Cinecomio busca

EnglishAlemánFrancésEspañolItalianoNetherlandsRusoPortuguésChino SimplificadoJaponés
CoreanoÁrabe

domingo, 28 de enero de 2024

Love & Death. Season I

 



Los grandes casos se definen por acciones definitorias.

Sin embargo, será en los pequeños detalles donde se encuentran las diferencias, un gesto, un respingo, una palabra... una mirada.

Y esas minucias a veces imperceptibles, para el menos observador, se rodean de hechos circunstanciales que conforman los hábitos y ciertos matices de la personalidad.

Han pasado 40 años desde que George Orwell, concretara esas pequeñas excepciones del pensamiento común, perseguidas por aquella policía de la verdad en su obra 1984. La que se produjo en distintos momentos de la historia de la humanidad, como en aquella Alemania después de la guerra u, otros casos recientes y muy cercanos.

Por el contrario, fuera de las poderosas armas del poder absoluto... si existen alguien que puede sacarlos a la luz con la investigación y el estudio psicológicos de los personajes en cuestión criminal, es un buen doctor en derecho penal... o definitivamente, una fría cámara. Es el retrato de una historia, más o menos real, a través de una cámara de cine o tv... como diría aquel cineasta interpretado por el gélido actor alemán Karlheinz Böhm, en la agónica visualización del crimen de Michael Powell. Un artista con una mirada distinguida y muy particular... con sus ojos, los nuestros. 

Es bastante enrevesado, el tema... como aquel sable desenfundado apuntando al rostro que observa su muerte con muecas de horror. Y el director tras la cámara, divertido, cuya visión tendrán los espectadores en un círculo infinito. Cada uno, con su antagónico miedo... en fin.

Pues lo mismo pasaría en la sala de un juicio... o nuestra butaca o sillón de casa. Con la ficción o una historia real en las noticias. No fakes, claro.

Entre el amor y la muerte, andamos por una casa muy singular, donde los viejos sureños o las familias más jóvenes, representan a aquellos de los años 80, en una congregación metodista. Y eso, ya es una característica a tomar muy en cuenta, xDio. Cada uno en su casa y... bueno, que las relaciones se retratan sarcásticamente, en privado. Excepto, comentarios con algunos fieles... amigos/as.

Sin embargo, bien hubiera podido ser en cualquier otra época, como en aquella residencia de Texas, ya que su creador David E. Kelley, es un embalsamador de cadáveres mediáticos a través de la narración. Algo que viene relatando, incluyendo sus idilios, durante varias décadas de escritura en la televisión. Y desde el frío norte de su frontera canadiense o los corazones del Boston de LA Law junto a Steve Bochco de la famosa Canción de Hill Street, tan admirada entre grandes repuestas a interrogatorios, coberturas y patrullas, día y noche; hasta el calor de los latidos residenciales de la Roma de Wisconsin en Picket Fences, que sin embargo a veces, parecen gélidos de carácter... Rememorando hoy, que el gran Norman Jewison – en el calor de la noche – se nos escapó de la mirada del juego, de las flores, de la cruz y del tejado. Frialdad, no es tanto, dadas aquellas expectativas sexuales de Allie McBeal u otras más cercanas en tiempo y formas, me refiero a Kelley y la tele, claro.

A través del punto de vista femenino, también describió a Nicole Kidman, la productora y sus otros personajes en Pequeñas Grandes Mentiras, para aumentar el catálogo familiar de perversiones televisivas con maestría. Como aquí y ahora, en la relativa tranquilidad de una población sureña, luminosa pero abrasiva por dentro, a la sombra, atormentada mentalidad de la llamada Wylie que es nombre religioso. Pues es un no parar, de meter y sacar en moteles, diferentes cepillos o coros parroquiales.

 

La dimensión periodística de Mr. Kelley es, en ocasiones puntuales, su perversidad psicológica - si bien tenga bajones de conciencia, señalados -  como la simplicidad de Wonder Woman o esa trágica filosofía lujosa de Nine Perfect Strangers, de la que deberán salir rápidamente uds., hacia estas otras obsesiones amorosas más legítimas. Y si te parece poco el hachazo, ¡cambia papá! Madres comienzan la guerra tras desayunos, de Love & Death. Por Joel and Ethan… 

Una historia de amor... y muerte.

Es una historia diferente, porque la violencia personal suele tener otros caminos.

Por ello la estrategia sobre lo patológico o desviado, se sostiene de la complejidad psicológica que escoge el jefe para desarrollar la historia, sutilmente. Excepto, la paranoia en un par de ´cortes`. Y eso que salimos de los 80,calles que eran un hervidero de psicópatas criminales y, más directos que un navajazo. Pero la productora LionsGate y HBO Max, seleccionan el juicio en la primera entrega de Amor y Muerte... veremos si coexisten otras sucesivas... reales de verdad, y algo rural y anacrónico.

Claro que, para comparar estaciones y estados, deberíamos remontarnos a aquellos tiempos en que, los denominados Hermanos de Mineápolis, todavía eran unos pardillos en esto del crimen cultural o familiar. Sin embargo, Joel se familiarizó desde joven con esa violencia en el montaje de pelis de terror y Ethan participaba con guiones en aquella serie de detectives femeninas titulada Cagney y Lacey. Por tanto, ya tenían su mente puesta en el crimen romántico festivo e idealizado, de Sangre Fácil en 1984. Algo que resultaba refrescante con el tono de sus infidelidades y venganzas personales, foreva and neva.

Esas cosas casi insignificantes que perpetran una historia de violencia, también sugirieron la evolución de su Fargo a serie de televisión, donde se mostraban como maestros de lo patético y chabacanamente espléndido de sus personajes, a veces. Y el legado magistral a manos y letra, de Noah Hawley, con ese poco más de frío polar, que por otro lado dibujaban los caracteres calientes de aquellos seres reales, imaginarios. ¿Te lo crees... era real, el caso? Bien.

 

La realidad de Love & Death, no está amortiguada en el dibujo de los personajes, son, aunque más atractivos que los involucrados en el crimen apasionado o circunstancial tras fotos... Rostros concretos, en estado de gracias, gracias a la pasión medida, entre dos protagonistas que sube como la espuma o la… ya sabes, porque el seno de Elizabeth Olsen y el coseno antagónico de su carácter con el marido arrastrado, es majestuosa. Mientras el traicionero al otro lado de sus flores de la Luna y la justicia, se ajusta a ser aconsejado por la otra traicionada, que manda a galeras y matiza el rostro y flequillo luctuoso, brillante de Jesse Plemons.

En los hechos ochenteros, todo es verdadero, excepto lo novelizado para ambientar y rodear la historia, en dirección apuesta a los hermanos, en favor seguramente de crear un estímulo visual o suspense, que esconden los grandes momentos televisivos. Se pueden disfrutar a sorbos o en compartición de desayunos de flakes, familias y fluidos, y jueces extraños. Y te lo crees... tal y cómo te lo cuentan, que es lo disfrutón.

Traslada una especia de realismo mágico y trágico televisivo. La probabilidad de lo intangible e inconcebible, que siempre acabaría golpeando a la puerta, como el Cartero. No el de Pablo, sino el de James M. Cain, que sería artífice de un vértice amoroso de lujo, entre  voluptuosidad y peligro, como rezumaron otros novelistas que conforman el trío negro, como Raymond Chandler y Dashiell Hammett.

Y puestos en esta escena romántica y abrasiva, eso quiere decir grandes cosas para la escritura, horizontal de David E. Kelley... Sin harinas salvajes, pero igualmente pasional a su estilo y maneras. 

Lo imperceptible...

Aquella llamada fue más apasionada y sensual, sólo basta recordar el retrato a los personajes del bueno de Rob Rafelson y en guión de David Mamet, un miembro de la Academia de las Artes y con un Veredicto Final en su currículo; que ahora, Mr. Kelley reproduce sin Jack Nicholson y los pechos turgentes y el bello rostro de Jessica Lange en 1981, pero plagado de minúsculas percepciones de personalidad, torpezas o extravagancias.

Que del clímax sexual, se apartaba de la versión de los años 40 de Tay Garnett con Lana Turner y John Garfield, no del apasionamiento, con el director de Un Yanki en la corte del Rey Arturo y candidato a capítulos de Los Intocables o esa primera Obsesión adaptada del Luchino Visconti. Otro que sabía varios asaltos, de los sujetos aprisionados, detalles nimios y grandes crímenes pasionales en familia.

Por tanto, novelística y judicialmente, esas minúsculas reproducciones suelen ser las más grandes, saltando del blanco y negro o el rojo ampuloso de Michael Powell; y es que Love & Death, se alimenta de un odio real... que tiene mucho que ver, en el encuentro afilado entre seres y hechos.

En el amor y antes de lo otro – el ocaso definitivo-, se vive bastante de obsesiones acaloradas, silencios melodramáticos o no,  y,  los cargos otoñales de la edad, que se manifiestan de vez en cuando, o descienden,  tal que un juego entre ratón y la gata, maduros. Sin embargo, lo peligroso está cuando se enredan bigotes y las uñas sirven como cuchillas entre felinas, logrando incorporar caos celoso, a la cuestión amorosa y taquicárdica, casi enfermiza. También ocurre en el otro sentido, casi siempre manipulado por la lengua, aunque éste no sea el asunto ahora.

