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domingo, 12 de marzo de 2023

The Sopranos. Series

 


Hoy, 12 de marzo, día de entregas... rememoro en este blog, al gran actor James Gandolfini y su papel de jefe mafioso para la serie Los Soprano. 
Una auténtico animal televisivo, ¡un verdadero Monstruo!

Uno de los grandes excesos, para un hits de la televisión contemporánea, gracias a aquella visualización inicial de una banda de patos en la piscina de casa de Tony... pasado mi tiempo.
 Pero es mucho más la serie, creada por David Chase, con orígenes napolitanos y con las visitas puestas sobre su psiquiatra privada. Siempre estoy más a favor de la psiquiatría que la psicología mal engendrada...

Tumbado debido a trastornos por déficit de atención, demasiada en edad mediana, con crisis matrimoniales, o depresiones por la vejez que patea como una monstruosa espiral o zambullida a los infiernos, Ahab...
y otros problemas irracionales secuestrados por diferentes aspectos de su vida , digamos profesional... pero, encarando que es gerundio. Como cantando bajo la lluvia, o no dejando de creer, de Journey.

También trastornos frente a su familia, empezando con su propia madre de ficción y la posibilidad de un internado en institución, para intentar curarse en salud. Que es lo mismo que el cemento, pero sin armar...
La psiquiatra Jennifer Meli es su sombra, Lorraine Bracco, le comenta atinadamente que el TDA es una enfermedad controvertida, una limitación cuestionada y va a estar a punto de comprobarlo durante seis temporadas, Nosotros como Tony... al hablar con sus viejos camaradas, los Nuestros y esa posición en la cima del mundo.

James Gandolfini, nacido en Westwood, New Jersey en 1961, nos dejó en una habitación de Roma en 2013 con su gran recuerdo, llevándose parte de sus trastornos  personales.
Con su gracejo inmortal, el personaje comenta en alguna ocasión, que si alguien de su círculo se enterara, lo aparcarían o se acabarían deshaciendo de él. Paulie se echaba unas risas, Corrado le echaba ácido... eran así. 

Como aquellos Gangs of NY, pero no los del gran Martin, sino remontándome mucho más atrás... cerca de la era dorada, 1938, notable cinta perdida y recuperada por servidor hace poco. Dirigida magníficamente, tiros de metralladora incluidos, por un tal James Cruze. E interpretada por un doblado Charles Bickford... que estuvo con Blake Edwards en los problemones somáticos de Días de Vino y Rosas, con la angustiada pareja de Remick y Lemmon. Una trastornada obra mayúscula de los excesos, tan en boga en la gala 2023.

El personaje de Tony Soprano estuvo inspirado históricamente,  en Vicent 'Vinny Ocean' Palermo, un ex jefe de la mafia de Nueva Jersey, procedente de una familia tradicional italo-estadounidense de Brooklyn. 
Curiosamente otro neoyorkino, era su cuna al otro lado del Atlántico, al igual que la del actor Tony Sirico, magnético Paulie. Del mismo barrio que el director Woody y participante en varias de sus películas ¡menudo triángulo de estrellas! Un gángster cinéfilo de toda la vida.
Muere a los 79 años Tony Sirico, que tuvo esa ajetreada vida con sus arrestos y sus pistolas... hasta que apareció en la serie ochentera Miami Vice, donde había todo tipo de tiros también, y posteriormente saltaría a este papel de Walnuts. Sus frases míticas como “El mundo no se basa en el amor". Pues así se amansaría en manos de Mr. Allen, o no... Enorme su efigie.

HBO cambió las reglas de la ficción televisiva en 1999, y de una tipología, la enfermedad criminal con otra versión del hombre de acción, que se preguntaba ¿qué fue de Gary Cooper? 
La figura "bronceada" de la mujer desnuda, no contestaba... Ni la esposa, cara a sus infidelidades y sus miradas extraviadas.

James Joseph Gandolfini Jr., ganó tres veces el premio Emmy al mejor actor en una serie dramática, pero con un gran humor sobre el diván, de la fantasía y sus monstruos (esto es otro homenaje...). 

Los Traumas y los Sueños.

Y ahora, me tocará hablar de los premios de este año, que también tienen una metodología tensa, tirante como cuerdas de títeres... bofetadas a parte, y personajes con un mundo subterráneo enfermizo... pongamos a, Brendan, las almas en pena de Mr. Farrell y Mr. Gleeson, como si fueran fantasmas separados por la guerra verde; la taquicardia del Elvis de Austin Butler y su coronel, Tom Hanks en llamas de artificio; un Batman condenado por la angustia y la pérdida, que sueña en ser un noir moderno. Qué decir del soldado en Sin Novedad en el Frente, sería un Tolkien en potencia; las comilonas de ratas en el subsuelo, del cine que mudamos... horizontes sangrientos como senderos de la gloria pasada, la tensión familiar de Tár y Michelle Yeoh con su astilla, su tercer generación y la transmutación en rocas pensantes.

No hay descanso, ni un momento de respiro. Qué sinvivir, excepto para algunos momentos de nuestro querido Steven Spielberg, el más iluminado, 
De esta confrontación de caracteres al límite, me faltan visualizar algunos, esa TÁR de Cate Blanchett que será mi próxima sinfonía, el Maverick de Tom Cruise, que no creo, las mujeres expresivas frente a los abusos dentro de una religión o el triángulo de la Tristeza del director sueco Robert Östlund... me quedan por visitar determinados ángulos y algunas aristas profundas.

Pero esto aquí por Él, no te desvíes... un Homenaje sincero, rotundo al Padre, sufridor, tan denostados en el presente... Mr. Gandolfini.

“El cunnilingus y la psiquiatría nos llevaron a esto” by Tony Soprano.
Y serían felices en el hogar, y comerían... ¡lombrices!
Un hogar que parece casi desestructurado en la raíz, emocional, metafísica, y un cabeza de familia que la siente desvanecer, caer a los infiernos del mar... en determinados momentos. Sin pata de palo...
Esta casa es una cima, en sentido contrario... del rock&roll, aseguran las visitas al recordar los gustos y las apariciones del consejero rítmico, al corazón eléctrico de la E Street Band, Silvio Dante o Steven Van Zandt. Que también aparecería mínimamente con Mr. Scorsese, en un papel espectral del filme El Irlandés... mientras el otro Boss, le miraba desde la atalaya. Un horizonte, para no perder el tren.

Allí en lo alto de North Caldwell, está el hogar físico, la mansión del Don, que se siente moderna y se puede visitar ahora para rememorar algunas de sus famosas citas. Recuerdos entre cajas de ansiolíticos frente a la paranoia y copas robadas con algunas risas sin enlatar. Ayudaban un rato... la humanidad en la cocina, con su bata semiabierta enseñando pantorrillas peludas y sus chanclas. ¡No me pises, que llamo a Corrado y se burla de vos! Otro que tal baila, Tío Junior o Dominic Chianese, un personaje inolvidablemente entrañable, a pesar de su sangre, como figura paterna en la "sombra".

Tony fue un Padrino, fuera de época y de órbita, bonachón y divertido, sin aristocracia mediterránea, recto a pesar de sus visitas al diván. Desenfadado rockero, apasionado de la antigua Familia y sus normas, visto desde las alturas por aquel Marlon Brando y su seriedad entre algodones... ¡qué el altísimo capo... los tenga en su gloria...! Y uno de aquellos Nuestros, con esas otras bajas pasiones!
Mr. Chase escogió el hogar, de los desencuentros emocionales, no por la madre Soprano, que estaba en otras cuestiones más extradimensionales. Una de esas féminas, que siguen recordando la pérfida aparición en la historia de Nueva York de Woody Allen. Esta será mi caaaasa...

Siempre de alma presente, y no como las de Inisherin, ¡qué gran isla! Con su historia  intelectual y emotiva a la contra, hermana inolvidable en las alforjas. En los Soprano, la eficaz matriarca, es la guerra, interpretada por una ex-compañera del genio periodístico de Lou Grant, con el nombre de Nancy Marchand. Es la otra cara oculta, con apariciones fantasmales, entre la otro lado de la moneda y las armas tradicionales de la mafia. El rostro de la luna emerge de la profundidad del alma, una isla, fallecida poco después de la explosión televisiva y activada al grito de la expresión. "Otra vez con tus chorradas, ¿hasta cuándo tendré que aguantarlo?" (... Hijo).

Los Hijos de...

El peso sexual sobrevuela como un episodio radicalizado de otras comedias, que son como telediarios de sectas, sin contar a las amantes y putas, que no son como de la familia... pero sin derechos hereditarios. 

El sexo está contrapuesto a la violencia, como accidentes geográficos, el hoy que es un resorte recurrente de tiempos pasados, donde los protagonistas, parecen estar solicitando un perdón por sus actos, al menos a ellos mismos. No al espectador, como las "descarnadas" Ballenas, que ya saben se van a hundir... Sin embargo, ejecutan,

 Pues viven de ello, del mal ajeno, y de la cultura popular del gángster cinematográfico, que es su pasado más idealizado.
El padre de la ballena, que empezó en la omertá de las redes, ¿se verá relanzando hacia el brillo y la luz...? ¿Quién es el monstruo? ¿Y esa hija...? 
Esa es la cuestión, si the King, también padre sufridor, se lo permite o resiste... El Rock y la literatura, están conectados en línea.

Esta es la historia, que le llevó a ganar tres Emmys merecidísimos a Mr. Gandolfini... ¿qué ocurrirá en este 2023 con el otro tío Dorado...? Hijos e hijas, de la maltratada cultura popular...
Por eso acababan, todos, sobre la terraza de aquel Bar, al Sol del mediodía, como parados ya, o fantasmas... para hacerse notar, y olvidarse de sus familias en la casa de los ensueños. Normalmente, la americana, y para hablar de ellos, de los negocios...
Estas pasiones exacerbadas, nos llevan a un territorio desconocido hasta entonces, sobre la misión educativa de hijos de... en la cartera, Meadow y Anthony Jr., que dudan de la ley silenciosa, al menos a la cara. Mas, son astillas.
 
