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miércoles, 27 de septiembre de 2023

El Gabinete de Curiosidades de Guillermo del Toro. Season I

 

Es inmortal curiosidad que, dos de las cuestiones más controvertidas de la humanidad sean motivación para multitud de narraciones de cine y tv.

Cabe recordar que el próximo mes de diciembre, se celebrará el 50 aniversario de la película de terror sobrenatural y arqueológica, El Exorcista basada en celebérrima novela de William Peter Blatty y dirigida por el recientemente fallecido Mr. William Friedkin. Dep. Que nos sirvió esta encamada de gruñidos y diálogos sobrecogedores, o más, directamente con nocturnidad y taquicardias bajeras. Cómo era, ah sí, arriba… abajo, al centro p´adentro… crucifijo. ¡Salutis!

El director aún no conocía los acordes, que un joven de 17 años llamado Mike Oldfield, había compuesto una tonada misteriosa con una melodía principal, compuesta por piano, órgano y xilofón… Ah! Y aquellas campanas tubulares homónimas, que John Cale le prestara desde algún rincón obscuro de su The Velvet Underground. Una verdadera orgía musical que mutó el miedo…

La otra tendencia, fuera de los fantasmas, no es menos sintomática de nuestras inquietudes humanas, detrás de una muerte… La cuestión cinematográfica recogería el nuevo terror a ser invadidos (pronto visionaré la segunda temporada de esa serie), o al menos, acompañados por otros seres uni o pluricelulares, en el casi infinito universo. O posiblemente, en plural, multiversificado.

Ahora voy a recordar otra cinta, como se decía en época de videotapes, que no es demasiado conocida, Unearthly Stranger, dirigida por un homólogo en fama bajera, el londinense John Krish. Se cumple el 60 cumpleaños de su humilde lanzamiento a nuestro mundo, manteniendo  una energía nuclear o valentía extraordinaria para indagar en la mente metafísica de nuestra especie, respecto a un contacto telemagnético con extraterrestres y viajes astrales, con una faceta más psicológica de pesadilla cientítifica y emocional, que una invasión salvaje. Intérpretes cas desapercibidos hoy, Philip Stone compañero de viaje del gran Stanley Kubrick en La Naranja Mecánica, Barry Lyndon y El Resplandor, o compañero de viaje del mismísimo Flash Gordon; Jean Marsh, una de las víctimas rubias de Alfred Hitchcock en Frenesí y Gabriella Licudi, que saltara a la Caída del Imperio romano y ser mujer Bond en la primera Casino Royale. Además sumando a John Neville que se desarrolló su carrera con Peter Sellers como director, en Mr. Topaze, pasando a  Sherlock Holmes en una versión de A Study in Terror, de Baron Münchausen con Terry Gilliam, o girar por la psiquis de Alan Parker, en  El Quinto Elemento de Luc Besson, caer en teleraña metafísica de David Cronenberg o La Declaración de Norman Jewison… Que celebrando, al unísono, rodó Jesucristo Superstar, El Otro en la batalla (bíblica, guerras y drogas), hace 50 con inolvidable partitura para la ópera rock de Andrew Lloyd Webber.

En fin, otra serie de personajes extraordinarios… enlazando y cumpliendo con nota... Pero, seres de ultratumba o lo que sea, y alienígenas, mantienen esos lazos en común. El curso inconcreto, entre el poder de imaginación y ciencia, sin datos concluyentes, fotos borrosas  y siempre, la concepción mitolópica de nuestras inquietudes mortales.

Es un lugar donde chapotea a gusto, el director Guillermo del Toro desde su nacimiento, más o menos, pues siempre soñó a lo grande desde su pequeña habitación en Guadalajara, Jalisco, con grabaciones tras sus lentes redondeadas. Donde habitantes mitológicos se paseaban bajo su cama, no me refiero o sí, a los de la última de The Boogeyman, de la que hablaré… y tenía su visión, mucho más arriba de los ojos y su expresión rebelde, tal vez a la estatura de Godzilla o más allá, al espacio exterior. Sin embargo, se mantuvo en tierra, o bajo ella muchas veces, y las manos sobre maquillaje y tras cámara de cine, que le llevó a su éxito vampírico de Cronos y a la España plasma-civilista de un Espinazo del Diablo… que ¡nos persigue como un condenado perro sádico! En fin…

El resto es archiconocido por todos, hasta llegar a la plataforma de abordaje para temas universalmente sugestivos, y la otra la de Netflix, al más puro estilo de los cómics de la Cripta, los Espíritus de los Muertos del gran dibujante Richard Corben adaptando la obra del genio Edgar Allan Poe, y por ende, remodelando la figura oronda del maestro en Alfred Hitchcock Presenta. Buen menú para servirnos a todos… ¡Figuras!

De Fantasmas y huesos…

Mira que los adoraba Mr. Edgar, o no... Sueños se empaparon en sudor tras páginas de cómics de los 40, cuando Jack,  el Kirby conoció a Simon, Joe… en el estudio de animación de Max Fleischer dónde hacían Popeye el Marino. Claro, ahí se endurecieron con espinacas y pasaron rápidamente por las historias de terror, verdes, algo malditas entre crítica y haters, que lanzarían a superhéroes. Eran como fantasmas enmascarados y poderosos, y conquistadores con mala leche.

El del Toro, en cambio, confiaba en ellos, los oscuros y presencias octoplásmicas para contar en sus primeras historias en gran pantalla y, que ahora, recopila para Netflix y Exile Enterteiment, en una serie de catastróficas (por el horror), Curiosidades para su Gabinete. Observa que se movió en los subterráneos de Mimic, al nombrado espinazo compuesto, por Laberintos espirituales y Orfanatos de la infancia; hasta albergar la llegada de mundos paralelos, en consecuencia, con tebeo de Hellboy en mano y otras historias que contar en la obscuridad sin esperanza, apenas. Son monstruos reproductivos como Splice, el Kong anfibio del Agua de ojos saltones amorosos y los supersticiosos Antlers. Toda una colección de pegajosos, que suministrar de nuevo al mundo fantástico, gracia a amigos como la antología húmeda de H.P. Lovecraft, o los realizadores, Ana Lily Amirpour (Una Chica Vuelve Sola a Casa), David Prior (The Empty Man), su fotógrafo habitual Guillermo Navarro (también del amigo Robert Rodríguez o Jackie Brown), Catherine Hardwiche (Los Amos de Dogtown), Jennifer Kent (Babadook) y los italianos Panos Cosmatos (Mandy) y el intrépido cubista del horro, Vicenzo Natali (Cube, Cypher, Splice, En la Hierba Alta), que emparentan con la última interpretación bélica de Guillelmo, en Pinocchio.

Un lazo de madera con los huesos entumecidos por la humedad y los lustros de ladrones de cadáveres encabezados por el gran Boris Karloff, donde no hallamos a subastadores en el inframundo, o la osamenta de ratas como alimento de aquellos dioses pasados y paganos. Estos trasteros encantados endiablados son fieles al director y productor mexicano, a David Hewllet y el actor de Oxford, Julian Richings, recordado por The Witch y la actual Bean Tiene Miedo junto a Joaquin Phoenix. O por descontado, al magnífico Tim Blake Nelson, saliendo del increíble reparto de aquella Delgada Línea Roja a Colossal, en The Increible Hulk, supremo como en La Balada de Buster Scruggs con los Coen, ¡oh Brothers!, y por supuesto, otros ejemplos fantásticos como Minority Report, la divertida Fido o la serie Watchmen de David Lindelof.

Son dos primeros episodios espectaculares en la presentación especialmente (el inicio es lo mejor), pues los monstruos tienen un final algo precipitado y lustrado por algunas particularidades… imagino que presupuestarias. Puede que echemos en falta, la creatividad de un gran artesano como Ray Harryhausen o al cercano sentimentalmente mágico, Jim Henson. Spielberg mediante, si recuerdas aquello de Porltergeist…

Oleada de espectros con malas intenciones, como el guardián de los tesoros de las catatumbas y roedores de lo desconocido. Más elementos de brujería negra en forma de pinturas sacrílegas, en próximos capítulos, un poco menos atractivos, pero bien presentados, a través de vórtices en bosques y ejecuciones sangrientas. Son como alumnos lastrados por los grandes retratos de Dorian, para Ben Barnes o Rupert Grint, que alternan con míticos del walking dead de Andrew Lincoln o el jefe Crispin Glover. Ya que el siguiente, capítulo intermedio a parte, es Fray Murray Abraham, o un asombroso Peter Weller (papillas de Robocops), que quedan para el final lustroso…

Es decir que,  con cada motivación inicial, Guillermo nos recuerda igualmente a nuestro mítico Kiko Ibánez Serrador y sus gafas, rollito rollizo, con su panteón de figuritas terroríficas, talladas de pesadillas eternas, y cuentos asombrosos de irrealidad. Pero, la imaginación tiene imperfecciones, que se demuestran en la talla. Como las poseen últimos filmes entretenidos que visioné, Talk to Me, bien pero demasiado reiterativa en efectismos y llamadas simplonas; No Tengas Miedo que, con otro matrimonio más intenso, y menos gore al término del filme, sería más inquietante y ya dije lo de los exorcismos papales u otras posesiones infernales… Finalizando con el horror que es Insidious: The Red Door, xDio…  que ni la dirección del prota Patrick Wilson, de chispa para un cuerpo gélido de morgue. Es.. asín, que dirián los Pechos Boys…

Creo que la mejor va a ser esta Boogeyman, la penúltima entrega de la serie basada en una historia de Stephen King. Debería hacer su gabinete.

