Cinecomio busca

EnglishAlemánFrancésEspañolItalianoNetherlandsRusoPortuguésChino SimplificadoJaponés
CoreanoÁrabe

domingo, 19 de junio de 2022

Raised by Wolves. Season II

 


Madre mía, del amor robótico... 

¡qué escepticons, son éstos gerifaltes de las series de ciencia ficción!

Pues, no saben qué van a hacer en el futuro con estos lobeznos de Kepler 22b... Una alegoría del fracaso en la Tierra.

Por el otro lado, oculto de las lunas... Se acumulan noticias que envuelven aquella historia de detectives (cine negro lo llamaban en épocas...), que establecía el sentido de nuestras vidas, dentro de la película más mítica de la ciencia ficción. 

Que además ha cumplido 40 añazos recientemente... sumados a sus peligrosas replicantes, entre pierna y conexión, pues ya serían sexis maduritas ajustadas y más repliconas en el tiempo... si es que la programación de su obsolescencia se lo permitiese, claro.


En el campo de la tecnología del entretenimiento gráfico y videojueguil, se ha publicado la intención de crear un nuevo programa basado en la experiencia amorosa-policíaca, siguiendo los pasos de aquellos clásicos detectives con gabán, que buscaban desentramar un caso complejo y oscuro, ante la mirada de una femme fatale, puesta en su pista de aterrizaje... o su alma. 

Pero, disfrutando del paisaje en serie y las neuronas recalentadas del cautivo amante... Bandido, puede que hasta... replicante. ¡Quién sabe! Hay experiencias y conjeturas, de todos los colores y texturas.

Se dice que la película, dirigida por Ridley Scott y estrenada en junio de 1982, pertenece al denominado neo-noir, clasificación que empieza en la década de los sesenta con películas como A Pleno Sol de René Clement y basada en novela El Talento de Mr. Ripley de Patricia Highsmith; A Quemarropa de John Boorman, con el duro, normalmente salvo en su excelente Paint Your Wagon, Lee Marvin que ya hizo de las suyas junto a la bella expoli televisiva Angie Dickinson, en la eterna Los Sobornados de Fritz Lang; y la última pata de este trípode Neo con A Sangre Fría de Richard Brooks con la famosa descripción psicopática y humana, del asesinato por Truman Capote.


Blade Runner se basa libre y oníricamente en la idea original de Philip K. Dick, uno de mis favoritos en el ciberpunk distópico durante el siglo XX, como un reflejo particular del relato ¿Sueñan los androide con ovejas eléctricas?... 

O eran unicornios que perseguía Rick Deckard, con cara de ángel, pelo recogido y tupé moreno al estilo años cuarenta... Sólo hay que echar un vistazo, a esas jóvenes capitaneadas por la ingobernable Lauren Bacall frente a las maltrechas gabardinas de Mr. Bogart.

Por supuesto, hay que recordar dos figuras fundamentales, que desgraciadamente nos han dejado en los últimos tiempos, como si no hubiera suficientes profecías referentes a la maldición y el calendario, olvidado ya de los mayas... Míticos profesionales del cine como Douglas Hunt Trumbull, creador de los efectos especiales de la metafísica cinta y la fusión cinético-cinegética, referente del espacio de Mr. Kubrick en aquel 2001 y diosas artemisas, además de ser un visionario, mediante los precursores robóticos de Star Wars dentro de la mágica Naves Misteriosas, con él mismo a los mandos.

También, una genuflexión sintética, por el sonido de Vangelis, el compositor Evángelos Odysséas Papathanassiou... ¡qué nombre tan adecuado!

Padre de la música de Blade Runner, una odisea trilógica, que envuelve al baile entre el detective, su amante Rachael y la derivada filosófica-romántica, conocida como el inmortal replicante Roy Batty. Una lágrima, en la lluvia inexistente de verano, para Rutger Hauer, al que dentro de un mes, lloraremos, tres años de su pérdida.

Esta entrada, es un recuerdo, gracias a la genial imaginación del escritor Philip K. y sus mundos cibernéticos, a la visión más allá de su realidad de Ridley Scott y el dueto de guionistas Fancher/Peoples, que sometieron la estrategia esclavista del millonario Eldon Tyrell, y al creador... padre de la carne revuelta con microchips, o el hacedor del tiempo encapsulado, J.F. Sebastian... 

Ah, y por descontado a los atractivos saltos belicosos y una estructura esquelética para el sexo dramático-espacial, Joanna Cassidy y Daryl Hannah, inolvidables como diosas peligrosas.

Ahora, llamemos a las puertas del extraño paraíso, o no... sobreviviendo la decadencia terrestre de Raised by Wolves y su franja vital... como una muralla que vaya, desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa... Allá sobre el horizonte... Bum, bum, ¿quién es...? 

Al diente de la serpiente, o el corazón del amigo...

El Amigo...

En 1982, Ridley Scott se alimentó con esta pequeña joya literaria del scifi, con la misión de engendrar, sin proponérselo, una esperanza. Dentro de una pequeña obra maestra del Séptimo Arte, que no sembró demasiado entendimiento entonces.

Su visión sucumbió a la idea universal del dador de vida y la experimentación a intervalos desconocidos de la memoria, cuestionando la hegemonía del pensamiento humano y su fortaleza emocional, ante la criatura con más tornillos que el monstruo de Frankenstein... Nuestro querido Prometeo, de la ciencia ficción.

Así, el replicante, protector del ser humano... se convirtió en nuestro amigo.

Un rival tan poderoso física e intelectualmente, que ni Harrison Ford, ni cualquier engendro no mecánico, tendría posibilidad de vencer en un humedizo encuentro sobre las azoteas... excepto, tal vez, una nigromante o Lamia, que es femenina singular... y con buen ojo. Cualquier hombre, se vería un poco descatalogado, viendo la flexibilidad de aquellas mujeres biomecánicas, pues sexualmente funcionarían como verdaderos imanes, domadoras del magnetismo genérico.

Hoy, sin embargo, son expresiones rígidas, con extremados poderes volcados con quién les lleve la contraria... Pues, a una palabra o grito, son capaces de derretirte el cerebro.


La criatura es un momento en el futuro de la procreación, una oda a la amistad mal entendida. Replicación de material genético que no mira la fecha de caducidad, porque no la sabe o se la grabaron a fuego, aunque hace todo lo posible por acelerarla al máximo, con sus credos y rivalidades. 

Luego, cuando llega la tranquilidad, ante un mar bravío, se detiene, intentando volver atrás en el tiempo, como buen lobo que es separado de la manada.

En Raised by Wolves, existen 7 semillas que brotan de la ciencia y la inteligencia artificial en la matriz, trasladando los guiones, entre shakesperianos y chandlerianos, que surcaron aquella romanza en Blade Runner, a una batalla sistemática por la supervivencia... muy de reyes, princesas, diosas y ´mandaos` pringaos... con el reto de los valores supuestamente humanos, como los factores que nos rodean... digamos... la maternidad, cuasi divina entre Lamia y la gran Abuela de la humanidad... y una paternidad, protectora en dispersión mental... produce entidades diferentes. 

Así, entre lo que hay que hacer para sobrevivir en un ambiente extremo, o incluso, lo que estamos dispuestos a creer... para esconder los intrínsecos miedos.

Ser humano, frente a su espejo, reflejando una imagen clonada, debido a ingeniería genética que marcharía muchos iones por delante de nuestra realidad o crecimiento. Nacimiento sin sufrimiento, expandirse en cualquier lugar apropiado del universo desconocido... una posibilidad entre millones de estrellas, para calentarse en una nueva camada alimentada, puede que, hasta unida por una vez en su historia...Sin embargo, la genética es la genética, y se divide en dos pares de cromosomas, como en dos géneros o más, varios hemisferios en cada gen... ¡quién sabe lo que nos depara el futuro!

La cuestión amigable entre congéneres, no se nos dio demasiado bien en el progreso social, pues existimos... porque peleamos. Somos verdaderos machos alfa, fabricando nuevos artefactos de guerra e ideas contrapuestas... mientras buscamos la semilla del árbol.  

¿O serán hembras alfa...ya? Parece un reflejo normal que manifiesta la realidad matriarcal, conocida en muchas sociedades y culturas, ahora muy televisivo para Ridley Scott y su producción, a pesar de esos ejemplos despreciables de enfrentamiento, manipulación psicológica y la generación de violencia, aún más monstruosa... proveniente del verdadero monstruo escondido en convivencia.

Dos criaturas robóticas, amigables con nos, a imagen y semejanza, convertidas en profesores o armas definitivas, según la ocasión... con la misión de alimentar a sus lobeznos y mantenerlos fuera de las peligrosas funciones, tanto orgánicas como relativas a la imaginación, o el credo. This is the question!

Al Diente de la Serpiente...

Al nacer, vamos tomando conciencia de nuestra existencia y nuestro lugar en el nuevo mundo, explorando... la experiencia y el conocimiento de las cosas, da sentido a lo que nos rodea. Somos inocentes, indefensos, aunque existen algunas criaturas que mantienen una resistencia innata a ciertos peligros. Hay especies, incluso, que fabrican veneno suficiente para defenderse de ataques de posibles depredadores. Mientras buscamos en nuestras heces, algo que llevarse a la boca... ¡No, niños, caca!

No, no son fofos y blanditos trozos de carne, ya que se hacen duros extremófilos, que mantienen una esencia condensada por milenios de evolución, resistiendo vivos, entre ese primer instante al abrir los ojos y el final de todo. 

Son individuales organismos, lanzando escupitajos como reptiles, procreando para mantener un número sostenible de elementos en la cadena, escamosos frente a otros seres que fracasan, atacando o defendiéndose en grupo, como insectos, arropados por los más fuertes, hasta que pueden salir de caza y calcar aquellas artimañas de depredación, o reproducción. 

Algunos elegidos, en cambio, serán capaces de fabricar ritos frente a la pérdida emocional de un miembro de la manada, o se cuestionarán esos errores que pudieron haber cometido con ellos... piensan... perdonan o se resignan... lloran...


La serpiente, es un demonio que va por libre. Pero, con sus ojitos puestos en el demiurgo.

Se alimenta de los demás, repta cuando no procrea porque está en su ser primitivo, no se dedica a enseñar más de lo necesario, delimita el pensamiento libre de sus jóvenes clones en crecimiento. Nunca muere, pues se repite en la forma y la esencia.

Es una extensión 2.0 de aquella criatura que envenenase a los seres humanos, salida de las escrituras sagradas como fuerza del mal y amante del sufrimiento eterno, en respuesta al pecado original de los hombres y su desobediencia como especie poco fiable. Es castigo poco misericordioso ante un Dios que no admite la tentación. Por eso su enfrentamiento, para saber quién es el más fuerte de ambos, castigador o leguleyo...

La serpiente es obra literaria que comenzó en textos bíblicos, entre Adán y Eva, si bien no sabemos haya una correlación narrativa con esta serie Raised by Wolves, se le parece bastante, dentro de lo caótico y la magnitud de los acontecimientos.

John Milton escribió en su Paradise Lost, "...hoy más, ya conocemos su poder como conocemos el nuestro, de modo que no provoquemos, ni rehuyamos con temor, cualquier guerra a que se nos provoque"... y en esas estamos, aquí, hoy.

También expresa por fauces del mismo Satanás, "el de obtener por medio de la astucia y del artificio, lo que la fuerza no ha alcanzado, a fin de que en adelante, sepa por lo menos que un enemigo vencido por la fuerza, sólo es vencido a medias".

Pero, ¿quién es el protector... y, ¿quién la serpiente?

El Árbol del Conocimiento.

Habrá que echar mano a él... al conocimiento, digo.

En la base de su existencia, mísera u oníricamente dorada, además de una muerte, más o menos, programada, coexiste una consideración diferencial con otras criaturas prefabricadas... que sería, el raciocinio, además de esa capacidad para la creación...


Padre... Madre... quizás, no lo entienden metafísicamente, porque tienen unas coordenadas confeccionadas por alguien de antemano, pero tienen y conocen la otra posibilidad, el libre albedrío. Y esa capacidad de la ciencia, para pensar, que Mr. Ridley Scott como productor y el creador Aaron Guzikowski defienden en HBO Max, y que comenzaron a desarrollar como un embrión hace dos años atrás durante una primera temporada, más redonda y esencial.

