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martes, 19 de noviembre de 2013
Una Familia de Tokio: Una visita por el tiempo.
Japón y el Tiempo.
En 1953, Japón se encontraba en la crítica etapa de recuperación tras su intervención bélica en la Segunda Guerra Mundial. La crudeza del término de las acciones con el estallido de la bomba atómica, produjo además de la capitulación, un silencioso y resignado proceso de profundización en el estado emocional de la sociedad a nivel global y en las familias en particular. Muchas de ellas, comenzaron de nuevo sus vidas tras haber perdido en la guerra a hijos, hermanos o padres.
El cine no podía mirar hacia otro lado, sin reflejar los estados de ánimo de la población en aquellos dramáticos días.
Yasumiro Ozu el director nacido en la ciudad de Tokio (capital de prefectura y enraizada en la bahía de Osaka en la desembocadura del río Yodo), impregno su cine y en particular su obra maestra Los Cuentos de Tokio, de esa recapacitación poética e interior de la cultura nipona. Y el dibujo del respeto a las tradiciones dentro de las familias castigadas por el horror, las dificultades económicas y la pérdida. Tanto individual como colectiva.
Tokio se estaba convirtiendo ya en la megalópolis de la actualidad.
Las comunicaciones y las distancias entre los diferentes puntos de la ciudad crecían en proporción al número de habitantes. Sin duda para una sencilla y escasamente viajera pareja de ancianos procedentes de una humilde población situada en una isla del Pacífico y dedicada mayoritariamente a la pesca, sería un enjambre de proporciones mayúsculas. El sentimiento de pérdida y soledad se agrandaba en aquella gran ciudad. Resumido en una frase de la anciana: "Si nos perdiéramos aquí... podríamos no encontrarnos nunca más".
Esa amarga estancia (comenzada simplemente como una visita familiar) es la que nos cuenta Ozu en su intimista obra, dónde dos de los actores de su preferencia, el carismático Chishû Ryû y el papel de esposa de Chieko Higashiyama, bordan el papel de padres sufridos. El director padecería las consecuencias del conflicto bélico, estando destinado en China y teniendo que abandonar su carrera en el cine. Cuando terminó la contienda fue hecho prisionero en Singapur, no volviendo a su actividad profesional hasta seis años antes de realizar Cuentos de Tokio.
En su recuerdo quedan las imágenes de la catástrofe del Gran Terremoto de Tokio en 1923 (endurecidas por un tifón), año de sus comienzos en el mundo cinematográfico con la destrucción y un número considerable de víctimas entre muertos y desaparecidos.
Pues bien, noventa años después de aquella catastrófica jornada y sesenta de la presentación del filme del maestro Ozu, un director nacido en Osaka (otra ciudad con presencia en la película) Yoji Yamada (The Twilight Samurai, The Hidden Blade) hace una visita a los lugares y la historia original colocándola en un Tokio actual, golpeado por la crisis moderna y la próxima desgracia del tsunami y posterior accidente nuclear de Fukushima (11 de marzo de 2011). Muchos de aquellos ciudadanos más viejos que vivieron anteriores situaciones con dramáticas consecuencias, recordaron imágenes en sus retinas y corazones.
Por tanto, más que un remake Una Familia de Tokio es un homenaje a aquellos hombres, encabezados por Ozu, que supieron crear arte de un hecho tan penoso. La fuerza para seguir adelante ante las desgracias y la naturalidad ante la muerte.
Centrados en el inquietante guion del propio Ozu junto a Kôgo Noda, narra la historia de una familia separada por los avatares sociales y la búsqueda de futuro en la gran ciudad, y la postrera visita de unos padres-abuelos a las diferentes casas de sus hijos. Se produce un choque cruel entre modernidad y las costumbres ancestrales, así como la devaluación de las relaciones personales con el paso del tiempo.
El film confluye en la época, con otra historia de senectud creada un año antes por el maestro Akira Kurosawa con el título de Ikiru. Y es otra obra maestra, con calado social y reclamación de interés por nuestros ancianos. Y denuncia de la injusticia por parte del cine japonés.
Yamada al igual que Ozu, remarca con sensibilidad las diferencias generacionales entre silencios. Contemplamos la amargura y frialdad de algunos de ellos, con respecto a aquellos que siempre lucharon por mantenerles a flote en una pequeña isla. Ahora, el tiempo es olvidadizo.
Para ello, ambos directores utilizan el diálogo cubierto de silencios y cadencia sensitiva, con profusión de encuadres teatrales y decorados que mezclan modernidad con la raigambre de las costumbres ancestrales. Si bien Yamada no se centra en el paisajismo y la naturaleza hasta la parte final de Una Familia de Tokio, prefiere acercarse a la falta de perspectivas y al sacrificio en el trabajo diario. Y a la frialdad ante la experiencia y la comprensibilidad de los mayores, sin éstos pedir nada a cambio.
Tan sólo cariño.
Aquellos entrañables abuelos, ahora son interpretados por Isao Hashizume y Kazuko Yoshiyuki reflejando el espíritu y sobriedad de los actores de la cinta originaria. La sensación de molestia presencia en la casa de sus hijos, se dibuja en sus rostros silenciosos. Sabiendo en cada palabra que ya no les pertenecen como sus pequeños, y que pudiera ser la última vez que se hablasen. Siempre contando con la sólida complicidad del espectador.
Como las buenas historias de la literatura y del cine no deben ser olvidadas (al igual que nuestros mayores), aquellos viejos cuentos en magnífica fotografía en blanco y negro se barnizan en la época actual para recordar una antigua forma de hacer películas. Y el respeto de su verdadero espíritu.
Los tiempos han cambiado y las grandes ciudades se han convertido en fábricas de soledades, la velocidad demandada desentona con las relaciones sociales y “los sin techo” deambulan por nuestras calles y vidas.
Este día, yendo hacia el cine para visualizar una colorista película japonesa, en el interior de un vagón de metro, una pareja de abuelos miraban a un pequeño rubicundo jugar en su carrito y hacer sus cucamonas. Coexistían tres generaciones distintas en pequeño habitáculo, y a pesar del ruido pude escuchar su conversación.
Una cara arrugada pero cuidada con la barba canosa, decía sonriéndose “mira qué feliz, jugando sin ninguna preocupación”. El otro sonrió embelesado, y ambos de miraron por un instante con la misma despreocupación, sugiriendo una infancia oculta y no olvidada.
Ya no tengo abuelos con los que dialogar, algunos apenas los conocí. Pero, siento en lo más profundo que nunca deberíamos olvidar a aquellos que lucharon por nuestra supervivencia, y que nunca dejemos de lado al niño que fuimos… en un instante.
Las preguntas que nos hacemos, son las mismas que se hacían nuestros abuelos.
El Tokyo monogatari no se diferencia mucho en lo sustancial al Tokyo kazoku.
Cada nieto, hijo y padre, es un individuo distinto. El carácter nos hace conformarnos en lo que somos.
La experiencia es un grado. Ozu y Yamada, son cineastas con sobrada experiencia y calidad, y un cuidado escénico de las interpretaciones.
Al finalizar, los personajes quedarán deslavazados. Una familia es como un pequeño archipiélago.
No tanto como la de Ozu, que remarca la frialdad de los hijos con más grandilocuencia.
Pero en la pequeña isla de Onomichi (en la prefectura de Hiroshima), nos quedaremos anclados como islas.
En soledad...
Al menos, hasta que los más jóvenes se lancen a la aventura, emigrar a la gran ciudad y descubrir que también están solos.
A veces encontrar una historia intimista, sobre las relaciones universales humanas, no hay más que coger el metro de tu gran ciudad. E ir en busca de ellas, hasta una pequeña isla.
¿Es necesaria una vuelta a las raíces?
¡Qué grande es el cine!
**** Notable ****
Tráiler del film japonés De Tal Padre, Tal Hijo. Dirección de Hirokazu Kore-eda. Reparto: Masaharu Fukuyama, Yôko Maki, Jun Kunimura, Machiko Ono, Lily Franky.
martes, 12 de noviembre de 2013
Blue Jasmine: Vuelve la flor de Allen.
Cate 'van' Allen.
No tiene nada que ver el título (del comentario y de la película) con el rock and roll, pero sí con una canción. No es casualidad que par su próximo título haya escogido el siguiente, Magic in the Moonlight.
Woody Allen es un romántico indomable e irreverente. También un hacedor y dador de grandes papeles.
Cate Blanchett, no puedo decir que interprete como el alter ego de Mr. Allen. Seguramente podría reflejar sin problemas, un retrato del propio director neoyorkino sin ninguna dificultad, ya que incluso se ha podido poner en los pantalones de otro genio y vecino de la Gran Manzana, el mismísimo Bob Dylan. Por descontado que no es necesario, pues su papel está más destinado al lucimiento de sus dotes femeninas de alta dama de la gran pantalla que a un cómico psicoanalizado y de origen judío. No sé si pensó el maestro y director, en ella como destinataria de su próximo regalo interpretativo y flor con dotes regenerativas.
Y la verdad, es que lo borda.
Porqué por la noche todas las gatas, son jazmines azules.
Este jazmín deja un penetrante y fino aroma al concepto de éxito en la vida por cualquier medio. Aunque conlleve unas consecuencias dramáticas, y Cate Blanchett (Little Fish, El curioso caso de Benjamin Baton o la trilogía de L.O.T.R. I, II y III, El Hobbit) ha presentado su candidatura firme a ser seleccionada para la conquista (más que probable) de algún premio importante durante alguna noche lunática en Hollywood.
¿Veremos al gran Woody Allen cogiendo un avión a Hollywood (Los Ángeles, California) este año?.
Solamente si él lo desea, por supuesto. Pero, pienso que sería bonito que el público, en general, se rindiera a los pies del genio de Brooklyn.
No será por viajar en primera clase, pues se lo tiene bien merecido con su esfuerzo como escritor y cineasta. Además, la buena forma mental y las ganas de recorrer distintos países del mundo, recordemos que ha viajado para rodar en Inglaterra, Francia, España, la hermosa San Petersburgo (Rusia) e Italia, le otorgan una categoría de viajero especial.
Esto tan sencillo de trabajar en otros lugares, es un motivo extra de satisfacción para sus seguidores al poderle observar más cercano. Aunque, sea acusado de bajar su calidad cinematográfica en algunos films.
Pues bien, con Blue Jasmine vuelve a volar alto.
Para ello, todas aquellas direcciones en líneas aéreas se han confabulado en una bidireccional entre Nueva York y San Francisco (California), y claro con tanto viaje y su espléndida clarividencia ha tenido tiempo en pensar en sus historias favoritas. Entre costa y costa, Mr. Woody se ha inspirado para escribir un guion de categoría de suprema actualidad.
