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sábado, 31 de enero de 2026

Stranger Things. Season V (and…)

 


En el extraño viaje de la vida, ha transcurrido apenas 10 años… ni eso todavía… un suspiro, un reencuentro, un pequeño cambio… una canción.

Sin embargo, bajo el pequeño pueblo de Hawkins - sí Stephen -, todo va tomando forma… A través de los ojos, de un grupo que paree indivisible, por la fatalidad o el desánimo. Y hemos visto crecer cada centímetro, cada sentido, casi en directo, a ese grupo de jóvenes que empezaron sentados  alrededor de un tablero de rol. O en el otro lado…

Claro, ellos aún no lo sabían pero… En ese mundo de los adultos, existen las máscaras… como en el juego.  Sus roles sociales, atracciones y adicciones, entre adversidades de todo tipo y, por supuesto, los gustos culturales… que son las referencias que todos vivimos y poseemos en la memoria. Es decir, son aquellas vivencias que conformaron sus existencias y los recuerdos que ya, nunca, never eleven… desaparecerán de sus mentes. ¡Ha no ser, que alguno pierda la cabeza durante el viaje!

Arriba… Abajo.

Quizás, muchos no sepan o recuerden, las diferencias de arriba y abajo, no la de Coco, sino la de aquella serie británicas, con sus reglas y aberturas a habitaciones… Sensaciones que, como en una espiral que envuelve cuerpos pensamientos, y que no es otra cosa que el paso del tiempo. Los filamentos que van creciendo, entre sus neuronas juveniles, cables o fibras que mueven sus músculos, que se van endureciendo… o se van marchitando, en otra línea oscura.

Con esas líneas temporales, siempre hacia adelante, pero mirando hacia atrás… por el lugar dónde se cuelan, amores perdidos y monstruos… Y es que en las ficciones, o ese tablero, la realidad se puede dividir a un nivel cuántico, fraccionarse en dos, ser o no ser… Y establecer lazos invisibles, aumentar el conocimiento, la rebeldía y el valor, la unión de la amistad, establecer nuevos lazos familiares… creer, en definitiva.

En uno mismo… y en los demás. Tal vez… pero… (no hay peros).

Por tanto, se trata de un aprendizaje, del nivel grupal al molecular, que te cambia, invade el organismo e… impregna las ondas de un universo indetectable a simple vista. Donde se pueden renovar piezas, o cortar por lo insano… poner y quitar en el tiempo, desde… no sé sabe bien… puede que desde principios de los ochenta en adelante.

En un laboratorio, como el de ET, se empiezan a crear los héroes… y los otros… siempre en marcha. Unas veces, se investiga sobre el terreno y, en otras, escondidos como un mago que buscara el principio de la transmutación de los metales en oro… lo imposible, lo inevitable. Mas, no valioso en sentido material, sino, el que se bruñe en el interior de los corazones… descubriendo lo que eres, de que estás compuesto, hacia la conclusión de otra etapa, o simplemente, en la creación de una historia.

Y hacia arriba, más importante… cuando llega a un número mayor de personas, de todo tipo y pensamiento. Eso lo saben, Los Hermanos Duffer, dos que son uno en la pantalla real de Netflix, narrando un conjunto de realidades, alternativas, redes, mágicas, familiares, terroríficas, oníricas, personales… y a la vez, con perspectiva física y mental… universales. Y hacia abajo, dos mil, noventas, ochentas… el viaje al pasado, pues es una aventura que une los puntos, desde allí, hasta el presente, remontando para las nuevas generaciones. Los gustos ya son, otra cosa.

Cada quién habla, siente en consecuencia, desde su parcela de tiempo que le toca… y la crítica individual va comparando ambos lugares y emplazamientos caóticos, hasta nuestra propia realidad – que a veces se siente traumática -; y en otro sentido, el de la fantasía, abierta a todo tipo de puertas, portales interiores, ecos que se repiten para lo bueno, o lo malo… imágenes como retratos en las retinas. Así dependiendo de cada experiencia, facilitada por las neuronas de cada cerebro, esos caminos se hacen infinitos… si bien, algunos sientan, que uno es el auténtico… la ejemplaridad, y te señalen que… ¡Ese es el camino!

