Cinecomio busca

EnglishAlemánFrancésEspañolItalianoNetherlandsRusoPortuguésChino SimplificadoJaponés
CoreanoÁrabe

domingo, 11 de julio de 2021

The Witcher

 


Todas las leyendas bélicas, empiezan con una fractura. Algunas con una maldición...

Y todas las antiguas sagas enraizadas en la brujería y la caballería, se retuercen dramáticamente entre seres imaginarios, princesas, héroes y villanos, fuego y sangre, desde que la magia es magia.

Todas emergieron de la mente abierta para rivalizar con la historia verdadera, mucho más comprimida por los hechos, desde La Comunidad del Señor de los Anillos y sus diferentes razas ancianas, hasta los combatientes más modernos, que dentro del invierno infernal condensaron un Juego de Tronos.

The Witcher de la showrunner Lauren S. Hissrich (Daredevil) es una creación para Netflix que ahonda en esos universos, donde se mezclan ambas categorías eclépticas, la ciencia ficción o la fantasía. Más todos sus seres fantásticos en danza macabra, a veces muy sangrienta, y los elementos esenciales de la Edad Media. Sucesos mortales como la rabia o la peste, con cicatrices que recorren esta tierra conocida como El Continente. 

Un mundo recreado por el escritor polaco Andrezj Sapkowski, recopilado en una serie de cuentos cortos que terminan en una batalla inicial y que recopilan fábulas y glosas, de las mitologías tradicionales, como la centroeuropea, la eslava o la nórdica.

Desde las comarcas verdes y arboladas, a las torres cenizas de la Tierra Media, se filtran los rayos del Mar Caspio o Mesopotamia en la realidad histórica, que recogían versiones del mitraismo o zoroastrismo de Persia. Pasiones con sus alabanzas místicas al rey Sol, como guardianes del legado de Zaratustra, otro astrólogo, ilusionista y adivino, uno denominado ´magi` que señalaba al cielo vestido de hechicero con vestiduaras blancas (o negras, depende del acto), con su tiara y haz de ramas de tamarisco. O no...

El caso es que, tras la caída del Imperio Romano a mediados del s.V, se produciría la gran expansión de los pueblos eslavos y germánicos, como los godos en diversas latitudes, con esa cultura tradicional basada en difusión oral entre generaciones, que fue recalando en los pueblos europeos como la pólvora... como el hechizo, la enfermedad y el fuego. Como el horror.

Otros muchos autores, entrarían en ese juego imaginario, luchando con guerreros fornidos y alambicados, donde se reproducían las artes mágicas y la fuerza de la espada. Como las que se fundieron en la piedras redondas del castillo de Camelot con Merlín y el Rey Arturo, o forjaron sus músculos indestructibles sobre los hombros del Conan, de Robert E. Howard. Es decir que, todo comienza... con un Érase una vez...


La Historia.

Hubo un tiempo, no demasiado diferente al actual, en que las culturas chocaban entre sí, humeantes y salvajes, como los asteroides bombardearon en la confección universal, a los infinitos planetas en su circunvalación estelar o alrededor de un gigantesco agujero negro. Todo parece luz y obscuridad, como siempre. Puede que... con una pizca de... Magia.

Era un universo de conflictos envenenados que buscaban el poder y la gloria, con batallas sangrientas en la arena y propagación debida de la numerosas hazañas personales o las epopeyas bélicas o fantásticas indoeuropeas. Guerras con fuertes raíces en la tierra. Y también plagados, de cierto romanticismo épico, muy novelesco o caballeresco, que entabla a su vez, una lucha legendaria con nuestros más profundos miedos.

Después, se confundieron los reinos antiguos en el caos, al norte y el sur, con las razas magníficas y los monstruos, circunvalando el bien y el mal. Hechos que se escribirían en partes recónditas de la memoria, junto a las primeras recopilaciones mágicas o mitológicas, conocidas como Eddas, sacadas del boca a boca, de las piedras filosofales, los rituales o sacrificios, el honor y el amor.


Como dijo Plinio el Viejo, hablando sobre los druidas de otras épocas antes de la romanización en marcha y que eran recolectores de hierbas extrañas, como sus ejemplos en su Historia Natural... "Los druidas (llamados así a los magos), no tienen nada más sagrado que el muérdago y ese árbol que lo sostiene, siempre suponiendo que sea un roble... Pero ellos, sólo eligen arboledas de éstos, para buscar la planta, aunque nunca realizan sus ritos, si no es en la presencia de una rama de él... 

De hecho, creen que todo lo que sobre él crece, ha sido enviado desde el cielo y es prueba de que el árbol fue elegido por el dios mismo. Sin embargo, el muérdago se halla rara vez sobre el roble, y cuando está, se recoge con la debida ceremonia religiosa. Si es posible en el sexto día de la Luna, ya que ellos llaman al muérdago con un nombre significativo en su lengua, el que todo lo cura...

En banquete debajo de la arboleda, los druidas traen dos toros blancos, cuyos cuernos se atan... Y vestidos con sus ropas blancas, suben al roble y cortan el muérdago con una hoz de oro. Sacrifican a las víctimas, rogando a dios que otorgue el don propicio a los que admitió. Ellos creen que el muérdago usado como bebida, da fecundidad a animales estériles y sirve de antídoto ante todos los venenos".

Como curiosidad de la época infantil y la lectura de aventura, Panorámix la cortaba con su hoz de oro para cocinar la pócima mágica, y se cree que fueron los italianos los que la relacionaron sus 'poderes' con el amor. Pero bueno... volvamos al conjuro.


En la forja crecieron los gnomos o enanos, la estratificación entre elfos blancos y negros, como en una partida generacional de elementos clásicos e imaginarios, los duendes de bosque u otros, los hombres lobo, los trolls, ogros o demonios, que saltaron el charco desde la lejana Escandinavia e Islandia.

En el siglo XIII en plena etapa medieval, estas sagas caballerescas del relato corto o paettir, como las de epopeyas anteriores en versos, reducen su tamaño a lo estrictamente básico o lo que se representa actualmente, convergiendo en las famosas tres tribus amigas, aparentemente. Familias  que evolucionaron en la Literatura fantástica y que divulgaban a los dioses diferentes, con distintos estados de la fe, también las novelas confrontarían paladines en torno a un torneo y el nombre de una dama. Se defenderían de las fuerzas infernales, se conformarían grupos heroicos, liberarían proscritos olvidados, desharían hechizos... o rehuyen, poetas, como hasta hoy.

Esos Bardos, o también llamados escaldos (no sé si saldrían escaldados en tales ofensas), pudieron cantar esos cuentos escuetos por calles sin higiene, contaminadas y los ojos de niños desnutridos, se abrirían de par en par, olvidando los monstruos. Trayendo historias lejanas de Ragnar Lodbrock o simbades en tierras extrajeras, viajes y odiseas entre arenas desérticas, mares infectados de sirenas, arpías, minotauros, cíclopes y nigromantes... 

También de peligros en cavidades estomacales, tragados o consumidos, de deformidades que aterrorizarían al mismo monstruo de Frankenstein, derramamientos de sangre entre colmillos puntiagudos que atacaban al anochecer, batallas entre muertos revividos, espadas todopoderosas casi irrompibles, confusiones o dramas familiares, hechizos en piedra o el corazón... y, por supuesto, regueros de fertilidad en el sentido más eterno y humano, de la antigüedad.

Los eslavos se identifican con el grupo etnolingüístico más amplio de Europa, que nació al norte desde los Cárpatos y sus famosas historias de terror en el S.VI tras la fractura romana. Pero no confundir con los valientes nórdicos más anclados a Escandinavia, sino al espíritu balcánico o las antiguas repúblicas soviéticas... pero ese, es otro cuento.


La Hermandad de los Hechiceros.

Has visto cabalgar en su caballo albino al gran naturalista cósmico y poderoso, Gandalf, junto a sus amigos hobbits, entablar una batalla a muerte con el siniestro Saruman en los fosos de Mordor o el fuego del balrog... Has escuchado la leyenda del mago ilustre conocido como Merlín, enfrentarse a a la temible hembra que engendró al hijo de la muerte y maldijo la historia romántica de Camelot, una bruja de armas tomar como Morgana.

Sus maldiciones fueron épicas, como las pirámides de Egipto o el libro de los muertos en explicación de esa odisea vital al más allá, como los espíritus sagrados de Persia o las diez plagas de la Biblia... Para algunos, otro cuento como las doce pruebas de Astérix... o Hércules.

Allí es dónde se elevaron aquellos nigromantes o magos negros, junto a las pirámides de África o Sudamérica, aunque también haberlos haylos en femenino, como las meigas... como en las estepas heladas del Kepler 22B de Raised by Wolves, que aprehendieron sus artes en los recónditos escondrijos del alma, grabados a fuego y azufre, o en lugares más obscuros que una memoria de carbono, más que la Academia infantilizada de Harry Potter o la de Aretuza en esta parte amarga del Continente. Luego vendría, lo que vendría... la realidad y la sangre.

Sangre viscosa que no se iría con un simple baño, calentado con fuego de leña. Esto no es mágico, pero te deja niquelado.


Fue una época mucho más sucia, siniestra, la Edad Media, plagada de fantasmas reales, con la guerra en los talones, comarcas señaladas por la ley, caballeros cruzando mandobles a diestro y siniestro, escudos ensangrentados, deformidades producto de la enfermedad o el parto poco profiláctico, que hacían perder la razón, a víctimas y victimarios. O la vida, sino ambas...

Fraudes provocados por la rapiña y las prácticas indeseables, conjuros que se extraían de relatos confusos, acusaciones que marcaban con el dedo social, valientes que se arrojaban para combatir a las fieras, y nuestros propios demonios... Es decir, leonas de Cintra con poderes ígneos, guerreras que no podían quedar en cinta lascivamente, y Lobos Blancos, con los ojos inyectados, en no sé que color o fluido.

En la Saga de Geralt de Rivia, se solía comentar que los hechiceros más jóvenes, apenas llegaban a los cien años, y ya tenían numerosas batallas a sus espaldas, u otro miembro corporal. Porque en The Witcher existe esa tendencia a la horizontalidad, a los excesos de cualquier tipo o engendro familiar, a la provocación para excitar a diestro y siniestro, a las famosas bacanales romanas, que acá se traducen como ensoñaciones de la dama negra, o posibles aquelarres para combatir el aburrimiento del medievo.

Por tanto sí, hay sexo a raudales, no tanto como algunos desearían, como igualmente hay desmembramientos y decapitaciones, porque las espadas cortan, y mucho... No tanto como las lenguas, aunque Henry Cavill está más cerca de un Terminator o guerrero Head Hunter de un film de serie B, o incluso Predator, que del parlanchín mago Gandalf. Aunque un tanto sentimental...

Aquí los astrólogos antecesores o los adivinos atemporales, andarían algo perdidos, pues no se les conoce pareja, ni tan siquiera sueños de una noche de verano, y eso que realizaban sus correrías mágicas entre amazonas, titanias, oberones o reyes de las hadas. Más bien, son pícaros duendes o pendencieros, como un tal Puck, miembro teatral de la Compañía de Shakespeare.


Juego de Razas.

Las tres más famosas, se juegan en tablero tridimensional de norte a Sur, lleno de sorpresas o trampas mágicas, como una posible conciencia interior o deseo... de que no estamos solos.

Por las venas hermosas de la actriz Anya Chalotra, corre la generación élfica que se mezcló en un convaleciente infortunio, que desnorta a su personaje conocido como Yennefer, la élfica sexual.

Y es que, una parte de los elfos literarios, salidos de la nórdica mitología, deambulan entre la magia de carácter blanco y el negro. Son de gran belleza y pureza de espíritu, por lo que atraen a los salidos humanos, salidos del norte hasta el sur, dónde se hace mejor el amor, dicen... produciendo una nueva estirpe, sin orejas puntiagudas, salvo la hija de algún cantante del rock. Un bardo de la guitarra eléctrica.

Provienen de la palabra escandinava, alfar, en referencia a la deidad de la fertilidad en la Germania, que ejercían en bosques de Europa, dentro de sus cuevas para lo que no hacía falta mucha luz y húmedas fuentes. Además son inmortales a simple vista, o longevos si se interponía alguna flecha envenenada, con poderes mágicos, de pies a cabeza.


Por otro lado, no el obscuro del alma humana, están los enanos, que son un fotocopia del valor y la amistad, pero con mala leche o bastante agria, en la superficie. Esto es, un poco de ofuscación por mirar desde otro punto de vista. Son trabajadores duros y forjan sus herramientas para extraer metales preciosos, pulir diamantes y romper alguna que otra crisma, si es de orco o un demonio, mejor que mejor.

