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jueves, 27 de agosto de 2026

Monarch: Legacy of Monsters. Season I

 


Monstruo, un ser considerado como una amenaza de aspecto terrorífico… Algunos incluso de consideraciones sobrehumanas, tanto que, en determinadas ocasiones, el monstruo conseguiría tamaños gigantescos.

El monstruo clásico - no el del cine aún… - poseería sus características pavorosas, de la mitología, odas y ciertos escritos religiosos con leyendas arcaicas. Algunas que datarían del comienzo de todo, de la creación y de las primeras evoluciones de seres humanos inteligentes. Así, del paso del tiempo, unos se convirtieron en demonios devoradores de almas y otros, se mostraron como dioses… o hijos de ellos.

Dice el mito helénico que Cronos - considerado Rey de los Titanes -, se alzó con el poder máximo, anterior al gobierno de Zeus sobre la Antigua Grecia. Y se sucedieron las historias monstruosas con diferentes variaciones, según escritores y poetas. Uno destacado entre ellos, Homero, al que se le antojan las obras de la Ilíada, y tal vez, completa o fragmentos de la Odisea. Durante siglos posteriores, monstruos se fueron acercando cada vez más, a nuestros miedos, quizás… porque la realidad salvaje, salía de nuestras manos y los terrores de la mente.

Por consiguiente, la monstruosidad en términos genéricos, mutó los rasgos de gigantes malformados, de un solo ojo y cuerpos divididos, mitad hombre, mitad animal; o esos elementos diabólicos clásicos, que serpenteaban o quemaban en la tinieblas, por temibles asesinos que permanecían ocultas en la obscuridad de nuestras calles o aldeas. Hasta que cubrían de sangre inocente, nuestras propias pesadillas. Según la historia de la humanidad, hubo épocas grises como el medievo, donde asesinos se transformaron en seres esotéricos, como fantasmas, muertos vivientes, licántropos y vampiros… u otros fantásticos productos de la ciencia y el deseo de inmortalidad. Hey, Franky!

Mitos… monstruosos.

Si bien, ya nada tenían que ver, con aquellos elementos enormes, escamosos y serpentinos, diablos marinos o del interior de la tierra, que deseaban un imperio del Mal. Otros atacaban a viajeros y otros creyentes… salían de la imaginación legendaria de arcanos y poetas, palpitaban en papiros con jeroglíficos, y lenguas perdidas, como muertos  en los confines del tiempooo… Estos libros sagrados, o no… como la Biblia u otros similares cantos, quedaron amortiguados por la falta de evidencias… Hasta ahora… ¡Eh, no!

Ni tampoco monstruos, se emparentan ya con aquellos rasgos mitológicos clásicos en nuestra cabeza… salvo imaginativos cómics o ciertos rasgos colosales de la cultura japonesa, la literatura fantástica y las incursiones cretácicas del Séptimo Arte.

Ahora algo se convulsiona por los efectos de la radiación de los años 40 y 50, refulgen como racimos atmosféricos por la fluorescencia de sus colores, o debido a explosiones que detonaron bajo la tierra, en millones de efectos gamma. Y eso, que el inicio del Rey de los monstruos, de la cinematografía nipona a través de la productora Soho, era totalmente en blanco y negro, e infinidad de grises nucleares. El director Ishirö Honda,  lo llamaría Gojira, Godzilla para Occidente y se alzaría como un devastador recuerdo de los efectos de la radiación de una bomba nuclear.

Sería ya parte del denominado MonsterVerso… Japón Bajo el Terror del Monstruo y Eiji Tsumuraya creador de los efectos especiales, sería pionero de los F/x en el cine japonés con sus especialistas, enfundados en trajes jurásicos en decorados en tamaño miniaturizado… Sin embargo, el embrión de gigantescas amenazas biológicas, fue ideado por El Mundo Perdido de sir Arthur Conan Doyle – ideólogo de otro ser mitológico como Sherlock Holmes -, o La Tierra Olvidada por el Tiempo de Edgar Rice Burroughs, creador de las selvas de Tarzán y los viajes teletransportados de John Carter. Sí, otra conexión del scifi literario…

