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lunes, 9 de marzo de 2026

El Eternauta. Season I.

 


Siempre… desde hace décadas… se ha relacionado a la fantasía con el cine, desde los cuentos clásicos a la ciencia ficción, desde el gran Méliès al no menos, maestro  Fritz Lang. Y una de las incursiones más frecuentadas, han sido las invasiones extraterrestres que viajarían a la velocidad de 24 fotogramas por segundo, más o menos… primero en blanco y negro, como ultracuerpos, después teñidas de verde y rojo sangre. Más visceral...

Su terrible carácter insectoide y voraz, se haría evidente… ¿Por qué? Pues seguramente, porque sus chasquidos y chirridos, con esos irritantes placeres alimenticios y a determinados tamaños, hasta terroríficamente vomitivos. Gracias a mandíbulas, garras y espinas que te pueden ahogar los gritos, agrios hasta en el espacio. ¡Qué es un hecho por la acidez! Y esos élitros tras caparazones blindados, y esas patas con ganchos y otros artilugios para desgarrar, que dan bastante dentera cuando se cruzan con la carne de asustadizos humanos… De aquí, a la vuelta del 8  a los Starship Troopers.

Inclusive esas formaciones dantescas, con hábitos sociales en manada y de alimentación tan particular, como el vómito de un hombre mosca… comportamientos acomunados, conectados en telequinesis, o aromas propios para la sangrante invasión que se aproxima, debido a los usos de guerra y comunicación entre miembros de la especie, sin tocarse. A veces con el sexo vírico, que te contagian hasta un viaje de Aliens a la Earth, esa. Especies atrevidas, o en lo oculto.

Desde luego, Ridley Scott dio un pequeño salto al vacío, y humidificó el cine de terror en el insectoide cosmos en expansión, con un trazado amplio de violencia en incremento y una parasitación, que ha llegado a la televisión con grandes réplicas… ejemplos son otras Invasiones, calamares en Dc o las lluvias entre Watchmen, y los superpuestos bichejos starwarianos, por doquier. Verdes o de cualquier color, vaqueros turquesa, rojo diablo, Grogus a parte, pobre boy. 

Y sin remedios, sin saberlos, simios... podíamos ser nosotros mismos, eh.

El Caso… Argento.

No es de ahora tampoco, pues la historia ha calibrado sobrepasar la atmósfera de nuestros salones, balanceada en el Buenos Aires querido, y con la efigie cercana de Ricardo Darín. Claro que, tenía ya algunos episodios desde los cómics setenteros, y un orden argentino en contradicción, que el dibujante Francisco Solano, y sobre todo, el guionista creador Héctor Germán Oesterheld, tuvieron en su mente. Y en el cuerpo, que ya no se podría adaptar más a las lindes del scifi patrio, consecuente a las invasiones de poder y los actos de violencia.

Aquel relato de éxito argento y rotundo, se convierte ahora en más interplanetario si cabe… con el nombre conocido de El Eternauta para la Netflix de los altos vuelos y un sobrenombre que acecha en la obscuridad futura, Memoria de un Navegante del Porvenir, ya veremos. Sin embargo, su primera andadura en la revista Hora Cero sería en 1957, pasando a la Frontera, y marcando diferencias en la serie.

Donde la trama del viajero de la eternidad – así como del éter en los cielos -, que visitaba la propia casa de Mr. Oesterheld y contaba su historia de la invasión extraterrestre, se situá en otra época y otro carácter, que entronca con la llaneza de las interpretaciones actuales. Aunque, la original tuvo diferentes versiones adaptadas a la situación contemporánea del país del sol y el linde celeste, con ese hielo, llevando a tomar a su pensador a la posesión de las armas, dicen… Sin duda, en cambio, nadie le contaría, las relaciones de los Perón con los mismísimos seguidores de Hitler, supongo… Pues luego, la rebeldía se conduciría al Eternauta 2.

