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viernes, 5 de mayo de 2023

The Mandalorian. Season III & Snowpiercer.

Es un gigante de metal...

 Un transporte surca las profundidades de un mundo distópico...

A bordo un grupo de ciudadanos, circulando para escapar de un desastre terrestre, generado por nosotros mismos, los seres humanos, inteligentes... Se convierte en un metáfora viviente del mundo de Dante, donde unos esperan su turno y otros, hace tiempo que descarrilaron o se hundieron, como en aquel Titanic a comienzos del siglo pasado. Todos, en estos momentos, están dispuestos a usar una máscara para ocultar sus pensamientos o minimizar sus recuerdos.

Este paradigma del sentimiento en soledad y la decadencia social o política, tiene como protagonistas a varios personajes dentro de la alienación, intentando sobrevivir como especímenes, a eso mismo... la supervivencia.

Un hombre y una mujer, se encuentran casi por casualidad tras descender de un tren, sino fuera por otros personajes que han actuado como lanzaderas. Una relación extraña, cuando el hemisferio norte del planeta ha sido asolado por un guerra nuclear, provocada por nuestra incapacidad o el odio. Son dos almas desnudas, no desgarrando las nubes, sino las olas solitarias y oscuras... ¿qué hay abajo? No sé, pero en la superficie, se unen los rostros de Gregory Peck y Ava Gadner, que se sienten en la pérdida de uno, sobre la necesidad de comunicación o tensión sexual y el consumo de alcohol, de otro, otra... 

Siempre han existido esos bólidos, o tipos de monstruos metálicos, ligeros o terroríficos con todos sus cañones o torpedos. Así, se conforman las imparables maquinarias bélicas, como aquel tiburón blando, que salió a la superficie en forma de periscopio japonés en 1941, según Steven Spielberg... Mogollón de naves, destructores imperiales, cruceros odiséicos, portaaviones en laberintos magnéticos, con sus manadas de cazas... Fue anterior al final solitario de Fred Astaire en aquella ocasión, atacado después por la maldita neumonía y un coloso en llamas, además con la emergente aparición efímera de una bella llamada Donna Anderson en su hora inicial, efímera estrella como muchas, apoyando el lanzamiento a la fama mundial de Anthony Perkins, un año antes de la hickoniana Psicosis, ya prometía el chaval delgadito y neurótico, que ya sus huesos se había visto emparejados con Audrey Hepburn y Jane Fonda...  y por supuesto, unos años después de que el Proyecto Manhattan en Los Álamos (Nuevo México) tuviera éxito en la propagación de las armas y la idea de algún, arrepentido científico. El Departamento de Energía, con Reino Unido, Canadá y la Universidad de California... la IIª empezaba a estar finiquitada. Es lo que hay, a lo que resistimos ahora.


Claro el joven Stanley, salió de la misma Cocina del Infierno. Y pudo verlo, sentirlo. El olor a chamusquina... hasta alistado en las cuadrillas de cine de las milicias. Y hasta, que se subió al ring con Mark Robson y el capitán de la cuenta atrás, Kirk Douglas en El Ídolo de Barro... Ya empezaría a tocar el oro, porque se puso a ayudar a la finalización de Solo ante el Peligro, luego a Vencedores y Vencidos, ya sabe... A todo trapo!

Los niños siempre han sido los parapetos, por otro lado. Los indicadores de una situación descontrolada o hundida, en el fondo, que en la gravedad de unos hechos atmosféricos, por On the Beach del nombrado Stanley Kramer, actúan como sombras de nosotros. Película interesante, rara y distante; donde esos tiernos infantes también funcionan como metáfora de la misma estupidez de la raza, en el futuro. Si bien fuera de manera ficticia en aquella vez, habrá otras... que ahora sentimos a lo lejos. Demasiado cerca...

En cambio en el Titanic de James Cameron, estaban escondidos en las bodegas o catacumbas en que se convirtieron en aquel frío transatlántico y la famosa epopeya trágica-romántica, para no causar malestar en el espectador sobre la última tabla de salvación del amor... si áun había sitio... o no. En las naves marinas de Avatar 2, lo saben... como resistirse al hundimiento...

En un planeta azul y verde de Pandora, los hijos son la consecuencia de la supervivencia en familias, bajo del mar o en las nubes psicológicas, como puntas de flecha o mochilas de ADN. A pesar de los padres o de, esas máscaras o avatares que nos ponemos, que terminan escogiendo para salir adelante, ante humanos que se comportan... como auténticos capullos. No se salva ni uno. Todavía no sé, porqué tanta parafernalia militar para acabar con la belleza, bueno, tal vez.

Así, el niño o.... es el reflejo inocente de una sociedad enferma, como motor inagotable de un tren que descarrila o está sentenciado a ser cancelado en ese futuro distópico. Puede ser.

Las experiencias vitales de la infancia, son escasas o limitadas, pues el joven crece para aprender cosas, chistes, maldades, memorias... Aunque algunos se empeñen en todo lo contrario... Acabar con la saga en un TNT...


El movimiento os hará libres, como pensaría Forrest Gump al descubrir el interior de una caja de sorpresas pringosas, pero sabrosas, antes de ponerse a patear el mundo y pelar gambas... que era su propio universo.

El tren que circunvala lo nuestro... que transcurre por diferentes etapas de nuestras vidas, modifica las capacidades de comprensión, guía los pasos de nuestras mentes y las impregna de ideas, a veces, manipuladas. Pues, amerizamos sin darnos cuenta que ya las conocimos en un pasado, que pueden resultar monótonas en nuestra historia de la humanidad... Según va transportándose nuestra vida a lo largo del tiempo. Somos viajeros, pilotos, avatares, sobrevivientes, viejos dulces danzarines... que vuelven a sentirse como niños.

A ver si alguien inventa algo para no sentir las altas temperaturas... o las muy bajas y neumónicas, depende... del lugar que estalle la bomba climática.

Así ocurre que, la locomotora, que comenzó dibujada en un cuaderno y se hizo mayor, pasó por el cine con mayúsculas, y significa una distorsión del tiempo que nos queda, como en la serie. Con una obsolescencia histérica, que considera como buena máquina inorgánica o genética, como buen replicante, en definitva. Y cualquier buen piloto de naves rápidas, o Mandaloriano de mediana edad, lo sabe... This is the Way!


El Protector... Protegido.

El chaval, no de la peca, sino del peque-níquel de béskar, pues brilla y resiste los daños... es la fuente en la que se mojó El Desconocido, al ponerlo al lado del Shane de Alan Ladd en las Raíces Profundas de George Stevens, muy acostumbrado a proyectos Gigantes , o de vuelta en el crecimiento tribal junto a aquel solitario John Wayne en Centauros del Desierto. Sí, que gran título pusimos por acá. Eran los protegidos por esos adultos, por los pistoleros. Pero, igualmente funcionaban como pilar de sus propias idiosincrasias familiares o debilidades humanas.

El hijo del protagonista de la serie Snowpiercer, se ha quedado estancado porque no ha crecido, no se ha vuelto relevante en la situación de los adultos, simplemente, se ha quedado adormecido, sedado, aburrido de tanta circunvalación y tanto corre que te pillo... Y eso que comenzó tirada por lanzaderas siderales como Park Chan-woo, el oscarizado Bong Joon-Hoo que ya avanzó de qué iba eso de ser parásitos, y uno de los triunfadores de la última era, el director/productor Scott Derrickson... Sí, con su savoir faire temblar, el de las notables e inquietantes Dr. Strange in the Multiverse of Madness y Black Phone... Joer, que estos tipos, directores, si que saben de superdestructores y cazas en la obscuridad, eh. El resto son los últimos resuellos, de una máquina... que carece de sentimientos. Vamos que no respira más, me refiero a las teorías revolucionarias y las líneas secundarias con los humanos, pues es un catálogo de subproductos... que los dejas pasar, a no ser que seas un comprador compulsivo... con nulo interés del sentido reptiliano, ese. This is... lo que hay.

La violencia clasista quedó aparcada, ya no se parece a la discusión en la novela gráfica original, sus revueltas son episodios criogenizados a la fuerza, que nos hacen olvidar aquellos iniciales con la investigación de un terrible y oculto, asesino en serie; y los personajes que nos acompañan desde hace tiempo, se espesan como sangre de bantha,si es que no descarrilaste por el camino... son tan planos y insípidos, como la comida a bordo de un transatlántico que se va pudriendo o un bicho proteico y diminuto, en la boca de un ser de color verde. No del mar, sino de un futuro genético, aún incierto... como su vocecita.

Ya casi no importa, la búsqueda de una Nueva Tierra, más imaginada que prometida, porque en su interior narrativo y dialogado en fragmentos inoperantes o poco atractivos, todo resulta demasiado mecánico, monótono... como insertado a empujones, en el tren de Tokyo o Seúl, o los bajos fondos de un barrio dormitorio en Francia...

Este viaje, desgastado como la punta de un cuerno o la ciudad vaciada de San Francisco, se manifiesta como un mar de casualidades, encuentros superfluos, necesidades básicas para intentar salir de una encerrona... científica y moral. Es decir, es una historia del pasado distópico, como otros de la mitología egipcia, donde las almas se superponen en movimiento circulas interminable, tanto que ya no interesan ni a los mismos jefes de máquina... los de la nueva corporación, Discovery con Warner Bros. Y el niño, se queda solo y... sin cuna.

Mientras que otros protectores, en la tercera, se interesan en él, más aún... Empiezan a convertirse en una verdadera estirpe en formación voladora al futuro, nada que ver con el presente de aquella película de Mr. Kramer en el desastre atómico, o en la hora final de Di Caprio. Ya que, para las historias paralelas de Star Wars, el tedio o el atragantamiento por engullir demasiado rápido, no es una opción... El aburrimiento, no es precisamente, su camino. A la segunda, a la tercera... o la cuarta, marcha. Esto es LucasFilms, este es su reconocido y aprehendido, Credo.


La Fuerza... del Grupo.

Si un Snowpiercer parece no tener resolución, ni muchas más vueltas... ya veremos si alguien sale al rescate en la tele., y si resiste el típico y actual, fragmentado a lo woke... Que interesa bastante poco, la verdad.

En la mitificación del héroe celeste, y su enfrentamiento con los monstruos telúricos, incluso draconianos alados, la mágica The Mandalorian, remonta el vuelo. Deseosos de espacio... su universo no para de expandirse, de salir a distintos enclaves para rebelarse y embellecer la visión del seguidor espacial. No paramos de pilotar a otros escenarios, para hacernos imaginar el futuro y servirnos de guía sentimental del pretérito... Habrá lío... habrá niños...? No lo sé, pero el Peque verdecito es un imán atractivo, rebelde y muy glotón.

Además el humor simpático, es lo que necesita una verdadera epopeya que enganche, con elementos casi mitológicos y homéricos, como las naves hundidas en odiseas pretéritas o surcando las olas contagiadas de cantos de sirenas o fuegos fatuos. Infiernos escondidos por la  radiación bélica; heroínas guerreras, diferentes a las hadas de inmersiones coralinas de Avatar para tomar resuello a la profundidad épica de lo tribal. The Mandalorian ha creado un órgano de tribus, como caballeros o cruzados, enfrentando los dragones de las casas imaginarias de Mr. Tolkien o Mr. doble R Martin. Seres alados que también tienen su sitio en los cielos azules de Cameron y esparcen su semilla hasta, los nidos abatidos por los mandalorianos, convertidos en guarderías, en la ramificación amistosa de Star Wars. 

Ahora, se comportan como una manada, siempre que sus miembros eclécticos, mitificados hasta la derrota arturiana, se comprometan con la justicia y entidad cabal con su pensamiento y valores bajo su armadura. Casi imbatible, salvo por tres espíritus de brujas shakespearianas. Rojas como el recuerdo de los disparos bláser.

Los caballeros, no de Camelot, o del Zodiaco que vendrán, puede que no con tan buenas referencias... Sino, de una nueva Corte en las aguas vivientes de Mandalore y refugio de algo, o fuegos ardientes bajo el casco atractivo de Bo Katan Kryze. Que ya va calentando con su nueva arma ajustada.


