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sábado, 18 de noviembre de 2023

Pluto. Season I

 

Recuerdas… en la superficie terrestre, una explosión de perspectiva atómica y unas letras en rojo sangre. El año próximo, el joven proyecto de Akira del maestro dibujante, el japonés Katsuhiro ­Ôtomo y su Neo Tokyo con sensación de velocidad y vértigo, cumplirá 45 años… y menudo resultado, un Ser Superior, para un film inigualable en detalles gráficos, estética, planos animados por capas dibujadas y, por supuesto, montaje de escenas en persecución.

Pero, vamos a remontarnos un poquito más lejos… A la mitología romana, donde residían los dioses heredados de los helénicos, pero, con otros nombres. Allí en la antigua Grecia de los estados en guerra, el Hades del inframundo era representado como un viejo de barba cana, con cetro y tocado de casco, forrado de piel de perro, regalado por los Cíclopes… Aquellos gigantes con extraña visión de las cosas. Hesíodo el poeta y el comediógrafo Aristófanes después, decían ser hijo de Cronos y Rea, hermano de Deméter (homónimo del barco de Drácula), y que el mismo hermano Zeus, cegase para que actuara sin prejuicios ante el mal. Por eso, además de representar la abundancia de cosechas o la riqueza, también era emparentado con las malas acciones. Su color era el verde de las hojas de ciprés, expresión de la melancolía y el dolor.

Para los romanos en cambio, era un niño con la cornucopia en su lecho, y poseía el poder de arrebatarle sus dones a los no virtuosos… como crítica a una parte de la sociedad poderosa ateniense. Curiosamente, uno de los hijos del dios supremo, Zeus, fue representante de la virilidad y la fortaleza, como el Hercúleo romano, y por tanto, adalid del orden olímpico o protector del mundo, frente a los ctónicos o espíritus del inframundo. Cada cual, con una misión…

Su nombre era… Pluto.

Antes de la explosión de la 39 Guerra Robótica, proveniente de Asia Meno, se forjó un imperio denominado persa, compuesto por telúricos de Anatolia turca, hititas del oriental o bizantino, armenios y la gente lejana de la antigua Siria, con su capital en Persépolis (hoy Irán), posteriormente arrasada por Alejandro el Magno. Claro, en los dibujos se veía una ciudad estudiantil y más atractiva, humana, como la excelente película animada basada en novela gráfica de Marjane Satrapi ¡Viva el Rock y las mujeres, joe! Excepto las de … plástico.

Darío el Grande, amplió el territorio conquistado por su antecesor Ciro II el Grande, llegando a la India, Egipto, Grecia, Rusia, Bulgaria, Rumanía y la Ucrania, hoy quemada por los cohetes. Siempre… la guerra. La tercera pata, o brazo clavado en el suelo, sería Vals con Bashir.

En la historia real, le sustituye Jerges I, el de los 300 con su literatura o la imagen de Rodrigo Santoro en adaptación distópica del cómic de Frank Miller, combatiendo con un Egipto medio faraónico ya, al que somete, pero no conquista… Cambiando del denominativo babilónico y del zoroastrismo primero, al de Imperio Persa, que intentando vengar al padre de su derrota en Maratón, se enfrenta en II Guerra Médica, contra atenienses y aquellos bravos espartanos, para ser derrotado finalmente en la batalla naval de Salamina. Hoy alimenta el tronco de los ayatolás, su vieja capital norteña en Shiraz y la ley abusiva de la sariá administrada por la nueva Teherán, como se explica en película animada. Es una parte del Islam anacrónico, amigos, y la sombra alargada que tapa aquellas flores cortadas. Quizá también, otras…

Lo que es meridiano, es que al cine y la literatura, le gustan los relatos históricos y la mitología, aquellos que residen en nuestra memoria…

La Mecánica Cuen… Cuántica.

Determinada memoria no se borra… se diluye como las lágrimas en la lluvia… o la tinta.

Para algunos, en primeros lustros del siglo XX, eso de los robots, sonaba a instrumentos para la cocina o cuentos fantásticos, como máximos defensores sociales de las Metrópolis, en el origen cinematográfico como,  para la ídem de Fritz Lang. Esa es la raíz, de casi todo… hasta que llegaron los replicantes de Blade Runner de Ridley Scott.

Sin embargo, esos niños, no lo recuerdan… son una especie de dioses primitivos… ni los de entonces, ni mucho menos, los de hoy…

Por el contrario, empezaron a creer a grandes rasgos, incluido en la España tardía (hoy en descomposición), cuando emergió la primera imagen resplandeciente de Mazinger Z, en los postreros años 70, como un reluciente dios. Esa tele animada, los dejaría atónitos, aunque la generación fuera sesgada de capítulos, empezaron a entender de Mecha, antes de que supieran pronunciar su nombre manga o a sus dueños, Gô Nagai y su jefe de Metrópolis, el gran Osamu Tezuka, el genio detrás del samurái Totoro, pero también de Astroboy.

Antes del planeador rojo de Koji Kabuto y sus gigantescos puños mecánicos, quién no tuvo unos… Japón creció con Gigantor, cuyas batallas ciclópeas serían un alto riesgo para la salud de edificios colindantes, por sus batallas épicas con pilotos. Simplemente amantes de Metrópolis, como el autor de Iron Man 28, Mitsuteru Yokoyama, otro de los padres del cómic nipón.

En los 80, quedamos que los robots ya no se parecían a Robbie, ni los aparatos arquetípicos que sirvieron como guía a los de Star Wars, personalizados por Douglas Trumbull en sus Naves Misteriosas. Sin hablar de cuántica aplicada, todavía, sentados frente a Saturno y los trabajos manuales de Bruce Dern con las plantas. Como los de la generación anterior, se montaron en las alforjas de Easy Rider y las notas de Steppenwolf, luego se sentaron en las estelas, casi fotónicas, de Tron.

Esos parajes, se intercalaron en la novela de Arthur C. Clarke, los que el maestro Stanley Kubrick, desechó para su viaje odiseíco en el 2001. Siempre, todas las fechas, van quedando atrás, inmisericordes… En la misma Akira, sería el 2019 y de bomba, por ahora, nada. Sí, ciudades en llamas, la crisis laboral en aumento y terrorismo, desgraciadamente. Que igualmente el director de la precisión quirúrgica, obtuvo en la nombrada Naranja a través del totalitarismo, la censura… y otras bandas delictivas.

La cuántica robótica, estaba más diluida en el alma de un experimento genético, cuyos poderes parecían ilimitados, al estilo de otro. Y la raíz, estaba plantada como la base de la IA de la era informática, que empezó a traernos recuerdos, de Juegos de Guerra, ´roboces simpas`, destructores, asesinos del tiempo y Kirk Douglas, la versión rubia del ciborg en Almas de Metal, con origen Michael Crichton.

Eso no es todo, eso no es… todo, amigos.

Del Cuento… a la Metafísica.

Nivel atómico, molecular… peligro… y todo quedó atrás, como en el documental de nueva generación, híbrida y delimitada en desechos, dirigido por Oliver Stone, Nuclear Now. Hoy tomada como limpia, para gusto de los campos floridos.

Gigantor, Mazingueres… eran abismales en su concepto y la visión del anime, si bien, las cosas no iban a detener su crecimiento, como la energía emergente del difusor y de los chips. Generando un calor y color, monstruosos, hasta la misma trasmutación o la transhumanización, que generara aquel pequeño unicornio… En cambio, Harrison Ford comía, y eso no era cosa de robots, excepto para la cuántica alimenticia de Pluto.

Así como en Neo Tokyo, la vianda era variada, un poco de Metropolis y la estrangulación económica de Alex deLargue en su ojo, la amistad de los niños con los Mechas, algo de estética europea como ciencia steampunk en April y luces estroboscópicas de Akira, o el romanticismo de Elemental de los ídems, sumado al corazón androide de los replicantes; en Pluto se ´metaelabora` la convivencia con humanos y se genera la conciencia del sentimiento igualitario hacia el cable, entre carne y máquina. Elevado a su máximo exponente, la copia exacta. Con una excelente manufactura, que no llega a la síntesis detallista del dios Ôtomo, pero te deja conforme con el recuerdo de aquel ´joven`, viejo.

Ah, y los detectives fantasmas…

Todo lo narrativo en Akira, como en este Pluto de Paramount Global para Netflix, significaba la diferencia exclusiva de una era, aunque absorbía principios de otros filmes, o incluso, la odisea de La Tempestad de William Shakespeare, de Fritz y su musa de metal que escribía como un ángel, real Thea, y de aquellos años de moteros, de conductores a lo Mad Max, de las clásicas metrópolis plagadas de especies y estética cyberpunk, en subsuelos, sueños, puertas del cielo como tornados… de sus famosos Anillos… a la experiencia de un simple, detective.

