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domingo, 28 de diciembre de 2025

Wednesday. Season II


No hace mucho que, nos preguntábamos… ¿qué es la vida?

Y, con la metafísica de cabeza, se responderían algunos seres llamados inteligentes… Qué, no existiría una verdad concluyente… Desde aquel, su  rastro vital en expansión del universo conocido. Si bien, es evidente que lo es  casi todo… Y esencialmente, que significa lo contrario a la muerte, la nada… Mientras que absorbemos casi todo, pues el comienzo de los seres humanos, es puro aprendizaje. No valemos de las experiencias que los sentidos nos enseñan y que recibimos de nuestros maestros, familia y amigos; siempre intentando o siguiendo reglas físicas y químicas, que forman parte de nuestra historia.

Al igual que, en el caso del nacimiento gaseoso que gira y se comprime en un punto, una simiente luminosa que se convertirá en estrella… un día… y su noche. El otro lado… del ser humano. Y hacia su ocaso definitivo, nos abrazamos, en baile final, algo mágico, eléctrico u orgánico misteriosamente, se transforma y establece el comienzo rocoso de la materia, bien como planeta o energía universal.

El estudio de lo que nos rodea, tras ese comienzo de penumbras también, permite el crecimiento de nuestro cerebro y el conocimiento, normalmente hacia la luz. Sin embargo, en el estado más temprano, desde la niñez hacia la pubertad, es algo nebuloso, abusivo… e indoloro. Al menos, para algunos, monstruitos inmortales… Hasta que nos preguntamos, ante diversos desvíos de la vida, de los olvidos propios de la juventud en su camino largo, por delante… por eso otro, silenciado… ¿Y esto qué, ya es el fin…? No, esta película no acaba más que empezar, de un viernes 13 de campamentos, a un miércoles... en clase. Soñando…

Este es el ciclo de la vida, arraigado a todo, y en los últimos tiempos, más entre las obras cinematográficas de terror. Vamos a intentar entonces, explicar esos mecanismos, que se respiran en un último y tierno, hálito…

Wednesday… de Cenizas.

Juventud… ¡Bonito regalo, eh! Cuando en muchos aspectos, datos siniestros o acciones clarividentes, nos muestra a los adolescentes, insistiendo en vestirse de negro y andar por ahí, camuflados, haciendo indagaciones, más o menos, peligrosas o insanas. Nos enseñan el miedo y esas viejas leyendas, que crearon mayores para asustarlos en otros eras, como las que aterraban a los niños del medievo u otras zonas misteriosas, oscuras, insalubres… o paradisiacas. Qué de todo hay, hasta de Nevermore a la Ítaca de Telémaco…

Cuando en un instante, aparece ella, hija de mil batallas con la muerte y Morticia… la pequeña de la Familia Addams, con esa relación redundante con la obscuridad y la muerte. Es algo habitual, naturalmente monstruoso, convulso como la adolescencia y sus pasiones… O no recuerdas esa serie de éxito, donde un joven protagonista, se viste con la túnica de invisibilidad, morbosa, que observa y aprende del día a día… y algunos lo llaman la decadencia de lo vívido, o la polarización de los coj… ¡qué mata!

Todo mostrado sin filtro, con unas imágenes y diálogos que te llevan a lo familiarmente patológico, al centro de una sociedad enfermiza; y nos entrega el recado, visualmente con escenas de larga duración, que te pueden dejar sin respiración, en un plan milimetrado… Del estilo de las entradas de urgencias en The Pitt, pero con menos sangre, eso sí…

Esto, y las relaciones de Wednesday con la gente mayor, en los alrededores de lo profano, - y liviano, pues cada vez en esta segunda temporada, se enfrenta al recuerdo de Harry the Potter… y sus rayitos -; acabará volviéndose convulsa, como es el estallido de una brillante estrella, plagada de lentejuelas de colores y ritmo K-Pop de ése. Y en esas estamos, un poco desnivelados, desorientados ante la serie de un Tim Burton, que se va alejando del pasado… por instantes infructuosos,  de leyendas y mitología, para adentrarse en otra materia transformada… No hombres lobo, zombies o mr. Hyde´s, sino hacia la indivisible y terrible, comercialidad. Así, tras eso, ya no vemos a la Wednesday de las penumbras, ni las pistas a lo Sherlock Shadows Holmes, sino… a una joven encarándose a la fiebre del sábado noche. Más pútrido…

