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domingo, 28 de diciembre de 2025

Wednesday. Season II


No hace mucho que, nos preguntábamos… ¿qué es la vida?

Y, con la metafísica de cabeza, se responderían algunos seres llamados inteligentes… Qué, no existiría una verdad concluyente… Desde aquel, su  rastro vital en expansión del universo conocido. Si bien, es evidente que lo es  casi todo… Y esencialmente, que significa lo contrario a la muerte, la nada… Mientras que absorbemos casi todo, pues el comienzo de los seres humanos, es puro aprendizaje. No valemos de las experiencias que los sentidos nos enseñan y que recibimos de nuestros maestros, familia y amigos; siempre intentando o siguiendo reglas físicas y químicas, que forman parte de nuestra historia.

Al igual que, en el caso del nacimiento gaseoso que gira y se comprime en un punto, una simiente luminosa que se convertirá en estrella… un día… y su noche. El otro lado… del ser humano. Y hacia su ocaso definitivo, nos abrazamos, en baile final, algo mágico, eléctrico u orgánico misteriosamente, se transforma y establece el comienzo rocoso de la materia, bien como planeta o energía universal.

El estudio de lo que nos rodea, tras ese comienzo de penumbras también, permite el crecimiento de nuestro cerebro y el conocimiento, normalmente hacia la luz. Sin embargo, en el estado más temprano, desde la niñez hacia la pubertad, es algo nebuloso, abusivo… e indoloro. Al menos, para algunos, monstruitos inmortales… Hasta que nos preguntamos, ante diversos desvíos de la vida, de los olvidos propios de la juventud en su camino largo, por delante… por eso otro, silenciado… ¿Y esto qué, ya es el fin…? No, esta película no acaba más que empezar, de un viernes 13 de campamentos, a un miércoles... en clase. Soñando…

Este es el ciclo de la vida, arraigado a todo, y en los últimos tiempos, más entre las obras cinematográficas de terror. Vamos a intentar entonces, explicar esos mecanismos, que se respiran en un último y tierno, hálito…

Wednesday… de Cenizas.

Juventud… ¡Bonito regalo, eh! Cuando en muchos aspectos, datos siniestros o acciones clarividentes, nos muestra a los adolescentes, insistiendo en vestirse de negro y andar por ahí, camuflados, haciendo indagaciones, más o menos, peligrosas o insanas. Nos enseñan el miedo y esas viejas leyendas, que crearon mayores para asustarlos en otros eras, como las que aterraban a los niños del medievo u otras zonas misteriosas, oscuras, insalubres… o paradisiacas. Qué de todo hay, hasta de Nevermore a la Ítaca de Telémaco…

Cuando en un instante, aparece ella, hija de mil batallas con la muerte y Morticia… la pequeña de la Familia Addams, con esa relación redundante con la obscuridad y la muerte. Es algo habitual, naturalmente monstruoso, convulso como la adolescencia y sus pasiones… O no recuerdas esa serie de éxito, donde un joven protagonista, se viste con la túnica de invisibilidad, morbosa, que observa y aprende del día a día… y algunos lo llaman la decadencia de lo vívido, o la polarización de los coj… ¡qué mata!

Todo mostrado sin filtro, con unas imágenes y diálogos que te llevan a lo familiarmente patológico, al centro de una sociedad enfermiza; y nos entrega el recado, visualmente con escenas de larga duración, que te pueden dejar sin respiración, en un plan milimetrado… Del estilo de las entradas de urgencias en The Pitt, pero con menos sangre, eso sí…

Esto, y las relaciones de Wednesday con la gente mayor, en los alrededores de lo profano, - y liviano, pues cada vez en esta segunda temporada, se enfrenta al recuerdo de Harry the Potter… y sus rayitos -; acabará volviéndose convulsa, como es el estallido de una brillante estrella, plagada de lentejuelas de colores y ritmo K-Pop de ése. Y en esas estamos, un poco desnivelados, desorientados ante la serie de un Tim Burton, que se va alejando del pasado… por instantes infructuosos,  de leyendas y mitología, para adentrarse en otra materia transformada… No hombres lobo, zombies o mr. Hyde´s, sino hacia la indivisible y terrible, comercialidad. Así, tras eso, ya no vemos a la Wednesday de las penumbras, ni las pistas a lo Sherlock Shadows Holmes, sino… a una joven encarándose a la fiebre del sábado noche. Más pútrido…

Aunque con imágenes atractivas, temas mundanos e intérpretes  encabezados por los experimentados, Catherine Zeta Jones, Luis Guzmán, Thandie Newton, Gwendoline Christie (Juego de Tronos, The Sandman), Christina Ricci y el incombustible Steve Buscemi… Más, oscuro está… a la no luz inmortal, de Eva Green, ennegrecida… miss.

Nos susurraban a gritos, ¡Nunca más! Y les creímos, pero hay que verlo… Como a todos los cuervos y seres excluidos de la normalidad, que plasmara el escritor y poeta, Don Edgar Allan Poe… una mente de niño, al fin y al cabo…

Y en cambio, ellos no acaban de aparecer, más bien desaparecer por festivas y dolientes navidades, en todos los lados… según la realidad. Por casas vecinas, por barrios pudientes, arrabales, costas y fincas campestres, pesadillas verdaderas o sueños atmosféricos, caminos a ninguna parte, reflejos de batallas… y otras historias convertidas en leyendas, urbanas o inmortales. Pues sí, ellos son los/las protagonistas… esas estrellas, serán fugaces o no...

Jóvenes en la pubertad, líquenes en las casi puertas de la madurez, colgados del Kronen o Kraken; y por supuesto, junto a los más débiles, o la llamada “inocencia” de los niños. Con toda su maldad, incrustada, entre los destellos de una Profecía en triciclo, una charla en la cama con el Diablo, el niño que se vistió de madre y deslizó una cortina… O calzados de Zapatillas Rojas, ay Corazón Delator, cuentos de muerte de un Unicornio, y otros monstruos en el diván… Siempre bajo el aviso de un Cuervo… Nunca más…

Porque, esa joven enamoradiza que fue la seña de identidad de un genio como Michael Powell y sus ideas imaginativas con la cámara, cazó los premios de un Cisne Negro… como Hamelin se vengó de un pueblo y sus líderes... y demás desaparecidos. En alcantarillas próximas, plagadas de payasos, risibles, y detectives que investigan con las formas victorianas en los ojos de un joven Sherlock, que no su hermana… O transeúntes que se las encuentran, tras la vías, de aventureros recreados por otro inolvidable Rob Reiner, increíblemente sentenciado. En la Stand by Me, no te olvidamos, basada en cuento corto de Stephen King….

Y Así, e indivisiblemente, representantes en masculino, hoy,  estas tres gemas de la diversión, o no, de lo traslúcido… interpretadas por Emma Myers, Evie Templeton (Return to Silent Hill) y Jenna Ortega, nevermore o for ever… depende de qué, partes tomes. Incluso, junto al fantasma de J.J. Abrams, que podría existir con el espíritu de Tom Sawyer, Huckleberry Finn, y el Jim de La Isla del Tesoro, con el gran Orson, de Long Silver, of course. Por tanto, más de un Miércoles, de noche viendo tv… sin dejar de ser una producción penumbrosamente divertida de Burton… Big papá, podía haber estado mejor…

Estrellas… en tiempos monstruosos.

Diversas épocas, construyen un panorama condensado del miedo, y dan forma a escenarios variopintos que conocimos, a seres imaginarios, de  entonces y ahora… A héroes cuando éramos como ellos, jóvenes e inocentes. Los jefes o no, de una aventura en las calles o campos de  alrededor, en los ochenteros Stand by Me, en mascotas que se convertían en bichos, eran bichos entonces, eh… y hoy son un reflejo del terror, también. Enemigos, abusivos de clase… y otros.

Nos devuelven, demonios,  con cara de clown a lo Mr. King, como los que nos brindó un caricaturista neoyorkino y fantasmagórico, llamado Charles Addams, desde el 1964 en sus tiras de papel… Que trasladaría a serie de televisión mediante un ABC, negro… y curiosamente en paralelo con, esa otra que conocemos como The Monster, mucho más adaptada a los monstruos clásicos, y al humor familiar de sitcom.

Claro, los niños estaban ahí… eran jóvenes monstruitos, que caían bien, con la mente imbuida en misterios y ulteriores escenas con lo macabro-cómico, a base de risas negras, eso sí… Y la Cosa, thing, es que funcionaba… con los dedos puestos en la actualidad, a cucharadas, que mutaron, no edulcoradas de sangre, como cubos que caían sobre la cabeza a jóvenes reinas del baile… Impactando, antes de transformarse, en esta otra Cosa. Segundo claro, niños, gemelos/as o no, siempre estuvieron ahí… coqueteando con el terror. Mirando desde un ascensor.