Lo seguro es… Qué siempre nos quedará lo recorrido, París o Marte, todo aquello que hemos viajado… o no… Lo que dejamos de hacer o sentir, lo que se quedó escondido… en algún rincón… infierno o paraíso.

2 Caras… de verdad…

Un eco parece que no nos abandona… se mantiene el grado de enfrentamiento, o el resurgir de la necesidad. Para continuar esa realidad pretérita, hacia el horizonte de sucesos, solo que, con la carcasa, sangre, piel y huesos… esencia… de otro ser distinto.

¿Y los hijos...? Bien gracias. En toda incursión al futuro, son el relevo, y se trata del reconocimiento del pasado, porque creemos que es necesaria esa experiencia, que nos facilite el tránsito, a otra lugar. A otro individuo que la absorbe,  tal que una antena detecta las ondas, o una batería retiene la energía… de fuera para adentro. Es una guía que va del  mundo de las percepciones – ya sean reales o no – como Platón decía, a otro sitio más efímero, clarividente o penumbroso, el de las ideas. O el más válido, el más real… Duda pues existes, que pensaba el otro.

Dos imágenes que entran por nuestros ojos, las convierten es espejos, que rebotan, internamente, pudiendo generar sensaciones, distintas, creando un mundo paralelo donde la imaginación reina. Ella, es reina…

La Niebla… a 10 pasos de distancia.

“La Niebla, se arremolinaba alrededor… como un vasto manto gris, ocultando todo a su paso…”.

Sin embargo, no es verdad, si te acercas lo suficiente y, lo ves con esa otra mirada, la de la fantasía… en la que crecieron niños, como tú o como yo, como los Duffer o Shawn Levi, y los reyes King o Spielberg, Frank Darabont, Donner y Reiner, Cronemberg, Craven o Carpenter. Las tres Ces, de Ce o Eleven. A un paso del 10, tras la ciencia ficción y el terror. En este caso, las historias de Stranger Things, se basan en ella, pero esencialmente se detienen en los pequeños detalles…

Y aquellos niños, que son éstos también. Básicamente, desean elevarse  como contadores de historias… sumergiéndonos en otros universos, para fundirse con los personajes y hacernos sentir… viajar, ricos o humildes, como víctimas, más débiles, o hasta llegar a un nivel superior de superación, y flotar en el espacio, como los héroes.

Somos amos de la aventura… los jugadores frente al tablero. Creemos en las cosas, las que no parecen importantes a simple vista, pero en la mente se vuelven imprescindibles, esenciales… porque forman parte de lo que somos, de lo que fuimos… Y de lo que otros, podrán rememorar, para sentir el mal en sus cabezas, o hacer el bien… Con uno mismo, o los demás. Así, en la década maravillosa de los 80, con sombras y luces, como todas, o no, hubo más oscuras seguramente, o habrán… se detuvo el corazón… tic, tac… En ese mismo instante donde comenzó el recuerdo,  la música, aventuras, y el Cine. Es decir, el Arte, de vivir.

Ya fuera una vida, o la otra, la que no se puede contar a cualquiera… el tiempo es magnitud caprichosa. Puede dividirnos y convertirnos en otra cosa… Viajamos a bordo de una nave estelar, púrpura, fascinante, heroica… con estos jovenzuelos que se convirtieron en parte de la esencia vivida, los pasos que dimos… o no…  Una que unos cuentan a otros, enseña, nos entretiene, simplemente… Y tras esas vivencias, sueños o pesadillas… que nos generan pasión por aquellas pequeñas cosas, por estas que nos hacen sentir…

Nos transforman, en futuros viajeros… De una época a otra, de un mundo visible a uno oculto, de una aventura a otra, muy distinta. De 10 en 10, como falanges de una garra afilada… Y los hermanos, dos, nos llevaron de su mano, a ese lugar… mágico. Pues si te comen, te comes los veinte… y así… en décadas de dos en dos… con dos guiones, arriba y abajo, maldad crece, anatomía de los malvados más resistentes… que rememoramos como los abusones del cole… Monstruos salidos de una niebla, como cancerberos del infierno o gigantescos arácnidos, hasta formar la garra que comenzó un día… en un agujero terrible.

