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martes, 4 de septiembre de 2018

The Punisher. Season I


Negro + Blanco = Rojo.

Hablando de colores, salvo excepciones sensoriales de la mente, pareciera que los recuerdos siempre están teñidos de blanco y negro. Sobre todo en algunas generaciones, que crecieron con las emisiones catódicas, las películas del veterano cinematógrafo o, aquellas ediciones de historias impresas del cómic y las primeras tiras gráficas de los periódicos, gracias al invento de Johannes Gutenberg en el siglo XV. Sucesos, por otro lado, que precedían de los anónimos artistas de épocas prehistóricas, plasmando sobre la piedra a oscuras, sus experiencias o noticias, sobre la caza y la naturaleza, u otras satisfacciones personales que se han ido descubriendo y describiendo con tacto.

La prensa gráfica, nacería de las representaciones de los ancianos exploradores y biólogos, trasladando la descripción en sus cuadernos de bitácora, donde describían a diario con detalles, sus experiencias y sensaciones personales a lo largo de terribles odiseas marítimas. Mentes que culminarían con representaciones reales o imaginativas desarrolladas con erudición, sobre sus estudios o artefactos dibujados con maestría, por grandes personajes históricos y cuestionados científicos de distintas épocas, como Leonardo da Vinci o Charles Darwin.
Posteriormente, llegaría el color a las imprentas y los grabados trasladados de las ancianas pinturas, sustituyendo una base en blanco con tipografía y dibujos en negro, en negativo como una camiseta estampada con el signo de la muerte o la imprimación de una bandera pirata.

El Castigador y aquella canana diseñada, enseñaría su carta de presentación en The Amazing Spiderman, bajo el auspicio del guionista Gerry Conway y los dibujantes Ross Andru y John Romita Sr., dando a luz un "fantasma" diabólico que sembró de cuerpos acribillados y voces cortantes, el cómic de Marvel en 1974. De ahí, se fue extendiendo por las junglas de asfalto, un reguero de sangre que ha perdurado durante varias generaciones, incluyendo más declaraciones belicistas, deshonor, torturas y mutilaciones que te dejan boquiabierto y acongojado, y que hoy hacen aparición con la tutela de Steve Lightfoot en la serie The Punisher. Y a través, del ojo violento más adulto para el medio habitual, condensado entre Marvel Television, Bohemian Risk Productions y Disney-ABC Studios.
Por lo tanto, esto que veremos a continuación, no está indicado para pusilánimes, mentes alterables o individuos con ciertas características morales, que padezcan ante el sufrimiento ajeno o la representación gráfica del horror en serie... es decir, como se expresaba antiguamente, no recomendada para menores de cualquier edad o condición.

Porque, indivisiblemente, los seres humanos tenemos dos caras... Una social y otra que desafía nuestra historia en compañía o sus recuerdos intermitentes. Una emergente del hombre familiar estableciendo lazos con sus congéneres y empezando el dominio de los cultivos o ganadería, y una escondida, atrapada en la cueva, que dibuja los elementos de su naturaleza salvaje y primitiva. Como un superviviente de espíritu depredador que es protagonista de sus propias escenas de caza y aquellas primeras figuras sobre la pared.
En lo concerniente al estado y sus vías armadas, el cine se ha encargado de sus conflictos internos y los juicios sumarísimos por diferentes causas. Fueran justas o una verdadera encrucijada para los que sufrían las consecuencias. Historias conocidas por cinéfilos, como la obra maestra Senderos de Gloria del gran Stanley Kubrick, divergencias traumáticas como la primera mitad de La Chaqueta Metálica o Tigerland de Joel Schumacher y la odisea comercial enfermiza de El Terror. El complicado regreso al hogar en versiones psicológicas de Sin Novedad en el Frente, Nacido el 4 de Julio o Johnny cogió su Fusil, discurriendo en paralelo a extremos judiciales con El Proceso de Billy Mitchell de Otto Preminger, El Juicio de Nuremberg de Stanley Kramer o Algunos Hombres Buenos del singular Rob Reiner. Así como pequeños enredos personales dentro del ejército como El Sargento Negro, la diferencia cultural y el sufrimiento en Feliz Navidad Mr. Lawrence de Nagisa Oshima, El Cazador de Michael Cimino o la intriga sexual en la koreana Joint Security Area de Park Chan-wook.

Pero, no desesperéis, todavía quedan buenas personas que han evolucionado... y no han metido una bala en la cabeza de alguien o se sobresaltan cubiertos de sudor, en mitad de la noche, al visualizar los pedazos antropológicos o la impresión biológica de sus vecinos, saltar por los aires, a causa de una detonación. Tiñendo de rojo intenso el puente de Brooklyn, donde se reúnen las almas perdidas en busca de bocas a escondidas, separadas contra su voluntad, sobre aquel blanco y negro del pasado... o en la instantánea pacífica de Woody Allen. O durante enero... el gélido averno de Manhattan.


La Cara y la Cruz.

Dos efigies enfrentadas, la superior mira desde arriba la falta de carne o sentimientos de la inferior, mientras que la de abajo, se nutre con el dolor y el sufrimiento infinito. El que taladra la mente en sus episodios más oscuros, como una especie de flash. Algo repentino que sobresalta, parecido a una instantánea de la memoria, que no terminará de borrarse (a lo mejor no quieres), o semejante a la luz brillante de un aura o ese fogonazo saliendo del percutor de un arma de fuego. Bang! La cara en el reflejo o la cruz en el hospital... paz y guerra.
Trasladando esa falta de carne esquemática sobre la camiseta, o pesadilla de amor. Aquel rememorado, mutilado y devastado, una y otra vez, multiplicando sus múltiples enemigos en varios episodios y absorbiendo las degradaciones de color que padecen sus almas condenadas... Porque las dos caras, tienen un nombre y apellidos, la venganza familiar de The Punisher o la culpa del guerrero.
El viejo Castigador sombrío, posee una tez curtida en mil batallas oscuras, sobre el desierto y la mente. Con un dermis casi transparente, al comprobar su currículum bélico o la historia de su vida siniestra en los cómics de Marvel y otros negocios truculentos.

Parecía un invitado cuando llegó... pues no poseía esos dones que le hicieran especial. Aunque su pensamiento se hacía prácticamente transparente en las páginas, al identificar su odio inmenso y las razones ocultas que le llevaron a condenarse como anónimo ejecutor. Un fantasma de antaño o rondador de Hell´s Kitchen, que trasladó las épocas de sus diferentes conflictos o guerras, al Nueva York del Diablo. Bajo el nombre borrado, perseguido y sobredimensionado después, de un ente esquivo llamado Frank Castle.
Ahora interpretado en la televisión de Netflix, por un impertérrito actor, nacido en la capital Washington D.C. conocido como John Bernthal, que nos convence con este personaje distorsionado por el sentimiento de culpa y de pérdida familiar. Arrancada a la fuerza de sus manos e impresa, también, dentro de su cabeza. Un duro profesional y defectuoso marine de ayer, en otra guerra, que salta de dolor por azoteas mentales, practicando golpes furtivos a lo Billy el Niño y descifrando el tráfico de organismos trasplantados en blanco.

Hombre que farfulla palabras sangrientas y resquemor al prójimo, con antecedentes morales, que esquematizase dos años antes de su nacimiento en el cómic, ante un predecesor cinematográfico de las fuerzas especiales estadounidenses. El nombrado dentro de la novela de David Morrell o First Blood, con el nombre de John Rambo, y aquella película conocida en España con un sobrenombre, que ocultaba su identidad en la foresta entre el barro, como Rambo: Acorralado. Dirigida por el canadiense de orígenes búlgaros y macedonios, Ted Kotcheff (Wake in Fright, Weekend at Bernie's). Otra historia solitaria y desacreditada de nuestra juventud.
Mr. Castle, ahora, seguro que no desea olvidarlo. Con su pena grabada a fuego en su piel, estigmatizado por un batiburrillo oficial y en la encrucijada de un amaño a tres bandas. Aferrado a su cuchillo, cegará a dudosos y certificará el nexo con su compañero, más musculoso. Ambos señalados con la pintura de guerra, sobre sus espaldas desnudas o sobre el pecho oscurecido, hasta casi perder el razonamiento o el juicio, en tierra o sobre el banquillo de los acusados. Esta es una campaña que se inició con la primera de Daredevil y su medio socia y novia, Karen Page, descarnada otra vez por la actriz Deborah Ann Woll.

