La familia desunida… permanece unida
con alfileres, si alguno no se cae por el camino de la historia…
El joven Sherlock Holmes típico,
legendario, está basada en el canon holmesiano creado por Sir Arthur Conan
Doyle. Desde 1987, con el método literario y retrospectivo de media res en sus
letras, y regresando a través de las portentosas investigaciones cerebrales de
un superdotado para los desenredos, se enmarca en las consecuencias y la vuelta
a los comienzos del caso. Es un caso prodigio, de la evaluación y la
perspicacia, dentro de mucha introspección personal… y familiar.
En aquella película de 1987 con guión
de Chris Columbus (Gremlins, Home Alone), poseía un cariz más ligero, ilusorio
diríamos… con aquel título en español de El Secreto de la Pirámide… el aprendiz
de detective contaría con unos 16 años y su interpretación, con un escocés
llamado Nicholas Rowe que ya cumplía los 21, se haría de querer, como el goloso
Watson de Alan Cox (Las Aventuras del Joven Indiana Jones), ambos como estudiantes imberbes en la Academia
Brompton de Londres.
Aquella pequeña joya de aventuras
juveniles, fue dirigida por el prestigioso Barry Levinson – trillado en
comedias televisivas con Mary Feldman y Carol Burnett, sería fichado por el
mismísimo Mel Brooks como guionista – pasando a dirigir filmes como El Mejor
con Robert Redford y Robert Duvall, Good
Morning Vietnam con Robin Williams, Bugsy, Rain Man, Sleepers y Disclosure… Lo
que me lleva a enlazar su relación piramidal con la productora Amblin
Entertainment creada en sus puntos triangulares entre Frank Marshall, Kathleen
Kennedy y Steven Spielberg… Conection!
De su mente, surgió también Lucasfilm
– que se vendería a The Walt Disney Company años después - con su filial, la Industrial Light &
Magic, e integraría esa idea del primer personaje creado por pixeles
informáticos, el guerrero vidrioso que salta espada en mano amenazante sobre
los jóvenes, y creado por otro conocido mago como John Lassiter, al cual
debemos los chicos animados de Toy Story y la última producción Intercambiados,
con voces de Michael B. Jordan (Sinners, Miami Vice 85´ próximamente) y Juno
Temple (Fargo V, Ted Lasso).
De esta colección de intrépidos, en
el rodaje conocimos a un James Moriarty de última hora – que ya daba señales en
el argumento para los más avispados -, en la piel del actor Anthony Higgins (En
Busca del Arca Perdida, El Contrato del Dibujante), y que poseería otras
relaciones con Conan Doyle y sus rivales. A pesar de ser mucho mayor que sus
contemporáneos en las novelas, y enemigos íntimos… Pero, eso es otra historia a
mirar con lupa…
Sherlock… by Guy Ritchie.
Young
Sherlock, es una serie de nuevo cuño, con la firma del director
británico Guy Ritchie, que tras sus éxitos arrolladores en críticas con Look
& Stock (en la que participaba el mismo joven Nicholas Rowe), y Snatch: Cerdos y Diamantes, pondría el rostro cambiante
y radiante en un versátil polivalente, Robert Downey Jr. – ahora con otro solitario
Doctor Doom en candelero-, un hombre de pipa y violín, cimbreante y
pugilístico. En fin… sangrante, para ciertos paradigmas.
En esta serie de acontecimientos,
algo dispersos, seguidos por las novelas de un escritor llamado Andrew Lane, se
crea una narrativa algo diferente, que no casa con aquellos otros jóvenes de la
pirámide y sus alucinógenos sentidos. Ahora en Amazon Prime Video, Mr. Ritchie
se pasa por la Universidad de Oxford en 1970 aprox… y nuestro héroe favorito en
las pesquisas de época, se empareja a Moriarty, para contarnos su leyenda más
íntima y familiar. Por lo que hay que tener la mente un poco libre… y ver en la
efigie de ambos, de sus pensamientos e inteligencias enfrentadas, a Dónal Finn
(Turpin, y The Uprising de Paul Greengrass junto a Andrew Garfield) y un
inmaculado Hero Fiennes, como si fueran gemelos elegantes e inseparables… no al
nacer, de aquella pluma… misteriosa.