Es una cueva oscura, una fisura en la mente, como la de Freddy Krueger y su leyenda negra. He aquí, uno de esos ejemplos que mantienen el terror porque están bien escritos sobre el papel, e imágenes oníricas, tal que los jóvenes que vieron Stand by Me… y descubrieron que la aventura, en cualquier época, etapa…  puede surgir el mal en una vía, de un asesinato, en serie… y el compañerismo, amor, o no… el olvido, tal vez… Y como si de una obra de teatro se tratara… Ser o no Ser…

El poder mental…

Sentir, padecer, errar, temer, jugar… tal vez, soñar. Y tras el ruido, y la niebla, nos transformamos. Ese uno, apareció de ella…

El nombre de Henry Creel, dio nombre al portal del Mundo del Revés, a menos de un paso dimensional del Once… puede provenir de crowl (arrastrarse)… en busca de infantes que desea su alter ego en conversión demoniaca a Vecna… Y ¡vampiresca! Para alimentarse de su esencia, como en aquel envoltorio membranoso de Alien o las conexiones neuronales para los visitantes a Matrix.

Por ende, se podría decir que primero fue un experimento fallido, como tantos otros en la fantasía… que posteriormente se transformó en el ser de Dragones y Mazmorras, con esa nebulosa presencia de la mutilación, y los cuentos que rodeaban el pensamiento del ocultista y novelista Alister Crowley. Más con la piel del sujeto 1, saltando hacia la Dimensión X por un agujero de gusano, se dignifica el gesto y trabajo, del actor Jamie Campbell Bower en la esencia de lo inevitable. Y como Santificado por Ozzy Osbourne en su mítica canción ya, bajo la producción del sello Black Sabbath, este ser teatral, que comenzó cantando en Sweeney Todd y Rock&Rolla para terminar ascendiendo a una banda de punk rock… será la próxima generación de The Rings of Power, de TlotR.

El Mago oscuro, o Dragón, la Araña… es jefe de Demogorgones, como  verdaderos perros de presa que lamen la zarpa del verdadero maestro… Azotamentes. Y en la niebla, nos reencontraremos en diez… con ellos, u otros… los 90, tal vez. Del ser oculto que, está en las alturas, rememoramos a ese otro ojo que todo lo ve según la mente prodigiosa de J.R.R. Tolkien… Y manda subalternos, cada episodio más cruentos o sangrientos, contra los ziggy stardust, duques o agentes blancos, tenientes Tom´s que lucharán con la luz, inversamente proporcionales a otro hijo de Lucifer. Un Warlock cualquiera, una sombra con necesidad de mutar en Anticristo, humanoide reptiliano, y esparcir las pestes sobre la Tierra, en ese apocalipsis, que deben detener en un abrir y cerrar… sus némesis de la mente, demente…

El grupo humano, alrededor de ese poder mental, casi inmortal ya, establece una serie de nombres, que serán recordados… mitos de la tele del futuro… crecidos en una población ficticia de Indiana… pasando por obra teatral en construcción del mal, The First Shadow… hasta la megalítica y universal televisión. Significados por un escuadrón de fanáticos del actor visceral, como he comentado.  Qué demostraría que el Mal está más cerca de humanos, de lo que parece… con un toque, o gema, demoníaca/o, eso sí, o sino recuerda el caso de El Exorcista de William Peter Blatty y representaciones por el desierto de William Friedkin. Y en el camino…

Reflejarse en todas las efigies que representan a los demás personajes… nos vemos tú y yo, tu hermano/a, el otro, la de más allá… cada uno, con una misión al final, ¡Cómo queda más que claro! En esta era… otra.