Todos sus seguidores y fans nos congratulamos y comprobamos con placer que cumplir años no siempre es reflejo de un desgaste intelectual.
Aprovechando su pasión por la vieja Europa, de sus costumbres y gentes, ha olfateado e inspirado para trasladar su historia a la ciudad más europea de USA, la cinematográfica San Francisco. Además, en sus viajes recientes ha sacado su radar de contador de historias para hurgar en la crisis, adentrándose con el guion de Blue Jasmine en las tensiones internas de las familias. Con una particularidad, mezclar las vidas corrientes con las de alto rango social.
Parece que se divirtiera sacando las miserias de personajes presuntuosos, en este caso, sin burla pero con un grado de madurez y tono agrio que demuestra sus dotes para la comedia dramática.
Al contar la vida de individuos con éxito social y sus contubernios de pareja y familiares, se ha vuelto a ganar con sus definitivos golpes salvajes, el gusto desplazado del público más displicente.
Este 2013 puede ser el año Woody Allen, lo seguro es que es el año del jazmín azul. De los comentarios allenianos cargados de sarcasmo y brillantez. De la disección de un personaje por todas sus etapas vitales y sociales. Del aroma a mar. De sus viejos discos con excelentes ritmos jazzísticos. De rincones espectaculares de la ciudad de San Francisco. De un ramillete de personajes con vidas propias. Y sobre todo, de un escritor con preferencia por unos diálogos excepcionalmente acertados.
La edad para Allen es sinónimo de flexibilidad y resistencia mental, capaz de compaginar con excelencia distintas actividades y dejarnos boquiabiertos.
Quizás por ello inspira sus letras en los rostros de grandes actores (altamente agradecidos por colaborar con su trabajo) y lograr mantenerse con una carrera cinematográfica envidiable, en plena forma.
El amor puede comenzar por una canción disfrutada a dueto, que significa el inicio de una relación con sus pasiones y sus tensiones. A través de la conocida Blue Moon, nos desplazamos de su Nueva York con tonalidades entre el neón de los carteles de clubes y fiestas al grisáceo de sus secuencias más representativas. Como un recuerdo constante.
Ya apenas recordamos su letra... porque no es lo importante. Woody Allen se centra en la parte más oculta del desastre.
Y Cate Blanchett interpreta la partitura escrita por él, con una profesionalidad fuera de toda duda, intentando reinventarse en las diferentes situaciones, cambiando sus costumbres y habilidades cuando los renglones de su personaje se escriben torcidos.
Cambiar de nombre no garantiza un nuevo comienzo y el éxito.
Por lo que nos decantamos como seguidores del director neoyorkino, sin duda, es por la magnífica facultad de desarrollar sus guiones con personajes que no se detienen, siempre avanzan hacia la excelencia argumental. Las conversaciones que mantienen dentro de la película, tienen el alcance de los grandes narradores. Por tanto, sus diálogos no son un pretexto para filmar unas imágenes, si no que son la fuente por la que emergen las grandes decisiones narrativas ayudando a un montaje moderno y dinámico.
Me quito el sombrero, ante tal capacidad. De la cual, los aspirantes a escritor, deberíamos observar con envidia en cualquier noche de luna azulada ante la cuartilla en blanco.
Mis felicitaciones por su dominio de la escena dialogada y sus giros léxicos atemporales.
Así, me congratulo por la vuelta de Woody Allen a la comedia más dramática, de características sociológicas y la lucha de sexos más actual y verdadera, y acortando las distancias entre las distintas clases sociales. Revelándose la triste flor escondida entre tanta apariencia y poder económico.
Sus personajes se pueden reconocer al instante en las primeras páginas de los diarios.
Mr. Allen otorga el protagonismo de su creación en Blue Jasmine a la gran Mentira. Cuando esta faceta contamina todas las actitudes de la vida, tanto las que están a la vista como las ocultas, aunque estén encerradas en cuatro paredes desconocidas y opresoras.
Por que en esas habitaciones, calles o lugares de trabajo, se abre todo un ramillete de personajes secundarios a la altura de su "partenair" principal, con brillo propio y matices de otros colores que complementan el desarrollo del argumento esencial.
Desde sus parejas de baile en esta canción de letra olvidada, como su marido más delgado y siempre convincente Alec Baldwin o su hermana, una sencilla y simplemente natural e inolvidable Sally Hawkins.
Sin olvidar a las tensas relaciones con los personajes interpretados por un resolutivo Peter Sarsgaard, el arrepentido novio de su hermana por Bobby Cannavale, el papel de hijo por Charlie Tahan, Andrew Dice Clay, el doctor o jefe interpretado por Michael Stuhlbarg o los pequeños bárbaros usado como paño de lágrimas, los jóvenes Daniel Jenks y Max Rutherford.
Elegir el nombre de una flor que renace en la noche, no convierte la vida en un camino de rosas.
Ni siquiera de jazmines azules.
Congratulations to Cate Blanchett, por adelantado. Y por sus numerosos proyectos a la vista.
La personalidad del neyorkino es tan descomunal y su labor tan personal, que podría participar igualmente en cualquier competición de europeo o independiente. Así de genial es Woody. Hasta el infinito...
Felicidades Sr. Woody Allen por los éxitos y premios que... conseguirá.
**** Sobresaliente *****
Cate Blanchett, está en la nueva película dirigida por George Clooney titulada The Monuments Men. Reparto de categoría suprema con: George Clooney, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman, Bob Balaban, Jean Dujardin, Hugh Bonneville.
Tráiler The Turning, de Tim Winton.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Stand Up Guys: Al, Christopher y Arkin. Tres balas perdidas.
Cómo decían los Panchos (que por cierto también eran trío) en su famoso bolero, Pasarán más de mil años, todos los amores de cualquier tipo, siempre dejarán en la boca o en la retina recuerdos de tiempos buenos o malos.
En el caso de estos tres delincuentes, Don Al Pacino, Don Christopher Walken y Don Alan Arkin, es un hecho que muchos de sus trabajos pasados dieron esplendor al séptimo arte y nos dejaron a los aficionados momentos para recordar como el vino añejo.
En estos días después de la celebración del día de difuntos, es un placer para todos que continúen ejerciendo ese magnetismo que ejercen estos rostros con la huella de la experiencia. Estos viejos conocidos que tienen como lema, perpetrar nuevas escaramuzas con la cabeza bien alta.
El director Fisher Stevens (nacido en Chicago - Illinois) es algo más conocido por su faceta de actor que por sus trabajos al otro lado de la cámara. Como en su papel de doctor en la cinta Awake, protagoniza un nuevo amanecer de su extensa carrera después de haber conocido cierto éxito en los 80, con un papel en las películas de Cortocircuito.
En la actualidad, todos se reparten los roles de la película Stand Up Guys (con un título en español de Tipos Legales que no hace justicia a estos grandes de la pantalla), conformando un interesante retrato de unos gángsters en el ocaso de sus carreras delictivas, y que sirve como homenaje (no final por supuesto) a los grandes de su generación en la interpretación.
En los comienzos de la década de los 70, los tres tuvieron sus películas dónde demostraron ser actores de carácter y coquetearon con el mundo del hampa.
En sus caras se reflejan el paso de los años y del saber hacer en este bonito oficio. En sus ojos se reflejan las secuencias que determinaron nuestras propias vidas como aficionados y sus manos firmes marcaron el territorio de los tipos duros con un arma en la mano. Ya fueran como policías, soldados u otros profesionales fuera de la ley. Sin duda los papeles más marcados en sus carreras.
Fueron y serán por derecho propio, individuos peligrosos pero con un código amparado por cierta "legalidad" y lealtad ante sus amigos y enemigos.
En Stand Up Guys, observamos como ese código deontológico sigue vigente en la actualidad.
Se ofrecen tal como son, y los queremos en sus papeles por ello. Aunque dentro de tanta nostalgia, también se combinen los chistes o chascarrillos propios a su lado más humorístico y sarcástico (si bien es posible que esto baje algo el ritmo y efectividad de las imágenes bien engrasadas). Cada uno hace gala de sus aptitudes más apreciables, aunque el guión de un debutante en el largometraje Noah Haidle tenga alguna preferencia por el manierismo en el sexo y la simplicidad de su atrevimiento.
La cinta se jacta de ser costumbrista y una ligera alegoría a las penurias y forma de pensar de la vieja delincuencia en nuestros días y su choque con la mente más salvaje de la venganza. Un choque que tendrá consecuencias en sus vidas por un ajuste de cuentas que no ha prescrito y la extorsión.
Ante tantas obviedades, lo que mantiene con interés la historia es el deambular de los protagonistas que demuestran su pasión por el trabajo bien hecho y terminado.
La combinación de esta tres armas (cada una con su propia visión del oficio) en las calles de un salvaje y oscuro Hollywood, funcionan a veces a la perfección y sus pistolas vuelven a sonar con los ecos del tiempo. Aunque en algunas ocasiones, los cañones se encasquillen y deban hacer uso de otras artimañas más artificiales.
Al, Christopher y Alan, son y serán siempre unos roba-planos. Con todo el cariño de tan significante acepción.
Ahora, Pacino se debate en la combinación de su faceta interpretativa con la dirección, pronto le veremos dirigir una nueva película y meterse en la piel de cabeza de familia en la saga de los Gotti, archifamosa familia de gángsters. Y podría ser Salvador Dalí, en un esperado y curioso biopic.
Por su parte, Walken se pone en disposición de dar guerra por los mismos territorios, en la nueva película dirigida por Clint Eastwood, un musical cuyo protagonista Christopher es un músico que coqueteó con los negocios mafiosos. Y junto a Jason Statham, Mickey Rourke y Javier Bardem, también con el telón de fondo del hampa, pero que no tiene todavía una determinación aclarada por ser el proyecto que tendría que haber enfrentado el fallecido lamentablemente Tony Scott.
Arkin está algo más reservado, pues tiene pendiente el estreno del film Grudge Match. Otro título para celebrar el recuerdo ochentero, con dos púgiles que tras años de combates deciden enfrentarse en el ocaso. Ambos en la piel de Robert De Niro y Sylvester Stallone, en un cara a cara entre Joe La Motta y Rocky que combinarán los guantes con el humor.
Por lo tanto, no es que Stand Up Guys sea una película altamente recomendable, ni de una calidad envidiable. Pero siempre es un gustazo ver al trío de nuestra juventud cinéfila, ejerciendo lo que mejor saben. Creo que todavía tienen mecha para hacernos de disfrutar de su estimable y fantástica presencia.
Los avatares mafiosos.
La interpretación.
Y... los viejos tiempos.
*** Interesante ***
Películas recomendadas con ... Pacino, Walken y Arkin.