Es una historia interminable, donde dragones voladores no son nuestros amigos, aunque los que arroparon a Miss Jenna hace un años, un poco sí… ya que, aquellos héroes de cabellos verdes o moradas, ahora lucen ennegrecidos, crecen a base de golpes, se trasquilan en desapariciones más que dolorosas, llamadas del más allá, familias desestructuradas, voracidad social, miseria a la fuerza, sin educación… y retorcidas sensaciones, devorados por los hábitos de conducta de adultos, y monstruosidades varias. Veremos…

En el principio… el Monstruo daba una flor a la niña, - no como antes, con aquel de los globos en M -, y no se pensaba en consecuencias funestas, pensamos. Sino, en el aprendizaje de un hundimiento…

Pero no se trata de un repaso, ni siquiera de un ajuste de cuentas… sino de una celebración, con casos más sangrantes, viciados y execrablemente malvados… de los últimos tiempos, meses, días… Y evidentemente, no hay nada mejor que empezar, con un reflejo. El de los ojos de esos jóvenes… encabezados por protagonistas de varios ejemplos magníficos, digamos el chico perdido de Adolescence, los alterados oníricamente de Weapons, el rostro maltrecho y ojos rojizos en ambos, en la terrorífica Bring Her Back y las llamadas de un vecino de ultratumba – mejor en Black Phone que en su secuela a lo slasher. Torpe como un patinazo en el hielo…

Luego, celebramos en escalón inferior – recuerdas el título de Kevin Bacon con sus pequeños, a lo Jack Torrance, infaustos recuerdos a sangre fría, y otros poltergeist, con padres no humanos… El cambio sería el retiro familiar campestre de Never Let Go, una vuelta de eslabón que tenía su gracia y momento Halle Berry… Otra pequeña redención.

Balanceamos a la sorpresa, de un miedo común en cuerpo bien construido, con The Monkey, qué sería como otro niño enfadado a lo  Damien… y el esfuerzo de  Longless, por recrear ambiente opresor con ellos, y una heroína de nuevo, al mejor estilo rudo del FBI, enfrentándose al caos de Nicolas... Más, dormidos en el tiempo tal que The Others, El Otro o el Sentido Sexto, que despertaron como armas cargadas, envenenados sarmientos de la venganza… Y Abigail, era una candidata oportuna, que tenía el colorido de zoos fluorescentes, rojos a lo Akira con saltos, a lo gris perlado de Coraline y sus botones, en sentido monstruoso… Los niños gigantes, o no, siempre saltaron desde las páginas y los tebeos, cuando el terror empezaba con los Kongs y Godzillas, desde el sol naciente o más allá, nos llegaron como las mismas pesadillas nucleares en colorido Akira. Mientras Burton, antes de Navidad, nos conmovió con Vincent y el perro Franky, en grafismos de blanco y negro… Hasta que, llegaron riegos y baños de niños, con regatas de sangre sobre tiburones, pirañas, etc… Y las Señales de ET´s, que fueron el inicio de sangrientas invasiones posteriores, modernas.

En otra categoría especial, nos quedaremos siempre con ese rostro auto paródico del feminismo, caótico en  la búsqueda de una belleza perfecta, que encaran las protas de  La Hermanastra Fea. O la cuestión de fe en la enseñanza, para las chicas de Heretic frente a los ojos metafísico-carnales de Hugh Grant, como el peligro de inmersiones o creencias… Carrie, ya fue un objeto, en manos maternas, oso sí, que era un toque a lo Wednesday y su oscura leche, materna. Sin desdeñar el suspense incómodo de la hija del Hombre Lobo, suspirando porque ya no volverá a sentir, su piel… es decir, su amor.

Más creíble pensamos, que la batalla del hijo de 28 Años Después contra la carne muerta a lo alfa, o las peleas lésbicas en The Last of Us, season II y el nuevo Misterio de Salems Lot, que daba bocados inciertos, aquí y allá. Y en los postreros lugares, los últimos ritos, no tan excitantes, que nos trajo el caso paranormal de The Conjuring, no sé qué número; o esa Marcha Larga a ningún sitio coherente, que parece solemne estupidez de machos, con menos cerebro que un zombie… Por no, nombrar, la truculencia insana, en que convierte a héroes de famosos cuentos de la Literatura Infantil, en sádicos, verdad Pet y Pop… en fin.

En Sinners, no había niños, aunque sí, un joven músico con sueños… De recordar esta cinta sobre el aprendizaje, la esperanza y el olvido de uno mismo, en el cambio musical hacia otra cosa… Como la chica del deseo en Las Zapatillas Rojas… qué cuándo consigue todo, se embriaga y termina acosada por el amor, propio y el amante, insatisfecho… Mucho más hermosa en colorido y trama, que Abigail, que supera en el pulso con sus zapatillas y locura excéntrica, a esos colmillos clásicos… y a la Wednesday en sus bailes, fantasiosos.

Nos quedaría Stranger Things… que aterra, más bien divierte con su esfera ochentera a las puertas de lo desconocido, tal que los chicos del barrio, que crecieron en veranos del 84, entre goonies, galaxias y piratas, fantasmas de la Ópera, enamorados de jóvenes, a los de Marte, que tuvieron su sábana infantil en el ET de Steven Spielberg, y autopropulsados por la emoción y las lágrimas… Las Cosas Extrañas, más conocidas y cercanas, de diferentes maneras, nos retrotraen a recuerdos de marcas, músicas, aparatos y ropas, rebeldes con causas, visiones, experimentos, entes y cuchillas…

Sin embargo, hasta la celebración de relatos cortos y series juveniles, nos recuerda por Dio… ¡Qué no hemos tenido en casos estilísticos, demasiados giros a la diversidad, forzada o woke - algo que nos deja fríos como fiambres, big fish en lata -, y han demostrado personalidad propia, naturalidad... y afectividad con el público! Excepto algún caso, paradójicamente intrascendente, que no voy a nombrar…

Estos niños, han crecido al lado, del hijo adoptado por el Mandaloriano, baby Grogu y su apetito amoroso, por los bichos y demás… formarían con Adolescencia, el triunvirato de la excelencia entre los jóvenes, mayores de edad, con temática adulta o guiños a sus recuerdos voraces y sueños. Aquí, forman clanes de Noches de Miedo, en una galaxia ya muy lejana, hobbits al este del edén o del western, aliens y ruiseñores al anochecer, gremlins entre enanitos y jóvenes ocultos, parásitos como señores de moscas… y otras divergencias, que nos hicieron cómo soñamos… o somos… En fin, danzarines entre muerte, de la Vida de Chuck, a la Ofelia sexy, de un Miércoles del Futuro.

Y sorpresa, familiar... ¡Joer, quién quiere terminar con Miércoles… de disfraces y cenizas… danzarinas! Pero, hay que reconocer qué fue primero, nuestro Chicho Ibáñez Serrado, quién se preguntaba… más exactamente creo, nos demandaba a todos… propios e impropios, pero… ¿quién puede matar a un niño? Eh, Eva…

Y como última reflexión, hilada entre fantasmas… qué cojones está pasando en Hollywood y alrededores, con la muerte… Los dejáis fríos, nos dejáis, más que a los hijos en Dejar al Mundo Atrás, viviendo las últimas horas del apocalipsis. En cambio, con las balas perdidas, ¡ya sabemos…! Todo sigue igual, menos pelis de terror que transforman las leyendas en belleza. Y jóvenes en dianas… O no…

Hasta siempre... B.B. love!!

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

What We Do in the Shadows. Season VI… & more.


Las sagas de la ciencia ficción y el terror, han recorrido caminos muy escarpados desde el famoso Conde Drácula de los Cárpatos… y sus otros amigos clásicos en el romanticismo molecular e inmortal. Rememorando a otros miembros meritorios tríos como Bela Lugosi, Peter Cushing, las incursiones poenianas del mítico Vicent Price, o no el menos inteligente, Mr. Lee… incluido último documental a su nombre e mente, junto a voces equidistantes en el cariño y admiración como Joe Dante, John Landis o Peter Jackson, en The Life & Deaths of Christopher Lee.

O con la piel de Martin Landau y su recuerdo… también reconocido internacionalmente como ellos, por haber corrido junto a Cary Grant y Alfred Hitchcock en North by Nortwest, participar en la primer invasión de Misión Imposible – hoy tan en el candelero… -, perder la primera cabeza en manos de Sleepy Hollow y la penúltima en Frankenweenie de Tim Burton… O lanzarnos hacia el lugar del suspense y el estrellato, en la serie de culto, The Twilight Zone y llegar a visitar el espacio en aquella no menos, crónica semiolvidada de Space 1999.