Al otro lado de la plutocracia ciega, más allá de las dimensiones griegas hacia el espacio exterior y sus tabernas, la mecánica cuántica enarbolaba  los derechos de los trabajadores, pronto… y eliminaciones de determinadas categorías peligrosas. Es un mundo cruel, con asesinatos en los brazos de Pluto, de Terminators a lo Sean Connery en una cacería solitaria, como lo fue reflejo de Hannibal, el caníbal sibarita. No de flores, ni de pieles… sino de yantares.

Donde las esquivas cosas de la mente, ya no son tan enormes en la materia corpórea, sino que se desbordan a través del pensamiento del niño, como Ser Superior de la especie, conectada al todo. Héroes, como los dioses de antaño, vestidos con mono de motero, pelo lacio oscuro, perfectamente diseñado, o simulaciones con capa de supermanes. Aunque estén rasgadas por los daños y el dolor de la pérdida. Una generación que se alimenta de bits.

Esta ciencia, la entienden a estos ellos, of course.

Una generación con las manos en la máquina, y la mente en la inteligencia que viene, que los más adultos ni la recuerdan apenas, salvo los más friquis de más de cuarenta y tantos… Con lo que cuesta hoy en día, mantener a una familia entera, y luchar para esquivar los peligros y las injusticias, que acechan en las sombras o las redes.

¡Las guerras no son buenas…!, pensó Epsilon, ni en la República de Tracia, ni en los Estados Unidos de Naoki Urosawa, su creador para tv. Es magnífica, sí, padre, luchador contra ellos, como todos los padres que se precien del mundo, mangakas del mundo, delineado y aseado, con dotes sensoriales, inteligentes… amorosas. Su capítulo del piano, es un placer. Tal vez por eso, los cyborgs se parecen a nosotros, para que no veamos el posible peligro de enfrentarse a una inteligencia más poderosa, que sin leyes, no se detendría jamás. Bien explicado queda en el documental de Robots Asesinos, en serie de fabricación, próximamente.

Lo próximo será niños vs Terminators, o Nexus 7 interrogados por el FBI de David Fincher… ojalá, xDio… Por cierto, recomiendo encarecidamente para los más afónicos geriátricos, el documental sobre la historia de los cuernos de Dio, Dreamers Never Die, xDio^2

Y la Traca Final…

Angelicales seres que significaban el final de su aliento, sin saberlo, recordando sus momentos de gloria… más allá, de los mismos dioses. Más lejos, más fuertes, sabios como el humeante cañón de un Blade Runner que terminó su trabajo. Como un niño que se enfrenta al primer amor, o al último, la última flor arrancada.

Ya con cara de anciano, llena de arrugas que trae relatos de HAL-9000 cantando su recuerdo, del Skynet en defensa a ultranza de esta nueva generación por delimitar, del Ghost in the Shell y sus batallas callejeras, incluso heredero de Aelita, en la multirepresentación de roles.

Si significará una nueva especie, o no, con conexiones sinápticas elevadas, es otro cantar de los cantares, u odisea homérica por desentrañar en el futuro… De momento Plutón, va aprendiendo del gusto por lo sensible como The Creator, mas, mucho más divertido y exhuberante, lo lleva al héroe, niño, como partícula subatómica de dios, dentro de un mundo, cada vez más alterado y extraño.

Un dios Astroboy, frente a los 7 ´Roboces` Magníficos… antes de que vuelvan las guerras Médicas 40 y sus ejércitos de 300 guerreros robóticos, siempre quedará un Mont Blanc para perderse. O meterse en una grieta a través del subsuelo, según Oppenheimer o Abril, en el mundo extraordinario de la Europa Steampunk, entre el Napoleón (que veremos su beligerancia) y sus dragones de fuego, ¡Putain de guerre! C´est magnifique… là-bas… o Up.

Porque lo de los Venture Bros, no le entendí… será porqué dejé de ver héroes animados de nueva generación, hace tiempo… o en los tiempos del primer Evangelion, que peinamos ya 5 canas desde el 2019, hacia el 49 de la agenda claustrofóbica. Pero qué bonito fue, cuando nos subimos en el planeador vertical de Koji o montamos en aquella moto pegada al asfalto post-moderno de Akira, xDio. ^^


Akira Soundtrack. - by Shoji Yamashiro


Pluto - Soundtrack by Yugo Kanno


Blade Runner BSO - by Vangelis

domingo, 5 de noviembre de 2023

Black Knight. Season I

 


Hubo un tiempo, dentro de los fantásticos 80, en que todas las distopías futuristas, empezaban en un contexto político revuelto, psicótico y violento, como en aquel mundo creado por George Miller en la mítica Mad Max, con todos sus recovecos personales, familiares y psicológicos, e interpretada por un Mel Gibson en cueros ante todo… El antihéroe épico por excelencia y filme calificado de bodrio para posibles violadores, por algunos críticos de la época. Cumplirá 45, el año próximo.

Sin embargo, la mayoría de antihéroes empezaron a querer parecerse a él, vestirse con sus pintas de duro y tirar de válvulas desde aquellos ojos azules en el parabrisas, dispuestos a desembragar tras la debida venganza, a cualquiera imperiosa que se pusiera caliente como motor de 8 ídems. Hale a quemar energías juntos, si las bandas les dejan claro. Ahora la cosa se ha ido enfriando, porque esa quemazón depende de las gasolinas y baterías eléctricas (que ya irán petando), pues se han puesto por las nubes… casi como el aceite de oliva. Ya no es momento, para irse a repartir leches por el desierto dependiendo de garrafas… y sin paneles solares, ni ná. Ni en la ciudad gótica, que se ha inundado por doquier de patinetes urbanos… eso sí, para algún atropello de despistados en la calle, sí que servían determinados pilotos.

Macarras con cadenas como perros condenados, ya no existían los caballeros… así los repartidores se fueron extendiendo como las chinches por el asfalto. Calientes pilotos con sus pensamientos internos y emociones, punkarras contemporáneos buscando su próxima dosis de drogas novedosas, aguijoneando sus cerebros del futuro, niños con sus móviles adosados con miradas extraviadas. Ah, y lobos solitarios… Este es el nuevo territorio de Occidente. ¡Menudo mundo!

Un inciso, para recordar a Luke Perry, que nos deja en una habitación mínima, rodeados de risas enlatadas y su optimismo vital… d.e.p.

Sin embargo, en la Corea del Sur de Black Knight de Netflix, sí que existen… los Repartidores, digo, pues lo de caballeros no se entiende de ninguna forma. Y con un sentido del humor, muy de andar por casa, para chavales de esas latitudes especialmente, nada que ver con el de su vecino a prueba de ´cobetes`. Ya que el sentido del humor coreano, va desde esos regímenes, a investigaciones especiales sobre asesinos en serie y esos mamporros videojueguiles que comienzan de una explosión social a martillazos… y acaban en este tiroteo descarnado. Todo se fue aprendiendo del estilo norteamericano… Aunque Korea existe y Seúl es su infierno particular.

Las Puertas del Infierno.

En la cosmopolita capital, existe una zona franca para pagadores de gangas, o no, conocida como Gangnam-gu… sí, que tiene que ver con aquella dichosa letrilla del gangnam style. Vida lujosa, nocturnidad, música en bafles fluorescentes y su mítico baile a paso de caballo, es un mercado visual del skyline de Seúl con sus centros comerciales, de las Artes o todos sus bares y discos infernales, hartos de comida adinerada.

Pero también es el escenario, de dicha serie con este globo terráqueo reducido a su máxima expresión, inundado en su mayoría, aunque curiosamente es aquí, en Gangnam donde ha crecido un desierto que poco recuerda al de Max, salvo por la falta de recursos. Diferentes eso sí.

Un mundo que podría parecerse al de la película The Colony del suizo Tim Fehlbaum e interpretada por Iai Glen (Juego de Tronos, Silo), excepto por la chatarra oxidada, la humedad nebulosa que empapa las entrañas y la narrativa metafísica, que es mucho más potente que esta digitalización dirigida al público juvenil. No, no recuerda tampoco remotamente a Akira.

Por consiguiente, existen algunas perlas que no cuadran, como una población diezmada al 1% y que no para de caer bajo las balas… en cambio parece resurgir de la nada absoluta. Sin cesar, como la adquisición de mascarillas para un ambiente contaminado tras el choque del cometa, que invita a esta idealización comercial de Alliexpress chino, con su servicio de paquetes O2 a domicilio y platos vestidos de traje semi-militarizado. Ah, y por supuesto, una buena competición a base de mamporros para la chiquillada… todo bien comprimido.

Por cierto, ¿cuánto dura una botella de aire comprimido…? ¿Por qué la sangre salpica por todas partes, pero ni mancha ni se esparce? ¡Eh!

La ilógica Corporación…

Ya me he empezado a desconectar en el segundo capítulo, pues todo se ha vuelto más predecible, como un pedido bajo demanda de una mayoría teledirigida. Se ha separado de esa Colonia, que tenía la misión original del regreso tras la catástrofe, poco rodada en el panorama del scifi; ni mucho menos, se parece a la densidad escénica y atmosférica, de otras sagas como Resident Evil, Last of Us o Silent Hill, más terroríficas.