En definitiva, todo un ejército de seguidores de Hedonisio, su antecesor, con todas sus dotes afrodisiacas y elementos adictivos – como la nostalgia, la comedia o la esperanza -, que abstrajeron a otros como Neil Gaiman y Terry Prachett, o Terry O´Neal parodiando a William the Antichrist de su obra corta. El poder mental de los ochenta, hoy, nos enseña a amar los sonidos, placeres semi olvidados por otros modernos… y conservar la esencia de la humanidad.

Poder mental sí, pero empuñando una espada flamígera que corte el cuello de la serpiente… y evitar la otra enseñanza traumática. Y eso que comenzó Every Day de un, malogrado Buddy Holly, terminando en lluvia púrpura de Prince, hasta el viaje estelar de Mr. Bowie, qué no es poco. Y rebelarse, con el espíritu contestatario de Eddie, maldición de Iron Maiden, Pizza mediante… Gazen Matarazzo, mediante, digo.

… Boys & Girls.

Como decíamos, ayer… volveremos al universo Tolkien y Mr. Bowen, y en reflejo fraterno a lo Carrie con Millie Bobby Brown, para un nuevo episodio de Enola Holmes como heroína, ideada, o nuevas posibles series apalabradas, se verá.

Seguimos en Dust Bunny con Mads Mikkelsen, en otra línea… y la auténtica teniente Riley entre monstruos, que no su representación biterrenal Natalia Dyer, ésta algo restringida, sin nuevas producciones futuribles, tal que el mismo Finn “Mike” Wolfhard o Noah “Will” Schnapp, en himpás interpretativo; y como a la mayoría, que no nos gustan las despedidas, o no sabemos de carreras, esperaremos… por si las moscas. Y como David Damalchian, monstruo bajo la cama, monstruo de la tele infernal y en la próxima The Curse, Street Fighter, One Pierce y Kodak Super XX… ha tomado el otro camino, que fue en Philadelphia. Que es el hilo, para la próxima reunión de colegas, el Phily stranger próximamente -,  o una simple formalidad… no sé.

Entre chicos y chicas, deben estar… nos las veremos con Charlie Heaton en Twice Over y Mia Wasikowska, a Maya Hawke en versiones de ese carácter tan Thurman-Hawke, y a Joe Keery junto a Liam Neeson  y Georgina Campbell (brincando a través de la oscura Barbarian) aterrizando en la comedia negra Cold Storage. Entre Winona Ryder y David Harbour, ese baile, una en stan by y otro, gatillo de diferentes palos, como compañero de Caleb Mclaughlin emitirán tonos en Como Cabras. Y la Cara Buono, en una comedia musical dirigida por Jesse Eisenberg, con Julianne Moore y Paul Giamatti, interesante… Sadie Sink sale vencedora claramente, saldrá con Peter Parker y más, o Priah Ferguson dando otro salto cualitativo, y por último Brett Gelman (el Murray) a la serie Wild Things con Justin Teroux, Jude Law y Andrex Garfield, se presume que triunfadores…

Tous les garçons et les filles, de mon âge… tralalá… Ya no, la nueva generación en década de los 90, probablemente, con Jake Connelly, el monstruo o la bestia… y Nell Fisher (Holly), la bella… son otros nombres que suenan, sueñan y danzan… Sólo resta el maestro de los títeres... ¿Y Linda Hamilton? En su nuevo rol de mala… Sí, creemos… ¿o no? Tendré que empezar, a visualizar… the Oscar´s…

domingo, 18 de enero de 2026

Dark Matter. Season, only

 


La Física actual, ha podido comprobar que es un hecho, que la Materia – o algo parecido a esa complejidad de átomos -, puede coexistir en dos estados muy diferentes… Pero, en cambio, que la inteligencia dentro de nuestro cerebro – no en el del famoso Gato de Schrödinger -, sea capaz de multiplicarse, menos aún dividirse, en varias realidades simultáneas.