Su mente, la nuestra como enganchados a las croquetas, eh Charlize, ¿podrá con las grandes expectativas cuando se sienten a la mesa redonda...? Sí, pues el pequeñajo sigue con ese apetito... divertir, ¡no cabe duda! Este es nuestro camino, sentarse a la cuarta o quinta, en marcha.

La del tren extraviado, ese ser mitológico de la funcionalidad y la velocidad, entró en una auténtica vía muerta. Nuestros cerebros fundidos, ya no dan más de sí, y quieren visitar otros lugares mágicos, no quedarnos en un caza con motor de un desgaste inevitable. Para eso tenemos el Hangar 3-5 de Mos Eisley y la mecánica empática, ejem, llamada Peli Motto y sus pequeños gnomos y el tinglado jawa. Aquel grupo dividido en vagones, está más perdido que Odiseo, Kirk Douglas en El Final de la Cuenta Atrás, o Charlton Heston en la fantástica invasión en el Planeta de los Simios, que últimamente se trasladó en trilogía a una Bahía inhóspita, por cierto. Y es que todo, vuelve, como el submarino.

Creo que el Rompehielos se quebró, porque ya no se disparaba al horizonte. 

Aquí, en Star Wars de The Mandalorian, es todo lo contrario, nos volvemos a sentar en los mandos de aquellos navíos que surcaron los ochenta, con el mismo vértigo y hormigas en el estómago. Vemos relucir láseres en las puertas de Mandalore, como si se tratara de una diligencia asaltada por los indígenas, o negociamos sentados con los que fueron barridos de sus tierras, como se interpola en la saga Avatar, sin concretar con ninguna tribu específica. 

A veces, nos elevamos como guerreros corsarios, enviados a combatir las hordas de otros piratas saqueadores, que recuerdan a esos, de los últimos estertores del Caribe. Otras, nos sentimos invadidos por mundos extraños, explorando novedosas cuevas o lagos interiores, al más puro estilo verniano, con marcas de tiempos remotos o antediluvianos. Navegamos en atmósferas que nos recuerdan otras eras terrestres o cosmológicas... infectadas por la baja respirabilidad o las emisiones nocivas de radiación, provocadas por impactos extraterrestres o guerras tóxicas.


Algunos todavía tienen esperanzas... unos quieren ver la cuarta, probable última, salida del Sol sobre las sombras frías del Cuerno en África, arropados entre sí, como buena raza comprensible de supervivientes; otros querrán seguir adelante, aunque en el futuro se vean obligados a abandonar, a pesar de los esfuerzos gélidos de Jenifer Connelly o el guasón Sean Bean, esperando no perder su cabeza. O por tanto, no queda otra opción que regresar al hemisferio sacrificado por esa masacre intelectualoide de investigadores que se vieron engañados; mientras otros solitarios como pistoleros a la puesta del astro rey en el desierto californiano, que no tejano, se sentarán a los mandos de su bólido, en una carrera contra ellos mismos, con su historia colmada de insatisfacción, con sus ideas que perpetraron la extinción de lo conocido, olvidados de aquellas largas piernas, las que nacieron para bailar... y las de ella. Sabes a lo que me refiero Mr. Ciencia, ¿nooo? A por ella...

Gea, el espíritu de Pandora, o el hogar... ¡Mandalore!


Tres lunas de muchas, son más conocidas, porque circunvalan el baile sobre la nube tóxica, en tierras abandonas por obligación, puede que no... del borde exterior en Mandalore. Una fue el hospicio de Din Djardin, Concordia la llaman, nombre de pueblo vaquero, casa de nuestro reverenciado héroe, para sobrellevar su triste pasado.  Gracias a los guerreros de la Guardia de la Muerte, a pesar de haber entristecido un poquejo, sigue su apuesta por la aventura, alejándose de la parsimonia de infectas versiones de champiñones o Last of Us... pues los mandalorianos funcionan como un verdadero tiro, propulsados al infinito. Ese es su espíritu... la aventura.

Y es que en el espacio... las tierras se ven de muy diversas formas, no importan colores ni grises, salvo el azul que está de nuevo presente y el rojo que desenfunda de los malvados. Y el verde, que nos representa a todos, ejemplo de nuestro tierno crecimiento como seres con ojos, esta vez, oscuros y opacos; ni las políticas importan, porque vuelven a surcar los destructores, verdaderos submarinos o transatlánticos que apaciguan nuestras almas. Las nuevas olas imperiales se preparan, con otra divisa o enseña diferente; tampoco esmera la divesidad que, aunque ya está instalada y metida en tabernas infectadas de cerebros cazadores, ahora se multiplica en las infinitas posibilidades sobre la inteligencia artificial y otras arterias, biónicas, transplantadas. Duplicadas o clonadas, que es lo mismo que los replicantes, en circuitos o carreras a escape por barrios que nos parecen reconocibles... casi homenajeados. Incluso, los cristales rotos...


Es es el alma que nos dejó la mente de Ridley Scott, rememorando las letras de Philip K. Dick y la biología sensitiva de Harrison Ford, que es un verdadero pirata, o detective de las galaxias con gabardina a lo Bogart. This is the Way, my friend Lucas! O, el hombre de Hierro que son muchos, en una especie de vengadores con matices de Béskar y azabache, ese es el otro, way.

Superhéroes en el Oeste, en el Caribe galáctico, o más allá, navegando las estrellas y viendo arder naves en los anillos supuestos de Nevarro, Coruscant o las órbitas de Mandalore. Qué son, el nuevo Camelot con castillo y todo, y ella la nueva reina con su negra Excalibur. Te has dado cuenta, ¿no, pequeñajo?

La Dama del Lago, el mhthosaurio, la sangre quemada, el mago negro... Cada planeta, cada estirpe, tiene su propia idiosincrasia que regresa al pasado. Cada bicho, cada droide, tiene su corazoncito y se siente importante en esta caja tonta del recuerdo. Cada nuevo admirador, es un Grogu en potencia, que emparenta con nuestra imaginación, en busca de su nueva voz... qué me llamen, para consulta, pues yo lo he visionado ya. 

Cada individuo, posee su marcada personalidad, los héroes muy iron y los oscuros, multiplicados como pollos... desde la entereza ética del personaje de Pedro Pascal, el mejor Mandaloriano que hubiera soñado Netflix, Disney o quien fuera. Hasta admiramos la apariencia a lo Monty Phyton de Jack Black en la tierra del baron Múnchhaunsen, la vuelta al realismo galáctico de Carl Weathers que anduvo entre los mejores Depredadores y le dejan hasta dirigir, ole, o la sorpresa en el tiempo del espíritu joven del gran Christopher Lloyd. Un lujazo en las galaxias regresivas del tiempo... o no, ¡Doc!

Siempre supervisado todo el conglomerado de morriña ochentera, por Jon Favreau y su mente metálica. Con dirección de Rick Famuyiwa y Lee Isaac, Rachel Morrison (Black Panther), Peter Ramsey (Spiderman into the Spider-Verse), el capi para Bryce Dallas, fuera de los dinos... hay superhéroes y heroínas, verdad...

Y es que érase una vez en el Oeste, posee su misma música, como las de Sergio Leone, tenía las suyas identificativas, que han sido trasladadas con éxito racial. Gracias a la batuta mágica de Ludwig Göransson, que junto a los títulos de crédito son como un marcapasos instalado en nuestro pecho metálico, frío como el casco dañado de Darth Vader y preparado para la banda sonora de Oppenheimer. Vader, Prouse que está en los cielos... obscuros, claro.

Todo tiene su sintonía, los transatlánticos del pasado por agua, y lágrimas, surcando olas de viajes en el tiempo o montados en patines voladores con vaqueros... aquellas letras que salían de la parte inferior hacia el horizonte y más allá, llenando la galaxia próxima, digo la pantalla. Las galaxias nos parecían tan lejoooos... Y las que vienen resonando en el futuro, y en el presente que se remonta a 65 millones de años atrás, cuando los dinosaurios dominaban a Gea, como una verdadera tribu caníbal de velocirraptores o uno gigantesco, que apenas puede girar su musculoso cuello y dirigir la mirada hacia arriba, al cielo iluminado del fin...

Pero, que te has fumado, Mr. Shyamalan, ¡un canuto encapsulado con el apocalipsis bíblico...! Todo es caos y destrucción. Bueno, eso es otra teoría del apocalipsis, que no viene a cuento espacial... Mas, si al cinematográfico actual.

Menuda empanada grupal de troncos y de héroes... Esto es lo que hay, o no hay... That´s the question!


Una Saga Interminable...

Cada era, más y más, más caballeros engalanados para el amor y la guerra. Más seres mitológicos, batiendo sus alas sobre castillos, princesas e hijos de Robin Hood, con dedos magnéticos preparados para hacer de los dardos, diana. Más revueltas en los caminos insondables, más lanzaderas espaciales, que nos devuelven el glamour de otras eras. 

Más láseres, que son un bendición. Más velocidad, que nos recuerda a otros episodios, surcando árboles a los mandos de motocicletas eclécticas como si fueran Mad Max, más héroes de mods precisamente, entre bosques de Ewoks, aquellos pequeños seres, dramáticos, que no reparaban mecánica. Más planetas, y credos, que son una religión en las razas de Star Wars.

Quizás... ¿algún Jedi? It´s possible. Que la fuerza os acompañe, hasta el infinito.

Pues, eso significará que seguimos vivos y coleando, como colea un bichejo en las fauces de Grogu, hasta que deglute, lanza un ruidito y se sonríe... Este chaval, es de un magnetismo, que las vuelve locas a todas... Y será así, durante eones y multitud de generaciones que nos visiten en los diversos espacios y tiempos. No dejéis de soñar, como lo hizo Michael Ende, otro alemán fantástico, a lomos de su blanco dragón. Era, y éramos, como un niño. Como un joven Jedi, que apenas mide unos centímetros, y ha comenzado a hablar... ¡O no!

La memoria, es el Credo que nos ha traído hasta aquí, y hoy. 

Cada capítulo se recorre con más sapiencia, nuestras arterias, porque las experiencias de aquellos protagonistas que fueron y los personajes que crecen ahora, fueron y serán, las nuestras. Nuestra sangre. Caballeros de un zodiaco o las estrellas jedis. Sangrientos. También de la muerte, pero esa, es otra historia de las galaxias.

También, me lo podían preguntar ¿verdad? Nuestro secreto es nuestra supervivencia.

Por tanto, la esencia de ellos, caballeros heroicos todos, y por ende, Grogu, es inagotable.

Sobre todo, si empiezan a tener más recursos, para una producción impecable y unos guiones, a veces simples como una batalla visual o un rescate en las alturas, y otras, enrevesados como las helices de un motor pirateado, una parpadeo panorámico de un robot en la escena de un crimen o mirando al futuro, de una recombinación genética.

Acá la política, y las divisiones entre clases sociales, no se han quedado en el vacío de un caldo espacial sin vida y congelado, forman parte del todo que significa, la mente imaginativa de George Lucas y su equipo de videntes... es política de empresa en el espacio.


Es el brillo de Dos Estrellas, comprometidas el uno con el otro, como el pequeño rubiales con Shane y su, ya esperado, próximo capítulo.

Ya que, siempre hay que recordar que, cuando algo se pierde (como en un tren sin sentido o un planeta invadido de monstruos gigantes), la misión de los guionistas es regresar a su esencia, dando colorido a sus nuevos protagonistas. No dejando que su Voz... se apague... Porque es, nuestra propia voz. Nuestra existencia, resistencia y amor al cine.

Su misión, en busca de nuestra atención... Es entretenimiento máixmo. Interminable, si es posible.

Y en Mandalore, en la superficie de sus lagos ocultos, está garantizada.

La que invade nuestro apetito con cerebro reptiliano, deseoso, a vueltas con el carácter chulesco del caballero medieval o galáctivo que significó Han Solo, con cara de niño pillo, un huérfano como los de Mr. Dickens en el espacio y fuera de su tiempo. Diversión es la esencia vital, como la fuerza, es la magia de la amistad y el compañerismo épico... quizá, de algo más... Lo sentiremos, más allá...


Pero, ay amigos... Todo puede ser un remedo de la libertad... y la soledad del espíritu salvaje.

Los héroes del desierto, o la galaxia no tan desértica, pero interminable... Siempre camina dando la espalda a los ojos invisibles, siempre oteando un atardecer. Qué nunca se acaba...