Así, otra curiosa anécdota, son las raíces con acento criollo, vasco-español y alemán, casi nada. ¡Menudo menjunje! Algo así como un ácido por sangre, ¿no? Pero bueno, dejando cosas extrañas… amargas conexiones… contraindicaciones superpuestas como élitros… alucinaciones de comuna insectívora; otra paradoja de la existencia nos dejaría una mueca, del que llega más lejos sonriendo, que disparando. No sé, depende, del bicho, de quién seas… o en lo que te transformes…

Pongamos que… hablo de un político. Que se pasaría el tiempo atusando su cabello y ejerciendo esa bobalicona mueca, constantemente, parecido a un gesto falsario, infinito en bucle, como las masticaduras de alguno de esos insectos o parásitos, tal vez, cris, cris, cris… Y de repente, la interina decadencia, de un poder políticamente incorrecto, necesitaría de evaluación judicial, para aclarar los puntos ocultos de su alimentación…

¡Qué te devora por dentro…! Y con una viralidad mortífera, que se enmarca en la furibunda maldad y el crimen, la depravación se va extendiendo, junto a la adicción y el odio… y se parece a las esporas de un gigantesco hongo, que va invadiendo, consumiendo los organismos vivos, llegando la nube venenosa, a construir una monstruosa nebulosa de otro mundo, dirigida por un cerebro irracional o simiesco. Es así.

En fin, casos contados por eternautas del tiempo, ha habido y los habrá, a colmenas centenarias o milenarias… Menos mal, que estos tristes insectos, carnívoros casi siempre, de la carne propia y ajena, se propagan por las películas de ficción… sino, para qué… y no son lenguaraces, capaces de confundirlo todo, tan solo con chasquidos irreproducibles. Como diría Mr. Darín…:

“Soy noctámbulo… porque en soledad – no Villamil -, con el silencio de la noche, es momento de encontrarse con uno mismo. De día se responde a exigencia sociales y urbanitas, pero, de noche y en soledad, creo que es cuando más próximo estoy, de recordar quién soy…”. Yo pienso, lejos de aquellos virus cotidianos…

Y otra, “si uno es humorista, tratar de ponerse en lugar del otro, especialmente si se recibe una agresión externa… (invasión dolorosa)… es primordial, porque la bola de nieve que produce la violencia es fácil de generar y muy difícil de contener…”. Tal que un liquen, o un parásito.

Y el Oscar… colmenero…

Siempre diría alguien, podemos estar metidos en otra piel o trasplantados a una mente desequilibrada, y eso, ¿nos hace monstruos… o duendecillos amarillos? Quizá no, puede que más humanos, frugívoros… y cercanos a la huerta del tío Oscar. 1 a 0.

Y en ocasiones, podríamos quedar en las tinieblas, agazapados o criogenizados en el viaje, esperando sembrar la semilla para esparcir nuestra misión, contaminarlo todo, producir el daño… y la serie El Eternauta, se desmarca de las grandes muestras de arrogancia, como expliqué… las interpretaciones nos relajan como en una partida de mus, es decir, que pasan de una sonrisa a esa mueca; parecidamente a la representación de una obra de William Shakespeare, donde los máximos protagonistas de tal magna cumbre teatral, siempre son los favoritos para ganar el aplauso, las lágrimas… y el Todo. Por Ham y net, 2 a 0.

Y sin embargo, como en el patrio de mi casa, en el argento no tienen esos medios hollywoodienses, ni el presupuesto entero de la plataforma, por lo que se tienen que satisfacer a sí mismos. Estableciendo una comunicación humilde con los demás, y esperando que la condena de la acción sea ligerita en comparación. Pero, el suspense… por no decir el terror, no, eh, no debería… y aquí, es donde aparece la sorpresa de una transfusión sanguínea con la música, que daría la campanada, el 3 a 0.

Ya que una gala de premios, es como una termitera, o colmena, que puede magnificarse con las ideas, en una especie de confabulación universal, ejem. Una batalla tras otra, y así sucesivamente, hasta que ya no se le hace caso, porque… ¿para qué? Si Leo, no puede ganar, aunque sí que podría radicalizarse en el reparto, digamos el 4 a 0.

Por tanto, los premios se suman a la nube de incoherencia, pues la atmósfera está cargada y confusa, creando micro partículas en el aire, entre el pudor, la injusticia, los recuerdos de otras entregas… las zancadillas, y las confusiones, los gritos… y en el vacío, ya se sabe… pues qué no se oye, gilipo… y entonces, aparece una Bugonia, y te lo arrebata todo, y te quedas con cara de flor amarillenta, 5 a 0.

Esa realidad es, de la que se carcajea The Studio de Seth Rogen, y de las caóticas ceremonias, con rollos perdidos y cuestiones adictivas, kilos, etc… y entonces te das cuenta, que solo queda la música, la creativa poesía… y el amor. Esto es, principalmente, lo que te contaría el ganador sorpresa bajo la luz azul de la Luna, y 6 a 0.