Más diferencias incomparables, es que
la serie transcurre en la memoria del personaje, viendo la raíz de un joven
metódico, menos luchador que Mr. Downey en las películas, herido en su amor
propio, junto a James como espejo, parodiados que no odiados… porque poseen sus
corazoncitos acompasados… y cogiendo parajes de Bristol, Cardiff, Jerez, Cádiz
o Sevilla, para remitir sus pesquisas licenciosas, con cierta precisión, sino quirúrgica,
sí, lustrosa.
A su lado, pululan mentores y
princesas, como Natasha MacElhone, Max Irons, Zine Tseng (El Problema de los 3
Cuerpos), Holly Cattle y Colin Firth. Pero respecto al protagonista, Hero F.,
debemos separar que su tío es el querido Odiseo, el cónclave Ralph Fiennes,
intérprete igualmente de la fantástica The Bones Temple, y que ya fuese Mr. M
(muerte y arte) en la olvidada Holmes & Watson.
De todo hay en la viña del señor, y
no debemos olvidar los estereotipos de una catarsis mental que lucha contra los
vicios, y los destierra de los pregones, ¡Elemental querido Watson! Porque, en
esta celebración de la nostalgia cinematográfica – recordando a los grandes
Nigel Bruce y Basil Rathbone – y como no, aquella maravillosa e introspectiva
Vida Privada de Billy Wilder, que además de té o café para el desayuno, también
tenía otras adicciones, como el tabaco u otros reflejos, más vidriosos y
peligrosos… Acá, parece un joven brillante, con el cerebro en su sitio.
Con lo que fue… Guy Ritchie en el
pasado… en fin.
Una investigación… privada.
Investigación se basa en una
recopilación de datos, más o menos acertados, que tratan de llegar a un fin
concreto. La resolución de un caso, a través de un método… Deductivo,
intuitivo… científico, matemático… como la lectura de un jeroglífico… que sirve
para hacer una avance comprensivo de un hecho, una cuestión… O un caso
indescifrable a simple vista, oculto tras un velo… a despejar sudando tinta
china… en ocasiones.
Creemos que, para convertirse en buen
investigador, en el futuro… pensaríamos como el Conan Doyle a sus 19 años,
nunca en un escenario peor que Oxford y un miembro de la afamada y contundente,
familia Fiennes y su otro tío Joseph, invocando en el nombre del padre.
A un estilo, al que debes
acostumbrarte a lo largo de los episodios, por persecuciones que se asemejan a aquellas del
cine mudo y sus policías torpes, con artilugios mecánicos y activados para
crear el caos, artes marciales no interpretadas por él… y enigmas, acertijos de
menor o mayor nivel imaginativo. Es lo que hay… tíos luchando con los muertos,
en una sociedad zombificada, conspiranoica… aquí, un sobrino.
Es como un viaje introspectivo de
Ralp Fiennes, una vuelta a los orígenes de un Odiseo, solitario como fue Holmes
tensando el arco, del instrumento, tortura para maestros, antes de embarcarse
en El coro de Ramsden o The Choral. Hasta Embers con Viggo Mortensen y
Charlotte Rampling… un tío que también se formará como director en The Beacon,
en una historia que recuerda ligeramente a Adivina quién viene a cenar esta
noche… y acabar en el Art, junto a Collin Farrell. Vaya Monstruo!
