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domingo, 18 de junio de 2023

Steeltown Murders / Black Snow.

 

La cronología en la investigación del crimen, es muy importante y esclarecedora... aunque algunas se queden ahí colgadas por un tiempo. Tal vez, una eternidad...

¡Elemental, queridos lectores!


El 6 de enero de este año 2023, el maestro de los detectives literarios, Mr. Sherlock Holmes, cumplió oficialmente 160 años. Cuando su primera aparición en los libros entregados por capítulos, relatada en Un Estudio en Escarlata de 1887, ya estaba crecidito... hasta los 190 cms. aproximadamente... turbador pensante con la expresión avispada de un niño juguetón y caprichoso; y su estructura enjuta se dejaba conducir por los ojos avezados del científico-matemático, anatómico, psicólogo, observador de las vivencias ajenas. Algo alocado y adicto al extremo, hasta lo inyectable, nariz pronunciada hasta la pista de la nota, para las moscas molestas... y su mente privilegiada para la resolución más crítica. Pero, normalmente, acertada.


Sherlock era rubio probablemente, antes de que apareciera su versión futura en la adaptación moderna para televisión con la efigie de Mr. Cumberbatch en otra enorme representación del personaje mítico, casi mitológico ya. Además, acertada descripción rubia según relata la seductiva traducción de su apellido... En cambio su mejor amigo, escudero contrapunto, el Dr. Watson, John Watson, no. Eran la mezcla imperfectamente sincronizada y explosiva del caso, cuando el principal joker de la época victoriana, tic-tac, el profesor James Moriarty, se enfrentaba a su intelecto.


Sir Arthur Conan Doyle, no parecía tener nada que ver a su anatomía y sus dotes, pero estaba interesado por las investigaciones novelescas que había comenzado su maestro Sir Edgar Allan Poe, al crear al homus sapiens 45 años antes, en la figura del detective Chevalier Auguste Dupin en la celebérrima Los Crímenes de la Calle Morgue en 1841 con excelente representación en la cinematografía por parte de un director francés que observó rodar al padre Georges Méliès y protagonismo del ser vampírico inolvidable, Bela Lugosi. Y sus ojos...


Mr. Poe estaba de siempre obsesionado con esa batalla entre el bien y el mal, como se describe específicamente en la notable Los Crímenes de la Academia (en mutación de Morgue), con el detective Landor en cerrazón esotérica guiada por el galés Christian Bale y el mejor estudiante de la academia de West Point, representado por uno de los mejores actores que se han metido en la piel del escritor, un gran Harry Melling (de Gámbito de Dama) y el romanticismo prohibido a través del amor imposible del cadete por ella, enfermiza encarnada blanquecina casi negra, como aprendiz aventajado de poeta obsesionado. Con el permiso de Lord Byron, siempre en su memoria...

Gran ilusoria interpretación y retazo de vida anterior al enigma vital del autor de El Cuervo, como fuera aquella maravillosa aventura juvenil que guió los pasos estudiantiles de Sherlock en El Secreto de la Pirámide y su fascinación delictiva por los sueños. Un hermoso salto enrevesado, entre realidadd y ficción, de un Pálido Ojo Azul al Young Sherlock Holmes menos académico... y el voraz intrépido, asustadizo, joven Watson antes de ir a Afganistán y que es la revelación de posteriores características anatómicas, como lo es él para el detective y su venganza. Supongo...


Gracias a Chris Columbus, al director Barry Levinson y, como no, a Steven Spielberg, que es fiel admirador de aventureros e investigadores de la verdad... o no. Es el paradigma moderno del canon holmesiano, como lo fue antes el gigante Billy Wilder en asignación sexual con los torpedos, y lo sería a posteriori el viaje en el ring del tiempo, entre... en la esquina derechaaaa... Jack the Ripper... y en la izquierdaaaa... el hombre del violín golpeador, de moscas pesadas, la pipa en boca y el sabor a tabaco, y lupa puesta en su mirada pugilística... o más oriental, tal vez.

Comienza el Juego... No sean Uds. tímidos... a la hora de las deducciones, xDio.

El Caso Steeltown, de Port Talbot.

Si hay algo que saca de sus casillas a un policía, detective de homicidios, es dejar los cabos sueltos sin encontrar al culpable. Es decir, los casos no resueltos que se extienden a lo largo de sus difíciles carreras. Sería como un dardo venenoso, que no acaba de actuar en el cerebro o sanar en el torrente sanguíneo.


La historia oficial de la criminología mundial, tiene los suyos en busca de una resolución acompasada a los tiempos modernos, como representaría en aquel cambio industrial Charlie Chaplin. Pues igual, los cambios científicos fueron cruciales en algunos casos como éste en las afueras de un Swansea o Gales de tonos sepia, y sus jóvenes víctimas en manos de un terrible pasado para ellas, para su futuro y el de sus desesperadas familias... al encuentro de un descanso moral. Tal vez, no.

El tiempo se compone de esos eslabones, alguno semiabiertos, grabados a fuego como una maldición infernal que no se termina de apagar en las mentes, pues los acontecimientos de amontonan entre pilas de polvo y lágrimas resecas, que se vuelven a humedecer por los nuevos hechos ante la BBC One y la tele.


El pretérito de la abominación, se divide en dos escenarios concretos como en Time After Time, a través de la obscuridad de 1973 con la figura del llamado Estrangulador del Sábado Noche y un joven detective aprendiendo a resistir con pana y pelos a juego, por el actor Scott Arthur (de Good Omens) y su compañero por Siôn Alun Davis (de The Sandman) en ese salto fatídico a la obsesión resolutiva por un magno y sobrio, Philip Glemister (de Life on Mars) y Steffan Rodri (Hightower de La Casa del Dragón), que comparten con las vivencias... y a través de treinta años de avances en el tratamiento de pruebas fisiológicas en actos de extrema violencia.

Ese salto revive la justicia anclada en pequeñas sustancias, fluidos sin evidencias entonces, y la aparición de la cuentión genética en ellas, que adquiere protagonismo en las futuras investigaciones, y pasadas... gracias las nuevas medidas avanzadas y las técnicas para la investigación del ADN colectivo, familiar, a través de hisopado bucal... u otro, depende... de lo que quede, más o menos, completo.


Familias y amigos, descansarán, si se puede... Como una Priyanga Burford que está atrapada entre su abandono forzado y la rebelión en la vestimenta contra su tajante padre. Pero esa es una cuestión que queda fuera de la jurisdicción educativa de la moderna ciencia forense y de las interpretaciones de cada uno, dentro y fuera de la serie Steeltown Murders del guionista Ed Whitmore, ganador de un premio Edgar Allan Poe y autor de algunos capítulos de Rillington Place y el televisivo CSI.

Las pruebas congeladas de otras épocas son las constantes en la serie, como las magníficas adaptaciones temporales y las intepretaciones, que no persiguen ni justifican, solamente se presentan abiertas en canal y emocionalmente, en todos los sentidos. Tú tendrás que posicionarte, en uno u otro momento crucial, según las sensaciones personales o los sentimientos ajenos.

Los candidatos hereditarios, también... pero el tiempo, no se detiene en cualquier situación vital o sentimental... ni desestimiento sanguíneo.


Magnífico y escueto episodio real, bien retratado y escrito, que recuerda a otros sobre asesinos en serie, tratando multitud de expresiones de los protagonistas... sí incluido Dahmer, de cual no estoy dispuesto a hablar, todavía... pero evitando caer en la dramatización del nuevo filme El Estrangulador de Boston , donde el pensamiento actual se adapta a la discriminación del rol femenino y las referencias periodísticas en su época o las actitudes machistas de sus máximos representantes o jefes de redacción... si bien prefiero aquella edivisión en pantalla sobre la fría mirada de Tony Curtis. Esquivo guiado ahí por Richard Fleischer (autor de viajes extraños, asesinatos y hazanas vikingas), como héroe romántico de eras doradas en las manos del maestro Wilder y sus asesinos endulzados. Ejemplo rodando comedias aunque ya se las trajo bien traídas en todos los aspectos, con Sherlock y su entretenida, pero caóticamente Privada, Vida... que permanece interesante, a pesar de posibles mutilaciones... genita... geniales.

Mr. Holmes fue otra gran película, inmortal ya como el magno Ian McKellen, sobre un detective británico que abandona la calle Baker en el 221B, para circular por nuestro corazón, puesto que me hizo reblandecer por los adentros, hasta el tuétano. Que tantas veces buscó enterrado...


Allí donde habitaron los mencionados en otras ocasiones grises, o coloridas, como vórtices cinematográficos y temporales, más cabales, no menos loados, como aquel estilizado Nicholas Rowe, el casi olvidado Robert Stephens (pero en una debelidad personal como Los Duelistas de Ridley Scott), caracterizado Malcolm Mcdowell en letras voladoras tras el tiempo, Benedict Cumberbatch desafiándolo en el siglo XXI y el trío magnífico Peter Cushing, Christopher Lee y Basil Rathbone. Cada uno, cada gorra a cuadros, tiene su aquel... su ángel. Entre blanco y negro, como en el ajedrez del que tanto degustaba. Y la óptica como Arthur... y Mr. Doyle, también amante de la historia y la ciencia ficción. Vamos en estos momentos, sería un yo, bajo mínimos...


Por supuesto de este último actor Mr. Basil, más característico en el papel por prolongación, me quedo con las primeras, con paradigmas en los temas fuera de lo científico como el gran Sabueso de los Baskerville y las divertidas Aventuras de Sherlock Holmes alrededor del disfraz y la Torre de Londres. Elementales e inolvidables. Las demás bajan un tanto... No sé que pensaría Sir Arthur... además no le interesaba mucho el cargo nobiliario, siendo escocés y aventurero, creo. 


La Nieve... más negra.

Si los detectives de Steeltown Murders eran concisos y humanos, con sus aciertos y debilidades... en este caso del sur pueblerino en Ashford sobre territorio australiano, con protagonismo racial en la comunidad isleña del Mar del Sur de Isabel; tenemos a un investigador del departamento de casos no resueltos, James Cormack, fundido a las raíces de un recuerdo. Que va a ser capital en la resolución, como abrir una cápsula enclaustrada en el corazón.


Pues también es humano en doble vertiente, ya que tiene una cuestión pendiente con su particular pasado... Pero, es un ´pelín`, no lo digo por la barba de Vikingos, más mediático y popular... 

Sino, porque, al tratarse del actor Travis Fimmel (entre Raised by Wolves) posee una especial mirada para estos tipos duros, aquí mucho más pensante que bestial, con varios estados interiores y personajes de aspectos diferenciales a lo largo de sus vidas. Cal y arena, lo llaman... Pues aquí no... Azúcar... No moreno, sino rubio de nuevo como aquel Sherlock Holmes.


No sabemos mucho de su vida anterior, pinceladas tan solo... Notas de cierto abandono espiritual y amoroso, quizá. Tampoco conocimos mucho las del escritor de Sherlock Holmes, únicamente alguna incursión marítima como arponero e historiador de hazanas marinas en buque Esperanza, que se paso al centro de una Inglaterra esotérica, para ganarse unas perras con espíritus, contrarios a ese embaucador romántico y de inteligencia exponencial. Por esas preferencias con lo oculto, se llevo unas cuantas descalificaciones. Pero gracias a un médico, profesor, conoció la necesidad de la lógica, la observación de la naturaleza de las cosas e identidades fotográficas, y por supuesto, la lógica. Terminó siendo médico y genio literario, cansado de su personaje explícito, enemigo imaginario, y vuelto a la resurrección. Tal fue la presión mediática...


