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sábado, 31 de enero de 2026

Stranger Things. Season V (and…)

 


En el extraño viaje de la vida, ha transcurrido apenas 10 años… ni eso todavía… un suspiro, un reencuentro, un pequeño cambio… una canción.

Sin embargo, bajo el pequeño pueblo de Hawkins - sí Stephen -, todo va tomando forma… A través de los ojos, de un grupo que paree indivisible, por la fatalidad o el desánimo. Y hemos visto crecer cada centímetro, cada sentido, casi en directo, a ese grupo de jóvenes que empezaron sentados  alrededor de un tablero de rol. O en el otro lado…

Claro, ellos aún no lo sabían pero… En ese mundo de los adultos, existen las máscaras… como en el juego.  Sus roles sociales, atracciones y adicciones, entre adversidades de todo tipo y, por supuesto, los gustos culturales… que son las referencias que todos vivimos y poseemos en la memoria. Es decir, son aquellas vivencias que conformaron sus existencias y los recuerdos que ya, nunca, never eleven… desaparecerán de sus mentes. ¡Ha no ser, que alguno pierda la cabeza durante el viaje!

Arriba… Abajo.

Quizás, muchos no sepan o recuerden, las diferencias de arriba y abajo, no la de Coco, sino la de aquella serie británicas, con sus reglas y aberturas a habitaciones… Sensaciones que, como en una espiral que envuelve cuerpos pensamientos, y que no es otra cosa que el paso del tiempo. Los filamentos que van creciendo, entre sus neuronas juveniles, cables o fibras que mueven sus músculos, que se van endureciendo… o se van marchitando, en otra línea oscura.

Con esas líneas temporales, siempre hacia adelante, pero mirando hacia atrás… por el lugar dónde se cuelan, amores perdidos y monstruos… Y es que en las ficciones, o ese tablero, la realidad se puede dividir a un nivel cuántico, fraccionarse en dos, ser o no ser… Y establecer lazos invisibles, aumentar el conocimiento, la rebeldía y el valor, la unión de la amistad, establecer nuevos lazos familiares… creer, en definitiva.

En uno mismo… y en los demás. Tal vez… pero… (no hay peros).

Por tanto, se trata de un aprendizaje, del nivel grupal al molecular, que te cambia, invade el organismo e… impregna las ondas de un universo indetectable a simple vista. Donde se pueden renovar piezas, o cortar por lo insano… poner y quitar en el tiempo, desde… no sé sabe bien… puede que desde principios de los ochenta en adelante.

En un laboratorio, como el de ET, se empiezan a crear los héroes… y los otros… siempre en marcha. Unas veces, se investiga sobre el terreno y, en otras, escondidos como un mago que buscara el principio de la transmutación de los metales en oro… lo imposible, lo inevitable. Mas, no valioso en sentido material, sino, el que se bruñe en el interior de los corazones… descubriendo lo que eres, de que estás compuesto, hacia la conclusión de otra etapa, o simplemente, en la creación de una historia.

Y hacia arriba, más importante… cuando llega a un número mayor de personas, de todo tipo y pensamiento. Eso lo saben, Los Hermanos Duffer, dos que son uno en la pantalla real de Netflix, narrando un conjunto de realidades, alternativas, redes, mágicas, familiares, terroríficas, oníricas, personales… y a la vez, con perspectiva física y mental… universales. Y hacia abajo, dos mil, noventas, ochentas… el viaje al pasado, pues es una aventura que une los puntos, desde allí, hasta el presente, remontando para las nuevas generaciones. Los gustos ya son, otra cosa.

Cada quién habla, siente en consecuencia, desde su parcela de tiempo que le toca… y la crítica individual va comparando ambos lugares y emplazamientos caóticos, hasta nuestra propia realidad – que a veces se siente traumática -; y en otro sentido, el de la fantasía, abierta a todo tipo de puertas, portales interiores, ecos que se repiten para lo bueno, o lo malo… imágenes como retratos en las retinas. Así dependiendo de cada experiencia, facilitada por las neuronas de cada cerebro, esos caminos se hacen infinitos… si bien, algunos sientan, que uno es el auténtico… la ejemplaridad, y te señalen que… ¡Ese es el camino!

Lo seguro es… Qué siempre nos quedará lo recorrido, París o Marte, todo aquello que hemos viajado… o no… Lo que dejamos de hacer o sentir, lo que se quedó escondido… en algún rincón… infierno o paraíso.

2 Caras… de verdad…

Un eco parece que no nos abandona… se mantiene el grado de enfrentamiento, o el resurgir de la necesidad. Para continuar esa realidad pretérita, hacia el horizonte de sucesos, solo que, con la carcasa, sangre, piel y huesos… esencia… de otro ser distinto.

¿Y los hijos...? Bien gracias. En toda incursión al futuro, son el relevo, y se trata del reconocimiento del pasado, porque creemos que es necesaria esa experiencia, que nos facilite el tránsito, a otra lugar. A otro individuo que la absorbe,  tal que una antena detecta las ondas, o una batería retiene la energía… de fuera para adentro. Es una guía que va del  mundo de las percepciones – ya sean reales o no – como Platón decía, a otro sitio más efímero, clarividente o penumbroso, el de las ideas. O el más válido, el más real… Duda pues existes, que pensaba el otro.

Dos imágenes que entran por nuestros ojos, las convierten es espejos, que rebotan, internamente, pudiendo generar sensaciones, distintas, creando un mundo paralelo donde la imaginación reina. Ella, es reina…

La Niebla… a 10 pasos de distancia.

“La Niebla, se arremolinaba alrededor… como un vasto manto gris, ocultando todo a su paso…”.

Sin embargo, no es verdad, si te acercas lo suficiente y, lo ves con esa otra mirada, la de la fantasía… en la que crecieron niños, como tú o como yo, como los Duffer o Shawn Levi, y los reyes King o Spielberg, Frank Darabont, Donner y Reiner, Cronemberg, Craven o Carpenter. Las tres Ces, de Ce o Eleven. A un paso del 10, tras la ciencia ficción y el terror. En este caso, las historias de Stranger Things, se basan en ella, pero esencialmente se detienen en los pequeños detalles…

Y aquellos niños, que son éstos también. Básicamente, desean elevarse  como contadores de historias… sumergiéndonos en otros universos, para fundirse con los personajes y hacernos sentir… viajar, ricos o humildes, como víctimas, más débiles, o hasta llegar a un nivel superior de superación, y flotar en el espacio, como los héroes.

Somos amos de la aventura… los jugadores frente al tablero. Creemos en las cosas, las que no parecen importantes a simple vista, pero en la mente se vuelven imprescindibles, esenciales… porque forman parte de lo que somos, de lo que fuimos… Y de lo que otros, podrán rememorar, para sentir el mal en sus cabezas, o hacer el bien… Con uno mismo, o los demás. Así, en la década maravillosa de los 80, con sombras y luces, como todas, o no, hubo más oscuras seguramente, o habrán… se detuvo el corazón… tic, tac… En ese mismo instante donde comenzó el recuerdo,  la música, aventuras, y el Cine. Es decir, el Arte, de vivir.

Ya fuera una vida, o la otra, la que no se puede contar a cualquiera… el tiempo es magnitud caprichosa. Puede dividirnos y convertirnos en otra cosa… Viajamos a bordo de una nave estelar, púrpura, fascinante, heroica… con estos jovenzuelos que se convirtieron en parte de la esencia vivida, los pasos que dimos… o no…  Una que unos cuentan a otros, enseña, nos entretiene, simplemente… Y tras esas vivencias, sueños o pesadillas… que nos generan pasión por aquellas pequeñas cosas, por estas que nos hacen sentir…

Nos transforman, en futuros viajeros… De una época a otra, de un mundo visible a uno oculto, de una aventura a otra, muy distinta. De 10 en 10, como falanges de una garra afilada… Y los hermanos, dos, nos llevaron de su mano, a ese lugar… mágico. Pues si te comen, te comes los veinte… y así… en décadas de dos en dos… con dos guiones, arriba y abajo, maldad crece, anatomía de los malvados más resistentes… que rememoramos como los abusones del cole… Monstruos salidos de una niebla, como cancerberos del infierno o gigantescos arácnidos, hasta formar la garra que comenzó un día… en un agujero terrible.

Es una cueva oscura, una fisura en la mente, como la de Freddy Krueger y su leyenda negra. He aquí, uno de esos ejemplos que mantienen el terror porque están bien escritos sobre el papel, e imágenes oníricas, tal que los jóvenes que vieron Stand by Me… y descubrieron que la aventura, en cualquier época, etapa…  puede surgir el mal en una vía, de un asesinato, en serie… y el compañerismo, amor, o no… el olvido, tal vez… Y como si de una obra de teatro se tratara… Ser o no Ser…

El poder mental…

Sentir, padecer, errar, temer, jugar… tal vez, soñar. Y tras el ruido, y la niebla, nos transformamos. Ese uno, apareció de ella…

El nombre de Henry Creel, dio nombre al portal del Mundo del Revés, a menos de un paso dimensional del Once… puede provenir de crowl (arrastrarse)… en busca de infantes que desea su alter ego en conversión demoniaca a Vecna… Y ¡vampiresca! Para alimentarse de su esencia, como en aquel envoltorio membranoso de Alien o las conexiones neuronales para los visitantes a Matrix.