Porque el horizonte, somos Nosotros, vosotros, los Niños... Ayer y hoy.

Podéis preguntárselo tal vez, a Dave Bautista, que ha podido aprender que, de determinados desiertos, imaginarios, no se regresa o sale tan airoso. Pregúntaselo a Walter Houston en aquella versión criticada de Moby Dick, o a Gregory Peck y su capitán poco maléfico para la mayoría. Hazle la pregunta al director Stanley Kramer, que en la playa, le quedo un recuerdo amargo como una explosión apocalíptica... O a Ava Gadner, que de mujer bandera, quedó anclada a aquella visión del horizonte. 

Y los aventureros igualmente, ejercen su misión... como el Capitán Ahab y sus arpones de ayer, ahogados en tragos de nuestros tiempos, los buceadores de neón de Avatar, salvando ballenas azules, y los hombres buscando la cura de todo, comportamiento impresentable. El Miguel de la Cuadra del mundo Disney de Strange World, se parece eh, o el hombre y la niña, salidos... de vete tú a saber dónde... de hace 65 millones de años, en la tierra de los dinosaurios... qué serían nuestros pájaros en el cielo azulino... pero, ¿es un ave, es una nave espacial...? No es el verdi-locuente, Mr. Grogu... No Mr. Magoo, que no paraba de hacer trastadas, hablando por codos.

¿Será Supermán...? 

El próximo héroe en las alturas... me falta Black Adams, la  Quantummanía que regresó, y el genio infantil de Shazam con sus mentes abiertas al joven en general, y la mitología helénica en particular. Con dragón incluido, ¡están on fire! Ya que Batgirl se enfríó y ha sido aparcada, a la espera de un nuevo Batman. Incluso vuelve Kraven, que ya le conoceréis en baile de Calipso... agarrado a lanza. Lánzalo a los cuatro vientos, no al futuro de los jinetes apocalípticos de Llama a la Puerta de Shyamalan, sino del polvo desértico de Dune, segundo capítulo y sus notas musicales, donde no cantará Mr. Bautista, tal vez, mi querido Mr. Walken.

Demándaselo a Flash que suena ya, o a J.J. Abrams que mantiene su vista puesta en el Símbolo S, como a otros proyectos de visión artificial y mitología al modo Hyperion. Claro faltan los Vengadores, que Disney anuncia por 2, que son ya de sobra conocidos con sus cristales de colores y salvamentos universales a ritmo. Sólo resta the Return de Iron Man, claro. Porque el metaverso de Spiderman, ya está aquííí...

Próximos al capítulo tres de los Guardianes, que está a la otra vuelta de la Galaxia Marvel, molan y en el humor es, lo contrario a los tres mosqueteros en un medievo sin luz. Al más azul de los Beatles, al océano oculto del nuevo rey Acquaman bailando el vals de las olas, igual de neón que Avatar y Strange World, que es la moda visual, pero menos estilizados. Más músculo, of course. Y oiremos a la gran heroína del reino de la Web y las demás que vengan de Marvel´s, que seguirán el rollo a Wonderwoman, probablemente... Esperemos que con más imaginación y diversión, que es lo que importa y esa última era algo sosa. Como esperamos la de Askona, que respirará con su propia melena galáctica, después de salvarse de las fauces del tigre dientes de sable, no de Kraven que es otro universo, y de dibujos animados. This is... your Hair!


O, a cualquier hierático John Wayne, tras despedirse de su protegida, la niña que fue Natalie Wood. La que bailó en las calles tribales de West Side Story y su triste historia (otra conexión si conoces su historia). Ya sin ella, ni Fred Astaire, cuyos tiempos elegantes están muy lejanos y no volverán... un héroe del dance. Una rapsodia in blue sky, como aquella del otro Stanley, Mr. Kubrick y su vals. 

¡Por Grogu! Por nosotros... Padres e hijos. Por la siguiente partitura de la Canción de Sangre y Fuego, dragones, la obertura de una Invasión, entre Jedis y Mandalorianos, superhumanos, replicantes, amantes danzantes y ... el Sol poniente, y... 

La Música de las Estrellas.

Ludwig Göransson ♪♫ The Mandalorian (Orchestral Version)



domingo, 23 de abril de 2023

The Last of Us. Season I & 1899.

 






Quién es un ´influenciador` o plantador de opiniones ajenas... 

Acaso un/una, político, periodista, deportista, un actor/ una actriz... ¿a lo mejor, crítico? 

Pues no, debería ser nuestro... ¡Super-Coco!

Claro que, no el de Barrio Sésamo, recordando aquel maravilloso documental con los simpáticos personajes de Jim Henson y su mundo casi idílico, salvo esos pequeños hechos reales que definieron el aprendizaje... Sino, el que tenemos sobre nuestros hombros. Un verdadero despertar de la inteligencia o conocimiento.





El nivel de exigencia dependerá de las herramientas, su uso y el contexto generado con ciertas personas alrededor, porque pueden existir motivaciones adicionales que parecían escondidas para la mas y directamente, son de sobra conocidas por los entendidos. Pero... nos da igual, y nos lanzamos a una deriva mental. Porque vivimos tiempos extraños, acomodados, está claro. Cerca puede ser, pero, más lejos unos de otros.

Los que habitan en las galeras, excluidos... son los murciélagos en un universo oculto y subterráneo. ¿Dónde estamos? ¿Qué nos ha pasado...? ¿Por qué?

El transeúnte de la calle, no lo sabe... el padre, el hermano, la hija, la madre, el amigo... la nueva amiga que se parecía a ella, una simulación tal ver... De pronto, se encuentran con una situación alucinante y peligrosa, una especie de pesadilla. Contagiosa...

Muchos, cada vez más, se comportan como compradores de género, van cayendo por el precipicio. Cualquiera, sea en un centro comercial o transatlántico, cargado de opciones de negocio online, se puede transformar en un adicto. Un consumidor de universos extraños o distópicos.

En un lugar ´ficticio` donde el pensamiento se ha desterrado y todo entra por los ojos. Incluido el sexo... Todo se compra y vende, especialmente en esas redes sociales que otorgan extraordinaria trascendencia a lo visual... y en la vida material. Funcioanando  como un organismo, no deduzco si... vivo. A veces...

Es normal hasta cierto punto, ya que en la interpretación histórica en todos los acontecimientos que no vivimos en directo y fueron terroríficamente intensos, exangües... marcó la supervivencia. La competencia por encima de los demás, seres humanos, o monstruos. 

O a la búsqueda de una medicina adecuada, que es lo mismo...

Quizá se venda en un catálogo o vídeo compartido en nuestros perfiles, se consuma masivamente... ¡Normal!, cuando uno se vende así mismo, siempre. Pensemos en funciones, trabajos o relaciones personales.

Ahora en cambio, se exhiben con cualquier chorrada o situación robada en la calle, incluso criminal, con un móvil ladino. 

Y cuidado, en las calles hay hongos... y en intenet, virus, que te pueden limpiar hasta las huellas en la playa. Mientras las olas, golpean nuestros pies, como un casco a la deriva.Sólo nos faltaría la Invasión extraterrestre... 

¡Piensa en verde! Si no, en negro.

El origen...

El terror, siniestramente negruzco, llega de repente. Para que el desaparecido Sam Neill dejara de creer en esa humanidad desnaturalizada, a vueltas con el consumo de alimentos escasos o charlas amistosas. Tal que Charlton Heston en la notable Soylent Green o los encuentros maduros de George Miller con Max o Imperator Furiosa, hay tantos ejemplos como Leyendas o los últimos replicantes; en definitiva, a bordo de una odisea post-apocalíptica, o con unos individuos, desconocidos interconectados, que se sienten fuera de sí... como títeres. Alienados, puede que animalizados. Hay tantos casos, escuderos de hidalgos.

U osteocitos encadenados a un esqueleto, un todo orgánico que se transforma en celulosa, mientras el superviviente, más humano, arranca un automóvil tuneado para andar por las áridas llanuras, sea en Australia o el desierto de Namibia. Por supuesto, el agua también sería importante como el alimento, y aquí lo es nada... muy poco.

Entonces, seres controlados psicológicamente por una mente todopoderosa, que los arrastra como simples marineros de un barco teledirigido... digo, marionetas que se transbordan, pensando en una travesía, no por el desierto, más bien... ¡por el 1899! Son varios ejemplos del control de mentes.

Otros resultados, son material retro desde la enfermiza Edad Media, parecido a existir o estar manejado en otros tiempos, dentro de un juego arcade o con una enrevesada I.A. Pero con armadura y escudo heráldico... cerrando el círculo de lo misterioso que confunde a la existencia humana y su pensamiento crítico. ¿No querían pandemia...? Pues ya la hemos tenido, como esa peste negra o verdosa enmarronada.

Este comentario paralelo, me recuerda a aquella jaula fantástica en que un personaje residual de videojuego y masacrado por los usuarios avezados, pasaba como Free Guy a otra nueva realidad. Gracias a sus ocultos secretos... programas, se sale del mismo. Tomando sus propias decisiones y cambiando el juego... modificando el guión. ¿Hasta qué punto...? Hasta cierto punto, insospechado.

Pues no lo entiendo, era un juego nada más y debía crecer narrativamente, hasta engancharme durante varias horas... 

Osando salvar la incidencia de algunos youtubers, que sirven de referencia para una masa, no sé si tan ecléctica, de jóvenes. Con todo tipo de calificaciones.  Algunos, pocos  ejemplos, al menos, hablan para sí, para complementarse ellos mismos. Algo parecido a un ser independiente, con sentido crítico, creo... 

Esos pueden merecer la pena. ¡O ser repudiados! 

En realidad somos como bichos, un jod... y maldito enjambre. 

En ocasiones, demasiado subterráneo... esperando sigiloso, el mínimo movimiento.

Y ¡zas! lanzarnos. Algunos no comen, solo devoran lo que ven...

Así, es la ficción de los bits, que ha creado un ejército de personajes zombificados... a ratos libres, inoperantes. Quizá demasiado.

O, es qué no nos molestamos en cultivar la mente... permitimos el control de las masas, por pura comodidad... 

Seguramente es, por un quítame esas pajas, u hongos... del ojo.


Definitivamente, si bien algunos reniegan del término, los programadores de Naughty Dog que son muy perretes y referentes a la adicción dentro del colectivo y evaden el calificativo zombie para The Last; otros sentidos contagiosos, pongamos a Craig Mazin, creador de un caótico Chernobyl, aunque también de algún Scary Movie, ojete..., no es lo mismo, pero lo intenta en ambos sentidos. A otros, les llamó el tiroteo desde el juego, le gustó la diversión masoca...

Como en la historia del Pinball y la histeria jugable, de los Hnos. Bragg, con una prohibición descabellada en la época de poner límites a la libertad de uso y consumo, por miedo a las mafias de las apuestas. Divertida película con Mike Faist (West Side Story de Steven Spielberg), la interesante Crystal Reed (Ghostland, La Cosa del Pantano) y un moldeable Dennis Boutsikaris, que va desde Better Call Saul, a la nueva Las Brujas de Mayfair, próximamente aquí...

Más me refería al desarrollador inicial, su lanzador para monedas en consolas de todo el mundo o formatos vendibles, Neil Druckman, que ciertamente, no se ha impuesto demasiado en la acción... ya lo veremos. Este prefiere ser pegajoso, a toda máquina.

Pues eso, que estos renegados, como comecerebros, somos nosotros. Los del Cordyceps sin fronteras, obligados a la difusión genérica de las nuevas características genéticas, infectadas de setas, e instalada como parásito del cerebelo. 

Si Alfred levantara y echara un vistazo, se desintegraría orgánicamente ante tanta incapacidad para el suspense, tal vez, imposibilidad narrativa... y unos chistes, que señalan el despropósito de lo inventivo.


Luego, mi pensamiento se retuerce y reniega de todo. Puede que lleguemos a no confiar, los unos en los otros. 

La mente se aproxima a la experiencia para identificar los nuevos virus que nos amenazan y se mueven en las sombras, los contagios del futuro, qué pesadilla de ambientes sin gracia en ocasiones... siempre adoptando algunas soluciones. Desde unas coordenadas fantasmas, a un lugar regido por el Gran Hermano de 1984. Otra fecha, a marcar en el calendario de lo subjetivo.

