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sábado, 14 de marzo de 2015
Inherent Vice.
Tomad y fumad, todos de Él.
Los detectives privados somos una rara avis, dispuestos a ofrecer una buena historia escrita a todos aquellos que mezclan los efluvios alcohólicos y la intensidad del humo para rodearse de personajes inherentes y viciados. Va con nuestra naturaleza, observar y pensar, pensar o divagar, para al fin actuar.
Amantes del cine negro, somos el ejemplo perfecto en la literatura y el cine, de la psicología entre hombres y mujeres o el retrato de un revólver humeante que recién dispara balas, envenenadas como las palabras recortadas entre bocanadas y notas de música envolvente. Los 60 fueron una época demasiado carismática y colorista, ecos de bocanadas grises en film noir que regresan a finales de la década y comienzos de los 70 con sus repercusiones psicológicas y sociales.
No recuerdo siquiera ese momento, en que entró "ella" por la puerta, como ajustada en el dintel con su corto vestido naranja y flores en el pelo. ¿O era hierba entre sus labios?
Esta vez, no fue en el interior de mi despacho ni en una consulta de dentista (creo que hubiera preferido ser ginecólogo) dispuesto a atender los males internos de aquella joven, la caries de un ex-amante y con un presente bastante retorcido.
Aquí estamos los dos, de nuevo, en mi desvencijada y solitaria habitación, un apartamento tan apartado del mundo que las sustancias prohibidas llegan antes que las noticias, el amor o un nuevo caso. Aunque, la chica de ayer se había convertido en una mujer de armas tomar, atractiva y sensual... como siempre había sido caminando por la arena.
Aquellas flores y su forma de caminar por la playa, que tantas veces me habían cautivado, con su corto vestido hippie me devolvió a la confusión más profunda, acrecentada por sus frases disparadas a bocajarro. Lo que estaba meridianamente claro, es que trajo sus problemas hasta mi cuerpo y mente viajeros, otras veces vago en apariencia, pero aturdido por todos los productos que confundían la claridad con los sueños alucinógenos y las risas fuera de lugar. Como si un director de cine quisiera hacer múltiples giros al contar el argumento de su nueva película.
Así, un director como Paul Thomas Anderson combina con clarividencia, aquella variedad multicolor con los encuadres geométricos o los primeros planos volcados en la interpretación de un elenco lisérgico, como un viaje dorado en velero.
Anderson y este nuevo mundo se introducen en nuestras conciencias, todas adictas, al ritmo de la confusión de guitarras y la efectividad en las imágenes aguantando esos planos durante minutos de placebo para espectadores poco comunes. Con diálogos brillantes y escenas de humor hilarantes, como una sobredosis de buen rollo generado por el texto, el cine negro y las situaciones sexuales, de esta descabellada y genial Inherent Vice.
Recuerdos de viaje por amores embriagados y visitas enloquecidas, desde un universo multicolor por las noches de boogie y relaciones no tan "wonderful world" a escenas enmarcadas con iluminaciones de tonalidad azul que son las preferidas entre magnolias y los brotes o mercancías de una guerra inútil como la de Vietnam; así como el tratamiento diferente y personal de sus personajes, toda una revelación de su estilo ya captada en sus anteriores seis filmes.
Otros lo habían intentado en el pasado, como los Hermanos Coen o Terry Gilliam rodando con el destino en estado comatoso-onírico y los encuentros casuales en paraderos desconocidos entre humo y la niebla, tugurios y fiestas por las que se escuchan las viejas tramas familiares mezcladas con el olor de la marihuana, las mafias orientales de blanqueo al cuadrado, de drogas y trata de blancas. También, el descrédito de las fuerzas policiales inmersas en asuntos económicos y políticos con un tono guasón hacia su incompetencia. Porque en Sidney ya enseñaba ese mundo atraído por el color verde, del dinero y los pozos oscuros de la ambición.
Todo un guion basado en la obra agasajada de Thomas Ruggles Pynchon, destinado a la diversión y las mentes pasadas de vueltas que se vieron sorprendidos por un tal Charles Manson, el elegido y sus acólitos. Un escritor metido en faena, pues el aprendizaje se basa en el coqueteo con toda la parafernalia hippie de la época de Los Ángeles, al estilo Dashiell Hammett ejerciendo de detective en la agencia Pinkerton de Baltimore.
En cambio, se abre en su libro todo un mundo despiadado de depredación inmobiliaria que se traduce en tensión para el cine, sin elementos violentos en pantalla (salvo fiambres inmaculados o no presentes en escena), de tráfico de estupefacientes sin amarillos sólo con risas, y cargos políticos corruptos con una carga crítica hacia sus ideologías, guasa de policías confundidos y entregados a menesteres de excavación nasal, y centros de salud que esconden una cara más negra, tanto como una cruz grabada en el cráneo. Y dientes, muchos dientes, enfermos y sobre todo, risueños.
Ella, como la imagen de un fantasma atractivo que regresa una y otra vez, siempre había marcado las distancias, pues no era la típica chica con previsiones de convertirse en una mujer casada rodeada por una caterva de niños gritando alrededor e inocente como una doña Inés, con ánimo de entregarse al éxtasis. Ella en la inolvidable presencia de Katherine Waterston (The Disappearance of Eleanor Rigby) preferiría la inestabilidad, el dinero y el buen sexo. Pero "ella" no era única, sino muchas otras magníficas confidentes.
Joanna Newsom, sin su arpa, es la tercera persona con las palabras de Pynchon a través de su personaje Sortilegio, Jeannie Berlin (Margaret) es la estrella y tía decadente Aunt Reet realmente sorpresiva, Serena Scott Thomas es Sloane Wolfmann esposa y vividora, Maya Rudolph con su personaje de asistente ´enteradilla` es Petunia, Shannon Collins es un vicio pelirrojo llamado Bambi, Jena Malone es la desdentada y asesora sobre adicciones Hope. Ahora un grupo de cuatro actrices jóvenes con talento Yvette Yates es Luz, Sasha Pieterse es Japónica, Jillian Bell es Chlorinda y Elaine Tan como Sandra.
Una Belladonna directa a la conciencia y los pulmones, la competencia de Reese Witherspoon (Mud, Wild) como amiga y ayudante fiscal del distrito Penny Kimball fumadora, y http://en.wikipedia.org/wiki/Belladonna_(actress) Hong Chau es la llave maestra llamada Jade que abre las puertas a otros mundos oníricos.
Ahora todas se agolpan plagadas de muescas en sus pieles, ya que tenían oscuros asuntos entrometidos entre sus lenguas y sus manos. Y las nuestras como espectadores masculinos.
Él, o nosotros (yo mismo también), tampoco somos el típico detective extraído de aquellas viejas películas negras de Hollywood que serían rescatadas por Polanski en Chinatown y otros ardores o el Manhattan Sur de Cimino, ni usábamos una gabardina raída por las sombras del pasado, en un retorno del galán tocado con un sombrero de fieltro y ala torcida sobre los ojos. Porque, la imagen de Larry Sportello tendrá para siempre este nuevo lustre, junto a la increíble interpretación del nuevo Nota del cine, caracterizado en un rizado John Lennon por Mr. Joaquin Phoenix. A cuyos pies negros me arrodillo ante su exhibición desfasada.
Este personaje que se identifica con un Doc de almas perdidas, siempre tendrá la cara bonachona y reconfortante de Phoenix en estado de gracia. En todos los sentidos, tanto dramáticos como de comediante sin medida ni zapatos, retozando entre faldas y otras materias ilegales e inherentes a cada uno.
Existe en el elenco masculino, recuerdos de películas y detectives que comenzaron sus aventuras con una entrevista sorpresiva. Desde la inteligencia yonqui de Sherlock Holmes dando comienzo a sus casos y resoluciones con su mente prodigiosa, abriendo camino a las nuevas generaciones que se meten en su guardapolvos actual y negro, de investigadores con visitas Desde el Infierno o asesinos sin cabeza a Jhonny Depp, ciudades del pecado y las drogas como polvo de corazón de ángel que tomara Mickey Rourke en otros tiempos de seducción.
Aquí aparece la "masculinidad" de Josh Brolin (Guardians of the Galaxy) en un papel magnífico de raza y dominio de otras lenguas, Benicio Del Toro mucho más centrado que otras ocasiones cercanas, Michael Kenneth Williams el pantera que jugaba a comerciar con la bestia aria de Keith Jardine, Martin Donovan como padre demasiado ´conservador`, Peter McRobbie como asesino del bate o los doctores interpretados por un habitual de las películas de Anderson como Martin Dew y Jefferson Mays como doctor del mal.
Por supuesto, sin olvidarnos de un grupo de policías que hacen las delicias del descaro y la burla en carne propia, inherente. Los actores jóvenes Christian Williams y Jordan Christian Hearn entremezclados con la figura de un actor de series de antaño, que es rescatado por Anderson con un papel que recuerda a la vida de Errol Flynn. Su nombre Jack Kelly partícipe en infinidad de entregas en capítulos de western para televisión y otras como Batman, Ironside, Banacek, McCloud, Hawái 5-0, La mujer biónica, Hulk, etcétera, etcétera... Son los episodios del nacimiento de los seriales y los detectives en la pequeña pantalla, ahora elevados a su máximo exponente desde que David Lynch creara a su agente (y nuestro) Dale Cooper en la sonrisa de Kyle MacLachlan, mientras James Moriarty desempolva su obsesión contra su archienemigo Benedict Cumberbatch, y todos recordaremos a Rustin "Rust" Cohle fluyendo en las palabras y los actos de Matthew McConaughey, para siempre.
Pero, me quedo entre todos los personajes y cameos con, Eric Roberts evolucionando hacia nuevas metas e infinitos proyectos, más otro rescatado, Martin Short en un papel que me recuerda al cirujano dental de La tienda de los horrores interpretado por Steve Martin, y especialmente a Owen Wilson que va acicalando su imagen de actor con algunos papeles interesantes en los últimos tiempos. Cosa de la que me alegro por su futuro.
Bien, rebobinando la cinta... ¡zziiiiiip! Entonces, esta Inherent Vice de Anderson recuerda a mucha parafernalia de luces y sombras que rodearon a los grandes investigadores, aliados con diferentes formas de tratar la trama policiaca. Los de los años cuarenta basados en personajes de Dashiell Hammett, James M. Cain, Daniel Mainwaring o Raymond Chandler, pero pasados de vueltas.
Aquí, esta perspectiva más actual significa comedia, pero con la misma atracción peligrosa en cuanto a las mujeres depredadoras, el combate con el crimen y ese extraño acidulante ilegal característico de Paul Thomas Anderson gracias a un Pynchon entregado a la causa de entregar su primera novela al Séptimo Arte.
Por el contrario, no para mal, la banda sonora que comparte estas actividades detectivescas y adulteradas, proviene al sentido contrario de los compases del jazz y la épica de las grandes orquestas, el clasicismo de Max Steiner o la simbología del blues se ha transformado en música atmosférica con resonancias electrónicas y rock psicodélico, más acorde con los nuevos tiempos que abrían una nueva era.
Ay detectives, ingrato trabajo que te aleja de un vida de confort y un amplio jardín con niños jugueteando.
Pero, nosotros los espectadores, os necesitamos como el mundo gira alrededor de un amor desperdiciado (pensaba para su interior este detective, ya acabado definitivamente), buscamos otro asunto viciado entre el crimen pasional y los intereses monetarios, engaños envueltos en papel de fumar y cartas astrológicas leídas en tercera persona, como la Tana de Marlene Dietrich lanzándole los dardos al Mike Vargas de Charlton Heston, en la genial Touch of Evil del maestro Orson Wells.
