Se dice que todo lo que sucede en
Derry, cuando te alejas, se olvida… y que nada muere realmente dentro de él…
Todo comenzó en la figura de un abusador
en el colegido, Henry Bowers, hace unos años quedó desquiciado y
manipulado por Eso, se convirtió en un ser peligroso. Con su mente devorada por
las tinieblas, o esa niebla mental que no para de crecer… y retroalimentarse.
El club de los Perdedores, se
reconoció indestructible ante las amenazas externas, y la risa de aquel que
vino del recuerdo de un universo primigenio… y que ataca en lo más profundo de
las mentes… Por lo que, a salvo a salvo… pudieran estar aproximadamente unos 27
años. No más, y ahora puede que menos… De las alcantarillas a carromatos,
guiados por el pasado, que confluyen en un pretérito aún más nativo y
ceremonioso, donde ese It, domina entre terror psicológico, que hizo blanquear el pelo a Henry, y
la piel a otros, apagados por la sustracción de la roja… o tirando a amoratada,
como uno de sus episodios.
Él, y las que sigan libres, serán
prisioneras en Juniper-Hill, silenciadas por otros más indetectables, y
justificadas por declaraciones culpatorias. Y otros, dentro del ámbito más woke
que nos rodea, recordarán etapas de la historia de USA, en que el racismo se instaló
en el día a día. Y todo lo que pasaría, años después en aquel despertar de El
Resplandor y el ceño fruncido por Stephen en Jack. El Nicholson de los
escritores frustrados y kingnianos… Pero este otro resplandor, el de la sonrisa
maléfica del Payaso Bailarín, interpretado por Bill de los Skarsgärd, es algo
que entronca más con otras historias del novelista de terror… sin más, La Niebla,
o la pandilla de chicos de Stan by Me.
Pennywise… is Alive! ¡Eso!
Todos esos monstruos, sobre todo los
de la niñez, tarde o temprano, parece que acaban resucitando, volviendo del
fondo de nuestras mentes y recuerdos guardados… Algunos vistos, tras la funda
de las almohadas, o el guiño de nuestros ojos entreabiertos entre los dedos. Y
faltaba de aquel libro de Mr. Stephen King, recordar cómo ocurrió toda aquella
historia de la antigüedad, con niños de otra generación que eran los verdaderos
protagonistas, un ejército con intenciones o acciones, que recordaban a otros
ejercicios militares, incluyendo The Mist, o hasta los más blandos de ET el
Extraterrestre… Ahora que vuelve, el Steven Spielberg, a los viejos tiempos de
las increíbles revelaciones… Pero bueno, eso, es otra historia de ciencia
ficción.
En este It de Pennywise, existe un
paralelismo trasladado a la actualidad más acuciante – cuando la aparición del
Cambiaformas risueño y sangriento, se remonta al Tim Curry de 1990, y más allá,
a una hazaña infantil que se realizó sobre los años 60, en una matanza que le
vendría de cine al clown y su misión de conquista tenebrosa. Bueno dejémonos de
rollos que ya sabemos, y esa traslación es claramente, la serie Stranger
Things, donde existía también la guerra fría, todo ocurre en un pueblo ficticio
(de Hawkins en Indiana), se mueven los militares en la obscuridad social,
laboratorios al margen, cambiados por instituciones mentales… La energía que
todo lo devora, sobre todo la luz, esas sombras espectrales en lo profundo, las
raíces naturales y el pasado de los ancestros, cambiaformas por doquier, formas
o pilares que sustentan el mal, como portales a otros mundos, la sexualidad
incipiente, la pérdida de la inocencia…
Desde Neibolt Street y su música
sesentera, a la de los ochenta del Upside Down, mantenidas en pesadillas y la
memoria adolescente, con un ser poderoso, en forma de Vecna o Penny, que
incluyen el control mental entre sus capacidades de aterrorizar al personal, y
aprovecharse de sus propios miedos – superpoderes en Derry -, no, excepto el de
Halorann que se irá al Overlook de Maine a las Montañas Rocosas…y por último y
no menos interesante, importante, el poder de la unión, claro.
Pero, pero… no. Lo que ocurre aquí en
Derry, es aún más oscuro y oculto, con una base en las antiguas creencias, que
surgieron en los primeros momentos de la Tierra, cuando todavía no existía memoria.