Vinieron de fuera… adentro de…

Lo fetén para servidor, pues he observado que hay muchas opiniones discrepantes, es despertamos en esa cama quirúrgica, con estos dos ejemplares, rememorando a otros patrones pretéritos cercanos, JaneDoe´s, Clarece o Creepy´s Mortuary de Ryan Spindell, por incisión a Halloweenes o necesidad de alimento faústico. O cárnico…

A la vez, que están de moda los viajes a mundos alternativos y añorando  distintos tiempos, como recurso narrativo, se incide en nuestra propia memoria de voyeurs. Y es que, realmente, el capítulo III de transmisión de batería alienígena a cuerpo caliente, es escalofriante con Mr. Fray Murray y su autopsia que impacta por lo directo en vena. Por lo menos, en su personaje y antagonista exterior, aunque no se explique su misión solitaria…recuerda a otras épocas donde la invasión se sentía cerca… ya fuera como lagartos V, plantas descerebradas, o cosas pringosas que absorven. Y descurbiertas al aire, por no cerrar ojos al dormirse.

La literatura fantástica, nos sirve como nexo de unión con otros aspectos artísticos, que van hacia el diseño gráfico, la pintura, la fotografía, la arquitectura, o la música. Todas las artes, mirando hacia el allá. Este parece ser, el verdadero gabinete que le gusta a Guillermo y sus figuritas del camafeo clavadas como puñales en nuestros ojos, directas al mundo de nuestros sentidos y el cerebro. En cambio, las visitas de estos seres más que fantasmagóricos, proveen una alegoría de ideas y el policonsumo de estufacientes, en una conciencia que enlazaría con los Who a traves de la música setentera de la psicodelia, sin embargo, la electrónica que nos trajo… acaba con ese mundo. A otros viscerales.

Aquí, como dije, hallamos al rey que es voz armónica y mecánica de Peter Weller, maestro de una ceremonia orgiástica, sin meter nada, salvo por la nariz… y su científica que recuerda a aquella Acid Queen de Tina Turner en Tommy, sin su voz, vaya pérdida... No calcula el impacto de un desayuno desnudo, adictivo y alcohólico, al extremo de lo sensorial con armónicos, hacia la casquería espacial, desparramada, que no acabo de entender bien. Divagar entre culturas, raciales e inquietudes culturales, formas bélicas con drogas blandas y duras, sin recalcar los peligros del hoy, donde caen perdidos. Hay más indefinidas, al mal social, incluso, que convierte zombies al instante. Avanzando hacia una desembocadura infinita o estercolero mental… alienados en todos los sentidos y espacios. Puede que desde aquellas primeras naves… o de los psicodélicos 70 tras Vietnam. Como si no hubiera adicciones ya antes…

Quedan dos… Potes y pájaros.

Una adicción a la televisión y las compras, una teletienda estúpida, sin romanticismos. El cuarto promulga una crítica al consumismo y al tráfico de la imagen personal, con un punzón y pompas, fúnebres. O, señalar quién nos determina, para quién servir o a quién contratar, quién paga… siempre el paganini, igual la publicidad institucional, que nos desborda. Entra por los ojos, como el sexo, contamina el deseo de poseer, o los objetos inservibles de anuncios, cada vez más inteligentes. En cadena, en red… Lógica para ego de estúpidos compradores, algunos compulsivos.

Evitar la tentación, puede hacernos fracasar socialmente, al parecer… o sentirnos fuera de una sociedad que te mira por encima del hombro. De los ojos, de la razón… del yo, por el nosotros. O ¡estás fuera de mercado! Incluso de la pareja, de amistad o del amor.

Nos hablan de comportamientos machistas, pero yo aquí no veo ninguno, todo lo contrario, retrata una exageración que muestra violencia doméstica… Con algunos críticos no me entiendo. Lo mismo ocurre, con esta especie de lentitud visual que es panorámica y nos deja pensando en, que Hitchcock era mucho más entretenido… of course.

Esa pareja parece una sociedad de ectoplasmas, que tiene poco que decirse o sentir en unión, y no sé, estratégicamente, el porqué… si ya hemos superado toda la putrefacción y la invasión de nuestras mentes, o cuerpos… ¿Hacia dónde nos dirigiremos, a una alcantarilla social? La enfermedad, la avidez por lo dorado y el sentimiento de rechazo con el otro, ni amante ya, es lo que nos puede llevar a los límites de la locura… de lo desconocido. A una subasta social, entre la amargura y la pérdida.

Lovecraft soñaba bien, mal, Allan Poe lo sentía entre efluvios, lo pútrido del alma, Guillermo lo identificó perfecto en sus inicios… pero, la realidad es que aquellos fallecieron casi en la indigencia, al menos, mental, y el productor mexicano, no. Es un susurro de otras época, que nadie comenta, moviéndonos como bandadas de desconocidos hacia las ideologías. En este caso, El Gabinete, no unidos por la tecnología como ventana oscura… Sino por los tiempos que vuelven,  ¿o no?

Y de vuelta, de lo novedoso y orbital, a la metamorfosis… y a la tumba que es el sitio de lo que termina mal. Finales algo cautivos, como el final de la película Nefarius que, en una parte, tiene razón, no en el cambio satánico… Nos estamos suicidando como especímenes imperfectos y el mal existe en Nos… está sentado ahí, ante ti y para su director… Cara a cara, reencuentro con un Sean Patrick Flanery que está bastante severo y convicente en su expresión, que bien pudiera ser, la conclusión inversa  de aquellos The Boondock Saints. Si bien… el traspaso final a la marginalidad, resulta incomprensible y estropea lo bueno del desarrollo, un poco caprichoso por tanto, como aquel de Denzel W. en Fallen.

Para qué, querría un supuesto mal apocalíptico, sentirse así, pululando en la basura… A veces lo que bien empieza en una subasta, mal acaba en simple curiosidad. Otro día hablo de la edad, Chau.

A Guillermo le falta la voz rotuna del tío Alfred...

Y al finalizar, un poco de imaginación.

martes, 12 de septiembre de 2023

Gotham Knights. Season Out.

 


Para las generaciones más jóvenes y amantes del Séptimo Arte, el nombre de Michael Keaton puede significar el Batman anticuado, como el más añejo de la historia en el Universo DC. Pero, con su participación en la última película de The Flash se ha elevado como el más reivindicativo de la edad heroíca. Michael junto a Ezra Miller (Tenemos que Hablar de Kevin) se define como romántico empedernido y luchador por la causa del mayor sin trabajo. Película dirigida con altibajos, por Andrés Muschietti, argentino dispar de las versiones del It que basado en la famosa novela de Stephen King y con guión de Cary Fukunaga (excelentísimo con True Detective, primera temporada), no termina por redondear el advenimiento.

El próximo verano se cumplirán 35 años, cuando nuestro querido Tim Burton (el desiempre de Wednesday) le enfundara en el traje de aquel divertido Caballero Oscuro al lado de la sonrisa burlona de Jack Nicholson y las piernas de Kim Basinger, e incluso ya se cumplieron 30 + 1 de su Batman Returns con Michelle Pfeiffer ronroneando alrededor… ¡las gatas al poder!

¡Ay, quién pudiera lamer el plato! O aquel plató… bueno, mejor no. Sin consentimiento, nos aferramos a la moviola y ya.

En 2023, el popurrí de los superhéroes es un hecho, en ambas familias comiqueras, ya desde aquellos primeros X-Men y los Vengadores después. Sin embargo, sólo hasta ahora a espensas de la Liga, hemos tenido a Black Adam en una divertida consecuencia del catastrofismos, casi inadvertida debido al primer Shazam. Se desentierra de la mitología del mundo antiguo, hacia la actualidad DC del CGI estelar y relampagueante… como si de un Flash se tratara. Y éste, por antelación, se ha volcado en el multiverso más divergente que se lleva actualmente, recordando que el The Flash de pasadas Ligas de la Justicia, comenzó en Tierra 2 a 1. Como el mismo Barry con distinta piel, o traje que la tele, más rezumando lo cinegético digital. Aún rojísimo zigzagueante desde las Crisis de Marv Wolfman y George Pérez, en un crossover que malearía a palos a todos los personajes destacables del Multiuniverso DC por aceleración, hasta quelllas de Tierras Infinitas en papel, con el Arrowverse, Supergirl, Legend of Tomorrow y Batwoman.