Van en busca de dragones, para reclamar lo que un día fue suyo, pero otros se conforman con algo expropiado, como una garra debido a su gran poder flamígero, un diente de dragón que prácticamente indestructible y garantiza resistencia a la magia y las quemaduras vitales, y su corazón. Que en estas tierras, corren rumores no garantizados, de que pueden revertir las señales petrificadas de la reproducción. Si consiguen cazar uno, aunque no sea dorado.

Elfos y enanos, príncipes, principesas o mendigos proscritos, guerreros con corazas impenetrables, personajes escondidos en las páginas de la literatura infantil y juvenil que, sin embargo, tienen defectos, prioridades y pasiones, como las de los humanos. Con un carácter más esencial dentro de los errores de nuestras generaciones, y que viven en algunas ciudades nórdicas, que tienen la amenaza de un ataque, en las manos de unos humanos llamados nilfgaardianos por su reino de residencia y sus múltiples asesinos a sueldo, algunos con efecto doppler. Un asedio casi místico, que no sé si me acaba de convencer, pues en esta división del Continente, también me parecen más redondos los primeros capítulos que los postreros, esto es, más cerca de la historia de Geralt en su "The Last Wish" que de la última "La Batalla de Sodden". Habiendo por medio, interesantes referencias a cuentos clásicos, como Blancanieves, la Bella y la Bestia, o maldiciones a lo LadyHawke, de nuestro querido Don Richard Donner, que en paz descanse.

Mientras en la real Tierra, unos siglos antes de la definifición histórica del Medioevo, los escandinavos idealizaban la guerra en múltiples avanzadillas a tierras extrañas, los celtíberos al Sur, se coronaban como grandes dinastías; en Europa Oriental se extendieron monumentalmente los pueblos eslavos, con grandes temores en los límites de sus fronteras, frente a las tropas grecorromanas en decadencia, los etruscos, esos celtas y aquellos fenicios del Norte. Esta es la historia, hasta ahora...

Sí hay algo claro, o argo llamando a los argonautas, y es que aquí el Norte, no es como en Game of Thrones, aunque sí existan los dragones y Melissandre.


Los Monstruos.

Es la historia oculta de nuestros miedos, convertida en auténticos bestsellers, que siguen millones de aficionados al scifi en todas las latitudes, nuestros demonios escondidos en la sombra de la memoria. Nuestros queridos fantasmas reales.

El contador Sapkowski los recopila en estas versiones del mundo nórdico, como cuentos de aquellos viejos druidas (que surcaron tierras de España también, Gran Bretaña e Irlanda, la Galia y la Italia septentrional) y sus enemigos, o no tanto, los monstruos.

Porque en The Witcher, componen una forma de vida más, donde casi son más peligrosos, los influjos de hechizos sobre humanos o sus personalidades psicopáticas, que los mismos dientes del bicho. Excepto los más endiablados, que reviven como picaduras venenosas o las cosas viscosas de los pantanos, que se mueven por esa necesidad de carne, prácticamente indoblegable... como la necesidad de compañía. Salvo para los más brujos o burdos... bardos, imbuídos por la indefinida ´awen` o también conocida como inspiración, algunas veces con forma de mujer, más o menos anónima.

Faltan algunos, monstruos digo, que podrían aparecen en nuevas temporadas de The Witcher, y que a ciertos seguidores, les gustaría que ocuparan un lugar más predominante en este Continente. Vamos que, necesitaríamos más lucha cortante y alucinantes apariciones... antes de que Ciri, entre en combustión definitiva. No sólo se va a dedicar al aprendizaje de las artes mágicas entre los humanos, digo yo...

Los enanos y elfos, quedan disminuidos en esta lucha, donde residían los trolls noruegos con su apetito voraz, aunque no haya hobbits en estos lares. Curiosos ogros, gigantes antropomórficos de los cuentos, cuya ubicuidad semántica significa brujería, trolldom. Los dragones estás siempre bien, desde su aparición en la cultura oriental o en su avistamiento ancestral desde el Apocalipsis, cuando se llamaba a Satán como la única serpiente antigua, o Leviatán como fósil de un ser antediluviano, que pudo confundir a los primeros observadores del pasado sobre el terreno. Hoy referente de J.R.R. Tolkien, de Canción de Hielo y Fuego, o de los archiconocidos juegos en serie, de Dragones y Mazmorras.

Caballeros y brujos, peleando a brazo partido contra todos esos seres, plagados de dientes y garras, algunos curiosos con forma de erizos humanos, una versión sin peligro de los licántropos. O los faunos que habitan en la fábula que son como asesores políticos o del corazón, dioses campestres y lascivos que perseguían a la ninfas, hermanos sátiros griegos con flauta. Mientras los nigromantes adquieren otra categoría más obscura, desde la bruja de Endor bíblica, la Odisea de Ulises el grande descendiendo al Hades y tratando de invocar a esos espíritus según la enseñanza de Circe, o los que salieron del vudú, el espiritismo isleño o la santería. Incluido los ojos elevados de Sauron.

Hay un caso curioso que se adentra en este mundo y no parece pertenecer directamente a la cultura, aunque sí a la impregnación, pues los djinn, son genios tradicionales ya, encerrados en una vasija que conceden deseos a cambio de la liberación. Son espartacos, pero retenidos por la voluntad de un hechicero, no por el dominio de un ejército... pronto hablaré de otro, que pertenece a ese gremio de rebeldes, con o sin causa. Pero será, en mis redes.


Por último, señalar una curiosidad narrativa que proviene del cómic y el mundo de la acción, más directamente a la estructura de los cambiantes metamórficos de Marvel o DC, que denominamos ´mutantes`, y a los que igualmente, pueden pertenecer cualquier individuo con unas características fisiológicas diferentes. Incluídos los magos o The Witcher.

También existen esos reflejos humanos, condenados en la desgracia de la sangre contaminada por el vicio o los estragos incestuosos (no confundir con la shtriga que es otro bicho), ya desde los faraones egipcios, la denominada kikimora que muerde como una alimaña, los muertos vivientes que son no humanos en categoría zombificada, y algún otro que me dejo en el tintero, porque acaban un poquito, digamos indispuestos.

En Geralt de Rivia, convergen los extremos, caballero con espada y vagabundo, huérfano y padre olvidado, amante y solitario emocional, hercúleo mutante, instrumento de muerte y salvación... Guardián entre el centeno, en tiempos fantásticos.

Ella es nigromante entre una camada de lobos, pero sin matriz. Hasta ahora...


La Fábula.

The Witcher lleva el divertimento en el morral con caos y sufrimiento, perversión sexual, algo de gore, sin pasarse, encantamientos románticos, alguna pequeña pérdida narrativa por el camino y, la guerra... que siempre se avecina en el horizonte continental.

El engaño es motor primordial, pues reproducen actos pasados de los humanos en los queridos monstruos, sustituyendo a los dioses por elementos mágicos... que parecen más reales, en carne y hueso, con todos sus poderes frente al mal. La guerra es la religión.

La salvación es un encuentro de los caminos bajo ese mismo Sol, que termina con el dolor, probablemente sin olvido. Lo que vemos o sentimos, no parece pertenecernos, pues no sabemos a dónde nos dirige... Tal vez, a la infancia de un nuevo Kaer Morhen.

La caza como la magia, requiere de un aprendizaje, como la gratificación en la fábula de la cigarra o la hormiga, u otras de remarcan los defectos humanos. 

Aunque no se puede garantizar su efecto, resulta que los maleficios son muy tóxicos, ya lo combatían los oráculos y algún que otro profeta. Así que, esperemos que Geralt encuentre su Yen, o el Yang, que parece estar en manos de la Leona. Y el bardo que no dé mucho la lata, mira lo que le pasaba a Asurancetúrix.

Tal vez, tras el apocalipsis, suceda un nuevo Génesis... como en un nuevo planeta habitable, muy lejano. Tras rodar en tierras de Hungría, las Islas Canarias o el castillo polaco de Ogrodzienic. ¡Una fantasía real!


Netflix The Witcher - Full Original Soundtrack




domingo, 20 de junio de 2021

Raised by Wolves

 


El productor y creador de mundos, Ridley Scott, pareciera tener la perspectiva de una continuación, o una posible consecuencia de Blade Runner. 

Tal vez, esa pequeña parte de lo que algunos podían imaginar en una odisea educativa, en otro espacio con los aulladores mecánicos y el panorama de Raised by Wolves.

Como nuestro querido replicante de 2019 envuelto por la bruma y el polvo... recitase Roy Blatty... ¡Auuuuuuuuh!


Aquí los seres humanos, tras estados habituales de vigilia y pesadumbre catastrofista, reproducen aquellos temores primordiales y los deseos de supervivencia. Además de otras alternativas del corazón, que muchas veces nos visitan a través de los sueños. 

O las pesadillas, dependiendo de quién sean los depredadores y las víctimas. El amor o la guerra, siempre conllevan sus correspondientes deudas.


En un mundo ficticio, podemos convertirnos en diferentes entidades o máscaras, en seres casi animados... según su personalidad, las referencias culturales o la determinación del individuo. La necesidad o la enseñanza para conformar unos rasgos determinados, que nos transformarán en hombre o mujer de paz, superviviente, invasor, cazador, carcelero, soldado, médico, piloto, predicador, mesías, huérfano, asesino, ser virtual, cyborg o habitante de otro planeta... Madre.

Probablemente, incluso llegar a ser un Ridley Scott de otro futuro.


Este es un sistema planetario poco novedoso observando la Roma iniciática de Rómulo y Remo, o la historia plagada de batallas, creciendo entre lobos y alimentándose, devorándose unos a otros. Como los tarzanes perdidos de un objeto llamado Kepler 22B o las alimañas. 

Es paradoja en la historia de la humanidad, ser amamantados y criados por un Padre, una Madre, ahora artificiales. Parecidos a dioses omnipotentes. 

Pues, estando configurados como los futuros extraterrestres, si es que no lo fuimos en el pasado de la Tierra... socialmente somos nuevos en ese ecosistema. Con la misma función, la expansión... Si no, no somos nada.


Un embrión congelado en una cubeta o un mero organismo microscópico, como en los comienzos en la Tierra. La panspermia pudo crear el primer hecho biológico entre seres espaciales, más consecuente  que una simple lluvia de meteoritos, sin reacciones físicas o químicas. De eso trata la reproducción, en su estado más mecánico.

Esta multiplicación se ve recreada en Raised by Wolves, permitiendo la subsistencia lejos de nuestro hogar. 

Tras el fuego purificador o destructivo, depende de la visión, nos evadimos por una criogenización controlada hacia los siguientes recién nacidos. Con un porvenir colgado de cables, inteligencia artificial y una dureza ambiental, para ponernos a prueba, otra vez. 


Como un juego circunstancial entre especies u otras presencias, que podrían arribar desde los restos de una colonia abismal en crisis infinita.

Destino, un tundra desértica, espacio vital de estos cachorros de lobo que tienen hambre, frío, miedo, esperando otra perspectiva más amable y plena de satisfacciones de todo tipo. Algo parecido a nuestro sitio de los recreos, confortable, cálido, triste u otrora azul... como gatos devorarían su penúltima vida.

Comandante Tom.

En esta odisea, los pilotos llevan una misión y una carga que, sin embargo, no sienten como propia... porque están programados con antelación y no pueden... Sentir digo. O no... Es lo que pasó con los replicantes en el pasado, antes de la destrucción definitiva.

Nos lo avisaron, creyendo que éramos eternos...

Tras esa visión apocalíptica en panorama lejano ya, nos hallamos frente a una realidad futurista de la muerte y la supervivencia. Es decir, frente a una estructura metafísica de nueva generación. 

La de una Eva andrógina, casi un anticristo con look a lo David Bowie y un Adam moreno, que remite a aquella frialdad calurosa. Pues, intenta ser chistoso ante la dificultad y nuestra perspectiva, la de unos retoños de distintas referencias genéticas. Niños y niñas de bote, desprovistos de creencias y querencias, a simple vista, que no de situaciones oníricas o emocionales, proyectos que parecen cortados con distinto patrón fuera de la lucha de clases, pero con instinto animal. Verdad, Mr. Sebastian-Scott, creador de monstruos... todos hijos de la ciencia.

El Gem-1 deberá ser totalmente libre, aparcado por una nave tripulada y una conciencia, promoviendo un diseño reformado, reciclado de lo aprehendido en el pretérito. Un concepto dramático, romántico,  que se reforzara ante una posible Guerra y Paz, como dibujara el escritor L. Tolstoi. 

Pero eso es novela, frente imaginación cientítica, ya que en el caso de supervivencia natural de la mente, las cosas pueden variar drásticamente cuando se aproximen otras alternativas de vida... o de luchas inmemoriales.