Pero antes de la biología y los antecedentes antediluvianos, los cantos griegos los nombraron como Titanes… pues la mitología helenística, los instala en una Edad de Oro elevada, inmortales como John Carter o Frankenstein, moradores del Olimpo, junto a los dioses hacedores y sin limitaciones de tiempo. Según el poeta Hesíodo a mitad de s. VIII a.C., los primigenios dioses descendieron de Gea (Tierra) junto a su esposado hijo Urano (Cielo), como posteriormente aseveraría Platón en su Diálogo político. Se sumaron al número 12, discípulos de un señor todopoderoso, que multiplicarían en oleadas al panteón orillas del Adriático. Siendo uno de los destacados, Océano…

Contaban que él creó Atlántico y Mar Mediterráneo, conocidos por los navegantes de la civilización más avanzada, más ampliaría en dominio a un horizonte profuso, hasta confines desconocido con el nombre de Mar Océano… Allí fantasearían héroes como Odiseo y su tripulación hacia Troya, siguiendo a un gigante que dibuja Christopher Nolan de espaldas, maltrecho al fin, guía espiritual en la guerra como Agamenón… sin su porquero... Donde los cerdos crecerían, para ser la denuncia de tiempos futuros y los guerreros se sienten afligidos ante las pérdidas y llenos de arrepentimiento por sus actos pasados. Aunque, el filme en sí, con las diferencias consabidas al texto originario, carece en alguna de sus partes, de la dramatización necesaria que nos dirija a la emoción. Digo personalmente… en comparación con interpretaciones anteriores de Odiseo por Armand Assante, Kirk Douglas, y sobre todo, Ralph Fiennes.

Pero, desde estas páginas, no ¡Vamos a tensar más el Arco! Simplemente, traspasamos preferencias… sobre seres mitológicos. Quizás, con un grado de realidad, que esquivaría a las deidades…

Pasan muchos días y noches, hasta que la llamada Titanomaquia, terrible Batalla entre Titanes y los Olímpicos, reinantes en el monte más alto de Grecia, ya se veían asociados con cuerpos celestes y constelaciones del universo, que visualizaban los marineros en sus odiseas... Sin embargo, la monstruosidad, esa pasmosa singularidad… expandida en textos sagrados, fue la excepción con Hades.

El Dios del Inframundo, como otros en diversas etapas de antiguas civilizaciones en el desierto y los reinos circundantes al más allá, se dicta como rey en el Reino de los muertos, la línea divisoria del Nos, con los Otros. Y aunque la conexión sangrienta fuera algo esotérica, con sangrientos sacrificios de hombres a los de arriba, idealizados, se significó que otros, hermanos como Poseidón y Zeus, no estaban de acuerdo con los derramamientos inocentes. Así que, se acabó engendrando a los Gigantes, y su parte más escatológica, destacando a  Tifón y Equidna. Un esposo y una criatura femenina, mitad ninfa y mitad serpiente, moradora de subterráneos, que juntos engendrarían a los Monstruos…

Y aquí estamos… Por estigma, ella es madre de Monstruos, como otras de las dracaenas o hembras de los dragones, y simiente de otros cuerpos culebrescos como Delfine o Pitón, custodios el Oráculo de Delfos, hasta que fuera aniquilada con la habilidad cortante de Apolo. Muchos de esos monstruos poseen registros, conservados por diferentes culturas y religiones, para conformar el mito esencial del Mal, o el mismo Satán. Modos reptilianos, deformes, escamosos y draconinos… cuando no serpentinas viscosidades del fondo del mar. Todas de los inicios de los tiempos… o en las formaciones de otras eras perdidas.

Un aparte… Tras Egipto… Sumeria o más allá.

Irak y Kuwait, desérticos ejemplos de civilizaciones donde emergió la  sumeria… de ciudades donde descansa el Poema de Gilgamesh, Uruk y Ur, revivirían sus relatos. No descubiertos, hasta décadas postreras, en comparación con sus edades en la línea temporal, sirven de influencia para textos en otras lenguas, incluyendo la Ilíada y la Odisea, hoy casi olvidadas. Su historia otorgada al puño de Homero… O no…

Y puede que también, sean el Legado para los Monstruos, hasta Toho y la productora Legendary, que dejan un halo inconsistente hoy, en la serie Monarch: Legacy of Monsters. En la que la familia, es una trama paralela, que da demasiadas vueltas, a mi consideración…

Gilgamesh, es el típico forzudo, héroe o semidios de tiempos pretéritos, transformado al paso, en Heracles o Hércules, u otros que vendrían como caballeros y dioses enmascarados con poderes. En cambio, polémica, donde la epopeya de Gilgamesh y sus diversas traducciones, tiene curiosas similitudes. Fundamentos argumentales como el Diluvio Universal, con fragmentos y comparaciones ejemplares de la Biblia hebrea, en los 27 siglos a.C., antes incluso de la reina Ishtar, cuando se tienen referencias de una gran inundación en la Tierra. Y efectivamente, el tema por excelencia… la inmortalidad.