Aunque con imágenes atractivas, temas mundanos e intérpretes  encabezados por los experimentados, Catherine Zeta Jones, Luis Guzmán, Thandie Newton, Gwendoline Christie (Juego de Tronos, The Sandman), Christina Ricci y el incombustible Steve Buscemi… Más, oscuro está… a la no luz inmortal, de Eva Green, ennegrecida… miss.

Nos susurraban a gritos, ¡Nunca más! Y les creímos, pero hay que verlo… Como a todos los cuervos y seres excluidos de la normalidad, que plasmara el escritor y poeta, Don Edgar Allan Poe… una mente de niño, al fin y al cabo…

Y en cambio, ellos no acaban de aparecer, más bien desaparecer por festivas y dolientes navidades, en todos los lados… según la realidad. Por casas vecinas, por barrios pudientes, arrabales, costas y fincas campestres, pesadillas verdaderas o sueños atmosféricos, caminos a ninguna parte, reflejos de batallas… y otras historias convertidas en leyendas, urbanas o inmortales. Pues sí, ellos son los/las protagonistas… esas estrellas, serán fugaces o no...

Jóvenes en la pubertad, líquenes en las casi puertas de la madurez, colgados del Kronen o Kraken; y por supuesto, junto a los más débiles, o la llamada “inocencia” de los niños. Con toda su maldad, incrustada, entre los destellos de una Profecía en triciclo, una charla en la cama con el Diablo, el niño que se vistió de madre y deslizó una cortina… O calzados de Zapatillas Rojas, ay Corazón Delator, cuentos de muerte de un Unicornio, y otros monstruos en el diván… Siempre bajo el aviso de un Cuervo… Nunca más…

Porque, esa joven enamoradiza que fue la seña de identidad de un genio como Michael Powell y sus ideas imaginativas con la cámara, cazó los premios de un Cisne Negro… como Hamelin se vengó de un pueblo y sus líderes... y demás desaparecidos. En alcantarillas próximas, plagadas de payasos, risibles, y detectives que investigan con las formas victorianas en los ojos de un joven Sherlock, que no su hermana… O transeúntes que se las encuentran, tras la vías, de aventureros recreados por otro inolvidable Rob Reiner, increíblemente sentenciado. En la Stand by Me, no te olvidamos, basada en cuento corto de Stephen King….

Y Así, e indivisiblemente, representantes en masculino, hoy,  estas tres gemas de la diversión, o no, de lo traslúcido… interpretadas por Emma Myers, Evie Templeton (Return to Silent Hill) y Jenna Ortega, nevermore o for ever… depende de qué, partes tomes. Incluso, junto al fantasma de J.J. Abrams, que podría existir con el espíritu de Tom Sawyer, Huckleberry Finn, y el Jim de La Isla del Tesoro, con el gran Orson, de Long Silver, of course. Por tanto, más de un Miércoles, de noche viendo tv… sin dejar de ser una producción penumbrosamente divertida de Burton… Big papá, podía haber estado mejor…

Estrellas… en tiempos monstruosos.

Diversas épocas, construyen un panorama condensado del miedo, y dan forma a escenarios variopintos que conocimos, a seres imaginarios, de  entonces y ahora… A héroes cuando éramos como ellos, jóvenes e inocentes. Los jefes o no, de una aventura en las calles o campos de  alrededor, en los ochenteros Stand by Me, en mascotas que se convertían en bichos, eran bichos entonces, eh… y hoy son un reflejo del terror, también. Enemigos, abusivos de clase… y otros.