Bueno no, algunas protecciones adicionales frente a los posibles naufragios mentales que vendrán, y sobre todo, se establecen en contacto con el resto de personajes. Ya que no sabremos si funcionarán.

Recordando que las muertes verdaderas, no fueron causa de una invasión fungoide, sino de algo ´probablemente` originado genéticamente, por los seres humanos... otra variante. Me refiero a esta, nuestra nueva realidad, después de aquel incordio y sacrificio obligado.

Ahora, nuestros organismos están de nuevo en peligro ante la HBO, y nuestras mentes... Cuando, no todo reluce en esta espesura narrativa y no tan preclara, porque es difícil alimentarse de ideas interesantes, originales y divertidas. Especialmente, tras ese primer capítulo... que mi cerebro me dice, en el silencio, ¡fue el mejor!

Ground Control to...

El gran Vampiro, el paciente cero de sangre fría que invitaba a alimentarse con la esencia vital de los mortales, mientras que el CollinRobinson, se dedicaba a freírnos neurológicamente, ¡a risas, eso sí! Eran agentes del control de mentes en la ficción.

Pues, la base es esa interconexión que nos convierte en esclavos al cine, como los zombies a su hambruna incontenible por cerebritos ¿pensantes? Crear una necesidad, un hábito, o deseo. Hasta así lograr una expansión, una epidemia ilimitada a través de las grandes ciudades... y sus redes wifi. Mas, ¿quién está detrás de las ficciones, reales?

Pero, como es una elección, de historias... el cine es salvación de muchos de nosotros.

Sin embargo, el Poder... a los mandos de nuestro juego... es la quintaesencia de una realidad que recorre las grandes naciones, como EEUU o China, se siega con promesas vacuas, vacunas inoperantes y compras masivas con Bitcoins... Irremediablemente algunos se forrarán, sin medida... Mi mente no tiene dudas... 

En The Last of Us con sus luces y sus sombras, como en la próxima parada del barco de la serie 1899, doscientos años antess de... donde destaca la brillante producción anglo-alemana para Netflix, padecemos una recreación paralela de los acontecimientos políticos y las causas sociales, como los grupos o las clases sociales. Donde aparece a la vez, otro tipo de vigilancias, negocios ocultos y control de la información. Censuras.

Todo en todas partes, controlado, desde la ultraviolencia de Alex DeLargue en la Naranja de Kubrick, la manipulación faraónica o todopoderosa del gran Marlon Brando (inolvidable Walter E. Kurtz) en Apocalypse Now, que ya estaba en el cuento de Conrad; o el pensamiento de Randle o Jack Nicholson en Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco, hasta esa desaparición sistemática del pensamiento crítico, rebelde o total... ¿Sabías que la obra de teatro fue protagonizada por Kirk Douglas? Y que no tuvo éxito en la cartelera de Broadway, pero que pasó a manos de su hijo Michael y de la mente de éste, a la pantalla grande con la genialidad de Milos Forman.

¡Sólo existirá Hambre, en un futuro! Bueno y Anna Torv, al inicio... 

Si la de nota de sobresaliente en Mindhunter, si bien en ésta parece casi una desconocida heroína. Por cierto, aquellos si que se mostraban como verdaderos cazadores de mentes...

Acá no, se trata de derribar los estereotipos y salirse de las normas. No es una colección de tramas, sino que se sobrevive con ellas... y ellos. También con ese grado de abatimiento moral que rodea a la colectividad pensante, si es que resiste por ahí,  algo así como, una película basada en un libro de Stephen King, que alguien se empeña en adaptar a arcade... o viceversa. En lugar de dejarlo en su envoltorio, dentro del cajón de los recuerdos leídos o jugados... Depende de cada cliente, ahora convertido en vidente, al antojo de un creador.

Y eso que no soy del regimiento hambriento, básico, pues no controlo ni un átomo de pixel en movimiento, capa sobre capa... Aunque, también soy algo de naturaleza vampiresca. Sin embargo, con futuro no renovable.

Recordando lo de Taika y Clément, fue llevar el documental scifi de monstruos sedientos, otra variante, al paroxismo de la diversión; mientras que lo de HBO y los creadores de Él Último de Nos... es una razón catalogada, más que espiritual, para adentrarse en el pensamiento universal y la narración con tintes a lo woke, de la corrección. Una más, que no son pocas.

Es una especie de canto espiritual sobre la supervivencia diaria, de lo eterno, frente a las esporas de la concentración de almas descontroladas, o no. Un enfrentamiento entre fanáticos sin ideas, frente a los que quieren solamente comer y crecer coordinados, o un viaje de compañeros con encefalogramas planos con traje militarizado a lo H.G. Wells sin suspense. No mejor aún, un Avatar incrustado en la obscuridad total, subterránea, sin neones ni ná.


Furibundos por el mundo post-apocalíptico, líquenes sin fronteras, donde su simple contemplación, así naturaleza abierta en canal en un par de episodios... es una mera contemplación ralentizada del desarrollo vegetativo... Vamos, que aburre un pelín... Vamos que me interesa, un champiñón.

Ya que los hongos, hace lo que les sale de entre las panspermias, como la narrativa woke, que equivale a una cínica censura de nuestros tiempos, pero con sabor a pensamiento único y definitivo. Se asemeja a aquellos cantos de sirena que condenaban a los intrépidos y no desfogados, marineros de las leyendas mitológicas, esperando acercarse la metaverso del embeleso virtual, o patria de los jugadores en el Olimpo.

La interpretación del juego, es lo importante, sobre todo para diversas mentes y posturas, con las pequeñas semillas sembradas por sus programadores en la oficina, para defenestrar a los ´free guys` y ocupar el puesto de sus neuronas frente a las pantallas. Y llegará la inteligencia artificial, y nos hará libres... ¿no? Conste que no estoy cerrado, ni reniego de tal. Soy uno más, en la cadena de producción... pero, miro las consecuencias. El escarabajo y la pirámide tienen la culpa, que son iconos de resurrección, o reiniciación. Pero, ¡estamos en un mundo de sombras! O dos...

¡Malditos engendros mutantes... del hiper, cyberespacio! Money, money, money, money... lala laralá, coser el bolsillo y plantar por allá... lalá. In the universe...

La Triangulación de la Mente.

Lo han intentado una y otra vez, varios regimientos de regímenes poderosos, y siempre ha habido un iluminado, entre la opción manipulada de Los Niños del Brasil. Por no decir, otros... ¿Sienten o padecen... los generados? Parece que no, o bastante poco.

Ni los ´monguiformes` en viaje por los USA profundos y sus ciudades con escombros, desaprovechadas como mares inhóspitos, ni cualquier otro pasajero que se quiera aproximar a las raíces del control mental. Ni siquiera algunos de nosotros, que visualizamos el panorama desde la profundidad del sillón. Me aburro...

Este es un nuevo caso más formal, de los estereotipos humanos... de la desconexión cerebral en general, bajo la máquina del abatimiento colectivo o alienación personal, hasta las tópicas posiciones que realizan sus miembros... Sin embargo, no sé a qué viene lo del reparto sexual, no cuadra ni siquiera triangula, en la historia. Tenemos colección, prosti, oriental, de niña desubicada, una pareja que no siente nada, el cura falso y el íbero gay, daneses extremos, franceses poliédricos, el rarito a lo Demian, que no es para tanto, plis... plas. Rudos alemanes, u obstusos, a las calderas y las armas... el capitán desnortado, el giro contundente o viraje, que es lo que define y no llega a buen puerto. Pues, todo acaba, para bien o para mal. Somos holandeses errantes, ante los anglosajones que nos dirigen el cotarro. ¡Heroícamente? A saber...

Es como Alien de vacaciones en el mar, enarbolando la bandera del amor libre, porque el sexo está por doquier, sin entender porqué... Lo oculto es mejor, pero no rotundo.

Me preocupa esta falta de conectividad, con estas dos series visualizadas consecutivamente, pues no me había pasado habitualmente, tanta desconfianza y desajuste mental con el entretenimiento televisivo... creo que me siento un poco carnívoro capitular dentro de un mundo vegetariano... y no jugón, por abandono arcano, de un mando de consola, spectrum, espectral.

También nuestras ciudades y condiciones climáticas, marejadas, huracanes, teletransportaciones, esencias genéticas, sueños, etc..., empiezan a parecerse bastante entre sí, amenazadas por las mismas tormentas sociológicas. Mientras los ojos en la cima de la pirámide, nos observan como esencia vital entre lo verde y marrón, es un vampirismo que sufrimos desde aquel 1899 al 1984, que fue anterior conceptualmente... Contra la síntesis, prometeica, una y otra vez, un paso más, colina arriba... mar abajo.

Es decir que, de Los Ángeles a unas coordenadas determinadas sobre pleno Atlántico, entre USA y las variantes de Europa... ¡vamos a morir todos! O al menos, nuestro sistema central límbico. Que, a veces, es el más reptiliano... o era, retorcido.


En esta situación al límite umbilical de la acción, sin control violento o leyes animalescas, nos metemos en jaulas refugio de bytes, al lado de los guetos de acero y hormigón, viendo como la sala de máquinas se convierte en infierno ético, sacudido por las olas estereotipadas del pensamiento elevado o subconsciente. Y el escarabajo, es el pasado que no sabe dónde va, pero sí lo que buscaba... lo de siempre. Una salida.

De las vainas provenientes del espacio, que no alienadas (recuerda las de Jack Finney), pasando por una panspermia inesperada que funciona como una motosierra biológica en Texas, hasta las profundidades de la mente sobre una cubierta de ocultismo casi mitológico y poliédrico... Nos sentimos un poquito, perdidos, observados por el Gran Hermano de los colectivos minoritarios, a una mente prodigiosa.

Y este Control con mayúsculas y sin leyes, aquí y ahora, es el peligroso meteorito que se acerca, desintegrador de especies. Y no, la tabla de salvación del Titanic... que, por otro lado, era resbaladiza y falsa. He dicho.

Y el salvador es...

Para Netflix y el futuro, que ha cancelado los viajes siguientes, o para la de HBO, como en aquella Invasión de mayor calidad, donde los jóvenes imbuidos por un conocimiento superior, eran protagonistas o las claves. Pero no sé... tengo dudas.

No valen las promesas de un futuro mejor, ni funcionaron las vacunas, tampoco esa triangulación de la fe, en un ser superior, o la vía del brillante escarabajo verdoso, que busca el punto de fuga, ante el todo. Ni siquiera aquella luz de las luciérnagas, servía  para tanto... Tendremos que volver a Tierra como Odiseo, una y otra vez, como la infinita existencia de un Prometeo, invisible... o no.

Aquel entretenimiento digital, lo desconozco, así como los misterios ocultos en nuestra realidad, que expresan un caos, semejante a solicitaciones de ayuda que son solo avisos de un peligro oculto. 

La empatía inexpresiva de The Last of Us, era salvaba gracias a la interpretación de las realidades paralelas, por parejas... con un Pedro Pascal un poquejo más gruñón y desubicado en la etapa protectora y paternal, por descontado; mientras que el transatlántico de lujo llamado Cerberus, en plena crisis testimonial de este 1899 y de las primeras secuencias de vapor por su océano, se daba de bruces, o proa, con una interpretación más grupal. Con camarotes menos interesantes por mi parte. Y esa desvinculación musical por los temas escogidos para la desvirtualización, que prometen el tiempo y espacio. Con un gato mojado, que no encaja en ellos, creo. 

Esa descoordinación con personajes del reparto y otros anatemas psicosociales que son anécdotas, hilos sin fundamento ante la idea principal, lanza pequeños icebergs, en una vegetativa invasión de efigies y un cataclismo obscuro, sin hielo, que surcan efigies artificiales a la deriva.

Aquí nos haría falta un Sauron, con un par, e inteligencia semi-artificial, para volvernos a dejar tentar por la jugabilidad del láser. Sin tener que forzar una reiniciazación total o el borrado final de todo. Ya que no conocemos la sinopsis concreta, la triangulación perfecta, la ley de este juego, aunque sí, separados de aquellos episodios hitchcocknianos de la tele que enganchaban, dejando un caminito de semillas... a seguir.