El comandante Tom de Criados por Lobos, es puro racionalismo, conducta efectiva ante lo desconocido, con una generación de tecnócratas en el horizonte consciente, refutada por el pensamiento crítico y diferentes valores éticos. En contraposición al costumbrismo mágico, la escalada de hostilidad, las carencias, los puestos sociales y la respuesta de la fe.

Ahora, no todo es tan fácil como perderse en tierra extraña y borrar la memoria, una visita incitara a calentarse entre soles y preguntarse otra vez... tú salvador, ¿estás ahí? ... Silencio.

Los comandantes Tom´s, son copias construidas de otra pasta, a imagen y semejanza. Son los nuevos maestros del evolucionismo, porque el creador partió de un pensamiento, esa extraña materia y la necesidad de la no extinción. Estos guías de la razón, nos convertirían en animales de nuevo, sin debilidades. Inteligentes sí, pero más cercanos a los depredadores que buscan la mera supervivencia de su especie.

Curiosamente, en manos de una denominada Nigromante... bruja biológica, antropológica sexual, unicornio, como ya veremos.

No serán los únicos, habitantes de esta ´tierra`, pues otra oleada está a punto de llegar a puerto, no sabemos si bueno. Ya que se esperan próximas temporadas, avivados por el Sol que más calienta... Es decir, el fuego en las entrañas, la guerra.


Aullando a las Lunas.

Desde el monolito de 2001, acurrucados en cuevas, durmiendo o algo similar, pudimos otear el poder, la magia de la que nos despegamos en el ocaso, como la que planea hoy por las noches, en vuelo rasante, en plena vigilancia de nuestras propias cabezas. 

Sin sospechar que el frío, el hambre y la fe, mueven montañas, con sangre y huesos, pueden transformarnos en monstruos prehistóricos, que remontarán lanzando naves al espacio. Un servidor prefiere describir como cazadores de otros tiempos, sobre una estepa fría, luchando al día, llena de hoyos o trampas escondidas, megalitos fantásticos y serpientes míticas, demonios, venenos, cultivos inexistentes, naves en llamas, carne con dientes, sin ojos...  aullando a las Lunas.


Será el último viaje conocido, navegando entre constelaciones hasta traspasar la novedosa atmósfera, nos identifica como marinos de viejas odiseas que regresan a su hogar, casi olvidado. Y éste, protector y respirable como nunca, quizá algo menos confortable que algunas regiones terrestres, está dentro de los límites aceptables para sacar adelante a una tribu. Una camada.

Fuimos navegantes que tomamos como referencia la posición de las estrellas... y el Sol. Un dios, objeto del nuevo amanecer...

Si hubiera persistido esa antigua religión persa, adoradores de Mitra, hoy seguidores de esta serie, nos salvaríamos como siguientes conquistadores, desde navíos que simulaban al arca bíblica con generadores atómicos, eso sí. 

Raised by Wolves, podría empezar a sospechar del pasado, hablar de nuestros pecados capitales bajo un Sol de Justicia... si existe.

Mide a esos creyentes de altura, con el ateísmo en función de aptitudes de los protagonistas, revoluciones de sangre, recalcando que acciones violentas sean o no correctas, nunca en mi nombre... excepto para salvaguardar mis ideas... Dijo la madre. Se alzó como una sirena, aullando de nuevo, a victoria total con barbarie vocal y explosiva.

Expresa la necesidad de mostrar costumbres de licántropos, voraces y racionales a la vez, pues la carne es una parte de nuestras características humanas.

Otras van de la soberbia de futuros profetas, a la ira que puede enraizar en cualquier individuo, oprimido o confundido, por muy legal que parezca... e inofensivo. Extremos del ser humano, que pasan por la pereza frente a ciertos trabajos forzados, o tareas más involucradas en la subsistencia. Una gula viciada después del hambre pasado, la avaricia que entronca con las anteriores materias, la envidia de lo que otros disfrutan, sean guerreros o entre eminencias y... por supuesto, la lujuria. Real o virtual, como animales arañando entre aullidos.


Entonces quedamos que, como aquellos faros del horizonte lejano, las estrellas de neutrones o pulsares de otras galaxias, necesitaremos esas referencias vitales para prosperar. Como los guías que nos conducirán en nuestras vidas, padres o madres, sin leche, a través de polvos estelares. Úteros de alquiler que están confeccionados por el creador, con su mismo cerebro y corazón, que serán los Frankenstein, de la nueva era neolítica. Quizás, en los textos del futuro, se hablara de un dictador todopoderoso y magnético... megalómano sabio, o filosófico, eso sí.

Creador de la Matrix, o precursor de un Westworld, en un salvaje norte, sur, oeste... Un verdadero incitador de utopías.


Ray y sus congéneres temporales, volvieron de sus viajes a casa, se despertaron cuando empezaron a aullar, buscando un sentido común y lograron pensar por sí mismos, hasta amar. Hasta verse encerrados en una metáfora o cápsula metafísica de la humanidad. 

Una percepción de la propia evolución, en piel resistente, pero prefabricada... Un pensamiento de otro, en el principio del ocaso. Tal vez, Génesis bajo la lluvia, que hará germinar la nueva vida. 

Lágrimas de lobos.


Madre.

Madre, ¿dónde residen los sentimientos? Y, ¿qué esconde nuestro cerebro, realmente? 

Esto que vemos es realidad, o la verdad reside cuando dormimos... 

Visto desde esta forma, a lo sobreviviente, no existen razonamientos... Ni ideas. Lo primordial es la salvación y madre está ahí, para ayudarnos a conseguir el propósito. La fuerza que se esconde tras la piel. Más si reproduce poderes especiales, como todas las madres de aquel mundo.

La inteligencia que propone el creador, la santísima trinidad de los lobos, David W. Zucker, Aaron Guzikowski y el profeta de la ciencia ficción Mr. Scott, es cambiante como el clima o la necesidad. A veces, la dejan en manos del hijo, que se llama Luke S. como aquel Skywalker.


Este es el Camino... la evolución. Hoy, la regeneración a máxima velocidad, que no alcanza la de la luz porque la concepción es una cosa misteriosa también y lleva su tiempo a gran escala. 

Aunque siempre la muerte ande pisándonos los talones, ya desde embriones, como retrataría Mr. Hitchcock, a través de los ojos de un niño inocente, soldado o profeta, loco.

La placenta exterior de una madre, puede emerger en el interior de una inteligencia prestada, imaginación en la ciencia ficción que crece artificialmente. Hasta permitir que una virgen, androide, se identifique con una especie en peligro de extinción. 

Sobre todo, si ella pone la vista y la voz, en el empeño. El arca de los adoradores, al fuego. Curioso paradigma de la combustión.


Esta nigromante pariente, es una navegante de la obscuridad, con la misión de proteger lobos o destruir enemigos, con parecidos cerebros que no creencias. Según los antojos del programador de conciencias, palabra de creador, busca introducir una profecía onírica de sentimientos virtualizados, en irradiación de calor necesario para generar vida. No eterna, claro... y por tanto, la muerte se alimenta de ella. ¡Como ya ha demostrado madre!

Además tiene la capacidad de borrar la memoria o promover la desconexión en esos cuerpos potentes, altivos como replicante, creando una nueva raza de superdotados. Por lo tanto, siendo la nueva alternativa educativa, también se acredita como pensamiento crítico, mágico, para hacer y deshacer, matar o engendrar.

En cada capítulo de Raised by Wolves, ciencia imaginativa entre HBO Max, Warner Media y Scott Free, vamos observando esa transformación mitológicas. La madre no Tierra, donde nos movemos en mundos paralelos que rivalizan para discernir entre historia y el cambio radical. 

Vamos conociendo un escenario envolvente, donde la realidad puede confundirnos dependiendo de las órdenes y la búsqueda de un gen que alumbre el camino en esta, capa terrenal. 

Mas extraterrestre como todas, en aquellos viajes de ida sin vuelta atrás... Sólo un espacio de distancia, para aprender o desaprender lo aprendido... tal vez, repetir.


Madre es un muñeco en sus manos... las del verdadero padre de todo, que acuna la redención de la especie, que comparte la visión de los directores y creadores visuales, en dicho cambio. 

Mientras que el Padre, mecánico de risas, es un investigador del terreno, un explorador de la mente y las conexiones sinápticas, un recolector entre garras y osamentas perdidas, puede que un disfraz de nuestra propia conciencia chistosa. Un sistema de comunicación que se escapa por los dedos, como la sombra de un pentagrama musical a descifrar por los alienígenas, esto es, una cara de nosotros.

Madre y Padre, son las dos de una misma moneda, que tiene igual misión, jugar con la suerte y edificar un hogar caliente bajo el Sol o cualquier otro, heliodomus residencial preferiblemente. 

Son los ojos de la magia, los pies del desplazado y la memoria del útero.


Padre con traje de lycra, no recuerda a los primigenios mecánicos, parece un sufridor paciente, que no trata de provocar la ira. Es pentagrama vacío en manos de ella. Ambos son la razón de la existencia y la memoria, asistentes de un hogar salvaje, organizado por el último creador virtual que conocimos. Un embrión de lo imposible.

Guardianes entre el centeno, si es que consiguen hacerlo crecer sano y salvo, limpio de polvo y paja, pero rodeados de leones de otros lares, los nuevos dioses cristianos o gladiadores de un nuevo circo romano, al borde de un ataque de fieras.

En cambio, el Padre y Caleb, tienen en común, la no paternidad u obligada por las circunstancias o la temporalidad existencial. Se asemejan al agua y el aceite, si se tocan, se repelen, cambiándose de papel, para el bien o para el mal.

En definitiva, los ejemplos paternales para el Creador, son sus miedos o la luz con dos haces, dentro de Raised by Wolves. Una balanza entre el caos y la esperanza, hasta ahora. La IA hará sentencia de la fantasía. El Juicio de la fe.


El Creador.

Los niños que forman parte de esta constelación de ficción, que será visitada por ancianos reyes de otras latitudes como padres, efigies de vikingos y replicantes mesiánicos, es salvador de nigromantes con la piel danesa de Amanda Collin y carpinteros de barcos como el australiano Travis Fimmel o Abubakar Salim, tras aquel 2019 distópico y racial. Un águila de las alturas conscientes y las apariencias, pero sin sangre derramada.

La sangre pura de Winta y la creyente de Felix, Ethan, Ivy, Aasiya o la violada Tempes de Jordan Loughran (The Infiltrator), es otro cantar de los cantares de la nueva religión. Amor y odio, a partes iguales. No por sus pensamientos, sólo referido a la interpretación o su peso argumental en la serie Raised by Wolves. ¡Qué es muy discordante!

Su razón es existir, de nuevo, palabra de creador. Aunque se confunden a veces, y ellos a nosotros como espectadores... ya lo dijo, alguien en el rodaje cinematográfico. 

Esto es, que ya empezarán a tener ideas propias, detrás de bocas prolíficas y hambrientas. Entre paradigmas modernos del pensamiento, a favor o en contra.

El futuro de la especie, que será educado de distintas formas, pero sin reconocer bien, cuál será el siguiente paso... o el final.

Al término, puede ser otro manuscrito bíblico, sin creencia ni arca, de hijos de Eva, que será diseñado por ecuaciones contaminadas u órdenes sin resolución. Hasta que unos ojos indiferentes o los soldados disfrazados de mitraicos, predigan lo contrario y condenen el proyecto al ostracismo cuántico.

En esa batalla interna entre tecnología avanzada y genética, el mito y las creencias ancestrales, los sentimientos conllevan una responsabilidad. Que ahora mismo, parece consumida o gélida, ante las reacciones de los protagonistas principales y sus bocas. Los puntos de vista de padre, madre y demás adultos, en relación a la concepción y las visitas irracionales del cerebro infantil. 

Ahora sabemos, que una verdadera madre, no lo es... si no es primero amante y luego generadora de vida en su interior vacío... Lo demás podría significar una falsificación de los genes, ya veremos lo que se cuece en las mentes creadoras del futuro.

Y el padre físico puede significar un resbalón mental, que acabe en cataclismo, una voz discordante o un punto de apoyo, manual básico para sobrevivir, un entretenimiento causal... sin placer. O simplemente, un verdadero clown... clon.

En el caso de esta serie, mero protector de niños ajenos... En la vida real, puede que no. Habrá que andarse con ojo, para evitar caer en los fosos más oscuros del alma humana. Debido a que los monstruos terminan siendo muy... humanos.