Sus repartidores tienen más puntos de conexión con Amazon o el mercado americano de subfusiles de asalto a repetición… Y el torneo es una especie de paripé intercalado entre Karate Kid y Rocky. Toda esta contaminación, hace que la serie se vea falsa, junto a determinadas interpretaciones y esa comedia de risilla boba que sobra. Tan juvenil como la mente de su creador Cho Ui-seok, no confundir con otra serie del mismo nombre basado en el Ivanhoe de Sir Walter Scott. Y su notable adaptación de Hollywood.

Luego, lo que bien empieza, no tiene por qué ir a mejor. Según se menciona en escritos sagrados de diferentes religiones o estudios apócrifos, a las misma puertas del infierno aguarda el caos espiritual que desea instalar su ´jefe` en el mundo en guerra. En una especie de condena o Armagedón en tierra de los seres humanos, condenados a olor de azufre quemado y dolor infinito… Tal que esta corporación.

La composición social de Dark Knight no tiene pies ni cabeza, mezclando el apocalipsis climático, la falta de comida y aire puro, con un mercado incomprensible y el auge de los refugiados… Pero, ¿de dónde salen? Ni que fuera el ´paraíso` en Greenland con Gerard Butler, excepto por las bombas… y alguna hostia sin consagrar. Pues eso, mejor aquello… lo natural.

Excalibur a Domicilio.

Nada de espadas, nada de guerreros. Hay lucha sí, si bien se asemeja a una especie de concurso televisivo para fanáticos… ¿de dónde salen?

Un excalibur a perpetuidad, infantilizado… de pronto salpicado, con escenas de brutalidad corporativa, que no cuadra en la cantidad de sangre o sus explosiones controladas. Todo es mecánico y falseado.

Si bien la estética de fondo es correcta, con su ambientación desértica y todo, con sus llamativos vehículos y ráfagas… ese contexto metafísico con la política familiar, se ve salpicada de gracietas que te descuadran y persecuciones que recuerdan a otros juegos GT. Igualmente la rivalidad shakespeariana en la corona, te deja bastante frío, más que el que asó la manteca que estaba bien calentito en su sebáceo averno. No, tampoco me creo a estos malvados, son estereotipos diezmados en guiones…

Inteligencia… Militar.

De pronto toda la maldad, deriva en ese buenismo a dos bandas. Las explosiones y vacunas terribles, se transforman en chistacos de pandilleros, algo ridículos. La militar es un tipo de sargento Ripley con mala hostia, pero sin su inestimable presencia y personalidad, representante del feminismo combativo… Ahí me detengo, para comentar un pequeño filme, titulado Light of my Life, protagonizado y dirigido por Casey Affleck, que es una parábola intimista de La Carretera en el bosque y de testamento en paralelismo bíblico, a través de la persecución femenina en un mundo futuro y diezmado genéricamente por una enfermedad mortal y caprichosa… te recuerda a algo, no. Efectivamente, una invasión de hombres por todas las partes, y mucho apetito… a la vuelta de la esquina.

Hay momentos que parece enderezarse, pero siempre llega algo para joderla y recordarnos, que en Gagnam todo es un artículo a la venta. Que el Elegido a modo de profeta matricial, es bastante niñato, llorica y poco carismático, algo parecido al Evangelista en las entrañas de la isla de Patmos, al nivel del Mar Egeo… Y el de los refugiados, es un campo sin emotividad, nada que ver con las poblaciones provenientes de fuera de… como las que imaginaba el científico Gerard K. O´Neill. Pronto haré un comentario en este blog, sobre los héroes verdaderos… de mi juventud.

Esto no se asemeja a la Kandahar de, también Gerard Butler, está en todas, tan sumamente compleja al común entendimiento, que no comprendí un pimiento… ni me interesa. A este paso, tanta banda, tanto militar, tanta metralleta, no va a quedar ni el 0,000001 de la población. Un desierto de almas al borde del mar, cuya región cuenta en realidad con unos 24 millones de habitantes e inmigrantes extranjeros incluidos.

Por cierto, como pasado el tiempo, los meteoritos no crean contaminación indefinida, sino atmósfera sulfurosa que enfría la corteza terrestre, y en cambio, se han inventado la vaporización venenosa Central o Especial, como una forma de control de dicha población hambrienta… Mas, no la he entendido, ¿con qué finalidad…?¿Una limpieza… étnica? ¿A quién van a vender el pan y el vino?¿… y el videojuego…? Un imperio romano vacío, pues se han cargado a los clientes cristianos. Puñeteros repartidores sin motor, por todos lados, joer. Ni un grano de arroz para repartir… sólo balas. Menos mal que ya, ni la puntuación de los sitios me influye en la decisión de visualizar.

¡Decidido!, en mi próxima entrada, voy a hablar de Caballeros de verdad, un auténtico producto de calidad ¡Y desde Oriente… toma Akira!

 


domingo, 29 de octubre de 2023

Black Mirror. Season VI

 

Existen espejos que no devuelven tu reflejo. Porque se quedan obsoletos o están tintados. Otros, reflejan la realidad distorsionada, como aquel cuadro estrafalario que observaba a diario una especie de monstruo…

Y sin embargo, ahora tenemos uno en nuestros bolsillos, que la distorsiona igualmente y no nos parece raro. Así que, casi nadie, conoce sus posibles repercusiones y las que supondrá la IA en nuestras vidas futuras…

En cambio, ya se sienten algunos efectos cuando se trata de pequeñas unidades en desarrollo, que pueden ocasionar amenazas teledirigidas o robos de identidad. En las guerras, las posibilidades serán infinitas como bien demuestra el documental Unknown: Killer Robots, con nuevos sigilosos soldados, y si algún día, esa inteligencia superior en velocidad, decisión o manipulación en la toma de decisiones, llegaría a poder obtener conciencia propia. Todos tenemos, aunque sea infantilizada, aquella historia contada por… en el filme Juegos de Guerra o la posterior edad adulta, con el Skynet del Terminator de Cameron y su campo de batalla.

De momento nos detendremos ante este cristal deshumanizado, que significa la estrategia de Charlie Brooker para Netflix, con la serie de los miedos tecnológicos y demás desfases. Ya que es difícil no sugestionarse, ante esas imágenes, que partieron de la literatura de la ciencia ficción y su primigenio cine, desde la androide angelical, María en la Metrópolis de Fritz Lang. Historias en las que el aprendizaje computacional se simplificaba en el plano social, desviando la conciencia autosuficiente, que abrirían las puertas a una República Independiente de los Chips y la pretérita tecnología cuántica. Chips without fish, o no…

Bueno sí, los pescaditos podríamos ser nosotros. La ciencia binaria empezó a tomarnos como objetivos a corto plazo, si su conciencia de programación reptiliana, se veía amenazada. Porque estaba diseñada a nuestra imagen y evolución. Mientras, los seres humanos pensaban en crear una nueva especie, sin observar nuestro reflejo en aquella pantalla de última generación. Pues, estábamos pendientes de fake news y pantallas de grandes plataformas económicas o sus redes sociales; cuando posiblemente la III Guerra ya estaba en marcha… Algunos pensaban que ya se tornaba inteligente, como esos soldados robóticos del documental o los observadores armados del cielo, pero, sobre todo era viciada, cruel y muy manipulada… Y aderezada, con avisos de terror, salpicados de explosiones nucleares…

Retazos violentos y… la respuesta.

Espectadores, y los que no querían mirar, atrapados tras sus caretas, se sentían protegidos en su rebaño, sin alcanzar a ver la amenaza, ya no tan incipiente. Riéndose de la respuesta, hasta que vieron dicho documental, u otros robots que empezaban a tomar decisiones erróneas… ¡Cómo… si no era posible!

Las plataformas comenzaban a crear sus contenidos, con datos comprados que dimos como creídos y nos vimos convertidos en horrores, o awful, como esa Joan o sus imágenes posibles, replicadas hasta el infinito de la red. Era todo un cosmos de respuestas horribles y deformes, ¡una gran cagada! Y sin embargo, la mejor de las historias porque no comprometían a todos, con sus algoritmos imaginarios buscando la carnaza, como aquellos otros paparazzis del pasado. Igualmente drogado, pero en digital globalizado y comprado en la nube... mafias entre algodones.

Protegidos en nuestro rebaño tras la cerca oscura, no previendo la anticipación de los lobos, raising by wolves los llamó el jefe, Mr. Ridley Scott, amo y señor, de los replicantes que vendrán después. Firmamos nuestra máscara mortuoria de terror, por unos cuántos pagos de bizum o suscripciones, sin saber el color que tomarían las desviaciones personales o el poder grupal de sugestión. Era otro tipo de guerra, eso… sin etiquetarse, como siempre soñaron, ¿no? Uno contra todos, todos contra uno.

Hasta que determinados pececillos, decidieron salirse de la pecera de material traslúcido, salpicado de caca, ya que no participamos de la sátira ni del reparto ideológico, dirigido por el fideicomiso monetario de sus interese comunes. Y nos marchamos, dando la espalda, como aquel viejo pistolero solitario de Centauros del Desierto… con John Ford, oteado tras su ojo tapado, buscando las sensaciones de un atardecer sobrecargado, de rojos-anaranjados y azules, violáceos. Y alejarse del marco de aquella puerta sombría, que significaba el hogar… Nuestro refugio falso.

