Cinecomio busca

EnglishAlemánFrancésEspañolItalianoNetherlandsRusoPortuguésChino SimplificadoJaponés
CoreanoÁrabe

lunes, 9 de marzo de 2026

El Eternauta. Season I.

 


Siempre… desde hace décadas… se ha relacionado a la fantasía con el cine, desde los cuentos clásicos a la ciencia ficción desde el gran Méliès al no menos, Fritz Lang. Y las invasiones extraterrestres que viajarían a la velocidad de 24 fotogramas por segundo, más o menos…

Su terrible carácter insectoide, se haría evidente… ¿Por qué? Pues seguramente, porque sus chasquidos y chirridos, son eso irritantes y a determinados tamaños, hasta terroríficamente voraces, con mandíbulas y espinas que te pueden ahogar los gritos, hasta en el espacio. ¡Qué es un hecho! Y esos élitros tras caparazones blindados, y esas patas con ganchos y otros artilugios, que dan bastante dentera cuando se cruzan con la carne de asustadizos humanos… De aquí a los Starship Troopers.

Inclusive esas formaciones dantescas, con hábitos sociales en manada y de alimentación tan particulares, como el vómito de un hombre mosca… comportamientos acomunados, conectados en telequinesis o aromas propios, para la sangrante invasión que se aproxima, gracias a los usos de guerra y comunicación entre miembros de la especie, que se contagian hasta un viaje de Aliens a la Earth, esa.

Desde luego, Ridley Scott dio un pequeño salto al vacío, y humidificó el cine de terror en el insectoide cosmos, con un trazado amplio de violencia en incremento y una parasitación, que ha llegado a la televisión a grandes réplicas… ejemplos son otras Invasiones o los superpuestos bichejos starwarianos, por doquier. Verdes o de cualquier color, Grogus.

El Caso… Argento.

No es de ahora tampoco, pues la historia ha calibrado sobrepasar la atmósfera de nuestros salones, balanceada en el Buenos Aires querido, y con la efigie cercana de Ricardo Darín. Claro que, tenía ya algunos episodios desde los cómics setenteros, y un orden argentino en contradicción, que el dibujante Francisco Solano, y sobre todo, el guionista creador Héctor Germán Oesterheld, tuvieron en su mente. Y en el cuerpo, que ya no se podría adaptar más a las lindes del scifi patrio, consecuente a las invasiones de poder y los actos de violencia.

Aquel relato de éxito argento y rotundo, se convierte ahora en más interplanetario si cabe… con el nombre conocido de El Eternauta para la Netflix de los altos vuelos y un sobrenombre que acecha en la obscuridad futura, Memoria de un Navegante del Porvenir, ya veremos. Sin embargo, su primera andadura en la revista Hora Cero sería en 1957, pasando a la Frontera, y marcando diferencias en la serie.

Donde la trama del viajero de la eternidad – así como del éter en los cielos -, que visitaba la propia casa de Mr. Oesterheld y contaba su historia de la invasión extraterrestre, se situá en otra época y otro carácter, que entronca con la llaneza de las interpretaciones actuales. Aunque, la original tuvo diferentes versiones adaptadas a la situación contemporánea del país del sol y el linde celeste, con ese hielo, llevando a tomar a su pensador a la posesión de las armas, dicen… Sin duda, en cambio, nadie le contaría, las relaciones de los Perón con los mismísimos seguidores de Hitler, supongo… Pues luego, la rebeldía se conduciría al Eternauta 2.

Así, otra curiosa anécdota, son las raíces con acento criollo, vasco-español y alemán, casi nada. ¡Menudo menjunje! Algo así como un ácido por sangre, ¿no? Pero bueno, dejando cosas extrañas… amargas conexiones… contraindicaciones superpuestas como élitros… alucinaciones de comuna insectívora; otra paradoja de la existencia nos dejaría una mueca, del que llega más lejos sonriendo, que disparando. No sé, depende, del bicho, de quién seas… o en lo que te transformes…

Pongamos que… hablo de un político. Que se pasaría el tiempo atusando su cabello y ejerciendo esa bobalicona mueca, constantemente, parecido a un gesto falsario, infinito en bucle, como las masticaduras de alguno de esos insectos o parásitos, tal vez, cris, cris, cris… Y de repente, la interina decadencia, de un poder políticamente incorrecto, necesitaría de evaluación judicial, para aclarar los puntos ocultos de su alimentación…

¡Qué te devora por dentro…! Y con una viralidad mortífera, que se enmarca en la furibunda maldad y el crimen, la depravación se va extendiendo, junto a la adicción y el odio… y se parece a las esporas de un gigantesco hongo, que va invadiendo, consumiendo los organismos vivos, llegando la nube venenosa, a construir una monstruosa nebulosa de otro mundo, dirigida por un cerebro irracional o simiesco. Es así.

En fin, casos contados por eternautas del tiempo, ha habido y los habrá, a colmenas centenarias o milenarias… Menos mal, que estos tristes insectos, carnívoros casi siempre, de la carne propia y ajena, se propagan por las películas de ficción… sino, para qué… y no son lenguaraces, capaces de confundirlo todo, tan solo con chasquidos irreproducibles. Como diría Mr. Darín…:

“Soy noctámbulo… porque en soledad – no Villamil -, con el silencio de la noche, es momento de encontrarse con uno mismo. De día se responde a exigencia sociales y urbanitas, pero, de noche y en soledad, creo que es cuando más próximo estoy, de recordar quién soy…”. Yo pienso, lejos de aquellos virus cotidianos…

Y otra, “si uno es humorista, tratar de ponerse en lugar del otro, especialmente si se recibe una agresión externa… (invasión dolorosa)… es primordial, porque la bola de nieve que produce la violencia es fácil de generar y muy difícil de contener…”. Tal que un liquen, o un parásito.

Y el Oscar… colmenero…

Siempre diría alguien, podemos estar metidos en otra piel o trasplantados a una mente desequilibrada, y eso, ¿nos hace monstruos… o duendecillos amarillos? Quizá no, puede que más humanos, frugívoros… y cercanos a la huerta del tío Oscar. 1 a 0.

Y en ocasiones, podríamos quedar en las tinieblas, agazapados o criogenizados en el viaje, esperando sembrar la semilla para esparcir nuestra misión, contaminarlo todo, producir el daño… y la serie El Eternauta, se desmarca de las grandes muestras de arrogancia, como expliqué… las interpretaciones nos relajan como en una partida de mus, es decir, que pasan de una sonrisa a esa mueca; parecidamente a la representación de una obra de William Shakespeare, donde los máximos protagonistas de tal magna cumbre teatral, siempre son los favoritos para ganar el aplauso, las lágrimas… y el Todo. Por Ham y net, 2 a 0.