Detalles, ligeras interpretaciones, movimientos de ojos y manos, gestos furtivos, miradas procelosas, abandonos, encuentros en la obscuridad, despertares, miradas en fin… Muestras de desaprobación, o lo contrario, armas residentes en los buenos actores. Una palabra cautiva, una insignificancia aparente, un rasgo escondido, una acción minúscula… son los desencadenantes primorosos de la realidad. El juego de la hipocresía, el fugaz roce indiscreto, la reflexión engañosa, el valor perdido, el refugio, la huida a ningún lado… el silencio otra vez, shhhhh!

No existe futuro sin pasado, la guillotina del tiempo. No existe pasado sin ubicación mediática de la mente. Siempre es un volver a empezar, sin olvidar aquello que fue. O no…

Enormes Brechas…

Ese es el paso empírico, del amor al folleteo, y viceversa.

Cuando los hoteles de carretera se quedaron en el camino, por otras vías más sangrientas, y de lo romántico casi no me acuerdo. Porque en las familias verdaderas, coexisten todo tipo de brechas abiertas, o prácticamente cerradas apenas…

Estas parejas de altos vuelos, esconden esas minúsculas ramificaciones como las de aquellos primeros Coen, antes del desayuno olímpico, que tanto se aproxima a esta madre de Miss Olsen. En algunos aspectos al menos, con senos familiares pero familias más dispares en cambio. También cercanas a aquellas del Hollywood clásico, que estaban programadas para soportar el paso del tiempo y quedarse indemnes en nuestros corazones. Si bien gotearon de sangre, sudor y lágrimas, como nos metieron en harina, desde Minnesota a Texas.

Y es que esto es la vida, como decían entre aquella canción de Aute y la homónima Vivir de Nino Bravo, tocando aquellas fibras que sabían enraizar y entonar como nadie. Apartados de sermones bíblicos o referencias a la fe de los parroquianos que se abandonan al sugestionado pecado. Sin embargo, nos quedan los grandes gestos vívidos, con el maestro Akira Kurosawa en aquel columpio congelado del tiempo, llamadas secuestradas y la identificación con el que se marcha silenciosamente, con la cabeza muy alta.

Así podríamos definir, en lo pequeño o gigantesco del alma, que David E. Kelley es un aspirante definitivo a jefe, de aquellos pequeños relatos de fundidos en negro, o color de senos abandonados a la pasión que saltaron de la primera Hammer a Powel, y la siguiente de los 70. Pues en duelos entrecortados de gigantes y las salpicaduras de fluidos, están los signos de la grandeza. La que es capaz, de revivir a un difunto… órgano.

Y en algunas interpretaciones mayúsculas que acompañan magnéticamente, que son maridos y amistades, apariencias insignificantes que logran dejar una Huella… No la de Mankiewicz que era más reducida en personajes, sino como elementos remarcables de los que se rodeaba Mr. Hitchcock, pongamos, desde los crímenes imperfectos, teléfono, llave, papel, tijeras… a la corbata en el cuello, hasta los líos en el robo de Marnie y su problema, homenajeada en su cumpleaños 60 también.

Ejemplos familiares tenemos en el cine más cercano… el frío Terminator del que se cumplen los 40 este año, el frío mecanismo para acabar con la semilla del amor futuro. El romance extraño, como aquel viaje glorioso de Fernando Fernan Gómez al mando, que se vuelve voluptuosamente anguloso y violento, festivo, y no cuando Buster & Billie, que cumple los 50, nos muestra el lado fangoso de manadas, tan mediáticas hoy.

Mientras el panadero, The Baker se lanza a la aventura para salvar el apellido de la nieta, tan manido como Max Payne u otro cercano y silencioso, conociendo que el pasado está ahí oculto, tras la masa y el rodillo. Sangre y manos a la masa encefálica… es el cine de Mario Bava, que casi antes de que se supiera de asuntos internos del giallo, ya tenía a inspectores calculadores, investigando al asesino innovador, salvaje, tras Norman Bate´s o Peeping Tom´s, llenando a las parejas de dinero manchado, impávido ante traiciones girando alrededor.

En Love & Death, no existe ese ámbito familiar, de buscar, es celo puro enloquecido, más Sangre Fácil, que violencia voyeurística del engaño en el Doble Cuerpo de Brian de Palma. Felicidades, este año, caen 40 desde la ventana, de tío Alfred… Y por último dos buenas investigaciones, una interna en Reptiles del novel Grant Singer, que promete esclarecer entuertos, sino familiares de sangre, familiar a lo cosa, Nostra; y el del argentino Damián Szifrón, me gusta más el título To Catch a Killer, que se embarca en una Navidad pasada por agua, sangre y lágrimas viendo aquel silencio de Corderos inocentes… Porque es Clarice, y Ben Mendelsohn es la glorificación de aquel Jefe… el asesino de las pieles, no, el otro. Pero, el dolor está bastante bien demarcado sobre sombras… y luz. Se acabó hasta el próximo caos de una Noche de Paz… colorido, o ya veremos…

Mientras nos metemos un desayuno de campeones y homicidas psicópatas… soportando el remake de una mujer conductora con gafas y un fusil. La de Anatole Litvak - la tendría que volver visualizar con Oliver Reed, que tanto supo de inocentes ovejas, amoríos y lobos - hasta la llegada de los celos de Cómodo en Gladiator. Next, action!

 





domingo, 14 de enero de 2024

El Hombre de Castañas. Season Otoñal.


Parejas de investigadores en las producciones cinematográficas y televisivas, hay tantas, como castañas pilongas a remojo para ablandar el asunto… y casos literarios que toman visos de realidad, también.

Algunos a esta variación que proviene de los hielos escandinavos, la denominan Nordic Noir, como las truculencias de Hollywood clásico, pero más recargado de sus agrestes paisajes, grises que perfilan la dicotomía psicopática. Historias que tienden hacia la tortura sicológica del gran público unida a la violencia extrema de lo personal. En algunas latitudes (Escandinavia), incluso con marcado carácter infantil muy habitualmente. Pareciera una firma de procedencia, desde los grandes directores suecos y daneses, del pasado, desde Ingmar Bergman o Carl Theodore Dreyer, hasta Lars von Trier... pasando por la fría Centroeuropa del caliente, Michael Haneke.

Aunque parecen que van disminuyendo, esas parejas detectivescas convulsas por sus caracteres divergentes, siguen siendo una de las principales premisas de atracción de aficionados al negro y sus resoluciones polémicas, o imposibles. Por consiguiente aquí, ellos/as, son los que deberán intentar sacar a las víctimas, o las castañas… del fuego de la historia del novelista Soren Sveistrup, el de la sangrienta The Snowman, con el guionista Mikkel Serup de The Killing, que recoge diferentes familiaridades deformadas de una realidad aumentada. Autor de Crónica de un Asesinato y la serie The Kingdom de Mr. Trier, recordando que tengo pendiente de la directora Susanne Bier, su producción Bird Box.

En este último caso, y no me refiero al Hartung de 2021 que visiono ahora, sino a las grandes evidencias terroríficas que provinieron de aquellas mentes agraciadas y la imagen cruda, con sus parábolas bíblicas o sagradas, frente a la referencia del pecador mortal, la muerte provocada. Y  los hamlets varios que proclamaban el dolor del ser o no ser, como Gabriel Axel de El Festín de Babette o el padre del cine nórdico August Blom, de los primeros en atreverse con el caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hide. ¡No va más en disfuncionalidad!

Me quedan algunos referentes, guardando un asunto puntiagudo, que van del Bilie August de Pelle o Smila, en sentencias de muerte, gélidas; o las series danesas de Erick Balling en Mitad de la Noche y el caso Borgen de Soren Kragh Jacobsen, un tema personal pendiente. Más la mente turbia de Anders Thomas Jensen, dando de beber a su mítico Mads Mikkelsen; el vigilante nocturno y la sustituta, dolores de Ole Bordegal; y un capítulo para Janus Metz en True Detective, antes de meterse a raquetazos psicopáticos entre Borg y McEnroe… Ah, y por supuesto, Nicholas Winding Refn, al volante enérgico de la acción brutal, que fueron rompiendo las olas de aquella Europa del caos, tierras de perros, y bailes en la obscuridad con el anti algo y sexual. Ninfomanías… ¿O no, fuera de la casa de Jack? Otro Torrance cercano a lo congelado y extremo. En fin… estaba y se murió.

La Madre que los…

Y antes de hablar con estos 3 showrunners que componen al castañero y sus ritos maternales en Netflix, definir la música del compositor Kristian Eidnes Andersen (Ida, Vivarium) y el guión firmado por el escritor de La Llegada, venga… más, la serie The Undoing con Nicole Kidman y Hugh Grant, creada por David E. Kelley, de Big Little Lies. Este otro administrador de papeles criminales y acusaciones híper-legales, desde la Alli McBeal a la extraña Picket Fences, el Lincoln Lawyer, y las pendientes, Mr. Mercedes o Love & Death. No va más, con mogollón de duelos interpretativos de interés, of course… af korset!

Dinamarca, alias, nos centramos en la periferia mortecina de Copenhage y alrededores agrestes, con una manita de ambiente sobrecargado, más o menos… manos. Tierra de contrastes y cambios en los biorritmos vitales y sombría luz, marcan las horas de mitos a los celtas ibéricos, dice que sostenían llevar una castaña en el bolsillo o colgada al cinturón, para aliviar resfriados y hasta reuma… Pues eso… Aquí cualquiera puede aparecer enfermo, o plomizo en el aire. Y enfermizo… por descastañado.