También a algún Mandaloriano que nos enseñe el camino, no a las luciérnagas con cierto resentimiento, o credo, en donde no importan las mentes. Únicamente salvarse, ¡qué son dos días...! Y esto es una odisea, Mr. Bowie. Del Oeste.

Wake Up!

Los flashbacks tan memorables en pelis del pasado, ahora funcionan como fungicidas, las revueltas internas como fotocopias de un transiberiano, con cambios de posición y articulado por clases... que se van desarticulando, a marchas forzadas,  y los sonidos de su banda sonora, no significan nada, salvo recuerdos personales y privados, del observador. Desconectado de las historias... o es magia negra.

Demasiadas aventuras y conversaciones enlatadas, que crecen como enredaderas de la raíz principal, que debería ser más entretenida y jugable, gracias al Todo. A la Ley.

Recuerdo aquella del maestro H.G. Wells, que estaba en todas, hasta la genética para apuntar al Dr. Moreau, rey de los creadores en La Isla de las Almas Perdidas, como  el coronel Kurtz fue de la región africana oculta para El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad. La primera con, uno de los primeros dominadores de mentes, Mr. Bela Lugosi y Charles Laughton, que tal recita, y la Mujer Pantera, enamorada de la luna, como gata de dibujos animados. La dirección de, otro caso perdido en Hollywood, salido del mudo, llamado Erle C. Kenton. Caso de pandemia a revisitar.

Mírame a los ojos, no pienses... La pícara viborita, joer. El libro de la Jungla, vaya.

Las leyes de nuestra naturaleza, han hecho desaparecer parte de aquel buque por un engendro mecánico, que evaporó la memoria de Kirk Douglas, para salir en otra época por la fantástica The Final Countdown, a West World. Nino ninooo yeaaaah... y también sembró el pánico en la comunidad Resident Evil, con dudas para echarle flores. Falta chicha en the Last. Demasiada semilla deshidratada, debe ser... por la proporción de sal y situaciones, poco sabrosas. El meollo es... no habíais caído... la supervivencia. La Vida Eterna...

Aquí, cada cual se mueve a su bola... y esto debería ser un triángulo, b x h dividido entre dos. La perfección áurica... No del dinero. Voy a por otras...`

Gustavo Santaolalla - The Last of Us Soundtrack

Jefferson Airplane - White Rabbit (1899 Soundtrack)

Blue Öyster Cult - (Don't Fear) The Reaper (1899 Soundtrack)


martes, 4 de abril de 2023

House of the Dragon. S I

 

No existe nada mejor que, comenzar una epopeya violenta con... música. Tara taratata ta ta táaaa! (lease con tono a aliento de dragón), pues en ella, la bando ardiente se sustenta esta serie para la HBO del pasado y la Sky Deutschland y Cía, compuesta sobre la mística medieval por Ramin Djawadi que empezara profesionalmente, piano a piano, musicando un pequeño cortometraje, entre palabras de amor que diría el otro... hasta llegar a Iron Man o el Trono de Hierro. Y es que la musiquilla es una maravilla, nada metálica, ¡olé sus huevos de dragón!

Al compositor operístico y dramaturgo, nacido en Leipzig en 1813, Richard Wagner, le gustaba conectarlo todo en sus historias a través de los leitmotivs o figuras retóricas, como objetos extraordinarios para el ritmo de los diversos cantos episódicos y mantener la intriga. De algo similar, se encargaría el gran maestro D. Alfred Hitchcock.

Pero no confundir su obra operística sobre el héroe, de procedencia merovingia tal vez, con el libreto de la película muda con toque languiano, de mano de Gottfried Huppertz, que es otro cantar y su trabajo para Metrópolis nombrado como una de las mejores partituras para el cine mudo. Ya que eso tenían los versos entonados y melodías catárticas, fantásticas, que podían estar basados en la realidad o casi, o... imaginarios como la cualidad mágica de la sangre, en un mito.

Por supuesto, que en las películas o series, el contexto influye en sus bandas sonoras o registros melódicos. Un ejemplo sería la postura dada en cada época, así una relación posterior manifestada por el dictador del Reich nazi que pudiera llegar a repercutir en el ánimo nacional, individual o generalizado.

Se puede comentar que en el interesante filme titulado Tár, dirigido por Todd Field (En la Habitación, Juegos Secretos), la música se circunscribe en un contexto desde la situación psicológica de la compositora protagonista y sus relaciones, tanto personales como profesionales. Donde se discute intelectualmente sobre, si la música es sólo un lenguaje para comunicarse a nivel elevado, casi divino, o existe algo más, que ahonda en los sentimientos y va dirigido al corazón... Pero también a la mente y sin llegar a ser un ruido machacón, por supuesto. Y para ello, se utiliza la música del converso católico, Gustav Mahler, en pos de su particular personalidad y el sentimiento... el amor. Correspondido, platónico o desmotivado... con el tiempo.

Regresando a la guerra... Se ha conformado con el tiempo, esa conexión moderna de Mr. Wagner con conflictos bélicos o rebeliones violentas, ya desde antes del ascenso de Hitler... O no recuerdas en el cine, El Nacimiento de una Nación, el surrealismo impactante de El Perro Andaluz en 1929 o usada en la 1ª GM en Adiós a las Armas, o posterior con la carga montada y floreada en Excalibur. Y evidentemente, La Cabalgata de las Valkirias en Apocalypse Now.

Su infancia, la del joven Richard, no fue un camino sencillo. Perdería a su padre, un policía humilde debido al tifus, a la edad de 8 años. Su madre tomaría segundas nupcias con un actor del que aprendería a respetar en totalidad al arte, pero su aparición engendraría la duda durante toda su vida. Wagner, pensaría que el padrastro sería su sangre y que erróneamente, la herencia de éste podía ser de origen judío. En los tronos ancestrales, se heredaba todo, hasta la misericordia... o no.

Su obra musical es mundialmente reconocida con ese grado de epicidad, desde las leyendas aventureras de El Holandés Errante, a la búsqueda del grial en Parsifal, o el romance de Tristán e Isolda, con las traiciones y la venganza en la tetralogía de los Nibelungos.

Sin embargo a pesar del éxito artístico y su rotundidad sonora, su primera conexión esotérica fue con Las Hadas (vamos, como en la serie Carnival Row), no obteniendo un reconocimiento futuro, ni acaso el apoyo de su esposa que no vio inspiración en su ópera. Ha sido una de las menos representadas por escasas cualidades armónicas y mínima obertura mágica que suele magnificarse. Su leitmotiv inicial a los 20 años, fue el amor entre ser humano y ser inmortal, basado en la obra teatral "La Dama Serpiente" de Carlo Gozzi, y se dice que el libreto original fue tomado por el mismo Hitler y perdido en el incendio de su búnker en Berlín... como el amor y el odio.

 

Desde anillos y el tesoro de los enanos, a los globos subliminales de la inocencia robada, a través de la violencia de M... del maestro del cine vienés, Fritz Lang (1890) que también compuso sus propios leitmotifs en las películas como un recurso, casi mágico... o de tragedia épica ante los elementos. El siguiente punto de conectividad con otras obras del futuro, es la imagen de un héroe legendario, que va acompañada de esa magia a la que se sumaría el universo tolkeniano o la ultraviolencia de sagas interdimensionadas de HBO max coguionizada por su famoso creador y Miguel Sapochnik, que significa la nueva aventura épica de Juego de Tronos.

Mr. Lang estudió arquitectura, una característica en su obra que confirmó las directrices paternas, tendiendo hacia la pintura o típicas habilidades visuales. ¡Fritz Lang es naturalmente, el cine!

Si Mr. Lang es un cantar al Anillo y Wagner, el ardor, George R.R. Martin, significa la literatura épica de la actualidad y amante de historias de esgrima y fuego, como el maestro J.R.R. Tolkien. 

El novelista es esta Canción de Hielo y Fuego, que se traslada al tiempo belicista y los dramatismos bastardos de una... Canción de Fuego y Sangre. This is House of the Dragon, Shakespeare. ¡Herencia, sin romanticismos!


El camino de Fritz Lang fue esclareciendo, cuando cayó herido en la 1ªGM durante la República de Weimer, y conociera al director Joe May, que contrató al maestro de Viena como guionista... y por supuesto seguido por la mente genial de su mujer Thea von Harbou, una verdadera niña prodigio de las letras. Después se vería capaz de mejorar esos trabajos tras la cámara, gracias a ella también como musa, y ser figura destacada del movimiento denominado expresionismo alemán. 

El maestro cineasta es la claridad imaginativa, en negro, cargada de esas penumbras psicológicas o fobias populares, que flotan en una atmósfera densa... pero clara; parte de un manifiesto sobre la monstruosidad, junto a Robert Wiene (El Gabinete del Dr. Caligari), Paul Leni (El Hombre que Ríe), o Friedrich Wilhelm Murnau (Nosferatu). Por último, la Fundación Friedrich-Wilhelm-Murnau sería la encargada de esa restauración del Sigfrido y su leyenda, con las dos partes de Los Nibelungos dirigida por Lang entre 1920 y 1924.

Ahora que entramos en ese Fuego de las pasiones y sus monstruos tradicionales, seguimos discurriendo entre las fauces del dragón y sus circunstancias como bestia, o animal herido... Salimos por las Puertas del mismo Tannhäuser, hacia Sodoma y Gomorra. Si bien nos queda la vuelta... Claro, la Desconocida.

Escritos Subterráneos... 

Algunos antiguos manuscritos basados en cantares de héroes legendarios u otros cuentos mitológicos del pasado ficticio o divino, a veces, solían poseer primeros caracteres de comienzo del texto o verso cantado. Con imágenes diseñadas detalladamente por los llamados amanuenses o escribas, igual que ocurre con los títulos concebidos para los diferentes personajes que interpelan al Sigfrido de Fritz Lang. Nos hace viajar a otras películas o relatos históricos... Pongamos Blade Runner y sus lobos, u otros hechos más bélicos.

Estas letras conocidas como capitulares del medievo y su tipografía gótica, con pigmentos especiales mezclados y dibujos a mano, les otorgan personalidad propia y mágica, a los protagonistas de la película... Probablemente como ocurriría con los manuscritos ´imaginarios` de la biblioteca de la Ciudadela en las historias de Juego de Tronos. 

Estos bellos signos, significan un espejo remoto entre las épocas, que vemos en producciones modernas, como una especie de legado. Sigfrido como el... ser mitológico y poderoso, que directamente entronca con El Señor de los Anillos y La Casa del Dragón, es un dragón, no podía ser nada más... Su amor casi imposible es Krimilda, semejante a una replicante románticamente fría, que padece del sentido mágico del unicornio. El asesino es un aullador, hombre depredador Lobo, que teme por sus raíces, no digo más. Mientras que el Rey Gunther es un león rampante, figura representativa de muchas casas nobles, casas de armas o monarquías medievales, al igual que la valkiria Brunilda, o Eva ´guerrera` ancestral y bíblica, es la imagen de la serpiente, esto es la traición. Son reflejos imaginarios de una existencia real o metafísica literaria, como ilusiones gráficas que se extienden por diferentes eras. Caminos, coronas... gracias.

Todo parece estar en conexión, ya que en estos momentos he rescatado el filme Black Death, que no vi en su estreno al público, y la enfermedad vírica de la Edad Media, nos recuerda a otras infecciones que sentimos ahora... Me refiero a los quistes purulentos del Rey sentado en el trono de los 7 Reinos, y su padecimiento que nos lleva más allá, no al Norte protogermánico que fue la primera y sus demonios, sino a la interpretación monstruosamente brillante, que se marca el gran Paddy Considine, que vuelve de su refugio tras The Outsider y la tercera de los Peaky Blinders, para dejarnos con las bocas abiertas y el ojo... Por cierto, Sean Bean no acaba nada bien en aquella pandemia, lo intuíamos como guerrero atribulado en mil batallas... y picas.

Como a Viserys intentando amamantar a sus diferentes camadas, de lobos... u ovejitas, que se le va quemando la sangre, también por dentro, y va perdiendo la cabeza en su último aliento, como esposo... hermano... y abuelo. Ya sentiremos la misma, en el futuro... Que, es la que recordarán los escritos de las familias y... la memoria de un Gusano Blanco. The People, is the question...