La cruz, es el padecimiento o el martirio, que llevarías clavado como una corona de espinas, taladrando tu cerebro. Noche tras noche, muerte sobre muerte, cuando mirando en aquel horizonte reflejado de colores rotativos y notas festivas, observas el desgarro que se perpetró en el pasado y del que te sientes culpable. Tras el rostro casi divino e incólume, se produce un dolor inmenso, que se desgaja en el ambiente corrupto y desgarra el alma condenada de antemano. Su mira anticipa la paz en los enemigos, cuando se encuentran con tus manos aferradas al daño y el ojo enrojecido, sobre el horizonte telescópico de tu venganza, en posesión completa de una bala mental con su nombre.
El revés del antihéroe, o cara interna de lo incorrecto, que se despierta entre sudor y aquellos ruidos de metal, gritándole socarronamente sus nombres al oído, para que sólo el Ejecutor lo sepa y padezca, como un espíritu burlón y redundante. Por consiguiente el fantasma, nada heroico, se funde en los medios y es calificado por sus actos fulminantes, poseído por sus demonios del pasado y con sus manos agarrando el reflejo mortal del futuro, tras dramática huida por despachos, sobre tejados y juicios paralelos.
Como el cawboy buscado por la ley o el soldado en aquel conflicto militar del Oeste en la película de John Ford, Soldado Negro o Sergeant Rutledge... Wanted: dead or alive?

Es un héroe forzoso y furtivo, o su contrario. Un asesino con carta blanca, para la masacre, escondida tras una calavera del mismo tono y color. Presagio de corsarios sin lustre, de cartas con el signo de la muerte, sin oficio ni beneficio. Tan solo, un dibujo subjetivo de su recuerdo, de la ronda temible que acecha alrededor de un alegre tío vivo, en principio, de sus espejos mancillados con la sangre inocente. Después, buscando el reflejo de una ventana a cientos de metros, escrutando la realidad, la que marca y nunca le abandona... la que huele a podrido. La que pudre su ser, su yo, lo que fue bautizado como The Punisher.
Mientras en soledad, la oscuridad crece y se apodera de su voluntad, en el trasfondo histórico de un horizonte de sucesos cambiante, que traga todo aquello que necesitaba, que quería... dando vueltas como un baile entre la vida y la desaparición total. Un hidalgo en busca de entuertos y de odio, el verdadero pistolero que aparece en la ciudad, en el recuerdo vivo del centro de Nueva York, y cuya profesión o misión sería matar por ellos, por sus seres amados. El supuesto caballero, que convierte el futuro de cualquiera en un auténtico infierno, incluso sin sombra del Devil o the Red.

Lo ilegal y lo macabro, lo amistoso y discutible, la separación de lo bueno y lo pésimo, de lo correcto y condenable, la imagen de los demás en el espejo... Todo eso y muchas heridas abiertas más, descarnadas, produce esta nueva producción basada en el personaje más oscuro de Marvel, el incansable espíritu que posee, quizás, el sentido más humano de todos, y una pizca de gruesa ironía, como el reverso de un héroe penitente, mercenario sin lustre ni dialéctica "cultureta", vaquero indómito o vagabundo, con la expresión certera del demonio ejecutor.
 

Phantoms & Micro´s.

Otro viejo predecesor narrativo, el Ejecutor y terror de la mafia novelesca, se encaramó a la imagen distorsionada por la guerra, por los guantes que destrozan el rostro sin pudor ni magnanimidad. Con el furor de los dientes que muerden imitando a un perro rabioso, apoyado por mentes encapsuladas en su oficio de horror disciplinario. Junto al misticismo clásico de un chico o el guapo de la película, proveniente de Irlanda con ruta hacia el Salvaje Oeste, frente al enemigo errante sin estrella, pero con la efigie del deceso sepultada en su cabeza y en su pecho. Cuando la amistad perece mirando a los ojos o una fracción de brillante cristal.
Son los herederos del Kun-Lun, de la mitología del western y de las hazañas bélicas, que quedaron arrastradas por misiones decepcionantes. Por puños lacerantes... Aquí te golpean, y te vuelven a golpear... Se recrean con saña, te echan ácido corrosivo, mientras te desangras... te maldicen y escupen sobre la hemorragia... no hay piedad. Ya eres víctima del Ejecutor del cráneo, el que cierra cualquier resquicio de humanidad con un mirada, del Castigador absoluto del crimen.

Para este triángulo del Mal, descompuesto y demacrado, que se representa en un escenario purulento o plató sórdido, se necesita una estructura viciada a una guerra. Acompañada de una guarnición de tiros descerrajados a corta distancia y un chorrito de disparos calculados a la frente, presentada con una bella introducción a la amistad y un presagio... En hipnótica presencia que se mezcla en cortante episodio, con un cuchillo de carnicero de Gangs of New York y condimentada por el aroma amargo a despedida, salpimentado cruce de caminos entre la sangre reconocible de Karen Page y la de una británica con raíces, cruce keniata-iraní y judía-polaca, para el dulce recuerdo en el paladar.
¡Ah, claro! y con la tecnología para un acabado perfecto de la trama modernizada, otro alma en pena o Micro, experto en enchufes y memorias artificiales, en esta ocasión, asomado a la factura (no eléctrica) que todos debemos pagar por nuestros pecados o la infinita gula.

Si bien The Punisher, se encarga en el inicio de despedazar todas las conexiones con el pasado... que si, un tiro de espaguetis coronado de salpicante tomate, semejante a La Tomatina pringosa pero, preparado en otra cocina, un trébol irlandés arrancado de cuajo como la suerte de sus convecinos camorristas que cruzaron en Atlántico a las garras del Diablo de Hell´s Kitchen, o un desafortunado encuentro con los propios Ángeles, para los que el Infierno está compuesto de ruedas envenenadas y una sombra cadavérica a sus espaldas. No todavía, no se ha presentado en la pequeña pantalla del Universo de Marvel, el jovial Johnny Blaze y su burra de fuego. Siempre queda una señal abierta...
Este presente de Marvel en la tele, es emocionante y divertido como una pelea en el gran Saloon o salvaje, con el fragor de una batalla a muerte en el OK Corral. De carne chamuscada por las adicciones o erosionada en un cortante desierto, sin cactus, pero con el odio dispersado en el viento de la Gran Manzana, arena de Afganistán y otros elementos sacrílegos. Aunque rematada con púas y un camino de 13, no rosas sembradas de Vietnam, sino espinas de horror actual, y un intenso dolor físico o mental. No olvidar que, su vida se cruzó, dando palos a ciego, con el poco moderado Wilson Fisk.

La violencia parece no estar nunca justificada, en cambio, en este contexto macabro de The Punisher (antes de la venganza ciega de Frank Miller o la extrema Max de Garth Ennis), se van uniendo y soltando las piezas de un Puzzle aún incompleto (volverá en camino tortuoso y lacerado próximamente), junto a la familia de un Microchip dicotómico y atractivo con su representación distraída o desgarbada. Micro es el compañero fantasma, pero sencillo en su comportamiento romántico, que habla más que escucha, como un estirado Bob Odenkirk en Better Caul Saul, sin ley, con su inteligencia para las maniobras extrañas, labia para marear y personalidad diferencial, aunque no ungido de tanto rodeo como este y con menos gracia... ¡Abogaaado!. Un actor de nombre complicado y de la tierra del Este de USA o apegado al asfalto neoyorquino, Ebon Moss-Bachrach.
Se endurece tras la inconsistente existencia de ambos, y las heridas que sanan a una velocidad de espanto, demostrando que el dolor arraiga y se desparrama, según los tentáculos se encaraman a los andamios y una coincidencia. Tanto que caídas al cemento, pesadillas enloquecedoras, palizas de aúpa y boquetes monstruosos de bala o puñal, sanan en una viñeta a continuación, dejándote incólume. Tanto que las perforaciones parecieran simples piercings o, lesiones internas y eternas, se restablecieran por un milagro estereotipado del tebeo ejecutor, llegado de... dios sabe dónde... ¿estás por ahí, Mr. Lee y Mr. Andru? O qué mente para la adaptación y cuidada ambientación, tan preclara y enfermiza... ¿Hey, Mr. Pies Luminosos? Brillante, pero obscuro como el cerebro de The Punisher o frío como una mirada de John Bernthal en Wind River.

Entre rifles de asalto, apología y mentes enfermas, cuchillos afilados como el vidrio, se debaten sobre las diversas heroína´s... Tenemos los escenarios sobrecargados de imágenes brutales, que encaran tres verdaderos diablos, que no quieren pertenecer a tertulias psicológicas de veteranos de guerras, en este caso. Comandada por el ecuánime y actor Jason R. Moore con sus problemas para coordinar los pasos de todos. Los otros son unos piezas, o las otras tres patas endiabladas de un banco titubeante, o potro de torturas.
El Bello Infinito tras aquel cuadro victoriano, fuera de su mundo o el nuevo Westworld, interpretado por un Ben Barnes o Billy, que promete grandes reencuentros, ya no tan correctos, motores o barbilampiños, no tan sugerentes para la Bella no durmiente. Como por ejemplo, la serie de suspense Gold Digger con Julia Ormond, aún no estrenada por estos lares o la segunda temporada, que tengo ganas de hincar el diente ya, de WW entre afilados samuráis y pistoleros.Más un insano que, al principio no encajaba demasiado en la historia de pasiones, pero que terminas identificando como otro lobo solitario, en la piel bien desequilibrada del actor Daniel Webber, y que hará de el mismísimo Vince Neil en la autobiográfica The Dirt, vocalista de Mötley Crüe. Por último, un animal de ojo y medio, o bestia en la encrucijada del presente, un hombre que estuvo con John Rambo o que anduvo por la Panic Room y entre el asesino Zodiac de Mr. Fincher, que empieza bien... y termina bastante mejor. El Rawlins y su rodar sádico, de Paul Schulze.