Mientras aquí y allá, se siguen los métodos ancestrales para corregir los males y resultados de fiestas paganas, que se han ido apoderando de las mentes populares, hasta cancelar los propios, trayendo máscaras de miedos a los días de la Castaña. El 1 de Noviembre, donde producían altas cantidades de vitaminas y ácido fólico, para repartir, a base de frutos para la memoria y el organismo oxidado. Vamos que, Mr. Krueger se ha instalado en esos sueños húmedos de sangrientas masacres con Myers y demás, dando a la fibra del cuchillo o sierra, y nos ha costado un riñón. O una huella, ponte tú a buscarlos… sí, no existen…

En el llamado Magosto, asándolas al fuego compartido en época otoñal y tostarse con vino u orujo, por los adentros… se aprovecha la recogida de la vendimia de septiembre, así es una verdadera fiesta de la Castaña… ¡La madre que los parió! A los sajones, pienso, menudos fantasmas...

Por otro lado, asuntos horrorosos que nos traen historias de miedo de verdad, o leyendas de espíritus que regresaban a casa de los parientes, más sensibleros; recibidos como una celebración, acaso, mas no confundir con… ahora sí vienen… los erizos puntiagudos de leyendas en blanco y negro, que infundieron el terror a lo extraño, y sus malas madres… Pongamos, la del vampiro M de Mr. Lang, antes de ese gigante de El Cebo de Mr. Ladislao Vajda, con sus p… puntas de choco y todo, como las castañas envueltas en espinas atrayentes, que darían forma a la de la Psicosis de Mr. Hitchcock, no hay otra igual…  y la del acoso religioso materno-filial, hija Carrie de Mr. King y el De Palma, que estarás por allí... ¡lejos de la hostia, madre!

Este enfrascamiento maternal, es un tema referencial en la serie The Chestnut man, proclive a la hipertensión entre parientes y adoptados, anestésicos, para las jóvenes que ejercerán enseñanza a vástagos, como filón de lo visual aciago, esto es, perseguidas, hasta la extenuación. También es asfixiante, el caso de los gemelos y tendencia agradecida con sus cabezas pensantes o confabuladoras, dádivas en casas apartadas y ofrendas en los ambientes gélidos, dese Hansel y Gretel, que dan mucho juego y pavor. A ver quién se lo niega… a los Hermanos Grimm.

Pues todo acaba confluyendo en estos, hijos de mala madre, brujas auténticas, que derivan a los psicópatas de turno, dejados de la sidra y el orujo, para meterse en el papel de verdaderos Lobos, frente a esas Caperucitas del bosque. Como Perrault y otros daneses, sembrarían… hasta el ocaso oscuro, con Mr. Edgar Allan Poe.

Fotos y dibujos, en síntesis.

Un buen investigador que se precie, busca la estructura escondida, y debe tener todos sus elementos, a la vista. Ahí colgados de la pared con sus cintitas sujetas a corchos, tachuelas de colores o clips para cada sospechoso, para saber por dónde se andan, sin perderse… o, a Nos.

Algunos fantasean con magos que entienden los entresijos, como los duendes de la informática y los médicos forenses, o la Marlene Dietrich de Sed de Mal, que de esto del negro sabía latín, o cueros, el maestro Orson Welles. Y Garci lo sabe, nuevamente.

Usan psiquiatras, y otros menos sociales para la psiquis, compañeros de turno que te sacan del quicio de una puerta, del anatómico… ahí espiando por si las moscas… Dibujitos y collages, en la piel, hechos por infantes, pequeños hijos de… que no, que son víctimas, casi siempre. Pero los otros, fueron niños antes, en este y otros casos… que se la arrancaban a tiras o comían, fuera del veganismo actual. Puede que algún día hable del sonido de la Libertad, pero el asunto no viene al caso ahora, ni su forma cinematográfica, que no es comparable…

Salvo, la envergadura animal, de este Hombre Castaño, al carbón vegetal, ofreciendo tensión y sugestión… excepto en algún término que contaré… pues las maternales, con diferentes comportamientos, ven que existen los lobos. Como los muñecos castañas, que van perdiendo peso calórico según se aproxima el fin otoñal, hacia esa maternidad que se celebraba en el tramo del medievo, desde la antigüedad de las civilizaciones. Recordando la universalidad del tema, pues la castaña, Madre, proviene de Asia Menor, y se extendió a Egipto, la China, la política griega, el imperio romano, y hacia la Europa del Norte al Sur, con sus conquistas culturales y celebraciones embarazosas… Es decir  Norteamérica, por ejemplo, hablando de ricas familias políticas, dolor fisionómico y tantas variedades pilongas, como dulces apócrifos en un pozo y el silencio de los inocentes corderos. Cuando Kill Bill se hacía un traje con ellas, o esa conexión evidente al Mads Mikkelsen más sibarita y licenciado en artes metafísicas, que era su Hannibal. ¿Hambre, menos lobos…? Calla y come niño, no me seas Hansel.

Saltar de Sartén a…

Como deflagraciones, púas de pinos, saltan las castañas perdiendo su masa o grasa vegetal, sudando, secretada por sus venas, con sus pelillos chamuscados, que dejaban el aroma de una pasión. Oculta.

Los ritmos circadianos, nos tiñen de colores otoñales típicos, sin nieve aún, sabores que están condicionados por fiestas y los desagradables encuentros, sangrientos quizás… y olores, que huelen a fosfatina, ¿verdad?

Y es que los finales, como las castañas pasadas, pueden pegar un salto mortal y descender al abismo. Pasando de frías oficinas, a las mesas de casas de campo, alejadas de los parques que trajeron el panorama terrorífico en la juventud, dando lugar a aparecen que no te dejan congelado, porque hay bastantes calorías ya, en el ambiente. Tanta comida y cenas, camellos, bueno que me salgo a lo Hansel y Gretel… Para sentir las deflagraciones que son una exageración de lo casual a lo visceral, e incendiario. En fin, que las series a veces terminan un poco castaña, no del todo, no… porque el mal existe, doblando la esquina.

El Hombre de la Castaña se mantiene firme, dado lo emocional y narrativo del caso, gracias a sus tres personajes principales, representados por el excelente trabajo de Danica Curcic, primera danesa de Netflix en Equinox y La Niebla (deficiente dicha pesadilla en tele), y él, en segunda danesa de Netflix, Mikkel Boe Folsgaard y su The Rain, que es un detective muy racial y empapado en lágrimas, tras un incendio pretérito y la recuperación con ese regalo final… Al otro, no sentenciaré, pero pertenece a los Tinker Tailor Soldier Spy, La Chica del Dragón Tatuado y una parte presidencial de Chernobyl, la serie. Mr. Dencik, de alias Gorbachov, con el calor residual de aquellos días calientes…

La diosa… del infortunio.

La condena del dolor, sirve a pobres y familias ricas, políticas, cuando les toca la pedrea del infortunio, que está ahí, esperando y entonces mueven palancas sin parar.  Y otorga a cada quién, ese Hombre de las Castañas, determinado y singular, que sirve a cada serie.. Y a este Netflix en danés, que es cruel y salvaje, como aquel lado obscuro de Mads Mikkelsen y su doctor. Aquí más campero o pedrestre en arte.

Son maldades parasimpáticas, tal que el sufrimiento extremado de un Tom Cruise en tren endiablado y vuelos sin motor, con vistas a las profundidades de la última Misión Imposible, en Sentencia Mortal. Es un sin vivir de asesinos posibles frente a salvadores del planeta, recordando lo atómico globalizado,  a lo maquinista de la general en acción. Pues, qué decir del final de Mr. Keanu, tras la molienda, no del pan de castañas, sino de la masa con que se hacen las tortas, cronometradas hasta el hartazgo, en su John Wick bajo la Torre Eiffel y olé. Se acabó, las hostias que se daban… como trenes expreso.

Y qué decir de, el The Killer obsesivo con la preparación física y casi mesiánica, de Michael Fassbender, para acabar con ellos y ella, la Tilda Swinton más sibarita. Mira que David Fincher sabe de estos tipos y los mindhunters, pues nada, que se queda uno con el cerebelo taladrado… cómo coj… a un asesino meticuloso, se le queda la mente encerrada en la música de Morrisey y The Smiths, solo y para siempre… y qué, pues que el rico gane, porque es el que mañana podría darle de comer, es asín… en garrulo del pueblo castañero. Al calor de matarile contratado, digo.

El muñeco castañero, conecta casos críticos. La política con desaparición, las ofrendas festivaleras en el campo, los gemelos que se corrompen en el tiempo, los embalsamientos a lo Joan Doe, el compañero tiñoso o envidioso de no sé qué, el retirado del método, jubilado detective, el extraño, el padre o madre coraje, la incomunicación con jefes o entre parejas, el político que se mueve al interés… y el pringao, al que siempre podrían reventar, quemar como hombre de paja o mimbre. Estructuras de alambre como cornamentas colgadas… y castañas como cerebros.

Me queda la venganza del Baker de Ron Perlman, que fue caso para Guillermo de Baskerville, sin el perro de Holmes, y las chicas… no las de caperuza roja, aguardando la caída de la castaña, hacia la nueva fiesta oficial del paganismo, que celebre la cosecha y esa maternidad arcaica y dolientemente eterna. Sino, las que no esquivan a los lobos y sus erizos picudos en el camino… Pongamos de Clarice Starling, u otras que vendrán en la continuación de esta maquiavélica, entrada del presente, cuando los corderos son castañas sin alas… ¿Se dirijan a cual…? Próximamente, hasta la primavera de la siguiente matanza en Copenhage, o en Minesota, o más allá, el universo… Pringadillos loberos y otros foros, fargos asesinos… en los días sangrientos de las flores y la luna, de ídem... ¿O no, King?




domingo, 24 de diciembre de 2023

Severance. Season I

 


¿Cuál es el sentido de una actividad laboral? Claro, además de sentirse valorado en la sociedad… el objeto sería una compensación o pago al empleado gracias a la labor realizada para la empresa o una institución.