Mr. Pacino:
The Godfather (F.F. Coppola, Sobresaliente)
Serpico (Sidney Lumet, Notable)
The Godfather: Part II (Francis Ford Coppola, Obra Maestra)
Dog Day Afternoon (Sidney Lumet, Notable)
Across the Universe (Julie Taymor, Notable)
Cruising (William Friedkin, Buena)
Scarface (Brian De Palma, Buena)
Sea of Love (Harold Becker, Notable)
The Godfather: Part III (F.F. Coppola, Buena)
Glengarry Glen Ross (James Foley, Notable)
Carlito's Way (Brian De Palma, Notable)
Heat (Michael Mann, Notable)
Donnie Brasco (Mike Newell, Notable)
Insomnia (Christopher Nolan, Interesante)
Rediscovering John Cazale (Richard Shepard)
Mr. Walken:
Annie Hall (Woody Allen, Sobresaliente)
The Deer Hunter (Michael Cimino, Obra Maestra)
Last Embrace (Jonathan Demme, Buena)
Heaven's Gate (Michael Cimino, Buena)
Pennies From Heaven (Herbert Ross, Notable)
The Dead Zone (David Cronenberg, Notable)
The Milagro Beanfield War (Robert Redford, Interesante)
King of New York (Abel Ferrara, Notable)
Batman Returns (Tim Burton, Notable)
True Romance (Tony Scott, Buena)
Pulp Fiction (Quentin Tarantino, Obra Maestra)
The Addiction (Abel Ferrara, Notable)
Things to Do in Denver When You're Dead (Gary Fleder, Notable)
The Funeral (Abel Ferrara, Muy Buena)
Sleepy Hollow (Tim Burton, Notable)
Catch Me If You Can (Steven Spielberg, Buena)
Mr. Arkin:
The Russians are Coming (Norman Jewison, Interesante)
Wait Until Dark (Terence Young, Notable)
Little Murders (Alan Arkin, Buena)
Freebie and the Bean (Richard Rush)
The Seven-Per-Cent Solution (Herbert Ross)
Big Trouble (John Cassavetes)
Escapada Final (Jack Gold, Interesante)
Havana (Sydney Pollack, Buena)
Edward Scissorhands (Tim Burton, Notable)
Glengarry Glen Ross (James Foley, Notable)
Mother Night (Keith Gordon)
Cuatro días de Septiembre (Bruno Barreto)
Gattaca (Andrew Niccol, Notable)
Eros (Wong Kar-Wai, Soderbergh, Antonioni, Interesante)
Little Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, Muy Buena)
The Muppets (James Bobin, Notable)
Argo (Ben Affleck, Notable)
Un enfrentamiento pugilístico de kilates, en Grudge Match de Peter Segal. Reparto: Robert De Niro, Sylvester Stallone, Kevin Hart, Alan Arkin, Kim Basinger, Jon Bernthal, Judd Lormand, Han Soto, Nicole Andrews y LL Cool J.
Hasta las nuevas y esperadas noticias de Al Pacino, os dejo este tráiler producido para la tv por la HBO. Sobre una etapa de la vida del conocido músico y productor de grupos como Beach Boys o The Beatles, Phil Spector. Dirigido por otro mítico David Mamet. Reparto: Al Pacino, Helen Mirren, Jeffrey Tambor, Rebecca Pidgeon, Chiwetel Ejiofor. Tráiler en inglés.
Hasta sus atractivos proyectos en 2014, Walken en su salsa y en plena forma, en The Power of Few. Cinco historias cruzadas dirigidas por Leone Marucci. Reparto: Christopher Walken, Christian Slater, Q’orianka Kilcher, Anthony Anderson, Jesse Bradford.
viernes, 25 de octubre de 2013
Somos Los Miller: ... y yo alucino.
La vía María.
El sentido de la vida como decía el título de la famosa película de los Monthy´s, es difícil de explicar en los tiempos actuales. Para este blog, sin duda alguna, es pasarlo lo mejor posible (obviando otras circunstancias que nos agobian a diario).
Entonces, la risa y el sentido del humor deberían regir los designios de nuestras vidas.
La comedia en estos momentos está algo infravalorada, ya que no se observan en cartelera grandes títulos que hagan pasar al espectador un par de horas partiéndose la caja. Además, ocurre que generalmente los artistas no tienen entre sus grandes pretensiones hacer este tipo de trabajos, dada la dificultad de hacer reír.
Pocas veces se verán recoger (de nuevo... en estos tiempos) grandes premios por cultivar en los demás el ingenioso y noble arte de la risa. Pues bien, ha llegado una familia de cómicos a las pantallas. Con más o menos fortuna.
Si mezcláramos en un gran "canuto" todas las pelis de sustancias alucinógenas (con parejas tipo Cheech y Chong u otras con grupos tocando al unísono), nos daría una comedia alocada en la que se manejan sustancias ilegales y se desbarra por doquier.
En este caso, Somos los Miller contiene kilos de marihuana y narcos persiguiendo a los protagonistas. Y humor también, pero con bastantes trabas.
Tiene esta mezcla de alucinógenos, un contenido ligero a road movie muy "incompleta". Más un sentido del humor basado en gags (en su mayoría de cortita gracia) sumando al exceso de chistes relacionados con una sexualidad a veces adulta y otras infantiloide.
Aromatizada con un efluvio a sex symbol de los 90, con escasa chispa en este film, y un nombre que conseguirá la amistad de todos los aficionados a las series televisivas, llamada Jennifer Aniston.
Encima haciendo el papel de estríper.
Esta coctelera debería haber sido mucho más explosiva y, sobre todo, corrosiva. Un nivel de alocada que consigue a traspiés, por la pérdida de unas conversaciones acordes a las situaciones, faltando mucha mala baba y humor más acertado.
Por que en realidad, los ingredientes de We´re the Millers son incapaces de erosionar las leyes de la comedia, y reconocer todas esas reacciones al consumo de estupefacientes, aquí se trata de traslado no de consumo. Mejor hubiera sido acercarse a las atrevidas El Jardín de la Alegría o Miedo y Asco en las Vegas. Pero, eso es "volar" demasiado alto para pequeños consumidores de surrealismo alucinógeno.
En un comienzo lo que parece osado, se va volviendo monótono y cansino. Claro está que viene de la mano del director Rawson Marshall Thurber (más o menos desconocido para este comentario) y de un guion proveniente de los ideólogos de la película De Boda en Boda (igualmente una incógnita para el que escribe).
Así que perdón, pues mis preferencias se ven ralentizadas, olvidadizas como las de un "fumeta" en estado de letargo.
Contemplamos escenas de regodeo sobre la sexualidad más almibarada, con ciertos guiños adultos escabrosos que no llegan a ningún destino, ni sirven como riso-terapia para olvidar tanta mediocridad que nos rodea.
Tanto tonelaje de droga, bailes sensuales y chistes contra la tradicional familia americana, se queda en humo con este envoltorio de provocación que más pareciera un capítulo de prácticas sexuales en los años 40.
Sólo merecen la pena no más allá de un episodio o dos, y siendo generoso.
Es verdad que un servidor, nunca ha sido mucho de este tipo de humor. Aunque por el contrario se divirtió con algunas producciones Apatow como Pineapple Express o Lío Embarazoso, es una maldición de viejos tiempos.
Por lo tanto, es posible que algunos de los que leéis está página de cine si os pueda provocar cierta dicha. Pido perdón a los más intransigentes con este tipo de películas.
El humor es un asunto muy sui géneris y lo que a unos les produce la carcajada salida de las tripas, a otros no les provoca ni una arruguita en la comisura de los labios.
Por contra el cargamento de esta valija no muy "diplomática", quedará lejos de los viajes narcóticos de aquellas parejas de hippies voladores, de nacionalidad americano-canadiense. O de estos más cercanos fumados con 5 minutos de gloria englobada, u otros en busca de la juerga más allá de la "frontera" de lo legal.
Y ni que decir tiene del experimentalismo de mi querido Terry Gilliam, compartiendo con periodistas provistos de un arsenal de imágenes surreales y cambiando México por Las Vegas. Ciudad de vacaciones. Más o menos salvajes.
Este film tiene más que ver con gesticulaciones propias de humoristas patrios como Félix el gato, en los rostros de sus protagonistas masculinos. Con todos mis respetos por el trabajo cómico y blanco de este último, más que el de Los Miller.
Tampoco me ayudó al visionado ese día el doblaje con voces fuera de contexto, y eso que iba necesitado de aventuras oníricas y risibles como ligero observador predestinado a pasarlo bien.
Se quedó en humo, y sin él.
En Somos los Miller, nos encontramos con un Jason Sudeikis. Muy encasillado a su pesar. Emma Roberts que va creciendo, también con el mismo pesar. Ed Helms, que lleva el camino de quemarse en él. Will Poulter que debería dejar las drogas.
Y por último Jennifer Aniston que, a veces coquetea con ellas y baila medio desnuda. Pero que en el futuro quiere cambiar a otras sustancias menos adictivas y más provechosas.
Veremos si lo consigue, por su propio bien.
Bueno nada más. Que no tengo mucho más que contar en esta ocasión.
Solamente, me quedo con una escena de los cortes finales. Una pregunta y una respuesta de los dos protagonistas, con una mirada pidiendo consejo a los espectadores.
Venga, va... ¡dejad las drogas!
O al menos, el tráfico ilegal de las mismas.
** Floja **
Como me faltan trailers para esta sección, pongo uno sobre una novela de James Dashner, The Maze Runner. En la película prevista estará Will Poulter y con un reparto inicial compuesto por Dylan O'Brien, Thomas Brodie-Sangster, Kaya Scodelario, Ki Hong Lee y Blake Cooper.
Jennifer Aniston tiene un film pendiente del británico Paul Andrew Williams, junto a Toni Collette, llamado Miss You Already. Antes de enfrentarse al nuevo proyecto de Peter Bogdanovich se la vio recientemente en esta larga conferencia de prensa con motivo de la presentación LIFE OF CRIME, de Daniel Schechter en el Festival de Toronto TIFF 2013. (duración 37 minutos):
Posted by Nino
SIRIUS-III
sábado, 19 de octubre de 2013
Mud: De aquellos polvos estos barros.
Del director de Arkansas Jeff Nichols.
Hace más de una década ya, corría el año 1999 cuando un joven actor será acusado por disturbios y tenencia de cannabis. Estaba en su casa y fue obligado a pagar una jugosa multa.
Era Matthew McConaughey (nacido en Uvalde, Texas) y aquel dinero se antoja harto grandilocuente, teniendo en cuenta que en la actualidad muchos desfalcadores y defraudadores se van de rositas después de acumular grandes cantidades. Sin pagar un céntimo.
