Un experimento del terror
Por mucho tiempo que pase, aunque la hayan intentado imitar hasta la irritación, aunque sea la primera película de terror del maestro del suspense y repita títulos del comienzo creados por el gran Saúl Bass; algo distinto se creó en las conciencias del público asistente, algo maquiavélico en el género del terror. Y por tanto, en el séptimo arte, ya que el público se congregaría en las puertas de los cines, haciendo interminables colas de espectación y saldrían atemorizados por una enfermedad que bifurca la mente, entre el carácter apocado y el asesino.
Psicosis, es tan particular, como lo era la "sombra blanca" más famosa y oronda de la historia cinematográfica mundial (con permiso de la delgadez de Charlot)... y su silueta cimbreante". No la emprendí con la idea de hacer una gran película, pensé que, podía divertirme haciendo un experimento con el público"... Le contestó muy británico, el enfático Alfred Hitchcock en una entrevista con otro gran genio de la cinematografía. Fraçois Truffaut, asiente y comprende su punto de vista.
Para ser una simple diversión del gran Alfred, en su época había recaudado 13 millones de dólares, cuando había costado sólo 800 mil. La rodó prácticamente con un equipo técnico de televisión. Pero, sus encuandres se han quedado impregnando nuestras retinas con su visión privilegiada e inmortal. Nos vuelve a convertir con Psicosis, en sus exclusivos "voyeurs" y privilegiados, a pesar de los hechos narrados.
Estos son a mi juicio, diez puntos para considerar Psicosis, como una obra maestra atemporal del género de Terror:
1. Un plano, una ciudad, un edificio y una ventana. Entramos en el mundo del voyeurismo. Vemos una pareja, una típica escena de amor. Una bella chica (como todas las de Hitchcock). ¿Con sujetador?: "Es una expiación con la cámara, de lo más lejano a lo más cercano, una pareja haciendo el amor". "Es una chica humilde, se priva de almorzar para hacer el amor, demuestra desesperación y soledad".
Alfred Hitchcock, se declara abstencionista del sexo, por eso, la bella Janet Leight no tiene desnudo el torso". Curioso sostén...
2. La chica solitaria, de Phoenix, quiere abrirse nuevas perspectivas vitales. Quiere escapar. Es el primer uso de lanzamiento de pistas falsas. "Era un experimento que quería hacer con el público, quería entrar en la renovación de un público más joven". La chica se va solitaria, con un botín de dólares, es otra pista falsa... Al maestro, no le gustó especialmente la elemental novela y tuvo que disfrazarla con su sentido habitual.
3. En este punto de evidente cine negro, con un policía impertinente incluido en la trama, F. Truffaut le pregunta por el aparato fantasmagórico, que despliega con la Casa y el más famoso motel de carretera. "Es accidental. En California existe esas casas de estilo gótico californiano. No pretendía hacer una vieja película de terror de Universal, sólo pretendía ser auténtico. Este tipo de arquitectura iba muy bien con la atmósfera". Se buscó adrede, una configuración vertical de la casa con la horizontal del motel de Bates.
4. Hitchcock, intenta desviar la mirada al problema del dinero y dirigir los pensamientos del espectador. Bates, no parece un gran conversador. Pero, lo que dice son dardos envenenados de una personalidad complicada. Es taxidermista de pájaros. Parecía un personaje tímido, pero sus ojos ocultan la oscuridad que invade su alma.
5. "Me interesaba que entre los pájaros, destacará un búho, es un depredador nocturno. Sus ojos oscuros reflejan la mirada de Bates, en ellos se relata la culpabilidad del personaje de Anthony Perkins".
6. Nos convertimos, de nuevo en voyeur, observando una bella mujer, por un agujero perpetrado en la pared. La lascivia impregna el fotograma. Y después, el terror a lo desconocido.
7. La escena. Un asesino ocultado al público, nos ha llevado por su experimento, hasta un final que, le resultó lo más destacable de una novela simple. "Me interesó la instantaneidad inesperada de un asesinato brutal".
El rodaje duró 7 días. Demasiado para el ritmo televisivo que llevaba el rodaje.
Hay 70 posiciones de cámara. Había una modelo doble, a Janet sólo se le ven las manos, hombros y cabeza. Se intentó en el montaje, evitar la exposición de los senos. Para ello, Hitchcock ralentizo distintas tomas, que luego, no necesito volver a acelerar. Cuadraban perfectamente.
Son únicamente 45 segundos de filmación, en las que el cuchillo nunca llegaría a tocar el cuerpo desnudo.
Se creó un torso relleno con sangre, que no se utilizaría a posteriori.
8. F.Truffaut: "¿En Psicosis no hay ningún personaje simpático?". A.H.: "No era necesario, el público se compadece de Janet Leight. Cualquier otro la hubiera dado el papel de la hermana..., no se acostumbra a matar a la estrella en el primer tercio". Por tanto, este hecho fue totalmente voluntario, para acrecentar lo inesperado y seguir su experimento.
9. F.T.: "En el borrado de huellas, el público se pone a favor de Bates, deseamos que realice un trabajo profesional". A.H.: "Sí, es una forma de voyeurismo. Por ejemplo, al hundirse el coche, el público desea que ocurra, aunque haya un cadaver en el maletero". "El argumento me interesaba poco, ni los personajes. Me interesaba, la unión de trozos de film, la fotografía, la banda sonora, y todo lo puramente técnico que pudiera hacer gritar al público". "No es un mensaje, ni una gran interpretación, ni una novela de prestigio, lo que ha emocionado al público... Lo que ha emocionado al público es, el cine puro".
10. Por último, la dualidad del personaje de Perkins (su trabajo en Psicosis marcaría por siempre el resto de su carrera). La enfermedad, el taxidermista de su propia Madre. Un hecho, que procede de una historia real de la prensa.
Una asesina falsa, escondida al final de una escalera. Queremos descubrir, que hay tras tanto suspense... el terror. La mosca y su rostro, conocen la verdad del terror. Como el espectador.
Su experimento ha funcionado como un reloj de precisión.
A.H.: "Esta película nos pertene a todos, a ti Fraçois y a mí, los cineastas, más que todas las que he rodado... No la emprendí con la idea de hacer una gran película, pensé que podía divertirme haciendo un experimento, dirigir a donde quería, al público".
A fe, que lo consiguió. Psicosis seguirá entrando en cualquier lista, que se haga, de los films más terroríficos del género.
***** Obra Maestra *****
Gran Alfred, es que todo lo que tocas, es una genialidad... Trailer de Psicosis:
Hablando de genios... Francis Ford Coppola, vuelve al género con Twixt © 1996-2011
American Zoetrope:
Trailer de The Ward, interesante nueva obra del mítico, John Carpenter:
Cinecomio busca
domingo, 11 de junio de 2017
domingo, 4 de junio de 2017
Miss Sloane.
Pelirroja de armas... soltar.
El director de Postmouth (Inglaterra), el británico John Madden tuvo su éxito más importante tras la cámara con una representación que jugaba a la confusión de géneros en el teatro clásico. Una mujer interpretando en un mundo prohibitivo, donde los hombres tenían la llave del escenario artístico y de una sociedad de marcado rango sexista o machista. Desde luego, el de Shakespeare y otros siglos venideros, no estaba caracterizado por la igualdad en muchos campos (incluido la política), por lo que mujeres de otras épocas y actrices contemporáneas, luchadoras como Jessica Chastain se han ido convirtiendo en las abanderadas de un feminismo más combativo, para reclamar aquellas injusticias históricas y ciertas discrepancias actuales con un mundo dirigido, esencialmente, por hombres.
El director británico, tampoco ha perseguido el alegato contra los políticos estadounidenses, sino que ha desvelado los subterfugios internos del Derecho Constitucional. A través de una ficción ideada por el guionista nobel, Jonathan Perera, al identificar a una agresiva lobbysta llamada Elizabeth Sloane interpretada brillantemente por Miss Chastain, triunfalista y revolucionaria abogada que se implica en una personal cruzada contra el comercio de armas de fuego y en la defensa social de aquellos ciudadanos anónimos y caídos por las balas... hasta ser identificada con el propio carácter de la luchadora madre del escritor.
El caso de Miss Sloane, interpela a métodos inadecuados, a la fuerza de los gestos de una actriz extraordinaria, que dedica su esfuerzo a componer un papel difícil de ser reconocido en ciertos ámbitos estadounidenses. Es como si aquella muchacha enamorada de Shakespeare in Love, se hubiera enfundado el traje combativo en estos tiempos, y se hubiera dirigido a la cámara con los ademanes masculinos o la carga triunfal de "lo prohibitivo" para una trabajadora en un mundo dirigido por hombres.
En cada expresión, se nota su implicación y la libertad otorgada por Mr. Madden, la consagración y la lucha de una actriz con ciertos galones, que escogió este personaje por la gratificación personal y la lucha contra los intereses económicos de los poderosos lobbys norteamericanos, por encima de la seguridad o la vida de los ciudadanos.
Miss Sloane, además, tiene un plan perfecto. Su inteligencia y habilidad para el diálogo (con algún as en la manga de su americana), demuestra que las mujeres no necesitan otro tipo de armas, para hacerse sentir, siquiera el sexo. Aunque ella lo practique al estilo de un verdadero tiburón de las finanzas y las trampas consentidas por una pobre ley.
El guion indica que un país moderno y avanzado, puede transformarse en un extravagante paraíso para los corruptos, donde los mayores de aquel Exótico Hotel Marigold, se verían engañados por los mandatarios y la utilización de los recursos públicos, en su propio favor.
En este sentido, el director alcanza un alto grado de credibilidad y responsabilidad con lo desarrollado argumentalmente, ejerciendo tras la cámara de acusador y jugando con el suspense, para adaptarse a cualquier terreno y servir como un notable reparador de los excesos de la política. Sobre todo, sirviendo en bandeja de plata, los próximos movimientos de Jessica para el lucimiento profesional y el combate contra el exhibicionismo mediático de las asociaciones legalizadas por el Congreso de EEUU, los contratos armamentísticos y sus principales representantes públicos. Aquí comprometidos en las manos polifacéticas de grandes actores como Sam Waterston, el canadiense y televisivo Chuck Shamata o el siempre sorprendente John Lithgow, que forman un duro equipo en contra de la ´dama` que deberá acogerse a la Quinta Enmienda en su defensa.
Apenas hemos despertado a una pesadilla existencial, cuando la violencia va recorriendo las calles y escuelas. Cuando nos encontramos chapoteando sobre una tremenda e inquietante ciénaga, tragándonos el fango removido por los sucios medios sugeridos por la política y la justicia, sellando nuestros ojos ante el panorama de corrupción, disimulando la agresividad permanente que aparece a diario en los medios de comunicación... aunque, de vez en cuando, nos encontramos con un remanso de optimismo con ella. Gente comprometida con los inocentes, proponiendo en forma de largometraje, un horizonte más esperanzador sobre el pensamiento pacífico de futuras generaciones.
Acercándonos a la idea de una convivencia en paz. Esto es, sin instrumentos de tortura o muerte. El amanecer, tras una serie de noches consecutivas de insomnio, sexo de pago y pastillas (no tan anormal como parece), de alguien que se adelanta a los acontecimientos para buscar el triunfo, a través de cualquier resquicio judicial. El plan de una feminista y luchadora, llamada Jessica Chastain.
En el camino de la victoria, quedan historias de horror e intrépidos ciudadanos, enfrentados por la libertad de sus silenciados vecinos. Que, sin embargo, ven como sus derechos son pisoteados por el poder de esos "lobbys" e intereses económicos en defensa de una terrible y arbitraria Segunda Enmienda o derecho de los civiles a portar armas para ´protegerse` de amenazas, que podría ser ellos mismos o sus hijos. Curioso, o no...
Voces muertas que, no han alcanzado el nivel necesario para hacerse notar, trasladando la necesidad de sus objeciones o la conciencia colectiva contra esta violencia injustificada. Miss Sloane llama la atención con su medios masculinizados, de numerosos matices y decisiones comprometidas, lanzando una telaraña inmovilizadora hacia los defensores de la posesión indiscriminada o venta de armas de fuego. En el otro rincón de este ring cinematográfico, y legal, nos encontramos con un polifacético Mark Strong, un estupendo actor que emprende una encarnizada y amistosa batalla con una de las actrices más entregadas del panorama actual. Son los dueños del escenario, dominadora y sorprendido jefe, más bien, colega. Pues, acepta la lección con admiración.