La Era Duplicada.

Antes tendré que detenerme y recomendar una pequeña peli, directa e intensa, The Artifice Girl, notable estreno del director Franklin Ritch, para llegar a conocer el alcance de una próxima AI contra el imperio del crimen anónimo. Con un poético aumento de sensibilidad y sentido del honor, que nos hace confundir lo que es cierto o lo que se piensa en la clandestinidad, sobrepasando los límites; mas en este caso, en un giro que desea atrapar a aquellos que violan la ley en la perspectiva de inocentes, en un venganza que se verá envejecer hacia ese mismo espejo creado a su imagen. Bits inteligentes pidiendo su propia idiosincrasia existencial… y la búsqueda de la emotividad. Muy interesante parábola de la identidad y responsabilidad civil, en un caso policial sobrecogedor y esperanzador, además con el gran Lance Henriksen, uno de nuestros ´roboces diligentes` favoritos que redondea metafóridcdamente el alma de metal. Parecido a la búsqueda de evasión en Días Extraños, que pronto cumplirá 30 años ya, p… máquinas…, en esta ocasión a través de la ciencia criminológica destinada a los afectados de abusos infantiles.

Algunos científicos, todo se repite... propusieron duplicar el esfuerzo en el espacio-tiempo, otorgando a las familias terrenales de opciones emocionales sin precedentes, como en aquella Black Box, pero con cables en lugar de neuronas. Al fin y al cabo, son conexiones bioeléctricas... Era la conciencia, atrapada en cuerpos que respondían a sus querencias y miedos, más allá del mar e incluso, del amor… Pues el horror, no entiende de fronteras ni colores, ya que los difumina en único gris. Y en ese término, se basa la película de tensión psicológica Influencer, que crece narrativamente, mezclando la anterior categoría de sustracción identitaria  y la remata con asesinato a sangre fría, por subsistencia, venganza… o mero disfrute.

Sería parte de una existencia imaginaria, del yo o del futuro Nos… siempre hay tiempo de vivir y morir, sin importar la distancia. Esa es la sátira de la robótica, que esparce el sr. Brooker como si fuera el recuerdo de Charles Manson y una incitación contra lo antinatura. Tal y como sucediera en multitud de distopías, en sentido contrario curiosamente, salvo en la transhumanista The Creator tomada como espécimen de nueva generación… sería un craso error…  Tras el Hal-9000 tomase conciencia del peligro de desconexión, un Terminator del tiempo violento, mercenario para acabar con la sombra humana, o que los replicantes desearan… conocer la reversibilidad posible del caos, o una muerte marcada a fuego… Es el mismo plasma de Solaris, el más allá de Lem y el GH de Gorge Orwell, más que tecnológico, tomase total control de nuestras vidas. Curiosamente también la suya, la del todopoderoso…

El resultado es la violencia, en cualquier caso, porque somos así… y ellos podrán serlo. De eso se trata la supervivencia, un cerebro protector, de una camada.

El Placer… Dolor.

Black Mirror se caracteriza por no andarse con remilgos, aunque sea en una retirada tierra escocesa, y las pintas se tiñan con sangre extraña. Como aquellos chicos se adentraron en el páramo, tras visitar esa taberna en Un Hombre Lobo Americano en Londres. Aunque, esta vez, los lobos son distintos… y el dolor también.

Es un poco estrambótico, el relato cercano y familiar, de forma que no termina de cuadra (como posteriores lobos….) con la estrategia tecnológica y visual de este espejo moderno. De otra forma con la visita a los videotapes del pasado. El resto es una sinfonía de lo inaudito, como pescar peces en un río revuelto, no en el mar.

El masoquismo más extremo, poco tiene que ver con otros aspectos sexuales o pornográficos… de los 8mm con Mr. Cage a Tom Cruise enmascarado. Y es que la sonrisa propone un doble sentido, estar a gusto con uno mismo o volcarse en una terrible escena de sarcasmo facial, como ocurre a través de la mente del Joker y su poder antisistema, pero, con la mueca manchada de terrorismo.

Otro caso de automasoquismo, en este ejemplo extremo y psicológico, serían la mueca del abusado en El Hombre que Ríe, su antecesor mudo; y llevado al terror más insano, marcado por las muertes autoinfringidas, estaría el filme Smile de Parker Finn (en busca de su continuación, era de esperar, ahahaheheha), donde las escenas automasocas, te llevan a un estado de confusión anímica y perjudicial en algunos estertores morales, si bien con un suspense narrativo, digno de mencionar aquí. Con la risa hemos topado, Fray Guillermo de Baskerville… como el que sale con ella a ligar por ahí… NO hombre, noooo.

Lobos y… demonios. Fin de la cinta.

Todo nace de un cierto desorden, desde la radicalización del feminismo, hasta el fin de lo conocido, anunciado… que en El Día Después, te acuerdas, fue un IMPACTO.

El sátiro creador de lo negro, intenta sacudir el árbol siendo participe del periodismo de una de las partes, optando por definir a unos y a otras, lobos o lobas. Y en cambio, está todo ya más que definido… El Mundo, la humanidad, no tiene remedio. Ni la globalización de agendas adineradas, tiene ninguna posibilidad… ¡Es más que factible que la jod… y nos vayamos al … !

Otro día hablo del otro lado de la Fuerza, con otro capítulo interesante de la serie documental que empieza, donde acaba todo, en lo desconocido…

Pues, el jefe de Black Mirror, contó en un artículo que cayera un buen día, en las redes de la AI, a ese otro lado de la narración experimental con Netflix. Es decir, el uso, el viciado, el voyeur expectante. Con la práctica del infraser (por ahora…)o Chat, G y no sé cuántos putos caracteres… que sí, que lo sé, pero me hago el longui, gege… qué puntazo. Con intención de engendrar un posible, nuevo capítulo indefinido, de la farsa creativa que nos acecha. Y como resultado, tras decesos del virus, fue una auténtica mierda según sus descripciones. Como la de esa Jane del capítulo, pero en digital saliendo de los dedos… Fue una plasta de todos sus episodios anteriores, remezclada sin argumentación novedosa y autosuficiente, hasta hoy…

No vaya a ser que la máquina aprenda a interrelacionar y… Ah, qué ya está en ellos, ¡válgame Daisy! Terminará jugando a las creaciones y eso… ya sabes lo que nos caga.

Por el instante, viste a la mona de paparazzi y se sale del negocio. Será por bienqueda, como si no formara parte de él, y se viste con la piel de las hermanas, con una simpleza espantosa., que termina comiéndose a todos los tíos, de la forma que fuera, hasta polis y bollicaos… y mandar a reflexionar con una mierda de instantánea final. No entiendo ni papa, con lo bien que estuvo la Luna en Londres o en las carreteras de Aullidos. Esto es otra cosa, reivindicativa y… a ciegas evolutivamente.

Y por último, tras 27 capítulos y una historia interactiva del volcado sanguíneo de autor, de lo escrito y pensado por humano, nos metemos en una explosión del sin sentido, entre lo vacuo del asesinato, lo metafísico de la existencia y el horror del hongo mortífero. Sí, ¡demonios de finales de los 70, campanudos! Y con Bonny M… Ma, ma, ma… maaaaá.

Aquí hago un inciso a las nuevas generaciones, para reconocer ese mencionado Día de Después, sin máquinas asesinas del futuro o AI, hasta ahora, porque alguno ya se lo puede estar planteando… Celebrando que el 40 cumpleaños de Terminator será el año entrante, como es ahora el de Blade Runner en esa guerra final con la máquina, en alcance de memoria y enseñanza. Y recomendar otro sincero alegato del 83 casi olvidado, desde ojos de la infancia, conociendo de primera mano, una destrucción o esa muerte por altas dosis de radiación. Reflexión en el interior de nuestros hogares y familias deformadas, tras un simple Testament de Hamelin, con la curiosidad de, que ahí estaban jovencitos, además de Luke Haas… Rebecca de Mornay y Kevin Costner, en incipiente imagen de los paparazzis de estrellas. La tecnología avanzando desde lo bélico, para convertirnos en energía limpia o positivismo del negativo… de a poco, hasta llegar a esa estúpida estampa en el suelo desangrado del capítulo 4, de la contradicción… Del éxito con la compasión, en una foto, no creo ni media.

Este compendio de ideas descerebradas y detonaciones, compone laSecta temporada de Black Mirror, que nos calienta como la fusión del Sol, o los chipsets a 40 y tantos grados en verano, reventando baterías futuras y pantallas. Y las máquinas, vestidas de lobos o coches silenciosos, atraviesan las calles de la ciudad, buscando peatones perdidos como si fueran drones a la caza. Y la guerra parece un videojuego de IA en pantallas negras, con jóvenes que cogen su automática, fuera de una serie sin personajes reales, o fotocopias unos de otros, practicando el dolor, robando tu dinero a distancia… hasta llegar a prescindir de las amenazas generales, con dos partes… hasta lo coj… Algunos somos imparciales, y moriremos sin mirar las carteras de ricos en agenda que, nunca abandonarán sus riquezas… de bolsillo izquierdo o derecho… ni queremos padecer, más noticias falsas de medios.

