García Berlanga) después recogido por una parte de la nouvelle vague, pasando por Norte-américa con John Cassavetes, y por último referente del free cinema inglés con directores más actuales como Mike Leigh o Ken Loach.
Este encuentro con la realidad social y los derechos laborales, ha hecho escuela en los realizadores de postrera generación de Europa, desde la cinematografía danesa al actual cine francés que han mantenido las claves de su estilo de rodaje. Predominando los encuadres cercanos y los travellings inacabables, mediante la cámara en mano o la moderna steady-cam de pureza luminosa mediante el formato digital.

Dos Días Una Noche, es un filme que refleja todo el camino andado por la sociedad trabajadora en todos estos años, en la piel de una joven pareja con dos hijos conformada por un actor belga (camada cinematográfica de los directores belgas) como Fabrizio Rongione, y especialmente una parisina que se convierte en la piedra angular sobre la que gira toda la película, con una excepcional Marion Cotillard, natural y luminosa en su dramático viaje.
Un viaje de todos aquellos hombres y mujeres (éstas especialmente hoy, en un día de la mujer trabajadora) que me ha recordado a otra película, que si bien no tiene argumentalmente nada en común, muestra una trayectoria de personas atrapadas en una trampa y una elección, la magnífica Doce Hombres sin Piedad de Sidney Lumet, en la que curiosamente Cassavetes estaría nominado en los Oscar´s de 1967 como mejor actor de reparto.

Aquí, el proceso se identifica con un enfrentamiento maquiavélico entre compañeros de trabajo que deben decidir si una chica deja de pertenecer a la empresa, y las dificultades morales o físicas por las que pasa para dialogar e intentar convencer a los supuestos ´amigos` de su cercano despido. Todo con un movimiento continuo por la ciudad (aquí llamadas dormitorio) de Seraing, una ciudad industrial de Liège, en transportes públicos, coche privado o, a pie.
Ahora sí, dentro del género de las dificultades económicas, un camino que emprenderían estrellas del nivel de Charlie Chaplin en Tiempos Modernos o Henry Fonda con Las Uvas de la Ira de John Ford, tomando prestadas incidencias y desarrollos de momentos de crisis, en las que nos convertimos en Gary Cooper por Dos días y una noche, señores y señoras de Doe o Nadie a punto de la bancarrota.

También, Marion Cotillard (The Inmigrant) o su personaje Sandra tiene que ver con el realismo español de otros tiempos, en los que la gente se buscaba la vida intentando despertar esa chispa de compasión y necesidad de cariño que nuestros actores (junto a los italianos) vivieron tras cruentas guerras. Hasta llegar al cruento encuentro con los procesos fríos e impersonales, de lucha y confrontación laboral de la actualidad, elevados a su máximo exponente con El Método Grönholm y similares.

Existen algunas curiosidades dentro del guion firmado por Jean-Pierre y Luc Dardenne en el recorrido cruel que han ideado, como son los muros. Las paredes y puertas contra las que choca la protagonista, sirven de escenario callejero para el sufrido devenir como símbolo de las lamentaciones de un lunes fatídico. Una lucha externa y mental que refleja todos los pasos depresivos del amenazado en su trabajo, aunque resulta algo ´light` en las consecuencias y redundante en las explicaciones antes de unas votaciones tan decisivas.
Otro punto a resaltar, es el papel de las mujeres que aparecen en el proceso, pues resultan las más duras de convencer y miran por la protección de sus propias casas, incluida la que sufre (en teoría) el maltrato machista y anula su capacidad de decisión individual.

Y por último, la figura del miedo en movimiento a través de una cámara libre.
La muestra de inseguridad, los barrios residenciales castigados por la crisis económica y los cambios de ánimo, como una montaña rusa de sentimientos forzados.
Las empresas que consumen la carne de sus empleados engañados o comprados, escondidos, más si están en algún estado de debilidad, y la imagen monstruosa de pequeños tiranos o encargados que prefieren la recompensa y las mentes zombificadas, a la humanidad del compañerismo.
Aunque, la empleada en cuestión tenga la figura esbelta y el bello rostro de la Cotillard, semejante caso al Nadie de Cooper poco identificado en principio con un personaje que sufre por su situación social. Pues, ambos consiguen que olvidemos su faceta de estrellas para sumergirse en la depredación laboral y las situaciones extremas con sus colegas. E imaginando, un estrés de un fin de semana, en la piel de otros muchos que tienen una condena de meses o incluso años.

Por tanto, merecido el premio recibido de la Academia del cine europeo a Marion por este papel, entregada y sacrificada, con un matiz frío y distante que, en este caso, produce el deseado efecto de pérdida y desamparo. A pesar de tener a su lado, la comprensión familiar y de pareja, luchando contra una depresión que de haber resultado más profunda, hubiera tenido consecuencias más dramáticas en la realidad.
Y un cine reivindicativo, humano y necesario, aunque nos duela comprobar que el comportamiento, a veces, es menos humano de lo esperado.
Sin embargo, estos hermanos Dardenne se dedican, habitualmente, más a la producción que a la dirección de aquellos temas reivindicativos que comenzaran en 1996 con La promesa, continuaron con Rosetta o la psicología infantil, frente al mundo de los adultos, y que desembocan en Deux Jeurs Une Nuit en la admiración por las heroínas comunes y luchadoras. Y que, lógicamente, necesitamos para seguir reclamando los derechos que todos tenemos como ciudadanos y protagonistas de nuestras propias historias, s´il vous plait.

Felicidades a los Dardenne, a Marion Cotillard por su excelente trabajo... y a todas las mujeres trabajadoras, o eso espero.

**** Notable ***

Petula Clark - La Nuit N'en Finit Plus


Tráiler El Principito [Le Petit Prince], de Mark Osborne. Reparto Original: Marion Cotillard, James Franco, Rachel McAdams, Jeff Bridges, Benicio Del Toro, Mackenzie Foy, Ricky Gervais, Albert Brooks y Paul Giamatti.


Them (con Van Morrison) – Gloria

Cinemomio: Thank you

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