Y los llamados por Stephen King, Fuegos Fatuos se entretejían entre los vómitos
de una Tortuga, para construir el llamado, Otro Lado, ese que aparece en los
antiguos textos sagrados de otras fes o religiones… Y donde el denominado en
ellas, Dragón, o demonios varios, se pulsó con el impacto de un cometa venido
de lejos, y quedó encerrado en las profundidades, esperando el despertar de la
Humanidad… y el horror.
Luego la leyenda de los guerreros
antiguos, programó su reclusión gracias a esas piedras con leyendas, que
mantenían el orden con una Daga de condena, el Árbol esencial en todas las
culturas, y los hercúleos 12 pilares, que serían los barrotes que detendrían al
ente y su violencia.
Muere en Derry… qué es como morir en
una novela.
En Stranger Things, murieron
personajes, así como se detuvo la música del sintetizador (synthwave) y es
cambiado, en It: Bienvenidos a Derry, por las voces del soul, el doo-wop, y las
guitarras eléctricas del futuro. Mientras que los novelistas contemporáneos de
éxito, lo logran creando sus propios universos alternativos… dónde los
personajes, pueden ir o venir, moverse entre ambos mundos… y sin que Nadie, se
pregunte porqué, sí, o por qué no… Todo se acepta, ante las expectativas
posibles.
Ya sean basada en la ficción, o
fantasmas con tintes históricos, que haberlos no sé si haylos, pero se habla…
siempre hubo en la lejanía, desde JRR Martin al Tolkien de los universos
enfrentados. De los más terroríficos sensorial y psicológicamente de los
Hermanos Duffer, a los de Matrix en aquellos, ya desaparecidos, Wachowski. Con
diferencias apreciables en el terror de sus subsuelos, aunque las mismas reglas
al participar como videntes de las pesadillas tecnológicas o ancestrales.
Y para Stephen King, existe un
transcurso del tiempo, que significa los cambios vitales de las personas, e
influye en sus relaciones personales, alimentadas por un pavor inmenso a lo
desconocido. A la diabólica entidad nebulosa, que engendra al payaso Pennywise,
como una de las opciones de ese Mal Superior y eterno. Si bien, los
antecedentes pueden ser algo cómicos, el reírse de los errores humanos, es la
tentación más acorde a Mr. King y su humor sui generis. De lo sagrado a lo
cibernético, de lo misterioso a lo que se propaga por las redes, de lo familiar
a lo que representa la creación artística y universal.
Por lo tanto, lo que ocurre con el
alma putrefacta que se ríe de nosotros, o nuestra penosa realidad, como lo
hacía la sonrisa de El Hombre que ríe, con la interpretación de Conrad Veidt
para el filme mudo de Paul Leni, es una síntesis de lo vengativo; o lo
enfermizo y radical, con el postrero Joker de la pareja Bill Finger y Bob Kane,
más la imagen adoptada de la baraja de naipes por idea del dibujante Jerry
Robinson, según cuenta la historia, adaptando entre todos a aquel otro
personaje. Así es Pennywise, más cruel y malévolo, es decir, un come-mentes,
del poder que reside en el cerebro, eso es, sí, it is yes. Contra los niños,
que es más sangrante y atrevido, que en los ST.
Incluidos asesinatos más
sanguinolentos, que las representaciones gráficas de aquel de las hamburguesas
estadounidenses.
Del Gato Curry… al Nosferatu.
Todos los que recuerdan la serie de
It ochentera y a Tim Curry, saben de los sacrificios que tuvo que realizar y
sus hazañas actuales, en la resistencia física y mentalidad. El actor británico
se basa en sus gestos auténticos para interpretar, desde lo risible a lo
magnético, de lo cómico a lo terrible, de lo cósmico a lo terrenal. Siendo la
salsa empírica de la escena teatral con representaciones de la Royal
Shakespeare Company, a los frescas obras musicales de Hair, o su Dr.
Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show, y que se retroalimentó en
giras con su banda por tierras de Europa y USA. Y que sería un Gato de Cheshire
único, antes de su tremendo problema neurológico y la pérdida de su función
locomotriz en las piernas. No de sus sonrisas, al margen de globos colorados,
of course.
El It de Stellan Skarsgard es
bastante más caótico, e intencionado en su labor de conquistar el género
humano, tan insensible habitualmente. Tanto que su uniforme, sus ojos
desorbitados, su risa estridente y sarcástica, cohabitan con su interpretación
gótica del Nosferatu, no tan estilizada tal vez, pero sí, igualmente icónica y
amenazante, pues se alimenta de nuestra esencia vital. Por ende, es una
reconstrucción del viejo payaso danzante, que en su lado siniestro y en serie,
no se atrevieron a desenterrar o sacar de las sombras, en Stranger Things.