Simplemente, acabar con una historia contada en un blog, sin dinero, sin ideología… sin miedos. Hablando del AI al As… esino. Da igual su forma, es lo que hay, entre lobos y lobas, humanos. Negreiros… atpc. Na na nanáaaa, like a rolling stones, hey Judeee!

Post-mirror…

Contaba Mr. Brooker que, en día de esos lluviosos, también por su mente, el director del periódico mandase a una misión crítica, sobre el concierto de Glanstonburry… Como buen profesional, acepto propuesta a regañadientes, pues no sentía ninguna atracción por acampar,  y decir en distorsión visual con su imagen de camuflaje militar… “No voy a acampar jamás… Odio la lluvia, el barro, los inconvenientes relacionados y el malestar en general, los ruidos fuertes… la Gente y sus amigos que se encuentran… en una multitud chocando… y los borrachos que se chocan contigo y te mean en la pierna”… Y es que cuando llegas a un grado de comodidad, o nivel económico, es difícil desprenderse de ello, como de las riquezas con ideologías. Da igual el sentido, para la derecha o la gran izquierda… Es parecido a lo que desearía, una nueva inteligencia artificial… ¡Qué nada interfiriera con su posición!

Cuando deje de añorar a aquel cerebro del ZX-Spectrum de recortados Kas, los gráficos de Commodores Amiga, o la infantil cancioncilla tarareada por Daisy. Así que, no inventes cuentos, y deja que las narraciones se reinician y vuelve a la esencia, que es el concepto principal… o el fin del principio… o el inicio de la inteligencia más artificial, que nos muestra nuestros posibles finales… aunque no nos gusten. Así se vive en realidad… y se sueña en el espacio.

De lobos solitarios, ni manadas, no hablo… pues juegan con la luz masoquista del obturador para obtener los momentos macabros y comportamientos más tenebrosos del Ser… amigos/as de la Bestia. Igual que Guillermo del Toro, nos trajo el infierno a nuestra pantalla con aquella Cronos demi-mitológica y mecánica, que cumple años... Black Mirror en esta Sexta, habla de sectas familiares escondidas en la memoria de monstruos y máscaras, mecanismos oxidados de oficios oscuros, ante la rivalidad y la excitación del dinero… y la exacerbación del Yo, hasta la orgía de la extinción del Todo. Eso sí, sin explicación… Somos como máquinas de placer y horror.

Y la pantalla tibia, se calentó con salpicaduras de sangre, alguna correría furtiva de mente y vestidos de demonios con diferente pelaje… Ya no existirán las leyes de Asimov, carne así explotes, recordando aquella obra genial de Mr. Cronenberg, titulada Videodrome, y los labios saliendo de la pasión extremófila, que cumple años y recuerdos sonoros de Blondie… one kiss. No pico, no.

Ni existirá atracción, simple morbo, frío monedero, en una memoria quemada, recuerdo de la música de Bonny M, Ooooh, RaRa, Rasputín…  la gran Máquina del Amor… con látigo de cuero bélico, confeti del años 2000, el fin de aquel mundo, recuerdas… y olor a bombas H.

Qué venga ya la fusión, por favor… Beyond the Siiiii, (o sea)… na na nah, náaaa.


martes, 17 de octubre de 2023

Dawn of the Planet of the Apes.
















Los ojos del pasado-futuro evolucionista.

Los ojos de un pasado-futuro, pasarían de marrones a azules. De mono a Mr. Charlton Heston.


Este nuevo amanecer, con la Tierra apagada casi en totalidad. Solamente los rayos de un sol gélido y sentenciador resplandece sobre la espalda de los pocos habitantes que restan en la superficie. Están cubiertas por el pelo protector, no sienten frío.
Nos hallamos unos años después de la gran tragedia infligida por los pretenciosos cerebros humanos, cuando crearon las bisectrices de una pandemia mundial que casi terminó con su raza.

Ahora, la tierra Prohibida es propiedad de los simios.

Mucho después el comandante de una nave interestelar llamado George Taylor (con aquellos sorprendidos ojos azules) tenía la visión de un futuro o un pasado, no lo conocíamos. Para la novela escrita por Pierre Boulle (autor también de aquel Puente sobre el Río Kwai) era un futuro en otro planeta distinto al gran Azul, perteneciente a otro sistema a la Vía Láctea, y habían transcurrido 2006 años desde el despegue de esa nave tripulada por humanos de nacionalidad francesa.


En 1968 año de grandes revoluciones, todo cambiaría para un director norteamericano de nombre Franklin Schaffner hijo de misionero europeo y nacido curiosamente en Tokio (Japón), aquel descubrimiento de una nueva civilización de homínidos, más vigorosos aunque menos evolucionados (por necesidades de una producción más económica) se reducía a los años de la esclavitud y la experimentación con otras especies.
Curiosamente, en 2001 esta distopía semi-espacial volvía a girar en las manos desconocidas del peor y menos imaginativo Tim Burton, entregado a una acción que poco tenía que ver con la novela de Boulle.


Diez años después comienza la nueva saga que tiene visos de convertirse en interminable amanecer, los mismos que transcurrieron desde la primera entrega dirigida por el británico Rupert Wyatt (su próximo proyecto es The Gambler cinta de gánsteres protagonizada por Mark Wahlberg y Jessica Lange) y esta segunda El Amanecer del Planeta de los Simios.


Los nuevos ojos, esta vez marrones, nos indican que la visión del nuevo Imperio Simio tiene una familia gobernante y poderosa gracias a su intelecto superior y su conocimiento del comportamiento humano, a pesar del sufrimiento infringido en sus congéneres. Se establece un emperador (anticipo de reyes) entregado a la psicología de sus futuros enemigos, a través de unos lazos que pasarán de la empatía a apretar la garganta extirpada de cuerdas vocales.
Esa mirada límpida en el alba de un nuevo orden mundial, se convertirá en salvaje, nublada, herida... manipulada por los mismos errores que una vez cometieron los hombres con su especie. Quizás, cuando el relevo generacional olvide la convivencia y se dirija a la división y la venganza.


El crecimiento intelectual del cerebro se ha acelerado proporcionalmente a millones de inversión evolutiva, y su intención es expandirse hacia la especie dominante del planeta. Intelectos que desearían la colonización y reproducción hasta el total control, para mantenerse encima en la pirámide de poder sobre otras razas, hasta ahora más evolucionadas. Si es preciso usando la esclavitud para estudio y disección, les devolverán como cobayas todo el sacrificio biológico en el pasado.


En este Amanecer del Planeta de los Simios, filme dirigido por Matt Reeves (Let me in, Cloverfield), la principal familia sigue creciendo y su colonialismo natural se hace al margen de los supervivientes de la hecatombe humana, al otro lado del puente de San Francisco. Ciudad protagonista y espectacular en el tratamiento de los efectos visuales, sin duda.

Sin embargo, en los bosque se encuentra una amenaza interna en la piel del traidor y emulador del vengativo Décimo Junio Bruto Albino, con un golpe de estado en toda regla romana. Y el fuego impío, purificador de la desgracia que convoca a la rebelión de las masas simias. Todavía, sin embargo, no estaba declarada la República de César y este hecho podría hacer tambalear la estabilidad del Senado Simio incipiente y llevarles a un enfrentamiento sangriento.


San Francisco será la escena de la lucha en la arena sobre el antiguo asfalto, de las enredaderas subiendo por edificios apagados y emergente verdor silvestre en sus calles y vehículos semienterrados. Dicho golpe se erige contra las armas poderosas de los hombres y su desafío es la limpieza étnica, por lo tanto la desaparición de la figura de César se convierte en la chispa que encienda la debacle y la gran guerra.

Este atractivo visual de la ambientación está por encima de la trama que, se extiende en demasía como puerta para una nueva película de próxima producción, aquí la ciudad y los bosques adyacentes se convierten en el escenario salvaje de lucha generacional. El crecimiento de la tensión y exponencialmente de las dotes intelectuales para manejar instrumentos complicados y elaborar leyes para una sociedad más estructurada. Esto es una película acelerada en su evolución, es una película de ciencia ficción a destajo.


La familia imperial y sus acólitos de cohorte de monos, crece en sus miembros y los enemigos fuera y dentro del incipiente ejército (aún no ataviado y protegido), se convertirán en la gran saga de los setenta.
Copiará los eventos de las civilizaciones antiguas, con sus golpes de mano al estado, la esclavitud y la revolución social, o incluso el magnicidio.
Todo para coronarse la especie con mayor poderío armamentístico e intelectual del futuro.