A primeros de los 50 Barry viajaría para conocer a las alas de Jay, uniendo los tiempos de la Edad de Oro y de Plata, mientras la Liga dirigida por los Batman y Superman de turno, incluyendo esa versión imaginaria de Nicolas Cage que aparece como fantasma, of course… y que se irían pasando a WonderWoman por la piedra, si se dejara... y Aquaman por los charcos del destino futuro, marcharían más allá hasta su Base Lunar en la denominada Atalaya. Dónde regían los miembros de un desaparecido Green Lantern por baja popularidad y sus Corps, como lo es el Detective Marciano… desterrado del cine. No sé, son ideas… Entonces siempre, volviendo al héroe de la Ciudad Gótica por excelencia y su mundo particular de villanías, hay que encumbrar a sus creadores Bob Kane y Bill Finger, como artífices de toda una fauna de secuaces esenciales y de la familia, no tanto, o la herencia volada de los Wayne en pedazos. Sin duda, aquellos momentos ya no volverán en dibujitos, pero hay que recordarlos.

Como hay que destacar, la nueva familia ´multiversal` del Spiderverso, que da clase de colorido y arte astracto, con ese personaje blooklyniano y exponencialmente alterno que es el divertido y alocado Miles Morales. Su voz, la de Shameik Moore, el protagonista de una peli que tengo en el debe por inanición detectivesca, llamada Dope. Y cuya dirección muy animada y ecléctica, the new age of animation, podría decir, con todas sus excelencias gráficas… está a cargo de Joaquim Dos Santos y Justin k. Tompson (el causante climático de Lluvia de Albóndigas), en excelencia amoldada con Phil Lord, el otro jefe americano de la mejor peli de Columbia sobre superhéroes. En mi opinión, humilde. Ahora si que estamos todos, bienvenidos a Spider-Man: Across the Spider-Verse.

Y nos representan a casi la mayoría de espectadores, cuyos espidermanes, la feminista Gwen Stacy sin sobredimensionarse en demasiá, a esos niveles dictatoriales, con la angostura aterciopelada de la actriz Haidee Steinfeld (Begin Again, Hawkeye) y que trabajara para los Hermanos Coen en True Grit. Con el pasado de rosca Jake Johnson con la hija de todos, Mayday, es el padre sufridor… que es un Oscar Isaac empadronado a su alternativo quehacer, los saltos espacio-temporales de la Mancha de Jason Schwartzman, como una alternativa del Rorschach, para representación de inquietos, o el ritmo melodioso del hindú Karan Soni que da un toque más disfrutón o …. que quiere pasarse a Bharat, pues el Indo se le quedó pequeño... y el punk recalcitrante de un invisible Daniel Kaluuya, para no desentonar… como muchos otros. Estos placebos visuales han machacado a todos esos tipos duros de DC y sus versiones temporales, los futuros Capitanes Marveles o los Momoas que llaman a las puertas del océano. 

¡Hemos dicho y retratado! Después del Alrededor, hasta el Beyond o más allá… quién sabe cuándo… impacientes.

Wayne, Not Family.

Pero resulta, ya ni me acordaba del problema, que yo he venido para colocar en su sitio esta serie, los Caballeros de Gotham, como podrían ser aquellos, vamos. A la par de dos reinterpretaciones que se han quedado huérfanas, como The CW, en dualidad desastrosa entre la CBS y Warner Bros Tv, vaya por dios. Y es que no han dado ni una, todos los cromosomas tirados por los suelos de la Mansión Wayne, sin excepción. Con ese toque que todos conocen como woke, no sé cuántos...

De las creaciones antiguas, de la diversión o la obscuridad... no ha quedado ni una de pie, salvo alguna entrega malvada en manada. Porque la sangre se ha contaminado de tal forma, que no sabemos cuál es El Talón, ni cuál la punta afilada, y qué demonios se han metido en el cuerpo, sus ejemplares y porqué agujero… Esta Natalie Abrams y Chad Fiveash (terminado en H muda), han decidido escribir tales guiones, que te maltratan y dejan a Bruce, como un púber cubierto de granos y que, apenas, sabe expresar sus ideas. Bueno, por no ser, no es, ni su hijo.

No nos toquéis, de esta forma las joyas de la Familia Wayne, por favor… mezclando las identidades que vais a salir esquilados… Bueno ya, algo me he calmado, pues  parece que han detenido a los causantes del sacrilegio, llamado Gotham Knights, como podrían haber llamado Meones a Gotas. Porque ni Harvey Dent sabe qué decir, sí o no, o la moneda que me parió... ni la Joker sabe a quién pertenece su gen, que ya no lo sabía en el cómic, pero… con más gracia y altenativa moral. Ni las relaciones adultas, parece que tengan fuerza suficiente, domesticando géneros, expresiones LGTBI sin venir a cuento, nunca mejor dicho (no está Poison ni la Gata), ni existencias que mil vidas valgan, aunque sean DC. Es el punto débil en todo el Talón, un enorme agujero argumental y de las conversaciones, como de la entrega del cheque, que no vale para nada y se acabó.

Estos vigilantes parecen los de la playa, sin trajes estimulantes aunque guarden un poco la estética de la calle, y por tanto, no sirven de protectores de espermatozoides perdidos sin causa, y duelos o duelas, al amanecer, que hubiera sido mejor… Este es el panorama sin lengua afilada, ni sentido ninguno. Es el woke que nos domina, domine cabra, amigues.

La Caída de la Casa…

Esperemos que las expresiones de mi querido Edgar Allan Poe, me saquen de esta pesadilla que he padecido con los Gotham Knights, o gotames, cuando me lance a la historia clásica de los Usher… porque nos merecemos otra cosa mejor, que un hundimiento de este nivel. El trabajo de guionista es primordial...

Incluso hasta una tontería de animación, como la Guerra de los Superhijos de la otra WB con lápices o gráficos estilizados, me ha parecido un paseo. Es tan simplista, que mejora respecto a esta cuadrilla de jóvenes atribulados con las hormonas inquietas y la voz de pito. Pues, como decía aquel… NO hijo, NO. Y eso que la verdadera Duela, sí que existía en papel desde 1976, aunque mi ser no la recordara con ese rostro, ni que fuera parte de la moneda de Dos Caras, del payaso violento, del Espantapájaros (no el de Oz), del Acertijo o enigma, ¿qué pasó con Jim? O del mismísimo Lex Luthor, que en los dibus ya pasó al otro lado de la Justicia, o el Pingüino. Ay, al que todos recordaremos como un gran Danny deVito, tan desfasado, incitándose a la guasa con el memorable Christopher Walken… Qué tiempos tan negros, jo. Esto no volvería a ocurrir, ni en una Tierra 154…

Curiosamente, sólo cuadra la que creí que no, por no saber su cambio de sexo, y es la mujer con el nominativo Robin, que le fue puesto por Bob Kane en 1941 y ya han llovido albóndigas redonditas y esponjosas… casi como senos. Ay no, otra vez, borra borra.. y que parece recayó, en la Julie Madison, del primer beso de Batman, para la espectacular Elle Mcpherson. Y también que la hermana de Row, sería un pájaro azul, que ya no será… cancelar y se acabó el canto.

Luego, me queda lo de llamar Bati… no sé qué… a todo. Esto viene del español con acento americano, porque acá decimos, bat-cueva, batarang o batpistola de agarre, batgancho, el battaser, la batcapa… o los imprescindibles, batplane, batcycle o batmóvil, xDio. Vamos un bati-cachondeo, todo.

Pero la verdad verdadera es que prefiero, a esta serie tontorrona y flojeras, a las animaciones de WB con dibujitos 2D que recordamos fueron los magníficos artífices de Osmosis Jones o El Gigante de Hierro, magistrales... ya sean hijos en guerra, la muerte de o el Superán Rojo, el largo Halloween, que podrían ser dos filmes, y hasta el Silencio, que podrían bien, ser otras dos... por todos los esbirros del mal que aparecen, si bien la peli animada no está conseguida por su entrecortada acción en la presentación de los mismos. Hasta el Keaton mayor de The Flash, que aún jubilado merece la pena en consideración de estrella rescatada con el Birdman/Batman de Iñarritu. Por supuesto, recalcando esa tira colorista protagonizada por Adam West de los 60, que pudo ser el Bond de Sean Connery, o el George Clooney también puso su granito, y profundo mentón, incluso a Val Kilmer que era un coñazo… A Bale, Ben y Robert, agradecemos esfuerzos en negro satén, e incluso a la versión retro buscando a Jack the Riper, que se resiste a aparecer. Quiero... al Nicolas Cage como visión mortificante del pasado súper, a los momentos congelados de Barry, auque duelan, a Aquaman y sus chistes de borrachos, a Black Adam en posición superior de próximo Capitán Marvel, a Vicki Vale con el tono del Joker, hahahihohuuu… A aquella inolvidable Catwoman que no nos cansamos de recordar, y no éstas, a los Watchmen con su Mancha particular o Rorschach en serie, asesina, con su serie impresionante a imagen real, a la última Harley, y the Peacemaker y su tribu alienígena, ultra, divertida… a las que no están, la Talia, a Fantasma de la Beaumont, y no sé si a Batgirl… yWonder Woman, que tengo serias dudas. Me faltan los Constantine y oscuros, pero ya los sentiré.

Ah, la SuperGirl (Kara Zor-El que está bien amueblada con Sasha Calle), pues ni de la mano y mente de Otto Binder y Al Plastino en 1959, salió de esta forma tan llamativa para un ser humano, pero en rubio… la llamada hija del Joker, no está mal, pero da un poco de grima, por sus expresiones y esos toques infantiles, esos cambios bruscos románticos… no sé qué, de endebles. Hasta eróticos festivos, no los creo.