Paralelamente, también podríamos encontrarnos con la imagen de un dios diferente, un nigromante masculino en la penumbra, que cambia de rostro según vamos alcanzando nuevos niveles de metafísica o cienciología, hacia la consecución de un dios menor. Un apóstata confundido por la sombra de un vikingo, que aspira a deidad con el máximo poder. Quizás devorado por sus creaciones o ideas.

El hambre es así, nos ataca en la parte digestiva de nuestro organismo esencialmente, pero la necesidad de alumbrar a nuestro conocimiento con ideas, proclama la parte oculta de la persona. Y el horror de sus actos, lucha contra el alimento del alma que es aquella cosa llamada amor, o materialmente se persigna ante el reconocimiento colectivo o el éxito ante los demás.

Al final, todos esos vuelos nos conforman en dioses diferentes, que sangran como en la antigüedad o los mitos, reproducidos o castigadores navegantes, con sus brazos en cruz, oteando aberraciones en el horizonte, suspendidos en el abismo del sexo nínfico o castigando insurgentes como Ulises. Sanos o enfermos de vicios, sueños o pesadillas, con un ojo único o ninguno.

Diosa loba de Roma, sin tetas para amamantar... Doctores de Frankenstein que están en el cielo infinito, engendrando monstruos o mitos de Prometeo. Padres que son un chiste, o peor.

¿Es eternidad científica o algo más mecanizado, incomprensible...? Es valor para cambiar las cosas o indecencia, lo que proviene de la ilusión bélica del poder o una virtual batalla de Boston, que terminó con la vida en la Tierra. Que nos recuerda que somos invitados a esta fiesta, alienados supervivientes en una casa prestada, entes energéticos sin energía propia, huesos que nos transformaremos en combustible fósil, sufrimiento, cuentos... ¿olvido?


El Trópico.

Todos buscamos la confortabilidad en primer o último extremo, pero nadie, se pregunta que estamos dispuestos a sacrificar para conseguir este propósito. 

A lo mejor, porque necesitamos vivir el día a día, sin buscar conspiraciones ilógicas, laberintos personales o trompetas de un próximo apocalipsis. No diferenciamos ojos nobles, poderosos guerreros o los que hacen arder naves más allá del hombro de Orión, porque los programadores son los precursores de ese futuro imaginativo o artificialmente inteligente. Mascado, con o sin fecha de caducidad. Carne genética de clones.

En definitiva, nos comportamos como replicantes de nuestras ideas o pecados... Ya que los dioses pretéritos, se esconden en la gran mente.

En el trópico, caliente y productivo, se vive bien, se está cómodo. No hay que buscar alimento, ni cazarlo. No se tienen hijos, nos los educan. No vivimos, interactuamos. No te alimentas, consumes. No se construye un hogar, nos escondemos en agujeros. No se aprende, te informas. No aúllas a las lunas, chillas con violencia... aunque nadie te oiga, da igual. ¡Todos gritan sus teorías!

Cuando nos visitan vecinos, es la guerra, como virus que se agarran a nuestras creencias y nos devoran por dentro, hasta dejarnos desnortados o en los huesos. Carne de cañón para futuras guerras apocalípticas o esperma en otros mundos.

Oteamos una residencia en el horizonte, lejos de la estigmatización y los valores éticos, sin violencia provocada por monstruos, en una red virtual dónde el sexo es a la carta, un desierto para escapar del infecto The Deuce, un westworld sin emociones fuertes, una zona elevada que deje a los pobres replicantes en la estacada... Tal vez mirando a la ciencia médica, un trópico sin Cáncer, ojalá.

La ciencia, como la nigromante dominadora y sus facultades, algo sado en el fondo de una cubeta, es la omnipresente salvadora, parece. Es el alfa o la madre de todo. Diosa de la fecundidad...

Una obsesión compulsiva entre el caos de la bomba atómica y el ahora virtual, los decibelios mortales de necesidad, casi sin sentimientos, la visceralidad explosiva y las motivaciones que ilusionarían a los desamparados por cualquier motivo. Hambre, enfermedad, víctimas de la violencia, casos perdidos o pandémicos, abandonados por la sociedad, reprimidos, huérfanos de todo... Alienígenas, al fin y al cabo... bastante alienados.

De todo eso, trata Raised by Wolves, como una avanzadilla de Blade Runner, sexo entre lobos y lobas... pero moviéndonos de casa. Hacia los trópicos o más allá, la polaridad de la mente.

Pero, con pecados primigenios en discusión filosófica o médica genética, y algún que otro desliz infantil. Algo que empezó seguramente en la obscuridad, cerrando los ojos y se fue iluminando poco a poco, como las estrellas en el cosmos.

Algo que pudo ser la nada y terminó en el calor humano, no amamantado. Domadora de un Padre en el exilio, virgen aullando entre lunas... y reina mecánica del dolor. Vividora en planos paralelos, puede que soñadora residual. 

Diosa de la guerra sin unicornio, sin cuerno para llamar a las tropas, porque no existen aún.

Una especie de señora hellraiser, con traje brillante, en invisible amor, sin maquillaje de ojos. Salvo cuando se sube por las paredes o las piernas del creador, frente a la Puerta de Tanhausser.

Raised by Wolves - BSO by Ben Frost

miércoles, 26 de mayo de 2021

Clarice

 


Clarice, ¿qué te ha pasado a lo largo de estos años?

Yo te recordaba, bueno la mayoría, como una chica arrojada, inteligente e independiente. Una joven introvertida, con ciertos debates o complejos morales, que provienen de tu infancia educativa... 

Acaso no repares, en que ya no están entre nosotros, ni tu creador, ni tu retratador, ni los verdugos... sólo quedan los quejidos lastimeros de los corderos. Que probablemente pudiéramos ser, nosotros.

Excepto los que quedaron en silencio definitivamente, claro.


Siempre existen las víctimas inocentes.

Seres silenciados ante la perspectiva de un óbito, más o menos, anunciado. 

Pero en aquella historia de 1988, tiempo de algunos crímenes no cerrados, se mascullaron los resortes psicológicos de un quid pro quo, es decir, de intercambiar una historia por otra. A pesar de los terroríficos ejemplos con los que te tuviste que enfrentar desde tu puesto como estudiante en la Academia del FBI.

Unos años después de lo escrito, se trasladó a imagen, llamando al timbre del horror moderno con tintes góticos y psicóticos que, como los retratos históricos más sangrientos, deberían ser irreproducibles y sólo deberían servir para aprender de ellos y evitarlos en el futuro. 

Pero tu historia es un ficción dramática, entre Jack Crawford y el ávido Dr. Hannibal Lecter, en las convincentes pieles de Scott Glenn y Anthony Hopkins, eran otros tiempos para la lírica y la interpretación... Ahora, tú has cambiado con las manías, cambiando a la introspectiva Jodie Foster y una perseguida Julianne Moore.

 

Pero, tratando de evadirte a esa manida repetición de las imágenes, te has diluido como los humores en el ácido.

Sí, te vemos clasificando datos, como siempre, pero condenándote a la redundancia, la estigmatización o, lo que es peor, el olvido. 

No has logrado esquivar el desprestigio que nos invade, como las gotas rojizas que salpican una bandeja con viandas de dudosa procedencia. Y has ido olvidando tu método tan personal, artístico y detectivesco, dejándote caer en algo bastante peor... el aburrimiento.

Sin embargo, todos los detectives desde Mr. Bogart, han nacido enmarcados en el cine más negro, o el suspense, y dejan su huella en nuestra memoria. Desde aquellas etapas bibliográficas que intrigaban con base a la permanencia eterna, es decir, la existencia atemporal, hasta traslados imaginativos que pasaron por el oeste salvaje, con atmósferas cero y otras variables o replicantes. 

Pasado.

Casi como el recuerdo de un fallecido que aspirara convertirse en fantasma, dentro del seno de una familia doliente o en la mente individual de un ser querido... el pasado no es lo que era, ni se acerca levemente a la imagen original.

Si bien, ciertos retratos se interpretaron para quedarse inequívocamente, los años producen alteraciones que los convierten en eccehomos, pintarrajeados por encima hasta perder la esencia. Clarise eras algo rebelde, aunque no el Joker disfrazado de reivindicación gratuita, ¡xDio!


En este, tú último caso grabado en cinta digital, los entes fantasmales (policiacos o criminales), se confunden con los rucuerdos malditos de ayer, que a menudo nos visitan en el silencio... como si pudieran pensar los corderos, verdad Clarice... 

Ahora, estamos todos atrapados en un contubernio de gravedad, a veces de falsa moralidad o en una especie de vórtice psicótico, que nos arrastra hasta el fondo de un oscuro pozo y cambia la perspectiva. Solitario y frío como una semblanza de la muerte, que se asemeja a la simple mueca.


Por tanto, es imposible aparcar esos recuerdos. Siquiera evitar silenciarlos en la noche, porque los verdugos siempre vuelven a aparecer dejando su impronta y desbastándolo todo a su alrededor. Como malvados Kruggers de la no vida, que afilasen sus cuchillas dolorosas sobre nuestra seca garganta. Profunda como el silencio, la liberación y el sexo.

¡Clarice, no has despertado aún! Continuas aburrida dentro de la misma pesadilla, pero en peores condiciones si cabe... porque pareces una caricatura, criatura.


Esto, la serie, es una pesadilla interminable de rostros y mariposas, sin lascivia. Si bien, aún restan unos minutos por visualizar in situ, que no creo que cambian esa perspectiva general con tus nuevos compañeros... Los personajes se han diluido en Washinton D.C., un maremágnum de desavenencias, de futilidad o la nada. 

Los killbillies, antropófagos del alma, no son místicos dragones rojos u otros animalejos, te trasladan a historias deslabazadas sin miedo, que inventan las causas perdidas y convergen en la actualidad... Mas sin interés ninguno, ni carisma, ni orden... seguramente sin futuro.


Alex, no tengo el gusto de conocerte, ni sé cuáles son tus motivaciones artísticas, más allá de los reconocidos en ésta o cualquier otra vida. Como un guionista o productor en L.A., Mr. Kurtzman tiene un pasado plagado de fantasmas desde la fresca extravagancia silvestre y sexualizada de Xena, a los primeros pasos como narrador de historias en la gran pantalla, tal que La Isla... esa cosa moderna... Transformer o MI3 y sus explosiones, la semilla de Cowboys & Aliens o la espuria y acomplejada, Momia. Vamos que la traslación argumental, nos convierte en borreguitos trasquilados en el camino, desmantelados de personalidad, personajes abandonados a la intrascendencia, o peor si cabe... despellejados vivos.


¿Dureza? Bueno, inconcreción más bien, como las actuales imágenes redundantes en la CBS, flashazos de violencia inusitada, camuflada para nuestros ojos. Recuerdos que nos golpean creando una realidad paralela, que no nos importa, ni deja huella. 

De una realidad que partió de la imaginación o la intensidad de la mente narrativa, para edificar una novela policiaca que pululaba y salpicaban al lector en el horror, como una polilla se agarra sobre la vestimenta para, poco a poco, ir masticando la glucosa. Firme... como un costurero sobre el patrón, imperturbable a los ruidos ajenos y las visitas incontrolables...


Has pasado de una ficción escrita a 24 patrones dañinos, por segundo, del recordado Jonathan Demme en 24 puntadas visuales sobre una película terrorífica definitiva, con 24 suspiros de terror por unidad de tiempo. Al abandono del buen gusto... o el malo, depende del protagonista psicópata.


Clarice y Cia, la serie de CBS Media, es un compendio cansino de todas esas torturas pasadas y disfrutadas por los seguidores de Hannibal, atravesados por velo de estupor que se repite hasta la saciedad, la desesperación, el descrédito y el aburrimiento. 

Ya no pareces la misma, Clarice. Ni siquiera, piensas o te posicionas igual ante la vida y la muerte, sólo eres... mera carne de portada.

Hoy.

Cuando los viejos fantasmas regresan a visitarte, a veces no los puedes identificar, sentir o retratar... ni mucho menos, alcanzar el espíritu indeleble que representaban gráfica o narrativamente. Son insinuaciones, sin solución.


Ya que, recordando la efigie sobre la calavera, la obscuridad de pensamiento y la sordidez de los hechos, sobre el filme, la anterior representación nihilista de la NBC por capítulos y, por supuesto, la novela de Thomas Harris, no encuentras apenas, razones antropológicas, ni evidencias de identidad con El Silencio de los Corderos.

Del canibalismo nada, ni la trama enfermiza, el sadomasoquismo, la estructura y la ambientación, la transformación, la cadencia narrativa... nada. Por descontado, como dije, tampoco ¡el terror!