No existe de momento, esa Caja de los Ingenios, que engendraría un multiverso al que visitar según conveniencia… de momento… Controvertida teoría de vacaciones disgregadas, que sugiere la historia de esta serie, a veces denostada, nombrada como Dark Matter en la constelación creada entre Sony y Apple TV, como los Silo, Constellation e Invasion… Así, igualmente caprichosa sería ese momento en que nos encontrásemos con nosotros mismos, dejando atrás la arcaica paradoja de la existencia, creando una multitud posible de versiones. Eso sí, parece que unidas por un pensamiento, diríamos… unipersonal.

Seres inteligentes, en distintos mundos paralelos… unos dirigidos hacia la felicidad y el bien común, otros a la desintegración de la realidad o el llamado apocalipsis, autoprogramado. Y después… ¿qué?

Pues se trata de la archiconocida historia, del viaje al infinito en el cosmos, que es el océano del tiempo… repetido hasta la saciedad como si de una lejana Ítaca se tratara, pero visitándonos a nosotros mismos, a nuestras familias en diversas fases, a las amistades, o no… Y con los candidatos a quedarse con nuestro reino, y amores. Mira que… ¡nos lo avisó Homero! O quién quiera que fuese aquel… escultor de las letras.

Los Viajes…

Paseos arrebatados de nuestros mundos posibles… muchos sufriendo calamidades y pérdidas de amigos, guerreros… Hasta encontrarnos a la vuelta,  con el posible traidor… Un suplantador de lo que hubiéramos sido, o nos hubiéramos convertido con el tiempo.

Junto al capitán, llamado Joel Edgerton, jefe del invento disociado para transformar dos mitades, a priori antagónicas… en otra vuelta de tuerca, que nos aleje del suspense y el terror. Hacia una calma, tras las múltiples marejadas, que se han vuelto algo monótonas, según avanzábamos en la navegación, como ecos de canto de sirenas… pero sin ellas. Es decir, sin las magníficas replicantes de Blade Runner, o las fauces voraces de las creadas sobre el mar calmo, o Mediterráneo luminoso… Ya veremos, no, en que lo convertirá, el bravo, en ceniciento pensamiento, Mr. Nolan…

Sin embargo, un inciso… porque realmente yo quería hablaros de una magna, aunque humilde producción en la que confluyen los hechos descritos como verdaderos, con la gran leyenda de Ulises y la increíble odisea hacia Troya. Como buen ciego, sería transcrito en la época helenística como las grandes fábulas entre los actos de los hombres, las hazañas de los héroes… y los sueños de los dioses. Y si, en lugar de uno… fueran varios… ¿eh, poetas?

Pues así, nos hallamos con The Return, en cánticos o quizás alabanzas entre Italia, Grecia y Reino Unido, para conglomerar aquellas leyendas en acertijos posteriores, en tensiones familiares, indisposiciones mentales, dramas románticos, tensos como tendones de arcos, y flechas que nos parten el corazón en dos… dirigida por Umberto Pasolini, también guionista… entre Odiseo y la fiel Penélope, entre fantásticos, Juliette Binoche y Ralph Fiennes… E hijo, que también en trío familiar de la Materia oscura, guiado como Telémaco al tránsito, hijo de Boardwalk Empire, Charlie Plummer, que luego engendraría a Perséptolis, o Persépolis… Increíble curiosidad histórica, de la actualidad…

Entonces, la auténtica esencia de la Odisea de Homero, sin las famosas batallas de antaño y aquellos monstruos… no, no está en ninguna Materia Oscura en serie que, los posee como balas de repetición, sin ton ni son,  sino en esta entrañable película que es, bastante recomendable y fiel de una era, un reencuentro, para versión inédita en cine… de una idea. El retorno de un fabuloso viaje…