Nos devuelven, demonios,  con cara de clown a lo Mr. King, como los que nos brindó un caricaturista neoyorkino y fantasmagórico, llamado Charles Addams, desde el 1964 en sus tiras de papel… Que trasladaría a serie de televisión mediante un ABC, negro… y curiosamente en paralelo con, esa otra que conocemos como The Monster, mucho más adaptada a los monstruos clásicos, y al humor familiar de sitcom.

Claro, los niños estaban ahí… eran jóvenes monstruitos, que caían bien, con la mente imbuida en misterios y ulteriores escenas con lo macabro-cómico, a base de risas negras, eso sí… Y la Cosa, thing, es que funcionaba… con los dedos puestos en la actualidad, a cucharadas, que mutaron, no edulcoradas de sangre, como cubos que caían sobre la cabeza a jóvenes reinas del baile… Impactando, antes de transformarse, en esta otra Cosa. Segundo claro, niños, gemelos/as o no, siempre estuvieron ahí… coqueteando con el terror. Mirando desde un ascensor.

Es una historia interminable, donde dragones voladores no son nuestros amigos, aunque los que arroparon a Miss Jenna hace un años, un poco sí… ya que, aquellos héroes de cabellos verdes o moradas, ahora lucen ennegrecidos, crecen a base de golpes, se trasquilan en desapariciones más que dolorosas, llamadas del más allá, familias desestructuradas, voracidad social, miseria a la fuerza, sin educación… y retorcidas sensaciones, devorados por los hábitos de conducta de adultos, y monstruosidades varias. Veremos…

En el principio… el Monstruo daba una flor a la niña, - no como antes, con aquel de los globos en M -, y no se pensaba en consecuencias funestas, pensamos. Sino, en el aprendizaje de un hundimiento…

Pero no se trata de un repaso, ni siquiera de un ajuste de cuentas… sino de una celebración, con casos más sangrantes, viciados y execrablemente malvados… de los últimos tiempos, meses, días… Y evidentemente, no hay nada mejor que empezar, con un reflejo. El de los ojos de esos jóvenes… encabezados por protagonistas de varios ejemplos magníficos, digamos el chico perdido de Adolescence, los alterados oníricamente de Weapons, el rostro maltrecho y ojos rojizos en ambos, en la terrorífica Bring Her Back y las llamadas de un vecino de ultratumba – mejor en Black Phone que en su secuela a lo slasher. Torpe como un patinazo en el hielo…

Luego, celebramos en escalón inferior – recuerdas el título de Kevin Bacon con sus pequeños, a lo Jack Torrance, infaustos recuerdos a sangre fría, y otros poltergeist, con padres no humanos… El cambio sería el retiro familiar campestre de Never Let Go, una vuelta de eslabón que tenía su gracia y momento Halle Berry… Otra pequeña redención.

Balanceamos a la sorpresa, de un miedo común en cuerpo bien construido, con The Monkey, qué sería como otro niño enfadado a lo  Damien… y el esfuerzo de  Longless, por recrear ambiente opresor con ellos, y una heroína de nuevo, al mejor estilo rudo del FBI, enfrentándose al caos de Nicolas... Más, dormidos en el tiempo tal que The Others, El Otro o el Sentido Sexto, que despertaron como armas cargadas, envenenados sarmientos de la venganza… Y Abigail, era una candidata oportuna, que tenía el colorido de zoos fluorescentes, rojos a lo Akira con saltos, a lo gris perlado de Coraline y sus botones, en sentido monstruoso… Los niños gigantes, o no, siempre saltaron desde las páginas y los tebeos, cuando el terror empezaba con los Kongs y Godzillas, desde el sol naciente o más allá, nos llegaron como las mismas pesadillas nucleares en colorido Akira. Mientras Burton, antes de Navidad, nos conmovió con Vincent y el perro Franky, en grafismos de blanco y negro… Hasta que, llegaron riegos y baños de niños, con regatas de sangre sobre tiburones, pirañas, etc… Y las Señales de ET´s, que fueron el inicio de sangrientas invasiones posteriores, modernas.