Los miembros de la policía también sienten ese tipo de presión, pero para este protagonista de Black Snow para la cadena streamer Stan Original y Apple Tv, los rasgos mediáticos no son tan importantes en principio. Porque esencialmente la bella en aquellos años noventa, es interpretada por una novel Talijah Blackman, y su caso queda circunscrito familiarmente y relegado por su potencial oculto o racial. Y por lo tanto, es una serie de ficción, reivindicativa de aquella realidad con varios giros inesperados por los contactos encapsulados.

En cualquier caso, debido a los resultados históricos y los sentimientos a flor de piel, blanca o negra da igual, inocente en cualquier extremo... ambos ídems, y miniseries de emisión (que no de calidad), son representativas del buen hacer, las investigaciones sobre pruebas escondidas al público y los aspectos emocionales. Además de bien recreadas en distintas épocas e interpretadas por todos sus protagonistas y miembros del reparto, of course.


La enhorabuena es que, a pesar de amenazas de retirar efectivos policiales de las calles, los crímenes en el origen negro del término cinematográfico, no parecen encajonarse, sino que están al alza. Pues, novelistas románticos como Poe con Düpin o clásicos americanos como Raymond Chandler o Dashiell Hammete, con sus circunspectos e insobornables, Philip Marlowe y Sam Spade, siguen estando de moda en la piel de nuevos investigadores de raza, sin gabardina, o no.

En ellos, ante severos serial killers, no existe rastro de humor, desde luego.

El paso del tiempo, tic-tac, tac-tic... es de ida y vuelta. H.G. Wells en La Máquina del Tiempo, nos hizo viajar a partes inconcebibles de la ciencia ficción y la discontinuidad lineal, pero la literatura de ficción ya lo había logrado, al adulterar el orden de los casos y las pistas adulteradas temporalmente, en sueños, pesadillas y flashbacks, que luego sería plasmado visualmente en el noir del Séptimo Arte. Y ahora, en la televisión.


La teoría de cuerdas se entrecruza en el cine, crea lazos y tirabuzones inhóspitos, gramaticales con el Hithcock presenta y otros héroes por capítulos, que tuvieron un punto álgido en Twin Peaks de David Lynn, inolvidable aquella chica arrojada en plásticos. Ahora en Gales o Australia, que no se mueven por capricho, sino por motivaciones profesionales y transfusiones del dolor, en el paso del sepia al vídeo VHS o al color de nuestros días digitales.

Claro que el recuerdo engangrenado no es bueno, pero en las narraciones artísticas producen un acto de deseo descomunal, para ir descubriendo las evidencias que nos lleven a comprender el misterio. El acoso... la decepción social... la pestilencia... el olvido.


Veinticion años han transcurrido, y nuestras expectativas están intactas, y es que... un buen suspense, un buen relato policial, siempre... siempre... es bien recibido. Y si la sangre conecta el pasado con presente o futuro, más aún. Es un hecho comprobado... un hecho cinematográfico de primer orden, ¡elemental, querido suspense!

La Última Lupa... por ahora...

Jack fue y será, un caso no resuelto. Indefinidamente, por desgracia aquí no tenemos ADN. Si bien, una inmensa cápsula del tiempo...

Sin embargo, por eso mismo, mantiene sus constantes intactas... porque crea una serie de cuestiones interpretables y diferentes posibilidades de culpabilidad. O incluso implicaciones conspiranoicas, como ocurre con JFK u otros casos de magnicidios.


Cuando la nieve se ennegrece, sobre todo en Australia, o en el hotel Overlock con aquel tipo siniestro del hacha, las investigaciones se vuelven más obcecadas en subsanar los daños del pasadoo, ese dolor familiar que te deja enjuto en el sillón, o en la cama, como al protagonista Stephen Lang, cuando la muerte le viene a visitar en el filme Old Man del director de culto Lucky Mckee (May, The Woman), también en defensa de la violencia contra las mujeres.

Sin embargo en otras visiones, se necesita de estos sabuesos que desentierren las pistas y su inteligencia para interpretar los movimientos... Futuros como ocurría en Blade Runner o aquel Sean Connery de la increíble Atmósfera Cero, o pasados, tal como hemos comprobado en algunos ejemplos sobre la figura universal de Sherlock Holmes. También podría ser Batman, en la piel del birdman resurgido en Michael Keaton, peleándose entre las chimeneas victorianas con el Destripador...


Aquí hago un pequeño interludio, a ratos melodioso como la versión femenina del famoso detective, en la Enola Holmes de primera entrega con la tutoría compartida entre hermanos, Sherlock y Mycroft, que tenía su gracia mirándonos a la cara y definiendo una parodia de los detectives con mochila familiar a sus espaldas. Vamos que tenía su gracia.

En cambio, no podemos agradecer el papel del hermano mayúsculo, que ha quedado como una pantomima, sobre todo mirando a la segunda producción, que reproduce una imagen de pelele insoportable, como la mayoría de los hombres interpelados en ella. Todos son pésimos representantes de lamasculinidad.

Ninguna relevancia en la historia, salvo, la interpretación de David Thewlis como investigador corrupto, o el interés feminista y sufragista, de la combativa protagonista en cuestión. Pero que me desvincula algo con la ficción del detective y sus implicaciones científicos reinterpretando lo aparentemente sobrenatural. Esta Historia no me interesa tanto... 


Lo que no le perdonaré nunca, es el descrédito del residente oficial de Baker Street 221B, ni el insulto de la representación del archienemigo por excelencia... Un elemental despropósito.

Por favor, la política actual y el repaso woke, fuera de nuestras obras representativas, de nuestros personajes de ficción... de nuestra vida y recuerdos. Al ser posible... 

No la necesitamos, gracias.

Y sino... ´moriarty` para ellos... Culpables, of course.


Postdata... Esto es obscuridad... no la sentimos, pero está ahí... Lo envuelve todo, incluso con los ojos abiertos. Resbala por las calles, se aferra al asfalto, trepa por los muros de los edificios, como si fueran fantasmas... Sí. La obscuridad es Sin City... y yo la persigo... No veo el tiempo, de hallarte en la pantalla... de Warner o cualquiera... Da igual, todo es oscuro... El Yo, inclusive.


miércoles, 7 de junio de 2023

Dark. Season I, II ¿& III? conex. Chernobyl

 

Un vórtice... En mitología, dícese que responde a una entidad que posee una conexión especial con el Dreaming (Sandman) , siendo capaz de manipular sus sueños y los de otros personajes, como ocurría en las series basadas en la obra del escritor y guionista británico, Neil Gaiman y sus colaboraciones con DC y Marvel. Ahora pasadas por el tamiz vertiginoso de la televisión actual o la espiral de las plataformas.

Un vórtice pues, es el centro a lo largo de un torbellino.


Físicamente cuando un remolino de viento que avanza rápidamente, converge a su paso con partículas variadas y, si se convierte en un huracán de categoría máxima, puede mover materiales más pesados. En el recorrido de esta fuerza de la naturaleza, existen individuos que no interfieren en el destino arremolinado, estando a salvo de cualquier mal que se produce por su voracidad salvaje. Sin embargo, hay otros más damnificados en diferentes grados... La mayoría no sufre grandes daños porque su intervención queda alejada del foco más peligroso del tornado o huracán, son por así decirlo, los que sufren sus consecuencias posteriores. 

Sin embargo, un número indeterminado se ve tocado por las vertiginosas corrientes, tragado, o sus propiedades se ven destrozadas por el paso catastrófico del monstruo. O unos pocos que serían succionados por las corrientes y serían elevados del suelo o lanzados por las fuerzas centrípetas del mismo. En este caso, si sabemos dónde... ella.

La Historia de la Humanidad, en cierta forma, se traduce como un vórtice de datos, fechas, verdades y mentiras... Que, en su mayoría, no afectan a una enorme cantidad de personajes que se comportan como verdaderas entidades anónimas, salvo para unos pocos que los conocieron... in situ. Pero, si el foco de esta atracción se acerca lo mínimo imprescindible, entonces recibirán su impacto más endeble y la atención de sus contemporáneos u otros lectores o estudiosos, que sabrán de sus actos derivados a su paso histórico. Pongamos por ejemplo, el paso de la tormenta por España, no tan enorme como apuntaban...

Y existirán unos pocos elegidos, singularmente, que debido a su importancia o los hechos que acometieron en sus puestos privilegiados o hazañas legendarias, se verán arrastrados a la vorágine del éxito distinguido o la fama, siendo los protagonistas de nuestra historia o la de esos pueblos determinados. Quizá, alcancen la relevancia mundial, o silenciosos como en el caso de la estación de Chernobyl en Ucrania

Un laberinto puede ser un diseño de ellos. Así en el mito de Teseo y el Minotauro, existen un sentimiento de pérdida constante y de lucha contra los elementos. En Dark, serie alemana para Netflix, su joven protagonista Martha Nielsen (Lisa Vicari), amada, actúa en obra de teatro basad en él, como el hilo narrativo de aquella Ariadna. Y su héroe (Jonas, quintuplicado o más allá) es succionado por el laberinto de los viajes en el tiempo) para matar al monstruo en forma de ciclo infinito 8. Todo comenzará, o no, termina en el suicidio de su padre por creerle arrastrado para siempre. Fin, bueno no... puede ser o no ser.

En este estado de cosas, cuando un científico llamado Lundin descubrió el plasma espacial en 2013 sobre el ciclo infernal de Venu. El vórtex se comportaría como un verdadero agitador de conciencias e interpretaciones. Que, por su grado de repercusión simultánea, produce mayor o menor, interés y relevancia social, mayor o menor, producción de importancia relativa o capacidad energética. Mezclando los contenidos en su interior, arrojándolos a lo largo de su eje, al fondo de un punto específico, infinitesimal, que si es atmosférico terrestre, produce un movimiento espiral en ascenso o fuerza de elevación dramática. 

Pero, que en casos como los líquidos precipitados, puede ser inverso, descendente hacia una boca o tragadero, dependiendo de la presión o la fuerza de la gravedad. Pongamos el caso de pipetas en centrifugación o cualquier tipo de desagüe. O un núcleo derretido sobre una capa que lo terminará engullendo... o ¿es al revés?

Pero, ¡ay!, existen otros que apenas hemos empezado a entender, ya que incluso, se debate su existencia en dos posibles cualidades especiales, bastante desconocidas e inconstantes, los agujeros blancos que desprenden grandes cantidades de luz, energía o materia, como vomitorios de un estadio o la radiactividad... y los famosos ya centros de las galaxias, o silenciosos monstruos independientes, en el vacío, que son conocidos como agujeros negros.

Reconozco un visionado caótico, como en la estructura y la elaboración de historias,  y algunas que aquí planteo, más o menos, atractivas. Ya que, antes que el director y creador de series Baran Bo Odar nacido en un cantón suizo, casado con su productora de sueños Jantje Friese, visitaran la raíz espiral del problema de Dark; me lancé al horizonte de la pantalla, con la siguiente pesadilla espacio-temporal dentro de la serie denominada 1899.  Convirtiendo la ficción en un vórtice de características cambiantes y la mía, en la temporalidad de las obras televisivas, torbellino de dos direcciones. Se me entiende, ¿o no?

Pues, no empujen... y dejen respirar un poco. Que esto empieza.

El Principio es el final... y el Fin, es el Inicio.