Por ende, se podría decir que primero fue un experimento fallido, como tantos otros en la fantasía… que posteriormente se transformó en el ser de Dragones y Mazmorras, con esa nebulosa presencia de la mutilación, y los cuentos que rodeaban el pensamiento del ocultista y novelista Alister Crowley. Más con la piel del sujeto 1, saltando hacia la Dimensión X por un agujero de gusano, se dignifica el gesto y trabajo, del actor Jamie Campbell Bower en la esencia de lo inevitable. Y como Santificado por Ozzy Osbourne en su mítica canción ya, bajo la producción del sello Black Sabbath, este ser teatral, que comenzó cantando en Sweeney Todd y Rock&Rolla para terminar ascendiendo a una banda de punk rock… será la próxima generación de The Rings of Power, de TlotR.

El Mago oscuro, o Dragón, la Araña… es jefe de Demogorgones, como  verdaderos perros de presa que lamen la zarpa del verdadero maestro… Azotamentes. Y en la niebla, nos reencontraremos en diez… con ellos, u otros… los 90, tal vez. Del ser oculto que, está en las alturas, rememoramos a ese otro ojo que todo lo ve según la mente prodigiosa de J.R.R. Tolkien… Y manda subalternos, cada episodio más cruentos o sangrientos, contra los ziggy stardust, duques o agentes blancos, tenientes Tom´s que lucharán con la luz, inversamente proporcionales a otro hijo de Lucifer. Un Warlock cualquiera, una sombra con necesidad de mutar en Anticristo, humanoide reptiliano, y esparcir las pestes sobre la Tierra, en ese apocalipsis, que deben detener en un abrir y cerrar… sus némesis de la mente, demente…

El grupo humano, alrededor de ese poder mental, casi inmortal ya, establece una serie de nombres, que serán recordados… mitos de la tele del futuro… crecidos en una población ficticia de Indiana… pasando por obra teatral en construcción del mal, The First Shadow… hasta la megalítica y universal televisión. Significados por un escuadrón de fanáticos del actor visceral, como he comentado.  Qué demostraría que el Mal está más cerca de humanos, de lo que parece… con un toque, o gema, demoníaca/o, eso sí, o sino recuerda el caso de El Exorcista de William Peter Blatty y representaciones por el desierto de William Friedkin. Y en el camino…

Reflejarse en todas las efigies que representan a los demás personajes… nos vemos tú y yo, tu hermano/a, el otro, la de más allá… cada uno, con una misión al final, ¡Cómo queda más que claro! En esta era… otra.

En definitiva, todo un ejército de seguidores de Hedonisio, su antecesor, con todas sus dotes afrodisiacas y elementos adictivos – como la nostalgia, la comedia o la esperanza -, que abstrajeron a otros como Neil Gaiman y Terry Prachett, o Terry O´Neal parodiando a William the Antichrist de su obra corta. El poder mental de los ochenta, hoy, nos enseña a amar los sonidos, placeres semi olvidados por otros modernos… y conservar la esencia de la humanidad.

Poder mental sí, pero empuñando una espada flamígera que corte el cuello de la serpiente… y evitar la otra enseñanza traumática. Y eso que comenzó Every Day de un, malogrado Buddy Holly, terminando en lluvia púrpura de Prince, hasta el viaje estelar de Mr. Bowie, qué no es poco. Y rebelarse, con el espíritu contestatario de Eddie, maldición de Iron Maiden, Pizza mediante… Gazen Matarazzo, mediante, digo.

… Boys & Girls.

Como decíamos, ayer… volveremos al universo Tolkien y Mr. Bowen, y en reflejo fraterno a lo Carrie con Millie Bobby Brown, para un nuevo episodio de Enola Holmes como heroína, ideada, o nuevas posibles series apalabradas, se verá.

Seguimos en Dust Bunny con Mads Mikkelsen, en otra línea… y la auténtica teniente Riley entre monstruos, que no su representación biterrenal Natalia Dyer, ésta algo restringida, sin nuevas producciones futuribles, tal que el mismo Finn “Mike” Wolfhard o Noah “Will” Schnapp, en himpás interpretativo; y como a la mayoría, que no nos gustan las despedidas, o no sabemos de carreras, esperaremos… por si las moscas. Y como David Damalchian, monstruo bajo la cama, monstruo de la tele infernal y en la próxima The Curse, Street Fighter, One Pierce y Kodak Super XX… ha tomado el otro camino, que fue en Philadelphia. Que es el hilo, para la próxima reunión de colegas, el Phily stranger próximamente -,  o una simple formalidad… no sé.

Entre chicos y chicas, deben estar… nos las veremos con Charlie Heaton en Twice Over y Mia Wasikowska, a Maya Hawke en versiones de ese carácter tan Thurman-Hawke, y a Joe Keery junto a Liam Neeson  y Georgina Campbell (brincando a través de la oscura Barbarian) aterrizando en la comedia negra Cold Storage. Entre Winona Ryder y David Harbour, ese baile, una en stan by y otro, gatillo de diferentes palos, como compañero de Caleb Mclaughlin emitirán tonos en Como Cabras. Y la Cara Buono, en una comedia musical dirigida por Jesse Eisenberg, con Julianne Moore y Paul Giamatti, interesante… Sadie Sink sale vencedora claramente, saldrá con Peter Parker y más, o Priah Ferguson dando otro salto cualitativo, y por último Brett Gelman (el Murray) a la serie Wild Things con Justin Teroux, Jude Law y Andrex Garfield, se presume que triunfadores…

Tous les garçons et les filles, de mon âge… tralalá… Ya no, la nueva generación en década de los 90, probablemente, con Jake Connelly, el monstruo o la bestia… y Nell Fisher (Holly), la bella… son otros nombres que suenan, sueñan y danzan… Sólo resta el maestro de los títeres... ¿Y Linda Hamilton? En su nuevo rol de mala… Sí, creemos… ¿o no? Tendré que empezar, a visualizar… the Oscar´s…

domingo, 18 de enero de 2026

Dark Matter. Season, only

 


La Física actual, ha podido comprobar que es un hecho, que la Materia – o algo parecido a esa complejidad de átomos -, puede coexistir en dos estados muy diferentes… Pero, en cambio, que la inteligencia dentro de nuestro cerebro – no en el del famoso Gato de Schrödinger -, sea capaz de multiplicarse, menos aún dividirse, en varias realidades simultáneas.

No existe de momento, esa Caja de los Ingenios, que engendraría un multiverso al que visitar según conveniencia… de momento… Controvertida teoría de vacaciones disgregadas, que sugiere la historia de esta serie, a veces denostada, nombrada como Dark Matter en la constelación creada entre Sony y Apple TV, como los Silo, Constellation e Invasion… Así, igualmente caprichosa sería ese momento en que nos encontrásemos con nosotros mismos, dejando atrás la arcaica paradoja de la existencia, creando una multitud posible de versiones. Eso sí, parece que unidas por un pensamiento, diríamos… unipersonal.

Seres inteligentes, en distintos mundos paralelos… unos dirigidos hacia la felicidad y el bien común, otros a la desintegración de la realidad o el llamado apocalipsis, autoprogramado. Y después… ¿qué?

Pues se trata de la archiconocida historia, del viaje al infinito en el cosmos, que es el océano del tiempo… repetido hasta la saciedad como si de una lejana Ítaca se tratara, pero visitándonos a nosotros mismos, a nuestras familias en diversas fases, a las amistades, o no… Y con los candidatos a quedarse con nuestro reino, y amores. Mira que… ¡nos lo avisó Homero! O quién quiera que fuese aquel… escultor de las letras.

Los Viajes…

Paseos arrebatados de nuestros mundos posibles… muchos sufriendo calamidades y pérdidas de amigos, guerreros… Hasta encontrarnos a la vuelta,  con el posible traidor… Un suplantador de lo que hubiéramos sido, o nos hubiéramos convertido con el tiempo.

Junto al capitán, llamado Joel Edgerton, jefe del invento disociado para transformar dos mitades, a priori antagónicas… en otra vuelta de tuerca, que nos aleje del suspense y el terror. Hacia una calma, tras las múltiples marejadas, que se han vuelto algo monótonas, según avanzábamos en la navegación, como ecos de canto de sirenas… pero sin ellas. Es decir, sin las magníficas replicantes de Blade Runner, o las fauces voraces de las creadas sobre el mar calmo, o Mediterráneo luminoso… Ya veremos, no, en que lo convertirá, el bravo, en ceniciento pensamiento, Mr. Nolan…

Sin embargo, un inciso… porque realmente yo quería hablaros de una magna, aunque humilde producción en la que confluyen los hechos descritos como verdaderos, con la gran leyenda de Ulises y la increíble odisea hacia Troya. Como buen ciego, sería transcrito en la época helenística como las grandes fábulas entre los actos de los hombres, las hazañas de los héroes… y los sueños de los dioses. Y si, en lugar de uno… fueran varios… ¿eh, poetas?