Así, sembrando como emitiendo la obscenidad, observan y recogen los beneficios extraoficiales, igualmente, desde que eran unos bambinos, como él en su historia primigenia en The Many Saints of Newark, recogiendo frutos como Michael Gandolfini en la actuación magnífica, o como la resignada esposa desdeñando sus encuentros lascivos. 
Un pequeño inciso, cinéfilo, emparentado con las ballenas y el Pinocho de Guillermo del Toro, las entrañas de Jonás y Orson Welles de Mr. Huston, con las mentiras en la punta de la nariz, es decir, la falsedad. Y la obsesión, la traición en Fabelmans, las drogas consumidas por Mr. Presley, los dedos del arte, segados, o sesgados por la dimensión paterna, el todo y el sexo... el padre Alessandro Nivola que estará en la nueva versión de El Estrangulador de Boston... Asesinos de sueños, que no pasiones.

Y el recuerdo a unos hijos, putativos, en aquella amenaza que significó para el pequeño de Padre, Padrone de los Taviani, frente a la humanidad de El Ladrón de Bicicletas, en enseñanza dura a su pequeño Bruno. El alma de Pinocho,  el humor sensible de Begnini con su hijo en la escuela de la vida, y la muerte... los besos cortados por la guerra y la intolerancia pasional, el del Cinema Paradiso de Tornatore, Totó  ¡Inolvidable!
Hasta que la sangre aguante... o el destino alcance.
 Hasta en el Frente, eran padres e hijos...

Este ya no utiliza el cemento en los zapatos, hay barro escondido en todas partes, hasta en Hollywood, que se lo pregunten a Toby... el Padre/Padrino, con sobrino a hombros, es el malvado más razonablemente estimado por el gran público, casi sin excepción. Salvo la Voz... no de Elvis. En todos los sitios, a todas horas, también existen los debaneos emocionales de las madres con las hijas, las enfermeras de todas las guerras pasadas... incluyendo la ciencia ficción y el ensayo sobre el relato épico de Herman Melville... 
¿quién será el monstruo... y quién el animal, o Ballena lastrada al fondo... tío Oscar?
¿quién será el Oso pasado... Ray Liotta...? Que empezó con un cruce de piernas en los 80, e.p.d.

La actriz Jamie-Lynn Sigler, a sus 35 años, interpretó a la hija Soprano, da testimonio con su Esclerosis Múltiple, pues visitó al médico al notar una sensación de hormigueo en las piernas. Ansiedad... Tuvo que parar, apartada a las máximas de la imagen pública, frente al rock de la serie y los cuernos colgantes en chupas de cuero. Al igual que sería Aida de los Turturro, otra niña que tal baila y monta en familia.
Al final, todos al reclinatorio, excusados este año, para afrontar los golpes de la vida y otros bailes, incluso Ellas, que necesitan un día entre 365, para diferenciarse entre sí... o tratar a aquellos "machos" del pretérito, como verdaderos engendros... vi... tales.
 
La música siempre será nuestra salvación, como para Elvis o Tár... las hijas pensantes también. Un tren para Springsteen, chico de la primavera en Alta Fidelidad.
Existe un "Big Pussy", no florido, cosa de hombres de acción y el ojo por ojo, como Vincen Pastore, del mismo antro infecto que Mr. Liotta, Mr. Pesci y Mr. Scorsese, primos entre ellos... y Nosotros. Como sería el Carlito´s Way, this is the way, decía Bryan de Palma, con guión incorruptible de David Koepp y sus momias, no tan malditas como hoy. lastradas en un sillón suicida. Hay tantos en las redes, como Ahab´s... Sólo quedan solitarios... con acento en el mástil.

No quedan Coopers ni Peck´s... ¡sólo dolientes'. Me niego, siempre nos quedará algún héroe recóndito, sacado de la mochila muda, como el hijo Van Patten, como un Brad Pitt más reconciliado en la segunda parte, o padres sugestionados del nuevo cine negro... como Tony, Rick Deckard o The Batman.

Pero... y mi caballo ganador es...

Nunca tengo... aparecen como fantasmas entre las sábanas... No juego.
Bueno, sí. Alguno puede presentir algo en mis palabras. ¡Palabra de Tony o Pauli, o Corrado en el guante erético de Francis Ford Coppola, el otro gran jefe! Jajajá. Vaya cuatro patas para un banco, de crédito... No, no apuesto.

Las tribulaciones psicológicas, casi parap por la complejidad... son las ganadores de calle, este año. Están en todas partes, en cualquier rincón o escenario, cercenado como dedos en el micro. Son vómitos existenciales en horizontal, sobre el diván y el creación, la religión, la Familia, el monstruo, el hijo de Sebastian... horizontes de grandeza, desacuerdos entre amigos, o no, hijas en omertá, novias de Frankenstein... comandantes, que mandan tropas a carnicerías, e ídolos.. masacrados en el campo de batalla, almas en pena, avatares engañosos, ¡jokers de la vida!
La sueca no, que no la conozco... y eso que procede del padre de The Square. ¡El cine es bello... en la fealdad!

En la nueva Caja Tonta y sus plataformas doradas... el ganador sin discusión, ni a duras penas pastillas, es James Gandolfini y Los Sopranos. La familia Dimeo, los mafiosos exitosos de HBO, conectados a los famosos Padrinos de Nueva York, al otro lado del Hudson, los Genovese, la de Don Vitto en los 50, iniciada por Lucky Luciano en los prohibitivos locos 30, derivada a Johnny Sack > hacia Carmine, Capo di Capos > los muertos de siempre > y el nuevo candidato actual en litigio, expiatorio, adivinen... Con un par, de rocas. Tres antenas en la historia.

Una familia con conexiones judías en cartelera, otra rama hollywodiense del diván, iniciada por Meyer Lansky, homónimo inscrito en el Padrino II por Lee Strasberg, candidato a mejor actor de reparto en 1975, "... Somos más grandes que el USS Steel". 
Todos estos focos puestos por memoria, en otra dimensión italiana, por Sergio Leone a los pies de Robert de Niro en Once Upon a Time in America, por Dio. Que Richard Dreyfus, amigo del Chico de Oro llevara a su manera, su Way, mientras Steven ya viaja a Roma para contar  la historia de un niño italiano en The Kidnapping of Edgardo Montara.
El Círculo... se cierra, con Christopher Montesanti, o Michael Imperioli, metido en el guión notable de Summer of Sam de Spike Lee, que estuvo en las adicciones de Abel Ferrara, llegando al monstruoso mar con el Espantatiburones de Uno de los Nuestros. Ya sabes, codicia narrativa entre escualos... Ahora compartiendo con Fray Murray Abraham, un clásico (ya estuvo en el Scarface de Pacino y Brian, El Nombre de la Rosa), que fue hasta Salieri del enorme Milos Forman, sentado en El Gabinete de la Curiosidades de Guillermo del Toro, y ambos en la serie The White Lotus, creada por otro blanco, Mike White.

No obstante, siempre existe un paréntesis... El alcohol es totalmente legal, hoy, corre entre palos en la carretera y almacenes de estraperlo sintético... las drogas, igualmente, que interroguen o psicoanalicen a otro triunfador como el WW de Bryan Cranston. Las putas no digamos... no remedios variopintos, con distintas frecuencias tóxicas. Son antítesis de las consultas doctorales y sus cruces de piernas... píldoras calientes del presente femenino. Como de aquellos Sleepers.
La Doctor, siempre es caballo vencedor, con el recuerdo de Lorrain Bracco como su amor platónico, frente a la pesadumbre psicosexual de su madre, ojo avizor. En N.Y. y en la Camorra, todo parece estar ligado, ¡o no!

Pues nada, esto ha sido el concierto... el ensayo.
Todo un poppurrí, que se puede dejar miserias en el tintero... Las grandes triunfadoras, de la condición humana... La Nuestra.
Recuerdos entrañables para los Boss, y a los fallecidos, los echaremos de menos.
And the winner is... el Padre, Padrino, Mr. James Gandolfini. 

Gracias por Todo, en todas partes. Lagrimillas cinéfilas por Nuestros Queridos Monstruos.

Alabama 3 (Detroit mix) - Woke Up This Morning
James Gandolfini - Saturday Night Live
The Chris Farley Show with Martin Scorsese - Saturday Night Live

lunes, 20 de febrero de 2023

Band of Brothers.

 


El Tiempo parece algo lineal, sobre todo, en la edición de cine... que se lo pregunten al chico en The Fabelmans... pero, la ciencia ha comprobado que no lo es, sobre los márgenes surrealistas del universo. 
Ni tampoco en la narración, la verdad, como está demostrado en la historia del Séptimo Arte, tantas veces. Solo hay que hacer un retorno al pasado... para comprobar las distintas oleadas belicistas. Luego, llega un episodio de paz imaginaria... y vuelta a empezar.
¡Como los posibles premios, que también se tocan!

Steven Spielberg, compone una secuencia esencial por los caminos embarrados de la Segunda Guerra Mundial y sus exhibiciones sangrientas, o en tonos grises. Empezó hace ya mucho tiempo, cuando retrataba a sus probables héroes en el desierto de Arizona, con amigos intérpretes...
 Poco a poco, como se desliza un periscopio sobre el horizonte... de nalgas y humor, para una extraña sensación onírica, efectivamente risueña por aquel 1941, claro estaba el gran John Belushi y su interés para volarlo todo, pese a quien pese, bailaras o no. 
Y prosperar en salto hacia el final con la Lista de Schindler, ya se sentían esos andares en sus pinitos por casa y las persecuciones juveniles, hasta enfrentar ese descubrimiento mediático del Holocausto, que impactara a los medios por la deshumanización sistemática a sus ancestros judíos, en blanco y negro... casi.

Plasmó el dramatismo en las costas temporales del Día D, hasta los tuétanos salvo el Pacífico que vendría a dramatizar más aún, encadenados después de retratar los diferentes pelotones del asalto aliado y sus pocas esperanzas de supervivencia personal.
Allá, se enfrentaran con un nido de avispas de hierro, fluido y pólvora, las tripulaciones de Tom Hanks en Salvar al Soldado Ryan, descubrir el carisma histriónico del próximo Christian Bale en El Imperio del Sol o responder a esos holocaustos étnicos y acabar en el antihéroe internacional, tal vez inspirado por las propias historias de su padre... que no, gableman.

Un pacífico, que nunca estaría tranquilo con el recuerdo y sus máquinas, incluidos trenes de juguete para transporte de grandes espectáculos, representados en cortes y hazañas visuales, como algún director con heridas y un parche en el ojo. Por supuesto, existían los héroes a la contra... ofensiva. En apariencia de maestría.
Otros episodios trascendentales se asoman, claro está, por guerras a horcajadas sobre caballos sin herrajes o esos encuentros, no tan ocasionales de nuestro héroe favorito, Indiana Jones y los nazis, desde su 1981 en arcas monumentales. 
Vamos un consumado experto en estas lides bélicas, que desprende humanidad, como sentenciaría aquel en consecuencia familiar y extrema: "Por eso lo llaman la selva, cariño"... , por supuesto de fuego. Y celuloide incendiado.