Serie qué, curiosamente fue concebida especialmente, por otro monstruo creador de la llamada Supermarionation que enmarcó Don Harryhausen en sus criaturas, a través de Thunderbirds, Guardianes del Espacio, y la que sería un antecesor en carne viva, desde 1970 a otras futuras, UFO… Y regresando al presente, en otros estados, también bastante románticos y con los sentidos puestos en las lentes… nos volvemos a desangrar, como definiera en sus epístolas viajeras del Deméter, y el guerrero transmutado de Transilvania, instaurado por el novelista irlandés Bram Stoker… y que fue trasladada del primer Polidori The Vampyre en la misma fiesta de antaño tormentoso… en aciaga estancia amorosa. O no… depende de cada miembro…

Para seguir hacia un fantástico realato de Julio Verne con sus leyendas descritas en el legendario Castillo de los Cárpatos… Por no hablar de un fantástico relato alrededor de una tormentosa estancia invernal con la mirada extraviada de Mary Shelley en la villa suiza de Lord Byron y sus deseos catatónicos. Relampagueando de vida – casi inmortal -, el sueño de toda una raza de próximos científicos en experimentis de terror cinéfilos y alrededor de sus propios monstruos internos… Nandoooor! Qué, que conio hacéis en las sombras, leches… Ya que, en estas páginas tenemos mucho más que decir… y por filmar…

Pero, en primer lugar, vamos a recordar cómo llegaron, otros de esos monstruitos del cine a la orilla, recordando que dentro de un año aproximadamente, celebraremos la cuarentena… bienvenida, de los famosos Depredadores de John McTiernan y sus creadores, hoy anónimos, y medio triangularmente homónimos John y Jim Tomas. Recordando que su extensa caza por los diversos planetas en que se extiende su nacimiento, que pareciera... no acaba más que empezar en la pantalla. Dejando meridianamente claro en estos momentos históricos, que prefiero la animación – por diversión e imaginación yautja en acción -, de Killer of Killers con su cuadrangular aventura a lo retro; a la última esquizofrénica aventura del mismo director de apellido interminable, Dan Trachtenberg, aunque en la misma Predators: Badlands y sus parajes prehistóricos, se pasease la belleza de una de las postreras Mary Shelley´s repletas de amor y reivindicación feminista de autora, como Elle Fanning.

Así que, el director Don Dan, lleva una de acierto Ding, y otra de cal, Dong, ahora  que estamos en tiempo de campanas y demás artilugios sonoros… que, sin bien, están intentando movilizar la saga con otro espíritu en el Séptimo Arte, no siempre los resultados nos acaban de hacer brincar, vertebralmente hablando. Pero las diferencias están ahí al alcance de humanos, y no tanto, desde que despedimos en los 90 a al monstruo altivo de Kevin, Peter Hall y recientemente al inolvidable Carl Weathers. Sin embargo, si hablamos de la aparición de Arnold, el Schawarze de las hostias, no ha llegado a sobresaltar más que en una breve introducción criogenizada en la película de dibujos animados.

¡Ha llegado el esperado dueto…! Sí amigos y monstruitos variados – que haberlos haylos, por todos lados, ¡eh! Tanto monta, o no tanto, depende de las apreciaciones y los altibajos, en tejidos y colmillos, el caballero mejicano del Toro, Guillermo y su criatura de Frankenstein en estado proto-todopoderoso, – qué no llamaremos Guillelmo por ahora -, y el parisino Luc  Besson, tan inclasificable como lleno de romanticis mo elevado, en modelo victoriano a la francesa... con su postrera adquisición muscular y lunática, Dracula: A Love Tale… con un Caleb Landry Jones, monumental y magnéticamente humano, del que algunos ya habíamos avisado, de su monstruosidad interpretativa… y de la banda sonora compuesta por Danny Elfman, que se te pega como una jodida y viscosa segunda piel. Hipnotizante y divertida. Para nosotros… la nota de bien, se queda bien corta… cortísima como la vida.

Posee bastante de Dumas, del Conde de Montecristo, sin tamizar la venganza... pero funiquitando el acto, con una redención, fuera de este mundo. Mientras llama a la puerta, su llama inmortal... ¡El Amor está en el aire, como decía aquella sintonía de Love Boat… y en la sangre de los genes! Y en los ojos esquivos de Lauren Tewes, hablando de corazones. Oh, oooh, Julie!

Y… Hablando de Diablos…

Médicos transformistas con aspiraciones a dioses, trozos de carne andantes, y vampiros de la vieja escuela europea, ¡vamos Lazslo, Nadya y Nandor! Qué no un Colin Robinson comentando de manera plúmbea el desembarco… en State Island de los US como si se tratara de un capítulo de un programa televisivo de cocina… Y es que, siempre nos han revisitado… Y de una u otra forma, los recibimos con placer eterno, por tierra, hielo y aire… o lo que sea… bajo tierra mismamente, como un Robin y su Batman, cargados de chocolate, máscaras y sonrisas, no enlatadas.

¡Bienvenidos, hijos… del rock & roll! … y demás versiones a lo Doors en el deceso inmortal del héroe, a través de las pinturas a lo William Blake, las representaciones caricaturizadas, y la viva voz, o no… de Jim Morrison.

Sin duda, en incrédulo estilo documentalista, un hallazgo... desde aquellas apariciones en largo de Jemaine Clement y Taika Waititi, las improvisaciones y el estilo burlesco, se han instaurado en nuestros órganos, emocionales y lacrimógenos… haciéndonos estallar en infinitas ocasiones. Es un no parar, sorprendente de chistes, si bien en esta última y proverbial despedida, a los infiernos… What We Do in the Shadows, ha sido una pasada histórica de comicidad, legendaria y descomunalmente estacada, en los mismos… Hue… v, sos, y demás versículos.

Nadie en sus, descontroladísimos cabales, se va a olvidar de ellos, de los actores que han encarnado a esta pandilla de descerebrados, caseros e irreverentes, malhablados en más de una historia, sus conquistas, abarcando todos los éxitos de antaño y actuales, encabezados o no… por los inabarcables cómicos Mark Proksch (referente no invisible en The Office y Better Caul Saul, of course…), siempre en memoria absorbente ya… por supuesto, reiterando, la pareja compuesta por un creciente barbudo Matt Berry, como doctor de un monstruo celebérrimo por su miembro, y la estrella de las rabietas y las demostraciones femeninas, invadida en el espíritu salvaje y sexual de Natasia Demetriou… Pero, el dúo por descubrir, quizá aún, es la enterrada en el olimpo del vampiro y el no vampirizado criado, Harvey Guillén (de la Cruz a Compañera Perfecta), y el floreado en el vestir y el parlamentar, con acento, Kayvan Novak, que promete visitarnos con más ínfulas heroicas… ¡Veremos, a mordiscos!

En esta mítica serie ya, como fotos de hombres lobos haciendo pipí en las esquinas de nuestras estancias, y ese cuarto de estar a lo sitcon, hemos celebrado igualmente, la aparición de numerosas visitas, normalmente con ese particular sentido del humor, y dramatismo metafísico-humano, al lado de los mismos Jemaine y Taika, numerosos guionistas de los que hacer una lista surrealista, y vampirizada, como el delirio de Kristen Schaal, posible guía amante… entre The Sire y The Monster, el incapaz y noble, Doug Jones como Baron Afanas, y multitud de cameos o mordisquitos a lo Mark Hamill, Jim Jarmush, Dave Bautista, Alexander Skarsgârd, Wesley Snipes o Evan Rachel Wood, ampliados a Haley Joel Osment y demás fantasmagóricos vampirícod, como Danny Trejo (Abierto hasta el Amanecer, Predators), Benedict Wong (Weapons, El Problema de los 3 Cuerpos) o la estupenda Tilda Swinton (Memoria, Sólo los Amantes Sobreviven), ¡por los clavos de mi ataúd…!

Esto es lo que hacemos, sonreír y disfrutar, o hicieron con una luz especial, una estacada imantada en los corazones, y entre los colmillos… ¡He dicho!

Y es que… hemos nombrado, los innombrables.

En esta columna vertebral, plagada de célebres estacas y demás órganos perdidos en el páramo… Guillelmo, el del Toro, ha establecido su particular visión del Frankenstein de sus sueños, con unas incursiones dramáticas en el viaje, que no serán del agrado de todos, pero que mantiene viva la historia definitiva y el espíritu de aquella novela, ocultista científica, esta vez con estructuras más sintetizadas, sobre la verdadera monstruosidad. Mientras que, el estado de esos posibles avances médicos y estudios anatómicos vitales en erupción convulsa, tiene especial tratamiento con la fotografía y música. Que retratan las póstulas o heridas emocionales  de una época, y sus misterios esotéricos, festivos, sexuales, soviéticos… pies sostienen el compás entre aquellos tiempos y los nuestros. Por, mis partes… ¡Se celebra!

Como celebramos esas historias modernas de zombies embrujados niños, que significó una vuelta de tuerca a la nombrada Weapons, o los chupasangres eclécticos y jazzísticos de Shinners… hasta la revisión de  una versión de Frankenstein en la que estoy sumergido ante el acto teatral de Danny Boyle, con Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch… muy significativa con tacones altos sobre las tablas.