Y sin embargo, como en el patrio de mi casa, en el argento no tienen esos medios hollywoodienses, ni el presupuesto entero de la plataforma, por lo que se tienen que satisfacer a sí mismos. Estableciendo una comunicación humilde con los demás, y esperando que la condena de la acción sea ligerita en comparación. Pero, el suspense… por no decir el terror, no, eh, no debería… y aquí, es donde aparece la sorpresa de una transfusión sanguínea con la música, que daría la campanada, el 3 a 0.

Ya que una gala de premios, es como una termitera, o colmena, que puede magnificarse con las ideas, en una especie de confabulación universal, ejem. Una batalla tras otra, y así sucesivamente, hasta que ya no se le hace caso, porque… ¿para qué? Si Leo, no puede ganar, aunque sí que podría radicalizarse en el reparto, digamos el 4 a 0.

Por tanto, los premios se suman a la nube de incoherencia, pues la atmósfera está cargada y confusa, creando micro partículas en el aire, entre el pudor, la injusticia, los recuerdos de otras entregas… las zancadillas, y las confusiones, los gritos… y en el vacío, ya se sabe… pues qué no se oye, gilipo… y entonces, aparece una Bugonia, y te lo arrebata todo, y te quedas con cara de flor amarillenta, 5 a 0.

Esa realidad es, de la que se carcajea The Studio de Seth Rogen, y de las caóticas ceremonias, con rollos perdidos y cuestiones adictivas, kilos, etc… y entonces te das cuenta, que solo queda la música, la creativa poesía… y el amor. Esto es, principalmente, lo que te contaría el ganador sorpresa bajo la luz azul de la Luna, y 6 a 0.

La ideología, tras las numerosas batallas de la noche… se debería desprender del lujo con el mismo desparpajo, de los rendimientos e intereses comerciales, de las herencias de los grandes miembros, de tal palo a tal astilla… tal vez… y esa coherencia tendría alguna claridad en el horizonte. Y se verían a un inspector en gabardina entrando en el set, como Roger Rabbit en busca del rollo perdido, y de manera clandestina, descubriríamos que, muchas veces el cine dentro del cine, triunfa normalmente. Acercar la piel a la piel, con pensamiento crítico, sueco, danés o noruego, y viendo que aquella violencia, humana o bugoniana, es otra escena inacabada… de esencias vampíricas… y sabes que el terror institucional o el de las bombas terroristas se denominan, se retroalimentan en la dispersión nebulosa. Nada de hermandad, cinéfila o amorosa, 7 a 0.

Entonces llegando a este punto, no arribaré a los 10, ¿para qué…? Entre pudores e injusticias varias, gritos parturientos, vemos a Mr. Rogen Rabbit, carcajeándose en el fondo… y como si del ARN mensajero se tratara, toma el camino, This is the way! Y se lanza a la senda de los ganadores, ganaderos, colmeneros o no… Contagiados ya, en esa forma de éter universalizado, con nieve utópica por doquier, unidos a ritmo de aquella grabación del fantasma, llamado John Lennon, imagina tú.

Ni una partida de tenis en miniatura, ni una Fórmula ni un desierto, ya solo nos queda hablar de Irán… Pero, ¡para qué! Si está todo dicho, y la película es el miedo, y la venganza contenida, por la humanidad. Que, al final no se entiende demasiado… como cualquier otra locura… Como un raquetazo en la cara, nos despertamos de una mal sueño… y hostia, un insecto… que te masculla los test… el camino. “Eres un mamonazo, violento, sin humanidad, que pegas y castigas a los demás, inocentes, seguramente… o no… y los haces orinarse y sangrar, haces que pierdan a sus familias, a ellos mismos… y ya estaría. El 8 a 0, es infinito.

Al final, ganaría un monstruo, tras otro… de aquí o de allá, desde la China o el Irán, de los USA a Israel, surgida de la violencia de aquellos que te cuentan en Noruega… plagados de túneles, búnkeres y demás, como insectos metidos bajo tierra, o emigrando a otro planeta…

Pues éste, el de los óscares y egos domesticados, a lo mejor… peor… nos lleva a esa película interminable, inacabada, a otra danza condenada del poder devorador, que lamenta o implora con lágrimas en los ojos, no quedarse en la efigie de los monstruos, solitarios… Pero, te crees que me importa lo que te creas… o lo que pienses de mí, nah.

Y siempre, siempre, te dirán… En la Colmena se vive fetén… O no. Redención y perdón, de hermanos y hermanas. Como Pecadores de los coj… que diría el poeta, de la bragueta, azul. Que, de la mochila… ya hablaré… y de otros mordiscos por venir. Por no ser…


sábado, 21 de febrero de 2026

The Studio. Season I (& Oscars)

 


En 1926 el First National Studios, se suma al conglomerado que significaban las 2,5 hectáreas y usaban como entrada de la Puerta 4, con la icónica imagen de la Torre de Agua. Sin embargo, Jack Warner y sus otros tres hermanos, nuevos representantes del negocio y la producción cinematográfica, no tendrían el éxito soñado hasta que sonaron los primeros compases de El Cantor de Jazz.

En Sunset Boulevard, crecieron paulatinamente los estudios de la Warner Bros (uniéndose en Seven Arts a finales de los sesenta o The Bourbank Studios para las dos siguientes décadas) hasta que un incendio destruyó parte de su extensión platónica, de platós, quiero decir. Sin embargo, uno de los rasgos más húmedos en su trabajo, fue la construcción del famoso tanque de dos millones de galones de agua, en la que se filmarían icónicos filmes como The Goonies, o el increíble decorado del Estudio7, también rebautizado como 16, donde se rodaron las calles del drama musical La La Land.

Otros decorados magníficos, después de la disolución con la compañía First National y relanzarse con las míticas siglas WB, se dispondrían como el NY Street de 1936, Hennessy Street, Midwest Street o River City, el Decorado de la Selva, Warner Village o WB Tv… Y una breve participación junto a Columbia, para denominarse Bourbank Studios, con su impresionante Columbia Ranch o TBS Ranch. Luego vendrían las conexiones con Lorimar Productions, Tri-Star Pictures, y el último gran episodio con The Friends Stage, donde se rodaría la triunfadora serie.

Para el visitante al espectáculo, resta nombrar la visita por afamados WB Estudios en Tour de Hollywood y London, con su museo abierto en 1996, o donde siguen las producciones para WB Pictures, New Line Cinema, WB Animation, TV-Studios, Cartoon Networks, WB Home Entertainment y Games, DC Entertainment y Studios y The CW Discovery.