También, destacables las actuaciones de jóvenes como Gugu Mbatha-Raw (La Bella y la Bestia), Michael Stuhlbarg o la canadiense Alison Pill, que acreditan su buen hacer, frente a la fuerza de sus mayores. Son los alicientes dramáticos y sorprendentes, de un caso revuelto que promulga la Constitución americana y el derecho meridianamente confuso, no tan favorable a la convivencia en escuelas y las familias, al deseo de sus hijos de pasear o estudiar, sin ningún tipo de amenaza sentada en el pupitre de al lado o en forma de bala perdida que impacte en su cabeza... gracias a la simpatía de un grupo anquilosado y anticuado ideológicamente. ¿Adónde llegaremos?... qui lo sa.
En esta batalla de nervios, creo que todos perdemos... unos, los votos necesarios y otros el dinero para otras necesidades. Mientras el periodismo, se cubre ante un juicio que investigue los errores en la entrega de esas armas manchadas con sangre inocente, y las pruebas conseguidas por medios más arbitrarios que adecuados para un equipo de colaboradores del derecho constitucional. Una de arena ensuciada y otra de cal, viva, como la piel pálida y atractiva de Miss Chastain.
La película se pierde en grandes diatribas, desprende libertad y conocimientos técnicos por todos los poros, gracias al guion que progresa en intensidad y en la trama elaborada, como un puzzle donde las piezas encajan en los dedos de Jessica y sus compañeros. Con la habilidad de sus neuronas, construir un caso que podría ser monumental y liquidar algunos resortes gangrenados, con el fin de terminar con el riego ilegal de muerte en sus barrios y salpicados con armas manchadas en nuestro futuro. Porque, ¿qué es una propiedad sin niños que la hereden...? Una mascarada o engaño, con cómplices en las cortes de justicia y motores de próximos actos violentos, accesorios que intervienen en la vida de los ciudadanos para continuar ganando dinero a sus espaldas. Gracias al terror y oscuros contratos firmados con las empresas de fabricación de armas u otros proveedores legales.
Un expolio de vidas inocentes y un camino legal para la multiplicación de dicha posesión legal o transacciones con dinero manchado, que se denuncian con complejos sociales, en este notable biopic judicial. También, un fondo terrible del dolor humano, con ejemplos y declaraciones de algunos miembros desangrados por la violencia, a medida que se descubren esos supuestos "accidentes" domésticos en crecimiento exponencial en los últimos años.
La mecha que enciende una automática pesadilla, propagándose de unas familias a otras, de la que se aprovecharán indudable, y desgraciadamente, los pistoleros. Las mentes desequilibradas o sociópatas, la prensa sensacionalista, los políticos con contactos siniestros y, especialmente, los vendedores y mercaderes en negro (o traficantes). Ejemplos de errores cometidos durante la historia violenta de la humanidad, con muchas empresas y etapas que aniquilaban la convivencia, mediante un proceso incivilizado. Donde cuerpos cubrían las calles, acribillados a balazos y las nuevas generaciones se descomponían a la intemperie.
Hoy, revivimos una vuelta atrás con otro estallido insufrible de violencia y terror. El cerebro humano se divide en dos zonas diferenciales, una pulula por ese lado oscuro y la atracción por instrumentos de sufrimiento, otra por la zona sabia e inteligente, que no se resigna a una responsabilidad subsidiaria. Que se enfrenta a tales procesos degradantes o mortales. Dirimiendo una batalla interminable, a la vista de todos (incluidos menores), sin medir las consecuencias de su influencia en esas mentes poco formadas o estables. Así, Miss Sloane se involucra con firmeza y valor, más allá de lo recomendado para un ciudadano medio, frente a grandes corporaciones o instituciones corruptas.
Esa responsabilidad inherente que demuestra Jessica Chastain, es lo mejor de la película, y alguna que otra medida sorpresa. Una actriz dedicada a otros logros sociales y apuestas futuras, como las deportivas de Molly´s Game de Aaron Sorkin o las repercusiones de una fama precoz en The Death and Life of John F. Donovan, dirigida por el indomable Xavier Dolan (también actor en Martyrs), junto a un excepcional reparto. Si bien, sus siguientes trabajos serán La Casa de la Esperanza dirigido por la neozelandesa Niki Caro, y otra mujer la contrata como una fotógrafa del gran Toro Sentado, en Woman Walks Ahead, la directora Susanna White (Our Kind of Traitor), en esta ocasión, reclamando derechos de los indígenas.
En definitiva, una carrera admirable en busca del pensamiento solidario y la acción, que Miss Sloane trata de infundir en la memoria colectiva por medio de un cambio necesario, especialmente en la visión masculina de la sociedad y los derechos heredados de sus compatriotas. Restos de una sociedad acostumbrada a enterrar a seres queridos y jóvenes desprevenidos en ajustes sangrientos... A la cinta se le puede acusar de algunos excesos, pero nunca de su necesario mensaje.
De otra manera, seguirá aumentando el número de bajas, el peso de mandatarios sobrealimentados, el producto del comercio indiscriminado o las torres de oro de quienes manejan el cotarro a la sombra de la justicia... señores de la guerra. A costa de mayor inseguridad y desprotección de los pueblos. Por tanto, se podría decir que, la posesión de armas no combate la muerte indiscriminada o el dolor, lo multiplica con numerosos casos o ejemplos, que quedan de manifiesto en la película Miss Sloane.
Una guerra inamovible como el pensamiento que se resiste a ese cambio en el comportamiento... el deterioro de nuestros valores como seres civilizados.
La queja no será relevante, hasta que los gobiernos atiendan nuestra demanda contra el terror, de cualquier lado, allí y en todas las latitudes del planeta. Y se comprometan a acabar con esta lacra, asesinos en serie, desequilibrados, maltratadores o violadores, terroristas, sobre un mercado libre, que provoca un verdadero cisma en las familias.
En el futuro, habrá que buscar la erradicación (física y psíquica), de cualquier resquicio mental que intente someternos con violencia y el miedo.
Tráiler The Zookeeper's Wife (o La Casa de la Esperanza), de Niki Caro.
Mamá.
Tras producir una serie de largometrajes junto a DreamWorks Animation, en mi opinión bastante desiguales, como fueron Kung-Fú Panda, El Gato con Botas y El Origen de los Guardianes (con buenos números en recaudación), Guillermo del Toro se compagina en estas labores económicas de producción con otras dosis creativas de género terrorífico.
Las dos últimas han tenido acercamientos de cierto interés, pero decantándose invariablemente hacia la profusión más comercial. Con "Don't Be Afraid of the Dark" primero, y ahora arropando al director novel argentino (y afincado en España) Andrés Muschietti. Una historia de espíritus compungidos, clásica, escrita junto a su hermana Bárbara y basándose en un anterior corto con el mismo título.
Sin embargo, todo lo que comienza bien, puede torcerse. Incluso si la película en cuestión está interpretada por una de la actrices más atractivas del cine actual. Jessica Chastain.
Sin lugar a dudas, los caminos de la espiritualidad son anchos en la cinematografía mundial. Es un género demasiado trillado para que nos pillen novedades de sorpresa. Pero, Mamá tiene un inicio prometedor que va desinflando su poderío, a medida que los 100 minutos van propagando la figura del ente fantasmal. Creo que un ligero recorte en la duración hubiera sido un acierto.
Desde luego, qué pena. Teniendo a una Jessica (de cabellera morena corta) y bajista en un grupo de punk-rock.
Cabe reseñar que la película es una Coproducción Canadá-Española, que aumentará las arcas de sus respectivas productoras. Una buena noticia, por que ya estrenada en 329 cines y 378 pantallas, Mamá ha recaudado una media de 6.941 euros por pantalla, datos que representan el mejor promedio del fin de semana. Además de España, Mamá también conquistó la taquilla en su fin de semana de estreno en Estados Unidos y está siendo un éxito internacional.
Por contra, el éxito comercial no acompaña a la calidad de la cinta, destacando las interpretaciones (sin alardes) del resto de sus características técnicas, incluyendo los efectos digitales.
Cierto uso de encuadres interesantes para dar mejor perspectiva del suspense, ruidos infernales de gutural efectismo, carreras y golpes, fotografía y recuerdos en flashback con diferentes ajustes de luz y color, ritmo... Las niñas bien controladas.
Pero en cambio, cuesta redondear un film. Sobre todo si es de terror.
No caer en la simpleza y el tipismo es un asunto peliagudo en la actualidad. Y pienso que Andrés Muschietti lo tiene en cuenta, pero no consigue hacer que el final tenga suficiente entidad "espiritual" y cualitativa.
Aún así, felicitaciones por los exitosos números en taquilla y animar a más producciones Del Toro, con ecos positivos en la cinematografía española. Guiones mejores llegarán para otras películas de mayor calidad.
** Floja **

De vuelta al terror ochentero.
No tengas miedo a la oscuridad está basada en una historia pequeña, rodada para la Tv a finales de los setenta. Una película de terror (típica con niño) que rinde un respeto a las cintas de terror de las décadas 80 y 90.
El guión está coparticipado con el director y dueño de la productora Tequila Gan, Guillermo del Toro. Algo, se nota su mano en la creación de estos mundos espectrales y mágicos. Prevalece el poder de la imaginación y las pesadillas infantiles.
El film tiene referencias directas con su filmografía. El director novel Troy Nixey, coge lo mejor de Guillermo del Toro para crear su atmósfera particular. Dando prevalencia a los sustos con juegos de iluminación, ruidos y susurros amenazantes. Se dota ciertamente del imaginario Del Toro, con cercanía a El espinazo del diablo o El laberinto del fauno (salvando las diferencias).
Por supuesto, no estoy comparando sus trabajos directamente. Sólo digo que si comparten una visión y gusto por asustarnos por medio de suspense, y tocando las pesadillas de unos niños con cierto problemas familiares entre los adultos.
Una mansión del siglo pasado. Escaleras de caracol, vidrieras y un fantasmagórico sótano en la oscuridad. Realmente, la casa es la verdadera protagonista de la cinta. Acompañada de los crujidos y quejas de sus moradores.
Los protagonistas cumplen con su cometido (aunque Guy Pierce me parece algo distante). Mejor y adaptadas a su papel, convencen Katie Holmes y la pequeña Bailee Madison.
Por último, unos seres (un poco chillones en el digital) con mala leche. Encerrados y dormidos, hasta la aparición de la niña en el caserón.
En el rango de los cuentos clásicos (duendes y gnomos). Son la referencia de los miedos nocturnos en nuestra infancia. Además, éstos se comportan violentamente, buscando satisfacer sus necesidades de sangre nueva e inocente.
Los Gremlins de Joe Dante, sin embargo, éstos de "No tengas miedo a la oscuridad" con casi nula comicidad. Los Ghoulies o Critters alocados y diabólicos o Poltergeist la amenaza de lo desconocido, etc... serían los precursores de esta cinta agradable de ver (por los sustos).
Lástima que todo el trabajo realizado en la primera hora, vea apagada su atmósfera en los últimos minutos de metraje. Lo que hace decaer su tramo final, pero quedando un cierto sabor de haber entretenido más allá de sus posibilidades técnicas.
No se le puede pedir más, tal vez, y ese es su mérito.
** Pasable **
Sentido del humor particular, con los Gremlins:
El verdadero gremlin de la Naturaleza (su hábitat restringido son zonas del Sudeste Asiático, como la isla de Borneo. Tarsius:
domingo, 28 de mayo de 2017
Ghost In The Shell.
Her... su memoria.
Durante aquel año 1988, un año después del conglomerado animado y homónimo, el director y dibujante de Manga japonés Katsuhiro Otomo, amplía con Akira la capacidad mental de una sociedad y sus peligros (hoy emparentado con la Eleven de Stranger Things), con la representación gráfica de aquella ciudad moderna devastada por un episodio nuclear y vuelta a reconstruir tecnológicamente. Un lugar magnético y sombrío, con el atractivo y evolucionado seudónimo de Neo-Tokyo. A partir de aquí, las ciudades contemporáneas han sufrido en el arte, las voluntades imaginativas de los creadores en diferentes medios, representando su visión, más o menos, apocalíptica o avanzada digitalmente.
En un ambiente sobrecargado y vertical, su relación endogámica y anaeróbica, con los futuros seres humanos que las habitan, y padecen, debido a la exposición de basuras o gases invernadero. También, el avance gira hacia la aparición de los nuevos representantes robóticos, engendrados y conectados a redes globalizadas, que terminarían demostrando su propia identidad o grandes dudas metafísicas que abordan a los humanos, mas programados con esa creciente inteligencia artificial desarrollada por nuestros convalecientes y dubitativos cerebros.
