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miércoles, 6 de mayo de 2026

The Continental: from the World of John Wick.

 


Hace millones de lustros, la Tierra… estaba conformada por océanos únicos e inabarcables… que orillaban en una magna masa firme. Un Continente solitario que denominamos Pangea… Donde el Sol nacía y tardaba en ocultarse casi un día completo, por su lado opuesto.

Este Continente, por consiguiente… Es un lugar estructurado, dramático a veces, que no hermético… Donde las reglas no cambian las historias con demasiada frecuencia, sino a un ritmo sincronizado. Pero los efectos se circunscriben a los movimientos en sus tiempos determinados, variando sus consecuencias en las diferentes piezas.

Sobre todo, desde arriba, cuando se encendía esa luz parpadeante, colorada enviando una señal de peligro… a todos los trabajadores con doble vía, visitantes y residentes. Incluso por encima de, el director de la saga Chad Stahelski, algo disconforme con el resultado en serie.

Así, nos mostraron en 2023 – ya hace unos añitos, que no siento por los comentarios deformantes -, los cimientos de este Hotel Continental regido por Mr. Winston, y siendo manipulados significativamente por aquel alcance sorpresivo, que lograse la venganza perruna de John Wick. Por otro lado, surgido de la resurrección para la acción cinematográfica de Mr. Keanu Reeves.

Todo este mundo que vive del cómic, como del cine de acción oriental y según Mr. Stahelski de Sergio Leone… of course, de Tarantino también pudiera ser… debe su éxito a la acuñación restringida en una isla de toda esta catarsis mediática, húmeda y violenta… Pienso que revalorizándose.

Baba Yaga… y el Hotel de Cazadores.

Wick es la Mamá Yaga de los cánidos, con katana y pistola automática. En un check-in, se inicia su condición de anónimo habitual… como aquellos sospechosos, tiene su comienzo en un constante tiroteo y sus respuestas adecuada en sesiones de acrobacias medidas. Y sangre, por ende, y vísceras desentrañadas, y explosiones internas por doquier…

Y todos acaban, sus compañeros digo, no tan amigos habitualmente, sospechosamente, violentamente… en el citado The Continental, porque es una ábside de su universo. Gracias a una pieza dorada, plasmada de aquella máquina infernal que aquí es como la imprenta de la Biblia sagrada… ¡Vamos, lo divino! Y que trae pestes, plagas… y algún infierno.

Mientras todos la buscan, te puedes instalar en una de sus reservadas habitaciones, y esperar… quizá, una visita inesperada… quizá una comunicación que viene a presión. Pues la recompensa suele estar a la orden de la dificultad para abordarla, un reto caído del cielo… y entonces, el check-out, puede que ya no dependa de ti, sino de los ecos que sonarán alrededor de tu cuerpo…  ¡sin vida!

Es la era en este Nueva York de los setenta, de los cazadores, cazados. Al son de estallidos, de bombas o huesos propios, saltando a ritmo de Palomitas de Maíz, o a través de los labios infantiles de Ozzy Osbourne a lomos de sus Black Sabbath y la mítica mano de Tony Iommi a cuatro. Es sus estancias todo está cuadriculado, circulando a lo ancho, y de arriba abajo, como un cubo de Rubik que debiéramos cuadrar, porque la historia se escribe sola. Y resulta divertida, para ver cómo se acoplan todas las piezas, y se caen las máscaras.

Y en este “pacífico” espacio, exquisito, moderno en imágenes y clásico a la vez, las estrellas sangrantes, marcan los pasos de los asesinos del thriller violento norteamericano, y algún británico por ahí… Como los fucking Peaky Blinders, cuyo Inmortal Man, han dejado una huella imborrable en el panorama de las series de asesinos a sueldo y gánsteres con denominación de origen. Y cuyo círculo se ha cerrado brillantemente, en una mueca a la eternidad de sus emisiones a la pantalla grande, eso sí, entre un baile de cerdos y nazis.

Los Inquilinos… no duermen.

Mel Gibson no podía hacerlo en aquella Payback grisácea, con salsa de violencia rojiza, en su salida apocalíptica de la etapa de Mad Max. Ha significado una vuelta, un terremoto Continental a sus comienzos, bajo la línea de la flotación de los sicarios y mercenarios, pagados a tocateja.

Y en un mal entendido, sus pasos danzantes – de John Wick me refiero -, van a velocidad más rápida aún que en Matrix, viajando a través de una saga, que empieza sorprendiendo, rematando en la segunda y tercera, y con una cuarta que te va dejando agotado… y la quinta que suena por ahí… marcando el camino de una nueva forma de acción coreografiada, y tiros de todas las opciones posibles, incluida la distancia chic to chic.

Conocemos el caso, igualmente, de Ray Mckinnon, un rostro que ha tenido vaivenes y viajes con los mitos, en Oh Brother!, se las vio al lado del Mud, segunda versión con Mr. McConaughey – ya sabe el caso de su increíble serie con Woody, y los True Detective… se rumorea que podrían volver un día de estos, ojalá… -, y que al final, llega a esta otra etapa televisiva, que comparte con la magistral Dopesick.

Mas, ya han transcurrido 4 más casi 14 años, y una Bailarina con acento hispano, De Armas de tomar – y por ende, igualmente, me ha agotado en su danza-, aunque se reconoce que el cambio de sexo le da otra dimensión o línea, y también tiene ese componente sorpresa, que es… el uno para todas. Y en The Continental, haberlas, hay por diversas y contundentes, maneras, hermanas siniestras, policías con un pasado, heroínas orientales a lo Vietcom, jefas desfiguradas, sistas del kung-fú… y enamoradas del retiro vacacional o botánico. Y de esa Ballerina, me recuerdo de la joven aprendiz, de León El Profesional, y otras que vinieron después…

Estos clientes, siempre con el ojo abierto, por si las mosquitas… que zumban como una ensalada de tiros por aquí… En la Thunder Road de David Leith, se criaron hasta la llegada de Lionsgate, que hizo aumentar su volumen recaudatorio y las recompensas, que otros se lo gastarían en burdeles… y de los cortes sanguinolentos, que es otra firma de la serie. Como lo es significativamente, el duelo entre el bien representado por Colin Woodell y la maldad total de Mr. Gibson, perteneciente a aquellos dominantes en el cine, para la preparación de asaltos imposibles, payasos y atracadores de bancos. ¿O no… crees?

Pensabas que era todo… Mobland!



Esto no significa el fin de todo, debajo de la Mesa hay algo más, más viciado y maligno, si cabe, sí. Otro equipo acompasado con el poder, pero más mediático por supuesto, porque se dedica a los grandes negocios que vimos en series como la gran Sucesión. También marcada, en su lado más oculto, por todos esos mercenarios, que viven a espaldas de sus propias vidas, esto es, familias.

Si Don Giovanni decía que los nombres propios sirven para diferentes maestros, pero qué “a cada cual le llegará tarde o temprano, su San Martín, y no por su maestría supuesta, sino por los méritos acumulados en su currículum…”. Y en la serie Mobland, hay un montón… como partes amontonadas de cuerpos…

Los Hitman, denominan en otros lares, son los que apuntan con el dedo de los jefes que les pagan, como el del director sepultado de aquella From Hell, que no mencionará ahora, pues estoy del lado de Guy Ritchie – otro que tal baila… con la muerte -, en Tierra de Mafiosos.

Hemos pasado de ultraviolencia, a la mala baba, creada por Ronan Bennet (The Day of the Jackal, Public Enemies), con el imperturbable siempre Tom Hardy, y un desconocido casi Pierce Brosnan tras aquellos agentes del pretérito. Y Paddy Considine de la casa, más cercano a los códigos de lealtad clásicos y que vino del lado del Niño 44 hasta los fucking Peaky Blinders, y su hijo viciosos, Anson Boon de los típicos brittish con Pistol… rematados todos, con la mismísima Helen Mirren. En el oremus, del cinismo, mítica.

Bueno, vamos a ver y a sopesar, tranquilamente, pues Mr. Hardy ya tiene una edad y un impacto, en Bikeriders, los fucking PB, como Capone, en la serie espléndida Taboo, por doble partida en Legend, la otra cara de Mel en Mad Max, ese Niño 44 como en Locke, fue Bane, conio… palabra que muta el fuck, aquí por doquier… coño por aquí y por allá… Sin ley, Warrior, Origen y El Topo, casi ná. Y por algo estuvo en RockandRolla, y una parte aún, poco conocida en Black Hawk Down y Band of Brothers. Su carrera, como su trabajo con ojo avizor en Mobland, es así de movida, y amenaza con volver al infierno seco de Mad Max, oleremos.

Bueno, este es un típico ejemplo de guerra entre familias enfrentadas, por quítame de ahí esos despojos… qué no, qué es mi hijo, conio, hijo de p… mientras el hombre tranquilo, parece uno de aquellos inmortales, que no cae de ninguna de las maneras, porque conoce el percal. Pues mira, que él estuvo con el Joker a las cachas y por tanto de los tebeos, con ese deje a lo Winston, para conocer lo que se cuece. Aunque aquí, la primera bailarina es la Helen, que está ahí, hurgando en el ojo. Y echando, luego vinagre, para que escueza más. Genial!