Recordando que hubo tres superboys, casi gemelos, pero no. Uno el primer Clark Kent cuando jugaba fútbol y se fue a la mili, qué todos leímos sus cómics y la llegada a la Tierra con Richard Donner, a través de la sangre y cohete de Jor-El Brando y Lara… sólo comento de pasada que, la Superman III cumple años ahora, 40 y parece un robot desfasado. Ese de la peli, infante, es primo de aquella Kara o sería el amante de Lane en Smallville, y el segundo, el de los dibus tontacos… hijo de Clark y Lois, conocido como Jonathan. A su vez, tuvo a un tercero adoptivo… cuyo nombre no me acuerdo, con Martha. Y el de Batman, un tal Robin, hijo de Talia, Son of Demon, o hermano adoptivo de Dick Grayson, antiguo de Jayson Wayne, como Tim Robin, el de los siguientes Red Robin´s, y comparte herencia de la actual BatGirl o Cassandra Wayne. Vamos un jaleo de Family, tras el tiempo y el espacio, que no las arregla ya ni Barry Allen en diferentes líneas interferidas por el Doctor Manhattan, para bien o para mal. Esto es un FlashPoint en toda regla… y en todas las Tierras Infinitas, Nuevas Tierras, Tierra 0 patatero o Prime.

Me quedo con los Alfred y James Gordon, que son como de la famiglia, no de los Falcone, sus enemigos, sino del murciélago, y con el Darkseid y el Sttephenwolf, con un poquito de Cyborg, gotitas de Ezra Miller (cameos en PeaceMaker y Squadron Suicida), el General Zod, Amber Heard y Amy Adams. No la Iris… no ésta no, mejor la de la serie y sus amigos. Y para nada, a estos hijos de… Richard Grayson y Cía, que ni me atraen ni gustan. A jóvenes Titanes, son otra cosa que no he visionado aún, con el Robin Rojo o Nightwing de jefe, y cuyo antecesor fuera objeto del deseo pasado de algún Batman, se decía… no se sabe cuál… desde 1940, se ha mojado con todo. Eso era misterio… como los pezones del traje, ¿o no?

Ay, me han quedado, en el tintero del color, los Guardianes de la Galaxia, uno, dos y tres… Creep. El fantástico documental, íntimo y especial sobre nuestro Stan Lee, que es un placer, y hablar de la película canadiense Freaks de 2018, que está bastante correcta y humilde, con esa chica entrañable rodeada por Emile Hirsch y el gra Bruce Dern. Por cierto, tiene Hellblazers con Billy Zane, el enmascarado de la al Futuro y Twin Peaks con Tonny Todd, y un Butch Cassidy and the Wild Bunch, con Jeffrey Combs... estos dos últimos, si que son superhéroes oscuros, hehe.

Bueno, basta de nostalgia... joer, que se saltan los lagrimones rememorando a Christopher Reeve... de la tercera mano de los Guardianes de la Galaxia, ya me explicaré con más tiempo... Ah, de lo de los Caballeros del Zodiaco… mejor ni comento, menudo cuento no animado… Hasta otra, alienados y alienígenas.


domingo, 27 de agosto de 2023

Proyecto Lazarus. Season I

 

El otro día me puse, por mera curiosidad, a ojear a los Saint Seiya del creador manga japonés Masami Kurumada, experto dibujante de artes marciales y boxeo… y me quedé profundamente aletargado al poco tiempo. Y eso que, existían en los dibujos del anime, todo tipo de acciones relampagueantes y luchas singulares, en tierra y en las capas superiores de la atmósfera. Pero, las cosas se tuercen ya desde bien iniciado el combate en los cielos mitológicos, cuando me pongo a investigas que se trataba de una coproducción entre Hungría, EEUU y el propio Japón, con un director polaco que llevaba varios lustros sin realizar y una amalgama heterogénea de guionistas e igualmente extravagante de intérpretes.

Ahora, en estas línea siguientes me debería referir a la película Oppenheimer, por ser el retrato del famoso físico que trabajara y guiara al Proyecto Manhattan, para desarrollar la más poderosa bomba jamás creada, antes que el imperio nazi (porque esos sí que eran racistas e imperialistas) consiguieran adelantarse en la reacción en cadena para dominar al mundo con idénticas fisiones nucleares. La historia se basa en la biografía El Prometeo Americano, en este caso, creador de un hijo que devorara las entrañas de los seres humanos… y por descontado, un verdadero dios de la guerra en los próximos siglos o más.

Entonces antes de dar más explicaciones de mi intento de visualización frustrado, quiero recordar dos producciones muy distintas, en el transcurso de la guerra con visión japonesa, desde La Mujer del Espía y aquella visión aterradora para finiquitar el problema mundial y las consecuencias sobre las víctimas de la NO necesaria sobre Nagasaki, en aquella lección magistral del maestro Akira Kurosawa, titulada como una lluvia... radiactiva, Rapsodia de Agosto.

Pero, si me toca la fibra ver las repercusiones científicas, filosóficas, bélicas y personales, que se esconden en la verdad del documental de NBC, To End All War: Oppenheimer & The Atomic Bomb o El Dilema de la Bomba Atómica. Donde se plantean todas esas cuestiones que pudieran haber quedado ocultas, como antiguos residuos nucleares, bajo las alfombras de nuestra memoria. Siempre pensando que J. Robert Oppenheimer, además de líder carismático y algo introspectivo, fumador empernido, también fue judío que quería acabar con todo el desastre y un futuro destino terrible del mundo. Probablemente… Ya veré lo que ha hecho, pues se le nombra en este interesante documental, al británico Christopher Nolan… ya lejos de la catarsis temporal de Memento en aquel cambio apocalíptico del año 2000. Y no reventó nada, ni un puñetero ordenador… salvo el mío hoy, con el calor.

Ahora, hablando del plan y el tiempo, pegaré un salto hacia el reverso de la rotación cuántica como un buen Supermán, para sumergirme en la organización de una institución ultra secreta, hija del MI5 o 6, con la misión de perseguir la marmota en un denominado Proyecto Lazarus. Hijo del guionista Joe Barton (El Ritual) como la bien considerada por crícitos, serie anterior sobre triadas en Londres, Giri/Haji… que tengo en catálogo próximamente. Si la consigo descifrar… en plataforma.

Recordando el impacto que tuvo el estreno munidal del Supermán dirigido por el carismático Richard Donner, que en paz descanse, con guión compartido entre otros por el Robert Benton de aquella pareja mítica Bonnie & Clyde o El Día (de la marmota dorada) de los Tramposos, inolvidables... y el gran Mario Puzo, que de organizaciones sabía un montón... con ese hijo de dios en leotardos llamativos, hijo Jor-El, Marlon Brando, que cumplirá los 45 años en septiembre. Gracias a todos y el inolvidable Christopher Reeve. Por Clark Kent. Ya no existen los héroes... 

asín, sorry

El MI5/6 … con esteroides.

El reloj reiterando la hora de una confusa trama, que se irá esclareciendo, ya nos pone sobre la pista de la marmota. Incluso, metiendo pequeñas dosis de humor cínico sobre el fin de nuestros días… o la vuelta a empezar, una jornada de perros… de la guerra.

A un nivel planetario, no transportamos con Paapa Essiedu y su ´amor`, correspondido, en principio, olvidando aquel suicidio asomado a la ventana… hasta el final del todo, una y otra vez. Como una pesadilla de viajes temporales para evitar el caos de lo inevitable. El desamor… es decir, cada quién por su lado. Muerto o vivo, bajo la levedad.

Para ello, hay que tomarse una gran carga de emociones galopantes y persecuciones, que nos saquen de la realidad de estos tiempos caóticos. Que se parecen en algo, ¿no es verdad? Y despertarnos en diferentes localizaciones, según la narrativa dispara sus amenazas o concesiones emocionales de los protagonistas. En algunos momentos irreales, nos puede parecer que visitamos héroes de Marvel con poderes especiales, desde el Dr. Strange, pasando por Ligas y Flashes Dc y aterrizando en la última (y virtuosa visión ultra animada) de Spidermanes en el Multiverso, de las cuales me extenderé hasta parecer a aquel Nicolas Cage alienado, bajo el sofá de Besos de Vampiro… Conio, ¿he dicho besos? No, no… Delete.

Sin embargo, en este Proyecto Lazarus de AMC Tv, no destacan los seres poderosos de otros puntos temporales o de la galaxia… Hey Nicolas? Ni viajamos en vacaciones transatlánticas por el océano de sectas Dark, como aviso de siguientes apocalipsis por aterrizar en mi TL; ni pensamos… que se han podido identificar con la idea de una serie de policías del tiempo, no aquel Timecop u otros Sherlock´s mutantes en busca del asesino, sino del patrio Ministerio del EntreTiempo. No no, que Lazarus, se ve bien y tiene excelente producción artística y … narrativa, vale.