Sin embargo, bastante tiempo antes de la llegada del anime o manga, y las clásicas distopías post-industriales, la literatura ya se había adentrado en el tema de las megalópolis y sus ultra-corporaciones con intereses militares y económicos. Son las obras de Isaac Asimov o Dune de Frank Herbert, que repercuten en el ámbito visual del cine, cuando Fritz Lang recrea en Metropolis de 1927 ese ambiente radicalizado y la evolución fisionómica del primer cyborg conocido como Corazón de Máquina (sin saberlo materialmente hablando) y la apariencia antropomórfica del robot llamado Maria, que sería un fracaso de taquilla. Después, Marvel nos traería a su (y nuestro) millonario y adictivo Iron-Man, que abriría las puertas a una nueva corriente de la moda punk sumada a los dígitos binarios, la estética cyberpunk se coló en nuestras vidas para siempre, formando parte de aquellos maravillosos 80, con las películas Star Wars y el aspirante agónico Darth Vader, o de manera más exhaustiva y descriptiva en la magistral Blade Runner y su ciudad de Los Ángeles, más explícito violentamente en la sorprendente Terminator de 1984 y en el Detroit criminal de un arma corporativo denominado Robocop en 1987, después elevado a Marte con el chófer parlanchín de Total Recall. Hasta la llegada del manga Ghost in the Shell de Masmune Shirow en 1989, que sería llevado al cine por Mamoru Oshii en dos ocasiones y fuente onírica de próximas generaciones cibernéticas, incluida The Matrix.
En la actualidad, Tokio 2029, la ciudad está acuciada por la urgencia de mayor seguridad para todos los habitantes. Es una nueva versión de Ghost in the Shell dirigida por un casi recién llegado, pero estimulante Rupert Sanders (su anterior y único largometraje Blancanieves y la Leyenda del Cazador), con una estrella de la magnitud de Scarlett Johansson como Major Motoko Kusanagi, comandante táctica y artificial de la Sección 9 del Departamento de Seguridad con "ghost" o inteligencia trasplantada y conectada universalmente, en cuerpo biónico. Su aparición es absorbente y estimulante, como un juego de realidad virtual.
Hoy, la libertad de información y de los ciudadanos, se ve amenazada a diario. Por grandes corporaciones y su avidez de poder, la ciberdelincuencia y los hackers de la información, que quieren controlar nuestros datos y actos. Ya en el pasado, un grupo de desconocidos criminales informáticos, propagaron una serie de contaminadas cadenas de software, que limitaron la conexión de importantes empresas en distintas ciudades y pidieron rescates ejemplares por su liberación, así, las computadoras se convirtieron en cárceles desprogramadas. Junto a la Major y un guion barajado por Jamie Moss, el experto en estafas William Wheeler y Ehren Kruger (Arlington Road, Caos en la Red, Transformers: El Lado Oscuro de la Luna, y curiosamente el nuevo Dumbo con alma humana de Tim Burton Productions y Disney); destacan Batou el protagonista de la segunda parte G.I.T.S: Innocence, interpretado por el actor danés Pilou Asbaek (sus próximos trabajos en Game of Thrones como Euron Greyjoy, el incombustible ´Beat` Takeshi Kitano, una humanista Juliette Binoche y un Michael Pitt (Dreamers, I Origins), cada vez más a gusto en papeles de villano, como en Funny Games o la serie Hannibal. Acá, con matices...
Una ciudad donde se empieza a magnificar la tecnología como forma de vida y sus nuevas propiedades autótrofas, para un control globalizado de la información. Compra-venta en la red, robo y falsificación de noticias e intereses militares, donde se secuestran las conexiones de los usuarios, sin que nadie pueda hacer nada para salvaguardar la intimidad, incluso los servicios sexuales o los deseos, en un mundo paritario entre seres humanos y máquinas, aparentemente, con derechos aunque no tan delimitados como deseamos.
Los terroristas cibernéticos son capaces de la infiltración en cualquier resquicio del sistema, y cuya protección se ha convertido en un verdadero negocio, que muchos intentan dominar para llegar a millones de clientes u hogares controlados. Debido al riesgo de una guerra y la economía mundial en manos de terroristas digitales, ella vio la luz, en un momento de oscuridad política y social, corporal, en su ajustado traje semitraslúcido. Miss Scarlett es el alma de la producción, un poco cambiante respecto a la original y sus silencios orientales, llevados a la contemplación de un alma aleado con metal, aquí más dirigida a la acción de un superhéroe con acceso a los tejados. Pero, manteniendo un equilibrio argumental y estético.
La sección 9 de investigaciones aplicadas para el Departamento de Seguridad, al margen de la policía, formalizó la creación de un grupo de acción directa contra los ciber-delincuentes, sin darse cuenta que el paso tecnológico dado, supondría una nueva forma de pensamiento. De connotaciones filosóficas, al paso de su cerebro sensual y olvidadizo, que proviene de aquellas demandadas en algunas obras clásicas de la ciencia ficción, como las de Philip K. Dick y sus personajes atrapados en la tecnología y la metafísica, el hombre, mortal, creador de otras formas de vida a imagen y semejanza. El concepto de hombre-dios y el Prometeo Moderno, se podría hacer realidad... en un rango de tiempo diminuto, de nuestra historia próxima.
Quizás, las inquietudes biológicas y filosóficas del doctor, tomado por loco peligroso, sean un hecho y caminen por nuestras ciudades del presente (futuro), sin que el resto se dé cuenta aún. Tal vez, la Creación no sea un frío Monstruo, despojado de toda la humanidad implantada en su memoria, mutado a ser marginado al que hay que destruir, por miedo a su respuesta mal enfocada... sino un eslabón bello entre ambos mundos, bella y bestia, para propagar la idea de un nuevo amanecer más justo. Una imagen de nosotros, duradera, resistente, poderosa, combativa, hábil e inteligente. Reciclable, que no desechable.
Ella es el Alma de una Máquina, que fue aprehendida del pretérito, de los primeros balbuceos binarios en inteligencia artificial (como aquella memoria de HAL-9000), como complicadas estructuras cibernéticas que llegarían después, robots avanzados de Assimov, replicantes o terminators, corazones de energía incalculable para defender las empresas de Stark. Algunos quedaron algo cortos, para la siguiente evolución, que fusionaría el continente mecánico con un interior o espíritu neurológico, como aquel defensor ciudadano de métodos drásticos y constitucionales, un Robocop con cuerpo flexible y conexión programada para encantar. Una diosa Lucy en el cielo sin piedras preciosas, funambulista con pies y brazos, de plomo. Ojo avizor, implantado.
Pero, profundas discrepancias se han revelado, condicionadas por experimentos fracasados y materias orgánicas en reflexión comparativa, aunque Ghost in the Shell quedaba algo desvirtuada por la animación y un guion silencioso en su lado surrealista. Desarrollada en varios niveles de conciencia para la técnica de 1995, que tenía inquietud por las conclusiones filosóficas y las preguntas sin respuesta de los seres humanos. Como siempre, en la historia de la humanidad, la incógnita no se despejará hasta que la inteligencia artificial tome conciencia y luche por la supervivencia, como cualquier otro ser vivo de este planeta.
En cambio, la mujer ´tetsuo` encarnada en carne de Scarlett, posee ese espíritu incondicional e inquieto de la rebelión, con un estilo no tan, supuestamente, anacrónico, si pensamos en personajes como el famoso experimento de Frankenstein. Con preguntas imprescindibles, como ¿La ciudad moderna es un sucio escaparate? o ¿Cuál es el futuro entre conexiones neuronales y las emocionales?, ¿estamos preparados para compartir el escenario con otras entidades complejas?, ¿existe el pasado de la nueva memoria?... realmente ¿estamos seguros en el ciberespacio?
¿Algún día, podré tener hijos? ¿Por qué me siento tan sola? Probablemente, esas respuestas, ya las conocemos. Aunque no queramos hacer frente a una realidad que avanza a grandes saltos sobre los tejados, tal que una protectora inmaculada se proclame la primera conciencia biológica, que comparte su identidad con un compuesto de circuitos electrónicos y un software global de última generación. Como un hecho impensable, hace poco, sobre una evolución que ha saltado varias etapas y todas las reglas universales que rigen la naturaleza, ante el riesgo del posible hackeo o ataque dirigido a lo más profundo de la condición humana. Contra la debilidad de una existencia tortuosa, que algunas sociedades avanzadas o culturas ancestrales elevaban y denominaban alma, como vestigio de nuestras dudas trascendentales o la idea del hijo prometeico, del Deus ex-Machina. Es decir, la transmutación binaria del "ghost" por el miedo ancestral a la desaparición o la muerte.
En el fondo de nuestro corazón, conocemos el veredicto, a través de lo científico y lo trascendental, tras una batalla desequilibrada que siempre, ha ido ganando la metodología científica y los cálculos complejos o binarios. No existe, esa barrera entre materia y esencia, borrada definitivamente o, más bien, evolucionada a una versión más avanzada, que significa un compendio de lo que somos y lo que soñamos ser... ella y él, son las nuevas armas y conciencias. La imagen del cyberpunk pasada por el filtro de geishas, occidentalizado. También, del diseño artístico y los f/x, más bionícos y semejantes a un violento y real WestWorld.
Por tanto, parece que los problemas provendrán de este encuentro con la inteligencia artificial, o no, respecto a aquellos principios esenciales de la robótica y otros avances como la implantación neurológica sobre materia extraña y los condicionamientos biométricos, manifiestos exponencialmente, ya lo decía Rick Deckard: "Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos... ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuánto tiempo me queda?. Todo lo que yo podía hacer era... sentarme allí y verle morir". (Sería la misma historia, de nuestros días infaustos).
El día de la identidad radical y la corrupción política, el distópico ciberpunk que nos estrangula, la identidad racial, el cine negro más tecnológico, con sus sistemas de protección y el alma de sus chicas, la protección firewall y el ejército, la Red, ropa de camuflaje por mimetismo, piratas cyber-garrapatas... nuestras memorias secuestradas o zombificadas, el sexo mecánico... El Futuro. Sí, yo caí.
En este futuro, lo más extraño sería una representación no estética de ciertas ideas tecnológicas, por ejemplo al estilo Jean Giraud o Moebius, con sus trabajos para David Lynch, la metafísica investigadora de Jodorowsky, o sus diseños monstruosos (o sexuales) para Alien de Ridley Scott, Tron, Master of Universe, Willow, Abbys o El Quinto Elemento, incluso para un androide de 5 brazos usado por George Lucas en Star Wars. Aquí por parte del equipo artístico en manos de Peter Jackson, en el pasado.
Dentro del atractivo panorama (que nos espera o no), lo mejor es la proposición de una heroína, no de carne y hueso, aunque lo parece por nuestros sentidos, en alma y cuerpo capacitado para empresas comprometidas para los nuevos tiempos, sin demostrar un mínimo rastro de dolor o duda estética. Una mente abierta y desarrollada, al ritmo de la música de Lorne Balfe y Clint Mansell.
El segundo aspecto, es esa concepción tecnológica entre dos mundos diferenciados, que empiezan a colisionar en el nuestro. El mundo de la economía mundial y el fantasmal universo binario, donde los números cambian de manos a través de una combinación encriptada y anónima. Terrorífico, sobre todo, para los pobres sin conexión...
Y la eterna lucha, entre los defensores del orden establecido (y corporaciones como Hanka) frente a erúditos que intentan trasplantar cuentas para sus intereses y actos de terror. Una filosofía no congénita y viral, que algunos reclaman como una modificación de la reglas, ante el miedo de los ciudadanos y su falta de libertad.
El derecho a la intimidad, sea esta natural o mezclada con aleaciones, o conectada a memorias grandilocuentes y sorprendentes, la llamada Big Data (referencia quizá al Big Brother), que escapa a la comprensión de la calle y las capacidades humanas, sino usarámos una trasferencia real que aumentará los conocimientos como en Ghost in the Shell.
En el lado oscuro o malo, unos efectos especiales no tan alucinantes (pasables como envoltorio, diría) con perspectivas basadas en los códigos binarios más que en la imaginación de las neuronas, que desprende cierta precariedad conceptual y defectos en la consecución de escenas aceleradas o saltos holográficos. Igualmente, en algunas observaciones poéticas y razonamientos metafísicos, que mutan por una profusión de elementos dinámicos o multidifusión de tiros indiscriminados.