Pues así, nos hallamos con The Return, en cánticos o quizás alabanzas entre Italia, Grecia y Reino Unido, para conglomerar aquellas leyendas en acertijos posteriores, en tensiones familiares, indisposiciones mentales, dramas románticos, tensos como tendones de arcos, y flechas que nos parten el corazón en dos… dirigida por Umberto Pasolini, también guionista… entre Odiseo y la fiel Penélope, entre fantásticos, Juliette Binoche y Ralph Fiennes… E hijo, que también en trío familiar de la Materia oscura, guiado como Telémaco al tránsito, hijo de Boardwalk Empire, Charlie Plummer, que luego engendraría a Perséptolis, o Persépolis… Increíble curiosidad histórica, de la actualidad…

Entonces, la auténtica esencia de la Odisea de Homero, sin las famosas batallas de antaño y aquellos monstruos… no, no está en ninguna Materia Oscura en serie que, los posee como balas de repetición, sin ton ni son,  sino en esta entrañable película que es, bastante recomendable y fiel de una era, un reencuentro, para versión inédita en cine… de una idea. El retorno de un fabuloso viaje…

Versiones… una, otra…

Claro, invasores en ausencia, ha habido unos cuántos y siguen arribando sin parar a esas costas… suplantándonos, arrebatándonos la esencia, ocupando nuestros hogares… y siempre, siempre, ha existido un monstruo de un solo ojo, un Polífemo blasfemo, y hediondo…

Para ello, ella, también es imprescindible, como la resistencia, unas ocasiones resplandeciente como aquella mirada, otras enfermiza, quebradiza, como una viuda no abandonada, enamorada de una imagen… como la de aquel líder del Laberinto de Jim Henson, uno de mis odiseicos héroes… sí, me refería al inolvidable David Bowie, el hombre de los dos ojos distintivos… como una bandera ondeante en Marte.

Y ella, era Jennifer Connelly (Snowpiercer, el otro viaje televisivo), podéis comprobarlo… siempre estuvo allí, danzando con él, en su inalterable ficción fantástica, como también lo ha estado normalmente, en su dilatada carrera ya, entre esos desvíos o confluencias entre la realidad y la fantasía… y recuerdos de muchos entonces, desde sus heroicidades junto a The Rocketeer o Hulk, hasta sus pesadillas antropológicas, con el Robert de Niro de Érase una vez en América, o mucho más oscuras, como en Dark City, Phenomena o Requiem for a Dream… lo dicho, un sueño de cine.

La pequeña versión del engendro, esto es el hijo… posee su corazoncito en la piel de Oakes Fegley, y va a estar catalizado por los humores en el film de Steven Spielberg, The Fabelmans, hasta pilotar por el espacio próximo en, When the Moon was Twice as Big. Mientras que, el verdadero Telémaco en la película de Odiseo, Charlie Plummer, estará como hijo de la gángster-a Angelina Jolie…

Vamos a ver, todavía me queda en recorrer un camino, mirando a las estrellas… así como Odiseo nunca terminó su viaje del todo – al menos mentalmente hablando, después de tensar aquel arco… interpretativo de Ralph… fiel Fiennes -, y acercándonos a otros viajes fantásticos del futuro, como entradilla cinematográfica… y las vías posibles fueron infinitas como las venas de los héroes, las falacias de… los monstruos.

Hasta que, uno atacó al Ulises desde debajo de la cama, y en ese caso… a su hija, para Atrapando a un monstruo, llamado Mads Mikkelsen, que en el juego, tantas veces fue monstruo también… a las manos del director Bryan Fuller (Hannibal, American Gods). Por otro lado de este viaje cinéfilo, algunas penumbras me ha dejado ese viaje, hacia las pesadillas entre los infantes y los adultos, que no acabo de despejar en la mente. Al igual que, me ha quedado alguna huella, es ese otro camino polvoriento, del Hijo del Carpintero, con un monstruo/heroico, conocido como Nicolas Cage, que dejando la extraña historia a un lado, entre obscuridad, claridad, enfermedad… y adicciones venenosas… lo mejor es encontrarnos con los jóvenes Noah Jupe, que nos versionará The Death of Robin Hood, junto a Bill Skarsgärd y Hugh Jackman, y a Isla Johnston (que disfrutamos en Invasion y Gámbito de Dama), para extraviarnos con ella, en una visión, diferente de Juana de Arco… seguramente, Baz Luhrmann mediante… o doliente, depende.

Todo en orden, gracias al emperador del cine Ralph Fiennes… en el único orden posible… el camino correcto, del Actor, con mayúsculas.

Ya no hay monstruos…

Como aquel creado por Mary Shelley, sino que más bien, luchamos con los mitos, realidades unipersonales, males de ojo solitario… mirándonos, por encima del hombro… como si fuera una repetición infinita de la misma historia, hartante, como la multiplicación de los números…

Peces, y… puertas… gili… que nos llevan a la destrucción de la nueva Ítaca, que siempre resistió mil embates, menos un… parto. De caballo… y ya no hay talón de Aquiles que lo resista… ni posible versión de cantos y hundimientos anunciados… ni ningún Ulises/Prometeo, siendo devorado de nuevo, hepáticamente por un hambriento águila. Ya que, en el exceso, bastantes veces, no reside la excelencia… eh, Dark Matter… pues el recorrido de los capítulos se condensa, se pierde la naturaleza de la materia, física… y la caja se estrecha a nuestro alrededor, hasta asfixiarnos, y dejarnos aislados… de lo que prometía el inicio del viaje.

Mary Shelley – en el fondo igualmente, Guillermo del Toro -, también sabían que los creadores, o científicos absortos en sus deseos, absorbidos más bien… se envuelven en sus propias penumbras… y sino, que recuerden versiones alternas de ellos, Albert Einstein o Robert Oppenheimer… y los monstruos que nos amenazan, ahora.

No, resta casi nada…

Esas vidas, como rumbos alternativos, unas veces a un lado, la luz; otras a otro, darkness… es lo que hallamos en el Carpintero con Mr. Cage, muy disparatado en versículos… y en Tron: Ares, que si bien se remonta a los recuerdos ochenteros, es plagiado por el mismo Disney, hasta componer un monstruo con distintas partes… En la que, resalta por encima de todas, y es omnipresente como dios… la música de Nine Inch Nails… invadiéndolo todo, devorando todas las representaciones, los músculos en trajes, los colores, y la multiplicidad de esos mundos fantásticos… y Atticus Ross y Trent Reznor, mutaron en héroes odiseicos, for ever.

Indivisiblemente, o sí… sólo me resta hablar – que es mucho…- de Mr. Robert de Niro… Sí, aunque no coincidamos en algunos trayectos, viajes, retornos… Porque, algunos le han puesto de vuelta, tras lo de la multiplicidad de Alto Knighs, y no… a mí me ha parecido una gran disgregación de su materia, como lo ha sido, el reencuentro con estos Caballeros del Séptimo Arte, extremos… junto al incombustible y eficacísimo, Barry Levinson. Vamos a ver… quién no está deseando que llegue su trabajo dirigiendo una serie llamada The Jury Room, marcialmente… o en otra versión del asesinato más famoso, la trío compuesto por tres monstruos, como Brendan Fraser, Bryan Cranston y Al Pacino… Pues eso…

Como ya no hay caballeros, probablemente sólo resten monstruosidades humanas… en el nuevo panorama de la creación… no tan brillantes como para alumbrar estrellas… sino, con más o menos, luces. O no fue Miss Shelley, la única capaz de crear uno de los más resplandecientes, fulgurantes, eléctricos… y James Whale, estuvo a su altura, entre la pesadilla y la necesidad, de una Elsa Lanchester…

… y ya, sólo quedan los hijos… o de… que apenas comienzan a caminar, comprender y aprender, poco a poco… no, a ser carpinteros… ni músicos siquiera… casi todo es conglomerado… falsete… ¡Esa es la senda! ¡This is the Way… que dijo el otro! Deseando de verte, creación… de la mente.

Creación irreal, o no… entre el Mal y el Bien. Ocasión para el dolor del hígado, hasta el tuétano, del talón de Aquiles, hasta el corazón del monstruo… Entre la multiplicidad de serpientes, nidos con entradas reiterativas, víctimas propicias como Nicolas o Robert´s… hijos del Tron, no del dios del Trueno, sino de los plasmas electromagnéticos de la materia informática… nosotros, los arcanos, de la realidad paralela, hermanos de sangre de los ochenta… hijos del rock&roll.

Bienvenidos, los defectuosos… las miércoles de sesenta años, que no la de Tim Burton… los primeros chicos de las temporadas de los Things… el primer Snowpiercer, Dark City y la adicción de los sueños… El Laberinto del Toro, hoy… la sangre en los pies. La ayuda en un Kubo... Hola Minotauro, adiós Polifemo… ¡Eres feo, por dentro!

Ah, próximamente… toca hablar de esos monstruitos… Música, maestro

 

domingo, 28 de diciembre de 2025

Wednesday. Season II


No hace mucho que, nos preguntábamos… ¿qué es la vida?