Sin embargo, a lo largo de la historia de la Humanidad, esto no siempre fue así… Recordando un cartel que colgaba en la entrada del campo de exterminio de Auschwitz, donde se apuntalaba como un clavo hiriente, morboso,y bastante sarcástico, el lema “El trabajo os hará libres”, pero ocultando esa verdadera obscuridad de sus mentes… o el corazón.

Y en sentencias de los protagonistas arquetípicos de Don Miguel de Cervantes, curtido en mil batallas, tintas en blanco y entuertos variopintos, como ellos… 1, “Quién lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. 2, “La Libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres, entregaron los cielos”. 3, sentando que éste, amigo de la Panza versado en principios y consejos, como representante de los trabajadores actuales, no alocados, expresaba… “Sé fiel a tus ideales”.

Si bien existe la leyenda de carácter metafísico, subjetivo, sobre palabra de Groucho Marx: “Estos son mis principios… pero si no le gustan, tengo otros” …, con la cual muchos asentirían observando la cuestión laboral o política, tan cambiante como piel de camaleón durante siglos, especialmente en esta ubicación que me encuentro… El caso es, la trepanación…

El borrado sistemático de lo que percibes, o eres, tal vez lo que te atrevas a pensar… o pensarías en alguna ocasión. En eso, ha quedado la pertenencia a algo, un grupo o pensamiento, triste. Muy peligroso…

¡Ah!, y pisar duro, sobre todo, aquellas cabezas sentenciadas, o las que aparecen en multitudes anónimas, fotocopiadas como en una Matrix sin sentido. De forma que, el pisa-cabezas, el trepa… alcanzará su objetivo. En otro sentido, del anarquista laboral, que cualquiera puede hacerse con esa gestión del trabajo y sus estructuras socioeconómicas, con lo cual se acabaría con esa labor competente de la excelencia y por supuesto, con una medida drástica que, sin embargo, hizo avanzar a la sociedad a lo largo de la historia. La competencia y, en cierta media, el riesgo.

En definitiva, de una u otra forma, ser triunfador, o clasificado como referente social… para algunos, depende de los ideales. Puede que… con el fin prioritario de casi siempre, llenarse los bolsillos. Al final, es la eterna lucha entre el trabajo o el hambre… que muchas veces vino provocada por las guerras… Esas que causaron la muerte de millones de ciudadanos por todo el planeta… daba igual si miraron a su izquierda o a la derecha, les pusieron a trabajar como ´malditos condenados`… Ya no estaban.

Pongamos el caso comunista-stalinista, con sus mortandades millonarias (más bien ejecuciones y purgas), que también mandaron a muchos condenados al frío de un gulag, siendo generosos en trabajos forzados... Y mientras tanto, así ¿quién pagará la fiesta…? Pues, tó quisqui…  

El Refinamiento de los Microdatos…

En ese contexto turbio de la explotación más salvaje, dejando aparte esa esclavitud que fue moneda común en las culturas y demás regímenes autoritarios, existen los exprimidos como esencia de un zumo de Lumon. Se caracteriza por una separación sistémica, con un sentido u otro, hacia la llamada de la Severance. Es decir, separación de los términos o condiciones de conciliación, consigo mismo (con tu identidad real) o sus familias, de la ruptura de las experiencias de vida… y por último, derivado al despido, a ser posible con alguna indemnización. Sino, resta el silencio… o la muerte.

Puede que nunca lo sepamos…. De momento, esa no es la cuestión. Lo principal es la esencia del surrealismo, que podemos contemplar desde la presentación inolvidable de la serie, en una especie de matrix laboral de los sentidos. Cambiando píldora, por inyección al trigémino... con consentimiento. Y expresada además con la música de Theodore Shapiro, que crea una onda encapsulada de ensoñación pesadillesca, sarcástica, respecto a las acciones reales de los compañeros de viaje. Sin lugar a dudas, va a resultar una odisea... dividida en temporadas, que ya esperamos... quiero decir, deseamos pinchar.

Es como la representación de una compañía de actores, pero, sin saber que obra van a representar, ni cual es su significado. En este refinamiento de las cosas, ponemos el acento viendo la serie de Apple TV+, sobre la cuestión filosófica de los hechos laborales, en contraste con la percepción personal de sus protagonistas. Conformando un parte esencial de distorsión planificada, o no, veremos, con el conjunto o familia. Con el Nos hemos topado, que se ha elaborado dentro de la psique. Y es lo verdaderamente significativo, para ellos y para los espectadores.

Los datos son como los gruñidos de la realidad, frente a la pantalla… que empiezan a escucharse cuando surge el primer abandono, o depuración estratégica, a pesar de los hechos o los compromisos. Tal vez más peligroso de lo que parecía en la oficina, sentado esperando una especie de casualidad que alimente el ego del jefe y sus planes de expansión… pues ahora, abrimos los ojos... somos uno. También en el momento que se presenta “Ella”, esbelta y pelirroja, a su manera sexy, sin alharacas, y que mantiene una idea elevada en su cabeza, la singularidad. Los demás parecen embobados, los 4 o más allá… puede que alguno… embelesado hasta la baba.

Ella, como aquellos, es ese dato que fue seccionado como la sustracción de un viejo compañero sustituido, y posiblemente amigo de la sección resistente que irá creciendo con el tiempo, a medida que identifiquemos la separación. La razón frente a nuestros miedos, el hambre, la falta de trabajo, la creación o el azar… el suicidio de cualquier forma. ¿O un asesinato…? Quizá.

Por tanto, ella, sin nombre al principio… es un dato incompleto, formado por su vestimenta o aspecto funcionarial, y la función como ´nueva hija` de… Kier Eagan. Una especie de dios todopoderoso, por encima del bien o el mal… o un mero dibujo animado.

La Óptica… del Diseño.

Ella es una mente voladora, aliada con la percepción e hija de lo que podría ser un CEO en revisión, sí… es una actriz con un papel especial, llamada Britt Lower. Pero, sus compañeros de reparto de Severance, no se quedan atrás, hasta formar un trío mágico y cómicamente surrealista, con uno que empezó enterrado casi a 6 metros bajo tierra y se codea con la próxima Madame Web, en la interpretación destacable de Adam Scott. Más, el descubrimiento de Zach Cherry que, es como un flotador al que agarrarse, cada vez, que hay turbulencias mentales.

El segundo trío, o incentivo popular, es el compuesto por tres nombres encabezados con mayúsculas, que pueden ir desde la sheriff o conductora, hasta la más gótica. Puesto que sus números en el cine y la televisión, son deslumbrantes, fascinantes o terroríficos, depende de la idea desempeñada, y sus dotes para la actuación, vienen avaladas por nombres, como… Patricia Arquette, John Turturro y Christopher Walken, casi nada para despertarse en esta distopía actual, del futuro.

Pues el tiempo, define las estructuras, las formas y los sueños… el onirismo es cómplice de lo que vemos, sin revelarnos la verdad, de momento. Salvo pequeños saltos en el guión, que no se pueden contar tras la primera presentación en el olvido, y lo que esconde en realidad su interior. Resaltado con las líneas pulcras y sencillas, marcados despachos como salas de hospital, asépticos, inmorales, manipuladores de las sensaciones… ya que recrean hasta el arte clásico. Puede que disfrazado… porque en realidad, nadie se muestra en consonancia, con la imagen corporativa. Esto es, el humor es diferente al del jefe.

Y en eso, como en el suspense artificial, las interpretaciones son fundamentales, para hacernos creer lo que vemos, sin hacernos los suecos a estilo Ikea, tal que un desfile de diseños de producción, pero sin saber el qué, o para qué producimos. ¿Somos… o seremos acaso, robots…?

La empresa se define por ese frío carácter, poco emprendedor, salvo pulsar el libre albedrío aparente... que mejora con los demás peones en el tablero cuadriculado de vinilo o mamparas de cualquier material plástico, oleoso, para envolver nuestras mentes desnaturalizadas… Porque ellos, son la clave que mantiene el engaño, su enardecimiento de la empresa secreta, o la excepción que marque la regla, que desconocemos. Así destacamos la parte blanca, la mala, con reparto de gofres falsos a la sugerente Dichen Lachman, o el perro fiel, en las arrugas faciales de Michael Cumpsty y el máximo representante de lo incorruptible o no, Tramell Tillman, que es esencial como una infiltración.

Y en la jeringa cargada de la realidad, encabezada por el creador del todo, Dan Erickson, con manos y ojos de cámara o producción, para Aoife McArdle y el mismísimo Ben Stiller. Se filtran con su representación gráfica, las ideas fuera del trabajo, con Jen Tullock, hermana del prota y su esposo consejero emocional Michael Charmus, y Yul Vázquez, el liberado momentáneo,  esperando otro bocado de realismo, o ser desperdicio del pensamiento crítico.

Números… y cabritos.