Era la base como la presión angustiosa, el tiempo que se termina, la gravedad mental, el humor negro, la devastación... simplemente no existen, han sido confeccionadas con otro tipo de piel, demacrada. Una mezclada con otros componentes incoherentes, que la difuminan o distorsionan, creando otra cosa. 

¡Y no eres tú, Clarice!


La futilidad es una condena exasperante. 

El suspense y el horror, se han ido por un sumidero narcisista, clasista de élite y edulcorado, quizá por el que dirán, o la desproporción de los elementos sádicos que causaban el contraste perfecto. 

Lo bueno y lo malo, la amenaza de algo desconocido inimaginable, la devastación psicológica a la vuelta de cada esquina o cárcel. El olor y la náusea, que se manifestaba en cada retrato, pensamiento o visualización de memoria cautiva, que impregnaba cada poro de nuestras pieles como aficionados al género.


Los personajes parecen un borrón, salpicado a discreción, descoloridos ya no en la oscuridad, sino en la percatación preclara del postureo y el sincretismo social. Apariencia, una concesión al buenismo que nos reclama atención universal, intentando disfrazar el dolor, pues la muerte no interesa. 

Por eso, se cometen estos crímenes virtuales, tratando de evadirse de la realidad y conducir el miedo a la reivindicación de la imagen público. El significado de la relativización subjetiva... si es que te dejas llevar a un estado catatónico. Como retratos futuros de Paul Krendler o Ray Liotta.


El personaje que teníamos en mente, parecía inmortal, pero no lo es tanto... Con la versión ha sido enterrado tras una cortina de humores, de risitas insoportables, como algunas presencias en la serie que solamente te alejan del original. Banalización de una historia que se deforma hasta el desmantelamiento, una mera estampa falsificada de aquella discreta agente del FBI, hoy atrapada en la VICAP.

La decrépita apariencia del pretérito criminal, se hunde con una suciedad inexistente, salvo algún muñeco puesto casi de rondón, de igual forma que el suspense, la estigmatización o la ansiedad, que parecen resbalones en un caso torpe y trasnochado. 

El mal transformado en una estúpida fobia, en el que no habíamos reparado, los aficionados del cine de terror. físicos o espirituales, con los cambios evidentes de mariposas a capullos, mediocres agentes de élite o violencia extrema, que acá, no interesa en serie.


Hoy nos informan y aleccionan sobre una ficción, ponen sobre el ojo de la aguja (notable peli de Richard Marquand, por otro lado) algo que no viene a cuento. Que no repararíamos en, si el acusado del crimen execrable, fuera hombre blanco que mata o devora a su amante y que, a la vez, sirviera como bandera para salvar a todos los demás machos. No sé, nos habéis hecho un buen lío... es cosa de la generalización.

Clarice, ¿por qué?


Miss Starling, una prosopopeya en el dorso de una polilla, ya marcada por siempre. 

En angulosa bifurcación de filosofía griega y romana, colgada con una máscara de levedad, inútil, adoctrinada, que se aleja de aromas antiguos y pestes. Una representación teatral de Hannibal en comedia, la operística del tratamiento invisible, en definitiva, de lo que significaba el silencio ante Clarice y esos chillidos, tan concéntricos y amenazantes, como los otros personajes creados por Mr. Harris. Memorias cinematográficas tras la resaca de un Domingo Negro, con familia o amigos.

Ayer dimos un respingo, hoy nada.

Mañana.

Harris escribió esta obra por fascículos terroríficos, para agarrarnos por el pellejo y arrastrarnos a lugares insospechados de la mente, cocinando con nuestras vergüenzas y sirviendo en bandeja, esa parte animal que persiste en la obscuridad. A una libra del peso total de nuestra conciencia, o cualquier otra salpicadura ética por el estilo. Suciedad ambiental en el individuo, que condujo el lujo escénico de Mr. Demme en ese perturbador 1991.

Se me ha caído la cara, tras la máscara.

¿A qué se debe esta ocurrencia, de lo políticamente correcto? ¿Y la irrelevancia de algunos personajes?


Extrapolar el argumento a una advertencia genérica que sirva de reproche a la sociedad, con una puesta en escena de amistad supuesta, compañerismo de pancarta y el activismo visceral... pasando por encima de los personajes... ¿Para qué sirven esos diálogos... y sus comedietas funestas? 

Para rellenar por completar, una cuota, un porcentaje de corrección... un pago a quién... Gracias a una apariencia que desvirtúa la historia ambientada y la ficción.


Entonces esa parte animal que reside en nosotros, desde tiempos remotos al borde de una charca fangosa y simiesca, ha pasado a un Hal social de apariencia. Circunspectos desarrollos sin personalidad perturbada, hacia un apuntalamiento de lo discriminatorio, de un panorama con estética enfermiza, a consideración simplista de la colectivización y cierta venganza... como si no pudieran existir lobos con piel de cordero, en todas las estructuras sociales o posiciones... 

Un caso de divorcio, que no viene a cuento. Más rivalidades genéricas... Por supuesto, también en la mente de los agentes de policía, que aquí parecen una institución enfrentada... con sus propios fantasmas. Esto es, un monstruo reprochable con varias cabezas, un dragón rojo sin fuego en las fauces.


Pero dejando patrones sexuales a parte, hay que recordar que Jonathan Demme (director de El Silencio de los Corderos), se alistó a filas de Roger Corman y abrió esas puertas mentales a una desproporcionada violencia con el nombre de Explotaition Films, reclamando la estética colorista de la sexualidad en la Hammer en los 70. Como después se especializaría salvajemente en la estrategia de Dario Argento para aterrorizar con nuevos aires, un aprendiz avezado de Mario Bava. 

Otra cápsula del tiempo entre Hitchcock (recordando su penúltimo Frenzy), que vuelve a estar de moda, la Lolita de Nabokov y el salto a la pornografía, que tras varias décadas acabaría retratándose en las Crónicas de Times Square o The Deuce. Dónde también había suciedad, crítica y... muertes.


Evidentemente, la ficción de Harris parece condenada a un mañana intrascendente, lejos de una notable Hannibal, con la pena del buenismo oficialista, y la superficialidad de las nuevas caras. Esto es, al lamentable olvido. 

Y viceversa, la condena diaria sería como cargar con los actos violentos machistas, sobre la espalda de todos los hombres sin explicación... sin dejar de lado la sangrante realidad, claro.

Reprimendas colectivas hacia el espermicidio general, cuando en todas las ollas cuecen habas, y algún que otro garbanzo negro... 

O como dice uno de esos elementos innecesarios, desvirtualización de la verdadera Clarice, ¡dónde te juegues la olla, no metas... lo vacuo!


En fin, el futuro es el clasismo digital que nos representa. Ni los buenos parecen tan buenos, ni los malos tienen determinado rostro, aunque una violencia esencialmente sea masculina. Puede que no existan los trastornados genéricos en determinado ambiente, pero sí los depredadores o los malvados en general. Y salvaguardar la ficción.

Los futuros monstruos tienen dientes para devorar, o garras para despellejar, mayoritariamente con rabo... Pero, Clarice es cine y esta vez, claramente, fracasa en el divertimiento... y el terror.

Por último... creo que, sin comprometer a nadie, Mr. Hitchcock no pensaba en la recriminación sexual o la criminalización generalizada del transformismo en su Psicosis...


En definitiva, la crisálida ha mutado en un aleteo sin sentido, reiterado, en una superficie que ha desterrado el miedo de la ecuación. Conclusión de esta investigación: Condenada, e irrecuperable.

Clarice, sintiéndolo mucho, actualmente estás cayendo al vacío... a un pozo sin fondo. Quemada como un truco reiterado ante la cámara, y lo más dramático es que, esencialmente, va a ser muy difícil revocar esa imagen. 

Eres un fantasma irrecuperable, herido por monstruos deformes del pasado y algún que otro cordero...


Todo resulta tergiversado en exceso, tanto que parece exigido por una clausula oculta. Como un rostro memorizado que nos cuesta reconocer en la joven actriz Rebecca Breeds... no pienso que por su trabajo.

Tanto que, únicamente, te puedes divertir con sus chascarrillos y confidencias, si en ella ves la imagen parecida... de la querida (no por todos) ... Isabel Díaz Ayuso. 

Es la serie o no, ¿un chiste...? 

Silencio ¡pssst!

sábado, 8 de mayo de 2021

The Deuce. Season II

 


Seguramente he llegado un poco tarde a este segundo contacto con la serie de HBO, The Deuce.
Después del sexo, viene el amor, o viceversa, que no el cibersexoamor, menudo galimatías, no...

Pero, al igual que pasa con el sexo... siempre es mejor hacerlo un poco tarde, que nunca llegar gasta el deseado final. ¡Siempre que no sea voluntario, claro!

En qué posición quedamos, cuando terminó la primera temporada... espera que recapacite, excite mis neuronas... Ah sí, en lo que quedaba detrás de la garganta y la sombra alargada de la prostitución callejera a finales de los 70 en N.Y y su estallido de colorido a lo Elvis Costello. Algo parecido a lo actual, pero con gente en las calles...
Es decir, en el The Deuce de Simon y Pelecanos. Cuando las chicas de la calle se debatían, no tan incansablemente, entre un trabajo que no se reconocerá socialmente, una esclavitud fantasma que no es combatida con todos los medios por los diferentes gobiernos, la podredumbre que rodea las grandes ciudades... de entonces, y de hoy en día... la violencia que desemboca en las sábanas, y el deseo oculto.

Ahora, una serie que reaparece en la vida, con la voz penetrante de un cantante profundo como Barry White, en un club discotequero de la Gran Manzana, es dar un bocado con toda la intención y la sensualidad. Es como un consolador para la frustración diaria, no pasa desapercibida, es un plus en la puesta de escena.
Sin duda, esta entrada con la canción "Let the Music Play", no pasa desapercibida porque trata de una de esas vidas que se descontrolan en las calles, por convicción propia, investigando desde la llegada de una de las pequeñas poblaciones cerradas a cientos de kilómetros, o por la perversión de un negocio descontrolado y, en muchas ocasiones, contra la voluntad de sus jóvenes víctimas.

La entrada de Maggie sobre la pista del club denominado a falta de un seis "366", demuestra que pisa firme en su nueva condición artística, sin pensar en el pasado. Elevando su mirada a una ventana por la que entra la luz a una cámara, aunque a veces turbia, o sale de un proyector de cine, hacia ese futuro.
Luego, desde la pálida visión de the Cavern, llegará la música en directo en pareja, o grupos, tríos, cuartetos, quintetos... o más... depende de los instrumentos que entren en acción.

HBO.sex

El sexo también va entrando en la televisión, desde el riesgo ecléctico de plataformas como esta de HBO que nos emociona o trata de seducir. Para contarnos con un enfocado guión y grandes diálogos, una determinada versión de su repercusión histórica y de la cita abierta con la pornografía.
Pero antes de ella, existen muchos matices, desde los marrones escatológicos, a la sordidez oscura de las calles, lo amarillento de las enfermedades de contacto, hasta llegar, finalmente a la física coloreada de los fluidos. En último extremo, la sangre.

Las formas de su figura recortada entre bolas plateadas y láseres de disco, nos puede recordar a la expectación causada por un solitario pistolero al abrir y traspasar las puertas batientes de un salor en el viejo oeste. Pisando las tablas con decisión... con todas las miradas furtivas o groseras, puestas sobre ella, esperando un postrero movimiento al acercarse a un rincón separado, o el puesto prominente en la familia barra. Por los rostros ya conocidos.
Todos recordarán, antes de disparar, cuando acercó sus labios al oído, con la misión de solicitar un pedido o último deseo... Mientras, la música de fondo, seguía sonando... como un eco reservado al aforo. Desde un psicodélicos Talking Heads, a los descacharrantes Ramones. Desde la particularidad de T-Rex, a los infernales Rolling Stones. El rock eléctrico nos abría sus puertas.

¡Ay expectativas, de cuántos tipos y colores!
Tantos como personajes, huérfanos, cuativos, reivindicativos, liberados, extrovertidos, violentos, perjudicados, exigentes, iconoclastas, clasicistas, involucrados, perversos, pervertidos, ofendidos, encarados, vigilantes, extravagantes, silenciosos, inertes, procaces, confusos, activos, mangantes, reaccionarios, protectores, artísticos, interesados, exitosos, olvidados, evolucionados... rotundos, erectos y... Caperucitas Rojas.

Al otro lado del programa, del ejercicio de exhibicionismo sobre las distintas platas, de las discos o bares a los platós... las chicas tras las barras, sirviendo las copas a nuevos clientes, las de la sonrisa vertical por unos billetes, a veces pringosos. Las que se aceleran en las camas, las que perseveran en nuestras vidas, condicionadas por la visión masculina, la violencia que se desata, también en otros géneros, la efervescencia del triunfo, la escasez de dinero, las que buscan salir de un hoyo, las que no... las que ponen condiciones, o buscan el respeto.