Y, con la metafísica de cabeza, se responderían algunos seres llamados inteligentes… Qué, no existiría una verdad concluyente… Desde aquel, su  rastro vital en expansión del universo conocido. Si bien, es evidente que lo es  casi todo… Y esencialmente, que significa lo contrario a la muerte, la nada… Mientras que absorbemos casi todo, pues el comienzo de los seres humanos, es puro aprendizaje. No valemos de las experiencias que los sentidos nos enseñan y que recibimos de nuestros maestros, familia y amigos; siempre intentando o siguiendo reglas físicas y químicas, que forman parte de nuestra historia.

Al igual que, en el caso del nacimiento gaseoso que gira y se comprime en un punto, una simiente luminosa que se convertirá en estrella… un día… y su noche. El otro lado… del ser humano. Y hacia su ocaso definitivo, nos abrazamos, en baile final, algo mágico, eléctrico u orgánico misteriosamente, se transforma y establece el comienzo rocoso de la materia, bien como planeta o energía universal.

El estudio de lo que nos rodea, tras ese comienzo de penumbras también, permite el crecimiento de nuestro cerebro y el conocimiento, normalmente hacia la luz. Sin embargo, en el estado más temprano, desde la niñez hacia la pubertad, es algo nebuloso, abusivo… e indoloro. Al menos, para algunos, monstruitos inmortales… Hasta que nos preguntamos, ante diversos desvíos de la vida, de los olvidos propios de la juventud en su camino largo, por delante… por eso otro, silenciado… ¿Y esto qué, ya es el fin…? No, esta película no acaba más que empezar, de un viernes 13 de campamentos, a un miércoles... en clase. Soñando…

Este es el ciclo de la vida, arraigado a todo, y en los últimos tiempos, más entre las obras cinematográficas de terror. Vamos a intentar entonces, explicar esos mecanismos, que se respiran en un último y tierno, hálito…

Wednesday… de Cenizas.

Juventud… ¡Bonito regalo, eh! Cuando en muchos aspectos, datos siniestros o acciones clarividentes, nos muestra a los adolescentes, insistiendo en vestirse de negro y andar por ahí, camuflados, haciendo indagaciones, más o menos, peligrosas o insanas. Nos enseñan el miedo y esas viejas leyendas, que crearon mayores para asustarlos en otros eras, como las que aterraban a los niños del medievo u otras zonas misteriosas, oscuras, insalubres… o paradisiacas. Qué de todo hay, hasta de Nevermore a la Ítaca de Telémaco…

Cuando en un instante, aparece ella, hija de mil batallas con la muerte y Morticia… la pequeña de la Familia Addams, con esa relación redundante con la obscuridad y la muerte. Es algo habitual, naturalmente monstruoso, convulso como la adolescencia y sus pasiones… O no recuerdas esa serie de éxito, donde un joven protagonista, se viste con la túnica de invisibilidad, morbosa, que observa y aprende del día a día… y algunos lo llaman la decadencia de lo vívido, o la polarización de los coj… ¡qué mata!

Todo mostrado sin filtro, con unas imágenes y diálogos que te llevan a lo familiarmente patológico, al centro de una sociedad enfermiza; y nos entrega el recado, visualmente con escenas de larga duración, que te pueden dejar sin respiración, en un plan milimetrado… Del estilo de las entradas de urgencias en The Pitt, pero con menos sangre, eso sí…

Esto, y las relaciones de Wednesday con la gente mayor, en los alrededores de lo profano, - y liviano, pues cada vez en esta segunda temporada, se enfrenta al recuerdo de Harry the Potter… y sus rayitos -; acabará volviéndose convulsa, como es el estallido de una brillante estrella, plagada de lentejuelas de colores y ritmo K-Pop de ése. Y en esas estamos, un poco desnivelados, desorientados ante la serie de un Tim Burton, que se va alejando del pasado… por instantes infructuosos,  de leyendas y mitología, para adentrarse en otra materia transformada… No hombres lobo, zombies o mr. Hyde´s, sino hacia la indivisible y terrible, comercialidad. Así, tras eso, ya no vemos a la Wednesday de las penumbras, ni las pistas a lo Sherlock Shadows Holmes, sino… a una joven encarándose a la fiebre del sábado noche. Más pútrido…

Aunque con imágenes atractivas, temas mundanos e intérpretes  encabezados por los experimentados, Catherine Zeta Jones, Luis Guzmán, Thandie Newton, Gwendoline Christie (Juego de Tronos, The Sandman), Christina Ricci y el incombustible Steve Buscemi… Más, oscuro está… a la no luz inmortal, de Eva Green, ennegrecida… miss.

Nos susurraban a gritos, ¡Nunca más! Y les creímos, pero hay que verlo… Como a todos los cuervos y seres excluidos de la normalidad, que plasmara el escritor y poeta, Don Edgar Allan Poe… una mente de niño, al fin y al cabo…

Y en cambio, ellos no acaban de aparecer, más bien desaparecer por festivas y dolientes navidades, en todos los lados… según la realidad. Por casas vecinas, por barrios pudientes, arrabales, costas y fincas campestres, pesadillas verdaderas o sueños atmosféricos, caminos a ninguna parte, reflejos de batallas… y otras historias convertidas en leyendas, urbanas o inmortales. Pues sí, ellos son los/las protagonistas… esas estrellas, serán fugaces o no...

Jóvenes en la pubertad, líquenes en las casi puertas de la madurez, colgados del Kronen o Kraken; y por supuesto, junto a los más débiles, o la llamada “inocencia” de los niños. Con toda su maldad, incrustada, entre los destellos de una Profecía en triciclo, una charla en la cama con el Diablo, el niño que se vistió de madre y deslizó una cortina… O calzados de Zapatillas Rojas, ay Corazón Delator, cuentos de muerte de un Unicornio, y otros monstruos en el diván… Siempre bajo el aviso de un Cuervo… Nunca más…

Porque, esa joven enamoradiza que fue la seña de identidad de un genio como Michael Powell y sus ideas imaginativas con la cámara, cazó los premios de un Cisne Negro… como Hamelin se vengó de un pueblo y sus líderes... y demás desaparecidos. En alcantarillas próximas, plagadas de payasos, risibles, y detectives que investigan con las formas victorianas en los ojos de un joven Sherlock, que no su hermana… O transeúntes que se las encuentran, tras la vías, de aventureros recreados por otro inolvidable Rob Reiner, increíblemente sentenciado. En la Stand by Me, no te olvidamos, basada en cuento corto de Stephen King….

Y Así, e indivisiblemente, representantes en masculino, hoy,  estas tres gemas de la diversión, o no, de lo traslúcido… interpretadas por Emma Myers, Evie Templeton (Return to Silent Hill) y Jenna Ortega, nevermore o for ever… depende de qué, partes tomes. Incluso, junto al fantasma de J.J. Abrams, que podría existir con el espíritu de Tom Sawyer, Huckleberry Finn, y el Jim de La Isla del Tesoro, con el gran Orson, de Long Silver, of course. Por tanto, más de un Miércoles, de noche viendo tv… sin dejar de ser una producción penumbrosamente divertida de Burton… Big papá, podía haber estado mejor…

Estrellas… en tiempos monstruosos.

Diversas épocas, construyen un panorama condensado del miedo, y dan forma a escenarios variopintos que conocimos, a seres imaginarios, de  entonces y ahora… A héroes cuando éramos como ellos, jóvenes e inocentes. Los jefes o no, de una aventura en las calles o campos de  alrededor, en los ochenteros Stand by Me, en mascotas que se convertían en bichos, eran bichos entonces, eh… y hoy son un reflejo del terror, también. Enemigos, abusivos de clase… y otros.

Nos devuelven, demonios,  con cara de clown a lo Mr. King, como los que nos brindó un caricaturista neoyorkino y fantasmagórico, llamado Charles Addams, desde el 1964 en sus tiras de papel… Que trasladaría a serie de televisión mediante un ABC, negro… y curiosamente en paralelo con, esa otra que conocemos como The Monster, mucho más adaptada a los monstruos clásicos, y al humor familiar de sitcom.

Claro, los niños estaban ahí… eran jóvenes monstruitos, que caían bien, con la mente imbuida en misterios y ulteriores escenas con lo macabro-cómico, a base de risas negras, eso sí… Y la Cosa, thing, es que funcionaba… con los dedos puestos en la actualidad, a cucharadas, que mutaron, no edulcoradas de sangre, como cubos que caían sobre la cabeza a jóvenes reinas del baile… Impactando, antes de transformarse, en esta otra Cosa. Segundo claro, niños, gemelos/as o no, siempre estuvieron ahí… coqueteando con el terror. Mirando desde un ascensor.