Matthew parecía un actor abandonado a su mediática mala suerte (ya que parte de la crítica mundial no le reconocía grandes méritos, Cinecomio incluído), a pesar de un comienzo esperanzador con films como Tiempo de Matar de Joel Schumacher, y participar en trabajos junto a Robert Zemeckis y Steven Spielberg. Sin embargo, su carrera parecía a la deriva.
El actor había abandonado sus estudios de derecho tras una estancia en Australia lavando platos, por una incipiente carrera de actor y su inclusión en una saga tejana como La Matanza de Texas.
Aquellos tiempos quedaron atrás y otras vicisitudes acudieron a McConaughey. Quizás se replanteará su trabajo en estos años desde sus problemas con la sociedad vecinal, o tal vez el convertirse en padre haya centrado su labor interpretativa.
El caso es que en la última etapa, y sobre todo en este 2013, su vuelta ha sido próspera para los aficionados a la interpretación con dos títulos enlazados satisfactoriamente. Tanto para prensa como público.
Ahora Matthew tienen un lema "Just keep livin" encabezando una fundación que ofrece ayuda a adolescentes con problemas.
Todo parecía ir según lo previsto, cuando participa en películas de baja calidad, hasta que tras una pequeña remontada de la mano de Ben Stiller y su film Tropic Thunder, empieza a ofrecer su lado más rebelde y salvaje.
En la actualidad tiene el respeto de la industria y la crítica, con sus dos trabajos The Paperboy y el que viene a colación en esta página, Mud de un director creciente en interés como Jeff Nichols (Shotgun Stories y su notable labor en la oscura y maravillosa Take Shelter).
Una vez escapado de su fama juerguista, Matthew pareciera haber sacado su cuerpo de la prisión dorada y ofrece un repertorio de acento sureño y personajes fuera de las leyes comerciales de Hollywood.
Mud tiene dos visiones diferentes unidas por el nexo común, la vida fluvial de un conjunto de individuos y su mundo cerrado.
La primera tiene reminiscencias a olores de una juventud aventurera y de primeros amores. Echando la vista levemente a películas de verano caluroso (aunque en Mud bien pudiera ocurrir la historia en cualquier estación) en las que varios chavales se enfrentan a la aventura de la vida, con emoción no exenta de peligros.
Por supuesto, se viene a la memoria la fantástica Stand by Me, del director Rob Reiner. O la precursora idea de Mark Twain y Las Aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn.
En cambio, Mud se ve desprovista en su totalidad de un sentido del humor auténticamente juvenil, para mostrar una visión infantil más cercana a la madurez emocional. Muestra de que los tiempos pasados han cambiado. Y algún afluente regando el estado de Alabama nos cuenta la historia de estos chicos y prometedores actores Tye Sheridan (El árbol de la vida) y Jacob Lofland con el omnipresente Mud y sus relaciones amorosas y fuera de la ley.
Este río es el lecho de un pequeño terruño aislado en el que los personajes se desenvuelven entre Crusoes, aunque más cercano Mud a Edmundo Dantés. Arracimado y cobijado en unos maderos mohosos guarda su corazón a prueba de balas que serán escupidas desde la otra orilla. Una, algo más peligrosa.
El caudal del film de Jeff Nichols va acumulando otras aguas igualmente artísticas, como personajes arrastrados por la corriente salvaje y que dotan de mayor empaque al trabajo en común. Como muestra un botón en forma de bala, con Paul Sparks y el gran Sam Shepard y ese monstruo interpretativo llamado Michael Shannon. En un lado más sutil pero igualmente agradecido están Reese Witherspoon, Ray McKinnon y Sarah Paulson. Un reparto de lujo.
Aún con todos ellos, la historia sigue estando en el "bote" de Matthew McConaughey con una vuelta de tuerca interpretativa del antihéroe y la jauría humana. Esta nueva y prometedora imagen con personajes atrapados, cargados de dotes resolutivas que van dejando un poso de buen cine en el espectador.
Mud es un thriller aventurero, escrito por el propio director, sin grandes novedades o sorpresas pero brillantemente ejecutado por sus protagonistas. Es esta interesante visión la que aumenta su categoría estilística. Una forma de contar la historia personal de un hombre en el fango, solitario (al menos en principio) y rodeado de una atmósfera opresora o sofocante, que irá derivando a una búsqueda interna de libertad.
Por tanto, Mud es el protagonista principal seguido por un casting perfecto. Y un río siempre presente en los acontecimientos. Su variopinta población entre la libertad y la marginalidad, nos enseñan la vida con pocas pertenencias y alimentándose de los que las aguas ofrecen.
Unas veces serán los desperdicios traídos aguas abajo, sin valor o restaurables.
La pesca y los negocios más o menos turbios en aguas más enlodadas.
Porque en Mud prevalecen las balas... y la amistad.
Y además, Matthew ha vuelto para quedarse.
**** Notable ***
Especial Tráilers nuevos trabajos con McConaughey.
Dallas Buyers Club, dirigida por Jean-Marc Vallée (C.R.A.Z.Y y La Reina Victoria). Reparto: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto, Steve Zahn, Dallas Roberts, Denis O'Hare, Griffin Dunne. Dirigida por Martin Scorsese, El Lobo de Wall Street. Reparto: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jean Dujardin, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal, Jon Favreau.
Matthew en el nuevo film de Christopher Nolan, Interstellar. Reparto también Interstellar: Anne Hathaway, Jessica Chastain, Bill Irwin, John Lithgow, Casey Affleck, David Gyasi, Wes Bentley, Mackenzie Foy, Timothée Chalamet, Topher Grace, David Oyelowo, Ellen Burstyn, Michael Caine, Matt Damon.
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SIRIUS-III
miércoles, 9 de octubre de 2013
Prisoners: Hugh, Jake & Paul.
Prisioneros de la Monstruosidad.
La inmovilidad corporal y/o mental forzosa.
Ellos están de moda (nosotros), son los protagonistas actuales de nuestras vacuas sociedades, son los elegidos de la gran pantalla para retratar historias de horror real. Bien sea en el espacio, en el mar o en las calles de cualquier ciudad, como en este caso Georgia. Pero podría ser un país indeterminado.
Son los parados, secuestrados y prisioneros.
Los acontecimientos se desarrollan como un día cualquiera. Bien pudiera ser en un traslado al centro comercial o al colegio. Así, naturalmente está tratada la historia de horror que acontece en el film Prisioneros, adornada con un estética oscura y macabra.
Estos hechos (cada vez más habituales en nuestras sociedades) nos espantan porque se adivina con demasiada realidad una cercanía en los crímenes.
Es verdad que el asesinato es terrible, pero acaso el secuestro no es morir un poco cada día. Morir en vida.
El director de Prisoners es el canadiense Denis Villeneuve, se ha consagrado ya como un fiel representante del drama más descarnado en torno a la familia. Ya que su anterior trabajo y durísimo, con el título de Incendies nos arrastró a un viaje con punto de partida aunque no de retorno, en la que los sentimientos materno-filiales nos hacen reflexionar sobre la guerra y las injusticias cometidas por los combatientes en pos de una idea política, social o religiosa.
Igualmente, este nuevo film nos golpea (con semejante falta de piedad) para entrever la degradación del individuo en cautividad física, y también la de ser prisionero de los vaivenes de la mente.
Una fue mostrar los horrores de la separación por la guerra, ahora es la forzosa con la recreación de un malsano ambiente en familias por culpa de otros monstruos más mundanos, y muy especialmente el daño sufrido por el encierro forzoso del ser humano.
Si bien en Prisioneros nos hallamos con la misma encrucijada sin salida, lo desmanes terroríficos como los secuestros nos llevan, en cambio, a una historia dónde la batalla se desarrolla en nuestras propias calles. A la vuelta de la esquina, entre las caras conocidas o no que nos rodean. La maldad pura del hombre, por que estos terribles actos los llevan a cabo los individuos de sexo masculino.
Sólo por el simple hecho de creerse dioses, con la capacidad divina de ajusticiar y castigar a sus semejantes. Son los nuevos verdugos de las sociedades modernas.
Denis Villeneuve nos despoja de toda vestimento o ornamento, para introducirnos en la desnudez de unos personajes sometidos a un estrés emocional como consecuencia de la búsqueda o investigación sin descanso, y la persecución de los monstruos internos y externos.
El Ser redentor que secuestra y maltrata a los pequeños, destroza nuestra calidad de humanos y a familias enteras. Como enterradores de corazones inmaduros e inocentes, con derecho a ocultar bajo tierra la siguiente generación de los pecadores.
Estos seres, creo yo, no tienen derecho a la compasión de nuestras leyes, pues son los criminales más detestables de toda la humanidad. Si por ello entendemos, racionalidad.
El segundo punto de interés a sumar es la otra batalla que se sucede sobre la pantalla en este desasosegante argumento (aunque puede también influir en algunos espectadores la extensa duración del film), es que Villeneuve maneja una situación de duelos interpretativos, entre féminas y sobre todo entre los actores masculinos.
Si bien en Incendies ocurría lo contrario, dejando el peso mayor en el sexo más sensible.
Así, tendremos a Viola Davis con Maria Bello y, por supuesto, la siempre magnífica Melissa Leo para mí la ganadora del duelo entre este trío. Ellas son las encargadas de arrastrar por los fotogramas la angustia de madres (en la mayoría de los casos) que se ven relegadas a luchar desde sus casas y fuera, ante las noticias que golpean a cuentagotas. Son las esclavas de la injusticia social y el terror.
A su pesar, deberán mostrarse fuertes, duras y enteras... y se desviven por llegar a la pantalla y la conciencia del espectador con actuaciones matizadas y controladas.
Como si notaran su papel, demandado por Villeneuve, de unas prisioneras por el guión creado por Aaron Guzikowski
y que, por tanto, los principales valedores de la acción creciente y la investigación interpretativa recayera sobre las espaldas de sus compañeros masculinos del reparto.
Realmente, las escenas más importantes están en sus rostros y sus ojos. Pues tienen la responsabilidad de la credibilidad de sentimientos de primer orden como la duda, la culpa y la venganza.
Estos tres nombres esenciales en sus papeles, van acompañados de un siempre correcto Terrence Howard como padre mártir y un inquietante y magnífico trabajo de una cara poco conocida como David Dastmalchian, que apareciera levemente en El Caballero Oscuro, en 2008.
Sin embargo, el siguiente trío no les va a la zaga.
Un ojo tremendamente azorado sirve para escoger la mirada asustadiza y salvaje de un actor en crecimiento constante como Paul Dano. Después Denis traslada la responsabilidad del caso al detective Loki, como un hermano consanguíneo del horror. Jake Gyllenhaal sufrirá con los errores, y las desgraciadas consecuencias de los actos criminales, con una interpretación a la altura de sus compañeros.