En ese quiste de moral de los valores, he recordado la película Medieval sobre la historia de una leyenda real de la vieja Chequia, y su carácter, que nos muestra el valor de las espadas a borbotones, sobre las luchas por el poder y las traiciones. Pues se batía con feroces enemigos poderosos, tanto en el campo de batalla como en los torneos, que se convertían en sangrías por el honor, la intimidad y la herencia. Todo el mundo, dando cortes profundos, en la arena, la cama... o frente al trono.

En todo Juego de herederos fogosos, es importante saber donde posar las nalgas... Y el sexo, es una de las patas fijas en el frontispicio del gobierno... debido a eso llamado amor, bien sea para joder con satisfacción... o joder más aún. 

Consortes, sin suerte, hermanas separadas al renacer, prostitutas denominadas por su origen humilde y su función en la corte, que engendra bastardos con huevos... o sin ojo... espermas subrogados. En definitiva, todo es para fomentar los lazos calientes en las familias, o gélidos, es un pronóstico sin leerlo... y hacerse con la estructura ígnea de algún dragón con sus beneficios belicosos... y sus defectos interiores, animalescos... ¡Dracarys!

Claro, suelen vivir en cuevas, pudiendo ser recelosos como los escritores y los agravios, sólo hay que ver la historia, hasta que despierte el ánima de Atila.

Aquí no hay elfos negros, ni está Orlando Bloom de detective o arquero... pero sí que conviven los príncipes morenos con su extraña cabellera, o esclavos sexuales, desaparecidos en combate, u otros que van perdiendo la cabeza, por... quítame esas pajas, ¡bastardos!


Pero cuidado que en está ocasión, no existe ni rastro de comedia, casi apenas de humor vitriólico, pues nos falta la Mano del gran Peter Dinklage... aunque tengamos su sombra elevada, en el actor galés Rhys Ifans, se comporta muy diferente en su labor de guía subjetivo, aunque avezado en las  comedias más selectas o desengrasantes.

Aquí la obscuridad no es subterránea, se mueve en los cielos como tormentas, no se esconde bajo los diferentes reinos, salvo dientes serrados y batallas a zarpazos, que parecen draconianas entre infantes. Y también planea en el subconsciente de los personajes, sobre todo, cuando encara a su propia vida y sus intereses personales en el futuro de las familias. 

La nueva, vieja, historia, intenta plagiar los versos de antiguos reyes o héroes de las diversas casas, pero no pueden... ya que están creando su propia versión del presente y su futuro legado. 

El Trono de Hierro, sería la pinza punzante, por la que despedazan los cangrejos a sus rivales, o la que engarza las cuestiones en liza del pretérito, mientras el Rey agoniza. Las oquedades en los cavidades craneales, que crea próximos polifemos en cavernas oscuras, son su ojo. Apenas 200 años nos separan de un salto al siguiente, un brindis sobre otro, ojo por ojo, a través de las mismas ramas sanguíneas y la misma sintonía. Ya estaba todo escrito... hasta la visita Desconocida.

Todos esperamos... a Atila.

Esas leyendas protogermánicas, antes de la conversión cristiana en el s. VIII, fueron creando o forjando como los herreros místicos, la sustancia narrativa que guía todas las vías o escritos. Es como un gran árbol genealógico sobre los mitos. Sobre el fuego, el metal y... los músculos. Es decir, la sangre.

Héroes de cuentos, necesitaban a sus antagonistas, para esparcir la semilla del odio, que los bardos cantaban para fomentar los miedos dentro del pueblo. Como jinetes del apocalipsis montando, no en olas de la guerra de Vietnam... sino en auténticos demonios alado, el caos se producirías de nuevo. Ya sabéis, los escritos.

Sin embargo, aunque bestiales, algo tienen estas criaturas en la saga Juego de Tronos, que los hace tan humanos que muchos de sus personajes a dos patas, pues son gobernados bajo la influencia de su condición... Bueno, algunos usan a menudo, tres.

Los malvados no son necesarios en el desarrollo ético, son absolutamente primordiales en todas las narraciones clásicas, y aquí hay una colección que, ni el congreso de los des-diputados... y los enveses que quedan... por disfrutar. Sí, mano a mano... hueso por hueso.

En el Consejo, más teórico que práctico, unos utilizan sus lenguas, otros sus cabezas, ¡zasca!, actos para medrar o simular una postura. ante el poder absolutista, que es el Rey Sol de lo siniestro, ya conoces; y sobre las piltras en tierras propias y vecinas, protegiendo la herencia genética, se usan otras cosas, es donde conviven las sombras de traición e incestos más que venenosos; en los aires, vuelan las conjuras que se hicieron en la tierra, se utiliza su aliento ceremonial, junto al Trono forjado con sangre, encima o bajo él, en las profundidades del alma, como un infierno ardiente de las bajas pasiones; ante aquellos juegos medievales, donde las amigas se miraran con desdeño, porque malearon sus camadas y las moldearon a su imagen, no semejanza, se maneja la vista, o no, la de sus ancestros que padecen de ceguera; bajo guardias de noche, se crean coartadas de la violencia, se extienden los muros y el vértigo popular, que engendran los monstruos, que nos visitarán seguro, cortando lenguas, rompiendo huesos con sus manos, descuartizando y devorando la carne; en el color se esconden las ideas y el filo de las espadas que van con ella, y con los dragones, del manifiesto político, ese indeseado tantas veces, manejado con otras cabalgaduras que abrasan... en los punto y coma, la realidad fantástica, ojo que no es lo mismo al realismo mágico de Gabriel García Márquez, si bien se reinventa a la inversa. Porque en el fondo, su base se retuerce entre las raíces familiares, se enquista en sus venas y sangra, tarde o temprano... como un organismo seccionado por la mitad. Dividido, en dos.


En este juego de damas, sobre el tablero, efectivamente esperamos a un Atila... Pero no sería un rey de los hunos, despiadado sin más, sino muy diferente a otros históricos, que buscando derramarla, lo hacían con cualquier excusa terrenal... Estos pueden ser más primarios, ¡unidos, pero sin internet!

Las comunicaciones se realizaban, de un día para varios, vía cuervos, y los cuentos fantásticos como este de La Casa del Dragón, con todas sus tribulaciones, se manifestaban a través del vuelo. Los que picoteaban los ojos, de los cadáveres colgando de la soga en un árbol siniestro, o no recuerdas Excalibur o Conan, en el desierto o la selva, con hormigas caníbales... y cerca del mar, bien lo saben Kirk Douglas y especialmente Tony Curtis, es parecido pero con hambrientos crustáceos. Por existir dragones, haylos hasta en la sopa DC, en Shazam y más allá del anillo. Es decir, en El Mandaloriano, no denominado tal, pero sí parecido. Paralelismos de fuego.

En consecuencia, eso es lo que tenían las leyendas, que parecían tan reales, que se convertían en páginas abiertas de los pueblos y sus ciudadanos, a veces, perdidos en los pergaminos de la arena... hasta que al final, se dan la mano, esa ficción y la realidad. En forma de escritos, que ven la luz en otra época.

El tiempo es cíclico y no lineal, como me propusieron en curso no tan lontano, ya que está prácticamente asegurado bajo el prisma de la experiencia científica, por eso, la narrativa y los perversos que conlleva, parecen repetirse a lo largo del mismo. Ya sea con hielo o fuego, porque en ambos sentidos, las pieles se pudren y acaban quemando la historia. Así que, la salvación de estas teorías fantásticas que asemejan la realidad del pasado, antediluviano o más próximo, siempre está en la épica cíclica de los héroes, y los que van contra ella girando alrededor. Ambos bandos, luchando, los segundos intentando sustituirla por una épica tenebrosa del valor, escondido en penumbras de los bajos fondos, bajo la luna. O en dragonerías subterráneas, batiendo las alas sobre mares oscuros, que acercan al norte, donde sus figuras aúllan de verdad, no como el replicante Roy, que parecía un pedazo de pan, al apaciguarse y condonar la vida. Es un contraste con tornillos invisibles, de monstruo y ser angelical. El Antiguo Egipto también tenía su hombre con cabeza de perro/lobo, es un lazo interminable en las historias del tiempo... como la sangre del Dragón.

Así normalmente, esos malos también engendrarán sus propias camadas o crearán un ejército. Son portadores de secretos y ladrones de tesoros, osamentas andantes. Sustitutos de vidas eternas, guiadas por el papiro, casi divinidades de un desierto mágico de hielo, porteadores de esa invulnerabilidad plateada que surgió de las crestas montañosas y la decadencia moral. Insaciables fauces de la esencia vital de sus víctimas, que saltaron el Muro y hasta la almenas de una Rocadragón. Pero, aún no están llegando...

En las marcas de una Mano, que mima el Desembarco del Rey... también puede haber maldad, o unos Peldaños pedregosos más allá. Porque la muerte esperada, siempre está presente en ella, es como otro cuervo en la línea de sucesión.

Por tanto, como en todas la familias, se reproduce... así Atila no sería tan malo como lo pintan, sino, uno más en la dinastía de la historia sangrienta... otra alteración de formas humanas convertidas en depredadores, que viaja de lengua a lengua, letra sobre letra, desde el luminoso sur a aquellas tinieblas congeladas del Norte. Su figura, como a la carpa o la guadaña, siempre se la espera... es de un corte, prácticamente inhumano.


Así llegue, el huno o la otra, nos conformaremos por ahora, con intrigas palaciegas, esas rivalidades por colores, tensiones políticas, rasgos cosanguineos, que no son, líneas sucesorias en las manos, ojos de cíclopes futuros, forjadores de metales sedientos, de frialdad ante el dolor, y portadores de rayos que se eyectan, como el semen... Vamos, una fantástica Odisea.

Entregados hasta entonces a, una Guardia Nocturna o la Séptima reliquia de la fe, como una especie de empuñadura negra en poder del Sauron de turno, del asesino Hitler y la lengua manipuladora que arrastraba... de un nuevo ángel caído en la infinita negrura. Hasta que Prometeo, regrese, o demos más vida a Roy Batty, y retorne Sigfrido, y el Rey Escorpión, y Lancelot, y San Jorge, y cualquier Cid con láser del espacio, y Aragorn... o El Guerrero del Antifaz, cuando niños, Ulises cuando adultos. Así es el cuento, y el cine o las series de televisión... sustitutos mágicos de una realidad, que pudo ser...

Para combatir los ojos de la frialdad y el miedo, en contraste al calor del ojo volcánico, quedan aquellos retales medievales del héroe y sus hazañas, como pruebas imposibles, en un lucha constante entre el amor, la razón y el odio... oleadas carnales que van y vienen, sobre el Mar Angosto, como bárbaros en sus barcos con cabeza draconiana.

Hermanos de sangre, se miden en parejas, no como Caín y Abel, sino como primos, bastardos. Familiares de Juan sin Miedo, o con él, dispuestos a un Valhala particular, aprendices a la puerta de Tannhäuser aún, que van creciendo como la envidia, la mentira o el rencor, o que configuran una filosofía paradójica de vida en la sombra... Otros son maestros que captan amistades perdidas como Rhys ante Paddy, of course, puro british shakespeariano en cadena.

La juventud que, repleta de matices, se abre paso ante un cíclope como Ewan Mitchell, de Derby y su montura, y de su hermano Tom Glynn-Carney, recién salido de las costas de Dunkerke y de Tolkien. De Milly Alcock y Emily Carey, a la rubia cabellera de sus mayores, Emma D´Arcy y o la morena Olivia Cooke (estuvo con rey Spielberg en Ready Player One y esa peli que me encanta, Sound of Metal... no entrechocando espadas, sino baquetas), y por ende, muchos de sus vástagos, que por no nombrar a más, lo hacen genial a sus distintas edades y funciones. Y una mención adulta para La reina Eva Best, también directora premiada de teatro y parte de El Discurso del Rey, que es una Targaryen en tierra conquistada y lomo domado. Una triunfadora con entrada triunfal.


A todos los consortes, reconocidos o no, guerreros o amantes, hijos de la mano, parias, cojos, o tuertos... y caminantes del frío, por supuesto, en cualquier condición o sangre putrefacta, heroica o fétida, como el aliento de la muerte, ¡salve, your Grace!... Y a Matt Smith, para gobernarlos a todos... o no.