Ahora estamos en otra tarea o batalla, emparentado con sus famosos androides perfectos, a la replicación infinita de algunos errores sistemáticos que se cometieron en aquella, irreconocible Tierra. 

El fruto de la decadencia, es la reiteración sin semillas que plantar, ante la nueva oportunidad para formar una sociedad pacífica, caer en la desidia de un mal juego. La mente se bifurca, ante la responsabilidad o las huellas del miedo, como afluentes de un río que desembocaran en un mar extremadamente ácido, por precipitación... como ramas manchadas por sangre, cuando el depredador se encaramó con su víctima en las fauces. 

Hay que conocer, quién está encima de la cadena de la supervivencia, o sino... alguno rezará para sobrevivir, parece el Kamino...


Bien, el problema... es reconocer quién es quién en la historia... quién puede considerarse como ejemplo de un dios mitraíco, por ejemplo, y quién demonio... o dicho de otra forma, quién dentro de las criaturas, se ve como víctima y quién, como depredador... y la educación, qué es y para qué sirve...

Tal vez, por eso, las noticias que planean sobre una cancelación, porque las alturas a las que aspiramos, son demasiado para este mundo material e instantáneo, incapaz de mantener la atención de un espectador frente a la televisión.

Algo está cambiando, y en tan poco tiempo... pareciera un involución, de nuevo.


Un tema tan provocador, y confuso, es una alegoría del Árbol del Conocimiento, balanza entre el Bien y del Mal, demasiado poético y complicado también, porqué no destacarlo... inconsistente, para elaborar una producto perfectamente condimentado o exquisito, válido para todos los paladares.

Enlazarlo con la extrañeza de ese paraíso, que se puede convertir en tumba para la especie, donde los primeros nacidos, tienen ciertos comienzos emocionales, no crece al ritmo del enamoramiento entre Deckard y Rachael, sino guerra entre semejantes con ideologías o credos. Lo demás, lo maléfico, puede que no lo veamos ya, jamás.

Se expresa en El Paraíso Perdido: "Ha comido, y vive, y conoce, y habla, y raciocina, y discierne, cuando aquí era irracional..." Y, el hombre que antes fuera considerado como un maestro o profeta, se acaba elevando sobre las ruinas del árbol y la semilla de la serpiente, sobrevolando nuestro horizonte como un ser de carácter invertido, un verdadero diablo, quizás.

Para desentramarlo, quizá debería Scott y su equipo, dirigirse a espacios más concentrados e independientes a todo el ruído, contar una pequeña historia filosófica, separada de la serpiente que crece como una plataforma con intereses ya, a estas alturas.

La proposición narrativa y visual, para retirarse de ese camino endogámico al poder, es dificultoso, por diferentes motivos. Lo espeso de la estructura metafísica, para congeniar con estos lobos pensantes y su búsqueda de alimentos, perdidos en una franja entre géneros, que empiezan a crecer y a abrazar el poder, convertidos en la batalla eterna... situada en la inmensidad de un espacio transversal y casi limpio, que mantenga a las siguientes generaciones de convivientes en paz.

Los extremófilos humanos, y otros que empiezan a entender su existencia, más allá de la misión programada, se esconden tras el velo de sus percepciones sinápticas del pasado, al igual que nosotros tratamos de tapar nuestra propia alienación en el mundo que conocemos. La Abuela, son los pechos de la humanidad, o no. Ya que se destapa, enseña su rostro, pero no sabemos muy bien para qué...

Si bien no es difícil ver una correlación límbica, con los senos... se me ocurren dos motivos. Aunque pudiera a ver más, según la biblia de Mr. Guzikowski.

Prisioneros... de la violencia.

Ese fue el camino a la derrota... la incitación irreversible al odio. 

Provocó nuestros abusos irracionales... Ese fue el proceso de la destrucción sobre todo lo conocido y pensado, sin una semilla que plantar. 


La ciencia ficción no ha parado de buscarla, ya que la memoria sobrevive en cualquier cerebro que pudiéramos poner a salvo, de otras interferencias... Pero, es complicadísimo. 

Ahí, radica la verdad de esta historia de supervivientes y monstruos, que encontraron una forma de sentir, aunque no tuvieran una conexión espinal o un referente ideológico, o filosófico, o de cualquier otra forma...Raised by Wolves, se enfrenta a nuestra propia aniquilación... si bien, no volvamos a ver o sentir, pues... no es comprensible.

Ese es el árbol seco de nuestras vivencias, de nuestros pensamientos... y también, la cicatriz en nuestra carne o cerebros... es la amenaza de un replicación indefinida, sin deseos. Hasta caer en el infierno de la aridez mental, bajo el agua de un argumento de Lovecraft... Húmedo y viscoso, sin tentáculos aparentes por el momento. Salvo el cordón umbilical.

Quizás, antes de la semilla de la amistad, hallamos la del odio, que fomentó esta violencia.

¿Cómo saberlo...? Imposible, pues somos sus prisioneros eternos.


La protección estructural de la manada, debió enfrentarse con el malestar en otros tiempos, incluso a otros semejantes que plantaron esa semilla frente a la supervivencia del grupo (de eso sabia Mr. Kubrick), cuando no existía el amor apenas, ni el sexo consentido, ni la ayuda al debilitado, ni la superstición... tal vez...

La violencia es esa serpiente que se enrosca entre las piernas, para hacerte trastabillar y caer de bruces ante los extremos, frente a nuestra propia inteligencia. La que sería capaz de crear cosas increíbles, como esas mismas puertas de creación en el vientre de otros seres, a imagen y semejanza. Pero, mucho más poderosos y capaces de cambiar... ¿hasta dónde? No, no lo sabremos.

La semilla, sea cual sea, y sus características filosóficas... incluso las malas o redundantes... podría ser la plantada en otro poder distinto... que siempre llevará nuestro ADN, o una réplica mental de nosotros, que sería el siguiente paso... como la propia historia de la humanidad, o la guerra.

La próxima cosecha... Bendita tú eres, entro todas las mujeres... o no. Y bendito es el fruto de tu vientre... ellos lo llaman Sol, que es una perspectiva más efectista o luminosa... volverá a ser de supervivientes... o de seres deformados. Vamos depredadores o carroñeros...

Salvados en el fondo de un mar perturbador y vitriólico como la monstruosidad, o el poder más diabólico. La siguiente cosecha, o camada, es una incógnita que intentaría subsistir... Una cosecha navegando por el infinito, a la deriva... o no. Siempre... una nueva incógnita, a unos paso del final de algo.

El fruto del conocimiento entre el Bien y el Mal, lo hemos visto en la historia siempre... como un peligro, una bomba de relojería... obtener más poder, y una explosión nuclear que acabe con todo...

Da igual quién fue padre o la madre... el resultado es la muerte, y eso no cambia, sea por motivos naturales o por nuestra propia mano de seres... con intelecto... ¿seguro?


El paraíso tiene tres pilares, el bien, el mal y nosotros... que somos ambos.

Raised by Wolves se acaba, o volverá en otra forma, dejando incógnitas, demasiado complicadas o extravagantes, depende del observador... porque la metafísica es un rincón perdido de la memoria, del conocimiento. 

Mas, la historia de Blade Runner es eterna, con apenas 40 años cumplidos. Blade Runner es la respuesta, la de Ridley y el sueño de Philip K. Dick... mi respuesta.

¿Y el unicornio...? El unicornio es... otra cosa.


lunes, 6 de junio de 2022

The Book of Boba Fett. Season I

 

Un universo multigeneracional, cambiaría con la visión de un visionario Stanley Kubrick en 1968. Junto a la ayuda del escritor científico Arthur C. Clarke adaptando su obra El Centinela, creó una relación conceptual, más allá de la inteligencia entre el hombre y la máquina. Que conviven, pero se vigilarían... en la Tierra como en el cielo.

Centinela puede ser alguien solitario, que desde un puesto prominente o las alturas, controla o vigila el horizonte físico o virtual (qué es la moda), bien sea armado militarmente o no. Simplemente espiando, que es más tradicional en las revoluciones.

Aquella odisea cinematográfica, tan artificialmente inteligente como cercana es la voz, quedó ya muy atrás, como un disco rallado para la pasta... Los hombres y mujeres, en guerra estratégica a la expectativa del futuro, están siempre alerta. Juntos, pero no revueltos.

En el pasado reciente, entregados a la sinrazón de una guerra cultural, después de que un Imperio se hiciera mayor, una nave Razorcreste quedó destrozada en un aterrizaje, o planeta-zaje, como se diga. Debido a las graves desavenencias entre la población o esas pequeñas dificultades de la convivencia espacial. 

Así, creció la filosofía mandaloriana en la televisión, cuando su piloto hallaría al personaje más achuchable del 2019, comedor de ranas y otras exquisiteces de charca, y el ser más añorado gracias a la memoria de Yoda, general entre los jedis. 

Esta historia se relata antes de que despertase a su longeva vida, con aquel gran episodio V, El Imperio Contraataca, del que recordamos varios héroes perdidos y dirigido por un Irvin Kershner casi indetectable en Hollywood. Entre ellos, princesas, profesionales y monstruos.


Recordar que Frank Oz fue su voz, el de los Muppets y sus mensajes educativos, como Cristal Oscuro y La Tienda de los Horrores, que a su vez, también dirigiera Roger Corman en 1960 con una de las primeras interpretaciones "serias" del gran Jack Nicholson. Me pinchas y no sangro, soy un robot. Hey, Seimour, give me blood! 

Bueno eso era otra historia, más melodiosa... A parte de la gran música imperecedera de John Williams en la saga y la incursión sonora de esta serie y próximas, con el compositor de ritmos étnicos, el sueco Ludwig Göransson. Ganador de un Oscar por la banda sonora de Black Panther, ese es su camino a la oda tribal.

Esta es una pequeña intrahistoria que establece los hechos desérticos de El Libro de Boba Fett, otro de los herederos desaparecidos por entonces, reintroducido de la salmuera por el actor neozelandés con sangre maorí, Temuera Morrison. La mente y los bolsillos de Dave Filoni, Kathleen Kennedy, Jon Favreau, y algo más, por ejemplo el ojo, de Robert Rodríguez.

El Gran Trono.

O el que se fue a Sevilla, perdió su silla... pues lo mismo. Siempre hay un roto para un descosido, y si es en el espacio más... pues, acaso, ¿no existe el lado oscuro...? ¿...y los agujeros blancos?

Joda, lo tenía claro, era meridiano o miriclodiano más bien. 

Este tipo deslenguado, o con lengua de trapo si hubiera estado en manos de Mr. Henson, era como un centinela de la Fuerza mental que sobrevuela en todo el universo. Vamos polvo de estrellas, pero sin dominar una procedencia lingüística determinada... Una especie de mago, que termina convertido en cabeza agrietada de los increíbles Jedis en la República Galáctica. 

Así se ha ido perpetrando la resistencia, completada entre la Guerras Clon, hasta la gran Guerra Civil, esas que siempre acaban con una Gran Purga, o de los Jedis en retirada. Para quedar sepultado en los pantanos de Dagobah con su pellejo impenetrable y sus palabras entrevaradas.

Van 23 + 22 años de esta filosofía aventurera y bélica de Star Wars, cuando en tres temporadas o algo más, tres trilogías, la creencia ha cambiado la perspectiva. Todos creen en esos seres, aunque no hallamos visto a ni uno. Porque mira que hay cámaras, y no hay manera de sacar una imagen en condiciones... ¡Qué parece que todos se estuvieran mast...! Masticando, comiendo a rienda suelta, o a mandíbula batiente de rancor, joer.

Al menos, los tenemos en la pantalla de cine, saltando a la pequeña en giro no tan trivial, más bien tribal. Aumentando la población de aquellos territorios que conocimos, cuando niños o más allá, como resultado de una masificación plasmática de la cronología y la mitología. 

La fiebre, verduzca se ha disparado, estamos o no en un western... ha alcanzado lugares insospechados desde vagones de ferrocarril infectados de armas, a las oficina de Disney o la pluma de Jon Favreau diseñando su espagueti oeste, por las arenas y alrededores de Tatooine. Este es el gran trono, los recuerdos.


Pero, mirando más allá, las caras ocultas en las estrellas de aquel 1977, encontramos en un pequeño hueco de la historia, o un abismo abierto en las alturas, a ese personaje conocido como Jango Fett, que nos recuerda el poder del acero. El mismo que calza armadura, y vuela como escudero de una vida, que ahora es la esencia, la principal... Ha triunfado el esquema del estiramiento, fuera de los confines del cine, como un alter ego familiar... que nos acompañará capitularmente... como buen mandaloriano esquivo, con ese patrimonio sanguíneo y concienzudo.