Con Jack… Partido, Juego… y Seth.

Poco tiene este Jack, con los rockeros componentes de AC-DC, y sus relaciones venéreas, ni con el rotundo éxito de Ray Charles junto a la cantante de the Raelettes, Margie Hendrix, tras una primera versión a capela casi invisible de Percy Mayfield, o por no nombrar, al famoso Jack Skellington y la composición de Danny Elfman… Pero, sí que con uno de los 8 hermanos Jacob, nacido también canadiense, de familia judía que huye de la invasión de Polonia, se reintrodujeron en el oficio de zapateros y la crianza en una de las ciudades, nombradas por J. Edgar Hoover, en una de las más peligrosas de Norteamérica, debido a que se producían diariamente entre 1 y 2 asesinatos por noche. En Yougstone (Ohio), reinaban las mafias italianas y sus reuniones de principales cabezas de familia.

Harry y Albert, con sus otros hermanos unidos a ellos, se desmarcarían por un affaire de venta de acciones con triquiñuelas de Jack, que se alzaría como máximo accionista de WB, de la que fue lanzadera con el malogrado Sam. Éste había fallecido apenas unos días antes, del estreno de The Singer Jazz, al que la familia no pudo asistir por estar de funeral. Jack gobernó con mano de hierro la Warner, fue promotor del sistema sonoro agenciado Vitaphone con el que elevaría las ganancias, y creó el Vintagraph, con su extensa red de salas cinematográficas, sumadas a las 250 de Stanley Co de Firts National Pictures.

Y… de repente… Seth, otro canadiense… Sin la necesidad de la aparición de otro RinTintín – que permitió la construcción de los Warner Studios -, se lanza a la carrera exitosa de la producción, en una representación gráfica de los sets en su serie The Studio. Seth Rogen junto a su colega Evan Goldberg, han hecho una verdadera recreación de lo que es el oficio de productor, y sus amaneradas, infantiles ideas, adictivos comportamientos, y sobre todo, divertidas creaciones en los mismos estudios que hicieron crecer el Séptimo Arte en posteriores décadas luminosas.

En los que el gran Jack, controlaba todo, los recursos humanos, la firma de los contratos, las estrategias con las estrellas, el dominio de los guiones y sus escritores, los cargos de los técnicos y sus exigencias, erosionados eso sí, por la función creciente de los sindicatos, y claro, la rebeldía de actores y actrices, disconformes con su participación y salarios, en determinadas películas… Todo eso, bueno no… se siente en los capítulos rodados sobre el 4000 Warner Brothers Bourbank Stu., en Silver Lake de Hollywood Hills, Los Ángeles. Cali-fucking-fornia…

Por supuesto, el reguero de la fama no ha parado de crecer para Mr. Rogen y Cía, para Apple Tv+ y la productora Lionsgate, con los numerosos nominados en diferentes categorías, pongamos ejemplos y los increíbles, radiantes familiares… presencias chistosas y parodias que se ríen de sí mismos… de Ike Barinholtz – su mano y cerebro derecho de Seth -, cínico y mordaz… junto al equipo de presencias múltiples… encabezado por Chase sui Wonders, Kathryn Hahn, Nicholas Stoller, Keyla Monterrey, o la reciente y triste pérdida de Catherine O´Hara.

Ah, y no menos importante… los cameos, en los que medio Hollywood se desgañita por participar en próximas grabaciones, desde los breves Ice Cube, Peter Berg, Rebecca Hall, Zac Effron, Greta Lee, Steve Buscemi, Parker Finn (director de Smile), Lil Rel Howery, Josth Hatcherson, Erin Moriarthy, Sarah Polley, Owen Kline, Paul Dano, Johnny Knoxville, Charlize Theron, Anthony Star, Remy Youssef, Aaron Sorkin o el jefe Ted Sarandos de Netflix… a los radiantes no menos autoparódicos, Anthony McKee, Olivia Wilde, Dave Franco, Adam Scott, Jack Snyder, y muy especialmente, al vivo muy muerto de Bryan Cranston, la condición cómica de Zoë Kravitz, y las lágrimas lustrosas de Ron Howard y Martin Scorsese. Grandes comparecencias para el rodaje... y el humor.

No cabe duda, para un auténtico partidazo de lujo, el juego que ofrecen en sintonía… y el set total de Rogen. No Federer y sus paletas… of course.

La Comic… y el cómico.

Seth vino del frío a la soleada California, y triunfó rotundamente, extendiendo sus rayitos y sus cagadas… monumentales, como zómbicas. El otro Jack, triunfador, también delegó en otros productores ejecutivos brillantes como Steve Trilling y Hal Willis, del que se desharía en una tremenda zancadilla de su destino, cuando le cortó el paso tras el triunfo de Casablanca en la ceremonia de los Oscar´s, y se plantó delante de él, como recibidor del premio en el escenario. Mr. Willis se despediría ipso facto, y ganaría a posteriori, el premio Irving Thalber y sería nombrado como The Wonder Boy en la Metro.

Esta ruptura de relaciones, es todo lo contrario lo que pone en el candilero el protagonista Seth en la ComicCon, tratando a su equipo como una verdadera familia… Y Movies, movies, movies… es el camino.

También se trata de un negocio, paradójico en medida, pues la todopoderosa Warner vendería los derechos de sus películas clásicas en 1950 a Associated Artist para la explotación en TV… La tele esa caja tonta, punto de rotura crucial en las aspiraciones e ingresos futuros – que ahora continua en internet con sus adquisiciones y polémicas en plataformas -, y las decisiones ante los accionistas en bolsa. Pues, Jack se agenciaría a través de un control del sindicato de accionistas de WB, con el paquete mayoritario y las decisiones ante sus hermanos. Jamás volverían a hablarse, según se cuenta… y punto. Fin.

WB vende sus acciones por 24 millones para conformar Seven Arts, luego WB y Line Cinema + aquella etiqueta característica de Carolco, y crea el sello Warner Records… música, de la cual representa Antonio Sánchez para la banda sonora clásica de The Studio. Por cierto, si quieres oír ciertas sintonías mágicas, en estos recientemente cumplidos 100 años, puedes asistir a la visita guiada, desde la HBO Max Water Tower – por ahora -, a los sets como el escenario 48, con sus emblemáticos temarios Del Guión a la Pantalla, Tecnología y métodos de producción, una Cena en el Central Park Café, o de La Acción y Magia, hechas aquí, junto a los personajes de DC, Harry Potter y Animales Fantásticos. Adentrarte en la Guarida de Batman y ver in situ, el original bat-móvil de Tim Burton, el tumbler de The Knight Dark o el reciente Batwing.