Jugamos a un juego peligroso, que duró dos años en realizarse, rodeado de cabritos/as como de virus encapsulados, cuando se produce un mero formalismo, un engaño… o volcado al cubo de la basura. Todo está milimetrado, hasta el diseño, empujado con un émbolo de mentiras, con salas como celdas de castigo, para las excepciones más comprometidas o dudosas, hasta para el supuesto Descanso final… Excepto la aparición de una determinada expresión, un chiste o un sentimiento oculto en la percepción de las palabras y opiniones… Qué luego, sabremos que son una especie de sacrificio, casi ritual.

Un ritual que significa el futuro distópico, que no nos atrevemos a soñar, pues no existe tal descanso, sino que somos vehículos… ¡Mira, allí hay un aparcamiento! Cabritos, me lo han quitado… en el último respiro. Mientras que, fuera de los gritos, las pesadillas más negras aparecen, como lo hacen los susurros, para no despertar sospechas del más arriba… y los roces, que unen manos en lugares insospechados.

En esta disgregación entre cuerpo y alma, los trabajadores son como fotografías deconstruidas de lo que fueron, o son, en sus vidas privadas… Si las recuerdan… tal vez, no. Son ideas del pasado, en un pretérito que nos atropella, parecido a un canal o serie de televisión, pagados con cuotas… que, muchas veces, después ni recuerdas su visualización.

Percepciones que vimos con los hermanos Coen, en píldoras diseñadas en el Barton Fink o el Gran Salto sobre un fraude; estuvimos aparcados sin sentido, poniendo el cuerpo en una Matrix que demostraba la hiperrealidad tecnológica, en nuestros cerebros en peligro; como en esos momentos de aburrimiento en el empleo de Terry Gilliam en aquella surrealista Brasil; o pequeños bocados de realidad, Reality Bites, que el Mr. Ben menos cómico, ya entrevió en generaciones perdidas… Y por supuesto, en otras producciones más cercanas que te voy a aconsejar, si quieres. ¡Bueno, y aunque no! Que para eso, sirven los despertadores… de conciencias.

Suicidios… o asesinatos.

Si queremos hablar de pesadillas, y mentes ofuscadas con su realidad, tenemos que hablar y estudiar, el cine de don Martin Scorsese. Si no, no sabes o sentirás, lo que es un verdadero ´trabajador` con problemas, bastantes severos…

Con todos esos instantes, que coinciden en la serie Severance y el resultado laboral, los internos y los externos, los conscientes, mágicos, esperpénticos, reiterativos, confusos, aleatorios, melódicos, silentes, polémicos…. fuera de lugar, en otro lugar, en tu casa, con tu familia… se necesita observar, e investigar los hechos. Los rastros en la memoria, o el cerebro, lo que dijimos en el pasado y regresar a esos cabritos que pueden ser como los corderos en silencio… Porque, sin ellos, no estaríamos ante una película, como de Mr. Scorsese, o una grieta, o Ruptura.

Propuestas mentales que dejan etapas sangrientas entre pasado o el futuro, entre jefes y empleados, a través de sumergir al espectador en un hábitat prohibido, de atmósferas lunáticas… o en el interior de una jeringa, que tantas veces sucedió en el cine. Con todos esos brochazos, pringosos u oleaginosos, que despiertan los consciencias más olvidadas, y que vuelven para enterrar los fantasmas de otras épocas críticas, o revivirlas, como sicólogos invitados a la fiesta,  que llevan al suicidio, ¿o asesinatos… eh? Como no he estudiado lo suficiente, prefiero la observación, simple y vouyerísticamente, de la desconocida historia que sirve para hacer justicia a las mujeres de un pueblo indígena como retrato de zafiedad mental. Memoria, antes de caer en la alienación o el comportamiento extremo del Taxi Driver o incluso, del Joker.

En la histórica Killers of the Flower Moon, también se aparece un King, con el espíritu hueco de emociones y un extraordinario Robert de Niro, entre las figuras amenazantes de Ella, puede que directa al Oscar, Lily Gladstone  y el manipulado compulsivo Leonardo Di Caprio, que se desdibuja física y mentalmente; pero no cierra la constelación de interpretaciones, pues queda Brendan Fraser y un Jesse Plemons, que hace gala extraordinaria de devora-escenas de postín y de sombrero a lo Pinkerton. Si no la has visto aún, puedes quedarte en tu pozo de ambición… porque la flor del tiempo, te supera.

Como decían en aquella isla… “Y la palabra importante aquí, es vivir, vivir como una pareja libre en el mundo real”.

La Guerra… del empleo.

El ambiente laboral, en ocasiones, es bastante alienado, casi como un asesinato encubierto de veneno. Tanto grupal como personalmente, puede resultar sofocante como despertar que se repite una y otra vez, hasta encontrar la salida, pongamos el caso del agente en Boss Level, que se levanta para rescatar el amor perdido, en todos sus futuros y halla decesos. Con un Frank Grillo rescatando a Naomi Watts, ¡quién no lo haría…! de las garras de Michelle Yeoh y un renovado Mel Gibson vestido de King moderno de la Mafia. Más comercial que otros scorsesianos... 

En el salto de tiempo, también otro detective que juega a ser Juez Supremo de En la Sombra de la Luna, con la sangre de Una como aquellos Santos Elegidos de finales de los 90, que ajusticiaban elementos subversivos y peligrosos, de una obstinada declaración de soberbia representación o xenofobia en ramificación, a lo norteamericano de nuevo. Sólo que aquí comparando flores, todo es ficción, adelantada a una explosión que resuena a pretérito imperfecto. Más tergiversada también la relación familiar.

También puede ser un enfrentamiento de caracteres, como ocurre con los abogados del caso The Burial, para sacar un beneficio indemnizatorio por la misma cuestión, o parecida sin las muertes forzosas, para la defensa indígena a través de Tommy Lee Jones y ese despacho variopinto. Bien por Jamie Foxx, que es el reflejo de la piel de los muertos. Escarbando en el sentido negativo laborioso, se puede conformar como una prisión o The Mill, en la que la empresa se convierte en carcelero de los destinos de quienes deberían ser libres, al menos, en su privacidad…  Comulgando con piedras de molino, rodando al diario con la inteligencia programada. Y si no caes en ninguno de estos contubernios o limitaciones, entonces, disfrutas de tu situación en el trabajo. Enhorabuena, compañeros.

Mientras que, los otros viven en la opulencia, esa búsqueda de la excelencia estará sesgada, manipulada para conseguir un efecto placebo que nos haga protagonistas de la historia… sin serlo. Mecánicos autómatas, como aquellos asistentes en Blade Runner, a través de unos que retiraban de la circulación a los jubilados, o a punto de serlo, según su deidad creadora. Ora pro… reprogramados.

No lo sabremos nunca… el futuro. Y esa es, sin duda, la gran inquietud de Severance, gracias a la aspiración de lo que queremos llegar a ser, y decírselo a los que nos controlan en estos GH globalizados, para no ser tratados como monigotes o guiados como un gran “mecha japonés” hasta el retiro o desempleo. Arrastrando piedras... puede que recuerdes al Prometeo.

En fin, estas representaciones visuales del nuevo Hollywood de las plataformas, son formas de crear otros ecosistemas alternativos, guiados a la producción y la dramatización narrativa, que evite dicha ruptura entre el corporativismo y los egos.

El pelo asilvestrado de la bruja de Blancanieves, frente a los siete obreros enanitos, que representa la silenciosa intransigencia del ser, gracias al comportamiento del personaje de Patricia Arquette… Los que fueron esenciales, en trabajos más allá de Oriones, en metafísicas complejas, o silenciados, ya sabes King, como meros terrones de azúcar moreno, para el café de los que se creen dioses… y la alternativa de un 2024 que apenas empezará, con otros caídos en el paro forzoso o en la guerra que se avecina, intentando  evitar convertirse en títeres sin alma… como aquel Jean Gabin, frente a la avioneta de Erich von Stroheim, en la gran escapada a La Gran Ilusión de Jean Renoir. Otra, que rodada en plena batalla aquí, entre verdaderos vecinos y hermanos, se va acercando al cumpleaños centenario.

Después la 2a gran empresa, con la llegada del nacionalsocialismo, denominado obrero… la María de Fritz Lang, huyó de allí en busca de libertad, nada más que añadir, hasta el 27… Bueno sí, que Severance ´es parecido` a campo de concentración y que ahora el Ser Supremo, será el dinero digital, como no. Con ello no podremos movernos libremente, ni para comprarnos… ¡un fucking gofre!

Me falta una, pero quién diría que nos cruzaríamos con un obrero especializado, Un Panadero, vestido para matar tal que en el pasado. Cuando Ron Perlman, que parecía cocido... se vuelve un Santo de aquellos Elegidos, contra el King, que es... el verdadero Mr. Lobo, Don Harvey Keitel. ¡La Masa está preparada!, siempre ha habido clases. Arriba y abajo, como en aquella serie, con diferentes tipos de sangres... y en The Baker hay bastante, aunque parezca falsa.

Servido en Bandeja de Plata, seguro, puñeteros picapleitos… calculando gracias al dios Mr. Billy Wilder… como diría aquel director, españolito, que se vistió por primera vez de blanco y oro. ¡ Y amén! o no… Feliz Navidad, Mr. Lawrence. Y feliz cumpleaños 40, del notable filme de Nagisa Oshima, el del Imperio de los Sentidos… donde Ryüichi Sakamoto, la verdad no existe sin el yo, y el otro imperio de David Bowie, se dieron la mano por última vez. Más música mágica, que fabrica amores como sudokus libres… descansen en paz ya, ambos.

 

 


sábado, 9 de diciembre de 2023

He, she… & They. Seasons Heroes.