Pero, ¿de qué trata esto de la vida? Y tú me lo preguntas… la vida eres tú, querida e incestuosa, filosofía… Miss Shelley de esos activos y tormentosos volcanes internos… que soñó hasta los estudios del medievo por parte de Polidori y sus huesos, los esquejes poéticos del romanticismo, la enfermedad  y el crimen poeniano, en sus adicciones… La Creación ¡Revive! En letras y las imágenes actuales, que se repiten con cada aliento particular... porque cada uno es un creador por sí mismo, una copia de viejos gólems… Y en la columna vertebral de una caza, los hijos ancestrales, prometeicos, como lo fue la odisea de Ulises, que será trasplantada con sus demonios y sirenas, en lo profundo del alma de un vituperado Christopher Nolan.

Donde los Predators serán Polifemo, como siempre y sus familiares de un solitario ojo, ávidos de la sangre. Óculo  como el de la inteligencia artificial, que formó la santísima trinidad prometeica, en un acto que te eleva al infinito de la presencia del dios, hijo, y anunciador de dichas, Carlos, el Pumares… donde aprendimos, que terminaría por eliminar, o lo intenta al menos, a sus hacedores… Hal 9000 y el ojo del maestro Stanley Kubrick, con el pensamiento escéptico de Arthur C. Clarke y el futuro, a los no menos humanos, digamos, sentimientos policiacos de los replicantes, en busca de la razón de la vida... fotografiados por el jefe Ridley Scott en Blade Runner, con gabardinas, basada en la reducción catártica y desilusionada, hacia la maestría de Philip K. Dick en ¿Sueñan los Androide con Ovejas Eléctricas?, u ellas, en femmes fatales... y por ende, la trilogía del Dr. más famoso, olvidado por el Dr. Lazslo Cravensworth. Con el cúal carcajeamos a lo Gene Wilder, en la magnífica de Mel Brooks... Círculo completado, sin águila ni higadillos, sólo cine y literatura.

Esta es la energía, ¡qué nos mantiene vivos, amigos! Capaz de convertir nuestra pérdida, en otra cosa, pensamiento, risa… Alma, quizás.

Y sin embargo, algunos aún no lo saben… ya que podrían estar perdidos ya, mientras bailan, ¿verdad monstruo…? ¿Guillelmo…? Pues, tú, no eres inmortal, como otros…

Y… la Columna Vectorial…

A ciertos nombres… No, no se les permite la licencia de la creación, de sus propias obras, aunque sean versiones de otras, como siempre ha ocurrido en la historia de la humanidad y el Arte… revisitando la vida y la muerte, con sus propios personajes inéditos y particulares ideas… Es así.

También, por tanto, existe la mente cuadriculada, como si las obras no se pudieran releer, explora y ampliar, creando otras posibles historias, cuando siempre lo hemos hecho, o es que acaso… ¿Nolan no lo hace…?

Eso es también la vida, la búsqueda de las antiguas experiencias y guerras, desde la de Troya a otras modernas… O no es Bugonia del director indestructible, Yorgos Lanthimos, una experiencia extraordinaria sobre otra película koreana, qué no demasiados han visto… y no es la nueva versión de una estupenda Emma Stone – ya monstruo creado desde Birdman a la incursión de la novia de Frankenstein, sin monstruo entre las piernas, o sí… por el propio Lanthimos en Poor Things… ¿eh? Y muchos renegaban… de Ella. Eso es lo que hacemos con las abejas, si no las matamos, jalea real y miel...

Pero, existen más batallas… las establecidas en las teles o plataformas, que lleva a Warner en la sangre, y al HBO de la gigantesca Netflix, al superpoder de los superhéroes sin colmillos, o con ellos… O a James Gunn, graduado en Arte, modelno… a la representación de su propia imagen de los superhéroes, y Nolan del creador Zeus en el Olimpo de los Dioses, a imagen y semejanza… Mientras, otros nos vigilan con ojo torcido, y nos consumen por dentro y fuera, exprimiéndonos como si fuéramos una estrella, sin poder ya… ¡de resurrección!

O… ¿es que no fallecen… los ricos y poderosos… eh? Si hasta un bailarín itinerante y sorprendido, como Chuck en su vida… que se quedó de joven, con la herencia de su familia… acaba viendo a la muerte. La suya, la propia… ¡la de Todos! En definitiva, creador o monstruo… como Mark Hamill la ve, desde su espacio…

Del obituario de la Familia Addams y el estímulo lésbico de Wednesday, ya os hablaré… y de los Beatles inmortales musicalmente de San Mendes, de Brian Kranston en Your Honor… Claro, de Fallout en las puertas y los búnkeres del desierto y del retorno de Daredevil, entre Electra y los Defensores… y de los Fucking Peaky Blinders y de The Mandalorian y Grogu, el mío, el vuestro… del Nautilus y del Kraken, como una especie de Moby Dick, qué se llevó al infierno de las profundidades, al que se creía un héroe… y no era más que una obsesión… Ahab. Y qué es la vida… la vida vampírica, eres tú. Love!!

 

domingo, 16 de noviembre de 2025

Foundation. Season III. Andor. Season II.

 


Están de moda los regímenes autoritarios… ¿Amigos, quién lo iba a pensar en esta época… a un lado y otro de la frontera? Después de esto y lo otro, de lo de más allá… Y da igual, con qué color lo mires… Bueno, no… Depende de si perteneces a uno de los grupos dominantes. Entonces, ¡parecerá lo fetén!

Mira vos, estoy hasta los hue… como diría Lemmy Kilmister \,,,/ “La vida es broma sin chiste final”, ¡fuck off! Y eso que un tal Isaac Asimov, qué algo vio de conflagraciones pretéritas… apuntó al futuro de la humanidad… se lanzó a la política sideral… entre imperios y demás… pero sin demasiado humor. Y oye, que sí, que los egipcios, chinos, o aztecas, también fueron imperios… y se pasaban los humores de otras tribus, a  cuchillo ¡Ah, pero qué no, no eran fascistas…! Pues vale…

Entonces el escritor - antes de nacionalidad únicamente rusa -, revivió esos conflictos típicos y mundiales, orbitó alrededor de las fluctuaciones de la historia de seres, casi humanos; y esas huellas malditas, hasta dos o tres quizás en el barro, marcadas por retratos de sus personajes, con sus pretensiones… y traiciones.

Sus planetas funcionaban con mega ciudades en su interior, elevadas a la enésima potencia, a cerca de sus posibles hundimientos, bailaron; trasladando la fe a sus pies, las que surgieron o surgirían, entre división de cabezas con ideas y fenotipos de ciudadanos. Poblaciones gigantescas con necesidades económicas y energéticas – qué es parecido -, creando poderes clonados, familiares o  escondidos, ocultos en la mentira que rula… siempre por las esquinas de la galaxia.

Con las alforjas de El Mulo, y la IA, en perspectiva.

Entonces… ¿de dónde sacó esas ideas… geniales? Definitivamente no, de la antigua unión soviética. Pues contaba tan solo con tres añitos cuando sus padres emigraron a USA, hacia prolífica y cimentada entrada en el   Brooklyn de Nueva York. Humildad silente donde al poco tiempo… se abre una modesta tienda de chuches por el barrio, con venta de revistas y periódico, donde se cimienta su poderío intelectual en la lectura.

El joven Isaac devoraría aquellos textos, desviándose, ante el calentón de su padre, hacia temas de tecnología y ciencia ficción, que eran su pasión. Además el chavalín, que entonces no portaba patillas, de tahúr pistolero del oeste, comenzó a destacar en los estudios y a publicar relatos avanzados sobre ciencia. Cosa que mantendrían en parte a su familia y le otorgaría con inteligencia y esfuerzo, un doctorado en bioquímica. Así que, se podría decir… que era un máquina, ejem…

Y entonces estalló todo en los inicios de los cuarenta, cuando el visionario escritor escuchó la guerra en blanco y negro, cuando contaba con sus veinte, y tenía arrestos para enfrentar a la otra… inteligencia. La de los objetos mecánicos… Y aunque, no prevalece aquí el hablar de robots, no por el momento… nos dejó esas leyes fundamentales para la inteligencia artificial, es decir, la creada por humanos, colgada de nuestro básico ordenador, urgida por el pantallazo… Hasta expandirnos en tres monolitos temáticos por el universo, simplificados en el inmenso poderío estelar de las palabras, que significan ramales infinitos, como las yemas terminales en los dedos de sus hijos con sus historias…

Hari Sheldon, la “robota” y el Mulo… triángulo estelar, cada uno de su padre o madre. Que no, de su imperio ideado, fundamentado en los Cleón, de nueva generación. Y descrito estilizado en genes, tal que Despunte, el quemado, el Día, mazado, enamorado y drogado, y el Ocaso, del que no diremos más... qué eso. Es Fundación, una aventura de clases, desde el tipo de vida orgánica, hasta la obsolescencia de la máquina, de la acción de una galaxia troceada, a la magnificencia de un imperio… y del fracaso.