El tema fordiano, o nudo marinero, sería guionizado al abordaje por Leigh Brackott (The Big Sleep, Río Bravo), ¡vaya con el camino del wester, eh! Y al lado del añorable Lawrence Kasdan que haría sus pinitos tras la cámara con Silverado, compondría la figura aventurera del magnífico Indiana Jones, con dos coj... Esto si que es un libro interminable, e inconmensurable, más que la memoria de un bantha, qué es como un elefante, pero sobre las dunas. Con ese peso y sus movimientos, parece que flotara en un mar seco.

Sólo falta Tarzán para sentarse en el trono de esta selva... espera... ahí llega Pedro Pascal andando por el horizonte de sucesos con su pasado reciente y su expresión entrecortada... ni que se hubiera criado entre monos... Bueno, al menos intentará criar a uno. El sucesor de un Gran Maestro.

Por entonces, el actor Jeremy Bullock se calzaba la coraza sentimental hasta disfrazar al primer mandalariano conocido en el universo Lucas, con la sangre pragmática de una secta, entre lo animoso del colectivo y lo belicoso. El hombre que se alistó al Imperio como cazarrecompensas de créditos y corazones metálicos, cincelados por los enanos del pretérito... hasta hoy.

Y prácticamente, sin palabras, dando circunloquios metalizados, conquistaría a los fans, haters del mundo Disney, desde su Kamino natal.

Seguidos por ambos dos, a la zaga de una trilogía, con una compañera Ming-Na Wen en tierra extraña como Fennec Shand, roboces varios que aparecen aquí y allá, un fortachón wookie Negro y numerosos exiliados políticos de varios mundos. El propio Robert de México, la danzarina Jennifer Beals, la estructura ósea de Mark Hamill o no, la de Rosario floreada, la simpática Amy Sedaris, un guía escurridizo como Danny Trejo o el jefe de la aduana, Timothy Olyphant. ¡Esta es la frontera!

Como Clint Eastwood en Gran Torino, qué no es moco de jawa, un hombre se instala en su reino particular y responde a las amenazas... qué son variadas, como las horas de un reloj. Así es como Temuera ha conquistado el terreno, ha tribalizado con la población y ha alcanzado el estrellato, recordando a otros forasteros perdidos. Más de África y sus armas, que de otra latitud más al sur de Hollywood y el Gran Cañón.

Ahora es la reconstrucción, tomando diversas alternativas con una base, el western, tras una década de silencio galáctico a pesar de que el actor, ha llegado a pertenecer al mundo Dc con un extraterrestre en Linterna Verde o figura paterna en Aquaman, papi en Moana o un soldado del nuevo Spartaco en serie. Este es su camino recortado, que buscaba un arma más larga y penetrante.


Si bien todo se extralimita en The Mandalorian, ese enorme oda al vaquero acorazado y clonado en el tiempo, que surgió del frío corazón, hacia el cariño más pequeño y silencioso, es la vida de un buscavidas al estilo de los jugadores del Viejo Oeste. 

Un mercernario con escrúpulos, aspirante al trono del Clan, al calor bucal de Los babosas de Hutt antes de ser sacrificado por la República en el rancho de los Skywalker, del patriarca Obi Wan en perspectiva que viene, y sus jedis guiados por el maestro de especie desconocida, hoy un hecho. Pobres batracios... ni vivir en paz, pueden.

Ah, y un Han Solo que ya cabalgaba libremente a priori, esquivando a la princesa, o no... con su ´pistolita`encaramada en la muslera, prueba de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Qué se lo digan a Mark o el mismo Cad Bane... o esa querencia por un par de bobos, muy robots.

Está bien... no tanto, que sabían cantidad de lenguas y protocolos de comportamiento, además de activar todas los requerimientos mecánicos y visuales, con gracilidad, pues generaban sus buenos rollos como humoristas, siendo El Gordo y El Flaco. Abbott y Costello, tantos payasos...

Estamos ahora, sin alianzas galácticas de gran envergadura, salvo estrategias en pantanos del futuro próximo y contubernios en cantinas de pequeñas poblaciones o sus ayuntamientos; pero mostrando las querencias por diferentes géneros, cuadras o estancias salvajes, del desierto pálido. 

Con jinetes que montan esos banthas enormes, juegan con perros de mandíbulas poderosas o ronronean con bestias inestables, a su lado. Bien lo sabe, el pequeñín... Esta gran variedad que forma parte del Universo Star Wars.

Razas y Hechos...

Los hombres son hombres, las mujeres se comportan diferente a antaño... las cosas son cosas, y los hechos son los hechos. Es fácil.

Mira que han mutado las evidencias del drama y la acción, han surgidos nuevas aventuras que son ecos, han cambiado percepciones y sensaciones personales, con los tiempos de aquel lejano estreno, mas... se comparten los lugares y las hazañas como si fuera ayer.  Se siguen los personajes con el mismo cariño, se idolatran los nuevos como un malo sacado de una peli de Sergio Leone, y se descubren las numerosas razas, que pululan por sus míticos escenarios, una y otra vez, una y otra vez... hasta el infinito...

El resto son, somos, carne de cañón del láser. Hijos o padres, reyes de un época, aventureros enfermizos, malvados con un halo de poder, en que los jóvenes soñaban, se vestían o armaban, soñaron, con ser guerreros de espada en mano, piratas y vaqueros... una parte gigantesca... de una muy, muy lejana... Galaxia.

Como muchas historias de la humanidad, la verdad se escribe con hechos... bueno, y alguna que otra mentirijilla... o distorsión hacia la ficción que contempla nuestra realidad. Eso lo lleva por bandera el guionista y director, Jon Favreau que salido de Marvel, crea otro cómic de Star Wars con El Libro de Boba Fett junto a Disney, Golem Creations y Lucasfilm. Este es el nuevo camino de la historia, que empieza a planear, viento en popa a toda vela, por el oasis de la televisión y el mundo, aunque siempre estemos en el desierto de un estudio en California. La fábrica de los Sueños, la siguen llamando... y es verdad. Con menos estrellas y más plataformas... eso sí.

La tele es el otro camino... más claro que el agua en plena desertización.

Pero, como en otras batallas mitológicas, con héroes y monstruos colosales, batallas épicas, vuelos rasantes y otros viajes en el tiempo, existe un listado enorme de nombres enigmáticos con diferentes banderas o estandartes, incluso... estrellas. Todo muy a favor de marshalls, faraones sobre grandes tarimas y varitas mágicas, bueno supongo.

Todo comienza con ese hombre sentado, como Conan The Barbarian, plegado a sus pensamientos sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros, llamado por la voz de sus experiencias... aunque estos sean a su vez, protagonistas en fotografías de se busca... Vivo o muerto, que cantaba un rockero norteamericano.

Si bien, poseen esa protección casi indestructible forjada en el fuego de los enanos domadores de lo ferruginoso y sus corazas, todo material debe comenzar en un despacho. Más cuando has tenido tal éxito que dices... venga carretera y manta, de bantha o pasta gansa... qué es la mejor forma de hacer el ganso de una galaxia ficticia a otra más, pragmática o efectiva... 

Antes eso, que pedir ayuda psicológica para levantarse de la bancarrota actual entre coins... o pedir el efecto de una droga como en Nine Perfect Strangers... ¡Esos si que estaban chungo!

Ya sabemos todos, el reconocimiento universal de la saga Star Wars y las siguientes acciones arremolinadas en torno a Bob Iger, pero, lo que lo realmente merece ser importante es, sus personajes y lo que se dicen. 


Así que, manos al láser o la espada que no es lo mismo, y rescatando una idea en el tintero del pretérito, como las escamas sepultadas en el desierto guionizado, saquemos a los héroes de un pozo... te acuerdas de esos apuros... es la esencia de las series. 

Los productores asociados, con Favreau ( que parece olvidar el otro lado del espejo), y los que sienten el impulso del rodaje, como Dave Filoni y Robert Rodríguez, se pusieron a diseñar esta gran aventura, como quien pinta una acuarela con las diferentes storyboards a bordo de una nave nodriza.

El resto es, o mejor dicho, son siete capítulos de fantasía, western, bandas callejeras, repuestos de androides, razas alienígenas, top gun y ese gran amor por la candidez o la inocencia. 

El diseño de producción, para qué vamos a discutir, es excelente, inconmensurable y mágico, no se puede pedir más... Por ahora...

Entre esas tribus de antaño y sus rituales, un poco atropellados, por este o aquel desierto, corren los recuerdos junto a una serie de pueblos o culturas, que fueron chocando con sus pasiones o visiones erráticas hacia las estrellas, como meoritos en la formación de las diferentes y otros que se convierten en próximas amenazas... e infinitos planetas... pasando lo poco civilizados, del bronce más endeble, al duro metal... 

Hasta que algunos supervivientes, crecieron y se desarrollarían por todo el cosmos, conseguirían dominar la emisión del infalible láser de colores... indicando su procedencia en la superficie terretre... u otra cualquiera, de aquí o acuyá.

Después el silencio... tras esas guerras estruendosas (otras llegarán en el cine, entre dos capítulos)... conocerse como gatos en un callejón galáctico, plantados en la arena, tal que figuras encartuchadas frente a frente... esperando el primer respingo del otro, para endosarle una bala entre ceja y ceja.

Siempre con esa sombra de la muerte, bajo el sombrero calado.


En aquel Salvaje Oeste, no existían apenas los espejos, no coexistían pacíficamente las razas, no se perdonaba un error... menos una traición o una venganza. En la práctica como ahora o mañana. Se buscaba el trono de la montaña, golpeando hasta quedar solos, montaña a la que jugaban los niños guerreros, para establecer la condición del más fuerte, o rápido a este lado de la frontera. Es el camino a lo que tenemos... sumando el dinero para comprar un arma.

Colgados en el alambre, igual que los piratas al abordaje, mientras abajo descansaban los nombres sobre un campo minado de sus cadáveres, Billy, Frank, etc... Martínez, etc...

También existían soldados de fortuna, desafortunados con miras a la muerte, convertidos en mercenarios a sueldo, algunos libres que se fugaron de las listas de los caídos en batalla, como esos bobalicones steamtroopers que abarrotan las galerías. 

Las referencias tribales pululaban por las arenas, queriendo alejarse de la cienciología y el poder creciente en grandes ciudades, pensando que un búfalo es búfalo, y un bantha es un bantha, hasta que fueran atravesados por el ferrocarril y los tiempos. Como cantaba Hilarión.

En el cielo, azul sobre amarillo, las numerosas fieras que volaban en formación de águila, buceaban en profundidades insondables cuando llegaban los colonos al borde del mar, excavaban túneles que eran trampas o carnicerías de futuras guerras, generacionales, animales, trepando o arrastrándose, buscando algo que echarse a sus diversos estómagos.. uno, dos o más... ¡gusanos!

En difinitiva, la historia tiene un lugar prominente en todas las aventuras, pasadas y futuras. Tanto navegando entre galaxias o rodando como un grano de arena, en una Dune fronteriza.

Texturas... of Wars.

En la periferia, todo se magnifica, en una inmensidad de colores o tonos, con ciudades desfiguradas en la calima o rostros que van y vienen, vienen y se revienen... Son pueblos rudimentarios, que también tenían sus bandas alternativas, chicanas u otras, que terminaron motorizándose como clones de aquellos mods de Quadrophenia, con sus alharacas plateadas y sus pegatinas en las vestimentas moteras. Pero, con menos estilo y gusto aquí, para el mío.

Postergando el formar un eslabón en la cadena de un ejército de replicantes, o algo así, condicionado por las nuevas modas galácticas. Una alianza frente a la amenaza de babosas conocidas como Los Gemelos, verdaderos cabecillas de un sindicato del crimen o Pyke, que fomenta las especias aunque acaben con varias generaciones de jóvenes tentados por la rápida evasión. 

O la no victoria, que arrasaría a los psicodélicos 70 recordando el ruido de los cañones y el horror pilotando sobre la selva. Aquí la música es del genial y recordado mandaloriano Göransson y Joseph Shirley, una de las mejores cosas, componiendo el clímax de la épica galáctica y tribal, en sintetizadores y orquestas con voces rudimentarias.