Lo siguiente qué será... ¿una película con vaqueros y diligencias? Tal vez, jaja.

Carrera de héroes.

Los héroes siempre caen desde las alturas, como el horizonte imponente.
Sin embargo, los dólares no caen por decantación de los hechos anecdóticos, sino por el trabajo... Normalmente, eh.
Rangos supremos de la producción y la narración con imágenes, son los chicos de su propia Compañía, no tan fácil. El esfuerzo os hará hombres, se decía... y la imaginación, artistas como su tío, Judd Hirsch, el mismo de tantas historias sobre la Luna. Otros les llaman lunáticos, sin imaginar...

Pero, poniendo una marcha atrás a la correlación de los hechos y el pensamiento crítico de Spielberg y otros maestros, vamos a soportar el caos de la guerra, porque era necesario, reencontrarse con la sangre... que pudiera haber sido en Compañía de Hermanos. Una gran banda, al unísono, con unos pocos años de diferencia para HBO, la esencia del cinematógrafo y sus posteriores Dreamworoks especiales.
Kilómetros y kilómetros de película, recuerdos desintegrados de nombres, carne putrefacta de sonrojos, acosos intemporales que asoman en las cenizas, rescoldos de la Vieja Europa. ¡Siempre!
Pobre Europa, siempre en el alambre de púas... Él lo siente, y bien, nos lo hizo sentir a todos.

Así son los héroes, que nunca descansan... ¿para qué...? ¿Para fenecer...? No olvidarse, hermanos de sangre.
Así, el comenzar la vida y terminar a inicios del nuevo siglo, en esta producción televisiva de alto calado, casting de miedos, y amasijos de recuerdos reales, retales de sus vidas... fotos a contraluz de las heroinas.
Ahora recordada como Bandas de hermanos, sangrientos... Junto a su otro en la producción bélica, erguido en el horizonte de sucesos, Tom Hanks que participó en el guión, para más implicación realista.
Se fue adaptando esta epopeya descarnada, sobre el escrito del historiador Stephen E. Ambrosse y los actos heroicos, por obligación y unas raciones de dinero para las familias. 

Es una correlación de ejemplos de movimientos contrastados entre el horror y su arte, desmembrados, entre ambas partes y conciencias vitales... 20 años y uno más, pasaron antes de su propuesta actual y personal con la memoria, sus... Los Fabelmans. Retales de su otra vida, agujeros de balas a contraluuuz... Una de las candidatas favoritas para los Oscar´s de este año. Sin duda, y el surrealismo se lo permite. La otra guerra de guerrillas, en familias de padres a hijos, madres a hijas, y eso. Dos piedras en el sendero del cine.
Pero afables y emocionantes, muy afables, gracias. Gracias a todos, en todas las partes, en todos los tiempos, que son el mismo héroe, la luz y sus sombras.

Pero, de eso ya se hablará en comparación con guerras sud-realistas y más allá, como de The Batman vs Joker´s variopintos en negro cuero y otras escenas cotidianas del cine, pues me faltan algunos episodios que visionar con un solo ojo, babiloniadas de Scrooge... En fin. ¡Ay... el tiempo!

Pedazos de... Historia.

Un asesinato real... Pero antes de  ese derramamiento de sangre inicial, buscaremos el dato objetivo y universal, a través de una verdadera riada que significan las guerras en consecuencia, dramática.

Tanto de involucrados directos en las acciones bélicas, o criminales de los distintos bandos, como de los desafortunados ciudadanos que reciben inocentes, más héroes indiscriminados en tantos lugares como árboles tronchados, esos actos de violencia explotando a las puertas de sus casas. Nos sentimos en 1944, casi nada en la descripción nauseabunda de los hechos... ruido de motores, y huevos estrellados. Hacia cualquier lugar que dirijas la mirada... Spielberg lo vio, se lo dijeron, por una ventanilla, mira al horizonte... coj...
Siendo aquellos, aplastados, soldados o políticos al mando, y otros... seres perdidos... todos como rocas rodantes. Todos de padres a hijos... blood of Brothers.

Historias empezando con el antecedente, de lo pequeño, la individualidad, se establecería la división a partir de esa misma sangre, en los reinados del Viejo Continente y las diferentes revoluciones sociales, que estaban a la gresca masiva. Como ocurrió tantas veces en el pretérito de la especie, llamada inteligente. La historia es como una caja de bombones, recubiertos de... por todos los lados, menos por uno... El Arte.
Spielberg, David Lynch, Tom Hanks, John Ford... Ellos son el Séptimo de Caballería... de "Artellería".

Ante las calles de Sarajevo, con explosión fallida y un acierto a bocajarro, se derivaría a la mayor masacre conocida hasta entonces, en las primeras décadas del s. XX, hasta la Banda de ahora. 
En la Primera Gran Guerra, 15 millones de cadáveres se pusieron sobre un tablero infecto, de distintas nacionalidades en descomposición orgánica, entre enfermedades atrincheradas, reemplazos desubicados de horror, piojos en retaguardia y últimas bocanadas al barro. Bien lo saben en, Sin Novedad en el Frente, la notable e infernal película dirigida por Edward Berger, que Alemania ofrece como candidata a la estatuílla dorada de Hollywood... Merece la pena verla, y no repetirlo, por consideración.

Ese catastrófico belicismo de familia, que se incita en bloques, al menos fue esquivado por un Alfonso XIII de España, que lidiaba con otros menesteres más de matar por casa, quedando al margen de los futuros incordios, y metidos en camisas de once varas, como el cuadro del Duelo a Garrotazos goyescos, muy negros, en el lodo propio... ¿Para qué buscarse otro...?

Allí desencadenó la Triple Entente, Gran Bretaña, Francia y Rusia, "casi como hermanos...", y la secreta Central o Triple Alianza de germanos, italianos, concubinos en el odio racial, y los prusianos de aquel extendido imperio austro-húngaro, para habernos matao...
Ah, y en el ring también, ¡sus enormes negocios coloniales en juego mortal!
Los puentes entre espías, funcionaron en todas las facetas, políticas y económicas, creando una verdadera animadversión que perdura, pacíficamente, ¿seguro tú? Pasaron a The Courier en la Guerra Fría y otras con nuevos misiles, que nos asustan como piedras prehistóricas de inteligencia... El espionaje está al orden del día, de los estados y sus partidos políticos... de sus guerras.

Aquí, volviendo al frío bosque, voy a hacer un pequeño inciso histórico, para ajustar información con sectas ideológicas y emisión de la esclavitud en tierras cubanas... Que, si bien España, tuvo participación con los afincados allí y procedencias de otros territorios americanos... decir que Isabel la Católica promulgó un edicto para su abolición en todos los centímetros de su reino. A lo que se opusieron, especialmente, negreros y ricos comerciantes de origen catalán, que serían en siglos postreros, los precursores de un independentismo feroz, más separación ideológica y humana. Por ir contra la corona contra sus propios beneficios con esa actividad ilícita y criminal. En la WWII, hubieron millones de personas esclavizadas, trabajando para el odio por un cuenco de huesos, y un ojo retratado.


Después de esas protestas temporales y la independencia de diferentes estados, más cerca de nuestro Atlántico, otros tomarían relevo y aprovecharían la ocasión, para reescribir la historia, alargar la Leyenda Negra, hasta nuestros días, pongamos norteamericanos de nuevo cuño, holandeses y belgas, porteños sudamericanos frente a mulatos, ingleses escabullendo responsabilidades... es así todo. También en el mundo musulmán y rapto de mujeres africanas, hubo a millares, y de europeos igualmente... incluso japoneses forzaron y sentenciaron a miles, el otro lado de los pacíficos, como por parte de China en otros épocas. El inciso, está formalizado... con respeto al tiempo y las conciencias.

En las guerras, además de muertos y escoria, también existe esa esclavitud para aprovecharse de la mano de obra sin remuneración y otras violaciones belicosas, que normalmente no se ven, ni se recuerdan entre tanto salto al vacío, con las mujeres.
En Hernanos de Sangre, esto es una evidencia, pues la mayoría de su reparto es del mismo género, excepto encuentros con la desesperación femenina, su psicología frente a nuestra violencia por la fuerza. Es un espejo diferencial, que se masacró en primera línea a los hombres, y en olvido a las hembras... y miles de huérfanos.
Toda aquella triple entente de machos, y generales en la retaguardia pidiendo más derrame, unos porque sí y otros para finiquitar... formaría con el tiempo, la misma alineación del odio. De la misma forma, que muchas mujeres miraron para otro lado y tuvieron que enterrar sus fantasmas. Salvo algunas Mataharis, y enfermeras de urgencia, que existieron en todos los bandos y horas.

En la II GM (o WW para los anglófilos), los archienemigos que se enquistaron políticamente a favor de dictadores como Benito Mussolini y el infame de los infames, innombrable sin apellidos, gracias a dios y los juicios, Hitler se disparó en los huevos...
Bien ungido en el odio, su cerebro, para incendiar nuevamente Europa y el mundo, desde el fatídico 1940, hasta ir expandiendo sus tentáculos a esas colonias africanas, tan denostadas y explotadas en siglos, a sus vecinos diferentes, por una Asia que explotaría en diversas causas, hasta incendiarse casi por completo, de refilón Australia en olor colonizado, pasando por aquel imperio otomano, mezclas de sangres en las trincheras... aquí son hoyos... y llegar gráficamente, a las primeras instalaciones encontradas sobre Pearl Harbor... aunque EEUU, ya estuvo presente y efectivo, en aquellas estribaciones por el lodo excavado de 1917.

El miedo es un vehículo a la nada. Bueno sí, a los muertos de miedo. Y Steven sabe un poco de eso.

Las Capitulaciones...

La derrota, como la victoria, sería entre una guerra de tricheras, cada uno intentando mantener su cabeza erguida por encima de los hombros del otro... Así quedo la cosa, con una maldita revancha que se jugaría en la formación violenta de la primera Yugoslavia y lo que vino después.
La capitulación debe ser dura, cuando tienes que rendir cuentas a los vencedores, que no te perdonan ni una, sobre todo, si ocasionaste algunas de las atrocidades, o las que acontecerán...