Mucho antes de la creación de bombas de destrucción masiva, el hombre ya luchaba contra sí mismo. Desde los tiempos arcaicos de Caín y Abel, los hombres lucharon contra sus hermanos, ahora los simios luchan contra su misma especie (como salvación a la responsabilidad destructiva de los primeros) los duros genes homínidos invasores se elevarán en sus dos piernas y se verán abducidos por males semejantes a la decadencia del hombre. Su superioridad física evidente, han sido más resistentes a los organismos invasores que destruyeron las células humanas, les hacen fuertes genéticamente y no tienen necesidad de energía artificial para sobrevivir. Pero con las mismas debilidades neuronales de cualquier sociedad dominada por un ejército.


El exterminio para la propia subsistencia.

Por tanto, hay un arma de doble filo en tanta presentación teatral, lo que tenía que ser una "precuela" se transforma en trilogía (de momento) para mayor beneficio en taquilla. Y el consabido Amanecer, se convalida por un pre-amanecer del golpe de estado, en una incipiente avanzadilla bélica entre supervivientes humanos y el imperio de Césares de la Nueva República Simia. Suma y sigue.
¡Ave Caesar, los que van a pagar te saludan!


Queríamos ver algo definitivo, con Gary Oldman y su homólogo simiesco interpretado digital y vocalmente por el Andy Serkis guía y gesticulación del Gollum, y con caras provenientes de las triunfadoras series de la televisión dando salto a producciones millonarias en presupuesto y recaudación en los cines, como Jason Clarke, Keri Russell, Judy Greer y Kirk Acevedo; o el otrora niño Kodi Smit-McPhee protagonista de The Road, que ha dado definitivamente el estirón aunque pondrá la voz a Willy como el entrañable amigo de La Abeja Maya. Por contra la voz malvada y vengadora de Toby Kebbell, como mono golpista y futuro Victor von Doom en The Fantastic Four.


Pero, las legiones han ocultado sus formaciones en tortuga para nuevas confrontaciones apocalípticas en la tierra prohibida de 20th Century Fox. Vamos a tener que esperar para ver trepar en el escalafón a estos personajes peludos a recordadas amistades del futuro o nuestro pasado, como Galen, o los doctores Cornelius y Zira. Aparecer nuevas caras que comprometan la convivencia como el orangután Dr. Zaius o el televisivo General Urko.


En cambio, habrá que esperar para que todo el aparato a cargo de César baje definitivamente de los árboles, se creen las primeras Ciudades Simio más avanzadas (no sabemos hasta que grado tecnológico, si el novelesco o el cinematográfico), naves espaciales con retornos sorprendentes y otras confabulaciones entre ambas razas. Se avanza lucha sin cuartel con armas automáticas y repetidoras, quizá hasta nucleares.
Si queda claro que el próximo Poder saldrá en 2016 con la conquista de otros territorios, si cabe más espectaculares y con más acción. Y que la colonización, no la encabezarán las hormigas (la especie de más veloz expansión en el planeta) y sus ecosistemas multitudinarios y voraces, sino que vendrá de un eslabón del hombre... ¡otra visión del futuro!


El relevo de su ancestral mandato en la Tierra. Simios, ¿cuál es nuestro oficio? Au, au, auuuu.


*** Interesante ***



domingo, 15 de octubre de 2023

Ahsoka. Season I

 


Prácticamente nadie se cuestionaría que los padres, de espacios basados en datos científicos y de la literatura imaginativa de ciencia ficción, serían Julio Verne y H.G. Wells, respectivamente. Pero si hablamos de la denominada Space Opera, ahí se podrían tener más dudas… aunque yo me decantaría por el hombre que vive en el aire u Homero, en sus poemas atribuidos con el nombre de la Odisea.

Simplemente, nos movemos por territorios fantásticos con encuentros entre personajes de diferentes especies, artefactos y naves para un viaje plagado de peligros, enfrentamientos de la nueva política, grandes batallas y, ese mínimo requerido de, romanticismo.

Ya pasado el viaje a la Luna con Georges Méliès y de su Segundo español a bordo, de Chomón, en otros planetarios… ejercería un salto virtual y visual, hacia los cómics antiguos en las Amazing Stories de los 30, donde visitamos mundos perdidos con héroes y villanos, y algunos robots que se trasladaron de aquella Metrópolis del maestro Fritz Lang. También a los episodios de marcianos con superpoderes, hasta el grafismo mágico de las aventuras de Flash Gordon del dibujante Alex Raymond. This is the Way, bro. Rapidito y al musicote de la banda Queen.

Pero, la verdadera eclosión de la categoría operísitica en el espacio, se debe sin duda al genio visionario de George Lucas, cuando lanza la saga más visitada de esta y otras galaxias muy lejanas. Star Wars en 1977 fue tal pelotazo en la cinematografía del scifi, que ya nunca volvería a ser igual, ni yendo los humanos de odisea o siendo visitados por los otros… Porque se establecieron dos bandos, se conquistó el cosmos, se establecieron las diferentes especies y comerciaron, pelearon y se amaron, siguiendo los pasos televisivos que abrieron las puertas al USS Enterprise en los confines de la Federación Unida de Planetas… El resto es historia, hasta que empezamos a pensar como el Robby o Cía., por ejemplo Naves Misteriosas del excitador de ideas, Douglas Trumbull, y más allá, a aquel Planeta Prohibido, basado en La Tempestad de William Shakespeare… yo diría que, hasta un poquito, en los viajes oníricos de don Quijote, con Sancho Panza, en busca de entuertos.

Y hablando de tuertos, ahí estaban ellos, las aventuras de los piratas, los colonos y pistoleros del western clásico, los caballeros y los guerreros samuráis, con todos aquellos monstruosos enemigos, casi cretácicos.

El Estallido Estelar.

De la energía atómica al futuro cuántico, el electromagnetismo de aquellos personajes ha sido vital en las diferentes generaciones, recordando que Gulliver fue diminuto y gigantesco, simulando la Fuerza de toda la trilogía jedi de Skywalker y maestros. Contraatacando en los ochenta con más poderío, una explosión de supernova en el cine de ciencia ficción, como nunca se había visto… ¡o no! Pues las reglas se habían cambiado con la empresa de Lucasfilm y todos esos artistas irrepetibles de las maquetas y demás esqueletos mecánicos, aunque sin la banda armada de Queen, pero con las notas monumentales de John Williams; ni las curvas orgiásticas de la Barbarella de Roger Vadim (que por instantes recuerda a Cronenberg, ya comentaré...) y no es cuestión baladí, que ambas producciones surgirían de manos de Dino de Laurentis. Mientras en el mismo año, el genial Stanley Kubrick envolvía la metafísica del guión basado en Arthur C. Clarke, con  su visión monolítica o circular antigravitatoria, para engendrar a un nuevo monstruo de Frankenstein. Recuerdo pétreo al simpático, Mr. Carlos Pumares, dep.

En los 80, nos visitaría lo más espectacular del Imperio con la lección práctica de Irvin Kershner, la lucha Galáctica con sonido Sorround en salas, esas pequeñas vibraciones… el cumple ahora de El Retorno del Jedi y sus motos a lo Akira o Tron (que igual obtuvo los 40 el año pasado) y fuentes para futuros dibujos animados, como ésta que representamos.

La Niña… tigre.

De los ídem de Edan, no el de Malasia, nació y creció ajena a las dos voluntades de la Alianza Rebelde y las fuerzas de élite del Imperio Galáctico, como si fuera una Tarzán de la montaña o una niña salida del Libro de la Selva. Ahsoka no conocería a otros monstruos, del cuento de terror, como el conde Dooku de Christopher Lee ni al mayor de ellos, el huevo prometeíco que transformaría a Darth Vader en papi quemado. Guiando los ejércitos del emperador Palpatine o Darth Sidious, hablando de dictadores espaciales. Pues bien, la tigresa se haría mujer, un poco diferente eso sí.

Fue el gran apogeo de la obscuridad y el poder meta-psicológico, para reencontrarnos en la post-televisión de las plataformas, en otra versión de padawanes y maestros fantasmas. Casi con vida propia… y esto sí que no, ¡eh! Que se necesita, otra conciencia joer… rebelde porque big bang me hizo así… algo arisca, excesiva en postureo, solitaria, perseguida y, enfatizada, que no en raíz violeta, por ahora. Con sonrisa al final… Para demostrar definitivamente, que aquella galaxia no volverá.

Espacios Exteriores.

Anakyn viene de allá, muy difuminado. Recordando a Obi Kenobi, frente al feminismo de la New Age, esperando no acabar muy trasquilado, tal como fueron aquellas guerras Clon para terminar en la estela nuclear de un Sith y su lado más negro. Mustafar, sin duda, parecerá su nicho.

A eso otro lado, la Tano, sin tigres ya ni monos, sólo un androide capaz de pilotar sin manos ni cerebro humano, pues vaya… separada de los dibujos hacia este muntiverso real que no a todos convence, porque la estirpe de Yoda y el Mandaloriano, han superado a esta vacía ballena, por mano izquierda y láser en la diestra. Como la metafísica de Solaris de Tarkovski superó al David Lynch de Dune, con creces... ya veremos en 2.