La ideología, tras las numerosas batallas de la noche… se debería desprender del lujo con el mismo desparpajo, de los rendimientos e intereses comerciales, de las herencias de los grandes miembros, de tal palo a tal astilla… tal vez… y esa coherencia tendría alguna claridad en el horizonte. Y se verían a un inspector en gabardina entrando en el set, como Roger Rabbit en busca del rollo perdido, y de manera clandestina, descubriríamos que, muchas veces el cine dentro del cine, triunfa normalmente. Acercar la piel a la piel, con pensamiento crítico, sueco, danés o noruego, y viendo que aquella violencia, humana o bugoniana, es otra escena inacabada… de esencias vampíricas… y sabes que el terror institucional o el de las bombas terroristas se denominan, se retroalimentan en la dispersión nebulosa. Nada de hermandad, cinéfila o amorosa, 7 a 0.

Entonces llegando a este punto, no arribaré a los 10, ¿para qué…? Entre pudores e injusticias varias, gritos parturientos, vemos a Mr. Rogen Rabbit, carcajeándose en el fondo… y como si del ARN mensajero se tratara, toma el camino, This is the way! Y se lanza a la senda de los ganadores, ganaderos, colmeneros o no… Contagiados ya, en esa forma de éter universalizado, con nieve utópica por doquier, unidos a ritmo de aquella grabación del fantasma, llamado John Lennon, imagina tú.

Ni una partida de tenis en miniatura, ni una Fórmula ni un desierto, ya solo nos queda hablar de Irán… Pero, ¡para qué! Si está todo dicho, y la película es el miedo, y la venganza contenida, por la humanidad. Que, al final no se entiende demasiado… como cualquier otra locura… Como un raquetazo en la cara, nos despertamos de una mal sueño… y hostia, un insecto… que te masculla los test… el camino. “Eres un mamonazo, violento, sin humanidad, que pegas y castigas a los demás, inocentes, seguramente… o no… y los haces orinarse y sangrar, haces que pierdan a sus familias, a ellos mismos… y ya estaría. El 8 a 0, es infinito.

Al final, ganaría un monstruo, tras otro… de aquí o de allá, desde la China o el Irán, de los USA a Israel, surgida de la violencia de aquellos que te cuentan en Noruega… plagados de túneles, búnkeres y demás, como insectos metidos bajo tierra, o emigrando a otro planeta…

Pues éste, el de los óscares y egos domesticados, a lo mejor… peor… nos lleva a esa película interminable, inacabada, a otra danza condenada del poder devorador, que lamenta o implora con lágrimas en los ojos, no quedarse en la efigie de los monstruos, solitarios… Pero, te crees que me importa lo que te creas… o lo que pienses de mí, nah.

Y siempre, siempre, te dirán… En la Colmena se vive fetén… O no. Redención y perdón, de hermanos y hermanas. Como Pecadores de los coj… que diría el poeta, de la bragueta, azul. Que, de la mochila… ya hablaré… y de otros mordiscos por venir. Por no ser…


viernes, 13 de marzo de 2015

Relatos Salvajes.


Humanos: familiares y salvajes.

Cuando me dispuse a ver la película argentina Relatos Salvajes (en coproducción a la española con El Deseo de los hermanos Almodóvar) pensaba en que disfrutaría de una jornada de crítica ciudadana contra los establecimientos amorales que circulan por la sociedad. A modo de un Michael Douglas con acento y tino porteños, me he encontrado desbaratado en mis apreciaciones o deseos porque el filme se precipita hacia las tensiones en las relaciones, principalmente las familiares. Padres e hijos, marido y mujer, vecinos o conductores, trabajadores, etc... Así, realmente me he encontrado con un filme que refleja un estado “animalesco” del comportamiento actual, basado en la salvaje y omnipresente Venganza.

El director Damián Scifrón, anteriormente autor de la divertida Tiempo de Valientes, también firma el guion ramificado en cinco historias que recorren las arterias enfermizas de esta historia. Por tanto, no se puede decir que única, más al contrario cada trama tiene su propia personalidad y descubre una participación diferente de sus actores protagonistas o de los diferentes grados de amoralidad y violencia.
Por tanto partiendo de una identificación animal de cada uno de los protagonistas y equipo, distingo que los seres humanos toman decisiones irracionales con mayor frecuencia que la fauna salvaje, distinguida por el único resorte de la supervivencia. Scifrón se reserva el zorro, y los Almodóvar han tenido vista de lince en el cine Argentino, pues el éxito en taquilla ha conseguido que se fijen en las producciones del otro lado del charco. No será la última buscando el arte aunque sea a coste de reducir proyectos en España. Por otro lado, suerte en los Oscar por su nominación a mejor película en lenguaje foráneo.