En este pequeño rincón de la memoria, querría desbordar ríos de emoción y versos, junto a la amada y olvidada del Diablo o Daredevil, enfriada por la Calavera e interpretada por la sufrida de nuevo, Deborah Ann Woll, y la amante recurrente, otra especie de Dulcinea tiroteada de Manhattan, en la piel borrosa y sugerente de Kelli Barrett. La madre abnegada y esposa engañada, que brinca ante un posible contacto que toque su fibra o la tecla, con la actriz Jaime Ray Newman que cruzara el Motel de Bates, aquí con hijos y Micro vigilante; y por supuesto, la reina racial, aireada, que emergió de las sombras del FBI y se quedó con todos, corazones y otras cosas. Que se bañó de pureza en la Sidonia de Ágora o deslizó entre las lenguas lésbicas del filme I Can't Think Straight. Miss, acaparadora de miradas, Amber Rose Revah.
¡Seguramente, el mayor encuentro emocional, dialéctico y mejor atractivo físico de su Dinah Madani, desde la aparición de la ´maravillosa` Gal Gadot! ¡Al loro, piratas, tiradores de puntería exclusiva y demás castigadores! Un ángel se ha paseado, brillante como el ámbar, entre diablos y fantasmas.


La esperamos con los brazos abiertos... siempre que The Punisher, o John Bernthal no se nos adelante en la gran pantalla, porque viene arreando entre las Viudas del director Steve McQueen, se ha encaramado al filme de Gerardo Naranjo, Viena and the Fantomes, junto a Dakota Fanning, Evan Rachel Wood y la bella Zoë Kravitz (hija de la no menos espectacular, Lisa Bonet y Lenny), ok. Se ha enfundado la marca Ford con Lee Iacocca vs. Ferrari de James Mangolduna y viene pisando fuerte con una aventura sabor a Mark Twain en The Peanut Butter Falcon y el crimen en Stingray, junto a Anthony Hayes también director y el noctámbulo Joel Edgerton.
A este paso tan convincentemente perpetrado, no sería extrañar un encuentro venenoso y articulado, que nos despachara una ración de golpes marvelitas, más descarnados que su tráiler (algo decepcionante), entre el Venom del omnipresente y extraterrestre fílmico que es Tom Hardy, y esta otra posible adherencia futura, tal que un simbionte o Carnage, engendrado o encarnado por la piel poderosa y nariz rematada de este duro Mr. Bernthal que saltó desde la espalda cruzada de Pilgrimage... o incluso, hasta un enfrentamiento mayúsculo frente a Anti-Venom. Booom!


¿Quién es el verdadero Billy the Kid?

Echó la última ojeada al Diablo... y le dijo: te desprecio tanto que te mataría aquí mismo, pero...
Yo, puedo ir solo.

Una leyenda se difumina sobre los tejados de la gran ciudad y en las páginas doradas de la historia de USA... The Punisher, alejándose solitario, desciende a tierra y se aproxima a su cama, no responde. Vuelve a alejarse, bajo una nube de polvo que oculta las huellas de aquella pelea inhumana... los ojos se pierden en la última mirada de ella y la palabra que sonó de sus labios... ¡Adiós! Mientras, en incómodo silencio blanquecino y rojo, fundido por la venganza y estigmatizado por el odio, durante el siguiente ataque profuso de dolor, sigue alimentándose con la papilla de calmantes intravenosos, que le haga dormir momentáneamente, tal vez... ni recordar siquiera... corroído por un sueño recurrente... una y otra vez. Y ya, son dos.
Una pregunta explota en el aire, sobre los juicios paralelos de los oyentes, la balanza del héroe y el villano, desdibujada, ya que no deja cabeza sobre títere... animados por los medios y entre los ecos de sus narraciones dibujadas... Realmente, ¿quién fue Billy the Kid?
¿Alguien tiene alguna noticia? ¿No? (Next Soon)

De la polémica de las armas y el derecho ciudadano a la defensa, ya hablaré. Otros se dedican a combatir el mal o el crimen en los barrios, tras su placa y algunos y deficientes recursos, porque los organizados poseen las últimas innovaciones y la ley que ampara a los que necesitan de armas para la defensa individual y de sus familias... Al final, parece que es de ley, tarde o temprano... todos termina perdiendo algo... probablemente la vida.
Son los herederos de Billy the Kid y sus coetáneos del Colt, los que reclaman, hoy también, la exigencia histórica que deja inocentes tirados sobre la acera, más a menudo de lo deseado por la sociedad. Desaparecidos de la pútrida faz de esta tierra, la obscura, que tapa nuestra debilidad con balas anónimas y termina suicidándose, sin sentido. ¡Otro nuevo adiós, y este más real!

John Bernthal y su Castle, podría basarse en aquellos héroes estereotipados, que hacían del crimen su propósito y se desarrollaron en la historia, hasta ablandar su imagen y credo observándose en un espejo o papel impreso, como fantasmas desarmados sin piel... O los opresores que utilizaban cualquier método ´convincente` en un estado de guerra visceral, para sonsacar información al enemigo o amedrentar con su dureza fuera de límite y humanidad, que cambiaban de oficio por una carnicería... O el joven que se vuelve loco, al regresar a casa y poner la mesa, otro fantasma más, mirando obnubilado a sus padres, flotando a diario y deseando volver a una historia que, sabe, terminará muy mal... Y ese Billy, que relata cuentos a otros niños, érase una vez y no regresó de una pieza, cuando tenía la seguridad en la propia sangre, entre amigos y éxito social o económico, tras mil luchas, pero que involucra su alma en respuesta, al medir sus nuevos y poderosos pasos, recordando aquel episodio sangriento, para volver a usar las armas... hasta pasar a convertirse en verdaderos desconocidos, en terroríficos enemigos. Las dos caras sobre el cartel, el haz y el reverso, ante el espejo.
Por lo tanto, puede que Billy the Kid, sea un increíble puzzle, compuesto de diferentes piezas y rostros. Otro romántico de las armas, que terminó con su cara pegada a una pared con... Se busca...
Carne de cañón, pasada y servida en las modernas páginas de sucesos... Continuará



miércoles, 29 de agosto de 2018

Detectives: Decesos S.A. (Parte II)

Criminalística: La disciplina que aplica los conocimientos, métodos y técnicas de investigación de las ciencias naturales en el examen del material sensible relacionado con un presunto hecho delictivo, con el fin de determinar su existencia, o bien reconstruirlo, para señalar y precisar la intervención de uno o varios sujetos, llegando así a la verdad histórica del hecho.

Otra definición mucho más precisa y concisa, sería: La ciencia de los pequeños detalles. O grandes, como Humphrey Bogart.

En esta segunda parte del post anterior y conectado, sobre los criminales y las investigaciones policiales, dudé con qué película comenzar la era moderna del género... existen tantas y la memoria es tan fútil a veces, Sr. Detective. Sin embargo, creo que aunque es anterior a algunas de las consideradas en la primera parte, debo comenzar con una producción adelantada a su tiempo:

11. El Fotógrafo del Pánico (Peeping Tom): Reconstrucción por Michael Powell.
Los hechos: aparición de mujeres apuñaladas con muecas de horror. Rodaje en 1960.
Lugar: El Soho londinense, bajos fondos, apartamentos decorados en los años 60, pequeña sala de cine. Los espectadores son vouyeurs desde su butaca, del trabajo de un visionario llamado Powell que rueda al asesino vouyeur de sus propios actos.
Motivos: Perversiones sexuales, vouyeurismo de tortura extrema, traumas de la infancia, psicopatías relacionadas con los miedos.
Objetos: cámaras, cuchillos, película de acetato.
El malo: Karlheinz Böhm y la educación inapropiada.
El bueno: Las mujeres, Anna Massey, Norma Shearer...
**** Muy buena ****

12. Repulsión: Reconstrucción por Roman Polanski.
Los hechos: Paranoia y esquizofrenia. Represión sexual. Rodaje 1965. Enfermedad del alma y la mente. Demencia. El silencio enfermo. No hay una investigación policial, pero nosotros somos los jueces y participes de la enajenación.
Lugar: Londres. Un apartamento frío y lúgubre. Una alucinación o pesadilla. Surrealismo. Ambiente opresivo.
Objetos: una mujer y un apartamento solitarios, cadáveres en putrefacción. Una navaja o cuchilla de afeitar. Un candelabro. Una bañera.
El bueno: En una pesadilla no existen los buenos. Su hermana Ivonne Furneaux y su fogoso novio Ian Hendry. Un pretendiente del horror femenino, John Fraser.
El malo: Una guapísima e inolvidable Catherine Deneuve, pero cuidado no todo es bello para siempre.
***** Obra Maestra *****