La otra Bailarina, se desangra un poco hacia el final, ya por el cansancio de tanto trote y tantos movimientos acompasados… Sin embargo, en los pocos capítulos de su serie en el Continental, se divierte uno, a cada paso y con ese final enloquecido a ritmos de rock, y palomitas. O en esta serie Mobland de Paramount + para la MTV Enterteiment, con otras músicas más pandilleras y limítrofes, mueve a los Harrigan a una trasmisión por capítulos, del que el espectador no sabe a qué atenerse, pues todo está en la cuerda floja, y los personajes son, como el fentanilo, qué imagino, los convertiría en un jinetes de un tío vivo, imparable.

Y eso que, Toby Jones, tarde en aparecer un poco, pero capital en la lucha de las cloacas… cuando Geoff Bell de los Stevenson, se dibuja como un rostro, incomparable e incólume, dando la cara de la otra moneda… es este caso, dorada, tirando a marrón oscuro. Muy, pero que muy oscuro, negro diría yo. Y venganza, rojo sierra… tejana.

Negocios… comunes, no.

Hay algo que rodea, a todo esto de lo que hemos contado… las grandes extensiones, por la campiña londinense, los bajos fondos que emparentan a las familias, en tramas que se embrollan al ritmo de viejas canciones, y nuevos tonos más violentos… el aire de los irlandeses típicos, con sus gorras o sus comportamientos, lenguaraces, los muelles de los Blinders, siniestros como los lujosos salones de otras casas, las guerras que acompañan, ya sea contra aquellos alemanes, o los que salieron del otro lado del Pacífico, los desechos y las balas… claro.

Así, habitualmente, hay recados y conseguidores de lo imposible, unos los mandan y otros, los certifican… y las balas hacen desaparecer hombres que parecían inmortalizados, en el horizonte, como fotos borradas por el tiempo, cuando no había redes… y sin decir esta bala es mía… aunque cada uno llevaba impreso el suyo, su nombre, en la vaina. Tras los locales de moda, las venganzas intercontinentales, y el cieno maloliente de las haciendas o los puertos bajeros. Y luego, Cilliam Murphy, que es como el suspiro de Tom Hardy.

Vivieron historias cínicas y violentas, desde el mundo apocalíptico de Danny Boyle en la magnífica visión zómbica de The Bone Temple, y de Trainspotting que fue un shock social y visual, y que ya veremos adonde nos lleva próximamente… Igual que Mr. Ritchie, se ha movido en el submundo del  Young Sherlock, pendiente, y nos indica In the Grey, claro, con Henry Cavill y Jake Gyllenhaal. Viva la Madness y Wife and Dog con Cumberbath y Anthony Hopkins, y en ambas junto a Rosamund Pike de protagonista. Y es que este Guy, hizo Lock&Stock, anduvo entre Cerdos y Diamantes… vio a Sherlock más movido y mayor… y ha iniciado el universo de U.N.C.L.E. y la estirpe de The Gentleman… Queda todo, conio, en la Gran Bretaña…

En los 70 era la incipiente digitalización, enseñada como en las viejas películas de James Bond o Supermán, en The Continental, fósforo verde incluido… y la utilización habitual de los medios y los móviles en cada momento de la vida de los Harrison, etc… ya son como un apéndice de todos nosotros, digo los aparatitos, coño. NO la violencia… bueno, también… pues cada vez corre más sangre por nuestros barrios.

Y ya puestos, en un último giro del guión… indicaremos que Colin Woodell hará Pig Village de Lee Sang-yong, con el actor de Fuerza Bruta y El Gangster, el Policía y el Diablo, inconfundible rostro de Ma Dong-seok. Un hermano en serie, Ben Robson – inolvidable en la saga televisiva de la original australiana Animal Kingdom -,  se ha detenido en los negocios de la interpretación un poco… Y Peter Green, agraciado por Tarantino en su Pulp Fiction y, desgraciado por accidente, con una bala siniestra en un hotel de Manhattan, bajo del cielo continental.

De los hermanos raritos… casi nada se supo, solamente, una anécdota de ella, funcionando como a actriz movible en Malango, recuerdas, verdad. Eso es todo por ahora, ya vendrán periodos entre guerras, e inmortales personajes, DD´s y Dooms, monstruos, castigadores y linternas… para enfocar a esos de los móviles… en el cine. Síiiiii, joer.

domingo, 26 de abril de 2026

It: Bienvenidos a Derry. Season I

 


Se dice que todo lo que sucede en Derry, cuando te alejas, se olvida… y que nada muere realmente dentro de él… Todo es transformación, entre la vida y la muerte, como en toda novela de Mr. King. Esto, comenzó en la figura de un abusador, un acosador de colegio, Henry Bowers, que hace unos años quedó desquiciado y manipulado por Eso, para convertirse en un ser más peligroso. De su mente devorada por las tinieblas, a  esa niebla mental que no para de crecer… se retroalimentó, la risa de un payaso. La danza macabra llegaría después...

El club de los Perdedores, fue la resistencia a la caida al abismo, y se reconoció indestructible ante las amenazas externas de aniquilación con el sarcasmo crudo. La risa de aquel que vino del recuerdo de un universo primigenio, como devorador de pecados humanos… Se fue sofocando en diversas apariciones, y a pesar de atacar en lo más profundo de las mentes… firzó a la unión de aquellos jóvenes, que dio descanso al 27 º año. Por lo que, a salvo a salvo… pudieran estar aproximadamente otros tantos, en adelante. 

No más... y ahora puede que menos porque la serie ha cambiado las condiciones del juego - reglas que serán objetivo de próximas reflexiones -, y de otros clubes en sucesión... Mientras de las alcantarillas, las carcajadas pasaron a carromatos, guiados por el pasado con chorreras, el conductor sería algo más siniestro que una cara pintada, pues confluye en un pretérito aún más nativo, apocalíptico y ceremonioso.

El cosmos iniciático, donde ese It, domina entre terror psicológico, hizo blanquear el pelo a Henry, y la piel a otros, apagados por la sustracción de la roja… o tirando a amoratada, como uno de sus episodios. Él, y las que sigan libres, serán prisioneras en Juniper-Hill, silenciadas por otros más indetectables, y en justificación por declaraciones culpatorias. Y otros, dentro del ámbito más woke que nos rodea, recordarán etapas de la historia de USA, en que el racismo se instaló en el día a día. De un lugar a otro, porque la violencia no tiene fin.

Y todo lo que pasaría, más daños, y años después en aquel despertar de El Resplandor y el ceño fruncido por Stephen en el rostro de Jack, culminó en el cine. El Nicholson de los escritores frustrados y kingnianos, se doctoró en el horror… Pero ese otro resplandor, no es el de la sonrisa maléfica del Payaso Bailarín, aunque tenga reparto en el miedo. Sino interpretado por Bill de los Skarsgärd, algo que entronca con otras historias del novelista de terror… menos solitarias, sin más, La Niebla, o la pandilla de chicos de Stan by Me.

Pennywise… is Alive! ¡Eso!

Todos esos monstruos, sobre todo los de la niñez, tarde o temprano, parece que acaban resucitando, volviendo del fondo de nuestras mentes y recuerdos guardados… Algunos vistos, tras la funda de las almohadas, o el guiño de nuestros ojos entreabiertos entre los dedos. Y faltaba de aquel libro de Mr. Stephen King, recordar cómo ocurrió toda aquella historia de la antigüedad, con niños de otra generación que eran los verdaderos protagonistas. Era una cadena de perdedores... o ¡no! Siempre hay uno, con poder para regresar.

Un ejército merodeador, con intenciones o acciones que recordaban a otros ejercicios militares - incluyendo a The Mist, o hasta los más blandos de ET el Extraterrestre -, manipula la realidad… Ahora que vuelve, el Steven Spielberg, a los viejos tiempos de las increíbles revelaciones, volveremos a creer en seres particulares… Pero bueno, eso, es otra historia de ciencia ficción. Y el ejército tratará de ocultarlo, de nuevo... He, he.

En este It: Welcome to Derry, del maestro de ceremonias Pennywise, existe un paralelismo trasladado a la actualidad más acuciante, que es la sangre de la inocencia... y los intentos por el olvido de ello. 

Pero en la pantalla, la aparición de este Cambiaformas risueño y sangriento, se remonta al Tim Curry de 1990, o más allá en la novela, a una hazaña infantil que se realizó sobre los años 60. Una matanza que le vendría genial al clown, en su misión de conquista tenebrosa del mundo. Bueno, dejémonos de rollos que ya sabemos, y observamo la traslación evidente, a la serie Stranger Things. Ya, menos tenebrosa que los hechos sanguinolentos de It, pero donde existía también, la guerra fría, todo ocurre en pueblo ficticio (Hawkins en Indiana), se mueven los militares entre la obscuridad social y la defensa de la nación, laboratorios al margen, hay una sala de cine... mejor, otro clásico de King... se cambia a una institución mental ya citada… 

Siempre en estas historias de terror, existe la energía que todo lo devora, sobre todo la luz como en Lovecraft, y esas sombras espectrales en lo profundo del alma o lo que sea, humana... raíces naturales se propagan, el pasado de los ancestros nos revisita, cambiaformas por doquier en seres deformes como the Thing... de otro mundo. Piedras o pilares que sustentan el mal, sirviendo de portales o entradas a  otros espacios, la sexualidad incipiente, la pérdida de la inocencia… Desde Neibolt Street y su música sesentera, a la de los ochenta del Upside Down.