Es una historia interminable, donde dragones voladores no son nuestros amigos, aunque los que arroparon a Miss Jenna hace un años, un poco sí… ya que, aquellos héroes de cabellos verdes o moradas, ahora lucen ennegrecidos, crecen a base de golpes, se trasquilan en desapariciones más que dolorosas, llamadas del más allá, familias desestructuradas, voracidad social, miseria a la fuerza, sin educación… y retorcidas sensaciones, devorados por los hábitos de conducta de adultos, y monstruosidades varias. Veremos…

En el principio… el Monstruo daba una flor a la niña, - no como antes, con aquel de los globos en M -, y no se pensaba en consecuencias funestas, pensamos. Sino, en el aprendizaje de un hundimiento…

Pero no se trata de un repaso, ni siquiera de un ajuste de cuentas… sino de una celebración, con casos más sangrantes, viciados y execrablemente malvados… de los últimos tiempos, meses, días… Y evidentemente, no hay nada mejor que empezar, con un reflejo. El de los ojos de esos jóvenes… encabezados por protagonistas de varios ejemplos magníficos, digamos el chico perdido de Adolescence, los alterados oníricamente de Weapons, el rostro maltrecho y ojos rojizos en ambos, en la terrorífica Bring Her Back y las llamadas de un vecino de ultratumba – mejor en Black Phone que en su secuela a lo slasher. Torpe como un patinazo en el hielo…

Luego, celebramos en escalón inferior – recuerdas el título de Kevin Bacon con sus pequeños, a lo Jack Torrance, infaustos recuerdos a sangre fría, y otros poltergeist, con padres no humanos… El cambio sería el retiro familiar campestre de Never Let Go, una vuelta de eslabón que tenía su gracia y momento Halle Berry… Otra pequeña redención.

Balanceamos a la sorpresa, de un miedo común en cuerpo bien construido, con The Monkey, qué sería como otro niño enfadado a lo  Damien… y el esfuerzo de  Longless, por recrear ambiente opresor con ellos, y una heroína de nuevo, al mejor estilo rudo del FBI, enfrentándose al caos de Nicolas... Más, dormidos en el tiempo tal que The Others, El Otro o el Sentido Sexto, que despertaron como armas cargadas, envenenados sarmientos de la venganza… Y Abigail, era una candidata oportuna, que tenía el colorido de zoos fluorescentes, rojos a lo Akira con saltos, a lo gris perlado de Coraline y sus botones, en sentido monstruoso… Los niños gigantes, o no, siempre saltaron desde las páginas y los tebeos, cuando el terror empezaba con los Kongs y Godzillas, desde el sol naciente o más allá, nos llegaron como las mismas pesadillas nucleares en colorido Akira. Mientras Burton, antes de Navidad, nos conmovió con Vincent y el perro Franky, en grafismos de blanco y negro… Hasta que, llegaron riegos y baños de niños, con regatas de sangre sobre tiburones, pirañas, etc… Y las Señales de ET´s, que fueron el inicio de sangrientas invasiones posteriores, modernas.

En otra categoría especial, nos quedaremos siempre con ese rostro auto paródico del feminismo, caótico en  la búsqueda de una belleza perfecta, que encaran las protas de  La Hermanastra Fea. O la cuestión de fe en la enseñanza, para las chicas de Heretic frente a los ojos metafísico-carnales de Hugh Grant, como el peligro de inmersiones o creencias… Carrie, ya fue un objeto, en manos maternas, oso sí, que era un toque a lo Wednesday y su oscura leche, materna. Sin desdeñar el suspense incómodo de la hija del Hombre Lobo, suspirando porque ya no volverá a sentir, su piel… es decir, su amor.

Más creíble pensamos, que la batalla del hijo de 28 Años Después contra la carne muerta a lo alfa, o las peleas lésbicas en The Last of Us, season II y el nuevo Misterio de Salems Lot, que daba bocados inciertos, aquí y allá. Y en los postreros lugares, los últimos ritos, no tan excitantes, que nos trajo el caso paranormal de The Conjuring, no sé qué número; o esa Marcha Larga a ningún sitio coherente, que parece solemne estupidez de machos, con menos cerebro que un zombie… Por no, nombrar, la truculencia insana, en que convierte a héroes de famosos cuentos de la Literatura Infantil, en sádicos, verdad Pet y Pop… en fin.

En Sinners, no había niños, aunque sí, un joven músico con sueños… De recordar esta cinta sobre el aprendizaje, la esperanza y el olvido de uno mismo, en el cambio musical hacia otra cosa… Como la chica del deseo en Las Zapatillas Rojas… qué cuándo consigue todo, se embriaga y termina acosada por el amor, propio y el amante, insatisfecho… Mucho más hermosa en colorido y trama, que Abigail, que supera en el pulso con sus zapatillas y locura excéntrica, a esos colmillos clásicos… y a la Wednesday en sus bailes, fantasiosos.

Nos quedaría Stranger Things… que aterra, más bien divierte con su esfera ochentera a las puertas de lo desconocido, tal que los chicos del barrio, que crecieron en veranos del 84, entre goonies, galaxias y piratas, fantasmas de la Ópera, enamorados de jóvenes, a los de Marte, que tuvieron su sábana infantil en el ET de Steven Spielberg, y autopropulsados por la emoción y las lágrimas… Las Cosas Extrañas, más conocidas y cercanas, de diferentes maneras, nos retrotraen a recuerdos de marcas, músicas, aparatos y ropas, rebeldes con causas, visiones, experimentos, entes y cuchillas…

Sin embargo, hasta la celebración de relatos cortos y series juveniles, nos recuerda por Dio… ¡Qué no hemos tenido en casos estilísticos, demasiados giros a la diversidad, forzada o woke - algo que nos deja fríos como fiambres, big fish en lata -, y han demostrado personalidad propia, naturalidad... y afectividad con el público! Excepto algún caso, paradójicamente intrascendente, que no voy a nombrar…

Estos niños, han crecido al lado, del hijo adoptado por el Mandaloriano, baby Grogu y su apetito amoroso, por los bichos y demás… formarían con Adolescencia, el triunvirato de la excelencia entre los jóvenes, mayores de edad, con temática adulta o guiños a sus recuerdos voraces y sueños. Aquí, forman clanes de Noches de Miedo, en una galaxia ya muy lejana, hobbits al este del edén o del western, aliens y ruiseñores al anochecer, gremlins entre enanitos y jóvenes ocultos, parásitos como señores de moscas… y otras divergencias, que nos hicieron cómo soñamos… o somos… En fin, danzarines entre muerte, de la Vida de Chuck, a la Ofelia sexy, de un Miércoles del Futuro.

Y sorpresa, familiar... ¡Joer, quién quiere terminar con Miércoles… de disfraces y cenizas… danzarinas! Pero, hay que reconocer qué fue primero, nuestro Chicho Ibáñez Serrado, quién se preguntaba… más exactamente creo, nos demandaba a todos… propios e impropios, pero… ¿quién puede matar a un niño? Eh, Eva…

Y como última reflexión, hilada entre fantasmas… qué cojones está pasando en Hollywood y alrededores, con la muerte… Los dejáis fríos, nos dejáis, más que a los hijos en Dejar al Mundo Atrás, viviendo las últimas horas del apocalipsis. En cambio, con las balas perdidas, ¡ya sabemos…! Todo sigue igual, menos pelis de terror que transforman las leyendas en belleza. Y jóvenes en dianas… O no…

Hasta siempre... B.B. love!!

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

What We Do in the Shadows. Season VI… & more.


Las sagas de la ciencia ficción y el terror, han recorrido caminos muy escarpados desde el famoso Conde Drácula de los Cárpatos… y sus otros amigos clásicos en el romanticismo molecular e inmortal. Rememorando a otros miembros meritorios tríos como Bela Lugosi, Peter Cushing, las incursiones poenianas del mítico Vicent Price, o no el menos inteligente, Mr. Lee… incluido último documental a su nombre e mente, junto a voces equidistantes en el cariño y admiración como Joe Dante, John Landis o Peter Jackson, en The Life & Deaths of Christopher Lee.

O con la piel de Martin Landau y su recuerdo… también reconocido internacionalmente como ellos, por haber corrido junto a Cary Grant y Alfred Hitchcock en North by Nortwest, participar en la primer invasión de Misión Imposible – hoy tan en el candelero… -, perder la primera cabeza en manos de Sleepy Hollow y la penúltima en Frankenweenie de Tim Burton… O lanzarnos hacia el lugar del suspense y el estrellato, en la serie de culto, The Twilight Zone y llegar a visitar el espacio en aquella no menos, crónica semiolvidada de Space 1999.

Serie qué, curiosamente fue concebida especialmente, por otro monstruo creador de la llamada Supermarionation que enmarcó Don Harryhausen en sus criaturas, a través de Thunderbirds, Guardianes del Espacio, y la que sería un antecesor en carne viva, desde 1970 a otras futuras, UFO… Y regresando al presente, en otros estados, también bastante románticos y con los sentidos puestos en las lentes… nos volvemos a desangrar, como definiera en sus epístolas viajeras del Deméter, y el guerrero transmutado de Transilvania, instaurado por el novelista irlandés Bram Stoker… y que fue trasladada del primer Polidori The Vampyre en la misma fiesta de antaño tormentoso… en aciaga estancia amorosa. O no… depende de cada miembro…

Para seguir hacia un fantástico realato de Julio Verne con sus leyendas descritas en el legendario Castillo de los Cárpatos… Por no hablar de un fantástico relato alrededor de una tormentosa estancia invernal con la mirada extraviada de Mary Shelley en la villa suiza de Lord Byron y sus deseos catatónicos. Relampagueando de vida – casi inmortal -, el sueño de toda una raza de próximos científicos en experimentis de terror cinéfilos y alrededor de sus propios monstruos internos… Nandoooor! Qué, que conio hacéis en las sombras, leches… Ya que, en estas páginas tenemos mucho más que decir… y por filmar…

Pero, en primer lugar, vamos a recordar cómo llegaron, otros de esos monstruitos del cine a la orilla, recordando que dentro de un año aproximadamente, celebraremos la cuarentena… bienvenida, de los famosos Depredadores de John McTiernan y sus creadores, hoy anónimos, y medio triangularmente homónimos John y Jim Tomas. Recordando que su extensa caza por los diversos planetas en que se extiende su nacimiento, que pareciera... no acaba más que empezar en la pantalla. Dejando meridianamente claro en estos momentos históricos, que prefiero la animación – por diversión e imaginación yautja en acción -, de Killer of Killers con su cuadrangular aventura a lo retro; a la última esquizofrénica aventura del mismo director de apellido interminable, Dan Trachtenberg, aunque en la misma Predators: Badlands y sus parajes prehistóricos, se pasease la belleza de una de las postreras Mary Shelley´s repletas de amor y reivindicación feminista de autora, como Elle Fanning.