13. El estrangulador de Bostón: Reconstrucción por Richard Fleischer.
Los hechos: aparición masiva de mujeres estranguladas hasta la axfisia. Rodaje 1968.
Lugar: Boston y alrededores urbanos.
Motivos: Perversión sexual, impotencia, psicopatía.
Objetos: Cuerdas, guantes, equipo de fontanería, medias...
El malo: un impertérrito y sorprendente Tony Curtis en una madurez concisa.
El bueno: magnífico, omnipresente siempre Henry Fonda. Otro siempre correcto George Kennedy.
**** Muy buena ****

14. La vida privada de Sherlock Holmes: Reconstrucción por Billy Wilder.
Los hechos: caso detectivesco inclasificable sobre el personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle. Espionaje. Rodaje 1970. Genocidio.
Lugar: el mítico 221 de Baker Street, la esplendorosa y verde Escocia.
Objetos: violín, jeringuillas, pipa y sobrero, pistolas, armas, ciencia.
El malo: siempre vampírico, introspectivo y gutural Christopher Lee.
El bueno: magnífico Robert Stephens (Sherlock), Colin Blakely (Holmes).
**** Muy buena ****

15. Frenesí: Reconstrucción por Alfred Hitchcock.
Los hechos: nuevamente la recurrida fuerza masculina, caso el asesino de la corbata, aparición de mujeres estranguladas. Rodaje 1972. Penúltima película del maestro del suspense.
Lugar: el majestuoso Londres de los años 70.
Objetos: corbatas, medias, un alfiler.
El malo: un inclasificable Jon Finch, inquietante, bizarro y elegante.
El bueno: el maduro detective Alec McCowen y su esposa. Deliciosos sus diálogos.
**** Muy buena ****

16. Tiburón (Jaws): Reconstrucción por Steven Spielberg.
Los hechos: restos de una mujer masacrada en una desierta playa. Rodaje 1975. Me niego a calificarla como Blockbuster. Los animales no son criminales, pero tratándose del Gran Blanco y el infinito mar, salado, un respeto.
Lugar: una idealizada Amity Island, basada en un hecho real ocurrido en New Jersey.
Objetos: dientes en sierra, mordeduras de mandíbulas, restos orgánicos.
El malo: todavía no sabes quien es el asesino... Un alcalde sin escrúpulos. La política y el ladrillo.
El bueno: Roy Scheider sopesado y crucial, la naturalidad magnética de Richard Dreyfuss, el colosal Robert Shaw con su rostro impenetrable al salitre, una madre sufrida que intenta reflotar la familia, interpretada por Lorraine Gary.
***** Excelente *****

17. El crimen de Cuenca: Recontrucción por Pilar Miró.
Los hechos: aparición de un cuerpo en pequeña localidad rural en la España franquista y sus episodios negros. Rodaje 1979. Manipulación de los hechos y tortura. Guerra civil, tan en boga para algunos.
Lugar: alrededores de Cuenca, Osa de la Vega.
Objetos: cuerdas, cerillas, instrumentos de tortura, armas.
El malo: la dictadura, el político corrupto disfrazando al bueno, Fernando Rey, el juez parcial Héctor Alterio d.e.p., una madre impaciente y cegada interpretada por Mary Carrillo.
El bueno: Manuel Dicenta, José Manuel Cervino y el Cepa Guillermo Montesinos.
**** Notable ****

18. El silencio de los corderos: Reconstrucción por Jonathan Demme.
Los hechos: mujeres maltratadas por el hambre y mutilaciones en su piel. Rodaje 1991. Un asesino gourmet muy peligroso y el caso de Buffalo Bill.
Lugar: el psiquiátrico e instalaciones del FBI en Baltimore, Memphis, Ohio, una casa escalofriante en las afueras de Chicago.
Objetos: métodos forenses avanzados, mensajes ocultos en cuerpos mutilados, huevos de crisálidas, delicatessen culinarias.
El malo: con universal onomatopeya tsee tsee tsee, quién va a ser Anthony Hopkins y el asesino de todos los tiempos con su antropofagia incisiva. Ted Levine y su perturbación sexual, con piel de cordera.
El bueno: Anthony Hopkins ¿cómo puede ser...?. No me lo preguntéis a mí.
Jodie "Clarice" Foster y Scott "Jack Crawford" Glenn.
***** Excelente *****

19. Seven: Reconstrucción por David Fincher.
Los hechos: unos terribles asesinatos del enviado de Dios en la Tierra, brutalidad y sadomasoquismo, martirio hasta causar la muerte. Rodaje 1995. Odio los 7 pecados capitales desde su estreno. La divina comedia de Dante Alighieri. También podía haber incluido Zodiac, pero ya tiene un misterio y entrada del blog completa para ella solita.
Lugar: una ciudad del mundo, opresiva, sucia, húmeda, fantasmal. Pudiera ser New York o cualquier otra.
Objetos: cuerpos mutilados, instrumentos de tortura y mutilación, multitud de pistas falsas a modo de puzzle, la moralidad y la Biblia, una caja de cartón.
El malo: el mejor papel de Kevin Spacey, no hay palabras para definir su creación.
El bueno: un sosegado y pasado de todo Morgan Freeman, lección de detectives... y la impaciencia con sabiduría familiar de Brad Pitt, con su ímpetu y retrospectivo fruncir de ceño.
***** Excelente *****

20. Crónica de un asesino en serie (Memories of murder): Reconstrucción Bong Joon-ho.
Los hechos: Violación y asesinato posterior de mujeres. Tortura policial. Rodaje 2003. Los errores policiales y la investigación a trompicones inauditos. El humor en el thriller de sabor oriental a sangre, incrédulo me hallo. Sacrilegio o no, queda tan bien...
Lugar: Seúl y lugares solitarios de sus alrededores. Oficina policial de Seúl.
Objetos: cualquier prueba corre el riesgo de ser falsa en esta película.
El bueno: dos detectives que luchan contra un asesino y contra ellos mismos. Park Doo-man y Seo Tae-yoon.
El malo: la poca profesionalidad de algunas policías.
***** Excelente *****

Especial: The Cove. Reconstrucción por Louie Psihoyos.
Los hechos: Una masacre. El mar se tiñe de rojo sangre. La comercialización y explotación de los animales. Rodaje 2009. La política se compra y se vende.
Lugar: por desgracia el planeta entero. Pero, este caso es exclusivo de Japón en Wakajama y su parque nacional de Taiji.
Objetos: un equipo técnico avanzado, efectos especiales, pruebas fílmicas. Un televisor en la Comisión Ballenera Internacional.
El bueno: el entrenador Ric O´Barry y su causa. Un equipo humano comprometido, al que debemos estar agradecidos. Los animales no respetados y masacrados.
El malo: El hombre.
***** Excelente *****

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En este sábado de muerte, me dedicaré a compartir música de uno de mis grupos favoritos, Black Sabbath. Más ahora que sale la noticia, de una nueva reunión del grupo... hace tiempo ya de este comentario. Parece que editarán un nuevo disco y una gira mundial en 2012... Sí lo hicieron... Y como no, un recuerdo a otro de los grandes Ronnie James Dio. Oh yeah! \,,,/
Cantando a la guerra, donde los psicópatas están en su propia salsa. Ahora, más que never, Ronnie James Dio y Ozzy Osbourne en War Pigs. No se podrá repetir...
Y un recuerdo para un crack Ronnie James Dio. Descanse en paz bajo su arcoiris en la oscuridad:

domingo, 26 de agosto de 2018

Detectives: Decesos S.A. (Parte I)

Desarmando al asesino:

Forense: Palabra que proviene del latín forensis "relativo al foro". Los criminales en la Antigua Roma, se debían presentar ante un grupo de notables del foro romano, para dar sus explicaciones sobre el crimen que se le acusaba.

La argumentación, las pruebas y su comportamiento determinaban el veredicto del caso.
Los primeros estudios criminólogos se desarrollan sobre la dactilografía, a mediados del S. XVII.
En 1809 el delincuente francés Vidocq se convirtió en el primer director de la Seguridad Nacional Francesa (Sûreté Nationale), un estudioso. Divulgó sus avances en el campo de la investigación criminal, como el registro de sospechosos y la creación de expedientes con las pesquisas de los casos, datos, datos... la introducción de los estudios de balística y uso de moldes para recoger huellas de la escena del crimen, sería su siguiente cometido. Así como sus técnicas antropométricas para la manifestación de la mente criminal.