En el sentido del hampa, todo jefe debe poseer sus acólitos merodeando por las esquinas, para dar los golpes necesarios para alcanzar sus pretensiones, normalmente, económicas.

Manos derechas con deformaciones particulares, tentáculos, pelos, protuberancias de todo tipo, caminares extraños, zarpas, dientes, cráneos, y otros atributos más escondidos, como las tripas de un calamar gigante enterrado en las penumbras de la superficie. Es su fauna salvaje.

Asesores con voces apaciguadoras, melosas u ofendidas, más otras estridentes tal que la manifestación de un peinado refrito, untados como cabezas de p... colas, wookies enfadados con este y otros mundos, docentes del mal contratados a nómina indefinida, hasta que la horca les ponga en su sitio o la hora les llegue por anticipado. 


Pueblerinos que se esconden de las balaceras, desgraciadamente, caminantes sorprendidos por la batalla, recalentados por el Sol, igualmente que las apariciones fantasmales. Pasados que gritan venganza, antes de caer al suelo... Y alguna mano amiga, que forma el ejército antes mencionado, porque alguien debe conquistar a los 7 magníficos o grupos salvajes... bueno ahí me quedo.

Sin embargo, hay amistades que te clavan la daga en la espalda, al mínimo despiste, que se lo digan a Luke y su padre... 

En cambio, un mandaloriano no. Es un hermano... ¿todos...? no. 

La mejor pelea es entre ellos, a cada lado de sus fuerzas, nos recuerda a viejos tiempos. Cuando aparece en uno de los capítulos sobre la faz de Tatooine, el gesto inmodificable de la momia encolerizada, cruzado por el casco cruzado del guerrero Din Djarin, que jura y exclama que esto ha llegado demasiado lejos, como Lancaster o Douglas, Peck o Stewart. Y te vas a enterar, hermano.

Majestuoso ejemplar con su voz entre tranquilizadora, susurrante, y amenazante, como buen pistolero con espada y escondido corazón de padre, Grogu lo sabe y le dice entre ensoñaciones. This is the way!

Este cosmos recreado, es magnético, parece al bosque de Robin a veces, y otras, un encuentro con las narraciones más shakesperianas, mezcladas con John Ford... o Sergio Leone, yo qué sé... hasta a Tom Cruise en caza se parece, a veces.

El horizonte siempre es importante, porque ahí están las texturas, las figuras que sobresalen, después de los grandes vuelos y reencuentros, de las sorpresas más ´pequeñitas`, no recién nacidas pero casi... aromas de los bares añorados, las persecuciones con condiciones o matices... Los famosos, Luke es uno de los nuestros, ayer, hoy y siempre... Hasta que se apaguen las estrellas.

Ashoka es otra interpretada por una Rosario Dawson del futuro, con pelo o sin él, los gladiadores son los pretéritos herederos de él, Chewie de Negro, renacen las estrellas del sheriff del condado al borde exterior, los séquitos van creciendo, irán perteneciendo a otras historias o plataformas, saltando de los dibujos a las series como este gran Boba.


Siempre nos quedará el duelo... ahí aguantando la mirada envenenada, inyectada en mil odios y jeringas implantadas en el cerebro... el depredador y la víctima adecuada, como la chispa de un revólver. Finos de manos, delgados como sus madres, morenas, salás... El marshall y la víbora.

¿Por qué, te fuiste tan rápido, joer?

Aguanta macho, junto a la figura indomable de Anthony Quinn, salvaje de Lee Marvin, retadora de Lee van Cleff, la sequedan de Jack Palance, la sofocante profundidad azul de Henry Fonda.... la robótica de Kirk Douglas. El apocalipsis, de gris y negro. Los grandiosos malos de la película...

El 7.

Me gustan mucho, los lobos rescatando a los abandonados en su manada, con las formas de Tusken o casi turcos, en fin, tribales con sus jefes no tan sentados, sus chamanes y amuletos, confeccionados bajo la mirada de sus dioses, mientras aprenden los jóvenes de sus artes. Otros los forjan en el fuego de sus ancestros, en un espíritu milenario de la fantasía que atravesó sus montañas guiadas por enanos y los anillos mágicos.

Me molan los charlatanes, esa especia curiosa que deambula entre mundos, simpática como la conseguidora de los pit-stops al margen de la galaxia, mandando a sus ayudantes mecánicos, pertenecientes a esa raza singular sintética, reconocida por R2 y C3PO, en sus diferentes versiones temporales y estratégicas. Las sonrisas en las bocazas de los Hutt, que dovoran más que hablan... El único que gruñe más y traga inmensidades, es warm del calamar arenado, subterráneo, bajo las movedizas que crea con su pico y hambre.

Estos son los verdaderos bocachanclas, queridos, evaluados en la frontera del bien y el mal, como los rancor, que haberlos, haylos. Magnífico, elemento, de la prehistoria.

Pero... también los hay, los peros.

Me queda nombrar ese lado oculto, las sombras de la ciencia ficción, que se apodera de mí y me lleva a otros tiempos no tan magníficos. Las comparsas, ese ejército formado de tejidos que, a veces, no sé, siento algo que no termina de convencer en algunas visiones. No tan placenteras, pues caminan sin garbo, más que andan, con dificultades de un montón generado, como pesados elementos de carga digital. Conio, que esto es Star Wars y El Libro de Boba Fett... id a los gimnasios, qué parecéis unos cenutrios indecentes, con colmillos y cara de jabalí, ¡leñe ya!

La panda más animada del tugurio, tiene un poco de cabaret inmóvil, que parece de coña, la verdad, sus camarer@s no tienen mucha animación, sí colorido como su maitre... pero, poco más.

Los mafiosos del sindicato Pyke, son dignos al menos, una cosa nostra con máscaras embigotadas y gesto de pez barbudo, por el contrario, los asaltantes del desierto desalmado, se quedan en meros moteros del infierno, arrasado brillantemente, pero, vacíos como el depósito de una Harley de estraperlo.

Y los replicantes de la adaptación comiquera de Alita, por que los de Ridley Scott están a muchos años luz de ahí, son modificados para el fracaso, caricaturas con sus motos que parecen de atracción de feria o tiovivo. No, por Dio. Rock & Roll, yeah!

La última, tras imborrables inicios y ese glorioso quinto, dirigido por Bryce Dallas Howard, nos ha llegado este séptimo de Robert Rodríguez... pero hombre, ¡qué hiciste! ¿Estabas distraído o qué...? ¿o vas perdiendo facultades por el way? 

Con todo el tiempo y dinero, a disposición, hombre ya.

La narración postrera es incómoda del final, asincopada, sin ritmo, parece un baile de destrucción, sin proponérselo en el marco y pulso dramático adecuado, sin épica. 

A pesar de algunas brillantes digitalizaciones, es una sucesión de ocurrencias de emergencia, con desordenada emoción, como la aparición de Grogu, que siempre es un valor. 

Y la acción... igual que las persecuciones sobre motos de las bandas callejeras, un verdadero desastre, sin ton ni son, ni velocidad. Salvo el momento bicho y el silencio de la bestia, con Grogu, que amansa a nuestras fieras.

Este 7, no es el camino, una pena mal digerida, un revolcón tras el brillo del desierto y el gran malvado... aunque críe malvas. Una resurrección encarnada, sería una gran cosa... Aunque sea de pirata, en este u otro Caribe, menos árido.





domingo, 15 de mayo de 2022

Nine Perfect Strangers. Season 0

     


Un desconocido es, alguien que pasa por ahí, y no tienes porqué tener una relación con él... ni siquiera mantener una conversación. Por el contrario, un extraño puede ser alguien del que conoces algo, una manera diferente de andar, una mirada furtiva o una forma de hablar...

Así se forman las relaciones, más o menos, intensas. De un contacto extraordinario entre extraños, que consiguen adquirir un interés común. Puede que un gusto por algo o, simplemente, un baile, un beso. David E. Kelly, con poderes en Boston, conoció a Michelle Pfeiffer, de California, y con el tiempo se coordinaron (amaron), reprodujeron hasta llegar establecer un lazo mayor, para esta corporación televisiva. Creadores y productores acoplados por el corazón, junto a un socio de nombre Henry Butterworth y la actriz Melissa McCarthy. La misión es lanzar esta idea oligocéntricamente lujosa y trascendentalmente discutible, que transcurre por la serie Nine Perfect Strangers para la plataforma HULU.

No conozco en profundidad, la historia que narra la novela de la escritora australiana Liane Moriarty, por tanto, ni que fundamentos ocultos o resortes que se tocan en el cerebro del lector... pero sí, que la serie es un lugar complejo de situaciones anómalas, como amontonados en un jacuzzi de la mala baba, o no. El retiro transformador que reproduce, busca la reparación de conductas, debilidades o adicciones, en una especie de Tranquillum House de los horrores mundanos, y las desviaciones psicológicas provocadas por ese comportamiento humano.

A través del consumo de sustancias químicas, eso sí... Lo que no parece tan, especial digamos, es el resultado del tratamiento cotidiano ante la pantalla. O algunos semejantes.

Quién narices, se inventa un incendio para salvarte... quién te va a intentar ahogar con una uva en el gaznate, mientras hacías ejercicio físico que va bien con la mentalidad ideal, si estabas tumbado/a sobre un colchón inflable en una piscina... se lanza... pero si estabas lesionado. ¿Dónde vas? Si no tienes, ni afinidad. No me lo creo...

9 8 7 6 5.. Contacto.

Un cuenta atrás es una regresión, pero también una numeración que avanza... ¿hacia adónde? 

No sabemos.

Al menos eso pretende la serie, llegar al fondo de la mente como aquella película, con el motor del precursor de aquella película tan absorbente que fue 50/50 y su relación convaleciente, o posteriormente partícipe en la serie Rush, de la que desconozco en este momento, sus lugares secretos. 

El director Jonathan Levine, sin llegar a identificarse o coordinarse demasiado con los seres tan  extraños que aparecen, se dedica a rastrear lugares oníricos, con pasta gansa de diseño. Después del amor en pareja, se rebanaría el seso para contarnos otras evoluciones amorosas y enquistadas, como zombificadas en el pensamiento, tras las Memorias de un Zombie Adolescente. 

El resto es una búsqueda de calmantes del alma, chamánicos o psicotrópicos, que actualmente van destinados a intentar pasar el calvario de la creación.

De esta manera tan acomplejada y diseñada, con estas mimbres del pretérito imperfecto de la convivencia, el tiempo se ha quedado estancado y no avanza... es una especie de pérdida en el tiempo, pero, con menos gracia que el sonido de un despertador a las 6 de la mañana. Aunque la banda sonora, musicalmente tiene su impacto, que no contacto con la historia. Un salteado de obras, pensamientos y notas.

En esta ciudad misteriosa de California, tendente al sexo, bueno no tanto, el sitio porque no existe en realidad... no se han conseguido identificar las posiciones, apenas la moral. Sí, los males individuales y el cóctel colectivo de ansiolíticos. 

Tampoco se ha podido, entablar la identificación o reciprocidad con esos nueve elementos, aunque los haya de todos los colores, y sexos. Cuando se conducen entre la soledad emocional, el culto al cuerpo o la salud, física y mental.

Se podría evaluar una mini-historia dentro del todo, como "Mente sana in corpore sano", pero con aditivos. Donde el puro veganismo es una opción idónea, pero si tienes dinero para comprar alimentos carísimos de producción ecologista, supuestamente más supervitaminadas que las frutas normales y con más proteínas que la leche, los huevos o la carne. Siempre han habido clases, hasta para comer.

Pero lo de cazar un venado en un jardín... ¡no sé!

Por eso, esta transformación somática, al lado de estos personajes tan especiales, acomodados o hasta adinerados por diversas razones vitales, empieza a parecer una banda anómala. Que no nos representan, sino que se presentan pintiparados para la ocasión. 

O son reclutados por la rusa extravagante a más no poder, llamada Sasha, promovida por una Nicole Kidman que tiene más lugares escondidos en el alma, que un dictador de las emociones. 

Bueno, redondeando la cuenta, si te atreves a consumir este producto, preelaborado, deglutido y digerido pesadamente, te irás dando cuenta...

5 4 3 2 1... Despegue, no.

La regresión, podría conducirnos a equívocos impredecibles que resultan una divagación consensuada para llamar la atención, un pataleo o rabieta, pero sin demasiado fondo.