Por último, el cabeza de familia también lo es de la cinta. Hugh Jackman como pocas veces lo hemos visto en la gran pantalla, se apodera de ella en la mayoría de ocasiones.
Hugh es el gran vencedor del reto interpretativo de esta segunda hornada de buenos personajes.
Por tanto, calidad por ambos lados de la película. El argumento y la actuación, para unos Prisioneros de nuestra sociedad enferma.
Aunque para este blog, un poco inferior al anterior trabajo de Denis Villeneuve... Incendies.
*** Buena ***
La inmovilidad corporal y/o mental forzosa.
Ellos están de moda (nosotros), son los protagonistas actuales de nuestras vacuas sociedades, son los elegidos de la gran pantalla para retratar historias de horror real. Bien sea en el espacio, en el mar o en las calles de cualquier ciudad, como en este caso Georgia. Pero podría ser un país indeterminado.
Son los parados, secuestrados y prisioneros.
Los acontecimientos se desarrollan como un día cualquiera. Bien pudiera ser en un traslado al centro comercial o al colegio. Así, naturalmente está tratada la historia de horror que acontece en el film Prisioneros, adornada con un estética oscura y macabra.
Estos hechos (cada vez más habituales en nuestras sociedades) nos espantan porque se adivina con demasiada realidad una cercanía en los crímenes.
Es verdad que el asesinato es terrible, pero acaso el secuestro no es morir un poco cada día. Morir en vida.
El director de Prisoners es el canadiense Denis Villeneuve, se ha consagrado ya como un fiel representante del drama más descarnado en torno a la familia. Ya que su anterior trabajo y durísimo, con el título de Incendies nos arrastró a un viaje con punto de partida aunque no de retorno, en la que los sentimientos materno-filiales nos hacen reflexionar sobre la guerra y las injusticias cometidas por los combatientes en pos de una idea política, social o religiosa.
Igualmente, este nuevo film nos golpea (con semejante falta de piedad) para entrever la degradación del individuo en cautividad física, y también la de ser prisionero de los vaivenes de la mente.
Una fue mostrar los horrores de la separación por la guerra, ahora es la forzosa con la recreación de un malsano ambiente en familias por culpa de otros monstruos más mundanos, y muy especialmente el daño sufrido por el encierro forzoso del ser humano.
Si bien en Prisioneros nos hallamos con la misma encrucijada sin salida, lo desmanes terroríficos como los secuestros nos llevan, en cambio, a una historia dónde la batalla se desarrolla en nuestras propias calles. A la vuelta de la esquina, entre las caras conocidas o no que nos rodean. La maldad pura del hombre, por que estos terribles actos los llevan a cabo los individuos de sexo masculino.
Sólo por el simple hecho de creerse dioses, con la capacidad divina de ajusticiar y castigar a sus semejantes. Son los nuevos verdugos de las sociedades modernas.
Denis Villeneuve nos despoja de toda vestimento o ornamento, para introducirnos en la desnudez de unos personajes sometidos a un estrés emocional como consecuencia de la búsqueda o investigación sin descanso, y la persecución de los monstruos internos y externos.
El Ser redentor que secuestra y maltrata a los pequeños, destroza nuestra calidad de humanos y a familias enteras. Como enterradores de corazones inmaduros e inocentes, con derecho a ocultar bajo tierra la siguiente generación de los pecadores.
Estos seres, creo yo, no tienen derecho a la compasión de nuestras leyes, pues son los criminales más detestables de toda la humanidad. Si por ello entendemos, racionalidad.
El segundo punto de interés a sumar es la otra batalla que se sucede sobre la pantalla en este desasosegante argumento (aunque puede también influir en algunos espectadores la extensa duración del film), es que Villeneuve maneja una situación de duelos interpretativos, entre féminas y sobre todo entre los actores masculinos.
Si bien en Incendies ocurría lo contrario, dejando el peso mayor en el sexo más sensible.
Así, tendremos a Viola Davis con Maria Bello y, por supuesto, la siempre magnífica Melissa Leo para mí la ganadora del duelo entre este trío. Ellas son las encargadas de arrastrar por los fotogramas la angustia de madres (en la mayoría de los casos) que se ven relegadas a luchar desde sus casas y fuera, ante las noticias que golpean a cuentagotas. Son las esclavas de la injusticia social y el terror.
A su pesar, deberán mostrarse fuertes, duras y enteras... y se desviven por llegar a la pantalla y la conciencia del espectador con actuaciones matizadas y controladas.
Como si notaran su papel, demandado por Villeneuve, de unas prisioneras por el guión creado por Aaron Guzikowski
y que, por tanto, los principales valedores de la acción creciente y la investigación interpretativa recayera sobre las espaldas de sus compañeros masculinos del reparto.
Realmente, las escenas más importantes están en sus rostros y sus ojos. Pues tienen la responsabilidad de la credibilidad de sentimientos de primer orden como la duda, la culpa y la venganza.
Estos tres nombres esenciales en sus papeles, van acompañados de un siempre correcto Terrence Howard como padre mártir y un inquietante y magnífico trabajo de una cara poco conocida como David Dastmalchian, que apareciera levemente en El Caballero Oscuro, en 2008.
Sin embargo, el siguiente trío no les va a la zaga.
Un ojo tremendamente azorado sirve para escoger la mirada asustadiza y salvaje de un actor en crecimiento constante como Paul Dano. Después Denis traslada la responsabilidad del caso al detective Loki, como un hermano consanguíneo del horror. Jake Gyllenhaal sufrirá con los errores, y las desgraciadas consecuencias de los actos criminales, con una interpretación a la altura de sus compañeros.
Por último, el cabeza de familia también lo es de la cinta. Hugh Jackman como pocas veces lo hemos visto en la gran pantalla, se apodera de ella en la mayoría de ocasiones.
Hugh es el gran vencedor del reto interpretativo de esta segunda hornada de buenos personajes.
Por tanto, calidad por ambos lados de la película. El argumento y la actuación, para unos Prisioneros de nuestra sociedad enferma.
Aunque para este blog, un poco inferior al anterior trabajo de Denis Villeneuve... Incendies.
*** Buena ***
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jueves, 3 de octubre de 2013
Gravity: la gravedad técnica y emocional.
La Gravedad en 3D.
¿Cuánto pesa una vida humana?.
Quizás como decía el amigo y productor de la cinta Gravity de Alfonso Cuarón, aproximadamente 21 gramos menos en el momento de la muerte. Iñarritu no pensaba en el espacio en esos momentos, ahora sí.
Sin embargo, en órbitas lejanas a la atmósfera terrestre se igualan las magnitudes de peso, debido a la falta de gravedad. Así podemos ver flotar como las plumas al viento, lo mismo una estación internacional gravitatoria como un transbordador espacial, o mejor aún, el ligero ser del corpóreo humano con la liviandad de una lágrima.
El director nacido en Ciudad de México, Alfonso Cuarón llevaba una eternidad sin estrenar film, tras Hijos de los Hombres, la empresa terrestre se le había quedado pequeña en estos siete años. Por tanto, unió sus fuerzas a su hijo Jonás Cuarón para idear una odisea espacial en Gravedad. Quizás por lo grave de la proporcionalidad este extenso periodo de tiempo, pues el proyecto fue surcando los cielos de diferentes productoras, hasta llegar a dominios de Warner.
Imagino un rodaje plagado de incidencias y costes flotantes entre gotas de sangre, sudor y alguna que otra, lágrima.
Un Armagedón de proporciones universales en la financiación (dónde se pueden reconocer celebérrimos nombres) y la pre-producción. Y con infinitos cambios de nombres en los náufragos espaciales.
Es esta una odisea moderna sobre las vicisitudes de la élite científica, es decir, de una tripulación de un transbordador espacial en misión de reparación del ojo del Gran Hermano espacial o Hubble, con el fin de escrutar los confines siderales. La conquista de territorios menos gravitatorios, se identificó a dos de sus cabezas más importantes y prácticamente las únicas, por el trabajo que ejercen ambos en la película Gravity.
Nunca mejor dicho recayó la labor en sus rostros, y más concretamente en sus ojos. Según datos introducidos por el propio Cuarón, los actores tuvieron que pasar largos periodos colgados en cables, al viejo estilo hollywoodiense. Una mezcla de esfuerzo físico y recursos digitales.
El perdido cowboy espacial identificado con el nombre de George Clooney y la presencia comedida y sincera de la mejor Sandra Bullock. Cada vez más perfeccionada en su trabajo como actriz.
Por tanto, una sólida, elección por parte de Cuarón. Que encajan como un guante en sus trajes de astronautas e investigadores, al menos hasta desenfundar el cuerpo en una espiral gravitatoria embrionaria, esto es, en ropa interior para los nostálgicos de antiguos viajes espaciales. Bien por Sandra.
Sobre ellos recae toda la carga gravitatoria de tan complejo proyecto.
Aunque en el caso de Clooney, la presencia es pasajera en la mitad de la catástrofe argumental por estar más en disposición de batir los records de intérpretes principales perdidos en la causa por el camino, a lomos de su cabalgadura autopropulsada y una disposición humorística que rebaja el tono de dramatismo.
No me refiero a una interpretación testimonial, sino a una disposición caballerosa, para que recaiga el peso de la supervivencia glorificada en el cuerpo de la dama. Desprendida de viejos tics nerviosos y centrada en la claustrofóbica, y bastante rocambolesca situación.
Ya dicho no, su desprendimiento de ropa quedará como recuerdo de las musas del scifi en problemas. Esta regresión de la heroína a la fuerza, convertida en feto dentro de la tripa de la madre "Rusia".
Llegados a este punto de la catástrofe espacial. Puedo ver una bifurcación en el film (a parte de la buena actuación), en dos aspectos destacados.
En primer lugar, el técnico (visual y sonoro) dónde Gravity crece sustancialmente.
Con toda la ciencia y avances técnicos actuales, aquella vieja odisea de Kubrick (para mí obra maestra) se quedó como representativa de una época añorada de los comienzos espaciales del que os comenta. A finales de los sesenta, el futuro se miraba con los ojos de la proporcionalidad y la inventiva. Ahora, se superaron las limitaciones y las naves vuelan por plasmas perfectos en definición y el 2001 cinematográficamente hablando quedó muy atrás. Qué nunca en argumento, ahí es insuperable.
En su lugar, Alfonso Cuarón cuenta con toda la fuerza de las transmutaciones y comunicaciones binarias (la notable diferencia con el inigualable Stanley), con complicados procesos internos de las computadoras, en las que la mayor preocupación de dirección es elegir bien los tiros de cámara más llamativos en el CGI.
Y es que con estos avances se puede idear cualquier cosa en cinematografía digital. Llegando a niveles del preciosismo realista.