Estas organizaciones cuasi gubernamentales, se quieren desviar de los besos románticos, que nos desvían de la misión… Salvar la Tierra de los h.d.p. que quieren acabar con ella y con la convivencia. Y no se les ocurre mejor idea, que con la ayuda de maquinitas de H.G.Wells sin explicación científica, eso sí, interaccionar con el pasado a través de posible agujeros de gusano, no de bolsillo. Sino, a lo grande.

La Bomba… Marmota.

Así, sin agujeros negros, salvo el último de la primera temporada, que viene de una explosión estelar… nos metemos en los designios del terrorismos cuántico y las divagaciones morales de una relación. No forzada, salvo en la mente. Mientras las bombas marmotas, sobrevuelan nuestras cabezas… mantengamos la paz.

Esas situaciones extralimitadas, son las que dan vidilla, porque nos divertimos con los cambios y la sucesión de encontronazos de Lazarus, que a veces, es como Magoo, con sus augures y presagiadores innatos. En cambio, no están tan duchos en la intervención de consecuencias románticas, pues el amor también puede acabar. En tragedia personal. Y los besos… son como bombas borradoras de recuerdos.

Lo que importa, además de la acción trepidante, es esa amalgama de sensaciones privadas de los personajes, elegidos por sus habilidades o el odio, dependiendo del lado de la fuerza que visiten… Una y otra vez… modificando sus intereses y las bofetadas de la vida. La sangre, el timbre, el despertador, las gotas, el resplandor, la Tierra, nosotros… el Espacio. Qué liante es este Lazarus, por dios.

Sin embargo, salimos airosos y deseosos de visionar la siguiente temporada ya aprobada. Por sus buenas interpretaciones, que encabeza el protagonista caótico del filme Men, o Los Gangs of London, que también los debe de haber… sólo hay que visitar sus periódicos y sus estrategias. Este es el plasma astrofísico, que tendremos que dirimir en el futuro y sus consecuencias, que podríamos ver caer a nuestro alrededor… como besos destructivos. Y luego… no me acuerdo.

El mismo plasma terrorífico que proviene del firmamento nocturno, cuando en los cúmulos de estrellas… una diga… hasta aquí hemos ´llegao`. Prometeos… Y se implosiones como ella sola, demostrando que la fuerza gravitatoria de atracción, no es nada, y que el próximo horizonte de sucesos, se tragará hasta tu luz. Aplastando a todo aquel que quiera llegar a la segunda base, o puerta trasera de otro universo. Dónde tampoco existirán recuerdos, porque el amor deberá resurgir o morir incinerado bajo otra teoría de supercuerdas divididas en 10 dimensiones, más una temporal, la que saltará por los aires, bajo la culpa, como en super-rings de boxeo genérico.

Como propulsó la Teoría de Schrodinger o de casualidad, o sí o no… que el gato quedaría atrapado en la telaraña, tal que una multitud de Spidermanes, de todos los tipos y condiciones… como una gran montaña de electrones que chocan entre sí, en giros gravitacionales, con la masa de cuerpos celestes a gran velocidad… hasta que… Booom! Los pares se disparan, las partículas se aniquilan, gracias a la fuerza de gravedad de las estrellas y la presión de labios fundidos… como nuestro Sol.

Lo estamos sintiendo, la Puerta de Tannhäuser no existe… pero sí, las bombas. Esta es la verdadera Teoría del Todo, pan, circo… y muerdos. Ah! Y mucha contaminación…

Pero, al menos, con Lazarus nos divertimos y soñamos un mundo en paz… o no. Comienza el segundo asalto, próximamente… como en la guerra de Dune.

Vueltas y vueltas, a la realidad, para nada… Esto no lo arregla, ni Lois… y menos, un Supermán.

 


martes, 15 de agosto de 2023

Dahmer. Season, Dismembering.

 


Decía el doctor forense de aquel programa con protagonismo criminal… que la escala de la violencia se puede medir para serial-killers, en diferentes grados. De menos a más peligrosos para la sociedad y las víctimas elegidas por ellos, desde luego, pero… ¿y la maldad intrínseca? ¿Pueden medirse moralmente, las acciones del individuo o ese tipo de asesinos sexuales…? Personalmente, pienso que no.

El motivo, es que nadie puede ponerse en la piel de tan execrables y violentos sujetos. Solamente, podemos sentir lo que padecieron sus víctimas inocentes.

Los estudiosos del crimen sexual creen que, aunque la ´enfermedad` de la psique se active en un momento para cometer los actos, algo debió existir en determinado punto de su educación que hiciera desarrollar esos pensamientos oscuros, o que una persona represora en sus vidas, activara esa tendencia psicopática y vorazmente siniestra. Donde las manos empiezan a someterse a la voluntad de la mente desequilibrada, para comenzar a cumplir su función diabólica.

De hecho, muchos asesinos en serie, ejecutan labores con ellas, cirujanos como el supuesto Jack El Destripador, fontaneros como El Estrangulador de Boston, carniceros variados desde aquella peli francesa homónima, hasta los personajes de La Matanza de Texas, basados en el terrible Ted Bundy. Taxidermistas como él mismo ejecutor, el personaje de Anthony Perkins en la obra maestra del terror disociado de Sir Alfred Hitchcock… o este caso tremebundo que me catapulta a escribir sobre tan perversos seres y sufrir por las sensaciones visuales, o más imaginarias, como las retratadas del protagonista real en la serie Dahmer. Que, además, ejercía en gimnasio para poseer más fuerza para la ejecución sádica de sus elegidos, como otros ejemplares peligrosos de las noticias. Ah, me niego a llamarle por su nombre de pila, únicamente, le mencionaré como Monstruo…

Esas manos monstruosas que, no fueron  nada innatas para un protagonista llamado Orlac por su creador, el novelista francés Maurice Renard, que fuera fiel seguidor de las obras de Edgar Allan Poe y admirador de H.G. Wells. Añadiendo en su obra,  ingredientes como el miedo social de la época a los novedosos trasplantes médicos, y por ende, siguiendo los pasos de la Creación conocida como Frankenstein de Mary Shelley, y en dirección al mago James Whale. Aquel limpio y maestro pianista, del filme dirigido por un  expresionista alemán Robert Wiene (El Gabinete del Dr. Caligari) que tendría que escapar de las garras del mayor asesino en serie de la historia, Adolf Hitler, por su origen judío;  sería interpretado por un maestro del escenario expresivo como Conrad Veidt, retorciendo sus manos como si tuvieran alma propia y magníficamente dantesca, como ya demostrara torciendo su gesto en el mismo Gabinete o en la risa de aquel Hombre que Ríe. Además de convertirse en enemigo del régimen nazi y combatirle socialmente aportando fondos en su lucha.

La mano del director es esencial, para retratar las horribles escenas que ejecutan los crueles y salvajes asesinos sexuales, para dotarlas en determinados casos, de una amalgama de cualidades, que van desde cierta elegancia en el tratamiento visual a una desagradable, olorosa y profunda, casposa, suciedad, dependiendo del recurso elegido para contar la trama. Ejemplos nauseabundos hay muchos, como el de la Matanza, Ted Bundy o muchos que llegaron después… mezclados como el Hannibal de El Silencio de los Corderos, con retratos expresionistas incluidos a todo color o fangosos en salas, habitaciones u oficinas, aparcamientos o refugios subterráneos, en el caso de Seven, Zodiac o la serie Mindhunter, donde tras la escabrosa realidad, se esconde la maestría creativa de Don David Fincher.

Un crudo verdadero, maestro de la imagen contemporánea. Ahora es un buen instante para recordar algunas de mis últimas visiones del horror, como Barbarian, más que sucia, escabrosa y lúgubre, enterrada bajo la visita de cuatro personajes por el director Zach Cregger y los tentáculos de una madre violentada, y entre ellos, sus brazos huesudos, un Bill Skarsgard que será el tremendo Nosferatu de Robert Eggers. The Silencing interpretada por Nikolaj Coster-Waldau (dorado ejemplar de Juego de Tronos), en una enrevesada caza del asesino y trampas narrativas y nativas; o para trampa perfilada, la de la película The Stranger del director australiano Thomas M. Wright, un verdadero tour de force del engaño, entre Sean Harris (Prometeus), y Joel Eggerton, que ya ambos compartieron en El Caballero Verde y The King, próximamente, en mi debe cinematográfico. Éste participó en la familia de la original Animal Kingdom y será prota de Wizards!, dirigidas por su visionario compatriota David Michôd… como The King australiano.

Decir que en aquella serie surfera y familiarmente criminal, ejercía una madre como Jacki Weaver, que también meditaba económicamente bajo la genial elegancia natural del maestro australiano Peter Weir, tan agreste como salvaje, onírico en el bello paraje de Picnic en Hanging Rock, que en apenas dos años, cumplirá 50 ya y por donde me extenderé otro día con esos picos fálicos apuntando al cielo. Me cachis… Y por último, la referencia en notable blanco y negro, entre un esmerado basurero hecho en Hong-Kong y manipulaciones de manos, con un buen Limbo que mantiene el pulso violento y escabroso, en manos amputadas como trofeos, hasta ese final que recuerda meramente, a los momentos húmedos con lágrimas de héroes, perdidos, a  Blade Runner. Sin comparar… por supuesto, que luego todo lo dicho, se disecciona y se lleva al extremo… sólo me refiero al líquido elemento en la visual oriental y el terreno embarrado de la moralidad humana. Y el azar, que se pasea como un fantasma en un viaje a algún espacio indeterminado…

Volviendo… a la locura.