Además, cuanto más avanza, es que parece que se va a despeñar por un acantilado de los sentimientos, sería un gozo ver como se estrella, pero no. Ahí, aguanta hasta el final. Mae mía, qué final nos espera... ¡muerte ritual o despropósito!

Ya que los problemas habituales que pueden surgir a los ciudadanos, mas, no a éstos... parecen sacados de un contubernio en Gran Hermano. Dudamos, no sabemos a ciencia cierta (que es la mejor forma del saber, la ciencia), si la alienación viene de fábrica o es consecuencia de los actos típicos dentro de la sociedad. No son tan retorcidos, pero sí, poco creíbles en estas circunstancias. Exceptos las drogas o el consumo excesivo de otras sustancias, que son más comunes de lo que nos quieren hacer creer...

Todo es una pantomima, como el derrotado y lesionado jugador de la NFL, Bobby Cannavale; la mencionada productora del producto, actriz también, Melissa McCarthy que se piensa, si seguir escribiendo tanto, como desamando en la vida. Un porcentaje homosexual, correspondiente al tiempo fílmico, en busca de la noticia o unos gramos de menos, a través de un Luke Evans poco reconocible; una youtube de poco contenido lógico como la provocativa, Samare Weaving, al lado de su millonaria pareja, trabajado de poca chispa o elocuencia, Malvin Gregg.

Esto es un buen equipo, desaprovechado, vaciado...

Para redondear la nulidad, una Regina Hall cautivada por un odio visceral, que no sabemos de dónde proviene, aunque nos lo traten de explicar, y su ojo vidrioso, que podría residir en el giallo, pero se queda en gallina clueca; y por último, la familia que se eleva unida, permanece en un giro dramático y surrealista... en parte debido a un Michael Shannon, que empieza a dudar de sí mismo... y no digiere porqué... se carcome en esta en esta situación. Digo, serie.


Definitivamente, antes de llegar, ya estamos perdidos. No siempre las producciones televisivas, te llevan al culmen de la clarividencia definitiva, en el espejo del existencialismo.

9 perfectos extraños, son así como define el último término, pero no tan ideales. Ni conductivamente, ni narrativamente... ni siquiera, emocionalmente en nuestros corazoncitos de telespectadores por capítulos.

La soledad silenciosa y emocional, es contagiosa, atraviesa la pantalla y necesitamos consumir algo, para no quedar abandonados en un rincón de la humanidad. Preferimos volar y encontrar amigos imaginarios, o algo.

Bueno, silenciosa, a veces. Por que en determinados momentos de la existencia, pueden acontecer pequeños estallidos de irascibilidad... que puede derivar en violencia... ¡Adiós televisor!

Y... Cero. ¡Crash!

La convivencia es tan, tan difícil, que puede magnificar el sentido de todo. Con efectos impredecibles en un lugar paradisíaco, que puede hacerte ver, lo que no existe ahora.

La búsqueda de la solución, tras los ceros en la cuenta de un predicador o visionario.

El cero, es el todo o la nada. El fallecimiento del hijo, antes que los padres. El conjunto vacío de las relaciones, el abandono de las amistades tras el dolor personal, la nulidad laboral o de pensamiento, tras la enfermedad... Hasta, la negación del propio, ¡Ser!

Dentro de una sociedad, que deja de lado al débil, al que no quiere una solución que proviene del golpe en el hombro, ánimo sin convicción, o alza su voz frente al resto. Al que reniega de los manuales de autoayuda, o de las grandes previsiones de un crecimiento piramidal... al premio gordo de la lotería... 

Al que no quiere comparecerse, con imperfectos conocidos, ni pretende ser algo que no puede permitirse, pues no tiene el dinero para comprarse una semana ilusoria, ni tomar los productos  ecológicos que te cuestan un ojo, o dos, el verdadero del hambre y el que miraría a ese mundo espiritual, que no se puede tragar... ya que proviene de la mano, en la mayoría de ocasiones, de telepredicadores que te elevan... ¡mucho, la voz¡

Puede que nos perdamos la diversión... pero parece más, un camino a la utopía.


A algunos les pudo facilitar un contacto o salvación, vaya ud. a saber... pero la racionalidad es la única moralidad válida que nos transforma y hace crecer. Compartir las situaciones y pensamientos, pero sin caer en lo denigrante, o la obsesión.

Esa que rebota una y otra vez, golpeando las paredes de nuestros cerebros y pueden provocar caos, como un eco que destruya la realidad. Para al final, encontrarnos de nuevo abandonados, y con los bolsillos más vaciados.

Este resultado es una mezcla de lujo desmedido, programado para un fracaso en serie.

Bueno, como decía alguien cercano a Mr. Wilder, no tan perfectos.

9 perfectas maneras, seleccionadas en un sorteo nulo, para estrellarse con el aburrimiento. Flotando en el éter, junto a amigos surrealistas, y santos imaginarios, aferrados a un vago recuerdo... Sentados en el sofá, pensando como fue aquella pelirroja del pasado que nos dejó en una calma total, o añorando a la mejor Catwoman, my Michelle.

Perfectas redondeces trashumantes... como una canción de los Rolling Stones.


domingo, 24 de abril de 2022

The Witcher. Season II

 


Una era de brujería televisiva, se consolida... como una bruma que se esparce lentamente.

Dentro de los mundos surcados por la fantasía, la épica es un territorio común a todos ellos, se suma a sus diversos habitantes como seres mitológicos, hechiceros de blanco y negro, malvados endiablados, seres monstruosos y, los guerreros. Sean caballeros o no.

De brujería y espada, se llaman a las leyendas, las odas o escritos.

Es una tradición que empezó oralmente, que se remonta a siglos de convulsión, decretos o ruegos, combates, volcanes y otros incendios. Cuando se buscaban respuestas, apenas hemos empezado a conocer la historia escondida en The Witcher... Eso, si antes, no leías los libros.


El amor disfrazado, bajo el brazo armado del mago Geralt de Rivia creado por el escritor polaco Andrzej Sapkowski, y sus controlados corolarios con el pensamiento, se ven reafirmados con el hierro afilado de su ´tizona` sin historia y sus escasas palabras. 

Es mágico siendo moderno, porque todo es cuento de principio a final, como en muchos otros de la antigüedad, que influyó a nuestras pesadillas y sus elementos extraordinarios.

The Rise of Caos.

Durante una primera temporada, donde disfrutamos de muchas leyendas y el terror, casi Lovecraftniano, tuvimos bastante claro, lo que veíamos, lo que estaba sucediendo... lo que imaginábamos en las sombras.

No como los chupasangre de aquella mansión de risas, sino viendo la aparición de la lamia sacada de la mitología griega en el primer capítulo de esta temporada. Antecedente sexual de aquellos, sierva del mal y dómina de los hombres, como buena sadomasoquista vampírica. Bueno exactamente no, ya que estas alteraciones de la personalidad monstruosa, provienen de la sangre... del derrame con consumo.

Así que, el viaje se inicia como entonces, como todos aquellos que buscaban respuestas y encontraron un escuadrón de seres infernales, escondidos en mares o cuevas, puertas y otras mentes peligrosas.


Hasta en el segundo se mantiene la esencia, manipulando el amor con el cuento de la doncella, de la bella y la bestia, reiterada porque... esas historias siempre se repiten hasta la saciedad. O un cuerpo vaciado.

Como en la primera visita de Netflix a la joven seductora, o Lilith de los hebreos, donde se empezaron a vislumbrar las primeras tentaciones con el caos... ese viejo ladrón de estabilidad... este asoma con la belleza, sea morena o rubia... porque haberlas, haylas.


Así que empezamos a sentir la presión y la tentación, con menos sexo como es menester en éxitos televisivos. Pequeñas píldoras de violencia, no tan desatada como en el primer aviso del caos, ya que también se resiente hasta que explota frente a la monstruosidad o las maniobras para paralizarnos, bueno, más bien a los traidores... ¡Bonita forma de desangrarse!

Pero es prácticamente excepcional a la regla común de antaño, pues nos estamos acercando más (en los siguientes capítulos) a las intrigas sociales, políticas entre familias, o raciales.

Esto va a ser, un rasgo común en adelante... algo más extenso y aburrido. Menos agraciado en narrativa que en los Juegos por un Trono.


En el caos reina ella, como una aprendiz de maga sin escobas danzantes, pero con un espíritu tan errante, que va desde la formación como un ninja autónomo, hasta la posesión extra-dimensional.

Y ella, la bella, se llama Ciri que tiene más minutos que Pedri (hasta la lesión), interpretada por la actriz británica Freya Allan, sustituyendo en el poder a su madre y a Anya Chalotra desde aquello de la batalla del Monte Sodden.

Ahora aprenderá junto al hercúleo Henry Cavill en el hogar de los ancestrales luchadores con ojos diferente, en busca del control de natalidad de la monstruosidad. Vamos, una aprendiz de Conan el Bárbaro en aquel molino, pero con varita en lugar de espadón.


Todo lo demás, es rutina. Con alteraciones de la personalidad, investigaciones pseudoquímicas, monolitos terrestres de un siglo remoto, portales que no se explican, dominaciones, orejas puntiagudas, matanzas de primogénitos en venganza, seres con pose antediluviana o criaturas fantástica, y que son lo mejor al finalizar este segundo hechizo, he dicho. 

Bichos pero cortitos, en extensión temporal sentencio. Una historia interminable con la fantasía.

Y es que toda la trama política, más cercana y cargante, interesa menos que un bardo descontrolado. Ya que es necesario, pero no sabes porqué... si no está bien explicado, ni cantado de Norte a Sur.

Eres poeta... ¿no? Pues, ¡abróchate la bragueta!

O la boca, majo... si no vas a decir algo mejor que el caos.

El Continente, contenido.

La Nigromancia es así... que te la crees, o no.

Depende de pequeños factores, que van de las percepciones visuales o sonoras, hasta la magnitud poderosa de la imaginación... que no es creencia. Más bien, ocurrencia a lo Dudlemore o Potter. 


Los ojos del nigromante, son como salpicones oscuros de sus órbitas en el espacio, para demostrar que, frente a los monstruos es necesario convertirse en uno de ellos. Como ponerse un antifaz de lobo, para desafiar al poder de la némesis o entrar en puertas, que no sabemos a que lugar nos conducen. Un semidios en la tierra, o no, de Ridley Scott.

El resto del Continente, aunque plagado de palabras y rostros, no son tan divertidos como una buena batalla o se resumen con un relato de conquista y poder, que ocupan muchísimos minutos en pantalla. Alteran la sucesión de aquellos cuentos fantásticos unidos al miedo o el suspense, a los desmembramientos que producía el filo de The Witcher, a sus zonas erógenas que se ven capidisminuidas... o mermadas que es más común para los mermados, o mermas, bardos de la irritación sexual y el control de los contenidos.

Pero no del parental, que de ese, sí estoy totalmente de acuerdo, claro.

Por tanto, las edades se han concentrado en un rango más amplio, vinculado a la moda, es decir, a los saltos espacio-temporales, que manipulan la realidad... y la familiaridad de los elfos y sus telas blanquiverdosas. Esos amigos de la Comarca... y del Corte Inglés. Vale, vale, y del Betis, ¡campeones!

Saltos que se dirigen entre alteraciones de personalidad, nostalgia familiar, atracciones rotas, placeres mundanos como el poder y el oro, intrigas cortesanas, llanuras entre acantilados rocosos, apariciones fantasmagóricas y  prehistóricas, de forma que todo parece estar dirigido a una Cacería muy Salvaje. Veremos lo que nos depara, el futuro

Sin embargo, en lo que es el Continente que abarca la mayor parte del tiempo, nos vemos abocados a un cierto, digamos... aburrimiento. Salpicado con esas celebraciones y diálogos, que se emprenden en la Torre Oscura, el hogar conocido como Kaer Morhen recreado digitalmente, según el testimonio de Lauren Schmitdt Hissrich, productora y guionista de The Defenders y la personalidad del televisivo Daredevil.

Y es que, este Continente, es un lugar catastrófico donde abundan los palacios y torres, los ambientes atmosféricos, la claustrofobia subterránea, los bosques, el caos penumbroso, las ráfagas de luminosidad celestial... pero en latitudes, irregulares que no sabemos recorrer demasiado bien, en los encuentros del triángulo protagonista. Con buenas interpretaciones, eso sí.