Otro de los puntos fuertes es la técnica del 3D (no santo de mi devoción), que en Gravity está presente como un intérprete más. Ya que colabora esencialmente en la proporcionalidad de los elementos en el espacio-tiempo.
El comportamiento de los distintos cuerpos y materiales en gravedad cero queda magnífico con esta técnica. Una irrealidad tridimensional que certifica uno de los mejores y más convincentes trabajos de mostrar lo real del peso de la técnica, en el peso de los objetos y su movimiento.
Quizás, el único punto cuestionado técnicamente sea la excesiva utilización de la cámara en rotaciones de 360º, por contra necesarias para resaltar en el espectador las sensaciones de extravío y mareo de los protagonistas.
El segundo camino esencial del film tiene algo de reproche por mi parte.
Me hallo ante el dilema de calificar un film sólo por esa función espectacular en lo relativo al apartado visual y artístico, o bien me decanto por tratar el tema del proceso creativo de la historia propiamente dicha.
Partiendo de un comienzo muy atrayente y espontáneo (a partes iguales), el guión tiene que avanzar y propagarse como la estela de un motor de propulsión, hacia arriba. Pero, creo que no lo consigue y se queda en una navegación limpia pero lineal.
Sin pretensiones pero sin ramificaciones significativas. Salvo alguna sorpresa.
Por tanto, los discursos filosóficos y metafísicos quedan al margen, tenemos una historia que transita por el ámbito de la supervivencia personal, tal como poseidones o titánicos buques.
También, veo un pliegue espacio temporal de la historia que se salta ciertas reglas, aunque posiblemente se haya creado la ambientación especial teniendo en cuenta la opinión de los expertos en tales fines. Como recorrer distancias y chocar con objetos con la simple pretensión de agarrarse a pesar del agotamiento físico y mental.
Sin embargo, la familia Cuarón puede declararse indemne de estos pequeños desajustes argumentales, y resolutivos. Pues, es destacable que acortan los tiempos también en el metraje, no teniendo así que inventar más aventuras rocambolescas y derivadas de la pura casualidad.
Por supuesto, Gravity en el apartado visual y técnico merece calificativos sobresalientes.
En el apartado del guión, me parece un poco más limitado. Basado en las rotaciones alrededor de la Tierra y el mero albedrío de los cuerpos como partículas uniformemente aceleradas.
Por último decir que la idea de este Armagedón sobre nuestra atmósfera, no me parece tan descabellada.
Los humanos nos hemos comportado como una plaga en nuestro crecimiento y exponencialmente, por tanto, de la creación de deshechos orgánicos y basura en el espacio.
El asunto de la basura gravitacional es grave.
En el espacio el corazón pesa más que la razón.
Sobre todo cuando se oye... Houston tenemos problemas.
**** Notable ***
Dirigida por Alan Taylor, Thor: Un mundo oscuro. Reparto: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Tom Hiddleston, Christopher Eccleston, Idris Elba, Kat Dennings, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jaimie Alexander y Tadanobu Asano.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Capitán Phillips: Tom se hace más... Big.
Realidad vs. Romanticismo
Cada espectador tiene una categoría propia para catalogar a los directores de cine por su compromiso con los temas sociales, relacionados con el respeto de los valores humanos. Con enfoque de personajes bajo presión derivados de la política, religión o la sociedad en la que viven y que proporcionan historias cargadas de una acción estresante para ellos, e incluso protectores de la vida de semejantes o la suya propia.
A esta categoría pertenecen Paul Greengrass y su película Capitán Phillips.
Pareciera que los tiempos hubieran cambiado lo suficiente para que figuras de la antigüedad, pudieran volver a coexistir en nuestros tiempos. Pero esto no es siempre representativo, las diferencias entre épocas se repiten a periodos de tiempo significativos. Porque Tom Hanks se pone en la piel marinera de este Capitán Phillips para darnos a conocer una historia real, basada en un simple antihéroe de nuestros días (y realizando una de sus más significativas interpretaciones, medida y natural).
Nos encontramos de nuevo, mecidos por las olas junto al maduro Hanks y bamboleados por las circunstancias rocambolescas de esta angustiosa historia y sus protagonistas reales. Poniéndonos en la piel del capitán de un buque comercial llamado Phillips y su peligroso destino. Toda una aventura de pesadilla al estilo Zinnemann de Sólo Ante el Peligro.
Acuciado por la envergadura de los acontecimientos y por su conciencia interior, los intérpretes se desdibujan ante la necesidad imperiosa de dinero o de salvar la vida de la tripulación. Y esto, se va a convertir en una cárcel para Phillips, ya que se verá involucrado a su pesar entre la racionalidad del ser y la causalidad de navegar cerca de la costa somalí. Una tierra de fuego en el cuerno de África sacudida en nuestros tiempos por los viejos "piratas" de antaño.
Si bien siempre existieron, durante el siglo XVI tomaron una relevancia trascendental en las sociedades y reinos del globo, por la conquista de colonias extranjeras y predominio de las rutas comerciales. Y Hollywood en busca de aventuras trepidantes y románticas, se fijaría en los fieros piratas y corsarios para llenar los fotogramas de los afamados espadachines o "swashbuckler".
Relanzados al estrellato a golpe de sable con poderosas novelas como La Isla del Tesoro o El Motín de la Bounty, El Pirata Negro con el carismático Douglas Fairbanks o la revisión del clásico diez años después El Capitán Blood que lanzaría a Errol Flynn al estrellato.
Los viejos piratas estaban de moda de nuevo, y surcarían las aguas internacionales de acetato mucho menos difuminadas que las contemporáneas a los marinos del parche en el ojo.
Las antiguas cuestiones territoriales y comerciales se solucionaban violentamente, aunque siempre matizados por la aventura y las pieles exóticas de sus protagonistas en Hollywood. Una capa de barniz y bellas cabelleras elevadas a la enésima potencia por el Technicolor. Las heroínas se encargarían de potenciar el lado romántico, como las bellas Olivia de Havilland o la irlandesa Maureen O'Hara.
¡Qué lejos quedan aquellos tiempos dorados! Las patas de palo y garfios, se han sustituido por motores y armas automáticas. Y las balas silban cortando el aire que antes sonorizaban los golpes de estoque y aromatizaban los cielos azulados con la incipiente pólvora.
Ahora, por contra no es necesario tanto romanticismo, ni mujeres de indómito carácter. En Capitán Phillips la cámara steady se apodera en gran metraje de la cinta, pues con ella nos salpicamos de gotas de realidad y dramatismo sin romance. Sin embargo, aunque presente no me parece abusivo ni mareante en el tratamiento de la imagen, favoreciendo el desarrollo de la historia.
Si bien aquellos corsarios pagados por las poderosas casas reales, defendían a sus tripulaciones con viejas leyes marineras, se acercaban a estos actuales por la cuestión monetaria de su labor.
Ambas épocas se regían por la supremacía de la moneda o doblón. La acumulación caudalosa de joyas y oro para mantener las flotas a favor de rey o en su contra.
Época sangrienta y salvaje, dónde los asaltos de babor a estribor se hacían con espada, puñal y maza en mano. Sin embargo, sus enemigos o víctimas no parecían tan inocentes como los actuales del film de Greengrass.
Aquellos piratas vivían una continua relación con el mar. El océano era su única vida.
Las islas desiertas y paradisiacas eran sus bancos depositarios, y las redes comerciales no entendían de números binarios. Ahora, Tom Hanks dibuja un profesional no violento, atacado por piratas forzados por las mafias y los señores de la guerra y sumando una presión adicional sobre sus cabezas para atraer nueva financiación.
Greengrass ya no necesita de hermosas damiselas en busca de aventuras y apuestos galanes, ahora se proclama el vencedor del realismo surcando las aguas del tercer mundo, o del primero como en sus fantásticas Domingo Sangriento o United 93.
La contaminación de los siete mares y de las tierras internacionales, se ve sobrecargada por buques de guerra y patrulleras piratas. Las vías de comunicación ponen en sobre aviso a los marineros sobre los peligros nuevos que acechan, porque la fiereza de antaño tiene otra piel.
La oscura piel de la pobreza y la resignación.
La piel de las botas altas se hecha en falta en pies descalzos de piratas.
No se empuña el fino florete ni la espada.
El gatillo es más rápido.
Una nueva era.
Peligrosa.
Y además, tenemos al maduro Tom que no necesita ser un intrépido pirata, sino un comedido cabeza de familia... un Hanks cada vez más Big.
*** Buena ***
Nueva película de Tom Hanks, Saving Mr. Banks con producción Disney sobre los derechos de la novela Mary Poppins, y dirección de John Lee Hancock. Reparto: Tom Hanks, Emma Thompson, Colin Farrell, Paul Giamatti, Jason Schwartzman, Bradley Whitford, Ruth Wilson, B.J. Novak, Rachel Griffiths, Kathy Baker.
Tráiler del documental Radioman, de Mary Kerr.
lunes, 13 de mayo de 2013
La Caza: de Thomas Winterberg.
MADS Mikkelsen: acosado.
El director danés nacido en Copenhague, Thomas Winterberg, de muestras de desenvolverse a la perfección en esta historia asfixiante en medio de una guardería descontrolada. Con Jagten cuyo título en español es La Caza, profundiza y remueve el barro de los acosos escolares y el abuso sobre los menores, y sale impoluto de forma impecable con un montaje dónde la tensión avanza exponencialmente a lo largo del filme.
Para Cinecomio ha hecho bien en retirarse del postulado "dogma" en la producción para comprometerse más a fondo en el mundo del montaje como método de perfeccionar algunas cuestiones técnicas, como tener una única perspectiva de la escena. Esta cuestión es la que me produce más pereza a la hora de adentrarme en una película con estas normas.
Además, consigue con un guión elaborado por él mismo junto Tobias Lindholm (con quien había trabajado en su anterior cinta Submarino) dibujar el progresivo deterioro físico y psíquico de una persona, consiguiendo un ambiente de ofuscación y violencia contenida.
Winterberg no se despega completamente de los trabajos anteriores y la forma simplificada de rodaje, ya que en La Caza mantiene vivo el carácter esencial de su cinematografía, como es la presentación y desarrollo de los personajes con una fuerza introspectiva adquirida de los métodos del dogma.
Por otro lado, intenta atraer otro tipos de público que pudieran estar cansados de tanta fijación por las perspectivas en un sólo eje, construyendo una sólida historia a pesar de una idea inicial algo increíble y cuestionable.
Los niños pequeños pueden construir una cuestión tan profunda y adulta con su joven cerebro en estado de continua evolución neuronal. Suponiendo este hecho concreto como posible, se produce una evolución positiva de su visionado.