1. M, el vampiro de Dusseldorf: Reconstrucción del caso por Fritz Lang.

Los hechos: aparición de niñas asesinadas. Rodaje en 1931.
Lugar: Dusseldorf (Alemania). Rincones poco luminosos, en poderoso blanco y negro.
Motivos: Superioridad sobre los débiles, perversiones sexuales.
Objetos: cuerdas, manos usadas con fuerza brutal.
El malo: uno de los primeros asesinos en serie del cine, D. Peter Lorre.
El bueno: quizás no existen buenos, cuando la sociedad está enferma.
***** Obra Maestra *****

2. Perdición (Double indemnity): Reconstrucción por Billy Wilder.

Los hechos: Violencia de género, femme fatale, asesinato. Rodaje 1944
Lugar: Los Ángeles-California. Cine negro y una gran variedad de humos y sombras.
Motivos: Dinero, cobro del seguro de vida del marido.
Objetos: un dictáfono, una pulsera, testigo accidental, póliza de accidentes.
El malo: Barbara Stanwyck, Fred MacMurray (tanto monta...monta tanto).
El bueno: Edward G. Robinson
***** Obra Maestra *****

3. Los sobornados (The big heat): Reconstrucción del caso Fritz Lang.

Los hechos: corrupción en altas instancias sociales, mafia, asesinato. Rodaje 1953.
Lugar: una ciudad media de los USA, nombre imaginario Kenport.
Motivos: Ocultación de corrupciones políticas, policiales y mafiosas.
Objetos: Armas y mecanismos explosivos.
Los malos: Mafia y su mano ejecutora Lee Marvin.
Los buenos: Glenn Ford y Gloria Grahame.
***** Obra Maestra *****

4. La ventana indiscreta (Rear window): Reconstrucción por Alfred Hitchcock.

Los hechos: Asesinato y ocultación de las pruebas y el cadáver. Rodaje 1954.
Lugar: Maravilloso bloque de apartamentos en Greenwich Village.
Motivos: Violencia de género. Asesinato pasional por celos.
Objetos: Cuchillo, sierra.
El malo: Raymond Burr.
Los buenos: James Stewart (reportero fotógrafico), Grace Kelly (novia curiosa), Thelma Ritter (enfermera).
***** Obra Maestra *****

5. La noche del cazador (The night of the hunter): Reconstrucción por Charles Laughton.

Los hechos: fanatismo religioso y moral. Rodaje 1955.
Lugar: Clarksburg, pequeña población de West Virginia. Como salida del cuento de Hansel y Gretel; con la iluminación de una película del sello Hammer.
Motivos: Apropiación del botín de un robo con asesinato, apropiación de una familia, apropiación de la moralidad del espectador.
Objetos: la Biblia y la mano izquierda de Dios, el odio.cu
Los buenos: la infancia, el amor carnal de Shelley Winters, y la abuelita del cuento truculento y húmedo, Lillian Gish.
***** Excelente *****

6. Sed de mal (Touch of evil): Reconstrucción por Orson Wells.

Los hechos: la corrupción policial y el tráfico de drogas. Una historia adelantada a su tiempo, como casi todas de Wells. Rodaje 1958.
Lugar: Los Robles, ciudad fronteriza de USA con México. Caracterizada por su fotografía sórdida y barroca.
Motivos: el tráfico de drogas fronterizo, corrupción policial, y la obsoleta visión del mundo desde una pequeña ciudad, donde las diferencias culturales y sociales se hacen insalvables.
Objetos: violencia con drogas y sexo, pistolas, mecanismos explosivos.
El malo: el obtuso, sucio y manipulador Orson Wells.
Los buenos: el mestizo Charlton Heston y su esposa Janet Leigh. Ah! y Marlene.
***** Obra Maestra *****

7. El cebo (Es geschah am hellichten Tag): Recontrucción por Ladislao Vajda.

Los hechos: asesino en serie de niños. Rodaje 1958 en coproducción alemana-española-suiza.
Lugar: alrededores de un bosque, en un pequeño pueblo rural suizo.
Motivos: Investigación policial por aparición de niña asesinada. Superioridad sobre los débiles e indefensos, perversión sexual...
Objetos: un colegio y sus integrantes, compañeros y profesores, un dibujo y unos erizos.
El malo: un desasosegante y confuso Gert Fröbe.
El bueno: un comisario maduro interpretado por Heinz Rûhmann.
***** Obra Maestra *****

8. El Sargento Negro (Sergeant Rutledge): Reconstrucción por John Ford.

Los hechos: El sistema judicial militar, la diferencia de clases raciales, la violación y el asesinato. Rodaje 1960.
Lugar: Arizona y alrededores de Monument Valley. Una sala judicial, donde se desarrollan unos hechos contados a modo de flash back.
Motivos: Asesinatos sin clarificar dentro de la brigada 9ª de caballería, la confusión del espectador respecto al culpable, el polvo típico de los western fordianos, la soledad del antihéroe.
Objetos: pruebas de violencia sexual, revólveres (seguramente de la marca Colt).
El acusado: no era una estrella, pero hace un gran papel Woody Strode.
Los buenos: el abogado defensor y teniente Jeffrey Hunter, la testigo Constance Towers.
***** Excelente *****

9. Psicosis (Psycho): Reconstrucción por Alfred Hitchcock.

Los hechos: la inocencia de una chica en busca de nuevas experiencias, el robo, el voyeurismo y el asesinato brutal. Rodaje 1960.
Lugar: un motel de carretera y una casa estilo barroco.
Motivos: El voyeurismo como señal de la desviación sexual, trofeos de taxidermia, una madre opresiva, la disociación interna o vena psicopática.
Objetos: una pequeña cantidad de dinero, cuchillo de cocina, cuerdas y plástico, un coche desaparecido.
El malo: Anthony Perkins, perseguido hasta el final por su personaje.
El bueno: la estrella americana Janet Leigh, y ¿Perkins?, como es posible esto...
***** Obra Maestra *****

10. El infierno del odio (Tengoku to Jigoku): Reconstrucción por Akira Kurosawa.

Los hechos: El secuestro y la extorsión. Diferencias entre clases sociales. El chantaje moral al espectador. Rodaje 1963.
Lugar: una casa lujosa en plena crisis, los bajos fondos de Tokio recorridos por una investigación en busca del criminal.
Motivos: Secuestro para pedir un rescate de un poderoso empresario japonés.
Objetos: Dinero, el horror, dinero, el error, dinero, la confusión.
El malo: la sociedad enferma por la posesión material. El gran Toshiro Mifune.
El bueno: Tatsuya Nakadai, Tatsuya Mihashi, y el gran Toshiro Mifune.
***** Obra Maestra *****

Leer la II parte de Los detectives y las Muertes --> Pulsa aquí.

Qué mejor, para una recopilación de monstruos, que empezar con un poco de música. Una oda al jefe de los psicópatas, The number of the Beast. Iron Maiden 666:


Ante un genocidio, ya lo dijeron Iron Maiden, mejor correr hacia una colina para escapar a una muerte segura. Run to the Hills, en el Festival de Dormunt 1983:

Un himno y una letra sobre los terrores del hombre, y en especial a uno universal, Fear of the Dark:

sábado, 25 de agosto de 2018

The Amazing Spider-Man 2


The Powder of Electro and The Sinister Six.

La telaraña de Marvel y el mundo del hombre araña se va conformando poco a poco. Visto desde un prisma moderno y un aire renovado de los personajes creados por Stan Lee y el caricaturista de Pensilvania Steve Ditko James Juarez en 1962. Como en la primera película de este sorprendente estudiante picado por una araña radiactiva, esta The Amazing Spider-man 2 (con el nombre en español de El Poder de Electro) está dirigida por el mismo director Marc Webb (autor de la extrañamente romántica o no tanto, 500 Days of Summer), sin duda, esto ayuda a recrear las relaciones amorosas del superhéroe.

La visión del director nacido en August del joven Peter Parker, está más acorde con la imagen que los chavales de mi edad pudieron leer en los primeros cómics sobre su figura, con su altanería y facilidad para manejarse en las situaciones peligrosas con su traje acondicionado y elástico.
Otro de los principales causantes de la renovación es la elección de un actor, Andrew Garfield más coherente con su físico y desparpajo, con un curioso bagaje en el mundo cinematográfico. Lanzado desde la televisión como escuela de futuras estrellas en el cine, llamó la atención por su primer trabajo en el largometraje Boy A, tanto que fue llamado a filas por el mismísimo Robert Redford para su filme Leones por Corderos. Hasta llegar a dos protagonistas con peso, uno en la notable cinta de Mark Romanek Nunca me Abandones, el otro de la mano de David Fincher lanzado al estrellato en La Red Social.

Lo que parece seguro es que Andrew Garfield está dando en el clavo con su carrera, compaginando estas producciones comerciales de Spider-man con otros papeles de prestigio como actor (espero que sus próximos trabajos lo avalen fuera de la mercadotecnia de Hollywood, suena como protagonista junto a Liam Neeson dirigidos por Martin Scorsese, casi nada). Por supuesto también aparecerá en la próxima entrega del arácnido.
La que, por el contrario, no aparecerá es Gwendolyn interpretada por la cada vez más rutilante, Emma Stone. Esta joven actriz que encandila al público en sus apariciones en la gran pantalla, pisa con fuerza en sus escenas y posee una mirada que enamora. Es la Gwen Stacy que todos habíamos soñado de niños sin duda. Y ojo, porque la de Arizona estará en el próximo filme de Woody Allen (Blue Jasmine) titulado Magic in the Moonlight y se rumorea uno más, en otra cinta de superhéroes llamada Birdman y firmada por Alejandro González Iñárritu, y en el próximo proyecto de Cameron Crowe.