Y eso lo hemos visto después. Por tanto, Ozi-mov es un visionario, quizá algo pesimista, un casi Ozymandias superdotado y poderoso, con sus sombras… que engendraría próximos hijos a la Fundación, con esta serie en general, que le hace justicia. A esperar nuevas eras…

Empiezo por el principio… o propago el fin…

Voy a empezar, por un eco que no, siempre, funciona bien… Aunque, tiene el valor de valentía… Y es, confiar el seguimiento de una historia y su configuración vistosa en pantalla, hacia profesionales que no poseen todavía, una experiencia determinante para su resultado final… y eso se acaba notando… Andor yo caliente, y ríase la gente… Del cine. Aunque el  poso tampoco es garantía de éxito, se decía, ya que lo hemos podido comprobar en diferentes ocasiones. Así, se podría decir que, lo que transcurre en más de una obra, es una mínima cantidad de aportaciones imaginativas al guión.

Andor es tediosa en principio, si bien, camina a su máximo exponente de intencionalidad victorhuguista en ese capítulo 8, quizás demasiado tarde… y lamentablemente existe poco remedio, ya que culmina la serie en lenta rebeldía hacia lo conocido. La Vida y La Muerte, en estrella. Ha sido mucho, lo que padecer o esperar… hasta aquí.

El tema político y social de Star Wars, traslada el scifi más moderno, que nos introdujera Don Asimov, como el nacimiento de un guijarro en el cielo, a través de huesos, y su propagación hacia otros mundos de la Láctea en propulsión inagotable… y su forma mental en la cúspide del humanismo psico-historicopolítico, pero no sexualizado. Hoy sí… Si bien, no tanto, como lo dramático del nuevo estilo Disney.

Aburre ya… el tema, no. Y nos devanamos los sesos con esas fases de un Imperio Galáctico, que no comenzó hacia mucho, mucho tiempo, sino en 1950, con princesas heroínas. El ascenso, entre el lugar de nacimiento de Andor y el walker de Tatooine, era variado y racial, sin pretensiones ideológicas, que describe el sistema social y la fuerza oscura, de manera costumbrista y vitalista. Los poderes al estilo del político romano, con sus traumas y júbilos, pasando por lo de las guerras clones, los senadores y todo el lío con el poder mental… y traiciones por todos lados.

Hasta el declive, cuando el Mulo - de Darth Vader -, se tiró hacia el abismo, o más allá, sin manos, para ser cuasi mecanizado a lo Frankenstein… Y del Toro no está aún allí, al lado del monstruo, como Mary Shelley… lo visualizó eléctricamente… Casi como un primer engendro mecánico... Así que, los monstruos del Séptimo Arte y la literatura, son inmortales, emergen chisporroteantes, entre el Ciclo de los Robots, con su incomprensión intelectual, y pululan entre vaqueros espaciales, rebeldes y paladines samuráis. No se sabe sin poseerán un alma en las sombras… según Asimov.

De la que surgiría tanta la obscuridad, como, de sus citas emergieron, amistades o admiración. Se ensimismaron entre ambos,  dos almas de su generación, aquel con pies en el barro y el fuego, entre la fantasía medieval y los dedos metálicos de su obra magna… surgida del real belicismo, Don J.R.R. Tolkien. Maquinó artilugios, seres, magia en mundos subterráneos o dorados, y lenguas. Y entre la superchería, las  guerras…. En fin, de la creación de piedras poderosas y metal incandescente, lo ennegrecido, ceniciento… que luego saltaría como mal a la mente, a los teletransportes de Star Trek, a los sables luminosos de Star Wars, y lo demás vulcanizado en Anillos… la destrucción y la vida.

Y en el cosmos de Asimov, excepto bichos que estaban por llegar… esparció todo lo primerizo, siempre, con permiso de otros, como Julio Verne o H.G. Wells.

A nuestro particular parecer, la segunda temporada de Andor, empieza a inventar, pistolas extrañamente láser, personajes inservibles, desde esa idea de John Knoll, que empezara siendo supervisor de efectos especiales en la saga de la luminaria, y la sombra, hasta Rogue One. Como padre e hijo, ya trabajó de la mano de George Lucas en Willow. Pero… un tan largo caminar, no hace camino al andar, sino laberinto.

Y a veces, con una salida tan angosta… ¡qué no se ve el final! Vale, hay personas a las que les mola todo lo de Star Wars, y el capítulo del estallido rebelde, marca la diferencia con el resto. Además la calidad visual y demás, es indestructible como una vena cargada de midiclorianos de fiesta… Mientras, por el camino republicano, otros se aburren como, ostras, en una partida de ajedrez tridimensional, sin sal ni nada, aplastada por el peso de su gravedad… Cuando la leve gravedad de ser, es lo que importa, el romanticismo y las amistades, quedan un poco, desmontadas… en un campo de simiente.

Entre rebeldes y fachas, se estableció el comercio de especias, armas apocalípticas en construcción y sectas de féminas, más otras sustancias, que manejaría Frank Herbert en su Dune. Y madres de varios tipos, enérgicas, amorosas, poderosas, chismosas… hasta descabalgar el método heurístico de Tony Gilroy en la acción, en cambio, con poca gracia, pues no es su especialidad precisamente. De hecho, el Cassian no emite mueca, ni chiste. Nada que ver con Luke o Han, of course.

Y es que, en ocasiones, 12 episodios, se hacen… molto longos. Y describen una elipsis hacia el fin, Disney Wars incluido, colorines de generaciones, descoloridos, bailes electrónicos – alejados de fanfarrias orquestales y ocarinas de jazz – y episodios perdidos de terror. Al menos, se mantiene el efecto de saga, gracias a los esfuerzos de su héroe masculino, interpretado por Diego Luna con esa pelea entre dos estilos, uniformados. El romántico y el cruel… Ellos mantienen, aquel recuerdo del primer viaje de George Lucas, y el decoro de los aventureros clásicos. ¡Oh, sí! ¿O no?

Uno, Dos… y Tres.

Algunos juegan a esto con sus pequeñuelos… y hala… a volar al espacio, como si fueran la reencarnación del Padre, el Hijo, y la espíritu Santa, o esa androide. Que, será la reina de la fiesta, entre aquellos y el Imperio… porque los saltos, son un juego.

Más otros alicientes, que han hecho de la saga Fundación de Isaac Asimov en la televisión, algo especial, con una calidad de diseño, magnífica, interpretaciones precisas, e ideas que han ido acumulando novedades, hasta esta tercera temporada certera. Incrementado la posibilidad de una PsicoHistoria para mantener en el recuerdo… Y si existiera otra línea temporal… ¿Para cuánto tiempo? Quilo sá…

En estos tiempos que corremos, podría ser un advenimiento de un nuevo  líder, o la defunción explosiva de una megaestrella… Pero, ahí quedará para siempre su brillo. Al menos, por un periodo de… no sé… cientos de años mulares… La ciencia ficción posee estos detalles, caras, que permanecen o se desvanecen, en la inmensidad, como lágrimas y no sé qué… No vamos a plagiar, ¿no? ¡Qué para eso ya están otros… pescando!

A Don Asimov, no se lo hicieron intencionadamente, creo. Sino que su teoría, significó el motor de todo, como la Guerra de los Mundos o 2001, serían enseñanza en sus tiempos, y escritos que formularon claves, observando, del pasado hasta no sé sabe cuándo… de un posible futuro asimovariano o sheldoriano.

Los Robots, como la María de Metropolis, indicaban la capacidad dictada por el maestro, en el ambiente humano social, ¿y laboral…? Balbuceos, miradas de incertidumbre, sentimientos que se empiezan a notar en todas partes… Tal vez, demasiado, ¿quizás? Y sí, nos estuvieran llevando al gran paradigma, de la capacidad intelectual… y el poder… esto es, a una encrucijada con el monstruo.

Entre tanto, el wokismo es el real… la pelea genérica de la confrontación futura, la discrepancia del tono, la intrascendencia del ser… hacia la uniformidad de la pobreza, y el caos en redes. Y la futilidad, del pensamiento crítico. Es lo que trae la radicalización, siempre…

Mientras nos quedamos sin trabajo, sin funciones, sin liderazgo, sin humor… como los alienígenas de Invasiones u otras tomas de Tierra… Hari, la “droidea rubia, tal que Afrodita A”, ya no… y el cruel telepático, de retinas invernales y coces de Mulo, os retan al juego. Al juego de los clonados… y su corona.  A ella, nuestra inteligencia artificial, que no engaña… Es, lo que fue, y lo que será, lo programado, al uno, al dos y el tres, repetido, de rebeldía a la uniformidad, for ever.