A pesar de la falta de raciocinio que se representa en su desarrollo, la película se administra por vía directa al cerebro, con ese nexo común que deriva en tratamientos de choque familiar y un motor alimentado con las diferencias sociales entre los personajes de cada drama circulatorio y sanguíneo.
Son 6 relatos, además de salvajes, dramáticos con guiños al humor argentino más negro y una cierta resignación hacia unas sociedades cada vez más violentas e irracionales.
Son 6 píldoras cargadas de desigualdad, desesperación y, sobre todo, mala leche por parte de los ciudadanos en entornos variados, que desencadenan una venganza o carnicería en los habituales medios de transporte que utilizamos a diario: coche, avión, más coches... con la infidelidad al arte o al compañero, el amor paterno-filial y marital o la amistad como barrera.

Para hacer llamativos estos sucesos contemporáneos, Scifrón se rodea de algunos de los principales rostros de la televisión y el cine de su país, que garantizan el éxito en la taquilla. Además de garantizar unas interpretaciones medidas y profesionales, como cabe suponer en los nombre que encabezan el reparto.

En Relatos Salvajes más que cruzarse entre sí dichas vías, se establece una lucha sin cuartel por alzarse con la venganza más dura en el sentido crítico de Un día de Furia (Falling Down de Joel Schumacher) pero cambiando el grado de hartazgo contra la sociedad y sus usos cotidianos, por la pura violencia contra los individuos que obran peor o toman decisiones contrarias, incluso con el mismo ADN en su sangre.
Este último hecho que podría restarle un ápice de interés, por no ir contra las normas establecidas y lo correctamente político, en Argentina o cualquier otro lugar del mundo, acaba mutando hacia el diabólico entretenimiento y el morbo irracional del ser humano, por vencer a su enemigo o su amante.

Gracias a sus variados episodios que se ven en forma de cortos entrelazados por su temática, los ciudadanos cabreados se transforman ante nuestros ojos más que a causa de la locura por un arrebato esquizofrénico, que convierten a Relatos Salvajes en una película alejada de una crítica habitual al estado o la situación política nacional por una sociedad encaminada hacia la involución moral. Más que proponer soluciones para la convivencia, Scifrón se desvive por transgredir esa moralidad del comportamiento y precipitar su carácter vengativo. Los habitantes son de Argentina, pero podrían haber sido de cualquier otra nacionalidad, pues la sangre hierve por igual por todo el mapamundi.
La violencia vista con cierto toque humorístico, y por tanto falseado, ha triunfado como ejemplo. Las grandes producciones actuales, han conquistado este territorio que disfruta de la venganza como medio para arreglar las situaciones, pero que en la realidad produce más acciones violentas, sin fin. Aunque, habitualmente lo real supera con creces al dramatismo de las obras artísticas y los relatos-denuncia.

Me ha gustado la declaración de un especialista en seguridad pública y políticas sociales y miembro del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia, leída en Internet que expresa una opinión referente a Argentina, pero que bien podría ser una muestra de cierta falsedad instaurada en otros territorios. Dice "La película juega con esa contradicción: los argentinos nos quejamos de la violencia, pero todo el tiempo estamos ejerciendo violencia, reproduciendo violencia, festejando la violencia"

Eso está claro, espero que no corra la sangre en la próxima Gala de los Goya por los colores de guerra que representa, y se intente elaborar un espectáculo mejor, dónde estos relatos se enfrentan al resto de la producción española.
No tengo favorita este año 2015, así que suerte a todos los elegidos.


Relatos Salvajes - Tema principal compuesto por Gustavo Santaolalla.

Fly me to the moon

lunes, 20 de junio de 2011

Ricardo Darín: La ironica levedad del humor argentino:

El humor intrínseco de Ricardo Darín

Se acaba de estrenar la película "Un cuento chino", en la que Ricardo Darín hace gala de su enorme poder camaleónico. No sólo, por construir un personaje (algo distinto a los anteriores), sino también, por demostrar que el paso del drama al humor, a veces, es una delgada línea, solo al alcance de algunos actores.
Darín demuestra, que no es necesaria la sobreactuación, para conseguir hacernos sentir ese radical cambio de registro. Nos hace pasar, de la tensión, a la rebeldía contra la injusticia, pasando por la sonrisa con alto grado de sarcasmo. Únicamente, centrándose en la interpretación.
Buenos Aires, y sus calles son otro de los atractivos de la cinta. Así, como un cartel de secundarios que cumplen con creces sus papeles de acompañantes, al lado del maestro.
La trama trata de la confusa y marginal situación, de un extranjero por esos lares y sin dominio del idioma español. El deambular de los personajes convergen en los difíciles dominios del amor, siempre con el toque del director Sebastián Borensztein.
*** Buena ***