Pero quizá, uno de los factores que hacían a esta historia algo verdaderamente atractivo eran, una cantidad de personajes con una personalidad definitiva, abstractos en muchos instantes, extraídos a su vez de un filme de los hermanos Coen, del camarote alocado de los Hermanos Marx y otras alucinaciones divertidas al estilo de Miedo y Asco en las Vegas. No aptas, eso sí, para mentes cerradas a las sensaciones contradictorias y diferentes, ni a los cinéfilos que quieren un estilo homogéneo en las carreras de sus directores preferidos. Gracias por el cambio, Mr. Anderson.
Y es que el riesgo y la comedia disparatada es una opción denigrada por aquellos críticos demasiado escépticos de la risa o estereotipados con la tristeza como alter ego, en definitiva, serios. Si puede decirse, algo contradictorio que me fascina, como muestra de diferencia visual para todo policiaco o una película de Anderson desmarcada de las reglas básicas del cine negro, aunque con ciertos rasgos semejantes a ciertas películas anteriores.
Son evoluciones sorprendentes y mágicas, pasionales o pasotas, de un autor que arriesga en la forma de contar películas e intenta sentar otras bases en el lenguaje visual.
O acaso no es arriesgado, la mezcla de estimulantes y las carcajadas silenciosas, con el tráfico entre hermandades arias y panteras negras, las recalificaciones y pelotazos inmobiliarios a través de construcciones masificadas con la sensualidad de una habitación que ofrece una de las secuencias que se recordarán como características del cine norteamericano.
Cuando observamos su cara angelical, "angel face" y toda esa profundidad con un cuerpo hundido tras sus turgentes posaderas, y la mente del detective volando, como embaucado ante la escena del sofá entre Don Juan y una Doña Inés, cambiándose las tornas de la conquista ideada por Zorrilla, de lengua y labios afilados. Sexo, drogas y rock&roll.
&
No tengo más que decir, porque es mejor verla con calma y tiempo de degustación. No apta para paladares delicados o encorsetados.
Para mí, junto a Magnolia y Punch-Drunk Love, el trío de sensaciones novedosas y frescas que sitúan el cine de Paul Thomas Anderson como nuevo aire del mundo cinematográfico.
Viciado eso sí, pero mágico.
***** Muy Buena ****
Don Juan Tenorio (con el permiso de D. José Zorrilla, poeta y dramaturgo español):
¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Pues mira, Doc, qué maravilla,
No te fumes la vida, y pásamelo.
Yo te acerco luego a la luna,
a las estrellas o... qué se yo.
Tu siéntate a degustar a María,
mientras te traigo algo de comida,
cuando veas lo que ofrezco, desnuda,
si que vas a respirar mejor.
Porque los sueños son como pequeños estallidos pasionales, cuya mecha se puede apagar salivando un poco sobre los dedos.
*** The End ***
viernes, 13 de marzo de 2015
Relatos Salvajes.
Humanos: familiares y salvajes.
Cuando me dispuse a ver la película argentina Relatos Salvajes (en coproducción a la española con El Deseo de los hermanos Almodóvar) pensaba en que disfrutaría de una jornada de crítica ciudadana contra los establecimientos amorales que circulan por la sociedad. A modo de un Michael Douglas con acento y tino porteños, me he encontrado desbaratado en mis apreciaciones o deseos porque el filme se precipita hacia las tensiones en las relaciones, principalmente las familiares. Padres e hijos, marido y mujer, vecinos o conductores, trabajadores, etc... Así, realmente me he encontrado con un filme que refleja un estado “animalesco” del comportamiento actual, basado en la salvaje y omnipresente Venganza.
El director Damián Scifrón, anteriormente autor de la divertida Tiempo de Valientes, también firma el guion ramificado en cinco historias que recorren las arterias enfermizas de esta historia. Por tanto, no se puede decir que única, más al contrario cada trama tiene su propia personalidad y descubre una participación diferente de sus actores protagonistas o de los diferentes grados de amoralidad y violencia.
Por tanto partiendo de una identificación animal de cada uno de los protagonistas y equipo, distingo que los seres humanos toman decisiones irracionales con mayor frecuencia que la fauna salvaje, distinguida por el único resorte de la supervivencia. Scifrón se reserva el zorro, y los Almodóvar han tenido vista de lince en el cine Argentino, pues el éxito en taquilla ha conseguido que se fijen en las producciones del otro lado del charco. No será la última buscando el arte aunque sea a coste de reducir proyectos en España. Por otro lado, suerte en los Oscar por su nominación a mejor película en lenguaje foráneo.
A pesar de la falta de raciocinio que se representa en su desarrollo, la película se administra por vía directa al cerebro, con ese nexo común que deriva en tratamientos de choque familiar y un motor alimentado con las diferencias sociales entre los personajes de cada drama circulatorio y sanguíneo.
Son 6 relatos, además de salvajes, dramáticos con guiños al humor argentino más negro y una cierta resignación hacia unas sociedades cada vez más violentas e irracionales.
Son 6 píldoras cargadas de desigualdad, desesperación y, sobre todo, mala leche por parte de los ciudadanos en entornos variados, que desencadenan una venganza o carnicería en los habituales medios de transporte que utilizamos a diario: coche, avión, más coches... con la infidelidad al arte o al compañero, el amor paterno-filial y marital o la amistad como barrera.
Para hacer llamativos estos sucesos contemporáneos, Scifrón se rodea de algunos de los principales rostros de la televisión y el cine de su país, que garantizan el éxito en la taquilla. Además de garantizar unas interpretaciones medidas y profesionales, como cabe suponer en los nombre que encabezan el reparto.
En Relatos Salvajes más que cruzarse entre sí dichas vías, se establece una lucha sin cuartel por alzarse con la venganza más dura en el sentido crítico de Un día de Furia (Falling Down de Joel Schumacher) pero cambiando el grado de hartazgo contra la sociedad y sus usos cotidianos, por la pura violencia contra los individuos que obran peor o toman decisiones contrarias, incluso con el mismo ADN en su sangre.
Este último hecho que podría restarle un ápice de interés, por no ir contra las normas establecidas y lo correctamente político, en Argentina o cualquier otro lugar del mundo, acaba mutando hacia el diabólico entretenimiento y el morbo irracional del ser humano, por vencer a su enemigo o su amante.
Gracias a sus variados episodios que se ven en forma de cortos entrelazados por su temática, los ciudadanos cabreados se transforman ante nuestros ojos más que a causa de la locura por un arrebato esquizofrénico, que convierten a Relatos Salvajes en una película alejada de una crítica habitual al estado o la situación política nacional por una sociedad encaminada hacia la involución moral. Más que proponer soluciones para la convivencia, Scifrón se desvive por transgredir esa moralidad del comportamiento y precipitar su carácter vengativo. Los habitantes son de Argentina, pero podrían haber sido de cualquier otra nacionalidad, pues la sangre hierve por igual por todo el mapamundi.
La violencia vista con cierto toque humorístico, y por tanto falseado, ha triunfado como ejemplo. Las grandes producciones actuales, han conquistado este territorio que disfruta de la venganza como medio para arreglar las situaciones, pero que en la realidad produce más acciones violentas, sin fin. Aunque, habitualmente lo real supera con creces al dramatismo de las obras artísticas y los relatos-denuncia.
Me ha gustado la declaración de un especialista en seguridad pública y políticas sociales y miembro del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia, leída en Internet que expresa una opinión referente a Argentina, pero que bien podría ser una muestra de cierta falsedad instaurada en otros territorios. Dice "La película juega con esa contradicción: los argentinos nos quejamos de la violencia, pero todo el tiempo estamos ejerciendo violencia, reproduciendo violencia, festejando la violencia"
Eso está claro, espero que no corra la sangre en la próxima Gala de los Goya por los colores de guerra que representa, y se intente elaborar un espectáculo mejor, dónde estos relatos se enfrentan al resto de la producción española.
No tengo favorita este año 2015, así que suerte a todos los elegidos.
Relatos Salvajes - Tema principal compuesto por Gustavo Santaolalla.
Fly me to the moon
miércoles, 11 de marzo de 2015
Seconds Apart.
Los Gemelos del cine de terror.
Las cargas que produce un embarazo de gemelos en una pareja, tanto físicas como en los estados de ánimo, pueden volverse una tremenda tarea. A veces con unas consecuencias mortales de necesidad. Si no que se lo pregunten a los actores de Seconds Apart.
Y es que traer al mundo a semejante par... es jugar con el horror. Mejor dejarse de experimentos.
El director nacido en Bogotá (Colombia), Antonio Negret, sabe que las probabilidades de un parto de gemelos aumenta según las características genéticas familiares. No es necesario forzar nada, la naturaleza se encarga del milagro de Génesis.
Pero, claro un director de cine de ciencia ficción y terror, no podía dejar las cosas por un cauce normal. Y se pone a jugar a la química con jóvenes y débiles cuerpecillos, sólo cabe esperar que crezcan un poco y demostrarán que te pueden cortar la respiración en un instante. Las aberraciones de índole psico-químicas, cada vez más incrustadas en nuestra sociedad, pueden provenir de medicamentos, alimentación o armas de destrucción masiva. Y eso, es lo que son estos chicos... aunque no lo sientan.
En nuestras tiendas o nuestras casas, estamos infectados por todo un arsenal químico. ¿Qué pasaría si estos excesos del consumismo y el estado del bienestar, nos dejarán marcas indelebles en nuestros organismos?. ¿En nuestras mentes?. Preferiría no llegar a saberlo...
Por tanto, Seconds Apart se centra en un terror ligeramente gore, pero esencialmente psicológico. Planteamientos acertados y buena escenificación de las secuencias oscuras, para causar el miedo en el espectador.
Esto, en los tiempos que corren dentro del scifi y terror actual (aunque va habiendo ya suficientes títulos para un renacimiento del género) es todo una alabanza para los necesitados de "malos" momentos cinematográficos.
La historia del cine de terror, siempre ha sentido cierta predilección por estos pequeños monstruitos. Siniestros y enrevesadamente malvados. Gemelos dispuestos a helar gritos en las salas de cine.
Muchos fueron los antecesores de hermanos con reversos tenebrosos o forzosos como en Freaks, mi añorada obra maestra de Tod Browning.
Seguirían otras muchas con estilos diferentes y resultados muy interesantes: El otro de Robert Mulligan (en posteriores visionados ha perdido algo de frescura).
El pueblo de los malditos, interesante propuesta de niños semejantes y diabólicos.
Ascendiendo en el escalafón estaría el trabajo de David Cronenberg y su Inseparables.
Me atrevo a poner el film de mi estimadísimo Stanley Kubrick, El resplandor, salen unas gemelas...
Otros casos de otras corrientes de gemación, la degeneración del duplicado clonado en Los niños del Brasil de Franklin J. Schaffner. Bette Davis haciendo los dos papeles de hermana malvada en el film de Paul Henreid, Su Propia Víctima. O Vértigo del maestro Alfred Hitchcock, donde no hay gemelas mas está justificada su presencia por la confusión que crea.
Y otros films con resultados inferiores como Basket case, Three extremes... etc.
Por último, un recuerdo a una serie (yo me guío por los 4 o 6 primeros capítulos, sobre todo) de la creación magistral de David Lynch en Twin Peaks. Inolvidable.