Ah, y algo en último término… ¿qué les ocurre a algunas series, últimamente… que se van al traste, durante el último episodio de la temporada en ciernes? Perdido, en el cielo de los millones de cielos… que te deja un poco planchado, por lo esperado. Deseando un empujón más fuerte y tensionado, que te mandara al otro lado de la galaxia, acabas desilusionado.  Vamos, que no acaba de reventar…

Y esa estrella supermasiva que marcaba los tiempos, a la espera de ser supernova brillante, para dejarte con la boca abierta, de par en par, humano mortal, a millones de años luz de distancia, de lo sugerido o prometido. Nada, en fin, agujero negruzco. Y acá estamos, con el wokismo subido, ¿o no?

Los trípticos no aguantan ya la superchería, la cosificación y el libertinaje, pues la psicología de Isaac Asimov, con grandes saltos temporales, ha ido acrecentando la imaginación post-histórica y política… sin parangón, aunque las series muten sexos y piel. Hoy, triunfan heroínas, o malvadas, frente al mal carácter o prácticas indecentes de los machos, y entes sin caché en el argumento. Esto en Fundación, es bastante menos pronunciado que en Andor, y se agradece. Basta ya, de atrincherarse en la división mental, por favor.

David S. Goyer (Blade, El Caballero Oscuro) y Josh Friedman, para AppleTV+, y Toni Gilroy, se basaron en lo belicosamente oscuro, para crearlas. Es lo que hay, y habrá en pretéritos… entre rezos, misilazos, guerreros, ultras variados/as, dictadorzuelos, de tres al cuarto, kilos de metal precioso, negocios ocultos… cuando un fotón de energía, tarda en llegar una eternidad…

Mientras tú, ahí, estás aparcado, viendo disparos desde un sillón… ¿Facha, rebelde… y qué? Qué no sabes de lo que te hablo… qué mas da, tienes todo un espacio entero, para investigar y meditar…

No cabe duda… las cucarachas eléctricas, serán las únicas supervivientes, soñadas por las inteligencias de insectos artificiales… ¡O no… hombre!

 


domingo, 19 de octubre de 2025

PeaceMaker, Season II. Invasion, Season III.

Nadie daba un duro por ellos… Efectivamente, son de esas sorpresas cinematográficas, que llegaron hace un puñado de años y sin conocer el oficio aparentemente, se hicieron con un pedacito de nuestros instintos básicos… ¡O corazones fílmicos!, hablando de John Cena y el jovencísimo actor londinense, Billy Barrat. Pero ya, se verá su vitalidad… ahora voy a remontarme a una toxicidad.

En muchas historias literarias, a veces las decisiones tratadas provienen de las coincidencias o de meras conjeturas, o improvisaciones… ¡A ver qué pasa! Y de repente, notas que se conforma una inconfesable película en paralelo… ¡Qué con el paso del tiempo, posee su propia vida!

Lloyd Kaufman tiene su historia underground, y la versión ingobernable del cine, creó aquella proclama de El Vengador Tóxico. En un barril ochentero, anti radiactivo y desacomplejado, que la productora Troma Entertaiment empleó para crear un negocio a parte. Sobre todo con el vídeo... y la extrañeza de muchos. Sería también autor de excentricidades gore como Sgt. Kabukiman N.Y.P.D., o la pérfida obsesión ultra sobre el amorío más famoso que William Shakespeare escribiera, con el rock&roll de Mötorhead y el tratamiento del incesto.

Y es que la promoción relativa del filme, Tromeo y Julieta, nos pone en un desfase de letras y las intenciones apócrifas del relato, y la anécdota  de los escarceos de Lemmy Kilmister con la interpretación. Y en los excesos de este argumento irracional, junto al gore más que explícito y sangrante, allí, aprendió el escritor de su padrino cinematográfico, un joven que es ahora dueño del mundo Marvel, creador de aquella perfidia y convertido en director de series y películas de éxito, Mr. James Gunn. Gracias sin duda a aquella radical relación con Troma, algunos no se lo perdonan, mutó a aventuras de Guardianes de la Galaxia. Y mantuvo el rock clásico en las cartucheras… o pletinas espaciales.

En perspectiva, ahora empiezas a comprender muchas cosas, en su relación con el humor, lo escabroso de ciertas relaciones, la polémica en Disney y las escenas de acción de doble sentido, redefiniendo los rincones oscuros de la galaxia, o el universo DC. Y claramente, PeaceMaker contiene algo de ellos, de los tromazos y de Star Lord, de la caballería, aquí cambida por su compañero alado… América.

Mr. Gunn surcó la polémica, en su crecimiento desde la natal San Luis de Missouri, al lado derecho del Mississippi en confluencia caudalosa con el ´river` del mismo nombre que el estado y ciertas ideas; entonces con el transcurrir y las vibraciones, te comprometes con esa inefable familia, de extravagantes, maltrechos y tóxicos maleantes… digo amantes. Los hermanos quedaron al margen aparentemente, excepto uno de los cinco, que nombre de Sean aparecería en próximos viajes, de raíces judío-irlandesas, mutó a Kraglin de un Capuleto infecto, donde estampó  aquella primeriza incursión con el conflicto shakesperiano de los Tromazos. Para acabar apareciendo brevemente en la Tierra de Superman, el extraterrestre humano de referencia, en un vuelo imaginativo de casi 30 años.

Y seguimos… pues ahí están los Vengadores… y más. Sería un Gunn licenciado en Artes y dibujante de caricaturas de, efectivamente  políticos, que se apuntaría al cinematógrafo tras la literatura. En prosa de la universidad, obtuvo una maestría, curiosamente, y en 10 años llegó  a conocer al mentor tromero, Mr. Kaufman, aprendiendo a contar a base de tromazos gruesos, sus guiones… Hasta despuntar con el Amanecer de los Muertos, y todo el mundo… Se cagó… y de risa también. Hasta hoy…

El Ascenso…

Hay tantas cosas que contar, qué se me juntan las historias como las canciones roqueras de una época… Pero, hace apenas 3 años que junto a Peter Safran, se les concedió las llaves del universo de DC Studios, como codirectores ejecutivos. Y la empezaron a liar decidiendo el futuro de Warner Bros Discovery, hasta desarrollar el denominado Elseworlds, al margen de la estratosfera mediática. O algo así… unas de cal u otra de tierra... Pues en esos lares, hemos hallado el notable policiaco negro con Robert Pattison de The Batman, de Matt Reeves.

O las animaciones de Teen Titans Go y Harley la Queen, y por supuesto, El Joker, que en paz danza. Una incomprendida secuela musical que desbarra para todos los cautos, y se podría convertir en unas lunas, en una auténtica obra de culto sobre la línea atemporal. Ya veremos, si sí o sí, no. De momento, en el margen más elevado nos encontramos a su Superman, saliéndose de excentricidades románticas y acompañado por Luthor que promete otras excelencias de cambio estratégico… Como el de Christopher Smith, en paradero paralelo, cuasi desconocido.

El Descenso… A Tierra 3

La verdad que el asunto ése, de crossover, esos de marras, me la traen al pairo… A mí lo que me interesan son las historias. Y en este caso, o en dos o tres, tengo que decir que, unas suben y otras bajan…

Peacemaker apareció como un guantazo y con sus temas ochenteros, dejó su impronta en la primera temporada, debido por una parte a sus personajes interesantes, comandados por Mr. Cena, y su familia encabezada por aquel Robert Patrick, de armas tomar, y otras cosas… Mientras que, en otra estratosfera confiscada por extraterrestres, me hallo en la frontera con la nave nodriza descalcificada, que vuelve a tomar algo de fuerza en esa especie invasora, que significa la tercera temporada de Simon Kinberg, yendo de aquí para allá, entre el terror de la primera y el aburrimiento de la segunda Invasion. Y en esta, casi definitivamente podríamos percibir, sin el nombrado actor Billy Barratt, que se metió en el Kraven de Marvel, y tras un cráter, con el profundo acojone de la cinta de Bring Her Back.

En este vaivén de sensaciones al abrir puertas, que te mueve por la hilaridad, los diablillos a lo Gremlins, y la pérdida de conexión con el pasado, también podemos añadir que, algunos superhéroes, fuera de la zona de confort, se suman al universo caótico en películas. Como los desconectados con el éxito de los grandes, en el caso de los Thunderbolts*, o el viaje al pretérito del cómic de los 40 y su serie de dibujos animados, a través de los Fantastic Four: First Steps.

Significa una vuelta de tuerca a los orígenes, a los trajes elásticos y azulados con el 4 – que parece un cinco -, y al cambio de paradigma del director Matt Shakman, que tras alterarnos con la notable WandaVision - y participar ocasionalmente en lujazos como Juego de Tronos, Mad Men, Fargo, Succession, The Boys… y otras -, nos ameniza con el sentimentalismo de los personajes de antaño, y ese monstruo de otro mundo, al estilo gigantesco de Harryhausen…

La historia es que, en el descenso de Peacemaker frente a la primera, hay una diferente convergencia en los tiempos de la tv, como la de Invasión, significa un leve ascenso… sin demasiada definición, a raíz de sus postreros capítulos. Mejor que la segunda, pero no demasiado. En fin, alienados, qué no alienígenas… Lo digo, por ti…

Y… los otros reversos.