Las que dedican sus esfuerzos para construir su nuevo negocio, al margen de mafias, intentando proteger su negocio a las debacles sexuales o los excesos, con la apertura de esos músicos en directo, una fuente de nueva financiación y salida de copas.
Forman parte de una nueva generación que se regía por la transparencia, la legalidad fiscal y los beneficios... si bien, el verdadero accionista en la sombra, siga rondando el pasado y extrayendo esos mismos, de una silenciada barra metálica con vistas al sexo, arriesgada y profunda, como una garganta que se conviertiera en gran negocio a mediados de los líquidos, setenta. 

Casi a punto de entrar en los divertidos y locos 80, con una estética que empieza a recordarlos, después de tantos envoltorios y pellejos, de tocados rizados transmutados con lacas, de escotes triangulares imposibles, de botas altas en cueros, de collares pesados como los clientes, pantalones acampanados... que van mutando al ajuste, como un un vídeo recién revisionado de Survivor, en el tema Ojo del Tigre... quedaban tan solo, cuatro años.
Estamos desnudos ante el 1978, cuando los chulos y proxenetas se pavoneaban, presumían de su fortaleza con las débiles, de condición física o inteligencia... cuando exigían la nulidad de pensamiento, ni siquiera la posibilidad de leer un libro, que servía para suplantar su supuesta virilidad, su frivolidad monetaria, su falta de honradez, en definitiva.

Poco a poco, va cambiando esa exposición gratuita en las calles de The Deuce, la exhibición sexual frente a los demás, incluidos niños que únicamente vemos llorando en esas habitaciones compartidas, la asignación de protección mafiosa en los negocios que busca otras actividades lucrativas, la resignación de distintos colectivos y la banalidad general del individuo, la extorsión de nuevas ovejas en un rebaño esclavizado, aunque nunca terminará del todo... hasta nuestros días.
Tampoco se conforman los propietarios, en una rendición o explotación casi terrorista de sus negocios, ni los agentes que toman las riendas en latitudes más calientes... Ni los viejos policías, rutinarios de por vida, que van encontrando un puesto acorde con su moralidad y profesionalismo.

Ni siquiera las ávidas caperucitas, que ya no parecen estar tan indefensas ante las fauces del lobo... Un lobo con otra piel, que pretende ser más seductor, si cabe... en tamaño, of course.

Geolocalización.

Indivisiblemente, es una línea delgada, colorista, cubierta por los efluvios del pasado reciente, entre Manhattan y el barrio arquitectónico de Queens, la joya de la corona de Time Square.
Erigida como escaparate donde se comercia en la trastienda, con tugurios ocultos a la vista de nueva generación, que profundizan cada vez más, en la sordidez de una época. Por supuesto, pues todavía persiste el crimen y la esclavitud moderna, que los alcaldes atípicos intentaban reducir a un rescoldo invisible al gran público, a la actividad inmobiliaria y al turismo.
Ese es un tema incandescente, que puede provocar incendios incontrolados, maltratos o violencia en automóviles, construcciones que formarán novedosos imperios... del crimen o del sexo.

Medios y fuerzas que, al final, pagamos entre todos. Para esconder las vergüenzas de la sociedad, no de la siguiente pornografía, que proclama una era de visibilidad para los solitarios o parejas que buscan iniciativas. Focos de diferente inversión. Plataformas en pandemias.
No haremos aquí, la pregunta de si, todo el porno es bueno o malo, si es necesario o un vicio pecaminoso, frustración o resignación, salvación para ovejas descarriadas en el pretérito, una industria que se beneficia de la bajeza humana, o un refugio de incomprensión sexual. Salvando las distancias, con todas las actividades peligrosas, pervertidas a la fuerza o condenables legalmente.

El caso es que, todo parece moverse en esta segunda temporada, hasta los casos escandalosos o las funciones individuales de los personajes, ya reconocibles en cada modalidad o desvirtualización de la legalidad. Pues sus pies embotados, fagocitan la responsabilidad que viene, pisando los luminosos leones y los rostros de sus, digamos cinematográfica y escatológicamente, ´empleadas del hambre`.
Entonces, cuando no tenían salidas ni oportunidades (como algunas ahora), eran muchachas sucumbiendo a los bocados de realidad de esta Gran Manzana.

Otro motivo, además de las infecciones venéreas, para circunscribir su historia, es la dispersión de la oferta de nuevas condenas, drogas de diseño o visiblemente más limpias, que una jeringa sobre la vena. Es una actividad que se realiza a escondidas, y puede llegar no... llegará, hasta los barrios más lujosos y privativos de la costa oeste, en el mercado fílmico de Los Ángeles y alrededores.
Aquí de momento, quedan las provocaciones, insultos y peleas, piropos malsonantes, que van cayendo en desuso según avanza la cámara, incitando a un sexo solitario y diferente, según aumentan las redadas que reclaman el espacio de los amantes, no desnudos, sino bajo las campanadas de Año Nuevo.

Son las páginas históricas de la pornografía, las que quedan por escribirse, por reinterpretarse, de refundarse en una novedosa visión, que desatiende la marginalidad o las demostraciones artísticas... normalmente, los lobos van al grano, al pezón o el clítoris. 
Sin embargo, .... quiere visualizar con una novedosa acometida de aquella garganta 
del éxito descontrolado, con experiencias cercanas al cuento, para demostrar que otra alternativas, pudiera ser posible... o no, quién sabe, ¡Caperucita sabrá!

Regreso al Futuro.

Los saltos temporales, durán poco en esta The Deuce, pues parecen condenados a la evolución, como si fueran seres humanos en la prehistoria. Un documental donde los cuerpos van modificándose, desde la rotundidad a una medida ajustable con los tiempos del cine y los medios de avance y rebobinado, que buscan el momento justo de un futuro próximo... Aún lejos de internet y la propagación infinita.

Aunque el pretérito existe, se mantiene en la sórdida realidad de los elementos buscados por el jefe David Simon, conquistando las calles y los garitos desde su The Wire, pero con más revoluciones... describiendo las realidades coartadas bajo algunos tronos invencibles, hasta hoy, de la city universal, porque sus reyes siguen acumulando diezmos sexuales en el bolsillo de cara confección, mientras otros muchachos invisibles lustran sus zapatos de piel depredadora. Pero ésto, está a punto de acabar, lo que no consiga el cine... Hasta el suicidio bajo las plataformas, las suelas del futuro.

Algunos se verán asaltados en la obscuridad, de su piel o de la modernidad, abandonados a la percepción de una bandera feminista; otros terminando apresados por las instituciones oficiales, dispuestas a modificar las reglas de una jungla sin ley, cambiando sus dientes dorados por el brillo del cemento armado y los grande cristales en edificios con neones.
O simplemente, por aquellas mujeres que observaron un futuro en el horizonte, tras o ante ellas, buscando las cámaras del éxito o el dinero, su propio negocio abierto o financiación... aunque eso, da margen para otras funciones violentas. Los lobos siempre están atentos, para poder hincarle el diente a la industria. Fiscalizado, o no.

Esto es un coto reservado, para la caza del love feroz, que ha comenzado a golpe de manivela en los rodajes y en las primeras mesas de montaje o moviolas de los inicios mudos, donde los cortes pueden reproducirse en la realidad, como golpes de efecto en off-line. A salto de evolución gráfica, time code de la serie tiene múltiples facetas que enriquecen el resultado final, aunque durante los primeros capítulos, el argumento se decanta por la descripción, la actividad en los clubes, los escenarios alternativos, la moda que vine del punk y el rock... en definitiva, las relaciones ante el sexo y su perversión paralela en el pago. Una ida y venida, desde el amor al comercio, y viceversa.

D. Simon y su pareja de baile sexual en al sombra, G. Pelecanos, lo han querido así, lo han editado para dejarnos al borde de la profundidad de campo, al borde de una época de cambios radicales.

Historia Sexual.

Ahondando en el guion y la superficialidad de estómagos agradecidos, nos sumergimos, penetramos mejor dicho, en las tomas que escandalizan o excitan a muchos... tomas falsas, más o menos, tras las cámaras, porque lo de delante, aunque real, es ficción desnuda.

De la garganta sobre las tablas, hace apenas medio lustro, ahora medio siglo prácticamente, obtenemos vívidamente las reacciones al frío y las condiciones ambientales, los ritmos jadeantes y las pausas, los silencios entre negociaciones, presiones sobre sus miembros, de todos los colores... agresiones a parte, placenteros, cálidos tirando a tórridos, gélidos como una mirada vacía, polifónicos, lujosos al otro lado e, incluso, familiares. De andar por casa, más reivindicativa, que combate el abuso y la extorsión, los golpes sin disimulo, el contagio incontrolado, el abandono social y política, en conclusión, la muerte en una esquina.

Este combate feminista, es una realidad de esta historia sexual, como también es el ambiente marginal de la homosexualidad en los primeros espacios de las grandes ciudades. En crudo, frente a las cabinas sin plexiglas que desbordan el contacto, frente a los fantasmas del nuevo siglo, que pueden aparecer condenados a la marginalidad o, el ocaso de una era, en un charco sangriento.
Y es que pasados unos episodios más intimistas o de narración más descriptiva (lo dicho casi documental), Caperucita empieza a bailar al ritmo de un Blondie en el Triángulo desnudo de las Bermudas, con Iggy Pop y su Hermana de la Medianoche, Ian Dury y su Sexo, Drogas y R&Roll, hasta las siluetas inconfundibles de Boney M, sobre sus Ríos de Babilonia en versión rastafari. Recuerdos del rasgueo de Shaft.
Cuando los siguientes pasos sonoros irán aumentando a esos decibelios marginales, del punk-rock, de vuelta al humo jazzístico, y los miedos a los que tendrán que enfrentarse los gemelos Martino, en una doble gran intervención y mainstream de la naturalidad, teatral en contrapunto dividido, con un magistral James Franco. Qué redondea con Miss Maggie, para el recuerdo.

Esos miedos auténticos, pueden ser sus propias parejas, la voluntad de ese cambio que sobrevuela, que condiciona a las familias y desangra a las almas perdidas. Hasta erigirse en fantasmas, de los de verdad.
Todo lo contrario a esta "Red Hot", que si bien se asemeja a una serie de enredo en retales de postproducción, con pequeños escarceos frente al objetivo; lo que esconde en realidad, es un cuento básico sobre los rescoldos de Alicia en el País de las Maravillas, revisando por una Pigmalion del sexo sobre las calles de The Deuce.
Por tanto, sus aullidos son ecos húmedos de los sueños del pretérito, sexo primerizo en edición, antes de que J.C. perdiera su sitio, como lo va a perder el auténtico depredador, el Cazador. Cazado y reventado.

Esto si que, significa un golpe de efecto definitivo, un terremoto que desencadena el horror... o tal vez, un nuevo amanecer. Quizás un paradigma de sonrisas.

L.A. my Lady.

De aquel agujero negro de perversión, a la diversión del Club 366 regentado por Vincent y Frankie de Franco, no Battiato, o un salto más lujoso, donde las caperucitas se disfracen de estrellas premiadas del cine porno. Dejando atrás sus contactos o protecciones mafiosas.
Algunos negocios se mantienen en pie, debido a la creciente demanda de sexo pagado, como los cines con antiguos asientos de madera, la verdad debían ser muy poco cómodos, los nuevos videoclubs que anticipan la llegada de las últimas novedades como cámaras de grabación en vídeo Beta o Vhs, que moriría sin estrella, y por supuesto, los locales con exhibición en directo como el Show Land.

Los Ángeles y Hollywood se transforman en la cuna del sexo y las chicas de otra generación, bailan o fornican al ritmo magnético y rockero de la magnética Debbie Harry. Llegarán los años ochenta de sopetón, los clientes no parecen los mismos, la profilaxis se va extendiendo al igual que se esnifa el polvo blanco en mayor cantidad. Se dice que la salud es lo primero, pero no para el cerebro del ser humano.
Entonces, Candy se va acercando a su nueva versión o esa otra "raison d´être" que suena a modernismo o new wave, como si se tratara de un surfista en la costa del Pacífico.

En las viejas Crónicas de Time Square, se ha cambiado los adornos fálicos del árbol de Navidad, que invitan a nuevos sueños, húmedos, hacia una celebración que se comparte en los bares del centro histórico, creándose un definitivo agujero espacio-temporal de celebraciones y polvos, con una nueva dimensión en el futuro. Qué lejos quedaba nuestra ´querida` pandemia...
Ahora el sexo callejero es una industria cinematográfica sin límites, un camino de violencia que transita por las redes... llegarán en próxima temporada, los excesos y la depredación...? Veremos, si Mr. Simon se decanta o prefiere el documentalismo, que parece irle muy bien...