Entonces, y para no extenderme, pues ya nos invitan a una estructurada cuarta temporada... aquí reina la magia muy negra, la maldad que ejecuta el poder, salpicones de sangre viscosa, poca, métodos ancestrales y criminales, más otras bestialidades... que amenazan con multiplicarse. Con menos racialidad que en la Tierra Media, pero con enanos cab... digo gruñones. De eso sabe bastante, el sueño de Blancanieves. Fíjate de que lejos, llegan las resonancias clásicas.

Con menos batallas que, en las allá relatadas, por ahora. También se queda a unas jornadas del viaje de Robert E. Howard en cuanto a violencia y épica, como de las aventuras guiadas a través de los territorios de los Siete Reinos... En cambio, esta temporada segunda anda a la par, con efectos mágicos como en las infantiles recepciones de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis, sin exagerar, como las revelaciones semi-adultas de El País de las Maravillas, de otro niño llamado Lewis, Carroll.

Todo nos conduce a la vieja literatura de todas las edades, como en las dos partes de J. M. Barrie para el País de Nunca Jamás o Neverland, o los sueños interminables de M.J. Ende, dentro de un laberinto de queridos monstruos. Esto es la letra, que no la sangre.

También el caos, reside en esto, como un enfermedad contagiosa que se esparce desde la salida de la cueva de Platón, que nubla la visión a un mundo desconocido y sus sombras cotidianas. Nosotros, y nuestras diferentes versiones o razas.

El caos es una sensación, un hormigueo en los dedos, una grieta en el corazón, una coartada... para esconderse de la verdad. Una rebelión del averno, personal, sentimental... un coqueteo con las drogas y el alcohol, un secuestro de la razón... una debacle familiar. Un eslabón de la animalidad, perdido. Stephen King, lo describía muy novelescamente.

El Caos es Ella.

Una Puerta... interdimensional.

Lo que sentimos, pero no vemos.

Monstruos que somos, a la vez.

Una ventana a lo primitivo... la esencia.


Lo que apenas percibimos, porque se avecina en el horizonte... un titán descomunal que desafía al amor de los hombres y mujeres. Claro, siempre está escondido, como un ladrón o una genialidad.

Igualmente es algo que se adentra como una cuchillada traicionera del asesino, o una manipulación de asesina, sin saber a que puertas debemos acudir para detenerla... por consiguiente, es una sensación maldita que apaga la voz.

Siempre abunda el caos, en la mitología ya que son hermanas, y en la religión, que es su prima contra nuestros terrores... así, en la literatura, que es su creadora, como el boca a boca, en la era de la vida sin imprenta.

 

Este es el efecto que causa la serie The Witcher, establecer un eslabón indiscreto con todos aquellos famosos cuentos de la Literatura Universal, Infantil y Juvenil, sin rivalizar con ellos, sino acogiéndolos entre las páginas. Con algunas singularidades personales o estructurales, como es menester de la concentración narrativa, donde sólo puede quedar, la magia.


Por ende, no Michael en esta ocasión, es una niña que intenta devolver el tiempo a los hombres, frente a las brujas grises que dominan el tiempo y los variados espacios. Es la epicidad que oculta al romanticismo, con ejércitos preparados para la lucha eterna, entre el bien y el mal... tantas veces dicha, como practicado el sexo. Eso no es ella, porque no tiene la edad adecuada para el programa, sino prefiere la daga o los ojos fuera de sí.

Ella, el caos, es la segunda temporada de The Witcher, para lo bueno y lo, no tanto. El resultado de los libros (que muchos desconocemos), porque es el tiempo de la espada que desvencijaría a los monstruos, externos... o familiares.

Hasta que visualicemos el camino, padre e hija, esta temporada en televisión, puede resultar un tanto caótica a pesar de sus reconocidos personajes y sus labores representativas del gremio de Mickey Mouse en Fantasía, contra la indefinible obscuridad... 

Escobas con vida contra el caos, desfilando frente a árboles de muerte e incendios espirituales de cualquier signo. Con esencias marchitas colgando de sus ramas, víctimas anónimas, como cubos que se desbordan en la historia.

The Witcher 2 se queda en la superficie, maldiciendo el tiempo, como un servidor esperando encontrarme con mi próximo encuentro con la pantalla amiga, o caótica, que también las hay. Brujas series...Pero, en el futuro, quizá vaya escampando un poco... parece que se delimitará el aluvión de sangre... como aquí. 

No de ácidas lágrimas... no de antiguas familiares.


domingo, 10 de abril de 2022

Caras de Marvel: Loki, Falcon y Winter Soldier. Season 1

¿Recuerdas Odín,
los viejos tiempos
cuando mezclamos nuestra sangre?
Entonces prometiste
que no te servirían cerveza
si no había para ambos.

Algunos estudiosos de la mitología, piensan que Loki es su sombra condenada de la metafísica nórdica, y por lo tanto, de la tradición antes del Ragnorók. Con cerveza, mejor.

Pero metidos en la versión comiquera de los hechos... Después de que hombres de acción, los más mediáticos o literarios, se pusieran la máscara, como El Zorro o El Llanero Solitario, llegaron un aluvión de diversos héroes que sobrepasaron sus capacidades. Muchos hablan de éste o aquel, pero no debemos olvidar que en 1936, un creador como Lee Falk, hace aparecer a El Fantasma, o El Hombre Enmascarado, llamada así de una forma más cercana al pueblo patrio. Nada de olimpismo trasladado a los medios, ni marvelismo existía entonces. Era todo más aventurero y clásico.
Pero, ya se había puesto ojo al antifaz, como El Guerrero que vendría después en estos lares.

Meses después, corría el año 1938 cuando el editor Martin Goodman, un ser humano muy dedicado al prójimo e inmigrante de origen judío, con pesadillas familiares con la guerra, salió de su patria Lituania, para crear un imperio... de diversión.

A pesar de la Gran Guerra que derrumbaba Europa (una diana habitual en los estereotipos políticos, de ayer y hoy), comenzó la andadura del superpoder por los barrios más populares. Sin caretas u otras falsedades, que difuminaban los rasgos y no tenían que ver con los guiones adaptados a aquella realidad bélica, tan real. 
Eran héroes que luchaban solitarios, o aliados en las instituciones, frente a las maldades de la época y sus acólitos genéricos, a los que golpeaban ataviados de trajes patrióticos y otras referencias a los antiguos mitos o dioses clásicos.

Antes de formar aquella gran familia multicolor que conocemos y pasearse por el tiempo, que soñamos, divulgase sus hazañas, tras las pequeñas publicaciones denominadas pulp. 
La Gran Familia sin disfraces, bueno exactamente no, la otra me refiero, estaba compuesta por una tribu divertida de grandes creadores, dibujantes y guionistas, que derivaría en los ´verdaderos` superhéroes del cómic norteamericano. Y mundial, que es una escuela... 

Por tanto, un equipo que esculpió, a papel y tinta, las figuras coloristas que vemos hoy, saltando en el cine y la televisión. Estaba a punto de nacer el universo glorioso y eterno, de Marvel.

De la Máquina del Tiempo... A Loki.

El novelista londinense, H.G. Wells tenía tal carácter innovador y visionario, que acapararía la atención de todos los aficionados a la fantasía o ciencia ficción, de todos los tiempos. Y en eso, tenía una imaginación desbordada, a toda máquina. Autor de los cuatro pilares o jinetes del apocalipsis humoral, con El Hombre Invisible, La Isla del Doctor Moreau, más biológicos... La Guerra de los Mundos y la Ídem del Tiempo. Así sin despeinarse, p´alante, p´atrás... un genio absoluto.

Después de este gran viaje por el tiempo pasado y el que vendrá... el que comenzó con una serie de desenmascarados globales... percutiría en un trío olímpico, alguno fuera de este planeta conocido, que surgió de la obscuridad como La Antorcha, el precursor acuático de los dioses o Namor y, un Ángel exterminador de andar por casa... Por la casa de Timely, que acabaría entroncando con los conocidos  superhéroes de la otra, Fun House o torre de Babel de todos los tiempos diseñados... dibujados.

Este hogar salpicado de desvaríos temporales y balanceos en las alturas, era el comienzo de una desbandada mágica que se expande por varios continentes con la velocidad de la luz... e igualmente, entre universos enfrentados, en la paz de la oficina.
Mientras que la familia, se iría engrosando tras las mesas de dibujo y las mentes, sin mentiras o no, para crear nuevos horizontes y máscaras, que formaría parte del Metauniverso como lo habían planeado en los idus Dc con WW, y especialmente el rayo Flash. 
Era otra manera de concebir la aventura en mundos paralelos, como antaño, pero con implicaciones narrativas que provenían del error o la catástrofe... de la ciencia.
Hoy, aquellas luchas que significaban cambios sociales también, e implicaban a la libertad, de estar o de ser, han encontrado su posición en diferentes versiones y nombres atípicos.

Desde el gran manipulador de la realidad conocido como Dr. Strange y sus apariciones visionarias, pasando por los cortes longitudinales en el espacio-tiempo de Spiderman y sus ´aliados` de páginas y cgi, hasta los mejores encuentros con la línea temporal de nuestras vidas o sueños, como la flamante Wandavision, en un ejemplo de creatividad televisada. Sin olvidar al Nómada del triste futuro, o Steve Rogers. Ese el de las barras y estrellas, identificado por Joe Simon, pionero en mezclar sangre y romance en serie.

Sin embargo, hemos venido para hablar de otro multiverso en la tele, cuando los dioses escandinavos han demandado a los humanos espectadores, que nos sentemos alrededor de los estragos dimensionales de Loki. El hermanísimo del Trueno y gran desafiador al trono de Asgard tras los difuntos, disputa alada o cornúpeda, recordando al tipo Edipo.

Me he encontrado un poco colgado en el hueco de la Línea, no de la concepción, casi como el Capitán América sin su escudo o máscara, soltero y entero, experto en traspasar el tiempo sin documentos. Ejemplo del contraespionaje tan mencionado en nuestros tiempos, como en aquellos de la visión del Cráneo Rojo y antes de la actual confrontación entre los dos polos fríos de siempre, que nos saturan el cráneo. De siempre o de nunca... booom, amigos del miedo.

Después surgieron los primeros viajes en diversos elementos narrativos, la máquina estaba guiada en los mandos distópicos, por gente como Jack Kirby o el general Stan Lee, que aprendían a moverse dimensionalmente por diferentes guerras. 
Al mando de una compañía de soldados, crecientes no menguantes, gigantes del cervantismo gráfico, que tejerían los antifaces elásticos y sus cuerpos deseados. Cerrando el Atlas de las épocas épicas, con Fantásticos hasta el número 4 y el Olimpo pretérito en nuestras manos, bueno en las de N.Y., hacia la efigie más moderna del héroe.

A manos de un dios escandinavo, no menor... y su famosa nariz. No la del desierto, sino la del archiconocido Tom Hiddleston, contagiado por sus rápidas combinaciones de expresividad e histrionismo. Un verdadero olfateador del éxito, que en la televisión se encuentra como pez... en una pecera dimensional. Un poquito encerrado o maniatado por la exageración, ya que estuvo en todos los mundos escénicos. Del teatro a los Simpsons...

Y es que es complicado seguir la línea de los sucesos con Loki y su Madness, cosa extraordinaria que no le pasan a otros equipos más sobredimensionados o queridos, que se lo digan a Lizzard, Sandman, Electro, el Goblin o el Profesor, con los tentáculos en la Tierra, no 2  ni 3... pues tienen más vidas por venir que un gato... ¡o no!
Aquí es todo más farragoso, desubicado e indefinido, aunque no necesitamn de máscara como el lanzatelerañas, salvo en determinadas situaciones de sujección cornuda, como dije. Como tampoco necesita Hulk en su verde color de camuflaje... la parafernalia que defendía con los músculos y pocas palabras. Es la diferencia.

Todo cambiaría con el intrépido Peter Parker, mucho más hablador, impaciente por nacer en el 62 y no explicar demasiado sus facultades de ultraflexibilidad en detalle, ni la energía juvenil, que también era un poco, digamos comprometida. Que se lo cuenten a familiares y demás queridas heroínas, tan colgadas de él y el vacío.