Ahora sería observado como sensacionalismo, al lado de próximos descubrimientos de la modernidad, donde los yacimientos increíbles al sureste de Turquía sobre la frontera con Siria, han llevado los restos de Nevali Çori y, especialmente el de Gobekli Tepe, hasta los 10000 años antes de Cristo. Y es realidad, no ficción… Ahí se dice, se fecundan inicios de determinados acontecimientos de la Humanidad, como su posterior destrucción calculada, no se sabe el motivo... Emergieron bajo restos de quintales de arena, daño datado sobre el VII milenio, cerca al Neolítico Precerámico, y basándose en la creación magnánima de la agricultura… Sin evidencias… o sí, tal vez.

En esos elementos, pétreos rocas sagradas o no, pilares de humanoides o divinidades, puede ser… coexisten con esculturas reconocibles de animales como leones, toros, jabalíes, zorros, gacelas, asnos, serpientes, reptiles varios, insectos, arácnidos y pájaros (buitres y aves acuáticas), son de una variedad impresionante, para una zona de la vieja Europa, pensamos. En ese primer momento, se pensó… como grupo de individuos, nómadas cazadores-recolectores, creando una estructura sin reminiscencias, pero… hay ciertas columnas de unas 20 toneladas, hasta 50, que remontan milenios antes de megalitos como Stonehenge y las grandes Pirámides. Más cerca de descubrimientos sobre el Rey Escorpión, y su posible unificación del estado egipcio.

Allí en Gobekli, se descubren suelos alcalinos semejantes a los del Opus Signinum de la Antigua Roma, esos monolitos con relieves animalescos,  sedimentos de actividad, sí, agrícola… junto a instrumentos de sílex y huesos de animales, formando parte de prácticas de caza en reunión, o posiblemente, banquetes. Y personalmente, durante una estancia en el Museo Antropológico de Madrid, ocasión para hablar con los protagonistas en exposición fotográfica, sobre esos círculos - 4 aireados de 16 en total -, que confirmarían mordidas humanas, de origen antropófago. ¡Hey, como los monstruos antiguos!

De esos monolitos en forma de gran T, destacan brazos, cabezas, espaldas, falos, etc… y se supone que podrían extenderse en ciertas prácticas religiosas o rituales sobre cambios de luz, pluviosidad, entre la Luna y el Sol, donde emergían extraños sedimentos. De igual manera, se podría llegar a considerar la idea de algún dios…

Curiosamente, muchas de estas figuras humanoides o de animales comunes o exóticos, tienen parecidos más que razonables, con las culturas sudamericanas, y evidentemente, con paralelismos con los que reinaban… o adoraban entre los muertos, en el Antiguo Egipto u otros mesoamericanos… Y alguno se atreve, osa a mentar, el Paraíso original e, incluso, avanza nombres como Adán y Eva. Por las dataciones… no la evidencia, que no la hay… Aún.

Y de Soho… a los Dinosaurios.

En Japón de Soho, dio a luz a Godzilla y sus antediluvianos radiactivos amigos… Los Dinosaurios dominaron la Tierra… tal como explica la voz de Morgan Freeman explicando un mundo diferente a lo que han conocido – así mismo voz  considerada como privilegiada para estos menesteres -, y que Mr. Spielberg en documental homónimo, busca la enormidad del tiempo. Hace unos 235 millones de años, o más, cuando una Tierra muy diferente era el territorio de la Bestia. La era de los Grandes Reptiles… de la que algo conocemos en la actualidad…

Tras millones de años de dominio de aquellos, controlando el mercado de la carne y las grandes charcas, grandes como océanos alrededor de Pangea… Se produjeron varias, y una principal catástrofe de las pasmosas erupciones en todo el planeta, que cubrieron la Tierra con emanaciones tóxicas perpetúas y una bajada abismal de las temperaturas. La llamada Bola de Nieve, que acabaría con todos ellos y su alimento, hasta la aparición de la claridad, de nuevo y el gran deshielo. Era el pluvial carniense, ante de la gran diversidad, donde las dietas se complicaban en las especies reinantes, parece que se ha descubierto un individuo el Tyrannoroter Heberti en Canadá, que fue unos de los primeros herbívoros y excavaba madrigueras, sí, bajo tierra… Eh, monsterverse!