A veces se puede temer una desviación de la película hacia los terrenos más juveniles del género. Con las improductivas tendencias de la industria de enrocarse en mil y una historias de masacres adolescentes. Es un espejismo, menos mal.
Por fin, vemos que el camino correcto (para mi gusto) es la tensión de un increscendo argumental, donde prima la investigación criminal.
Y que deja en el aire, un ramillete de jóvenes promesas de la industria.
En este punto vemos a un Orlando Jones, bastante convincente en la piel del policía encargado de tan misterioso caso. Si es abnegado como es habitual, pero con suficiente fuerza para no hacer decaer la intriga. Un hombre, sólo ante el peligro, que en su tramo final se desviará en demasía de sus comienzos, quedando el film algo desvirtuado, pero manteniéndose en el fichero de casos resueltos con acierto.
Los poderes de estos jovenzuelos malevolentes e insaciables, distorsiona la realidad tanto que pasan de ser peligrosos a convertirse en descafeinados aprendices de malvados de comic. Sin embargo, no es importante pues el resto del metraje hemos recibido suficiente dosis de mal rollo y sustos.
Un exceso de parapsicología que bien hubiera podido ser mutilado por el director.
Pero, como he dicho Seconds Apart deja un buen sabor en tus colmillos de aficionado. Entretiene bastante. Asusta lo necesario. Y la estética junto con las interpretaciones recuerda a otros momentos del género.
*** Buena ***
Posted by Nino
SIRIUS-III
The Babadook.
Va de niños y el terror.
Desde Adelaida (al Sur de Australia) nos llega una historia de terror dirigida, algo poco común, por una guionista y actriz (para curiosos trabajaba en Babe el Cerdito Valiente) con el nombre de Jennifer Kent. Y es participe del nuevo auge que está teniendo el género desde latitudes australes, con interesantes películas que tratan de atemorizar al personal con sentido e inteligencia. The Babadook tienen esos mimbres desde el comienzo, cuando una madre interpretada por Essie Davis y su hijo, el joven inquieto Noah Wiseman tienen sus escarceos con la psicología infantil, la magia y los cuentos.
La dirección mantiene un ritmo por encima de la media habitual en las producciones de la industria del miedo, con un enfoque algo diferente más basado en la construcción y la ambientación que en los sustos de diseño. Sin embargo, no todas las historias vienen acompañadas con un tratamiento novedoso o complejas composiciones de cámara, y en Babadook, las referencias múltiples son evidentes, pues toda prestadas imágenes de películas que llamaron la atención de todos los aficionados al género en el pasado. Más o menos cuidadas, desde la década de los ochenta hasta la actualidad.
La productora Causeway Films ubicada en Sidney. Jennifer Kent escribe y dirige hacia los temas que asustaron a aquellas generaciones de espectadores de la gran pantalla, cuando pasaban ávidos de inquietudes su época infantil. A través de los ruidos nocturnos desde su catre, los trucos entre las sombras y figuras amenazantes salidas de los cuentos, e historias de adultos escondidas entre aquellas páginas.
Hombres del saco que eran llamados a filas a primeras de cambio por las bocas enfermas de nuestros tutores, intentando conseguir el efecto deseado del silencio o la aceptación. Que sino te llevan, ojo.
En definitiva, algunas buenas críticas en su presentación por Sundance 2014 con su mérito ganado de independiente, atmosférica y equilibrada entre sus interpretaciones y la adecuada tensión entre los dos protagonistas. Aunque utilice, sobre todo en su tramo final, algunos efectos altisonantes que degradan la creación que mantuvo al comienzo. Bajo presupuesto e inteligencia necesarios para crear una puesta de escena bien trabajada por la directora australiana.
Volviendo a las referencias, hay que echar un vistazo a clásicos con cierto toque gótico, plagado de imágenes distorsionadas y estilizadas, mezcladas con secuencias de televisión o dibujos animados y al carboncillo. Algo semejante a las primeras hornadas de Disney y los libros de Alicia o El Mago de Oz, por la subdivisión entre el mundo infantil y sus relaciones con los mayores.
Así, repasaré algunas películas que plasmaron el terror a través de aquellos “inocentes” ojos, con mundos ocultos y nuestros amigos atravesando hacia una dimensión desconocida. Mansiones encantadas en blanco y negro (o animación más actual), elementos paranormales y exorcismos variados. En The Babadook, vuelve el niño como protagonista de todos esos procesos extraños u oscuros, estigmatizado por el pasado que visita su psicología como castigo al inocente.
A este género de sustos en la juventud, pertenecen los pequeños que cruzaron la puerta de la fantasía para enfrentarse con los miedos de sus padres. Un buen puñado de películas a recordarnos el camino del Mal que repaso en un momentito, ustedes perdonen.
Aquí se plantan las imperdibles El Exorcista o La profecía, que cambiaron las tornas con sus giros diabólicos hacia los niños aunque ya hubo muestras en el pasado (dónde entrarían los gemelos en el cine). En las casas plagadas de fantasmas, de Poltergeist, manifestaciones víricas o mutantes en infantes como en The Brood, o formando grupos del infierno atacando a todo lo que se mueve como El Señor de las Moscas y El Pueblo de los Malditos, Funny Games y mucho más reciente Eden Lake, todas recomendables para los iniciados y púberes.
Hasta que los adultos tomaron las riendas, dando muestras de una ambigua debilidad mental, e intentaron poner a esos hijos en su sitio, como frutos y víctimas del desvarío psicótico.
Así, Alicia convive con Coraline en la actualidad, entre dos mundos. El Buen Hijo que la toma con su hermano, o El Ente con una madre coraje. Puertas que abren paso al maligno, en Déjame Entrar o la cinematografía oriental, e incluso el cine español nos mandó sus principales recuerdos (llamadas) con ¿Quién puede matar a un niño? empezó casi todo, mucho más tarde se introducirían en el género, El Orfanato o las producciones del Toro entre fantasmas, con El Espinazo del Diablo o la fallida Mamá, o enredado entre leyendas mágicas y paralelismos con la realidad en El Laberinto del Fauno. Hasta la actualidad algo más endeble de Oculus, y un recuerdo especial a productos como Rambow o el miedo de la evidencia educativa y parental, en El Niño que gritó Puta, nada basada en la ciencia ficción desde luego.
Por tanto, curiosidad ante la fuentes de la psicología infantil frente a los casos dramáticos de padres compungidos frente a sus hijos, e inmersos en corrientes malévolas. Puertas tridimensionales a la locura o fenómenos de difícil explicación.
Sin llegar a epatar, eso sí.
** Pasable ***
Tráiler Lost River, de Ryan Gosling. Reparto: Christina Hendricks, Saoirse Ronan, Iain de Caestecker, Matt Smith, Eva Mendes, Ben Mendelsohn, Barbara Steele.
domingo, 8 de marzo de 2015
Dos días Una noche.
Entre la depresión... y la Gloria.
Desde pequeñas poblaciones de la región de Wallonia (Bélgica) llegan los hermanos Dardenne, Jean-Pierre y Luc, para entregarnos una nueva coproducción con Francia e Italia, denominada Dos Días, Una Noche. Es el tiempo necesario para enfrentarte con tus demonios, con esa terrible enfermedad que es la depresión, con la familia en dificultades económicas, con el sexo esporádico o las botellas de agua consumidas por el exceso de antidepresivos, y con los compañeros de trabajo.
Los Dardenne son posibles herederos del cinema verité comenzado en la década de los 50 y anteriormente simbolizado por el Neorrealismo (especialmente con Visconti, Rossellini, Vittorio De Sica, Marco Ferrari o nuestro recordado dúo compuesto por Rafael Azcona y Luis García Berlanga) después recogido por una parte de la nouvelle vague, pasando por Norte-américa con John Cassavetes, y por último referente del free cinema inglés con directores más actuales como Mike Leigh o Ken Loach.
Este encuentro con la realidad social y los derechos laborales, ha hecho escuela en los realizadores de postrera generación de Europa, desde la cinematografía danesa al actual cine francés que han mantenido las claves de su estilo de rodaje. Predominando los encuadres cercanos y los travellings inacabables, mediante la cámara en mano o la moderna steady-cam de pureza luminosa mediante el formato digital.
Dos Días Una Noche, es un filme que refleja todo el camino andado por la sociedad trabajadora en todos estos años, en la piel de una joven pareja con dos hijos conformada por un actor belga (camada cinematográfica de los directores belgas) como Fabrizio Rongione, y especialmente una parisina que se convierte en la piedra angular sobre la que gira toda la película, con una excepcional Marion Cotillard, natural y luminosa en su dramático viaje.
Un viaje de todos aquellos hombres y mujeres (éstas especialmente hoy, en un día de la mujer trabajadora) que me ha recordado a otra película, que si bien no tiene argumentalmente nada en común, muestra una trayectoria de personas atrapadas en una trampa y una elección, la magnífica Doce Hombres sin Piedad de Sidney Lumet, en la que curiosamente Cassavetes estaría nominado en los Oscar´s de 1967 como mejor actor de reparto.
Aquí, el proceso se identifica con un enfrentamiento maquiavélico entre compañeros de trabajo que deben decidir si una chica deja de pertenecer a la empresa, y las dificultades morales o físicas por las que pasa para dialogar e intentar convencer a los supuestos ´amigos` de su cercano despido. Todo con un movimiento continuo por la ciudad (aquí llamadas dormitorio) de Seraing, una ciudad industrial de Liège, en transportes públicos, coche privado o, a pie.
Ahora sí, dentro del género de las dificultades económicas, un camino que emprenderían estrellas del nivel de Charlie Chaplin en Tiempos Modernos o Henry Fonda con Las Uvas de la Ira de John Ford, tomando prestadas incidencias y desarrollos de momentos de crisis, en las que nos convertimos en Gary Cooper por Dos días y una noche, señores y señoras de Doe o Nadie a punto de la bancarrota.
También, Marion Cotillard (The Inmigrant) o su personaje Sandra tiene que ver con el realismo español de otros tiempos, en los que la gente se buscaba la vida intentando despertar esa chispa de compasión y necesidad de cariño que nuestros actores (junto a los italianos) vivieron tras cruentas guerras. Hasta llegar al cruento encuentro con los procesos fríos e impersonales, de lucha y confrontación laboral de la actualidad, elevados a su máximo exponente con El Método Grönholm y similares.
Existen algunas curiosidades dentro del guion firmado por Jean-Pierre y Luc Dardenne en el recorrido cruel que han ideado, como son los muros. Las paredes y puertas contra las que choca la protagonista, sirven de escenario callejero para el sufrido devenir como símbolo de las lamentaciones de un lunes fatídico. Una lucha externa y mental que refleja todos los pasos depresivos del amenazado en su trabajo, aunque resulta algo ´light` en las consecuencias y redundante en las explicaciones antes de unas votaciones tan decisivas.
Otro punto a resaltar, es el papel de las mujeres que aparecen en el proceso, pues resultan las más duras de convencer y miran por la protección de sus propias casas, incluida la que sufre (en teoría) el maltrato machista y anula su capacidad de decisión individual.
Y por último, la figura del miedo en movimiento a través de una cámara libre.
La muestra de inseguridad, los barrios residenciales castigados por la crisis económica y los cambios de ánimo, como una montaña rusa de sentimientos forzados.
Las empresas que consumen la carne de sus empleados engañados o comprados, escondidos, más si están en algún estado de debilidad, y la imagen monstruosa de pequeños tiranos o encargados que prefieren la recompensa y las mentes zombificadas, a la humanidad del compañerismo.