Dahmer la serie, es una pesadilla gigantesca y psíquicamente desquiciante, pero condicionada por una narrativa condenadamente atractiva, que te deja sin respiración. Será por olores… los hay de todo tipo, animalescos, sanguíneos, cárnicos, ácidos, alcohólicos, inhumanos, putrefactos… como aquella bajeza moral y pringosa, de otro Monstruo, El de St. Pauli, también con orígenes germanos como éste, y terriblemente viciosos, pero hacia el género femenino y de alta graduación violenta, sin estudios, de mano del genial Fatih Akin.

En esta cinta magnetofónica y visual por episodios subyugantes y repulsivos, por igual, la educación recae en el nombre del padre, en la piel de un fantástico como siempre, Richard Jenkins, que pasa de la incomprensión taxidermista como médico, a la eficacia económica de la obra del hijo… de. Es una especie de canibalismo familiar, a tres bandas separadas, como el de aquellas civilizaciones que arrancaban el corazón de inocentes para acrecentar su poder en la batalla o en la misteriosa naturaleza. Sin embargo, el Monstruo no devora por eso, aunque siente la fuerza de su físico, sino, porque no soporta que le dejen de lado, y por ello, prefiere un cuerpo que no siente, como un maniquí o un horroroso zombie, no viviente. Pone los pelos de punta… el sadismo.  Que sus variados creadores, tratan crudamente, pero sin recrearse con la evisceración o la trepanación.

Pero, aquí de lo que se trata es de perturbar… y para eso tenemos, la genial interpretación, emocionalmente desafiante y vacua, con frialdad desmembrada gradualmente, por el chico de oro del 2022, Evan Peters. Que pasara más fugazmente colorido, por la pantalla de Wandavisión.

American Pie.

Decía la canción ,que se topa con los ecos de la muerte, que si bien la adolescencia puede tender al optimismo extremo, con la mente rebelde y caótica… puede finalizar en una madurez desilusionante, viendo algunos ejemplos… así entona, “En mi Chevi fui hasta el dique, pero el dique estaba seco…”. Y en el caso Dahmer, aquella libertad, se ve atrapada por cuatro paredes, autónomas aparentemente, pues existen vecinas. Y el apartamento, no sepulta el anonimato en una gran ciudad, no entierra la mierda de la sociedad, ni sepulta la respuesta de la sexualidad ni los géneros, que queramos… porque solamente hay hedor en sus manos, en su mirada, en su cerebro perturbado. Que, ya no será investigado neurológicamente, nunca.

Sólo será juzgada, la profesionalidad dudosa de determinados agentes estatales, la educación que se administra como un agujero negro de atracción espiral, hacia el dolor y el miedo infringido de las víctimas. Elegidas como en un picnic de sabores, con el mismo patrón, la distorsión de la realidad y el sexo, como pasó tantas veces, especialmente, en la sociedad norteamericana… Aunque descerebrados hay, tras todas las paredes y manchas nacionales, no jodamos, que nadie se salva.

Entonces, la música muere, queda el silencia a las puertas de aquellos clubes sonoros y clandestinos de los 70, y desagradan otros ruidos, como jadeos sofocados del ayer, el pulso eléctrico y por fin, la nada. Pues, ese tipo es la nada absoluta… no significa nada, únicamente, daño y dolor a las víctimas y sus familiares. Silencio a solas, perturbador, sacrílego y, esencialmente, podrido en la mente. Que coincide con la de Bundy u otros, que debieron ser ejecutados antes de nacer, ahogados en su propia mierda deshumanizada. Pero ahora, son el retrato de una sociedad patológicamente alienada, confunda con los estereotipos y las necesidades, la moralidad de deseos ocultos y principalmente, la monstruosidad de lo visual… Mira tu phone y verás.

El idealismo fue cruento, y lo será ante la diosa de la realidad violenta, incluso, en las puertas de un espacio de diversión musical, sexual… Forma parte de la fiesta de la confusión, como en otros casos de psicópatas genéricos que nacen de la represión o el ansia, de dominio de la voluntad de la víctima, más débil o confiada. Ya que, este tipo de Satán no ríe por placer, sino que se retuerce en las sombras… Hasta que salta de ellas, y chas… aparece al lado, aunque se con la apariencia casi divina, del actor Evan Peters y su cabellera, barba de pocos días, esperando la justicia divina de verdad, algún día… el monstruo Dahmer.

Y no me jodas, que todos en el colegio, hemos diseccionado animales por la enseñanza biológica… hay que enfocar la mente, en el bien y el mal. En otros posibles condicionantes que incrementaron la evolución de tales hechos salvajes y extremos… Ser el más fuerte, el dominador, quedar por encima, con las armas que tenga a su alcance… oxidadas, odiosas, macabras. En busca del cerebro reptiliano, que reside en los ganglios basales y una frontera invisible entre el encéfalo y el cerebelo, según describiera el neurólogo Paul McLean… Nada que ver con Don Maclean, creo bien… y el día que murió la música.

El Yo… sesuar… de seso.

No existirá ya, ninguna producción para televisión que tenga el impacto de esta, basada en el Monstruo Dahmer. Al igual que Mindhunter significó una paradigma en la investigación criminológica de las palabras tras los hechos terroríficos… y el pensamiento de nulidad que siente la vecina interpretada por Niecy Nash (que estuvo en Cookies Fortune) al tocarle un ser contiguo tan despreciable y una ronda tan ineficazmente investigadora. El ruido necrófago era inaguantable, e indeseablemente cercano, dejado al azar… por desgracia.

Aunque era conocido de otras obras visuales, no se recrearon con la última finalidad del caso, la endémica del dinero y la mediática, incluso, en los juicios legales o sociales. Se convierte, su parte final, en un enfrentamiento entre los detalles escabrosos del pensamiento de sus protagonistas, hasta que un individuo no planea, ejecuta por cumplimiento divino… y el cerebro queda para la Netflix, que amenaza con volver a lo macabro con más monsters, como dueña del seso, masculino, singular, o lo que sea. La causa tras los barrotes, es una telaraña que atrapa la realidad, y acaba descuartizándola y devorándola… porque Dahmer o cualquier asesino en serie, son simplemente monstruos. Sádicos en su naturaleza, y su sexo, ahora sí.

Mientras, aquí la madre, moldeada por Penelope Anne Miller, es la araña invisible, ante su extraterrestre  y gélido QuickSilver. Y sospecha que la historia, la de cualquier madre perdida, está destinada a repetirse, hasta los tuétanos, dejando su Perfume del pasado, como bien describiera Patrick Suskind en aquel nacimiento entre basuras, enlazando la infancia con la madurez, en épocas diferentes. Aquel Jean-Baptiste, reflejado en la peli notable de Tom Tykwer, era éste, Monstuo. Nuestros monstruos en la mente, del asesino histórico y real.

Decía Milan Kundera, al que despedimos ahora, en su Insoportable Levedad del Ser, como pensaba Nietzche en El Eterno Retorno, ambos ateos creo… que el peso atribulado de un dios castigador, incluso en manos de fieles vengativos, borra cualquier atisbo de redención temporal… Sólo hay que observar la insoportable levedad de las noticias y mirar a  la estrella de la tele, para corroborarlo. Matarile y se acabó… Schopenhauer pensaba que las acciones humanas, son producto e un carácter inmutable… pues sería, un horror. Pienso que no tanto, como éxito. Todo se puede moldear, a través de una buena educación… a pesar de esa conciencia o seso reptiliano primigenio.

Y el complejo de Edipo también, aquí magnetizado por herencia paterna a la taxidermia, con el poder de un padre autoritario y evasor de la realidad… al igual que ella, que abandona… El sino, es la transgresión de esa figura paterna, la violación de las reglas sociales en la convivencia, al margen de la realidad de la humanidad y el pensamiento libre. Menos mal que éste, ya no retornará, pues ya no tiene ninguna cara… Así que, Nietzsche tenía razón, el dios… de la Maldad, ha muerto.

El seso, no el de abajo con X… no se pudo estudiar ni diseccionar… pero nuestras manos inocentes, como las de aquel Paul Orlac, quedaron en paz. Gracias a Wiene, y el futuro de un Conrad Veidt, camino a Casablanca. xDio

miércoles, 9 de agosto de 2023

Brujas de Mayfair. Season I

 


La magia antigua tenía cierta base en la superstición, así las situaciones sociales y posteriormente el pensamiento religioso, convirtió sus actuaciones en la denominada brujería. Se ha visto envuelta de ese velo misterioso desde la búsqueda de la piedra filosofal que, incluso científicos como Isaac Newton, formularon la supuesta transformación de los metales en plata o el codiciado oro.