Pero volviendo a la pequeña pantalla, todo aquel baile de máscaras de tejidos superiores y hierros, de insectos o extrañas criaturas, mutantes, invisibles, invidentes o diabólicas, vengadoras... Justo ahí en el 62, apareció el dios del Trueno como un ídem, sin careta oficial y con alitas tal que un  Astérix mayor, con su melena asgardiana al viento terrestre y con su martillo, no tan terrenal denominado Mjolnir, un tótem en su carrera. Junto a todos sus amigos y... enemigos, éste, que jugaba a doble carta, el ejemplo de un gámbito de Loki.
La serie de Michael Waldron para Marvel Studios y la plataforma Disney+, es otra cosa. Su sesera traviesa es más previsible y sus movimientos, menos, más diluidos. El guión lo controla todo, de tal forma que el lenguaje de carácter anglosajón se va perdiendo, por terrenos movedizos y escaramuzas a lo milnovecientosochentaycuatro, entre monstruos imposibles, controles e inteligencias artificiales. Un lío de los dioses...

Llegando al final, lo tenemos claro... los dioses y los superhéroes de antaño, no tienen nada que ver, un muy poco. Te puedes asomar por la rendija y sonreír a su presencia, pero no perteneces a ese mundo inventado, porque es de otra época, más actual o moderna. Creo que cuando se pone la máscara, es ya demasiado tarde, veremos a lo que conduce en una segunda temporada... Volverá a ser traviesa, o pesada como ladrillo, no sabemos... Loki es como es, para lo bueno o lo malo, con sus aspiraciones a alcanzar el altar del Marvel de Disney... De momento, no.


Falcon y Soldado de Invierno... éste o aquel.

La historia también es como fue, auque algunos intenten modificarla. Lo que no sabía de Loki, como algunos de los presentes, es que este último descendiente de Odín, vikingo que sostuvo una edición llamada Venus, con un aspecto protogénico que le haría saltar al estrellato en el mismo año de los Vengadores, en una historieta titulada Journey into Mistery junto a su, más excepcional físicamente, hermanastro espacial. 

Era plena edad de Plata de la comiquera de la estrella y la barra solitaria... más de medio siglo anterior al universo actual y divergente. Mas, lo que son las cosas, Loki no tendría su propia serie hasta 2004, de ahí quizá su temperamento bipolarizado. Antes de este pequeño descalzaperros, robótico y alicianesco en el país de las pesadillas. Tan irreal que puedes salir distorsionado, perdido... histérico. Sin brazo.

Para singularidades, la de estos dos opuestos o apuestos, blanco y negro, con el factor de los pensamientos internos volando por los aires. Héroes o villanos, yo que sé, qué se lo facturen a los distintos Capitán América, lo más meritorio dentro del desorden... creo.
Las ideas se han multiplicado con los estertores del miedo y los medios de comunicación, como un resorte que difiere a los personajes y los muta, los enfrenta a su propio espejo o escudo, para que se peleen en la nueva sociedad... o entre ellos.
Tal vez, de nuevo, lo más atractivo, con gran disposición de los efectos digitales dentro de este novedoso estado de la programación en el universo de las máscaras. Dónde el gran Capitán, las eleva a un exponente de diversidad emocional.

Son voces que resuenan, que se convierten en un dictador que ´sugiere` lo que vale o no, lo que se dice, lo que es bueno o malo... lo que merece vivir o morir. Un hecho muy real, que vuelve a tocar a las puertas del infierno, no lejos de otros hechos extraordinarios.
Es la voz, contra la que luchaban aquellos primeros superhéroes llegados a las páginas de los, entonces, llamados tebeos. Caballeros frente a los pistoleros del salvaje anterior u otras hazañas bélicas, que no llevaban tampoco las famosas caretas, sino que iban a estrella despejada, o la bala.

La voz de los terroristas de la desinformación, tan convencionales como fáciles de encontrar con un botón, amasadores de generaciones que no tenían escudo para salvaguardar sus cabezas o memorias, pues ya apenas leían... casi ni pensaban libremente.
Falcon se ha puesto a combatir ese sentimiento, al lado de un brazo que muta su precedente, un ejecutor que parece un invitado al desgobierno de la mitología y la megalomanía. Dos colosos con su propia racialidad que se vuelven hermanos, con diversas controversias hacia el pasado, y la aparición del hombre que defiende una postura, menos diversificada. Esa es la gracia, del asunto.

Ambas esferas, como mundo paralelos, coincidieron como otras en muchos milenios pretéritos, o generaciones, contando sus vicisitudes elevadas o alardes victoriosos, frente a las relaciones que coincidían con los súbditos o personajes terrenales. Su vanidad, su fracaso, su compañía, su visibilidad, su amargor, su estrategia o su perdición en el camino... su cambio.
En este viaje, tras la desaparición entre gemas y el traslado desubicado del América Captain, no existen los movimientos dimensionales, pero si destacan los efectos visuales, que tienen la velocidad de un rayo o flash, en los tiempos televisivos.

Tras el antifaz.

Esperando a los caballeros de la Luna y otros vampiros, diferentes de esos inmortales o Eternos, espero que no tan sosos... la diversidad ha cambiado los tejidos espacio-temporales, hasta traspasarlos con la elasticidad de los argumentos. Tan variados, como ellos.

Ahora son más, metahumanos... Cuando empezaron a esconder sus debilidades en trozos coloridos de tela, ante una posible persecución mediática o jauría humana (muy de otras películas), han contestado con la rebeldía. Otra forma de ver la vida, como fue en otros episodios de la historia.
Si deseas imbuirte de aquellas exigencias personales, puedes hacer una parada en el documental de 2021 tan presente. titulada Marvel Tras la Máscara, del pasado, y descubrir una parte sugerente u oculta, depende de la visión de aquellas historias... quiénes eran... o somos.

Como aquellos antecesores dibujados, primeros luchadores por la libertad de todos, no especificó todas porque se mantiene la inclusión genérica, también surgieron los poderosos malvados, sus némesis de la máscara. Sino, no tiene más que echar una ojeada a esos Spiderman y los próximos que vendrán... Los generadores de una mafia mantenida en el tiempo, que manipuló o aterrorizó a las generaciones de diferentes décadas, hasta ahora.

Héroes, valkirias, Thor y su hermano maquiavélico, Falcon de América, y de otros inviernos, veranos vacacionales con Loki, en su mundo... Esto es otro antifaz.
Como Batman, no se parece a los primeros cómics, ni el programa de la televisión, ni el de Tim Burton, como no se semejan a aquel primer Supermán, que leí con traje de novato militar, pelando patatas a ultravelocidad, nada comparable a este Flash del metaverso, ni el Spiderman que ha mutado en diversas paletas y pieles... Ni a los Watchmen, siquiera.
Es una de mis siguientes paradas... la estratofera de los tiempos y los rasgos, la música, la historia, entrar en otra Wandavision y sentir aquel placer.

Esto es otra historia, la de la televisión... para lo muy bueno, y alguna cosa menos singular, más fragmentada... hijos del Falcon y el Trueno, en nuevas cúpulas del placer, o no. Somos los verdaderos hijos del plasma, la ley del rey del Engaño.

Pero, siempre hay esperanza... que se lo digan a... cualquier Loki del mundo... u otro, más o menos, alternativo. Puede que estemos programados como robots... caigamos en el buenismo o levantarnos como Will Smith, cambiando de canal. Chris Rock, ha cambiado... incluso en sus ulteriores trabajos.

Identidad secreta... héroe. Imagen social... inviable. Mercenario de otro siglo... soldado de invierno. Avión... Falcon. Pirata... un zorro. Alienígena celestial... Deviante. Vigilante... Pacemaker. 
Dinero, el otro Caballero... The Batman. Todo reproducido, hasta en una galaxia... muy lejana. Luz de Luna y Obscuridad... Nos vemos, o no. 

domingo, 20 de marzo de 2022

Hellbound. Season I


El horror surcoreano en el cine, siempre ha suscitado un interés personal y en los aficionados más internacionales, que va desde el sometimiento extremo del cuerpo humano y la psiquis salvaje, a los sobrecogedores espíritus malignos de los 90. De todas las derivadas sobres los más brutales mafiosos, a los psicópatas retorcidos de diferente piel y condición. Hasta los de epidermis más verdosa, tirando a muerto...

Esta caída infernal ha sido prolongada a las últimas décadas, caminando por el cadalso del género a los abismos descerebrados de hoy, incluyendo ejércitos del pasado o modernos, como cabe en el contagio de otras cinematografías.Pues de vez en cuando, también se ha visitado a los monstruos arquetípicos de la literatura y de Hollywood, con ese distintivo toque oriental de marginalidad social o masificación de los espacios... Es decir, Corea del Sur y sus directores, han perseguido a los seres deshumanizados que conviven familiarmente, en un enjambre, con el hambre visceral hacia otros seres sangrientos de la sociedad actual.


En estos dos últimos años, se ha advertido cierta condena de la excelencia de antaño, dejando a parte la aclamada Gisaengchung o Parásitos, del director Bong Joon-ho ganador del Óscar. Que hurgaba  más en la desestabilización real de la sociedad y la condena de los barrios marginales, con esa locura sangrienta del final familiar en plena fiesta. 

Esta última hornada, se ha ido abandonando a ejemplos del denominado found footage de moda, como la cinta Guimoon, o más extendidas revelaciones de poderes sobrenaturales como The Medium o The Witch: Subversion. Un ejemplo de mezcla en las diferentes especialidades coreanas pasadas por el tamiz de lo moderno, y que evoluciona de la animación asiática a una producción televisiva para Netflix. Aparece de la nada sorprendentemente por su aspecto extraño, para reclamar un puesto en la escalada del mal actual, y que conoceremos como Hellbound... O no, porque la extravagante aparición tiene su crítica.


Antes de materializarnos y empezar a destripar su contenido narrativo y visual, diré que la serie conceptualmente es un choque distorsionado de la religión y la justiciaa terrenal, creando sensaciones distópicas con la evidencia metafísica de la divinidad. Esto es, si existiera o tal vez...

Un caso algo semejante, distópicamente hablando, a aquella versión llevada a la pantalla pequeña desde la novela gráfica Snowpiercer, que poseía igualmente altibajos entre representantes endiosados y rebeldes, en dos mundos obstinados en una posible extinción de la raza humana. Vamos que, entes que se creen divinos hay muchos, sólo hay que encender la televisión y los telediarios... No mejor, no. Mejor ponerse una serie...

Aunque tenga sus sobresaltos, recordando esta última visión apocalíptica sobre los carriles de la distopía generacional y social (Snow se emite en su tercera temporada ahora), vemos una leve conexión con este comentario, ya que contaba con la producción magnética del genial Park Chan-wook. El escritor y cineasta, amo de la venganza que se contemplo desde Seúl con brillantez y del que esperamos reverenciando, su próxima obra detectivesca, tras su paso en serie por la guerra de Vietnam con Robert Downey Jr. en The Sympathizer.

Por el momento y en el camino extraordinario de lo incómodo, tenemos al guionista y director de diversas calamidades apocalípticas como Train to Busan, su secuela Península o la Psychokinesis junto a Yeon Sang-ho. 

El creador de Hellbound se ha propuesto socavar el juicio habitual, echando mano a la cuestión divina y la deformación mediática de la realidad, frente al castigo. Esta temporada primeriza y sobrevenida, trata de perseguir la deshumanización de las conductas en curso, poniendo toda la carne en el asador... como San Lorenzo. Ángeles del infierno, sin moto, pero con gran posibilidad de teletransportación.

Acá, todo se critica y se disputa en las alturas, instituciones críticas, policiales, grupos heterogéneos o sectarios, medios de comunicación vs redes sociales, youtubers, entidades familiares o individuos con su propio pensamiento. Intensitos, de cuerpo y espíritu... por faltar, faltan los opinadores mantenidos a sueldo.

Racionalidad o divergencia, de esos seres que deberían ser ejemplares, humanos y que, en muchas ocasiones, actúan como verdaderos monstruos en autodestrucción piramidal. Con bombas o sin ellas...

¿Ángeles o Demonios?

No es una cita, a la famosa novela, que iba de otra cosa menos existencialista, reclamando un hueco controlado o halo iluminado.

Vamos a echar una mirada al horizonte, a la historia de los escritos sagrados y los vemos llegar con una mezcla de estupor y, soberbia digital, que no asusta, pero maltrata.

El miedo no es tanto, sino que nos remueve las entrañas entre la sorpresa violenta, la fatalidad y la hilaridad... ¿por qué, no?

Es la visión infernal por las calles, que podríamos haber sopesado muchas veces, pero no de esta manera tan comprometida, tan caprichosa... porque los castigadores poseen una voz interior tan elevada o desviada del derecho canónico, que produce un eco de nivel procesal sobrehumano. Ni Daredevil, ni hostias voladoras... bueno sí, aunque sin alas.