En otra categoría especial, nos quedaremos siempre con ese rostro auto paródico del feminismo, caótico en  la búsqueda de una belleza perfecta, que encaran las protas de  La Hermanastra Fea. O la cuestión de fe en la enseñanza, para las chicas de Heretic frente a los ojos metafísico-carnales de Hugh Grant, como el peligro de inmersiones o creencias… Carrie, ya fue un objeto, en manos maternas, oso sí, que era un toque a lo Wednesday y su oscura leche, materna. Sin desdeñar el suspense incómodo de la hija del Hombre Lobo, suspirando porque ya no volverá a sentir, su piel… es decir, su amor.

Más creíble pensamos, que la batalla del hijo de 28 Años Después contra la carne muerta a lo alfa, o las peleas lésbicas en The Last of Us, season II y el nuevo Misterio de Salems Lot, que daba bocados inciertos, aquí y allá. Y en los postreros lugares, los últimos ritos, no tan excitantes, que nos trajo el caso paranormal de The Conjuring, no sé qué número; o esa Marcha Larga a ningún sitio coherente, que parece solemne estupidez de machos, con menos cerebro que un zombie… Por no, nombrar, la truculencia insana, en que convierte a héroes de famosos cuentos de la Literatura Infantil, en sádicos, verdad Pet y Pop… en fin.

En Sinners, no había niños, aunque sí, un joven músico con sueños… De recordar esta cinta sobre el aprendizaje, la esperanza y el olvido de uno mismo, en el cambio musical hacia otra cosa… Como la chica del deseo en Las Zapatillas Rojas… qué cuándo consigue todo, se embriaga y termina acosada por el amor, propio y el amante, insatisfecho… Mucho más hermosa en colorido y trama, que Abigail, que supera en el pulso con sus zapatillas y locura excéntrica, a esos colmillos clásicos… y a la Wednesday en sus bailes, fantasiosos.

Nos quedaría Stranger Things… que aterra, más bien divierte con su esfera ochentera a las puertas de lo desconocido, tal que los chicos del barrio, que crecieron en veranos del 84, entre goonies, galaxias y piratas, fantasmas de la Ópera, enamorados de jóvenes, a los de Marte, que tuvieron su sábana infantil en el ET de Steven Spielberg, y autopropulsados por la emoción y las lágrimas… Las Cosas Extrañas, más conocidas y cercanas, de diferentes maneras, nos retrotraen a recuerdos de marcas, músicas, aparatos y ropas, rebeldes con causas, visiones, experimentos, entes y cuchillas…

Sin embargo, hasta la celebración de relatos cortos y series juveniles, nos recuerda por Dio… ¡Qué no hemos tenido en casos estilísticos, demasiados giros a la diversidad, forzada o woke - algo que nos deja fríos como fiambres, big fish en lata -, y han demostrado personalidad propia, naturalidad... y afectividad con el público! Excepto algún caso, paradójicamente intrascendente, que no voy a nombrar…

Estos niños, han crecido al lado, del hijo adoptado por el Mandaloriano, baby Grogu y su apetito amoroso, por los bichos y demás… formarían con Adolescencia, el triunvirato de la excelencia entre los jóvenes, mayores de edad, con temática adulta o guiños a sus recuerdos voraces y sueños. Aquí, forman clanes de Noches de Miedo, en una galaxia ya muy lejana, hobbits al este del edén o del western, aliens y ruiseñores al anochecer, gremlins entre enanitos y jóvenes ocultos, parásitos como señores de moscas… y otras divergencias, que nos hicieron cómo soñamos… o somos… En fin, danzarines entre muerte, de la Vida de Chuck, a la Ofelia sexy, de un Miércoles del Futuro.