Así que, el director Don Dan, lleva una de acierto Ding, y otra de cal, Dong, ahora  que estamos en tiempo de campanas y demás artilugios sonoros… que, sin bien, están intentando movilizar la saga con otro espíritu en el Séptimo Arte, no siempre los resultados nos acaban de hacer brincar, vertebralmente hablando. Pero las diferencias están ahí al alcance de humanos, y no tanto, desde que despedimos en los 90 a al monstruo altivo de Kevin, Peter Hall y recientemente al inolvidable Carl Weathers. Sin embargo, si hablamos de la aparición de Arnold, el Schawarze de las hostias, no ha llegado a sobresaltar más que en una breve introducción criogenizada en la película de dibujos animados.

¡Ha llegado el esperado dueto…! Sí amigos y monstruitos variados – que haberlos haylos, por todos lados, ¡eh! Tanto monta, o no tanto, depende de las apreciaciones y los altibajos, en tejidos y colmillos, el caballero mejicano del Toro, Guillermo y su criatura de Frankenstein en estado proto-todopoderoso, – qué no llamaremos Guillelmo por ahora -, y el parisino Luc  Besson, tan inclasificable como lleno de romanticis mo elevado, en modelo victoriano a la francesa... con su postrera adquisición muscular y lunática, Dracula: A Love Tale… con un Caleb Landry Jones, monumental y magnéticamente humano, del que algunos ya habíamos avisado, de su monstruosidad interpretativa… y de la banda sonora compuesta por Danny Elfman, que se te pega como una jodida y viscosa segunda piel. Hipnotizante y divertida. Para nosotros… la nota de bien, se queda bien corta… cortísima como la vida.

Posee bastante de Dumas, del Conde de Montecristo, sin tamizar la venganza... pero funiquitando el acto, con una redención, fuera de este mundo. Mientras llama a la puerta, su llama inmortal... ¡El Amor está en el aire, como decía aquella sintonía de Love Boat… y en la sangre de los genes! Y en los ojos esquivos de Lauren Tewes, hablando de corazones. Oh, oooh, Julie!

Y… Hablando de Diablos…

Médicos transformistas con aspiraciones a dioses, trozos de carne andantes, y vampiros de la vieja escuela europea, ¡vamos Lazslo, Nadya y Nandor! Qué no un Colin Robinson comentando de manera plúmbea el desembarco… en State Island de los US como si se tratara de un capítulo de un programa televisivo de cocina… Y es que, siempre nos han revisitado… Y de una u otra forma, los recibimos con placer eterno, por tierra, hielo y aire… o lo que sea… bajo tierra mismamente, como un Robin y su Batman, cargados de chocolate, máscaras y sonrisas, no enlatadas.

¡Bienvenidos, hijos… del rock & roll! … y demás versiones a lo Doors en el deceso inmortal del héroe, a través de las pinturas a lo William Blake, las representaciones caricaturizadas, y la viva voz, o no… de Jim Morrison.

Sin duda, en incrédulo estilo documentalista, un hallazgo... desde aquellas apariciones en largo de Jemaine Clement y Taika Waititi, las improvisaciones y el estilo burlesco, se han instaurado en nuestros órganos, emocionales y lacrimógenos… haciéndonos estallar en infinitas ocasiones. Es un no parar, sorprendente de chistes, si bien en esta última y proverbial despedida, a los infiernos… What We Do in the Shadows, ha sido una pasada histórica de comicidad, legendaria y descomunalmente estacada, en los mismos… Hue… v, sos, y demás versículos.

Nadie en sus, descontroladísimos cabales, se va a olvidar de ellos, de los actores que han encarnado a esta pandilla de descerebrados, caseros e irreverentes, malhablados en más de una historia, sus conquistas, abarcando todos los éxitos de antaño y actuales, encabezados o no… por los inabarcables cómicos Mark Proksch (referente no invisible en The Office y Better Caul Saul, of course…), siempre en memoria absorbente ya… por supuesto, reiterando, la pareja compuesta por un creciente barbudo Matt Berry, como doctor de un monstruo celebérrimo por su miembro, y la estrella de las rabietas y las demostraciones femeninas, invadida en el espíritu salvaje y sexual de Natasia Demetriou… Pero, el dúo por descubrir, quizá aún, es la enterrada en el olimpo del vampiro y el no vampirizado criado, Harvey Guillén (de la Cruz a Compañera Perfecta), y el floreado en el vestir y el parlamentar, con acento, Kayvan Novak, que promete visitarnos con más ínfulas heroicas… ¡Veremos, a mordiscos!

En esta mítica serie ya, como fotos de hombres lobos haciendo pipí en las esquinas de nuestras estancias, y ese cuarto de estar a lo sitcon, hemos celebrado igualmente, la aparición de numerosas visitas, normalmente con ese particular sentido del humor, y dramatismo metafísico-humano, al lado de los mismos Jemaine y Taika, numerosos guionistas de los que hacer una lista surrealista, y vampirizada, como el delirio de Kristen Schaal, posible guía amante… entre The Sire y The Monster, el incapaz y noble, Doug Jones como Baron Afanas, y multitud de cameos o mordisquitos a lo Mark Hamill, Jim Jarmush, Dave Bautista, Alexander Skarsgârd, Wesley Snipes o Evan Rachel Wood, ampliados a Haley Joel Osment y demás fantasmagóricos vampirícod, como Danny Trejo (Abierto hasta el Amanecer, Predators), Benedict Wong (Weapons, El Problema de los 3 Cuerpos) o la estupenda Tilda Swinton (Memoria, Sólo los Amantes Sobreviven), ¡por los clavos de mi ataúd…!

Esto es lo que hacemos, sonreír y disfrutar, o hicieron con una luz especial, una estacada imantada en los corazones, y entre los colmillos… ¡He dicho!

Y es que… hemos nombrado, los innombrables.

En esta columna vertebral, plagada de célebres estacas y demás órganos perdidos en el páramo… Guillelmo, el del Toro, ha establecido su particular visión del Frankenstein de sus sueños, con unas incursiones dramáticas en el viaje, que no serán del agrado de todos, pero que mantiene viva la historia definitiva y el espíritu de aquella novela, ocultista científica, esta vez con estructuras más sintetizadas, sobre la verdadera monstruosidad. Mientras que, el estado de esos posibles avances médicos y estudios anatómicos vitales en erupción convulsa, tiene especial tratamiento con la fotografía y música. Que retratan las póstulas o heridas emocionales  de una época, y sus misterios esotéricos, festivos, sexuales, soviéticos… pies sostienen el compás entre aquellos tiempos y los nuestros. Por, mis partes… ¡Se celebra!

Como celebramos esas historias modernas de zombies embrujados niños, que significó una vuelta de tuerca a la nombrada Weapons, o los chupasangres eclécticos y jazzísticos de Shinners… hasta la revisión de  una versión de Frankenstein en la que estoy sumergido ante el acto teatral de Danny Boyle, con Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch… muy significativa con tacones altos sobre las tablas.

Pero, ¿de qué trata esto de la vida? Y tú me lo preguntas… la vida eres tú, querida e incestuosa, filosofía… Miss Shelley de esos activos y tormentosos volcanes internos… que soñó hasta los estudios del medievo por parte de Polidori y sus huesos, los esquejes poéticos del romanticismo, la enfermedad  y el crimen poeniano, en sus adicciones… La Creación ¡Revive! En letras y las imágenes actuales, que se repiten con cada aliento particular... porque cada uno es un creador por sí mismo, una copia de viejos gólems… Y en la columna vertebral de una caza, los hijos ancestrales, prometeicos, como lo fue la odisea de Ulises, que será trasplantada con sus demonios y sirenas, en lo profundo del alma de un vituperado Christopher Nolan.