Y es que el actor de Northampton es como Atila, cuando pasa nada queda en pie. A su mano, se sueltan las lenguas... Daemon Targaryen, que suena a diablo, y su hermano, en la interpretación, tanto montan, amantes de las valkirias, doncellas jinetes o gestantes, son esencia verdadera de House of the Dragon... formarían una figura de cuatro o 6, como el retrato, aún llenos de pústulas y flemas... como un puto vampiro o nosferatu en rigor mortis, que absorbe todo a su alrededor. El primero que no fue de la partida de Sherlock, pero posible Crown of Future. Es un City Watch... Batman en chungo... un joker solitario, con reina negra.

El Silmarils que más reluce, por encima del bien y el mal, ante todas las demás dicotomías... y tras Paddy, the great King. El Codex Regius de la serie, el libreto alterado idóneo para la banda sonora... El tesoro dorado de los Nibelungos y el Ocaso de los Dioses. Rememorando el gran filme de Billy Wilder que llamase particularmente, Sunset Bulevard en sentido de la inmortalidad visual, con la Swanson no muda, Keaton, Holden y von Stroheim. 

Más un ritual prohibido, la tormenta de Shakespeare... El Lobo aullando hacia su víctima, el replicante frío y calculador, al final piadoso con el humano. Dios en raising by wolverines.

Seguramente, ya será inmortal con su alma bañada en la de los dragones... ¡4 Eva!

House of the Dragon Soundtrack - Ramin Djawadi

Richard Wagner

sábado, 25 de marzo de 2023

Carnival Row & The Rings of Power. Epic Season I

 
De como la Magia puede estar en Todo, en todas partes... No digamos la Guerra. Y de penumbras bajo el fuego.






Sin embargo, el tiempo se cambiante, varía con cada experiencia. Adaptado a unas condiciones determinadas a cada era. Nosotros llevamos varias, otros se contaron en 3 y alguna variante, pero literariamente.

Por tanto, no digamos en los cuentos tradicionales... de magia/hadas, caballeros y espadas, que se narraron oralmente... 

Y los Cantares, que los trovadores cantaron. Tres fueron tres, las hijas de Elena (que contaban los granaínos...), como el tercer ojo del gran Cuervo Negro, como las tres brujas que en Macbeth, William Shakespeare, describiera.

Provocaron las pesadillas de los pueblos, los sueños, cada cual con sus características costumbristas, y también con sus miedos en mente. Casi en paralelo, con las sectas místicas y las religiones, que asustaron con sus monstruos y dragones de aliento fétido.

Hubo una época, mucho después de la creación Ea... que determinados cerebros preparados para ligüísticas, de diversas culturas ancianas, se juntaron sobre pintas, para hablar de sus fantasías. No eran tan animadas, pero si harían crecer la imaginación de futuros lectores... C.S. Lewis quería sacar a sus Inklings de Oxford, los seres tras el armario, como en el espejo mitológico de Oz y sus valores... para junto a otros profesores recitar, aquellos tres cantares inspirados en el héroe. Y John Ronald Reuel, afamado en tres consonantes sonoras de la historia, J.R.R, y de Tolkien no digamos que igual estaba en el pub The Eagle & the Child... o pasaría al contraataque de la odisea, de la guerra primera a la conferencia de 1939, otra a las puertas de Brandemburgo. Atrayendo la aventura y la epopeya, como lo haría la Flecha sobre el Halcón, una década después, con Jacques Tourneur a la cabeza y al guión de Waldo Salt, el de El Regreso de la guerra de Vietnam y la psicología alcoholizada de Midnight Cowboy, otro antihéroe...

El tema "Sobre Los Cuentos de Hadas", estudio incompleto tras los iniciados entre celtas, pueblos germánicos, vikingos islandeses y algunos mitos artúricos, anglosajones. Que el mismo joven escritor, también dejaría sin poema...

Algo antes de la 1ª, en 1910, muchas intrigas palaciegas y esos otros cuentos mágicos, se clasificaron por un tal, Antti Amatus... amores prohibidos, fábulas animalescas, y lenguas arquetípicas, se reunieron en la lista fantástica más al Occidente. Con algunas versiones que fueron suavizadas por sus autores de época, como Los Grimm, para no alterar conciencias. Luego saltarían fronteras, adaptándose a las costumbres, como de vuelta nos invadirían iliadas en Mil y una noches. Para no irnos, al Kama-sutra, que fue muy anterior, como el incombustible del sexo.

Los animales, y algunos objetos inanimados, llevaban tiempo alcanzando la vida, sino superándola como en el caso del Antiguo Egipto y sus inscripciones del más allá, con dioses múltiples, como los terrores... y la esperanza del más Alto. Habilidades del teriomorfismo o teriantropía, que les conferían alas a la espalda, aguijones, escamas, genios a las lámparas, anillos... y hasta picos de oro. ¡Qué se lo pregunten a Sigfrido... y el tesoro oculto de sus Nibelungos! Cachis, Aquiles.

Y los monstruos, que de eso sabía mucho Fritz Lang, y de detectives en negro, con su gabardina... se convirtieron por arte de magia, en verdaderos animales, lobos, arañas, dragones, escorpiones, laberintos gigantes como toros, cíclopes, murciélagos... mitológicos o humanos. Pero, ay los humanos, son xenófobos... O héroes como Batman y el próximo cómic.

El Destripador del Row.

Lo real y lo que pudo ser cierto, aparece con otra forma a través del tiempo, los siglos, los milenios... las eras de los hombres, o no.

Algunos fueron felices, y otros se comieron hasta los higadillos, pues la guerra entre ellos, y razas fantásticas, siempre significó una verdadera picadora de carnes. Si no, abundaban las psicopatías y los delirios de horror. Ese destripador, como después estranguladores de Boston que vuelven... sería una muestra.

Una muestra de lo que ocurre en las cloacas de nuestras sociedades, incluso cuando escaseaban las instalaciones, más bien en el interior de los seres ´humanos`, en esa otra batalla eterna entre el bien y el mal... Que somos... modificando la realidad.

Con el tiempo, muchas palabras en tipo carolingia, o entre The King and the Queen o Castillos Negros, como en las dos Torres del ajedrez... cambiaron las frecuencias de los deseos entonados. Para volverse leyendas en visual y errantes, a caballo, navío o unicornio, que es el amor. 

Comunicólogos, lingüistas y otros artistas, propusieron su propia visión en descripciones, que hoy son configuradas en mezcla de digital. Más o menos, de acuerdo con la del creador... que siempre tendría algo que definir, disuadir o reprochar. O tal vez, para eso están los críticos... ¿Qué palo va a proponer Tarantino? A continuación...

En el Row de las Hadas, de Amazon el Prime, ves paralelismos con la realidad victoriana, que por otro lado desconocemos concretamente. Serial killers entre tules oscuros y capas, como verdaderos vampiros, licántropos que ya provenían de camas cuentistas y gasas del desierto, pelos, garras o escamas de dragón con corazón misterioso, pelos de Sansom digo... Alas membranosas, como las de los pájaros del Triásico, cuernos retorcidos como los del fauno mágico y su flauta sexual, trasgos, troles y orcos, la trilogía... ¡Transformaciones de cuento!

Niños pequeños, desnortados por el ojo o muertos, que se avivan como la yesca bajo la imaginación del escritor Carlo Collodi o Lorenzini, el Pichochio del siglo XIX, hoy es un Del Toro, niño títere de madera. Trozo de pino con sentimientos, lejos de los trabajadores en el industrialismo que creció el libro, o la emigración, como son los seres mitológicos que asoman tras la guerra, esa que vendría con millones de cuerpos corrompiéndose en las calles de Europa, y de pisoteadas "hadas". Hombres y mujeres extraordinarios, como aquel cómic, en definitiva. Jeckyll y Mr. Hide, eran criminales, también ¿no? Con ese carácter animalesco, otra conexión.

Ese radicalismo del grupo se aprecia aquí, como en otras muchas historias, que llegarían al máximo deltoriano en su Pinocho contra balas del fascismo, al lado del amor universal, entre contrarios o parecidos mutilados, y esa gran epopeya que es la amistad o el sentimiento familiar. Su "stromboli" particular... o la ballena, eh.

Esa es la cuestión, ser o existir... o no ser. 

Como Legolas, Orlando Bloom es nacido en Inglaterra, o el padre Mr. Tolkien también, se ven invadidos por nueva fantasía juvenil y algo de violencia tétrica. Como la obscuridad de Sauron o el Señor de Licántropos, quería acabar con la luz del Señor de los Anillos, o el brillo élfico de las familias del Silmarillion; este Row quiere ahondar en los monstruos reales y las traiciones internas de gobernantes. ¡Está en la historia!

Como en la guerra de Guillermo del Toro y su títere,  aquí en el Row, los asesinos campan a sus anchas, en la fuerza del poder, ante las leyes que promulgan, para otros. Es el castigo del mundo moderno, guionizado por Travis Beacham, adaptado a la psicopatía por René Echeverría. En todas las partes, del cuerpo, gracias a la capa de invisibilidad que se ponía Jack The Ripper, en la negrura de las calles londinenses. La sangre era de las putas, hadas. El mismo lugar, donde Frankenstein creó a su monstruo, le dio vida con trozos de cadáveres, desenterrados por el escocés Robert Louis Stevenson, gracias a la magia de Boris Karloff y el romanticismo monstruoso, en el rostro de Elsa Lancaster, a posteriori. Es la trilogía del Row, que lo intenta, pero queda bastante lejos.

El pulular de razas está bien, pero indefinidas por ahora, ya veremos los futuros gremios, la ceniza de su gran guerra es difusa, las culpas, familiares, demasiado, los tejados, visitados, los olores rancios, suenan al hoy, ya maniqueo... sus alas, cortadas.

Las tradiciones abiertas en canal, acusaciones de violación por doquier, investigaciones sojuzgadas o manipuladas, el héroe maltrecho, los polvos, mágicos, las mitologías son arbitrarias como las narraciones por capítulos, el dinero bien, por la ambientación. Los seres empezados en hierática (jeroglíficos adaptados a escrito) del Antiguo Egipto, vienen de Osiris y su resurrección, injertos de piel vaginal de su esposa Isis, fantasías de fecundación de hada o María en virgen. Los hados bien, gracias... también existían aunque parezca mentira, en los cuentos hablados. Luego Walt Disney, cambió la idea.

No María Magdalena, que en el cristianismo, la tildaron de otra forma menos mágica, como un hada, madrina de muchos. Es su oficio, la Magia, o no. 

Pues se rebela hacia el feminismo, más movilizado, en parecido al terrorismo callejero, con sentido de cambiar las leyes, en pos de la post-verdad. En la llamada postrera a George Orwell, marxista y animalista en Su Granja. Con facultades humanas, ¿te suena no? Faunos revolucionados, hobbits circenses, esclavos, sexuales, órganos locos, se mueven, se extirpan, se juzgan... están presentes siempre, en esta primera temporada, irreal de Carnival Row. Con tradiciones cargantes, a las espaldas. Es el llamado Preciosismo Europeo, pero del presente... con violencia primeriza de Grimms.

Por fin, llegamos al sexo de los ángeles, y ´ángelas`... Cara Delevigne, amante de tod... de Rolando, casi como el del cantar medieval, como el  Cantar de Mío Cid, más cercano, que las sagas islandesas, de las que se sació el gran autor y Señor de los Anillos imaginarios... Bueno, pues Cara es fría como el frío o aquella princesa del hielo de los cuentos, que es Grimm,  que en sus ojos tiene el fulgor de los polvos lesbianos... y subir a los cielos en sus alas con el hado Orlando. ¡Hala!

Silmarillion y... otros manuscritos.