Y sorpresa, familiar... ¡Joer, quién quiere terminar con Miércoles… de disfraces y cenizas… danzarinas! Pero, hay que reconocer qué fue primero, nuestro Chicho Ibáñez Serrado, quién se preguntaba… más exactamente creo, nos demandaba a todos… propios e impropios, pero… ¿quién puede matar a un niño? Eh, Eva…

Y como última reflexión, hilada entre fantasmas… qué cojones está pasando en Hollywood y alrededores, con la muerte… Los dejáis fríos, nos dejáis, más que a los hijos en Dejar al Mundo Atrás, viviendo las últimas horas del apocalipsis. En cambio, con las balas perdidas, ¡ya sabemos…! Todo sigue igual, menos pelis de terror que transforman las leyendas en belleza. Y jóvenes en dianas… O no…

Hasta siempre... B.B. love!!

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

What We Do in the Shadows. Season VI… & more.


Las sagas de la ciencia ficción y el terror, han recorrido caminos muy escarpados desde el famoso Conde Drácula de los Cárpatos… y sus otros amigos clásicos en el romanticismo molecular e inmortal. Rememorando a otros miembros meritorios tríos como Bela Lugosi, Peter Cushing, las incursiones poenianas del mítico Vicent Price, o no el menos inteligente, Mr. Lee… incluido último documental a su nombre e mente, junto a voces equidistantes en el cariño y admiración como Joe Dante, John Landis o Peter Jackson, en The Life & Deaths of Christopher Lee.

O con la piel de Martin Landau y su recuerdo… también reconocido internacionalmente como ellos, por haber corrido junto a Cary Grant y Alfred Hitchcock en North by Nortwest, participar en la primer invasión de Misión Imposible – hoy tan en el candelero… -, perder la primera cabeza en manos de Sleepy Hollow y la penúltima en Frankenweenie de Tim Burton… O lanzarnos hacia el lugar del suspense y el estrellato, en la serie de culto, The Twilight Zone y llegar a visitar el espacio en aquella no menos, crónica semiolvidada de Space 1999.

Serie qué, curiosamente fue concebida especialmente, por otro monstruo creador de la llamada Supermarionation que enmarcó Don Harryhausen en sus criaturas, a través de Thunderbirds, Guardianes del Espacio, y la que sería un antecesor en carne viva, desde 1970 a otras futuras, UFO… Y regresando al presente, en otros estados, también bastante románticos y con los sentidos puestos en las lentes… nos volvemos a desangrar, como definiera en sus epístolas viajeras del Deméter, y el guerrero transmutado de Transilvania, instaurado por el novelista irlandés Bram Stoker… y que fue trasladada del primer Polidori The Vampyre en la misma fiesta de antaño tormentoso… en aciaga estancia amorosa. O no… depende de cada miembro…

Para seguir hacia un fantástico realato de Julio Verne con sus leyendas descritas en el legendario Castillo de los Cárpatos… Por no hablar de un fantástico relato alrededor de una tormentosa estancia invernal con la mirada extraviada de Mary Shelley en la villa suiza de Lord Byron y sus deseos catatónicos. Relampagueando de vida – casi inmortal -, el sueño de toda una raza de próximos científicos en experimentis de terror cinéfilos y alrededor de sus propios monstruos internos… Nandoooor! Qué, que conio hacéis en las sombras, leches… Ya que, en estas páginas tenemos mucho más que decir… y por filmar…

Pero, en primer lugar, vamos a recordar cómo llegaron, otros de esos monstruitos del cine a la orilla, recordando que dentro de un año aproximadamente, celebraremos la cuarentena… bienvenida, de los famosos Depredadores de John McTiernan y sus creadores, hoy anónimos, y medio triangularmente homónimos John y Jim Tomas. Recordando que su extensa caza por los diversos planetas en que se extiende su nacimiento, que pareciera... no acaba más que empezar en la pantalla. Dejando meridianamente claro en estos momentos históricos, que prefiero la animación – por diversión e imaginación yautja en acción -, de Killer of Killers con su cuadrangular aventura a lo retro; a la última esquizofrénica aventura del mismo director de apellido interminable, Dan Trachtenberg, aunque en la misma Predators: Badlands y sus parajes prehistóricos, se pasease la belleza de una de las postreras Mary Shelley´s repletas de amor y reivindicación feminista de autora, como Elle Fanning.