Y en  Temporada de Premios… toda la artillería, aspiraciones… utilería, quería decir… ¡¡¡ Snif !!! Monguis…

Y qué… este año…

Los ganadores Jack W. y Seth R., son ejemplos de la variedad de fisonomías del cine USA por el extranjero… a pesar de las raíces y los aranceles… y otros son los que participan dentro de las 10 películas nominadas como mejores en los actuales Óscares. Así la Academia más deslumbrante en sus exhibiciones y poderes, se hace cargo de los éxitos de antaño, relanzando a una serie de creadores por el mundo que, siempre, fueron parte de sus destinos estelares. ¿O no…? No lo pueden negar, se han ajustado como zapato de cristal a pinrel, no.

100 años, contando… cantando y bailando… rodando por doquier. Con negocios y tejemanejes, fiestas, organizaciones, ideologías, represalias… puede… intenciones al fin y al cabo… apuestas. Decisiones que, en principio, parecían locuras… creciendo, hasta las 25 hectáreas… los premios de Hollywood… ¡qué nadie ve…!

Los homenajes… incluyendo a Tom Cruise ya… ¡joer qué mayores, bro! Y de las otras decisiones que están por relevarse… pues, ¡no tengo ni idea!

Y eso que he visto, casi todas las participantes en esta edición de los Oscar´s – excepto la sueca-noruega que tengo en perspectiva próxima… (ahora sé que es un homenaje íntimo y familiar al cine, director-actrices...) y alguna más…-, de las que, Sinners, sin duda… serían la auténtica sorpresa. El zarpazo del vampiro, ñam, ñam… y su música, como el cantor aquel…

Este es el gran escenario de 2026… misterio e incógnita… se abre el telón, de la comicidad a cargo de… no me he enterado todavía… y para mí, en tv, el reciente y gran encuentro con este Seth Rogen en la tele. Con todas sus salchichas saltarinas, los pedos zómbicos, las presentaciones, los premios… y otras materias de degustar… entre el espectáculo, siempre… y el arte… algunas veces. ¿O no… eh Grogu? Nuestro chico del buen marketing, qué no para de crecer… hijo xDio.

Siempre que, la ciencia nos lo permita, la crítica vitriólica, rollos perdidos, derechos y licencias de obras, enfermedades, el patetismo, zancadillas… o la propia resistencia del corazón, ante opresores que te exprimen hasta sangrar... Y después de las diversas etapas cinematográficas, los despachos privados, los guiones particulares por capítulo o filme, míticos escenarios… los aprendizajes en ciudades del pecado, o la crueldad de… aquellos nazis en Polonia, donde tocó evacuar… el ganador es…

¿Yo, no puede ser…? No, porque será el auténtico toque Seth… algo, totalmente diferente a aquel clásico y galante, Toque Lubistch… Pero común, lejos de la basura recalcitrante. Y sino, Marte… París… Siempre nos quedará un histrión. He visto cosas que no creeríais…

Atacar raves en llamas más allá de la colina de Hollywood… más allá de un buen marrón con Orión… he visto Rayos, Gamma, brillar en la obscuridad de vuestras máquina d

e rodaje y exhibición… siempre a la puerta de Tannhäuser, o sea la de atrás… y todos aquellos momentos perdidos, como el tiempo… No, no se perderán, gracias a Seth, como lágrimas en la lluvia. Viva morir de risa, conio! Bluue Mooooon... nice!

 





sábado, 31 de enero de 2026

Stranger Things. Season V (and…)

 


En el extraño viaje de la vida, ha transcurrido apenas 10 años… ni eso todavía… un suspiro, un reencuentro, un pequeño cambio… una canción.

Sin embargo, bajo el pequeño pueblo de Hawkins - sí Stephen -, todo va tomando forma… A través de los ojos, de un grupo que paree indivisible, por la fatalidad o el desánimo. Y hemos visto crecer cada centímetro, cada sentido, casi en directo, a ese grupo de jóvenes que empezaron sentados  alrededor de un tablero de rol. O en el otro lado…

Claro, ellos aún no lo sabían pero… En ese mundo de los adultos, existen las máscaras… como en el juego.  Sus roles sociales, atracciones y adicciones, entre adversidades de todo tipo y, por supuesto, los gustos culturales… que son las referencias que todos vivimos y poseemos en la memoria. Es decir, son aquellas vivencias que conformaron sus existencias y los recuerdos que ya, nunca, never eleven… desaparecerán de sus mentes. ¡Ha no ser, que alguno pierda la cabeza durante el viaje!

Arriba… Abajo.

Quizás, muchos no sepan o recuerden, las diferencias de arriba y abajo, no la de Coco, sino la de aquella serie británicas, con sus reglas y aberturas a habitaciones… Sensaciones que, como en una espiral que envuelve cuerpos pensamientos, y que no es otra cosa que el paso del tiempo. Los filamentos que van creciendo, entre sus neuronas juveniles, cables o fibras que mueven sus músculos, que se van endureciendo… o se van marchitando, en otra línea oscura.

Con esas líneas temporales, siempre hacia adelante, pero mirando hacia atrás… por el lugar dónde se cuelan, amores perdidos y monstruos… Y es que en las ficciones, o ese tablero, la realidad se puede dividir a un nivel cuántico, fraccionarse en dos, ser o no ser… Y establecer lazos invisibles, aumentar el conocimiento, la rebeldía y el valor, la unión de la amistad, establecer nuevos lazos familiares… creer, en definitiva.

En uno mismo… y en los demás. Tal vez… pero… (no hay peros).

Por tanto, se trata de un aprendizaje, del nivel grupal al molecular, que te cambia, invade el organismo e… impregna las ondas de un universo indetectable a simple vista. Donde se pueden renovar piezas, o cortar por lo insano… poner y quitar en el tiempo, desde… no sé sabe bien… puede que desde principios de los ochenta en adelante.

En un laboratorio, como el de ET, se empiezan a crear los héroes… y los otros… siempre en marcha. Unas veces, se investiga sobre el terreno y, en otras, escondidos como un mago que buscara el principio de la transmutación de los metales en oro… lo imposible, lo inevitable. Mas, no valioso en sentido material, sino, el que se bruñe en el interior de los corazones… descubriendo lo que eres, de que estás compuesto, hacia la conclusión de otra etapa, o simplemente, en la creación de una historia.

Y hacia arriba, más importante… cuando llega a un número mayor de personas, de todo tipo y pensamiento. Eso lo saben, Los Hermanos Duffer, dos que son uno en la pantalla real de Netflix, narrando un conjunto de realidades, alternativas, redes, mágicas, familiares, terroríficas, oníricas, personales… y a la vez, con perspectiva física y mental… universales. Y hacia abajo, dos mil, noventas, ochentas… el viaje al pasado, pues es una aventura que une los puntos, desde allí, hasta el presente, remontando para las nuevas generaciones. Los gustos ya son, otra cosa.