Aunque, la empleada en cuestión tenga la figura esbelta y el bello rostro de la Cotillard, semejante caso al Nadie de Cooper poco identificado en principio con un personaje que sufre por su situación social. Pues, ambos consiguen que olvidemos su faceta de estrellas para sumergirse en la depredación laboral y las situaciones extremas con sus colegas. E imaginando, un estrés de un fin de semana, en la piel de otros muchos que tienen una condena de meses o incluso años.
Por tanto, merecido el premio recibido de la Academia del cine europeo a Marion por este papel, entregada y sacrificada, con un matiz frío y distante que, en este caso, produce el deseado efecto de pérdida y desamparo. A pesar de tener a su lado, la comprensión familiar y de pareja, luchando contra una depresión que de haber resultado más profunda, hubiera tenido consecuencias más dramáticas en la realidad.
Y un cine reivindicativo, humano y necesario, aunque nos duela comprobar que el comportamiento, a veces, es menos humano de lo esperado.
Sin embargo, estos hermanos Dardenne se dedican, habitualmente, más a la producción que a la dirección de aquellos temas reivindicativos que comenzaran en 1996 con La promesa, continuaron con Rosetta o la psicología infantil, frente al mundo de los adultos, y que desembocan en Deux Jeurs Une Nuit en la admiración por las heroínas comunes y luchadoras. Y que, lógicamente, necesitamos para seguir reclamando los derechos que todos tenemos como ciudadanos y protagonistas de nuestras propias historias, s´il vous plait.
Felicidades a los Dardenne, a Marion Cotillard por su excelente trabajo... y a todas las mujeres trabajadoras, o eso espero.
**** Notable ***
Petula Clark - La Nuit N'en Finit Plus
Tráiler El Principito [Le Petit Prince], de Mark Osborne. Reparto Original: Marion Cotillard, James Franco, Rachel McAdams, Jeff Bridges, Benicio Del Toro, Mackenzie Foy, Ricky Gervais, Albert Brooks y Paul Giamatti.
Them (con Van Morrison) – Gloria
sábado, 7 de marzo de 2015
Fading Gigolo.
El Gigoló y la... Celestina.
Nos hemos acostumbrado tanto a los ritmos jazzísticos y a los escenarios por los que pasea Woody Allen y sus personajes, que si los sacamos de sus escenas costumbristas en el variopinto Nueva York, pensamos que ya no es lo mismo. Esto le llevaba pasando a su cine en los anteriores trabajos hasta su reaparición en Blue Jasmine, con su nueva musa Cate Blanchett, otra de las características de sus películas. Porque evidentemente, la figura femenina se ha establecido en toda la imaginería o realidad sarcástica sacada de su brillante cerebro, como la protagonista principal de sus guiones.
Ahora, cumpliendo su dualidad de director y actor (como ya ocurriera en otras ocasiones, por ejemplo la magnífica Sueños de Seductor) entrega su personalidad problemática, contestona e protestona, en las manos de un actor que se deja caer de vez en cuando por detrás de la cámara como John Turturro. Y éste, le hace divagar por las calles de su ciudad natal cambiando el protagonismo principal de la mujer, en una pareja masculina compuesta por "alcahueta" y prostituto. Porque no todas las putas van a ser mujeres, y menos en los tiempos que corren. Un trabajo que busca su sitio en una sociedad de metas conseguidas por féminas directivas y triunfadoras.
Yo Turturro, yo puto genial. Que comenzase en esto de Hollywood con un pequeño papel en la mítica cinta de Martin Scorsese, Toro Salvaje allá por 1980. De procedencia italiana, padre contador de historias y soldado en el famoso día D del desembarco y su madre una cantante de jazz (otra guía de sus producciones musicales), llegaría a participar en una capítulo de aquella Miami Vice.
Unos años después se pondría a Buscar a Susan Desesperadamente y convertirse en una figura del cine independiente, tras participar en el reparto del filme rodado en 1986, Hannah y sus hermanas. Años más tarde antes de convertirse en social sexual de Allen, escribiría con su vecino de Brooklyn una historia para Broadway titulada Relativity Speaking, alrededor de la misma temática de Fading Gigoló.
Es curioso el despertar de estos instintos comerciales, con Turturro entregado a los placeres de la carne y las tarjetas de crédito (tras su paso por producciones del estilo Transformers, con lo que había sido), y observar a Woody como Celestina, proporcionalmente a sus experiencias acumuladas con el sexo opuesto. Pues, su dilatada carrera cinematográfica está plagada de momentos amorosos (y sexuales) resueltos entre reproches, pasión y sábanas a medianoche.
Es Fading Gigoló, una curiosidad de este momento en que los años van cayendo, y empieza a consolarte el entretenimiento y el surrealismo emocional, mezclado con unas gotitas de voyeurismo llamando a las puertas del deseo. Como un Casanova de los barrios judíos, pero con su carabina de Brooklyn.
Sin embargo, no es una película del maestro de la dualidad mental, Woody Allen se entrega a un juego entre el exhibicionismo y las diferencias sociales y culturales. Pero, bajo la mano del director de orígenes italianos, como un maestro titiritero manejando a su alter ego sexual con el control de sus órganos en los dedos. Una gracia sobre su imposibilidad con las mujeres de bandera... lógicamente es una broma, pues todos le deseamos a Allen muchos años más de sexo salvaje o tántrico.
Y esta especulación sobre la masculinidad deseada, se rodea de mujeres de distintos vuelos aunque sobradamente preparadas para las cuestiones sensuales, como Sharon Stone y Sofía Vergara, y más recatada pero con indudable atractivo en la perdida para cuestiones cinematográficas Vanessa Paradis. Esta última en lucha con los estereotipos y los mandamientos religiosos, y con las coletas del judaísmo arcaico fuera de lugar. Así como su entregado admirador, un Liev Schreiber atrapado entre el deber y el amor.
Como Woody Allen ha delegado sus funciones habituales, se encuentra con el protagonismo vocal mientras que John Turturro se maneja en las escenas de "acción" y un conciencia precavida respecto al nuevo trabajo, pragmático y silenciado en su figura largilucha de potencial latin lover. No será su película en la dirección más redonda, pues Fading Gigoló es la quinta en esta faceta y tiene elementos suficientes para dibujarte una sonrisa en el rostro, haciéndote sentir a gusto, paseando por las calles y locales del neoyorquino mundo alleniano. Seguro, echamos de menos una entrega más ácida y atrevida en determinados momentos, pero se trata de una comedia ligera sin demasiadas pretensiones de escandalizar.
Las relaciones comerciales fuera de la legalidad, se decantan por cuadros de composición esporádicos y aquella cosa llamada amor. Mientras vemos desfilar el choque cultural y diferencias de edad por apartamentos o barrios a ritmo de saxofón, junto a levitas y postizos rizados, también encontramos una familia semi-oculta, poco convincente e irreal. Chistes sobre la convivencia con hijos traída por los pelos contra el humos de sofisticación sexual en dormitorios y hoteles de lujo.
Sin duda, este juego es más atrayente para el espectador, ávido de encuentros sorprendentes, tríos de ensueño y juegos léxicos de amantes lenguaraces, con un Allen entregado a la comedia picantona. Un juego entregado a la cámara que no a la cama del de Brooklyn.
Con todos estos mimbres, el cesto se queda deshilachado por el lado romántico, sobre todo en el poco creíble de la familia numerosa desajustada. Pues, el verdadero fondo del recipiente se encontraba en el profesional comercio carnal, no en consejos sumarísimos sobre la castidad religiosa.
Es su parte final dónde se pierde el terreno conquistado, con gracias ajadas y añejas, como un sofisticado vino con sus propiedades embriagadoras apagadas por la soda. El absurdo se desvía hacia un potencial sin demasiado interés y las situaciones correctas sobre el amor, en lugar de posiciones sexuales más atrevidas.
Turturro no pretendía el crecimiento de este medio latino judío llamado Fioravante. No estaba por esa labor y ha perdido una ocasión de sofisticar este argumento y las opciones con las que contaba a priori, por supuesto, esa vuelta de tuerca supondría cambiar el estilo y pisar terrenos sobre cambios de registro o de papeles, convertirse en un cine cercano a La Venus de las Pieles. Más bien, se quedó en un reclamo a las segundas oportunidades por contraposición a la soledad por decreto.
He leído algunas críticas que señalan a Fading Gigoló como un intento de copiar las películas de Allen, de forma negativa.
Vamos a considerar que participa en papel relevante el propio director y cómico, que se desarrolla en los ambientes propios a su filmografía, recorriendo semejantes escenarios y recurrentes frases, con personajes rocambolescos de sus comedias y guiños relativos a las relaciones de pareja y el sexo... además de su humor y su música.
Pero, nadie ha pensado en un sencillo homenaje a su cine, con Woody de protagonista.
Claro, por supuesto, no es lo mismo. Aunque el director se haya transformado en una judío sefardí reconvertido del latino.
** Pasable ***
Third Person.
Tu Vuò Fa' L'Americano...
e i suoi bambini.
El cine es la forma artística que se cuenta en primera persona.
Desde detrás de la lente, el ojo del director retrata las impresiones que un conjunto de factores le llevan a contar una historia como sucede también con la literatura, y permite indagar en la trama como si otra persona relatara lo sucedido. Es el tratamiento En Tercera Persona.
Así, nos alejamos de la perspectiva como si se tratara de un fantasma observando desde su mundo de historias cruzadas.
Pero, en el caso del canadiense nacido en London (Ontario), con ese pasado de Paul Haggis como escritor y guionista de raíces televisivas e importantes directores (como los autores del nuevo 007, Martin Campbell y Marc Forster, o anteriormente del gran Clint Eastwood) le permite establecer esa misma mirada para alejarse de las situaciones creadas. Igualmente, deesde su punto de vista también tras la cámara, con notables películas como Crash, En el Valle de Elah, y ahora, con Third Person.
Como antiguo cienciólogo, el director experimenta con las sensaciones y las palabras para establecer un juego cruzado, en el que se mezclan las historias paralelas sin llegar a tocarse del todo. Como un encontronazo imprevisto y sugerente, una bata que se desliza por un cuerpo desnudo, un móvil que trasmite el pasado o los coches antiguos que circulan a buen ritmo por las calles estrechas de Roma.
Porque, En Tercera Persona se desarrolla en tres ciudades que representan la libertad de sus personajes, y la atadura moral de sus comportamientos hacia terceros.
Paul Haggis es un magnífico contador de vidas y vouyeur de las pequeñas cosas, por tanto, el comienzo de la película te arrastra por una turbulencia de olores y sabores a Limoncello, a taxis de colores y vestidos para matar. Uno rojo pasional en el cuerpo exuberante de una Katy Louise Saunders, una actriz inglesa de pertenencia italiana y personaje de sangre mitad gitana y rumana.
Luego, un traje en blanco y negro elegante, realzado en su fina silueta y copado por unas gafas al estilo Audrey Hepburn en Paris y el cuerpo vertiginoso de Olivia Wilde, en frente de la esposa de su amante y abandonada en un traje de baño seco por el miedo, recuperando del olvido a Kim Basinger.
Y por último, otra belleza en uniforme azul de servicio, atendiendo a su abogada interpretada por Maria Bello, y acercándose a otra joven belleza, sin enfrentamientos sangrientos entre ellas. Son Mila Kunis y la actriz y modelo parisina Loan Chabanol (Aprendiz de Gigoló).