Así que, el director Don Dan, lleva una de acierto Ding, y otra de cal, Dong, ahora  que estamos en tiempo de campanas y demás artilugios sonoros… que, sin bien, están intentando movilizar la saga con otro espíritu en el Séptimo Arte, no siempre los resultados nos acaban de hacer brincar, vertebralmente hablando. Pero las diferencias están ahí al alcance de humanos, y no tanto, desde que despedimos en los 90 a al monstruo altivo de Kevin, Peter Hall y recientemente al inolvidable Carl Weathers. Sin embargo, si hablamos de la aparición de Arnold, el Schawarze de las hostias, no ha llegado a sobresaltar más que en una breve introducción criogenizada en la película de dibujos animados.

¡Ha llegado el esperado dueto…! Sí amigos y monstruitos variados – que haberlos haylos, por todos lados, ¡eh! Tanto monta, o no tanto, depende de las apreciaciones y los altibajos, en tejidos y colmillos, el caballero mejicano del Toro, Guillermo y su criatura de Frankenstein en estado proto-todopoderoso, – qué no llamaremos Guillelmo por ahora -, y el parisino Luc  Besson, tan inclasificable como lleno de romanticis mo elevado, en modelo victoriano a la francesa... con su postrera adquisición muscular y lunática, Dracula: A Love Tale… con un Caleb Landry Jones, monumental y magnéticamente humano, del que algunos ya habíamos avisado, de su monstruosidad interpretativa… y de la banda sonora compuesta por Danny Elfman, que se te pega como una jodida y viscosa segunda piel. Hipnotizante y divertida. Para nosotros… la nota de bien, se queda bien corta… cortísima como la vida.

Posee bastante de Dumas, del Conde de Montecristo, sin tamizar la venganza... pero funiquitando el acto, con una redención, fuera de este mundo. Mientras llama a la puerta, su llama inmortal... ¡El Amor está en el aire, como decía aquella sintonía de Love Boat… y en la sangre de los genes! Y en los ojos esquivos de Lauren Tewes, hablando de corazones. Oh, oooh, Julie!

Y… Hablando de Diablos…

Médicos transformistas con aspiraciones a dioses, trozos de carne andantes, y vampiros de la vieja escuela europea, ¡vamos Lazslo, Nadya y Nandor! Qué no un Colin Robinson comentando de manera plúmbea el desembarco… en State Island de los US como si se tratara de un capítulo de un programa televisivo de cocina… Y es que, siempre nos han revisitado… Y de una u otra forma, los recibimos con placer eterno, por tierra, hielo y aire… o lo que sea… bajo tierra mismamente, como un Robin y su Batman, cargados de chocolate, máscaras y sonrisas, no enlatadas.

¡Bienvenidos, hijos… del rock & roll! … y demás versiones a lo Doors en el deceso inmortal del héroe, a través de las pinturas a lo William Blake, las representaciones caricaturizadas, y la viva voz, o no… de Jim Morrison.

Sin duda, en incrédulo estilo documentalista, un hallazgo... desde aquellas apariciones en largo de Jemaine Clement y Taika Waititi, las improvisaciones y el estilo burlesco, se han instaurado en nuestros órganos, emocionales y lacrimógenos… haciéndonos estallar en infinitas ocasiones. Es un no parar, sorprendente de chistes, si bien en esta última y proverbial despedida, a los infiernos… What We Do in the Shadows, ha sido una pasada histórica de comicidad, legendaria y descomunalmente estacada, en los mismos… Hue… v, sos, y demás versículos.

Nadie en sus, descontroladísimos cabales, se va a olvidar de ellos, de los actores que han encarnado a esta pandilla de descerebrados, caseros e irreverentes, malhablados en más de una historia, sus conquistas, abarcando todos los éxitos de antaño y actuales, encabezados o no… por los inabarcables cómicos Mark Proksch (referente no invisible en The Office y Better Caul Saul, of course…), siempre en memoria absorbente ya… por supuesto, reiterando, la pareja compuesta por un creciente barbudo Matt Berry, como doctor de un monstruo celebérrimo por su miembro, y la estrella de las rabietas y las demostraciones femeninas, invadida en el espíritu salvaje y sexual de Natasia Demetriou… Pero, el dúo por descubrir, quizá aún, es la enterrada en el olimpo del vampiro y el no vampirizado criado, Harvey Guillén (de la Cruz a Compañera Perfecta), y el floreado en el vestir y el parlamentar, con acento, Kayvan Novak, que promete visitarnos con más ínfulas heroicas… ¡Veremos, a mordiscos!