El avance de las tropas en el enfrentamiento salvaje de la II GM, fue muy diferente aunque también existían esos agujeros en el terreno, pues se avanzaba a distinta velocidad, como los tiempos. Y los vehículos militares empleados para el combate, las armas de repetición y elementos humanos, quizá, mucho mejor preparados para el cara a cara, a cierta y resolutiva distancia.
Así empieza, con el adiestramiento de la mitificada Compañía Easy, del 506 Regimiento de Paracaídas y 101 División Aerotransportada de los USA.
El resto son los episodios, uno por cada registro temporal coordinado, que emergen de los recuerdos de los protagonistas reales y las expresiones, adaptadas a cada nivel educativo, de los componentes esenciales de esta serie condecorada por la historia de la televisión.

Por tanto, las capitulaciones se entregan con realismo, en la victoria o la derrota, que también las hubo en ambas partes, con vísceras impactadas en pantalla y miembros amputados, como si del mismo M.A.S.H. se tratara, pero sin cortapisas, ni humores. Salvo los desprendidos por las balas o la  descomposición. Eso si que se ve bien, en la tortura grupal de los soldados alemanes y demás, sobre la producción de Netflix de título original, Todo Tranquilo en el Frente Occidental, allá en la comarca norteña francesa y apuntada por el dolor personal del protagonista.
La sangre de hermanos y la opinión crítica o antibélica, se dan la mano, como lo hizo en su tiempo y ocasión, el mismo Dalton Trumbo y su cuerpo inmovilizado en la tragedia shakesperiana de hospital.

En la 1ª entraron en juego los primeros blindados y submarinos, los primeros estertores de gases tóxicos, para cobrarse sus primeros trofeos humanos, que durante la ofensiva de los 100 días, forzaría el rendimiento sin condiciones de Alemania con el Tratado de Versalles, muy a pesar de sus mandos, que en algún caso, sirvió una verdadera carnicería en la última bandeja.
Pero en la 2ª, sería más monumental, debido a la inmensidad de la catástrofe europea y los juicios de Nuremberg, hacia una rendición absoluta que se expandió al Imperio de Hirohito y su famosa imagen sobre cubierta, de una paz inminente tras la fuerza excesiva.
Aquí me toca recomendar otro espionaje de cine, con la narrativa en aquellas etapas belicosas, de La Mujer del Espía´, dirigida por el japonés Kiyoshi Kurosawa, para definir sentimientos ocultos en el final de la guerra.

Entre ambas, las revueltas revolucionarias mantendrían las cosas políticas caliente, sólo hay que mirar para nuestros adentros, las tripas patrias. Una espoleta programada que significó la programación de Steven Spielberg en sus años tras la cámara, hacia el Segundo Gran Estallido entre hermanos, de raza, o no, y condición. Bueno tampoco, porque los camaradas provenían de muchos ámbitos sociales, aunque especialmente, el de rango militar de carrera y los más bajos, en la mayoría de casos. Esos pobres diablos, que vivieron los suficiente para completar una familia.
Es la lucha contra el auge del fascismo, proveniente de las calles, no olvidemos, y el castigo perverso sobre unos seres humanos, que algunos consideraban inferiores... y que los dirigentes aupados por el pueblo, no vieron como humillante.

¡Malditos Bastardos...!

Decía John Ford al joven cineasta de Los Fabelmans, la película íntima de Steven Spielberg e interpretado por el director de los extraños horizontes David Lych, que éstos dentro de una localización mediana en encuadre, son poco interesantes o sosos.
Quizá por eso, John Martin Feeney, el comandante en la Reserva de la Marina de EE.UU. los contrastó como jefe de la unidad fotográfica de la Oficina de Servicios Estratégicos y grabaría las horribles imágenes en vivo, y muerte... del desembarco en las costas de Normandía. Después desolado por el salvajismo, se encerraría tres días en una habitación al mando de varias botellas para olvidar... ¿recuerdas a Martin Sheen en su Apocalipsis Now y la de Francis Ford Coppola?

Algunos cowboys noctámbulos, no soldados, confirmas la exactitud de sus expresiones... “Cuando seas capaz de diferenciar el arte de colocar el horizonte en la parte inferior o en la parte superior del encuadre, en vez de justo en el medio, puede que entonces te conviertas en un director bastante bueno. Y ahora, ¡a la puta calle!”. Él posicionó en la luz.
Los Oscars 2023 sentenciarán la contienda entre horizontes de agua, familiares surrealistas, rocas rodantes y rock.
¿Cual es vuestra favorita...? A verlas en paz.

Los jóvenes soldados norteamericanos, les gritaban "Malditos Bastardos", algunos tan imberbes como ellos. También asustados por las órdenes de sus locos superiores... más que dictadores.
Algunos soñaban personalmente con rebanar su gaznate, pero tuvieron que supurar, si podían con los escasos medios e higiene, los enormes manantiales de muerte que, sino, supondrías terribles cicatrices para toda su vida. Nada experimentados médicos de urgencias, sin la pizca de humor sangrante de posteriores guerras, como recalcaría aquella inolvidable M.A.S.H de Robert Altman y sus posteriores suturas en tv. Auténticos héroes sufridores con misteriosos automatismos psíquicos y emocionales.

Los cuerpos destrozados de paracas, sirven como consagración a aquella violencia mundial y las manos que intentaban restañar todo ese dolor, es un marcapasos de las imágenes en nuestros hogares con el ahora, que realza la referencia bélica y muerte de las ciudades petrificadas.
Todo es una parte documental de los hechos, sin reservas como en el Midway de Ford, menos en su rodaje editado y expuesto al público del famoso Desembarco. Reservando episodios para los productores Tom Hanks y Tony To, sumados al puñado de directores sobrenaturales de producciones televisivas, como David Nutter (X Files), los británicos Richard Loncraine habituado a las acciones guerreras de Ricardo III y David Leland (The Land Girls), el danés dos veces nominado Mikael Salomon y el experimentado Phil Alden Robinson (Los Fisgones, Campo de Sueños).

La Banda de hermanos, actores es inmensa, prodigiosa encabezada por hombres aerotransportados, muchos al éxito, como unos jóvenes Michael Fassbender, Tom Hardy, James McAvoy, Simon Pegg, David Schwimmer, Neal McDonough, Colin Hanks, un esencial en la serie como Ron Livingston y un ganador del Globo de Oro, que sobresale por encima de todos, Damian Lewis.
En fin, tantos hombres buenos para la actuación, que sería una tarea imposible de realizar en estos instantes del comentario... pero que dejan huella, de haber pasado por allí... una serie de Steven Spielberg. Descubridor de estrellas, como héroes de la pantalla. Los que se quedan con la chica, aunque no lo busquen... si es que sobreviven y la suerte les sonríe.

Band of... Horizons

Y se acabó, esto es la guerra... ir recogiendo los trozos de nuestras vidas pasadas y futuras. Porque nunca parece tener fin... como el cine, este afortunadamente claro.

Lo saben tantos en el frente, como el maestro John Ford lo proclamara, detrás del humo de su cigarro. James Belushi tras el humo del éxito y otros horrores... Padres y madres, frente al desengaño y lo absurdo de las guerras de otros... Tom Hanks y su enorme carrera ya, después de tantos años, tras aquella despedida que vimos en la arqueología... El muchacho anónimo que se convirtiera el héroe, tras el humo de su canuto... sólo momentáneo, claro.
Héroes dorados, como los tíos y sus sueños, sus huevos... salvo que haya sorpresas pequeñas de Irlanda o Suecia, sinfonías de teclas con Tar, o la fusión de los sentidos especiales y la acción desbocada, dirigida al corazón... ya diré como son... ahora estoy con el hermano mayor.

Porque el verdadero héroe, es el que ya no se puede levantar, ni pensar, ni amar... Por eso, todos somos víctimas de la historia. Excepto los surrealistas, imaginativos, narradores... fotógrafos de vidas.
Excepto Mr. Spielberg, que es un niño y su ilusión nunca se apaga... como las balas de aquellas pistolas.
Y su Mayor Espectáculo del Mundo... La Magia, su ojo... y El Horizonte.
 
Band of Brothers Soundtrack - Michael Kamen
John Williams - The Fabelmans Soundtrack

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domingo, 5 de febrero de 2023

Samurái Gourmet.

 


La cultura japonesa, particularmente su gastronomía, tiene bastantes aspectos en común con la nuestra más cercana, la mediterránea.

Ya que algunos de sus componentes culinarios, tienen conexiones con la tierra y sus regadíos vegetales, las partes corrientes o singulares de los animales (con excepciones, como el águila u otros), y esencialmente, el sabor a Mar. A marisco, pescado y algas.

Además de una querencia, suave por lo dulce, conjuntado en amargo y el peso de la historia, que es picante; los palillos para cortar y coger la comida, es tradicionalmente lo cotidiano, el sake, la ensoñación, el té, la nostalgia y lo cercano, el café, lo reconfortante, como los caldos y sopas... son las cucharas y el aliento; lo atrevido, va más allá, la búsqueda de otra sensación, las salsas y picantes, es un punto más allá; pero quizás, lo más asombroso es que su cultura más internacional, por excelencia, se extiende por el manga, y tiene un reservado frente a la barra, junto a los chefs, para hacer un hueco a un pedacito más. El solitario samurái, comiendo y guerreando, tanto corta, corta, tanto...

No es necesario, ningún tipo de sacrificio, todo parece hecho a la vista y con gusto por lo natural. Como si fuéramos verdaderos fetichistas de la comida, como sí degustáramos el placer de la compañía, a la vez extraña... Y no es necesario convertirse en un objeto del deseo, como el cerdo amantísimo de Nicolas Cage, en el filme Pig dirigido por el debutante ante las trufas,  digo cámaras, Michael Samoski. Igualmente placentera, salvo que con pequeños recorridos subterráneos hacia la fatalidad y la venganza de los recuerdos, olores y sabores. Un notable silencio del icono de otras èpocas y nuestro recuerdo ante el tocino, digo, lo cercano y emotivo. En fin, otra obra para gourmets y sibaritas del cine.