 

Algo tenemos que hacer, cuando los héroes no dan más de sí… cuando las cosas se estancan en el UCM, algo tendremos que pensar… Llamando al comandante Tom, o un tal, Kevin Feige. El megacapitán del equipo, cabeza pensante, atorado en diferentes multiversos.

Claro que estamos hablando, de Ellos, los últimos de Marvel, que andan dándose barrigazos por las pequeñas pantallas, quebrándose la ídem en los últimos productos para televisión, como… cuando dejamos de leer aquellos cómics coloridos y desteñidos por el manoseo del intercambio, y hasta ellos envejecían un tanto. Porque… el tejido conjuntivo ya no atraía tanto, sus canas, los héroes desarrollaban problemas mundanos, psicológicos, y los giros eran demasiado confusos en otros mundos, obtusos, multiversales exponenciales… ¡rebuscados! 

O simplemente, ya no estábamos dispuestos para tortas replicadas y besos pintados, sin consentimiento… cuentos pasados de moda, para adultos. Todo pasa... En este gabinete de estatuillas de Marvel en Disney TV, algunas salen bastante perjudicadas y otras, son movidas por Zeus buscando un mejor resultado en las odiseas pendientes del tablero próximo. 

Ya sea en la Tierra, en Ego, Hala o la mitológica Asgard, planetas del universo vaciado... ya que los escenarios se vuelven distópicos y sesgados visualmente. Pues a veces, ramificaciones espacio-temporales con demasiadas pretensiones y contactos, se pierden, otras se estancan en un maremágnum y algunas, quedan sepultadas en el lodo verdoso, olvidadas. Vamos desaprovechadas y sin imaginación tras la espectacularidad digital.

Los héroes, o heroínas varias, ya dejaron de ser divertidos. Ni apenas revolucionarios,  porque las ideas de renovación se ciñen a modas, hábitos, ideologías... suspenden como las asignaturas en la vieja Europa, por desconexión. Cuando muchos tendrían cosas que decir, como activar el entretenimiento sin dañar la memoria, al ser posible, añadiendo esa pizca de creatividad que empieza a resentirse en determinadas narraciones o adaptaciones del tebeo.

Así pues, ciertos críticos pueden comenzar a identificar sus postreras apariciones en la tv, no la MTV de la que hablaré algo al final… sin tono, como un fracaso en capítulos de 6 en 6, reducido al máximo para el ahorro, o como inicio de un nuevo filme. Una maldición de la comiquera unida al metraje, hablando en términos ramplones, que se desvivía por el espectáculo y ahora es un guiño al fan. Ya sé, ya sé… esto me puede acarrear una serie de imprecaciones debido a la legión de seguidores, que se sientan importunados por una mera apreciación. De nada…

Loki vs Kong.

El Conquistador es la clave. Jonathan Mayers es lo más fructífero (y eso que está a espera de juicio… fuera del universo Marvel), porque convierte las líneas en el tiempo, en pura maldad, como un dios de los inframundos… o un Dictador.

Sin embargo, el camino es un revoltijo, con modificaciones de género, variantes traspuestas, y algún dibujito a lo Hanna Barbera, que no acaba de hacer gracia, la verdad. 

Y Tom Hiddleston, que es la otra pata en la que apoyarse, vivo o coleando, aunque fuera liquidado en la parte Endgame y su locuacidad pueda resultar, un poco cargante en ocasiones. En segunda temporada de Loki tiene esa indefinición narrativa, confusa y distorsionada, que puede producir una sensación de pérdida y hacerte dejar de creer en ciertos personajes, sobre todo, los que girar alrededor, del bien y del mal. Es decir, negro y el blanco, ajedrecística y socialmente.

Situándonos en la condición real, hay que observar los hechos que provienen de Thor y su Ragnarok, que recreado por Michael Waldron y demás, dicen parecerse en superficie a los viajes de su Rick y Morty, esa pareja que desconozco y que algún día me decidiré a visitar en mi tiempo… tanto como, a las circunvalaciones del Dr. Strange por el llamado, multiverso de la Locura. ¡Demasiados parecidos, surreales! Así resulta esta Fase 4 de Marvel… disfrutable en paralelismo extraño.

Además se comenta que Mr. Feige, máximo director, no era lector de aquellos cómics del pasado, con lo que prefiere un enfoque diferente, que parece mucho más frío… Bueno Mr. Strange estaba bastante bien… y calentito. Y reclama el espacio/tiempo como suyo, para todas las series y pelis, en creación de nuevas líneas; a la vez que un supersecreto queda reservado para el guionista, el propio Waldron, que persigue la estela de las Star Wars. No, si al término, se darán la mano... con Mickey.

Mientras, esta TVA (Time Variance Authority) es una institución tecnológica que queda algo tocada, no depura las anomalías poco entretenidas o inconscientes, y nos lía con las vías alternas, porque nuestros cerebros no resisten la propuesta, de tanta materia disgregada. Demasiado salto en el tiempo, tantas personalidades replicadas… No, no estamos para tanta combinación… sino con el último capítulo, mejor. ¡Ves, un buen malo o némesis temporal… basta!

Estamos ante tal confusión de caracteres, que cualquiera puede actuar como matón, dictador… o héroe. y no... Y la próxima, tal vez, todos a la vez, ¿quién sabe…?


La Cosa está… muy Verde.

Ya no están sus creadores, John Buscema ni Stan Lee en 1980, y no sabemos que podrían haber pensado de Ella. Ya que parece perdida entre la ley y una transfusión sanguínea, proveniente del primo Bruce, no resultando nada convincente. Por tanto, un entretenimiento, muy ligerito podríamos decir, a pesar de la altura y los kilos… Es mejor ponerse a dieta, como algunos hicimos para sentirnos bien… Y fue a mediados de aquella década, en que algunos empezamos a aparcar las historias de superhéroes, por otras más atrevidas que nos proporcionaban un universo de sabores picantes, fantásticos o terroríficos. A lo mejor, empezamos a alternar por otros lares también… o meternos a fondo en los fotogramas de cine.

Dicen que una unidad costaba unos 40 céntimos de dólar por entonces, demasiado barato para esta versión de Hulka o She-Hulk que la llamaban por allí, como si él, ella, fuera un adjetivo calificativo no evidente, mirando las dibujadas curvas. En verde inocente infantil, eso sí. No como el de ahora... ya sabes, internet y eso.

Aquí hay mucho más de parodia que, de otras cuestiones filosóficas o metabólicamente científicas, ya que como Masa de acción no crece, y como representante del derecho, queda un poco corta ante tanta eminencia ciega,  de representación metahumana o monstruosamente delictiva. Y en lo referente al pugilato feminista, la interpretación es demasiado obvia de Tatiana Maslany, que pasea sin pena ni gloria, ni ira, debido especialmente a unos diálogos bastante vacíos, si cabe. No parece que su carrera leguleya sea ampliada en el tiempo, me refiero a la serie Disney, ni relanzada, pues queda en paños menores. Y eso que lo verde, parece estar de moda.

Simplemente podemos echar una mirada a la vida, de Grogu en The Mandalorian, y el color mucoso de los resfriados invernales, mientras que el reportero más dicharachero es recordado… o la nueva estrategia de Gamora, la Zoe Saldaña sexy frente al trémulo Peter Quill, que será más humano, más amante de los animales… y más Star-Lord en el futuro, ¡qué nunca! Y es que Los Guardianes de la Galaxia III, deambula por un tejido descompuesto, porque no se anima igual que en otras ocasiones con las ocurrencias, ni sus chistes aguantan el lapso. Su humor parece algo tocado y se resiente por parejas o grupalmente, como la vida de un mapache, que no es un tejón y dice que no es mapache… sin pies ni cabeza, destartalados, i´m groot.

De malos va bien y de acción, reguleras… Pero esencialmente, la tercera película de los afamados guardianes galácticos, antes de las guerras krees vs. skrulls, azules contra verdes, ¿te incomoda…? Pues es un comienzo lacrimógeno, una añoranza del pasado romántico y… una canción desgarradora para un ser inmaduro, invisible, que fue arrancado de cuajo. ¿O no…?

 Ah bueno, y una que apenas se comienza a escuchar, que es una bomba estelar de la gran banda Heart, cómo suena Crazy On You… pero está decapitada, Oh my god,  que es el nombre de su nave, Mr. Bowie. Un bombardeo cósmico interruptus, frente a la aparición de Adam Warlock y su historia de conquista, como el trashumano de las estrellas y mundos, semejante al Conquistador, sin el tiempo. Y con amores rotos sin fin... la memoria ya adivinas...

A partir de ahora, como en aquellas Infinity Wars, cualquier derivación cósmica es posible, un Loki de ultramalvado a salvador de múltiples secuencias y universos, mundos paralelos que evolucionan hasta los años del nuevo milenio, negritudes, locuras y hasta zombificaciones… Paradojas reinventadas de las cuales, apenas empezamos a visualizar, inhumanas, cuatrifantásticas, y otras Fuerzas Estelares, porque nos sentimos alienados ante tanta invasión… verde. O rosada, no de la casa, sino de la piel Ruul. Es otro universo, que llega hasta los Celestiales, Hukling y, La Falange, sí.


Furia… no estás para estos trotes.

Loki con dos viajes alucinógenos, uno para Hulka desnudado ante la comedia simplista, y de los Agentes de Shield, ni hablo… Ya que no he visto ni un capítulo de los de aquella serie de ABC Studios con Marvel, ni sus cómics toqué.