Donde los Predators serán Polifemo, como siempre y sus familiares de un solitario ojo, ávidos de la sangre. Óculo  como el de la inteligencia artificial, que formó la santísima trinidad prometeica, en un acto que te eleva al infinito de la presencia del dios, hijo, y anunciador de dichas, Carlos, el Pumares… donde aprendimos, que terminaría por eliminar, o lo intenta al menos, a sus hacedores… Hal 9000 y el ojo del maestro Stanley Kubrick, con el pensamiento escéptico de Arthur C. Clarke y el futuro, a los no menos humanos, digamos, sentimientos policiacos de los replicantes, en busca de la razón de la vida... fotografiados por el jefe Ridley Scott en Blade Runner, con gabardinas, basada en la reducción catártica y desilusionada, hacia la maestría de Philip K. Dick en ¿Sueñan los Androide con Ovejas Eléctricas?, u ellas, en femmes fatales... y por ende, la trilogía del Dr. más famoso, olvidado por el Dr. Lazslo Cravensworth. Con el cúal carcajeamos a lo Gene Wilder, en la magnífica de Mel Brooks... Círculo completado, sin águila ni higadillos, sólo cine y literatura.

Esta es la energía, ¡qué nos mantiene vivos, amigos! Capaz de convertir nuestra pérdida, en otra cosa, pensamiento, risa… Alma, quizás.

Y sin embargo, algunos aún no lo saben… ya que podrían estar perdidos ya, mientras bailan, ¿verdad monstruo…? ¿Guillelmo…? Pues, tú, no eres inmortal, como otros…

Y… la Columna Vectorial…

A ciertos nombres… No, no se les permite la licencia de la creación, de sus propias obras, aunque sean versiones de otras, como siempre ha ocurrido en la historia de la humanidad y el Arte… revisitando la vida y la muerte, con sus propios personajes inéditos y particulares ideas… Es así.

También, por tanto, existe la mente cuadriculada, como si las obras no se pudieran releer, explora y ampliar, creando otras posibles historias, cuando siempre lo hemos hecho, o es que acaso… ¿Nolan no lo hace…?

Eso es también la vida, la búsqueda de las antiguas experiencias y guerras, desde la de Troya a otras modernas… O no es Bugonia del director indestructible, Yorgos Lanthimos, una experiencia extraordinaria sobre otra película koreana, qué no demasiados han visto… y no es la nueva versión de una estupenda Emma Stone – ya monstruo creado desde Birdman a la incursión de la novia de Frankenstein, sin monstruo entre las piernas, o sí… por el propio Lanthimos en Poor Things… ¿eh? Y muchos renegaban… de Ella. Eso es lo que hacemos con las abejas, si no las matamos, jalea real y miel...

Pero, existen más batallas… las establecidas en las teles o plataformas, que lleva a Warner en la sangre, y al HBO de la gigantesca Netflix, al superpoder de los superhéroes sin colmillos, o con ellos… O a James Gunn, graduado en Arte, modelno… a la representación de su propia imagen de los superhéroes, y Nolan del creador Zeus en el Olimpo de los Dioses, a imagen y semejanza… Mientras, otros nos vigilan con ojo torcido, y nos consumen por dentro y fuera, exprimiéndonos como si fuéramos una estrella, sin poder ya… ¡de resurrección!

O… ¿es que no fallecen… los ricos y poderosos… eh? Si hasta un bailarín itinerante y sorprendido, como Chuck en su vida… que se quedó de joven, con la herencia de su familia… acaba viendo a la muerte. La suya, la propia… ¡la de Todos! En definitiva, creador o monstruo… como Mark Hamill la ve, desde su espacio…

Del obituario de la Familia Addams y el estímulo lésbico de Wednesday, ya os hablaré… y de los Beatles inmortales musicalmente de San Mendes, de Brian Kranston en Your Honor… Claro, de Fallout en las puertas y los búnkeres del desierto y del retorno de Daredevil, entre Electra y los Defensores… y de los Fucking Peaky Blinders y de The Mandalorian y Grogu, el mío, el vuestro… del Nautilus y del Kraken, como una especie de Moby Dick, qué se llevó al infierno de las profundidades, al que se creía un héroe… y no era más que una obsesión… Ahab. Y qué es la vida… la vida vampírica, eres tú. Love!!

 

domingo, 16 de noviembre de 2025

Foundation. Season III. Andor. Season II.

 


Están de moda los regímenes autoritarios… ¿Amigos, quién lo iba a pensar en esta época… a un lado y otro de la frontera? Después de esto y lo otro, de lo de más allá… Y da igual, con qué color lo mires… Bueno, no… Depende de si perteneces a uno de los grupos dominantes. Entonces, ¡parecerá lo fetén!

Mira vos, estoy hasta los hue… como diría Lemmy Kilmister \,,,/ “La vida es broma sin chiste final”, ¡fuck off! Y eso que un tal Isaac Asimov, qué algo vio de conflagraciones pretéritas… apuntó al futuro de la humanidad… se lanzó a la política sideral… entre imperios y demás… pero sin demasiado humor. Y oye, que sí, que los egipcios, chinos, o aztecas, también fueron imperios… y se pasaban los humores de otras tribus, a  cuchillo ¡Ah, pero qué no, no eran fascistas…! Pues vale…

Entonces el escritor - antes de nacionalidad únicamente rusa -, revivió esos conflictos típicos y mundiales, orbitó alrededor de las fluctuaciones de la historia de seres, casi humanos; y esas huellas malditas, hasta dos o tres quizás en el barro, marcadas por retratos de sus personajes, con sus pretensiones… y traiciones.

Sus planetas funcionaban con mega ciudades en su interior, elevadas a la enésima potencia, a cerca de sus posibles hundimientos, bailaron; trasladando la fe a sus pies, las que surgieron o surgirían, entre división de cabezas con ideas y fenotipos de ciudadanos. Poblaciones gigantescas con necesidades económicas y energéticas – qué es parecido -, creando poderes clonados, familiares o  escondidos, ocultos en la mentira que rula… siempre por las esquinas de la galaxia.

Con las alforjas de El Mulo, y la IA, en perspectiva.

Entonces… ¿de dónde sacó esas ideas… geniales? Definitivamente no, de la antigua unión soviética. Pues contaba tan solo con tres añitos cuando sus padres emigraron a USA, hacia prolífica y cimentada entrada en el   Brooklyn de Nueva York. Humildad silente donde al poco tiempo… se abre una modesta tienda de chuches por el barrio, con venta de revistas y periódico, donde se cimienta su poderío intelectual en la lectura.

El joven Isaac devoraría aquellos textos, desviándose, ante el calentón de su padre, hacia temas de tecnología y ciencia ficción, que eran su pasión. Además el chavalín, que entonces no portaba patillas, de tahúr pistolero del oeste, comenzó a destacar en los estudios y a publicar relatos avanzados sobre ciencia. Cosa que mantendrían en parte a su familia y le otorgaría con inteligencia y esfuerzo, un doctorado en bioquímica. Así que, se podría decir… que era un máquina, ejem…

Y entonces estalló todo en los inicios de los cuarenta, cuando el visionario escritor escuchó la guerra en blanco y negro, cuando contaba con sus veinte, y tenía arrestos para enfrentar a la otra… inteligencia. La de los objetos mecánicos… Y aunque, no prevalece aquí el hablar de robots, no por el momento… nos dejó esas leyes fundamentales para la inteligencia artificial, es decir, la creada por humanos, colgada de nuestro básico ordenador, urgida por el pantallazo… Hasta expandirnos en tres monolitos temáticos por el universo, simplificados en el inmenso poderío estelar de las palabras, que significan ramales infinitos, como las yemas terminales en los dedos de sus hijos con sus historias…

Hari Sheldon, la “robota” y el Mulo… triángulo estelar, cada uno de su padre o madre. Que no, de su imperio ideado, fundamentado en los Cleón, de nueva generación. Y descrito estilizado en genes, tal que Despunte, el quemado, el Día, mazado, enamorado y drogado, y el Ocaso, del que no diremos más... qué eso. Es Fundación, una aventura de clases, desde el tipo de vida orgánica, hasta la obsolescencia de la máquina, de la acción de una galaxia troceada, a la magnificencia de un imperio… y del fracaso.

Y eso lo hemos visto después. Por tanto, Ozi-mov es un visionario, quizá algo pesimista, un casi Ozymandias superdotado y poderoso, con sus sombras… que engendraría próximos hijos a la Fundación, con esta serie en general, que le hace justicia. A esperar nuevas eras…

Empiezo por el principio… o propago el fin…

Voy a empezar, por un eco que no, siempre, funciona bien… Aunque, tiene el valor de valentía… Y es, confiar el seguimiento de una historia y su configuración vistosa en pantalla, hacia profesionales que no poseen todavía, una experiencia determinante para su resultado final… y eso se acaba notando… Andor yo caliente, y ríase la gente… Del cine. Aunque el  poso tampoco es garantía de éxito, se decía, ya que lo hemos podido comprobar en diferentes ocasiones. Así, se podría decir que, lo que transcurre en más de una obra, es una mínima cantidad de aportaciones imaginativas al guión.

Andor es tediosa en principio, si bien, camina a su máximo exponente de intencionalidad victorhuguista en ese capítulo 8, quizás demasiado tarde… y lamentablemente existe poco remedio, ya que culmina la serie en lenta rebeldía hacia lo conocido. La Vida y La Muerte, en estrella. Ha sido mucho, lo que padecer o esperar… hasta aquí.