Estos relatos cruzados, no son tan salvajes aunque hieren igualmente, se podría decir que Haggis ha tomado prestado los cruces argumentales de otros directores que jugaron con historias del cine, la radio o el teatro, incluido el mexicano oscarizado Alejandro González Iñárritu; y los ha adaptado a su particular visión dramática. Si bien en esta Third Person, sorprende con un comienzo prometedor cargado de sentido del humor y sensualidad, como si cruzaras un bar que te recibiera con un tono latino y olor a champú de hotel.
Aquí, la tercera persona se puede conjugar en singular con los nombres propios de los actores, en los que creo, ganan las mujeres por más del doble de bella participación. Sus repartos siempre han sido eficientes (mejor notables), y entre el plural se distinguen estos “ellos” compuestos siempre por ella y él.
El filme está plagado (como dije en la primera mitad) de encuentros y desencuentros, que se desarrollan (como si fuera un tres en uno con Woody Allen) entre Roma, París y Nueva York, entre el tráfico y los turistas, en habitaciones lujosas de hotel con escritos y materiales de limpieza, carreras simpáticas por callejones y pasillos, retratos y piscinas inundados por las lágrimas o profanaciones familiares.
Ella y él, se entregan o enfrentan en un juego adulto, de palabras afiladas o divertidas, dónde los actores son maestros o marionetas en sus manos. Son Liam Neeson pacificado, Adrien Brody espía y espiado, James Franco arrebatado y arrebatador, y otras figuras fantasmales.
Todo bien, hasta que aparecen las semillas del pasado, invadiendo las intimidades y juegos sexuales, las llamadas incansables al celular y fotografías de aquellas invisibles entre juicios y cantidades de dinero. Pienso que la tercera persona a partir de la mitad del visionado, hubiera sido más interesante como elemento desestabilizador y oscuro, que entregado a una cadena de errores y consecuencias.
Sin embargo, surcando su mediometraje Third Person empieza a decaer en interés (lógicamente por excesivo) hasta que desencadena las últimas secuencias que explican los diferentes argumentos. Pero, ya es demasiado tarde.
Esa otra Tercera Persona que descubrimos, son los hijos o fantasmas que provienen de las cruentas batallas de sus progenitores, y que resultan los verdaderos perdedores de su juego. Esas pequeñas mentes atrapadas en los vaivenes adultos, no poseen apenas peso, pero están presentes sufriendo en silencio, avergonzados o con miedo, inventados o enterrados en vida, sin continuación para ´ellos`.
En fin, que si las sonrisas, los reproches y enfados, o las casualidades hubieran recortado el estilo inherente en Paul Haggis, todo hubiera sido un viaje más ameno entre cambios de escenario. Pues la Tercera Persona, la más importante, es el yo y el nosotros como público.
Quizá la repetición en estancias cerradas y encuentros convencionales han producido que la cinta se estrene algo más tarde, ya que no sirven en conjunto para avanzar en estas tres historias casi románticas... y algún funeral.
*** Pasable **
Moby - The only thing (The Third Person Soundtrack)
Third Person (Soundtrack by Dario Marianelli) - Watch Me
"Tu Vuò Fa' L'Americano" de Renato Carosone
jueves, 5 de marzo de 2015
Tusk.
En ocasiones veo... ¡Morsas!
En el mundo de Kevin Smith no había sitio para jugar con los animales, todo era jugar con la religión, la pornografía, las drogas o Ben Affleck. Hasta este momento en que las morsas han entrado en liza en los primeros puestos de su ´frikiteka` particular e intransferible, sin desechar un humor vitriólico y bastante mala leche de mamífero marino.
Precisamente ahora que, el antes menospreciado Ben, se ha separado (no sabemos si indefinidamente) del director norteamericano, cuando en sus mismas funciones en el cine han tomado una especial relevancia con películas como The Town, Adiós Pequeña Adiós y sobre todo, su oscarizada Argo.
Mientras Kevin Smith el director originario de New Jersey, también guionista y productor de su nuevo film Tusk, se dedica a aterrorizar utilizando sus maquillajes de espuma de látex, las formas bizarras y algunas estrellas nuevas a su elenco de protagonistas. Como Justin Long, Haley Joel Osment o Genesis Rodríguez, así como otros miembros ´tarantinianos` reputados como Michael Parks, o un Johnny Depp caracterizado de un peculiar y divertido inspector Clouseau a la canadiense.
Sin saber muy bien de su relación de amistad con Jason Mewes y sus aficiones, sólo que TruEarth Entertainment anunció el lanzamiento de su nueva película "Deet n Bax salvar el mundo" protagonizada por el mismo actor de Jay y Bob el silencioso, luchando contra el narcotráfico o consumiéndolo por Sudamérica. Más, eso es otra historia de película.
Volviendo a Tusk, en la que curiosamente ofrece sus primeros coletazos su hija, de nombre homenaje al cómic de Batman, Harley Quinn Smith.
Ideológica y paródicamente, Kevin Smith ha echado cargas de profundidad mezcladas con colmillos vitriólicos (no sé si algo de autocríticos pues pareciera estar en eterna lucha con la industria de su país y sus compatriotas), al tratar al protagonista de una suerte de inmigrante en busca de lucrarse con la moda de vídeos virales y postcats de broma. Una moda que no cesa, para criticar.
Y Canadá como espejo dónde mirar las frustraciones y el postureo frente a sus vecinos del Sur.
Pero eso no es todo, en Tusk existe un mundo para el terror psicológico y el surrealismo al estilo El Ciempiés Humano, aunque sin pies ni cabeza. O más bien, con cabezota incluida plagada de risas y colmillos hirientes.
La ideología de la estupidez humana se refleja ante la parte animal escondida y una lengua tan afilada como los dientes de una morsa con ganas de venganza ante la ideología americana y la violencia como válvula de escape. De esta forma, el humor se convierte en lanza y el terror en crítica social, al viejo estilo de sus películas monstruosas más anti-religiosas como Dogma o Red State.
La comicidad es surreal a la par que paródica, de personajes en el filo del paroxismo humano y animal.
Tanto que podemos llegar a confundir los términos e identificar los personajes con sus determinados comportamientos y opiniones, en caricaturas de sí mismos, siempre con una base argumental que delata su pensamiento a la contra.
A veces, Tusk se encuentra en una isla ocupada por dos protagonistas abandonados y solitarios, igual que muchos otros personajes que pertenecen a otra nueva vida en su cine, lejos de las pandillas juveniles y la diversión escatológica, plagada de tacos o sustancias psicotrópicas. Ya que su nuevo trabajo se encarga de recordarnos que la edad te lleva a enfrentamientos más filosóficos, antropomórficos, y definitivamente, alocados criminalmente hablando. Mr. Smith se va convirtiendo en "el Morsa" de los bandazos y las dentelladas.
También, el filme es una fantasía en forma de pesadilla y una paradoja de la vida solitaria, comparándola con individuos separados de la sociedad que se convierten, o bien en víctimas o en verdugos. Y las actividades atroces que pueden llegar a ejercer con sentimientos de posesión diabólicos, se nutren de las mentes débiles y la desesperación, con un humor sarcástico que puede llegar a confundir al espectador.
En parte, resulta extraña la atracción enfermiza que embarga durante algunos minutos de esta historia (podríamos denominar autodestructiva) y jugamos a confundirnos entre esa naturaleza inhumana y nuestra parte más animalizada. Sin embargo, también se mezcla la carcajada y la sonrisa inteligente con otra sección llena de tristeza, cuando se compara a los hombres y su supervivencia con el posterior rechazo a la compasión, el sadismo o el sadismo del secuestro de mentes.
Tanto que al final, no conocemos bien los límites del mal, ni si Kevin ha querido mostrarnos una especie nueva de la que reírnos o sentir vergüenza.
Demasiada inmersión en la psique humana del psicópata, del vecino y del espíritu solitario.
Sin duda, lo más recalcitrantemente provocador es presentar la maldad del ser humano en forma de, yo animal. Esa parte interior de la naturaleza que permanece escondida y que se rebela como injusta hacia la naturaleza salvaje de los animales. Creo.
Me pregunto algunas cosas como... ¿Hay que sobreestimar la amistad o todo lo contrario? ¿Son más beneficiosos los intereses personales y la mentira? ¿Serán mejores personas los que aparecen en Internet o las redes sociales?
U otras como... ¿Son más válidas las personas que se mueren en el intento o los supervivientes? ¿Es justa la civilización con los débiles? ¿Serían las morsas nuestros antepasados directos?
Kevin Smith como autor, desde luego, te descoloca (o todo lo contrario) con sus humos ilegalizados por las autoridades del cine. Aunque no parece que amenace de nuevo, con entregar sus bártulos cinematográficos y se destierre a otra isla virgen, habitada tan solo por determinadas especies marinas y dentudas, porque volverá con los mismos protagonistas (y otros muchos) en Yoga Hosers y nuevos Clerks de tercera generación.
O intenta explicarnos algo más sustancialmente prohibido y desconocido, tan enrevesado y maquiavélico que un ser humano corriente de la calle es incapaz de descifrar.
Tendremos que liberar nuestra parte animal y psicópata para descubrir sus aviesas intenciones, tras los alaridos y las dentelladas en las costuras, o acabaremos nutriéndonos con los restos de supuestos amigos, para ´descelebrar` las posiciones de la industria ´cárnica`.
No se vayan sin hincar el diente a toda esta parafernalia, pues muchos verán los reflejos dorados del Sol sobre sus ojos de morsa.
*** Curiosa **
Fleetwood Mac - Tusk
JUSTIN LONG & KEVIN SMITH talk TUSK (Nerdist Special Report)
Debussy: Clair de Lune.
jueves, 26 de febrero de 2015
Selma.
La salvación está en nosotros mismos.
No sé si alguna vez se podrá concebir el cine sin distinciones de raza, sexo o condición, ya que se suele decir que las películas son como la vida misma. Por este hecho coincidente en intereses, seguirán haciendo falta películas que protesten o reivindiquen las injusticias sociales y morales. Como ejemplo tenemos a una figura que aprendió a combatir sin armas del mismo Mahatma Gandhi, y cuyo nombre es un ejemplo para la sociedad, Martin Luther King tuvo un sueño un día y pudo observar por un periodo corto de tiempo, cómo se establecieron los derechos y la igualdad para todos los ciudadanos de USA, desde Selma hasta Washington.
Contra la violencia, a favor de que los pequeños tengan un futuro sin atender a cuestiones raciales y haciendo una justicia que represente a todos los ciudadanos por igual.
Esta película dirigida por una directora con las mismas raíces que el doctor King y de nombre Ava Duvernay, es multicolor con ciertos retazos históricos y olor a blanco y negro. Como todos los actos representativos de una sociedad en su contexto histórico, marca los trascendentes momentos que se sucedieron antes de la proclamación de la ley que permitía el derecho a voto de los hombres y mujeres negros sin condiciones. Una decisión que hay que ponerla en su época concreta, estudiada con dificultades y decidida por la mano de Lyndon Johnson, interpretado con seguridad y cruel realismo por Tom Wilkinson. Y el panorama (algo menos expuesto en el filme) que el mundo empezaba a dibujar respecto a los enfrentamientos bélicos y movimientos sociales, el injustificable terrorismo contra los inocentes y la violencia en general.
En mi opinión, el filme Selma se puede contemplar desde diferentes puntos de vista.