Aquí, volvamos a los trazos, que no vemos, pero, de alguna forma sentimos, como un relieve de la ciudad de Tokyo y sus viejos relatos de otras eras, deberíamos nombrar la historieta gráfica con la que abrimos el apetito atroz, aunque calmado, sin violencia ni cortes tajantes en el rostro adaptado al gran público, del autor Masayuki Kusumi de dibujante de 66 años, en dos fragmentos contiguos titulados El Gourmet Solitario y Paseos de un Gourmet Solitario.

Entre ambos títulos, con una diferencia de 6 años, un pequeño refrigerio, para volver a pisar la calle y los curiosos locales con sus olores guisados o fragancias en la plancha, junto a un hombre de mediana edad, que además de su homónima descripción del relato, comparte su afición por fantasear con otros tiempos.

Sin embargo, ahí queda la comparación con esta serie diseccionada por Netflix, porque sus guionistas Taguchi y Wada, han convertido las tribulaciones de aquel hombre mediano y desnortado, en un menos solitario, corredor de larga distancia. Con 60 años a sus espaldas, sentado en oficinas de por vida y cadenas, y una mujer con la que compartir... sus nuevos dones... o no... Vemos sus paseos indeterminados, o sus movimientos de mandíbula, colgando en la memoria. Con las necesidades justicieras, eso sí, de un tajante quijote que ensueña, a un paladín de las causas perdidas... y los gustos en continuo aprendizaje...  dónde quiere, cuánto quiere... cómo quiera.

Pero, sin ser un samurái viajero, es un caminante seguro... ¿o es inseguro?

Y esto... es Japón.

También se divide, como el ramen para dos, en personalidades contrapuestas.

Así se constituye su pareja de directores, en formas de ver la verdad y la ficción, puede que cada cual con su tema, que diría un pastor de ovejas, a vueltas con los mercados y los precios. Arribando a hurtadillas, o como un detective casi fantasma, a los puestos en la calle y los puertos, a los guisos confeccionados con gusto e imagen frente al televisor.

Don dos trazos, como dos géneros que se entrechocan y hablan, dirigiendo los paseos con su protagonista y su curioso caminar, que a veces se aparta de la realidad y de su parejas, en dirección contraria; pero para terminar encontrándose en la misma necesidad, dejar la soledad y sobre todo, sorber con pasión, la vida. Cocinando, andando, bebiendo o  relamiéndose los bigotes... postrado con la vista fija, adorando un buen vaso de cerveza. Sí, ¡cerveza, he dicho! 

El Aperitivo...

Es un aviso en un prado inmenso, y salvaje, propio de otra época, de eras arcaicas como la tradición gastronómica de un anciano imperio. Y ese punto enorme, sobre la comida y las constumbres.

Uno de los lazos con la tradición del cine, es el director Michihito Fujii, curioso nombre casi volcánico, que ha adcometido otra serie llamada El Periodista y trocitos de cómic como Ghost in the Shell antes de una película yakuza, como Una Familia. Mientras que el otro palillo de márfil tallado es, Mamoru Hoshi, que se destaca por filmes entre la comedia y el romanticismo nipón.

Ambos forman una teoría sobre la personalidad de una nación, su educación, su familia, el trabajo, la movilidad, etc... Todo aderezado con sabiduría, en este plato cocinado en episodios cortos, para no atragantarnos, y que persiguen el camino económico para darse a conocer en mayor grado,  o abrir las cartas de la cocina japonesa, a todos los posibles comensales en el mundo. Y curiosos...

Todo comienza un día excepcional, no por lo soleado del panorama callejero, sino, porque conocemos a este singular individuo, nada destacable, aunque de mirada limpia y afable. Por lo normalizado de la expresión y gesticulante al máximo, como personaje en sus zapatillas liberadoras de ciertos yugos del pasado... Comilón, sin embargo, delgado como su padre, seguramente... que empieza a contarnos que ha sido defenestrado por sus superiores en la empresa y, ahora sin actividad... no sabe muy bien lo que hacer... Pues nada, ¡a caminar!

¡Banzai, que decían aquellos lanzandos! Aunque pronto va a descubrir a través de las sensaciones, que hay algo más y que lo suyo, puede ser el yantar... que no el llanto de viejo... ya que un humor característico y natural, se esparce por todos sus poros, hasta la esencia del caminante y su nueva necesidad..., no tan solitario como dije, y sus recuerdos más sencillos, pero emotivos como un amigo de siempre.

Y es que, el actor Naoto Takenaka, ya cae bien desde el primer sorbo de cerveza, y ese fresco aaaah, era lo que necesitaba... con esa simpatía espumosa y la educación de los ciudadanos japoneses que deseamos para nosotros... pues no, nos conformamos con  ir compartiendo su día a día, tras el abandono forzado laboral y las migajas... y lógicamente, se quedará en vuestro recuerdo, por ser natural, como la comida misma.

Su mujer también tiene lo suyo, comprensiva, aunque se pelee con el estilo tradicional de una fuerza patriarcal de siglos, amparado con la simpatía acrobática y esbelta, de la actriz Honami Suzuki. Y el otro, el malo, el tercer sorbete con fuerza, que podría ser una mezcla entre el Clint Eastwood de más alto calibre y la efigie de aquel Goemon que ya no recordamos, inmerso en katana, de la que participara hace más de una década. O del espíritu desafiante del mismísimo Akira Kurosawa, tantas veces en misiones de salvación o redención, interpretado por un disfrazado de época, Tetsuji Tamayama. Salvo que no va, mucho más allá, el jefe es otro,.. aunque más cortado que su arma cortante, el apetito.

Saltando las distancias narrativas por sus diferentes Tokyos, y la agresividad en su trono de sangre o banqueta de culo, pues la diferencia esencial está en la sangre, en las vísceras que se cocinan y ya...

Se llama miniserie, no porque sea pequeña, en esencia, sino por la minuciosidad de las manipulaciones de alimentos, por sus cortos trayectos en el espacio, tiempo, y las pequeñas, grandezas, que nos presenta en los platos. El vapor inundando las cavidades olfativas... Unas, puede más atractivas que otras, según los gustos y las añoranzas, los tragos que también importan, las texturas en el paladar y las frecuencias... No se puede comer tanto, sin luego tener remordimientos, aunque parezcan sanos. 60 años, son 60 años, si bien seas japonés y tus ácidos lo permitan.

Por tanto, el cómic sería el aperitivo perfecto, para ir haciendo boca, preparándose para el colorido contraste con unas diferencias formales y un comerciante ermitaño. Lo trataremos de saborear.

Un Sorbito...

Las formalidades son importantes... pero la cerveza es la cerveza, vamos a ver...

Esta serie Samurái Gourmet que empieza con un poco de agua con cebada, como si fuera una excentricidad o un acto prohibido, con el alcohol claro a destiempo... se mueve como el ramen en una sartén o bol, tocando varios palos, depende del estiramiento requerido, los recorridos a lo largo del tiempo, antes de la jubilación,  a grandes pasos o, a horcajadas sobre el taburete. No acabas gateando, quizá desnivelado en ocasiones, pero firmes en su condición. 

Él y su voracidad como compañera, es como una nueva forma de sentarse a contemplar, de estar vivos, a sentir placer por las pequeñas, grandes cosas... servidas al dente sobre un caldoso reclamo de esta gran ciudad, que conocemos emocionalmente... o más quisiéramos, otros.

En frente de las costumbres y el deseo cumplido, está lo tradicional, también observamos, degustamos, otras especialidades de una isla enorme y monumental, con forma de recipiente inmortal, moderna, que se acerca a otras culturas occidentales, con sus sabores intactos para combinar el placer. Económicamente, excepto alguna excentricidad no habitual del descubridor, en capítulos apetitosos que despertarán tus jugos gástricos, seguro. 

La caballa y otros sabores salados del extrarradio, marineros, en excursiones de estudiantes, ¡recuerdas! No, no hay Moby Dick... Son peces más simples. Hartarse repitiendo, porque los episodios van sin espinas, sinceros y naturales, pues también tienen su propia estructura, nada de fragmentada o deconstruída, para sorprender con grandilocuencia. Cada uno es cada uno, y forman parte del menú, cada plato significa algo. Algo, esencialmente, personal. Casi como ¡las croquetas caseras! Pero, sin madre ya... o ella, es algo así. No, no lo quiere así... Él tampoco.

Cada bocado, siempre regado con un buen gesto, una excepcional mirada a los adentros, entresijos del personaje y su nueva perspectiva vital, si bien tenga que enfrentarse a una mirada esquiva de la juventud y sus egocéntricas necesidades. Siempre con un vaso de cerveza, o una jarra bien medida, para compartir con un café de la lectura, una simpática tormenta de coloridos paraguas, los precios que no nos van bien, depende de la infraestructura de los estilos y las sartenes gourmets, o esa memoria que nos viene a visitar, cuando ya no esperábamos nada, a estas alturas o canas.

Ella sí, pero prefiere ir a comer, acompañada... O sino, pega la vuelta y comer croquetas de la madre que las parió. Le dan igual los estofados y las fotos, son reliquias del hoy, y ahora es ahora.

El sorbo postrero, es una gran sorbo. Lo que nos conecta con lo correcto o no, lo que no sabemos afrontar a las primeras de cambio, lo que observamos sin darnos cuenta, lo que no nos atrevemos a pedir, o decir, ya que estábamos en 2017 y ya no está bien visto; por eso, existe ese alter ego de la historia del acero, cuando las cosas se medían de otro modo, asilvestrado como tripa de águila o ácido del alma, frente a la quijotesca lucha contra las injusticias.

Absurdas, o no... ¡Esto es lo que hay! Kiaaaah...

La Salsa...

Algunos, en lo más recóndito de su espíritu samurái, recordando al Vivir del gran Kurosawa, se sientan y ven la vida pasar. Perfeccionando su búsqueda personar, otros hubieran preferido algo más punzante como un sabor a erizo marino... 

Tal vez, un buen corte a la altura de las tripas o más arriba, visceral, salpicando las paredes de los restaurantes característicos y sus transformados figurantes... No serían 7 y no 12, como se condimentan aquí.

Pero, tranquilos, no os hagáis los intrépidos, la cosa no va por ahí, colgando tripas del acero, sino que se reclaman estereotipos más corrientes y cercanos, no tan kamikazes, aunque hubiera podido esta bien... Son registros como los modales cotidianos, que destripamos en otros, los que se saltan los ególatras, los maleducados, exigentes, olvidadizos, apesadumbrados, contrariados con el mundo y sus gentes... inhumanos... Mas, eso también, casi siempre arrepentidos.