Aún así, su comercialidad se deja ver separada de los recursos del anime japonés, doblegado metafísicamente por las miradas de un público menos exigente y centrado en el cubo de palomitas, los centilitros que quedan para ver el fondo del refresco y las escenas elaboradas con excesivo volumen y con tendencia a ser hackeadas... u olvidadas en el fondo de la universal videoteca.
Game Over!
Kenji Kawai - Cinema Symphony. Ghost In The Shell Soundtrack:
Avengers: Infinity War:
TRAILER OFICIAL: GAME OF THRONES - SEASON 7.
Tráiler Telle Mère, Telle Fille, de Noémie Saglio.
miércoles, 24 de mayo de 2017
Silencio.
El Orgullo de la Fe, según Martin Scorsese.
Silence es una película estadounidense con corte de drama histórico, dirigida por Martin Scorsese y escrita por Jay Cocks, basada en la novela homónima de Shusaku Endo. En esta coproducción actual entre Italia, México, Japón y EEUU, se trata el viaje de dos jóvenes de nacionalidad portuguesa, de la congregación de los jesuitas que deberán acudir al rescate (físico o espiritual) de un misionero desaparecido durante su misión por tierras niponas.
Su historia se desarrolló durante el siglo XVII, enfrentándose a una persecución violenta contra los campesinos que descubrieron la fe católica y la existencia de una inquisición feudal con una metodología parecida a otras conocidas en el mundo occidental. El Japón de 1640, se había convertido en una frontera infranqueable, dónde se cometían atrocidades contra los incautos que abrazaban otras confesiones para preservar la propia identidad nacional, tanto cultural como las creencias metafísicas de la religión budista y las diferencias con el pensamiento católico. Por tanto, no había cabida para difundir las enseñanzas del cristianismo ni la palabra del verdadero protagonista del relato histórico, el padre italiano Giuseppe Chiara, aquí interpretado por un neutro y silencioso, pero siempre efectivo Liam Neeson. Este actor irlandés tiene proyectos con interesantes y directores, además parece tener firmado para meterse en la dura piel de un héroe cinematográfico, como el detective Philip Marlowe, creado por Raymond Chandler.
La violencia queda sometida a largos periodos de resignación de los protagonistas, interpretados por dos antagonistas cinematográficos, el super-héroe Andrew Garfield y el oscuro Adam Driver, en dos papeles que se alejan de anteriores trabajos menos reflexivos. En este proceso de producción iniciado por Martin Scorsese en 2014, se produjeron continuos cambios que postergaron el complicado rodaje que mezclaba un reparto internacional y la alambicada situación de tres idiomas contemporáneos (inglés, japonés y latín) compartiendo aquel periodo del siglo XVII. Además del traslado del equipo hacia tierras de China y, esencialmente, Taiwan.
Otro dato relevante y algo desconocido o perdido en el tiempo, consiste en la existencia de una versión anterior de 1971, titulada Chinmoku (Silencio) del director japonés Masahiro Shinoda y que estuvo nominada a la Palma de oro como mejor película en el Festival de Cannes de ese año.
En el guion de Jay Cocks, que ha trabajado varias veces con el director neoyorquino y autor del texto de Días Extraños, existen muchas referencias metafísicas, cuestiones contradictorias y dudas existenciales, cerca de un territorio interior donde los hombres poderosos, hablan y hablan sin parar, expresando opciones que son equivocadas o alegorías que no pueden ser demostradas. Como la exégesis de aquellos textos antiguos, enfrentada los intereses particulares y la idea colectiva de sociedad. Quizás por este motivo, además del ámbito político y económico, los seres humanos no se entienden entre sí y acaban abrazando aquellas acciones radicalizadas, con el uso de una violencia más extrema.
Históricamente, han desarrollado profundas diferencias a la hora de hablar de sus creencias o credos indemostrables, con el fin de establecer la manera de encarar aquellos problemas adicionales que están relacionados con su fe o defenderse de las posibles amenazas del exterior. En definitiva, durante décadas se suceden focos de violencia y totalitarismo (fundamentalismos) que conocemos por determinados periodos sangrientos de la historia, y que se repiten sucesivamente atacando nuestra convivencia o esa supuesta libertad de elección. Al final, la defensa de esta libertad, cae en un bucle inaudito que peca de la misma intensidad o frustración que entonces.
El director Martin Scorsese, ha expresado su interés por los actos violentos y personajes atrapados en un inconstante pensamiento que fractura su propio humanismo o la identidad en un grupo social, desde taxistas o conductores de ambulancia extralimitados, hasta boxeadores, artistas cómicos o "familias´2, que exprimen sus ideas y experiencias en contacto con la violencia. Scorsese ha reconstruido un periodo de expansión y descubrimiento personal, bajo ese choque de civilizaciones, entre un Japón dominante y feudal y la católica Europa, lleno de percepciones y de valores contrapuestos. Una visión tan sugerida por los dioses como por el autor de La Última Tentación de Cristo, que haría tambalear los cimientos de su propia existencia o la labor mediática de aquellos guías espirituales.
Las nuevas reglas fundamentales, modificarían las raíces que soportan el pensamiento colectivo de una nación y la estructura social del pensamiento, pero especialmente, el entendimiento entre las diferentes capas o poblaciones que representan una cultura milenaria. Por ello, en su última película Silence, confluye un cierto aspecto documental, ligero y pausado, en un género cinematográfico que le interesa especialmente dentro del oficio y labor creativa, volviendo a demostrar o experimentar, que la cruz o la mochila del miedo, es la única forma de atravesar ese infierno indefinido del conocimiento y las ideas metafísicas. Frente al poder de las armas, plagado de exigencias personales, dolor, resistencias estoicas y dudas existenciales.
Un método que se estira y se practica con el silencio. Se observa desde el interior, una celda interior frente a los ejércitos, que derimían sus opciones con sangre, cerrando fronteras físicas y mentales al resto. Más o menos, como sigue ocurriendo en la actualidad, solo que la comunicación se establecería en el silencio de las conexiones globales.
Mr. Scorsese durante su extensa carrera (el contacto con la violencia comenzó junto al indomable Harvey Keitel, en filmes como ¿Quién llama a mi puerta? y Malas Calles), ha retratado estos sucesos sangrientos en la ficción, pero también en circunstancias reales. Donde el poder al margen de la ley o los enfrentamientos culturales son asfixiantes entre las distintas clases sociales, una plaga moderna para poblaciones o barrios de emigrantes, que se convierten en una encrucijada de verdades veladas y culpas silenciosas. Con lenguas diferentes hablando a cerebros de distintas procedencias e intereses, rezando a dioses invisibles con fe inquebrantable, o no.
Tal como se presenta el Silencio, la película y sus bellas imágenes reproducen el pasado con todo lujo de detalles y padecimientos, alrededor de las barreras adicionales que sugiere el pensamiento religioso, con conceptos como "deidad", "sufrimiento", "redención o perdón", "paraíso" o "alma". Algunos de sus temas preferidos, acompañados por su pasión por la música, en una banda sonora de los hermanos Kluge, que mezcla los ritmos orientales y la cultura occidental.
Los guiones de Scorsese, han reflejado las perspectivas intrínsecas que cambian esas raíces culturales y la experiencia de los individuos en conflicto, aquí frente a la palabra de un dios posible. La supervivencia diaria de los que no pertenecen o comparten una doctrina, sobre todo si los métodos pasan por el uso indiscriminado de la fuerza y los gestos tortuosos. Entonces, la transformación nos convierte en otra entidad más peligrosa y extrema, cuya violencia se erige como la protagonista ruidosa de la historia. En el filme Silence, se identifica la religión con una forma de intrusión en la base de instituciones políticas y culturales, pretendiendo modificar comportamientos de los ciudadanos inocentes, en este caso, de ambos sentidos.
Este hecho verídico o proscrito se identifica con la figura identificativa del mártir y la tortura. Por consiguiente, el argumento clásico es una odisea, perdida bajo los aullidos de las olas y el silencioso Sol Naciente, cuyas referencias culturales e ideas van sufriendo una profunda reflexión interna por parte de los espectadores, abandonados igualmente a esa oscuridad silente, sólo sofocada por los llantos.
El analfabetismo guía los pasos, intentando sofocar la miseria y los medios del inquisidor japonés que hará prevalecer sus gustos o el pensamiento nacional, frente a los idearios de forasteros y su estructura divulgadora, o invasora de la religión. En una sociedad que no comulga con la fe, ya que se aferra a la tradición, con una manera de observar al hombre dentro de la naturaleza y sus conexiones metafísicas, como la existencia de un creador universal frente a la de varios seres mitológicos de la filosofía teísta o budismo, que identifiquen nuestras dudas o la culpa con el pecado. En defensa de una serie de prácticas espirituales que, poco tendrán que ver con la realidad de sus acciones y el camino a esa liberación espiritual, con el ciclo regenerativo tras el padecimiento forzoso de la carne.
La religión se retrata como una reflexión, frente a la incomprensión y la prohibición, que se han venido produciendo a través de los tiempos y parece que seguirán aumentando las generaciones de mártires... hoy transformados en simple polvo cósmico. También una muestra del poder inquisitorial, que siempre se ha relacionado dramáticamente con las diferentes confesiones, cambiando el sentimiento o la opinión con sus métodos drásticos, prácticas abusivas o sacrificios. Para demostrar que la crueldad nos define perfectamente, como fieras sin humanidad y escasa inteligencia.
En el camino de los padres, hallamos algunos actores interesantes, como Ciarán Hinds o el fiel Shin'ya Tsukamoto (Tetsuo I-II, Haze), el cambiante presionado o no, Yôsuke Kubozuka, o el inquisidor del estado interpretado por un estupendo Issei Ogata (Hero), y el gran papel de Tadanobu Asano (Mongol, Thor) como un comprensivo, leal e indefinido intérprete entre religiosos y adocenados a la ley oriental menos reflexiva. A este actor le podremos volver a ver junto a Jared Leto en la cinta The Outsider y Thor: Ragnarok, dirigida por Taika Waititi.
Silencio es una buena película, no para todas las conciencias ni públicos que no estén interesados en conceptos abstractos sobre la personalidad humana. Donde Mr. Scorsese ha dibujado un panorama tormentoso con bellas imágenes, entre el humanismo y la naturaleza, plasmando los ecos del pensamiento en un cálido horizonte y esparciendo las cenizas del alma inocente, en la brisa del mar. Una muestra de consejos inaudibles y personales, brotando sobre el paisaje natural e identificándose con el dolor ajeno, soportado en silencio la injusticia, para crear una falsa fidelidad con la tradición o el poder. Aquí, creo que radica la esencia de Silence.
Luego, algunas opiniones de espectadores y crítica, pueden considerar el aspecto piadoso del filme, aunque fundamentalmente, prefiera considerar los aspectos humanos de la fe (sin otras referencias científicas más profundas) y la reflexión sobre nuestra historia y el temor a la muerte.
En el futuro, el maestro Scorsese tiene en mente The Irishman, otra historia paralela sobre el asesinato de Jimmy Hoffa, el sindicalista de práctica mafiosas, que será interpretado por Al Pacino, con el actor Bobby Cannavale, y los míticos Joe Pesci, Harvey Keitel y Robert De Niro. Vamos lo lógico, en estos casos cinematográficos y la memoria.
Por tanto, es una historia que profundiza en las barreras espirituales, pero salta la enseñanza religiosa para adentrarse en una vida de condena o esclavitud moral, mucho más emocionante. Pues, a pesar de la diferencia educativa y los rangos sociales, todos los individuos poseen ese lado salvaje y abrazan la "cultura" del horror, las enseñanzas del poder totalitario, la dureza de los gritos sofocados, mutilados o desangrados. Por otro lado, la persistencia en la figura del irlandés Liam Neeson con su visión resignada, demostrando que la palabra se une al compromiso y la salvación individual. Sin alterar otros valores más demostrativos frente a sus captores y observando que permanecer mudo, a veces, es más adecuado para adquirir una tranquilidad y paz interior consigo mismo. O, tal vez, la respuesta callada del colectivo que no desea el eco físico ni el sufrimiento.
Así, podemos hallarnos ante una cinta compleja dependiendo de la experiencia y los valores personales de cada espectador, que comparte ciertas características de esa violencia explícita en sus filmes más reputados, pero, dentro de un marco experimental y trágico, más personal.