Cada quién habla, siente en consecuencia, desde su parcela de tiempo que le toca… y la crítica individual va comparando ambos lugares y emplazamientos caóticos, hasta nuestra propia realidad – que a veces se siente traumática -; y en otro sentido, el de la fantasía, abierta a todo tipo de puertas, portales interiores, ecos que se repiten para lo bueno, o lo malo… imágenes como retratos en las retinas. Así dependiendo de cada experiencia, facilitada por las neuronas de cada cerebro, esos caminos se hacen infinitos… si bien, algunos sientan, que uno es el auténtico… la ejemplaridad, y te señalen que… ¡Ese es el camino!

Lo seguro es… Qué siempre nos quedará lo recorrido, París o Marte, todo aquello que hemos viajado… o no… Lo que dejamos de hacer o sentir, lo que se quedó escondido… en algún rincón… infierno o paraíso.

2 Caras… de verdad…

Un eco parece que no nos abandona… se mantiene el grado de enfrentamiento, o el resurgir de la necesidad. Para continuar esa realidad pretérita, hacia el horizonte de sucesos, solo que, con la carcasa, sangre, piel y huesos… esencia… de otro ser distinto.

¿Y los hijos...? Bien gracias. En toda incursión al futuro, son el relevo, y se trata del reconocimiento del pasado, porque creemos que es necesaria esa experiencia, que nos facilite el tránsito, a otra lugar. A otro individuo que la absorbe,  tal que una antena detecta las ondas, o una batería retiene la energía… de fuera para adentro. Es una guía que va del  mundo de las percepciones – ya sean reales o no – como Platón decía, a otro sitio más efímero, clarividente o penumbroso, el de las ideas. O el más válido, el más real… Duda pues existes, que pensaba el otro.

Dos imágenes que entran por nuestros ojos, las convierten es espejos, que rebotan, internamente, pudiendo generar sensaciones, distintas, creando un mundo paralelo donde la imaginación reina. Ella, es reina…

La Niebla… a 10 pasos de distancia.

“La Niebla, se arremolinaba alrededor… como un vasto manto gris, ocultando todo a su paso…”.

Sin embargo, no es verdad, si te acercas lo suficiente y, lo ves con esa otra mirada, la de la fantasía… en la que crecieron niños, como tú o como yo, como los Duffer o Shawn Levi, y los reyes King o Spielberg, Frank Darabont, Donner y Reiner, Cronemberg, Craven o Carpenter. Las tres Ces, de Ce o Eleven. A un paso del 10, tras la ciencia ficción y el terror. En este caso, las historias de Stranger Things, se basan en ella, pero esencialmente se detienen en los pequeños detalles…

Y aquellos niños, que son éstos también. Básicamente, desean elevarse  como contadores de historias… sumergiéndonos en otros universos, para fundirse con los personajes y hacernos sentir… viajar, ricos o humildes, como víctimas, más débiles, o hasta llegar a un nivel superior de superación, y flotar en el espacio, como los héroes.

Somos amos de la aventura… los jugadores frente al tablero. Creemos en las cosas, las que no parecen importantes a simple vista, pero en la mente se vuelven imprescindibles, esenciales… porque forman parte de lo que somos, de lo que fuimos… Y de lo que otros, podrán rememorar, para sentir el mal en sus cabezas, o hacer el bien… Con uno mismo, o los demás. Así, en la década maravillosa de los 80, con sombras y luces, como todas, o no, hubo más oscuras seguramente, o habrán… se detuvo el corazón… tic, tac… En ese mismo instante donde comenzó el recuerdo,  la música, aventuras, y el Cine. Es decir, el Arte, de vivir.

Ya fuera una vida, o la otra, la que no se puede contar a cualquiera… el tiempo es magnitud caprichosa. Puede dividirnos y convertirnos en otra cosa… Viajamos a bordo de una nave estelar, púrpura, fascinante, heroica… con estos jovenzuelos que se convirtieron en parte de la esencia vivida, los pasos que dimos… o no…  Una que unos cuentan a otros, enseña, nos entretiene, simplemente… Y tras esas vivencias, sueños o pesadillas… que nos generan pasión por aquellas pequeñas cosas, por estas que nos hacen sentir…

Nos transforman, en futuros viajeros… De una época a otra, de un mundo visible a uno oculto, de una aventura a otra, muy distinta. De 10 en 10, como falanges de una garra afilada… Y los hermanos, dos, nos llevaron de su mano, a ese lugar… mágico. Pues si te comen, te comes los veinte… y así… en décadas de dos en dos… con dos guiones, arriba y abajo, maldad crece, anatomía de los malvados más resistentes… que rememoramos como los abusones del cole… Monstruos salidos de una niebla, como cancerberos del infierno o gigantescos arácnidos, hasta formar la garra que comenzó un día… en un agujero terrible.

Es una cueva oscura, una fisura en la mente, como la de Freddy Krueger y su leyenda negra. He aquí, uno de esos ejemplos que mantienen el terror porque están bien escritos sobre el papel, e imágenes oníricas, tal que los jóvenes que vieron Stand by Me… y descubrieron que la aventura, en cualquier época, etapa…  puede surgir el mal en una vía, de un asesinato, en serie… y el compañerismo, amor, o no… el olvido, tal vez… Y como si de una obra de teatro se tratara… Ser o no Ser…

El poder mental…

Sentir, padecer, errar, temer, jugar… tal vez, soñar. Y tras el ruido, y la niebla, nos transformamos. Ese uno, apareció de ella…

El nombre de Henry Creel, dio nombre al portal del Mundo del Revés, a menos de un paso dimensional del Once… puede provenir de crowl (arrastrarse)… en busca de infantes que desea su alter ego en conversión demoniaca a Vecna… Y ¡vampiresca! Para alimentarse de su esencia, como en aquel envoltorio membranoso de Alien o las conexiones neuronales para los visitantes a Matrix.

Por ende, se podría decir que primero fue un experimento fallido, como tantos otros en la fantasía… que posteriormente se transformó en el ser de Dragones y Mazmorras, con esa nebulosa presencia de la mutilación, y los cuentos que rodeaban el pensamiento del ocultista y novelista Alister Crowley. Más con la piel del sujeto 1, saltando hacia la Dimensión X por un agujero de gusano, se dignifica el gesto y trabajo, del actor Jamie Campbell Bower en la esencia de lo inevitable. Y como Santificado por Ozzy Osbourne en su mítica canción ya, bajo la producción del sello Black Sabbath, este ser teatral, que comenzó cantando en Sweeney Todd y Rock&Rolla para terminar ascendiendo a una banda de punk rock… será la próxima generación de The Rings of Power, de TlotR.