Una de esas protagonistas de los sesenta, una verdadera chica de oro, se llamaba Elizabeth Montgomery y la rubia actriz californiana, hija del nominado al Oscar, Robert Montgomery (Al Caer la Noche o Mr. Mrs. Smith), deleitaría con su belleza y simpatía de nariz para abajo, en la serrie de éxito mundial, Embrujada. Poco que ver con las Embrujadas que vendrían después en la tv, sino más cerca de la comicidad del triunvirato más maléfico y molón junto a Jack Nicholson, formado por Michelle Pfeiffer, que ya había sido maldecida en Lady Halcón, Susan Sarandon anteriormente presa de El Ansia y Primera Páginaa de Billy Wilder, y la incombustible para cualquier hoguera artística, Cher.

Bastante menos la Bewitched y family, con la amable sonrisa de su marido Dick York, se parece ligeramente a las hermanas Embrujadas de finales de los 90, más cerca de los demonios y producida por Aaron Spelling, creadeor involucrado en tremendos exitazos como Starsky y Hutch, Los Hombres de Harrelson, Los Ángeles de Charlie, Vacaciones en el Mar, o Dinastía.

Después de las persecuciones en la vieja Europa medieval y los casos dramáticos desencadenados en Norteamérica, conocidos como los Procesos de Sálem, la visión se fue deformando en una persecución sobre el ámbito perjudicial para el comportamiento y la fe. Con almas que, supuestamente, venderían esta característica invisible a seres demoníacos, formándose las consecuentes sectas, que se pondrían tan de moda en épocas más modernas de la historia.

Ninguna evidencia sólida, enviaría a hombres maldecidos y especialmente a mujeres proscritas o probables venfermas mentales, al castigo de la hoguera. Declarándose culpables bajo amenazas y lesiones por laceraciones impuestas en tribunales guiados por miembros de la Iglesia.

Ahora, en pleno siglo XXI, ha llegado a las pantallas, la trilogía de Anne Rice encabezada por La Hora de las Brujas y transformada en Las Brujas de Mayfair, como serie creada por Esta Spalding y Michelle Ashford en AMC+ Tv y que posee parecidos y conexiones, con los licenciosos embates psicológicos y familiares, de sus hermanas mayores, y predecesores malditos, de las Crónicas Vampíricas o Entrevista con el Vampiro.

La Hora de… la Neurocirujana.

Todo empieza en brazos del encantamiento… el que nos produce la prota arroladora física y ´mentalmente` Alexandra Daddario en la mística y atractiva Nueva Orleans y sus interiores. La fantasía ocultista tiene licencias médicas y científicas, como una radiografía  de los desafíos paralelos que enfrentará en dos épocas conectadas, pero, con poderosos altibajos. La mitología se oculta en un ser que nos recuerda a otras expresiones del terror que proceden de las novelas de Neil Gaiman y Terry Prachett, con las entregas de Agner Nutter; y la manipulación narrativa de la película de Alan Parker, El Corazón del Ángel, genios del ocultismo con todos sus huevos… aunque artística y burlonamente, de manera muy remota. Ni visualmente siquiera con esos trucos que no engañan a nadie… fuegos fatuos, les llaman, o digitales… para colgarlos de los pulgares.

Sin embargo, la profecía se mantiene o erige en el tiempo de los primeros capítulos, al lado de ella, para… capitular en los derroteros que nos alejan del fenómeno brujeril y la maldición de su árbol genealógico. Simplemente, nos queda Alexandra que irá cayendo en el estupor de los gritos y la cercanía con este tipo de Azrael herético. Se terminó la burla y el cachondeo apocalíptico de los Good Omens y el juego satánico, pues la tendencia es más próxima al desvanecimiento y el olvido. P´habernos descuartizao, tú… ejem, ya hablaré de Dahmer...

La Posesión.

Regan aparecería, en diciembre hará cincuenta años, como un increíble resorte de todos los miedos a la filosofía existecialista y la posesión narrativa de Warner Bros por William Peter Blatty y la visualización fantasmagórica de William Friedkin como El Exorcista. Que en paz descanse el alma, de su magnífico ganador dorado por la inolvidable French Connection, amén.

Basado en un juego astronómico que convertiría el horror juvenil en físico de la Nasa, curiosa historia para el estudio de las interpretaciones y los mundos paralelos. En manos de Puzuzu, Linda Blair, el arqueólogo inmemorial interpretado por el gran Max von Sydow, la madre sufridora en Ellen Burstyn y aquel Padre Carras de Jason Miller, que no deja títere con cabeza… Acá, es otra historia, porque el miedo no asoma por ningún resquicio metafísco, ni puerta dimensional… Bueno sí, pero no asusta nada. Y lo más patético es el collar, que no se parece a aquella supersticiosa estatuilla ni en sueños, ni pesadillas…

Por tanto, sólo poseemos su figura. Ya que la escritura comienza a parecer algo patética y el embrollo temporal, no se lo come ni Mickey Rourke ni Robert De Niro, a pesar de transcurrir por las mismas calles, locales de música y efectos en festivales de la muerte… Que bien recordamos, los que estuvimos por allí, tras el dichoso Katrina y sus efectos fantasmagóricos. Así que, espectador novato, desconfía del arco y la celebración de los recursos dramáticos, en modernos akelarres gritones… y eso que la productora Gran Vía, se las vió de todos los colores, más que irreverentes en Breaking Bad y Better Call Saul, que son palabras mayores… y otro homenaje al recientemente desaparecido Mark Margolis (Cisne Negro, El Luchador) como el maldito e icónico tío Héctor Salamanca, jope, ¡qué tío y qué pérdida! Sólo nos queda la Daddario.

El Festival… de New Orleans.

Familias coloniales, fiestas y especialidades culinarias, dramas de sangre, ofrendas incestuosas, danzas y músicas, orgías invisibles, pasacalles espirituosos, fenómenos, bebidas o pócimas, revelaciones nonatas, investigaciones de una casta Talamanca… y el reaparecido Harry Hamlin. Sí aquel mitológico y heroíco Perseo, de Furaiaa de Titanes, la fantástica aventura dirigida por el fugaz Desmond Davis y la producción  reativa del univeral Ray Harryhausen. El Maestro.

Que también se enfrenta a el mismo Tom Brady y Jane Fonda, en la comedia 80 for Brady, sobre el jugador de los New England Patriots y su momento Super Bowl del 2017. En el siglo homónimo, en los campos de la ribera del Mississippi y la influencia africana, en la desembocadura de Luisiana, la familia Mayfair se puede basar ligeramente en la reina del vudú, llamada Marie Laveaux y se van alejando, salvo otros juicios licenciosos o caprichosos, de aquella quema cultural de Massachussetts.

Mr. Hamlin no es un guerrero, ni tampoco hace el nº 13 de la maldición, pero si le resta algo de elegante caballero de perfil griego, y romántico para los cinéfilos de la ciencia ficción. Lo demás, en adelante, se puede desconectar y esta serie es una maldita Profecía, sin el niño del triciclo, ni los cuchillos de Richard Donner para el espíritu bueno de Gregory Peck, pero con ella. El Crisol de Arthur Miller, la Bruja de funny face. Dejen tranquila a Marilyn, xDio… no más efectos Blonde, aunque sea en manos del Andrew Dominik por su inmensa El Asesinato de Jasse James por el cobarde Robert Ford. He dicho.

Resta… una súplica final.

Investigando… descubrí que Talamanca es una población de Madrid, a orillas del Río Jarama con su valle, que parte de la etimología indoeuropea de la expresión fluír o discurrir, como líquido o fluído derretido por el calor… o también de un origen bereber que significa río de Frontera, o de Nadie. Afluente del Tajo, fuente inspiradora para El Greco… y que va a parar al mismo Atlántico como el caudal de su hermano mayor americano. Dos mundos encontrados… catatónicos del corazón, como aquel que vendió su alma al Luis Cifer sin saberlo aún. Otra conquista…

Estos estados catatónicos nos acercan al Haiti del Caribe, en conexión bíblica de inundaciones espirituales como la acaecida en la película dirigida por Victor Halperin, White Zombie que es otro reflejo de lo mismo, protagonizada por una reina del mudo, Madge Bellamy (Lorna Done, El Caballo de Hierro) y nuestro querido Béla Lugosi… príncipe de las tinieblas, Drácula.

¿Quién será la Bestia…? En la novela no leída por éste, servidor, podría ser algo oculto, o el Niño, como el Dragón mitológico de la lucha antes del Juicio Final del texto, pero no sé, si nos libraremos de ello. La madre que le parió, con vértigo se engendraría a toda leche, Miss Daddario y las próximas temporadas… no sé si sonarán las trompetas para mí. No me quedan muchas ganas, cierto, lo que bien empieza, mal… o el mal acaba.

En fin… por último de la fila cinematográfica, he visionado al espíritu femenino en ocasiones dispares. Como Dual, con la galáctica Karen Gillan y el no menos, involucionando, Aaron Paul, a falta del capítulo de la nueva sesión de Black Mirror, claro. Una pesadilla de trastorno evolutivo con la ciencia y el derecho civil, en manos del diablo y el ajuste de cuentas. Parecido, el desdoblamiento de la personalidad de Chucky y el dominio de la voluntad, con la muñeca endiablada M3gan y su rival a lo Alien II El Regreso, que pertenecería a categoría de posesión, pero imbuida en el aprendizaje de una futura inteligencia artificial sobre los sentimientos humanos. Que el de arriba nos ampare, si existen ambos… muñeca del futuro y Dios.