En Compañía, de familias diferentes, comenzó la literatura en siguiente oleada artística, sobre la obscuridad de la enfermiza Edad Media. No la de la Tierra de las familias élficas, que viene a continuación... tras la Creación fantástica de J.R.R. Tolkien, y familia, que es en lo en detallamos lo siguiente.,,

Ves leyendas artúricas, y dices coño... al héroe arquetípico de los Hermanos Grimm o Perrault, leches... a los seres casi inmortales, hostia hadas. Las lanzas, dios y Sigfrido, Juan Sin Miedo, los Nibelungos, elfos, Rin en el fondo, tesoros, anillos, oros, plata, dagas, enanos de los metales, la Cenicienta, los nuevos pelusos, bueno, el feo, el bueno, futuro Aragorn, el malo, ya te lo imaginas casi, por el camino, la Odisea, la venganza que vendrá... Valquirias, Wagner, LA GUERRA... No todavía, no.

Siglos comprimidos para la comprensión, de todos los enanos, porque es más aventura que vísceras, más esotérica que mágica, por ahora... es apenas, la segunda Edad de la Tierra Media y la primera de Amazon, que se gastó en derechos para 5, un pastón.

Estas familias de cuento, son y serán, vehículo idóneo para la pasión, entre el amor y el odio, que siempre es reconocible en negro y sombras. Metal carbonatado, fuerte y casi irrompible, frente al luminoso mithril, más poderoso aún. El Arca de la guerra. 

La política entre tronos, llegará y verás, la sangría... las letras doradas vienen como cuchillos en la espalda, o las alas anteriores. Todo está relacionado, en todas partes, incluso, el Renacido. La Estrella, viene de antiguo, El Istar. Casi Blanco, tentado por las 3 de Macbeth y Mr. Shakespeare. Mientras que los monstruos, bien por cierto en caracterización y movilidad ´orquil`, son un verdadero puzzle, al que se le ven las piezas... pero no importa, es la mítica creada por Mr. Tolkien y la Épica, que mola.

Mazazos en la testa, truenos de torres que caerán, nubes piroclásticas de ojos de fuego, venenos en la piel, que se hereda, 1984, otra vez, Dante y el infierno. De lo maravilloso y el horror fantástico, balrogs incluidos como dragones, su poder que otorga invulnerabilidad a Sigfrido, enanos petrificados por el padre, amistad ancestral, elfas guerreras (algunos ponen pegas...), pero hubo valkirias. Como en el Row, hay guetos mas en el campo, campero, hasta que llegue la Comarca.

Los wargos, las transformaciones, la conexión con los licántropos es su Señor Oscuro, como Vader de las Galaxias, como el del nuevo Marvel by Night. Esta tiene un comienzo mágico, por lo prometedor en la simulación de Ágata Christie y la investigación en marcha, pero se va desinflando como los músculos del bicho... no de Gael, sino de la criatura, que no llega... Vamos que los personajes están bien seleccionados y su estructura narrativa es llamativa, pero no concreta en la chicha, para un servidor. De los señores del acero, de los que C.S. Lewis sacó tanto del armario, joer que había lobos, como en los Juegos de Tronos, como en la historia del Anillos de los Nibelungos, en las SS... y más. Continuará...

Un ruso antropólogo, unió a todos estos seres, desde  Madame D´Aulnoy y sus hadas viajeras al sin miedo de los Grimm´s, mezclando mundo animal y humano, lenguas avícolas conocidas de forjador de espada, Sigfrido de nuevo en el denominado Codex Regius (o Edda Poética, primero),  para siempre. Y aquí estamos, irracionalmente, disfrutando de la clasificación de algunos capítulos, más. Las hechuras son muy buenas, por cierto. Si bien, las peludas de pies, se parecen demasiado a la historia que conocimos, y parece más reivindicativa del idilio femenino y el nuevo rumbo mundial de la amistad... como las hadas revolucionadas del Norte. ¡P´habernos matau, riau riau!

Bueno, pues J.R.R. Tolkien estuvo versado en los golpes de la vida y sus lenguas ancestrales, que no le permitieron finiquitar todo el trabajo. El Silmarillion es la prueba de la creación de Ea, y la monstruosidad de milenios, que han cogido los herederos durante décadas, y transformado, metido cositas, valkirias... inventado ideas para series, texturas y colores, cohorte de sangres variadas y dragones subterráneos, que calientan por debajo, los mares de fuego... ¿ como los de Worms?

Él dijo que no, que no tenían que ver los Cantares de los Nibelungos, ni esa trilogía comentado en la anterior serie, cantares de gesta los llamaban, églogas si no había sangre en el campo, elegías con lágrimas, tortazos en Astérix y Obélix, y Cía. Romanzas caballerescas, todas anónimas hoy, que pasaron por la mente privilegiada de Richard Wagner y la visionaria realización del maestro Fritz Lang. Su tierra no es el Rin, sino que se dividió en subcontinentes con la guerra en Beleriand y aquella primera Alianza contra Melkor, atraído por el Enemigo del Mundo.  Estos proceden de los ainur, protectores de la Llama Imperecedera que iluminaba las grietas con arañas negras y las intenciones malsanas de pavorosos balrogs. En este lugar, se perdió la triple alianza de los Silmarils, engarzados con el poema de Tolkien en 1914, que entonaba: "Salve Earendil, el más brillante de los ángeles. Enviado a los hombres sobre la Media Tierra" (Christ I), era bastante católico.

Aquí no hay monstruo de Frankenstein, pero casi, porque es siervo, un mandao con cara de malos amigos, que lo hace requetebien,  antes de que los Alvar de más Alto Rango, creen los Anillos de Poder, los 3 Silmarils, rojo fuego de entre el volcán, azul fondo marino y tortuoso, a reposar allí por siglos, y blanco de la estrella que dirige los navíos futuros, ¡lo conoces! Earendil, o el ángel blanco de los elfos que ilumina el firmamento. Esta temporada es una oda de paz para hoy, y de guerra para mañana...

Esta inspirada en las memorias y documentos recogidos por el hijo en los Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media, la esposa, la editorial y más, incluido de refilón Mr. Bezos, entre diferentes Edades del Sol, y más Obscuridad, que cae en el ser de Peter Jackson. ¡Vamos que no vio la luz! Pero, se rueda en Reino Unido y Nueva Zelanda, para más inri, porque molan los parajes e irse a otro sitio, es tontería. Vale, excepto a Tenerife... Ideal es repetir la banda de Howard Shore, con nuevas bases y letras para canciones, también están potables... y la idea en los mapas del ilustrador mítico John Howe. Ah y la dirección entre la valkiria sueca Charlotte Brandstrom, Wayne Yip y nuestro Juan Antonio Ballona  (I&II) en el Cantar del Amor y del Odio, de Christopher Tolkien.

En resumen, la cosa va así, de Melkor/Morgorth a Sauron, caídas de ángeles en la tradición de los pueblos, cuando el maestro novelista inglés cayó enfermo en plena IGM, desde ese 1917 hasta renacer en su vida en varias ocasiones. Los elfos oscuros que se convirtieron en diversos monstruos,  frente a los luminosos (oro y plata) y los Magos, los héroes, herreros que aprendieron el arte de la forja, futuros navegantes y jinetes varios, dunedain de Númenor, muchos reyes y princesas de cuentos, en proceso, razas que acompañan, procedentes de bosques, oscuros, Bárboles que pensarán y otros se moverán, como las entrañas de un volcán durmientes, en espera de Ojos. Oteando  montañas a dominar en piedra y metal, en fusión con el Tercer Reich, enanos con barba, que se cabrean y mandan a la mierda, no a enanas variantes, últimas alianzas y amores imposibles, pero que todos recuerdan en los tiempos. Todo, en miles de años condensados, en todas las regiones de la Tierra Media. Es parecido a los viajes de Homero, pero en multiverso.

En conclusión (por hoy...), ¡pura aventura! Infiltración y afinidades encontradas con formas de Anillos, giros épicos que enlazan Nibelungos con elfos, dioses caídos en desgracia como ejemplos de Loge o Loki, puños endurecidos al machacar piedra y sus propiedades mágicas, que se quedan petrificados antes del viaje por el Rin y su tesoro en las profundidades... El Único, que está por forjar en el Destino... El Ocaso de los Dioses, también, recuerdan a Net o Amon-Ra, hermanos como Seth y Osiris, o viceversa, voluntad mágica de ninfas, secretos a descubrir, torres en la lontananza, aprendices de Trancos, y el Ojo de la Guerra, la Amenaza del Controlador de Masas.

La vista puesta en Gondor, y la mítica Gran Comunidad, la del libro internacional y los de New Line, para comparación con Mr. Lang y sus Nibelungos,  encariñarse con los nuevos intérpretes como Morffiydd Clarke en piel dorada de Galadriel, conocida por Crowl y Saint Maud. La pequeña Nori de la simpática y bella, Markella Kavenagh; el gran Elrond de un sensible Robert Aremayor tras la estela de Game of Thrones antes de perder la cabeza Stark; un emotivo Durin con Awain Arthur, peleado con su padre Peter Mullan, en extensiones; Joseph Mawle también de la Casa Stark, de otro RR, George; Ismael Cruz Córdova, el primer elfo negro de El Mandaloriano; la médica y madre, Nazadin Boniadi, va para cachas; Charlie Vikern como Halbrand y el Maia de Daniel Weyman, puede llegar a la mitificación de El Extraño o Istar, 

Pero, todo puede cambiar en los cuentos y volverse obscuridad... Este es el esqueje, que amenaza con crecer hoy, de aquella Edad posterior a los Árboles y el orfebre creador o Féanor. Que significó la creación de Arda, en la vasta complejidad de Ea y sus mares... Pues sí, suena a Tierra... ¡Salve Iluvatar! O no... Depende de tu parte oscura.

Él, el otro creador ya no está, y para un servidor, ahí acaba la polémica de la imaginación futura... Como la tuvo el propio Mr. Jackson, casi Five. Como la tuvo Ralph Bakshi, se la entregamos a Chris u otros, por sobrevolar. 

Elrond sobrevive a la Tercera Edad, junto a portadores del Anillo, en el Valhalla de la memoria, con el libro de Frodo y Bilbo Bolsón,  en la Última Compañía, de la boca babosa de Gollum, a añadir Galadriel en poco, y el Mago Blanco de mil batallas, Gandalf. Una odisea por mar eterno a Toleressëa, sin monedas en los párpados, ni incendios escandinavos, cerca de Valinor en travesía a casa de Odiseo, para cerrar el círculo perfecto. Todos juntos, en todas partes, memorias... la Familia Tolkien.

12 nombres, como horas  de un reloj a la espalda de Sigfrido y su punto débil, pasando por 3 manos de Reyes Elfos bajo el cielo, incluido Celebrimbor "el Nietísimo" (Charles Edwards), 7 para los Señores Enanos en palacios de piedra, 9 para los Hombres mortales condenados a la muerte... y ahí está, el volcán, es Mordor, el cetro de las Sombras.

Vean señores y damas, o demás seres extraordinarios, que... cualquiera puede convertirse en héroe. Necesario tener amigos y poseer determinación, no tener miedo como Juan de los Hermanos Grimm y que tus hazañas sean recordadas por bardos, para correr la voz y el vino... A Gandalf también humo.

La tele, para afines o para críticos, es así... Se ve en todas las partes.

Postdata... Todo a la vez, en todas partes.

Y ganó... y todos la llamaban loca.

Alguno desde sus ondas de transmisión, se quejaban amargamente, diciendo que era un embrollo o no entendían las aristas de un posible multiverso. 

Claro, en eso consiste el surrealismo visual, en descolocar al personal y las mentes

Sin duda, preferían historias más digeribles, para pasar el rato... y que no hagan pensar demasiado. Sin darse cuenta que en todas partes, inclusive tras este multiverso mágico (que no es igual al metaverso, cuidado), se esconde el trabajo imaginativo que hay detrás. 

Desde los actores y sus buenas interpretaciones, hasta el informático que diseña un efecto especial... Todo es ocurrencia y meta, de los directores y guionistas, los Daniels, la producción arriesgada, que fomentan la importancia de todo, en las relaciones personales

La amistad "de una compañía", el amor incondicional a la pareja, por ejemplo de Krimilda con Sigfrido y otras... continuará... Por supuesto, la familia. 

De abuelo a madre, de madre a hija... Somos, like a rolling stones.

GRIEVE NO MORE - Patty Gurdy


Hedningarna - Drafur och Gildur (No es  Soundtrack, pero mola...)


Rings of Power - Soundtrack Bear McCreary

Cinemomio: Thank you

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