Todos acabaron por rendirse a los elevados y nuevos, como los simpáticos Rincosaurios, ante árboles de tamaño monumental, muy alejados de sus patas rechonchas y cuellos cortos. La evolución, en cambio, nunca se detiene, los pequeños resistentes dinosaurios, algo minúsculos e incipientes en número, tuvieron que crecer tras muchos millones de cambios y años, hasta transformarse en los Godzillas del Cretácico, y llamados monstruos en el Jurásico… Pero…, acaso denominarías monstruo a un elefante o un rinoceronte… No, verdad, son animales, con terribles defensas y armas, pero animales al fin y al cabo. Incluidos, esos que abarcan toda la Tierra junto a los seres humanos, sí, los pájaros… en infinidad de variedades, como sus parientes.

Ellos, se propagarían por tierra, mar y aire. Creo que también, bajo la tierra, y resistieron a monstruosos impactos… la idea del Reino de los Dinosaurios, confluye hoy con la de la institución Monarca, que comparte sus monstruos subterráneos, en parte – y como si fuera un tipo de inframundo, con la narración del Apocalipsis –, donde Godzilla y el viejo Kong, tratados como amenazantes gigantes, se convierten en protectores de nuestros errores… mediante ecos en Warner y Apple Tv+. El creador Matt Sharkman, curiosamente nacido en Ventura (California), actualiza a los demonios clásicos de la antiguas civilizaciones, y en episodios le sale bien… en otras aburrimiento y pérdida.

Los pensamientos sobre la idea del apocalipsis, ígneo, serpentino, draconiano y alado, se subdivide en una rama espacio-temporal, con alternativas, que difieren de aquellos miedos tribales, debidos a guerras y la antigua, búsqueda de la inmortalidad… La familia es un caos, como lo fue en la era de los dinosaurios, en la Antigua Grecia, que volvió a surgir… y los Russell, una especie de animales interpretativos… siguen en la brecha, metidos en ella. Como aquel Kurt, que fue Elvis en la tele, escapó del Nueva York apocalíptico, en forma de serpiente, casi alada… y lucho, extendido o no, contra un monstruo o Cosa del espacio exterior… Casi nada…

Su hijo Wyatt Russell, le sigue los pasos, todavía a distancia, porque estuvo con él, parece ser resistiendo en Soldier y aquel N.Y., también ha atravesado alguna vez el Black Mirror… y ha sido y será el John Walker de Marvel hasta el Doomsday. Así que, en el devenir de la saga… quizás El Monstruo, seas tú… Hombre! Y sino, házselo saber a Odiseo… Héroe perdido con Ella, en el horizonte hacia el Poniente del Sol… para honrar a sus amigos, caídos en la Guerra… ¡Por Atenea!

Spider Noir, o segunda de the Pitt… ¿tú que me recomiendas…? Viendo que me dan cita en el médico para dentro de un mes… no sé… Ni los egipcios, tú!!

domingo, 12 de abril de 2026

A Knight of the Seven Kingdoms. Season I

 


A todo caballero, más si no lo es… le llega su San Martín… Y un Huevo. Todo parecía indicar que un, Gran Miembro, de aquella primera época de los Juegos de Tronos, iba a ser un grandilocuente caballero. Pero no, se erigió en un errante, silencioso, excepto por el chascar de sus nudillos en el escudero, pedorrear y esruendo del reverendo trípode. Y su deceso, al final de los torneos invisibles, se transformó en una auténtica justa a vida o muerte, que llevaría la serie a una batalla de las de vieja escuela… De cine con mayúsculas, a través de una pequeña historia de confirmación. Yo te ordeno... tal y tal.

Todos nos hemos ido acercando a sus protagonistas, de manera futiva, a la vez quijotesco y sanchista, ejempoy... Y con un montón de sonrisas, licenciosas, nos han ido salpicando antes de la sangría... Ya que la justa pensada, no es muy justa, qué digamos, sin considerar la etapa cuasi medievalesca… Quijano con su pequeño amigo y escudero, mejores rocines que aquel, servidor a casa grande, o un oval oculto, no seguidor de cuentos de caballería, sino ipso facto... Este Caballero significa, en sus raíces mundanas, paralelismo familiar a un Mandaloriano sin espacio. Con devorador de bichejos a las espaldas, hambriento de bocatas con huevos y tocino, nunca mejor dicho. 