Para dar empaque a la difícil y polémica argumentación, que expone al debate posterior a la terminación de la película, T.W. se rodea de un reparto muy bien seleccionado encabezado por un carismático actor con sólida formación en distintos medios y producciones internacionales (como por ejemplo Wilbur se quiere suicidar, Casino Royal o Valhalla Rising, en España participo en la divertida Torremolinos 73), gracias a sus duros rasgos que evolucionan durante la película por todas las diferentes etapas emocionales. Y todo lo hace a la perfección.
El actor danés Mads Mikkelsen demuestra un control absoluto de la escena y del control de los tics, con una interpretación a la altura de los actores más importantes de la actualidad.
Su personaje Lucas entra en el rango de los padres divorciados que intentan seguir adelante con su vida, estableciendo otras pautas o relaciones, pero sus vecinos se encargan de establecer las próximas reglas en su vida futura.
A todo ello se suman las perfectas actuaciones de Thomas Bo Larsen como padre enfebrecido y amigo, la sufrida e impetuosa madre interpretada por Anne Louise Hassing, la directora del centro por una Susse Wold en plena ebullición conspiranoica de escandalosas consecuencias o Alexandra Rapaport. Punto y aparte para la pequeña Klara llevada en pantalla por el foco de todas las tensiones la niña actriz Annika Wedderkopp. Su rostro angelical produce el efecto buscado por Winterberg en La Caza, con unos ojos fríos que esconden la ternura interior.
Por otro lado, podemos comprobar como el cine de Winterberg está familiarizado con tensionar la acción por medio de estallidos emocionales y diálogos de doble filo, así ocurría en su filme Celebración. Destacando una fotografía que proporciona los rincones oscuros para desarrollar el lado siniestro de los personajes.
En La Caza converge el cine de encuentros producidos por un hecho característico. La tormentosa ambientación (producida o no por una acción de abuso sexual o no) que converge con todos los personajes incluidos en el estallido de violencia con derramamiento de sangre, aunque puede ser igual de importante la profundización en los problemas que provoca en las mentes.
Sí es verdad que algunos aspectos relacionados con esa efervescencia de los sentimientos desatados por la venganza, la cinta guarda un paralelismo con la obra de Carlos Saura de mismo título y de consecuencias más devastadoras. Un día señalado para la afición a la caza, difiere en un polvorín de reproches y acusaciones, en el que los hombres se convierten en ratones, y los niños en hombres.
Una caza entre el gato y el ratón que desembocará en con el primero decepcionado por la pérdida de su escurridiza presa o con el segundo desangrado entre las fauces del felino.
Lo mismo ocurría en otras cintas con una explosión de caracteres en colisión, producidos por el abuso. Las películas se rodaron en 1972, una era Deliverance de John Boorman (un elenco recordado y celebrado)con escenas campestres dentro de un silencio natural ensordecedor y tensionado hasta las últimas consecuencias. La otra podría ser la película de Sam Peckinpah, Straw Dogs (Perros de Paja) con el débil Dustin Hoffman transformándose en cazador de cabezas humanas desvariadas.
Y es que cuando se produce este estallido, todo alrededor se tambalea y se empapa del color viscoso de la sangre, en un paralelismo de exhibicionismo y recreación del uso de las armas. Bien sirvan estas para cazar o para el asesinato premeditado o provocado por las circunstancias tan desasosegadas. La asfixia a la que se ven avocados los protagonistas sólo tienen el camino de la venganza como método disolutivo para zanjar el ultraje. Como ocurría también en la obra maestra de Arthur Penn de 1967, La Jauría Humana, cuando todo una comunidad se ofuscaba con los rumores para ejercer una equivocada justicia contra el personaje elaborado por Robert Redford.
Aunque en aquella ocasión contará con la estimable colaboración de un sheriff como Marlon Brando. En cambio, en La Caza el bueno de Mads Mikkelsen tendrá que valerse de sus únicas manos para resolver la tensión producida en su pequeña población danesa rodada en Taastrup, estimando la ayuda de su joven vástago, que creerá a pies juntillas con la inocencia de su padre.
Mucho he comentado ese estallido sangriento de tan importantes filmes, pero La Caza se basa en la sugestión más que en la sangre, en la violencia emocional contenida durante días en los puños, en el infinito rencor que nunca se termina de ir del todo. Bien pasen los años y los rostros generación tras generación, el rencor y la mancha de la difamación quedarán pegados a la piel.
Además, las sociedades que llevan en su ADN violento, admitiendo la propagación de las armas y la exaltación de su uso indiscriminado (atendiendo al buen raciocinio del portador sin atender a su coeficiente intelectual o su madurez) convergerán de una forma u otra, a la aniquilación sistemática de individuos... que simplemente pasaban por allí. Un desastre.
Porque vivimos en una cultura caracterizada por el machismo, y esto conlleva que otros casos no tengan tanta relevancia por su escasez o falta de credibilidad.
Por todo ello, convergemos constantemente a la confrontación.
Cuando la justicia no se encarga aceptablemente de establecer el castigo necesario a los criminales o la suspensión inmediata de los juicios paralelos.
O la indefensión de los perseguidos no tiene cabida en sus habituales casos, que esconden la intransigencia de nuestra sociedad con los posibles errores que cometemos.
Se producirán casos parecidos. Esto es normal pues educamos a nuestros hijos en la terrible competencia y el enfrentamiento a los problemas con los demás, por medio del ojo por ojo.
O siendo más cinematográficos (o realistas viendo las noticias diarias)... dónde ponemos el ojo, ponemos la bala.
**** Notable ****
El actor Mads Mikkelsen nacido en Copenhague está en una especie de cresta ascendente en su participaciones, ya que ahora está de moda por su protagónico en la serie Hannibal y su maravillosa interpretación en la cinta de Thomas Winterberg.
Pero además, con la distribución de Golem participa en el film de su compatriota Nikolaj Arcel (guionista de The Girl with the Dragon Tattoo), de título Un Asunto Real. Reparto: Alicia Vikander, Mikkel Boe Følsgaard, Trine Dyrholm, David Dencik.
También concurre su apolínea presencia en el documental francés NWR (sobre Nicolas Winding Refn) dando su opinión sobre este director en pleno auge. Así como igualmente será la pareja de thriller con la actriz Maggie Gyllenhaal, en el film Voice From The Stone, del director Eric D. Howell.
Para repetir con otra producción francesa-alemana de título Michael Kohlhaas, de argumento bélico e histórico, dirigida por Arnaud des Pallières. Con el siguiente y atractivo elenco internacional: Mads Mikkelsen, Bruno Ganz, Sergi López, Mélusine Mayance, Amira Casar, Denis Lavant, Stefano Cassetti, Paul Bartel. Teaser:
Y antes de acometer un proyecto sobre una novela de John Le Carré, junto a Ewan McGregor y Ralph Fiennes, de título Our Kind of Traitor... le veremos en el primer largometraje de Fredrik Bond, titulado The Necessary Death of Charlie Countryman. Reparto: Shia LaBeouf, Aubrey Plaza, Evan Rachel Wood, Rupert Grint, Melissa Leo, Til Schweiger, James Buckley y Vanessa Kirby.
martes, 7 de mayo de 2013
Shuffle: el cine independiente y Sundance 2013.
Premio mejor film y director en el Festival de Phoenix.
Best Feature en Stony Brook Film Festival.

Un "shuffle" independiente, o mezclando la vida.
Mi homenaje a aquellas pequeñas productoras que se dedican a realizar nuevos trabajos, sencillos pero poco comunes, arriesgando por una idea y un deseo. Realizar una película de bajo presupuesto.
Este es el caso de Shuffle, producida por NL Film y Theatre Junkies y dirigida por Kurt Kuenne graduado magna cum laude en la University of Southern California's School of Cinema-Televisión, con pequeños trabajos anteriores y dedicado a la dirección de algún respetado documental.
Pues bien, el cine independiente americano (el verdadero) con medios ajustadísimos y mucha frescura de ideas, tiene una buena representante en la película Shuffle proponiendo una historia de viajes temporales asintomáticos, ya que no es un guión lineal sino saltos existencialistas de un mismo personaje en distinta etapas de su vida.
Infancia, juventud o madurez, son interpretados por diferentes personalidades y actores, cambiando como lo hicimos nosotros en nuestro desarrollo cognitivo, así el principal peso de la actuación recae en un maduro T.J. Thyne (actor con peso en series televisivas) con más minutos en la acción (como dato curioso al cine español participó junto a Paz Vega en la fallida Bajo la Piel) y también otros papeles en películas interesantes como Erin Brockovich.
A medida que vamos descubriendo las dificultades de su personaje, con problemas de narcolepsia, se nos dibuja un individuo normal e insustancial, resulta a veces hasta apático. Sin embargo, nos vamos encariñando con su personaje e interesando más profundamente en sus avatares vitales acomplejados, con tibieza pero sumando una forma de contar su historia diferente.
Según avanza el filme Shuffle, no todo es tan sencillo y uniforme como cabíamos pensar al principio. Se desmarca de cierta carga de comedia, para entrar en una compleja trama de saltos temporales que hacen crecer la película, y adentrarnos en escenas más sustanciales y cargadas de profundidad emocional y metafísica.
Otro factor a mencionar respecto a la valentía del director Kurt Kuenne es, haber realizado el trabajo totalmente en blanco y negro. A su vez ofrece un repertorio de escenas sugerentes entre los distintos personajes que nos traen recuerdos de otros filmes, aunque sus intenciones son bastante diferentes.
Así nos hallamos con un guión elaborado por el propio director que nos recuerda en alguna medida a películas más afamadas y triunfadoras, como Memento y Groundhog Day (en España titulada Atrapado en el Tiempo). Bucles temporales que desarrollan un diario desordenado de circunstancias, con alguna comicidad pero una base dramática en su forma.
Dicha deconstrucción, día a día o con saltos desorganizados de una vida, se realiza al libre albedrío en la sala de montaje, estudiando la escaleta para producir el efecto deseado y el suspense en la trama. Esta inconsistencia argumental es sólo ficticia, porque esconde un estudiado trabajo de postproducción que incrementa el interés por, recordemos, una película modesta.
Por otro lado, no es superficial en absoluto, pues tiene su base en los temas fundamentales del ser humano como son las relaciones familiares, padres e hijos, el amor y la muerte.
Llegado a este punto debo silenciar más sobre el guión, por razones evidentes de destrozar la sorpresa que esconde Shuffle.
Con una duración de apenas 80 minutos, Kuenne demuestra su osadía al contar una historia dramatizada semejante a la de cualquier espectador (no diremos original por otras antecesoras) pero cargada de motivos para atraer al aficionado al cine independiente, con cierto hartazgo por las grandes producciones cargadas con efectos digitales para demostrar la multidimensionalidad.