Los incendios son privados, no locales, las amenazas machistas se esconden y lo harán más en las redes (internet aparece en .........), los ajustes de cuentas bancarias, dinero negro a raudales, actores ídem en la exposición entonces de un universo para hombres y caucásicos, ascensos con placa desgastada, cambios del paradigma sexual, como lobos de medio pelo, mutados a machos alfa... como una caperon rouge transformada en querida lady L.A.

¡Es la hora de la década prodigiosa, los 80 y más allá!
Ahora la singularidad de aquellas primeras pelis como ejemplo de separar el polvo de la paja, se destapan como un mercado tridimensional y universal, donde yacen el placer, la privacidad y el dinero... Porque el pensamiento está supeditado a la costumbre de la cartera, y la supervivencia se divide en dos géneros, o más...

Lady L.A. discutirá sus divergencias en las camas de los platós, posiblemente frente a otros abusos o problemas de la globalización, que aumentará exponencialmente en próximas décadas. El VHS rebobina las perspectivas visuales del deseo o la masturbación, a la espera de la digitalización actual a través del cable... Los sonidos se van alternando en los 80, camino de un movimiento de perro o perreo, que detesto más que un rapeo, pero mucho menos que esta guerra de depredación sexual, con pederastia o asesinatos en serie.
Se terminó frustración, que no el activismo, nos despedimos del burdel callejero en el dontown.........., que no el escaparate... enterramos al chulo de barrio, o lo movemos de sitio hacia los aparcamientos y los polígonos del extrarradio... 

La guerra es la guerra, no sé que pasará en futuras temporadas (ahora comienzo la 3), ni si persistirá la explosión de fluidos sanguíneos, que es lo que ha hecho crecer esta historia del sexo continuo en televisión.
Nos encaminamos entre años de vivencias y recuerdos, a una pandemia virtual, en manos de las querencias del gran público y el montaje expresivo de la mente de David Simon. Decididamente, garantía de éxtasis colectivo y de entrada dorada en el Salón de la Fama. Que no bajo la lluvia... esa es otra confusa historia.. volverá a correr la sangre... u correrán otros fluidos...? Seguramente, pues esto parece una fuente sin final.

Caperucita es la cuestión y el lobo, una víctima... entre el rodaje pornográfico, la salsa de tomate... y ella.
Posiblemente, la chica de algún año... en nuestras vidas, o el cine. Los buscavidas.


 

domingo, 25 de abril de 2021

Wandavision

 


El escritor Roy Thomas y el dibujante John Buscema sentían predilección por las antiguas historias de espada y brujería, haciendo adaptaciones de los clásicos como El Príncipe Valiente, Tarzán, El Hombre de la Máscara de Acero o Los Tres Mosqueteros. También llevarían al cómic, el personaje de Conan El Bárbaro, dimensionando sus músculos a través de las páginas en blanco y negro.

Atraídos por la fantasía y el género de la ciencia ficción, para todo los admiradores de los Vengadores en Marvel, creaban al metálico personaje denominado Vision. 

Además Mr. Thomas trabajaría junto a los pioneros Steve Ditko y Stan Lee, en historietas sobre el simpar Dr. Extraño, y entre ambos crearían al personaje Vision, en una frialdad metálica cargada de sentimientos cercanos a los seres humanos.


De las cenizas del malvado Hombre Maravilla, su trayectoria ha ido evolucionando desde 1968, hasta acabar en la gran pantalla y la televisión. Casado con la Bruja Escarlata o Wanda Maximoff, ambos personajes se han multiplicado conceptualmente, cambiando la identidad, esta junto a su hermano Quicksilver como parienta malvada de los X-Men y creada cuatro años antes que el primero. Gracias a los grandes visionarios Jack Kirby y Stan Lee, que en paz descansen. 

Ahora en 2021 su imagen se ha refrescado después de desembarcar en la guerra y la era de Ultron, ser que forma parte de su concepción mental y morfológica. Como buena pareja reinante, monta tanto, tanto monta en la televisión, pasan de los tonos grises al ´technicolor`... en la piel de los actores, Paul Betanny y Elisabeth Olsen. 

Esto es, o no... Wandavision.

Bien, pues resulta que esta serie de Marvel, resulta como una parodia o dedicatoria, a una comedia loca de situación con ramificaciones temporales, que entronca desde aquel final de los Vengadores y la extracción de la Piedra de la Mente. Sacada in extremis, del cráneo robótico de Vision, que pasa a una nueva dimensión. 

La emisión, fantasma, rescata aquellos románticos años 50, donde Donna Redd se reinterpretaban el su mismo show en la tele o Dick van Dyke hacía sus peripecias del mundo de las variedades y escribía sobre la misma tele, proveído de risas y aplausos enlatados.

Aquí, en un par de capítulos o saltos temporales inmediatos, pasamos del entretenimiento a golpe de humor, a los superpoderes mentales, a la magia de la percepción. A los caleidoscópicos y lujuriosos, finales de los 60 e inicio de los 70, con tonos pasteles y estampas sobrenaturales. Donde una simpática bruja llamada Elizabeth Montgomery, atraía todos los focos de atención sobre su sexy figura y el gracioso movimiento de su nariz. 

A partir de ahí, la revolución familiar en las próximas décedas, con el humor más casposo y los tirantes de la típica familia norteamericana, en épocas que empiezan a estirarse hasta la irrealidad. Esos miembros de las familias americanas, se colaban en nuestras casas diferentes y alternaban la visión de otros con diferente color.

La única realidad es que, en esta Wandavision que se ha espaciado durante una pandemia irreal, nada es lo que parece... Ni las sitcoms de éxito, ni el reconocido universo de Marvel, ni las clásicas familias que conocíamos... tampoco la recreación de la realidad o los personajes que se representan teatralmente. Donde las emisiones paralelas deforman la información, nos trasladan a una burbuja y por tanto, desvían nuestra atención, o visión. 

Ni siquiera persigue una esperada segunda temporada, nada parece tener sentido, porque Jac Schaeffer (Jacqueline en la intimidad y en la confusión) y el gran jefe bostoniano Kevin Feige, tienen otras pretensiones para trascender en sus vuelos y recalcular las distintas versiones del cómic. A una Séptima realidad post- pandémica, que es el actual cine.

Vision.

En la auténtica dirección semántica de la palabra en cuestión, distinguimos que una misma realidad puede tener diferentes puntos de conexión y alternar dos significados, de por sí contradictorios. Son dos definiciones como el blanco y el negro, como la visión y la Anti-visión.

Es decir, que esta visión nos acerca a una percepción objetiva. Aun concepción que tenemos de nuestra realidad, que pudiera resultar  confusa en un mundo mágico, microscópico y cuántico, como muestra de que nuestros sentidos alterados en el interior de un desconocido cerebro, nos engañan. O algo por el estilo, si la brujería existiera o el color verdadero nos perteneciera...

O una segunda posibilidad... sirviendo de plasmación fantástica, más o menos imaginativa y cercana a esa ficción o plasma, de lo que puede parecer real a simple vista. Pero que, evidentemente, o no... no lo es.

Por si no tenemos lío, mezclalo con Marvel y la tele inconformista del siglo XXI... U otra cosa que todos reconocemos, aunque difícilmente podemos definir.

Esto es lo más parecido a un espejismo en el desierto, o una burbuja que está inflamándose con deseos, placeres ocultos u otros elementos gaseosos. Pero que puede reventar y poner nuestro mundo patas arriba... o abajo, dependiendo de la posición en la que te coja el asunto... la trama, la pareja o el guión.

Aunque éste, puede estar establecido de antemano o, preconcebido con sus reglones... más o menos, alterados, torcidos o descerebrados. ¡Una auténtica locura, vamos! Y por descontado desde un lugar primordial de la casa, el salón, o más concretamente, el sofá.

Por lo tanto, no se pongan tan cómodos, como se vio en las cazas de brujas del pasado... esta letra con sangre entra, con microcircuitos en nuestro cerebro que parecen emborronados, paradigmas o circuitos habituales de la ciencia ficción, como artículos basados en el dinero buscando una vacuna o antídotos, que nos devuelva a la realidad... No es oro todo lo que reluce, si bien, proviene de las estrellas... esencialmente, de una gran explosión macroenergética.

Para estrellas, las de la tele, ya que tenemos al dúo compuesto por Mr. Bettany y Miss Olden (Wanda sin Vision), en versión alternativa del romanticismo, que salieron del grupo de los Vengadores como unidad. Allí luchando con sus propios ancestros desde Ultrón y su capacidad para manejar el personal, al martillo pilón que era Thanos... una especie de Sttepenwolf algo menos diabólico. Acá como una respuesta dramática a la memoria.

Esa maldad de otro universo, casi invisible salvo por escarceos finales en títulos, fue creada por el misterioso Dr. Hank Pym y el guionista-dibujante Jim Starlin, arrancando el adamantium programado en la cabeza de Vision con el fin de controlar a éste y su universo mecánico-cuántico. Con el poder de hacer desaparecer al personal como Lindelof y a Iron Man, pero con la Gema puesta en la Mente y el dolor universal. 

Y ahora, cuando los casi invisibles seres humanos, vuelven poco a poco, estos Leftlovers no tan cómicos, se encuentran dentro de una burbuja de manipulación, estipulada para mantener una relación en pareja... otro rollo. Vamos la vida misma.

Ay, los hijos de... un día están y al rato, desaparecen. 

Tan mansos y rechonchos, van creciendo a golpe de ocurrencias y caídas simpáticas, propias de una sitcom familiar que se refunda y condensa... hasta que un buen día, ahí los tienes, al mando de una revolución. Pero esa es otra historia pandémica... con Marvel o sin ellos.

Ahora Vision es otro... siempre apareció apuesto y apolíneo, naturalizado con esa chispa característica de los Dick van Dyke de turno o el Richard Allen de Indiana, como el afable y accidentado Dick York. Al final otro tipo de Dick, Sargent.

Bruja y Escarlata.

Bueno, pues Vision permanece en nuestras vidas, gracias a los influjos sistemáticos de una bruja, que se subdivide a su vez. Madre dedicada y estrella divina, que vino montada en una escoba y la difamación del pasado, y que en el futuro podría tener una tonalidad bastante diferente. Desde una estancia romántica multicolor a la "locura escarlata" en femenino... un cambio en la visualización y el carácter de siglos.

Pero de vuelta a una infinita variedad de tonos grises, u oscuros, pasamos a la modernidad.

Como dije su realidad se remonta a unos siglos turbios, también patrocinados por esa obscuridad reinante en la sociedad y posteriores pestes negras.

Estamos saltando amable y peligrosamente, al convulso 1968, era de su creación comiquera y emancipación genérica, cuando Lucy enamoraba en la tele en blanco y negro y la variedad gesticular, o como después, la actriz Elizabeth Montgomery nos dejaba boquiabiertos con sus ocurrencias mágicas. Atractiva era... y algo alocada, con escoba.

Cada semana o capítulo, un despropósito, intentando ver dónde metía su espléndida naricilla en el guión y las estrategias visuales que ideaba para mantener su relación amorosa o matrimonio a flote, sin hijos. Algo que, entre bruja y sintezoide reproductivo, no podía durar mucho, la verdad.

Así comenzaba cada emisión nueva y resplandeciente, con el viejo truco de mover la nariz, desde aquellos amorosos dibujitos de los títulos iniciales, o la cabecilla llena de pájaros infantiles. Arrebatados quedaban los seguidores, pendientes de sus trucos y chistes emocionales, de sus reacciones o cambios de humor, con una Bewitched que arrastró espectadores desde el 1964 al 72. Una generación trabajando como bruja muy chic en la tele, cuando ya había estado al lado de los grandes secuestradores de risas del cine, como el gran Sammy Davis Jr. y Dean Martin.

Sin embargo, tenía otras dobleces o estereotipos, como interpretar un papel primerizo en la Corte Marcial de Billy Mitchell del gran Otto Preminger, junto a Rod Steiger y el gran Gary Cooper, que estás en los cielos, cambiantes como Wandavision.


Aquí estamos acurrucados, junto a una Elizabeth Olsen disfrazada en tonos y su inusual transparencia interpretativa. Condicionada por lo fantástico en segundo término, que será el primero, cuando Wandavision se vaya abriendo a la realidad y de paso al aquelarre visual de los últimos desencuentros bélicos. Cuando no, al amor. Lo que caracteriza a la serie, y a esta pareja.