Además de esta tormentosa relación de Peter y Gwen, se añaden otras características que producen la viveza en una serie que parecía estancada y que creo de Marc Webb ha sido en máximo responsable de devolverle nuevos bríos. La acción se ha convertido en más vibrante y flexible como el protagonista, gracias a la vistosidad de los escenarios recreados en la ciudad de Nueva York, y la practicidad primigenia del traje de Spider-man regresando a sus orígenes.
Sin embargo, la renovación también se contempla en los efectos visuales recreados en el estudio de los Ángeles Ironhead para Sony Pictures y Legend 3D (que se encargarán de Maléfica, Transformers: la era de la extinción, de Júpiter Ascending de los Hnos. Wachowski y del nuevo remake de Poltergeist), el único pero por mi parte, sería algún exceso de aceleración en determinadas escenas. No proveniente del balanceo de Spidey, sino de producirme un cierto atropellamiento en la resolución de las escenas, aunque algunas veces lo resuelva con el característico humor de Peter Parker.

Todo acompañado por una banda sonora trepidante, rescatando la famosa sintonía de Spider-man compuesta por Bob Harris, crador entre otras de Lolita o los Simpsons. Además, de mezclar fragmentos variados de música clásica y orquestación moderna compuesta por dos polifacéticos musicales Hans Zimmer y Pharrel Williams.

En el último apartado de mi comentario, he dejado el factor que más representa a estas películas basadas en los cómics y el Universo Marvel, son los super-villanos. Los componentes de la meta-acción sin los que su presencia no brillarían los héroes, ni las historias tendrían ningún sentido, pues son los que otorgan la épica necesaria en estas producciones plagadas de efectos sonoros y visuales.
Si bien el título en español lleva el sobrenombre de Electro, interpretado por Jamie Foxx (próximo protagonista de la revisión de Annie junto a la joven Quvenzhané Wallis que me maravillara en Bestias del Sur Salvaje), se esconde en la sombra de Harry Osborn el verdadero alter ego negativo de Peter Parker. La bondad de la sangre de uno, es la perfidia del otro, el rojo del peligro se intercambia con el verde de la esperanza, para enfrentarlos en un duelo mortal a través del tiempo, la amistad-odio y el ADN.

Electro pone la espectacularidad visual, un compendio de magia eléctrica y chispas nocturnas con persecuciones de colorido fluorado. Mientras que el Duende Verde, es un villano con el rostro de orejas puntiagudas del actor Dane DeHaan. Este llamado al triunfo llamó la atención por su protagonista en el filme Chronicle y desde ahí, ha sido un no parar dirigido por John Hillcoat, Derek Cianfrance, Atom Egoyan o el mismo Steven Spielberg.
Su maligno rostro se compagina con un aire aniñado que facilita su aparición en títulos como estrella romántica. Pronto le veremos interpretando a James Dean en la esperada película de Anton Corbijn (Control, El Americano) por título Life con Robert Pattinson como fotógrafo de la famosa revista americana; o en el proyecto Tulip Fever junto a Christoph Waltz.

En definitiva, es un gusto rescatar toda la simbología de uno de los Marvel´s más carismáticos, con todos sus componentes aseados y listos para la acción. Volver a dar nivel a su mundo y a sus acompañantes, interpretados por nombres de máxima garantía como Sally Field o Colm Feore, junto a nombre que empiezan a sonar fuerte como Marton Csokas (El Señor de los Anillos), Felicity Jones próximo trabajo con nuestro Juan Antonio Bayona (Hysteria, La Mujer Invisible) o Sarah Gadon (Antiviral, Enemy).

Además, tenemos avisos.
Un grupo (y no son los X-men) se avecina.
Es un grupo de villanos variable en sus componentes, pero que tienen rostros muy reconocibles.
Es una pandilla de malvados capitaneados por El Duende Verde o el doctor Octopus, se autodenominan The Sinister Six... y han relanzado a su próxima estrella invitada al baile con la araña, con el rostro de Paul Giamatti.
¡Subirá el nivel!

*** Interesante ***

Nuevo trabajo de Andrew Garfield, junto a Michael Shannon y Laura Dern. Dirigirá Ramin Bahrani. Título 99 Homes, presentación:


Tráiler Devil´s Knot (Condenados), de Atom Egoyan. Reparto: Reese Witherspoon, Colin Firth, Mireille Enos, Kevin Durand, Alessandro Nivola, Amy Ryan, Kris Polaha, Collette Wolfe, Dane DeHaan, Elias Koteas.

jueves, 23 de agosto de 2018

The Defenders.
















Unión sí... ¿para siempre?


En un gran masificación de seres ´humanos`, por ejemplo en las calles concurridas de una ciudad, cada individuo defiende lo que mejor le conviene a su rebaño o, simplemente, aquello que le sale de los higadillos. Todos unidos por una causa que, no tiene mucho que ver con la defensa de todos ni su bienestar, sino con la eterna confrontación de dos bandos o la instigación entre esas concepciones de la misma historia. Con mucha posibilidad, de la intervención de los dineros...

Mientras en el asfalto, profesionales andan sin rumbo en busca de algo que llevarse a la boca, rebuscando bajo el estiércol o encontrándose una golpiza sin sentido, como los proxenetas y prostitutas, camellos y drogadictos, ladrones y policías, corruptos y villanos, asesinos y víctimas, creyentes o paganos... Sin embargo, un reducido grupo de resistentes, investigando la mediocridad, se aúnan en su soledad condicionada y acción autónoma, para erigirse en protectores de los débiles u olvidados por las instituciones, combatientes por los ciudadanos, niños y mujeres desvalidos dentro de los apartamentos de la caliente urbe, para adentrarse en los entresijos de la putrefacción y volverse visibles, con el antiguo nombre de Los Defensores.
Desgraciadamente, esto sólo ocurre en aquellas películas que retratan el crimen organizado o sobre las páginas coloridas de los tebeos de superhéroes, ya que tarde o temprano, llega un momento en esta existencia fingida que llevamos como una carga, o el espectáculo de la vida, que la memoria se va haciendo borrosa. Como la perspectiva de Sigourney Weaver en el papel de mala malísima, en una pequeña producción de Marvel... ¡Ah, qué ya estuvo en Alien 3 o The Cabin of the Woods!
Pero, eso no cuenta...

El eco pasado, va distorsionando la realidad o difuminando los recuerdos que sobreviven (a veces recurrentes como un martillo pilón golpeando nuestra cabeza), hasta que apareces como un fantasma hecho jirones por las imágenes que proyectas sobre la sábana. El cine cohabita con aquellas historias de la niñez, con los cómics y los primeros compañeros de clase, las atracciones sexuales en estallido incontrolado, los viajes de vacaciones al mar, la comprimida familia en aquel arcaico coche, los reproches y las peleas, el odio de las amistades supuestas. Lo borroso acapara buena parte de la historia, como los libros que te obligaron a leer y recuerdas a pasadas rápidas de página, o que descubriste en el silencio perdido, con tu mente volando por esas increíbles historias. Se funden en las viejas películas del blanco y negro, aquellos héroes de mandíbula marmólea con los que alucinaste y te impregnaste, al descubrir a esos héroes de trajes llamativos y eterna juventud... pero que, al pasar el tiempo, llegando a ese instante de fatuidad inverosímil o comprensión pasajera. empiezan a desvanecerse poco a poco.
No, no estás seguro. Todo lo recuerdas frugal y esquivo, como fogonazos que vienen y se pierden, dejando la impronta del niño despierto o joven que fuiste... y que ya no volverá. Eras, simplemente otro Defensor.

Ahora, una costura que se va resquebrajando, perdiendo todo lo que contenía en su interior.
Entonces, ¿por qué cuento este embrollo difuminado?
Porque como aquellas imágenes o instantes reflejados en tu cabeza, los defensores de la irrealidad o The Defenders proscritos en tantas ocasiones y contiendas, los luchadores que combinaron sus fuerzas para contarnos sus vidas de ficción y sus proezas, se alineaban frente a todo tipo de males o enemigos. Aunque comenzaron siendo un grupo de extraños, gente anónima que mutaba y alteraba la realidad, incluso esta perspectiva social y tangible, recubierta con sus poderosas habilidades adquiridas y sus desastres familiares en conexión traumática. Calaveras momificadas con el dolor en sus rostros, hasta modificar los efectos de las palabras que se pronunciaron y las imágenes que nos alteran, despertando una y otra vez del sueño o la pesadilla. Renaciendo con las propias cenizas o renovando los números, para cada época de nuestra juventud como fraccionados lectores de historietas.

Siempre ha sido y será así, unos mueven los hilos desde las alturas y otros bailan a su ritmo, a no ser que resista algún Defensor o nueva alineación, y cambie la dirección de los pasos, los giros de cabeza y del destino: como Puño de Hierro, Jessica Jones, Luke Cage o Daredevil.

Alguna ceguera del Pasado.