El tema político y social de Star Wars, traslada el scifi más moderno, que nos introdujera Don Asimov, como el nacimiento de un guijarro en el cielo, a través de huesos, y su propagación hacia otros mundos de la Láctea en propulsión inagotable… y su forma mental en la cúspide del humanismo psico-historicopolítico, pero no sexualizado. Hoy sí… Si bien, no tanto, como lo dramático del nuevo estilo Disney.

Aburre ya… el tema, no. Y nos devanamos los sesos con esas fases de un Imperio Galáctico, que no comenzó hacia mucho, mucho tiempo, sino en 1950, con princesas heroínas. El ascenso, entre el lugar de nacimiento de Andor y el walker de Tatooine, era variado y racial, sin pretensiones ideológicas, que describe el sistema social y la fuerza oscura, de manera costumbrista y vitalista. Los poderes al estilo del político romano, con sus traumas y júbilos, pasando por lo de las guerras clones, los senadores y todo el lío con el poder mental… y traiciones por todos lados.

Hasta el declive, cuando el Mulo - de Darth Vader -, se tiró hacia el abismo, o más allá, sin manos, para ser cuasi mecanizado a lo Frankenstein… Y del Toro no está aún allí, al lado del monstruo, como Mary Shelley… lo visualizó eléctricamente… Casi como un primer engendro mecánico... Así que, los monstruos del Séptimo Arte y la literatura, son inmortales, emergen chisporroteantes, entre el Ciclo de los Robots, con su incomprensión intelectual, y pululan entre vaqueros espaciales, rebeldes y paladines samuráis. No se sabe sin poseerán un alma en las sombras… según Asimov.

De la que surgiría tanta la obscuridad, como, de sus citas emergieron, amistades o admiración. Se ensimismaron entre ambos,  dos almas de su generación, aquel con pies en el barro y el fuego, entre la fantasía medieval y los dedos metálicos de su obra magna… surgida del real belicismo, Don J.R.R. Tolkien. Maquinó artilugios, seres, magia en mundos subterráneos o dorados, y lenguas. Y entre la superchería, las  guerras…. En fin, de la creación de piedras poderosas y metal incandescente, lo ennegrecido, ceniciento… que luego saltaría como mal a la mente, a los teletransportes de Star Trek, a los sables luminosos de Star Wars, y lo demás vulcanizado en Anillos… la destrucción y la vida.

Y en el cosmos de Asimov, excepto bichos que estaban por llegar… esparció todo lo primerizo, siempre, con permiso de otros, como Julio Verne o H.G. Wells.

A nuestro particular parecer, la segunda temporada de Andor, empieza a inventar, pistolas extrañamente láser, personajes inservibles, desde esa idea de John Knoll, que empezara siendo supervisor de efectos especiales en la saga de la luminaria, y la sombra, hasta Rogue One. Como padre e hijo, ya trabajó de la mano de George Lucas en Willow. Pero… un tan largo caminar, no hace camino al andar, sino laberinto.

Y a veces, con una salida tan angosta… ¡qué no se ve el final! Vale, hay personas a las que les mola todo lo de Star Wars, y el capítulo del estallido rebelde, marca la diferencia con el resto. Además la calidad visual y demás, es indestructible como una vena cargada de midiclorianos de fiesta… Mientras, por el camino republicano, otros se aburren como, ostras, en una partida de ajedrez tridimensional, sin sal ni nada, aplastada por el peso de su gravedad… Cuando la leve gravedad de ser, es lo que importa, el romanticismo y las amistades, quedan un poco, desmontadas… en un campo de simiente.

Entre rebeldes y fachas, se estableció el comercio de especias, armas apocalípticas en construcción y sectas de féminas, más otras sustancias, que manejaría Frank Herbert en su Dune. Y madres de varios tipos, enérgicas, amorosas, poderosas, chismosas… hasta descabalgar el método heurístico de Tony Gilroy en la acción, en cambio, con poca gracia, pues no es su especialidad precisamente. De hecho, el Cassian no emite mueca, ni chiste. Nada que ver con Luke o Han, of course.

Y es que, en ocasiones, 12 episodios, se hacen… molto longos. Y describen una elipsis hacia el fin, Disney Wars incluido, colorines de generaciones, descoloridos, bailes electrónicos – alejados de fanfarrias orquestales y ocarinas de jazz – y episodios perdidos de terror. Al menos, se mantiene el efecto de saga, gracias a los esfuerzos de su héroe masculino, interpretado por Diego Luna con esa pelea entre dos estilos, uniformados. El romántico y el cruel… Ellos mantienen, aquel recuerdo del primer viaje de George Lucas, y el decoro de los aventureros clásicos. ¡Oh, sí! ¿O no?

Uno, Dos… y Tres.

Algunos juegan a esto con sus pequeñuelos… y hala… a volar al espacio, como si fueran la reencarnación del Padre, el Hijo, y la espíritu Santa, o esa androide. Que, será la reina de la fiesta, entre aquellos y el Imperio… porque los saltos, son un juego.

Más otros alicientes, que han hecho de la saga Fundación de Isaac Asimov en la televisión, algo especial, con una calidad de diseño, magnífica, interpretaciones precisas, e ideas que han ido acumulando novedades, hasta esta tercera temporada certera. Incrementado la posibilidad de una PsicoHistoria para mantener en el recuerdo… Y si existiera otra línea temporal… ¿Para cuánto tiempo? Quilo sá…

En estos tiempos que corremos, podría ser un advenimiento de un nuevo  líder, o la defunción explosiva de una megaestrella… Pero, ahí quedará para siempre su brillo. Al menos, por un periodo de… no sé… cientos de años mulares… La ciencia ficción posee estos detalles, caras, que permanecen o se desvanecen, en la inmensidad, como lágrimas y no sé qué… No vamos a plagiar, ¿no? ¡Qué para eso ya están otros… pescando!

A Don Asimov, no se lo hicieron intencionadamente, creo. Sino que su teoría, significó el motor de todo, como la Guerra de los Mundos o 2001, serían enseñanza en sus tiempos, y escritos que formularon claves, observando, del pasado hasta no sé sabe cuándo… de un posible futuro asimovariano o sheldoriano.

Los Robots, como la María de Metropolis, indicaban la capacidad dictada por el maestro, en el ambiente humano social, ¿y laboral…? Balbuceos, miradas de incertidumbre, sentimientos que se empiezan a notar en todas partes… Tal vez, demasiado, ¿quizás? Y sí, nos estuvieran llevando al gran paradigma, de la capacidad intelectual… y el poder… esto es, a una encrucijada con el monstruo.

Entre tanto, el wokismo es el real… la pelea genérica de la confrontación futura, la discrepancia del tono, la intrascendencia del ser… hacia la uniformidad de la pobreza, y el caos en redes. Y la futilidad, del pensamiento crítico. Es lo que trae la radicalización, siempre…

Mientras nos quedamos sin trabajo, sin funciones, sin liderazgo, sin humor… como los alienígenas de Invasiones u otras tomas de Tierra… Hari, la “droidea rubia, tal que Afrodita A”, ya no… y el cruel telepático, de retinas invernales y coces de Mulo, os retan al juego. Al juego de los clonados… y su corona.  A ella, nuestra inteligencia artificial, que no engaña… Es, lo que fue, y lo que será, lo programado, al uno, al dos y el tres, repetido, de rebeldía a la uniformidad, for ever.

Ah, y algo en último término… ¿qué les ocurre a algunas series, últimamente… que se van al traste, durante el último episodio de la temporada en ciernes? Perdido, en el cielo de los millones de cielos… que te deja un poco planchado, por lo esperado. Deseando un empujón más fuerte y tensionado, que te mandara al otro lado de la galaxia, acabas desilusionado.  Vamos, que no acaba de reventar…

Y esa estrella supermasiva que marcaba los tiempos, a la espera de ser supernova brillante, para dejarte con la boca abierta, de par en par, humano mortal, a millones de años luz de distancia, de lo sugerido o prometido. Nada, en fin, agujero negruzco. Y acá estamos, con el wokismo subido, ¿o no?

Los trípticos no aguantan ya la superchería, la cosificación y el libertinaje, pues la psicología de Isaac Asimov, con grandes saltos temporales, ha ido acrecentando la imaginación post-histórica y política… sin parangón, aunque las series muten sexos y piel. Hoy, triunfan heroínas, o malvadas, frente al mal carácter o prácticas indecentes de los machos, y entes sin caché en el argumento. Esto en Fundación, es bastante menos pronunciado que en Andor, y se agradece. Basta ya, de atrincherarse en la división mental, por favor.

David S. Goyer (Blade, El Caballero Oscuro) y Josh Friedman, para AppleTV+, y Toni Gilroy, se basaron en lo belicosamente oscuro, para crearlas. Es lo que hay, y habrá en pretéritos… entre rezos, misilazos, guerreros, ultras variados/as, dictadorzuelos, de tres al cuarto, kilos de metal precioso, negocios ocultos… cuando un fotón de energía, tarda en llegar una eternidad…

Mientras tú, ahí, estás aparcado, viendo disparos desde un sillón… ¿Facha, rebelde… y qué? Qué no sabes de lo que te hablo… qué mas da, tienes todo un espacio entero, para investigar y meditar…

No cabe duda… las cucarachas eléctricas, serán las únicas supervivientes, soñadas por las inteligencias de insectos artificiales… ¡O no… hombre!

 


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