Realmente me siento bastante perdido como dije, porque también dejé esas idas aparcadas en las historietas, que ya no me atraían y se volvían demasiado erráticas y contradictorias, sin venidas ya… Se enfrío mi Marvel, no otros como Bruguera. Malos que no lo eran tanto, héroes que se rebotaban y otras zarandajas, que te la traían floja. Y eso que fueran creados por los mismísimos Jack Kirby y el Gran General, y en la serie estuviera a los mandos, el mejor Joss Whedon de Toy Story, Avengers y Justice League… No confundir con Waldron del quién es quién entre Hiddleston y Owen Wilson, pues aquel se fija en Tarantino, The Leftlovers y la magnitud metafísica de los WatchmenAmbos exitosos a tope, sin embargo, en camino alejado de la tv...

Y, que no, la MTV que se arrodilló ante la magnitud de Michael Jackson, como héroe musical y más allá de lo conocido hasta entonces, incluido el terror y la ciencia ficción, sobre el Moonwalker. y cuando sacó a pasear su Thriller por el mundo… Claro aquí, recomiendo, sin grandes alharacas, el documental de los 40 años de aquel bombazo visual y universal, cuando empieza a visualizarse un paseo luminoso, casi inhumano, con aquellos zapatos bajos, planos y esos calcetines a vista de calentador caído, que lanzaban estrellas de lo que se aproximaba… Y los comentarios de algunos de los que estuvieron presentes, no todos, desgraciadamente… D.e.p Michael, Quincy, el Rob Temperton de El Color Púrpura, nuestro querido olvidado Vincent Price y, por supuesto, Mr. Eddie Van Halen. Ah y los Bad callejeros esos.

Pues eso, que la historia de Rocket parece floja tirando al final, demasiado animalista e infantil, que el docu está entretenido pero cojo en cierta forma… y que, el creador de Mr. Robot e Invasión Secreta, Kyle Bradstreet, no da con el alien buscado, ni el Nick Fury de Samuel L. Jackson, resulta lo duro que debería de ser o parecer, a su edad…  más romanticón. Y eso que violencia hay, bastante, con tiroteos salvajes y otras torturas, cuasi secesionistas.

My Way… El Camino.

Unos pocos la sabrán… David Bowie cantó un versión de la canción que empezara una ruptura entre el cantante francés Claude François y France Gall, y que pasó a otro nivel con la adaptación de Paul Anka y el relanzamiento crítico en la carrera de la Voz, Mr. Frank Sinatra.

Y en el camino de las buenas invasiones, se funden los buscadores de hogar en kree verdoso, de la primera temporada de Invasión, esperando a la segunda y sus limadores de almas japonesas… próximamente, mi misión en la Tierra. Lejos de otros aterrizajes, más o menos forzosos, como el que trajo a aquel ser en azul y rojo, conocido como Superman, que se sintió más identificado que otros en el asentamiento terrestre; en comparación a los ultracuerpos del pasado, las plantas y los guerreros trípodes, de las metamorfosis de Cosas y personajes a lo Hidden, mutaciones en piel de V y variaciones entre nosotros, Ellos, sensoriales con los ojos abiertos mientras duermen, las clásicas formas atacantes y risas marcianas, masas y colores de fuera de… hasta las ambivalencias culturales de otras galaxias entre el Imperio y la República… ¡Qué bichos aquellos! Hasta los veremos en Dunas, two.

Pero, más se parece a Alien Nation, dónde los extraterrestres están entre nosotros y se desarrolla una intranquilidad política, social y personal, con Nos. Después de estos tiempos, esperemos que lleguen los buenos batallones y sepamos quién está más alienado… ¿Será un Loki a lo Marty McFly… un Mad Men con mil variantes… un Rama-Tut del Antiguo Egipto, en que se basaron en 1963, Kirby y Lee?

Una tira cómica de Groot, I´m… una nueva Grin Mind con cabeza más amueblada… con Nova, Ravonna, Mantis… Nébula. ¿Habrán canciones para todas… Barracudas… acaso I`m Groot, como un tronco, tú…

Creo que aún, nos resta mucho que andar por esos mundos, los que tienen en mente en la saga más grande de la Galaxia, la Tierra del 691, los mundos de Xandar y sus lunas, dentro de la viajera al choque Andrómeda, y la masacre protagonizada por Tanos contra los xandarianos… violeta, no verde. Definitivamente, necesito urgentemente ver otro tipo de historias, ¿verdad? O se muere la tele… ¿eh? De Blue Bettle no hablo, porque no quiero y es DC, que no confundir con el de los Thunderbolts, que vendrán con película debajo del Thanos.

El siglo XXXI queda bastante apartado todavía… pero, acaso, no lo estaba el 2001, las ovejas eléctricas de 2019 y su unicornio… más lejos quedan los Jackson´s Five y la genética manipulada para crear al pistolero… Rocket… Soy un bicho raro, o no.

Y eso, con demanda de por medio y todo, sin violencias… ¡jó!

Crazy on You - Heart.

 

Beat It - Michael Jackson

domingo, 3 de diciembre de 2023

La Brea… no. Mas cuestiones temporales.

 

Un escrito cuasi anónimo, como solían serlo aquellos documentos apócrifos que se encontraron en cuevas… sí, contaba que en el principio, las tinieblas cubrían todo en el abismo de la superficie terrestre, y entonces, dijo Dios (o algo supongo)… ¡Hágase la Luz!, y hubo luz, y vio Dios que era buena y separo ésta de las tinieblas, llamándole día y aquellas, la noche… Hechas, ambas contiguas, distantes y contradictorias, marcando nuestro tiempo.

Así ligeramente, se podría nombrar a La Brea de NBC, y eso que tan sólo he visualizado una primera temporada con hechos caprichosos y diálogos poco evolucionados. No sé, si la continuaré… distanciado de su narrativa, especialmente distante en las relaciones y las consecuencias de las acciones en familia. Pues bien, la producción de Universal Tv, está ahora mismo en las mismas mandíbulas de los tiburones…

A veces, ocurre con guionistas o creadores de ficción, iniciáticos que no ven más allá que esa era arcaica, esta vez, de los 10000 años a.C. e idean un escaparate de catastróficas casualidades o peligros, para diseñar el comportamiento digital de sus animales y la distante climatología. Por tanto, no terminas creyéndote lo que ves o te cuentan, especialmente, si los protagonistas se caen de un guindo a kilómetros de altura. Algunos saltos antropológicos en el tiempo y el espacio, son perniciosos… Amotiguando el golpe con un colchón invisible.

Esa extrapolación histórica con las facetas humanas del comportamiento, te alejan de la memoria cuántica de la AI, remitiendo a otros episodios cercanos de los que algunos historiadores se quejan y que los directores de cine, como Spielberg, o Kubrick… o el amigo Ridley Scott, defienden porque son puntos de vista y desarrollo de personalidades, subiéndose a la chepa de algún presidente, romano o Emperador… Sin embargo, David Appelbaum no aporta gran cosa a la historia… Y esa obra acabada, en busca de cierta excelencia, termina siendo cuestionada, o no, por otros autores, no de ciencia, que describen renglones torcidos a los hechos. Dejando de lado, lo artístico, lo emocional o lo imaginativo…

Sería necesario, un mercado libre para desarrollar la ambigüedad de los caracteres, la distorsión de las ideas… y el reflejo de una época, que ninguno vivimos. Ideas liberales, respetando la opinión del prójimo, pues la expresión es el orden que define lo pensado, lo que somos… o la que fuimos, más allá del retrato histórico. Ahora son fotos, en las redes que quedarán atrapadas en la memoria, como lágrimas… en el tiempo.

El ABC… documental.

Y entonces, de repente, un apagón… como en esta primera sesión en La Brea y lo caprichoso de las acciones de sus protagonistas o invitados a la epifanía universal. Idas y venidas, de amor y de fe, que persiguen la obscuridad con alguna perspicacia y humor, como ocurre con la tercera de Miracle Workers para TBS, que más allá de sus majestuosas estrellas, Karan Soni, Geraldine Viswanathan, y los enviados celestiales, Daniel Radcliffe y la deidad de Steve Buscemi… dejan a este Oregon Trail, descarrilado de la experiencia anterior, y la comedia queda decididamente, en vía muerta… Sobre todo, hablando de los hijos/as.

Para volver al camino, veremos si con la ayuda de Max, nos precipitamos al End Times, o no… Es, como lo de la luz, o la creencia en cierto Napoleón… ¡Una energía interna!

Recapacitando… ¿qué está pasando…? ¿Es el fin de los buenos tiempos en la TV…? ¿Existe la involución, como en otras cuestiones de la vida?

De momento, la contestación personal es, el aguante, y en otros casos, el abandono… o el silencio, más allá de Botella o los gélidos campos en Rusia. Esto, son hechos… Y es otro hecho, real, como que incorpora datos o expresa reacciones, narraciones con exactitudes demostradas, que servirían de soporte para los interesados en ellos, los hechos, actuales o históricos.

Un paso atrás, descendente en el tiempo, con Breas, otro capricho de la ficción… un descanso en el viaje humorístico por el Oeste salvaje, amarrado a la hija, que es un castigo de dios y del humor descompuesto como aquel muerto de islas remotas… y veremos, que se cuece en la línea temporal que te deja en el filo, esperando el advenimiento de un jefe de Todo, o un Loki, semidios de Marvel.

Mientras tanto, me centraré en el documental… grabado en mi subconsciente por su calidad humana, la importancia científica… o por formar parte inolvidable de nuestra experiencia… De mi recuerdo, que es el ABC Documental.