Para hacernos sentir ese dolor de siglos y la falta de comunicación de hoy. Demostrarnos que la muerte puede ser la puerta a un paraíso de silencio eterno y localización dudosa, en el terreno científico, espititual y cosmológico. Una película desmarcada de otras habituales zonas de confort del director y las amenazas habituales a sus personajes atrapados por sus junglas de cemento, pólvora y asfalto.
Esto es, la misticidad y los personajes de Silencio se pierden, más que encuentran algo. En la actualidad, poco podrían exigir los diferentes seguidores de la fe, en el continuo proceso natural de destrucción de la materia, frente a la inmensidad del universo y sus propias leyes creadoras o destructivas. Simplemente, el fin como suelen acabar todas las historias.
Más, fuego de conflicto y cenizas volatilizadas, orientales u occidentales, que provienen del polvo de los comienzos y en él se convertirán. Cuando los focos se apaguen... y todos quedemos como polvos cósmicos ¡Silenciooo!
Silenciosamente con respeto, con esta violencia... sólo resta el Silencio.
The Silent Man, de Peter Landesman.
Tráiler The Irishman, de Martin Scorsese.
Tráiler Justice League, de Zack Snyder.
Silence es una película estadounidense con corte de drama histórico, dirigida por Martin Scorsese y escrita por Jay Cocks, basada en la novela homónima de Shusaku Endo. En esta coproducción actual entre Italia, México, Japón y EEUU, se trata el viaje de dos jóvenes de nacionalidad portuguesa, de la congregación de los jesuitas que deberán acudir al rescate (físico o espiritual) de un misionero desaparecido durante su misión por tierras niponas.
Su historia se desarrolló durante el siglo XVII, enfrentándose a una persecución violenta contra los campesinos que descubrieron la fe católica y la existencia de una inquisición feudal con una metodología parecida a otras conocidas en el mundo occidental. El Japón de 1640, se había convertido en una frontera infranqueable, dónde se cometían atrocidades contra los incautos que abrazaban otras confesiones para preservar la propia identidad nacional, tanto cultural como las creencias metafísicas de la religión budista y las diferencias con el pensamiento católico. Por tanto, no había cabida para difundir las enseñanzas del cristianismo ni la palabra del verdadero protagonista del relato histórico, el padre italiano Giuseppe Chiara, aquí interpretado por un neutro y silencioso, pero siempre efectivo Liam Neeson. Este actor irlandés tiene proyectos con interesantes y directores, además parece tener firmado para meterse en la dura piel de un héroe cinematográfico, como el detective Philip Marlowe, creado por Raymond Chandler.
La violencia queda sometida a largos periodos de resignación de los protagonistas, interpretados por dos antagonistas cinematográficos, el super-héroe Andrew Garfield y el oscuro Adam Driver, en dos papeles que se alejan de anteriores trabajos menos reflexivos. En este proceso de producción iniciado por Martin Scorsese en 2014, se produjeron continuos cambios que postergaron el complicado rodaje que mezclaba un reparto internacional y la alambicada situación de tres idiomas contemporáneos (inglés, japonés y latín) compartiendo aquel periodo del siglo XVII. Además del traslado del equipo hacia tierras de China y, esencialmente, Taiwan.
Otro dato relevante y algo desconocido o perdido en el tiempo, consiste en la existencia de una versión anterior de 1971, titulada Chinmoku (Silencio) del director japonés Masahiro Shinoda y que estuvo nominada a la Palma de oro como mejor película en el Festival de Cannes de ese año.
En el guion de Jay Cocks, que ha trabajado varias veces con el director neoyorquino y autor del texto de Días Extraños, existen muchas referencias metafísicas, cuestiones contradictorias y dudas existenciales, cerca de un territorio interior donde los hombres poderosos, hablan y hablan sin parar, expresando opciones que son equivocadas o alegorías que no pueden ser demostradas. Como la exégesis de aquellos textos antiguos, enfrentada los intereses particulares y la idea colectiva de sociedad. Quizás por este motivo, además del ámbito político y económico, los seres humanos no se entienden entre sí y acaban abrazando aquellas acciones radicalizadas, con el uso de una violencia más extrema.
Históricamente, han desarrollado profundas diferencias a la hora de hablar de sus creencias o credos indemostrables, con el fin de establecer la manera de encarar aquellos problemas adicionales que están relacionados con su fe o defenderse de las posibles amenazas del exterior. En definitiva, durante décadas se suceden focos de violencia y totalitarismo (fundamentalismos) que conocemos por determinados periodos sangrientos de la historia, y que se repiten sucesivamente atacando nuestra convivencia o esa supuesta libertad de elección. Al final, la defensa de esta libertad, cae en un bucle inaudito que peca de la misma intensidad o frustración que entonces.
El director Martin Scorsese, ha expresado su interés por los actos violentos y personajes atrapados en un inconstante pensamiento que fractura su propio humanismo o la identidad en un grupo social, desde taxistas o conductores de ambulancia extralimitados, hasta boxeadores, artistas cómicos o "familias´2, que exprimen sus ideas y experiencias en contacto con la violencia. Scorsese ha reconstruido un periodo de expansión y descubrimiento personal, bajo ese choque de civilizaciones, entre un Japón dominante y feudal y la católica Europa, lleno de percepciones y de valores contrapuestos. Una visión tan sugerida por los dioses como por el autor de La Última Tentación de Cristo, que haría tambalear los cimientos de su propia existencia o la labor mediática de aquellos guías espirituales.
Las nuevas reglas fundamentales, modificarían las raíces que soportan el pensamiento colectivo de una nación y la estructura social del pensamiento, pero especialmente, el entendimiento entre las diferentes capas o poblaciones que representan una cultura milenaria. Por ello, en su última película Silence, confluye un cierto aspecto documental, ligero y pausado, en un género cinematográfico que le interesa especialmente dentro del oficio y labor creativa, volviendo a demostrar o experimentar, que la cruz o la mochila del miedo, es la única forma de atravesar ese infierno indefinido del conocimiento y las ideas metafísicas. Frente al poder de las armas, plagado de exigencias personales, dolor, resistencias estoicas y dudas existenciales.
Un método que se estira y se practica con el silencio. Se observa desde el interior, una celda interior frente a los ejércitos, que derimían sus opciones con sangre, cerrando fronteras físicas y mentales al resto. Más o menos, como sigue ocurriendo en la actualidad, solo que la comunicación se establecería en el silencio de las conexiones globales.
Mr. Scorsese durante su extensa carrera (el contacto con la violencia comenzó junto al indomable Harvey Keitel, en filmes como ¿Quién llama a mi puerta? y Malas Calles), ha retratado estos sucesos sangrientos en la ficción, pero también en circunstancias reales. Donde el poder al margen de la ley o los enfrentamientos culturales son asfixiantes entre las distintas clases sociales, una plaga moderna para poblaciones o barrios de emigrantes, que se convierten en una encrucijada de verdades veladas y culpas silenciosas. Con lenguas diferentes hablando a cerebros de distintas procedencias e intereses, rezando a dioses invisibles con fe inquebrantable, o no.
Tal como se presenta el Silencio, la película y sus bellas imágenes reproducen el pasado con todo lujo de detalles y padecimientos, alrededor de las barreras adicionales que sugiere el pensamiento religioso, con conceptos como "deidad", "sufrimiento", "redención o perdón", "paraíso" o "alma". Algunos de sus temas preferidos, acompañados por su pasión por la música, en una banda sonora de los hermanos Kluge, que mezcla los ritmos orientales y la cultura occidental.
Los guiones de Scorsese, han reflejado las perspectivas intrínsecas que cambian esas raíces culturales y la experiencia de los individuos en conflicto, aquí frente a la palabra de un dios posible. La supervivencia diaria de los que no pertenecen o comparten una doctrina, sobre todo si los métodos pasan por el uso indiscriminado de la fuerza y los gestos tortuosos. Entonces, la transformación nos convierte en otra entidad más peligrosa y extrema, cuya violencia se erige como la protagonista ruidosa de la historia. En el filme Silence, se identifica la religión con una forma de intrusión en la base de instituciones políticas y culturales, pretendiendo modificar comportamientos de los ciudadanos inocentes, en este caso, de ambos sentidos.
Este hecho verídico o proscrito se identifica con la figura identificativa del mártir y la tortura. Por consiguiente, el argumento clásico es una odisea, perdida bajo los aullidos de las olas y el silencioso Sol Naciente, cuyas referencias culturales e ideas van sufriendo una profunda reflexión interna por parte de los espectadores, abandonados igualmente a esa oscuridad silente, sólo sofocada por los llantos.
El analfabetismo guía los pasos, intentando sofocar la miseria y los medios del inquisidor japonés que hará prevalecer sus gustos o el pensamiento nacional, frente a los idearios de forasteros y su estructura divulgadora, o invasora de la religión. En una sociedad que no comulga con la fe, ya que se aferra a la tradición, con una manera de observar al hombre dentro de la naturaleza y sus conexiones metafísicas, como la existencia de un creador universal frente a la de varios seres mitológicos de la filosofía teísta o budismo, que identifiquen nuestras dudas o la culpa con el pecado. En defensa de una serie de prácticas espirituales que, poco tendrán que ver con la realidad de sus acciones y el camino a esa liberación espiritual, con el ciclo regenerativo tras el padecimiento forzoso de la carne.
La religión se retrata como una reflexión, frente a la incomprensión y la prohibición, que se han venido produciendo a través de los tiempos y parece que seguirán aumentando las generaciones de mártires... hoy transformados en simple polvo cósmico. También una muestra del poder inquisitorial, que siempre se ha relacionado dramáticamente con las diferentes confesiones, cambiando el sentimiento o la opinión con sus métodos drásticos, prácticas abusivas o sacrificios. Para demostrar que la crueldad nos define perfectamente, como fieras sin humanidad y escasa inteligencia.
En el camino de los padres, hallamos algunos actores interesantes, como Ciarán Hinds o el fiel Shin'ya Tsukamoto (Tetsuo I-II, Haze), el cambiante presionado o no, Yôsuke Kubozuka, o el inquisidor del estado interpretado por un estupendo Issei Ogata (Hero), y el gran papel de Tadanobu Asano (Mongol, Thor) como un comprensivo, leal e indefinido intérprete entre religiosos y adocenados a la ley oriental menos reflexiva. A este actor le podremos volver a ver junto a Jared Leto en la cinta The Outsider y Thor: Ragnarok, dirigida por Taika Waititi.
Silencio es una buena película, no para todas las conciencias ni públicos que no estén interesados en conceptos abstractos sobre la personalidad humana. Donde Mr. Scorsese ha dibujado un panorama tormentoso con bellas imágenes, entre el humanismo y la naturaleza, plasmando los ecos del pensamiento en un cálido horizonte y esparciendo las cenizas del alma inocente, en la brisa del mar. Una muestra de consejos inaudibles y personales, brotando sobre el paisaje natural e identificándose con el dolor ajeno, soportado en silencio la injusticia, para crear una falsa fidelidad con la tradición o el poder. Aquí, creo que radica la esencia de Silence.
Luego, algunas opiniones de espectadores y crítica, pueden considerar el aspecto piadoso del filme, aunque fundamentalmente, prefiera considerar los aspectos humanos de la fe (sin otras referencias científicas más profundas) y la reflexión sobre nuestra historia y el temor a la muerte.
En el futuro, el maestro Scorsese tiene en mente The Irishman, otra historia paralela sobre el asesinato de Jimmy Hoffa, el sindicalista de práctica mafiosas, que será interpretado por Al Pacino, con el actor Bobby Cannavale, y los míticos Joe Pesci, Harvey Keitel y Robert De Niro. Vamos lo lógico, en estos casos cinematográficos y la memoria.
Por tanto, es una historia que profundiza en las barreras espirituales, pero salta la enseñanza religiosa para adentrarse en una vida de condena o esclavitud moral, mucho más emocionante. Pues, a pesar de la diferencia educativa y los rangos sociales, todos los individuos poseen ese lado salvaje y abrazan la "cultura" del horror, las enseñanzas del poder totalitario, la dureza de los gritos sofocados, mutilados o desangrados. Por otro lado, la persistencia en la figura del irlandés Liam Neeson con su visión resignada, demostrando que la palabra se une al compromiso y la salvación individual. Sin alterar otros valores más demostrativos frente a sus captores y observando que permanecer mudo, a veces, es más adecuado para adquirir una tranquilidad y paz interior consigo mismo. O, tal vez, la respuesta callada del colectivo que no desea el eco físico ni el sufrimiento.