Payasos duros, escalas mantenidas en pesadillas, juegos y la memoria adolescente, un avión que planea como reto, a un ser poderoso, un cuchillo o una espada, para acabar con el reino de Vecna o Penny, los inmortales.... Su poder es el control mental, lenguaje parco para aterrorizar al personal, una sonrisa diabólica, y sugestionar sus propios miedos – superpoderes en Derry, casi -, excepto el de Halorann que se irá al Overlook de Maine a las Montañas Rocosas… para avisar a Jack... Por último, fundamental, la fuerza de la unión, contra el Mal claro. Y por si no, caes aún, la música como hilo tranportador... a épocas.

Muere en Derry… qué es como morir en una novela.

Pero, pero… no. La resistencia, al filo de la hecatombe, es crucial para creer. Quizás, en la luz... No lo sé... ¿en qué piensa Stephen King?

Lo que ocurre aquí en Derry, es aún más oscuro y oculto, con una base en las antiguas creencias de deseperación y muerte. King creó un universo particular, diseñado en líneas rectas como una Torre Oscura, dond surgieron los primeros momentos de la Tierra, o algo así. 

Aún, no existía memoria. Y los llamados Fuegos Fatuos, kingnianos, se entretejían entre vómitos de una Tortuga, para construir el llamado, Otro Lado. Tal vez ese que aparece en arcaicos textos, sagrados de otras fes o religiones… Y el denominado en ellas, Dragón, demonios varios, se pulsó hacia la obscuridad de los tiempos, y nació con el impacto de un cometa venido de lejos, más Lovecratniano imposible, y quedó sepultado en las profundidades, esperando el despertar de la Humanidad… y la aparición del horror, en una mueca.

Luego la leyenda de guerreros antiguos, se sublevó por la masacre de inocentes, y programó su reclusión, marcada con esas piedras con leyendas, que mantenían el orden. Para con una Daga de condena, atarlo al Árbol esencial de tantos cuentos, cuentos de elfos y magia, en todas las culturas, más con los hercúleos 12 pilares, que serían barrotes indestructibles que detendrían al ente y su violencia.

En Stranger Things, murieron personajes, y en algún momento revivían en el recuerdo... Se detuvo la música del sintetizador (synthwave) al final, y es cambiado, Bienvenidos a Derry, es la voz soul, doo-wop y guitarras eléctricas del futuro. El cambio visual de los tiempos, lo utilizan los novelistas contemporáneos de éxito, lo creando un panorama musical de sus propios universos alternativos… luz y tinieblas, personajes en sus extremos, pueden ir o venir... moverse entre ambos mundos… y sNadie, se preguntará porqué, sí, o por qué no… Todo se acepta, pues  las expectativas son infinitas. Las ramificaciones, se enzarzan, y lo malo se puede invertir, y lo sano, pudrir... y palomitas de maíz, para mi sobri... ejem.

Ya basada en la ficción, o historias de fantasmas que se refrejan en cuadros históricos... que haberlos no sé si haylos, pero se habla en milenios… Siempre hubo en la letanía, poer el universo de JRR Martin al Tolkien, divididos y enfrentados. Al sensorial y psicológicamente enfermo, de los Hermanos Duffer, o los de Matrix en aquellos, ya alterados, Wachowski, por la ciencia. Así existen diferencias apreciables en sus subsuelos terroríficos, aunque las mismas reglas desdobladas, con que participar como videntes de pesadillas tecnológicas o ancestrales. Y para Stephen King....

Se agarra básicamente a un transcurrir del tiempo, con expectativas en los que cambios vitales de las personas, ante lo amenazante...  que influye en sus relaciones personales, y un alimento pavoroso, un combustible que se incendia con lo desconocido en forma de sugestión personal. Esa diabólica entidad nebulosa, son tus miedos internos, el alimento eres tú, el engendra al dolor y al payaso Pennywise, ese Mal Superior y eterno, hasta una posible batalla final. 

Si bien, los ejércitos están dispersos, y los antecedentes pueden ser algo cómicos, pues reírse de los errores humanos, siempre es la tentación acorde al relato de Mr. King. La humanidad cae por su irresponsabilidad y lo destaca, con su humor sui generis. Pasa de lo sagrado a lo cibernético, de lo misterioso a lo que se propaga por las redes, de las vías de un tren al espacio, de un libro al cine, de lo familiar a lo que representa una obra... a la creación artística y universal.

Por tanto, lo que ocurre es el alma putrefacta que se ríe de nosotros. O de nuestra penosa realidad ante lo cómodo e insensible, como lo hacía la sonrisa de El Hombre que ríe, ante la jauría humana. Sí lo recuerdas... Marlon y Redford, ya juntos... y gracias a la interpretación de Conrad Veidt, en el filme mudo de Paul Leni, era la síntesis de lo vengativo ante la instulticia; o lo cruel más intrincado, enfermizo y radical, que arrancaría la sonrisa del postrero Joker. Así se fijaron, la pareja Bill Finger y Bob Kane, para adoptar aquel personaje y basarse en la baraja de naipes, para crearlo con idea del dibujante Jerry Robinson, según cuenta la historia. Y pennywise revivido como otro alter ego.

Del Gato Curry… al Nosferatu.

 Así es Pennywise, más cruel, dibólico y malévolo, es decir, un come-mentes, el hombre del saco, el sacamantecas, el zombie cósmico... ya que su poder reside en el cerebro, eso es, sí, it is yes. Contra niños, es más sangrante y atrevido, que en los ST.

Su misión incluye asesinatos más sanguinolentos, más rojas qu las carnes en las representaciones gráficas de aquel de hamburgueserías estadounidenses. Todos los que recuerdan la serie de It ochentera y a Tim Curry, saben de los sacrificios que tuvo que realizar y sus hazañas actuales, para combatir el dolor.

Tim es también ejemplo, de resistencia física y mentalidad, cuando interpretaba lo contrario, acabar con ella. El actor británico basaba su actuación, en gestos auténticos unidos a teatralidad máxima, para crear personajes desde lo risible a lo magnético, de lo cómico a lo terrible, de lo cósmico a lo terrenal. Extremos... Una marca empírica de la escena teatral con representaciones con la Royal Shakespeare Company, a menos literales, frescas obras musicales como Hair, o su Dr. Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show. La música es su mundo, se retroalimentó en giras de si banda por tierras de Europa y USA, y llegaría a ser que un Gato de Cheshire único, eterna sonrisa, antes de su tremendo problema neurológico y esa pérdida de su función locomotriz en las piernas. El gato tampoco tenía a veces, invisible... No sonrisas, que le sobraban, no colorido, al margen de globos colorados, of course, más fantasmagóricos.

El It de Stellan Skarsgard, es un vampiro de energía y de materia neuronal... es bastante más caótico, a la vez, más espiritual... He intencionado en su labor de conquistar al género humano, tan intranscendente habitualmente.

Tanto que su uniforme es una burla, sus ojos desorbitados, se alimentan del caos, su risa estridente y sarcástica, esconde sus chillidos. Y cohabitan con su interpretación gótica del Nosferatu... no es tan estilizada tal vez como aquel, pero sí, igualmente icónica y amenazante, pues se alimenta de nuestra esencia vital. Por ende, es una reconstrucción del viejo payaso danzante, en las sombras, su lado siniestro vaga en las pesadillas, y en serie es turbador frente a la inocencia, Cosa que no se atrevieron a desenterrar o sacar de las sombras, en Stranger Things, donde los jóvenes desaparecían pero no eran mutilados. Diferencia crucial, en el tipo de Maldad.

Y eso como productor, creo que lo ha tenido muy presente el actor de origen sueco, que venía de una experiencia limitada en la fallida Castle Rock y ha ido acreditando desde el Crime Time de Gus Van Sant, pero especialmente con Barbarian. Y que además, enfrenta otros papeles de personajes impredecibles, en  La Muerte de Robin Hood, y en próximas películas de Peter Berg (Very Bad Things, The Leftovers), Andrew Niccol (Gattaca, El Señor de la Guerra). Para al parecer recrear a un Felipe II dirigido por Lee Tamahori en Emperor o Carlos V.

Esta It: Bienvenidos a Derry para HBO, tiene como creadores de sustos ´Clownicos` a lo comecerebros, a los hermanos Muschietti de origen argento, a Jason Fuchs que se hizo mayor con The Sopranos y La La Land. Ya que han adaptado, más concretamente la época de inicio de su aterrizaje en Maine, ennegreciendo el panorama con sarcasmo, pesadillas obscenas, blues y rock&roll de una era, algo lejana ya, pero que recordamos con nostalgia. El averno de los sonidos, inversamente, ha modernizado el escrito original de 1986 indagando, en la propia infancia del autor, en trinidad pueblerina con Jerusalem´s Lot y Castle Rock.

Por otro lado, el de los recuerdos oscuros también, Derry es parte de historias para  Insomnia, Bag of Bones, The Dreamcatcher, Faor Extension, y la fecha 22/11/63, día del asesinato de JFK... un horror. Eso sería unas décadas después a que, The Bride! de Maggie Gyllenhaal, con el padre de sus retoños Peter Sarsgaard (no confundir de familias), pusiera a gritar y a agotarnos a Christian Bale y Jessie Buckley… otro pequeño error, drama...  y además entre ofrendas vocales o demandas… no he entendido su cometido final. Eso, no era la novia de Frankenstein... es la idead de su esposa, o algo, Bonnie y Clyde...? O una vampiresa poco silenciosa... no sé.