Por aquí y por acullá, explotan naves que nos traen nuevos habitantes, y avisan con el advenimiento de otros, no tan perrunos como Supermán. Que producida por J.J. Abrams y su exitosa Bad Robots, parece más infantil que nunca, al contrario que el hacedor…  Para a continuación, seguir en perspectiva animada con un próximo Batman The Caped Cruzader, por el regreso al ruedo caleidoscópico del trazo logitudinal, la percepción cuadrada. Hasta redefinir la fantasmagórica obstrucción de las pruebas en un nuevo Constantine, en carne y hueso, dirigida por Francis Lawrence (Soy Leyenda, The Long Walk). Con Keanu Reeves, que deja de momento su incalculable progreso, también económico, con el sorprendente John Wick.

Además se confabulan en ampliar la saga llamada Batman Epic Crime, que empezara con la derivación televisiva de ElPingüino, y esa recordada, premiada pareja criminal de Cristin Milioti y Colin Farrell, a la nueva investigación, cuasi privada, de The Batman, part II.

Mr. Pattison de nuevo, sobre las penumbras de Gotham, cauteriza su  amor sobre la Zoé Kravitz, o no, que se debatiría con el Oswald Oz de Mr. Farrell, el Joker efímero de Barry Keoghan - imprescindible actor en Banshees of Inisherin, la excelente Chernobyl o el aterrizaje en Masters of the Air. ¿Y un amor inconfesable…?

Igualmente se espera la entrada en escena de Calendar Man, conocido en la obscuridad de The Long Halloween, muy al estilo de Zodiac, y un Mr. Frost intelectual, que fuera interpretado en tv, por grandes como Georges Sanders, Otto Preminger y Eli Wallach, y en la gran pantalla por mi anterior protagonista de este blog, Arnold Schwarzennegger. ¿Quién será el congelado afortunado? Otras apariciones… Hush, y el hijo Damian – no sé si referencia a aquel otro endemoniado -, y probable la vuelta estelar de Robin en mallas, frente a una Corte de Buhos… Pero todo se retrasa en The Brave and The Bold, dirigida por Andy Muschietti (It II, The Flash), por aquellas huelgas de guionistas y por la participación de Robert en La Odisea de Christopher Nolan. ¿Qué será de Robin…?

Sólo me faltaba que, a alguien se le ocurriera hacer una  incursión por el Egipto de los Faraones, a través de la figura borrada entonces, de Akenatón y Familia… y se tardara en realizarla, una… Eternidad. Mientras al Oeste del Mississippi, que no es aquel Este, ni mucho menos, litigan con revólveres y otras hostias, Gunn se cuelga del precipicio, en la lucha del Coyote vs. Acmé, y  se las tendrá que ver con Man of Tomorrow… creo que sin Alexandra Daddario, pero yo qué sé… ¡Lástima!

Por último, y por extenderme algo más en contextos futuribles… como las alas de un águila en vuelo… Nicolas Hoult on fire como Lex, y promete atracos al lado de la mencionada Zoé y la Anna Sawai de Shögun. Cuando otros empiezan a cargar un poco en Peace, excepto la sensación de Sol Rodríguez, ¡qué es un solete!, y Frank Grillo (Tulsa King) con el Rick Flag, se irá de investigaciones con Olga Kurylenko. Sin embargo, lo más importante, a mi parecer… es la aparición tragicómica de Michael Rooker (Creature Commandos, Horizon) que nos acojonara con su serial killer en el retrato de Henry, nos visitara con su silbido con los Guardines, y… joer, traerá acción a raudales, hasta Korea… y ¡AH!, otra visita en aquel reverso tenebroso de John McNaughton… ¡Sí, joder!

Y, ¿qué pasará con Mr. Cena? Se cogerá las púas y empezará a armar la tremolina en otros mundos… ¿Y Mr. Patrick? Se transformará en un T-1000 antinazis, y rearmará los pedazos de Mr. Rooker… Y ya que otros vomitarían con la versión de El Vengador Tóxico, de un  curioso director novel, actor extraido del núcleo de Oppenheimer, de la inmensa The Florida Proyect y el estereotipo habitual en La Cosa del Pantano, ¡vaya también en Green Room…!

Y de los reversos oscuros en las carreras de Peter Dinklage y Jacob Tremblay (Damian Wayne en los dibus, o como la voz del prota de Orion and the Dark), por no hablar de los injertos y los disfraces de Elijah Wood al estilo de Oz pingüi o un Frodo en The Hunt for Gollum, y del cazador Kevin Bacon de The Bondsman… quizá hablé un poquito más.

Y del baile entre Mike Flanagan y Stephen King… Muy lejos ya de esta galaxia… oxidada como los pasos en La Vida de Chuck. 



 


domingo, 5 de octubre de 2025

Love, Death & Robots. Season IV

 


En efímeras y postreras lunas, se ha retransmitido la emisión primeriza de la Comic-Con celebrada en Málaga, aún en la era española… Y nos ha visitado, no bajo la mirada de seres extraterrestre, creo… el legendario, ahora también comando de herramientas de trabajo, rey de Cimeria y destripa-predators en acción, Mr. Arnold Schwarzenegger.

Sin embargo, a parte de la realidad del actual estado de los Predators tratados por el director Dan Trachtenberg, tanto en la notable trigonometría cazadora sobre los tramos de Killer of Killers; esperamos el futuro cambiante de la división alien, ante ambigua teología depredadora con el horror y la supervivencia del individuo diferente en el próximo filme Badlands. De figuras kilométricas, o no, dependerá la altitud de Dimitrius Schuster-Koloamateng con su diferente físico ante sus enemigos; más la efigie ayudante, fría y cálida a la vez, según la AI variable de la Corporación Weyland-Yutani, que transmuta la bella máquina de Elle Fanning con la otra Wendy. Podremos disfrutar de su blanca palidz, en la serie Margo´s Got Money Truoubles, con su triunvirato Marcia Gay Harden, Michelle Pfeiffer y Nicole Kidman.

Aquella corporación, fue contra la que conspirara ese Boy Kavalier que iluminara con su lenguaraz discurso, como una especie de Chalamet diversificado por el actor Samuel Blenkin en Aliens en la Tierra, y sus aspiraciones que empezaron bastante bien – al Mr. Tyrell de Blade Runner -, han terminado por hacer aguas, causando severas dudas… Es una evidencia paralela, convaleciente a la saga que cerró hace poco, con extrañas metamorfosis e inteligencias caprichosas. Un adiós agridulce tras ese último suspiro horrendo de los xenomorfos, ains.

Arnold Schwarchie, en cambio, nos alicata de tres en tres, sus trabajos… ya que repartirá lores junto a Michael Fassbender, David Sandberg y Mr. David Hasselhoff en Kung Fury II. Podría desatascar un viejo estancado proyecto como The Legend of Conan y el dudoso regreso del guerrero cimerio, tras aquel éxito legendario de la jaleada entrega dirigida por John Milius, a mazazos por España… y la crisis primera con Dino de Laurentis… Y finalmente, apuntillando a un agente del FBI de nombre Luke Brunner, con parentesco cómico a su papel en Mentiras Arriesgadas, con cambio de la entregada Jamie Lee Curtis, con padre e hija por Mónica Barbaro (Top Gun Maverick, A Complete Unknown en conexión con la participación de Elle, otra).

Pero esta entrada, no se queda en la acción simplemente, sino que va de trabajos finos sobre el papel, o aquellas transparencias rotulables que repartiera el mítico Walt Disney a sus dibujantes, creando imperio del entretenimiento y económico. Pues recuerdo, recomendamos, una joya trigonométrica de Mr. Trachtenberg, a través de gestas belicosas contra depredadores, entre vikingos, cultura de samuráis nipones y esos pilotos de bombarderos U2, de IIWW que nos maravilló en título Killer of Killers. Otro nuevo llamamiento a la reformulación de la saga Predator ante su criogenización en siguiente proyecto animado… Suponemos…

Por consiguiente, vuelven éxitos de los 80 con fuerza, en las trilogías extendidas, según el misticismo que marcaron esos protagonistas en el recuerdo… Y rememoradas en solitario como el retrato monolítico de Sly Lives! De Stallone, o en tríptico más documentado  con sensaciones en retrospectiva. Más o menos acertadas en cada aspecto, narradas en memorias, o animadas por amistades a su alrededor, y algún supuesto enemigo… Mejor tras el retrato monolítico de Sly y esa simbología extrajera en la USA de Trump que, especialmente se fundamenta, bajo la serie de tres episodios. En representación de la resistencia, triunfo con trabajo, o el lanzamiento de esos utensilios de guerra, tras chistes.