Gracias al que todo lo ve, recorre y consume... El samurái, este sí, solitario.

El Postre...

Por supuesto, lo dulce es muy importante, hasta en el Japón. Y el café... que no debe estar frío, excepto con hielo en verano. Ahora es reconfortante.

Casi tanto como la salsa picante, y los gritos que los incautos turistas escuchan, si cambian o modifican a su gusto, el objeto del deseo. Mecachis, insulto en un país con unas tradiciones que se empiezan a adaptar a los gustos... eso dice el samurai. Si bien lo auténtico, siempre será lo auténtico, como el típico aventurero con rencillas y los mangas.

Las casas tradicionales son la puerta y los gestos del protagonista, un sendero al placer,  las palabras de apoyo de su compañera (aunque tenga sus quejas del tratamiento en las labores), una condición... las formas en que vemos arremolinarse los sabores en la cocina, abriendo nuestra insaciable apetito, es la vida... todas parecen ante la televisión, auténticas.

No es casualidad que sus cuidadas descripciones visuales y su gesticular encuadre, combinado con las calles de la ciudad y sus locales típicos, fuera de las primeras producciones grabada en 4K/HDR y sus prestaciones para fantasear con realismo gráfico. Debería ser una joya de la televisión moderna, que aumenta las ganas de salivar y soñar con viajes deseados.

Y sólo, con 12 pequeños bocados... como 11 soleados días... y uno lluvioso.

Como los cómics, aunque pudieran ser violentos o grasientos, por la sangre y las vísceras, la serie Samurái Gourment lo es también, real como la vida misma o un rodaje de una película, con sus tiempos de espera y sus momentos estelares... Hummm, ooooh, ¡delicioso!

En ese aspecto de veracidad, es directamente exquisita, en la que disfrutamos con sus servidores al público y ese expresivo agradecimiento de lo bien condimentado, por los expertos tras las cámaras y el aspecto saludable del personaje principal. Y sus aliados cálidos y afilados...

Nos recuerdan que ante la comida, no estamos solos. Todos podemos disfrutas en pareja o familia, incluso con desconocidos que expresan una opinión o comparten una atracción por el sabor o la vida.

Han pasado los años, y en esta mesa me he sentado como si fuera ayer, y he disfrutado con su frescura, fresca de los platos y los fogones. Y eso que son limitados en el tiempo... Una verdadera y sugerente característica, para hincarle el diente de nuevo, si lo hiciste ya.

Sino, pide un café y siéntate a conocer al Samurái Gourment, porque merece la pena... A no ser que seas un único cliente de comida basura... e impaciente.


Porque la serie, es templada, no hace sangre. No se entretiene en enseñar lo innecesario, es abierta a todos los públicos y comensales, con ganas de conocer más, otra lejana cultura. Pero, más cercana de lo que hubieras imaginado, su sabor es como el nuestro.

Sus grandes protagonistas, nosotros... alcanzan edades centanarias también su Mar y su cocina saludable, como los viejos habitantes del Mare Nostrum.

Vitaminas a raudales, pasta, aceite y vegetales, algún buen sorbo... de café, que nos viene de lejos y se quedó en el recuerdo... y muchos de caldo... de Cebada. Salud, y fuerza a golpe de katana. Digo de palillo...

¡Ah, y para ser justos... con los profesionales... 

la mayoría de ellos... que todo hay en la viña del señor! 

¡Gracias por la comida! Sayonara, beibis.


domingo, 22 de enero de 2023

Wednesday. Season I (and Lovecraft Country)

 


Tim Burton, se puede considerar ya un clásico genio, contador de cuentos góticos y otras fantasías familiares.

También, puede que sea siniestramente incomprendido por algunos críticos (inadaptados al género)... pero acaso, no lo estaría en su época, Polidori, Bram Stoker o un tal Edgar Allan Poe.


Wednesday no es su obra, porque nació del pensamiento tragicómico (sobre todo éste último) de su creador y caricaturista de New Yorker, Charles Addams, que sería ´perpetrado`, digo rescatado en los años sesenta con dinero de la televisión en blanco y negro. Antes enterrados frente al televisor de que sus posteriores adaptaciones fantasmales al cine, mostraran a Christina Ricci como Miércoles... ya que de Lisa Liring más infantil, ya pocos se acuerdan.

Espectacularmente en la gran pantalla, negra, surge de las tinieblas, la gran Angelica Houston como Morticia... no hace falta decir nada más que John H... y sus numerosos trabajos en películas excelentes. 

Tan inolvidable e icónica, como aquella primera versión ´descompuesta` a causa del tiempo cadavérico, por la recordada actriz Carolyn Jones (de Amarillo-Texas, ahí estuve yo en una ocasión), conocida por sus interpretaciones inolvidables como reina Hippolyta en la serie WonderWoman acompañando al ícono Lynda Carter o un papel en la Batman de los bocadillos en la tele. También una parte característicamente cómica de pelis de Elvis, valor en la mítica El Último Tren de Gun Hill en trío con Anthony Queen y Kirk Douglas, y troceada en clásicos del terror como House of Wax, con ese monstruo todopoderoso conocido como Vincent Price.


Sin embargo, esta serie homónima con el personaje juvenil y caricatura, criatura oscura con algunos años más, hasta la edad universitaria de primera necesidad emocional y sexual, tiene las idealizaciones básicas del material gráfico y narrativo. Esto es, lo habitual en Mr. Burton y sus digamos, heroínas, con una serie de homenajes estilizados que empiezan por el nivel literario del maestro londinense, Mr. Poe con su laudano y sus sufrimientos sentimentales, totalmente presentes acá.

Pasando por la representación femenina de  Mary Shelley que construyera al auténtico monstruo prometeico por antonomasia para nuestra decencia, o ciencia, no sé...; para acabar haciendo una comparación personal con aquella escritora, investigadora y superdotada intelectual, conocida como Jessica Fletcher en la serie Se Ha Escrito Un Crimen, rindiendo agradecimiento a la mítica y recientemente desaparecida y añorada, Angela Lansbury. D.e.p.


Hay sentados frente a la máquina de tipos, estaban el productor Richard Levinson, y el guionista Pete S. Fischer que ya trabajara para agentes como los míticos Baretta, el chupachups de Kojak y ambo para el gabán raído de Colombo.

En fin, es la nostalgia, de la que Wednesday está bien servida, con sirenas encantadoras, vampiros y licántropos de nueva estirpe al estilo s. XXI y sus querencias actuales, como la directa referencia al Dr. Jeckyll y Mr. Hide, escrita por Robert Louis Stevenson, casi nada, la Flecha Negra, Ballantrae o El Tesoro con mayúsculas de aventuras.


Por tanto, Wednesday es atractiva como un novela de suspense, estilizada como un pintura de espiritual de Dorian Gray, ambivalente como una droga, aquí con un sugerente chelo y sus dos estilos contrapuestos, y condimentada con laúdano y otras especias, como una pizca de insistente belladona. Así es ella, la nueva... Detective Fantasma. O de fantasmas... según el color con que se mire. Blanco y negro, seguramente, si el tono de grises se lo permite. O la sangre de Cosa, no se interpone... Las lágrimas no tiene color, pero si sabor. Entre salado, tragicómico... amargo.

Por supuesto, hay mucho color, como buen Burton. No creando un circo, aunque pareciera, sino escuela visual. Ya que uno de sus mayores éxitos es la recopilación de casas y castillos, además de precursor de atractivos repartos. Con traje de rayas va encabezando por el actor Luis Guzmán, un fiel de Paul Thomas Anderson y el cine de mafiosos como aquel Carlisto´s Way, un relevo monstruoso de los inolvidables Raúl Juliá y Tim Curry. 

Más la matrona de la familia siniestra con una rescatada Katherine Zeta Jones, para sugestionarnos con otras de su estilo y especie de Monsters. Hay más personajes y sorpresas jóvenes... o cadáveres, pero es más fascinante, ir descubriéndolas... o sacándolas a la superficie con pico y pala. ¡Hala a excavar!


Por tanto, con algún capítulo en la dirección, esencialmente los más representativos, manifestando ese rádar casi visionario para las sombras, y su labor de producción elaborada en sus cuentos estilizados, Tim Burton puede ser clasificado como p... genio... y adaptado a las nuevas composiciones de los clásicos. Para lo bueno y lo decadentemente, malo. Más bien, malvado. ¡Y un achuchón colorido! Qué, de todo hay en la viña de Allan Poe.

Pero, esencialmente, en cuerpo o alma, depende del fantasma... ella es X. La estrella emergente Jenna Ortega...

De Scream... mejor no me acuerdo... hasta un rincón salpicado de este 23.

Del Blanco al Negro.

Antes de ponerse ante la máquina y el blanco, papel, para golpear con las falanges hay que ser un buen cuentista o detective... sino, ¡estás muerto!

Pero hay que estar confiante de uno mismo, y tratar de volver, aunque sea tras volar en las cachas de un reivindicativo elefante y tener la vista plantada en el futuro y las abejas zumbadoras de MGM. Ah, qué es un león...

Es una serie Wednesday que desafía la reglas, las propuestas de los héroes juveniles al estilo Harry Potter, y tiene un don especial con su grafismo representativo y sus guiones a la par, como agua y aceite de ricino, por Alfred Gough y Miles Miller, viajando a horcajadas entre La Momia o Spiderman 2, hasta Smallville y Hannah Montana. Menos mal que se han esmerado, de ahí hasta el miércoles.

Me pregunto se si habrán fijado en el alma del gran Arthur Conan Doyle, con ese intelectual del crimen que es el incorruptible Sherlock Holmes... infinitamente resucitado. Es una conexión mental y parapsicológica que me ronda en la cabeza, como el sabueso de Baskerville o el cuervo que la sobrevuela, avisando del temporal de fuego. ¡Elemental, querida Enid!


Wednesday es un relato juvenil de terror, entre gusto y muerte, seccionado por capítulos con un mismo estilo y diferentes manos, y que no había sido común en un tipo ´serio` como Tim Burton. Bueno la tele es serie, ¿o no?

Es una vuelta de tuerca a los inicios de su carrera y sus monstruos, reconocibles como un tornillo en el cuello o una danza macabra en un jardín romántico. Ahora reunidos, como los juegos olímpicos u otros más novelescos, con nombres terriblemente reconocibles, apellidos como Never More.