El Macrocosmos… de King.

El marco de King, espesamente hablando, es la Niebla... 

En el margen de ella, el ser humano es una isla. La mancha es mucho más silenciosa, es una amenaza, a la vez insisible, inintiligible... se enfrenta a una tortuga de la suerte, que también se envuelve en su forma calcárea y dureza… de protección hogareña, familiar... inversamente, vomitada por un volcán normalmente… 

En el fuego feminista, me ha entretenido más el ambiente descerebrado de Send Help, dirigido por Sam Raimi. Sin exagerar, pues igual posee tópicos, como ocurrencias de supervivencia y empoderamiento, en los que sale vencedora. Rachel McAdams. Ante un Dylan O`Brien reducido en esa aspiración de macho o lobo alfa, que acaba siendo el estúpido hombre… al límite del ridículo. Ya me extenderé en ello, en otros supuestos... recurrentes también, en tiempo que vivimos… 

Su personaje, sí que parece la novia, abandonada y puesta como adorno, en la arena ante el altar… como la lágrima que cayó y de la que nadie más supo.

Pero volviendo a terreno firme, los personajes en páginas marginales, mencionan datos, y marcan a otros seres que pululan entre esas ciudades ficticias, de forma algo caótica, como se dijo… Pero que, en la mente de Stephen King, forman un catálogo de esos terrores universales, que entoncan con el ideario común, y se nutren de la cultura pop, formando un todo. Ese todo es su Macrocosmos…

Un lugar fantástico, La niebla de lo efímero, frente a lo religioso, lo tecnológico frente al espíritu... un vehículo, Christine, una fiesta para reina del insti... la burla del diablo. Lo risible es esencia primordial en la creación particular, la inmaculada deformación de lo bello... la risa divide ese Bien Supremo del Mal absoluto, y la venganza es el castigo por los pecados. 

En la composición onírica que ha recreado una y otra vez, se alza esa Torre Oscura, lugar de control, para dos formas en colisión, el llamado ´El Otro` - que a su vez fue creador de Pennywise -  y la curiosa Tortuga. En la serie aparece ese caparazón, sin explicación, más que una imagen de la representación nativa..., que se concreta como guardiana de los pilares que sostienen la Torre. Y es de su arcada o vómito, la formadora de los distintos y variados universos alternativos, incluido nebulosas pesadillas o eclipses mentales.

Esas historias posteriores, van tejiendo una red desde el pasado al futuro, y viceversa, con intención de preservar, el interés de próximas propuestas y ubicaciones; y los chicos que podría nombrar ahora – aún tienen carreras con que trascender en su horizonte -, se mueven por temas que comprenden las relaciones paterno-filiales, el mestizaje cultural, frente al racismo - con el enfoque de este revisionismo Wake, que padecemos con hartazgo…-, y un bebe mutante que se terminará alimentando del miedo de sus cerebros… 

Y todo gracias a un maldito globo rojo, es la caverna en la cabeza abierta del monstruo, y la resistencia, se ayuda de unas drogas, robadas a los mayores. Curiosamente… en clara contradicción, a lo inocente. Ah! Y aquí, no hay policías a los que echarles las culpas… 

Al menos, hasta el próximo Ritual de Chad… que parece confirmada con... gágsteres... pista próxima. ¿Será la derrota definitiva del Penney? ¿O poseerá otra erección espectral en años siguientes? ¿Hasta cuándo…? Pues, claro está… Hasta que, se pinche el globo…


domingo, 12 de abril de 2026

A Knight of the Seven Kingdoms. Season I

 


A todo caballero, más si no lo es… le llega su San Martín… Y un Huevo. Todo parecía indicar que un, Gran Miembro, de aquella primera época de los Juegos de Tronos, iba a ser un grandilocuente caballero. Pero no, se erigió en un errante, silencioso, excepto por el chascar de sus nudillos en el escudero, pedorrear y esruendo del reverendo trípode. Y su deceso, al final de los torneos invisibles, se transformó en una auténtica justa a vida o muerte, que llevaría la serie a una batalla de las de vieja escuela… De cine con mayúsculas, a través de una pequeña historia de confirmación. Yo te ordeno... tal y tal.

Todos nos hemos ido acercando a sus protagonistas, de manera futiva, a la vez quijotesco y sanchista, ejempoy... Y con un montón de sonrisas, licenciosas, nos han ido salpicando antes de la sangría... Ya que la justa pensada, no es muy justa, qué digamos, sin considerar la etapa cuasi medievalesca… Quijano con su pequeño amigo y escudero, mejores rocines que aquel, servidor a casa grande, o un oval oculto, no seguidor de cuentos de caballería, sino ipso facto... Este Caballero significa, en sus raíces mundanas, paralelismo familiar a un Mandaloriano sin espacio. Con devorador de bichejos a las espaldas, hambriento de bocatas con huevos y tocino, nunca mejor dicho. 

Enseñanzas para un escudero, de otra estirpe, reconvertido en Caballero Errante de niño, con leyes de caballería y justicia, conocido como Duncan El Alto, del cedro y la estrella solitaria… No entona, volando, pero si baila, en su nueva faceta… no de rudo caballero, sino de antiguo jugador de rugby con toques de humorista. Sin llegar a ser el burlón Burt Lancaster, con su comañero ´deslenguado`.

Y encima, o bajo el lodazal, cabalgando sobfre ese mundo oscuro que caracteriza a Baratheon y losTargaryen, una vez, consumido el fuego que pareciera inmortal, del último Dragón. Él, halcón sin flecha, ha venido para salvar a la princesa, que además es titiritera, y no posadera, y menos princesa. Mas la sorpresa, con 3 caballos en arrendamiento, escudo de nuevo cuño cregalado, y espada sincronizada con un pasado indefinido, se encabalga en revelación entre lores y demás anfitriones al torneo televisado… y de algún espectador despistado. Esta pequeña lección, crece cada minuto y en un estado de erección.

La algarabía ha sido gratamente inmensa, pues, de pequeños placeres, el yantar, defecar en la natura, el reír sin sentido, ver una pequeña obra de títeres, un espectáculo con ella, emborracharse y jodienda molienda, es decir, fornicar… y otros por conocer… se sustenta la esencia de esta pequeña joya, tanto hercúlea como pelona. Y tú deber es disfrutarla… Ser.

Ya lo he pregonado, el spaceman y el Grogu, pareja de hecho… Y su  característico humor, que se ha demostrado imbatible. Indestructible.

Todo Caballero… necesita un Escudero. ¡Amigo!

Y tú pareces necesitarle, más que nadie. Aunque te valgas por ti mismo, o te tengas en estima clandestina, Ser Peter Claffey de los reinos confusos, que se mueve, entre nueve y cinco… por el c… te la h… Y él, pequeñín, ha de ser especial, con pelo o sin él… mejor sin… porque la realidad es tozuda como una mula, y tu aprendiz sabe hablar al oído de los caballos. Sí… RR, erre que erre. Como Tolkien y sus hobbits.

El caso es que tras 7 años, sobre 7 reinos casados en la exuberancia de escenarios, 7 cabezas afeitadas, 7 polvos draconianos7 batallas épicas… nos hallamos con estos dos, en mundo minúsculo, pero con mucho músculo. Se aproxima un tornero rodeado por la humildad y lo básico, el honor, con telón de fondo de un amor en la trastienda. Más trono de hierro y fuego, que sería confeccionado de sombras cosanguíneas. El mito es una fábula de bichejos, de cigarras y hormigas, liebres que quieren ganar enseguida, y pacientes tortugas que otearán la meta en el horizonte… tal que lectores de palmas de la mano. Heridas ya… pero sin meñique aún…

Esto ya es, historia de la Literatura, ahora en televisión. Esencialmente, transportando un mundo ficticio y fantástico, hacia un mundo de plataformas, con un juego lacerante y pérfido - no recordar el sir Fred de olfato adelantado, para el  Spectrum -, junto al humor desenfadado, típico de estos lances. En verdad te digo… del nuevo imperio, paciente, alargado en el tiempo, errante y beligerante, claro, entre caminos viciados y espadas… se vislumbra deslumbrante, el panorama, ya que acercara el juego a lo divino. Lo económico como trasfondo y el poder, a la humildad, ya que un noble caballero… tiene que luchar en defensa, de los inocentes.

Esto es ya mismo… sea a través del cosmos o la tierra casi media, un Juego de sires y amigo príncipe inexperto, al nivel, de una historia verdadera a lo Fargo, o autenticidad por horas de The Pitt. Te lo aviso… Mira y disfruta.

Lo inmortal… Excalibur.

Si lo televisivo habitualmente, nos hunde en el abismo de lo efímero, a veces nos quedamos mudos, como limitados por un Proyecto inacabado y cegado, del Lázaro, esto es Lazarillo de altos vuelos; otras las mejores, es bocanada de aire fresco, que se inhala, exhala, a través de un casco pulido, untado con pan con queso, cubierto de barro y otros pegajosos fluidos, o sea, fulgores con ínfimas estrellas fugaces en parrilla… que no en el tiempo capitular, serán para  recordar. Pues eso, amigo Sancho, es inmortal… y queda grabado, como los torneos luminosos y coloridos de Ivanhoe y Star Wars, o como aquel final en Excalibur de John Boorman, para siempre. Más abajo está su banda sonora, y dime qué no...