Joder... ¡perdón! Las cosas, a veces, no son lo que parecen... sí, poseen muchas conexiones y tal, pero te zarandean inmisericordemente, pudiéndote lanzar en diferentes orientaciones... un pie por allí, la cabeza acuyá... Hasta que ya, no sabes muy bien, en que posición estás, ni hacia dónde te dirige esa fuerza inabarcable o, casi, mágica. Pues la mente, lo mismo.

En eso consiste un flujo narrativo con diversas características físicas, a veces esotéricas, que si bien es una turbulencia palpable, en rotación alrededor de un eje principal, empieza a lanzar materia a multitud de trayectorias... salvo una, o uno... un verdadero monstruo sin fondo. El famoso Abismo Negro (o The Black Hole)... 

La película que programara la producción de Disney en 1979, arriesgadamente, hace casi veinticinco míseros años, mandando la perspectiva de la integral visual al resultado del número Pi en aquella pantalla digital  primitiva de los 80 y los cálculos de grandes astrofísicos a una simple anécdota visual. Pero, muy atrevida hoy.

Por supuesto ni los medios aportados en la película, ni las certidumbres científicas aportadas en el viaje, consiguieron atraer mucha atención de la crítica, aunque sí de un número aceptable de visitantes a las salas de exhibición, que nunca los previstos en el horizonte de sucesos económicos. Al menos, para complementar el cupo de sus cargos negativos o el pago de algunas facturas. Pues, allí andaban lanzados a la incomprensión metafísica y la poca relevancia histórica de un director no muy conocido (Gary Nelson), estrellas no tan fugaces. 

Como Anthony Perkins, sufriendo lo mismo que su víctima en Psicosis, el destierro en pantalla... el todoterrenal Maximilian Schell, que giraba desde los Juicios de Nuremberg o La Cruz de Hierro, hacia Los Vampiros de Carpenter o la catástrofe orbital de Deep Impact... O uno de los máximos tragadores, robadores de escenas, excelso Ernest Borgnine que fuera vikingo junto a Kirk Douglas y muchas históricas, bastante antes de que éste se metiese en El Final de la Cuenta Atrás (ein, ya veremos...), diera una terrible rotación en el Poseidón con super Gene Hackman y acabara su carrera hace diez años, si bien, con aquel maravilloso Oscar amoroso de Marthy y nuestro reconocimiento. Uno de los Doce, uno de los Salvajes del cine... uno unido frente a la música de Johnny Guitar.


Dark precisamente, persigue eso mismo, la relevancia por derroteros, a veces incomprensibles a simple vista. O incoherentes a grandes rasgos, a horcajadas de la realidad pasada y la mitología, o cayendo en trilogía temporal de presunción espacial o el multiverso alquímico, inabarcable. Es decir, que deberás que seguir estas cuatro familias, por los caminos torcidos del "dios", algo caprichosos... y sin tener en cuenta, las reglas de la dualidad corporal, dos organismos idénticos al mismo tiempo, o las posibles paradojas narrativas que alterarían el resultado final... pero bueno, ¡vayamos al principio!

Casi todo el mundo coincide que la mejor versión del viaje en Dark, es la primera temporada. Ya data de 2017 y ha llovido, pero más que llovió de 1986 en la gran tragedia de la URSS en Ucrania, ahora me he metido en el ojo del huracán o abismo. Pero, no es la hora de las tortas... y las hostias consagradas.

Después... las conexiones, esos hilillos que van creando e una espaguetización de todas las identidades alrededor, hasta que empiezas a perder la noción... si no te centras, y la tercera, que he llegado a visionar su primer episodio, y me he quedado teletransportado a no sé dónde. Esto es, necesito que alguien me diga "sigue en la narración, no la abandones, porque al final, te dan las claves de todo... del principio. En fin... Y si no engúllete en sillón.

Primera clave, medalla de San Cristóbal. Patrón de viajeros, seres estroboscópicos en serie. Segunda, nombres... Jonás en piel cenicienta de Louis Hofmann, como el profeta bíblico que Dios mandó para advertir la destrucción del pueblo Nínive, en paralelo a Winden. Otro Adán sin manzana, caraquemada, o Noé, Noah, que fue mandado para salvar la raza... ¿de superdotados? ¿super humanos? Y expresiones simbólicas, La caída de los ángeles rebeldes, de Peter Paul Rubens (1621), pintura que representa al Arcángel Miguel derrotando a Satanás y sus huestes. El tríptico de las fechas en forma de átomo y El mundo que se creo así... o asá. El Big-Bang, dichoso.

La teoría del caso, o caos, es que el Abismo Negro era una entidad física de Walt Disney y del centro de nuestra galaxia, como en todas, y lo visitaron sobre el guión trasladado a un futuro 2130 en aproximación... todavía imposible en disponibilidad teórica. Mucho más lejos que el viaje de Mr. Kubrick en 2002... ya ha diluviado... Y encima del vórtice, me dejé dos figuras de allí, a postas... no por los tiros láser. La de Robert Forster que pasara por las manos de Quentin Tarantino en la edad perdida de Jackie Brown, un estallido fallido de Supernova y su fin del todo, hasta los viajes oníricos y multiversales de David Lynch, Mulholland Drive y la inolvidable Twin Peaks. Y la de Yvette Mimieux que cabalgara entre los 4 del Apocalipsis, descritos ya cómicamente en Good Omens, y se introdujera en la máquina imaginada por H.G. Wells (1895) al lado de Rod Taylor en versión La Máquina del Tiempo dirigida por George Pal en 1960. ¡Vaya recuerdos! Sigue estando bien, que la vi hace poco. La posterior sólo era pasable... sin más.

Bueno, pues al principio, cuando te haces con las riendas y los nombres, Dark es una serie disfrutable... porque aunque sufres un poco... da paso a la lucha eterna de siempre, la del bien contra el mal. La luz vs las sombras, el llamado proceso representado en una tabla Esmeralda, llamando al Sic Mundus Creatus Est de leyenda, y el Adam, quemado hasta el tuétano, como esos otros de la prueba. Contra rebeldes viajeros que se denominan Erit Lux, para no desentonar frente al famoso, Apocalipsis, ni Star Wars, la luz del jedi. Apocalipsis tan nombrado por cierto, xD. Cuando llegue, como Pedro y el Lobo... Quizás es lo mejor, ver esos cambios en temporadas, y combinar épocas hasta  y lugares, guiados por mecanismos mecánicos de steampunk. Los agujeritos suspendidos... se podía mejorar, creo.

El fin y el principio, thís is the question. Como concepto del eterno retorno del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, en su teoría dentro de Así habló Zaratustra (1883) juega su papel también en Dark. Los sucesos de las familias se repiten, casi sempiternamente, otra vez hasta 3, en un ciclo sin comienzo ni final... puede ser... Tampoco es, la paradoja de un objeto en un bucle temporal infinito, en varias localizaciones, que ocurre en forma de reloj, colgante amatorio, o la máquina del tiempo portátil... y el libro escrito de la ciencia oculta.

Por cierto, que observado aquel Agujero Negro de Disney ahora, sin fin, queda el nombre de Palomino en la nave espacial y sus rostros en la órbita, bien diseñados a pesar de la técnica, así como la visión cercana de ese monstruo ávido en el horizonte de la ventana. Y aquellos robots, fotocopias de Naves misteriosas con toque muppet, algo prefabricados e inconscientes, majos en ambio, con la voz de Mr. Woody Allen en castellano, y su mente inocenteona en los pistoleros del Lejano Oeste, con láseres... y unos extraños seres, vampíricos, entre el humano y el cyborg. Toma ya... Un poco de paciencia... 

El Mecanismo... 

Del agujero negro se ha hablado mucho en los últimos tiempos, que pueden ser los primeros en conocimiento, porque restan bastantes millones de años luz, para atraernos. Para los restos... Como del caer en su órbita gravitatoria y la presión monstruosa, que bien nos descompondría en materia orgánica o picadillo interespacial genético, o nos arrebataría los tejidos longitudinalmente, hasta parecernos a la versión definitiva y no retornable de Reed Richards, Mr. Fantástico.

Ay, pero si sobrevives, con los cálculos de aquel filme de finales setenteros o la reinterpretación de la película de Mr. Nolan, de la cual no soy detractor... si bien, no me convence... del todo. Te vas a calentar.... ya que según te vas acercando a ese horizonte de sucesos, donde la energía es máxima y el roce te descompone, en cuerpo y mente, y sin protección solar de varios millones de factores para evitar el ennegrecimiento... pues lo dicho... que vas cayendo al abismo ese, y te encuentras... ¡que no te encuentras!

Que existes, pero no... que ves tu vida pasar en unos instantes, pero resulta que te vas a quedar ahí por siglos, si es que el tiempo existe... y el lugar final. A ver si va a ser una Horizonte Final y la jodemos, mejor un Solaris sapiente que un infierno que te jode la mente. Porque la materia nada de nada. 

¿Y si te conviertes en otra cosa totalmente diferente al organismo vivo que entró...? Como aquel profesor que se fusionó con el robot inventado, Maximilian creo, para quedar como rey de la montaña de un fuego eterno... o inmortal, yo que sé... Y si pasas, y aguanta la nave, toma... y sales al otro lado... ¿adónde tío? ¿qué haces ahí, tú solo? Vas por ahí, visitando las galaxias y sus guerras posibles... ponte música, como los Guardianes, próximamente...

¿Te encontrarás con alguien para ligar y procrear otra humanidad o algo parecido a Romeo y Julieta? ¿Cuánto tiempo te queda, si es el mismo universo que tiene los milenios contados...? O quizás, es que estarás en otro universo paralelo, en el quinto pino de la quinta hojita de la tortita de universos, plantados uno sobre otros e ideados por una mente superior o informática que es peor y universal... Son las diversas perspectivas ilusorias del caos y el reinicio, o simplemente, teorías.

También se decía que la serie Dark, conectaba con puertas ochenteras de Stranger Things, pero resulta algo arriesgado y apartado de las sombras de aquellas historias de miedo escénico y sueños. Gente joven hay, a ver, pero si acaso, más que ver con los viajeros de H.G. Wells, como aquella versión en que Malcolm Mcdowell (La Naranja Mecánica, Caza Humana) que se disfrazaba de él mismo, con traje de Sherlock Holmes. Y se enamoraba de Mary Steenburgen (El Callejón de las Almas Perdidas, Regreso al Futuro III, no podía ser de otra forma o conexión...) hacia cierta eternidad viajera y acaramelado por su voz aterciopelada. En contra, un David Warner más brutal (Tom Jones, La Profecía) convertido en Jack El Destripador, pero evitando demasiada sangre, y calcular los daños por entonces...

Por eso del romanticismo, Dark también pone en el altar de sacrificios, a una pareja shakespeariana en amor... ¿eterno? Adán y Eva, 8

Ahora en contraposición y recordando a Jack, tendría que hablar de la serie Dahmer, pero no me atrevo, aunque podría... o la versión de El Estrangulador de Boston y sus tribulaciones temporales con el feminismo, pero me quedo con la de Richard Fleischer, porque es director prefe... y con la mirada fría de Tony Curtis, fuera de su órbita habitual. En fin... No hablaré del caos de redes sociales, que crean monstruos, aunque sí mínimamente, de una pesadilla existencial y muy extraña, salida del Festival de Sundance, y titulada We're All Going to the World's Fair, que te deja con el culo torcido y la mente en reciclaje abismal. Miedo da, esto de las redes...