En primer lugar, y lógicamente partiendo del hecho que su directora refleja la visión de las mujeres que conocieron o apoyaron la mayor representante por los derechos de su raza (junto también al asesinado Malcolm X) contra la conciencia egoísta y cruel que debieron de soportar durante siglos de torturas y vejaciones sus anteriores generaciones.
Gracias a esa lucha, que comenzaría desde un asiento de un autobús público, un hombre tuvo un sueño que se convirtió en premio Nobel de la Paz, liberó a un pueblo de sus pesadas cadenas, y gestionó como mejor pudo los momentos dramáticos que se cuentan desde la ciudad de Selma en Alabama.
En este sentido, aquella mujer viajó un pequeño trayecto que sería un paso enorme contra la frustración y la violación de sus derechos como ciudadana. Los siguientes pasos se llenarían de sangre de niños y pérdidas sin sentido, fruto de un terrorismo nauseabundo y un conjunto de blancos prepotentes que pensaban con un cerebro del tamaño de una bala amartillada. Planos.
Las mujeres y las dos hijas de Mr. Luther King sirven como inspiración al personaje (cuando son comparadas con las hijas de otras familias que morirían criminalmente en un atentado) para intentar que su futuro no tenga que estar obligado a la reverencia y a los insultos, aunque su dedicación infringiera duros golpes para su vida personal.
Mr. King es un personaje tan cinematográfico que su imagen protectora, nacería como organista en una iglesia de Atlanta y se trasladaría a la palabra con intención de líder. Curiosamente en el camino hacia la Historia, cantaría ante un público habituado a la grandes producciones de la época en el cine y su coro en el estreno en su ciudad de Lo que el Viento se Llevó.
Parece como si algo rodeara la vida del activista y pastor norteamericano. Y así sería, pues conseguiría que otras familias procedentes u orígenes africanos, los tatarabuelos nombrados como ejemplo por la Srta. Boynton (en la piel de la actriz Lorraine Toussaint) que derramaron en aquellos barcos del infierno el sudor, las lágrimas y la sangre, para que niños de raza negra tuvieran intactas sus posibilidades de una convivencia en paz con oportunidades nuevas de libertad.
Entre Selma y Montgomery se vieron las cargas de la historia emergiendo del antiguo espíritu exclavista, pesando como porrazos en el alma y más sangre diluida a orillas del río con su famoso puente Pettus. Los pasos que dieron aquel día, aquellas personas, se aproximaron a esa ansiada libertad y otearon al otro lado del puente, otra mentalidad más abierta para prosperar como comunidad. Y la necesidad de la educación para derribar barreras y odios.
Aquellos heridos contra la segregación racial impuesta por los administradores de protección y justicia durante décadas de una supremacía absurda, supusieron otro paso tan importante como el que poco después daría el hombre en su visita a la luna.
De aquí parte la segunda forma de estudiar unos hechos tan dramáticos, y a la vez tan definitorios de los próximos cambios que se iniciarían hasta la actualidad. A raíz de actos criminales injustificados y golpes de mano contra la razón humana, el derecho se elevó para igualar a todos sea cual fuere el color de su piel (el término de pobreza queda fuera de la ecuación, como bien leí en algún comentario por las redes sociales), si bien las barreras cayeron en los tribunales de justicia, en las calles de nuestras ciudades, los humildes siguen sufriendo la violencia y el ultraje de la superioridad económica.
El actor David Oyelowo que interpreta al reverendo, demócrata y racial Mr. Martin, va marcando bien los tiempos entre la desesperación por las injusticias hacia su pueblo oprimido y la lucha mediática, silenciosa y pacífica, en forma de grandes discursos para la historia de América y el mundo. Y la actriz Carmen Ejogo, es una guapa réplica femenina a sus deseos igualitarios.
Sin embargo, noto una pequeña falta de carga emocional que enfría el devenir de la pareja y las reacciones externas a esos sucesos tan marcados en la retina.
Este camino de resistencia contra la violencia y la vejación mediante las palabras, comienza en las escuelas y abre un resquicio para la necesidad de una unión que acerque voluntades negociando y no tener que hacer uso de la protesta para solucionar los problemas en el futuro.
Aunque, evidencie el peso de la educación religiosa y las creencias en todo momento de su vida, con sus equipos de reverendos proclamando la bondad de las religiones, cuando en realidad siempre han sido fuente de enfrentamientos y muerte.
La educación no puede, ni debe ser manipulada ni impuesta por la fe, aunque pregone la igualdad entre los humildes que, en definitiva, se queda en agua de borrajas.
Este cambio a la edad contemporánea que comenzara en la revolución francesa, necesita de un nuevo brío, pues todavía queda alejado de la realidad actual, cuando existen discriminaciones ideológicas y raciales por todas las latitudes del globo. Cuando aún existen hombres que piensan en la superioridad por encima de otros, por infieles o diferentes en el color de su piel o pensamiento, como personajes oscuros que aparecen en Selma interpretando a un sheriff o un gobernador extralimitándose en sus obligaciones. Cuando la policía, los jueces y los políticos sólo deben estar al servicio de los ciudadanos comunes que les pagan sus trabajos para la comunidad.
Paso a paso, como repite Luther King en algunas ocasiones, se logrará erradicar las ideologías separatistas y violentas del planeta. Puente a puente.
Paramount Pictures ha entregado para los Oscars este año, una buena película que nos toca a todos por igual. A ricos o pobres, porque trata sobre las ideologías que confieren a los hombres sus rasgos característicos, con dioses y humanos mortales que sufren sin su intervención divina. Y también, ha conseguido un merecido premio a la mejor canción con Glory, dada la competencia.
La última forma que tengo de observar la película es haciendo referencia a una interesante serie firmada por Tom Hanks, Los 60 emitida en el canal Discovery y que ha coincidido en el tiempo con la visualización del filme Selma.
Estos capítulos sobre los disturbios raciales en la época de los 60, coincidiendo con la muerte de J.F. Kennedy, la guerra de Vietnam y los comienzos de la televisión, impresionan por la visceralidad y las emociones expresadas por los mensajeros de la historia. De la historia de Estados Unidos y de todos nosotros, pues representó un cambio que aún estamos viviendo.
Por tanto, la película es apropiada y necesaria, aunque los actores (un buen reparto por cierto) hacen todo lo posible para representar aquellos valores y emociones, pienso que los verdaderos destellos de emoción provienen de las imágenes y las palabras pronunciadas... caminadas, vividas por sus protagonistas en la realidad.
Ellos y sus actos, nos hacen reflexionar y así debe de ser siempre, pues ningún dios vendrá a arreglar nuestros propios problemas. Aunque lo pidiera el mismo de forma tan vehemente, el mismo Martin Luther King, Jr.
*** Buena ***
Common, John Legend - Glory (Selma Soundtrack)
Ole Man Trouble - Otis Redding
Ñ
Walk With Me - Martha Bass
sábado, 21 de febrero de 2015
American Sniper.
La ´Humanidad` escogió mal, de nuevo.
Si mirásemos atrás en el tiempo, veríamos la cantidad de decisiones que han tomado los hombres (gobiernos) con repercusiones fatales para los ciudadanos y la sociedad civil pacífica. Elementos con motivación económica o política, tan dramáticos que son una huella indeleble para todos aquellos que han sufrido la violencia en sus propias carnes o las de sus familias.
American Sniper dirigida por un Clint Eastwood en plena forma, cuenta la historia de algunos de esos personajes de procedencia humilde que tuvieron que enfrentarse a enemigos invisibles, a vida o muerte para defender a su país y sobre todo a sus compañeros. No obviando otras razones institucionalizadas por motivos religiosos o culturales, se trata de una involución que nos retrotrae como convivencia a la Edad Media.
Tenemos el deber de encontrar otras soluciones capaces de detener ataques o acciones suicidas demandadas por otros, con el fin de asesinar a personas humildes y trabajadores, mujeres o niños. Todo ello es consecuencia de las guerras, evoluciones de los poderosos en contra de la libertad del individuo.
La película será polémica desde todos los puntos de vista, pues desarrolla las labores armamentísticas de una u otra actitud, con jóvenes (y no tanto) que se ven abocados al manejo de situaciones de absoluta violencia en instantes de gran presión, como el protagonista interpretado por Bradley Cooper en toda la extensión de su buen hacer. Su personaje tomó decisiones que causaron víctimas y dolor en sus allegados próximos, incluso en sí mismos, pero también funciona como defensa de sus compañeros. En un caldo de cultivo que alimentará las hostilidades y un deseo de venganza sin fin.
El soldado Chris Kyle ejerció realmente como francotirador en los territorios más conflictivos del planeta, además es autor de la autobiografía adaptada por el guionista y actor Jason Hall. De aquí parte el hecho más polémico de esta historia verdadera, y es calificar de trabajo una acción consistente en matar personas. Aunque, recordando que las armas se empuñan por ambos lados.
En ciertos aspectos, recuerda a otras películas cargadas de realismo belicista como En Tierra Hostil de Kathryn Bigelow o en otras latitudes con Black Hawk Derribado de Ridley Scott. Pero, más concretamente en la competencia sangrienta entre las dos conciencias separadas ideológicamente y en sus creencias místicas o producciones cercanas al western, uno contra otro en un duelo sangriento. También los textos ecuménicos que pregonan ambas religiones entre sus fieles, con el ojo por ojo por bandera, que le emparenta directamente con otro filme de crueldad olímpica y aptitudes irreconciliables, en Enemigo a la puertas de Jean-Jacques Annaud.
Ahora, el director del poncho y devorador de espagueti cuenta las vicisitudes y actos sangrientos que vivió El Francotirador como miembro perteneciente a los Navy SEAL norteamericanos, su acción en batalla frente a los grupos armados iraquíes y de otras nacionalidades con ideología yihadista.
Hasta una vuelta a casa sin solución de continuidad, pues el conflicto no ha parado de crecer en todo el tiempo transcurrido hasta hoy mismo, día en que escribo este comentario y existen más muertos caídos entre el polvo y la ruina. Moral y humana en crecimiento continuo.
Clint Eastwood enfoca su cámara en las acciones rodadas con buen pulso y aquellas repercusiones personales o familiares de los soldados, también muestra de manera aséptica a los ciudadanos que sufren la incursión de la guerra en sus barrios, ya que cualquier tipo de conflicto armado produce daños físicos y sicológicos que perdurarán de por vida en las diferentes conciencias, tanto de soldados como de civiles.
La mayoría de espectadores de American Sniper valorarán esta película atendiendo a los factores ideológicos, y se posicionará en uno u otro sentido dependiendo de una visión traumatizada de la historia sangrienta que se está escribiendo diariamente. Porque, la realidad es que el argumento cuenta con dos francotiradores, uno por cada bando y muchas armas escupiendo fuego.
Así que no comprendo bien, cierta polémica al intentar justificar alguna de las partes cuando realmente se debería buscar una solución que termine para siempre toda esta masacre.
Eso incluye, la opinión de ciertos artistas y polemistas como Alan Moore, volcándose en la repercusión más que en lo verdaderamente importante, un uso mecánico de las armas para resolver las diferencias culturales, religiosas o políticas.
Los hechos dramáticos, que se cuentan en El Francotirador, tienen una carácter universalista y ha afectado a la mayoría de sociedades de una manera u otra, por lo que todo el mundo se siente legitimado para elevar la voz de su opinión.
Aquí, en cualquier lugar del mundo, se acusa del polémico y arraigado concepto que no diferencia a nadie, el patriotismo unido al sentimiento religioso por encima de la vida de los inocentes.