Y eso, como productor, creo que lo ha
tenido muy presente el actor de origen sueco, que venía de una experiencia
limitada en la fallida Castle Rock y remontando en Crime Time de Gus Van Sant,
pero especialmente con Barbarian. Y que además, enfrenta papeles de personajes
impredecibles, en la ya mencionada La Muerte de Robin Hood, y próximas
películas de Peter Berg (Very Bad Things, The Leftovers), Andrew Niccol
(Gattaca, El Señor de la Guerra), y parece que terminará siendo Felipe II
dirigido por Lee Tamahori en Emperor o Carlos V.
Esta It: Bienvenidos a Derry para
HBO, tiene como creadores de los sustos ´Clownicos` a lo zombie, a los hermanos
Muschietti de origen argento, y a Jason Fuchs que se hizo mayor con The
Sopranos y La La Land, que han adaptado más concretamente la época de inicio de
su aterrizaje en Maine, ennegrecido con sarcasmo, pesadillas oscuras, blues y
rock&roll de una era, algo lejana ya. Pero que, recordamos con nostalgia en
sonidos y el escrito original de 1986 indagando en su propia infancia en esa
trinidad pueblerina, con Jerusalem´s Lot y Castle Rock.
Por otro lado, el de los recuerdos
oscuros también, Derry es parte de historias en Insomnia, Bag of Bones, The
Dreamcatcher, Faor Extension, y la fecha 22/11/63, día del asesinato de JFK.
Eso sería unas décadas después a que, The Bride! de Maggie Gyllenhaal, con el
padre de sus retoños Peter Sarsgaard (no confundir de familias), pusiera a
gritar y a agotarnos a Christian Bale y Jessie Buckley… y por lo cual, entre
otras demandas vocales… no he entendido su cometido final.
En el margen de una isla, mucho más
silenciosa, como una tortuga de la suerte, que también puede poseer su forma
calcárea y dureza… pero, inversamente, vomitada por un volcán normalmente… me
ha entretenido más el ambiente descerebrado de Send Help, dirigido por Sam
Raimi. Pero sin exagerar, pues igual posee tópicos, como ocurrencias de
supervivencia, en que sale vencedora Rachel McAdams, ante un Dylan O`Brien
reducido en esa aspiración de macho o lobo alfa… hasta límites ridículos. Que
es recurrente también, en los tiempos que vivimos… Su personaje, sí que parece
la novia, abandonada y puesta como adorno, en la arena… como la lágrima que
cayó.
El Macrocosmos… de King.
Los personajes en páginas
emborronadas, se mueven y mencionan datos y otros seres, que pululan entre esas
ciudades liciticas, de forma algo caótica, como se dijo… Pero que, en la mente
de Stephen King, forman un catálogo de esos terrores universales, que se nutren
a sí mismos, formando un todo. Ese todo es su Macrocosmos…
Un lugar fantástico, que tendría su
esencia primordial en la creación particular, donde se divide ese Bien Supremo
y el Mal absoluto, donde la composición onírica que ha recreado una y otra vez,
tiene forma de Torre Oscura. Y en ese principio precursor, existieron dos
formas en colisión, el llamado ´El Otro` que a su vez fue creador de Pennywise,
y la curiosa Tortuga, - en la serie aparece ese caparazón, sin explicación -,
que se concreta como la guardiana de los pilares que sostienen la Torre, y es,
a través de una arcada o vómito, la formadora de los distintos y variados
universos alternativos.
Esas historias posteriores, van
tejiendo una red desde el pasado al futuro, y viceversa, con la intención de
preservar, el interés de próximas propuestas y ubicaciones; y los chicos que
podría nombrar ahora – aunque aún tienen carreras con que trascender en el
horizonte, se mueven por temas que comprenden a las relaciones
paterno-filiales, el mestizaje cultural frente al racismo, con el enfoque de
este revisionismo Wake, que padecemos con hartazgo… y un bebe mutante que se
terminará alimentando del miedo de sus cerebros… Gracias a un maldito globo
rojo, una caverna en la cabeza abierta, y la resistencia de unas drogas,
robadas a los mayores. Curiosamente…
Ah! Y aquí, no hay policías a los que
echarles las culpas… Al menos, hasta el próximo Ritual de Chad… ¿Será la
derrota definitiva del Penney? ¿O poseerá otra erección espectral en años
siguientes? ¿Hasta cuándo…? Pues, claro está… Hasta que, se pinche el globo…