Dark es un vórtice, entonces, pero redondo. Con implicaciones triangulares, de 3 y 3, a 33 ciclos, a base por la altura, dividida por dos. Que es el mecanismo a lo que llama el showrunner, para no hacer tan caprichosa la invención de los saltos, los asesinatos para cambiar las cosas apocalípticas, y las alternativas multipolares de los pacientes, tras tanto ir y venir. La matemática... Por consiguiente, Dark se basa en otras recepciones que rotan sobre Terminators en aquellas cúpulas energéticas, no tan transportables, más parecidas a la invención de Mr. Wells, teletransportaciones a lo Star Trek o Doctor Who, con matices. 

Sabor a dislates divertidos de Zemekis y Michael J. Fox, pero sin comicidad absoluta, frente a la natalidad prorrogada del mismo Marty McFly, volador en patinete... pues nada de colorido, sobriedad y tonos grisáceos... como a otros atrapados en el tiempo reiterado sin marmotas. Puertas de Stargate con la mitología, sin el antiguo Egipto, salvo triángulos,  o el armario volante y el reloj, que siguió los pasos a universos de Alicia y al Oz de Dorothy, y los héroes del Tiempo de Terry Gilliam, sin sonrisas, ni onirismo de carácter epopéyico.

Y es que la mecánica cuántica, estudia esas escala minúsculas, sistemas subatómicos que se descomponen en otra realidad alternativa, a diferente escala espacial y con fuerzas, que no comprendemos del todo. Porque pueden existir en varias versiones a la vez, tal vez... o porque no han terminado de explicar el viaje a lo desconocido, miniaturizado, recuerdas, Raquel Welch d.e.p... ahora en la película QuANTuMANía, que atrae al mismo tiempo a tres de diversas eras y viajes pasados, en común, como nuestra querida gata Michelle Pfeiffer, Michael Douglas, superviviente de Coma o El Síndrome de China y nuestro vividor favorito, amante repetitivo, Bill Murray. Pero, esa es otro ecuación...

¡Chernobyl!

Me resistí a verla, no porque no tuviera buenísimas referencias y noticias sobre producción artística y grandes interpretaciones, sino por un motivo más informativo... 

Ya había visto multitud de documentales sobre aquella explosión nuclear en la central de Chernobyl y sentí mucha pena por las personas caídas en desgracia, e incertidumbre tremenda. Muchos fallecieron a raíz de aquella tragedia y la sombra siniestra del silencio de las autoridades. También memoria de aquellos héroes desconocidos que se metieron, primero sin saber muy bien que ocurría, como los bomberos u otros especialistas... en la boca del lobo. Después, los elegidos para mojarse y morir, o cavar bajo tierra como mineros del Diablo que trabajan el infierno subterráneo de Dante, luchando contra otro peor y mortífero que hierve sobre sus cabezas, el dragón descontrolado. 

Todos defendiendo a millones de personas de una exposición letal por el resto del planeta, y por supuesto, no últimos sino el principio de nuevo, a aquellos valientes biorrobots de 90 segundos. Siempre arriesgando sus vidas para que los demás continuaran siendo felices. Y la científica miss Jomyuk interpretada por Emily Watson, que se combina con unos excelentes Jared Harris (Mad Men, The Crown y The Terror), Jessie Buckley (Taboo, Fargo) y Stellan Skarsgård (Melancolía, Dune) siempre genial. Gracias, héroes.

Me sobran alguna escenas del dolor y el sufrimiento... Sin embargo, a pesar de aquel lamentable accidente, sigo creyendo que energía atómica es un generador de, hasta que hallemos otra menos arriesgada y duradera, como la fisión controlada, confort. Pienso que las otras limpias como eólica y solar, no son suficientes para calentarnos y vernos en la obscuridad en cualquier momento... ni sofocar a los mayores necesitados. Al menos no, si no viajamos a las estrellas y controlamos su fusión cuántica (en emisión fotónica y radiactiva), masiva y natural, más o menos durante los próximos 5 millones de años. Sabiendo que las más cercanas a la Tierra después del Sol, están a más de 4 millones de años luz, como las Alfa Centauri A y B. Si Andrómeda no lo remedia en perspectiva.

Mejor dicho, diría evolutiva, hasta gigante roja, ya que no explotaría en supernova y convirtiera en Agujerito Negro... que nunca te acordaste de pintar... la la lá. Pintoooor... 


En definitiva, que después de aquellos documentales impactantes, me he vuelto con el paso del tiempo a adentrar en las interioridades de aquel naufragio caótico y me ha encantado el rigor visual, los silencios, no tanto el ruido de los medidores gamma... y el reconocimiento a los héroes, o esa investigación para evitar nuevas experiencias traumáticas o las responsabilidades. Decir que las centrales de tercera o cuarta generación son muy diferentes y evitan riesgos, y si son diminutas mejor... y las interpretaciones que son lo máximo de esta pesadilla estructurada en estupenda serie. Chernobyl para HBO.

En estas catástrofes atómicas, la radiación se comporta como un ciclón tortuoso e iónico, invisible eso sí como el agujero, y si toca a un determinado número de seres, que sufrirán sus efectos tóxicos durante su existencia y el terreno que les rodea, parece que se desvanece antes de lo previsto en el tiempo. Otros luchando contras sus terribles consecuencias; algunos serían expuestos directamente a su onda expansiva, que les produciría graves quemaduras, enfermedades a largo plazo o la destrucción radical de su resistencia genética; y algunos que caen en el ojo de la explosión, simplemente, dejarán de existir tras el apocalipsis. Ahora me refiero también, a la película de estreno de Christopher Nolan sobre la figura del científico Robert J. Oppenheimen, e interpretada por el Shelby, Cillian Murphy y su amada Emily Blunt, y que tengo ganas de ver.

Por otro lado, terminando que es gerundio utópico, la ciencia ficción ha especulado, veamos el caso del filme Interestelar, sobre la posibilidad de controlar los efectos dañinos que rodean a los agujeros negros y retratar a alguno de ellos que rondan independientes, para conseguir su absolución. Tal vez, un pase gratuito al multiverso.

Así ciertos documentales de astrofísica, sugieren la incertidumbre calculada, de reconducir las propiedades del Bosón de Higgs o "partícula del todo", creadora de toda la materia del universo y que emite gran cantidad de energía en unos cortos instantes como la denominada radiación de Hawking, para simular una puerta cercana a la Tierra o agujero de gusano, que nos permitiera la salida (y reentrada) a otros confines lejanos del universo... o esos mundos paralelos quizás. Sería una cuestión... de plasma. 

O la misión... evitar su poder descontrolado, mejor especificado.

Entonces, la Teoría del Todo se uniría a la de Supercuerdas, supersimétricas, frente el principio de causalidad de la ecuación de Schorödinger o la aniquilación de pares de partículas, antimateria, blancas y negras como en el ajedrez, para la predicción de 10 dimensiones más una temporal. ¡Qué de partidas saldrían, eh! ... como piezas del Tetris que sueñas, una y otra vez. Pues, el científico Stephen Hawkins pronosticó esos puntos cósmicos donde la curvatura espacio-temporal se hace infinita y definen la singularidad indefinida. Igual que se preve la escalada exponencial del conocimiento o la inteligencia, digamos, más o menos... humana.

Los campos rotatorios y la ciencia matemática, ya hablaré de Tetris, permiten el cálculo de los patrones de los movimientos orbitales de los cuerpos con su fuerza gravitacional relacionada con la masa de atracción, que serían las enormes presiones que deberíamos desestimar para el posible viaje a... algún lugar o espacio. Tal vez, a algún determinado tiempo... Vayan preparando unas buenas series por si acaso...

Bon voyage! Mon ami, le Chat.

Y la soundtrack de Ben Frost 

Esta de la banda alemana Nena, no sale... pero a quién no le gusta.

miércoles, 24 de mayo de 2023

The Sandman. Season I

 


El Tiempo no es retornable... salvo para los Esenciales de Marvel, y Jack Kirby que aportó su rostro omnipresente ya al mundo del cómic. Tanto es así, que sería años después, tras paso acrílico-narrativo por DC Cómics, que Neil Gaiman los devolvería a la eternidad contemporánea de un Universo finito en los puestos de intercambio (recuerdas en España, no) o los quioscos. 

Tal que aquellos, que los filósofos y escribas griegos, llamaron los Primordiales y que partieron de la noche o la obscuridad, han ido siguiendo los designios de antiguos escritos evangélicos que pasarían a bíblicos. Aunque su raíz sería más arcaica y sepultada por el desierto, ya que en jeroglíficos hieráticos y religiosos de la ancianidad,  existían las bases metafísicas de ese orden pétreo de rigor, hace milenios en la era protodinástica del Antiguo Imperio de Egipto.


En el reloj de arena de los comienzos de aquella nada, no había ruido o no se escuchaba tanto en el espacio vacío. No como ahora... que todo es conmoción, protegidos bajo nuestra atmósfera contaminada. La evolución puede voltear con el tiempo y, en forma de implosión evolutiva, comenzar de nuevo como si fuera una sucesión de partículas primordiales que siempre derivarían a continua marejada o a la sopa esencial. Así conformar enlaces de elementos químicos, con propiedades físicas y la misión de desarrollar otros organismos mayores. Siempre regidos bajo la ley universal de la gravedad y el movimiento cíclico. Aunque los superhéroes o dioses, se las saltasen a la torera.

Hace ya muchos, muchos amaneceres, y mogollón de miradas al cielo, a decir verdad... que esta historia comenzó su camino, como The One Above All, sin saber muy bien su procedencia más remota y poderosa. Sin embargo, apenas unos días ha, que se cumple la efemérides del estreno de una película, que el año próximo cumplirá 30 añitos ya... y que rivaliza en inmortalidad con sus descendientes. Alguno de menos (años) de los que procedería la condena justiciera eterna de su cautivo protagonista, Eric Draven representado en unas historietas de un semidesconocido James O´Barr. 

Se trata de la película de culto The Crow de la reconvertida Miramax, por supuesto, que viera el Sol y muchas estrellas más, y se convertiría en una revelación sacrosantea de cinémifos por la acción en su momento, aunque su protagonista espiritual tuviera una raíz más terrenal en inicio. Ah, y su amigo alado que remonta el vuelo de celtas o vikingos.

Reconoceremos que su primer visionado, fue algo mágico... Sin embargo, estos personajes de características lánguidas y sinuosas, almas mefistofélicas en pena y de aspecto estilizado con estilo gótico, vengativa piel cenicienta o vestidos de luto riguroso en el alma, se iniciaron más allá de los ochenta o noventa. 

Podemos remontarnos a Georges Méliès o el español Segundo de Chomón, para encontrarlos en acetato con ellos. Estos diablos disfrazados de atribulados monstruos, con una misión superior que soliviantan a la población... comprobado en la útlima serie que incorporo en mi ránking, de la que no puedo hablar. No sé si por autocensura propia o contraindicada por los enemigos. Todo es cuestión del pensamiento woke... En fin, luego aterrizaría el Gólem, arquetipo del control mental para difundir el terror en los seres humanos, donde la cinematografía se fijó míticamente en el primer Prometeo universal reconstruido a base de material inorgánico y terrenal. 

Y nuestro querido monstruo de Frankenstein de Mary Shelley con sus especiales pensamientos y su mirada lánguida, enajenada o no, dudas existenciales y malentendido por la comuna, siempre cercanos a Nos. Hasta que llegó su novia que mutó en algo mucho peor... o infinitamente mejor... Otro señor oscuro, desquició al personal fechas después con el expresionismo alemán, sería el hipnótico Doctor Caligari y su gabinete, dirigida por Robert Wieney arranca con turbulencia psicológica y manipulación, mientras que al personaje mortífero de Las Tres Luces de mi querido maestro, Fritz Lang, se le aparece la danza... ya sabes cual, la final. 