Nueva República, senadores tontorrones, tribu masculina a la sombra, Skywalker´s al poder, espectro blanquecino a lo Liam Neeson, que ya anduvo entre caballeros medievales y los otros no artúricos, pues le llevaron a ese Krull de 1983 y su arma aborigen con brillos. Y sombras, como pasan 40 años en nuestro espacio-tiempo, leñe, y la galaxia sin barrer… Oye no barro, ¡que yo soy tu padre!

Y las chicas son guerreras, si bien, en Ashoka igualmente algo sosas, ya que a la hora de pilotar, demuestran más ideologías que acción. Y el terror en el hiperespacio, horror en los ultramarinos… no capta el terrible desenlace que vamos a presenciar a continuación. Pues resulta que, nos convertimos en Pinocchios viajando en las interioridades del mamífero del mar por excelencia, sin saber qué diablos comen ahí, estos ballenatos espaciales… ¡y con esas barbas! Krill, aire a croll, Krull ¿o qué? Y además, por qué se oyen susurrar a estos megaseres en el vacío, si no sé puede… ni con sus orificios, ni con nuestros oídos. Oído Cocina…

Trío Calavera.

Ni Shakespeare, las hubiera alineado mejor en rojo sanguíneo… atormentadas brujas con poderes maléficos, y en cabezas femeninas como en la antigüedad de sus cities. Sumando a ellas, la cabeza pensante de la gran Nave Circular, que emprende esta distopía de la maldad, como pocas veces se ha visto en serie. Es el feminismo interpretativo al poder, nada de sexo débil ya.

Con todas las heroínas habidas y por renacer, que se convierten en protagonistas en exclusiva de la serie Disney, como guionista, productora y un ramillete de directoras de los capítulos en mente de Filoni; mientras los demás hombres, reciben de su misma medicina, convertidos en parias, robots o malignos insignificantes como stormtroopers en fila india, preparados a recibir jarabe de palo. Sin valor, ni simpatía mediática… tontarros sin sangre. Tanto que son sustituidos por graciosos extraterrestres con concha o roboces que expresan sílabas silbantes, pudiendo hablar sin desternillarse, coñe.

Vaya una humillación de generación, pasantes del nuevo milenio, wow… hasta C3PO parece una isla, ante tanta huida de gónadas y cantos de ballenáceos. Salvo, ya sabes quién…

Montura de Tano, calentura de Vader.

Aliens sin fauces juegan a la aptitud infantil de Disney, mientras los jinetes son “carne” de cañón láser, que recuerdan a diligencias en la arena, contra una sola pistola. No me lo creo... Y los otros de hueso molido, tienen un toque sobrenatural nunca vivido por estos lares, con transformación a base de encantamiento, no sé qué. Innecesario y dramático golpe de guión, la verdad, yo ya no sé en qué creer en este cosmos tan fortuito, y con esta versión en serie de una versión transversal y fría de Game of Thrones.

Puñeteros caminantes blancos, me han sacado definitivamente de mis casillas puretas, y nada que ver con el ingenio del filme Nadie Puede Salvarte, donde los aliens no son ya una masa informe que amenaza en tiempos pasados del scifi, sino que se muestran imperfectos seres con un encuentro en la cuarta fase, más accidentada de lo que desearan sus cabezas ahuevadas. Pero que funciona en suspense, como nunca lo harán estos zombies de Ahsoka, que se ralentizan y corren cuando quieren... xLeia.

Lo único que se puede salvar, con esos visos de heroína de acción al ralentí de Rosario Dawson, es el personaje con más aristas, perdido en este panorama reivindicativo de princesas Disney… que si cabe, es más sentido, ya que se muestra organizado en complexión y tenaz en el tono, ante el desorganizado ataque imperial, claro es Ray Stevenson. Si bien no asistiera a sus formaciones en tortuga en Roma, d.e.p.

Ya se extingue la luz, y Zeus está sentado en el trono, partido por el rayo y en el nido del águila, que es ese destructor que parece un truño pinchado en un palo, con menos metralla que el tanque de goma. Coño, qué eres lo más en la mitología Star Wars, hijo de destructores Rhea y Cronos, o Saturno para más inri, y no te comes un colín, ni para derribar a un pony. A este paso serás asaltado y devorado por un mindundi…

Segundas Oleadas.

Esperando estoy en cine y tv, a que la sangre azul del scifi moderno, nos traiga mejores cosechas en la arenas de Dune o la ciudad en Invasión. Una necesaria evolución de aquella masa de los años 40 y 50, con más interés fisionómico, psicológico y adaptado a los nuevos tiempos de la comunicación. Estos hijos ya no son, lo que eran... ¡Padres!

En dichas producciones, como en aquella Alien o la Próxima con Eva Green, donde heroína y feminismo, tenían una condición óptima para la acción solitaria o la narrativa familiar de sus personajes principales. Ashoka  es puro exhibicionismo y diálogos sin ningún interés, donde los hombres se pueden transformarse en máquinas  o quedarse cuidando a los niños… so peaso de mandalorianos, que no os enteráis de ná y… ¿para qué mortales endebles? Si sólo os interesa el júrgol y la cerve en la nevera… ¡Atpc! Joer, desde cuándo los jedis pueden llegar a pegar esos saltos grotescos, me he perdido algo en esto de los superpoderes, fijo.

No servís de defensores planetarios, ni Guardianes de la Galaxia en tercera versión lacrimógena, animalista, simplemente podéis convertiros en zombies, sin humor, seres sin aspiraciones ni emociones… A no ser que el tranhumanismo de Blade Runner, que no los budistas como reza la blandengue The C, os renueve como generación primera de Titanes, en que Gea y Urano, El Cielo, engendraron a su Zeus.

La extinción está próxima, punzante e hiriente, ya que los marcianos… digo alienígenas… arrivarán montados en relucientes cabalgaduras y vosotros miraréis arriba, sin poder tomar aliento… mientras, una nueva ´JohnWayna` se bate con todos a golpe de pistola. ¡Ni Gary Cooper tú!

A ver si se atreven a venir en oleadas de dos en dos, que así serán recibidos en orden… y si se portan bien… haremos intercambios, excepto que sean nuevos Transformers animalescos, ok…

A reproducirse todos, de aquí a Marte. Verdes o rojos, ¡coñe ya!


domingo, 8 de octubre de 2023

Wolf Pack/Lockwood & Co. Season I

El tiempo cae sobre nuestras vidas, como si se tratase de criaturas de la noche que transmutan sus células… Pero, cada vez más debilitadas.

Sin embargo, los verdaderos monstruos, seres de ficción me refiero, porque los reales están más cerca… siempre renacen de sus propias cenizas, una y otra vez, con resultados dispares, eso sí.

En el cine y la tv, se hacen ecos de otras historias… que pueden o no ser convincentes para un grupúsculo de, llamados clasistas.

Cae un velo de obscuridad, y una figura se recorta entre las sombras como un reflejo de lo que fue y ya no es, un espejismo humano, un despojo de conciencia, un mero fuego fatuo… y a lo lejos, se escucha un aullido. El grito sofocado de la víctima en su garganta seccionada, no fue escuchado por nadie… o no le interesó escucharlo. Porque en la noche, las pesadillas se pueden hacer realidad, lo hemos visto, lo hemos sentido… ya que aquellos seres sobrenaturales que recorrieron otras épocas, se levantan hoy y buscan su próxima presa, reflejando los mismos miedos de aquellos pobladores de la antigüedad.

Cuando lo básico es lo cierto, los horrores humanos siempre fueron ejecutados por nosotros mismos, nuestro lado más salvaje e inmisericorde, lejos de seres inteligentes, que no serían capaces de ejecutarlos sin sentirse humillados y despreciables. Mucho menos, abarcar el disfrute del sufrimiento ajeno, macabramente…

El miedo se trasladó a las grandes urbes que comenzaban a ahogarse en vómitos y orines, pero se mantuvo el sentimiento sobrenatural de los crímenes, sobre todo en aquellos primeros días. Como si el Demeter viajase el resto de nuestra vida, con aquellos restos sacrílegos y hambrientos. De la peli, ya hablaré cuando me queden arrestos… Para crear leyendas, sirvió la literatura de grandes como Bram Stoker o Mary Shelley, cuando hace más de dos siglos nos indujo a creer en ciencia forense y posibilidad del moderno Prometeo. Puede que la primera gran creación de ciencia ficción de horror, aunque Sagan o Asimov, apuestan por Somnium para un viaje onírico de Johannes Kepler.

La criatura del doctor, hacedor de vida tras la muerte, después de pasar por las páginas se instauró en Polonia y tuvo hasta una novia, gracias al genio del director James Whale y la representación física del gran Boris Karloff; en cambio, no corrió la misma suerte Bela Lugosi en aquel artificioso monumento a la resurrección luchando contra Lon Chaney Jr. como the Werewolf, en Frankenstein meets The Wolfman, del autor de bastantes filmes de Sherlock Holmes, el director Roy William Neil. La cual cumple 80 años y mantiene un puntito de calamitosa imaginación, para recordarnos a los auténticos clásicos del terror.