Por tanto, que se convierte en una parte sustancial del problema.
Precisamente, ahí radica la dificultad para calificar este filme.
En el terreno técnico, Clint Eastwood se rodea de unos actores novedosos en su carrera, ya que no han participado de anteriores proyectos del genial y maduro director, no olvidemos que pertenece a los USA como el protagonista de la cinta. Y no sólo rueda la historia con precisión histórica, sino que ha viajado con su equipo a localizaciones que van desde California a Marruecos, con todos los problemas que acarrea el traslado de los equipos técnicos, el calor o las miradas furtivas.
Los momentos de acción caótica y respiración controlada, desprenden un marchamo de realidad que intriga, emociona y asusta a partes iguales, con una pareja protagonista deudora del sueño americano y frustrada por la separación y las obligaciones patrióticas de cara a su país y la opinión pública, completada por una atractiva Sienna Miller.
No falta, por supuesto, el sufrimiento de la población musulmana que vive diariamente sometida a regímenes tan autoritarios como violentos. Decadencia o nulidad por el valor de la vida, agravada por sus condiciones económicas y un futuro en manos del petróleo. Por ahora.
Como en todos los conflictos bélicos, desde el comienzo de los enfrentamientos entre humanos, los que pierden son los humildes. Serán los trabajadores y los niños, porque pierden sus casas y vecinos, abandonan sus trabajos y métodos de manutención para embarcarse en legiones sangrientas que empobrecen a su país, aun más si cabe... mientras el cadáver de un niño inocente, forzado a una guerra adulta se ve ensangrentado sobre el suelo de la incomprensión. Fin de la educación.
Quedan las viudas y los huérfanos, mientras los señores de la guerra se siguen frotando las manos con su negocio de las armas y la muerte. No hemos avanzado tanto, porque cuando no hay soluciones, todos somos víctimas.
Creo que Mr. Eastwood, no es culpable de la controversia ni de las manifestaciones en contra de la labor de un soldado, simplemente ha mostrado las circunstancias vividas por esa persona y descritas en una biografía (evidentemente con una única visión del conflicto) en un caso que, desgraciadamente, estamos todos viviendo y padeciendo. Y parece que no tiene visos de terminar.
Como anécdota, si que el director tiene la culpa de la elección de un robot-maniquí bebé. Cosas de la tecnología.
Chirs Kyle fue otro de aquellos niños que crecieron en una sociedad que admite el uso de las armas en su vida cotidiana, y una víctima más de el concepto equivocado que se baraja en el mundo... la guerra como forma de vida.
Cuando en realidad, es todo lo contrario.
- Sin Calificar -
Ennio Morricone - The Funeral
American Sniper Movie Official "Van Morrison- Someone Like You" Soundtrack / Song
Marvin Allen - A Hero's Sorrow [American Sniper Soundtrack]
viernes, 20 de febrero de 2015
Leviathan.
Leviathan: grados de violencia.
Como en la numerología bíblica, el 6 ha sido fuente reiterativa en la representación del ángel caído sobre la Tierra en su forma humana. De igual modo, que la palabra Leviathan viene nombrada en el Antiguo Testamento otras tantas veces, en referencia a un Satán monstruoso y marino que abandona sus dominios fríos, azules y espumosos, para dominar a la raza humana y pecadora con sus terribles fauces. De ahí, el significado de leviatán en hebreo sin H intercalada, tan solo quiera decir ´ballena`.
Se suele decir que las ballenas son muy protectoras con su descendencia, pero en una pequeña localidad costera de Rusia, el leviatán al que nos referimos es uno de los cuatro príncipes del averno, junto a Satán, Lucifer y Belial.
Al estilo de la anciana Moby Dick, con un peso en el alma, unos arpones clavados y una mirada velada por la sangre de la pierna de Ahab. Este le llamaba monstruo asesino y diablo del mar. Y se persiguieron sin descanso para cumplir un designio de los hombres. Una marejada de sentimientos con un único final, la muerte de uno de ellos.
La lucha de lo masculino con lo femenino, la muerte del monstruo de sexo femenino, la salvación para los justos. Behemot es la Tierra y Leviathan el Mar. Y el mar siempre tiene las de perder por la fuerza bruta de los hombres, hasta que la tierra que los cobija sea destruida por sus propios monstruos.
Un Leviathan, creado por las palabras y la fe religiosa como contrapunto al Dios omnipresente y salvador de almas (o eso pregonan), que fuera despojado de su parte femenina para evitar la reproducción del Mal. Mientras, otra parte de la Biblia se encarga de desarrollar como el Mal puede ser interpretable, dependiendo de algunos factores o acciones de los poderosos.
Desde el punto de vista del Libro de Job, en el que el justo es castigado con un penoso devenir familiar, se convertirá en un paria arruinado y consumido por el alcohol. Un reflejo de los tiempos que unas generaciones delegan a otras. Pues en algunos casos, o la mayoría, los inocentes son los niños.
En el lado contrario, tenemos al corrupto y traicionero que es premiado con una vida espléndida y holgada, gracias a un comportamiento fuera de toda lógica y legalidad. Y al que protege el silencio de los justos, si la justicia no remedia su corrupción.
El número 6 aparece sobre el Mar de Barents en la costa norte que visita Rusia al Océano Ártico, cerca de Noruega. El rodaje en los pequeños pueblecitos de la federación de Múrmansk con una mayoría dedicada a la pesca y las manufacturas, y muy transitado por los mayores mamíferos marinos, mucho más pacíficos y sanos que aquel.
Se disfraza con distintas formas, como alcalde avaro y cruel con los desfavorecidos que manipula los poderes administrativos para lograr acaparar los terrenos que le proporcionen un mayor beneficio. O como un almacén de botellas de vodka vacías, tiradas por el suelo de la cocina y el salón, a la vista de la mujer y el hijo, y observadas como una situación tan normal que produce escalofríos. Ya, este alcohol siquiera tiene la excusa de ahuyentar las radicales heladas del invierno, son vapores que nublan la razón y los sentimientos, en una confusión tan irracional como las olas de una tempestad destructiva. Ni aleja los dientes metálicos de la demolición de nuestra conciencia.
Las religiones ideadas por los hombres, han servido como escudo para detener el avance de aquella conciencia libre, sean del tipo o en la latitud que se produzca algún cambio. En la actual Rusia, los resquicios del poder tienen preponderancia y se manejan paralelos a las instituciones religiosas, cuando los gobiernos deberían mantener apartados de sus tentáculos y garras marinas, la fe y las creencias divinas. Como en cualquier lugar verdaderamente libre.
Es la vieja lucha, entre los elementos que pueden hacer caer a los protagonistas de Leviathan tentados por viejos vicios o debilidades humanas. Un hombre empobrecido, hasta el desahucio. Un hijo que no comprende el consumo desproporcionado de alcohol. Y una esposa que sufre el machismo violento con desencanto, sin poder escapar de ese abrazo mortal con que Leviathan intenta llevarla a las profundidades con él. Mientras, la maquinaria del corrupto sigue derribando a los débiles.
He leído algunas críticas sobre la excesiva duración de la película, pero no estoy muy de acuerdo, pues la mayoría de escenas tienen su fuerza y sentido concreto para aparecer en el desarrollo de la historia. Quizás, se deberían haber delimitado un par de secuencias demasiado leguleyas, que no aportan nada más que elucubrar sobre los encasillamientos de una justicia lenta y algo farragosa en sus términos. Pero, su alma destila pureza y realismo.
Por tanto, veo bastantes lógico el Globo de Oro, por la fotografía de calidad entre espuma y sal, rompientes junto a cementerios marinos, ballena en plena natura y naturaleza humana incomprensible. La verdad de la que habla la película sería, conseguir detener algún día los procesos violentos que impiden los avances sociales, evitar la corrupción con unos medios y fuerzas de seguridad aceptables, el machismo (que separa a ambos sexos en una guerra inacabable) y la libertad para escoger pareja, domicilio y un futuro. Sea en Madrid, Nueva York, Egipto o Moscú.
Sin embargo, con todos estos elementos que aumentan la calidad de la cinta rusa, prima la forma artística de seleccionar una ambientación salvaje y apartada de todo, con una densidad que se respira o emerge como el chorro salado en la respiración de una ballena sobre la superficie. Y, con la misma vitalidad que sugiere la propia naturaleza viva, luchando por la supervivencia de las familias matriarcales cercenadas por la debilidad y los comportamientos poco inteligentes. Aquellos de los que sólo los humanos son capaces, por delante de los irracionales animales salvajes.
La violencia se ha encaramado en lo más alto de las perspectivas humanas, expandiéndose por cualquier frontera en forma de ideologías y el poder económico o político. El comunismo ha abandonado los huesos de aquellos gigantes consumidos hasta las entrañas por la pobreza y la desesperación, creando un cementerio de ilusiones sugestionadas por los efluvios, los maltratos y las armas.
Pero, no está todo perdido. Seguimos necesitando de países tan grandes como Rusia con sus hombres y mujeres para seguir avanzando hacia una humanidad más justa y sin derramamientos de sangre. Sumar a la conciencia general a aquellos escritores, actores y creadores que aportan su grano de arena marítima y diabólica o sus letras fotografiadas con excelencia, como el guionista y director Andrei Zvyagintsev a que sigan ofreciendo una visión crítica de los resortes que dominan y esclavizan nuestra existencia.
Leviatán es una amenaza para todos nosotros, emergiendo de la oscuridad con la apariencia que cada sociedad quiera esbozar, produciendo el terror en las mujeres o empobreciendo los valores educacionales de los hijos, en definitiva, anulando nuestra libertad como ciudadanos. Tema que ya tratara en su filmografía Andrei Zvyagintsev en su primer largometraje, El Regreso, ganadora del León dorado en el Festival de Venecia en 2003.
Porque al final, como decía la expresión “Todos los caminos te conducen a Roma”. Siendo el nombre del hijo que sufrirá las consecuencias de las decisiones erróneas de sus padres, o de las conflagraciones que producen los cauces gubernamentales en el presente de una generación golpeada por el oleaje continuo y sin piedad contra las rocas.
Pero, como buenas rocas, de aquí somos y aquí nos quedaremos... hasta que cambien los cementerios por estancias menos luctuosas.
La esperanza de un cambio real, no de fotografía colgadas en la pared.
**** Notable ****
Philip Glass - Akhnaten HQ [Prelude; Refrain, Verse 1, Verse 2] (Leviathan Soundtrack)
Posted by Nino
SIRIUS-III
martes, 17 de febrero de 2015
Ida.
Holocaustos de religión.
Nos encontramos quince años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, pasando por diversas localidades de la región de Lodzkie (Polonia) que han cambiado en el tiempo y el espíritu desde aquellas atroces consecuencias de la masacre. Ahora, su capital Lodz es una ciudad moderna con atractivos espectáculos musicales que tienen como protagonistas grupos del tamaño de Deep Purple o Judas Priest.
Sin embargo, no estoy en una sección de cine para comentar la participación de un sacerdote llamado Judas con sus poderosas guitarras, porque la película que entra en Cinecomio habla sobre la religión desde una perspectiva mucho más clasicista, más bien sus jóvenes novicias y la búsqueda de restos familiares que fueron enterrados y masacrados durante los años del terrible holocausto.