Indudablemente, todo el mundo, más arriba, más abajo... la tantea, tarde o temprano.

Esa Muerte, que sería disfrutada en iluminación por maestros como Douglas Fairbanks, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel o Mr. Bergman. Quizás en ella, se fijarían los ojos persuasivos, imperturbables, salvo un rigor de labios gélidos y fauces amenazantes, para retratar aquella sombra alargada de sus garras, es decir, la figura del Nosferatu, de Friedrich Wilhelm Murnau.

Gracias a las letras tenebrosas de otro escritor de aquella "maldita" casa, John William Polidori maldijo en su novela de 1819, al monstruo mentalista y sanguinario, que guiara la descripción epistolar, más gráfica y levemente histórica, de un Dragón de fuego, viajada por Bram Stoker en 1897. Sí, rojo como el mismo demonio... que sale del subsuelo en varias ocasiones, como en la serie Good Omens, ya que estas series están conectadas por mil y un motivos, excepto uno, el humor; mientras el contrario encarnado como la túnica, bata, que llevara en la penúltima versión Gary Oldman, es indestructible al paso del tiempo y el próximo Mr. Francis Ford Coppola. Otro maestro cineasta del que esperamos su último trabajo, titulado Megalopolis para construir los cimientos de un infierno de luz y cemento. Dicen que está siendo una pesadilla, ya veremos y deseamos.

Bueno a otra... la última es la particular historia del Renfield adiestrado, vitaminado con detritus de mosca, dando hostias como panes y parafernalia de ayuda grupal, en la piel del actor Nicholas Hoult, en forma tras La Favorita, el romántico Tolkien y El Menú, frente a la mirada turbada de Nicolas Cage, al borde de bordar su papel. Relamido, corrupto de batín rojo, crítico radicalizado  de la condición humana, comediante en negro total. Un color ataúd caoba, que hace juego con su tez tostada por el sol, mañanero, como que quema el tiempo como si hubiera revivido a aquel apartamento tragicómico de, Sueños de un Vampiro. Aquí, puede llegar a estar monstruoso, magnífico, bajo las órdenes del director Chris Mckay, también guionista de la nueva Dragones y Mazmorras.

Y otra conexión curiosa es el actor primero, estará en la nueva versión de Nosferatu con Bill Skarsgård y Lily-Rose Depp, a través del ojo del hombre del norte, Robert Eggers, guiado por su haro y su pensamiento brujeril. Hala, ya está. Bueno no... me meo en los que quieren mutilar La Vida de Bryan, de los mejores Monty Python... ahora sí.

Continuación... fundido muy negro.

En otro tiempo, demasiado largo para algunos a los que rechina el color... de la sangre, vendrían todos los vampiros de la Hammer y su sed milenaria, con el jefe a la cabeza, Don Christopher Lee, tan apolíneamente malvado como sugerentemente adictivo. Que empezaron a revivir de sus tumbas a todas la criaturas infernales desde los miedos de la Edad Media y leyendas de tiempos vestales, a las páginas del Creepy o las historias desde la Cripta. Bastante más esbelto que Bela, volviendo al brit. 

Bestias infrahumanas que repercutirían directamente en la cultura del zombie, y otros ejemplos longitudinales, apolíneos, de complexión amenazadora y siniestramente oscura, desde Mr. Hydes, Garras Humanas de circo, hombres de mil caras y los que ríen, de Todo. Los que dieron lugar a Caballeros Oscuros y risueños Joker´s, incluso a la rostro pintado de Draven, el Cuervo del Rock eléctrico. Y claro, como no reconocer en él, aquel con puñal-micro en mano en la canción Somebody Super Like You, de Harold Oblong en imitación Mr. Paul Stanley. Hey!

U otros siniestros, influenciados por facultades especiales u oníricas, otorgados por aquellos dioses de mitologías ancianas, egipcias, helénicas y romanas, en sus valhalas particulares... establecidos con máquinas de resurrección, monstruos devoradores de almas penitentes con rostro animal o, incautos pecadores que sufrirán castigos interminables... sólo basta recordar a Dorian Gray, y a los cultistas de Hellraiser con su universo particular de la carne... a Sauron y su cohorte. 

Aquellos dioses que dando el salto, no se sabe muy bien cómo, ni por que vía... se instalaron en otras sociedades, conciencias y concepciones religiosas. Así como reflejo de múltiples referencias narrativas y visuales en la literatura y el cine. Incluso, pasando por la cultura universal del noir, tal que detectives resurgidos de la niebla en los muelles de Londres, frente a un siniestro Jack el Destripador en From the Hell (no, no hablaré del otro...)

O como lo serviría en bandeja de  ´plata` al mismo Sherlock Holmes en numerosas ocasiones, tras caídas frustradas del narco. Como vengadores de gabán humphriano femme fatale, aquellos confeccionados por Mickey Rourke en El Corazón del Ángel enfrentado a un diabólico Robert De Niro y su sombre pelahuevos, inolvidable e inquietante... lo contrario a Paul Newman, tú. O el de Sin City de la novela gráfica también de Frank Miller, o los azotadores del mal, Salomon Kane de Robert E. Howard (pater de Conan), el investigador de lo paranormal John Cosntantine de Alan Moore y, no podía ser menos, el Blade Runner, Harrison Ford guiado por la batuta de Ridley Scott... Entre esa delgada línea de la vida y la... Muerte.

Salve Blade, vuelve... Diabólicos entes que despiertan durante la noche y sus damas oscuras, alquilando su alma al diablo y al ente sexual, como mi distinguido Fantasma del Paraíso de Brian de Palma, basado musicalmente en el cautivador personaje de la Ópera parisina de Gaston Leroux. Al igual que lo distinguió sobre pesadillas Alex Proyas, con la guitarra a los hombros por los tejados en 1994, y volverían a reconstruir su mundo de obscuridad sinuosa, inmemorial y algo de surrealismo caótico, en la otra obra de culto titulada Dark City. David Bowie vampírico y los Feyd-Rautha Harkonnen, de los Dune. Amén bros, rockandroll \,,,/ 

Por descontado, no debemos perder de vista a Tim Burton y su renacida CatWoman, con la más que sugerente blancura de Michelle Pfeiffer, ni a su Eduardo Manostijeras que inauguró el romanticismo negro en la década de los 90 y proseguiría con el guión de Pesadilla Antes de Navidad en 1993 y su Jack Skeletor, otro bluesman, dirigida por Henry Selick. Del cual tenemos referentes pasados magníficos, Coraline (prima de Wednesday, of course) y sus padres alargados sin ocelos de insectos no pensantes, y que nos proporcionó otro sueño hace poco Wendell & Will, coescrita por Jordan Peele... prometo que me pondré con ella en breve.

 

Bueno liquidado... bueno, ¡no! Porque el tema recurrente de la lucha eterna entre el Bien y el Mal, con tintes dantescos y más elevados aún, nos tiende la trampa hermética y clásica del Apocalipsis, con su última Gran Batalla en referencia al conocido Armagedón, nombrado tantas veces históricamente y por los personajes de Nail Gaiman. Ahí tenemos muchos antecedentes, en los que uno de los protagonistas de este escrito, es adicto en anteriores narraciones y presentes adaptaciones de tele... que es otro dragón de la fake-actualidad con sus jinetes coloridos y bocas infectas. No en las series, sino en la eternidad de las calles, que son otro cantar de los cantares, en busca de la redención en pantalla. 

De ahí, hasta despertar el Neo-córtex del universo Matrix y Star Wars... wake up! Y eterna batalla Marvel vs Dc. Comencemos seres de luz...

Antecedente... ¡Acción!

Dentro de unos meses, se aproxima la fecha del nacimiento de un agnóstico cinematógrafo, sueco universal y experimental, de nombre Ingmar Bergman. Él, un hijo de pastor luterano, que siempre anduvo intrigado con cuestiones relacionadas con la fe y ese pensamiento metafísico moderno de la duda existencial y el castigo. Como se atribulara visualmente, en la casi homónima pesadilla de Funny y Alexander, donde la analogía infantil es evidente, máxima de la parafilia del mismo niño dentro de los  Bergman, con padrastro de similar estancia religiosa al padre del cineasta. No a la violencia... Es otro giro anterior, grano en el reloj de la Obscuridad, donde se deslizan los diálogos ejemplarizantes de El Séptimo Sello, con aquel reclamo indulgente de la Señora Oscura al final, encaramada a la primera pandemia medieval o peste negra en Europa, apuntando a un dedo silencioso de Dios, por definición iconoclasta. Ya conoces, el Castigo Divino.

Como inicio del fin de lo conocido hasta ahora, dolor hasta posible resurgimiento, quién sabe... y vuelta a danzar. Todo el filme se ve imbuido del pesimismo, la desidia moral y la incertidumbre decadente del ser humano, frente la naturaleza de lo inevitable y sus propios demonios. El juicio abierto a la teología, disfrazado de Horas, que signifia nuestra misma nada, ante su guadaña sedienta y reloj de granos arenosos. Esto es el ajedrez del inframundo, una danza macabra y risas nerviosas, que comienza con una brillante apertura frente al Océano (ese otro Esencial) y termina con un baile ennegrecido a los blancos/as sentenciados, o viceversa, comediante bailando a Muerte.

Este momento de pesadilla, va precedido de esa risa, y ahí es donde comienza mi reflexión con el universo particular cáustico de este mundo DC con la visión de Neil Gaiman, que también se encargara de la serie Good Omens... ¡mirar allá arriba!

Esta burla y mucha acidez demoscópica de la humanidad alienada, se desarrollan alrededor de una ensoñación violenta y demostrativa de los aspectos diabólicos, que desembarcara en la serie The Sandman, envolviendo a algunos Eternos, los hermanos de Morfeo, o el Señor del Sueño. Hijo entre 7, no sabemos si elegidos como aquel rojizo metafórico del subsuelo. Poseedor de 3 objetos místicos, significa una división entre lo real y lo onírico... como el espejo de Alicia. Cada elemento relacionado con ella, la Parca, es una consecuencia o efecto de nuestras decisiones, a través de conexiones con el grafismo alegórico  que componen siete ´des`, de... de Dream, Death, Desespero, Desire, Destiny, Delirio, Destruction, como siete jinetes de la Eternidad, con sus gestos y sus males... vistos en lo ajeno y mortal.

Tom Sturridge se convierte en Neo, o ese guía arquitecto de Dark City (recordando que en la triada de guionistas está David S. Goyer), y encargado de sus musas, onirismo que se desquita con la mitología helénica, rememora que sus padres fueron Hypnos y Nix. La conciencia hipnótica, narcótica en la noche. Así concibieron a este estilizado Rey de los Sueños, o Pesadillas, galante,poco lenguaraz, compartiendo otros universos construidos al son, como el mismo inframundo y el imperio de los deseos. Más otros arreglillos que no salen bien, ya veremos. Curioso Morfeo, no MJ, black or white?

Las 3 Gracias o las Horas, se visten de Moiras de iliadas no hijastras éstas, de Zeus, forjadoras del destino y marcando estratégicamente ese paso de las vidas humanas, hacia lo inevitable. El nacimiento, el trasvase fluvial y ese final, en el filo del vórtice del reloj. 