Así, podemos hallarnos ante una cinta compleja dependiendo de la experiencia y los valores personales de cada espectador, que comparte ciertas características de esa violencia explícita en sus filmes más reputados, pero, dentro de un marco experimental y trágico, más personal.
Para hacernos sentir ese dolor de siglos y la falta de comunicación de hoy. Demostrarnos que la muerte puede ser la puerta a un paraíso de silencio eterno y localización dudosa, en el terreno científico, espititual y cosmológico. Una película desmarcada de otras habituales zonas de confort del director y las amenazas habituales a sus personajes atrapados por sus junglas de cemento, pólvora y asfalto.
Esto es, la misticidad y los personajes de Silencio se pierden, más que encuentran algo. En la actualidad, poco podrían exigir los diferentes seguidores de la fe, en el continuo proceso natural de destrucción de la materia, frente a la inmensidad del universo y sus propias leyes creadoras o destructivas. Simplemente, el fin como suelen acabar todas las historias.
Más, fuego de conflicto y cenizas volatilizadas, orientales u occidentales, que provienen del polvo de los comienzos y en él se convertirán. Cuando los focos se apaguen... y todos quedemos como polvos cósmicos ¡Silenciooo!
Silenciosamente con respeto, con esta violencia... sólo resta el Silencio.
The Silent Man, de Peter Landesman.
Tráiler The Irishman, de Martin Scorsese.
Tráiler Justice League, de Zack Snyder.
domingo, 14 de mayo de 2017
Logan & Deadpool.
La Garra Retráctil del Viejo Logan.
En el momento en que aparecieran en el mercado de los cómics, los famosos X-Men, también una figura se convertía en toda una revelación dentro del Western clásico, con el dúo Clint Eastwood dirigido por el romano Sergio Leone. En aquella época, pocos podían imaginar que sus personajes se tocarían en el futuro, mediante el metal de un Colt para el Hombre sin Nombre del spaguetti, traspasando el tiempo para convertirse en William Munny en Sin Perdón, y el de los nudillos extensibles de adamantium que confieren la identidad al viejo Logan en Marvel.
En ese preciso momento, nacería Wolverine de la mente de Len Wein, creador de La Cosa del Pantano, por tanto, mano a mano con Alan Moore y que sería sustituido por el guionista Chris Claremont, el renovador de la saga X-Men. Junto al historietista Herb Trimpe conocido por su trabajo en El Increíble Hulk, y uno de los dibujantes más reconocidos de Marvel, John Romita Sr., autor del éxito de algunos principales personajes de Stan Lee, como The Amazing Spider-Man.
Sin embargo, todo eso pasó hace tanto tiempo que, aquel héroe distinto y salvaje, en ajustado traje amarillo, lenguaje provocador y aspecto lobezno, se fue modelando y sufriendo alteraciones físicas o, de manera más drástica, psicológicas. Dudas mentales e identitarias que llevarán al hijo bio-genético de los antiguos hombres-lobo al abandono, ante amigos mutantes y decrépitos como Charles Xavier (atacado por la enfermedad de Alzehimer) o el curioso rastreador de aspecto vampírico Calibán, y acérrimos enemigos que gobernarán los Estados Unidos del futuro. Más concretamente, en un argumento paralelo sobre el año 2099, donde el viejo Logan se convierte en una figura accidentada y perseguida, renqueantemente adictiva. Un gruñón alejado, supuestamente, de la violencia dentro del universo Marvel. gracias a las exposiciones crepusculares del escritor Mark Millar y el dibujante Steve McNiven, autores también de la conocida serie Civil War.
En 2008, sus caminos se cruzaron, en una encrucijada entre el cómic de superhéroes, las road movies y las historias con vaqueros de vuelta de todo, desviándose de las raíces dinámicas para todos los públicos, donde prevalecía la acción, el humor juvenil y el entretenimiento sin excesivo derramamiento de sangre.
Pero, la historia ha seguido cambiando con la última entrega cinematográfica entre Marvel Entertainment y la Fox, a través de un posible cierre de la trilogía sobre el Lobezno. Ese anti-héroe conocido en hispano-américa también, como Garra o curiosamente Glotón. Con esta película desquiciada, ultraviolenta y desvencijada sobre su alter-ego llamado Logan que, a la vez, significará la despedida de sus actores principales, el gran Patrick Stewart demostrando su versatilidad y un convicente Hugh Jackman, recuperando la esencia del personaje de Marvel.
Quizás, menos acción o entretenimiento de base, pero, una atractiva puesta en escena para todos aquellos que desean algo más de trasfondo psicológico o un planteamiento adulto de los viejos cómics, como una medida drástica con que recalcular al personaje y su lado más humano o adictivo. En definitiva, debido a la edad prematura, los recuerdos de una vida como héroe y los excesos, algunos lectores no entendimos del todo aquella forma de "destruir" a Wolverine, el inmortal indestructible e irreverente, para encontrarle estos otros rasgos identificativos. Con la novedosa emotividad familiar que aparecía, de repente, como un fantasma salvaje e indómita plasmación ante el espejo. Una bifurcación de sí mismo, en mente, cuerpo castigado y en la sangre maldecida, de los mutantes.
Si deseeamos indagar en el pasado de la serie X-Men, en su trilogía dirigida por Brian Singer (Sospechosos Habituales) y Bret Rattner (Red Dragon), más las tres precuelas entre el mismo Singer y Matthew Vaughn (Kick-ass) descubrimos, quién sería el verdadero macho alfa. El jefe jubilado en limusina o diligencia, Lobezno, cuyo nombre de nacimiento es James Howlett (simplemente Logan) adquirió nombres diversos como Arma X en España y Glotón, Guepardo, Aguja Dinámica, Emilio Garra, Parche o Wolverine en Hispanoamérica. Cabeza de la nueva manada "marvelita", cubierta de andrajos, rincones vacíos en la memoria y cicatrices de la guerra pasada, cortes de adición violenta al estilo samurái y la enfermedad degenerativa rondando su identidad en la sombra.
Tendremos que aceptar en la actualidad, que el visceralismo o representación visible del filme, recae inconfundiblemente, en el director James Mangold (El Tren de las 3:10, Lobezno Inmortal) y materialmente, en el actor australiano Hugh Jackman. Porque, su Wolverine ha evolucionado diametralmente con las escaramuzas bélicas y efectos espectaculares de las precursoras, para mudarse a una piel debilitada, junto a la consumida y arrugada, surge el pensamiento pesimista de una injusticia fronteriza. Una consecución actual dentro de una época de penumbras y sentencias violentas en el cómic.
Un lugar sin futuro ni siquiera una clara renovación gremial, a pesar de la sangre y los genes. Ya que el traslado anticipado de aquella antigua naturaleza comiquera a su hermano mayor, el cine, poseía algunos inconvenientes visuales que, no casaban del todo bien con los gustos de nuevos espectadores sumados en los últimos tiempos y su carácter más comercial. Pero, este Logan ha disparado en el blanco, se ha encargado de derribar algunos muros (reflejos de la actualidad) como la imagen revolucionaria que se extiende a ambos lados de esa frontera cinematográfica.
Porque, el director y guionista James Mangold, se cubre con el polvo del camino y se ha encargado de derivar la historia del superhéroe juvenil, a un viejo pistolero en sus horas más bajas, para dotarle de la brillantez del solitario en horas y un aire de derrota que lo humaniza, que le confiere su pensamiento marginal y la profundidad de heridas pretéritas. Descubriendo su imagen más decrépita, Mr. Jackman se abre y acerca a un próximo movimiento final o la redención... o no.
Ambos protagonistas del filme, han evolucionado mentalmente, en su faceta creativa, demostrando que el talento se materializa en cualquier sentido del arte gráfico, aunque los géneros se den la mano con sus limitaciones narrativas, o precisamente por ello. Trasladando una historia atípica dentro del universo Stan Lee, a un concentrado o cóctel espectacular de personajes entrelazados, al más puro estilo del salvaje western. El socio decrépito o amigo envejecido, el husmeador de otra raza, el asesino sin escrúpulos y los esbirros, o la joven en problemas. Aunque hayan pasado años, tantos ya desde aquel intercambio o búsqueda de números de tebeos, siguen siendo parte del medio y siempre chocando frente a esta edición casi arrinconada, del viejo Logan.
No sé en que momento, descubrimos que bajo el trasfondo de X-Men (en concreto, tras la facha estereotipada del Lobezno), se hallaba un vagabundo algo cascarrabias y simpático para el gran público. Su incomprensión se trasladaba pesadamente, a sus ojos o cabeza con recuerdos, su pesadumbre hacia un alma derruida por acontecimientos emocionales y un apocalipsis genérico, hasta que despierta su naturaleza violenta. Casi conmovedora o desgarradora, pero ni de lejos, suponíamos que toda la frustración y marginalidad buscada, se daría de hocicos cánidos, con la sombra alargada de un cowboy. Una figura castigada físicamente por el éxito de sus aventuras e imbuida de desesperanza, entre la pena y la culpa.
Logan frustrado, borracho o drogado, silenciado en un rincón de la habitación, borrando o escondiendo su pseudónimo en un guardapolvos... es la reencarnación de los postreros Wayne o Eastwood, los fantásticos Mr. Clint y Mr. John enfrentándose a todos sus fantasmas del pasado. Sobre un mundo que se ha vuelto frío e intransigente con el forastero, que te mata y luego te escupe en la cara, maldito y enfermo... una especie de apocalipsis personal sobre un espacio asfixiante, que aprisiona hasta la extenuación o el cansancio. Esto es el guión de Logan, firmado por el director y Scott Frank.
Pero el pistolero de la garra de adamantium, posee demasiadas muescas infernales e imborrables dentro de su metálico corazón, que se pierden de momento, en la serie dibujada, para pasar a asustarse con las nuevas generaciones de renegados, que ensombrecen el panorama actual. Demostrando que con esa violencia extrema, su mirada y músculos se tensan más que nunca, hasta alcanzar su conocimiento más allá de una silla motriz o una amistad destructiva, gracias a la gran X de un auténtico Patrick Stewart o un escuálido y despierto Stephen Merchant.
Toda esta degeneración no tiene límite, quiere acabar con los viejos mutantes, con hordas de suplementación de caracteres y violencia extrema, si bien serán combatidos con las mismas armas, afiladas que harán que estalle el animal herido y acorralado. La sangre se aproxima, despertando a aquella fiera de vivos colores y transformándola en padre de la nueva jauría de héroes, tal vez alguna heroína como la pequeña y rugiente Dafne Keen. Nos acompaña con una pesadilla existencial que se incrusta en la mente de Logan, que remueve su memoria y la alimenta como un depredador reservaría una cantidad apreciable de caza a su camada, o será simplemente, una simple cuestión de supervivencia personal o venganza.
En la frontera, entre el cómic y el cine, emerge su figura cabalgando en la penumbra, ingiriendo bebidas de dudosa calidad y una barba indomable de pistolero, que disimula los vestigios de su antiguo alargamiento de patillas. Que cambia, balas certeras por cortes indescriptibles y masacres incontenibles, en una explosión de todas las maldiciones acumuladas. Sea en un aparcamiento o un bosque endiablado de rostros desdoblados, una lucha aderezada con rugidos de dolor y aullidos salvajes, para elevar al último redentor, como aquel Jinete Pálido.
Un camino o búsqueda de la esperanza, en la que es el primero en no creer.
Después, la estructura cambia al criminal mecenas, patrón de rancho y sus acólitos con gabardinas embarradas y botas de cuero marrón, hacia una versión actualizada que podría recordar a ciertos elementos de un westworld temático. O acaso, no sería una completa revolución, la invención de aquellos revólveres automáticos o Winchester 1873 de repetición... o las diligencias de la época, como limusinas incómodas donde se cruzarían los caminos en un futuro clonado y las raíces profundamente enclavadas sobre los personajes. Divertidos con animadas conversaciones o sorprendidos por un ataque sorpresa, una ráfaga de polvo en sus ojos. Un polvo del camino, que crece convertido en Laura... la fiera de mi niña.
Esa pequeña salvaje, que aparece vestida de pesadilla real y cuyas capacidades se ven recompensadas con una sarta de malhechores, a los que despedazar sin compasión, casi sin despeinarse. Cuesta asimilar una perdida indomable, al estilo Centauros del Desierto, empezar a familiarizarse o enseñar a manejarse con los instrumentos habituales en la mesa. Conocer a los rostros cercanos... pues, Logan sigue siendo un solitario, desconocido, con sentimientos, eso sí.