Así esta propuesta, desenfadada – y desconocida para bastantes caballeros errados… movidos por ritmos actuales-, significa una vuelta a la niñez. O a la juventud que descubrió cómo se fornicaba con armaduras pesadas, metálicas y brillantes… sin cinturones de castidad, ni nada de las atrocidades mentales de otras edades. Así, El Caballero de los Siete Reinos sigue teniendo esa parte animal, tal que caballo desbocado, fogosa como aliento de Dragón, voraz como Lobo Solitario… de esa parte salvaje y bestial. A la muerte inesperada, en cada revuelta.

Oscura como traje de Cuervo, radiante como amanecer en el campo, rojiza enlazando el asesinato de padre a manos del hijo, o viceversa… que sería una justa, justa, en aquel caso redondo y mitológico… Sin embargo, este Egg tiene algo más, oculto en el alma, y el novel actor Dexter Sol Ansell, mantiene un espíritu libre, transgresor, alegre, disparatado, perspicaz, audaz, lazarillo, hambrón, ágil, trasnochador, espía, destronado, san sagaz y aventurado, aventurero, justo… Teatral acaso, ser vinculante al Sir, de espíritu y visión, algo irlandesa.

Allí es donde se acercaron a rodar la serie, efectivamente, naturalmente… y sociológicamente, hablando. Un amigo reverenciado, ya, sin más, uno de los nuestros, desde esa Edad Media cenicienta, hasta hoy, por los siglos de los siglos. Y verduzca… groguera.

Nada de tecnologías F/X.

Aquí, en el campo y las fojas de los herreros, todo es manufactura, en pequeños recintos de artes y tabernas de los pueblos, sin ellos, los efectos cgi, pues no es necesario, escatimar en esfuerzos, que sí, en los gastos por esos especiales. Todo es más directo, tanto, qué te llega al corazón. O al tuétano… zaherido. Cuando no mutilado, en una empresa a espadas pesadas.

En este asunto, de conjuras a caballo, y a mano, aunque de efectos salvados como se debe, nos recuerda a leyendas de fantasía medieval y seres extraordinarios. Que, si bien aparecían con prótesis y mucha imaginación, se apreciaba esa sana intención artística, como salvamos así, a la película DeathStalker, que sigue las andanzas sangrientas de un ladrón, entre seres de la muerte, risueños, más que risibles… No, obra magna para mitificar, nos mantendrá ese sacrificio de viejos héroes, con los esfuerzos por sacar a flote un filme de bajo presupuesto, y canadiense… algo de olorcillo a pasión por el cine de aventuras, y color de obras llamadas de culto. Sin más, eh… En cambio, El Caballero es mucho más qué eso.

Posee unos personajes alrededor, que se recordarán, como los nobles sin apellidos conocidos, los otros aún por conocer más. La servidumbre, granjeros y el público de alta cuña, tirapedos, los oficiales de guardia real u otros de oficios sudorosos, los duelistas de diferentes orígenes, las grietas en la famila, hermanos tocados y pasotas, los que cambian de coraza por unas tierrras, héroes imaginarios, cobardes reales, los borrachos y las putas. En estas, justas y prebendas… nos señala y envía a enfrentamientos sexuales no grabados, vagos de amor declarado, más de otras épocas y reinos, de desfogue… Sólo, aquí falta la magia, ni Merlines ni Morganas.

No son Ivanhoe con Elizabeth Taylor, al King Arthur de Lanzarote, por la Ginebra, o el último duelo por capítulos, entre Sir Driver, Sir Damon, para la pasión de Jodie Comer. Rosáceo, con todo el olor acre, a incienso y azufre, a lodo y excrementos… a la muerte, de Robin Hood, como si fuera una lucha en uno de aquellos rings o rines, de orines, tirándose de todos los pelos, habidos o por teñir… de krull´s a Paladines italianos pasando por un Conan de Cuenca. Ay, el amor… haberlo, había.

Una Edad de Samuráis.

Las espadas, son una pasión, desde la época de Hood, Tell, temibles burlones, Scaramouche, vikingos, caballeros negros, verdes, rojos, nibelungos, highlanders y otros cazadores de cabezas… tal vez hasta próximos habitantes de Eternia… hasta los sucesores de Mifune y Kurosawa, que terminaran al este de la muerte, según la locura, o de ese Lone Samurái del que se pueden destacar la batalla a estocadas, cara a cara, en horizontes salvajes y cautivadores de islas salvajes, como si fuera Dersu Uzala, de corazón bañado de sangre indígena o caníbal. Alejado de la poesía épica de los Duelistas, o de Ran se multiplicado a espacios coloridos y desbordantes.

En Tierra, de estandartes marciales, nada de inteligencias artificiales aquí, requetefalsas. Sino verdadera chicha, fugaz y candente, gracias a una pluma en el paraíso de los argumentos vivaces, tras desaparición de Aziza. Nos queda el propio George R.R. Martin, creador en serie con Ira Parker y la visión trásfuga de Owen Harris, que pasó del humor de Monty Python´s y la transgresión de palabra a lo Dark Mirror, a esa parte indefinida del The Twilight Zone, que provenía del increíble fin de los 50 y el inicio de un mito recordado en Rod Serling. Ahora mismo no recuerdo ninguna con espadas, pero en ello estoy, visitando el pasado… sí, cohetes espaciales, extrañas visitas y demás viajes.

Para prescindir de toda tecnología, trucos digitales, artefactos mecánicos, es necesaria una aventura a ese pretérito, al reencuentro con cabalgadas, y lentes manchadas de salpicaduras, de materias untosas y gentes de acción. Subirse a horcajadas de una cámara como si de una caballería se tratara… ese es su mérito, el de HBO robándonos la memoria, con los Cuentos de Dunk y Egg, xDio y sus canciones mágicas, todo un caballero del metal. Con mucho alma arcaico...

Nos guarda un salado acorazado, versando antigüedad y humor, con pareja ambigua y amistosa, descerebrada y natural… para volver a combatir el sopor cotidiano de nuestras vidas, con el honor de la espada… o esa gloria, legendaria. De los elegidos… Frecuentar caminos… comer, reír y llorar. Dar el postrero aliento al pobre, hasta morir de amor… Siempre, siempre… existieron dos mundos en colisión, colapso del medievo en el fondo, camino a la perdición o la supervivencia, del más fuerte… No, no os debo hablar de Thor, el Dios del Trueno, porque es cosa pequeña, pero grandísima bobada, que no merece la pena.

El de los cazadores y el de sus presas, al margen de predators… De esta serie, emergen también esos enfrentamientos, esos encuentros casuales, esas raíces amistosas o fraternales, infernales, cegados por el odio, comprando en mercados rurales, con sagradas justas, de rivales animados por el poder, frente a  revolucionarios, que desean otros valores… Por eso, El Caballero, desprende sabor a autenticidad, frente a la siniestra, que se juega a los Tronos, con esa inteligencia, que posiblemente recree un nuevo mito de la modernidad.

Tanto monta Dunk como Egg, Mr. Walter Matthau con John Lemmon, entrañas de  parejas, extraños protagonismos, innatos, de las que se guardan en la memoria; pues dos estrellas en ascenso, rampante y errante, como los inmortales de Juan Sánchez Villalobos, con el brillo que desprenden los fogonazos, o aquellas salidas de Star Wars a sablazos, y mentes adyacentes en efervescencia climáticas… caballeros solitarios, con socios casuales, defendieron a muerte, a Centauros en el Desierto. Así que, es más que un Caballero y un chico de armas, tomar… es una pareja de ases para HBO. Y un gozo... para el resto.

Un reino de cabezas plagadas de inteligencia igualmente, esos diálogos servidos en bandeja de plata, pertenecen al bien hablar y sentir, a la luz de la luna y las fogatas, y al vincularse, entre lenguas fronterizas, bien del padre, o viceversa del hijo… a Él , que es una fuerza caballeresca de la naturaleza, ya sin balón ovalado, con un par de huevos sagrados… y el muchacho, el chaval, más que bruñido… es el símil de Sancho, sin alforjas, pero ansioso por vivir aventuras… Sin capacidad fantástica de Grogu, eso sí.

Nos seremos fieles, a ellos... por don Alonso.



domingo, 29 de marzo de 2026

The Lazarus Project. Season II

 



Tu vida es un bucle temporal, finito… del que se aprende, o no…

Don Miguel de Cervantes expresaba en su El Quijote, que se debía confiar en el tiempo, porque suele dar dulces salidas a muchas de las amarguras… Y puede ser, pero, se conforma a través de la vida de diferentes individuos y sus percepciones, puede que equivocadas . Y ahí, radica el principal problema… Si lo piensas bien, la estancia vital no tan larga como supondríamos, no es suficiente para cambiar la historia. Y una vez que se recuentan los recuerdos, comprendes que no hay tantos, esencialmente llegando al final del camino.

Por ende, la vida es como un capítulo de The Lazarus Project, que aparentemente da muchas vueltas, pero el protagonista, o sea tú,  acaba en el mismo sitio, una y otra vez, normalmente. Algo muy diferente en realidad, es que estás condicionado a que nada, nada de lo ocurrido ya, puede ser remediado, o mutado radicalmente… Lo hecho, hecho está… Excepto lo escrito en las redes, que puede ser borrado, por no un menospreciable precio, parece.