Sin usar F/x de ningún tipo, simplemente con pequeños pestañeos de la cámara y del personaje, nos vamos adentrando en dimensiones existenciales de un individuo aficionado a los encuadres y a la fotografía.
Este es otro punto de fascinación para otros aficionados al arte fotográfico.
Ya que como consecuencia de la afición de este neutro individuo con nombre curioso Lovell Milo, se abre camino una amalgama de situaciones relacionadas con las cámaras y las instantáneas buscando un encuadre creativo, para atrapar aquellos instantes emocionales de su vida, a través de la obturación y el uso de las lentes fotográficas.
Bueno, basta de desentrañar los subterfugios de Shuffle, recordar a su pareja protagonista interpretada por la guapa Paula Rhodes (también participe en numerosas series para televisión), el papel del padre en la piel de Chris Stone, y por último una sorpresa (desconocida para Cinecomio) el papel del joven Milo está encarnado por un incipiente actor llamado Dylan Sprayberry, del cual se empezará a hablar más extensamente en el futuro, ya que será el nuevo Clark Kent a la edad de 13 años en El Hombre de Acero, dirigido por Zack Snyder.
Una postrera reflexión, no todo lo que ocurre en nuestras vidas tiene una línea de continuidad. A veces, situaciones límites hacen emerger nuevas personas o recordar viejas historias ya casi archivadas en nuestra conciencia.
Un tic o una enfermedad puede activar aquello que estaba adormecido, y hacernos recordar lo realmente importante en la vida. Basta con rasgar con la uña un poco, para llegar al alma de las cosas y ofrecernos una nueva oportunidad.
Aprender de los errores para vivir.
*** Buena ****
Es hora de repasar algunos filmes de carácter independiente, más concretamente en la edición del Festival de Sundance 2013 durante el pasado mes de enero.
La Ganadora del Jurado fue Fruitvale de la productora de Forest Whitaker Significant Productions, historia con tintes de realidad dirigida por el director novel Ryan Coogler. Reparto: Michael B. Jordan, Octavia Spencer, Melonie Diaz, Ahna O'Reilly, Kevin Durand.
La cinta koreana Jiseul tuvo otra mención en Sundance, dirigida por Muel O. Reparto: Min-chul Sung (Allways, Sector7), Jung-won Yang, Young-soon Oh, Soon-dong Park.
Afternoon Delight obtuvo el premio a mejor director que recayó en la también novel Jill Soloway. Reparto: Kathryn Hahn, Juno Temple, Josh Radnor, Jane Lynch.
Premio Sundance Mejor Documental. Blood Brother de Steve Hoover.
Posted by Nino
SIRIUS-III
martes, 30 de abril de 2013
The Browning Version.
Excelencia teatral, con trabajo.
Se produce un hecho paradójico, a veces, en un filme.
Cuando una película se compone de un número importante de individuos dedicados a sacar adelante un proyecto cinematográfico, con mucho esfuerzo. Pues, ocurre que en numerosas ocasiones la escena, esto es los fotogramas de la película, se apoderan del espíritu interpretativo de un actor.
En el caso de la versión Browning dirigida por el inglés nacido en Carlisle, Mike Figgis, y su máximo exponente interpretativo en la figura omnipresente del actor y director londinense Albert Finney. Magnífico y mayestático en todos sus planos.
Albert Finney nacido en 1936 en Londres, es un escrupuloso y carismático actor creado a basa del estudio metodológico. Además, si se cuenta en su estreno en las tablas con la dirección de uno de los más grandes como era Charles Laughton, sólo se puede crecer en el arte de la interpretación.
Su siguiente paso fue iniciarse en la mítica primera escuela de teatro británica The Shakespeare Company interpretando las principales obras maestras de la insigne pluma de Sir Williams. La cual en su sede de Stratford-upon-Avon, en el año 2010 se propusieron la rehabilitación de los teatros Royal Shakespeare Theatre y Swan Theatre, ya en pleno funcionamiento con una amplia plantilla de trabajadores teatrales que ponen en funcionamiento cada año, un buen número de historias en las tablas renovadas.
Todo lo aprendido en tan excelsa compañía, lleva a sus componentes a recreación metafísica por la dialéctica de los textos y la proyección de la voz, hacia el público exigente del patio de butacas. Y un buen gusto por los grandes textos clásicos.
Así los principales actores británicos que se precien, se han acercado a los muros de tan sobresaliente empresa, tanto en su edificio natural como el escogido en Londres. Ya que en enero de 1960 su director artístico, Peter Hall también propuso la adquisición de este segundo teatro capitalino. Después, tras varias disputas se quedó sin una sede regular en la ciudad londinense.
Se puede decir de Albert Finney que fue designado por los dioses griegos y teatralizados, para trabajar con los mejores, así en el escenario como en el cine, ya que su carrera en la gran pantalla comienzo bajo la batuta de otro de los directores más importantes y de Gran Bretaña, Tony Richardson (El Animador y sobre todo Tom Jones y ex-marido de otra dama de la escena británica Vanessa Redgrave) para continuar hasta la actualidad con una carrera impresionante en variedad y calidad.
La Versión Browning de Mike Figgis, es la segunda adaptación de la famosa obra teatral de Terence Rattigan por el guionista Ronald Harwood con numerosos trabajos de calidad como El Pianista, Conociendo a Julia o La escafandra y la mariposa. Tras la primera afamada dirigida en 1951 por también británico Anthony Asquith y con Michael Redgrave (padre de Vanessa) en el papel principal del profesor Andrew Crocker-Harris.
Cada versión Browning de celuloide tiene sus propias identidades en el piel de los dos grandes actores. Lógicamente, en Cinecomio recordamos más la ahora comentada (esperando hacer una revisión futura de la primera), pero hemos quedado abrumados por el talento y la facilidad interpretativa de Finney en esta segunda de Figgis.
Además, de contar con una calidad textual incuestionable por la dedicación a los rasgos del profesor de lenguas clásicas en un momento delicado de su vida laboral, a la cual se ha dedicado en esencia prácticamente toda su existencia adulta.
Hablaremos algo sobre Mike Figgis, ciertos rasgos menos conocidos como que fuera teclista en los movimientos musicales iniciáticos del cantante y también actor, Bryan Ferry y su Roxy Music. Estos conocimientos en la métrica musical le llevarían al teatro para arreglos artísticos, y una puerta para la dirección cinematográfica.
Una carrera con títulos como Lunes Tormentoso o el relanzamiento de Richard Gere, Asuntos sucios, así como su más afamada película Leaving Las Vegas. Comenzando un lento declive que le ha llevado a su inactividad en la realización desde 2005.
En los últimos años ha acometido la dirección de la ópera Lucrezia Borgia (algo que sus inicios como músico serían un acicate), del compositor italiano nacido en Bérgamo en 1797 Gaetano Donizetti, y basado a su vez, en la obra de Victor Hugo.
Su último trabajo ha sido un libro con el título de el Cine Digital de Mike Figgis, contando el tratamiento con dicho formato como experimentaría en las películas Timecode y Hotel.
En la presentación del libro manifestó:
“Ante todo, quiero que este libro sea realmente útil. Hace ya mucho tiempo que tomé una determinación conmigo mismo: no quedarme nunca información para mí, siempre transmitirla”.
Esta versión Browning se sustenta en una base con tres columnas fundamentales, tres rasgos característicos de la naturaleza humana como: la crueldad, la compasión y el honor. Además de los factores educativos implícitos en una obra tan académica.
Cada uno de estos distintivos del individuo son sufridos en las carnes del gran Finney, con una variedad de tonalidades en el cambio de su personalidad, sencillos pero arrolladores por su sencillez en la actuación. Matices que construyen en unos días, la vida del viejo profesor en sus momentos críticos de jubilación en la relación laboral. Es decir, de toda una vida.
Esta enorme historia se desarrolla en su totalidad en las distintas estancias o cuadros teatrales en el escenario de la Abbey School, una escuela de rancio abolengo y reglas totalmente british en sus normas educativas. Dónde el profesor de griego antiguo, es considerado como una especie de ogro sin sentimientos por la mayoría de los alumnos y sus propios compañeros en la enseñanza. Incluidos el director y su propia esposa, interpretada con pulcritud emocional por la actriz Greta Scacchi (por otro lado, mucho más joven y brutal en lo emocional que su fatigado marido), de nacionalidad británica y orígenes italianos.
Greta también comenzaría su carrera artística sobre las tablas, siendo reconocida al instante por su facilidad y belleza, junto a Miranda Richardson otro gran rostro de la escena inglesa.
El tratamiento de la dureza del maduro maestro y sus métodos educativos, siempre sin agresividad más allá de su dialéctica, conforma una variedad de rasgos en el rostro de Finney según va sufriendo su cambio interno. Abriendo los ojos con magnánima prudencia y educación a los errores cometidos en su vida, también la personal en su matrimonio. Observando el pasado como manera de conseguir y ofrecer la libertad de pensamiento y emocional, de sus colegas, alumnos y esposa.
A través de unos diálogos brillantes, nos reconocemos y comparamos con las diferencias de nivel académico, de los protagonistas. Un elenco completado con solvencia por Matthew Modine, Julian Sands, Ben Silverstone, el carismático e imprescindible Michael Gambon, un joven prometedor ahora lanzadísimo Jim Sturgess (Upside Down) o Maryam d'Abo.
Así estos últimos instantes, para el comienzo de una nueva vida, se convierte en un viaje junto a Finney por la búsqueda del honor perdido, por muchos años de insultos y vejaciones a las espaldas. Y aunque sufre este despertar tardío, el compromiso con su labor docente le devuelve con creces (y ciertamente con una agria nostalgia) al reconocimiento del trabajo serio pero bien ejercido y la libertad individual.
La falta de lealtad y la crueldad de la persona más cercana, produce en el espectador una especie de compasión, que el mismo protagonista de la película se niega en aceptar.
Su monólogo final es de una belleza conmovedora.
Totalmente recomendable para mentes con inquietud por el humanismo, y por una forma de hacer cine pausado pero con un latido constante. Y buscadores de golpes para las conciencias.
**** Notable ****
Próximos estrenos del cine británico, sus trailers en Cinecomio.
Michael Winterbottom, su nuevo trabajo The Trip. Reparto: Steve Coogan, Rob Brydon, Claire Keelan, Margo Stilley, Rebecca Johnson. Tráiler:
Del director Dan Mazer, el filme I Give It a Year (v.o.). Reparto: Rose Byrne, Anna Faris, Rafe Spall, Simon Baker, Minnie Driver, Stephen Merchant, Jason Flemyng, Olivia Colman.
Por último, el director Ben Wheatley con su película presentada en Cannes, Sightseers (Turistas). Reparto: Steve Oram, Alice Lowe, Sara Stewart, Tony Way, Jonathan Aris, Lucy Russell. Tráiler:
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