A que muchos de nosotros, configuramos el universo de Marvel a nuestra forma, recalcando algunas viñetas semanales o rescatando los colores del olvido, al día siguiente. Cuando fuimos comprando (de vez en cuando) algunos ejemplares que te llamaron la atención por sus portadas o, cambiando (más habitual) esos algoritmos salteados, sin conexión aparente y que frecuentaban indisciplinadamente nuestras tardes, al salir de aquellas tiendas de trueque de tebeos, con una sonrisa dibujada en la boca. Nos relamíamos y disfrutábamos, convirtiendo cada pasada ensalivada, en una sorpresa continua... o esperando a que entraran las novedades de otras manos, cuando tuviéramos las monedas suficientes, para volver a dar saltos mortales como nuestros superhéroes, regresando atrás en el tiempo, cambiando de rostros, de trajes o de identidades, de nombres, amistades o enemigos... de espacios o mundos paralelos.

Aquel héroe a la fuerza que, en alguna ocasión, deseamos ser o parecernos, sobrevivió mil y una veces, a las explosiones que diseñaron su molde, resurgiendo a múltiples estratagemas indeseables o productos científicos mal conducidos, combatiendo al crimen por muy estirado, ramificado o sangriento que fuera o el tiempo que necesitara para procrear en distintos ambientes, en diferentes escenarios. Resistiendo los envites de la ceguera prematura o de los eventos que se fueron desvaneciendo, como fantasmas nocturnos descubriendo los lastimosos mordiscos, sobre la Gran Manzana.
Hubo momentos que los caballeros andantes, necesitaron algún tipo de ayuda, algún escudero al que aferrarse como la adarga encaja a la mano, o la silla encuerada se encarama a Rocinante, incluso, formaron algún tipo de hermandad temporal, para evitar el choque impredecible contra las aspas de un gigantesco molino. De esta forma, los cuatro protagonistas de la serie The Defenders, empiezan estableciendo un vínculo y van estrechando los lazos, con una serie de encuentros que acabaron en cama o en camilla, después de vagar por sus diversas, pero biunívocas, relaciones televisadas o contadas por capítulos dibujados. Con sexo o sin él (que se lo pregunten a Karen Page), irán recibiendo los golpes de un "bondage" sin artículos lustrosos, cabalgando en cueros, a tumba abierta y piel descubierta en jirones ensangrentados.

Primero fue bajo la perspectiva de Drew Goddard con MM, con Melissa Rosenberg y su JJ, para rubricar con Cheo Hodari Coker para Luke Cage o el productor Scott Buck y el más debilitado en el gusto, Iron Fist... quizás, el más desconocido para servidor en la era de los mamporros delineados con su poco atractivo traje verde... y bajo la supervisión invisible de alguno que pasa por allí, como un Hitchcock del guion emplumado y la tinta para divertirse con gráficos y demás chimichangas. Pues recordemos que su mirada despierta, siempre aparece como un capitán del NYDP llamado Irving Forbush, describiendo círculos con sus guiones, quizá por eso, por la diversificación con esta nueva oleada de Defensores, se necesitara de una hidra con varias cabezas al mando, haciendo desaparecer el recorrido iniciado por un redactor entusiasta como Roy Thomas, rescatador de Rey de Cimmeria y sucesor de Lee como editor jefe de la Marvel Comics.
En esta era moderna de la televisión, estamos viviendo una especie de Ave Fénix y redescubriendo a nuestros héroes de la juventud, con otra perspectiva, bajo narraciones desempolvadas que se ajustan a las novedosas necesidades y tiempos. Reedificando al viejo Hell´s Kitchen y definiendo las diversas amenazas de antaño, con el marcial y mágico Finn Jones, el racial y hermético Mike Colter, la inteligencia adictiva de Krysten Ritter y la ambivalencia sacrificada del actor Charlie Cox. Con probabilidad, demasiado agrupados, cuando requerían de respirar su aire menos viciado.

Es el sinsentido del interprete o el sino del héroe, enmascarado o no, sufrir y desangrarse, padecer medio muerto en el suelo, casi, hasta declamar sin ser escuchado. Simular, sin poder levantarse, ante otro poder que no para de crecer en las sombras, la siniestra Mano y sus adláteres. Aquí, más cercanos curiosamente, que otros digitales.

Los ancestros de K´un-L´un.

Una divergencia, con el resto de las series perpendiculares, las líneas adyacentes de esta mano, es la inexistencia de ciertas actitudes más realistas de los héroes. Ya no se entretienen apenas, como comenté, con dicha diversidad sexual, ni con historias arteriales que discurren en su entorno.
Así, vemos reducida su capacidad para moverse sobre la ciudad, alternar con sus vecinos cercanos, sin extralimitarse por el alcohol o el furor interno, ni reprimiendo los focos xenófobos, ni balanceándose en pose solitaria, sobre el foco residual de Hell´s Kitchen. Es algo que estimulaba los sentidos, por tanto, un episodio decepcionante, tras el comienzo que prometía tras las apariciones estelares de los ninjas de La Mano, reuniendo al actor Babs Olusanmokun como buscador de huesos de dragón o Sowande, Yutaka Takeuchi como el impertérrito, punzante y cortante Murakami, el puertorriqueño Ramón Rodríguez como el imperturbable Bakuto, Wai Ching Ho como una flexible, Confucio para maldades, Madame Gao, y Sigourney Weaver ejerciendo de una increíble e íntegra Alexandra, si bien, altamente divisible.

la sexualidad se ha cambiado por el sadismo y la violencia, aunque ya estaba presente en sus respectivos referentes individualizados, aferrados a estos elementos terroristas o Dedos malignos de Marvel. En busca de su Black Sky que recaerá sobre un distinguido fantasma, frente a la Casta y sus manipulaciones belicistas, encabezadas por el bello y deslumbrante Stick con los ojos de un Scott Glenn soberbio (The Leftlovers, Castle Rock), como es habitual.
Continúa el Bar de Josie, que reparte extraños aperitivos incluidos en sus bebercios, en la superficial inmundicia incrustada en sus vasos, donde los abogados se entregan al margen de licenciaturas y derechos, refugio de vagabundos nocturnos fuera de sus habituales y lujosas residencias, de sus despachos enclaustrados, de barberías excavadas con huesos y sangre, lejos de los cubiles de psicópatas y rascacielos de altos o negros negocios, observando en la distancias otros hoyos perpetrados bajo la tierra de Central Park. Aquí podemos encontrarnos con los viejos amigos, en cameos casi residuales, repartiendo sonrisas, quejas ciegas, noticias del New York Bolletin, puntadas de sutura, polvos blanquecinos, sortilegios, hermandades peligrosas, amores resucitados, luchadoras draconianas, manos policiales y mentes corrompidas, socios independizados, cortes profundos, etc...

Pero, da lo mismo el comienzo, los sinuosos decorados o cuidados escenarios, la presentación de tan altas y esbeltas estrellas, porque este firmamento se hace eterno. Al cruzarse con lo extraordinario, las conversaciones no fluyen como debieran, más allá de los esfuerzos por recrear la historia de los herederos de K´un-L´un y sus manipulaciones siniestras, para elevar una línea argumental en caída libre. Porque, esta controversia alienada sobre la isla de Hanhattan, se vuelve rocambolesca en decepcionante travesía hacia la nada, con estereotipos de héroes integrados y la acción que resbala, más que Daredevil enjabonado en la ducha y sin percepciones extrasensoriales.
Se salvan pequeños diálogos, pasatiempos o discusiones con distintos personajes, como la Karen Page y su decepciones sexuales en aumento... por ahora, viendo su futuro en las estanterías o cajones mugrosos de cualquier etapa de The Deuce. ¡Qué frustración lleva la pobre! Continuará...
Siempre que aparece Rosario Dawson es una bocanada de aire fresco, Jessica Henwick (Star Wars VII, Game of Thrones) sirve de salvavidas ante el naufragio de Iron Fist, Elektra Natchios sería un fuente inagotable de registros, y la gran Sigourney, una aspiración. Casi inspiración oscura y divina.

Otros acompañantes por las distintas existencias y series, simples comparsas que no desentonan, pero tampoco llevan un peso específico en las apariciones, consignan rodeos narrativos sin emoción, calculados para atender una necesidad con que cubrir el expediente. Restos de una aventura que, drásticamente, va precipitándose hacia los escollos, fracturándose en mil pedazos en un pozo sin fondo. Donde los héroes, ya no importan y los siniestros se han desvanecido, ante sus predecesoras más estimulantes o edificantes, hablando del caso tratado.
Algo así, como el hecho lésbico y burgués de Carrie-Ann Moss en las temporadas de Jessica Jones, donde lo más interesante era la profundización en la enfermedad y su desengaño amoroso, tras la estafa o robo. Por tanto, con estos Defensores que tanto prometían en el horizonte, nos hallamos con la realidad decepcionante, de una temporada corta que no funciona... y pareciera que se prescinde de sus servicios para próximas amistades, traumatizadas por tan desencuentro narrativo y visual.

Ni acción, ni tensión sexual.