Culpas y depredadores sanguinarios para reivindicar, aunque se los lleve la corriente digital… A veces… porque, cuando el trabajo se hizo manualmente, funcionó a las mil maravillas, pongamos a la que celebrará el año que viene su aniversario 40 en Compañía de Lobos, con Neil Jordan, o Aullidos de Joe Dante y la magnífica Un Hombre Americano en Londres de John Landis, ambas de 1981. Se abren las huestes de los licántropos y la plata.

El Paquete-Lobo.

Baños de sangre a la luz de la luna, Blue Moooon… No. Vellos de punta, porque los otros… depilados somos ante la tragedia. La silueta de la criatura se percibe apenas, qué pena, ni la última serie de Drácula, fue tan simple y onerosa, ¡maldita degeneración! Si no sabes aullar, p´a que te metes… no te atrevas a pasear por París, hombre, que hay chinches.

Si aquella lucha de 1943 entre míticos con  gitana incluida, Valesa creo, fue castigada por las prisas y la terminación en la presa reventada, ésta serie de MTV revienta mucho antes, si bien, los inicios nos llevan a error. Las prisas no son buenas para los monstruos, ni para escritores/guionistas… benditas resurrecciones, por favor.

Comienza irrealmente con un apocalipsis o la quema… demostrando que las manadas no son buenas compañías, y ésta, parece una reunión de vecinos a la puerta de sus casas, como en un corral de la Pacheca bajo el influjo lunar, para plañideras chismosas. Si el Licaón entre Platón y Ovidio, levantase la cabeza, se llevaría el chasco de estar ante una auténtica maldición de los terrores clásicos. ¿Por qué…? Pues te vas a enterar lobezno/a, torrezno/a.

En literatura y cine, para los que se consideran puristas del género, existen o deben existir ciertos límites, no caer en el arrastramiento de la historia o los caprichitos de autor sacrílego. Menospreciándonos, tratando como locos o seres olvidables, de generaciones perdidas… ante los protegidos de las nuevas generaciones. Las transgeneraciones wokes están en alza y, además de caprichosas narrativamente, destacan por una ´horterización` que va de lo visual a lo musical, también, pues las versiones son lo fatídico de lo horrendo.

Las fisionomías musculadas del Lobo Hombre, pasen, pero el exhibicionismo de gimnasio, no lo compro. Tampoco la línea sexualizada a granel de la minoría, que se vende incluso sin remilgos al postor genérico; mientras la relación hetero está comprimida, ridiculizada y hasta reprimida. Vaya xDioLobo. Y luego, el capricho de la transformación por fascículos, como si diera miedo convertirse en salvaje, cuando los lobos tienen ese instinto asesino y voraz… No, ahora un ojo, después un pelo, y más tarde, un diente… que tiende a la hortera situación del depredador convertido en superhéroe. No hombre, no.

Por último, tras numerosos revolcones por delante y por detrás, y una manada que da cualquier cosa, menos miedo… esa sensación de escaparate de moda, que ni deja comer ni que te la coman, pues la marabunta lobera está comandada por la Gellar produciendo para la musiquera, y canta una barbaridad la Traviata, su maquiavélica intervención. Y nos amenaza con una segunda… yo me bajo de la Luna… y de los adolescentes malencarados, caprichosos del creador Jeff Davis. Ya no veo más, ni escribo… sólo, incendio.


CazaSpectrum´s.

Tras el baño de hormonas, que no de sangre, de los triunfitos de MTVLobo y su apología de policonsumo de estupefacientes, nos metemos con los espíritus de los ingleses, en la piel del creador Joe Cornish (Attack The Block)… que, es infinitamente mejor imaginativamente, pero sin sobrelimitarse tampoco, ya que Lockwood & Co., es una fosa común.

Dentro de unos meses, celebraremos la diversión de su llegada en coche triunfal a través de un colorido Ivan Reitman y sus tres caballeros, que fueron 4 y hasta cinco, como Ghostbusters inolvidables. Hacedores de rayos como dios manda, y comedia, y comedores de Marsmallow, gigantescos con ilusión e imaginación. La ciencia ficción ya marcó el camino del terror con comedia mucho antes, hay que mirar a Abbott y Costello en castillos encantados, al Profesor Chiflado y sus conversiones juveniles, o el Jovencito Frankenstein, y su cerebro desquiciado a risas. Vaya tiempos.

Pero, siempre, fieles a ellos mismos, a su cruzada por contar la historia con esos tintes imaginativos, sin depreciar… y esto, lo consigue en parte, esta serie para Netflix, con matices. O ciertos reflejos contaminados, que curiosamente es la cancelada… y no la otra, camino de la agenda.

Ahora los fantasmas están por doquier, y los estereotipos a lo Potter, pero encarnados a estoques, que no varitas. Y bombas de sal contra los malignos, en lugar de rayos electromagmáticos, que no te atrapan igual… al espectador libre, digo. Sí al maligno como cabeza parlante… ¡mírate al espejo! Existe una clandestinidad apreciable, en un espacio cerrado a lo 007 con ramalazos espectrales o fantásticos, en el escenario victoriano moderno, que es lo más destacado fuera de la institución. Y las interpretaciones no están tan desviadas, como en la anterior clase de Wolf Pack, multiespecie… Y hablando de ello, vi la película The Creator, que algo tiene que ver con lo dicho, y me parece que está demasiado considerada en general, algo aburrida y ´agendística`, caprichosa con la línea argumental que los trata... a los androides, digo… como una nueva especie, no me jorobes. Y encima buenazos mecánicos, con brotes de transhumanismo celular y biodegradables en su pensamiento indigenista, budista tibetano y vietnamita. La guerra continúa, amigo, si bien esto ya no es Laos, Camboya ni Apocalipsis Now. Es más rollo, simplemente…

George A. Romero, lo identificó hace 50 ahora, como un despreciado grupo de víctima, ante la voracidad de la modernidad, en esa genialidad indiscutible que fue The Amusement Park, no Pack, ojo. Que nos tratará, a todos los denominados puristas, como verdaderos escombros, ¿o no? Pues sí, ya lo han hecho, con una amenaza virológica… No lobos afeminados o fantasmas, de asesinos machistas de otras épocas.

Estos luchadores, guerreros de hoy, dan más miedo… y sus heroínas, son revientacorazones en marcha, dispuestas a batallar en campos de ídem. En un giro narrativo sin paliativos, que nos releva a segunda fila de lista de espectros mayores. Vamos, criminales, fantasmones… carne de geriátrico. Qué razón Romero, ah. Los fantasmas seremos todos, con espumarajos de moralidad, sin exorcismos ministeriales, sin vómitos de colores… simplemente, flemas, in saecula saeculorum ¡qué Mal!

Esta etapa fantástica no me atrae mucho la verdad, me parece un horror más bien... y aunque no me realiza la crítica, más bien, el humor crítico, o callar para siempre… algunos aciertos, posee Lockwood, como las interpretaciones, infinitamente mejores a la anterior serie despellejada. Y sobrenaturalmente, quitando el brillo de las estocadas, la música londinense de siempre y los escenarios, con ese giro de guión que muta al mundo entero, en una puerta interdimensional a lo desconocido… y que, sin embargo, saldría ya en todos los Media.

Los Monstruitos… se aproximan.

Por último, en Nadie Puede Salvarte, la amenaza es la de siempre, fuera de… pero cae de sopetón, y deprende su toque de novedad y sorpresa, originalidad la llaman, con esta rivalidad entre especies en contacto accidental. También cumple años, 50, la curiosidad que mató al gato detective, en The Wicker Man y su especial festival de la cosecha que nos recuerda que, lo nuevo, ya se inventó hace tiempo con Christopher Lee y el sexo libre, dirigida por Robin Hardy en gaélico grupal, magnífica esencia rural e hippie, con aldeanos de boina en efervescencia nudista o pescadores de almas, desprevenidas.

Ah, y la última perversión de la resurrección titulada Birth Rebirth, qué es muy enfermiza y obsesiva con la muerte y el nacimiento… más lo que venga. Y hacer mención a una pérdida emocional, sin esa cabeza de Lobo o Jinete que paseó como actor, Michael Gambon que nos dejó sin Cocinero, ni su carisma, cuando se interpuso en aquella inesperada investigación de La Bestia Debe Morir de 1974, con Peter Cushing a su vera peluda. D.e.p.

Y al final, recordando mi pasado comentario en blog sobre pelis fantasmales, asegurar que la versión real de The Boogeyman, efectivamente es la mejor. Y que, tendremos ojo avizor a visitas de dos supremos maestros de esto de asustar, con Guillermo del Toro y su visión de Frankenstein, ojalá le salga bien… y el nuevo Nosferatu, viejo mejor dicho, de Robert Eggers (La Bruja, El Faro), que espero nos ilumine el camino al terror. Repartos tienen y reglas también, xDrakul.

¡Monstruitos, unidos, jamás seremos vencidos! Hip hip, Hurra… purista. 

Cinemomio: Thank you

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