Enseñanzas para un escudero, de otra estirpe, reconvertido en Caballero Errante de niño, con leyes de caballería y justicia, conocido como Duncan El Alto, del cedro y la estrella solitaria… No entona, volando, pero si baila, en su nueva faceta… no de rudo caballero, sino de antiguo jugador de rugby con toques de humorista. Sin llegar a ser el burlón Burt Lancaster, con su comañero ´deslenguado`.

Y encima, o bajo el lodazal, cabalgando sobfre ese mundo oscuro que caracteriza a Baratheon y losTargaryen, una vez, consumido el fuego que pareciera inmortal, del último Dragón. Él, halcón sin flecha, ha venido para salvar a la princesa, que además es titiritera, y no posadera, y menos princesa. Mas la sorpresa, con 3 caballos en arrendamiento, escudo de nuevo cuño cregalado, y espada sincronizada con un pasado indefinido, se encabalga en revelación entre lores y demás anfitriones al torneo televisado… y de algún espectador despistado. Esta pequeña lección, crece cada minuto y en un estado de erección.

La algarabía ha sido gratamente inmensa, pues, de pequeños placeres, el yantar, defecar en la natura, el reír sin sentido, ver una pequeña obra de títeres, un espectáculo con ella, emborracharse y jodienda molienda, es decir, fornicar… y otros por conocer… se sustenta la esencia de esta pequeña joya, tanto hercúlea como pelona. Y tú deber es disfrutarla… Ser.

Ya lo he pregonado, el spaceman y el Grogu, pareja de hecho… Y su  característico humor, que se ha demostrado imbatible. Indestructible.

Todo Caballero… necesita un Escudero. ¡Amigo!

Y tú pareces necesitarle, más que nadie. Aunque te valgas por ti mismo, o te tengas en estima clandestina, Ser Peter Claffey de los reinos confusos, que se mueve, entre nueve y cinco… por el c… te la h… Y él, pequeñín, ha de ser especial, con pelo o sin él… mejor sin… porque la realidad es tozuda como una mula, y tu aprendiz sabe hablar al oído de los caballos. Sí… RR, erre que erre. Como Tolkien y sus hobbits.

El caso es que tras 7 años, sobre 7 reinos casados en la exuberancia de escenarios, 7 cabezas afeitadas, 7 polvos draconianos7 batallas épicas… nos hallamos con estos dos, en mundo minúsculo, pero con mucho músculo. Se aproxima un tornero rodeado por la humildad y lo básico, el honor, con telón de fondo de un amor en la trastienda. Más trono de hierro y fuego, que sería confeccionado de sombras cosanguíneas. El mito es una fábula de bichejos, de cigarras y hormigas, liebres que quieren ganar enseguida, y pacientes tortugas que otearán la meta en el horizonte… tal que lectores de palmas de la mano. Heridas ya… pero sin meñique aún…

Esto ya es, historia de la Literatura, ahora en televisión. Esencialmente, transportando un mundo ficticio y fantástico, hacia un mundo de plataformas, con un juego lacerante y pérfido - no recordar el sir Fred de olfato adelantado, para el  Spectrum -, junto al humor desenfadado, típico de estos lances. En verdad te digo… del nuevo imperio, paciente, alargado en el tiempo, errante y beligerante, claro, entre caminos viciados y espadas… se vislumbra deslumbrante, el panorama, ya que acercara el juego a lo divino. Lo económico como trasfondo y el poder, a la humildad, ya que un noble caballero… tiene que luchar en defensa, de los inocentes.

Esto es ya mismo… sea a través del cosmos o la tierra casi media, un Juego de sires y amigo príncipe inexperto, al nivel, de una historia verdadera a lo Fargo, o autenticidad por horas de The Pitt. Te lo aviso… Mira y disfruta.

Lo inmortal… Excalibur.