Versiones… una, otra…

Claro, invasores en ausencia, ha habido unos cuántos y siguen arribando sin parar a esas costas… suplantándonos, arrebatándonos la esencia, ocupando nuestros hogares… y siempre, siempre, ha existido un monstruo de un solo ojo, un Polífemo blasfemo, y hediondo…

Para ello, ella, también es imprescindible, como la resistencia, unas ocasiones resplandeciente como aquella mirada, otras enfermiza, quebradiza, como una viuda no abandonada, enamorada de una imagen… como la de aquel líder del Laberinto de Jim Henson, uno de mis odiseicos héroes… sí, me refería al inolvidable David Bowie, el hombre de los dos ojos distintivos… como una bandera ondeante en Marte.

Y ella, era Jennifer Connelly (Snowpiercer, el otro viaje televisivo), podéis comprobarlo… siempre estuvo allí, danzando con él, en su inalterable ficción fantástica, como también lo ha estado normalmente, en su dilatada carrera ya, entre esos desvíos o confluencias entre la realidad y la fantasía… y recuerdos de muchos entonces, desde sus heroicidades junto a The Rocketeer o Hulk, hasta sus pesadillas antropológicas, con el Robert de Niro de Érase una vez en América, o mucho más oscuras, como en Dark City, Phenomena o Requiem for a Dream… lo dicho, un sueño de cine.

La pequeña versión del engendro, esto es el hijo… posee su corazoncito en la piel de Oakes Fegley, y va a estar catalizado por los humores en el film de Steven Spielberg, The Fabelmans, hasta pilotar por el espacio próximo en, When the Moon was Twice as Big. Mientras que, el verdadero Telémaco en la película de Odiseo, Charlie Plummer, estará como hijo de la gángster-a Angelina Jolie…

Vamos a ver, todavía me queda en recorrer un camino, mirando a las estrellas… así como Odiseo nunca terminó su viaje del todo – al menos mentalmente hablando, después de tensar aquel arco… interpretativo de Ralph… fiel Fiennes -, y acercándonos a otros viajes fantásticos del futuro, como entradilla cinematográfica… y las vías posibles fueron infinitas como las venas de los héroes, las falacias de… los monstruos.

Hasta que, uno atacó al Ulises desde debajo de la cama, y en ese caso… a su hija, para Atrapando a un monstruo, llamado Mads Mikkelsen, que en el juego, tantas veces fue monstruo también… a las manos del director Bryan Fuller (Hannibal, American Gods). Por otro lado de este viaje cinéfilo, algunas penumbras me ha dejado ese viaje, hacia las pesadillas entre los infantes y los adultos, que no acabo de despejar en la mente. Al igual que, me ha quedado alguna huella, es ese otro camino polvoriento, del Hijo del Carpintero, con un monstruo/heroico, conocido como Nicolas Cage, que dejando la extraña historia a un lado, entre obscuridad, claridad, enfermedad… y adicciones venenosas… lo mejor es encontrarnos con los jóvenes Noah Jupe, que nos versionará The Death of Robin Hood, junto a Bill Skarsgärd y Hugh Jackman, y a Isla Johnston (que disfrutamos en Invasion y Gámbito de Dama), para extraviarnos con ella, en una visión, diferente de Juana de Arco… seguramente, Baz Luhrmann mediante… o doliente, depende.

Todo en orden, gracias al emperador del cine Ralph Fiennes… en el único orden posible… el camino correcto, del Actor, con mayúsculas.

Ya no hay monstruos…

Como aquel creado por Mary Shelley, sino que más bien, luchamos con los mitos, realidades unipersonales, males de ojo solitario… mirándonos, por encima del hombro… como si fuera una repetición infinita de la misma historia, hartante, como la multiplicación de los números…

Peces, y… puertas… gili… que nos llevan a la destrucción de la nueva Ítaca, que siempre resistió mil embates, menos un… parto. De caballo… y ya no hay talón de Aquiles que lo resista… ni posible versión de cantos y hundimientos anunciados… ni ningún Ulises/Prometeo, siendo devorado de nuevo, hepáticamente por un hambriento águila. Ya que, en el exceso, bastantes veces, no reside la excelencia… eh, Dark Matter… pues el recorrido de los capítulos se condensa, se pierde la naturaleza de la materia, física… y la caja se estrecha a nuestro alrededor, hasta asfixiarnos, y dejarnos aislados… de lo que prometía el inicio del viaje.