El Mago oscuro, o Dragón, la Araña… es jefe de Demogorgones, como  verdaderos perros de presa que lamen la zarpa del verdadero maestro… Azotamentes. Y en la niebla, nos reencontraremos en diez… con ellos, u otros… los 90, tal vez. Del ser oculto que, está en las alturas, rememoramos a ese otro ojo que todo lo ve según la mente prodigiosa de J.R.R. Tolkien… Y manda subalternos, cada episodio más cruentos o sangrientos, contra los ziggy stardust, duques o agentes blancos, tenientes Tom´s que lucharán con la luz, inversamente proporcionales a otro hijo de Lucifer. Un Warlock cualquiera, una sombra con necesidad de mutar en Anticristo, humanoide reptiliano, y esparcir las pestes sobre la Tierra, en ese apocalipsis, que deben detener en un abrir y cerrar… sus némesis de la mente, demente…

El grupo humano, alrededor de ese poder mental, casi inmortal ya, establece una serie de nombres, que serán recordados… mitos de la tele del futuro… crecidos en una población ficticia de Indiana… pasando por obra teatral en construcción del mal, The First Shadow… hasta la megalítica y universal televisión. Significados por un escuadrón de fanáticos del actor visceral, como he comentado.  Qué demostraría que el Mal está más cerca de humanos, de lo que parece… con un toque, o gema, demoníaca/o, eso sí, o sino recuerda el caso de El Exorcista de William Peter Blatty y representaciones por el desierto de William Friedkin. Y en el camino…

Reflejarse en todas las efigies que representan a los demás personajes… nos vemos tú y yo, tu hermano/a, el otro, la de más allá… cada uno, con una misión al final, ¡Cómo queda más que claro! En esta era… otra.

En definitiva, todo un ejército de seguidores de Hedonisio, su antecesor, con todas sus dotes afrodisiacas y elementos adictivos – como la nostalgia, la comedia o la esperanza -, que abstrajeron a otros como Neil Gaiman y Terry Prachett, o Terry O´Neal parodiando a William the Antichrist de su obra corta. El poder mental de los ochenta, hoy, nos enseña a amar los sonidos, placeres semi olvidados por otros modernos… y conservar la esencia de la humanidad.

Poder mental sí, pero empuñando una espada flamígera que corte el cuello de la serpiente… y evitar la otra enseñanza traumática. Y eso que comenzó Every Day de un, malogrado Buddy Holly, terminando en lluvia púrpura de Prince, hasta el viaje estelar de Mr. Bowie, qué no es poco. Y rebelarse, con el espíritu contestatario de Eddie, maldición de Iron Maiden, Pizza mediante… Gazen Matarazzo, mediante, digo.

… Boys & Girls.

Como decíamos, ayer… volveremos al universo Tolkien y Mr. Bowen, y en reflejo fraterno a lo Carrie con Millie Bobby Brown, para un nuevo episodio de Enola Holmes como heroína, ideada, o nuevas posibles series apalabradas, se verá.

Seguimos en Dust Bunny con Mads Mikkelsen, en otra línea… y la auténtica teniente Riley entre monstruos, que no su representación biterrenal Natalia Dyer, ésta algo restringida, sin nuevas producciones futuribles, tal que el mismo Finn “Mike” Wolfhard o Noah “Will” Schnapp, en himpás interpretativo; y como a la mayoría, que no nos gustan las despedidas, o no sabemos de carreras, esperaremos… por si las moscas. Y como David Damalchian, monstruo bajo la cama, monstruo de la tele infernal y en la próxima The Curse, Street Fighter, One Pierce y Kodak Super XX… ha tomado el otro camino, que fue en Philadelphia. Que es el hilo, para la próxima reunión de colegas, el Phily stranger próximamente -,  o una simple formalidad… no sé.

Entre chicos y chicas, deben estar… nos las veremos con Charlie Heaton en Twice Over y Mia Wasikowska, a Maya Hawke en versiones de ese carácter tan Thurman-Hawke, y a Joe Keery junto a Liam Neeson  y Georgina Campbell (brincando a través de la oscura Barbarian) aterrizando en la comedia negra Cold Storage. Entre Winona Ryder y David Harbour, ese baile, una en stan by y otro, gatillo de diferentes palos, como compañero de Caleb Mclaughlin emitirán tonos en Como Cabras. Y la Cara Buono, en una comedia musical dirigida por Jesse Eisenberg, con Julianne Moore y Paul Giamatti, interesante… Sadie Sink sale vencedora claramente, saldrá con Peter Parker y más, o Priah Ferguson dando otro salto cualitativo, y por último Brett Gelman (el Murray) a la serie Wild Things con Justin Teroux, Jude Law y Andrex Garfield, se presume que triunfadores…

Tous les garçons et les filles, de mon âge… tralalá… Ya no, la nueva generación en década de los 90, probablemente, con Jake Connelly, el monstruo o la bestia… y Nell Fisher (Holly), la bella… son otros nombres que suenan, sueñan y danzan… Sólo resta el maestro de los títeres... ¿Y Linda Hamilton? En su nuevo rol de mala… Sí, creemos… ¿o no? Tendré que empezar, a visualizar… the Oscar´s…

domingo, 18 de enero de 2026

Dark Matter. Season, only

 


La Física actual, ha podido comprobar que es un hecho, que la Materia – o algo parecido a esa complejidad de átomos -, puede coexistir en dos estados muy diferentes… Pero, en cambio, que la inteligencia dentro de nuestro cerebro – no en el del famoso Gato de Schrödinger -, sea capaz de multiplicarse, menos aún dividirse, en varias realidades simultáneas.

No existe de momento, esa Caja de los Ingenios, que engendraría un multiverso al que visitar según conveniencia… de momento… Controvertida teoría de vacaciones disgregadas, que sugiere la historia de esta serie, a veces denostada, nombrada como Dark Matter en la constelación creada entre Sony y Apple TV, como los Silo, Constellation e Invasion… Así, igualmente caprichosa sería ese momento en que nos encontrásemos con nosotros mismos, dejando atrás la arcaica paradoja de la existencia, creando una multitud posible de versiones. Eso sí, parece que unidas por un pensamiento, diríamos… unipersonal.

Seres inteligentes, en distintos mundos paralelos… unos dirigidos hacia la felicidad y el bien común, otros a la desintegración de la realidad o el llamado apocalipsis, autoprogramado. Y después… ¿qué?