En esta mítica serie ya, como fotos de hombres lobos haciendo pipí en las esquinas de nuestras estancias, y ese cuarto de estar a lo sitcon, hemos celebrado igualmente, la aparición de numerosas visitas, normalmente con ese particular sentido del humor, y dramatismo metafísico-humano, al lado de los mismos Jemaine y Taika, numerosos guionistas de los que hacer una lista surrealista, y vampirizada, como el delirio de Kristen Schaal, posible guía amante… entre The Sire y The Monster, el incapaz y noble, Doug Jones como Baron Afanas, y multitud de cameos o mordisquitos a lo Mark Hamill, Jim Jarmush, Dave Bautista, Alexander Skarsgârd, Wesley Snipes o Evan Rachel Wood, ampliados a Haley Joel Osment y demás fantasmagóricos vampirícod, como Danny Trejo (Abierto hasta el Amanecer, Predators), Benedict Wong (Weapons, El Problema de los 3 Cuerpos) o la estupenda Tilda Swinton (Memoria, Sólo los Amantes Sobreviven), ¡por los clavos de mi ataúd…!

Esto es lo que hacemos, sonreír y disfrutar, o hicieron con una luz especial, una estacada imantada en los corazones, y entre los colmillos… ¡He dicho!

Y es que… hemos nombrado, los innombrables.

En esta columna vertebral, plagada de célebres estacas y demás órganos perdidos en el páramo… Guillelmo, el del Toro, ha establecido su particular visión del Frankenstein de sus sueños, con unas incursiones dramáticas en el viaje, que no serán del agrado de todos, pero que mantiene viva la historia definitiva y el espíritu de aquella novela, ocultista científica, esta vez con estructuras más sintetizadas, sobre la verdadera monstruosidad. Mientras que, el estado de esos posibles avances médicos y estudios anatómicos vitales en erupción convulsa, tiene especial tratamiento con la fotografía y música. Que retratan las póstulas o heridas emocionales  de una época, y sus misterios esotéricos, festivos, sexuales, soviéticos… pies sostienen el compás entre aquellos tiempos y los nuestros. Por, mis partes… ¡Se celebra!

Como celebramos esas historias modernas de zombies embrujados niños, que significó una vuelta de tuerca a la nombrada Weapons, o los chupasangres eclécticos y jazzísticos de Shinners… hasta la revisión de  una versión de Frankenstein en la que estoy sumergido ante el acto teatral de Danny Boyle, con Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch… muy significativa con tacones altos sobre las tablas.

Pero, ¿de qué trata esto de la vida? Y tú me lo preguntas… la vida eres tú, querida e incestuosa, filosofía… Miss Shelley de esos activos y tormentosos volcanes internos… que soñó hasta los estudios del medievo por parte de Polidori y sus huesos, los esquejes poéticos del romanticismo, la enfermedad  y el crimen poeniano, en sus adicciones… La Creación ¡Revive! En letras y las imágenes actuales, que se repiten con cada aliento particular... porque cada uno es un creador por sí mismo, una copia de viejos gólems… Y en la columna vertebral de una caza, los hijos ancestrales, prometeicos, como lo fue la odisea de Ulises, que será trasplantada con sus demonios y sirenas, en lo profundo del alma de un vituperado Christopher Nolan.