Pues nada... aquí estamos, bienvenidos a este curioso envoltorio brillante a veces, de DC Enterteiment to Warner Bros Television Broadcasting. En paradójica pantalla a la Netflix... ¡Intentaremos soñar con humor!

El Saco de Cuero y Arena...

De todo ahí, en esta viña del Señor de los Sueños... confrontación, amor y división.

Lo de ECC Editorial que comenzase hace tantas décadas, como siete o por ahí, que convierte al enigma universal, en caos inmaculado, estético y afilado, en diferentes garras. la novela en adaptación coguionizada, se basa en The Sandman y otros/as señores/as, disfrazando la realidad y la violencia, con otra partida de ajedrez, sólo que ahora, es una epopeya fantástica sin el oleaje como ruido de fondo... sino la danza de lo macabro y el existencialismo onírico. Ese ruido sordo, que hace nublar nuestros sentidos a partir de un episodio... al menos, según mi opinión satírica, más que crítica. 

Entreveremos, digo... entresoñemos.

Aquella vieja Parca, balanceaba su graciosa guadaña, con un inagotable, para ella... reloj de arena en la zurda, que significó Homero como el transcurso de la línea mortal o un paso catártico hacia la inflamación o el mundo de las Horas. Los egipcios con aquella cruz, simbolizaban otra cosa, para lo masculino o lo femenino, un estado momentáneo hacia la resurrección. Pero, estamos en un tebeo.

Con este baile confuso de las almas, nos adentramos en una sucesión de encuentros, más o menos, fortuitos, intensos o decepcionante, sin más... porque sí, así es la televisión y el deseo.

La procesión, maldita o no, es una perturbable concesión a la inevitable pérdida, sí, una visión del futuro próximo, como el brillo en el horizonte de sucesos. Que es, eso... un mero vórtice.

Un estrecho cuello de arena, para desempolvar la depravación o la crítica social, pues la condición humana es eso, criticar o ser criticados, por cualquier motivo o idea... Y  Quentin lo ha visualizado. A veces, quizá, es mejor tener menos y más humildad, simplemente. Pues, bichos raros hay muchos, o somos todos. Tantos como caretas de diferentes personalidades o conceptos sociales, y raciales en todas direcciones. En todas partes, a cualquier era.

Para entender esta lucha eterna, pero, sobre la Eternidad en DC (que en un momento pasara a Marvel y se recuerda...), nos vale con secuenciar sus genes, en novela y el cine próximo, para ver caer a los Esenciales en una guerra mitológica... en otros márgenes históricos literarios, o mágicos, fue llamada Titanomaquia en diferente estilo olímpico. Y ya remontarnos a otras leyendas, casi cuentos etéreos como jardines deliciosos, a los capítulos de una Biblia. Sin ejemplos dibujados, sí.

Una decepción fue la que envió a la incineración solar a Ikaris, de los Celestiales, y una traición sobre los Eternals, que acabó con el perdón de Sersi y unas cenizas al astro circular y caliente, denominado nuestro, Rey Sol. Ra ca rrá.

Por lo que, lo realmente esencial o importante, es que el paso del tiempo, en algunos instantes es polvo, granos o partículas diminutas, que acaba esparcidos en el aire o bajo la Tierra. No papel quemado de la edición de Vértigo, ni sus atribuladas apariciones o relaciones familiares, que no diferencian el sexo de los ángeles... ni su aspecto demoniaco.

Nuestros demonios, son los suyos, pues toman formas antropomórficas, en ocasiones andróginas, que en el aspecto musical es demasiado para servidor. Más amante de lo oscuros y de otro personaje. Lo diré... ¡grrrrrrrrr!

Por consiguiente, el tiempo podríamos decir que no es compañero... a veces es muy traicionero, y de eso The Sandman, sabe un sendero de vengativa arena. ¿Y quién es éeelll...? ¡El Corintio... y yo que sé, bro! Pero en esta versión, el hombre del saco de ojos, o el hombre de la guadaña, seguro.

Su Yelmo... saco de huesos.

Nos acercamos al vórtice de Vértice, parecido a un huracán de sensaciones, bien fotografiadas. Of course que diría William Shakespeare, que cumple motivos con nuestro maestro Miguel de Cervantes.

Nos tocamos con esos ´demons` nuestros, que pueden sintetizarse en diversas fases, lo sorprendente, lo presuntuoso, la nocturnidad, el asalto, el sudor frío, la mentira, el deseo... o el desánimo. Depende de cada episodio vital y cómo nos veamos reflejados. Por lo tanto la esencia se puede ir derramando con cada ensoñación e ir derramando los granos de arena, como si fueran de mismísimo elemento áureo.

De momento, hasta el último vuelco sobre el horizonte de los sucesos Dc The Sandman, no es una atractiva espiral todo lo que reluce, aunque todo a su alrededor gire y gire, y se ponga al blanco brillante... pues tendremos, ese instante de lucidez y veremos la calma... o la obscuridad absoluta... Es decir, la "casi" Nada.

El yelmo son los huesos de caídos. También se renombra en episodios cervantiles como morrión o bacinete, una especie de casco para la protección del cráneo. Recordando que los Beyonders acabaron con la osamenta de los Celestials...

En siguientes capítulos, o expresiones capitulares, este salto del tiempo comiquero, puede representar una salto al vacío, al vernos huérfanos de madre, hermosa y sinuosa, y padre oscuro. Sí claro, me refiero a ellos desde aquel infierno de asesinos que regía Lucifer, ya es hora... la nueva costilla de Constantine, Jenna Coleman, y por supuesto, el susurrador de lobos que es David Thewlis. He dicho... y sentenciado.

Tendré que visionar la serie del mismo universo, Lucifer, porque será lo siguiente para definir dentro del horror y el dolor de los inocentes ante la ultraviolencia sádica (bueno como dije, de la otra no hablaré...), representada por los ojos sin vida de Boyd Holbrock y su séquito horripilante. Pero sinceramente, lo que me atrae internamente en la historia, además de esa cosmología mitológica y su representación astral en la historia clásica del pensamiento metafísico, es la concepción del personaje cáustico de John Doe, y nada que ver, o sí... con el caballero sin espada. Mas, con espejos convexos al Juan Nadie de Gary Cooper (del que parlaré a pros) y el genial director siciliano-americano, Frank Capra. Es un amante bandido... que me ha robado todo, David Thewlis, vuelve a engendrar una interpretación bárbara, magnética y amenazadora, como es buena costumbre. Al límite de la irrealidad o la ilusión catártica de un personaje e hijo, de una bastarda Isla del Doctor Moreau y una extraña parafernalia pesadillesca, del metaverso vital en I'm Thinking of Ending Things. Rareza visual que no puedes dejar de verla, curioso.

David Thewlis vuelve a interpretar al lobo, sí, entre varias caperucitas, como aquel de la serie Fargo, con otras lenguas viperinas que funcionan una orquesta silenciosa de la inmoralidad y las mentiras en que se envuelve... la humanidad. Y exclusivamente, armado con su voz, su gesto impenetrable... y un albornoz, y un pijama y unas pantuflas. Increíble como un espejismo comiquero, en el universo de las pesadillas de Sandman, expresión casi de tebeo español.


Morfeo, u Onirio, es una extensión del surrealismo con la superficialidad humana y sus monstruos, modificada por la propia voluntad de Mr. Gaiman. La imagen es perfecta, pero la narrativa, se comporta como un líquido o gas, que se precipita por el decantado estrecho y tubular, hacia lo profundo, lo grotesco o la insignificante. Aunque remonte, en el último instante, un poco.

Este embudo de Netflix, se comporta como un verdadero vórtice, donde ni la luz puede salir... algunas veces... instante caprichosos, y otros indefinidos, sueltos como la mano de un niño al desparramarse con su disfraz. Que no me importa, leñe.

Así que este yelmo, sirve como protección del coco, frente a ese caos simbológico que se precipitó con la salida del personaje impasible, y frente a la violencia gratuita, que generaliza a los mitos griegos (por otro lado con doble sentido), y estos universos televisivos que los devuelven a la vida, una y otra vez, con distintos puntos de vista, con personajes icónicos, históricos, legendarios, imaginarios, como calabazas de Halloween, asesinos en serie, sectas engañosas, y otras abstracciones.

El estilo expresa entre sangriento y poético... y otras retahilas me desconcentran, desconectan.

Sencillamente porque la atracción absoluta era para, Mr. Pantuflo. El Lobo, tal vez, no tan feroz... pero intensamente controlado, haciendo gala de la ley de la confrontación, terrenal y cosmológica del todo. ¿Dícese Lobo...? Hey tú, ¡mírate los colmillos! Ahuuuuu...

El Rubí... Corazón Rojo, Sangre.

Es evidente con las anteriores expresiones y palabras dedicadas a Mr. Lobo, para servidor, sin Mr. Thewlis, la vida y la muerte, se ven de otra forma. El resto me interesa bastante menos...

Este era mi último vuelco en el reloj, desde la aparición de The Sandman en la era comiquera del siglo XX.

Los dramas-queen, me envuelven poco, la verdad. Sí, la fotografía y la invasión de las esferas oníricas, que están bien resueltas. No tanto ciertos diálogos y esferas, que te hacen perder el contacto con la primera realidad, esos episodios iniciales... hasta cuatro o cinco.

El corazón identificativo del comienzo, se ha ido desentonando, y se ha sustituido por esa reivindicación o volver a izar la bandera en su reino, cuando el traje era bien negro. Sandman, joven, pálido, desnudo de alma, cabellos largos y negros, corazón encendido, ceniciento, ojos extraños, cálidos, inhumanos, a la vez... dentro de una jaula, dorada, cara, esperando la sentencia final, la muerte entre captores y demonios, azazeles del futuro. ¿Su intención sería? Poder regresar a su mundo...

Muchos dibujantes pasaron y triunfaron, retratando su aspecto, que reconocemos en el Morfeo-Neox de Matrix, en la ciudad de Alex Proyas (sin la X, de Xtreme), como dibujaron los trazos del Hellblaizer de Constantine, y que fue propulsado por antihéroes, como seres endiablados sobre el guión del Batman: The Dark Knight Rises... y más allá, el Darth Vader de las Star Wars. Y además con banda sonora habitual de Nobody´s impertérritos ante la violencia, como el compositor David Buckley.

Luego, de los comics books o novelas gráficas entintadas en negro, al terror de aquel Black Orquid, que partió el corazón de Hollywood, para el homónimo de 1974, con Joe Simon, Michael Fleischer y los lápices más sombríos de Jack Kirby. Entonces llegaría el retorno del Caballero oscuro y Watchmen, para cerrar la rama psicológica del cómic en pantalla, porque del maltrato al Motorista Fantasma, me niego a hablar. Aunque ya hayan pasado bastantes añitos, colega.Esto es, WB y más cercano escenario moderno de DC resurrecto. Yo he visto remontadas ya, Aqua, last HarleyQ, series Watchmen y el humor irracional de The Peacemaker... y hasta el frenesí de Black Adam. 

En definitiva, todo iba bien, con el mal contenido, a raya como al diablo vestido de rojo... hasta ese capítulo magnífico que colgó la cruz del revés, en la pared de aquella habitación inmaculada... y Davis desapareció como ensoñación de una sombra de lo que fue. ¿Para siempre? Es verdad, lo dijo Thewlis, que al final remontan las Musas y los dedos se encogen con la emoción, al apuntar a los escritores, guionistas, que hoy reclaman... pero, los puestos desaparecen por todos lados es ley de automatización. ¡Es la sociedad que estamos sobreviviendo!