Pues se trata de la archiconocida historia, del viaje al infinito en el cosmos, que es el océano del tiempo… repetido hasta la saciedad como si de una lejana Ítaca se tratara, pero visitándonos a nosotros mismos, a nuestras familias en diversas fases, a las amistades, o no… Y con los candidatos a quedarse con nuestro reino, y amores. Mira que… ¡nos lo avisó Homero! O quién quiera que fuese aquel… escultor de las letras.

Los Viajes…

Paseos arrebatados de nuestros mundos posibles… muchos sufriendo calamidades y pérdidas de amigos, guerreros… Hasta encontrarnos a la vuelta,  con el posible traidor… Un suplantador de lo que hubiéramos sido, o nos hubiéramos convertido con el tiempo.

Junto al capitán, llamado Joel Edgerton, jefe del invento disociado para transformar dos mitades, a priori antagónicas… en otra vuelta de tuerca, que nos aleje del suspense y el terror. Hacia una calma, tras las múltiples marejadas, que se han vuelto algo monótonas, según avanzábamos en la navegación, como ecos de canto de sirenas… pero sin ellas. Es decir, sin las magníficas replicantes de Blade Runner, o las fauces voraces de las creadas sobre el mar calmo, o Mediterráneo luminoso… Ya veremos, no, en que lo convertirá, el bravo, en ceniciento pensamiento, Mr. Nolan…

Sin embargo, un inciso… porque realmente yo quería hablaros de una magna, aunque humilde producción en la que confluyen los hechos descritos como verdaderos, con la gran leyenda de Ulises y la increíble odisea hacia Troya. Como buen ciego, sería transcrito en la época helenística como las grandes fábulas entre los actos de los hombres, las hazañas de los héroes… y los sueños de los dioses. Y si, en lugar de uno… fueran varios… ¿eh, poetas?

Pues así, nos hallamos con The Return, en cánticos o quizás alabanzas entre Italia, Grecia y Reino Unido, para conglomerar aquellas leyendas en acertijos posteriores, en tensiones familiares, indisposiciones mentales, dramas románticos, tensos como tendones de arcos, y flechas que nos parten el corazón en dos… dirigida por Umberto Pasolini, también guionista… entre Odiseo y la fiel Penélope, entre fantásticos, Juliette Binoche y Ralph Fiennes… E hijo, que también en trío familiar de la Materia oscura, guiado como Telémaco al tránsito, hijo de Boardwalk Empire, Charlie Plummer, que luego engendraría a Perséptolis, o Persépolis… Increíble curiosidad histórica, de la actualidad…

Entonces, la auténtica esencia de la Odisea de Homero, sin las famosas batallas de antaño y aquellos monstruos… no, no está en ninguna Materia Oscura en serie que, los posee como balas de repetición, sin ton ni son,  sino en esta entrañable película que es, bastante recomendable y fiel de una era, un reencuentro, para versión inédita en cine… de una idea. El retorno de un fabuloso viaje…

Versiones… una, otra…

Claro, invasores en ausencia, ha habido unos cuántos y siguen arribando sin parar a esas costas… suplantándonos, arrebatándonos la esencia, ocupando nuestros hogares… y siempre, siempre, ha existido un monstruo de un solo ojo, un Polífemo blasfemo, y hediondo…

Para ello, ella, también es imprescindible, como la resistencia, unas ocasiones resplandeciente como aquella mirada, otras enfermiza, quebradiza, como una viuda no abandonada, enamorada de una imagen… como la de aquel líder del Laberinto de Jim Henson, uno de mis odiseicos héroes… sí, me refería al inolvidable David Bowie, el hombre de los dos ojos distintivos… como una bandera ondeante en Marte.

Y ella, era Jennifer Connelly (Snowpiercer, el otro viaje televisivo), podéis comprobarlo… siempre estuvo allí, danzando con él, en su inalterable ficción fantástica, como también lo ha estado normalmente, en su dilatada carrera ya, entre esos desvíos o confluencias entre la realidad y la fantasía… y recuerdos de muchos entonces, desde sus heroicidades junto a The Rocketeer o Hulk, hasta sus pesadillas antropológicas, con el Robert de Niro de Érase una vez en América, o mucho más oscuras, como en Dark City, Phenomena o Requiem for a Dream… lo dicho, un sueño de cine.

La pequeña versión del engendro, esto es el hijo… posee su corazoncito en la piel de Oakes Fegley, y va a estar catalizado por los humores en el film de Steven Spielberg, The Fabelmans, hasta pilotar por el espacio próximo en, When the Moon was Twice as Big. Mientras que, el verdadero Telémaco en la película de Odiseo, Charlie Plummer, estará como hijo de la gángster-a Angelina Jolie…

Vamos a ver, todavía me queda en recorrer un camino, mirando a las estrellas… así como Odiseo nunca terminó su viaje del todo – al menos mentalmente hablando, después de tensar aquel arco… interpretativo de Ralph… fiel Fiennes -, y acercándonos a otros viajes fantásticos del futuro, como entradilla cinematográfica… y las vías posibles fueron infinitas como las venas de los héroes, las falacias de… los monstruos.

Hasta que, uno atacó al Ulises desde debajo de la cama, y en ese caso… a su hija, para Atrapando a un monstruo, llamado Mads Mikkelsen, que en el juego, tantas veces fue monstruo también… a las manos del director Bryan Fuller (Hannibal, American Gods). Por otro lado de este viaje cinéfilo, algunas penumbras me ha dejado ese viaje, hacia las pesadillas entre los infantes y los adultos, que no acabo de despejar en la mente. Al igual que, me ha quedado alguna huella, es ese otro camino polvoriento, del Hijo del Carpintero, con un monstruo/heroico, conocido como Nicolas Cage, que dejando la extraña historia a un lado, entre obscuridad, claridad, enfermedad… y adicciones venenosas… lo mejor es encontrarnos con los jóvenes Noah Jupe, que nos versionará The Death of Robin Hood, junto a Bill Skarsgärd y Hugh Jackman, y a Isla Johnston (que disfrutamos en Invasion y Gámbito de Dama), para extraviarnos con ella, en una visión, diferente de Juana de Arco… seguramente, Baz Luhrmann mediante… o doliente, depende.

Todo en orden, gracias al emperador del cine Ralph Fiennes… en el único orden posible… el camino correcto, del Actor, con mayúsculas.