Si lo televisivo habitualmente, nos hunde en el abismo de lo efímero, a veces nos quedamos mudos, como limitados por un Proyecto inacabado y cegado, del Lázaro, esto es Lazarillo de altos vuelos; otras las mejores, es bocanada de aire fresco, que se inhala, exhala, a través de un casco pulido, untado con pan con queso, cubierto de barro y otros pegajosos fluidos, o sea, fulgores con ínfimas estrellas fugaces en parrilla… que no en el tiempo capitular, serán para  recordar. Pues eso, amigo Sancho, es inmortal… y queda grabado, como los torneos luminosos y coloridos de Ivanhoe y Star Wars, o como aquel final en Excalibur de John Boorman, para siempre. Más abajo está su banda sonora, y dime qué no...

Así esta propuesta, desenfadada – y desconocida para bastantes caballeros errados… movidos por ritmos actuales-, significa una vuelta a la niñez. O a la juventud que descubrió cómo se fornicaba con armaduras pesadas, metálicas y brillantes… sin cinturones de castidad, ni nada de las atrocidades mentales de otras edades. Así, El Caballero de los Siete Reinos sigue teniendo esa parte animal, tal que caballo desbocado, fogosa como aliento de Dragón, voraz como Lobo Solitario… de esa parte salvaje y bestial. A la muerte inesperada, en cada revuelta.

Oscura como traje de Cuervo, radiante como amanecer en el campo, rojiza enlazando el asesinato de padre a manos del hijo, o viceversa… que sería una justa, justa, en aquel caso redondo y mitológico… Sin embargo, este Egg tiene algo más, oculto en el alma, y el novel actor Dexter Sol Ansell, mantiene un espíritu libre, transgresor, alegre, disparatado, perspicaz, audaz, lazarillo, hambrón, ágil, trasnochador, espía, destronado, san sagaz y aventurado, aventurero, justo… Teatral acaso, ser vinculante al Sir, de espíritu y visión, algo irlandesa.

Allí es donde se acercaron a rodar la serie, efectivamente, naturalmente… y sociológicamente, hablando. Un amigo reverenciado, ya, sin más, uno de los nuestros, desde esa Edad Media cenicienta, hasta hoy, por los siglos de los siglos. Y verduzca… groguera.

Nada de tecnologías F/X.

Aquí, en el campo y las fojas de los herreros, todo es manufactura, en pequeños recintos de artes y tabernas de los pueblos, sin ellos, los efectos cgi, pues no es necesario, escatimar en esfuerzos, que sí, en los gastos por esos especiales. Todo es más directo, tanto, qué te llega al corazón. O al tuétano… zaherido. Cuando no mutilado, en una empresa a espadas pesadas.

En este asunto, de conjuras a caballo, y a mano, aunque de efectos salvados como se debe, nos recuerda a leyendas de fantasía medieval y seres extraordinarios. Que, si bien aparecían con prótesis y mucha imaginación, se apreciaba esa sana intención artística, como salvamos así, a la película DeathStalker, que sigue las andanzas sangrientas de un ladrón, entre seres de la muerte, risueños, más que risibles… No, obra magna para mitificar, nos mantendrá ese sacrificio de viejos héroes, con los esfuerzos por sacar a flote un filme de bajo presupuesto, y canadiense… algo de olorcillo a pasión por el cine de aventuras, y color de obras llamadas de culto. Sin más, eh… En cambio, El Caballero es mucho más qué eso.

Posee unos personajes alrededor, que se recordarán, como los nobles sin apellidos conocidos, los otros aún por conocer más. La servidumbre, granjeros y el público de alta cuña, tirapedos, los oficiales de guardia real u otros de oficios sudorosos, los duelistas de diferentes orígenes, las grietas en la famila, hermanos tocados y pasotas, los que cambian de coraza por unas tierrras, héroes imaginarios, cobardes reales, los borrachos y las putas. En estas, justas y prebendas… nos señala y envía a enfrentamientos sexuales no grabados, vagos de amor declarado, más de otras épocas y reinos, de desfogue… Sólo, aquí falta la magia, ni Merlines ni Morganas.

No son Ivanhoe con Elizabeth Taylor, al King Arthur de Lanzarote, por la Ginebra, o el último duelo por capítulos, entre Sir Driver, Sir Damon, para la pasión de Jodie Comer. Rosáceo, con todo el olor acre, a incienso y azufre, a lodo y excrementos… a la muerte, de Robin Hood, como si fuera una lucha en uno de aquellos rings o rines, de orines, tirándose de todos los pelos, habidos o por teñir… de krull´s a Paladines italianos pasando por un Conan de Cuenca. Ay, el amor… haberlo, había.

Una Edad de Samuráis.