Paradójicamente, cómo nada puede modificarsese de los estrenos cinematográficos que estamos padeciendo en este inicio del 2026, es mejor acercarse a cuentagotas… especialmente al terror y el scifi. Lo que carece de la exuberancia de otros lapsus  anteriores y del nivel de creatividad, es mejor cubrirlo con otras experiencias o ritmos… como lo de la resurrección del catálogo zombi con The Bones Temple. Y por eso me he refugiado en el musical homónimo de Blue Moon… y en los condenados fucking Peaky Blinders, así sí.

Levántate y… vuela.

Sufrimos, padecemos aterrizajes forzosos, e históricamente, hay poco qué hacer, nos quedamos en un brete, al final de la vía…. como los protagonistas de Lazarus. De la ceguera ante las posiciones radicales y las acciones violentas, quedamos inhabilitados para gestionarlas… pues no somos, más que peones en un baile universal. Una efigie quemada en una carreta... con sus recuerdos.

Las reiteraciones, han sido habituales, nada ha cambiado en el fondo…  las nada emotivas reclamaciones, cargadas de nostalgia fanática, son vagos rasgos de lo monstruoso y lo humano, que vivieron los antepasados, algo inmutable que esta en el espíritu de los individuos… o al menos, dentro de algunos. Los hijos son franquicias de aquellos, y se disponenen a aprender sus propios caminos... ya lo explicaré... A costa de un modico precio.

En el lado endeble de la balanza... Estupideces, animatrónicas o influenciables, como recreaciones de videojuegos que suplantan imaginación con confusión, y blockbusters sin mínimo riesgo argumental. Se convierten en más de lo mismo, de lo comentado en este comienzo del 2026, pues olvidaron las vueltas de tuerca, con una pizca de interés o sustancia artística. También se echa en falta, algo del espíritu crítico y naufragan con el estilismo, de manera que los guiones son una línea temporal plana, fatigosa y tediosa. Lo hemos comprobado con la nueva grabación, de V/H/S, qué marea más que divierte… que repugna más que asusta.

Además el género de la ciencia ficción, también se resiente con lo seleccionado por el momento, ya que ni atemorizan, ni encandilan en sus formas, o giros dramáticos. Más dirigidos al síndrome recaudatorio que al ocio visual, y se repiten como sopas  de ajo, sin transfusión. Vemos sucesión de títulos para relleno indigesto, con tiempos moribundos como Scream 7 - ya no va más…- , Five Nights at Freddy´s 2, que posee un infructuoso homenaje a Elm Street, pero ni de coña…, Alpha que no se entiende, lo que intenta significar al final, deshaciéndose en el tiempo marmóreo y quebradizo… No es mármol, el susurro del viento rojo, sino indefinición. O el último Avatar que, es muestra de un mareo constante, como lo son las redes sangrantes de la Influencer, ésa… ¡Válgame qué estupidez, xDio! 

Lo único algo salvable, sin venirse demasiado arriba… Ha sido el viaje sucesivo de venganza inacaba con Redux, Redux, aunque cansa un poquejo como gracia ya vivida. El comienzo extraño de la infección del Cold Storage, y cierto humor con nuevos elementos y viejas estrellas insondables… y una pizca del primerizo Brian Yuzna, me recordaron las carnes elásticas en Together. Aquí, según los viajes paralelos que revisitamos y nos dejan relegados a la espera inconsistente, significa la misma línea de tiempo del Proyecto Lazarus, en temporada dos sobre la anterior – que nos atrajo por su desparpajo y relaciones personales, con la gracia de los saltos temporales -, pero todo dura un intervalo... y del pasado no se aprendió.

Por ende ahora, todo se ha vuelto más caótico, con cierto orden de arreglo siempre pululando, siempre con retorno a la dichosa manecilla, cansa, de aquella virtud impracticable, hacia lo más caprichoso e inconsistente… ¡qué es la moralidad de cada personaje! Y ahí, es donde empieza a estrellarse… Pues existen ciertas trampas que no podemos olvidar, que nos podemos topar en los caminos insondables, y que empiezan a desmotar el espíritu inicial y la personalidad de los protagonistas. Según las predicciones… todo el mundo dentro y fuera de Lazarus, se ha vuelto una vorágine de indecisión, de desviaciones a ninguna parte. Y eso, ha parecido contar… en el futuro.

Del individual Redux a pareja junta… hasta salvarnos, todos.

La cuestión es… son los asesinatos varios. Bien encarnados por venganza siempre activa, por los siglos de los siglos… pasando por la codicia económica que llevo al mundo moribundo de Fallout. Sin embargo, hay otras que sorprenden, basadas en las investigaciones clásicas del pretérito literario a lo Sherlock… o algo así. Para saborear un mundo oculto, entre lo familiar y lo capitular, entre lo vengativo y lo material, el presente y lo pasado… con la cuestión de la fe, por montera, y fue la divertida Wake Up Dead Man. Que ha escrito el hilo pendiente, que nos dejó fríos en la primera versión, con la maldición del olvido, y ésta que posee bastantes atractivos en capilla. La muerte tradicional es lo que tiene, si hay un buen misterio… y un poco de fe en el trasfondo de la investigación. 

También lo absurdo,  lo hemos sentido en paladar de Together, cuando la mala chicha se te enreda en el diente, cuerpo a cuerpo, y necesitas extirparla para desarrollarte, si bien la mente, es aún más dolorosa, sugestiva. Aquí el tradicional emparejamiento mixto, termina siendo un giro, buscado, hacia la transmutación de una especie, en vías de extinción, la familia. El siempre Juntos, unido en la piel y la saliva, hasta el final de nuestros días, se ha transformado en otras cosa. O la quieren constituir… por eso, funciona más en el sentido práctico y visual, que en la ambigua generalidad. En cierto, lejano modo, me recuerda a Mazinger Z... Pechos fuera, creo que nunca se dijo!

Y sería en el espacio del Redux, la vengantiva opción, cuando nos encontramos con la caprichosa explosión del Proyecto Lazarus, para revaluarla. Todo está asociado ya,  a la sugestiva condicionalidad del hecho transmutado, sin importarnos otras reglas. Todo se puede alterar, todo puede ser multiplicado, hasta el infinito… desamar, lo andado. Pero… por qué unos recuerdan y otros no, cual es la magia… y qué coño significa el puñetero Punto de Control… ya que se puede poner en ese instante, y ¿en otro no, o qué…? Y tú mente, ya no es la misma, cuando has disparado las cosas… un disparate que entretiene un rato.

Así que, no cualquiera, puede satisfacer sus deseos. Y otros, se comportarían como dioses, o supermanes, y creo que esto es lo peor, supondrá salir de ese bucle y enfrentarse al futuro… que no, sentiremos. Como meros humanos.

Se acabó… el bucle de las Oportunidades.

Hablando de oportunidades perdidas, y bucles teatrales que son una cuestión interminable, rutinaria y aburrida, es la última visualización de la condena realista de Sing, Sing. Cuando intenta la reivindicación social y la redención que pretendía… ya es posiblemente demasiado tarde, te has ido a otro sitio, a otro tiempo… y ya no es lo mismo. Esa sucesión de escenas repetitivas en la interpretación del preso común, se vuelven un tanto desubicadas, fuera de la prisión personal… como un aterrizaje forzado.

Volviendo a las historias de ciencia ficción, con Sky en el ojo como cantaban aquellos, el día después… a veces son un paradigma de los tiempos... y el otro en Marte... The Lazarus Project, con merecidos premios en la primer revuelo, se ha trasladado a lo indeterminado, fogueo para no desaparecer, y eso creo, que la ha podido sentenciar a la muerte. Al principio no ideada, pero que terminó… con lo que se exterminaba.

Pues lo que les rodea personalmente a los protagonistas, es difícilmente remediable, sin una renovación total… Un truco nuevo, del almendruco, de la maquinaria y esos saltos caprichosos, que se han estigmatizado en nuestro fondo. Ya sin viso de solución, acaso sin posibilidad de remate… Ya con encuentros que rompen las reglas, que habíamos conformado, y aceptado, desde portaviones, guerras robóticas o monopatines voladores… y las relaciones, se han mutado algo woke, de un día para otro, porque es la tendencia globalizada. Nueva orden mundial… o no.

La muerte y la exterminación, es lo que tiene que no da otra segunda oportunidad… y la serie ha sido cancelada, dejándote colgado en un tiempo indeterminado, en un lugar perdido… en una muerte sin explicación… y eso yo, personalmente, ya no lo perdono. Esto es una auténtica mierda… harto con la indefinición… sin fin. Sin un sentido racional, o reflexivo con uno mismo, y con los demás, pasando de la muerte… ya no voy dar más oportunidades, hasta que se comprometan a contarme la historia completa, o lo intenten… por lo menos. Qué jueguen con su pasta, y no la nuestra... He dicho.

Si no, ¿para qué, meterse el traje ajustado e histórico, de once varas, Supermán? ¿Para qué inventarse, un viaje…? Ya nadie, podrá sentirsee en su piel, con un poco de tiempo… extra, porque el dinero manda. El suyo...