Así mismo, para ir concluyendo como gerundio analógico, tenemos la investigación policial masculina para descubrir la Reality, de una mujer que se enfrenta a los remordimientos de una venta o algo, que tenéis que descubrir, con el buen trabajo de una actriz Sydney Sweeney, que ha trabajado con David Robert Mitchell en Under The Silver Lake y creador de la pesadilla juvenil de It Follows, con Quentin Tarantino en Once Upon a Time in Hollywood, y será próximamente SpiderWoman. Además de series famosas y… tener que enfretarse a… esos magníficos agentes. Y la última de verdad, con otro terror de kilates que se titula Candy Land, donde se cierra el círculo del crimen patológico y la identidad religiosa… digamos demasiado devota. Es una parada absorbente, por este grupo de amigos de un puticlub de carretera y lo que esconde, Olivia Luccardi… lo que ya descubrió en aquella notable It Follows que comenté en liason e imprescindible realidad de la serie del sexo de pago, TheDeuce. Con su final irreal o fantasmagórico, tras caperucitas y lobos. 

¡Vaya atractivo cierre, verdad, fuck witches! Volveré al término de estos calores… u horrores. Divertidos, la verdad, aunque a aquel diablo, no me le creo mucho...

 


domingo, 30 de julio de 2023

Yellowjackets. Season II... y comida de tarro.

Sabes aquello de que, te pones a ver la segunda temporada de una serie, porque crees que sus creeadores van a conseguir llamar tu atención, ante una historia que, sino redonda, prometía un crecimiento narrativo hacia lugares ocultos de la conciencia humana. Pues bien, ese era el caso de Yellowjackets I, no, en un condimento de Showtime para segunda división, o tercera regional narrativa.

No se trataba de machos con uniforme del ejército en el desembarco de Normandía, como relataba la serie Hermanos de Sangre, para dar y no recibir. Sino de la caída en lugar más aislado aún, sin tanta víscera ni miembro amputado. Más bien, jóvenes de géneros distintos y todos los registros queer (tendencias sexuales que me las traen al pairo), que se definían por la rareza de sus pensamientos y el juego dentro de un equipo de fútbol femenino estadounidense. Se consiguió a través del guión que tuvieran un buen descenso… al infierno gélido. Pues el terreno de este partido peligroso, puede llegar a ser muy resbaladizo. Ya muy lejos de la Warner con Viven, en aquellos chicos de los Andes y su Hambre mayúsculo.

¿Recuerdas aquel aterrizaje accidental? No hubo ni piojos en comuna de soldados ni enfermedades contagiosas, pero si hambre con el tiempo. Nada de frente occidental, con Canadá, aunque si algo grande (creíamos) por identificar, y que tarda en esclarecerse una barbaridad… de bárbaras esperando una presa a la que hincarle el diente. Es lo que tiene andar sobre una despensa donde todo se conserva la mar de bien, excepto la ´iluminación superior`.

Y es que estas chicas de la casaca amarilla, van de un lado para otro, sin demostrar un rasgo que supere las primeras impresiones, ya que este espectador se aburre a base de bien, con tanto diálogo improductivo y elecciones tan caprichosas. Vamos que la serie en estos momentos, es un tostón que no avanza nada y los personajes empiezan a caer fatal de solemnidad. Lo que eran jóvenes atrapadas en un partidillo apartado, ahora se transforman en palazos en los morros con un palo de hockey in the Ice. Hostia va, bocado viene sin ninguna razón aparente para las consideraciones morales. Las chicas son guerreras… decía el otro. Y los de acá, a seguir la bolita que se va haciendo enorme y muy pesada, tras ir amontonando cantidades de deshecho o visiones inservibles. Presente, ha aguantado hasta aquí, no soporto a los/las integrantes de este espectácuilo, sobre todo, llegando al capítulo 9, donde uno cae a un pozo gélido tras una estúpida sucesión de casualidades. Excepto, por dos o tres golpes de efecto, que quedan en mero picnic en la Natura.

Podría llamársele a esta segunda temporada, Sin Novedad en el Frente, con chicas y chiques, lobas todas, moviéndose en frecuencias separadas, pasando las horas sin saber qué hacer.. como zombies. Y no, no pasa nada… Lo peor es la constricción grupal o la aparición de una secta morada, que te saca de quicio, con investigaciones de parejas extravagantes y detectives inservibles, que te dejan más aún en fuera de juego. Repelen los temas caprichosos, los temas musicales metidos a calzador en escenas que piden silencios, las imágenes que son parches de la realidad alterna, que te vayan contando la película, según la estás viendo… los papeles de Melanie/Shauna, esposo e hija, horrible ésta última, de Elijah y Christina, la Misty que los pari..., de hermanos y compañeros de sectas o comisarías, las visionarias, junto a esa madre Naturaleza que es un tostón indefinido con barbacoas, muertes y golpes a lo salvaje, porque sí, menú a la carta, la que venga bien tú, etc.. Que la siga Rita en el futuro, que servidor se baja de este avión de Jonathan Lisco, nada que ver con su notable Animal Kingdom, y Cía, la guionista Ashley Lyle, de la que no tengo el gusto… El resultado final para mí, 2 a 0, y el doble papel de la joven  Sophie Thatcher (El Libro de Boba Fett) y su variante temporal en paralelo, el intento fallido de Juliette Lewis por mantener cierta cohesión, las únicas que se salen de la mediocridad narrativa y ese efecto invernadero de la indefinición de Yellowjackets… que parecen cada vez más rollizas, con tanto fetival culinario. Ya no se la cree… ¡ni el que asó la manteca!

Ahora tendría que hablar de otra serie interesante que estoy concibiendo en mi mente, pero cómo no la tengo, en su lugar hablaré de algunas pelis que he visionado en esto días de asueto caluroso… y aunque no son redondas, se dejan ver… más o menos.

La primera es un día de perros, White God, que lleva la tensión animalista a una revolución que, aunque pudiera ser divertida por momentos, también resulta vacía en el concepto de la resistencia canina a través de la violencia, lejos de la maestría conceptual de la Rebelión en la Granja soviética de George Orwell y la magnífica involución de El Planeta de los Simios… Ni que fueran personas hipócritas, con tendencias violentas y ramalazos vengativos, tú. Y la banda sonora… bien gracias.

Otra es Linóleum, que es una representación pictórica del enfrentamiento más común en ésta, o cualquier época pasada, como el anterior filme en género femenino. Las raíces cuadradas del árbol geneológico puesto a prueba, una vez más, en busca de respuestas o reconciliación. Lo que convierte a los pensadores, en asesinos de la voluntad opresora de sus padres, hasta sentirse en un grado de independencia o libertad, que los catapulte por encima del recuerdo violentado. Está película es un poco mejor y en la línea de los recuerdos infantiles que van creciendo hasta hacerse adultos… o viajeros de las estrellas. Y cerrando el círculo tubular, una de Méandre que recuerda al siguiente salto de esta entrada, con pretensiones a buena ciencia ficción de otro mundo, pero navega en la estancia piramidal del susto y la recreación repetitiva de la opresión personal, la angustia y el sufrimiento. ¿Por qué…? Seguramente, porque no los merecemos, Ice Cube. Ice ice, baby.

Y por último, tres cosas horrendas sobre el género del terror, que responden al capricho de los guiones multiversales, o casi wokes… The first, ay madre, una pesadilla cuadriculada con aromas a otras versiones que lograron la cuadratura del círculo de la inversión y la genialidad laberíntica del ser. Si me refiero a Cube, que se queda en un cubito de hielo casi deshecho, del original. The second, ay páa, la de la niña del exorcita versión dos sacerdotes muy tontos, no me refiero a la del Papa del Vaticano, sino a la de libro de los Muertos, que ya huele… Menudo tostón, que ya no me acuerdo ni de qué trataba… mejor. Y la última, santo espíritu… Scream Vi, creo, ya no sé muy bien por dónde van, ni por qué las veo… Bueno sí, por dos de sus estrellas, una la Jenna que viene de Miércoles y que no ha elegido muy bien, desastrosa, llamada próximamente por unicornios, Bitelchús y puede que hasta los X-Men, un desastre millonario; y la otra, la despampanante Samara de los Weaving, que parece una ilusión sexy y acortada, en su vestido chillón amarillo… seguirá entre acosadores o azraeles. Por lo demás, algo infumable con una de las damnificadas, emitiendo bobadas también por partida doble, a través de la retransmisión viciada del partido filoso y el canal maldiniano (de maldito, no de calvicidad) de las Yellowjackets… ¡toma cuchillada, p´haberse matau! Por favor que acabe ya, esta tortura… Este mensaje aciago, posiblemente se autodevorará antes de acabar el verano, o los cubitos para la sangría. 

Seguramente me quedo con algunos temazos a secas... y no colocadas con un salpicón de imágenes sin gracia. ¡Bon voyage! 

The Smashing Pumpkins - Today

 Papa Roach - Last Resort 


Nirvana - Something In The Way

Cinemomio: Thank you

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