El cowboy de puños como estiletes, tendrá que ver su propio reflejo en el espejo, para gritarle que sigue siendo un hombre... que digo, un verdadero mutante (con capacidad para cierta regeneración) como cualquier otro. Y cuyo trabajo como conductor moderno de diligencias, dado al wisky de ínfima calidad, tendrá que ser aparcado en un rincón, como las diferencias del lejano Oeste. Oxidado y quemado en alcohol, al igual que el primerizo admite un cambio de roles más familiar y protector. Así se desvía de su exitosa carrera como conquistador. Este Logan, es el hijo de aquel, unos minutos antes de convertirse en trashumante y despedirse en el umbral de una casa en el desierto. Adiós, mi amor, mis amigos... ahora podré descansar, por fin.
El padre primerizo, esperanzado, lejos de su disfraz amarillento como la bilis de su interior, defiende a muerte a la sangre con la propia. Historia condenada, ella y su eficacia para ganar batallas perdidas de antemano, su guerrera. Lejos de caretas de orejas puntiagudas y pistolas, sólo al mando de sus arraigados puños, dedos cortantes al aire, para hacernos comprender a los de aquella generación, entre tebeos y sueños, que la historia siempre nos tiene reservada un nuevo destino. Una última persecución por el desierto o las montañas sangrientas, un último tiro de gracia, la venganza de un adiós con un pañuelo atado en el cuello... que esconda las cicatrices del pasado.
Han pasado los años, y Mangold montado a horcajadas sobre la productora Marvel, ha demostrado que el tiempo pertenece a los osados y que el destino es tan escurridizo, como ella, una pelea frente al espejo, con cuchillos clavados a la espalda...
Así, con entre el daño inflingido, la barba dejada y el eco de un orgullo que te hace sentir diferente, con ojos vidriosos por la arena o la ponzoña hallada en el camino y esa falta de sueño, oímos los quejidos de los nuestros o los sollozos de una recién llegada, las imprecaciones o maldiciones del enemigo; y Logan sigue siendo el mismo.
El Lobezno de nuestro pasado, más profundo y reservado, pero confrontado a los pistoleros, sin perdón. Entramados empresariales y robóticos, amenazas casi silenciosas, como el viejo Yul Brynner envuelto en un halo místico, mudo y fantástico. Logan se defiende con carisma y brillantez, extrae lo mejor de su historia y la reescribe el director Mangold, sentado sobre su diligencia frente a asaltadores sin escrúpulos, que circulan a toda velocidad en sus carros alados, fúnebres.
Recordando más de lo imaginado a otros enemigos, a aquel otro héroe frustrado, llamado Mad Max. Contra asesinos, violadores y seres despiadados en busca de la inocencia para ultrajarla, salvajes. Tal que tiburones siguiendo efluvios de su sangre a larga distancia, sintiéndola brotar con sus dentelladas. O una alimaña, para adiestrar y condenarla a un ejército futuro, cuyos elementos mecanizados tratan de eliminar la diferencia o la amistad de tantos años. Logan y ella, con sus calcados puños, golpean con toda la fuerza de... no de la ley, sino del poder. Al que contamina y despliega la nada en el horizonte, levanta muros de extrañeza. Ella es el polvo, en la niña de su ojo vidrioso...
Ahora lo entiendo todo, aquel Logan es sangre que defiende al hijo. Es el solitario que recorta su figura bajo el Sol. Es el indígena que defiende su territorio... o el lobo que defiende la manada. Es Hugh Jackman, antes del musical P.T. Barnum del circo en The Greatest Showman, mucho antes de la música de un Broadway 3D.
Logan Soundtrack, Hurt de Johnny Cash.
La ofensiva... en el corazón de Marvel
Con la X y la culpa cargando en su conciencia, ya se indicaba que este chico WWW (Wade Winston Wilson) con el alias de Merc with Mouth o Mercenario Bocazas, no iba a ser muy recomendable para menores de cierta edad, como amistad de algunos grupos elitistas del Universo Marvel también. Desde el lado amable o el malvado de la batalla entre humanos y mutantes.
Así, Ryan Reynolds protagonista de DeadPool desde su Twitter Oficial comentaba: "February 12th. There will be blood. Guns. F-bombs. And graphic, expertly lit French Unicorn sex. #deadpoolRatedR @deadpoolmovie".
Reynolds y su estilo irreverente de adolescente cabreado con el mundo, usando su lenguaje mordaz o sórdido se ha convertido en este Masacre, un anti-héroe bastante gamberro y sexual que se acerca al estilo gore más radical, con el uso de las armas para ´masacrar y rematar` enemigos. Pero, lógicamente la calificación para mayores de edad (excepto en determinados países) le acerca a otras figuras legendarias del cómic contemporáneo como Kick-Ass o el infernal aspecto rocoso y raras compañías de Hellboy, aunque en el fondo se hagan querer por sus divertidas ocurrencias.
Entonces, señalando que DeadPool ha nacido con el espíritu contrario al héroe clásico y sus aventuras no pertenecen a la habitual práctica de los ´marvelitas`, deambula este Masacre a ritmo de katanas y precisión demoníaca en el tiro. Una visión singular que utiliza otras maneras de relacionarse con el desprecio verbal y la lucha violenta, como el "mercenario bocazas" que pisa ágil pero inseguro, ambos desdibujados terrenos. Bien y mal.
Precisamente de este desdoblamiento de la personalidad humana, nacieron los X-Men en 1963, demarcando distancias entre una presencia agradable y cambios dramáticos en su estructura molecular o fuerzas, es decir, proclamar su derecho a ser diferente. Y tras la cultura gráfica de Marvel Comics a principios de los noventa, ahora en el cine DeadPool ha llegado para ocupar ese hueco adulto, salvaje y atrevido, dentro y fuera de las camas.
Sus creadores Fabian Nicieza y el dibujante Rob Liefeld también buscaron sus caminos aparte, volviendo a colaboraciones puntuales para Lee del grupo denominado The New Mutants o posteriormente X-Force, en episodios personales verdaderamente sangrantes en la defensa de sus trabajos y estilos. Quizás por ello, el personaje DeadPool o Ryan Reynolds por defecto, se guía por las emociones y la nula responsabilidad, alejándose de la inteligencia o la unión amistosa. Su acción es directa, mediante una palabrería reaccionaria o burlona, según atraviesa con calma y simpatía, los cadáveres tirados a su paso.
Sin embargo, para un individuo que ha perdido todo incluso la calidad de vida obtenida en libertad y amor, mantiene la esencia de los guerreros a la fuerza por venganza, cuando la desgracia se ceba con sus perspectivas románticas, convirtiéndole en un heredero de El Cuervo, El Motorista Fantasma, el monstruo de Frankenstein u otros muchos, como el mismo Hellboy salido de otro fuego infernal de los tebeos.
El director Tim Miller (en la producción de cintas como Malditos Vecinos o Scott Pilgrim contra el Mundo) abre las páginas de Marvel a la nueva sensación cinematográfica, con el nombre que proviene de la ciena apestosa de las apuestas mortales y de laboratorios subterráneos, que esconden al equipo mutante más oscuro. Lenguaje separado de la acción clásica en diferentes pasadas décadas pasadas y con que crecieron legiones de jóvenes ávidos por aventuras gráficas.
Por tanto, existe en mi fuero interno una confusa postura entre la llamativa e impactante estética, contra ese otro extremo decididamente violento. Pero, acaso en el mundo real de adultos (y otros) no convivimos con este carácter agresivo y gratuito con muertes violentas multiplicándose por doquier...
Deadpool ha roto la banca en producciones estigmatizadas con la R, Fox (con todos los derechos de mutantes) ha conseguido lanzar la película con el mejor estreno de la saga X-Men, y posiblemente la irrupción en otros medios o mercados interactivos más impactantes visualmente, dirigidos a esa juventud en formación aún. Una evolución cuestionable de radical armamento con profusión de elementos sangrientos salpicando las pantallas como asesino nada silencioso en X-Force. Repito, DeadPool no es recomendable para mentes que no puedan evaluarse dentro de índices correctos entre ficción o realidad.
Algo tocante a la psicopatía descerebrada e incontinencia verbal, apostaba por reírse del universo Marvel y Dc, con mutilarse un dedo y ver si un enemigo cercano no creía en su poder regenerativo.
Tim Miller renunció a un presupuesto millonario y decidió que con 58 millones, haría su trabajo nihilista de cambios acordes a los nuevos tiempos, y mantendría la figura héroe que permanece en la memoria y va desdibujándose a través de una máscara roja que amortigüe el impacto de sus heridas u otras cicatrices internas. Rompiendo la frialdad de una ventana de cine para dirigirse directamente al público. Stan Lee vio con inteligencia nuevos caminos para ciertos habitantes de su universo, teniendo que modificar las estructuras que regían dibujos y guiones para hacerlos más atractivos a generaciones habituadas a los conflictos más fuertes o reales, mezclados con el particular mundo de videojuegos. Por supuesto, esto transforma a superhéroes en espejos para una sociedad que posee los mismos defectos que ellos o guerreros erráticos que utilizan cualquier tipo de fuerza para salvaguardarlos del mal.
DeadPool se defiende solito con su vocabulario malsonante y escenas que explotan la gratuidad del uso de las armas. No vi desgraciadamente en el deslenguado DeadPool, ningún tipo de recriminación a esa violencia ni denuncia ante los últimos años de decadencia moral en nuestro planeta.
En cambio, quién decida ver este filme desde el punto de vista del entretenimiento puro y duro, observará cualidades fuera del carácter vengativo, como el enamoramiento hasta las cachas y activo en todos los terrenos. Demuestra y fundamenta su acción futura, resguardado en la comunicación con otros personajes y el mismo espectador, con su irreverencia obligada por trágicas circunstancias como aquellos shakesperianos amantes de Verona. Siempre funciona en el cine... forma parte de nuestro registro humano, se mantiene el pulso con una dinámico montaje de trucos visuales y banda sonora de gustos actuales, más algunos temas tabúes para Marvel, como gore o sexualidad. DeadPool es un calculado producto escrito por Rhett Reese y Paul Wernick (autores de Bienvenidos a Zombieland), que marca los nuevos tiempos a nuestros superhéroes de la infancia y su confusa posición. Ante la ambigüedad de términos como humor y burla, paz, justicia, amor, o la invariable singularidad de los humanos para elegir su propio camino.
Así define su creador Fabian Nicieza a Deadpool, en los últimos números de The New Mutants (números 98-100) y su sustituta X-Force en 1991, "un imbécil comparado con el héroe típico" y lo remataba con "no querrías que tu hija se casara con él".
No es crítica, sino atracción por diálogos imaginativos o depravados en busca de una ruptura del ritmo argumental y de rodaje, con sonoridad diferente a otras mega-catástrofes de Marvel y un personaje que transita estados de ánimo bifurcados como dos mundos paralelos. Con una línea difusa entre vida o muerte en el horizonte, reviste a un demonio con buenas intenciones o mala leche (según enemigos, o le transforman en héroe a su pesar) apostando por gag y sangre para combatir sus demonios interiores.
El cínico y descreído apenas sin valores, hace oídos sordos a consejos o amenazas provenientes de ambos extremos, defendiéndose a trompadas, sablazos y "chimichangas" como un independiente forjado en la sombría fábrica de Marvel Cómics. Algo así como una Hit Girl con mallas rojas y más alma negruzca en la sangre, versión extendida en katanas con la X de la violencia (no el sexo) a la espalda.
El monto de 58 millones en equipo técnico, rodando por la British Columbia en Vancouver (Canadá), reparto o efectos especiales de varias empresas (la lista de especialistas informáticos en el mundo es numerosa) ha mutado a unos 314 mundiales y subiendo, por tanto, DeadPool atraviesa con éxito esa frontera de lo adecuado. La infinidad de tirabuzones repetitivos en la acción, explosiones craneales sin remordimientos y algunas reflexiones serenas, entre el amor eterno o activos roedores, y sexualidad más explícita entre hombres y X-Men. Eso sí, con corazón bajo una piel de bestia insensible atraído por su bella en apuros.
Si bien me quedo con la estructura del guion que rompe con el, ya, clasicismo digital abundante y alimenta la comedia disparatada frente a ese universo de Apocalipsis moral... y próximas guerras civiles. Se acabó la inocencia... ¡Pasen y Logan!
Tráiler Dragonheart: Battle for the Heartfire.
Tráiler Blade Runner 2049, de Denis Villeneuve.