Por tanto, siempre hay un tablero en la cabeza, como aquel puzzle de mr. Levinson, donde las piezas se deslizan como los dedos sobre una ruleta de acceso a la caja de caudales, donde se guardan las claves del misterio. Es una recopilación de una detective Fantasma, con la mueca escondida de Miss Jenna, sobrevolándolo todo, como un verdadero cuervo. O tal vez, paloma... Al fin y al cabo, un paradigma, un fetiche de lo paranormal ya.

Pero, desataron una polémica, no sé de dónde... si querían hacer sangre, podían haberse referido a una versión caritativa de las pesadillas recurrentes de H.P. Lovecraft, donde habría esencia maligna para desparramar definitivamente. Desgraciadamente la historia no se puede cambiar, ni las novelas clásicas se pueden reinterpretar, pues serían otra obra.

Si bien dejando al margen esa dislocación temporal de los términos correctos, o no, existe una tribulación narrativa de viejos asesinatos, vistos con el prisma piramidalmente invertido de la actualización, a través de la conversión clásica de los géneros y antiguas razas de noche.


Esa es la gran apreciación que sentimos por la serie emitida en Netflix, con un buena representación de esas criaturas y la elaboración de buenos decorados, siempre con esa tensión de aventura peligrosa y venganzas; con antecedentes ambientados en la Bucarest de la Rumanía más vampirizada, magnificadas con bailes cinematográficos a lo Tarantino y de vídeoclip a lo Sioxsie Sioux o Adam & the Ants, casi mejor, o su música icónica y reinterpretada por su, de Burton, el maestro Danny Elfman.

Como se ve... claramente, o más turbio depende del cuerpo... todo parece coser... saturar y cantar.


Para servidor, esta Wednesday es como el reverso de El Hombre que Ríe o su alter ego tras el telón que fue Conrad Veidt, sin risa forzada, sí. La doble hoja que plasmó con más rigor, eso sí, pero con ese humor perturbador, más transgresor y cínico, el mismo Paul Leni de la novela de Víctor Hugo.

Pero es cuestión de pareceres, gustos y otros tipos de juegos con Joker. Mis Bufones tristes.

Esto no es... Lovecraft.

Aunque lo parece... Porque es un auténtico viaje con los monstruos del tiempo y el espacio, una línea que caracteriza los relatos y la fisionomía viscosa del autor de los Cthulhu que padecimos, como enfermedades contagiosas imprimidas sobre el alma.

Me estoy refiriendo a la serie Lovecraft Country, donde si reside esa trasgresión de la realidad y una polémica sobre los estereotipos que ofuscaron a una generación... y algunos intentan revivir una y otra vez, con muy mala cara mirando al horizonte.

Tiene algunos puntos de humor para desengrasar, pero son episodios anecdóticos que no transforman el dramatismo de lo que se cuenta en la época, sino que son chispas que reavivan el fuego en los ojos. Sin embargo, los capítulos son irregulares en lo gráfico, que no en lo reivindicativo que es el verdadero leitmotiv, pues esta adaptación de la obra Lovecraft Country de Matt Ruff, también actor neoyorkino, es un pequeño desliz temporal del maestro original, hacia el ciberpunk y las cabinas temporales. Un inciso oscuro.

A esta ventanilla vienen todas las reclamaciones, la sangre, el sudor y otras esencias corpóreas... más pegajosas, hasta extracorpóreas, que convierten el viaje en un reencuentro sobrenatural con el rock y el blues, y esta familia atípica (casi a lo Morticia Addams, trans) que viaja por el túnel del Green Book dirigido por Peter Farrelly.

Sexo de todos los colores y fluídos, también los hay, como las meigas que cambian de dermis.

Aquí está la referencia a lo negro y lo blanco, como antagonistas del terror, donde uno siempre tiene que ser, parece... el malo de la película o asesino en serie. En Lovecraft Country, existen monstruos viscosos, pero somos nosotros también. Protagonistas entre el blanco y negro que representa ese pasado gris, pues esta representación del universo lovecraftiano se debate en unos convulsos años 50, donde la monstruosidad andaba por los autobuses y las calles.

Ahora los pobres reprimidos, podemos ser cualquiera y los olvidados, los acosados en el colegio... cualquier niño o Wednesday, diferente al resto. Según los ojos.


Por consiguiente, es normal tratándose de una revisión de aquellos mitos de Lovecraft y sus monstruos internos, regidos por la enfermedad psíquica y el dolor, contrastados por tipos activos con aquella represión injusta como J.J. Abrams y especialmente, el aquí productor también Jordan Peele. Es la respuesta al terror humano, y sobrenatural, de Bad Robot, Warner Televisión y HBO.

Mas, con un resultado final, algo tenebroso en aquella USA, reinterpretada bajo el prisma revisionista de la guionista Misha Green, que de sus colores entiende y la protesta también. 

Queda enlazado ese Lovecrfat con el racismo social en este Territorio, pero sin referencia clara, no encaja en su mundo onírico de pesadilla a la perfecta e idílica relación con su gato, tal vez negro, con el despertar de una lucha encarnizada de razas y la libertad, que nos quieren arrebatar... ¡No sé quién!

Para finalizar, antes de continuar con la Familia, posee la serie una personalidad esquiva, como oculta bajo capas de piel falsa, fría como fantasía y la enfermedad térmica que poseía Lovecraft, un poco como la misma Miércoles, con su pensamiento obtuso y lacerante.

La Detective de Fantasmas.

Han habido tantos y con tantas caras, que hacer una lista sería una temeridad que solamente estaría en la Mano de Dashiell Hammett o tipos con gabardina así, como Raymond Chandler... o guardapolvos negros que sería la prenda más ajustada a tiempos modernos.

Y para elaborar un buen elenco con estos elementos negros como Fritz Lang, Roger Corman o Terence Fisher a otro nivel, se podría aseverar que Tim Burton está a la altura de grandes como Barry Levinson, Martin Scorsese o Francis F. Coppolla, para llevar al estrellato posible de las pantallas y la investigación, ahora de televisión, a nuevos nombres de la escena. Luego el trabajo personal hará el resto en sus carreras, y la suerte, pues las bolas de cristal no existen, efectivamente hablando.

Tod Browning, para mí, es el creador esencial de los olvidados y diferentes, excluídos los llaman o freaks que le gustaba a él. En definitiva, los monstruos más humanos.

Wednesday es el Harry Potter en femenino, adaptado a los tiempos, pero con menos gracia... digo con más, que hay que entender los dobles sentidos, como un nueva joven Shelock-a en la hermandad de los oscurantistas de hoy... Por cierto, ¿qué fue de Nicholas Rowe, perdimos la pista hace algún tiempo?


Aquí en esta serie Netflix a diferencia de la anterior para HBO, existe aroma a moderno, a humor inteligente y cínico, a cultura real de los mitos, sobre todo, literarios. A los héroes y villanos de nuestras lecturas de juventud, a fiestas y bailes estudiantiles, a defensa de los amigos y destapar las traiciones... como verdadero detectives, o jóvenes atrapados en barriles ante la isla de los piratas. Los monstruos los pone nuestra imaginación, la de Mr. Addams y la de Mr. Burton, of course. El gótico clásico, los maestros de la literatura y el suspense.

El porvenir, en una segunda temporada, que promete manos unidas y sustos familiares... los pelos en la lengua, las tramas, los diálogos. la referencia estética a Eduardo Manostijeras conexión The Crow, y  algunos lobos que aullarán a nuevas historias nocturnas. 

Los extraterrestres o fuerzas cósmicas, se los dejaremos a Peele y H.P. Lovecraft, es una idea. Y... ¿quién es élll? ¿A qué dedica su fétido libreeee.?  Como un Horizonte Final, que puede ser... ¿lo habéis visto? Hmmmmm...

Y ese poder sin explicación... la cara bonita, es Jenna, que es un ángel con trenzas... sin fin.

O es, ¿una monstruito? Ya lo sentiremos... dos, crack, crack!

Theme Song by Vic Mizzy

 - Michael Kamen & Orbital


domingo, 8 de enero de 2023

Invasion. Season I

 


Los seres humanos viven a ras de suelo... por el momento. En los tiempos modernos, pocos dedican un nanosegundo a levantar su mirada y dirigirla a la bóveda celeste. Nuestro cielo estrellado... o debería serlo, lejos de la contaminación luminosa de las grandes ciudades y surcado por miles de ojos satelizados, que empiezan a espiar nuestro comportamiento.
No podemos verlo todo, ¡nop!

Los mundos en colisión, también se producen en la superficie terrestre, a nuestro nivel. No siempre es resultado de un impacto violento interplanetario, sino como producto de un contacto entre individuos, más o menos, dañino o violento. Una invasión de los derechos o sentimientos, entre seres humanos. O serán... ¿seres vivientes?
Depende si se lo preguntas a algunos de los maestros de la ciencia ficción, y de productores como Simon Kinberg, creador de mundos fantásticos con héroes como Sherlock Holmes, X-Men o Deadpool, y productos extraterrestres como Star Wars Rebels o The Martian. Pero sobre todo, mirando a las alturas televisivas con esta sobresaliente serie para Apple TV+, denominada Invasión.

La vida... No hay de momento... mejor redactado, sin suspense... No hemos encontrado hasta ahora.
Una mísera prueba contrastable, del desarrollo de un organismo compuesto que se pueda calificar como vida en otros planetas. Y mucho menos, aproximadamente, de lo que conocemos como vida inteligente, es decir, con un sistema estructurado de comunicación entre seres diferentes, que permitan expresar ideas, opiniones... sentimientos.
Quizá un día suceda... y eso, supondrá un salto mayúsculo en el concepto metafísico de nuestra propia historia o existencia en la Tierra. Otra historia, nunca conocida hasta el presente.

Por consiguiente, si la evolución ha permitido la estructuración actual de los organismos terrestres y los seres humanos, como uno más, su desarrollo social y económico, la capacidad intelectual para la ciencia o la tecnología moderna... ¿Por qué no podría haber pasada ya?
Tal vez, mucho antes de nuestra perspectiva actual o, incluso, en la profundidad remota de otros sistemas solares de un "casi" infinito. No... mejor, en la posibilidad de otros universos, que aún no hemos atisbado en nuestro horizonte...
En la historia de la cinematografía, ya lo hizo el director Protazánov con la Aelita de Tolstoi sobre el polvo rojo de Marte, o La Guerra de Los Mundos de George Pal, unas décadas después prediciendo una auténtica oleada, siguiendo los pasos de H.G. Wells.