Pero esos capítulos intermedios, demasiados, nos traslada un Neo matriarcal, con mirada caricaturesca a lo Matrix y su Morfeo mostrado como sucesor de Lobatón, ¡cosas del control mental!, y la falta de pastillas para dormir. ¿Roja o azul? Sí muchachos, se aproxima el coro, faltan los máquinas... Los demás eternos, que están de miranda, salvo apariciones cuasi marianas de postín.

Pues sólo nos queda algo de rojo sanguinolento, la interpretación lesbiana del paso Hell al Dreaming, el recuerdo de la Constatine, detective de demonias y os, internos y externos... el halo a lo Allan Moore, visual y su recuerdo de la Cosa del Pantano, que entronca con ella, sin detective masculino y gabán. Por cierto, esa serie de Marvel estaba bien y con poco presupuesto, creo.

Mas, me invade la pérdida de Mr. John Doe, el recuerdo a El Cuervo de Proyas en su mundo gótico, renacido, y la música poética al de Allan Poe, of course. Sustituido por ese traje de Neo, que no se ajusta al principio, ni a la gema encontrada con los personajes, caídos. Desgraciadamente.

The Crow... y el Solitario.

Haré una descripción postrera... Un renacido, sin amor, o perdido... El Tiempo transcurre como en la realidad. Tic, tac... Manos unidas, no tanto, ante la violencia gratuita y sus asesinos silenciosos.

Injustificados... un grito, ¡Nunca Más!


Todo es metódico, hasta los pasos en el universo de Gary Cooper o el polvo, que se mastica, como el calor del horizonte asfixiante de los sucesos que ocurrirán, al son de un ruido. Un pitido que se acerca, cortando la realidad, como el pasado que llega sin avisar a este presente, para prepararnos de cara al futuro. Si salimos vivos, dijo el cuervo. Sudores... la Parca.

El Etrigan, el demonio. El Hombre de las mil caras, esta vez, tiene ojos, pero no se los arranca, porque esto no es Gotham, ni el universo de Lucifer, es el oeste en no se que... ville. Suena a clásico, como Belzebut o Azazel, no el graciosillo de Isaac Asimov, sino el de Frank Zinnemann recordando sus fantasmas y el gesto impenetrable de Lee Van Cleef... aún más silenciado a lo normal.

El tren crepita, el cristal se rompe como un aviso o golpe de suerte, nos arrastramos con él... Ella desciende, no la Katy Jurado, sino la bella Grace Kelly, que iba lanzada al estrellato desde ya. Y todo acaba, arrojándose a sus brazos, mientras la estrella desciende a los infiernos, al polvo del camino, cubierto de sangre, sin amigos ni Lloyd Bridges, el padre... Ha sido su partida de ajedrez, la del antihéroe, llamado Gary "Sandman" Cooper en Solo ante el Peligro... Lucifer, Frank Miller.

Pero, él se retira con la cuáquera... no solitario, como el Cuervo. Que es un fantasma, como predijo aquel otro escritor atascado en sustancias...

Muerte es su hermana, mayor y de edad. La injustificada, desdicha y nada presentable, silenciosa como una vía muerta en el horizonte, que busca un giro sin encontrarlo aún.

Sueño es la memoria. El pretérito inconcluso que actúa solo, no finito, como un tema de guitarra eléctrica de The Crow, que te deja con los recuerdos y luego... el silencio. Nada, ni nadie.

¿Qué es la Parca en Shakespeare? Todo, en todos sitios y en toda su obra, son los huesos teatrales que no responden, porque actúan como aquellos cómicos de Mr. Bergman en El Séptimo Sello, 7, o el Sueño de una Noche de Verano, en comedia ácida del costumbrismo mágico. Un reencuentro de siglos, con el deceso de D. Miguel de Cervantes Saavedra. Creador de nustro antihéroe castellano...


Alex Proyas en The Crow, caracterizó el dramatismo gráfico a la perfección, del abandono del alma y el llanto en solitario, como un genio no entendido y abandonado. Qué posteriormente, tristemente, se haría más real todavía, apenas a unas zancadas del gran éxito... Presas de gestos en el País de los Sueños, que siempre lo son... ¡o No!

El pitido aún retumba, en el horizonte, porque siempre vuelve.

Así, el Infierno es ese capítulo IV, en la Estación de las Tinieblas, y los silencios, en que nos zambullimos, porque se fue y nos quedamos, solos y sin cuervo. Como quedaría Allan Poe, un referente de mi negritud literaria.

Resumen de lo no contado aún... La canción incompleta de Orfeo, retornará parece, a la Taberna Infinita, siglo a siglo, amistad de Furias, parcas o Hippolyta, El Hall y Benévolas, Velatorios... hasta la muerte de Eternals en el 93, es el Coste de la vida... Como una Edad Dorada Dc, con la etapa de la Liga, ya sabes Shazam y el dragón por ahora... el próximo Proyas y el Tim Burton, violaceo de Bitelchús y más televisión, en miércoles, cuando lideró el Batman de Michael Keaton y el cuervo de los sueños de Jack Nicholson, más colorido, eso sí.

De la Plata a la llamada Edad Bronce, con The Outsiders, en el crítico FlashPoint, que da paso a la SJA, sí primero de América, que crecería a la Shazam del último dragón y sus efigies fantásticas del mito clásico, y que sumergirá en tierras rotatorias. Personajes que no asisten al evento acompañando al mismo a Flash, el nuevo, y al mismo Sandman, como Dc Fate, Hourman, Espectro, Átomo, Linterna y Hombre Halcón, parece Birdman esto... no es la Liga y Black Adam. Pérdida de conciencias en universos paralelos, estación espacial, Luna, Antártida y hasta ONU. 

Pasando por Sindicatos del Crimen, Escuadrones Suicidas, esa Liga conocida y la de Asesinos, con Bane, era simplemente 1989. Y un nuevo comienzo, el Año Uno... ¿nada más? Y un huev... cuervo... Que nooo... que quedan Vampiros y el Renacimiento de 2016, mucho resta aún. Solo nos falta Brandon Lee... y el otro hijo musical, no Orfeo... xWB y xDC.

Otro día, investigo, y hablo de mitología griega. Unicornios y Cíclopes, xZeus.

The Sandman Soundtrack - David Buckley

Y el Salto del Tiempo...


 

domingo, 21 de mayo de 2023

Good Omens. Season I.


El joven actor, hijo del mítico Bruce Lee maestro de las artes marciales y protagonista de sus escenas especiales en el cine, conocido como Brandon, poseía un carisma genuino para este mundo cinematográfico y las películas de acción, igual que su padre. Pero también destacó por una osada inteligencia innata, que no desarrollaba en los estudios y guió sus pasos hacia el mundo escénico y el teatro, bien como modelo publicitario en televisión, la academia de artes marciales de Dan Inosanto, y a clases de interpretación en la escuela de Lee Strasberg guiado por su atracción al cine. Y acompañado de su amigo, el actual director John Lee Hancock.
Sin embargo una maldita bala del calibre .44, que no debería haber estado en el tambor de aquel revolver, sentenció para siempre su brillante y prometedora carrera. Destino cruel para un héroe que vendía su alma al rock oscuro, convirtiéndose en un moderno vengador barroco que estaría condenado a recordar su amor, para siempre...

Su primera y mediática, gran oportunidad vendría por medio de la versión cinematográfica de la serie de éxito Kung Fú para la BBC Televisión, siendo el aprendiz y compañero del inolvidable y entrañabl David Carradine. Desde sus días en la academia, entabló una gran amistad con Jeff Imada, que luego sería su doble de acción, en las míticas secuencias de la referida película de culto de 1994, The Crow, dirigida por cineasta australiano de origen egipcio, que sería un referente para servidor, junto a su siguiente proyecto Dark City, conocido como Alex Proyas.
El resto es una triste y corta historia, de un ave cubierto de tachuelas eléctricas y cuero, que se ha convertido en escenificación realista del mito del prometeo moderno. Pero, una muy atractiva historia de amor eterno, encerrado en un círculo de fuego en el suelo, como ocurriría con el simbolo de Batman. 

Otra de las pequeñas historias en aquel filme que son, algo desconocidas por el gran público, es que la adaptación de aquella desconocida historieta, hasta entonces, estaría a cargo de John Shirley, que mayoritariamente sería conocido ser letrista del grupo de rock psicodélico, Blue Öyster Culte, que aportaría temas a la banda sonora de otro film de culto como Heavy Metal; y banda de la cual pudimos comprobar su brillante calidad instrumental en la magnífica canción Don´t Fear the Reaper, incluida en la serie 1899, cuya letra hablaba curiosamente del mismo anatema cíclico, sobre el amor eterno, la descomunión y esa instantánea personal entre la línea de resistencia permanente y la idea de la muerte propia.
Algo así parecido, a lo que contó Bob Fosse en aquella obra maestra que me deslumbró como ejerce actualmente, All That Jazz, con la magnética Jessica Lange y el gran Roy Scheider. Y que es otro de mis referentes en esto de retratar el deceso cultural, artísticamente.

La Blue Öyster giraría abriendo conciertos con aquellos Black Sabbath de los ochenta, ya comendados vocalmente por el gigante Ronnie James Dio (ex mágico cantante del superbrugo Rainbow) en sustitución de Ozzy Osbourne y guiado por los dedos zurdos de Tony Iommi, uno de los mejores de toda la historia... Nada más que añadir, mas que... ¡Malditas y terribles, máquinas! Fuck You \,,/
Y de ahí, ¡A la gloria! ... del Metal. Salve Mr. Brando Lee y su Eric Draven.

Pero, toda historia... tiene un comienzo...

Good Omens... 

Hay que remontarse hace, muchos, muchos siglos atrás en el reloj de arena, para encontrarnos con una versión primitiva de nosotros mismos y la creencia, con el pensamiento crítico sobre la vida después de la muerte. La carne devorada por los cuervos, y el más allá, donde viajaban las almas, de aquellos descendientes naturales del Homo Erectus. Los que se debanaron el cráneo en la charca de agua, sin saber, dónde se dirigían entonces... ¡como ahora!

Ya era tema recurrente en otras culturas ancestrales del pasado, al otro lado del Mediterránero, Mesopotamia, Egipto... antes de que se desarrollase en la mitología griega, bastante anteriores a Orfeo y su mito. El hijo de Apolo y la musa Caliope, tocador de lira para descanso sentimental del alma humana, que mantuvo otros antecedentes del drama clásico en el Olimpo... Muchos, en todas los tocados. 
Si bien éste, antihéroe, casi diríamos hoy, se enamoró de Eurídice que fue raptada por el hermano Aristeo, y el primero debió lanzarse al rescate de su amada, durmiendo con su música al Cerberus satánico tras su descenso al inframundo. La búsqueda, claro está, sólo podía devenir en desastre magnífico, para ser representado, una y otra vez.

En este camino inclinado vertiginosamente al vacío, o la Nada... sí, esa... ha funcionado el episodio dramático como motor recurrente de la condición humana, en los libros ecuménicos como la Biblia, y otros más pecaminosos, como el infierno de Dante Alighieri.
O el Paraíso Perdido del poeta John Milton, con protagonismo de Dios, los humanos o antihéroes humanos del paraíso, y el mismo Señor Oscuro, y del que el mismo Alex Proyas deseara encarecidamente, pero malogrado intento, un retrato o adaptación primordial y que, por otro lado, lleva rondando la mente de Scott Derrickson, desde hace bastantes amaneceres. 
Sí, el mismo licenciado en teología y director frente al sol californiano,  de obscuridades notables, tal que la del guión de El Exorcismo de Emily Rose, o investigadores paranormales del escalofriante Ethan Hawke en Sinister, transfomados en saga. O el último y notable Dr. Strange de Marvel que ha mutado la serie, y por supuesto merecidamente, el puesto de honor de lo infravalorado, con la máscara endiablada de Black Phone.