En este caso sobrejuzgado de la serie Hellbound, se mueve una investigación de los hechos contados, que tiene sus detractores y otros agujeros de escape a la violencia desatada, que tampoco es una rara avis en el cine coreano. Sí el escenario, que es mucho más increíble y desproporcionado por los protagonistas que se mueven, o simplemente aparecen de la nada... o del todo.

Por eso, no sabemos si tocamos el actual terreno de la ciencia ficción, como en cierta estructura genérica del horror grupal, o su presentación ante el público, es una rareza de los productos generados en el país democrático de la Península Sur. Un relevante aparte, es una de las áreas metropolitanas más pobladas de Asia y el mundo, es decir heterogéneas en formas de pensamiento y estar.

Este pueblo tiene una historia particular, que ha soportado regímenes autoritarios, invasiones militares de los manchúes de China, posteriormente el imperialismo del Japón, residuos de una guerra mundial y que acabó con una división territorial tras el fin de la Segunda gran Guerra, con la dramática derrota nipona ante la unión soviética de Stalin y la actividad nuclear, como juicio sumarísimo de un posible fin del mundo. Tan cercano... como la ciencia internacional concentrada por los estadounidenses, que nos amenaza a todos. Vivos, o siguientes sojuzgados.

Pero esa es otra historia que se ha multiplicado hasta la modernidad del siglo XXI, ante la mezcla cultural, entre el ateísmo filosófico, esa parte cristiana que impregna la historia o la budista clásica de la fe en Oriente. Sin embargo, ante tanta fe, Seúl nos descoloca con un pensamiento extendido y crítico, tanto que hasta se autodenomina, ciudad "infernal".

Hellbound remata con violencia, toda la impunidad que se genera en las calles, que pudiera ser cualquiera en el mundo actual, incoherente y desnaturalizada, como un demonio en la sombra. Se enfrenta a toda la degradación humanista de los valores o la esencia conductista del comportamiento degradado, aunque para ello se recrea con efectismo visual de andar or casa... más monstruoso que ejemplarizante o coordinado con la población y sus posibles defectos. Quizás, son mayores en todo lo que se refleja alrededor, que entronca con el aspecto caótico de los trabajos anteriores generados por la mente tras la cámara.


Lejos de toda la carga metafísica o espiritual, que es trata a la vez como una incógnita y que pulula en la historia de la maldad, existe un debate específico. Debido a la deficiencia estructural de los efectos visuales, que deja un poso desangelado al personal, con la perspectiva general de ser un poco engañados, frente a esa voz de la conciencia. Es cierto, visto desde ese prisma, aunque no termina del todo con la fascinación del producto, determinación sin visos de vergüenza, ante el riesgo de los guiones y las múltiples expresiones particulares o colectivas. La gracia verdadera, está en la persignación de sus diferentes elementos narrativos en colisión o la, más terrenal, investigación policial, que falta por desarrollar. Pero, ¡también sin exagerar, eh!

El hecho es que podría ser más extraordinaria, si existe o no... esa disyuntiva entre vida y sufrimiento, como ejemplos del pasado esotérico o divino, que generaba terror en otros tiempos oscuros. El amor junto al dolor, expresión de la cercanía humana, la inocencia frente al conocimiento del mal... creemos o pensamos... Existimos o soñamos, tememos... a veces pesadillas horribles... Adoctrinamos, hasta que morimos... Es la enseñanza, la experiencia... y luego qué, ¿de nuevo, la vida?


Pero, ¿qué somos? Mejo dicho... ¿qué no somos?

Shakespeare dramatizó que Hamlet, podría lanzarnos la incógnita de la humanidad a la cara, pero tenía la respuesta tras las manos de otros personajes eternos, como él. Tras aquellas voces colgadas en la obscuridad, cuando Macbeth se puso a soñar y se descubrió con las manos ensangrentadas... aunque sin cabeza. El juicio de los deseos oscuros...

El chasquido...

Todo píxel barato acaba teniendo su sanmartín, pero los personajes permanecen en la memoria, como un chasquido último del cuello. Ya que, conforman un visión del mundo ramificado, con diferentes puntos de vista ante el crimen o la violencia.

De forma que, mientras unos condenan, otros perdonan... o miran hacia otro lado, que no es peor ni mejor, sino una posición confortable tras la pantalla.

La aparición desproporcionada de la justicia, o no, mantienen un dedo inquisidor que recuerda a otras épocas de la humanidad, que instiga el miedo... ya sea, cercano y orgánico o divino. Puede que un acusador cabalístico, como las opiniones generadas por las redes sociales y coordinadas... ¡a saber por quién, ni para qué!

Mientras quedan vidas errantes, memorias tiradas por el suelo, anhelos neonatos que no se cumplirán, venganzas que resultan liberadas, desesperación ante la mediocridad de los mandatarios, esfuerzos infructuosos, ocultación de las pruebas, sangre derramada, ideología... ¡mentiras!


No podemos hacer nada... ni justicia, ni disuasión... porque somos humanos. Por eso se crean los monstruos, los zombies que nos devoran las entrañas, los pensamientos que no entendemos, los viajes a ninguna parte, las voces que se elevan en televisión, los insultos, los golpes y las lágrimas, el dolor propio o extraño, la desviación de los hechos, la marginalidad que desemboca en desesperación, las enfermedades mentales, el horror... el fin de los tiempos... O no.

El comienzo de una nueva temporada, que no sabemos si surge de los restos incinerados por el miedo a lo desconocido, o la continuación de una investigación que genera infinitas versiones de la irrealidad que viven los protagonistas. Excepto ellos, que son ángeles o demonios, por encima de los bits y la carne, aunque sean una especie de chiste de la existencia.

Es una serie Hellbound, corta y directa, como un chasquido, que te arrebata la verticalidad, seccionando la columna vertebral que te une a la realidad. Pero que, a la vez, te genera una especie de vacuidad interior, una irrealidad que permanece en el subconsciente de forma imperecedera... porque es un subterfugio para, simplemente, hacerte preguntas.

Sin respuesta, eso sí.

Salvo el ruido generado por los huesos al quebrarse, por una injusticias que se quedan flotando como el éter... como todos los pensamientos en un cóctel universal, que no tiene sentido. ¡La nada!

Puede... esos somos. Ángeles o demonios... y después qué... un desarrollo infernal, a lo Hellraiser... porque ha eso me ha recordado, el futuro de Hellbound.

El Dedo cabalístico.

Tú sí, esta no... me gusta, te la comes. ¡No!

No podemos ponernos en una experiencia parecida, ya que el miedo escénico, sólo lo sufren esencialmente las víctimas inocentes... los demás se estremecen ante la pantalla, ante una posibilidad. Se interesan o se dan la vuelta, y ofrecen la espalda. Buscan una salida... Ríen o lloran, se enojan, se compadecen, huyen, se acomodan... y terminarán olvidando. No podemos hacer nada, porque al final, todos sentimos el pavor, propio o ajeno.

Miedo a no pensar como el resto, a ser ovejas perdidas... miedo al pregonero, a lo que esconden las imágenes. Miedo al monstruo que se esconde en los muros adyacentes, en las mesas estereotipadas, alargadas como sus dedos... a no entendernos, ni soportarnos, al otro, a la desconsideración del ser. A no ser... en definitiva, desaparecer para siempre.

Terror a estar con la gente, terror a quedarse solo... Terror a lo que subyace... Terror a lo que desconocemos... Sea humano, maquinal o cabalístico. Se termina temiendo a lo divino, que no sabemos realmente si existe... si bien, muchos los presienten... somos humanos.


Dicen que sólo resta el amor, pero el amor a qué... ¿a quién? Cuando todo es arrebatado de nuestro lado, cuando no hay esperanza, cuando nos volvemos locos... cuando sólo existen los restos, de una guerra eterna entre el bien y el mal.

Ese es el sentido religioso que subyace, o una engañifa que no podremos resolver nunca... porque somos humanos... culpables o víctimas. 

Acabaremos perdiendo la razón, como en aquel vuelo fatídico... macabro, libidinoso... lisérgico. Es decir que, nos veamos contagiados por la locura y terminemos disgregados en el tiempo. Como la memoria, que ya no podrá ser... como los niños inocentes que no tendrán futuro.

Es terrorífico, pero la cosa tiene su gracia, debido a la incoherente propuesta de la conciencia humana, o incluso de su perspectiva sobrehumana.

La única realidad cabalística que podemos observar, si es que queremos, es la apariencia de los relatos mediáticos, y las opiniones que se genera en contra o a favor. El debate de los supuestos expertos y los mandatarios, que no entienden casi nada... porque la realidad, es otra, la que todos sabemos y nos ocultan.

La sociología de hoy en día, es el castigo, una pena máxima que es... andar haciendo equilibrios entre los depredadores y las víctimas... ya que los humanos, están condenados a la inestabilidad de por vida. O la muerte, que es un fin en sí, para algunos.


Por tanto, en Hellbound, la esperanza no existe. A no ser que, todo sea un tremendo error, a no ser que los que piensan con la muerte, crean en la vida ajena, el respeto por ella... Ante cualquier otra cuestión marginal, a cualquier tipo de ambición o poder... O sino, quedarse sin cabeza como Macbeth... o como un falsificador de la realidad. No hay justicia en el poder. O sí...

En definitiva eso somos... no, héroes. 

Culpables e inocentes. Sea en el Hellbound de Corea, o en cualquier otro rincón de este mundo, el otro no sé si existe, claro. 

Incluso en un gráfico degenerado de CGI... imperfecto como un ángel vengador que se emparenta con la Masa o la Cosa, como Rocky Balboa o un Undertaker de otro mundo... terrible como el horror. Una broma.

¿Adónde nos aproximamos...? Rumbo al infierno, o el absoluto caos... o hacia un Farenheit 451 o ese  iris persuasivo del 1984 orwelliano, con sus dedos censores. ¡Ni idea, el diseño es imperfecto!


Cinemomio: Thank you

Las más alteradas del Cinecomio

Etiquetas

Serie TV-Scifi series - Ciencia Ficción Serie - Crimen Serie Tv - Terror Serie - Humor Serie - Biográfica Matthew McConaughey serie Dramática Clint Eastwood Emma Stone Jake Gyllenhaal Serie Tv - Thriller Series TV - Animación Humor Amy Adams David Fincher Denis Villeneuve Ewan McGregor Mads Mikkelsen Ridley Scott Tom Cruise Tom Hanks Woody Allen Ben Affleck Cine Documental Game of Thrones Joaquin Phoenix Kristen Stewart Leonardo DiCaprio Martin Scorsese Mike Flanagan Oscar Isaac Ryan Gosling Serie - Bélica Series Tv - Terror Tim Burton Tom Hardy Videojuegos Alex de la Iglesia Animación Japonesa Anya Taylor-Joy Benedict Cumberbatch Brad Pitt Christopher Nolan Christopher Walken David Cronenberg Eddie Redmayne Francis Ford Coppola J.J. Abrams James Gunn Josh Brolin Julianne Moore Kenneth Branagh M. Night Shyamalan Meryl Streep Nicolas Cage Nicolas Widing Refn Paolo Sorrentino Quentin Tarantino Rosamund Pike Scarlett Johansson Scott Derrickson Stellan Skarsgard Steve McQueen Tilda Swinton Twin Peaks Wes Anderson Winona Ryder Woody Harrelson Zoe Saldana Alexander Payne Alexandre Aja Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Animación Animación Digital Armie Hammer Bradley Cooper Brie Larson Bryce Dallas Howard Cilliam Murphy Duncan Jones Hnos. Coen James Cameron Joel Edgerton John Ford Jordan Peele Julia Roberts Kevin Costner Lars von Trier Leos Carax LiLy Collins Mahershala Ali Marvel Mel Gibson Michael Haneke Michael Keaton Mindhunter Morgan Freeman Mélanie Laurent Natalie Portman Netflix Orson Welles Park Chan-wook Paul Thomas Anderson Paul Verhoeven Richard Linklater Robert Eggers Robert Redford Roman Polanski Stanley Kubrick Stephen King Steven Spielberg Terry Gilliam Thandie Newton Thomas Winterberg Tom Hiddleston Uma Thurman Vince Vaughn Viola Davis Willem Dafoe Yorgos Lanthimos
Licencia de Creative Commons
Obra está bajo una licencia CC en España.