Mary Shelley – en el fondo igualmente, Guillermo del Toro -, también sabían que los creadores, o científicos absortos en sus deseos, absorbidos más bien… se envuelven en sus propias penumbras… y sino, que recuerden versiones alternas de ellos, Albert Einstein o Robert Oppenheimer… y los monstruos que nos amenazan, ahora.

No, resta casi nada…

Esas vidas, como rumbos alternativos, unas veces a un lado, la luz; otras a otro, darkness… es lo que hallamos en el Carpintero con Mr. Cage, muy disparatado en versículos… y en Tron: Ares, que si bien se remonta a los recuerdos ochenteros, es plagiado por el mismo Disney, hasta componer un monstruo con distintas partes… En la que, resalta por encima de todas, y es omnipresente como dios… la música de Nine Inch Nails… invadiéndolo todo, devorando todas las representaciones, los músculos en trajes, los colores, y la multiplicidad de esos mundos fantásticos… y Atticus Ross y Trent Reznor, mutaron en héroes odiseicos, for ever.

Indivisiblemente, o sí… sólo me resta hablar – que es mucho…- de Mr. Robert de Niro… Sí, aunque no coincidamos en algunos trayectos, viajes, retornos… Porque, algunos le han puesto de vuelta, tras lo de la multiplicidad de Alto Knighs, y no… a mí me ha parecido una gran disgregación de su materia, como lo ha sido, el reencuentro con estos Caballeros del Séptimo Arte, extremos… junto al incombustible y eficacísimo, Barry Levinson. Vamos a ver… quién no está deseando que llegue su trabajo dirigiendo una serie llamada The Jury Room, marcialmente… o en otra versión del asesinato más famoso, la trío compuesto por tres monstruos, como Brendan Fraser, Bryan Cranston y Al Pacino… Pues eso…

Como ya no hay caballeros, probablemente sólo resten monstruosidades humanas… en el nuevo panorama de la creación… no tan brillantes como para alumbrar estrellas… sino, con más o menos, luces. O no fue Miss Shelley, la única capaz de crear uno de los más resplandecientes, fulgurantes, eléctricos… y James Whale, estuvo a su altura, entre la pesadilla y la necesidad, de una Elsa Lanchester…

… y ya, sólo quedan los hijos… o de… que apenas comienzan a caminar, comprender y aprender, poco a poco… no, a ser carpinteros… ni músicos siquiera… casi todo es conglomerado… falsete… ¡Esa es la senda! ¡This is the Way… que dijo el otro! Deseando de verte, creación… de la mente.

Creación irreal, o no… entre el Mal y el Bien. Ocasión para el dolor del hígado, hasta el tuétano, del talón de Aquiles, hasta el corazón del monstruo… Entre la multiplicidad de serpientes, nidos con entradas reiterativas, víctimas propicias como Nicolas o Robert´s… hijos del Tron, no del dios del Trueno, sino de los plasmas electromagnéticos de la materia informática… nosotros, los arcanos, de la realidad paralela, hermanos de sangre de los ochenta… hijos del rock&roll.

Bienvenidos, los defectuosos… las miércoles de sesenta años, que no la de Tim Burton… los primeros chicos de las temporadas de los Things… el primer Snowpiercer, Dark City y la adicción de los sueños… El Laberinto del Toro, hoy… la sangre en los pies. La ayuda en un Kubo... Hola Minotauro, adiós Polifemo… ¡Eres feo, por dentro!

Ah, próximamente… toca hablar de esos monstruitos… Música, maestro

 

Cinemomio: Thank you

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