Como la guerra, las explosiones nucleares, los clichés y el rechazo, el poder económico o la codicia… todo puede ser subsanado en un santiamén de bucle… y nunca el amor, parece ser… o no ser, que bien sintonizó Shakespeare y lo enseña Hamnet. Ya nunca, los comportamientos monstruosos y asesinatos, serán amortizados… los asuntos amorosos, explicados, las lenguas bífidas, reprogramadas, la tendencia sexual, deswokeada… curiosamente siendo british, van dos rostros de raíces en el Oriente, y se morrean... Es más exótico, desde luego… más que real en otros términos.

El 26… un viaje desnaturalizado.

Antes de este aterrizaje, por lo condicionado,  lo que más atraía de The Lazarus Project es la lucha por la supervivencia. Gracias a la personalidad variada de sus héroes y, diferentes valores, el científico, el moral, el sentimental o familiar, el universal… donde el control de voluntades en forma de manada, no sé si se intenta guiar hacia la rendición. La historia no lo ha escrito así, hasta ahora… y el 26, no es una excepción, desde luego.

Sea a través de la fuerza, nuestra supuesta Humanidad… tantas épocas atrás, o mediante la falsedad, que se hace pasar por realidad sin objeciones, cuando tiene un montón de capas ocultas... Es decir, dicho en cristiano… que los bucles… son un truco. ¿Y el 26, es mentira…? Aún nos queda un Huevo..

Oportunidades, no meritorias, ni siquiera azarosas, pues estarían regidas por una estructura superior, por la experiencia no trasladada desde el aprendizaje, sino por el vano oportunismo. Ese llegar a tiempo, más que recapacitar o pensar las consecuencias, y así es la vida en Lazarus… la verdad tal vez… con premio o sin él… es la ceguera. ¡Estar en el momento justo! Y ganar, ganar y ganar al final… como diría aquel.

Y sino, ya sabes… Boom! Y otra vez, Boooom! Hasta que no haya ya, posibilidad de cambiar, ni por parte de unos, ni de los otros. Lo que vivimos forma parte de esa estructura, oscura, en un tablero de juego, falsario, e interesado, donde las piezas de colores se alternan… Suelta el poder, entrega la pasta… y hablamos. Y ahora tú, de vuelta… un bucle absurdo. Quizá por eso, hay marcianos en La Vida de Brian...

Mírate al espejo, sin ambigüedades - como chavales ya maduros de Stranger Things -, y en el lado de la obscuridad, verás la luz, de una Luna. Como estudiaba el Dr. Kelson en la mente de su nuevo amigo Sansón, en El Templo de los Huesos, lleno de matices y de sombras, mentales y físicas, para indagar en una asistencia médica y científica. Sin embargo, los in-humanos, están ahí siempre… Por consiguiente, ¡vamos al lío! Toc, toc… hay alguien ahí al otro lado… ¡Hola amigo, zombificado!

Pasando recién, al 26, con h de autobús, con hache de Odisea, con ha de Odio. El de siempre… y ¡oh Viajeros! Durante el euclídeo tránsito al futuro, vemos cierta irrealidad… con Steven Spielberg visitando otras especies alternativas, siendo quién es… un humano. Superviviente y victorioso… Y saltando lo amoral, sin hache, por el aire del belicismo, os convoco… para enseñar un camino, el del futurismo deseado sin h-olocausto… Y con el bichito a espaldas, Grogu era… siendo el muchacho que siempre quisiste ser… un Hespiderman, perteneciente a los famosos Vengadores… o el Mesías prometido, de Chalamet con h, de Ah-treides. Pero, existe otro que ya explicaré...

Pues en el futuro, lo importante del Cine, es lo novedoso, y mirando hacia atrás siempre, para no perderse… Y reconocer las estrellas que son las que iluminaron el sendero dorado… sea en la pantalla que te cuesta un ojo, o buscándote la vida, como caballero sin espada, cuando más te cuestan las cosas del comer. Oh Lazarillo, o sino, abandonadlo todo, riquezas y grandes mobiliarios, todo lo material… si vos… y como pensáis en mundos rojizos, no cómo Marte… suplid a líderes tradicionales, beneficiarios de una casta… la que se enriquece a base de los humildes. Y entonces… os suena, ¿no? Bucle.

A bordo de este 26, sin final, de autobús atómico… siempre es la misma batalla, una tras otra, desde el comienzo de los tiempos, reiterativos episodios… y de las ideas, que se verían como dos átomos dirigiéndose a velocidad de vértigo, contra sí mismos… Boooom, a tomar por c., el acelerador de partículas… y luego, tic, una de ellas salta, inesperadamente, y lo enciende todo. Y ya estás en otro mundo… el de lo irreal. ¡Una justa atómica!

Por eso, a algunos nos gusta la ciencia ficción… y a otros, más materialistas, menos… Tediosa incomprensión, de dos mentalidades, practicismo e imaginación… entre el tacticismo elaborado y el pensamiento abstracto, riquezas generadas por la indolencia, con marcada motivación ideológica… y el pensamiento libre, fantasioso personalizado… ¡Eh, solitario pistolero!

Por eso, los partidos en política, están compuestos por profesionales, que velan por ellos y los acólitos… mientras que Mr. Darín en el Eternauta, es un sobreviviente que busca a sus seres queridos, como el vaquero de Fallout… sin necesitar más explicaciones. Y sueñan con otro mundo mejor… Lo contrario, la casta es la imagen del orgullo, con una familia descompuesta, como le ocurre también a John Wayne, tío Ethan a órdenes de John Ford, en The Searchers, o Centauros del Desierto.

Ha llegado el momento de contar la leyenda, de la odisea descrita por Homero, una de vuelta al hogar y a los suyos, antes de encontrar la venganza a la puerta de casa, dulce hogar… que resituase las cosas, muy bien interpretadas en la versión protagonizada por Ralph Fiennes al arco, de nuevo… Mientras exista el Odio… o el dolor, siempre habrá un Ethan, qué diga… Levántate Lazarus y anda…

Por cierto, y Alpha, ¿qué cuenta familiarmente...? Naciste después de los dolores, en fin. Con un yonqui sentenciado, un marginado universitario  o una niña sangrando continuamente… ante la epidemia. Y terminando, faltó... Always look on the bright side of life, como si nada. Juntos, qué no revueltos... huevos.

 


martes, 17 de marzo de 2026

Fallout. Season II

 


Un Apocalipsis zombi, posee una estructura cinematográfica, bastante lineal en las formas y eb los tiempos… Hasta ahora.

Hubo pequeños matices, dependiendo del inicial blanco y negro, paseando con un zombi o a horcajadas a lomos de abuelo del cotarro George A. Romero. El ya inventó los cambios de estilo y el raciocionio tras la enfermedad vírica. Se tornaron  más verdosos y rojo sangre, cuando se unió a esas emisiones radiactivas y demás holocaustos provocados por los hombres… 

También sus bocados contagiosos, aumentaron de velocidad, pero el cambio promovido últimamente por los británicos, encabezados y alfabetizados por Danny Boyle es otro nivel, y llevados por Alex Garland al éxtasis de lo incorrecto, ha producido una sacudida desconocida, desde los pelos de la cabeza hasta los huesos de la pelvis. ¡Un show psicótico y sacro!

Algo también ha tenido que ver la televisión, a través de guiños basados en juegos como The Last of Us, o los famosos Walkings de la tierra y de los 7 reinos, o este pequeño juego de los 60 en el futuro que, desde las consolas – no jugadas por mis manos-, hasta la Amazon MGM Tv, nos ha viralizado con sus mundos científicos y post-apocalípticos, en Fallout. Mas, con un look sesentero acertado, y coletazos del western.

En ese sentido pragmático, algo tiene que ver con el magnífico doctor que ha llevado a la divinidad médica, el gran Ralph Fiennes en 28 Years Later: The Bone Temple… y una serie de episodios que van a quedar para los anales del terror. Ahí está la catarsis amistosa y la alucinación entre, dosis planificadas -sin abusar...-, de violencia y rock&roll. Lo que es, muy de celebrar, por evitarnos la desmembración en vivo y demás… truculencias anatómicas.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos médicos y la redención de los anteriores 28, que se dispondrá en defensa radical contra diablos malolientes, en un futuro próximo ya sin Lord Jimmy Crystal (un excelente Jack O´Donnel); y seguramente, también con la música de Hildur Guonadóttir más la aparición fantasma de Cillian Murphy. Unido a la escopeta pero sin gorra, ni traje, se mueve del largometraje de Peaky Blinder, en el maletero, posiblemente, a un baile con cerdos… Yo he venido a hablar de otra cosa, menos bélica… y sucia, creo.

La Pipa… y la Paz.

En tiempos de guerra, se oye el silencio… Centenares de bombillas latiendo al compás de una música de éxito. relampagueando, ¡Esto sí que es la guerra! 

Y mira que estaban ahí, los de Sinners, pues nada… premio para una música que no me conmueve, ni medio. En fin, los premios y las historias de miedo... han quedado en un segundo plano... peldaño, con las que existían.., Excepto, la acertada interpretación doble de Michael B. Jordan que, para mí, tampoco era la mejor… Pero bueno, bien dado. Así como la de Amy Madigan, qué muchos han celebrado, como una especie de banquete desde Calles de Fuego, a esta reinterpretación de los Malditos, es decir, plagadas de niños con halo vengativo…

Curiosamente, los premios de filmes con monstruos sobrehumanos, aunque estaban en las posibles quinielas, se han deshecho ante los actos de los humanos, qué son mucho más monstruosos normalmente… Y los giros dramáticos, han tirado por la vereda del simbolismos revolucionario, y la de, la reivindicación de las madres...  frente a los padres, que abandonan o dejan tirados a hijos, como fantasmas shakesperianos. Es lo que hay...