Break on Trough, to the Other Side, que decía Jim Morrison con los Doors, proclamando tomar la rienda de tu vida, antes de su conocido y amargo final... Qué perra vida esta, con todas sus vueltas burlonas, ¿eh bro? 
Tantas y desafiantes, como las vendas de la momia de un faraón... Probablemente de allí, o hacia ese lugar de la historia, confluyeron todas la versiones de cielo y el inframundo, con sus almas viajando de un lugar a otra, según sus merecimientos o los denominados, pecadillos...
Mr. Dante, que creía en la división preclara entre la función política del poder y el pensamiento  religioso, decía cosas curiosas como, que "el diablo no es tan oscuro como es pintado"... o, "tengo un pensamiento gentil que me hace sentir vivo, porque es un pensamiento de ti". Para que añadir nada más, eso de la eternidad emocional y un extraño sentido de la muerte. The Death, la de ellos, los Eternos del genial Jack Kirby, superviviente del general Patton y la batalla de las Ardenas. Eso si que debió ser... Miedo.

Pero volviendo por un momento, al relato mítico y onírico, el alma de Orfeo quedó impregnada del alma azarosa de su amada, por siempre jamás, y dentro de aquel laberinto profundo, maldito y muy caliente... te suena, ¿no? La perdió, supultada. Zeus se puso tierno y compuso su lira en el cielo de las constelaciones, como una más para la observación clásica, y Homero se encerró en su Olimpo literario con la Iliada, para escribir sobre ellos.
Lee se cabrearía mucho con el General Lee, porque tras crear Fantásticos, Black Panther, Bruja Escarlata, Iron Man (no el Mandaloriano), Ant-Man, Hulk, Thor e Inhumanos, no se sintió muy católico o correspondido de otros modos. Pasó por DC, se hartó como buen guionista también, y volvió para ofrecer sus Desviantes vs Los Eternos. Cuando ya los Celestials, habían aparecido en la entrega cinematográfica de nuestros queridos Guardianes de la Galaxia. ¡Benditos sean Raccon y Groot! Yo soy... je, je.

Entonces, los hijos de Erebo y Nix, mitológicos ellos, se concibieron como 3 primordiales, Éter, Eros y Hemera, el Día tras la Noche), y así hasta 25 abstracciones en número exacto. Que se concretaban sobre algunas expresiones muy conocidas por helenos y troyanos, como por ejemplo Mr. T y Mr. Gaiman; y por tanto encontrarnos a Moiras (o Parcas), Ensueño, Discordia, Miedo, Burla, Alegría, Sueño y Muerte. Y ahí, nos hallamos en plena batalla... por las vidas de todos, y amores algunos... que vendrán en un santiamén. Sand y amén...

Es esa Iliada fantástica, donde las Moiras susodichas marcan el paso del tiempo en nuestras vidas, como sirenas agradecidas u otras muertes a seguir, como las Hilanderas de una tela de araña en la que caer, contemporanéamente... en las que su mayor pedestal, se basa en amor y la belleza, sería propia a Afrodita, también conocida como Venus en Roma. 
Pero, eso es otra prehistoria mítica... que no viene a este cuento aún. Y que analizaría brillantemente entre gasas, la misma, despampanante 

Presagios (excelentísimos_)... 

Qué cosas, aún no he comenzado a contar nada de esta serie de la BBC Studios y los buenos de Terry Pratchett que en paz esté, y el desconcertante escritor Neil Gaiman. Ya preparando su segunda opurtunidad de crecer por el subsuelo de las cosas habituales... Imagino que ya sin bruja, aunque desconozco el caracter de la escritura original.

Pues en la serie de humor diluviano, Good Omens (algo así como buenas profecías o predicciones), nos encontramos con varios protagonistas de aquella reiniciación del Todo conocido, más mitificado y sentenciado en las alturas. 
Ejemplos como los 4 jinetes del tal, con sus coloridos desastres a la mochila, que servirían la nuestra como supuestos pecadores, en teoría no gráfica, sino escrita y revelada... ya sabes, quién... el Jefe. Que está en todas, innombrado hasta en la versión del The Sandman de DC Enterteiment, porque es el rival apocalíptico del otro.

Sin embargo, los principales son dos graciosos, no amantes de los chistes, sino de los viajes a todas las partes, las mutaciones y la fidelidad, sobre todo a la música de la banda Queen. Dios salve... ya lo supones, al Continental Bentley... que ruge en los infiernos sobre la clase baja de Inglaterra. Ya encarnados por el sarcasmo típico, de los Monthy y la chispa vital que caracteriza a actores como Michael Sheen y David Tennant, habituados a todo tipo de clásicos y monstruos consagrados.
Son dos tipos requetefinos, como don Pepito y don José, agraciados con labia por parte de sus dos bandos fronterizos, rivales desde tiempos inmemoriales, que observan competencias mortales y ven potencial en los humanoides de tierra. Encargados de adquirir la tutoría, o no, del chaval elegido por el mundo de la tinieblas. 

El Demian de La Profecía de Richard Donner, pero con otro nombre más clásico, que no AntiCristo, sino Adán, un Señor del Caos con ojos rojos de rubor, el hijo encarnado del Dragón de Siete Cabezas, o no, vete tú a saber... el dador de órdenes a los jinetes del caos, del motor Harley, y vasallo del rock&roll... Mr. Donner, sabía de eso, estuvo en mil batallas con jóvenes, Goonies, voló con Rutger Hauer, después de Roy, y las plumas de Michelle Pfeiffer, antes de las garras de Catwoman, y bajo la capa de Superman. En fin, armas letales que ya no volverán, no como ella... la de la garra curvada y su maestro bajo tierra quemada. Esto parece un chiste, pero está diseñado con gran calidad digitalizada y familiar para los humanos.

Rojo Guerra, Amarillo de Hambruna, a base de hamburguesas, que de No carne, lo que vandrá pronto en el horizonte mediático, en forma de otras cosas, hasta genéticas... Blanco contrario a Polución y cerca del hospital atacado por la enfermedad vírica, y Negro... amante de ella, la señora de la guadaña entre el casco y los dientes de marfil, pómulos afilados como las dagas, que le infrigieron el mal en el pecho, al joven aprendiz proscrito, entraña del mal.
En fin que, el primero de los protas, estuvo en el Otello teatral y acostumbrado a los reyes terrenales o luchas de licántropos contra vampiros viciosos, y el otro en el aciago Hamlet, el décimo Doctor Who e invitado de Marvel por Jessica Jones. Ahora, clientes habituales de Prime Video, también... y del humor. En ellos se sustenta toda la base de este triángulo, la mitología, la guerra histórica y su comedia.

Gracias a esta pareja, alabado sea, el dios de la interpretación... ¡que son varios!

... y caos de la Bruja.

El libro originario, no bíblico, tien dos vertientes Profecías agradables y precisas de... y a renglón seguido, Agnes Nutter, witch... Traducida como la Chiflada, ¿por qué? 
No tengo ni remota idea... pero es lo que menos me convence de la narración cómica.
El caso es que lo básico, es el enfrentamiento entre bien y mal, en la carne, mejor dicho aura, de sus dos protagonistas esenciales, la llegada de un Elegido anticristo y el tema apocalíptico del Armagedón, como telón final de las revelaciones bíblicas.

Por el contrario, todo en tierra, es entretenido. Hasta las referencias históricas que están descritas con gracia caleidoscópica a través de los tiempos, y la entonación graciosa de Frances McDormand, que gratitud vocal... En cambio, la estratagema del libro de Prachett y Gaiman, sobre la captura, persecución y las profecías de la bruja, son una blasfemia generacional, que me acaban cansando bastante, pues no les veo la mínima gracia.... hasta llegar a la desesperación. 
Especialmente cuando chocamos frontalmente de sopetón, con esa especie de burla durante el capítulo V, versículo no se qué, plagado de histerismo ridículo y gritos espeluznantemente, desquiciantes en charada ocultista. Lo demás, tiene un pase, o un anticipo, entrada celestial, para la siguiente fase... pues el mundo, el nuestro... no se acaba tan fácilmente. Ni no es, por una bomba atómica.
  
El Armageddon es un lugar, más bien ficticio, digamos. Donde se libraría la batalla final entre las dos hinchadas liadas, no el Liverpool y el Manchester, united claro... sino entre el universo de arriba y el mundo de abajo. Curioso porque los de arriba, atacan con estrellas ígneas que caen a tierra, desatando el apocalipsis de todo, con terremotos y demás desdichas. Al final, la ciencia tiene razón y el universo es un infierno... bonito, pero destructor.
Esto se escribió, mejor expresado, se reunió en un escrito en el siglo I, no se sabe bien en qué momento, pero cerca de los llamados joánicos, de Juan el Evangelista; y este apocalipsis bíblico conlleva de trasfondo la época de las persecuciones sanguinarias del imperio de los césares romanos, hacia los cristianos. Que pensaban en el poder de un único dios, encarnado en la figura de JC, cuando los del dedo arriba/abajo, empezaban a sentirse como tales.

Como por arte brujeril, existe un libro de los Siete Sellos, con ese Cordero como protagonista y la descripción gráfica de los 4 Jinetes con sus tendencias a la adversidad, afligida sobre los demás, por contradicción etimológica. Con cada apertura de sello, hala que te crió... una plaga, cataclismo o fastidio carnal, hasta llegar al gran Juicio Final... que no es pacífico, para nada tampoco. Este dios tiene un genio que te cagas, las patas abajo.
Con cada sello, una trompeta, y no es la de Armstrong con sus angelicales mofletes, sino un aviso, de que viene una Bestia, con rabo y todo, y dos testigos. Una mujer que batalla al Dragón, con un niño en el vientre y se ofrece en sacrificio a sus fauces, pero... son venciados, la bestia del Mal o Leviatán, que puede venir... y la de tierra o Behemot, y son arrojados al Lago de Fuego. Esa lengua, que todo limpia de gérmenes inmundos. Lo hemos visto hasta en Star Wars, y más.

En fin, que los ejércitos no acaban de entenderse y juntarse en la serie Good Omens, y nos hemos librado del Mal, por ahora, ya que parece haber otro segundo asalto... ¡clink, clink, siempre con humor pasa mejor! De momento, tenemos mil años más... o menos.
Luego viene el rollo de las naciones, pero me imagino, que los poderosos de esta Tierra, ya han elegido quién se va a ir al hoyo... y tenemos muchas probabilidades, eh.
De momento, más que una nueva Jerusalém, estamos en un impás, entre poderosos y militares, tira tús que te toca... ni chicha ni limoná.

Esperamos viendo la televisión, como buenos y benditos siervos, casi esclavos al programa de centrifugación, esperando esa Luna de Sangre, puede que vampírica, como la diversión y las hostias, sopapos coreografiados, de la peli de Renfield con Nicolas Cage en su salsa (me extenderé algo en sueños...), y el Sol más ennegrecido, que entonces será otro cantar... No de los cantares, sino del silencio. 
Como los héroes...
Como los mismos ángeles. o no...

Good Omens Soundtrack - David Arnold


Cinemomio: Thank you

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