Elvis vs. Nixon
"Dos hombres y dos destinos... a la fama"
La época de los sesenta en el mundo, pasaban por un compleja etapa de movimientos multitudinarios y un relevo generacional con otras inquietudes políticas o aptitudes, respecto a los principales problemas sociales. Los aficionados abandonaban a las leyendas de la música de otras décadas y empezaban a seguir a nuevos cantantes y grupos. Pero, un hombre, cantante y actor, continuaba siendo relevante en el mundo con su fusión del sonido country y el blues, ofreciendo una cara diferente a su pasado como estrella del rock&roll o el clásico rockabilly.
Personalmente, jamás llegaría a pensar que aquel chico de caderas cimbreantes convertido en mito, destacaría por otro motivo fuera de su carrera profesional, como sus adicciones, el sobrepeso o el enigma que le envolvió hacia el ocaso de su carrera y, por supuesto, su fallecimiento en el baño de su mansión en Memphis a los 42 años... Como tampoco adiviné que, hoy, se podría rodar una película sobre Elvis Presley sin escuchar alguno de sus éxitos millonarios o aquellas canciones que forman parte de la vida de millones de seguidores en el planeta, en una banda sonora con El Rey, sobre y aparte de la reconocida estrella mundial.
Sin embargo, es imposible desprenderse de su genial aura o difundir alguno de sus escarceos privados, contactos con otras personalidades de la época "como aquel sonado encuentro con The Beatles y su antiguo "fan" John Lennon", o cuchichear entre divagaciones personales alrededor de otras materias a parte de su trabajo como músico o relativo a su polémica vida privada. Porque la estela mítica de Elvis sobrepasa cualquier limitación fuera de las relaciones con la prensa, la política o asuntos familiares, transformando una circunstancia de su vida en un hecho determinante para ser contado al mundo.
Igualmente, no podía imaginar que un magnífico actor como Michael Shannon, se pudiera meter en la piel y espíritu roquero del mito, antes de la devaluación de su figura (que no de su fuerza vocal) e identificarse físicamente con gesticulaciones del personaje más excéntrico y con una derivada ideológica, adaptada a estos tiempos.
Cuando la persona aparece bajo el prisma de su personalidad y opinión personal, sin mover su pelvis fuera de los escenarios o volcando su mente en otros asuntos no tan próximos a un rey del Rock&Roll. Por supuesto, Mr. Shannon trasciendo con el personaje, parodia con respeto y se enfunda en la época que mantiene su ideología. El retrato fijo, lo ha conseguido con creces en la película Elvis & Nixon, reproduciendo con desparpajo habitual y calidad interpretativa, un simpático episodio en la vida real del cantante junto al presidente de los Estados Unidos de América.
Elvis & Nixon es una simple anécdota dentro de la ajetreada vida de Mr. "E", aparentemente. Aunque su relevancia histórica se eleve sobre la materia tratada o el reflejo de sus distintas personalidades, cuando el singular cantante se desplazase de vuelta a los escenarios, o desde su enorme y lujosa finca de Graceland, hasta la capital de la nación para reunirse con Richard Nixon en la Casablanca. Se establece un curioso (y entonces enigmático) contacto, sobre todo en los términos sociales que se produjo en 1970, tras el fatídico episodio del Watergate y la guerra de Vietnam en 1968, acercándose a una misión descabellada y secreta, pues ... Elvis quiere ser un espía encubierto del gobierno USA.
25 años después de aquella charla imposible, la directora Liza Johnson (Return) cuenta de manera extravagante y poco discreta, los extraños pensamientos de Elvis Aaron Presley en aquellos instantes, imperturbable y comprometido con una causa como la pérdida de valores de una generación o, contra aquellos males que, según él mismo, comprometían la integridad o afectaban a la juventud norteamericana. Principalmente, la idea revolucionaria o contestataria, el consumo de sustancias ilegales o la vuelta a casa de jóvenes soldados que sufrirían las consecuencias psicosomáticas y físicas, ante un terrible enfrentamiento bélico.
Muchachos y daños colaterales, revolvieron la sangre a muchos, y el mito aceleró el paso hacia la Casablanca con el almibarado color de una simpática caricatura, transformando la leyenda en una singular anécdota con el presidente Nixon. Este interpretado por un eficaz, orondo y divertidamente disperso Kevin Spacey (sigue con House of Cards y le veremos junto a Emma Roberts en Billionaire Boys Club), a la hora del choque de excentricidades contrapuestas o su propia soberbia, repletas de dudas personales que le llevarían a ser acusado de corrupción política y conspiración, e incluso inhabilitado como abogado de profesión . Elvis y Nixon en aquellos momentos dramáticos entre dos generaciones, eran dos jefes (casi capos), que habitaban en sus propios universos desde el ascenso desde abajo, como hijo de aparcero uno y el otro humilde cuáquero, dos soldados frente a la crítica de los ciudadanos con las acciones de sus dirigentes, la guerra u otras referencias identitarias, que serían las causas que dañarían algunos de los principales estamentos de la nación.
De ahí, la escalada de voluntades incomodadas ante los hechos contados. Donde la directora se encarama a sus contrapuestas personalidades y necesidades de reconocimiento a distintos niveles, en un lucha desmedida de egos y preferencias como las armas, retratando la versatilidad de los actores protagonistas en el ring histórico y la comicidad implícita tras sus figuras caricaturescas o sus diferentes situaciones ante el mundo en crisis. Y, el comportamiento circunstancial de sus colaboradores, asistentes personales o amigos íntimos, respecto a sus familias , la labor profesional o laboral y la imagen pública.
Elvis & Nixon, son emblemas del mundo de la política y la canción, querido y vilipendiado, presidente o mito, esposos y padres, acusado y adorado... en busca de una realidad de secuencias alucinantes, dentro de un guion rocambolesco (expresado en consonancia) del actor Cary Elwes con el matrimonio Sagal, que apuestan por una caricatura de la memoria, algo desnaturalizada, sobre una banda sonora compuesta por temas famosos, aunque despersonalizados con el mito.
La película supone la acreditación de dos simpáticas posturas, vistas con el paso del tiempo, aferradas a sus ideales o pensamientos en aquellos días anteriores a la disparatada entrevista y diversas apreciaciones de los asistentes al evento, con menos consecuencias mediáticas que situaciones divertidas. Esto es, nada relevante en la casuística de sus oficios, aunque señalando superficialmente rasgos de sus personalidades con cierta banalización de sus posturas, ideologías o métodos para lograr sus pretensiones, tentando a sus ayudantes o tratando fielmente a sus amigos. En segundo término (no menos interesante), se ven reflejados algunos datos temporales, la intimidad en la lujosa finca y aspectos contradictorios de El Rey, las discrepancias personales o tiranteces con los personajes interpretados por Alex Pettyfer y Johnny Knoxville, o esos equipos de trabajo guiado en la Casablanca, frente a los técnicos personales del Presidente como el divertimento creado por el actor Colin Hanks. Una comparación e incómoda situación para el asistente y el amigo de Mr. "E", o sus familias en la sombra alargada de la leyenda del rock.
La banda sonora del compositor Ed Shearmur, salpicada con grandes temas de la canción moderna, y una cuidada ambientación, curiosamente localizada lejos de las capitales indicadas entre el rock y la política, en el interior de platós creados de New Orleans y Schreveport (en Louisiana) o Los Ángeles. Lo mejor, el montaje dinámico que aligera la carga narrativa y la confusión de ofertas negadas para la entrevista, buscando conferir al curioso encuentro de un suspense o enigmática realidad y, por supuesto, las interpretaciones plenas de humor y oficio. Por cierto, a Mr. Shannon, le veremos en Pottersville con Christina Hendricks y Judy Greer, y la esperada nueva película de Guillermo del Toro titulada The Shape of Water, junto a Doug Jones.
El pequeño cowboy y sus zapatos de gamuza azul, siente el amor tierno y sincero de sus amigos y familia, como un Rey Criollo sin devolución al remitente. Dos Mentes Sospechosas, como la del viejo Sabueso, "All Shook Up", dirigiendo su carrera hacia un Jailhouse Rock personal, en el guetto de la historia. Aunque diversión cinematográfica... y Viva Las Vegas, he dicho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Cinemomio: Thank you
Las más alteradas del Cinecomio
-
El Deporte Rey por antonomasia, es el Balompié… Y es sólo Fútbol sí, pero dentro de la caja tonta en esta serie de Apple TV (emisión en Pr...
-
De Persépolis a Teherán. ¡Qué bonita y buena película es Persépolis ! Interesante visionarla junto a esta Argo. Pero bueno, ese es otro...
-
Héroes de Ayer y de Hoy. Los cuentos y los tebeos, aunque diferentes en estratos culturales e históricos, fabulan con los miedos intrínseco...
-
Cine en femenino, de Francia a Turquía. Reconozco que, no me había dado cuenta de esta curiosidad presente, a la hora de tratar el tema de...
-
Entre dinosaurios anduvo el juego. Premios Tyrannosaur en 2011: Festival de Sundance : Mejor director y Premio Especial del Jurado. B...
-
Tres producciones europeas en las escuelas. En marzo de 2008, las elecciones generales españolas vieron ganador al partido socialista y pr...
-
Sed de Mal: todos los matices del blanco y negro. Bien sabido de todos los cinéfilos es que el pequeño Orson Welles fue un soperdotado pa...
-
La vida es una tómbola... de luz y de color rojo. Hace un puñado de años, parecía imposible un viaje a los planetas más cercanos a la Tier...
-
¿Es Terrence Malick , un genio poco comprendido? Según La Biblia y el libro del Santo Job (parafraseando algunos elementos de dicho escrit...
-
Entre lobos y niños. La estrategia de este lobo alfa sería no dejar ni rastro de sus devaneos. En la manada estarían de acuerdo, una ca...
Etiquetas
Serie TV-Scifi
series - Ciencia Ficción
Serie - Crimen
Serie Tv - Terror
Serie - Humor
Serie - Biográfica
Matthew McConaughey
serie Dramática
Clint Eastwood
Emma Stone
Jake Gyllenhaal
Serie Tv - Thriller
Series TV - Animación
Humor
Amy Adams
David Fincher
Denis Villeneuve
Ewan McGregor
Mads Mikkelsen
Ridley Scott
Tom Cruise
Tom Hanks
Woody Allen
Ben Affleck
Cine Documental
Game of Thrones
Joaquin Phoenix
Kristen Stewart
Leonardo DiCaprio
Martin Scorsese
Mike Flanagan
Oscar Isaac
Ryan Gosling
Serie - Bélica
Series Tv - Terror
Tim Burton
Tom Hardy
Videojuegos
Alex de la Iglesia
Animación Japonesa
Anya Taylor-Joy
Benedict Cumberbatch
Brad Pitt
Christopher Nolan
Christopher Walken
David Cronenberg
Eddie Redmayne
Francis Ford Coppola
J.J. Abrams
James Gunn
Josh Brolin
Julianne Moore
Kenneth Branagh
M. Night Shyamalan
Meryl Streep
Nicolas Cage
Nicolas Widing Refn
Paolo Sorrentino
Quentin Tarantino
Rosamund Pike
Scarlett Johansson
Scott Derrickson
Stellan Skarsgard
Steve McQueen
Tilda Swinton
Twin Peaks
Wes Anderson
Winona Ryder
Woody Harrelson
Zoe Saldana
Alexander Payne
Alexandre Aja
Alfonso Cuarón
Alfred Hitchcock
Animación
Animación Digital
Armie Hammer
Bradley Cooper
Brie Larson
Bryce Dallas Howard
Cilliam Murphy
Duncan Jones
Hnos. Coen
James Cameron
Joel Edgerton
John Ford
Jordan Peele
Julia Roberts
Kevin Costner
Lars von Trier
Leos Carax
LiLy Collins
Mahershala Ali
Marvel
Mel Gibson
Michael Haneke
Michael Keaton
Mindhunter
Morgan Freeman
Mélanie Laurent
Natalie Portman
Netflix
Orson Welles
Park Chan-wook
Paul Thomas Anderson
Paul Verhoeven
Richard Linklater
Robert Eggers
Robert Redford
Roman Polanski
Stanley Kubrick
Stephen King
Steven Spielberg
Terry Gilliam
Thandie Newton
Thomas Winterberg
Tom Hiddleston
Uma Thurman
Vince Vaughn
Viola Davis
Willem Dafoe
Yorgos Lanthimos


