Siempre que el crimen se eleva en Hell´s Kitchen, surgen a la vez, diferentes episodios que distinguen problemas o entresijos de la calle. Sí, es cierto que estos Defensores han olvidado sus complicaciones con los vecinos, los temas sociales y, por descontado, sus famosos encuentros sexuales. Todo por una concepción de la historia más pragmática de cara a la galería marvelita y aparentemente coral.
En aquellas relaciones, bis a bis, se desplegaba una ironía y pasión, que no hallamos aquí en su serie conjunta, perdidas en circunloquios judiciales, policiales sin suspense y en altas instancias empresariales, relacionadas con lo ilegal. La cercanía queda sepultada en un Hoyo, expropiada de sus habituales bajos fondos y los sentimientos de cada personaje.

Huérfanos ante la catástrofe que se presagia, dirigimos nuestra mirada a los malhechores y sus consecuentes triadas, porque allí se cuece lo interesante, violento o macabro. Curiosamente, lo más reconocible son sus constantes con el cómic, la malversación de altos vuelos, los dedos que empuñan los artefactos mortales o mágicos, algunos invidentes manipulados para la obtención de otros polvos y la satisfacción de sus dirigentes.
Otro ejemplo de congelación, sería la separación gradual con los focos de marginalidad, como los producidos alrededor de aquel Time Square de la serie The Deuce (tan diferente de Sexo en N.Y:), hoy renovados con narraciones viciadas que también nacieron en los depravados 70. Es broma, la era de The Defenders está cubierta o preservada de otras infecciones malsanas y el guion se va haciendo pesado, como un preservativo de plomo.

La potencia mágica de arcanos y dragones inmortales, no atrapa con la contundencia de estos héroes contemporáneos, bastante desdibujados en lo visual y más inconexos en los diálogos, que los cuerpos cavernosos de un órgano principal y eréctil. Frente a esa Gran Manzana con los contrastes de antaño, ya no parece tan apetecible ni brillante en lo atmosférico, algo así como la fruta que se muestra empolvada en un escaparate descuidado de nuestros callejeros empobrecidos. La sombra se hace más alargada, según nos aproximamos a la acción, con múltiples fallos de coreografía y poca tensión dramática, donde las diferentes piezas empiezan a exhibir gusanos, del tamaño de sanguijuelas que se cuelan por la heridas de sus pasados alternativos.
A la postre, The Defenders se encamina hacia el engendro narrativo tras su correcto inicio, invadidos por una enfermedad de transmisión, jovial, que afecta a cualquier elemento del conjunto.

Ni pantalones vaqueros desgastados, ni bastón justiciero, ni botas, ni vidrieras. Se cambia el colorido por pensamientos sombríos, faltos de calor, tan solo efigies complacidas y distantes, trasladando las adicciones o vicios, por defectos. Donde el silencio necesario a veces, y la introspección, da paso al simple y baldío ruido.
Para significar un explotación grupal y temporal, donde no importan los accidentes contaminados gracias a las Industrias Stark, ni las preguntas metafísicas, los circunloquios psicológicos o las dudas existenciales. Sin extensiones personales, ni contactos.

Por tanto, a mi parecer, Ni Daredevil parece aquel endiablado, ni JJ una rebelde empoderada, ni Luke tan impenetrable, ni el Puño o "gusiluz" encabezando una cruzada intelectual... La mente nos burla, crea espejismos de lo que pudo acontecer, disfraza y altera el orden de las cosas, maquina borrando las huellas góticas... cambia cierto realismo social, por una reluciente falsedad, más efectista... vamos lo que es habitual en red social o, a pie de calle.

El Puño vs. La Mano.

En los antiguos tebeos, ya parecía poco atractivo este Puño de Hierro, que en esos días impredecibles junto al cajón o los estantes de la tienda, se convertía en uno de los más irritantes por sus artes o menos interesantes, hablando personalmente de mis apetencias heroicas.
Quizás, mi mente anduviera vagando ya, por otras alternativas como esa furia intempestiva y temperamental de Conan El Bárbaro, junto a otras contiendas de pasión contenida por la ciencia ficción o el sexo irrefrenable dentro de Tótem, El Víbora o Cómix International, con Corto Maltés y demás maldades de Frank Miller o John Constantine de Alan Moore, Valentina y los personajes del gran Milo Manara hacia ediciones más adultas o complejas. Además, de las infinitas posibilidades del miedo gráfico de distintas etapas, donde las historietas terroríficas emergían, también de ese ´change` indisciplinado y furtivo, sobre las tapas de Vampirella, Creepy, Rufus, The Spirit, Escalofrío o la española Dossier Negro, con la Cosa del Pantano. Pero, eso es otra historia...

A pesar de los colores que los identifican, pero no apasionan, en verde, amarillo azul, rojo o negro, en esta especie de casta incolora, del Puño contra La Mano, patinan los guionistas en esa segunda parte de los acontecimientos y las situaciones con el crimen organizado de origen japonés y mitológico. Se frustran las condiciones de trabajo, con escenas atropelladas y el vaivén de abogados, periodistas y agentes de policía como una insustancial, esta vez, Misty Knight y sus socios azules.
El pasado queda en la retina a retazos, pero bastante difusos, porque este acercamiento de los nuevos Defensores, pareciera elaborado de retales descoloridos y mal entretejidos, simulan retablos deshilachados de personalidad. Parecido a fogonazos inconexos, sin alma, de sus historias individuales en la televisión, sin conexión informativa de sus gustos o de compenetración entre ellos. La banda sonora no marca, las canciones no magnetizan ni colorean, Back is Black. O podría haber rememorado al conejo blanco del cuadro, con aquel Paint It, Black de Rolling Stones, podríamos haber bailado con the Red Shoes, sobre Nights In White Satin, animados en un Yellow Submarine, del Verde que te quiero Verde, hasta el final sonoro de aquella Breaking Bad. Pero en muchas secuencias, aparecen descolocados e itinerantes, ante este novedoso desafío común frente a la poderosa organización y sus planes de dominación, o bastante pasivos, en la misión de luchar unidos como The Defenders, un parchís donde se comen veinte sin brío y cuentan una, aburrida.

¿Qué hay de aquellas películas sentados en el tejado? De alguna que no recuerdo en Daredevil, de Los Asesinos de Robert Siodmak o Sed de Mal de Orson Welles, de las canciones emotivas o sugerentes, pronto se acerca una pirata... algo atractivo y que complementa en esencia, como la del final de Breaking Bad y su Baby Blue. Algo atrevido que recuerde la línea de los títulos de crédito al inicio, la composición de elementos y superposición de egos, la mano de sus directores... coreografías más curradas, el paisaje urbanita que no se explota, la idiosincrasia que identifica a los nuevos tiempos, las evidencias contra las creencias personales, los inventos, todo aquello que aproxime al paroxismo, al reencuentro con Elektra y su nuevo rostro, la satisfacción de la némesis frente a la divina venganza, la tensión sexual, el deseo y la atractiva singladura de sus cameos. ¡xD o El Diablo de Hell´s Kitchen, qué alguien nos ayude! ¡Todo pareciera precipitado... y nos precipitamos con la ortopedia de sus acciones a cuatro bandas... al hoyo!

Flirtean alrededor de una capitanía heredada a golpes ciegos, comenzando con una presentación espectacular (esencialmente del mal, gracias al impacto de Miss Weaver y sus socios), si bien termina en una parodia de los grupos heroicos, durante un largo y soporífero segundo asalto, que se centran en una investigación del paradero de marras y ataques esporádicos de acción descontrolada o poco eficiente en el aspecto visual. Hasta el trágico desenlace que altera la física y la química de los componentes, hasta descomponerse... Efectivamente, existen evidencias informativas que desestimarían una vuelta de Los Defensores, a no ser en pequeñas apariciones sueltas o desmembradas dentro de sus propios mundos o existencias individuales.
En fin, ante el corazón sangrante en el Puño y su instinto draconiano o de Hierro, algo inaudito... flirtean ante una capitanía heredada a golpes ciegos. Daredevil parece huérfano de ecolocalización, superoído, sentido del equilibrio desarrollado, detección de pulso corporal (búsqueda verdad/mentira), tacto, fuerza y habilidad incrementados, agilidad acrobática, JJ y su chico negro impenetrable, ejem, parecen casi desconocidos ante la presentación espectacular del Mal con mayúsculas... del Puño ya ni hablo...

El impacto de Miss Weaver y sus socios de la mano tras la inmortalidad, con lo que da de juego, van jugando a un corro de la patata o baile de ciegos, que acabará peor que mal y, los Defensores, éstos que no serían los más habituales de nuestras primeras y voladizas lecturas (empezaron por Namor, Silver Surfer, Hulk y Dr. Strange), no serán los más recordados de la tele, ni ejemplo espectacular de los tebeos, como conjunto cohesionado contra la perversidad o el Imperio del Crimen.

Y es que, desde el cartel promocional, estos muchachos ya parecía algo desarrapados. Desconjuntados en colores, mal aconsejados, desprovistos de personalidad, confundidos con sus ideas, desmesurada la pose frente al contenido, desafiantes pero de expresión perdida, a la vez, una configuración desordenada, casi sin ritmo, desproporcionados, desviados del concepto general y, por supuesto, con la mente a la defensiva.
Quizás, todo esto cambie, cuando me introduzca en la mente del Ejecutor... En la pintura de guerra, de Fran Castle...
Id con... ¿dios o el diablo?















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