Ida, es una joven como podría ser cualquiera de las demás de su época, aunque creo que el pensamiento de aquella etapa de la historia, a veces puede confundir a los espectadores al trasladarlo a la época actual. En 1960, las heridas estaban aún demasiado abiertas para gran parte de la sociedad polaca y judía, estampa que podemos comprobar en el papel de la actriz Agata Kulesza, una mujer de armas tomar e ideológicamente presionada por los actos acontecidos desde la izquierda, en una venganza que ahora arrastra su decadencia por las camas regadas de alcohol.
En contraposición hallamos a esta guapa muchacha, encuadrada con su pequeña nariz respingona y sus ojos de inocencia angelical dentro de una vestimenta demasiado seria para su edad. Pero, se trataba de otra época y la educación otorgada a una huérfana por aquellos tiempos podía llevar a equivocaciones irresolubles.
Exactamente como ahora.
En este aspecto de una enseñanza propia de otros tiempos, no laica, el filme Ida podría entroncar con el drama contado en La Cinta Blanca de Michael Haneke, pero se queda en una formalidad que deriva hacia lugares más lúdicos de la mente religiosa, en lugar de extenderse en los efectos de ese aprendizaje. Aunque sea voluntario es injustificable, ya que también existen sociedades que educan a los hijos entre armas para su dedicación posterior al negocio inmoral de la guerra.
El director Pawel Pawlikowski sincroniza con imágenes en blanco y negro (con medida televisiva de 4:3) como una trampa cerebral de la protagonista interpretada por una jovial encorsetada Agata Trzebuchowska. Actriz que despierta a la pasión dentro y fuera de la pantalla seccionada desde los encuadres preciosistas en su descuidada estructura técnica. Como si fuera una película densa de Ingmar Bergman, pero desprovista de demasiadas tensiones conceptuales, porque todo el dramatismo de las secuencias funciona con la evidencia de un guion que podría haberse convertido en una búsqueda más girada hacia el suspense. Una pena.
Igualmente, Ida propone una fotografía contundente para tratarse de una película que habla sobre la religión católica, dónde los rincones retratados reflejan, en todo momento, la oscuridad de esos instantes tan luctuosos y la ambientación cargada de pesimismo. Viene a remarcar ese carácter de pérdida de sus protagonistas, vista desde dos vertientes tan distantes como problemáticas respectivamente. Tendrán consecuencias para cada una de ellas, viviendo a su manera.
La huérfana y la tía Wanda se enfrentan con factores ideológicos que no se comprenden ni aceptan, ya que su vida ha estado repleta de muerte y miseria, sólo que una lo ha vivido en sus carnes mientras que la otra, ha sido borrada de su existencia primera.
Tanto que, casi todo, lo que se respira en el filme (producido entre Canal+ en Polonia, Italia y Dinamarca) es extremadamente oscuro. Salvo unos zapatos de tacón y, algo que pudiera cambiar el sentido de aquel escenario tan negativo. Algo como la música que elevará el espíritu de cualquier jovencita a la apertura y el descubrimiento.
A aquellos que no están acostumbrados a la contemplación y el éxtasis carnal, desprovisto de cualquier otro artificio que la imagen, provocadora o no depende de cada uno, verán en Ida una tratamiento narcoléptico de primera magnitud. Mientras que, los críticos y entendidos en cine, que disfrutan con la moralidad compleja (aunque demasiado escondida en el silencio) o los espacios arquitectónicos y las formas reflejadas con excesivo estudio de la composición, encontrarán resquicios en el velo para iluminar un rostro tan dulce y discreto, como poco comunicativo.
No sabemos en ningún momento que le pasa por la cabeza a la protagonista, sólo los efectos que causa a su alrededor. Excepto alguna cana al aire que otra, que funciona como un espejismo de la realidad claroscura.
Así Ida conseguiría en los Premios del Cine Europeo con los principales galardones y alzarse como mejor película de habla extrajera en diferentes academias europeas. Ahora, veremos si los Oscars perseveran o dirigen su mirada hacia un relato más salvaje que la cinta polaca, como un leviatán que se alimenta de las almas de ciudadanos rusos en plena vorágine depredadora, otros protagonistas en la resolución de aquella barbarie ideológica.
Música de Marino Marini compositor ya fallecido que facilitara el ambiente con sus letras y canciones, a grandes películas como Rocco y sus hermanos. Y encontrarnos con la voz de una cantante y actriz de rostro tan impactante como Joanna Kulig, esforzándose en dotar de empaque la música italiana o acompañar al saxo tenor que interpreta piezas maestras de John Coltrane y música clásica.
A pesar de todo la complejidad en la composición de unos personajes atrapados en su propia historia, se escapan ciertos rasgos extraños que hacen dudar del relato en su tramo final. Son pequeñas decisiones que funcionan como una escala musical perdida en una escalera vacía hacia el cielo, que no sabemos si suben o bajan. Que no dibujan un sentimiento de culpa pecaminosa ni una sensación de libertad, únicamente un hermetismo reflejo del argumento.
Tiene un referente lejano en el rostro idílico de Audrey Hepburn en Historia de una monja de Fred Zinneman, estrenada en 1959 cuenta la historia reflejada durante la misma campaña bélica y una amplia indecisión crítica del estamento religioso ante los elementos criminales. Algo con la misma raíz pero en diferente dirección, para esta monja dedicada y el papel principal de Ida.
Por tanto, el riesgo queda embellecido por la fastuosa fotografía y el dramatismo de una memoria histórica que sólo trae más oscuridad, a través de ventanas que dejan entrar aquellos ecos de muerte entre vecinos, entre niños que jugaron una vez juntos sin mirar su entidad familiar ni creencia. Pero echo en falta, algo más de atrevimiento.
Ida aporta un romanticismo que pierde la partida ante la educación más moralista.
Reflexión: Tanta Monja, Moja Tanto. :D
*** Buena ****
John Coltrane - Naima
Adriano Celentano - 24000 Baci
IDA, reż P. Pawlikowski
Posted by Nino
SIRIUS-III
domingo, 15 de febrero de 2015
Wild (Alma Salvaje)
La Gata con Botas.
Desde que el director canadiense Jean-Marc Vallée iniciara su viaje personal por los entresijos de la producción cinematográfica, ha conseguido interesar a crítica y público con sus pasos hacia la psicología humana y los sentimientos de culpa. Desde la genial C.R.A.Z.Y. Hasta Dallas Buyers Club había circundado el inmovilismo que atenaza la idea de libertad del individuo. Su próxima visita sentimental tendrá el título de Demolition, como premonición de una sociedad que deambula perdida entre el amor/desamor y las almas en pena, antes de sumergirse en el infierno personal y el cielo musical de Janis Joplin.
Demolition tendrá como protagonista a un trío conformado por Jake Gyllenhaal, Naomi Watts y Chris Cooper, sin duda una configuración de partida salvaje, como el título de la película que presenta este año a los Oscar´s con varias nominaciones. Incluidas mejor actriz femenina para Reese Whiterspoon y de reparto para Laura Dern, su madre abnegada en la película Wild y lleva la sangre del cine en sus venas.
En todo viaje cultural que se precie, no está de más contar con algunas escrituras motivadoras de experiencias. Y en el caso de Wild, Vallée ha contado con un libro que cuenta las andanzas autobiográficas de la escritora Cheryl Strayed y la adaptación de un guionista de recorridos largos como Nick Hornby (Alta Fidelidad, An Education) y un escritor muy interesante. Para una experiencia vital por la vía de dureza turística denominada Pacific Crest Trail (El Sendero de las Crestas del Pacífico), con una ruta que cruzaría su protagonista real de Sur a Norte de los USA.
Si bien, el filme se podría haber titulado, ¿qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, dada la poca experiencia viajera de la joven en aquella época y sus raíces ancladas a una gran ciudad como Minneapolis.
Wild es un desafío de redención personal que cuenta con distintas velocidades, ya que una actriz como Reese Whiterspoon se propone compartir esta experiencia que no se expone del todo hasta mediada la duración de la penitencia. Porque los primeros momentos son una pequeña broma a los hombros y un reto difícil para una muchacha de ciudad como Reese/Cheryld, además del cruce con personajes que poco aportan a la historia.
En esta primera parte, el camino parece demasiado Salvaje para tan pocos recursos aventureros y gráciles, como unas botas asfixiantes de pasos o una dieta a base de alimentos fríos. Aunque se esté dispuesta al sufrimiento, es demasiada carga para el despecho, la ira o la culpa.
Sin embargo, en estos trayectos sentimentales e ideológicos mezclados con la aventura (un recuerdo para la impresionante Hacia Rutas Salvajes con otra figura real), los obstáculos se los impone uno mismo en su mente. Viendo el panorama como una ventana al futuro y una aceptación de los hechos pasados, la segunda parte del viaje se desarrolla sobre unas coordenadas emocionantes con la mente de la protagonista más abierta a las percepciones, tanto internas como del paisaje. En definitiva, más entretenida.
En ella, la confusión de Reese se acerca a la naturaleza que la rodea y a las personas que dejó en un rincón escondido de la memoria, y que producen los mejores instantes rodados por un director tan emocional como Jean-Marc Vallée. Sentimientos enfrentados habituales en sus películas, entre la soledad del viajero y la angustia de la naturaleza humana.
Una vez se ha despojado de todos los personajes irrelevantes y cargas neutras, el film funciona en su vertiente de descubrimiento y necesidad de cariño, en el proceso de cambio que lleva a la madurez emocional. Hasta germinar en otro lugar e, incluso, crecer como una persona distinta. De una niña bien, saturada por infinidad de decisiones errantes como las páginas marcadas de un libro para viajeros, y personas que no significaron nada para ella. Sólo recuerdos y dolor.
En el aspecto artístico y visual, no entiendo la poca presencia (hasta bien avanzada la historia) de los resortes naturales con un desierto de Mojave casi irrelevante. Con la naturaleza que parece un invitado más que un personaje vivo, ni deslumbrante ni amenazador. Apenas, pequeñas anécdotas.
En el desierto salvaje hay que pisar el terreno con mayor seguridad, y sentirse parte del camino para averiguar el porqué hemos tomado la decisión de emprender dicha búsqueda.
Aún, con el ralentí puesto durante gran parte de la cinta, Reese y Laura Dern ofrecen algunos consejos y perspectivas vitales que se convierten en lo mejor de Wild, demostrando que su director controla todos los mecanismos para impactar en los momentos cumbre. A pesar de gritos a los animales, hombres que recogen chicas sin nada que contarse, excursionistas presuntuosos y preguntones, periodistas del vagabundeo o surferos de la nieve.
Hasta que todo el aburrimiento que profieren a las serpientes de cascabel, la sangre en las botas y el peso de la mochila, se entremezcla con el sentido de pérdida para salir a flote. Con algo rebeldía y feminismo de cantimplora, tras su comportamiento inestable.
En el lado de esta montaña iluminada por el feminismo que declara igualdad y derechos me parece bien, pero si este movimiento trata de crear más enfrentamientos entre sexos y por tanto separación, no me interesa en absoluto.
Y lo que pudiera haber derivado en un filme ñoño y soporífero (como sus últimas bocanadas del metraje), si sabes esperar el momento, da muestras de personalidad, franqueza, poesía y un puñado de buenas canciones como compañía.
Creo que esta vez, el Club del canadiense se conformará con las nominaciones.
*** Interesante ***
Simon & Garfunkel – Homeward Bound
David Bowie & Stevie Ray Vaughan - Wild Is The Wind (Not Soundtrack)
Bruce Springsteen – Tougher Than The Rest
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