Materias ocultas o emotivas, materiales inéditos, escondidos en momentos profesionales, sociológicos, personales, familiares o anecdóticos, que elevan la entretenida Arnold. Misterio con humor, curiosamente, sincero de dos personalidades, italiana, austriaca… depredadoras… o vaya ud. a saber si, alienígenas…

Lo que si se demuestra meridianamente, es una fuerza de voluntad sorprendente, para alcanzar esos sueños, o según Schwarzy, realidades visualizadas con anticipación. Por eso, y por el corazón…

¿Qué pasaría si… de pantallas, al cómic?

Sí ha habido ya, algunos casos… Existiendo algunos muy apreciados como el traslado de La Broma Asesina de DC, de la que sacarían provecho, sin preguntar si se apreciaría una participación al reescribir…

Y no controlando, por temor a encontrar una serie distorsionada o sin calidad en el brillo de la animación o los argumentos, de otras proyecciones a las series como los Marvel Zombies en el universo Ultimate, qué me da un poquito de terror, al igual que The Witcher… Y los X-Men ´97 o What if…?, de las que se exhiben buenas críticas… ustedes dirán… y El Blade Runner: Black Lotus, de la que prefiero omitir por ahora, al igual que la de su gemela japonesa en Lord of the Rings: The War of the Rohirrim.

Pues no, todas las producciones animadas tienen la calidad de transmutación que las de Sony Pictures Animation, como Los Starship Troopers o las dos entregas de Spiderman en el Multiverso, que son concepciones brillantes e imaginativas. También se reproducirán futuros proyectos que van del Hulk, al nombrado de Los Yautja en Badlands en sentido dibujado; pudiendo seguir aquellos pasos logrados del Resident Evil Vendetta, el notabilísimo Killer of Killers de Predators, y algunas excelencias de DC, que son multitud y de las que se espera acceder a la versión del Cruzado Enmascarado, en última redención. No la otra…

Pero, si hay una serie de animación que mezcla diferentes estilos con diversos medios y concepciones metafísicas, terroríficas o humorísticas, inclusive, con variedad de formas y texturas, esa es sin duda alguna… con el osado proyecto de Love, Death & Robots. En la cual, además de la calidad de sus obreros especializados en dichos medios, se estima la producción de Tim Miller (premiado al Oscar con su corto animado Gopher Broke) y el mismísimo David Fincher. Recordad, que este último se lanzara al estrellato tras su particular Alien 3, con Seven, Mindhunters, etc… inacabable carrera… eh!

Y después de la excelencia alcanzada con algunos capítulos extraordinarios durante su trío de temporadas alternas, nos hemos vuelto a embarcar en esta postrera cuarta… de la que se pueden concebir ciertos logros, como viene siendo habitual… desde las producciones divertidas entre el Apocalipsis en un día de furia y la distribución de la IA con humor en los hogares, con sus juegos múltiples y equívocos, magnéticos o genéticos más dirigidos hacia el terror… Como las estructuras estilizadas de los 400 Boys, muy al estilo del manga japonés contra enormes baby monsters – regresando a Akira de Otomo, una y otra -, y los yautja gore de los dinosaurios, con finales de redención o destrucción, como el caso de la de Golgotha, a los satánicos Memphis Bell, que toca al Predator Killer y Mr. Spielberg. Incluidas marionetas, o máscaras moldeadas de Red Hot Chili Pepers… rock, delfines y jefes gatos.

Sin embargo, en esa fortuita inmersión en mundos de gore, amor y los robots, me parece que, se queda a un paso de la excelencia conseguida anteriormente… y seguramente, por culpa de los guiones. En fin, de todas formas, siempre es agradable ver esta serie de cortos emitidos por la plataforma de Netflix, con su apuesta por la animación novedosa.

Veremos si alguno da el salto a la pantalla grande en el futuro, pues se lo merecerían, como han sido sorpresas en los últimos tiempos, varios ejemplos que he tratado en estas páginas como atrevidas historias de Pixar hace ya unos años, el Wild Robot, Orion y la Obscuridad y la triunfadora Flow, otro gato salvador entre la catástrofe… Aunque, muy injustamente tapó una maravilla deliciosa, a ratos, tremenda y cruel en la mente, fea en dimensiones planificadas con intención; y las efigies monstruosas, que,  a la vez son tan humanas como líricas o pesadas, como serían las casas de los caracoles que arrastra cada quién, con el tiempo y su memoria. Y esta no es otra, que la stop-motion dirigida por el australiano Adan Elliot (Harvie Krumpet, María y Max) titulada Memorias de un Caracol, y producida por Madman Entertainment (igualmente de la serie Animal Kingdom). Para acabar con sonrisa :) al sentimentalismos del Pinocho de Del Toro, la estética de Burton y el cuento obscuro de la Coraline de Selick. 

Sí, me faltan un puñadito, de las que no puedo hablar todavía, como alguna incursión francesa con Le Dévoreur de Couleurs, próximamente, o dentro del universo sensual de Catwoman; por no hablar, de versiones paralelas sobre el Superman clásico, del que recordamos a unos de sus monumentales figuras, cuando el pasado día 25 de septiembre, Don Christopher Reeve hubiera cumplido sus 73 años heroicos… por Kripton.

Evidencias…

Por descontado, estoy embarcado en otros proyectos que tienen que ver con los visitantes, con son una epidemia en estos momentos…

Y de las que vimos, momentos de ciencia ficción, con restos de ultratumba, para los más escépticos de las pelis de Marvel. En una versión divertida, a ritmo Bowieano, en versión oscura de los X-Men, con nombre Thunderbolts y su misterioso asterisco, elevado al negro. Con un elenco del que oiremos nuevas avenidas, como David Harbour, ya sabes Stranger Things, o el aprendiz Sebastian Stan, que invierte en su papel en Avengers Doomsday… y también con la otra rubia lanzada en dicha película, Florence Pugh, que ojo… se paseará por las arenas de Dune Messiah, el filme protagonizado y dirigido por Alexander Skarsgard, The Pack, el SpiderMan: Brand New Day, y la nueva versión seriada de John Steinbeck, Al Este del Edén, con capítulo dirigido por Zoe Kazan.

En otro sentido, también dramático de los acontecimientos, voy a decir que, el productor de Companion y director así mismo de la robótica maldad de Companion, Zack Cregger, ha vuelto a describir un círculo de maldad, mezclado con satírica inversión de situaciones, en los habituales finales que vemos hoy en muchas producciones de terror, hacia lo descabellado o hilarante a ratos, con la entretenida Weapons. Sigue los malignos pasos de Parásitos, MaXXXime, Abigail, Barbarian, The Monkey,  The Ugly Stepsister, Sinners o The Substance, y las postreras de Nicolas Cage en lo terrorífico-excéntrico, Color Out of Space, Willy´s Wonderland, Pig, Rendfield, Longlegs o Dream Scenario. Vaya racha, a la espera de The Carpenter´s Son!!

Fue otro de los ganadores ochenteros, como diría el gran Arnold, que no terminan de un reto, cuando ya otean la cima de otra montaña, según las vivencias y palabras de Don Edmund Hillary.

Resumiendo… números y músculos…

Estos dos superhéroes del cine de acción – normalmente incomprendidos, hasta que resumen vidas en documentales cruzados -, se pelearon en las listas por alcanzar las mayores recaudaciones, y quizá también, las críticas furibundas con la interpretación de sus colegas de Hollywood, porque el reconocimiento fue un vaivén incontrolable. Como los pasos de baile en el boxeo, o las poses de fisioculturismo…

Una batalla parecida, es la que sufre el mercado de la exhibición en streaming, con esos primeros escarceos por los derechos de sus personajes primordiales, entre Netflix, y la nueva plataforma que creara Disney Plus y la compra de la 21 Century Fox; y que está llevando a un crecimiento desmesurado de los valores en bolsa, en los que se van rezagando ante estos dos gigantes, los no menos multimillonarios beneficios de Hulu, Apple, Paramount, Amazon con Prime Video y su polémica publicidad, o la antigua HBO de Max.

Hasta tal punto, está todo tan revuelto en las pantallas de pago, que para luchar contra el imperio de Netflix, se han unidos paquetes de diversos productos entre Warner Bros, Dicovery, Disney+, Hulu y Max… Ya veremos a lo que nos lleva… Lo que parece imparable, es la caída de los tradicionales medios de comunicación y canales de televisión, cada vez, más politizados y traicioneros… Pero esencialmente, seguro, a que la cuesta a final del trayecto a sus cimas, la que tengan que subir más inclinada, sean los auténticos paganinis… ¿o no?

A falta de Demon Slayer, y pan… buenas son tortas… ¡Elio de Disney, es un batacazo infumable!


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