Llegaron lejos de... a nuestro interior y se instalaron para siempre, con un Ultimátum a la Tierra de Robert Wise o una premonitora The Thing entre Nyby y H. Hawks, que nos traería visitas o viceversa, Nosotros, con Mr. Carpenter o el Alien de Mr. Scott; también El Hombre del Planeta X de E.G. Ulmer con los monstruos Mr. Lugosi y Mr. Karloff en viaje por el espacio en persona, Invasores de Marte de William Cameron Menzies, Invasión de Ladrones de Cuerpos con aquella maravilla de Don Siegel, que seguía la panspermia vegetal de antaño o reciclajes carnívoros como la serie de éxito mundial, V... y sus lagartos de otro mundo.

En fin, hasta el terror filosófico de Solaris de Stanislaw Lem adaptado perfectamente por Andrei Tarkovski, con los seres humanos devolviendo visita metafísica, o alguna participación más elevada, muy diferente con la monstruosidad del Disney clásico en Planeta Prohibido, ¡qué maravilloso invento visual...! Como el espejismo surrealista de Mario Bava en su Terror en el Espacio y sus vampiros energéticos y surrealistas en colorido. También del Espacio Exterior, como estableciera mental y orgánicamente, el mismo H.P. Lovecraft.
 
Por tanto, esta historia de contactos visuales es extendida y salvaje, como un manada de caballos galopando en el horizonte, de nuestros sucesos... or Nop?

Invasión, la Serie.

Su creador, Mr. Kinberg, si lo ha conseguido... y bien que lo ha hecho.
Ha imaginado esta supuesta visita, de una forma espléndida y plausible, tal que Orson Welles lo visualizara en su momento, para impactar a una sociedad que pensaba en el paro o la depresión tras una primera guerra mundial. Para eso, sirve la imaginación y la ciencia ficción.
Claro, también para asustar... 

Y, ¡vaya si Invasión, lo consigue!
Como aquel episodio radiofónico de Mr. Welles, que impactara más allá de la sensibilidad y se ha vuelto a reproducir esa especie de colisión, un tipo de choque dramático y logístico, entre ambos mundos. El real y el de la ficción, esto es, con un realismo fantástico.
Este desequilibrio de universos, esconde otra faceta actualizada sobre la lucha emocional, entre dos visiones o comportamientos diferentes... el de hombres y el de mujeres. Pero, esa es otra historia que habrá que contar.

Aunque los monstruos amenazantes provenientes del espacio exterior, y nuestra mente superviviente, cohabitan en múltiples fases, bien lo sabe Mr. Spielberg, como fueron aquellos aliens viscosos para el Quatermass de Val Guest o la chiclosa eventualidad de La Cosa de Carpenter, más peligrosas que E.T. Y capaces de devorar como el Octavo Pasajero, más pintado, entre las descripciones de Dan O´Bannon, el comportamiento mecánico entre H.G. Giger y Carlo Rimbaldi, o la repulsiva estética, o atractiva para algunos, entre los cuales me hallo... y sexualmente xenomorfa de Moebius.

La historia es un prodigio de suspense y elementos plásticos o narrativos, que se van ofreciendo en un abanico de sucesos y comunicaciones, desde lo básico del ser humano, al más alto nivel. 
El bicho en cuestión tarda en llegar... lo justo y necesario... para formalizar una experiencia catártica de terror, presencia calcárea como un erizo marino, corrosivo en su proceder y sangriento como una motosierra sacada de la Texas profunda.
Entonces... ¿han venido hasta aquí, para cazarnos...? Habrá que preguntárselo a aquel A. Schwarzenegger en plena forma física, frente al Predator de John McTiernan, o el sensato Daniel Kaluuya del filme escrito y dirigido por Jordan Peele.

Sin embargo, deberemos esperar... para cualquier conclusión.
La serie de Genre Films, no confundir con otras producciones homónimas, además nos recuerda los títulos y la música de Max Richter, de aquella notable llamada Leftovers, que nos adentra en la sensación de la incomunicación, la pérdida y otros aspectos negativos entre los seres humanos.
Tal vez... la fantasía, sea la válvula de escape... Sólo hay que ver las noticias...

El Primer Día...

Son los tiempos que vivimos... existen conceptos como el respeto, la soledad, la represión, el abuso... y por supuesto, la violencia o la guerra.
Este abanico de episodios represivos, aunque parezca un mero viaje iniciático del ser humano, nos lleva a otra dimensión desconocida... o no tanto.

Desde ese primer contacto, hay un protagonista... Nosotros.
Tras aquellos, evolutivamente, estúpidos dinosaurios que se extinguieron por una visita inesperada, ahora nos ha llegado la hora, como una metáfora de la estupidez que envuelve a las especies y los géneros.
Llegamos nosotros, descendiendo de los árboles como simios, buscando el horizonte de nuestro futuro y nos hemos encontrado... con nosotros mismos. Más evolucionados o inteligentes, eso sí... o eso dicen... Ahora, como ayer... nos volvemos a meter en las cuevas de la prehistoria... nuestros propios rincones oscuros. Es lo que hay, con la ciencia ficción... Charlton Heston no se lo esperaba en el Planeta con cruces, y mirad... ¡qué monos!

Todo lo construimos a nuestro alrededor, salvo la naturaleza que va reclamando lo que es suyo, le dan igual las imprecaciones, las faltas de entendimiento o... las bombas.
No les entendemos... y eso que venimos de un largo camino de acontecimientos, como el dominio del fuego, la rueda, los métodos agrícolas y la ganadería, la estructuración de un lenguaje evolucionado, la escritura que utilizo, la ciencia... y volvemos, a la caza. Es lo que hay, en casos extremos de supervivencia.
Son, somos, depredadores de mandíbulas batientes, en una batalla infinita, que se vuelven a convertir en presas. En enemigos de nosotros mismos, cuando no luchamos por nuestra misma especie, nuestras familias...

Pero, los primeros desenlaces anteriores al primer contacto o encuentro en la tercera fase, es la constatación elemental de nuestras diferencias como especie, inteligente. A través de un cuarteto (más una inconcreta), de relaciones personales que se tensan, dilatan o desahogan de nuevo, según van alcanzándose otros elementos fantásticos de tensión. Es una especie de realismo mágico, con naves extraterrestres.
Esto conlleva un ramillete de localizaciones diversas, de espacios apartados a la ciudad, de la vegetación o al desierto, donde se van a establecer esas diferencias de comportamiento: amor/odio, ajustes de cuentas, incomprensión, abandono, traición, desaparición sin más... expuestos a irradiaciones emocionales, hasta crear una verdadera atmósfera de horror. Más también, la capacidad de liderazgo o algo más allá... ¡Sólo hay que escuchar!

Los siguientes pasos, y dubitativos, son los que ofrecen los géneros en disputa, los desencuentros entre razas o culturas, la guerra de egos en un contexto narrativo, cercano a lo apocalíptico.
¿Habrá esperanza...? Puede... Sí te atreves, porque vendrán más experiencias, seguro.

... ¿comunicación futura?

El mundo sin comunicación en el aspecto personal, es algo impensable en nuestra realidad. La diversidad es un hecho imparable, que no sabemos adonde nos dirige, probablemente, a otro contexto que no podemos controlar... como una epidemia de pensamientos distintos e ideas.
A lo mejor, por eso, han aparecido ellos... para que nos enfoquemos, y ya está... la básica supervivencia de los monos.

Pero, ¿existe otro mensaje oculto?
Es lo más complicado por el momento, como ya le ocurriera a Amy Adams en la sugerente película de Denis Villeneuve, titulada Arrival.
Porque, además, hay que establecer si los protagonistas de esta Invasión, pueden abrir su corazón antes que la mente, para comprometerse con sus semejantes. Luego quizá, se puedan realizar contactos más elevados... o morir dignamente, que nunca se sabe con los alienígenas hambrientos. Serían las colas aliens del hambre.
Mira la estatua de la Libertad, toda descompuesta y tirada en la playa.

Esos contactos a establecer, son cuatro, antes de la mayúscula presencia. ¿Serán lagartos...?
El matrimonio es una enfermedad común con la no comunicación, entre ella, la impronunciable  Goldshifteh Farahani con sus hijos divididos en la pérdida y el culpable Firas Nasser. Proyecto: sobrevivir a la desintegración del amor.
También lo tiene en forma compleja, el teniente de los marines Cole, tan metido en harina, sangre y arena, que se alieniza, si no lo estaba ya en batalla, interpretado por Shamier Anderson. El soldado tendrá que diversificar lo emocional de sus compañeros, la otra, y  ser elegido cabecilla de una resistencia terrestre, o algo así. Proyecto: héroe solitario por amor, extinción o necesidad... que ya llegará.

La tercera fase, no contacto, es la que se sumerge en las estrellas como aquel comandante Tom, que es ella, a golpe de banda sonora y Mr. David Bowie. Ejerciendo un magnetismo por ese contraste entre la diversidad de los sentimientos y la pasión sin fronteras, reinterpretada por Shiori Kutsuma y una astronauta... luchando contra las contradicciones, las ondas cerebrales y los prejuicios de parte del mundo insonorizado. Sin embargo, la resistencia es un eco proveniente del espacio que se manifiesta, o no. Proyecto: Separación forzosa, u ocultación de sentimientos.

Para alienación, la del cuarto contacto, la crisis de la juventud y sus amoríos tempranos. Es un caso de marginación, abusos entre chavales incomprendidos o no queridos, maltrato silenciado y... un sonido que no cesa en la cabeza. Como voces... y la imagen del joven actor Billy Barrat, que empieza a sentir algo en el estómago, o en la cabeza. ¿Serán mariposas o...?
Proyecto: O me escucháis... o vais a morir todos... 
Es una pequeña versión del Señor de las... Moscas, eso... Pero, ¡menudas moscas!

Estas son las ramificaciones entre la incomunicación y una inteligencia, no sabemos si superior, que puede estar conectada por la amistad, el respeto y el amor.
Hay una quita fase, pero es un secreto para quién no haya puesto el televisor... ssssssh!
El final de esta temporada, es como una ventana que se abre y nos invade con un resquicio de luz. ¡O es obscuridad, como esos dientes ennegrecidos?

Siguiente capítulo. Proyecto: Amor, o dominación... Que se lo pregunten a Sam Neill.
Si es que está escuchando... que no es poco. Como un nuevo amanecer. 
Hasta la próxima temporada, que está por las nubes...



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