En este aspecto, y mirando a la caja tonta, aunque Fallout tiene intérpretes que están a la altura, el guión nos zarandea demasiado, y existe esa pizca de estrutura política y social. De tal forma que nos perdemos en su intrincado – a veces acertado  laberinto de estratos temporales, no tanto como otro del que hablaré próximamente- , a través de sus escenarios distintivos y acciones monstruosas… qué conserva gratamente. Y qué, significativamente, podrían haber sido más desarrollados y celebrados materialmente. 

En el círculo o espiral, dramático y panorámico, me lleva a elogiar los momentos de acción terrorífica, y efecdtos de luz, marcados por la directora Nia Dacosta en El Templo de Huesos. Más aún, tras aquella espantosa The Marvels… y aquí, hay algo que no me cuadra. Mas, felicidades, por si me equivoco... Oh, Danny boy!

Había muchas historias interesantes – alguna menos…-, pero nadie se va a extrañar de que ganaran los escritores originales de Sinners y el adaptado por Paul Thomas Anderson…  aunque tire de estereotipos. Si bien, yo prefería el de las otras cuatro, Hamnet, Bugonia, Sueños de Trenes y Frankenstein, porque es lo que más me tira… y me lleva a la butaca. Me sienta bien... En fin.

El Atentado…

Se propaga un rumor, que no viene de boca de Conan por cierto… En cambio, recorre la sala, cuando la verdad, es que las invasiones extraterrestres y las zombies, no están representadas en estos Oscar´s. 

Por ahora… y entonces, las armas están más silenciadas de lo habitual. Menos una, que siempre tiene el punto de mira entre ceja y ceja… Bueno, un premio no es más que… ¡La Victoria! Algo que se instala temporalmente, como un virus..., e intenta guiar el futuro por esa mano vencedora… hasta dejarte catatónico, o algo así... Y que, en ciertos pasajes, sólo sirve para alimentar los egos… 

En el mismo sentido, del que los zombies se comerían los cerebros de víctimas, pero sin saber para qué… porque no aprovechan la sapencia, como guerreros del pasado... Pero Ian, showman del 666, Kelson, podría tener el remedio… ¡opiáceos e Iron Maiden! La música rock es fundamental en el terror y la ciencia ficción, desde tiempos setenteros.. En Fallout, la banda sonora se extiende en cierres ambientales,  y escuchamos, al término de cada episodio, una muestra de los mítos, – además con esa trompeta… triste e intermedia -, que nos lleva a caminos de la sonrisa y el tic de los pies. Y eso, no todas las series lo consiguen, aunque metan con calzador los temas musicales. 

Todo, incluido, el heavy metal, tiene su momento en el espacio zómbico-sónico… con el blues de Sinners, en la gala, que es la joya de la corona a medianoche, a través de la luna rojiza y atractiva. Y sin estatuilla de pies de barro, pues... ¿no eran tan mediáticos, ni descargados, no?

Al terror, a la bomba radiactiva, se suma un vampiro que se querría apoderar de nuestra esencia vital, sustraernos el yo, no una supuesta extratterrestre con rostro de Stone... y ya seas Frankenstein, Emma o William Shakespeare… tus voluntades, se ha quedan en la pirotecnia, bombillos desnaturalizados, y determinados olvidos que, son para determinadas invasiones u otras reivindicaciones. Incluido el rubio teñido, que es una insinuación... de algo. Eh, Brad-Penn!

Ahora, era momento de madres, y machos alfa en trío, no de hermanas voraces, de sed vital y poder, ante una oportunidad cristalina. Ni de monstruos solitarios, ni chés ni hostias, que todavía no han encontrado pareja, con eso lo digo todo… a pesar de míster y Miss Gillenhall. Casi ausentes estaban, como los cabellos adorados por Sean Penn. 

Así que, la suerte de los bellos y bellas, los feos la desean... Ella Purnell, no es una de ellas, por cierto, de poco agraciadas digo. En la serie Fallout, tenemos a la heroína actual, un poco de todo esto, reivindicación femenina al poder, el vaquero solitario, siendo un bicho... Monstruos enormes, cucarachas asesinas, niños mutilados y explotados, por el régimen, no social-demócrata, padres enloquecidos y apasionados con su trabajo, que olvidan sus ´pétalos`, chistes deformes, un desierto de pesadillas… claro, con aquellos búnqueres que, son como agujeros en la memoria, recuerdos de emisiones pasadas, la ciencia micro sensorial y guerras nucleares… Sólo quedaban unas gotitas de rock y… Ella. ¡El cóctel! ... Tras la Batalla.

¿The Future…?

Y yo qué sé… anda y mira al horizonte, que para eso tienes una misión por delante. En un apocalipsis de premios, y zombies sentados entre guerras, lo mejor es ver la cura. El sentirse más humano… no siervo vampirizado, no hermana llamada por la estética de la imagen, desnuda por dentro… No, seres que se nutren con la carne de los demás, como los buitres… ni las bombas temporizadas. 

Quizás el porvenir, esté al otro lado, de aquel devastado desierto, quizás, no lo hay… ¡Según se inflama otro condenado virus…! Sí es cierto, que algunas series se comportan como ellos, los virus. Cada temporada te amenaza, va dando noticias y pronostica con volver, y luego, acabas algo enfermo, y zas, se acabó lo que se daba.

Las expectativas creadas, no son más que un dolor de cabeza, para quedar aletargados en nuestros sillones, mirando el vacío. ¡Hay qué despertar, amigo! Lo mejor es ir sentenciando, y no calzarnos una epidemia que nos haga estar enclaustrados una larga temporada, sin sentido, sin raciocinio. El bien común, como especia visualizadora.... Como quedar en un condenado, silencio… en la obscuridad.

 En el juego de Fallout, que no me inoculé en su momento a través del mando, existe esa división ideológica, unos pocos arriba, plagados de poderes, y otros muchos a mordiscos, que… en salto temporal y mediático, nos lleva a esta incivilizada guerra ideológica. Cuando no la otra, la que abrasa hasta a los monstruos... El futuro está negro, no lo digo con segundas, sino energéticamente. ¡Estamos condenados!

Únicamente avezados, los poseedores de sabiduría y experiencia, conocen al especialista de los huesos... y saben del programa que intenta una globalización mental...  Teniendo qué elegir, el mando, el bando… Bueno no, ya la AI ha llegado para, no quedarse… sino reinar en el mundo -, y nos ocultaría lo más importante, a través de manos vehementes, interesadas o poco ilustradas... esto es, la verdad. Y esa es la raíz, del cine de terror y ciencia ficción… lo que se oculta y lo que pensamos qué es.

Por lo tanto, en esquelas polvorientas… veremos los carteles de neón, sofocando un imperio caído, infernal, condenado... infecciones secunadarias, pasos hacia el western, la supervivencia o la fe en la humanida... perdida. Los desencajados, las legiones enfrentadas, el rechazo tan común, el valor de las cosas, el miedo a lo monstruoso, diferencias familiares, intereses, la ciencia armamentística, el control mental, la escasez de agua y alimentos básicos, la basura que viene, tras el rock&roll, la guerra en facciones, los fascículos de recuerdos, y el valor… o el horror. Eso es Fallout y 28 years later.

Pero… pero, no está todo perdido. Ante esos patrones reiterados, como las invasiones de bacilos antiguos, existen remedios, o no… Sino, aún puedes abrir la ventana, a ese futuro… y una nueva mirada, al horizonte.

En este último instante, respiro o bocanada, te voy a decir, que mejor es olvidarse de Long Walk, que no llegan muy lejos, sólo al lado de la esquina occidental, de los últimos ritos del conjuro que no se acercan a esos primeros, a los postreros avatares de James Cameron, qué aburren más que, ovejas teñidas de azul y verde, un atraco de colores al vuelo. O del retorno a Silent Hill, qué es un dolor de muelas grisáceo, sin la gracia y la enjundia de lo vivido, sin anestesia, ni nada, malo, malo… y de las redes sociales, malignas, con Influencers, ni mentarlas, xDio.

Alpha es un quiero y no puedo, contagiarme... con una mártir que va sangrando por ahí a chorros, y esperan... que no sea apartada del contacto, y repudiada... y me queda Cold Storage, qué es una parodia, algo más divertida en su loca contaminación, con un Stranger Things, esto es... rara paradoja. Lo de V/H/S en Halloween, también lo dejo, porque me ha dejado catatónico... y desconcertado.

Vamos que, el miedo se ha estancado en el 26, y si bien no es mi trama favorita en el terror… los Zombies nos han salvado por ahora, con el 28… como decía aquel, Seth, tras pensar en un desatranque zómbie-intestinal. Y un vampiro clásico, con un alto grado de patetismo y belicoso, The Vourdalak, es el que recomiendo para degustar en francés a quién no se haya alimentado todavía… Por ende, premio bien otorgado al Valor Sentimental... aunque la denigren, ya sabes quién... ¡A Saltar, bailar... yeah!


 


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