Ricardo Darín, nos dio otra maestra de talento en Carancho por los entresijos del mundo de los seguros de accidente y la sanidad pública. Esta sería una entrevista totalmente ficticia:

- ¿Sr. Darín, dónde podríamos estar a salvo de los seguros?
De los ídem, no estamos seguros ni Dios en el planeta. La concha de su madre.
-¿Por qué las autoridades judiciales-sanitarias miran hacia otro lado, en este tema?
Pelotudos. Porque les va del carajo, buenos sueldos y puestos apoltronados durante el mayor tiempo posible. Para qué levantar el polvo bajo las alfombras, así, no se ganan elecciones.
-Por tanto, ¿quién nos protege de la rapiña de las compañías aseguradoras?
Los "doctores" en abogacía, la puta que les parió. En muchos casos, algunos libidinosos de la sangre de despistados clientes, fagocitados por la falsa parafernalia y los términos judiciales.
-¿Qué ocurre cuando los profesionales de la Sanidad, se someten a estrés continuado?
Cansancio. Poca motivación. Sueldos no acordes a la responsabilidad y horas trabajadas bajo tensión en situaciones límites. Así, se cae en las redes corruptas y los estimulantes químicos.
-¿Cuando terminará esta situación?
Cuando se cuenten más historias como "Carancho".

Así es, Comprometidas, con buenas interpretaciones de Ricardo Darín y Martina Gusman, y con thriller, para no aburrir a nadie. Una historia con atisbos de ultra-realismo en una parte (para mí con mayor interés que "Al límite" de Scorsese); y la parte de investigación e intriga criminal, interesante, aunque con un final escasamente creíble. Sin embargo, la peli en conjunto altamente valorable.
*** Buena ***

Por último, con la que Campanella dio la campanada.
(esta crítica la escribí mucho antes de la entrega de premios).
D. Juan José Campanella se ha convertido de la noche a la mañana, en el ganador del Oscar a la mejor película extranjera. Ya había dado muestras de su gran mano en la dirección en otras buenas películas (incluyendo su primera "el niño que gritó puta", excelente ópera prima), pero esta, "El secreto de sus ojos" es especial. Es cine con mayúsculas.
Porqué digo que es sólo un Oscar, cuando los merece todos (dirección, guión, montaje, fotografía y varios a sus intérpretes, Darín, Soledad Villamil, etc, etc...), porque no creo que la Academia de Hollywood se atreva a darle todos, con lo cual, no premiará a la mejor película de este año.
Campanella rueda con mano firme, tiene momentos de ponerse de pie y aplaudir, sabe que es una cámara y que hacer con ella. Además, saca todo el provecho a unos actores en estado de gracia. Los momentos de alta comedia, entre Darín y Pablo Rago, son kilates de ingenio porteño.
Para ello, utiliza una historia de la máxima actualidad, que no dejará indiferente a ningún habitual los debates en televisión.
Y es que, agarra el guión y lo convierte en poesía (con un te.mo cuando te amo), y las imágenes pasan del drama, al cine negro, a la comedia, llegando a la denuncia social.
En definitiva, Campanella te mereces varios Oscars por hacer una:

***** Obra Maestra *****

Sr. Darín nos postramos ante sus pies. Gracias por todo su trabajo.


Películas recomendadas con ... Ricardo Darín:

La señal (Ricardo Darín-Martín Horada, Pasable)
El aura (Fabián Bielinsky, Buena)
Luna de Avellaneda (Juan José Campanella, Notable)
El hijo de la novia (Juan José Campanella, Buena)
Nueve reinas (Fabián Bielinsky, Entretenida)
El faro del Sur (Eduardo Mignogna, Buena)


Siguiente film es Séptimo, de Patxi Amezcua. Reparto: Ricardo Darín, Belén Rueda, Luis Ziembrowski, Osvaldo Santoro.

Tráiler de Tesis sobre un Homicidio, del director bonaerense Hernán A. Golfrid. Reparto: Ricardo Darín,
Alberto Ammann, Arturo Puig, Calu Rivero, Fabián Arenillas, Mara Bestelli, Antonio Ugo, José Luis Mazza, Mateo Chiarino y Natalia Santiago.


Elefante Blanco es la nueva, y ya estrenada, interesantísima película protagonizada por Ricardo Darín (en Cinecomio recomendamos vivamente su visionado) y dirigida por Pablo Trapero. 

Cinemomio: Thank you

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