Esta hija del mismísimo Magneto, no tiene otra alternativa que... visualizar la prisión desencadenada, que causa su amor, abrir los ojos de la antigua Wanda Maximoff viendo sus series norteamericanas preferidas de antaño y su guerra, hasta paralizar la bomba que está a punto de estallar bajo su corazón.

Buuuummmm! Ya estamos otra vez, si es que no te puedes enamorar...

Espejismo en Marvel.

En otra alternativa correctiva, volvemos a la Vision que parece masculino singular, con acento en español como visión de un sintético humanizado y mezcla de varias tecnologías avanzadas, u otros quebradores de cabeza de espermatozoide extraterrestre. 

Algo espacial, que deseaba la destrucción de los viejos Avengers, hasta que terminó huyendo a otra piel. Contra un ser casado, domesticado y que pronto, volverá a la vida salvaje, de soltero. En apariencia incolora e indolora...

Por eso, la definición del espejismo de este Marvel televisivo, son los claroscuros, ficticios o amorosos. La cuestión es la confusión dramática... que no la pérdida. 

Alternando varias capas de maleabilidad visual, metamórfica y colorista, como un Bluff, hasta acabar con la estrategia de una enigmática evidencia, un golpe de realidad que nos vuelve románticos empedernidos. Caídos bajo el influjo magnético, endiablado, de una reina del caos distorsionado... 

Wanda, la que inventa, más que anda... más bien, que nos lleva en volandas.

Veremos si acaba perdiendo.

Claro su esencia, nos ha sorprendido, para bien o el mal. El que se acerca, no en próximos episodios, que parece ser, sino en películas, largometrajes con magia sin tregua, que volverán a juntar a hijos y padres enamorados hasta la eternidad. 

Esas familias de andar por casa, en pantuflas o bata de guatiné con sitcom o sin ella. Con mascarilla o sin ella...

Resultado de este encuentro temporal con el masculino cibernético, en color o sin, vamos avanzando hacia el interior de una compleja relación disfuncional, dónde ese tiempo energético es una comedia dramática, un enredo como aquella famosa serie que nos hacía partir la caja, mental o cibernética... donde todos parecían locos de atar. 

Ya que ahora, la tendríamos que ver en nuestra posesión más enclaustrada, que es la realidad informática. Si te la encuentras...

Todo con el tiempo, va perdiendo esos colores tan atractivos, definitivos, aunque no signifique una pérdida de potencia, ni de visión ni de singularidad... De hecho has tenido, hijos, en un periodo reducido (para otros eternidad), que te han crecido hasta hacerse unos verdaderos mutantes, en este caso llamados Wiccan sin calificativo, y Veloz.

Tanto que así, como quién no quiere la cosa, será su otra vida, al otro lado de la emisión. Junto a nosotros, estrambótica y disyuntiva generación, en lucha con decisiones que convertirán a los Leftlovers, en amantes separados indefinidamente, casi eternos. 

Ay, ¡Wandavision! ¿Qué es lo que te ocurre, que misterios tendrás...?

Sencillamente, es más fácil de decir que no de ver. 

Porque la verdad es, que no sabemos si nos vemos atrapados en una burbuja pandémica o bajo los recuerdos emocionales, de una madre o bruja de Marvel, que nos parió. 

Parecemos algo desubicados, absortos en el sillón, cuando en realidad, todos fuimos concebidos bajo los influjos de una tele en algún tiempo. Una especie de metáfora, del Espíritu Santo o un brujo energético que contesta llamadas al otro lado, que sirvió de trampolín para crear un negocio multimillonario, a través de sus creadores hoy digitales. Jack Kirby y Stan Lee, dos magos de los retuladores y las ideas.


Ahora a vueltas con la Bruja Escarlata y Falcon y su soldadito de invierno, pasando por Loki sin Thor, la Viuda Negra sin el Capì, El Doctor Extraño con ella y sus mundos paralelos o eléctricos, divergentes como Spiderman y Dr. Octopus, mecánico. Míticos como los Inmortals de Angelina Jolie, Kit Harington y Richard Madden, oscuros de Venom, todo bajo la perspectiva de Kevin Feige, el amo de esta cosa dolente, llamada Amor.

Mientras a Paul Bettany lo desciframos, bajo el colorido, como lo vimos en una cálida Mente Diferente, llegando a la destrucción biológica de Master y Commander o psicológica de Dogville y, aún sin futuro por confirmar, renace de las cenizas; en cambio más dinámica, a Miss Olsen, la veremos en Dr. Strange in the Multiverse of Madness, proviniente desde aquella notable inconsciencia llamada Martha Marcy May Marlene, o la simpar violencia de Wind River... Puede que Mónica Rambeau, se convierta en Capitán Marvel II, Photon o Pulsar en otros universos, también llamada Spectrum, como el aparatito diabólico de los primeros juegos.

Esta es la realidad.

Vamos un no parar de interpretar, destruir o jugar. De amar... entre el bien y el mal.

Romanticismo Singular.

Poesía en movimiento, eres tú, como el agua de una fuente escarlata. Burbujeante como una historia que tiene diferentes visiones de la verdad... de todo lo que necesitamos en este mundo. El Amor... como el Odio.

Esto ha marcado siempre el camino de los superhéroes, o brujas rivales, desde la última guerra de los Vengadores, hasta los inicios de aquel viejo Supermán batallando en la Tierra, o la publicación Timely Comics buscando su hueco, junto a la Antorcha Humana, un ser llamado Ángel y el antecesor oceánico, Namor. 

Hasta el Capitán América con sus guerras mediáticas, también con deslices románticos en el tiempo. Y la hermosa Mujer Maravilla, en otro universo.

Claro que sí, el amor también significa destrucción, alternativamente. 

Cenizas incandescentes de lo que fue, de lo que pudo haber sido, de lo que jamás será... En la extracción de esa roca ígnea o corazón, permanecen los retazos de los desaparecidos, de los recuerdos que todos fuimos en algún momento, como lelos, dentro de la historia de otros, también fulminados o enloquecidos. Atrapados en un círculo vicioso, o no.

En definitiva, piezas de un rompecabezas que no termina, infinito como la gema, que parece una película de terror que nos engulle o brujería de la mala, de ciencia ficción en la mente, o... simple y llanamente, de peli de amor. 

Un traje a la medida para los viejos románticos, antiguos como las imágenes de esta Wandavision, ecléptica y manipuladora de sombras en nuestro pasado, recuerdos de estallidos y revueltas, cambios de personalidad, contra los protagonistas del cuento. Los héroes, mañana no.

Frente a la ceremonia caótica en familia, a la otra que está sentada a tres metros de la televisión, esperando los nuevos capítulos de una guerra de héroes y villanos, como si fueran uno. Entre magas basculantes o políticos corruptos, mandos desmandados, bombas de destrucción masiva, acordes de finales de los sesenta y desacordes de la actualidad en color. 

Detectives de entonces, en otra dimensión, indagando imágenes de otras épocas, parejas con derecho a risa, historias de Lucy en el cielo con diamantes, casas de lujo, embrujadas, diversión, encantamientos o fórmulas de enamoramiento, muecas como un cimbreo de la nariz...la nuestra de espectadores.

Todo emerge bajo el amor, fluye y se distorsiona, cae dentro de un vórtice de los sentimientos inmemoriales, parecido a un enorme agujero, no negro en esta casa, sino escarlata... Algo que nos devora desde las entrañas, sin saber muy bien porqué, ni que resortes químicos nos trasladan a esa sensación de vacío. Que es capaz de borrar la consciencia o la personalidad, hasta convertirnos en algo incoloro, nada concreto, volátil... Son cosas de las sitcoms del siglo XXI, que cuando parece que van por aquí, se van por allá... de la risa al llanto, o viceversa, del amor al odio. De Marvel en celulosa, a la tele en cables.

Los humanos, sin poderes, siempre saldrán perdiendo en esta batalla, pues todo acaba. Gracias a dios, el odio irracional, también. El entretenimiento nunca. Hasta el final y más allá, que diría un artilugio infantil.

Pasado y Futuro.

Las imágenes en b/w nos han ido trasladando, e expansión de diferentes gamas, por el tiempo y el color. Lo avejentado de ayer, se ha ido transformando en un instante, en un nuevo comienzo. De brujas irreverentes a mutantes enamoradas, de militares en batallas contra el mal, a mandatarios corruptos, de hombres a payasos, de petardazos nucleares a una Vision diferente... de ovnis u objetos invisibles o prefabricados, a extraterrestres libres, que van y vienen... como Pedro o la chica de la tele... por tu casa.

¿Y los hijos inquietos...? A jóvenes vengadores. Pues, con dos no basta.

De las series románticas entre los 60 y 70, hasta una realidad compleja de nuestros días, donde esa tele que conocíamos, va creciendo al ritmo de los nuevos tiempos y la imaginación, vertiginosamente. Del viejo Disney y sus puros, a un Marvel sin humos, del amor de Romeo y Julieta... a esto, que no ha cambiando nada.

Si bien, todo es apariencia o un espejismo que puede engañarnos, ya veremos... que diría una versión replicada de nosotros mismos, en el futuro... A seres jugando con unicornios de papiroflexia.

Esperábamos un nuevo episodio, y era el mismo, el de nuestros héroes moldeados, hijos y brujitas de entonces, que pertenecían a los despistados detectives en gabardina, somos ojeadores de imágenes digitales en una pantalla. Contagiados con las imágenes y memoria, o no, en esta nueva pandemia que son las plataformas y redes sociales.

Es como una esfera que nos envuelve a todos, coartando nuestra libertad, y no va a detenerse. Nos transmuta en zombies, asalariados, sonrientes o no, obedientes... con sexo de un día para otro.

Ahora los duelos, entre aquellos vaqueros que se medía por capítulos y carteles de ´volverá`, se ven en el cielo colorido de internet, convertidos en parejas todopoderosas. Bonanzas, Furias y Zebulones Macahan´s, pies en Ponderosa, que se mueven entre la risa y el sentimentalismo, entre lo esencial como el amor y lo catastrófico... El amor y la guerra. No hemos cambia tanto en el fondo, verdad llanero solitario.

Esto es la vida misma del superhéroe o la heroína, a solas o en pareja, en un multiverso de luz y de color. O madness... pero pendientes de una cara risueña, con un ligero cimbreo de su nariz.

Cinemomio: Thank you

Las más alteradas del Cinecomio

Etiquetas

Serie TV-Scifi series - Ciencia Ficción Serie - Crimen Serie Tv - Terror Serie - Humor Serie - Biográfica Matthew McConaughey serie Dramática Clint Eastwood Emma Stone Jake Gyllenhaal Serie Tv - Thriller Series TV - Animación Humor Amy Adams David Fincher Denis Villeneuve Ewan McGregor Mads Mikkelsen Ridley Scott Tom Cruise Tom Hanks Woody Allen Ben Affleck Cine Documental Game of Thrones Joaquin Phoenix Kristen Stewart Leonardo DiCaprio Martin Scorsese Mike Flanagan Oscar Isaac Ryan Gosling Serie - Bélica Series Tv - Terror Tim Burton Tom Hardy Videojuegos Alex de la Iglesia Animación Japonesa Anya Taylor-Joy Benedict Cumberbatch Brad Pitt Christopher Nolan Christopher Walken David Cronenberg Eddie Redmayne Francis Ford Coppola J.J. Abrams James Gunn Josh Brolin Julianne Moore Kenneth Branagh M. Night Shyamalan Meryl Streep Nicolas Cage Nicolas Widing Refn Paolo Sorrentino Quentin Tarantino Rosamund Pike Scarlett Johansson Scott Derrickson Stellan Skarsgard Steve McQueen Tilda Swinton Twin Peaks Wes Anderson Winona Ryder Woody Harrelson Zoe Saldana Alexander Payne Alexandre Aja Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Animación Animación Digital Armie Hammer Bradley Cooper Brie Larson Bryce Dallas Howard Cilliam Murphy Duncan Jones Hnos. Coen James Cameron Joel Edgerton John Ford Jordan Peele Julia Roberts Kevin Costner Lars von Trier Leos Carax LiLy Collins Mahershala Ali Marvel Mel Gibson Michael Haneke Michael Keaton Mindhunter Morgan Freeman Mélanie Laurent Natalie Portman Netflix Orson Welles Park Chan-wook Paul Thomas Anderson Paul Verhoeven Richard Linklater Robert Eggers Robert Redford Roman Polanski Stanley Kubrick Stephen King Steven Spielberg Terry Gilliam Thandie Newton Thomas Winterberg Tom Hiddleston Uma Thurman Vince Vaughn Viola Davis Willem Dafoe Yorgos Lanthimos
Licencia de Creative Commons
Obra está bajo una licencia CC en España.