Donde los Predators serán Polifemo, como siempre y sus familiares de un solitario ojo, ávidos de la sangre. Óculo  como el de la inteligencia artificial, que formó la santísima trinidad prometeica, en un acto que te eleva al infinito de la presencia del dios, hijo, y anunciador de dichas, Carlos, el Pumares… donde aprendimos, que terminaría por eliminar, o lo intenta al menos, a sus hacedores… Hal 9000 y el ojo del maestro Stanley Kubrick, con el pensamiento escéptico de Arthur C. Clarke y el futuro, a los no menos humanos, digamos, sentimientos policiacos de los replicantes, en busca de la razón de la vida... fotografiados por el jefe Ridley Scott en Blade Runner, con gabardinas, basada en la reducción catártica y desilusionada, hacia la maestría de Philip K. Dick en ¿Sueñan los Androide con Ovejas Eléctricas?, u ellas, en femmes fatales... y por ende, la trilogía del Dr. más famoso, olvidado por el Dr. Lazslo Cravensworth. Con el cúal carcajeamos a lo Gene Wilder, en la magnífica de Mel Brooks... Círculo completado, sin águila ni higadillos, sólo cine y literatura.

Esta es la energía, ¡qué nos mantiene vivos, amigos! Capaz de convertir nuestra pérdida, en otra cosa, pensamiento, risa… Alma, quizás.

Y sin embargo, algunos aún no lo saben… ya que podrían estar perdidos ya, mientras bailan, ¿verdad monstruo…? ¿Guillelmo…? Pues, tú, no eres inmortal, como otros…

Y… la Columna Vectorial…

A ciertos nombres… No, no se les permite la licencia de la creación, de sus propias obras, aunque sean versiones de otras, como siempre ha ocurrido en la historia de la humanidad y el Arte… revisitando la vida y la muerte, con sus propios personajes inéditos y particulares ideas… Es así.

También, por tanto, existe la mente cuadriculada, como si las obras no se pudieran releer, explora y ampliar, creando otras posibles historias, cuando siempre lo hemos hecho, o es que acaso… ¿Nolan no lo hace…?

Eso es también la vida, la búsqueda de las antiguas experiencias y guerras, desde la de Troya a otras modernas… O no es Bugonia del director indestructible, Yorgos Lanthimos, una experiencia extraordinaria sobre otra película koreana, qué no demasiados han visto… y no es la nueva versión de una estupenda Emma Stone – ya monstruo creado desde Birdman a la incursión de la novia de Frankenstein, sin monstruo entre las piernas, o sí… por el propio Lanthimos en Poor Things… ¿eh? Y muchos renegaban… de Ella. Eso es lo que hacemos con las abejas, si no las matamos, jalea real y miel...

Pero, existen más batallas… las establecidas en las teles o plataformas, que lleva a Warner en la sangre, y al HBO de la gigantesca Netflix, al superpoder de los superhéroes sin colmillos, o con ellos… O a James Gunn, graduado en Arte, modelno… a la representación de su propia imagen de los superhéroes, y Nolan del creador Zeus en el Olimpo de los Dioses, a imagen y semejanza… Mientras, otros nos vigilan con ojo torcido, y nos consumen por dentro y fuera, exprimiéndonos como si fuéramos una estrella, sin poder ya… ¡de resurrección!

O… ¿es que no fallecen… los ricos y poderosos… eh? Si hasta un bailarín itinerante y sorprendido, como Chuck en su vida… que se quedó de joven, con la herencia de su familia… acaba viendo a la muerte. La suya, la propia… ¡la de Todos! En definitiva, creador o monstruo… como Mark Hamill la ve, desde su espacio…

Del obituario de la Familia Addams y el estímulo lésbico de Wednesday, ya os hablaré… y de los Beatles inmortales musicalmente de San Mendes, de Brian Kranston en Your Honor… Claro, de Fallout en las puertas y los búnkeres del desierto y del retorno de Daredevil, entre Electra y los Defensores… y de los Fucking Peaky Blinders y de The Mandalorian y Grogu, el mío, el vuestro… del Nautilus y del Kraken, como una especie de Moby Dick, qué se llevó al infierno de las profundidades, al que se creía un héroe… y no era más que una obsesión… Ahab. Y qué es la vida… la vida vampírica, eres tú. Love!!

 

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