Las espadas, son una pasión, desde la época de Hood, Tell, temibles burlones, Scaramouche, vikingos, caballeros negros, verdes, rojos, nibelungos, highlanders y otros cazadores de cabezas… tal vez hasta próximos habitantes de Eternia… hasta los sucesores de Mifune y Kurosawa, que terminaran al este de la muerte, según la locura, o de ese Lone Samurái del que se pueden destacar la batalla a estocadas, cara a cara, en horizontes salvajes y cautivadores de islas salvajes, como si fuera Dersu Uzala, de corazón bañado de sangre indígena o caníbal. Alejado de la poesía épica de los Duelistas, o de Ran se multiplicado a espacios coloridos y desbordantes.

En Tierra, de estandartes marciales, nada de inteligencias artificiales aquí, requetefalsas. Sino verdadera chicha, fugaz y candente, gracias a una pluma en el paraíso de los argumentos vivaces, tras desaparición de Aziza. Nos queda el propio George R.R. Martin, creador en serie con Ira Parker y la visión trásfuga de Owen Harris, que pasó del humor de Monty Python´s y la transgresión de palabra a lo Dark Mirror, a esa parte indefinida del The Twilight Zone, que provenía del increíble fin de los 50 y el inicio de un mito recordado en Rod Serling. Ahora mismo no recuerdo ninguna con espadas, pero en ello estoy, visitando el pasado… sí, cohetes espaciales, extrañas visitas y demás viajes.

Para prescindir de toda tecnología, trucos digitales, artefactos mecánicos, es necesaria una aventura a ese pretérito, al reencuentro con cabalgadas, y lentes manchadas de salpicaduras, de materias untosas y gentes de acción. Subirse a horcajadas de una cámara como si de una caballería se tratara… ese es su mérito, el de HBO robándonos la memoria, con los Cuentos de Dunk y Egg, xDio y sus canciones mágicas, todo un caballero del metal. Con mucho alma arcaico...

Nos guarda un salado acorazado, versando antigüedad y humor, con pareja ambigua y amistosa, descerebrada y natural… para volver a combatir el sopor cotidiano de nuestras vidas, con el honor de la espada… o esa gloria, legendaria. De los elegidos… Frecuentar caminos… comer, reír y llorar. Dar el postrero aliento al pobre, hasta morir de amor… Siempre, siempre… existieron dos mundos en colisión, colapso del medievo en el fondo, camino a la perdición o la supervivencia, del más fuerte… No, no os debo hablar de Thor, el Dios del Trueno, porque es cosa pequeña, pero grandísima bobada, que no merece la pena.

El de los cazadores y el de sus presas, al margen de predators… De esta serie, emergen también esos enfrentamientos, esos encuentros casuales, esas raíces amistosas o fraternales, infernales, cegados por el odio, comprando en mercados rurales, con sagradas justas, de rivales animados por el poder, frente a  revolucionarios, que desean otros valores… Por eso, El Caballero, desprende sabor a autenticidad, frente a la siniestra, que se juega a los Tronos, con esa inteligencia, que posiblemente recree un nuevo mito de la modernidad.

Tanto monta Dunk como Egg, Mr. Walter Matthau con John Lemmon, entrañas de  parejas, extraños protagonismos, innatos, de las que se guardan en la memoria; pues dos estrellas en ascenso, rampante y errante, como los inmortales de Juan Sánchez Villalobos, con el brillo que desprenden los fogonazos, o aquellas salidas de Star Wars a sablazos, y mentes adyacentes en efervescencia climáticas… caballeros solitarios, con socios casuales, defendieron a muerte, a Centauros en el Desierto. Así que, es más que un Caballero y un chico de armas, tomar… es una pareja de ases para HBO. Y un gozo... para el resto.

Un reino de cabezas plagadas de inteligencia igualmente, esos diálogos servidos en bandeja de plata, pertenecen al bien hablar y sentir, a la luz de la luna y las fogatas, y al vincularse, entre lenguas fronterizas, bien del padre, o viceversa del hijo… a Él , que es una fuerza caballeresca de la naturaleza, ya sin balón ovalado, con un par de huevos sagrados… y el muchacho, el chaval, más que bruñido… es el símil de Sancho, sin alforjas, pero ansioso por vivir aventuras… Sin capacidad fantástica de Grogu, eso sí.

Nos seremos fieles, a ellos... por don Alonso.



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