El Horror… de lo editado.

Cada uno, opinará de su Napoleón, como quiera… o le dejen en esta libertad que padecemos… ya que la margarita expresa, ahora sí, ahora no… Dependiendo de que nos separemos de las líneas argumentales que se dictan, preconcebidas y dirigidas… encontraremos luz u obscuridad.

Las tinieblas de terribles aventuras y, cierto capricho de los acontecimientos, marca las nuevas fronteras y las existentes hace milenios en las culturas.

Pongamos que hablo de espacios insondables, tendremos la observación de los instantes separados de gemelos al nacer, como el de los Siete Días en Marte, que significan el descubrimiento de un mundo, a través de la robótica espacial y el retraso caprichoso en las comunicaciones. Grandes imágenes reales de lo que pudo ser, y es, o la búsqueda de la excelencia energética en Unknown: Cosmic Time Machine… como lo que sería en la experiencia científica,  a través de la colonización en otros cerebros imaginativos… pongamos que hablo de The High Frontier: The Untold Story of Gerard K. O'Neill, que actualmente, está tan en boga, como la realidad misma.

También existen nuevas fronteras en la profundidad de nuestros propios límites, sumergiéndote con cierta exigencia rival, en las frías aguas de un Gran Azul, para destacar a los héroes anónimos, como en The Deepest Breath. Donde descubrimos por primera vez, al rescatador de apnea peligrosa, Stephan Keenan y su pasión. Un, no placer, visual… En el otro lado de la balanza, estaría Isaac Asimov, con su Mensaje al Futuro, donde el verdadero conocimiento, la literatura, la ciencia y la AI, se dan la mano, mediante un gran cerebro. Para todas las generaciones venideras…

En esta frontera del pasado, a algunos sólo les resta, descubrir la última, que es la primera, Gran Pirámide Perdida, por Amon de dios. Amor, digo.

Épocas de héroes… y de Cambios.

Pero también existen, otros horrores más clásicos.

El terror grabado en la memoria del cine, con el Giallo de El Cine Maldito, donde el rojo sangre, vino después del negro de los clásicos. Más profundo aún, cuando el Asesino de la Serie Z, sale a la luz del jacuzzi del tiempo con Blood & Flesh: The Reel Life & Gashtly Death of Al Adamson… que nos recuerda que hubo héroes escondidos, que ahora son legión, como Jess Franco o el gran Paul Naschy, del que se recuerdan las 24 imágenes por año perdido. D.e.p. también, la estrella muy española, Doña Conchita Velasco, una heroína del cine patrio.

Como lo fue la Chica de Oro, que Concha también reclamó aquí, donde se celebra el humor y la calidad humana de Betty White: A Celebration, imperdible por todo su ser… otra heroína del humor.

Y por último, los héroes y monstruos, en silencio programado en el tiempo, para revivir hoy y recordarnos el horror del espíritu humano, que también existe, en los murmullos apagados de los Juicios de Nuremberg, para no olvidar en tiempos delicados y otras censuras. O en el cine, dónde puedes descubrir que el tío Alfred, en 78/52 y con algunos amigos, sabrás que el arte está en todo… hasta en una espiral. O unos ojos en blanco y negro. Luz y obscuridad, el cine mismo. Una ventana abierta a la indiscreción, es el maestro Hitchcock.

Ahora… más héroes estelares.

Igual que una neurosis propagada en el tiempo, existen los errores que definieron tempestad de ceniza, cuando sobre la Isla Blanca de Nueva Zelanda, despertó el monstruo Whakaari para llevarse las almas de los guardianes maorís, una tragedia que no volverá a repetirse, como las apneas sin límites, o las guerras apocalípticas… Esperemos…

Otro magnicidio, despierta a la ciencia y nos enseña que JFK, no podrá levantar más que conjeturas… y tal vez, alguna certeza caprichosa… voladora… o rubia. Otras postura incómodas en el tiempo… Como es el cambio protagonizado por la investigación en el Stone de Nuclear Now, que puede significar una modificación radical de las energías presentes.

Pero, para mí en el humor, además del documental del Barrio Sésamo de Jim Henson, un héroe de infancia, existe el Groucho con Cavett, donde se despierta la voz caprichosa del humor y el anglicismo resiliente, que se dice, para no abandonar nunca el escenario, aunque uno se sostenga a duras penas… Sobre todo, cuando se es un genio.

Me quedan aún, no se vayan…

El Gran Azul…

Los héroes encarnados de la Gran Frontera, la que define a los soñadores intrépidos, mayúsculos como su ciencia o el arte. Hubo una vez, la obscuridad y se hizo la Luz… bajo el mar o bajo los focos.

Ya han traspasado todos los límites y sus hechos, los de nuestras vidas, o las de algunas, como un servidor. Lejos de las mayorías, selectas, existe esa primera línea que define a los elegidos intrépidos, como Jacques, Ronnie o David.

Capaces de dejarte petrificado, con sus significativas personalidades, a prueba de toda expresión oportunista o artísticamente, independientes. Se demuestra en las profundidades de una vida, con golpes del destino y otros ataques provenientes del interior. Como en la vida de cualquier otro, protagonista anónimo, pero que nunca será oído ni reinterpretado, ni siquiera inventando sus propios universos. Fuera del alcance de esos focos, del éxito económico o la fama. Love me dooo, lalalá.

Voy a decirlo rápido, y dejarlo claro, porque son increíbles, sus vidas y los retales que recordamos en las nuestras… Becoming Cousteau, disfrutar de un gorro rojo de lana y la inmensidad de su mirada, azul como el océano gráfico que representó como Nadie. Dio, Dreamers Never Die, porque una voz no se apaga, hasta que nosotros, sus admiradores y seres cercanos, dejemos de propagarla para nuevas generaciones, aunque marchen por caminos imposibles… perdidos.

Y como no, el compartir los flujos espaciales del soñador, don David Bowie y su carácter innovador en todos los sentidos, especialmente, el suyo, impredecible como una Fantasía Lunar, a través de los mandos con el comandante Tom y Ziggy, con sus arañas de Marte… a la Tierra.

Nada con ellos tres, es intrascendente, porque hicieron historia y están ahí, al fondo de los corazones, en el torrente sanguíneo o la memoria, que no es inteligente, sino especial. Son los de siempre, los mismos, los imaginativos, intrépidos, los camaleones cambiante, o no, persiguiendo sus sueños… porque pueden, y quisieron… son y serán, eternamente, los Holy Diver! Viajeros sagrados, estrellas de carne y hueso… Humanos, al fin. En ellos, somos todos… o querríamos acercarnos un poco, a su Luz.

Y una esquela anónima que diga… Aquí yace un lunático… que nada tiene que argumentar, sólo blandir el silencio. Quizás el arte, es eso, el silencio tras la luz… O no… Disculpe que no me levante, señora.

Reposen en nuestra inteligencia, para siempre… a través de los tiempos. Del simple turista… a la estrella más luminosa. Que no… distante, of course, como delfines libres en el mar, David.

El Calipso y la Odisea...


... x Dio \,,,/

Cinemomio: Thank you

Las más alteradas del Cinecomio

Etiquetas

Serie TV-Scifi series - Ciencia Ficción Serie - Crimen Serie Tv - Terror Serie - Humor Serie - Biográfica Matthew McConaughey serie Dramática Clint Eastwood Emma Stone Jake Gyllenhaal Serie Tv - Thriller Series TV - Animación Humor Amy Adams David Fincher Denis Villeneuve Ewan McGregor Mads Mikkelsen Ridley Scott Tom Cruise Tom Hanks Woody Allen Ben Affleck Cine Documental Game of Thrones Joaquin Phoenix Kristen Stewart Leonardo DiCaprio Martin Scorsese Mike Flanagan Oscar Isaac Ryan Gosling Serie - Bélica Series Tv - Terror Tim Burton Tom Hardy Videojuegos Alex de la Iglesia Animación Japonesa Anya Taylor-Joy Benedict Cumberbatch Brad Pitt Christopher Nolan Christopher Walken David Cronenberg Eddie Redmayne Francis Ford Coppola J.J. Abrams James Gunn Josh Brolin Julianne Moore Kenneth Branagh M. Night Shyamalan Meryl Streep Nicolas Cage Nicolas Widing Refn Paolo Sorrentino Quentin Tarantino Rosamund Pike Scarlett Johansson Scott Derrickson Stellan Skarsgard Steve McQueen Tilda Swinton Twin Peaks Wes Anderson Winona Ryder Woody Harrelson Zoe Saldana Alexander Payne Alexandre Aja Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Animación Animación Digital Armie Hammer Bradley Cooper Brie Larson Bryce Dallas Howard Cilliam Murphy Duncan Jones Hnos. Coen James Cameron Joel Edgerton John Ford Jordan Peele Julia Roberts Kevin Costner Lars von Trier Leos Carax LiLy Collins Mahershala Ali Marvel Mel Gibson Michael Haneke Michael Keaton Mindhunter Morgan Freeman Mélanie Laurent Natalie Portman Netflix Orson Welles Park Chan-wook Paul Thomas Anderson Paul Verhoeven Richard Linklater Robert Eggers Robert Redford Roman Polanski Stanley Kubrick Stephen King Steven Spielberg Terry Gilliam Thandie Newton Thomas Winterberg Tom Hiddleston Uma Thurman Vince Vaughn Viola Davis Willem Dafoe Yorgos Lanthimos
Licencia de Creative Commons
Obra está bajo una licencia CC en España.