Ya no hay monstruos…

Como aquel creado por Mary Shelley, sino que más bien, luchamos con los mitos, realidades unipersonales, males de ojo solitario… mirándonos, por encima del hombro… como si fuera una repetición infinita de la misma historia, hartante, como la multiplicación de los números…

Peces, y… puertas… gili… que nos llevan a la destrucción de la nueva Ítaca, que siempre resistió mil embates, menos un… parto. De caballo… y ya no hay talón de Aquiles que lo resista… ni posible versión de cantos y hundimientos anunciados… ni ningún Ulises/Prometeo, siendo devorado de nuevo, hepáticamente por un hambriento águila. Ya que, en el exceso, bastantes veces, no reside la excelencia… eh, Dark Matter… pues el recorrido de los capítulos se condensa, se pierde la naturaleza de la materia, física… y la caja se estrecha a nuestro alrededor, hasta asfixiarnos, y dejarnos aislados… de lo que prometía el inicio del viaje.

Mary Shelley – en el fondo igualmente, Guillermo del Toro -, también sabían que los creadores, o científicos absortos en sus deseos, absorbidos más bien… se envuelven en sus propias penumbras… y sino, que recuerden versiones alternas de ellos, Albert Einstein o Robert Oppenheimer… y los monstruos que nos amenazan, ahora.

No, resta casi nada…

Esas vidas, como rumbos alternativos, unas veces a un lado, la luz; otras a otro, darkness… es lo que hallamos en el Carpintero con Mr. Cage, muy disparatado en versículos… y en Tron: Ares, que si bien se remonta a los recuerdos ochenteros, es plagiado por el mismo Disney, hasta componer un monstruo con distintas partes… En la que, resalta por encima de todas, y es omnipresente como dios… la música de Nine Inch Nails… invadiéndolo todo, devorando todas las representaciones, los músculos en trajes, los colores, y la multiplicidad de esos mundos fantásticos… y Atticus Ross y Trent Reznor, mutaron en héroes odiseicos, for ever.

Indivisiblemente, o sí… sólo me resta hablar – que es mucho…- de Mr. Robert de Niro… Sí, aunque no coincidamos en algunos trayectos, viajes, retornos… Porque, algunos le han puesto de vuelta, tras lo de la multiplicidad de Alto Knighs, y no… a mí me ha parecido una gran disgregación de su materia, como lo ha sido, el reencuentro con estos Caballeros del Séptimo Arte, extremos… junto al incombustible y eficacísimo, Barry Levinson. Vamos a ver… quién no está deseando que llegue su trabajo dirigiendo una serie llamada The Jury Room, marcialmente… o en otra versión del asesinato más famoso, la trío compuesto por tres monstruos, como Brendan Fraser, Bryan Cranston y Al Pacino… Pues eso…

Como ya no hay caballeros, probablemente sólo resten monstruosidades humanas… en el nuevo panorama de la creación… no tan brillantes como para alumbrar estrellas… sino, con más o menos, luces. O no fue Miss Shelley, la única capaz de crear uno de los más resplandecientes, fulgurantes, eléctricos… y James Whale, estuvo a su altura, entre la pesadilla y la necesidad, de una Elsa Lanchester…

… y ya, sólo quedan los hijos… o de… que apenas comienzan a caminar, comprender y aprender, poco a poco… no, a ser carpinteros… ni músicos siquiera… casi todo es conglomerado… falsete… ¡Esa es la senda! ¡This is the Way… que dijo el otro! Deseando de verte, creación… de la mente.

Creación irreal, o no… entre el Mal y el Bien. Ocasión para el dolor del hígado, hasta el tuétano, del talón de Aquiles, hasta el corazón del monstruo… Entre la multiplicidad de serpientes, nidos con entradas reiterativas, víctimas propicias como Nicolas o Robert´s… hijos del Tron, no del dios del Trueno, sino de los plasmas electromagnéticos de la materia informática… nosotros, los arcanos, de la realidad paralela, hermanos de sangre de los ochenta… hijos del rock&roll.

Bienvenidos, los defectuosos… las miércoles de sesenta años, que no la de Tim Burton… los primeros chicos de las temporadas de los Things… el primer Snowpiercer, Dark City y la adicción de los sueños… El Laberinto del Toro, hoy… la sangre en los pies. La ayuda en un Kubo... Hola Minotauro, adiós Polifemo… ¡Eres feo, por dentro!

Ah, próximamente… toca hablar de esos monstruitos… Música, maestro

 

Cinemomio: Thank you

Las más alteradas del Cinecomio

Etiquetas

Serie TV-Scifi series - Ciencia Ficción Serie - Crimen Serie Tv - Terror Serie - Biográfica Serie - Humor Matthew McConaughey serie Dramática Clint Eastwood Emma Stone Jake Gyllenhaal Serie Tv - Thriller Series TV - Animación Humor Amy Adams David Fincher Denis Villeneuve Ewan McGregor Mads Mikkelsen Ridley Scott Tom Cruise Tom Hanks Woody Allen Ben Affleck Cine Documental Game of Thrones Joaquin Phoenix Kristen Stewart Leonardo DiCaprio Martin Scorsese Mike Flanagan Oscar Isaac Ryan Gosling Serie - Bélica Tim Burton Tom Hardy Videojuegos Alex de la Iglesia Animación Japonesa Anya Taylor-Joy Benedict Cumberbatch Brad Pitt Christopher Nolan Christopher Walken David Cronenberg Eddie Redmayne Francis Ford Coppola J.J. Abrams James Gunn Josh Brolin Julianne Moore Kenneth Branagh M. Night Shyamalan Meryl Streep Nicolas Cage Nicolas Widing Refn Paolo Sorrentino Quentin Tarantino Rosamund Pike Scarlett Johansson Scott Derrickson Series Tv - Terror Stellan Skarsgard Steve McQueen Tilda Swinton Twin Peaks Wes Anderson Winona Ryder Woody Harrelson Zoe Saldana Alexander Payne Alexandre Aja Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Animación Animación Digital Armie Hammer Bradley Cooper Brie Larson Bryce Dallas Howard Cilliam Murphy Duncan Jones Hnos. Coen James Cameron Joel Edgerton John Ford Jordan Peele Julia Roberts Kevin Costner Lars von Trier Leos Carax LiLy Collins Mahershala Ali Marvel Mel Gibson Michael Haneke Michael Keaton Mindhunter Morgan Freeman Mélanie Laurent Natalie Portman Netflix Orson Welles Park Chan-wook Paul Thomas Anderson Paul Verhoeven Richard Linklater Robert Eggers Robert Redford Roman Polanski Stanley Kubrick Stephen King Steven Spielberg Terry Gilliam Thandie Newton Thomas Winterberg Tom Hiddleston Uma Thurman Vince Vaughn Viola Davis Willem Dafoe Yorgos Lanthimos
Licencia de Creative Commons
Obra está bajo una licencia CC en España.