La sangre… Mycroft de exteriores,
sabe las consecuencias de la trama, tanto familiar como internacional… que se
tiene que liberar de las cárceles del pasado… y volar, con una nueva identidad,
que no tiene parangón con la joven de Enola, que es una invención de la actual
literatura femenina y amoratada… más bien con la Eurus de la BBC. Por lo tanto,
es liberación en libertinaje literario, un engaño entre padres e hijos, un caso
de princesa destronada y vuelta a entronizar, para recrear la actualidad, en un
conflicto que nos genera la lectura de Conan Doyle original y, como no… El Arte
de la Guerra de Sun Tzu. This is the Way!
La Clave… la llave!
Esta relación de Mr. Ritchie con
Sherlock y el resto de los personajes, incluido el desvencijado Lestrade, es
una experiencia trágica en su composición, algo poética a veces… ¡es de
agradecer¡ También metódica en la recreación de una época, transformista, de
gemelos y gemelas, en paz y amor… o en la próxima confrontación que se prepara.
Lucha de puños, y narices sabuesas, con muecas y teorías burlescas… al estilo
del Folies Bergère… y por tanto, un retrato libre de las chicas de entonces, en
London o París, y del Cabaret… Willkommen, Bienvenue, Welcome, ál, au, to…
Cabageeeet.
Para su nueva perspectiva, hay que
buscar la clave, la llave que abra unas nuevas relaciones, que están latentes…
frías, como la muerte, o calientes, como el sexo… y sin haber leído las novelas
de Andrew Lane, o sugerir esta nueva visión de los personajes para el creador
Matthew Parkhill, en una estrategia incierta, esperemos… baños de sangre,
delirio y confusión. Una guerra, que ya estableció el prota con el director, en
aquel drama heroico, El Ministerio de la Guerra Sucia.
Pero… podría hablar de otros
desvaríos, no me refiero a los próximos trabajos del director, In the Grey,
Wife & Dog, o Viva la Madness… sino a historias en que las investigaciones,
más o menos profesionales… se tuercen, desproporcionan o… vuelven terroríficas.
Con puertas que se abren y mentes que juegan con la psicología de la atracción.
Primer caso, más relevante por las
infinitas posibilidades que se postergan infinitamente, o se entrevén en los
infinitos espacios, monocromático y psicopáticos, enfermizos, es la triunfadora
inesperada Backrooms del joven, novel como Holmes, llevado por los efluvios de
un baño blanquecino… Kane Parsons. Un pirata con todas las letras, y los
garfios para destriparte… que se lo rifan desde una tienda de muebles nórdicos,
al Hollywood al completo. Hala, piensa en amarillo…
En el segundo caso, más amenazador
con un monstruo de colmillos afilados, vamos con un Apex, que no viene de los
monos, aunque si de una especie de Tarzán, algo antropófago, eso sí… y que
martiriza por igual a los espectadores y a la defensora, del feminismo tras una
particular odisea, tragedia griega de la montaña, miss Charlize Theron. Su
rival, un Taron Egerton, que atemoriza y nos hace una parodia del horror, algo
ridiculizada a veces, cuando fue un magnífico creador del Tetris y el mismísimo
Elton John en Rocketman. Acá sería JawsMan.
Y por último, un elemento variopinto
del terror, que ha gustado un montón… y a algunos nos parece un ejemplo más del
montón, sin más. Algo que ya hemos visto, reflejado en determinadas
producciones actuales, y que trata sobre el aspecto del indeterminado objeto
del deseo, de la atracción que se vuelve enfermedad… esta vez a causa de un
juego infantil e indefinido en su realismo mágico, digamos… Se trata de
Obsession, de otro casi novel director como Curry Baker. Un caso que, en manos
de Holmes y Watson, sería un pelín… indescifrable.
Y hasta aquí… hasta perpetrarse como
estudiante de Cambridge o de Oxford, lo que comenzaría en una especie de
Corbeta subtitulada Gloria Scott… y transformarse en comediante, titiritero…
nos veremos a las seven o´clock! Cerca
del centro de la tormenta del profesor Moriarty, en el famoso 221 B de
Baker Street… Con la observación y la deducción por montera… o gorro, de astuto
cazador… eh!


